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MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

La regla de Updike

1.29.2009
John Updike. Fuente: Critical mass

Mientras se anuncia que la última novela de John Updike "Las viudas de Eastwick", secuela de la novela Las brujas de Eastwick y editada en el 2008, será editada en España por Bromera (¿y qué pasó con Tusquets?) podemos leer esta frase de Updike acerca del incomprendido arte de hacer reseñas literarias, que él dominó con tanta eficiencia:

Review the book, not the reputation. Submit to whatever spell, weak or strong, is being cast. Better to praise and share than blame and ban. The communion between reviewer and his public is based upon the presumption of certain possible joys in reading, and all our discriminations should curve toward that end.

" Review the book, not the reputation" vuelvo a leer. Palabras sabias. La frase ha sido recordada en el blog Paper Cuts por Jennifer Schuessler a partir de un pentálogo de Updike como crítico literario publicado en Critical Mass en el 2006.

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El testimonio Sebastian

Mihail Sebastian. Fuente: update,lives

Quizá la más grata revelación del año pasado la tuve al leer a Mihaíl Sebastian. Tanto su delicadísimo juguete literario Mujeres como la novela maravillosa La ciudad de las acacias (Pre-textos) fueron lecturas impactantes en el 2008. Lo que no tenía previsto, sin embargo, es que el cosmopolita narrador rumano podría escribir un testimonio tan tremendo del antisemitismo como el que, según me entero leyendo la reseña de Mercedes Monmany, se descubre leyendo Desde hace dos mil (Aletehia). Dice la reseña:

«Dos mil años de persecuciones contra nosotros, de talmudismo y melancolía», escribe el narrador, un joven intelectual de entreguerras, en esta estremecedora novela de formación (que cuenta, como en otras ocasiones, con una excelente traducción de Joaquín Garrigós). Atacado ya desde sus tiempos de estudiante en la Universidad de Bucarest, en 1923, por un feroz y salvaje antisemitismo que no permite a muchos como él el escapismo o las zonas intermedias en cuestiones de identidad, este mismo personaje inicia su relato con una premonitoria declaración de principios: «Creo que nunca he tenido miedo de personas ni de cosas, únicamente de señales y símbolos». Ambientada en una década, de 1923 a 1933, año de la llegada de Hitler al poder, en la que el antisemitismo era una gangrena que corría por toda Europa, asociada a un salvaje ultranacionalismo que en cada país había encontrado una víctima o enemigo común, los judíos, «agentes que descomponían» la ansiada pureza de raza, el protagonista de la novela de Sebastian tendrá que oírle decir a un amigo (que, como otros muchos a su alrededor, dice no ser antisemita) que «hay un problema judío y que es menester resolverlo», ya que el Estado Rumano, «un organismo miserable, venal y débil», ya no puede soportar «un millón ochocientos mil judíos». En la intrahistoria peculiar de esta obra brutal y profética, que anticiparía sobre el terreno de la ficción el tema central del Diario de Sebastian -la persecución contra los judíos-, se suceden las más escalofriantes paradojas. Obra plagada de atrocidades ideológicas y de delirantes chauvinismos, en ella el único que parece mantener la lucidez y la distancia fría de los acontecimientos, demostrando una ausencia de odio y una indestructible y ejemplar dignidad, en medio de la agresión y de la catástrofe anunciada, es el narrador. Un joven judío que, desesperado, ve caer, como sucedía en el Diario de Sebastian, con nombres propios (con Eliade, con Cioran), a todos sus amigos de antaño en la fascinación por los movimientos de extrema derecha de aquellos días y en la ola de odio desatada contra los suyos. Esa «rinocerización», o conversión contagiosa de los hombres en animales salidos de la selva, de la que habló su amigo Eugène Ionesco, el único que se mantuvo incólume ante un fanatismo inspirador de todos los crímenes posteriores.

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Kiko Amat rompepistas

Kiko Amat. Fuente: maria teresa slanzi/adn

Rompepistas es el singular título del último libro de Kiko Amat ha publicado en Contraseñas de Anagrama. ¿El tema? "Ese asunto sórdido que son los 17" dice Amat en una entrevista en el ADN.es. Kiko Amat, desenfadado, punk, híbrido producto de los 80 españoles, los 90 norteamericanos y la lectura de los bukowskis del mundo, ha regresado con la que se considera su mejor novela. Dice la nota:

Rompepistas es la historia de un punk miope que tiene un grupo llamado Los Duelistas, pero también es la adolescencia del propio Amat narrada con disimulo, como quien tira una piedra mientras mira hacia otro lado. “No es biográfica, pero no lo es a la manera de John Fante, donde la separación entre realidad y ficción es mínima”, asegura el autor sobre una novela que cierra de un portazo esa trilogía centrada en la adolescencia y juventud que completan “El día que me vaya no se lo diré a nadie” y “Cosas que hacen BUM”. “Los libros que he hecho antes eran una manera de llegar a esta historia”, reconoce Amat. Y, como en sus dos obras anteriores, “Rompepistas” destila intensidad, humor bruto, romanticismo burlón e ironía de andar por el barrio. Ni rastro, eso sí, de todas esas referencias culturales que, alineadas en fila india, desfilaban por “Cosas que hacen BUM”. “Los discos, las canciones… En aquel tiempo, todas esas cosas eran usadas, no reflexionadas. Los discos eran para bailar, no para elaborar grandes tesis”, asegura. Y aún así, su tercera novela va más allá del furor efervescente de la adolescencia para deslizar temas como la culpa, el remordimiento, la elasticidad de las amistades, la fractura puntual con los padres y la siempre esquiva justicia poética.

Pero ¿tiene algún referente entre sus contemporáneos Amat? ¿Puede gustarle alguno de los nocilla por ejemplo? ¿O sus presumibles primos mayores onda Loriga, Prado y etc? No, qué va. Dice:

El único autor español con el que me siento identificado es Francisco Casavella. Lo leí muy tarde, pero era la única persona que estaba en el mismo sitio que yo, aunque mucho mejor.

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Montalbetti en Underwood

Carátula del libro. Fuente: colección underwood

No he leído el último poemario de Mario Montalbetti, así que no puedo opinar por mi cuenta, pero confío bastante en el gusto literario de Gustavo Faverón así como en mi lectura de libros anteriores de Montalbetti, como para subrayar también la extrañeza de que su libro no haya tenido acogida por cierto crítico que, felizmente, ya no peca de poeta. Lo que sí voy a leer de inmediato es el libro que la colección Underwood de la Universidad Católica acaba de enviarme: El lenguaje es un revólver para dos. La nota de prensa dice:

La Colección Underwood, publicación de la Facultad de Estudios Generales Letras de la Pontificia Universidad del Perú, se enorgullece en anunciar la publicación de El lenguaje es un revólver para dos, del reconocido poeta, investigador y profesor universitario Mario Montalbetti. Desde Perro negro, 31 poemas (1978), Mario Montalbetti mostró ser un poeta del lenguaje. En este número asistimos a la confirmación de que su capacidad para estructurar un mundo propio, un pulso privado en medio de lo público del lenguaje, está dotada de una de las conciencias creadoras más impresionantes de la poesía peruana. El lenguaje es un revólver para dos confirma la presencia de Montalbetti como uno de los poetas peruanos vivos más importantes de la actualidad.

Al final de la nota, se anuncia que la convocatoria para aparecer en la Colección Underwood está abierta para todos. abierta. Para participar sólo deben enviar sus textos, ya sean crónica, cuento, poesía, ensayo, teatro, etc., al mail de la colección: colección.underwood@gmail.com

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MARGARITA POSADA por Mordzinski

Margarita, está linda la mar. Foto: Daniel Mordzinski

Hoy empezó el Hay Festival 2009 en Cartagena, del que ya escribí un post dando recomendaciones de algunos eventos obligatorios a los que asistir, y Daniel Mordzinski está tirando fotos a diestra y siniestra. Ha prometido enviarme fotos así podremos seguir la rumba madre que se arma en Cartagena. (¡Extraño el inolvidable Hotel Bantú! ¡Pedro, Gastón, Alvaro, Antonio, Joao, Pilar, JJ, dónde andan! ¡Camila y Juliana las recuerdo siempre!) Y no pudo Daniel escoger mejor foto para empezar estos envíos: la preciosa narradora colombiana Margarita Posada (que este año publicó la novela Sin Título 1977 en Alfaguara) caminando, con sus zapatos morados en la mano, frente al mar de Cartagena. Todos los años se elige al "Rey o Reina" del Hay Festival. El año pasado ganó Joaquín Sabina tramposamente, porque todos sabíamos que la reina del Hay Festival era Violeta, la dulce hija de Antonio García Ángel. Este año la ganadora tiene que ser Margarita Posada o si no, volteamos las urnas y rompemos todo. Salvo que vuelva a ir Violeta acompañando a su padre, claro; en tal caso firmamos desde ya el empate.

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Entrevista en El Peruano

Yo disfrazado de funcionario público. Fuente: Ernesto Carlín/Andina

Agradezco a Ernesto Carlín, atribulado hincha del Sport Boys y sospechosa mano negra detrás del apagón de ayer en el estadio de la U, la entrevista que me hizo hace unos días y hoy apareció en el diario El Peruano. Les dejo algunas preguntas y un dato que Ernesto ha querido resaltar en un recuadro: "El autor señala a la canción Beautiful boy de John Lennon como clave para entender su novela". Así es:
¿No tuvo miedo de que al retratar a Jazmín como una persona que ve ángeles y auras se le acusara de caricaturizar a la mujer andina?
–El primer temor es que se trata de un tema muy maniqueo, que ha sido tratado por muchos estafadores. Van a pensar que me estoy metiendo a territorio de Paulo Coelho. Pero me parecía que Jazmín, más allá de que sea andina, tenía que ser la persona que supiera algo más. Sinceramente, creo que hay personas que pueden meditar y ver cosas que los demás no ven. Jazmín les dice ángeles, yo guías, por ejemplo.

¿Esta historia sobre la pérdida de un hijo se nutre de su experiencia como padre divorciado?
–Tengo, gracias a Dios, a mi hijo sano. No lo veo a diario desde que tenía 1 año. Quería que el niño muera para tener verosimilitud en la historia que quería contar. Ya había escrito sobre un secuestro en el cuento Lindbergh. Pero tanto la muerte como el secuestro tienen la misma raíz, que es el tema que trabajo y es muy personal y autobiográfico: el de la ausencia. El sentir que alguien ya no está. Después de haber hecho dormir a mi hijo todos los días durante un año, ahora siento su enorme ausencia. Rechazo la idea de que esta novela intente entender la violencia política. Es sobre la ausencia.

Una pregunta sobre su forma de trabajo. ¿En qué se demora más? ¿En escribir o corregir?
–En corregir. En el caso de Un lugar llamado Oreja de Perro fueron ocho años, pero por otros temas, años muy fuertes en mi vida personal. Una época en que pensé en dejar la literatura. Se ha corrido la voz que lo he sacado muy rápido porque necesitaba hacerlo, pero es mentira. La novela estaba terminadísima, pero no quería sacarla. Santiago Roncagliolo decía que estaba loco. Una de las cuestiones personales es que hablaba de la muerte de un niño y tenía miedo de que eso le provoque algo a mi hijo.

Pueden leer la entrevista también en el blog de Ernesto "Tanque de Casma".

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Un cuento de Salinger (por Marías)

Audrey leyendo a JD. Fuente: myspace.com


Hace unos años, Javier Marías publicó una contundente nota contra las traducciones. La verdad es que luego de leerla fue imposible no mirar con desconfianza nuestras bibliotecas. ¿Qué habremos estado leyendo? Traductor, traidor dice un proverbio italiano. Marías, sin embargo, es también un traductor muy aplicado (como para traducir el enorme Tristram Shandy). Y también ha traducido un cuento de JD Salinger, como para seguir celebrando sus 90 (y que sean 90 años más). El texto, no recogido en libro (se títula "El corazón de una historia quebrada" ("The Heart of a Broken Story") y apareció originalmente en 1941 en la revista Squire), se publicó en castellano en la revista argentina Crítica Digital y supe de él por Puente Aéreo. Empieza así:

Todos los días Justin Horgenschlag, auxiliar de imprenta con un sueldo de treinta dólares semanales, veía muy de cerca a aproximadamente sesenta mujeres a las que nunca había visto antes. Así, en los cuatro años que llevaba viviendo en Nueva York, Horgenschlag había visto muy de cerca a unas 75.120 mujeres distintas. De estas 75.120 mujeres, 25.000 tenían menos de treinta años de edad y más de quince. De las 25.000, sólo 5.000 pesaban entre cuarenta y siete y cincuenta y siete kilos. De estas 5.000, sólo 1.000 no eran feas. Sólo 500 eran razonablemente atractivas; sólo 100 eran realmente atractivas; sólo 25 podrían haber inspirado un largo, despacioso silbido. Y de sólo una se enamoró Horgenschlag a primera vista.Bien, existen dos clases de femme fatale. Existe la femme fatale que es una femme fatale en todos los sentidos de la palabra, y existe la femme fatale que no es una femme fatale en todos los sentidos de la palabra. Se llamaba Shirley Lester. Tenía veinte años (once menos que Horgenschlag), medía un metro y sesenta y tres centímetros (lo cual le dejaba la cabeza a la altura de los ojos de Horgenschlag), pesaba 53 kilos (ligera como una pluma para llevarla en brazos). Shirley era taquígrafa, vivía con su madre, Agnes Lester, una vieja entusiasta de Nelson Eddy, a la cual mantenía. Con respecto a la belleza de Shirley, la gente a menudo la describía así: “Shirley es tan mona que parece un retrato”.

Para leer el cuento completo, pulse aquí.

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Sebastian Barry, premio Costa

Sebastián Barry. Fuente: revistañ

No existe nada más angustiante para un escritor que el que el digan: "el final no está bien" ¿Qué se hace entonces? ¿Se cambia todo? ¿Solo el último tercio? ¿La última frase o palabra o coma? El maldito final, el inasible final... a veces ni siquiera está mal, pero simplemente los lectores esperaban otra cosa y, cuando no la tienen, piensan que el final está mal. Querido amigo Barry, ganador del Costa pese a su final decepcionante según el jurado, estoy contigo. Odio los finales buenos, y los malos también. Las novelas nunca deberían terminar o, en todo caso, todas deberían finalizar como "La dama del perrito" diciendo que la verdadera historia aún no ha empezado.

El jurado distinguió a Barry, de 53 años, la noche del martes en Londres por su novela The Secret Scripture (La escritura sagrada secreta), a pesar de que los jurados no estaban satisfechos con el final."A casi nadie le gustó el final", dijo Matthew Parris, presidente del jurado. Por lo tanto, Barry se impuso muy ajustadamente a sus rivales."De todas maneras, es un libro escrito de forma brillante, lleno de fuerza y maravilloso", sentenció el jurado, a pesar de la objeción.Barry fue nominado el año pasado al Premio Booker pero no lo ganó. El Costa Book of the Year Award honra el mejor libro del año de autor irlandés o británico. Fue creado en 1971 por la empresa Whitbread y es patrocinado desde 2006 por la cadena de cafés Costa.

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V Congreso de la Lengua 2010 en Valparaíso

Valparaíso. Fuente: lapaparecurrente

Tres escritores, Mario Vargas Llosa, Jorge Edwards y el filósofo español Emilio Lledó, serán los encargados de abrir el V Congreso de la Lengua 2010 que se llevará a cabo en la ciudad que ya nunca conoceré: Valparaíso. Desde ya se anuncia que la austeridad será primordial (una lástima, esos congresos solían ser muy dadivosos). Así lo comenta El País:

(...) lo adelantó en Madrid la ministra de Cultura chilena, Paulina Urrutia, en una entrevista con Efe, en la que también anunció que la extensión del Congreso se recortará en un día y se celebrará del 2 al 5 de marzo de 2010, en la ciudad chilena de Valparaíso. Según el programa, estaba previsto que el congreso, al que acudirán lingüistas, escritores, académicos y periodistas de ambas orillas del Atlántico, se clausurase el 6 de marzo, pero Chile es consciente de la coyuntura económica mundial. "Nos ajustaremos a la realidad", dijo Urrutia, al referirse a la organización de la cita, que concentrará en cuatro días los actos y mesas redondas que se iban a celebrar en cinco jornadas.

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Updike por escritores peruanos

John Upidke. Fuente: rexwordpuzzle

Enrique Planas ha escrito en el diario El Comercio un especial sobre la muerte de John Updike. Para ello, además de contar con algunos comentarios de autores internacionales, ha hecho una serie de brevísimas entrevistas a escritores peruanos para que le dedicamos un par de párrafos de despedida. Aquí las intervenciones peruanas:

Fernando Iwasaki: Para mí era uno de los dos escritores estadounidenses vivos que más admiraba (el otro es Philip Roth). En estos días me había acordado de él, porque nuestro perro está agonizando y Updike ha escrito uno de los poemas más conmovedores que he leído sobre la muerte de un perro: 'Dog's Death'. Hace un par de años le pedí autorización para publicar en 'Renacimiento' cuatro microrrelatos suyos y me la concedió encantado. Creo que estos dos trazos lo pintan como un escritor muy humano y además generoso, y así lo recordaré.

Gustavo Rodríguez: A veces pienso en EEUU como una gran pradera dondepasta una enorme clase media. Updike fue quizá el más agudo observador de quienes conforman ese rebaño. Cuando leí la noticia de su muerte encontré al lado una foto de cuando tenía 30 años y fumaba con una sonrisa burlona. Imagino que de habérsele concedido el Nóbel esa sonrisa hubiera dado paso a una frase cínica, que es lo que espero de mis héroes literarios

Alonso Cueto: Sus novelas nos ofrecen un retrato de vida cotidiana en ese nuevo campo de la vida moderna: los suburbios y su gran población de aspirantes y frustrados que se levantan todos los días a las siete de la mañana para ir a trabajar. Escritores como Tom Perrotta o John Burnside no habrían existido sin su ejemplo. Era una grafómano que podía escribir poemas, artículos, cuentos y novelas al mismo tiempo. Para él, como para cualquier buen escritor, la literatura era siempre un tema personal y urgente.

Julio Ortega: Lamento decir que Updike representa dos tendencias que me resultan antipáticas: un realismo literal y prolijo y el escritor como esteta. Al convertirse en un autor de élite cultivó una prosa ligeramente decorada. Dejó sus personajes de clase media y se dedicó a las damas que discurren por el jardín charlando de Picasso. Tuvo, eso sí, una curiosidad deportiva por los novelistas contemporáneos y leyó las novelas de arcía Márquez sabiendo que en las suyas nunca volaría una muchacha más allá de la memoria.

Iván Thays: En los últimos años, yo estaba más pendiente de Updike como reseñista antes que como novelista. Su novela "Terrorista" me pareció fallida. Su Corre, Conejo, que leí cuando tenpia casi la edad del protagonista, me hizo temblar de pánico ante la posibilidad de mi propia mediocridad. No leí toda la saga. Eso sí, Las brujas de Eastwick siempre me pareció una novela brillante y feliz.

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Más sobre la leyenda Bolaño

1.28.2009
Roberto Bolaño a los 23 años. Foto: NYT, cortesía León Enrique Bolaño

Hace unas semanas, Gustavo Faverón nos advertía del interés de The New York Times por desentrañar el affaire Bolaño. ¿Realmente su enfermedad se debe al abuso de heroína como dicen sus biógrafos al vuelo norteamericanos? Ayer se publicó en NYT finalmente el artículo "A Chilean Writer’s Fictions Might Include His Own Colorful Past" en el que el periodista Larrry Rother hace un resumen de lo que averiguó entre sus conocidos:

Regarding Mr. Bolaño and drugs, numerous Latin American and European critics and bloggers have taken the side of his widow, accusing American critics and publishers of deliberately distorting the writer’s past to fit him into the familiar mold of the tortured artist. Mr. Bolaño’s life and work have been made into “a trivial spectacle,” Julio Ortega, a Peruvian critic and scholar, wrote in El País, the leading daily in Spain. The focus of the heroin controversy is a four-page narrative that appeared in a collection whose title translates as “Between Parentheses,” published the year after Mr. Bolaño’s death but not yet available in English. Called “Beach,” the text consists of a single long sentence, whose opening words are, “I gave up heroin and went back to my town and started on the methadone treatment administered me at the clinic. ...” The title page of “Between Parentheses” describes it as a collection of “essays, articles and speeches.” In the introduction Ignacio Echevarría, a Spanish critic and editor whom Mr. Bolaño named as his literary executor, explains that the book should be seen as “a type of ‘fragmented autobiography’ ” and “personal cartography” of Mr. Bolaño. In separate interviews, however, Mr. Echevarría and Jorge Herralde, Mr. Bolaño’s publisher, said that the introduction and title page of future Spanish-language editions of the book would be changed to incorporate language to indicate that “Beach” is fiction, as will the English-language version, which New Directions intends to publish next year. “The situation lends itself to confusion because Bolaño liked to play tricks and create mysteries,” Mr. Herralde acknowledged. “But he may just have been trying to lay a trap for his future biographers.” (...) In interviews by telephone from Spain and Mexico, Mr. Bolaño’s friends and associates suggested that he also embraced ambiguity. “He created his own myth,” said the woman with whom the writer was romantically involved at the time of his death, but who asked that her name not be published because she wants to preserve her privacy. “Nobody can deny that he played that game, and he would be the first to admit it.”

Parece claro que el error parte del relato "Playa" que publicó en El Mundo en julio del 2000. Manuel Llorente, editor de aquel cuento, aclara al respecto: "I knew Bolaño was a writer who played with reality, who cultivated ambiguities and false identities, so I didn’t care whether the narrative he submitted was true or invented" Nada más que agregar.

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De los blogs al papel

Intentando el camino en reversa. Fuente: ucalgary

El camino inverso: un editor californiano hace una revisión, editada en papel, de los más interesantes posts de casi 300 blogs. ¿Qué sentido tiene? Se reparte gratis y se llama, cómo no, "The Printed Blog". El tiraje es de solo 2,600 por edición, muchísimos menos lectores de lo que tendría un blog exitoso en EEUU. Dice la nota en ADN:

En formato tabloide y, por el momento, sólo cuatro páginas, el rotativo tiene un diseño más similar a un "blog" que a un periódico tradicional y muestra los contenidos en dos columnas. El diario ha legado a acuerdos con unos 300 "bloggeros" para publicar sus "blogs" a cambio de parte de los ingresos publicitarios. Algunos, como Daily Kos, son conocidos en todo el país, pero la mayoría son pequeños "blogs" locales para los que el diario supone un excepcional escaparate. Karp cuanta que decidió embarcarse en este proyecto en parte por motivos personales. "Yo espero que los periódicos en papel nunca desaparezcan", explicó. "Leer un diario impreso es una experiencia diferente a recibir las noticias en el iPhone. Sentir las páginas, mancharse los dedos de tinta, extender el periódico en la mesa una mañana de domingo...". Por otra parte, Karp espera que "The Printed Blog" traiga algo de aire fresco a un sector en el que poco o nada ha cambiado en años.

¿Cuánto durará la aventura? ¿Dos meses, seis? En fin.

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Tres inéditos de Cortázar

Aurora Bernárdez, 90 años. Fuente: lanación

Esta sí que es una noticia bomba: Aurora Bernárdez, ex esposa de Julio Cortázar, ha cedido los derechos de tres relatos inéditos de Julio Cortázar, que pertenecieron a Historias de Cronopios y Famas. Está claro que Cortázar no decidió publicarlos en su momento por considerarlos equívocos, pero no importa, nadie espera demasiado de esos textos, lo interesante es el legado. Eso sí, el libro será de ultra lujo: solo 100 ejemplares a 260 euros cada uno. A ver quién se anima.
Esos relatos forman una limitada edición de lujo de sólo cien ejemplares producida por Del Centro Editores. Su precio de venta es de 260 euros (casi mil pesos). ¿No es mucho?, preguntó LA NACION. "Esto es un homenaje en un libro realizado íntegramente de modo artesanal. Se vende a lo que cuesta fabricarlo: no hay ganancias", dijo Raúl Manrique, uno de los responsables del Centro de Arte Moderno. (...) Never stop the Press (sobre un fama agobiado por su trabajo), Vialidad (sobre un cronopio que conduce temerariamente) y Almuerzos (sobre la incomunicación) son los títulos de estos nuevos relatos. En ellos juguetean esos emblemáticos seres en los que Cortázar dividió a la humanidad: los soñadores "cronopios" y los pragmáticos "famas". Desde ayer, su espíritu corretea una vez más. "Que se siga recordando a Julio es lo mejor que puede pasar", comentó Aurora Bernárdez a LA NACION.

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Shortlist de Three Percent

Alejandro Zambra. Fuente: Qué pasa

El blog Three Percent publicó en diciembre pasado una longlist con las mejores traducciones al inglés del 2008. Ahí se encontraban, entre otros, Bonsai de Alejandro Zambra. Ahora, el blog ha publicado su shortlist y en ella encontramos que cuatro de diez son latinoamericanos. Y además, que nuestro Alejandro está en la lista. ¡Dale, Zambra! ¡Con el Atlas, aunque gane! Aquí los diez semifinalistas:

2666
By Roberto BolañoTranslated from the Spanish by Natasha Wimmer Farrar, Straus & GirouxThree Percent’s Overview

Bonsai
By Alejandro ZambraTranslated from the Spanish by Carolina De RobertisMelville HouseThree Percent’s Overview

Nazi Literature in the Americas
By Roberto BolañoTranslated from the Spanish by Chris AndrewsNew DirectionsThree Percent’s Overview

Senselessness
By Horacio Castellanos MoyaTranslated from the Spanish by Katherine SilverNew DirectionsThree Percent’s Overview

The Darkroom of Damocles
By Willem Frederik HermansTranslated from the Dutch by Ina RilkeOverlookThree Percent’s Overview

The Post-Office Girl
By Stefan ZweigTranslated from the German by Joel RotenbergNew York Review BooksThree Percent’s Overview

Tranquility
By Attila BartisTranslated from the Hungarian by Imre GoldsteinArchipelagoThree Percent’s Overview

Unforgiving Years
By Victor SergeTranslated from the French by Richard GreemanNew York Review BooksThree Percent’s Overview

Voice Over
By Céline CuriolTranslated from the French by Sam RichardSeven StoriesThree Percent’s Overview

Yalo
By Elias KhouryTranslated from the Arabic by Peter TherouxArchipelagoThree Percent’s Overview

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Siri Hustvedt sobre Obama

Siri Hustvedt. Fuente: theage.com

Siri Hustvedt se presentó ayer en Barcelona, de la mano de su editor Jorge Herralde y Eugenia Brioggi, sus editores. Elegía para un americano (Anagrama) es el título del libro, sobre el que ha dicho: "los verdaderos secretos del libro no se encuentran en el argumento". La esposa de Paul Auster, que está intentando abrirse camino propio en castellano, aprovechó la ocasión para hablar de Barak Obama:

Durante su comparecencia, junto al editor de Anagrama, Jorge Herralde, y a la editora de Empúries, Eugènia Broggi, Siri Hustvedt también ha tenido tiempo de reflexionar sobre la victoria y el posterior nombramiento de Barack Obama como nuevo presidente de los Estados Unidos. No pudiendo reprimir un gran suspiro y una expresión facial de auténtica felicidad, la escritora residente en Brooklyn ha destacado que junto con su marido lloró el día en que el mandatario negro ganó las elecciones y la semana pasada cuando juró su cargo. "Estoy impresionada, llena de admiración. Es maravilloso. Finalmente, tenemos un presidente que es un intelectual en la Casa Blanca, y eso en un país donde el antiintelectualismo es una fuerza muy potente", ha precisado. Siendo consciente de que Obama se enfrenta a una "muy dura misión", es de las que cree que en su primera semana de gobierno "ha reafirmado derechos constitucionales y no los ha revocado, como hacía Bush". Por otra parte, ha avanzado que está trabajando en una nueva obra, unas memorias neurológicas, en las que analiza su propio sistema nervioso y sus problemas y que llevará por título La mujer que tiembla o la historia de mis nervios.

