MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Un cuento de Salinger (por Marías)

Audrey leyendo a JD. Fuente: myspace.com


Hace unos años, Javier Marías publicó una contundente nota contra las traducciones. La verdad es que luego de leerla fue imposible no mirar con desconfianza nuestras bibliotecas. ¿Qué habremos estado leyendo? Traductor, traidor dice un proverbio italiano. Marías, sin embargo, es también un traductor muy aplicado (como para traducir el enorme Tristram Shandy). Y también ha traducido un cuento de JD Salinger, como para seguir celebrando sus 90 (y que sean 90 años más). El texto, no recogido en libro (se títula "El corazón de una historia quebrada" ("The Heart of a Broken Story") y apareció originalmente en 1941 en la revista Squire), se publicó en castellano en la revista argentina Crítica Digital y supe de él por Puente Aéreo. Empieza así:

Todos los días Justin Horgenschlag, auxiliar de imprenta con un sueldo de treinta dólares semanales, veía muy de cerca a aproximadamente sesenta mujeres a las que nunca había visto antes. Así, en los cuatro años que llevaba viviendo en Nueva York, Horgenschlag había visto muy de cerca a unas 75.120 mujeres distintas. De estas 75.120 mujeres, 25.000 tenían menos de treinta años de edad y más de quince. De las 25.000, sólo 5.000 pesaban entre cuarenta y siete y cincuenta y siete kilos. De estas 5.000, sólo 1.000 no eran feas. Sólo 500 eran razonablemente atractivas; sólo 100 eran realmente atractivas; sólo 25 podrían haber inspirado un largo, despacioso silbido. Y de sólo una se enamoró Horgenschlag a primera vista.Bien, existen dos clases de femme fatale. Existe la femme fatale que es una femme fatale en todos los sentidos de la palabra, y existe la femme fatale que no es una femme fatale en todos los sentidos de la palabra. Se llamaba Shirley Lester. Tenía veinte años (once menos que Horgenschlag), medía un metro y sesenta y tres centímetros (lo cual le dejaba la cabeza a la altura de los ojos de Horgenschlag), pesaba 53 kilos (ligera como una pluma para llevarla en brazos). Shirley era taquígrafa, vivía con su madre, Agnes Lester, una vieja entusiasta de Nelson Eddy, a la cual mantenía. Con respecto a la belleza de Shirley, la gente a menudo la describía así: “Shirley es tan mona que parece un retrato”.

Para leer el cuento completo, pulse aquí.

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10:25 a.m.

Vaya cosa, y yo ayer desesperado por no hallar un cuento para disfrutar, felizmente me vino a la mente Villoro y me encontrè algo por ahì, a ver si acabo y paso por acà; pucha, realmente voy a extrañar este sitio...    



7:42 a.m.

Dossier Salinger, con dos traducciones a sus cuentos inéditos.

http://laperiodicarevisiondominical.wordpress.com/dossier-salinger/    



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