MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Edmundo Paz Soldán sobre John Updike

John Updike, 1966. (Time Life Pictures/Getty Images)

Edmundo Paz Soldán, por su parte, también ha sentido la pegada de la muerte de John Updike y ha escrito en La Tercera (aparecerá mañana) -y hoy en su blog- un comentario sobre el fallecido novelista norteamericano:

El concepto de "hombre de letras" ha quedado algo anacrónico para nuestros tiempos, pero si había alguien que lo ejemplificaba mejor que nadie en los Estados Unidos, ese escritor se llamaba John Updike. (...) Updike estaba en todas partes; era una industria editorial de un solo hombre. Lo más conocido de Updike está en su ciclo de cuatro novelas sobre Harry "Rabbit" Angstrom, que muestran la grandeza y la desolación del "sueño americano" -"angst" tiene que ver con angustia"--, sobre todo en su versión más clase media y WASP. Para algunos críticos, ya no es necesario escribir la "gran novela americana" porque Updike lo ha hecho en las mil quinientas páginas de la tetralogía; para otros escritores, la admiración ha llevado a aceptar la influencia y a tratar de darle un toque más contemporáneo (Richard Ford en su trilogía sobre Bascombe). Updike se especializó en un "realismo doméstico" muy norteamericano. A él le interesaban las ciudades y los pueblos "por los que pasa la gente cuando está yendo a otra parte". Allí vivían, se casaban, tenían muchos affaires y se divorciaban sus personajes, que crecían desinteresados de lo que ocurría en el resto del mundo y creyendo que su país era "una vasta conspiración para hacerte feliz". Una vez en la vida adulta, no tardaban en encontrar la desolación y múltiples frustraciones. La prosa que describe esa desesperanza, sin embargo, es siempre radiante, y tiene algo religioso en la manera en que celebra todos los detalles con que se presenta el mundo. En el cuento "The Music School", el narrador lo dice de la mejor manera posible: "El mundo es la hostia; debe ser masticado". En los últimos años, Updike fue criticado por el preciosismo de su escritura ("su detallismo se ha vuelto un culto en sí mismo", escribió James Wood) y por su incapacidad para comprender al Estados Unidos multicultural (en su novela Terrorista, le cuesta meterse en la cabeza de su personaje central, musulmán). Lo cierto es que si el cierre no estuvo a la altura, lo mejor de Updike es harto más que suficiente para considerarlo un clásico.

Por otra parte, en "El País" recuerdan una entrevista que Eduardo Lago le hace a propósito de Terrorista, su última novela, traducida al castellano por Tusquets. Eso fue en el 2007, y Upidike no se veía tan optimista ante la posibilidad de que Obama llegue al poder. También se refirió ahí a su estilo literario:

Cuando empecé a escribir me influyó el nouveau roman. Por eso mi primera novela, que publiqué a los 27 años, era bastante experimental, pero mi estilo, por el que mis lectores me reconocen, es esencialmente realista. Aunque en algunas novelas me he apartado de mi modo de hacer fundamental, siempre vuelvo a mis raíces e intento darle al lector un pedazo de la realidad. Creo que fue Nathalie Sarraute quien dijo que el sustrato que hace que todo se mueva es la realidad. La realidad está en la base de nuestros deseos, de nuestros pensamientos, de nuestros recuerdos, y los novelistas no somos sino comentaristas de la realidad. Decimos lo que en ella hay de maravilloso o de terrible o de misterioso. En ningún lugar me siento más cómodo que instalado en la realidad, cerca de la gente normal. Es de ellos acerca de quienes escribo, acerca de la clase media, ni los más ricos y privilegiados, ni los más pobres, sino el ciudadano medio, los hombres y mujeres que tratan de sobrevivir día a día en la lucha diaria que es la vida cotidiana.

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3:18 p.m.

No es este el mejor momento ni lugar, pero quería decirte que leí tu libro la semana pasada y que me pareces un excelente escritor. Me ha gustado mucho, especialmente las partes dedicadas a recordar a Mónica y a Paulo. Ese Quedaté no lo olvidaré nunca. Tu forma de escribir me llega, eres muy poético.
En mi opinión el narrador no hace otra cosa que escribir esa carta a Mónica a lo largo de toda la novela. Por eso al fin se perdona.
He comentado el libro con dos amigos: Aldebarán y Angéline. En sus blogs destripamos tu novela. Cada uno ha leído su propia novela, no puede ser de otra forma.
Voy a seguir leyéndote, eso lo tengo claro. Enhorabuena.

(me quité el La)    



8:08 p.m.

Una especie de Ribeyro americano; por lo demàs, tiene palabras elogiosas Paz; lo del detallismo no me cuadra: ¿tan jodido les resulta que alguien escriba como quiera?    



8:21 a.m.

Jaja, Ribeyro esta bien bien lejos de Updike creo yo. Una calidad y profundidad impresionantes.

Edmundo, no se si leas el comentario pero te envio saludos desde Arequipa Peru (tienes familia por estos lares imagino que lo sabes).

Pablo.    



9:35 a.m.

Lo supuse, gracias por considerarlo :)    



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