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CUBA por Daniel Mordzinski

1.27.2009
Catalina Gómez, Cristina Fuentes La Roche, Eduardo Halfon, Wendy Guerra, Alvaro Enrigue, yo, Izara García

Wendy Guerra


Alvaro Enrigue



Senel Paz

Reina María Rodríguez


Eduardo Halfon

Iván Thays

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Edmundo Paz Soldán sobre John Updike

John Updike, 1966. (Time Life Pictures/Getty Images)

Edmundo Paz Soldán, por su parte, también ha sentido la pegada de la muerte de John Updike y ha escrito en La Tercera (aparecerá mañana) -y hoy en su blog- un comentario sobre el fallecido novelista norteamericano:

El concepto de "hombre de letras" ha quedado algo anacrónico para nuestros tiempos, pero si había alguien que lo ejemplificaba mejor que nadie en los Estados Unidos, ese escritor se llamaba John Updike. (...) Updike estaba en todas partes; era una industria editorial de un solo hombre. Lo más conocido de Updike está en su ciclo de cuatro novelas sobre Harry "Rabbit" Angstrom, que muestran la grandeza y la desolación del "sueño americano" -"angst" tiene que ver con angustia"--, sobre todo en su versión más clase media y WASP. Para algunos críticos, ya no es necesario escribir la "gran novela americana" porque Updike lo ha hecho en las mil quinientas páginas de la tetralogía; para otros escritores, la admiración ha llevado a aceptar la influencia y a tratar de darle un toque más contemporáneo (Richard Ford en su trilogía sobre Bascombe). Updike se especializó en un "realismo doméstico" muy norteamericano. A él le interesaban las ciudades y los pueblos "por los que pasa la gente cuando está yendo a otra parte". Allí vivían, se casaban, tenían muchos affaires y se divorciaban sus personajes, que crecían desinteresados de lo que ocurría en el resto del mundo y creyendo que su país era "una vasta conspiración para hacerte feliz". Una vez en la vida adulta, no tardaban en encontrar la desolación y múltiples frustraciones. La prosa que describe esa desesperanza, sin embargo, es siempre radiante, y tiene algo religioso en la manera en que celebra todos los detalles con que se presenta el mundo. En el cuento "The Music School", el narrador lo dice de la mejor manera posible: "El mundo es la hostia; debe ser masticado". En los últimos años, Updike fue criticado por el preciosismo de su escritura ("su detallismo se ha vuelto un culto en sí mismo", escribió James Wood) y por su incapacidad para comprender al Estados Unidos multicultural (en su novela Terrorista, le cuesta meterse en la cabeza de su personaje central, musulmán). Lo cierto es que si el cierre no estuvo a la altura, lo mejor de Updike es harto más que suficiente para considerarlo un clásico.

Por otra parte, en "El País" recuerdan una entrevista que Eduardo Lago le hace a propósito de Terrorista, su última novela, traducida al castellano por Tusquets. Eso fue en el 2007, y Upidike no se veía tan optimista ante la posibilidad de que Obama llegue al poder. También se refirió ahí a su estilo literario:

Cuando empecé a escribir me influyó el nouveau roman. Por eso mi primera novela, que publiqué a los 27 años, era bastante experimental, pero mi estilo, por el que mis lectores me reconocen, es esencialmente realista. Aunque en algunas novelas me he apartado de mi modo de hacer fundamental, siempre vuelvo a mis raíces e intento darle al lector un pedazo de la realidad. Creo que fue Nathalie Sarraute quien dijo que el sustrato que hace que todo se mueva es la realidad. La realidad está en la base de nuestros deseos, de nuestros pensamientos, de nuestros recuerdos, y los novelistas no somos sino comentaristas de la realidad. Decimos lo que en ella hay de maravilloso o de terrible o de misterioso. En ningún lugar me siento más cómodo que instalado en la realidad, cerca de la gente normal. Es de ellos acerca de quienes escribo, acerca de la clase media, ni los más ricos y privilegiados, ni los más pobres, sino el ciudadano medio, los hombres y mujeres que tratan de sobrevivir día a día en la lucha diaria que es la vida cotidiana.

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Murió John Updike

John Updike Foto: (Cheryl Senter/ NHPR)

Hace unas semanas, en una reunión entre Alonso Cueto, Fernando Ampuero, Gustavo Faverón y yo (es decir, ya uds. saben), la conversación derivó a ese extraordinario escritor (y quizá mejor crítico literario) John Updike ("a Lyrical Writer of the Ordinary"). Cada uno comentó la novela favorita de Updike. La verdad es que, no sé por qué, esa conversación (inaudita para los que piensan que esa "mafia" se reúne solo para rajar de los "excluidos") tenía para mí algo de velorio, pues todos hablábamos maravillas de él. E incluso recordé que Gustavo comentó en algún momento en su blog que posiblemente Updike sea más recordado "como reseñista que como narrador" O eso me pareció entender. Como sea, esa fue nuestra forma de despedirnos -sin saberlo- de un grande que murió hoy a los 76 años. Conejo descansa en paz. Se quedaron, cómo no, debiéndole el Nobel. Dice la nota:
El novelista estadounidense John Updike, cronista del desencanto vital de la América de clase media, ha fallecido a los 76 años, tras años de lucha contra un cáncer de pulmón, según ha informado su editorial, Alfred A. Knopf, en The New York Times. Autor de grandes frescos de la norteamérica contemporánea, como la saga protagonizada por el ciudadano medio Harold Angstrom, alias Conejo, (en Conejo es rico y Conejo en paz, que le valieron el Premio Pulitzer), Updike, ganador del Premio Pulitzer, destacó como escritor de relatos, crítico literario y ensayista en publicaciones de presitigio com The New Yorker y The New York Review of Books. Era uno de los intelectuales más influyentes de Estados Unidos durante la segunda mitad del siglo XX. Y además era un superventas. Updike, que residió en Beverly Farms, Massachusetts (EE UU), fue un autor tremendamente prolífico: escribió más de 50 libros (unas 25 novelas) en una carrera que abarca desde la postrimerías de la Segunda Guerra Mundial a la actualidad. Compaginaba la escritura de ficción (novelas y cuentos) con la de críticas y ensayos. Su producción novelística fue la que le situó en un lugar destacado de la literatura estadounidense contemporánea, junto a grandes firmas como Saul Bellow, Philip Roth, Don DeLillo y Kurt Vonnegut, entre otros.

Aquí, el muy extenso obituario que le hace su casa, The New York Times.

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Moleskine Literario en La Habana

1.22.2009
Mañana parto para La Habana... el amor de Carmela me va a matar. Fuente: elpais


Me escribe Mayra Santos Febres: "La gente no entiende, Iván- la gente cree que el Caribe es baile, sexo y ron, pero es sobretodo sal y luz. Mírala bien, corazón, entiende la luz del Caribe, como te raja los ojos al mediodía, cómo se vuelve una fruta dulce en las medias mañanas o en los atardeceres, como rebota contra los cuerpos y contra el agua. El misterio del Caribe no está en los cuerpos, está en la luz."

Sí señores, me voy a La Habana por tres días. Me encontraré ahí con amigos escritores del B39 como Alvaro Enrigue, Eduardo Halfon, Wendy Guerra. También con las inquietísimas organizadoras del Hay Festival Cristina e Izara. Y también con Daniel Mordzinski, mi queridísimo Daniel, quien estará tirando fotos -como dicen los cubanos- a diestra y siniestra en el malecón de La Habana. Y espero salir en alguna abrazado a él. Voy a La Habana a vivir este momento preciso, y también a escuchar a Bola de Nieve, a Celio González, a los soneros, a los Buena Vista, a la Dan Den, in situ. Y para pararme delante de la casa de Lezama Lima. Y para conocer a escritores cubanos (aunque lamentablemente, no podré ir el lunes a Casa de América porque mi avión parte temprano), y conocer las calles de Cuba y sacar mis propias conclusiones, para irme de rumba, para ir a un toque de tambores de Obatalá, para tomarme un Havana7 (recomendación de Barbara Graham), para leerme los opelés, y sobre todo para mirar el malecón y dejar que toda esa luz, y toda esa sal, me entre por los ojos, los oídos y los poros.

Regreso al Moleskine Literario el lunes. Y si no regreso, ya saben dónde buscarme.

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Mi hermana baila Bjork

Silke Scheuermann. Fuente: universita parderbon

Inés, en medio de un círculo de luz, baila en una discoteca. Baila Bjork. La narradora no puede creer lo que está viendo. No puede creer que alguien pudiese bailar Bjork y menos aún con tanta gracia, iluminada por esa luz intensa. Otras chicas han salido a bailar pero ninguna se cruza con ese círculo iluminado, ni siquiera cuando Inés lo dejó libre.

Esa es para mí la escena cráter de La hora entre el perro y el lobo, la maravillosa novela breve de la alemana Silke Scheuermann que publicó hace unos años Sexto Piso. Inés y la narradora son hermanas. Inés vive en Fráncfort ("la noroma, la noparís, la nonuevayork") y la narradora, quien vivía en Roma, ha decido cancelar su exilio y regresar a la ciudad natal. ¿Por qué regresa? No hay que pedir tantas explicaciones. Hay algo que no ha sido superado entre su hermana y ella, eso es obvio. Es obvio desde la primera escena, junto a la piscina, cuando Inés parece estar a punto de caer y la narradora intenta ayudarla en una suerte de baile que ante los ojos ajenos -el de un salvavidas, por ejemplo- podría parecer un intento de asesinato. Es obvio, también, porque la narradora misma lo dice, aclarando que no explicará cuál es el lío (y luego, cuando podría contarlo, a ningún lector le importará). Y es obvio además por la forma en que ella mira a Inés todo el tiempo: como una mujer perfecta, ligera, encantadora, seductora, una princesa cuya hermana (con sobrepeso en la infancia) es un sapo.

Entonces ocurre la escena del baile de Bjork. Pero en realidad, antes ha ocurrido otra cosa: la narradora conoce a Kai, el guapo novio de Inés. Y le gusta, le gusta mucho. Y hace todo lo posible para acostarse con él. Y lo consigue, sobre todo porque el novio es un ser desaprensivo, un sujeto que es una cáscara y que no está a la altura de una princesa como Inés y ni siquiera, por supuesto, del sapo. Ingresamos entonces en la hora entre el perro y el lobo, la hora donde cualquier animal domesticado se convierte en un salvaje. La narradora y Kai hacen el amor mientras un perro del vecino ladra todo el tiempo. "Maldito perro" grita Kai luego de terminar el coito. "Maldito perro" repite, y la narradora no entiende cómo puede decir esa frase después de hacer el amor con la hermana de su novia.

El mundo de esta novela, como es obvio, es exclusivamente femenino. Los hombres como Kai están descartados. Los hombres algo más interesantes, como Richard, tampoco parecen funcionar bien. Flett junior, por ejemplo, es un chico sabihondo que está convencido de que el Amor es solo un motivo para el consumismo en tres rubros: vestido, alimentación o cultura. Una cita romántica, o incluso el simple sexo, implica un preludio que conduce a salir a comer, comprarse ropa sensual o ir al cine. Así encaja cada pieza del rompecabeza y no hay más misterio en el mundo de los hombres. Pero en el mundo de las mujeres, todo es misterio. ¿Por qué se odian las hermanas? ¿Por qué se miran así? ¿Por qué se hablan de ese modo, amables pero al mismo tiempo duras una con otra? ¿Por qué hasta un regalo parece una puñalada? ¿Cuál es el código detrás de todo esto? Los hombres que leemos la novela asistimos a la escenificación de nuestros más grandes temores: no entendemos qué está pasando, todo nos parece ambiguo y complejísimo, pero no podemos dejar de sentirnos atraídos por ese velo, por aquel racionamiento agudo y atento a los detalles de la narradora, por ese lenguaje lírico sin disfuerzos, por la belleza de las imágenes que ella -no en vano fotógrafa- nos describe con una precisión milagrosa. Como aquella en que un hombre grita "maldito perro" luego de hacer el amor. O la de una niña despidiéndose desde un auto. O un pájaro muerto en un basurero. O ella, de niña, enterrando a su hermana en la playa.

O Inés bailando hermosamente a Bjork sobre un círculo de luz.

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Empezó la Feria de Trujillo

Conferencia en Trujillo. Fuente: Atal

Hoy se inauguró la IV Feria de Trujillo en el complejo Mansiche. Pero la charla inaugural será mañana con la presencia, ni más ni menos, que de Mario Vargas Llosa quien dictará en Huanchaco la charla "Los secretos de un novelista" Me lo tendré que perder y me quedaré sin saber el secreto (aunque quizá sea aquello de desear algo fervientemente y esperar a que, por la Ley de Atracción el Universo conspire para que suceda).

Si quieren saber de otras actividades, aquí les dejo el programa bien onda pop que han elaborado los chicos de ATAL.

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El poeta Barack Obama

Obama, poeta de multitudes. Fuente: the guardian

En el artículo que mencioné ayer sobre las lecturas del Presidente de EEUU Barak Obama comentaron, muy de paso, que Obama alguna vez quiso ser escritor. ¿Habrá querido ser un novelista como James Baldwin? ¿O quizá un poeta como Derek Walcott? Como sea, en los blogs de The Guardian un inocultablemente entusiasta Jay Parini dice que el discurso inaugural de Obama fue poesía pura. Y de la buena.

But could it truly be termed "poetry"? If, as Gerard Manley Hopkins once suggested, poetry is "the common language heightened", then President Obama (how I loved typing that phrase for the first time) became a poet in his speech. He made the language itself resonate; and he did so not by fancy writing or superficially elevated diction or self-conscious parallelism in the syntax. Anyone who rereads the speech closely will see that he used only the simplest of words: "new", "nation", "now", "generation", "common", "courage", "world". And he spoke these words in straightforward cadences that have already become familiar, drawing them out to exactly the right length. (...) Complaints about the speech's content are already being heard. Obama didn't address many of the serious issues before him, such as Gaza. While he touched a few obvious bases, such as global warming, he did so lightly. He ignored specifics in a way bound to annoy segments of his public. And yet this speech moved me - as only real poetry does - on the deepest level. Not generally one for tears, I had wet cheeks as I listened, and I wasn't alone. I felt proud to be an American on Inauguration Day - a ridiculous thing to say, I know. That pride may not last very long, and I don't want it to last in that way. But as Obama spoke, as when any poet reads a wonderful and true poem, the listener became the words. Speaker and audience responded as one. It was all performance, and yet it was a genuine form of poetry: pure, simple, and direct. The winds of history, of course, blew hard at the president's back, lifting his words across the expanse Washington and the world beyond. He had to say very little to say a lot. But - like all good poets – he understood what little needed to be said, and how much this fragment of language mattered to a world in desperate need, at that very hour, of these exact words.

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Siguiendo a Borges en Ginebra

María Kodama frente a la librería Julien. Foto: Susana Reinoso. Fuente: la nacion

En Ginebra se está llevando a cabo el homenaje a Jorge Luis Borges "El Atlas de Borges" y Susana Reinoso, del ADN Cultura y el diario La Nación, está presente en esa ciudad para recorrer los pasos de Jorge Luis Borges de la mano de la inefable viuda del escritor fallecido 22 años atrás, María Kodama. Borges no es una presencia intrascendente en Ginebra, como lo descubre Reinoso en la calle donde vivió:

En la Grand Rue esquina rue du Sautier, justo a la altura en que la arteria principal se pronuncia en la subida, hay una placa que dice: "En el 28 de la Grand Rue vivió el escritor Jorge Luis Borges, 1899-1986". Y, de inmediato, las palabras del más universal de los argentinos sobre Ginebra: "De todas las ciudades del planeta, de las diversas e íntimas patrias que un hombre va buscando y mereciendo en el decurso de los viajes, Ginebra me parece la más propicia a la felicidad".

Luego, la enviada (envidiada) especial seguirá recorriendo ítems de la vida de Borges en la ciudad suiza hasta llegar a su tumba:

A escasos metros de la Catedral de Saint Pierre -otro punto del derrotero por la Vieille Ville -, cuando la Grand Rue se abre, está la Librería Jullien, visitada por Borges en cada viaje. La atmósfera es recoleta y aunque su obra no se consigue allí, sí hay ensayos sobre el escritor argentino. En la Catedral aún se conserva la silla de Calvino. Allí se celebró el oficio religioso por la muerte de Borges, que duró dos horas, recuerda hoy Kodama. El itinerario concluyó en Plainpalais, testigo de la Edad Media, donde yacen los restos del escritor argentino. El 14 de junio de 1986, cuando murió en el segundo piso de la casa de la Grand Rue, Borges aún escribía. Una corona de flores amarillas sin firma, entre las que rodearon su tumba, tenía una leyenda: "Al más grande forjador de sueños". Algo en Kodama se resiste a volver al cementerio de Plainpalais. Quizá sea el temor que la asaltó cuando Borges murió, según consta en las crónicas de hace 22 años: que su cuerpo se convirtiera en un objeto. El sepulcro es despojado. La lápida se reconoce por el número 735, el nombre de Jorge Luis Borges y una cruz galesa en el reverso de la piedra gris. Sobre la lápida hay un grabado en círculo con siete figuras humanas y un epitafio en inglés antiguo: "And ne forhtedon na" ("Y que no temieran"), tomado de un poema épico del siglo X. No hay más que un puñado de flores secas sobre la tierra húmeda de escarcha. Nada florecería, de todos modos, en este invierno helado.

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Madonna lee a Vargas Llosa

Madonna lee Bad girl de Vargas Llosa. Fuente: jovenes.es

No tiene pierde el post que acaba de colgar -hace ni dos minutos- Gustavo Faverón en su blog. Gracias a Goop (el boletín semanal de Gwyneth Paltrow, y sabe dios por qué Gustavo lee eso pero está muy bien) ha descubierto qué leen algunas chicas guapas. Así es señores, no solo Obama tiene derecho a hacer públicas sus preferencias literarias. Aquí la lista que coloca Gustavo en el post "Qué leen las chicas lindas que leen":

Sus novelas preferidas [de la supermodelo Christy Turlington] son The Sound and the Fury, de Faulkner; The Sun Also Rises, de Hemingway; y Pride and Prejudice, de Austen. Pero Christy es una estudiante de postgrado en Columbia University, así que la cosa no resulta tan sorprendente (no tanto como saber que Milla Jovovich es una nerd lectora fanática de Rushdie, García Márquez y Naipaul). La misma Paltrow (que ha hecho el papel de Dorothy Parker en alguna película) recomienda Jane Eyre, de Charlotte Brontë; Crimen y castigo, de Dostoievski; y The Sheltering Sky, de Paul Bowles. No se toma muchos riesgos. ¿Y la chica mala, Madonna Ciccone? No podía defraudar su fama: su novela preferida de estos días es The Bad Girl, es decir, Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, la historia, claro, de una femme fatale transnacional, de origen modesto y eternamente reinventada: Madonna, sin duda, se ve a sí misma como un avatar de carne y hueso de la antiheroína ficcional de nuestro compatriota.

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Leer de Boleto en México

Mario Bellatin ayer en la inauguración de ayer en el metro de México. Fuente: moleskine

250,000 ejemplares se han tirado de la 10° Antología "Leer de Boleto" que se reparte en los metros de México. Se trata de que los usuarios puedan pedir un libro sin costo alguno, leerlo durante su viaje y luego devolverlo a la salida. La antología tiene textos de Paco Ignacio Taibo I, Alejandro Aura, Gabriel García Márquez, Mario Bellatin, entre otros. Así lo comenta El Universal:

De los apróximadamente 4.5 millones de usuarios del transporte colectivo Metro, sólo quienes viajen en la línea tres, que son alrededor de 850 mil personas, serán las que tenga oportunidad de hojear esta décima antología. Para poder llegar a otras líneas, Paloma Sáinz hace un llamado a los lectores: "necesitamos que devuelvan los libros para que otros los puedan leer, ya que dificlmente vamos a tener los suficientes ejemplares para poder abrir otras líneas y llegar a todo el sistema de transporte colectivo Metro, pero no sólo al metro, también queremos llegar a otros transportes".
Bajo la premisa "tómalo, léelo y devuélvelo", se pondrán al alcance de cualquier usuario de la línea verde que va de Universidad a Indios verdes, cuyo recorrido es aproximadamente de 80 minutos, lo que permitirá al usuario leer desde cuentos hasta una obra teatral. A través de este programa se busca acercar la literatura a las personas, ya que "en estos momentos de crisis, creo que esto es oxígeno para la gente, poderse desconectar de pronto de los problemas, de todo lo que los rodea y meterse en un texto, que no es que te evada, sino que los hará regresar con más fuerza para enfrentar los problemas", declaró Paloma Sainz.

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Murakami, premio Jerusalen

Haruki Murakami. Fuente: smh.com.au

Si no me equivoco -como siempre- creo que, a pesar del éxito y la celebridad, son muy pocos los premios internacionales importantes que ha ganado Haruki Murakami. Pero al fin le tocó uno de peso: el Premio Jerusalen 2009. El autor recibirá el galardón en el Jerusalem International Book Fair el próximo mes.

Popular Japanese writer Haruki Murakami, author of the best-selling "Norwegian Wood" and "A Wild Sheep Chase" was named winner of the 2009 Jerusalem Prize on Wednesday. The Jerusalem Prize for the Freedom of the Individual in Society is a biennial literary award traditionally bestowed upon authors whose work has dealt with human freedom, society, politics, and government. Murakami, who rarely accepts accolades in person, will arrive in Jerusalem in February as the guest of the International Book Fair, where Mayor Nir Barkat will present him with the award. The City of Jerusalem has been giving the award out since 1963. Past winners include such literary giants as Arthur Miller, Susan Sontag, Bertrand Russell, Simone de Beauvoir, Octavio Paz, Stefan Heym and Mario Vargas Llosa. Murakami, 60, is considered an icon of modern literature and has 20 titles to his name – all of which have been translated into over 40 languages. "Murakami is the best-known and most beloved Japanese author in the West," wrote the Prize Committee. "His work interweaves Japanese culture with contemporary Western culture in a unique fashion. "While Murakami's work is easy to read it is not easy to comprehend. His clear, minimalist writing makes him vastly accessible, but the reader is struck with the complexity of his literary world upon reading it."

Vía The Literary Saloon.

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Premio La Otra Orilla sin austeridad

Premio. Fuente: Norma

Ayer, Barack Obama congeló los sueldos de sus asesores y declaró una política de austeridad en los EEUU. La palabra austeridad ha dejado de ser un discurso terceremundista. La palabra recesión ahora la enseñan en los college. El mundo entero está asustado con lo que puede suceder en estos años, pero a la editorial Norma -que desde el año pasado ha empezado a invertir en su colección literaria para recuperar posiciones- eso no le ha importado y acaba de dar un enorme salto para convertirse en uno de los premios mejor dotados del idioma: ya no 30,000 dólares sino 100,000 para el ganador. Provecho para el futuro ganador (mientras mi querido amigo Ariel Magnus, ganador del 2007, debe estar arrancandose los pelos de la barba... ¿no pudieron hacerlo antes?). Dice la nota de prensa:

Conocedores del gran talento literario existente en Latinoamérica y España, el Grupo Editorial Norma y la Asociación para la promoción de las Artes, Proartes, vienen entregando desde el 2005 el Premio de Novela La otra orilla, que busca no solo reconocer la calidad de la obra escrita, sino también difundirla, publicándola y distribuyéndola a todos los países en los que el Grupo Editorial Norma tiene presencia. Este año, los organizadores del Premio de Novela La otra orilla han incrementado la suma que será otorgada al autor de la obra ganadora, de treinta mil a cien mil dólares americanos (US 100.000). Esta suma será entregada a modo de adelanto de derechos de autor correspondientes a la edición del libro. Así mismo, la novela que se haga acreedora a este premio, será publicada bajo el sello La otra orilla en América Latina y España. Para esta premiación, el Grupo Editorial Norma ha seleccionado cuidadosamente a los miembros del jurado, eligiendo a tres destacados intelectuales de reconocida trayectoria literaria: Roberto Ampuero (Chile), Pere Sureda (España) y Jorge Volpi (México), quienes serán los encargados de elegir a un único ganador. La fecha límite para recibir las novelas será el día viernes 3 de abril del presente.


Los inéditos se pueden dejar en todas las oficinas de Norma (Carvajal) de los países latinoamericanos.

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Salinger (90) y sus críticos

JD Salinger. Fuente: leninimports.com

J.D. Salinger cumplió el 1 de enero de este año 90 años en su fortaleza en New Hampshire. No se sabe, desde luego, nada sobre él, aunque hay que pensar que sigue vivo porque sin duda una noticia sobre su muerte se filtraría de inmediato a la prensa. Vivo pero ¿en qué condiciones? En una nota en Clarín respecto a su cumpleaños 90, culmina diciendo: " Uno puede pensar que, encerrado en su fortaleza, Salinger escribe la saga de los Glass, a la espera de un mundo soportable". Optimistas. En la misma nota, comentan la última incursión literaria de JD Salinger y su mal desenlace:

En realidad, lo último que se publicó de él fue Hapworth 16, 1924, un cuento que ocupó casi todo el número del 19 de junio de 1965 de "The New Yorker". Este cuento- recordó " The New York Times"- "nunca se publicó como libro y no se parece a nada de lo que escribió anteriormente Salinger. Hapworth es una carta, o más bien la transcripción de una carta, de 25.000 palabras, escrita a los apurones por Seymour Glass, a los 7 años, a sus padres, mientras s encontraba en la colonia de verano. Lo más fascinante de este cuento es que la voz es insegura, ya que el pequeño Seymour emplea primero un tono y luego pasa a otro, que es alternativamente serio, ansioso, travieso y sarcástico. Lo que hace que los Glass, y en especial Seymour, sean tan atractivos para Salinger es que son demasiado sensibles y excepcionales para este mundo, pero esto mismo los transforma en irritantes para muchos lectores. El problema de los Glass puede plantearse así: ¿cómo se hace arte para un público, o un establishment de la crítica, que es demasiado ignorante para entenderlo? Esta es la cuestión- concluye "The New York Times"- que ha llevado a Seymour a renunciar y, seguramente, la que ha inducido a Salinger a no querer publicar más". Ante la publicación de este cuento, la mayoría de los críticos lo defenestró: "Es lo peor que escribió Salinger", podría ser la mejor síntesis de lo que escribieron. La periodista y escritora Joyce Maynard, amante de Salinger cuando ella tenía 19 años y él ya superaba los 50, cuenta en su libro Mi verdad, el enojo que los críticos le producían a Salinger. "Quiero que entiendas que cuando publicas un libro, se te escapa de las manos. Los primeros que te atacan son los críticos, deseosos de hacerse un nombre a costa del tuyo. Y lo consiguen. En esto no te equivoques".

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¿Qué yo?

Jaime Bayly. Fuente: marinabernal

El lunes conversé con Susana Montesinos, peruana graduada en Literatura en una universidad holandesa con una tesis sobre Jaime Bayly y la "autoficción". ¿Es Bayly autoficción aunque su narrador nunca usa el "yo" literario? es la pregunta que intenta resolver su trabajo, que en unos días leeré. Por lo pronto, en el suplemento Babelia del fin de semana Juana Vásquez hace algunas precisiones sobre ese "yo" literario, en respuesta a un especial en el mismo suplemento hace unos meses. Dice Vásquez:

Hay literatura del yo a través de la ocultación -en parte- de lo que es el yo real, para crear el yo con el que uno se identifica. Por supuesto que se trata de literatura del yo, pero en este caso del yo deseado. El yo histórico está constantemente en nuestras novelas, el tiempo pasado se presta a desvestirnos en la literatura sin problema alguno. Existe pues mucha literatura actual del yo histórico. Otra de las formas en que se manifiesta el yo es fragmentado a través de los múltiples espejos, que son los personajes. Cada personaje porta una o varias vetas del autor. Es también literatura del yo, pero de un yo disperso. Está el yo de las autobiografías de ficción, en donde uno mezcla el yo real y el que uno desea a través de contar y fabular sobre uno mismo, es un yo mitificado. Y este yo es el mismo de las autobiografías, puras y duras. Pues son el resultado de seleccionar los hechos que al autor le interesan para configurar el yo que le conviene. En una entrevista a Alfredo Landa en EL PAÍS, se le preguntaba acerca de la misma: "¿Es un strip-tease?". Y respondió: "No, coño, lo hago totalmente vestido. Cuento todo lo que puedo contar, lo que debo contar". Y termino con el yo del subconsciente, cuando escribimos de forma más o menos automática. Quizá sea ése el yo más real, pues uno no controla la escritura, y por lo tanto no condiciona a ese yo con el que se identifica de cara a la galería.

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Obama lector

1.21.2009
Obama lector. Fuente: papercuts

Ya varias veces antes he comentado en Moleskine las aficiones literarias del recién ungido Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama (o "marbus" para los siempre paranoicos lectores de Nostradamus). En el suplemento Ñ hoy le rinden homenaje a este momento histórico comentando la relación de Obama con los libros, subrayando sus lecturas preferidas. Aquí está la lista, que incluye a El Gran Gatsby obviamente:

El amor de Obama por la ficción y la poesía (en su página de Facebook enumera a Moby Dick, las obras de Shakespeare y Gilead de Marilynne Robinson como algunos de sus favoritos, junto con la Biblia y las obras completas de Abraham Lincoln y Emerson), no sólo le ha dado un conocimiento sofisticado del uso del lenguaje. También lo ha inmerso en el sentido trágico de la historia y un conocimiento de las ambigüedades de la condición humana, muy opuestas de la visión del mundo que tiene Bush. Obama ha dicho que en la universidad escribió "poesía muy mala" y su biógrafo David Mendell ha sugerido que en algún momento fantaseó con la idea de ser novelista. De todas formas Sueños de mi padre demuestra un gran talento para relatar y una combinación excepcional de la empatía e imparcialidad que poseen los grandes novelistas. En esas memorias, Obama logró comunicar excepcionalmente variados puntos de vista distintos a los suyos y también evocar varios de los lugares donde vivió durante su infancia. En el libro, el narrador es a la vez un marginal solitario y un observador omnisciente que nos provee una vista coral de su pasado. Como Sueños de mi padre, muchas de las novelas que se dice que admira Obama tratan el tema de la identidad: La canción de Salomón de Toni Morrison cuenta la historia de un hombre que intenta averiguar sobre sus raíces familiares; El cuaderno dorado de Doris Lessing relata las dificultades de una mujer en articular el sentido de sí misma; y El hombre invisible de Ralph Ellison trata el problema de la definición del ser en un Estados Unidos hiper-consciente de los temas raciales y la posibilidad de trascendencia en ese ámbito. Las poesías de Elizabeth Alexander, quien fue elegida por Obama para leer una poesía original en la ceremonia de asunción, tratan sobre la intersección del pasado y del futuro, lo privado y lo político; mientras que la poesía de Derek Walcott (Obama fue fotografiado recientemente leyéndolo) explora qué significa ser "un niño dividido", situado sobre el margen de dos culturas, sin raíces tal vez, pero libre para inventar un nuevo ser. Esta idea de la creación del propio ser es muy estadounidense –es uno de los temas centrales, por ejemplo, de El gran Gatsby—y parece ejercer una gran fascinación sobre la imaginación de Obama.

No hay que menospreciar, además, la lectura de los escritores afroamericanos como James Baldwin, Ralph Ellison, Langston Huges, Richard Wrigt y W.E.B. Du Bois, que hoy están de fiesta.

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Entrevista en Perú21

Página cultural de Perú21. Fuente: peru21

Hoy apareció en Perú21 una entrevista de Gonzalo Pajares sobre mi novela Un lugar llamado Oreja de perro, editada por Anagrama. El escandaloso título es: "Mi novela es la antítesis de La hora azul, de Alonso Cueto” ¿Qué es esto? ¿Se divide la mafia? ¿El fin de la Cuetomanía? ¿Buscando el perdón de González Vigil? Nada de eso. Simplemente, que es así. Creo. Les dejo con algunas preguntas y respuestas:
En su novela hay una frase que dice que lo opuesto a la memoria es la ficción. ¿La ficción como escape?
Al contrario. La ficción es lo que trae, a través de la memoria, a la realidad. Por eso, muchas veces se escribe para recordar el dolor, para expiar a través del recuerdo.

Para usted, la escritura de la novela ha sido una especie de terapia.
Sí, pero transfigurada en ficción. El tema de mi novela, más que el dolor, es la pérdida. Tratar de superarla y entender que no todo es para uno, que debemos acostumbrarnos a perder muchas cosas –la cotidianidad con nuestros hijos, con nuestra esposa, por ejemplo–, forman parte de la novela.

¿Qué representa Jazmín?
Ella está allí para entrar en el mundo del narrador, enseñarle algo y desaparecer. Ella lo ayuda a entender su dolor. ¿Cómo lo hace? De la única manera en que es posible: compartiendo el dolor y sin inmiscuirse en su vida. No es gratuito que ella esté embarazada. Mi imagen era la del Yin-Yang: ella convexa y él cóncavo, él ha perdido un hijo, ella espera uno. Por ello, encajan perfecto, alimentan su dolor, pero saben que no van a quedarse juntos. En ese sentido, Un lugar llamado Oreja de perro termina siendo una 'antihora azul’, porque, en La hora azul, la novela de Alonso Cueto, el personaje va a ese mundo y se queda instalado allí. Aquí, por el contrario, sufren juntos y se separan.

Aunque no es la narradora, uno termina comprendiendo la historia gracias a Jazmín.
Exacto. Jazmín trae al mundo concreto el mundo que, para él, resulta siendo abstracto: el de la violencia, el del dolor, el de las bombas. Universo que él desconoce. Lo mismo sucede con Jazmín: para ella, él representa el mundo occidental, que le es ajeno, y al que accede gracias a este hombre. Ella completa su mundo, lo recompone.

Usted está convencido de que ha escrito una gran novela...
Aunque no creo que sea mi mejor libro, si no estuviera convencido de que es bueno, no lo habría publicado.

Quiero acotar algo que no quedó claro con respecto a la última pregunta. No considero Un lugar llamado Oreja de perro mi mejor novela porque ésa es, creo, la que terminé de escribir el año pasado y estoy corrigiendo estos meses. Siempre la mejor novela debe ser aquella en la que estamos trabajando, si no no vale la pena escribirla. Pero mientras tanto ésta no se publique, tienen la novela orejuda para disfrutarla intensamente.

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Aviso de Servicio Público

Carátula de la novela. Fuente: siruela.

El día lunes, a las 7:30 pm, encontré los libros del cubano Rolando Sánchez Mejías editados por Siruela, Historias de Olmo y Cuaderno de Feldafing, en la Librería El Virrey de Miguel Dasso. Ambos libros no llegaban a 100 soles. Debo advertir que esos ejemplares están agotados desde hace años en España y en casi todo América Latina. Así que, muy probablemente, están ante la última oportunidad de conseguir y leer las dos novelas que podrían o deberían ser consideradas entre las mejores escritas por un autor en castellano en los últimos 20 años. ¡Compre ya!

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Finalistas del Premio de Novela Fundación Lara

Lolita Bosch finalista. Fuente: yes, you are right

Apareció ya la shortlist del Premio de Novela Fundación Lara, un premio organizado por Planeta con la venia de las principales editoriales españolas (Algaida,Anagrama, Destino, Espasa, Lengua de Trapo, Mondadori, Planeta, Plaza & Janés,Pre-Textos, Seix Barral, Siruela y Tusquets) paar elegir a la mejor novela del 2008. El ganador se llevará 150,000 euros en plena crisis económica. La shortlist tiene a una querida amiga mía como una de las elegidas, Lolita Bosh. He aquí la lista completa:

La familia de mi padre, de Lolita Bosch (Mondadori)

Sal, de Manuel García Rubio (Lengua de Trapo)

Paraíso inhabitado, de Ana María Matute (Destino)

El comienzo de la primavera, de Patricio Pron (Mondadori)

El país del miedo, de Isaac Rosa (Seix Barral)

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Mario Cateli, premio Bruguera

Mario Catelli. Fuente: elcultural

La editorial Bruguera empezó con excelente pie su renovado Premio de Novela al premiar a Wendy Guerra y Todos se van. Ahora ha llegado a su cuarta edición en esta nueva etapa y el premiado es el argentino Mario Catelli con la novela El heredero. Lo novedoso de los Bruguera es que en estos premios solo existe un jurado, que oficia a la vez de padrino o mentor del autor que escogió como ganador. El jurado del 2009 fue José Manuel Caballero Bonald:

La novela ganadora "narra las desventuras de un músico argentino, trasplantado a una Barcelona de pícaros y perdedores, con el contrapunto de la dictadura militar actuando como permanente recordatorio del terror", explicó el escritor español José Manuel Caballero Bonald, que ofició este año como jurado de galardón. Mario Catelli nació en Rosario (Argentina) en 1957 y reside en Barcelona desde 1987. Tras abandonar los estudios de arquitectura, ha ejercido diversos oficios a lo largo de su vida, desde pastelero y actor en Rosario, hasta mensajero, pintor de brocha gorda, ayudante de exposiciones, figurante de anuncios publicitarios, percusionista, saxofonista y actor de teatro de calle, en Barcelona. Su oficio permanente, no obstante, es la escritura. Es traductor y ha publicado ya tres libros de literatura infantil y juvenil. El heredero despliega, de manera cruel y humorística a la vez, los vagabundeos, amores, recuerdos y encuentros cómicos y fortuitos de un personaje un tanto descalabrado que intenta sobrevivir en una Barcelona tan variada como grotesca, en cuyas entrañas adyacentes al cosmopolitismo ramblero conviven inmigrantes y gentes del lugar. Escritores y otros miembros de la vida literaria de la "parte alta" de la ciudad se mezclan con la "fauna" del Raval, las orquestas de fiesta mayor y los jóvenes profesionales de la Cataluña próspera.

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Relatos de Arthur Miller

Arthur Miller y Marilyn Monroe. Foto: Sam Shaw/ easyart

Quizá nunca hubiera leído a Arthur Miller si no fuera porque se casó con Marilyn Monroe. Más allá del hecho de que un escritor, feo además, consiguiera casarse con un mito viviente por esos años, lo que me impresionó siempre de la pareja es la infinita ternura y agudeza al mismo tiempo con que Arhur miraba a a Marilyn en las fotos. Dudo que otra pareja hubiese amado tanto a Marilyn, al menos tan visiblemente (su ex marido beisbolista fue a recoger su cadáver, eso dice algo también sobre el amor). Por esas fotos leí las obras de teatro extraordinarias de Miller y también su autobiografía, profusa y cansina en partes. Ahora Tusquets edita Presencia, un libro de cuentos no reunidos en libros que apareció en EEUU en el 2007. Obviamente, la palabra "autobiográfico" es la que más se menciona en las notas de prensa y en la contratapa. Miller cargará esa cruz siempre:

"Los seis relatos tienen tintes autobiográficos y en todos ellos existe una exploración de la añoranza del deseo en las diferentes etapas de la vida. Todo ello, con una mirada nostálgica hacia el pasado, la de un hombre al final de su vida", explicó a la agencia EFE la traductora del libro al castellano, Victoria Alonso Blanco. Todos ellos se ordenan siguiendo la biografía compleja de una vida. El volumen se abre con un relato en el que el protagonista, un joven de Brooklyn, se inicia en el conocimiento sexual. Después sigue con la angustia de un bailarín de claqué, judío, al que le contratan para bailar con su compañía en Berlín ante Hitler, quien queda fascinado por su movimiento. También se incluye un relato en el que se adivinan ecos del paso de la actriz Marilyn Monroe por la vida de Arthur Miller. Ambos contrajeron matrimonio en 1940 y se divorciaron cinco años después, tras una convivencia llena de altibajos. Quizá sea este relato ("El manuscrito desnudo") el más autobiográfico, en opinión de Alonso Blanco, "ya que el autor narra las tribulaciones de un escritor que ha perdido el deseo, tiene problemas maritales y escribe sobre la piel desnuda de una hermosa mujer, modelo, y con la que recupera el deseo".

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El Louvre fiicionado

Le Christ en croix adoré par deux donateurs de El Greco, una de las obras ficcionalizadas. Fuente: linternaute


Vassili Alexakis, Maryline Desbiolles, Dominique Barbéris, Anne-Marie Garat, Gila Lustiger y François Reynaert fueron los seis escritores escogidos por el Museo de Louvre para inspirarse en algunos de los cuadros expuestos e inspirarse para un texto, que será leído en voz alta hoy delante de las esculturas o cuadros que los inspiraron. Es una manera de tener "el privilegio de detenerse y mirar de nuevo", según las autoridades. La nota en ADN dice además:

Sus respectivas producciones coinciden en su brevedad, no más de una quincena de minutos cada una, y en su fuente de inspiración, una de las obras maestras de la historia del arte que posee el museo, resaltaron los promotores del evento. La primera en presentar su texto al público fue Anne-Marie Garat, ante "Coupe de cerises, prunes et melons", de Louise Moillon. Las otras obras de arte que hoy entran oficialmente en el mundo de la literatura son "Paysage avec Pâris et Oenone (dit Le Gué)", de Claude Lorrain; "L´odalisque", de François Boucher; "Tête brûlée de Sabine, femme de l´empereur Hadrien"; "Le Christ en croix adoré par deux donateurs", del Greco; y "Le Serment des Horaces", de Jacques Louis David. En un comunicado, el Louvre recordó que la experiencia no es totalmente inédita pues autores como Marcel Proust, en su libro "En busca del tiempo perdido", ya utilizaron el arte, en concreto de Vermeer, como elemento de inspiración literaria.

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Washington Cucurto por Faverón

Carátula de la novela. Fuente: puenteaéreo

La última vez que vi en Lima a Gustavo Faverón, enemigo jurado de las ensaladas y de Ricardo Montaner, me comentó la lectura de 1810, la novela de Washington Cucurto editada por Emecé. Y me comentó, sobre todo, un cuento con que se completa el volumen que, al parecer, es una relectura de "Casa tomada", el famoso cuento de Julio Cortázar. Recordé entonces el plan que tenemos varios amigos, escritores latinoamericanos, de hacer un libro de covers literarios de autores del Boom. El de Cucurto cae ni que pintado. Esto dice Gustavo en su blog sobre 1810:

Hace un par de semanas leí una novela que quise recomendarles y se me fue pasando. Su título es 1810. Su largo subtítulo, que pueden leer en la foto, explica dudosamente su contenido: es el relato falsamente histórico (descabellado, más bien) de la revolución independentista de San Martín en Argentina del modo en que habría sucedido si los soldados de su expedición hubieran sido, todos ellos, negros africanos insólitamente cumbiamberos y peculiarmente altisonantes. (...) La novela está escrita en una clave carnavalesca que tiene más de Rei Momo y Padre Ubú que de M.M. Bakhtin, y que encuentra una inusitada armonía en la sucesión de disparates de su argumento: libidinosa y tanática, mortífera y mortal, abrupta y descortés, ruidosa y aleatoria, subversiva y cómica, anacrónica y, sin embargo, inusualmente consciente de sí misma.Quizá lo más interesante del libro, sin embargo, no está en el cuerpo principal de la novela, sino en uno de los dos textos adicionales que le sirven de doble epílogo: se trata de una versión hipertrófica y desbocada del célebre relato "Casa tomada", de Julio Cortázar. En la versión de Washington Cucurto, el texto se convierte en la historia del misterioso desalojo vista desde la óptica del grupo de negros invasores que han penetrado en el hogar burgués para ir empujando a los invisibles señores de la casa en dirección a la calle. Imperdible.

Por cierto, un lector de "Puente Aéreo" opina que Cucurto está sobrevalorado y le pide a Gustavo "menos entusiasmo pa la proxima". La respuesta de Gustavo es extraordinaria y debería aparecer en la tapa de cualquier manual para aprender a hacer reseñas en castellano: "Ok, señor. Para la próxima trataré de ser más ácido, pesimista y desganado en el momento de recomendar los libros que me gustan"

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Charles Dantzig por Fogel

Carátula del libro. Fuente: thefindbuzz

Charles Dantzig es el autor de Dictionnaire goste de la littrature franaise (Diccionario egoísta de la literatura francesa), probablemente el único Diccionario honesto de literatura que se ha publicado jamás, en el que el antologador hace explícito que se guía solo por sus gustos arbitrarios, obsesivos, absolutamente personales. Ahora, Dantzig ha publicado un nuevo libro y Jean Francoise Fogel lo comenta en su blog:

Vuelve Dantzig en estos días con una Encyclopdie capricieuse du tout et du rien (Enciclopedia caprichosa del todo y de la nada), un título tan abierto que todo cabe en las 791 páginas de la obra. Son listas, tremendas listas de lo que gusta y no gusta a Dantzig: lugares, personas, libros, artes, palabras, cosas, calles, espectáculos, miembros de su familia o de la humanidad. Es muy parecido al librito Schott's Original Miscellany de Benn Schott que tanto éxito tuvo en inglés (se puede leer en español bajo el título La miscelánea original de Schott -El Aleph) lo que permite ver un intento de resucitar a los viejos almanaques. Dantzig no va por este camino; lo entrega todo, aplasta con citas, historias, informaciones inútiles e imprescindibles que me hacen pensar en saludar su obra como la aparición de una literatura a lo Google. En una página (una entre tantas otras) Dantzig se burla del poeta Alfred de Vigny: proclama "No hay más grandeza que el silencio" antes de escribir tres mil páginas. Dantzig, que se pinta como esteta y anacoreta, es el Vigny de nuestra era Google y tiene, por supuesto, un éxito merecido en París.

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Yatesmanía

Richard Yates. Fuente: sequenza21

"Sam Mendes ha rescatado del olvido a Richard Yates" dice Javier Aparicio en su reseña en "Babelia" a Vías Revolucionarias, la novela de Yates adaptado con enormísimo éxito por Mendes (quien, eso sí, merece nuestro odio eterno por acaparar a Kate Winslet; eso le hace daño a los amores platónicos). La novela, que editó Emecé hace unos años sin mayor bombo ni platillo (salvo en la librería Metales Pesados, en la que Sergio Parra ofrecía la novela de Yates a todos los que pasaban buscando novedades sin que nadie -salvo yo- le hiciera caso), ha sido reeditada por Alfaguara y ya se ha convertido en Libro de Bolsillo . Dice Aparicio:

Vía revolucionaria, la novela de los sueños truncados que Kurt Vonnegut llamó "El Gran Gatsby de mi época", finalista del National Book Award en 1961 y situada en 1955, describe la tensión claustrofóbica, el lento deterioro y el fracaso social de los Wheeler, una prometedora pareja incapaz de comulgar con los decepcionantes ideales de vida de los aburridos suburbios y con la dudosa gloria de una clase media manejada por el sistema como un muñeco de guiñol. La novela, rezaba el texto de la cubierta de la primera edición de Greenwood Press, es "un poderoso comentario acerca del modo en que vivimos hoy en día, situando en el matrimonio la nueva tragedia americana", y ahí "poderoso comentario" vale por el eufemismo que esconde "crítica radical", "invectiva demoledora" o expresión similar. Yates denunció, en plena paranoia de la caza de brujas, que los electrodomésticos mejoraban pero la ética social no, y le sacó los colores a un país que se refugió en McDonald's, Elvis Presley y el cine de Wilder y Hitchcock para no ver cómo perdía su espíritu crítico. Porque sueñan, porque se cuestionan su identidad ("yo tampoco sé quién soy", confiesa April), porque fantasean con el éxito y el arte, rebeldes con causa enjaulados en la soledad de un amargo matrimonio, "una pareja extraña de verdad, unos caprichosos irresponsables", dice de ellos el personaje de la Sra. Givings, Frank -otro oficinista de El apartamento- y April Wheeler -ama de casa con ínfulas artísticas- se sienten distintos a los demás, no piden permiso para pensar por sí mismos y rehuir la rutina, y pagarán por ello cayendo en la ruina.

Pero no es todo. También ha aparecido en Alfaguara Las hermanas Grimmes del mismo Yates. La Yatesmanía a toda vela. El mismo Aparicio hace la reseña en el artículo:

Las hermanas Grimes (1976), citada en Hannah y sus hermanas, contempla la soledad y el desvalimiento de dos hermanas a lo largo de cuarenta años de algo así como un estado del bienestar en perpetuo entredicho. Emily, cosmopolita, busca en sus affaires un refugio para su desaliento, mientras Sarah, más convencional, arrastra su tristeza por un matrimonio con un inglés con el que abandona Nueva York para embarrancar en otro suburbio. Detrás de su retrato neovictoriano, su madre, inspirada en la suya propia, y la sombra lejana de un padre alcohólico que decía ser más de lo que era en realidad. Yates, cuya narrativa temperada pero plástica con frecuencia resulta hipnótica, dispone toda una sociedad vacua y conformista bajo su objetivo, pero le interesa retratar a los personajes enfermos de ansiedad que la padecen, a los luchadores que estrellan sus ideales contra el muro social, a los iluminados por la ilusión que naufragan entre quienes profesan la indolencia en blanco y negro. "No lo transformes en un melodrama", pide uno de los personajes de Las hermanas. Y él le hace caso y no carga las tintas de su crónica porque sabe que la elocuencia de su estilo desapegado lo hace innecesario. Primeros planos para un crítico retrato social del Sueño Americano al que le ha sabido extirpar todo sentimentalismo, pero que mantiene intacta su tristeza, su lúcido sentido de la condición humana en la tragedia cotidiana. -

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Google vs. editoriales

Google vs editores. Ilustración: Marcos Balfagón/ El País

¿Y se pensaban los de Google que les iba a salir todo tan fácil? Hoy en El País: "Google se topa con el derecho de autor". Dice:

Hace cuatro años el buscador informático Google, a través de su programa Google Books, empezó a digitalizar libros y a ofrecer online fragmentos de éstos, algunos protegidos por copyright. En octubre, tras dos querellas, el gigante informático se vio forzado a firmar un acuerdo millonario en EE UU para indemnizar a autores y editores. Aunque el acuerdo debe ser ratificado por un juez, los editores españoles han anunciado que reclamarán parte de los 34 millones de euros que el gigante informático ha puesto encima de la mesa como indemnización (...) "Sus derechos podrían verse afectados por un acuerdo de demanda colectiva relacionado al escaneo y uso de libros y otros escritos por parte de Google". Así arranca la versión resumida en castellano del acuerdo que el gigante informático y los autores de EE UU han colgado en la página www.googlebooksettlement.com. En ella, los autores encuentran las instrucciones que hay que seguir para reclamar dinero por el escaneado y la publicación online de sus obras sin permiso. Pese a este pacto judicial, Google no ha admitido nunca haber violado la ley. La compañía considera que la publicación de fragmentos protegidos por copyright es compatible con la noción de "uso justo" que recoge la ley de propiedad intelectual de EE UU. Pero el gran buscador de Internet señala que los 34 millones de euros son "un mínimo" y que está dispuesto a realizar "un pago adicional" para satisfacer a los propietarios de los derechos.

Vamos a ver cómo se arregla todo. Lo cierto es que no podremos volver a la épocas pre-google, así que es cuestión de acomodarnos todos y saber sacar ventajas incluso en la pérdida. ¡Que venga de una vez la era digital de los libros!

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Feria del Libro en Trujillo

Trujillo. Fuente: las escapadas

Ya no existe la preciosa librería "Adriática", pero Adriana Doig y la gente de ATAL sigue adelante con su intento de darle a los trujillanos -y al norte del país- lo mismo que podrían tener en Lima: mesas redondas, estupendos escritores internacionales y peruanos, novedades editoriales y libros rebajados. Esta es la Cuarta Feria del Libro, cuya inauguración se llevará por primera vez a cabo en el complejo Mansiche. 11 días, 12 autores invitados y 220 actividades. Los invitados tendrán a Mario Vargas Llosa y al mexicano Carlos Monsiváis como punta de lanza. No más ni menos. Dice la nota en El Comercio:

Con Mario Vargas Llosa y el ensayista mexicano Carlos Monsiváis como invitados especiales, entre el centenar de autores que visitará la feria liberteña se encuentran Alonso Cueto, Fernando Ampuero, Antonio Cisneros, Iván Thays, Miguel Gutiérrez, Gustavo Rodríguez, Renato Cisneros, entre otros. Destaca, asimismo, la presencia del físico y político colombiano Paul Bromberg, quien compartirá su exitosa experiencia como alcalde de Bogotá con el público. Su presencia es muy interesante, pues apuntala uno de los principales temas de discusión de la feria: "Perú, país real e imaginario", que, a través de conferencias, busca reflexionar sobre la serie de transformaciones que experimenta el país tanto en su desarrollo económico como en sus procesos sociales. Otras actividades imprescindibles para el visitante serán la ambiciosa muestra documental "Mario Vargas Llosa: la libertad y la vida", que anteriormente la Universidad Católica presentó en la Casa O'Higgins, en el Centro de Lima. Luego de seis años, Vargas LLosa vuelve a la feria para ofrecer, el viernes 23, en la playa de Huanchaco como cálido escenario, la conferencia magistral "Secretos de un novelista". Al día siguiente, ante un auditorio joven, en la actividad "El mundo que es mañana", será entrevistado por cuatro universitarios destacados sobre diversos temas de la coyuntura internacional. El respetado ensayista mexicano Carlos Monsiváis es otro peso pesado presente en la feria. El autor de "Los rituales del caos" (1995) disertará el 26 sobre las culturas de América Latina. Al día siguiente, se enfrascará en un amable diálogo con el periodista Julio Villanueva sobre su interés intelectual en la cultura pop.

Mi novela Un lugar llamado Oreja de perro, por cierto, se presentará el sábado 30 de julio. Ya les aviso.

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Los disfraces de Gabriela Wiener

1.19.2009
Gabriela Wiener disfrazada de Gatúbela, según Andreas. Fuente: Planeta

Hoy Andreas se levantó, cogió uno de los libros que estaban sobre la mesa de noche y me preguntó: “¿Quién es ella?” Pasé saliva. Pensé que por culpa de Gabriela Wiener y su libro Sexografías, y en especial por su foto de contratapa (que ilustra este post), iba a tener que darle a mi hijo (seis años cumplidos el lunes pasado) un curso acelerado de sexo, empezando por la historia de las abejitas hasta llegar a eso de los swingers. Felizmente, antes de empezar se me ocurrió preguntarle: “¿Por qué?” Me respondió: “Porque parece Gatúbela”. Pude sonreír aliviado (hasta que el psicoanálisis no diga lo contrario). Gabriela con lentes oscuros, pelo lacio y largo como cascada sobre medio rostro, escote y short jumper es demasiado hasta para un niño. No sé si a ella le gustaría ser Gatúbela, no creo que le disgustaría en todo caso, pero lo que sí sé que le van bien los disfraces.

Sexografías es un libro de disfraces. En una lectura rápida, uno podría pensar que Gabriela se está exponiendo demasiado, incluso ofreciendo su propio cuerpo como carnada para una crónica. Pero eso no es necesariamente cierto. Salvo en el último relato (titulado “Babies” y en el que habla de la maternidad), en todos los demás Gabriela está disfrazada. A veces ese disfraz incluye, además, un traje. En la mayoría, solo es la voz apenas modulada, la actitud agresiva y en especial la mirada la que va encubierta. Gabriela es una cronista distante y aguda que se disfraza de periodista–gonzo-con-ganas-de-vivir-la-vida-loca para que le hagan más caso y obtener toda la información que, de otro modo, no podría obtener. Juego y provocación, dos elementos químicos altamente explosivos mezclados en el tubo de ensayo una y otra vez. A veces, el resultado es una prosa demasiado snob y pretendidamente “ingeniosa” para ser realmente filosa (hablando del gurú y multiesposo Badani dice “Si Badani fuera un electrodoméstico, sería uno que corta, pica y raya a su interlocutor a miles de revoluciones por segundo.” Y estamos solo en la primera frase del primer texto). Pero en la mayoría de casos, Gabriela consigue lo que busca: entender el sexo no como un casillero aparte en la vida de todos nosotros sino como un tema complejo, sofisticado incluso en su crueldad y en sus posibles variaciones, ambiguo y siempre excitante, como la vida misma debería serlo. A veces hay que dejar que un actor porno derrame un poco de semen en tu zapato para comprobar que el sexo, al fin y al cabo, no es necesariamente eso. Todas las historias del libro, por más escabrosas, confusas o raras que parezcan, nos conducen siempre al final: una mujer embarazada que lleva en su vientre al “futuro”. Los freaks, al fin y al cabo, son los demás. Los que no entienden eso y piensan que el sexo es un ente autónomo alejado de la vida. Los que no son capaces de descubrir que una mujer embarazada, (aunque se masturbe de vez en cuando viendo un canal cutre de sexo o quizá, justamente, porque lo hace), es una celebración de la vida adquieriendo cada día sentido. Un sentido que luego se desmonta para volver a reformularse al día siguiente, siempre el mismo pero siempre distinto.

¿Esa fue la intención de Gabriela? No tiene importancia si a fin de cuentas eso es lo que dice el libro. Detenerse en lo anecdótico de un bar de swingers o del látigo de Lady Monique, seguir la ruta de los transexuales en Lima, aprender palabras nuevas como “Furrymanía” o “Metapornosis”, y descubrir que Gabriela era una freak hasta que se operó los sobacos resulta atractivo, pero no es suficiente. Entender que Gabriela y no el sexo, en realidad, es la auténtica protagonista de estas historias -¿gabygrafías?- tampoco es tan importante. Rodrigo Fresán la llama “suerte de Marco Polo hembra y X-rated”; he ahí una frase ingeniosa. Gabriela tiene varias por el estilo, extraordinarias, pero ni siquiera es eso lo que convierte este libro en un texto notable. Lo que sucede en realidad en Sexografías es que Gabriela, al igual que el depresivo David Foster Wallace (o hipotéticamente su ídola Louise Lane), también es capaz de convertir algo tan ridículo como el mundo de los cruceros mastodónticos –en su caso, por ejemplo, la existencia de dealers pornográficos o las muñecas de la infancia- en una interrogante sobre la condición humana.

Gabriela Wienner es la chica en medio de toda esa legión de falocéntricos y casi misóginos cronistas brillantes que apareció en Etiqueta Negra, con el maestro Julio Villanueva Chang a la cabeza. Como sabe todo aquel que ha visto Seinfeld, la presencia de una chica en medio de un grupo de hombres es fundamental. No es solo una adición más, sino un factor que cambia completamente la ecuación. Gabriela ha llegado más lejos que ninguno de sus compañeros, ha sido más osada en su lenguaje, más malcriada, más despeinada, más X-rated, más divertida. Mientras que todos los demás intentan ser inteligentes y agudos (a veces con éxito), Gabriela simplemente lo es, aunque a costa de ciertas imperfecciones de estilo y boutades. Mientras los otros investigan en hemerotecas, Gabriela parece ser más onda Google y lentes oscuros para entrar a los bares de single acompañada de J., su héroe enmascarado justamente. Gabriela es la hermanita menor y descarada en medio de tanto joven turco que sueña con publicar en The New Yorker o pisar las huellas dejadas por Kapuscinski por todo el planeta. Qué suerte que existe una Gaby para que existan, en su exacta dimensión y diferencia, los demás.

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Luis Goytisolo, jurado de Alfaguara

Luis Goytisolo. Fuente: el país

Como siempre, ya se dio el nombre del Presidente del Jurado del Premio Alfaguara de Novela, pero se guarda en reserva los nombres del resto del jurado. El Presidente este año será el novelista Luis Goytisolo. Dice la nota en El País:

El escritor y académico Luis Goytisolo presidirá del jurado del Premio Alfaguara de Novela 2009, que se fallará el próximo 23 de marzo. La composción del resto del jurado no se hará pública hasta ese día. Un total de 523 manuscritos procedentes de España y América concurren a esta nueva edición. Goytisolo (Barcelona, 1935) es autor de obras fundamentales como Antagnía, Fábulas, Estela del fuego que se aleja, La paradoja del ave migratoria o Estatua con palomas. Entre otros premios, el también miembro de la RAE, ha obtenido el Nacional de Literatura y el de la Crítica. El Premio Alfaguara de Novela está dotado con 175.000 dólares (unos 133.968 euros) más una escultura de Martín Chirino. Su vocación y proyección en todo el ámbito del idioma español en el mundo ha propiciado una difusión internacional de primer orden, apoyado por la edición simultánea de las obras ganadoras en España y América.

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Siete latinoamericanos en Bs As

Mapa de escritores latinoamericanos. Fuente: la nación

Horacio Castellanos Moya (El Salvador), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), Daniel Galera (Brasil), William Ospina (Colombia), Santiago Roncagliolo (Perú), Edmundo Paz Soldán (Bolivia) y Daniel Alarcón (Perú) fueron los siete "samurais" latinoamericanos, entre la treintena de participantes en el Festival de Literatura del Malba que ocurrió el año pasado en Buenos Aires, elegidos para comentar en el ADN cultura el porvenir de la literatura latinoamericana. La conclusión es la misma de todos los encuentros, pero no por lugar común menos cierta: el signo primordial es la pluralidad y la dispersión de temas y formas. Lo dice así el prólogo a estas siete entrevistas:

"Hoy la literatura latinoamericana no tiene que demostrarle nada a nadie", dice el salvadoreño Horacio Castellanos Moya, convencido de que las letras del continente habrían alcanzado, por fin, su definitiva madurez. La confianza del autor de El asco encuentra sus mejores argumentos en la actual diversidad de estilos y tendencias, la imprevisible amplitud en el horizonte de la libertad creativa (un arco que va de la experimentación de César Aira a la variedad de registros narrativos del mexicano Juan Villoro) y, muy especialmente, en la convivencia pacífica entre las propuestas, toda una novedad para quienes durante décadas se enzarzaron en grandes e históricos debates acerca de por qué una estética debía imponerse sobre la(s) otra(s). "A esta altura ya tenemos claro que, más allá de los gustos personales, todas las corrientes son válidas, cada una con su mérito", cierra Castellanos Moya. El campo de batalla parece haberse convertido en campo de creatividad, y por una vez, la aceptación del otro resulta más importante que la imposición de lo propio. El rigor histórico de William Ospina no se opone a la ficción intimista del brasileño Daniel Galera ni a la pasión por "la palabra justa" de Alan Pauls. El acento performático de Mario Bellatin no es más ni menos valioso que el interés periodístico de Santiago Roncagliolo o la mirada política de Martín Kohan. Ya no se le teme a la libertad del que piensa y escribe desde la esquina opuesta del ring. Es más: en el ring del siglo XXI se discute, pero raramente se condena (...) Edmundo Paz Soldán, que además de escritor es profesor de literatura latinoamericana en Estados Unidos, afirma que el argentino César Aira y el méxicano Mario Bellatin ampliaron el espectro de la "tradición excéntrica", aquella que se aparta del realismo tradicional para aventurarse a construcciones más experimentales. Aira y Bellatin han hecho escuela y en las nuevas generaciones su influencia pesa tanto que en rigor esa literatura -señala- ya no podría llamarse "periférica". Junto a ella se mantiene la línea más realista y social, un tronco central de la tradición latinoamericana, y basten como ejemplo Juan Gabriel Vásquez, Santiago Roncagliolo, Daniel Alarcón y el propio Paz Soldán. En ellos, el factor político no es asunto menor. Lo que sí ha muerto son las viejas utopías: ya nadie entiende la literatura como una forma de militancia política.

En la nota hubo espacio para comentar lo que significó, en su real dimensión, ese encuentro llamado Bogotá 39, un maravilloso grupo humano del que nunca dejaré de decir que me siento orgulloso de pertenecer. Sin proclamas, sin manifiestos, sin buscarle tres pies al gato, sin postboom o mini boom, solo unos amigos que hacen lo mismo reunidos para estar juntos (si me disculpan el juego de palabras):

La iniciativa Bogotá 39, que en el Hay Festival de 2007 reunió 39 escritores latinoamericanos menores de 40 años, puede ser tomada como un momento de mutuo reconocimiento que fortaleció el espíritu de grupo, si no literario, al menos generacional. Más atrás, la antología McOndo, editada por los escritores chilenos Alberto Fuguet y Sergio Gómez a mediados de los años 90, que intentó presentar una nueva narrativa latinoamericana -urbana y realista al modo norteamericano, reacia además al realismo mágico-, puede ser tomada como antecedente lejano. Pero mucho ha cambiado desde entonces. Hoy, con el mundo convertido en aldea, prima la diversidad y no parecen tiempos de proclamas grupales.

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Más Poe

Edgar Allan Poe 3D. Fuente: the tell-talle heart.

A propósito de homenajes a Edgar Allan Poe, la editorial Página de Espuma ha hecho uno extraordinario: ha rescatado la antigua traducción de Julio Cortázar de los cuentos de Poe, ha reunido a 69 escritores (¿por qué el número, Casamayor, en qué andas preocupado últimamente?) latinoamericanos y españoles, con Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes a la cabeza, y publicado cada cuento con una breve introducción (¿otra vez, Casamayor, o ahora soy yo?) de los autores. Los narradores latinoamericanos presentes son:

Eduardo Berti, Guillermo Martínez, María Fasce, Esther Cross, Gustavo Nielsen y Marcelo Birmajer (Argentina); Edmundo Paz Soldán (Bolivia); Juan Gabriel Vásquez y Juan Carlos Botero (Colombia); Carlos Cortés (Costa Rica); Karla Suárez, Ronaldo Menéndez y Enrique del Risco (Cuba). Andrea Maturana, Álvaro Bisama y Alejandro Zambra (Chile); Leonardo Valencia (Ecuador); Jacinta Escudos (El Salvador); Eduardo Halfon (Guatemala); e Ignacio Padilla, Luis Felipe Lomeli, Tryno Maldonado, Álvaro Enrigue, Pedro Ángel Palou, Guillermo Fadanelli, Guadalupe Netel, Fabio Morábito, Mario Bellatin, Antonio Ortuño y Jorge Volpi (México). Y Santiago Roncagliolo, Jorge Eduardo Benavides, Ricardo Sumalavia, Fernando Iwasaki y Enrique Prochazka (Perú) Mayra Santos-Febres (Puerto Rico); y Juan Carlos Méndez Guédez (Venezuela).

Mientras que los españoles son:

Màrius Serra, Espido Freire, Ismael Grasa, Ricardo Menéndez Salmón, Fernando Royuela y Patricia Esteban Erlés, los andaluces Hipólito G. Navarro, Félix Palma, Guillermo Busutil, Manuel Moyano, Ángel Olgoso, Miguel Ángel Muñoz y el granadino de origen argentino Andrés Neuman.

Fernando Iwasaki, co editor de la obra junto con Jorge Volpi, ha dicho que la edición: "ha conseguido algo que en España no admiten ni las universidades, ni las academias, ni los críticos, ni las antologías; a saber, mezclar autores españoles y latinoamericanos en torno a la obra de un escritor anglosajón".

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Edgar Allan Poe, 200 años

Edgar Allan Poe. Fuente: buzzle.com

Recuerdo el comienzo de uno de los capítulos de The Wire (creo que es en la 4ta temprada), que ocurre en Baltimore, donde uno de los comerciantes de drogas pregunta: "¿Quién es Poe? Unos turistas me están preguntando por un tal Poe" Todos lo miran como si estuviera hablando chino, y luego siguen en lo suyo, que es buscar clientes y evitar hablar por celulares. Hoy se cumplen 200 años del nacimiento de ese tal Poe y quizá ahora sí los "camellos" de Baltimore se enteren de quién era. O quizá no. Pero todos los medios del mundo están celebrando al extraordinario escritor norteamericano -quien, por cierto, nunca dejó una crítica sin contestar ni una batalla literaria sin pelear- autor de cuentos memorables pero, nunca está demás recordarlo, poemas notables además del favortito de los crucigramas ("El Cuervo", tres letras). Como parte del homenaje, "El Cultural" de El Mundo publica un texto de Peter Ackroyd -biógrafo de Poe en Una vida truncada que será editada en castellano por Edhasa- en el que se reconstruyen los últimos días del hombre bicentenario:

Arribó a Baltimore el 28 de septiembre, viernes, y en esta ciudad se detuvo, en vez de seguir rumbo a Filadelfia, la siguiente etapa en su viaje hasta Nueva York. En Baltimore varias personas lo vieron beber sin medida. Puede que Poe bebiera para conjurar los efectos de la fiebre, y puede también que temiera un intempestivo ataque del corazón: los médicos le habían dicho en Richmond que una nueva crisis cardíaca tendría consecuencias fatídicas.Es posible que después viajara en tren a Filadelfia, ciudad en que visitó a unos amigos y donde se emborrachó, o enfermó. A la mañana siguiente, presa de gran agitación, manifestó su intención de proseguir hasta Nueva York. Pero, ya fuera por casualidad ya por decisión propia, el hecho es que volvió a Baltimore. Según testimonios no contrastados, al parecer habría tratado de volver nuevamente a Filadelfia y fue hallado “sin conocimiento” en el tren. El revisor se habría encargado de devolverlo a Baltimore. Es difícil saber la verdad exacta: todo parece envuelto por una especie de niebla.Neilson Poe, el primo del autor, escribió después a la suegra y cuidadora oficiosa de éste, Maria Clemm, comunicándole que “en qué momento llegó a la ciudad [Baltimore], dónde pasó el tiempo que estuvo aquí o en qué circunstancias, es algo que no he podido averiguar”. A pesar de numerosas pesquisas y especulaciones, no se ha logrado arrojar verdadera luz sobre este asunto. Puede que vagara por las calles, que anduviera zigzagueante entre taberna y taberna. Lo único que se sabe con seguridad es que el impresor de un periódico mandó un mensaje a Joseph Evans Snodgrass el 3 de octubre en los siguientes términos: “Hay un caballero con aspecto bastante deprimente en la 4ª sede electoral de Ryan, que responde al nombre de Edgar A. Poe; que parece encontrarse en un estado muy lamentable, y dice que lo conoce a usted. Le puedo asegurar que necesita asistencia urgentemente”. Snodgrass había sido editor del Saturday Visiter, periódico donde Poe había colaborado. Por la “4ª sede electoral de Ryan” debemos entender una taberna utilizada a este fin con motivo de las elecciones al Congreso que estaban celebrándose aquel mismo día. Ryan era el nombre del propietario de la taberna.

La última noche de Poe fue terrible, según la describe Ackroyd, con aquel misterioso "Reynolds" que bien podría ser la inspiración para el célebre "rosebud" de El ciudadano Kane:

El sábado por la noche, empezó a gritar “Reynolds”, y no paró de chillar hasta las tres de la madrugada del domingo. “Debilitado por tanto esfuerzo –escribió el doctor–, se quedó sosegado y pareció descansar durante un breve tiempo. Luego, moviendo levemente la cabeza, exclamó : “Que el Señor se apiade de mi pobre alma“, y expiró” Éste es el testimonio del doctor Moran, en una carta escrita a Maria Clemm cinco semanas después de dichos acontecimientos. Esto es lo que más se parece a la verdad, al margen de los ulteriores esfuerzos del médico por presentar la escena bajo una luz más favorable. ¿Qué había estado haciendo Poe durante el tiempo que perdió en Baltimore? La hipótesis más aceptada es la de que fue utilizado como “lacayo” para fines electorales; es decir, lo habrían estado vistiendo con distintos ropajes, de manera que habría podido así votar más de una vez por un candidato concreto. A estos falsos votantes solía encerrárseles en corrales o posadas, donde se les suministraba alcohol en abundancia. También corrió la voz de que “Reynolds”, el nombre que Poe no dejó de gritar en su delirio final, era el apellido de un interventor electoral que se encontraba en la taberna de Ryan. Es una explicación posible, pero no la única.

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Los Nóveles, 32

Nuevo número de Los nóveles. Fuente: losnóveles

Apareció el número 32 de Los Nóveles, la revista digital que dirige Salvador Luis. En esta ocasión, la parte dedicada a la ficción (narrativa y poesía) está a cargo de Eduardo Halfon (Guatemala), Mara Pastor (Puerto Rico), Iván Humanes Bespín (España), Ana Gorría (España), Efraim Medina Reyes (Colombia), Oliver Glave (Perú), Fernanda Trías (Uruguay). Además, anuncian "una encantadora terapiamusical con el novelista madrileño Andrés Barba". Y, desde luego, están sus comentaristas, entre ellos una curiosa nota de Elene Medel titulada "En la Cama con JD Salinger" que se inicia así:


Cuando estás en la cama con Jerome David Salinger te resulta imposible repetir los gestos que te despiertan con otros: incorporarte con el camisón subido hasta la cintura, abrir la ventana e imaginar que hay cielo donde sólo encuentras edificios.
—Tengo frío.


Has subido la persiana, y él ha callado. Has separado las hojas de cristal, has empujado las contraventanas, y entonces argumenta Jerome David Salinger que tiene frío, para que la habitación apeste a cerrado, para que vuelvas a taparte con la manta junto a él. Que te alejaras de Jerome David Salinger, que no era un hombre bueno para ti. Lo gritaban las madres, la tuya, las de tus amigos, las vecinas mayores que en tu infancia cuidaban de ti y de tu dentadura.


Pero estar en la cama con Jerome David Salinger es más fácil que estar con Thomas Pynchon o que estar con Norman Mailer: uno se escondería bajo la almohada, el otro apestaría putrefacto. Tú no quieres estar en la cama con Philip Roth, por supuesto, aunque en el fondo te gustaría que llamase Paul Auster y te pidiese:
—Ven a mi cama.


La cama de Paul Auster, una cama con vistas. Cenas con champán y artistas talentosos y comprometidos. Hablas de guiones, fumas en la cama. Pero eso significaría saltar de generación y de perfil. La cama de Paul Auster, ¿por qué no de continente? La cama de Ian McEwan. La cama de Haruki Murakami. La cama de Roberto Saviano, sus guardaespaldas, sus nuevos proyectos para el compromiso literario.
—Tengo frío.


Para leer toda la nota, hacer clic aquí.

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Mayra Santos Febres sobre Un lugar llamado Oreja de perro

1.18.2009
Mayra Santos Febres en una de sus innumerables conferencias. Fuente: Lugarmanigua

Y para cerrar con este día lleno de coincidencias, otra de las autoras que estuvo en ese encuentro en Guadalajara ha escrito hoy sobre mi novela. Se trata de mi Mayra Santos Febres, amiga queridísima y compañera espiritual, quien en su blog "Lugarmanigua" -donde alguna vez me dedicó una salsa que espero bailar con ella este año- ha escrito una reseña de Un lugar llamado Oreja de perro. Las palabras generosas estaban previstas, dada nuestra amistad, pero también la lectura aguda (no en vano se doctoró en Cornell con super notas, según supe, y en sus años mozos fue considerada una niña prodigio en su país). Dice Mayra:

La textura literaria de la novela taladra la piel como un ácido y desgarra por dentro lentamente. Pero uno resiste; resiste las historias de muerte, de pérdida, de tortura y de violencia, resiste. Como lector, una lee la desgarradora nitidez de las oraciones secas, mutiladas ellas mismas- como si el lenguaje utilizado por el narrador fuese también sobreviviente de terribles torturas. A fin de cuentas, desde el principio de "Un lugar" el narrador ya ha tirado su advertencia. Advierte acerca de "las aburridas palabras", como éstas han sido utilizadas por el gobierno y la prensa para que la gente se acostumbre a la violencia. Por eso el lenguaje en "Un lugar llamado Oreja de perro" es tan parco, tan mutilado, tan "instalado en sus heridas". Y por eso el acto de su lectura es una experiencia de "aguante", de "resilience" ergo, de transformación

Luego, apunta al blanco -y le da, por supuesto- cuando descubre que el verdadero tema de la novela es el dolor y la posibilidad de superarlo. Aquella mención al "animal humano" de Sebald no tiene desperdicio. ¡Cómo me entiendes, Mayra!:

Esta es una novela que narra la educación sentimental de un hombre en un lugar llamado Oreja de perro, un hombre animalizado por la violencia, la guerra, la muerte. Es decir, que la novela narra la historia del animal humano, parafraseando a W.G.Sebald, la "Historia natural de una destrucción". "Un lugar llamado Oreja de perro" se desescribe en cada trazo, en cada página, dejándonos abandonados en nuestra propia intimidad política y personal, que carece de palabras para entender y explicar el dolor- el ajeno, el propio.Y cómo se sobrevive a este dolor.

Solo puedo acotar que es un lujo tener una reseña de Mayra Santos Febres, autora de novelas tan notables como la magnífica Nuestra Señora de la Noche, Cualquier miércoles soy tuya o Sirena Selena vestida de pena. También es un lujo que una amiga tan querida se introduzca tan profundamente en tu obra. Pero sobre todo, es un orgullo descubrir que el alma sensible de Mayra se ha dejado interpelar por mi novela. Gracias mi Mayra. Y como diría el Maelo: ¡Equahey!

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Jorge Carrión sobre Un lugar llamado Oreja de perro

Los amigos. Ilustración: Luz Letts

Conocí a Jorge Carrión, cronista de viajes, en un encuentro de escritores "jóvenes" organizado por Julio Ortega en noviembre del 2004 en la FIL Guadalajara. Formaron parte de ese grupo también Edmundo Paz Soldán, Mayra Santos Febres, Andrea Jeftanovic, Antonio Ortuño, Guadalupe Nettel, Florencia Abatte y yo. Ese encuentro fue fundamental para mí: Salía de un divorcio y odiaba la literatura. Entonces conocí el cariño de amigas nuevas, como Andrea y Mayra, y me reencontré con viejos amigos como Edmundo. Con Jorge, lamentablemente, apenas si conversé. En fin, justo hoy Edmundo colgó en el Fb una foto de esa época... y sentí como si estos cuatro años y dos meses que han pasado hubieran dejado una huella notoria en mí física y emocionalmente. Ya no soy más el Chico Owen. Coincidiendo con aquella nostalgia imprevista, me encuentro en el ABCD las letras una reseña de mi novela Un lugar llamado Oreja de perro (Anagrama) escrita por Jorge Carrión. En el primer párrafo comenta que lee Moleskine Literario, que de paso por Lima -nos comunicamos pero no pudimos coordinar- buscó sin éxito Las fotografías de Frances Farmer (no hay en librerías, solo en Amazonas a cinco soles) y que leyó con expectativa mi novela, pero lo decepcionó. Busco en la breve reseña el motivo de su decepción y encuentro este párrafo:

En los «Agradecimientos» finales se lee: «A Liz Rojas Valdez, cuyo valiente y conmovedor testimonio, que he tomado como base para la historia de uno de mis personajes, fue el impulso definitivo que me ayudó a asumir la escritura de esta novela». La contradicción no es superada por el proyecto literario. La opción por ficcionalizar en vez de por relatar no queda justificada. Las aventuras eróticas del narrador y su tormento personal, el pintoresquismo del personaje de Jazmín (una mujer capaz de «oír el futuro»), un estilo basado en el párrafo breve (a veces de forma gratuita) o el adelgazamiento de los sucesos violentos resultan elementos formal, ética o temáticamente discordantes en un conjunto demasiado imperfecto. Tal vez se trate de un error de base: una crónica hubiera sido más adecuada (más justa) que una novela.

Debo admitir que en vez de desilusionarme, preocuparme o fastidiarme, la reseña de Jorge me ha causado una gran sonrisa. ¿En qué Universo paralelo mi novela pretendería "relatar" la historia de la gente herida por el terrorismo? ¿Escribir una crónica es más "justo" que escribir una novela para narrar el dolor de una pérdida individual o colectiva? ¿Está hablando en serio, o es un defecto profesional de cronista? Como sea, solo me queda mandarle un abrazo a Jorge (un par de afectuosas palmadas en la espalda sería lo adecuado) y esperar que nunca consiga Las fotografías de Frances Farmer. No vaya a ser que se decepcione de nuevo porque piense que, en vez de contar la historia de un hombre que vive obsesionado con la demente actriz de Hollywood, debí escribir la biografía de la Farmer. Eso sería, quizá, más justo (¿?)

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Arde el musgo gris

Thor Vilhjálmsson. Fuente: flickr/ Örlygur Hnefill

Arde el musgo gris es la novela del islandés Thor Vilhjálmsson que estoy leyendo en este momento. Ha sido editada en castellano por Nórdica. De pronto, un párrafo me hace saltar como resorte y caer sobre este Moleskine Literario. Una mujer desconocida acaba de hacer el amor con un sujeto. Es una granja islandesa del siglo XIX. Luego, ella le comenta que su padre la abandonó. Y leemos:

Ya. ¿Qué vamos a saber nosotros? Aunque hayamos dormido juntos. ¿Qué sabes tú de mis recuerdos? ¿Y yo de los tuyos? Aunque ahora mismo acabamos de levantarnos de la cama, juntos. Y quizá por un segundo llegamos a creer que sabemos algo de lo que está sucediendo ahora mismo. Algo que no sabíamos antes. Hemos sentido algo nuevo. Pero ¿y ayer? ¿Y anteayer? Hace un año, hace cinco años, veinte. Y aunque gocemos una noche más, mantenemos alejados el hálito del pasado, por un tiempo... ¿no regresará de nuevo todo lo que queríamos evitar? Queríamos olvidarlo. Todo es como una novela, dice él.

La novela se publicó en idioma original en 1986, se tradujo a fines del año pasado al castellano. Pero estoy seguro de que este fragmento es idéntico a uno que escribí para Un lugar llamado Oreja de perro, luego de que el narrador tuviera sexo con Jazmín. ¿Cómo apareció en una novela islandesa del escritor contemporáneo más importante de ese país? Vasos comunicantes. Eso. Estoy convencido, y esta coincidencia lo reafirma, de que nuestras influencias más notables están en aquellos libros que aún no hemos leído, pero existen al lado de los nuestros como reflejos.

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James Ellroy en la carretera

James Ellroy. Fuente: syracuse.com

Hay muchos libros que me gustan de James Ellroy, aunque en realidad pertenezco a ese grupo humano de lectores muy definidos -y despreciados por las auténticos fans de la novela policial, estoy seguro- que piensan que su mejor novela es la autobiográfica Mis zonas oscuras. En Colombia conseguí la última novela traducida de Ellroy, que lleva el hitchkoniano título de El Asesino de las carreteras, traducido por Ediciones B, y me ha decepcionado mucho pese al arranque excepcional (un asesino en serie que decide contar todo solo si le permiten hacerlo sin cambiar una coma a su manuscrito-declaración, que vende a un agente literario).

Me dio gracia la mención que hace, según me pareció, a Humbert Humbert (otro asesino con ambiciones literarias) cuando declara: "Tampoco voy a presentar un alegato psicológico, yuxtaponiendo a mis acciones el supuesto carácter absurdo de la vida norteamericana del siglo XX". Y luego, en las primeras páginas, me fascinó la honestidad del narrador cuando declara que "por encima de todo, dispongo de mi mente, mi silencio" además de una máquina de escribir, hojas en blanco, documentos policiales y un mapa de carretera. "No permitiré que me compadezcan... Yo merezco temor y respeto por seguir íntegro al final del largo camino que estoy a punto de emprender" declara. He ahí una buena moral literaria, para un escritor-asesino y también para uno que no lo sea.

¿Por qué entonces, si el plan es perfecto, la novela decae? Quizá cuando tiene su primer ingreso en la cárcel y se encuentra con Charles Manson, un leitmotiv en la novela. O más bien, con la caricatura de Manson. Y luego, cuando el tema de la Sombra Sigilosa -un comic que justifica la existencia de un mundo donde asesinar es posible si logras en don de la invisibilidad- se vuelve no en una obsesión sino en una justificación psicológica para el relato. Pero quizá el problema principal está en el método elegido por Ellroy para hacer avanzar la historia a merced de un bombardeo incesante de documentos policiales, artículos periodísticos y hasta entrevistas a otros asesinos. Todo muy The Buenos Aires Affaire (remember Puig) pero con poquísimo talento. No un método literario sino una excusa para pasar de un asesinato a cuarenta en tres páginas. Cuando al final de la novela el asesino ya preso, Martín Plunkett, anuncia "Completada esta despedida en sangre, mi tránsito en forma humana ha llegado a su punto culminante..." yo ya estaba con ataque de pereza. Y risa. Y así se acabó nomás la novela.

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John Banville entrevistado

John Banville. Fuente: theage.com

"Si se pudiera medir la potencia de la literatura como una carrera de caballos, el irlandés John Banville sería el nombre mayor de la novela en inglés" dice Matilde Sánchez, periodista de la Revista Ñ quien desde Dublín envía una entrevista exclusiva con este, en efecto, extraordinario prosista y narrador. Es cierto que la presencia de Banville antes de conseguir el Booker por su genial novela El mar (2005) pasaba desapercibida en medio del Dream Team británico y los minimalistas norteamericanos. "Antes del premio yo fui ignorado. No, me ocurría algo peor; era un autor consagrado por la crítica. Me colgaron el peor título nobiliario, el de 'escritor para escritores" dice Banville, quien ahora gracias a sus novelas policiales escritas bajo seudónimo se ha vuelto un éxito de ventas. Dejo aquí tres preguntas de la entrevista:


Confesiones y evocación: ¿su punto cardinal sería el registro de una voz, una primera persona absoluta? Por esa voz, el ensayista George Steiner escribió que usted es "el mayor estilista de la lengua inglesa".
No haga caso, el viejo Steiner se acordó de mí sólo para recordarnos a todos que él ya había escrito sobre el espía Blunt... Mire, es lo opuesto de lo que me fascina de esas obras de Simenon: ¡él no necesita de tanta intimidad! Alcanza una inmensa potencia sin cultivar un tono de voz propio, sin que lo oigamos a él. Su gran talento, que ni Black ni yo tenemos, le permite precisar una escena en apenas dos renglones. ¡Es que yo odio vivamente todo lo que escribo! Mis libros me hacen sentir avergonzado... Son mejores que los del resto de mis contemporáneos, desde luego, pero eso de ninguna manera me alcanza...

Después de tanta querella entre vanguardia y mercado, ¿qué es una buena novela hoy?
Para mí la novela es una forma capaz de pensar por sí sola, aunque esto no postula que sea una rama de la filosofía. Pero sí propone sus propias conclusiones. Es el instrumento que nos permite acercarnos cada vez más a un objeto, con obsesión. Cuando uno escribe sobre personajes, sus acciones y odios, termina escribiendo sobre algo que en verdad existe. Yo procuro enfocar algo no como referencia de lo real sino buscando aislar el hecho; para eso la primera persona es fundamental. Mi nuevo experimento ahora es enfocar sin depender del poder encantatorio de una voz singular.

¿Cómo surge cada libro?
Con una figura geométrica, una forma en el espacio y una tensión en mi cabeza. Y esto debo convertirlo en palabras, bajarlo a una página. Es muy parecido a lo que siente un compositor. Un músico amigo me dijo una vez, "Oigo un grito en la cabeza y debo participarlo a una orquesta". Es una compulsión, ¿qué otra cosa puede ser? Ahí estoy, horas enteras solo en mi escritorio durante más de cuarenta años contando historias absurdas, tratando con obsesión de que salga bien y sabiendo que nunca voy a conseguir lo que quiero. Y al mismo tiempo, no puedo hacer otra cosa. No es una vida digna para ningún ser humano... Incluso ante los buenos escritores, el lector puede ausentarse un rato mientras lee, pensar en otra cosa y volver a las dos o tres páginas. Conmigo no es posible; hay que estar concentrado a cada renglón porque la trama no cuenta, los personajes son menores y lo único que vale es esa voz obsesiva.

Por otra parte, gracias a la entrevista también me entero no solo de las lecturas de Banville (Magris, Sebald, Calasso, coincidentemente todos autores editados en Anagrama en castellano, como el mismo Banville) sino de su disgusto por Jorge Luis Borges:


Magris, Sebald, Calasso, todos ellos autores muy influidos por los ensayos breves de Borges. Sin embargo, a usted Borges no le gusta.

Bueno, es que le encuentro ciertos límites. Acuerdo con Nabokov; él dijo que cuando empezó a leer a Borges pensó que había descubierto una catedral y que después se encontró en un hall... Algunas de sus piezas son perfectas pero las encuentro carentes de pasión. Y cuando se despacha con los gauchos esos, bueno, ya no le creo una palabra.

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El turno de Zelda Fitzgerald

Zelda Fitzgerald. Fuente: elpaís

El año 2007, Gilles Leroy ganó -sin despertar mayor entusiasmo entre los críticos- el premio Goncourt con la novela Alabama Song. En la novela, Leroy retrata la vida de Zelda Sayre, apellidada luego Fitzgerald, en primer plano, teniendo como personaje secundario a su esposo Scott (lo que Zelda hubiera agradecido mucho). Al parecer, la novela ha vuelto a poner de moda a esa pareja tan autodestructiva. La novela ha sido traducida al castellano por RBA y en "Babelia" es el tema de tapa:

"Cuando empecé a escribir este libro no sabía que iban a volver los Fitzgerald y con ellos los años veinte y treinta", señala el autor francés Gilles Leroy, cuya novela Alabama Song (RBA), ganadora del Goncourt en 2007, reconstruye la vida de Zelda en primera persona. Pero este libro, que acaba de ser editado en castellano, no es el único indicio del regreso de la pareja. En febrero se estrenará El curioso caso de Benjamin Button, un filme de David Fincher, protagonizado por Brad Pitt y Cate Blanchett, basado en el cuento del mismo título, que Lumen reeditó a finales de 2008 dentro de una recopilación y Navona acaba de sacar en otra. Además, se están preparando versiones cinematográficas de Hermosos y malditos, protagonizada por Keira Knightley (que es hermosa, pero no maldita), y de El gran Gatsby, dirigida por Baz Luhrmann, el barroco realizador de Moulin Rouge y Australia. "Tenía muchas ganas de hablar de Zelda, también tenía ganas de hablar de esa época. Los Fitzgerald eran una pareja de ensueño. Es verdad que la crisis se parece a lo que contaron en sus libros, pero lo que no siento es la gran explosión de creatividad que marcó los años veinte, cuando se forjó una nueva pintura, una nueva literatura, se cimentó el lenguaje del cine... Ahora tenemos la crisis; pero no la explosión creadora", prosigue Leroy en una entrevista telefónica. "Se parecen mucho en su forma de utilizar los medios de comunicación a las celebridades actuales, en un momento en que esos medios de masas empiezan a surgir. Su utilización de la celebridad es un poco cínica, pero son modernos en muchos planos, incluso en el plano moral. En su forma de romper las convenciones, de quererse, de enfrentarse a la sociedad, porque estamos hablando de la época anterior a Mayo del 68. Lo que atrae de esta pareja es la precocidad, la velocidad y su capacidad para consumir lo que llegaron a tener: felicidad, éxito, dinero".

En la nota, Leroy comenta cómo ha sido leída la novela por los fanáticos (y fanáticas) de Scott Fitzgerald:

"Muchos lectores, y sobre todo lectoras, enamorados de Fitzgerald han chocado con el libro porque dicen que ofrece una visión demasiado crítica de Scott. Primero, creo que hay mucha gente que confunde a Robert Redford en la versión cinematográfica de El gran Gatsby con el propio autor. Y luego, yo no he inventado nada: son cosas que ocurrieron, es lo que hizo. Fue un hombre, un ser humano", señala el novelista francés, quien cree que la clave del final está precisamente en que ella publicase Save me the waltz antes de que él terminase su novela sobre el mismo tema, Suave es la noche. "Una de las cosas apasionantes de Zelda es que ninguno de los testimonios que hay sobre ella concuerda, cada uno veía a una persona diferente. Lo que encuentro terrible y a la vez apasionante es la rivalidad que acaba por convertirse en un infierno. Zelda es un personaje muy complejo, que trata de escribir, de bailar, pero que luego rechaza el contrato más importante de su vida, que pinta, que luego destruye una parte de su obra, su conducta parece que le lleva voluntariamente hacia el fracaso. Hay muchos elementos que dan la impresión de que ella no quiso triunfar, realizarse".

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Lorenzo García Nettel

Gastón García y Guadalupe Nettel, los orgullosos padres de Lorenzo. Fuente: moleskine

El 16 de enero del 2009, bajo el signo de Capricornio, nació en México DF el niño Lorenzo García Nettel, hijo del periodista argentino Gastón García y la narradora mexicana Guadalupe Nettel, causando enormísima expectativa y felicidad en todos sus allegados, en especial los Bogotá 39 (más Izara, Cristina, el chino Villanueva Chang y Daniel Mordzinski) quienes ya se apuntaron en el sorteo que los orgullosos padres harán para elegir al Padrino. Los Capricornios son niños que consiguen adaptarse a los problemas de la vida y buscar su felicidad incluso debajo de las piedras. Además, suelen convertirse rápidamente en Pequeños Maestros de sus caóticos padres. Mi hijo Andreas (6) es Capricornio y por eso puedo dar fe de lo que digo. ¡Bienvenido al mundo, Lorenzo!

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Hay Festival 2009 en Cartagena

1.16.2009
Afiche del Hay Festival 2009. Fuente: hayfestival

Ya está todo listo para el Hay Festival 2009 que se llevará a cabo en la energizante ciudad de Cartagena, donde pasé el inolvidable primero de enero de este año y donde, hace un año exactamente en el mismo Hay, fui tan feliz en el Hotel Bantú con algunos amigos del Bogotá 39. Este año asistirán algunos escritores a los que le guardo admiración y cariño, como mi Mayra Santos Febres, Junot Díaz, Juan Villoro, Eduardo Lago y Alan Pauls, además de algunos B39 con los anfitriones colombianos Antonio García Ángel y Pilar Quintana a la cabeza, además de Fabrizio Mejía, Claudia Hernández y Adriana Lisboa. La única peruana será Leyla Bartet. Y estarán también mega-estrellas como Martin Amis y también irá mi querídisimo pata del alma Salman, es decir Rushdie para uds., a quien si lo viese lo abrazaría largamente -si logro pasar por entre su seguridad, claro- y le diría: "Tranquilo, bobby, tranquilo". En fin, en esta página pueden ver todas las actividades que habrá en el Hay Festival de Cartagena de este año. Yo menciono algunas que seguro estarán buenas:

Jueves 29 de Enero
(Teatro Heredia) 15:30
Juan Villoro, Martín Caparrós, Fabrizio Mejía Madrid y Alberto Salcedo Ramos en conversación con Daniel Samper Ospina sobre la crónica literaria

(Claustro de Santo Domingo) 19:30
Alan Pauls entrevistado por Margarita Valencia

Viernes 30 de Enero
(Claustro de Santo Domingo) 12:30
La periodista de Vogue Isabel Fonseca en conversación con Juan Villoro

(Teatro Heredia) 15:30
Junot Díaz entrevistado por Eduardo Lago

(Claustro Santo Domingo) 17:30
El biógrafo de Gabo, Gerald Martin, en conversación con Mario Jursich

Sábado 31 de Enero
(Claustro de Santo Domingo) 10:30 am
Los New Yorker Junot Diaz y Alma Guillermoprieto entrevistados por Claudio Lopez Lamadrid

(Claustro de Santo Domingo) 12:30 am
Joumana Haddad, Andrés Hoyos, Marianne Ponsford y Félix Romeo en conversación con Amalia Iglesias sobre periodismo cultural entre lo impreso y lo digital

(Teatro Heredia) 17:30
Martin Amis entrevistado por el director del Hay Festival, Peter Florence

Domingo 1 de Febrero
(Claustro de Santo Domingo) 10:30
Nathan Englader y Saša Stanišić en conversación con Jonathan Levi

(Teatro Heredia) 12:30
Juan Villoro, Laura Restrepo y Martin Caparrós en conversación con José Alejandro Castaño sobre la investigación periodística.

(Claustro de Santo Domingo) 12:30
Alberto Ruy Sánchez, Josefina Licitra y Mayra Santos en conversación con Óscar Collazos sobre la escritura del Deseo.

(Casa Mapfre) 12:30
Los Bogotá39 Antonio García, Claudia Hernández, Adriana Lisboa, Fabrizio Mejía Madrid y Pilar Quintana en conversación con Guido Tamayo sobre el peso de las influencias.

(Teatro Heredia) 15:30
Salman Rushdie entrevistado por Eduardo Lago

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Catherine O´Flynn en español

Catherine O´Flynn. Fuente: the independent


Juan Palomo, en su blog "La Papelera de Juan Palomo" que se publica en El Cultural, comenta la aparición del nuevo "fenómeno" literario británico. Lo que perdimos (What Was Lost) de Catherine O´Fynn que va por Seix Barral. Habrá que ver si la novela supera a la historia de su publicación, que no es ni de lejos tan dramática como la de John Keneddy Toole. Igual, tómenlo como un regalo para el lector que firma como "decepcionado" unos posts más abajo:

Esta temporada Seix Barral lanza Lo que perdimos, de Catherine O’Flynn, uno de esos libros que nos reconcilian con la letra pequeña de la literatura, repleta de obras rechazadas que luego fueron éxitos mundiales (J. K. Rowling, Golding, John Kennedy Toole). El último lo protagoniza O’Flynn (1970), una ex funcionaria de correos irlandesa que ha vivido mucho tiempo en Barcelona, y que envió su primera novela, Lo que perdimos, a decenas de agentes y editores. En balde. A nadie parecía interesar esta historia de fantasmas en la que un empleado de seguridad de un centro comercial de Birmingham descubre en unas cámaras de circuito cerrado a una niña que había desaparecido hacía veinte años. Unos veinte agentes literarios de su país rechazaron el libro de esta mujer que, mientras, se ganaba la vida como dependienta y taquillera, hasta que una pequeña editorial, Tindal Street Press, apostó por un libro que ha sido el éxito de la temporada pasada en Gran Bretaña: además, ha conquistado el premio Costa a la mejor primera novela del año (el antiguo Whitbread), el Galaxy British Book Award, el Jelf Group Award, y ha sido finalista del Booker, del Guardian First Book, del Commonwealth Writers prize....

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Sumalavia en El Mercurio

Ricardo Sumalavia con sus nuevos lentes. Fuente: moleskine

La edición digital del diario El Mercurio entrevistó a Ricardo Sumalavia, a quien califica como "revelación de las letras peruanas", a raíz de su novela Que la tierra te sea leve editada por Bruguera, que consideré uno de los mejores libros que leí en el 2008. Respecto al tema su novela, dice Ricardo:

Es la búsqueda y construcción de la identidad a través de los otros, saber quiénes somos cuando tratamos de saber algo más de ellos. Como si nos sostuviéramos el espejo mutuamente

Y respecto a los personajes marginales, que son protagonistas de su novela, aclara:

Si bien es cierto que sus condiciones de prostitutas, enanos y borrachines los convierten en sujetos marginales, yo he pretendido ir más allá del juicio social y plantearlos como personajes carnavalescos que quieren crearse su propia dinámica de vida, sus propios códigos estéticos en espacios cerrados. La amnesia, en este caso, no sería necesariamente un escape, sino una natural negación de ese otro mundo.

También es muy interesante que Ricardo ("Nuestro Hombre en Burdeos" como lo llamo siempre en este blog) se anime a anunciar el tema de su próxima novela que, al parecer, tendría un sustento político (aunque Ricardo me acaba de escribir negando completamente esa interpretación) Lo que sí es innegable es que su conocimiento de la novela policial (su tesis es sobre lo policial en la obra de Carlos Calderón Fajardo) lo ha seducido completamente:

El año pasado terminé una versión de ella. Por ahora la estoy dejando reposar, mientras busco otros datos y trato de encontrar el momento propicio para retomarla y darle la forma definitiva (...) Por ahora sólo puedo adelantar que exploro narrativamente las distintas construcciones, la real y la ficticia, de un investigador privado a fines del gobierno de Fujimori

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Anne & Sylvia

Anne Sexton. Fuente: poetry

Dos extraordinarias poetas norteamericanas, dos suicidas. La historia de la relación de Anne Sexton con Sylvia Plath es comentada hoy en el diario "El País". Anne Sexton, quien llegó a la poesía a los 28 años y luego de un primer intento de suicidio (Mis admiradores creen que me he curado; pero no, sólo me he hecho poeta dijo), conoció a Sylvia en un taller de literatura:

Tres años más tarde de su "segundo nacimiento", Anne Sexton se matriculó en un curso de escritura que impartía en Boston el poeta Robert Lowell, que le enseñó, decía, no "qué poner en un poema sino qué dejar fuera". Allí coincidió con una brillante joven de 27 años que estaba a punto de publicar su primer libro y que trabajaba como secretaria en el Hospital General de Massachusets. Se llamaba Sylvia Plath. A Sexton le duró toda la vida la fascinación por Plath, con la que se iba beber martinis al Ritz después de las clases. Cuando ésta se suicidó en 1963, Sexton escribió uno de sus poemas más famosos, La muerte de Sylvia, incluido en el libro Vive o muere, premio Pulitzer en 1967 y recién publicado en España por la editorial Vitruvio con traducción de Julio Mas Alcaraz. El libro, el primero de Sexton que se traduce completo al castellano, coincide en las librerías con la Poesía completa de Sylvia Plath (1932-1963), publicado por Bartleby en traducción de Xoan Abeleira a partir de la edición canónica del poeta Ted Hughes. En un par de meses el volumen ha agotado la primera edición, de 2.000 ejemplares, algo extraordinario tratándose de un libro de poesía de 700 páginas, un género en el que las tiradas se mueven entre los 500 y los 1.000 ejemplares.

La relación de ambas se alimentó, además de la poesía, por ese instinto fatal que las conducía al suicidio:

Fascinada por Sylvia Plath, Anne Sexton llegó a decirle a su médico: "Esa muerte era mía". Alcohólica, depresiva y embarcada en una montaña rusa de hospitales y amantes, ella misma terminaría quitándose la vida en 1974. Para entonces había revolucionado la poesía estadounidense con su tratamiento descarnado de cosas tan aparentemente poco líricas como la menstruación, el adulterio, el incesto o la masturbación. Según Robert Lowell, maestro del confesionalismo, "Anne era más auténtica pero sabía menos. Sylvia aprendió de Anne". Para Viorica Patea, autora de Entre el mito y la realidad. Aproximación a la obra poética de Sylvia Plath (Universidad de Salamanca), "Sexton ansiaba el éxito, sobre todo el de Plath. Era muy teatrera. Anunciaba sus intentos de suicidio por telegrama. A Plath no le impresionó". Para Patea, además, "la obra de Sexton es una biografía novelada, o poetizada. La de Plath, no. Si se leen sus poemas sin saber nada de su vida, se ve que han asimilado toda una tradición y que en ellos la muerte es un paso para la regeneración de un yo oprimido".

Sobre la edición de Vive o muere en la editorial Vitruvio, pueden leer esta reseña en "El Cultural" de El Mundo.

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Un lugar llamado Oreja de perro en voz alta

1.15.2009
micrófono abierto. Fuente: fundacioncivies

¡Qué impredecibles son los anónimos! Cuando escribo posts con reseñas sobre mi libro, me mandan insultos diciéndome que me hago autobombo, que "ya basta de hablar de ti, mandril gago", etc. Y cuando dejo un par de días de postear sobre un libro llamado Un lugar llamado Oreja de perro, me mandan comentarios burlándose de mí, "ya no sale nada sobre tu libro, desmuelado" y cosas así. En fin, no sé cómo satisfacerlos. Pero juro que lo intento con todas mis fuerzas. Por eso, ya que me piden noticias sobre mí, les comento que me llegó hoy un email de Cristina Osorno, directora literaria de Casa América Catalunya, con la siguiente información:

Entre líneas, leyendo a Iván Thays

Ciclo Entre líneas: Nuevas voces de la literatura latinoamericana, una hora de lectura en voz alta para descubrir y difundir los actuales escritores latinoamericanos.

Lectura de fragmentos de la novela Un lugar llamado Oreja de perro (Anagrama, 2008) del escritor peruano Iván Thays y con la cual fue finalista del Premio Herralde 2008. Thays nos presenta una novela triste en torno a la figura de un periodista con una dolorosa historia familiar que deambula por un remoto caserío de Perú. El reportero trata de cubrir la visita del presidente Alejandro Toledo, pero su ejercicio se mezcla con la violencia que no ha terminado, con la soledad, la crueldad y el olvido ensañados en el deprimido poblado de Oreja de perro.

Fecha: 25 de febrero
20:00 horas
Casa Amèrica Catalunya
Calle Córcega 299, entresuelo
Barcelona


Solo me queda agradecerle a Cristina, desear estar presente en esa lectura con todas las fuerzas de mi mente ("El Secreto" dixit) y, especialmente, dejar satisfechos a mis siempre intrigantes e hiper pendientes de mí lectores anónimos.

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Schlink entrevistado

Escena de la película, con Kate Winslet en primer plano. Fuente: wallstreetjournal

En Wall Street Journal entrevistan a Bernhard Schlink, el autor de la espléndida novela El lector, que ha sido llevada al cine con gran éxito gracias, evidentemente, a que tiene como protagonista a la bellísima moleskinerie y doble Globo de Oro Kate Winslet. Aquí tres preguntas referidas al libro y la película, como anticipo a su exhibición en Lima (si dios y las imprevisibles distribuidoras cinematográficas quieren):

The law students in the novel and the film project enormous moral superiority. What is the response today when your students study the actions of the World War II generation?
It's different. It has lost much of its emotional intensity because they didn't experience that generation directly. They read about it and see movies about it, but for my generation the intensity of the moral superiority came from being entangled with the guilt of the older generation and having to decide how to deal with it. Do we distance ourselves? What is our own guilt? This emotional conflict isn't there for students who today learn and study about that time.

One of the key scenes involves a moment where Hanna looks at the judge and asks what he would have done in her situation. In the movie, there is no answer. Was that a lost opportunity?
The judge was well trained and serious, a career judge who knew what it meant to reply. He wasn't secure enough, or hadn't thought deeply enough, to have an answer. That's because the answer isn't simple. Once you have entangled yourself in that kind of system, there is no solution for struggle within the system. You are stuck. She didn't understand what the job as a guard meant. But she began the job, and she did it with a lack of moral awareness.

The movie follows the book's narrative closely, with the exception of the use of flashbacks. Did you worry about the possibility of confusing the audience?
It was an attempt to anchor the story in the here and now. It was also an attempt to explain the ending that David Hare, the script writer, gave the movie. The book ends with the protagonist finally writing down the story. That couldn't have been the end of the movie. So David invented an ending where the protagonist tells the story to his daughter. This is why he gave [scenes set in] the present a presence earlier in the film. I understood that and respected it. I think moviegoers are pretty movie-smart and won't get confused.

Vía The Literary Saloon

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¡Es la Luna, Salman!

Algunas parejas de Salman luego de Padma. Fuente: iconocast

Frustración, desesperanza, ligera depresión, melodramatismo, sensibilidad a flor de piel... no sé dónde está ahora mismo Salman Rushdie pero debe estar cerca de esta zona geográfica. Después de leer sus declaraciones, no cabe duda de que no solo la pérdida de la hermosa Padma sino la inmensa Luna está influyendo sobre mi querido Salman... ¡Si sabré yo cómo interviene sobre nosotros a esa fucking luz exagerada ¡Ya que se vaya de una vez la Luna y deje de fregar! Esto declaró Salman a The Times:

"No digo que no vaya a enamorarme otra vez, pero no hay necesidad de casarse", aseguró la semana pasada al diario The Times Salman Rushdie, que se ha casado ya cuatro veces. El escritor angloindio tampoco planea tener más hijos (ya tiene dos). Rushdie dice, además, que la fatua que le condenó a muerte por Los versos satánicos (hace casi 20 años) fue solo "el prólogo" de lo que ha ocu- rrido con el radicalismo musulmán.

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Peluquerías literarias

Una peluquería en Irán. Fuente: daylife.com

Hablando de cosas "alternativas": En Irán, las barberías y peluquerías se han convertido también en librerías. Y no cualquier tipo de librerías, sino establecimientos que buscan crear una conciencia cultural y literaria para las nuevas generaciones. Dice la nota en Mehrnews:

All barbershops and beauty salons in the Iranian western city of Divandarreh will be equipped with a library in near future to promote a culture of book reading in the city. “Since people go to these salons more than other public places we decided to equip them with bookcases filled with small books in order to save people’s time while they are waiting,” Divandarreh governor Abdolsalam Karimi mentioned during a session last week. As young people are the main costumers of the barbershops and beauty shops, the books selected must be about subjects that they are interested in, he added. “By selecting appropriate books and subjects, we can also guide the Iranian younger generation’s tendencies toward Western fashions and models,” he mentioned. Located in Kordestan Province, Divandarreh is a mountainous region located at the distance of 95 km of north of Sanandaj.

Vía The Literary Saloon.

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Cinco novelistas "alternativos"

Cinco escritores alternativos piden paso. Fuente: el mundo

¿Cómo? ¿Realmente existen los novelistas alternativos? Al parecer, al menos para Daniel Arjona de "El Cultural" sí. Se trataría, según el suplemento, de "autores como narradores de corta trayectoria, la mayoría primerizos, que han estrenado novela recientemente, obras sugerentes y rompedoras en las que abundan las innovaciones formales, en sellos pequeños y casi marginales, cuyo trabajo audaz y desinteresado les torna en auténticos titanes frente a los criterios de rentabilización inmediata que rigen en las grandes casas, obras que han contado con una importante acogida, pese a todas las dificultades" En el pasado número (hoy debió cambiar, pero a partir de esta semana el suplemento cultural de El Mundo saldrá los viernes) se entrevistó sobre el Futuro de la Novela (oh, las aburridas palabras) a cinco de estos novelistas alternativos: Peio H. Riaño, Carlos Salem, Javier Moreno, Félix Chacón y Cristina Cerrada. Me intersó sobre todo el aparte en que los cinco hablan de sus referencias y temáticas:

¿De qué yacimientos, abandonados o aún en explotación, extrajo sus materias primas literarias esta nueva generación de autores? ¿Cuáles son sus referentes y temáticas principales? Moreno dice ser “un narrador bastante mixto, por no decir bastardo. Me gusta incorporar una gran diversidad de lenguajes en mis novelas, que pueden ir desde lo científico a lo místico, pasando por lo pornográfico. Me defino como una naturaleza digestiva, capaz de metabolizar –eso intento, al menos– un amplio abanico de tonos y temas”. Chacón define su trabajo, con cautela, como “realista”, porque “parte de la observación de la realidad y de la gente que me rodea, la gente normal, que para mí son mis lectores potenciales, y no los profesores de la universidad o los críticos de las revistas culturales. Con ese referente y esos supuestos receptores intento contar una buena historia, usando el estilo que más se ajuste a mi pretensión. El problema es que en España si metes tacos en las conversaciones de los personajes o sacas a uno metiéndose una raya, te dicen que haces realismo sucio. Tenemos una literatura muy mojigata”. La atención de Cerrada suele dirigirse a lo que tiene que ver con “la parte más oscura, menos heroica y más frágil del hombre. Cómo se fabrica la Identidad, cómo se ama, cómo se preserva el mundo interior frente a la Realidad y, sobre todo, cómo se construye al Otro. Para ello, suelo fijarme en las huellas menos visibles del comportamiento humano”. A Salem le interesan “el individuo, las historias pequeñas y las segundas oportunidades. Suelo colocar a los personajes en situaciones límite y hasta rocambolescas, pero desde un punto de vista casi doméstico”. Y siente una devoción especial por “Osvaldo Soriano, al que más debo, sin duda; y también a Calvino, Vian, Cortázar, Vonnegut, Conrad, Stevenson, Camilleri, Paco Ignacio Taibo II, Bukowski, Mendoza, David Torres, Pennac..., la lista sería interminable, porque cada vez que leo un libro y me llega, su autor me influye y me muestra unas herramientas que luego uso a mi manera”.Riaño le toma prestado a Belen Gopegui la intención de querer dar “un pistoletazo en medio de un concierto”. “No me interesan los personajes idealizados –continúa–, admirables y generosos. No me interesa el sentimentalismo. No me interesa la eficacia. Ni la perfección. No me interesa la redención de la naturaleza del ser humano. No me interesa la ‘verdadera novela’. Ni la verdad. No me interesa hablar del mundo en el que no vivo. No me interesa una voz templada. No me interesa complacer. No me interesan las partituras. Ni los cánones. No me interesa adular. No me interesan las ideas nobles. Me interesa lo que nos destruye, y lo que nos dignifica”, manifiesta.

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El ómnibus Sábato

El barrio de San Telmo, punto de partida del bus Sábato. Fuente: beaches

Esta es una idea estupenda: Un ómnibus de turismo recorrerá la ciudad de Buenos Aires, con un guía literario, deteniéndose en diversos lugares importantes en la obra de Ernesto Sábato. Dice la nota en revista Ñ:

El tour literario "Homenaje a Ernesto Sábato" releva los lugares de las novelas Sobre Héroes y Tumbas, El túnel y Abaddón, el exterminador. La productora del curioso emprendimiento, Tácita Buenos, señala en un comunicado publicado en su página web que para disfrutar del recorrido no es necesario haber leído siquiera alguna de las novelas del escritor de 97 años. "Quienes acepten este recorrido –hayan leído o no las obras de Sabato- vivirán una experiencia que les hará reconocer sentimientos humanos e, inevitablemente quedarán atrapados por un relato apasionado, misterioso y, por momentos, aterrador", desafía.

La idea me recuerda el recorrido "García Márquez" que ofrecen los carruajes a caballo en Cartagena (y también, si tienen suerte de encontrarlo, el propio hermano de Gabo, pero a pie). ¿No sería estupendo hacer lo mismo en el Perú con autores como Vargas Llosa, Bryce Echenique o Julio Ramón Ribeyo? O un bus literario que aglutine diversos autores y nos conduzca por calles y plazas literarias. ¿Quién se anima? Mientras tanto, la nota advierte que el bus de Sábato saldrá desde el cruce de la Avenida San Juan y Defensa, en San Telmo. El servicio estará disponible sábados, domingos y feriados de 9.30 a 13.30 y de 14.30 a 17.30.

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¿Qué hay dentro de libros?

1.14.2009
Libros que atesoran objetos perdidos. Ilustración: Kim Bost/ Paper Cuts

Además de lo obvio, ¿qué más puede uno encontrar dentro de un libro cerrado por años en tu biblioteca? Yo he encontrado llaves, tarjetas, separadores de páginas, fotografías de ex novias, boletos, flores secas, papeles garabateados con frases o direcciones, clips retorcidos a manera de separador y muchas, muchas plumas (en una época solía recoger plumas cuando me las encontraba en el camino, como si fueran una señal). Lo más extraño que encontré fue una carta escrita a mano por un viajero perdido, que copié integramente en El viaje interior, que hallé en una edición amarillenta de Justine que conseguí en una librería de viejo en Málaga. Lo más valioso fue, hace dos años, un separador de libros chino que me regaló una chica en 1987. El separador tenía un poema de Tagore que era, ahora me resulta obvio, una declaración de amor: "Si acaso piensas en mí, te cantaré cuando el anochecer lluvioso despligue sus suaves sombras, su clara luz, hacia el ocaso" Desde luego que pensaba en ella, moría de amor por ella, pero nunca me atreví a decírselo, quizá porque esperaba una señal menos obvia para saber enterarme si ella me amaba o no (mi única defensa es admitirque aquella era la época que recogía plumas en la calle). Cuando al fin me atreví a expresar lo que sentía, era demasiado tarde. ¿Nostálgico estás? Es que no como. ¿Y a qué viene este recuento personal? Simplemente a que en el blog "Paper Cuts" apareció hace unos días un artículo titulado "Librarian, There’s Some Bacon in My Book" y me felicité porque, hasta ahora, no he encontrado un tocino en ningún libro mío. Tan mal no estoy. Dice el divertido post:

A few weeks ago in the Book Review, Henry Alford wrote about strange things found stashed (and smashed) inside books, from money and photographs to baby’s teeth, insect corpses and pieces of superannuated bacon.
Bacon. Really?
Out in the blogosphere, there seems to be a lot of skepticism about the bacon bookmark meme — or “urban legend,” if you prefer. The most detailed discussion I could find, a 2006 essay on the aptly named site Bibliobuffet, mentions numerous sightings of errant breakfast meat in libraries from Florida to Nebraska (the earliest known bacon-in-books sighting was in an Omaha library) to Washington State and beyond, but no first-hand accounts from librarians, let alone testable lab samples of “book jerky.”
“I have never heard directly from a librarian who has found bacon” in a book, Farley — who claims to have a collection of more than 5,000 bookmarks — said in an email message. The closest she came, apparently, was an interview with the creators of the library comic strip Unshelved, in which they talked about hearing first-hand from librarians who had found bacon. (Alas, the interview no longer seems to be available online.)
So, readers, where’s the pork? Have you ever found (or put) any meat products in your books?
(P.S. If you lust for a bacon bookmark but don’t want to leave a grease stain, or kill a pig, you can always knit your own.)

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Boris Vian y el cine

Cartel que promociona los tres cortos de Boris Vian. Fuente: rgpfm.com

Este año se cumplen 50 años de la muerte de Boris Vian. Leyendo el ADN.es me entero del problema que ha ocasionado a los productores de cine (y supongo que editores también) el hecho de que Boris Vian no haya dejado descendencia: No se puede adaptar ninguno de sus cuentos al cine ni filmar los guiones que dejó escritos. La cuestión tiene un giro interesante si recordamos que Vian murió, justamente, en un cine, viendo una pésima adaptación de uno de sus libros. La nota recuerda esa anécdocta y la historia del escritor francés con el cine:

"¿Se supone que estos tíos son americanos? ¿Venga ya!". Boris Vian soltó esa frase, se desplomó en su butaca de cine, y murió a causa de un paro cardíaco. Era el 23 de junio de 1959 y asistía, casi de incógnito, a uno de los pases de Escupiré sobre vuestras tumbas, la adaptación cinematográfica de una de sus novelas más populares. Aunque en un principio se implicó en el guión, fueron sonadas sus disputas posteriores con los productores, al considerar que la película no tenía nada que ver con el material original. "Siempre he creído que Boris murió de pena al ver lo que habían hecho con su libro", aseguró en alguna ocasión el cineasta Louis Malle. (...) A Boris Vian le interesaban las posibilidades expresivas y dramáticas del cine. En calidad de actor, y principalmente por diversión, participó en siete películas, casi siempre en pequeños papeles, salvo Las relaciones peligrosas, de Roger Vadim. Delante de las cámaras jugaba a pasárselo bien, pero para Boris Vian el cine era algo más que un mero pasatiempo. Calle de las arrebatadoras reúne sus guiones cinematográficos, principalmente escritos durante los años 50, en los que demuestra un inusitado control del lenguaje cinematográfico. También entregó guiones para cortos, en los que se interpretó a si mismo. En La Joconde, el irreverente corto que obtuvo la Palma de Oro en Cannes en 1958, Boris Vian, ejerciendo de patafísico, trata sin éxito de resolver el eterno enigma que esconde la sonrisa de Mona Lisa. Saint Tropez, devoir de vacances reúne, en menos de media hora, a grandes actores de la época, como Michel Piccoli o Juliette Gréco, que acompañan al novelista y músico francés en su estancia durante un verano de los años 50 en la Riviera francesa.

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La leyenda Bolaño

Roberto Bolaño. Fuente: revista Paula/ business in coffins

Diego Salazar me comentó que, en efecto, no ha salido aún la novela de Thomas Pynchon en castellano (se supone que la publicaría Tusquets) pero que no es nada raro porque el promedio de traducción de sus libros al castellano, afirma, es de tres años. Así que está dentro del plazo aún. Por cierto, el domingo apareció una nota de Diego en El Dominical del diario "El Comercio" titulada "La leyenda Bolaño". Ahí ennumera inapelablemente las pruebas del éxito de Bolaño en EEUU:

¿Qué ha pasado en estos tres años? Dos prestigiosas editoriales, New Directions y Farrar, Strauss & Giroux, han publicado seis libros del escritor chileno: "Last Evenings on Earth" (recopilación de cuentos extraídos de "Llamadas telefónicas" y "Putas asesinas"), "Nazi Literature in the Americas" ("La literatura nazi en América Latina"), "Amulet" ("Amuleto"), "The Romantic Dogs" ("Los perros románticos"), "The Savage Detectives" ("Los detectives salvajes") y "2666", estas últimas consideradas sus obras maestras y ahora sendos best sellers según Amazon y "The New York Times". Sería interesante ver cuántos libros se tradujeron del español en EE.UU. en ese tiempo y ver el probablemente elevado porcentaje que representa la obra de Bolaño en esa cifra para así hacernos una idea de la tremenda presencia del autor chileno en el país del norte, tan poco dado a traducir autores extranjeros. ¿Qué más ha pasado? Roberto Bolaño, a diferencia de otros autores en castellano con una sólida obra detrás que las editoriales estadounidenses han ido descubriendo en tiempos recientes, como Javier Marías o Enrique Vila-Matas o Rodrigo Fresán o Antonio Muñoz Molina, estaba muerto. Muerto a los 50 años, en la plenitud de su carrera y dejando tras de sí el germen de una leyenda, una leyenda plagada de detalles biográficos poco claros, muchas veces oscurecidos intencionadamente por el propio Bolaño en entrevistas, artículos, relatos supuestamente autobiográficos y una manifiesta identificación con el héroe de "Los detectives salvajes", Arturo Belano.

Luego, comenta que el mito se alimenta de mentiras, como aquella supuesta adicción "heroinómana" de Bolaño que aparece repetida en todas las reseñas en inglés. Pero la parte más interesante es cuando se pregunta: ¿Leen en EEUU a Roberto Bolaño de una manera distinta a como lo leemos nosotros? Dice así:

La pregunta podría reformularse de la siguiente manera: ¿Ven algo en Estados Unidos que los lectores hispanoparlantes no hemos visto? o ¿Leen los estadounidenses a Bolaño de una manera distinta a quienes lo leímos en su idioma y supimos de la existencia de sus libros mientras estaba vivo? En esa dirección apuntaba Julio Ortega el sábado pasado en el suplemento "Babelia" de "El País": "El Bolaño que se lee en inglés no es el mismo que hemos leído en español", decía el crítico peruano, para quien las dos novelas canónicas de Bolaño traducidas al inglés "no son solo muy literarias y minuciosas, apasionadas y brillantes; son, sobre todo, vitalistas", y es así que entroncan con la prosa "vivaz, irradiante, fluida, imprevisible" de la generación Beat, que "resuena como un conjuro en las páginas de Bolaño". Puede ser. Es una posibilidad. Lo que sí es seguro es que, anunciada una novela inédita por su nuevo agente, Jack Wylie, la leyenda Bolaño aún tiene mucho camino por recorrer. Estaremos atentos y haremos más preguntas. Lo prometo.

Un buen resumen o "estado de la cuestión" el texto de Diego, en el que solo lamento la ausencia de una pregunta también significativa para entender el mito: ¿Por qué la mayoría de escritores españoles, o los latinoamericanos sobrevivientes del Boom (salvo Vargas Llosa), niegan sistemáticamente la importancia de Bolaño en nuestra literatura? ¿Intentado tapar el sol con un dedo?

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¿Crisis del cuento?

Cuentos en encrucijada. Fuente: el mercurio

Una nota sobre la posible crisis del género "cuento" es la que abre la edición de fin de semana de la Revista de Libros de "El Mercurio". El autor es Patricio Tapia y empieza declarando:
Érase una vez, no hace mucho, mucho tiempo, un pobre género literario que había sido rey de una comarca, pero ahora estaba debilitado, quizá enfermo y por más que trabajaba no podía salir adelante. Su trono lo había usurpado un hermano suyo, más joven pero más robusto, que lo mantenía encerrado en un calabozo y sólo de vez en cuando le permitía ver la luz...Ya es lugar común, cuando menos en los países hispanohablantes, denunciar la poca atención que el mundo editorial dedica al cuento, las dificultades para publicarlos y la consecuente desesperación de sus cultores, forzados a explorar otras formas, generalmente la novela. Es verdad que muy pocos escritores se asumen como "cuentistas", porque son muy pocos los que escriben sólo cuentos, pero también lo es que muchos son conocidos por ellos: Borges, O. Henry, Raymond Carver, Alice Munro, Cynthia Ozick, por mencionar algunos.

Pero ¿de qué hablamos realmente cuando hablamos de crisis en el cuento? No precisamente de que ya no se escriban cuentos, porque dudo que el ritmo de escritura de relatos se haya reducido en las últimas décadas (aunque podríamos tener esa impresión porque, lo que sí ha ocurrido, es que ha aumentado el de escritura de novelas) sino porque los editores cada vez se ponen más quisquillosos para publicar cuentos. Así lo comprueba el mismo periodista:

¿Qué se dice por la contraparte, las editoriales? ¿Existe reticencia para publicar cuentos? Andrea Viu, de Alfaguara, señala: "Sí, existe. Dicho a lo bruto 'el cuento no vende' o, al menos, vende mucho menos que la novela. Pareciera haber reticencia entre los lectores a leer cuentos. Algo que francamente no entiendo". Arturo Infante, de Catalonia, indica: "Claro que existe; prueba de ello es lo poco que se publica en relación a la novela o a la no ficción. Tampoco los lectores los demandan por sobre esos otros géneros". "En mi caso, publico cuentos porque me gusta el género. Y seguiré publicando, pues además no les va tan mal como se supone, muchas veces mejor que a muchas novelas que hacen ruido inicial y luego se van al saldo". Y no obstante las razones para no publicarla, hay editoriales españolas que dedican especial atención a la narrativa breve. Según José Ángel Zapatero, de Menoscuarto: "Lo hacemos primero por gusto personal y luego por ofrecer a los lectores de cuentos (que son cada vez más) lo que desean y les gusta leer y a los no lectores de cuentos la posibilidad de disfrutar con historias breves contadas con intensidad y calidad literaria". Juan Casamayor, de Páginas de espuma, señala que en la década de vida que tiene su editorial "se han registrado síntomas evidentes que hablan de la vitalidad del género": desde jóvenes escritores españoles y latinoamericanos que están escribiendo buenos libros de cuentos hasta el crecimiento sostenido de lectores. Todo lo cual lleva a que "de la lúgubre máxima de 'el cuento no vende' hayamos pasado a proyectos que pueden hacer gala del lema 'vivir del cuento'".

Interesante. Pero me pregunto si ahora, con el auge de los teléfonos móviles tipo Blackberry o iPhone, el Facebook y tantas herramientas digitales inmediatas, no habrá un nuevo auge del relato corto o cortísimo. Quizá. Puedo imaginarme clarísimo un mundo donde los cuentos se descargan por internet y se leen en teléfonos. Y ahí sí que habrá que ser contundente si no queremos ser interrumpidos por una llamada urgente que no diga nada.

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Wáshington Delgado reeditado

Carátula del libro. Fuente: fondo editorial u de lima

Nunca olvidaré una escena de cuando grabamos una entrevista con Wáshington Delgado para "Vano Oficio". Antes de la entrevista en su copiosa biblioteca, el poeta nos había advertido que estaba resfriado "y eso me pone de mal humor". Mi productor y yo nos miramos desconcertados y tratamos de hacer el menor ruido posible, no explotar la caja de fusibles con las luces de TV, y apurarnos con las preguntas. Sin embargo, el temido malhumor no apareció jamás. Wáshington estuvo inteligente, amable, nostálgico e incluso gracioso. Tan fácil fue la entrevista que al final me animé a pedirle que lea ante cámaras mi poema favorito suyo, aquel que tiene esa frase simple pero contundente que acompaña mi vida desde la Universidad: "Aunque tenga que morir lo que yo amo, quiero mirar lo que renace". Wáshington lo recordaba bien. Cogió un libro de sus estante y lo ubicó sin problemas, como si lo tuviese marcado. Y lo leyó con esa voz espléndida, grave pero nada solemne, con que solía leer a los clásicos españoles del Siglo de Oro cuando era mi profesor en la Católica. Inolvidable. Hoy me encontré con la gratísima sorpresa de que la Universidad de Lima ha publicado en cuatro tomos toda la obra de Wáshington Delgado, editados por el poeta Jorge Eslava. Dice la nota de prensa:

La literatura peruana se ve enriquecida, en esta oportunidad, con la publicación de la poesía y la prosa, la palabra escrita, en suma, de Wáshington Delgado (Cusco, 1927-Lima, 2003), reunida en cuatro tomos. El primero reúne la totalidad de su obra poética, que se inicia en 1951 y concluye el 2003. El segundo tomo compila su creación cuentística y su fecunda producción periodística, publicada en diversos medios nacionales. El tercer volumen lo integran sus trabajos interpretativos e historiográficos sobre literatura española y peruana; finalmente, el cuarto tomo es una recopilación de ensayos, conferencias y prólogos, además de una entrevista, una semblanza y un álbum fotográfico de quien a la par que su actividad intelectual realizó también una intensa labor docente en distintos centros académicosdel país.

Todo está servido para poder leer a Wáshington y mirar lo que renace.

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Los fragmentos de Walter Benjamin

1.13.2009
Walter Benjamin en la Biblioteca Nacional (1939). Foto: Giselle Freund. Fuente: isgreaterthan

Para quien ha leído Dirección única de Walter Benjamin, resulta obvio que el hombre vivía obsesionado por los detalles, aislados de todo contexto, y los fragmentos. Pero por si hacía falta una confirmación de esa obsesión por lo fragmentario, ahora aparece una obra monumental: Walter Benjamin´s Archive: Images, Texts, Signs editada en Nueva York y Londres. Se trata ni más ni menos que la publicación de los archivos de Benjamin, una reproducción en papel impreso de todo aquel inagotable, peculiar y ansioso acopio de pájaro que durante años realizó un escritor obsesivo por los detalles. Dice la nota de María Negroni en el suplemento ADN:


De hecho, es así como Benjamin organiza sus referencias: apegado a las micrografías del deseo y a los alumbramientos de lo inesperado. Y después aplica la técnica del montaje y pasa revista a la moda, la publicidad, la arquitectura, la prostitución o la fotografía, es decir, a los datos del mundo, con su pobreza abyecta y su lujo insolente, sus fracasos y sus testamentos. Nada se le escapa, nada se le escurre de esa escena que lo fascina en la misma medida en que lo aterra. El resultado es un compendio de secretas afinidades. En uno de sus papelitos, por ejemplo, se lee: "Revolución y festival; distancia e imágenes; sueño soviético; intento de dar a todo un sentido; notas para una traducción de Proust; narrativa y curación; estilos del recuerdo; La boîte à joujoux de Debussy". En otro: "Haussmann y sus demoliciones; excursus sobre arte y tecnología; Marx y Engels sobre Fourier; París como panorama; Grandville, precursor de la gráfica publicitaria; cuerpo y figuras de cera; el Palacio de Cristal de 1851; estaciones de tren, afiches, iglesias: puntos en común". Imposible no pensar en un magazín de novedades. O más exactamente, en uno de esos pasajes parisinos que tanto le gustaban, donde los escaparates, realzados por la flamante iluminación a gas, semejaban las ménageries de los grandes circos, con sus jaulas vistosas y sus animales cautivos que teñían el entorno de un aire fabuloso. Para decirlo quizá con más claridad: en el paisaje mental benjaminiano, las obsesiones son siempre imanes. No importa qué forma tomen. Un sueño de Kafka, una gruta, un museo de juguetes, el anaquel de algún bouquiniste o la incesante indagación detectivesca de la ciudad moderna, todo se transforma para él en una invitación a pasearse por esos bulevares imaginarios donde el deseo se yergue sin objeto y el sentimiento general de abandono, a la manera de lo que ocurre en Noche transfigurada del alma de Schönberg, abre la imaginación como un bisturí.

Más adelante, la periodista califica con enormísimo acierto todo este material como un "Arca de Noe personalizada" ¡Claro! El retrato de las obsesiones de todos los escritores no es sino eso, un arca de Noé personalizada. Qué enorme hallazgo el de Silvia Negroni:


Quizá el rasgo más nítido de toda colección sea éste: en ella, lo que se busca es un encierro, una protección, un "ensoñadero": uno de esos lugares que -como el museo, la biblioteca, el gabinete o el poema- permiten albergar descubrimientos, rarezas, piezas únicas, es decir, presuntas huellas de una experiencia auténtica. He aquí un escenario proclive a la acumulación y la privacidad, simultáneamente adicto a lo infinitamente minúsculo y a lo infinitamente inasible, con que el yo cuantifica su deseo, lo ordena, manipula y carga de sentido. Digamos que ese espacio -por grande o cívico que sea- le sirve, como un Arca de Noé personalizada, para desplegar los enigmas del cuerpo y la memoria, es decir, un mundo anterior, siempre ligado a la infancia y los juegos. No sólo eso. También le muestra, con claridad feroz, que su tarea es ciclópea y su afán, por fortuna, inalcanzable. ¿Qué sería una colección completa sino una colección muerta? Al querer esto y lo otro y lo de más allá, acicateado por el fantasma de la pérdida y la interrupción, el coleccionista entiende pronto que eso que le falta, como en la escritura, relanza el deseo. No hay placer más intenso que aquél que se sustrae.

Como no compro en Amazon, y no empezaré este mes que es fatal financieramente para mí (espero que los congresistes liberen las CTS hoy o tendré mi propio crash), tendré que esperar bastante para leer este libro extraordinario a todas luces. Pero voy a rebuscar en mi biblioteca para encontrar Dirección única. Mentira, no debo rebuscar nada (era solo un efecto dramático, queridos lectores). Sé perfectamente cuál es el lugar donde guardo los libros que sospecho que nunca me cansaré de releer.

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La moral de la forma según Vila Matas

Bob Dylan y a moral de la forma según Vila Matas. Fuente: emburucuyá

El último "Dietario voluble" de Enrique Vila Matas empieza con una anécdota imprescindible de Bod Dylan recuperada en un articulo de Rodrigo Fresán. Dice:

Chris Shaw -ingeniero de sonido de cabecera de Dylan desde hace unos años- cuenta que al final de un concierto se acercó al cantante y, refiriéndose a la interpretación que acababa de hacer de It's alright ma (I'm ony bleeding), quiso saber si alguna vez la había vuelto a tocar como en la versión original. Dylan le miró y le dijo: "Bueno, ya sabes, un disco no es más que el registro de lo que estabas haciendo ese día en particular. Y a nadie le gustaría vivir el mismo día una y otra vez, ¿no?".

A partir de esa anécdota (un "credo artístico" según la califica Fresán) Enrique Vila Matas habla de lo que llama la "Moral de la Forma". Puede parecer curioso que use un término como "moral" para referirse a un tema formal. Pero no lo es. Vila Matas sabe, como lo sabemos todos los que nos tomamos demasiado en serio la literatura, que uno nunca escribe igual que antes.

(...) aquí viene algo ahora a tener en cuenta: la innovación, que está ligada a la diversión, se halla estrechamente conectada a la creación de un universo moral. Es decir que se puede llegar a la creación o consolidación de una ética por los caminos de la diversión. Mi moral de escritor está relacionada con una moral de la forma y con la idea de que toda obra escrita está fundada sobre el vacío, pero, aun así, un texto debe tener madera de héroe y tratar de abrir nuevos caminos, tratar de decir lo que aún no se ha dicho. Sí, lo que aún no se ha dicho. Me equivoco, luego escribo. (...) Hay siempre una búsqueda ética en la lucha por crear nuevas formas. Se habla de novelas convencionales divertidas y son, en efecto, divertidas, pero también indecentes. Porque cuando se usa el lenguaje simplemente para obtener un efecto, es decir, para no ir más allá de lo que nos está permitido, se incurre paradójicamente en un acto inmoral. Me gustan los autores en los que hay una búsqueda ética precisamente en su lucha por crear nuevas formas. Está claro que el escritor que trata de decir la verdad, que quiere ampliar las fronteras de lo humano, puede fracasar. En cambio, el exitoso autor de productos literarios que imitan a otros productos ya hechos, no fracasa, no corre riesgos, le basta con copiar el original, con aplicar la misma fórmula esclerótica.


La palabra "innovación" que usa Vila Matas no me termina de convencer, quizá porque está demasiado ligada a los términos empresariales e incluso organizativos para mí, perdido burócrata en mis horas libres (las no dedicadas a la literatura, es decir). Yo creo que habría que sumar dos palabras para poder reemplazarla: Renovación y Aprendizaje. Escribir un libro es aprender. Y al aprender, uno necesariamente queda renovado. Es imposible, luego de pasar por un tránsito vital, no ser otro. Por eso, un auténtico escritor jamás puede escribir el mismo libro, ni imitar un estilo ya utilizado por otro o por él mismo. Como siempre repite Mario Bellatin, y cada vez le creo más, los buenos escritores son los que "no piensan" en sí mismos como autores ni en su forma, sino que escriben desde un punto ciego. No se trata de buscar ansiosamente una forma innovadora para desmarcarse del resto, o revolucionar voluntariamente una forma literaria para escapar de corsés autoimpuestos o evitar que se le considere light o autor-de-fórmula, sino de encontrar en el interior de uno mismo el lenguaje adecuado para decir lo que tiene que decir. Y decirlo. He ahí mi moral.

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El amnésico de West

Primera edición de la novela de Rebecca West. Fuente: digital library

Ya no hay quién pueda seguir a Mercedes Monmany. Salta de la literatura centroeuropea a la brasileña de Clarice Lispector. Y de ahí, acaba de dar un salto nuevamente en sus lecturas, esta vez rumbo a Irlanda donde se encuentra con Rebecca West, la cronista de viajes a quien califica de precursora de Kapuscinski, y se encarga de su libro reciéntemente traducido al castellano por Hercé: El regreso del soldado. Aunque al final todo tiene un mismo factor: Lispector nació en Ucrania y Rebecca West ha escrito mucho sobre la Guerra de los Balcanes (aunque en el libro reseñado, que tiene a un amnésico como protagonista, se ubica en la Primera Guerra Mundial). No cabe duda, Monmany siempre vuelve al mismo extrarradio de Europa, aunque haga tantas elipsis para llegar ahí. Dice la reseña:


Una de las primeras obras literarias que afrontaría el tema del psicoanálisis, ciencia aún poco conocida por el gran público de su época, la exquisita y chejoviana joya literaria que es El regreso del soldado, una especie de El jardín de los cerezos ambientado en la campiña inglesa, fue la primera novela publicada por esta autora, en 1918, cuando tenía 25 años. El doctor Gilbert Anderson, el diminuto médico freudiano que aparece en la novela, cuyo físico destartalado recordaba al de Wells, daría en su breve aparición un curso acelerado sobre los mecanismos del inconsciente: «Hay un ser profundo, un ser esencial, que tiene su propia voluntad, por encima del superficial, a través del cual los verdaderos deseos son suprimidos?». En esta delicada elegía sobre los paraísos perdidos «en rincones lejanos de la mente y del alma», un joven soldado, herido en el frente de Flandes durante la Primera Guerra Mundial, en 1916, regresa temporalmente a Inglaterra y a su hogar para curarse de una «neurosis de guerra». Pronto, los médicos que le atienden descubren que su amnesia ha cancelado por completo los últimos quince años de su vida. Casado con la elegante y fría Kitty, a la que no reconoce, sólo recuerda un pasado ligado a su infancia, a través de su prima Jenny, con la que se crió y, sobre todo, su primer y fogoso amor con una mujer de clase baja, Margaret, cuya presencia «vulgar», pero aparentemente curativa y terapéutica, es vista en la aristocrática mansión campestre de los Baldry como un auténtico escándalo: «Un borrón canceroso en un mundo de belleza». O, si se prefiere, como una especie de revelación perversa del destino que actúa contra el mundo «civilizado» de las apariencias y la contención.

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Apuestas literarias en inglés 2009

Martin Amis sigue dándole a la clave autobiográfica. Fuente: the guardian

Como ya lo han hecho varios medios en España, la revista Ñ del diario "Clarín" en Argentina ha puesto a circular algunos de los nombres que sonarán fuerte en el 2009 en el ámbito internacional, específicamente en inglés. Por lo pronto, hay tres nombres grandes en cartelera para los lectores anglosajones: Martin Amis, Philip Roth (cuándo no) y Thomas Pynchon, ni más ni menos. Dice Ñ:


El año literario "fuerte" arrancará en setiembre con un nuevo libro de Martin Amis, The Pregnant Widow (La viuda embarazada), novela vagamente autobiográfica que incluirá material sobre sus antiguas novias y una "revelación" impactante sobre la identidad de su padre.También Philip Roth provocará al público con The Humbling (La humillación), donde un hombre maduro se enamora de una joven lesbiana. Todo libro nuevo de Thomas Pynchon es un acontecimiento literario, promesa que cumple Inherent Vice (Vicio intrínseco) con una dislocada historia policial en la California de los años 60 y personajes típicamente excéntricos.


¿Se traducirá este nuevo libro de Pynchon? ¿Y qué pasó con la última novela, jamás traducida hasta donde supe (espero que Diego Salazar me confirme el dato)? Bueno, la nota continúa con más novedades:


También en enero llega una nueva antología de cuentos de Jay McInerney, cronista de la vida elegante neoyorquina. En abril llegarán los libros, muy esperados, de Anita Brookner, Toby Litt y T. C. Boyle. Otro que vuelve a la novela después de un intervalo es Geoff Dyer, con Jeff in Venice, Death in Varanasi (Jeff en Venecia, muerte en Varanasi). En mayo, tres de las mejores escritoras británicas publicarán novelas históricas: Wolf Hall de Hilary Mantel describe el reinado de Enrique VIII a través de los ojos de Thomas Cromwell; A. S. Byatt habla de la vida familiar en la Inglaterra eduardiana en The Children's Book (El libro de los niños); y Sarah Waters vuelve a la década de 1940 con una historia de fantasmas que aún no tiene título. Otras atracciones para ese momento del año serán: la segunda parte de la trilogía sobre Tokio de David Peace, Tokio Occupied City (Tokio ciudad ocupada), una nueva novela de Colm Toibin, Brooklyn, y la colección de relatos de Kazuo Ishiguro sobre la música y el crepúsculo, Nocturnes (Nocturnos). Para setiembre llegará también un nuevo libro de William Boyd, una fábula de Margaret Atwood y una nueva novela de Nick Hornby que trata sobre una estrella de rock.

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Jen Hadfield, premio TS Eliot

Jen Hadfield. Fuente: the guardian

La escocesa Jen Hadfield ganó ayer el prestigioso Premio TS Eliot de poesía por su segunda antología, titulada Nigh-No-Place ("Cerca de Ningún Lugar"). Con eso se llevó 15,000 euros, el pago promedio de los austeros premios británicos. Dice la nota:


Durante la ceremonia de entrega, celebrada la pasada noche en Londres, la escritora habló de la importancia de las islas Shetland para su poesía y del lenguaje específico que allí se habla. Hadfield escribió sus últimos poemas tanto en Shetland como durante un viaje por Canadá. Entre los anteriores ganadores del premio T. S. Eliot (1888-1965) figuran Seamus Heaney, también premio Nobel, Carol Ann Duffy y Ted Hughes.

Pueden leer también la noticia en The Guardian.

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El amor según Tibor Déry

Carátula del libro. Fuente: amazon

Tengo alojados a dos amigos, más precisamente a una amiga peruana que estudia una maestría de Literatura en EEUU y a su novio nacido en Milwaukee. Ayer regresé agotado, pasada la medianoche, a casa y encontré en la mesa de centro de la sala, iluminado por un rayo de luz filtrado por quién sabe dónde, un libro editado por New Directions titulado Love and the Other Stories de Tibor Déry. Lo cogí y descubrí dos cosas que son como un canto de sirena para mí: Déry era húngaro y, además, el estupendo Peter Nadas lo ha elogiado muchísimo. Dice de él: "Tibor Déry was a dissenter, a subersive revolutionary and, in his old age, a jailbird. He was also one of the greatest stylist in the history of the Hungarian literature". Hojeando el libro caí sobre el cuento "Love" y, algo obvio para quien me conoce, lo empecé a leer. Y a pesar de estar en inglés, que estaba muy agotado y que no era, en términos generales, un buen día, lo terminé de leer en estado de gracia. Es uno de los cuentos más bellos que he leído en mi vida. Un cuento preciso. Hoy en google descubro la biografía de Déry:

Escritor húngaro (1894-1977), autor de La frase inacabada; fue una de las figuras más importantes de la literatura húngara vanguardista (vinculado al dadaísmo y el surrealismo) en el siglo XX. Nacido en Budapest en una familia de la alta burguesía, Tibor Déry rompió pronto con su entorno para frecuentar los movimientos anarquistas y consagrarse a la escritura; participó en los movimientos revolucionarios de 1918 y 1919 y posteriormente hubo de exiliarse en Austria, Francia e Italia. De esta primera etapa de su vida cabe destacar su novela paródica El bebé gigante (1924). En la década de 1930, de nuevo en Hungría, Déry mantuvo relaciones un tanto ambiguas con el partido comunista en el poder. Pese a su consagración como escritor oficial, Déry guardó pronto las distancias con respecto al régimen; desde 1938 estuvo en el punto de mira de la censura por haber traducido Regreso de la URSS de André Gide; más tarde fue encarcelado (1957-1960) por participar en el intento de sublevación de 1956. Tras haber colaborado en diversas revistas surrealistas, Déry optó, en su narrativa, por una estética de inspiración realista. De este modo su “novela río” La frase inacabada (1947) hacía un retrato preciso de la sociedad húngara de entreguerras describiendo los amores de un joven burgués y una militante comunista. Tras su liberación, su prestigio como escritor le permitió volver a publicar. En 1964 dio a luz una novela, El señor G. A. en X., con claras influencias, en su dimensión absurda y fantástica, del universo de Kafka. Hay que citar también El excomulgador (1966), relato en el que el autor se proponía hacer una síntesis de todos sus hallazgos formales. Cabe citar, por último, Querido suegro (1974), novela desencantada de inspiración autobiográfica en la que describe el último amor de un anciano. Escribió también novelas cortas El columpio (1969) y obras de teatro Pelotillero (1954)

También descubrí otras cosas. Por ejemplo, que -con mucha justicia a juzgar de lo poco suyo que he leído- su estilo se ha vinculado con el de Franz Kafka, Anton Chejov y también Bruno Schulz (sobre quien, coincidentemente, Edmundo Paz Soldán escribió en La Tercera este fin de semana). Que existe una película del director húngaro Károly Makk sobre ese bellísimo cuento. Y que Sergio Pitol tradujo algunos cuentos de Tibor Déry -incluyendo el mencionado "Amor"- para una edición de la Universidad Veracruzana titulada El ajuste de cuentas (2007) Y también que, si son pacientes y aguantan la lectura en pantalla, gracias a Google pueden leer la ya, para mí, entrañable edición paperback de New Directions de Tibor Déry que hoy descansa en el mismo lugar en la sala donde lo encontré, al lado del improvisado florero y la flor que ya se marchita, y que ayer me hizo tan feliz pasada la medianoche.

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Dos breves reseñas de Un lugar llamado Oreja de perro

1.12.2009
"Amigos" óleo de Luz Letts. Fuente: luzletts.com

El sábado 10 de enero aparecieron dos breves reseñas de mi novela Un lugar llamado Oreja de perro. La primera apareció en la revista Somos, que edita el diario El Comercio y es anónima. Dice:

Finalista del Herralde de novela, Thays se decanta sorpresivamente por la tragedia de la fractura nacional, cuando su personaje recorre el crepitante camino de los muertos. Un viaje a un pasado que nunca se quiso ver y que quizá aún sea difícil percibir y asimilar desde nuestros propios esquemas de horror. Un periodista asignado a una de las zonas más convulsas durante el conflicto armado interno, donde miles de víctimas aún mantienen cuentas pendientes con las fuerzas opresoras del Estado, lentamente descubre, junto a una mujer que le repele, las espeluznantes oscuridades de la larga noche de la violencia. Entrega con la que Thays muestra oficio y nervio.

Por cierto, ¿la mujer que le repele se refiere a Jazmín? Yo no creo que el protagonista sienta repulsión por Jazmín; quizá no puede entenderla, pero no le repele. La segunda apareció en La Verdad, periódico regional de Murcia, y me la envió un gentil lector de Moleskine Literario. El autor es Antonio Parra Sanz y se titula "Trallazos de amargura" (tuve que buscar qué significa trallazos en el diccionario. Significa "latigazos" o "ruidos violentos" o "chasquidos de la tralla -látigo- e incluso cañonazo, en fútbol) . Dice:

Una carta, una simple carta que escribir, es el punto de partida de esta novela, una carta que su protagonista no sabe cómo escribirle a la mujer que acaba de dejarle, y que le martillea mientras acude, para cubrir una visita presidencial, a una de las zonas más castigadas por las guerras entre el ejército y Sendero Luminoso. Pero redactarla no será tan sencillo, porque tras ella se esconden demasiados lastres, empezando por la muerte de Paulo, el hijo que él y Mónica tuvieron. Iván Thays presenta esta novela con una intensidad considerable, y sin rehuir el combate con la historia reciente de su país. Oreja de Perro es un lugar desolado, cuya altura saca lo peor de cada ser humano, y en el que se han congregado un buen número de periodistas y militares. Precisamente por eso el protagonista encuentra una serie de personajes caóticos: Jazmín, una mujer que arrastra un secreto en su vientre, Scamarone, un fotógrafo viejo y resabiado, una limeña que sueña con amar a un corresponsal de guerra, o un hombre amnésico que estudia chino. El ambiente que Thays recrea es opresivo y descreído, las huellas de los desmanes están aún demasiado frescas, y no van a cerrarse con un programa de beneficios sociales. Pero la espera ayuda también al protagonista a bucear en sus recuerdos, para saber si aún puede reencontrarse con una existencia que merezca la pena vivir, de ahí el fraseo corto, como trallazos de amargura, y la intermitencia calculada con la que se entremezclan el presente y su demoledor pasado. Una mezcla que se presenta con una acertada primera persona narrativa, y unos ojos que no sólo contemplan a las criaturas que pasan por su vida en esos días de espera, sino que escrutan la política, la inconsistencia humana y hasta la venganza, aunque muchos la disfracen de nuevos rebrotes terroristas. Thays es un autor que no sólo no le da la espalda a su realidad, sino que busca la mejor manera de reflejara en sus obras, analizándola pero también enfrentándose a ella.

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Vargas Llosa sobre Onetti (por Fogel)

Carátula del libro. Fuente: boomeran(g)

¿Será cierto aquello que dice hoy Jean Francoise Fogel en su blog? Según Fogel, cuando un escritor escribe sobre otro (más allá de si es o no su contemporáneo), detrás de la obvia admiración que implica ese acto también podemos encontrar sentimientos de "envidia o desconcierto". Esos sentimientos los rastrea Fogel en la obra que Mario Vargas Llosa le dedica a Juan Carlos Onetti, y ennumera cuatro ítems:

1. El celo de la crueldad. Me explico: Onetti es un autor que insulta y ridiculiza a sus personajes. Vargas Llosa no sabe o no se atreve a hacerlo. En el momento de escribir su ensayo, descubre que no tiene aquella violencia.

2. La pasión para Faulkner, compartida por ambos autores. Las páginas sobre la influencia de Faulkner son excelentes. Pero no se trata de la influencia de Faulkner sobre Onetti. Se trata de lo que Vargas Llosa sabe de Faulkner. Vale la pena escucharle.

3. El celo para la creación de la ciudad imaginaria de Santa María. No existe un lugar parecido en la obra de Vargas Llosa. Y con gran honestidad, el escritor peruano compone lo que es para mí la frase clave de su texto: "Santa María es una realidad literaria, ficticia, artificial: una antirrealidad" (página 95). ¿Cuántos autores pueden como Onetti, dentro de una misma novela, ubicar un mismo personaje a veces en la realidad y a veces en la ficción? Muy pocos, Vargas Llosa no figura entre ellos pero explica el proceso en la obra de Onetti con una transparencia genial.

4. El desconcierto frente al estilo de Onetti: "inusitado, infrecuente, intricado, a veces hasta la tiniebla, a menudo neblinoso y vago" (página 115). Para decirlo de manera rápida: la casa de Onetti es un caos; la casa de Vargas Llosa es la casa de un señor donde cada cosa está en su lugar. Cuando escribe, Onetti no se comporta bien, con el lenguaje y con sus personajes, tiene un "estilo crapuloso" según Vargas Llosa: me encanta esta manera de decirlo.

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Nintendo literario

100 clasic book collection. Fuente: adn

Vayamos a las cifras: el Amazon Kindle el año pasado vendió 400,000 aparatos. Mientras tanto, en Nintendo DS vendió 7 millones de consolas. No es tan difícil entender que los niños prefieren que el mundo pase a través del Nintendo antes que de un Kindle o, peor aún, un libro de ásperas hojas. Lo que puede ser una señal del Apocalipsis para unos, es una esperanza para otros (la teoría del vaso medio vacío y medio lleno). Miren sino esta noticia aparecida en el ADN Cultura:

La noticia se conoció en Londres hace pocas semanas: HarperCollins, una de las tres editoriales más grandes del mundo, firmó un acuerdo con Nintendo para editar una colección de cien clásicos de la literatura universal disponibles para su consola de juegos portátil DS. Esto significa que allí donde hasta ayer reinaban el Donkey Kong y el plomero Mario, ahora se podrá leer a Shakespeare o a Jane Austen. La colección salió a la venta el 26 de diciembre, a 20 libras, y ambas compañías advierten que, si el mercado acompaña, exportarán la experiencia a otros países.

Ahora me siento un poco menos mal por haberle regalado a mi hijo un Wii por navidad. También le regalé muchos libros. Pero ¿por qué diversificarse cuando se pueden tener ambos al mismo tiempo? Ocupa menos espacio y se aprovecha la capacidad instalada. A ver si el Wii imita la buena idea del DS.

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Vampiros por Fresán

Dientes de Drácula. Fuente: cachibromas

La publicidad que ha conseguido la serie novelesca Crepúsculo de Stephenie Meyer, y sobre todo su versión cinematográfica, ha puesto de moda a los vampiros. Ahora todos hablan de ellos, aparecen libros sobre vampiros, perlículas, etc. Rodrigo Fresán no ha perdido tiempo en meter su cuchara al respecto, aunque guardando las necesarias distancias con la Mey:

Poco y nada bueno se puede decir de las cuatro novelas juveniles de Stephenie Meyer salvo admirar -pero no respetar- la maquiavélica agudeza de sus mordidas. La ecuación que resolvió Meyer -quien, casi orgullosa, ha declarado no haber leído nunca Drácula porque le da miedo la sangre- fue la de intuir que, cerradas las puertas de la academia de Harry Potter, quedaba sin nada que hacer un nutrido grupo de egresados en una edad donde los infantiles trucos de magia ya se ven superados por las tretas misteriosas de la adolescencia y del despertar del sexo. Lo que ha hecho -o deshecho, con pésima prosa- Meyer es trasladar el imaginario de Shakespeare, Austen y las hermanas Brontë a un contexto de High School Musical con vampiros diurnos, guapísimos, sin dentaduras afiladas, conservadores más que bien conservados y muy respetuosos de los ritos matrimoniales.

Por otra parte, como dice Fresán, estamos solo ante la punta del iceberg o del colmillo. Se viene un reguero de sangre, de cuellos mordidos y de habitantes lívidos. Anota Rodrigo algunos vampiros que vendrán, y algunos que ya están instalados en la celebridad:

(...) unos y otros son, apenas, la punta del iceberg y del colmillo de un mito multifuncional que regresó con fuerza en la débil La historiadora, de Elizabeth Kostova, hace unos años, y volverá -uno de los éxitos de la última Feria del Libro de Fráncfort- con una trilogía virósico/vampiresca de Guillermo del Toro. Porque los vampiros dan para todo, Drácula hace flamear su capa en múltiples secuelas (donde suele encontrarse con Sherlock Holmes y Jack el Destripador; contraer matrimonio con la reina Victoria, como propone Kim Newman en su Anno Drácula; o contar su versión del asunto como en la ocurrente The Drácula Tapes, de P. N. Elrod); pero lo que se mantiene es un mismo sentimiento: la fascinación y el temor que nos produce aquello que viene de afuera. De este modo, las grandes novelas de la especie no han hecho más que mirar fijo a los ojos esa idea. Salem?s Lot, de Stephen King (donde los vampiros convierten el pueblo chico en infierno grande); Soy leyenda, de Richard Matheson (donde el hombre es el «monstruo» solitario y los vampiros, mayoría); El tapiz del vampiro, de Suzy McKee Charnas (donde el vampiro es un darwiniano depredador rey); Entrevista con el vampiro, de Anne Rice (donde se nos cuenta la compleja y secreta sociedad del vampiro), o Déjame entrar, del sueco John Ajvide Lindqvist (donde niña vampiro y enamorado pedófilo vagan por la proletaria Estocolmo), vuelven una y otra vez sobre lo mismo. Lo de antes: la atracción de lo distinto -Salma Hayek ondulando su cuerpo de vampiro azteca o Brad Pitt mostrando los dientes- y los encantos de sucumbir a la tentación de ser otro sin por eso dejar de ser uno mismo.

En tres palabras: volver a empezar.

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DANIEL SADA por Mordzinski

Daniel Sada. Foto: Daniel Mordzinski

Daniel Mordzinski está en México para un proyecto que implica fotografiar a una gran cantidad de escritores mexicanos, acompañado de su partner favorito, el "muji" Gastón García. Desde allá me manda Daniel esta fotografía de Daniel Sada, ganador del último premio Herralde de novela, con Casi nunca, novela que fue elegida por la crítica de El Cultural de "El Mundo" como una de las diez mejores novelas del año (en una lista donde sólo hay otras dos novelas latinoamericanas, la de Cabrera Infante y la de Carlos Fuentes). Dice la síntesis:
Galardonada con el premio Herralde de este año, Casi nunca es bastante más que una novela sobre la revolución agraria mexicana del último medio siglo, pues en ella tienen esencial importancia el sexo y el dinero. Sin morbo y con mucho humor, Daniel Sada (Mexicali, México, 1953) resulta, en palabras de J. Marco (11-XII, 2008), "un maestro en el análisis psicológico de la evolución de los personajes y en la descripción de situaciones". Un relato espléndido, en el que "el mundo rural no se describe en forma idílica, sino con un amargo sentido de la ironía, mientras la represión sexual constituye el auténtico motor de la acción".

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Pivot y demasiados libros

Bernard Pivot. Fuente: El Malpensante

PREFACIO

Siempre leo el blog de Ezequiel Martínez, "En minúscula". Y hoy me sorprendió ver mi cara (más flaco que ahora) en uno de sus post. Me refiero a aquel titulado "Ya vienen los Herralde", en el que advierte que a partir de enero se venderá mi novela en Argentina. Ezequiel también dice:

Me acaba de llegar un correo electrónico con las novedades de Anagrama para enero en la Argentina. Tendré que conformarme con eso, porque hace rato que no me envían ningún ejemplar de lo que distribuyen aquí (¿suena a mangazo?). Lo que más me interesa del listado (que incluye títulos de W.G. Sebald, Arto Paasilinna, A.M. Homes y Nick Hornby), son las novelas que llegaron a la pole position de la última edición del Premio Herralde

Al parecer, las distribuidoras latinoamericanas son todas iguales: boletines electrónicos pero nada de ejemplares a la prensa. Al menos en Perú es así, y por lo visto también en Argentina. No puedo prometer que te mandaré el libro de Daniel Sada, querido Ezequiel, pero mándame un comentario a este post con tu dirección (que no publicaré) y te envío mi novela. Me da una ilusión enorme que la leas.

POST

Sin embargo, lo que quiero realmente comentar aquí es el artículo de Bernard Pivot, aparecido en El Malpensante, bajo el título de "¡Libros!". Ezequiel le dedica un post en el que dice:



A pesar de que ya está retirado de la pantalla, el periodista y crítico francés sigue activo. Por estos días encontré en la revista colombiana El Malpensante una nota suya con la que me sentí absolutamente identificado. Bajo el sobrio y descolorido título de Libros, Pivot desmenuza línea por línea, párrafo a párrafo, una irrefutable teoría acerca de cómo "la verdadera ambición de los libros es la de expulsar a los hombres de las bibliotecas y de sus casas y ocupar todo el territorio para su grandioso y solitario goce". Algo de lo que comparte con los lectores son sus frustradas estrategias para liberarse del exceso de volúmenes que habitan ya no en su biblioteca, sino también en cada habitación, pasillo o recoveco de su casa. Pero no sólo eso: también revela qué hacen los libros mientras nadie los lee, mientras nadie los mira. Cuenta, especula o comprueba cómo sus libros huyen, se mueven, hablan, copulan, se rebelan o respiran movidos por un libre albedrío y en dimensiones que nosotros, mortales lectores, jamás podremos percibir.Todo bibiómano consumado va a encontrar en las palabras de Pivot un espejo donde mirarse. Esa otra dimensión desonococida, la de los libros que domestican nuestra existencia, nos estará vedada hasta el fin de la eternidad.

Leo eso y no puedo evitar una sonrisa: Justamente por estos días estoy pensando que debo desalojar mis libros de su hábitat porque están a punto de cubrirme enteramente o, peor aún, cumplir su misión y sacarme de la casa. Ya se desbordaron los malditos. ¿Para cuándo el Amazon Kindle en español? En fin, quizá a eso se refería Cortázar en "Casa Tomada", a los libros. En lo que sí estoy de acuerdo completamente con Pivot es que los libros copulan. Sí, lo hacen toda la noche. Los escucho asustado y confundido (sobre todo ahora que tengo visitas en mi casa). ¿Y qué hijos engendran esas cópulas? Nuestros propios libros.

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Siri Hustvedt entrevistada

Siri Hustvedt. Fuente: Jon Uriarte/ el país

Elegía para un americano (Anagrama) es el título de la nueva novela de la escritora norteamericana Siri Hustvedt, quien ha sido entrevistada en el suplemento Babelia este fin de semana. Sobre Siri pesa una sombra muy densa, al menos en el castellano, por ser la esposa de Paul Auster (y madre de la hermosa Sophie). Pero ya es tiempo de que empiece a reconocerse en ella a una escritora autónoma, con sus propias obsesiones y su propio talento. El detonante de esta novela es el recuerdo de su padre, fallecido hace unos años, y la lectura de un diario que dejó éste al morir: "Las memorias y las cartas, eso es lo que quedó una vez que falleció mi padre. Los muertos viven en las palabras que dejan escritas" dice Siri para explicar su novela. Y la nota continúa así explicando la trama:

Erik, el protagonista, es un psiquiatra y psicoanalista, vecino de Brooklyn recientemente divorciado. Tras el funeral de su padre comienza a tomar notas y lee sus memorias. Entre los papeles que encuentra con su hermana Inga hay una enigmática carta que aviva su curiosidad. Le mueve su deseo de atar cabos, de reconstruir desde un nuevo ángulo la figura paterna perdida. "Cuando alguien muere, el deseo natural es buscar a esa persona, las zonas oscuras que no conoces; intentar desentrañar su personalidad. Es un impulso", dice Hustvedt. El juego de la novela transfiere los recuerdos del padre de la escritora al padre de su personaje de ficción. A partir de ellos se construye el recuento en primera persona de la vida del solitario Erik a lo largo de un año de duelo. Mientras el narrador de la novela trata de recontarse su propia historia y asumir la pérdida, escucha a sus pacientes en terapia; fantasea con su vecina; sufre el inquietante acoso fotográfico del novio de ésta; y brinda su apoyo a su hermana Inga, y a su sobrina. Sus pacientes luchan por encontrar la cordura. La bella inquilina del piso de abajo intenta mantener el equilibrio con el perturbado artista que quiere documentar hasta el extremo su vida. Inga intenta sobreponerse a la doble pérdida de su padre y de su esposo y reconciliarse con oscuras historias del pasado que la chismosa periodista husmea, en busca de carnaza y escándalo. Las historias se entrecruzan entre otras cosas con reflexiones sobre el poder de la narrativa, comentarios sobre la obra de Kierkegaard y discusiones de psiquiatría. Hustvedt sonríe al confesar que su madre, con quien mantiene una estrecha relación, tras leer dos veces la novela, tuvo una visión doble de su hija. "Ella me dice que piensa que yo soy Inga y Erik, los dos hermanos. Esto me parece bastante justo y adecuado". Con Inga, Siri comparte la condición de mujer-de-un-escritor-archifamoso. El personaje de ficción tiene la sensación de que muchos sólo la reconocen dentro de la órbita de la gran estrella. "Me quejaba y protestaba sobre mi suerte como la olvidada, incomprendida mujer intelectual", le dice Inga a su hermano en la novela. ¿Y cómo son las cosas fuera de la página? "Si no estuviera casada con Paul hubiera sido complicado escribir eso, no sonaría verdadero, igual que tampoco podría haber incluido las experiencias de un soldado en el frente durante la Segunda Guerra Mundial sin los textos de mi padre".

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Santiago Vaquera en la frontera

1.09.2009
Autoretrato con mac. Foto: Santiago Vaquera Vásquez. Fuente: facebook

Soy un gruppie de las fotos de escritores, en especial si son tan estupendas como las que saca Daniel Mordzinski (que tiene a este blog abandonado, según supe, porque ahora solo le gustan solo los cuadernos muji de Gastón García). Y esta foto de Santiago Vaquera Vásquez no tiene nada que envidiarle a Daniel. Una obra de arte hecha con un iPhone y la cámara interna de una MacBook Pro. Las máscaras de la ficción interpretada por un mundo de gadgets. Dentro de los Escritores de Frontera, los llamados escritores postcoloniales o postnacionales en EEUU, un nombre imprescindible que debe unirse a los ya consagrados de Junot Díaz o Francisco Goldman (y cada vez más el de Daniel Alarcón) es el de Santiago Vaquera Vásquez. Nació en California, de padres mexicanos, y además de profesor universitario y excelente escritor, es pintor y Dj. Un hombre contemporáneo que, además, tiene el buen gusto de usar Mac exclusivamente. Para leerlo en español tienen que acudir a antologías como Líneas aéreas o Se habla español. También pueden leer estos dos cuentos en Barcelona Review: "Juntas caminan por el bosque de su soledad" y también "Bajo el mismo cielo de siempre" Tiene además un excelente blog titulado "Confessions of a Border Crosser"

Mi cuento favorito de Santiago apareció en la multitudianaria antología 54 semanas y está reproducido en el blog de esa antología. Se titula "Sonámbulo" y empieza así:

Meses después la misma pesadilla: me ahogaba en el canal de irrigación y la corriente me llevaba al túnel debajo de la carretera. Mi hermano Todd sufría también y había noches en que lo escuchaba nadar desde su bolsa de dormir, alzar los brazos, agarrarme y terminar respirando profundamente.
Todd era sonámbulo. Actuaba sus sueños con tanta ferocidad que nuestra madre tuvo que cerrar la puerta de la habitación con llave para que no saliera. Por años viví sus sueños con él: compartíamos cuarto. Pateaba el aire. Aplaudía. Actuaba escenas de Star Wars. Una noche en que a la jefa se le olvidó atrancar la puerta, salió a la calle. Lo seguí. Caminamos por el vecindario hasta que pude regresarlo a la casa. Al final, tuvo que dormir en un sleeping bag para restringir sus movimientos.
Su voz en el teléfono. Casi inaudible. Hay mucho ruido en la línea, como si me llamara a través de una tormenta. No ha dormido en una semana. De niño fue sonámbulo, ahora insomnio. Lo imagino parado allí. Demasiado flaco. La mirada distante, vacía. Rascando los cicatrices en los brazos. Me cuenta de su viaje a Soledad. Miro por la ventana. Nieve. Su voz a cinco mil kilómetros: él en San Francisco, yo en Hanover, New Hampshire. Una tormenta de white noise entre nosotros.

Para leer el cuento completo, hacer clic en este enlace. Y si están en México, pueden encontrar a Santiago (viajero impenitente, que nació con una tarjeta de acumulación de millas) caminando ahora mismo -mañana quién sabe- por Coyoacán, comprando algo en Gandhi o la Rosario Castellanos, u olfateando el olor a mac en el Mac Store más caro de Latinoamérica que queda en el DF.

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Eduardo San José sobre Un lugar llamado Oreja de perro

gatos y perros. Fuente: moleskine

Confieso que tengo guardadas dos o tres reseñas sobre mi novela, todas muy positivas, y que las iré dosificando poco a poco para no caer pesado. Y porque no hay que beberse de una toda el agua de la cantimplora cuando uno camina por el calcinante desierto de la literatura latinoamericana contemporánea. Al final, he descubierto que hacer el seguimiento de las reseñas sobre el libro de uno mismo es entrar en una Montaña Rusa, llena de ascensos y descensos dramáticos. En mi caso, confieso que las subidas (llámese elogios) me causan más intriga que las caídas. No se trata de baja autoestima, sino de extrañeza ante la generosidad de quienes no me conocen. ¿Habrá tenido razón la enajenada Blanche Dubois en confiar en la bondad de los extraños? ¿Habrá sido esa frase genial, al final de Un tranvía llamado Deseo, una defensa camuflada de Tennessee Williams contra sus críticos literarios? Tal es el caso de Eduardo San José, quien en el diario La Nueva España de Oviedo escribió un artículo (que reproduzco en la sección de notas) sobre mi novela, a mediados de diciembre, que empieza generosamente:
En su prólogo a Palabra de América (Seix Barral 2004), Guillermo Cabrera Infante daba el nombre del peruano Iván Thays (Lima 1968) entre la docena de los más o menos jóvenes autores hispanoamericanos que colaboran en la obra, haciendo con él la salvedad de notar que es un escritor “aún por descubrir en España” (p. 14) Lo cierto es que no ha dejado de prodigarse mientras tanto, pero el reconocimiento a esta novela puede consolidarlo como una voz a seguir por su virtuosa capacidad para convocar temas sin mencionarlos fuera de la explicitud suficiente de una buena historia bien contada.

Luego, compara mi novela con la de Daniel Sada (ganadora del Herralde) y anuncia que si una "nos presenta a un personaje cuya redención está en el futuro, Un lugar llamado Oreja de perro cuenta la búsqueda de una redención del pasado". Y continúa así:
Tal vez lo mejor de la novela sea su bien justificado equilibrio entre el drama personal del protagonista y el proceso de recuperación de la memoria histórica emprendido por la república sudamericana, sin que ninguna de estas coordenadas, la pública y la privada, desmerezca o sea un mero pretexto para la otra. Al contrario, el relato da la medida de la enfermiza politización de toda vida privada en un país convulso. Así, mientras esperan la llegada del “cholo” Toledo, el protagonista tiene tiempo de tentar el amor de dos mujeres: el profundo tacto de la mestiza Jazmín, la embarazada de inquietante poso vital; y el refrescante flirteo con Maru, una bonita estudiante de antropología de la capital. Ambas tirarán de él hacia hacia el resonante pasado o hacia un desinhibido futuro, como metáfora del dilema del país ante su propia memoria colectiva. Mientras tanto, la novela se debate entre el deseo de que el dolor deje constancia sólida de su paso, o la necesidad de un renacimiento luminoso, el simbólico alumbramiento con el que se cierra la novela.

Debo decir que me encanta, sobre todo, el final de la nota, porque San José ha dado con una frase muy importante que yo había escondido en la novela y que es fundamental para entenderla. Eso, más que los elogios, que solo pueden agradecerse, me hace entender que detrás de esta reseña existe una lectura atenta que busca desentrañar los hilos conductores del cuento de hadas que está leyendo. Solo un crítico frente a una novela, como debería ser siempre. Dice:
No es fácil dar con una conclusión clara del autor respeto a la memoria histórica del Perú, pues la novela le sirve por cierto para convocar la perplejidad, y los silencios y continuos punto y aparte que la jalonan no son una propuesta sino una descripción. Es posible, al menos, reproducir una reflexión del narrador que, cuando despeja de sí la sospecha del resabido sofisma de la impunidad, nos habla de la necesidad de ficcionalizar la memoria; y “ficción”, que se emparenta en su origen con “fingir”, no solo significa simular o embaucar, sino dar existencia real a lo que no la tiene: “El antónimo ideal de la memoria debe ser la imaginación, fantasear, hacer ficción. No la amnesia” (p. 178)

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Otro final

Grafología. Fuente: life and time

La editorial 451 editores siempre está buscando fórmulas novedosas, lecturas y relecturas, e incluso covers, para prestar atención a los clásicos. Una antología titulada Otro final es su nueva apuesta. Así lo explica Juan Palomo:

No se pierdan tampoco Otro final (451 Editores), un volumen coordinado por Manuel Hidalgo y Amparo Serrano, en el que Álvaro del Amo, Mendicutti, Molina Foix, Ovejero, Sorela, Trapiello, Lourdes Ventura, Luis Antonio de Villena o Pedro Zarraluki nos descubren qué hubiera pasado si, por ejemplo, Humphrey Bogart e Ingrid Bergman hubiesen tomado juntos el vuelo hacia París desde Casablanca, si Peter Pan hubiese crecido, o si Mister Marshall no hubiese pasado de largo ante el pueblecito andaluz de Berlanga.

A mí, particularmente, me hubiera encantado darle otro final al cuento de Juan Carlos Onetti "El infierno tan temido". Tenía uno en mente durante años, e incluso lo llegué a escribir. Pero luego de una conversación en noviembre con el estupendo Ricardo Baduell, y de la lectura del libro de Vargas Llosa sobre Onetti, ya no estoy seguro si el final de ese cuento no solo es incambiable sino absolutamente necesario.

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Con los ojos abiertos

Marguerite Yourcenar. Fuente: biografiasyvidas

La editorial Plataforma ha publicado Con los ojos abiertos, que reúne las entrevistas a Marguerite Yourcenar que le realizó el francés Matthieu Galey, en las cuales el pensamiento de la autora de Memorias de Adriano se descubre en su exacta naturaleza, casi como aforismos. El título, por ejemplo, viene de la siguiente respuesta:
"Desearía morir con pleno conocimiento, por un proceso de enfermedad lento como para dejar que en cierto modo la muerte se inserte en mí, para tener tiempo de dejarla desarrollarse por entero. Para no dejar escapar la última experiencia, el paso. Adriano habla de morir con los ojos abiertos...".

La nota en ADN.es continúa anunciando algunos temas que saltan a la vista:
Interesada siempre por la simbología y los rituales del cristianismo, por el protestantismo, el espiritualismo oriental y la herencia moral y estética de raíz grecolatina, la autora de Opus Nigrum anticipa, con una actitud casi visionaria, muchas de las situaciones o acontecimientos. Como su preocupación por la degradación del medio ambiente. Y sobre la bondad añade: "Se trata de desear a los demás tanto bien como uno se lo desea a si mismo. Desde que hay simpatía (esa palabra tan bella que significa sentir con...) comienza, a la vez, el amor y la bondad. Sobre el feminismo, Yourcenar se muestra crítica y puntualiza: "Estoy contra el particularismo de país, de religión, de especie. No cuente conmigo para hacer particularismo de sexo. Creo que una mujer inteligente vale tanto como un hombre inteligente. Es una simple verdad". Su amor y respeto por los animales, la bisexualidad en Adriano, y el nombre de Grace Frick, la traductora con la que mantuvo una relación durante décadas, cruzan también por este libro.

Por cierto, hace años, pero muchos años, quizá 20, leí en una revista Quimera un artículo escrito por un peridista que fue a entrevistar y convivir durante un fin de semana a la Yourcenar. El artículo era una crónica maligna y chismosa (es decir, genial) sobre la escritora. Me pregunto quién será el autor de esa crónica y si podré recuperarla alguna vez, ¿no será el mismo Galey?

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Hermano Cerdo 22

Flying Machine, por Andrew Dillon(Oleo en Lienzo). Fuente: hermanocerdo

Ya está colgada en la web el nuevo número de Hermano Cerdo 22, la Revista de los Campeones, que edita Mauricio Salvador y no sé cuántos cerdos más. En el email donde anuncian su salida, dicen con tristeza que nadie lee la Editorial. Así que aquí les dejo un trozo de esa dichosa editorial, para ver si así apoyamos la noble causa de hacerle caso a estos locos. Dicen los editores:

Para empezar una confesión: Aunque intentamos e intentamos que HermanoCerdo se convierta en una revista seria, de esas puntuales en las que los editores conocen los contenidos de los dos o tres números siguientes, hasta ahora hemos sido incapaces de lograrlo. La falta de planeación va en nuestra contra y es sólo cuando volcamos el material del nuevo número en línea que tenemos la oportunidad de apreciarlo completo y, de paso, entenderlo. No por nada nuestras editoriales evaden con frecuencia cualquier intento de visión global. El hecho de que este número veintidós de su revista de literatura y artes marciales favorita gire en torno a la realidad es por ende un accidente y debe ser acreditado, si a alguien, a nuestro sorprendente inconsciente colectivo que siempre ha sido mejor editor que todos nosotros.
Pero entonces empiezan las preguntas: ¿Por qué nos preocupa la realidad? ¿De veras nos preocupa?
Sospechamos de la información. Sospechamos de los medios. Sospechamos de las opiniones de los otros porque estas son igualmente manipulables si no manipuladas por entidades interesadas en difundir sus verdades. Sospechamos de las guerras lejanas y a medida que nos sumimos en un nuevo trance de zapping bandeamos de una posición a otra cual títeres o ahorcados. Al final no sabemos por qué creemos lo que creemos. Hay pocas certezas y las dudas cunden.

Lo imperdible de la revista: el artículo de Philip Dick: "Cómo construir un universo que no se derrumbe en dos días" ¿Se estará refieriendo a la Ciencia Ficción o a las vacaciones de fin de año?

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Lispector reseñada

Clarice Lispector. Fuente: dead bees

Mercedes Monmany abandona el expansivo territorio de Europa Central y se interna en la interioridad de las casas brasileñas de portillos cerrados, al escribir sobre la edición de Siruela de los Cuentos Reunidos de Clarice Lispector. El título de la reseña es el mismo que el de una colección de relatos de la autora, uno de los mejores libros que he leído en mi vida: Felicidad clandestina. Dice la reseña:

Pocos autores como esta maravillosa y turbadora escritora, nacida en Rusia, mientras su familia, judía, huía de la Revolución y la Guerra Civil, han sido tan consecuentes desde el principio con ellos mismos y con su propio estilo o marca de identidad personal. Desde su precoz y sorprendente primera novela, Cerca del corazón salvaje, escrita a los 17 años, aunque publicada tiempo después, en 1944, la fuerza sensual y envolvente de su arrolladora prosa poética quedaría tan grabada en la circulación sanguínea de su manera de hacer literatura como los vaivenes espirituales y sensoriales de sus protagonistas. Unas protagonistas que, creyendo «haber apaciguado la vida», cuidando con precaución de que no «explotara», como sucede en el relato «Amor», un día, sin previo aviso, como una repentina epifanía, se tienen que enfrentar a la crudeza del mundo, a la idea de la muerte, de la más absoluta soledad, de la extrañeza de lo que les rodea; en definitiva, a algo que ya siempre les hará mutar en algo nuevo y desconocido: algo que ahora llevan pegado sin remedio al paladar y que es el sabor de «una vida llena de náusea dulce». (...) Ya desde su primera novela, Lispector consiguió desconcertar a lectores y críticos. Las más inmediatas adjudicaciones o raíces reconocibles se refirieron a Joyce, al cual confesó no haber leído por aquel entonces, y por supuesto a Virginia Woolf y su corriente o flujo de conciencia femenina, una comparación que ella siempre rechazó. Como diría posteriormente, otros habían influido en aquella adolescencia voraz de lecturas que revela el bellísimo relato cruel y rebosante de placeres fanáticos y de «éxtasis» maravillados que es Felicidad clandestina: por un lado, el haber leído a los 13 años El lobo estepario, de Hermann Hesse -un auténtico «choque»-, y, por otro, el encuentro emocionado que tuvo a los 15 al entrar en una librería y abrir al azar el libro de una escritora con la que se identificó desde el principio y que le apasionó: Katherine Mansfield. Proclive a sentir, indagar y profundizar en la realidad que provenía de la experiencia y de lo vivido, minuciosa sismógrafa de la pasión amorosa en todos sus estados y delirios más neurasténicos, Lispector se alejó siempre de los excesos de un frío intelectualismo que, según ella, como dirá en el relato «La salida del tren», tan sólo ponía trabas a la percepción de la vida auténtica y de los sentidos. O, si se prefiere, trampas y obstáculos artificiales a ese rastro mágico, místico y visionario que rodea los dolorosos «vía crucis» del cuerpo y de las vertiginosas zonas intermedias y corrosivas que abundan en sus relatos.

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Asesinos reunidos

Sangre. Fuente: talavera post/ comunidad el país

¿Matar puede ser considerada como una de las bellas artes? Quizá matar no, pero escribir sobre el asesinato puede serlo. La editorial Adriana Hidalgo le encargó a Alvaro Abós una compilación de textos sobre asesinatos de distinta estirpe, relatados por narradores y poetas. El resultado es Asesinos, una antología que incluye autores insospechados. Dice la nota en suplemento Ñ:

Asesinos habilita diversos abordajes: la sólida e imbatible dupla entre violencia y narrativa es una de ellas. Aun los escritores más plenamente literarios, aun aquellos para quienes la tensión narrativa no es un recurso barato y a la mano para sumar tensión fácil, no han podido evitar que el color púrpura se derrame profusamente en sus páginas. Un cuchillo relampaguea en la noche, un disparo ilumina súbitamente el espacio literario y el drama moral comienza y las páginas corren con un voltaje dramático casi imposible de empardar con otras astucias argumentales. La posterior formalización del género policial, avanzado el siglo XIX, con el impulso que recibe primero desde el mundo anglosajón y enseguida desde Francia, no hizo otra cosa que renovar y perfeccionar un envase que ya estaba presente en la imaginación creativa, oculta o manifiesta entre los textos sagrados y en la tragedia clásica. Casi no hay narrativa sin que el asesinato aceche. La más actualizada concepción de que todo crimen es finalmente un crimen de Estado se posó mucho antes en el relato literario que en la reflexión política.La antología preparada por Abós -que también se encarga de actualizar las traducciones- reconfirma el maridaje entre la narrativa y el crimen en sus múltiples posibilidades.

La nota menciona a algunos de los autores antologados:

La selección es amplia en el espacio y en el tiempo: de Marcel Proust a Ambrose Bierce, de Arthur Conan Doyle a Bram Stoker, de Ivan Turgueniev a Wilkie Collins. Hay también perlas y sorpresas como el Impulso perverso del poeta norteamericano Walt Whitman. Intercalada entre los representantes del canon universal, hay tres relatos inevitables para una sumaria antología rioplatense, los de Paul Groussac, Ricardo Güiraldes y Horacio Quiroga.

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Vargas Llosa en el Congo

Mapa del Congo. Fuente: atlás escolar

Como saben, Mario Vargas Llosa viajó al Congo a documentarse para la escritura de su nueva novela, que aparece este año bajo el título El sueño del celta (Alfagura). Pero aquel viaje no solo le ha servido para la novela, sino también para redactar la crónica "Viaje al corazón de las tinieblas" que aparecerá este fin de semana en El País y que inicia una serie titulada "Testigos del horror". Dice la nota:

"El problema número uno del Congo son las violaciones. Matan a más mujeres que el cólera, la fiebre amarilla y la malaria. Cada bando, facción, grupo rebelde, incluido el Ejército, donde encuentra una mujer procedente del enemigo, la viola. Mejor dicho, la violan. Dos, cinco, diez, los que sean. Aquí el sexo no tiene nada que ver con el placer, sólo con el odio. Es una manera de humillar y desmoralizar al adversario". Así, con el testimonio crudo de un médico del hospital de Minova, arranca el reportaje Viaje al corazón de las tinieblas, en el que Mario Vargas Llosa relata su reciente visita a Congo y que El País Semanal publicará el próximo domingo. (...) En la narración de su experiencia en el país africano, el autor de La ciudad y los perros realiza un fresco descarnado de la realidad de un país en el que las violaciones compiten con las enfermedades agravadas por la dramática escasez de agua potable. A todo ello hay que sumar la corrupción generalizada, la indiferencia del resto del mundo y la apatía de miles de desplazados que llevan toda la vida siéndolo: "Muchísimos de ellos están ya más muertos que vivos y, lo peor, lo saben". Acompañado por miembros de Médicos Sin Fronteras, Vargas Llosa pasa de los hospitales a los campos de refugiados, como el de Hewa Bora, cuya paradójica traducción es "Aire Bello". Allí se encuentra con los pigmeos, que descienden a diario el último peldaño de la miseria: "En una sociedad sin ley", escribe el novelista, "corroída por la violencia, las luchas cainitas, las invasiones, la corrupción y las matanzas, los pigmeos son las víctimas de las víctimas, los que más sufren. Basta echarles una mirada para saberlo".

En la misma página pueden ver un video donde se ve a Vargas Llosa en pleno viaje.

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El hit del momento

Foto: Juan Rulfo. La Jornada

La canción del momento entre los escritores, la que está navegando por internet y por facebook, la que todos quieren escuchar, se llama "Juan Rulfo" y pertenece al álbum Méjico Máxico del Instituto Mexicano del Sonido.

Pueden escucharla en este enlace.

A mí me la mandó Mario Bellatin y no puedo dejar de escucharla (en especial mientras releo la reseña en Letras Libres de Rafael Lemus). También la recomienda en su blog Edmundo Paz Soldán.

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La nieta de Hellmans

1.07.2009
Frasco. Fuente: diariodelmaestro

Mario Bellatin ha publicado en el reciente Etiqueta Negra su último cuento, titulado "La nieta de Hellmans" y misteriosamente dedicado para Para l.f.f, el verdadero autor. Como un regalo retrasado de Reyes (el atraso se debe a que no pude abrir el archivo ayer) les dejo el cuento en Moleskine Literario, enviado por el mismo Mario (quien, por cierto, cada vez tiene más fans en la Fan Page de Facebook que le creé hace unas semanas). Así empieza el relato:
Ayer olvidé nuevamente regar a hellmans. Suele suceder. A pesar de que hace años, en la clase de botánica, nos dijeron que debíamos estar atentos a su cuidado, pendientes de proveer lo necesario para que hellmans continuase de manera normal con su crecimiento. Que mantuviera las condiciones adecuadas para seguir engendrando retoños. Hasta ahora sólo podemos estar seguros de que posee una hija, lo de la nieta es sólo una manera de mirar las cosas. Puede ser que sean, tanto los hijos como la nieta, sólo extensiones caprichosas de su anatomía, si es que las plantas poseen semejante conformación. ¿Se les llamará anatomía a sus estructuras? En este caso la de hellmans parece ser bastante compleja. A pesar de que el maestro en clase nos trató de explicar su conformación molecular, nunca he podido estar seguro de dónde comienza y acaba su individualidad. Lo que nos pareció sorprendente –recuerdo que lo comentamos con otros compañeros de curso- es cómo hellmans parecía desafiar las reglas de la naturaleza que aprendimos a lo largo de aquel curso escolar. Creo que en ese periodo se sitúa el inicio de mi odio posterior a todo lo que tenga que ver con lo que suele conocerse como docencia. En ese curso de biología asistimos a una suerte de homenaje a la muerte. Todos los demás retoños que plantamos durante la primera semana de clase desaparecieron casi de inmediato. Salvo hellmans, quien me acompaña hasta ahora, en que comienzo mi propia vejez, encerrado en un frasco que conseguí de una forma que aún me causa cierto tipo de vergüenza…

Para leer todo el relato, hacer clic aquí (la opción está desactivada hasta que salga el número de Etiqueta Negra de fines de enero).

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No más limusinas

Limusina descapotable. Fuente: motorvicio

This business was never meant to sustain limousines dice Amanda Urban, la agente literaria de Cormac McCarthy y Toni Morrison, entre otros. ¿A qué negocio se refiere? Al de los agentes literarios y los representantes literarios. La crisis va llegando poco a poco a todos los sectores y, al parecer, le llegó al mundo de los agentes. No más gollerías, no más invitaciones alucinantes a países exóticos, no más buffets internacionales ni high life ni lapiceros Montblanc: ahora todo se hará por webcam y que cada uno se arregle como puede. La crónica es de Motojo Rich, apareció en The New York Times y me advirtió sobre ella Willie Schavelzon, mi perseverante agente, que la calificó de "interesante" con un no sé qué que le quedaó balbuceando. Dice la nota:
For decades the New York publishing world promised a romantic life of fancy lunches, sparkling parties, sophisticated banter and trips to spots like the Caribbean to pitch books to sales representatives. If the salaries were not exactly Wall Street caliber, well, they came with a milieu that mixed cultural swagger with pure Manhattan high life. But that cushy schmooze fest seems to be winding down. Just two weeks before announcing staff cuts and a substantial corporate restructuring in December, the publishing giant Macmillan gathered its sales and marketing staff at the historic Hotel del Coronado in San Diego — where Billy Wilder filmed Tony Curtis wooing Marilyn Monroe in “Some Like It Hot” — to talk about titles on the spring lists. Between marathon meetings to discuss plans for new books, the sales reps were invited to take part in wine tastings and spa treatments. This year the meetings will be held via Webcam. In a memo to staff members announcing the layoffs on Dec. 15, John Sargent, chief executive of Macmillan, said the company would hold only one of its three annual sales conferences in person, and the other two would be conducted on the Web and by telephone. Amid a relentless string of layoffs and pay-freeze announcements, book publishers are clamping down on some of the business’s most glittery and cozy traditions. Austerity measures are rippling throughout the industry as it confronts the worst retailing landscape in memory. “This business was never meant to sustain limousines,” said Amanda Urban, a literary agent who represents Cormac McCarthy and Toni Morrison, among other authors. Ms. Urban said she believed Bennett Cerf, a founder of Random House, once said something to that very effect. “At best, you can get a Town Car now and then,” she said. “It’s gotten out of scale, like a lot of businesses in this country.”

Sin embargo, al final de la nota el editor Michael Korda recuerda que no es la primera vez que ocurre esto. En los 70 era igual de mísero el negocio, sin el boato y esplendor de los 8o, pero igual funcionó y funcionará:

Of course longtime industry insiders have seen it all before. Michael Korda, former editor in chief of Simon & Schuster, who often held court from his favorite table in the Grill Room at the Four Seasons, recalled a period in the 1970s when his bosses banned editors from dining at certain restaurants. “And then after a while business got better,” Mr. Korda said. “And everybody went back to doing what they were doing before

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Coda

Libros en desorden mental. Fuente: booksellers

Debo hacer una coda al post que escribí ayer sobre mi balance literario 2008. Pero me comprometo conmigo mismo a hacerla solo esta vez, porque si no las codas seguirán y seguirán cada vez que me acuerdo de una lectura, hasta hacerse infinitas.

En primer lugar, luego de postear la lista me encontré con varios libros que he leído con pasión y que se me pasaron de largo. La memoria es frágil y mis cuadernos moleskine demasiado desordenados. Así que coloco aquí algunos de esos libros, que me entusiasmaron muchísimo y la verdad es que no sé cómo se me pasaron:

- Petalos de Guadalupe Nettel (Anagrama)

- Sale el espectro de Philip Roth (Mondadori)

- Mujeres de Mihail Sebastian (Impedimenta)

- La ciudad de las acacias de Mihail Sebastian (Pre-textos)

- Dos veces por semana de Giovanna Pollarolo (Alfaguara)

Por otra parte, no coloqué aquí una novela que aún no he conseguido: Árbol de Humo, de Denis Johnson (Mondadori), que estoy convencido de que me gustará como me ha gustado todo lo que ha escrito Denis. Me tocará leerlo este año. En cambio, la ausencia en mi lista de Chesil beach de Ian McEwan (Anagrama) sí es a drede, pues aunque me entusiasmó mucho al principio, la sensación final fue de desazón (quizá por compararla con obras impecables del mismo autor). También es adrede la ausencia de dos novelas peruanas que leí atentamente y hubiese querido que me gustasen, pero no sucedió así: Bombardero, de César Gutiérrez (Norma) y Entre el cielo y el suelo de Lorenzo Helguero (Alfaguara, BCR)

Y ya que hablamos de literatura peruana, confieso que desde que dejé Vano Oficio leo cada vez menos libros peruanos; además este año viajé mucho y compré demasiados libros que relegaron mis lecturas nacionales. Tengo ahí, como pendientes, varios libros que espero leer en algunas vacaciones menos rumberas que las de fin de año: La noche humana de Carlos Calderón Fajardo (Copé), La línea en medio del cielo de Francisco Ángeles (Revuelta), Paseador de perros de Sergio Galarza (Alfaguara), El guachimán y otras historias de Luis Nieto Degregori (Alfaguara), El hombre de la azotea de Abelardo Sánchez León (Alfaguara), Como los verdaderos héroes de Percy Galindo (Copé), La iluminación de Katzuo Nakamatsu de Augusto Higa Oshiro (San Marcos), Los espectros nacionales de José Guich (San Marcos), Estación Cuzco de Juan Carlos Galdo (Peisa) y Sexografías de Gabriela Wiener (este último ya está pedido, lo leo luego de AM Homes).

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AM Homes autobiográfica

A.M. Homes. Fuente: un apéndice del ocio

Juan Manuel de Prada no es, como reseñista, uno de mis favoritos. Al contrario, normalmente me disgustan mucho sus críticas, casi tanto como sus últimas novelas (¿alguna vez volverá el autor de El silencio del patinador?) Pero ahora veo una reseña suya a la última obra de AM Homes publicada por Anagrama, La hija de la amante, que empecé a leer hoy por coincidencia, y no puedo menos que estar de acuerdo y entusiasmado por este párrafo:

No nos hallamos, como avanzábamos más arriba, ante una novela, ni siquiera en su variante de "autoficción" (tan en boga hoy), sino ante una confesión descarnada. Recién alcanzada la treintena, los padres de la autora le revelan que, en realidad, es una hija adoptada, y que su madre biológica, Ellen, desea conocerla. La conciencia de la escritora se convierte desde ese momento en un nido de víboras: por un lado, el deseo de restablecer su identidad la impulsa a entablar contacto con Ellen; por otro, algo parecido al rencor -tal vez tan sólo un dolor sin consuelo- le impide aceptar el acercamiento de esa madre "sobrevenida", que no tardará en convertirse en algo similar al asedio. La primera parte del libro es, sin duda, la más lúcida y terrible, la más cuajada literariamente también. Homes renuncia a los alardes retóricos, en un ejercicio de despojamiento que soslaya la búsqueda de una identificación emocional con el lector

Sigo leyendo con más ganas...

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Domínguez Michael sobre Pavese

Estampilla por el centenario de Césare Pavese. Fuente: algún día en una parte

Al buscar la reseña de Rafael Lemus sobre mi novela, pasé un minuto por el blog de Christopher Domínguez Michael -que hacía meses no revisaba- y me encuentro con este elogio a El oficio de vivir de Césare Pavese, uno de los libros fundamentales para mi vida como lo comenté antes. Al igual que Alejandro Zambra, quien tiene un recuerdo ingrato de ese libro estupendo, el crítico mexicano lo recordaba como un libro plañidero y adolescente. Pero luego de su relectura se encontró con un libro distinto:

Yo también hablo de Pavese. Releí El oficio de vivir (1954), que según mi muy errático recuerdo conocía yo bien por haberlo estrujado y subrayado durante algunos meses de la temprana juventud. En realidad, comprobé, no recordaba casi nada y, peor aún, lo tenía confundido, en un estante desvencijado de la biblioteca de la memoria, con las Cartas a Theo, de Vincent van Gogh y el Diario de un seductor de Soren Kierkegaard, leídos en aquel ánimo. Sólo la conocida frase final, como me di cuenta el otro día al verla citada en Reforma por Juan Villoro, la tenía grabadísima: “Todo esto da asco. No palabras. Un gesto. No escribiré más.” Había olvidado, o quisiera pensar que lo almacené como un recuerdo nutricio, que El oficio de vivir es, pese al título, a la postre un tanto plañidero, un verdadero diario literario. Más que vivir, el oficio de Cesare Pavese (1908–1950) era, por fortuna, leer. Dado su suicidio, si es que eso puede decirse, su oficio de vivir no le resultó el suficiente para sobrevivir. El oficio de vivir (traducido al español en fecha tardía, en 1979, por Esther Benítez, que tradujo todo Pavese) tiene poco que ver con el testimonio, manipulado por mi recuerdo, de un poeta maldito, de un conquistador empedernido o de un gigoló que se mata en un acto de supremo fastidio romántico, aunque algo haya en su vida de todo ello. Nunca se sabe porque se mata la gente. El riesgo póstumo tomado por un poeta que se suicida, si acaso, estaba contemplado por el propio Pavese en la entrada de El oficio de vivir del 26 de abril de 1936: “No existe la tempestad sufrida locamente y luego la liberación a través de la obra, so pena de suicidio. Tan verdad es, que los artistas que verdaderamente se han matado por sus casos trágicos son de ordinario cantores ligeros, diletantes de sensaciones, que a nada aludieron en sus cancioneros del profundo cáncer que los devoraba. De lo que se aprende que el único modo de salvarse del abismo es mirarlo y medirlo y sondarlo y bajar a él.”

Eso sí, Christopher Domínguez Michael no deja de subrayar que la misoginia de Pavese resulta ahora no solo políticamente incorrecta sino desfasada:

De El oficio de vivir lo más envejecido, quizá, es la misoginia de Pavese. Dice cosas sublimes en ese alcurnioso género que es la máxima escrita por los varones sobre las mujeres, ingeniándoselas para hacer leña del árbol caído de Eva, como decía Jardiel Poncela. Acierta, por ejemplo, al hablar de que para las grandes escritoras no existe la historia porque Safo, la señora Murasaki o Madame Lafayette, se leen como si fueran contemporáneas entre sí. Dice, también, “de joven nos dolemos de una mujer; ya maduros, de la mujer.” Pero escribe otras cosas que, para el criterio del joven siglo XXI, incluso si quien cree ejercerlo se tiene por persona no del todo políticamente correcta, son un tanto vulgares, a medio camino entre la invectiva y el chiste verde, que acaban exponiendo a Pavese como un hombre resentido, un tanto amargado y, que, además, muestra poca experiencia con las mujeres. Pavese es mal psicólogo y quizá por eso se mató. De Stendhal, a quien compara, en un juicio muy extraño para nosotros, con Hemingway, tomó las lecciones equivocadas.

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La voz de Inger Christensen

Inger Christensen. Fuente: el país

Hace unos días murió Inger Christensen, una de las eternas candidatas al Premio Nobel, conocida por unir la labor lírica a las matemáticas, algo que en realidad no debería sorprendernos nada. Hoy en El País hacen un extenso obituario y comentan una faceta más de la poeta: era una extraordinaria recitadora:

Inger Christensen no sólo hacía honor al título de principal poetisa de Escandinavia, sino que también era una recitadora extraordinaria. Tal vez porque confiaba todavía en la esencia mágica de la palabra poética. En la poesía de Christensen el lenguaje parece una directa prolongación de la naturaleza, y, al mismo tiempo, cada obra posee una estricta estructura sistemática. Por lo pronto, son las teorías lingüísticas de Noam Chomsky, o un teorema matemático, los que sirven de punto de partida, para enlazar en poemas verdaderamente inmensos, como Det (Esto, 1969), que cuenta en 239 páginas la génesis del lenguaje y del mundo, frases como células crecen formando órganos y organismos. El poeta austriaco Peter Waterhouse dijo una vez que Christensen "hablaba no para que haya progreso, sino para que se produzca unión. Las palabras se tocan entre sí, y entonces también las cosas se tocan entre sí".

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Maruja Torres, premio Nadal