MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Fresán sobre La humillación

3.02.2010
Les guste o no les guste, Philiph Roth está aquí. Fuente: a cultural policy blog

Rodrigo Fresán no ha querido golpear a La humillación, de Philip Roth, editado por Mondadori, aunque no deja de reconocer que es una obra menor dentro de la misma obra de Roth. Sí pues, no es fácil dar de baja por una novela a alguien que nos ha dado tantos años de excelente literatura como Roth, y aún está en plena producción, al menos hasta que le den el Nóbel y lo sequen para siempre. Y sí pues, como dice la reseña, siempre habrá lectores Anti-Roth y pro-Roth, como todos los autores del mundo tienen fans y enemigos. Dice Fresán en el ABCD las letras:

Alguna vez Bob Dylan se quejaba de que cada nuevo álbum que editaba fuera siempre comparado con anteriores discos suyos. «¿Por qué no los comparan con los de los de mis colegas?», proponía Dylan con sonrisa de tahúr, sabiéndose el mejor jugador sentado a la mesa. Pero no se puede. Problemas de ser una leyenda: te conviertes en la medida de ti mismo, perteneces a ese exclusivo club de un solo miembro y, allí dentro, sólo espera el espejo. Lo mismo le sucede y sucede con Philip Roth. No tiene demasiado sentido leerlo dentro de un contexto sino admirarlo y calibrarlo en la masiva soledad de su propia compañía. Aclarado esto, no se encuentran en La humillación -seamos muy exigentes- la perfección henryjamesiana de La visita al maestro, las innovaciones formales de La contravida, la picaresca bestial de El teatro de Sabbath, la autobiografía freak-religiosa de Operación Shylock, la ambición histórica-íntima de Pastoral americana o La mancha humana, o la sorpresa ucrónica de La conjura contra América. Tampoco hallaremos la enorme brevedad de Indignación, inmediatamente anterior a La humillación en su obra. Lo que demuestra que, aquí y ahora, no hay síntoma de decadencia sino, apenas, los altibajos de la escritura constante. O, acaso, las ganas de hacer una perversa travesura como esos infernales villancicos con la que Dylan taló nuestros arbolitos las pasadas navidades. [...] Y en La humillación -donde, otra vez Rothlandia, el vampiro acaba siempre vampirizado- hay varias de estas hembras demenciales entrando y saliendo de lechos donde lo que se nos enseña produce, por momentos, esa incómoda sensación de querer bajar la vista. Vergüenza ajena y salir corriendo de allí y cerrar el libro. Pero, al cerrarlo, leemos otra vez su título y lo comprendemos todo. En La humillación, Roth no sólo se propone y consigue humillar a Axler sino, también, logra degradar con maliciosa maestría a un lector que, enseguida, vuelve allí dentro en busca de más: más sonrojantes escenas lésbicas, más patéticas reflexiones sobre los sentimientos, más lamentos de macho dominante dominado. En este sentido, La humillación probablemente sea el libro más literalmente pornográfico de Roth. Música de recámara sin preliminares donde lo único que importa es quitarse pronto la ropa, dejarse la piel y, enseguida, mostrar como medallas las marcas que quedan al caerse de la cama por intentar posiciones demasiado peligrosas. En 1984, respondiendo en cuanto a si tenía en mente un Lector mientras escribía, Roth, mostrando los dientes, reveló: «No. Pero en ocasiones pienso en un Lector Anti-Roth. Pienso en lo mucho que va a odiar todo lo que estoy haciendo. Y ese es todo el estímulo que necesito». De ser eso cierto, La humillación será el libro perfecto y repulsivo para los Lectores Anti-Roth, y el libro no perfecto pero sí fascinante para los Lectores Roth, ya a la espera del inminente Némesis. Mientras tanto y hasta entonces, ahí está esa primera línea de La humillación: «Había perdido la magia».

Etiquetas: , , , ,

Salvado de la humillación

2.26.2010
Carátula de Roth en inglés. ¿Leer o no leer?. Fuente: the star


Mientras todos dan con palo a La Humillación (Mondadori) de Philip Roth, tanto en Estados Unidos como en el ámbito castellano (recuerden las burlas de John Crace en The Guardian o el rechazo de Paz Soldán en su blog) en la reseña de "El Cultural" Rafael Narbona le da una salvada ligera, pero salvada al fin. Una oportunidad, digamos. La llama obra "menor" frente a Lolita (bueno, es casi un elogio, después de todo qué obra no es menor frente a ese prodigio de Nabokov) pero profunda. ¿Leer o no leer? Sería más fácil si me mandaran los libros como a los blogs españoles o argentinos. En fin, soy solo blogger peruano en el Perú, y perdonen la tristeza. Dice la reseña:

Philip Roth plantea su novela como una tragedia en tres actos, pero la desgracia no se desencadenará por culpa de un destino inevitable, sino por la imperfección del ser humano, que ambiciona más de lo que puede obtener. Simon es un ingenuo y Pegeen un ser amoral y ferozmente egoísta, que ha convertido el placer sexual en un absoluto irrealizable. Su insatisfacción apenas es comparable con el estrago que causa en sus parejas, meros objetos de una fantasía perversa y sin grandeza. El erotismo de Pegeen no es el erotismo que asocia el placer a la muerte o a un vacío místico, sino un erotismo banal, adquirido en la familiaridad con las películas pornográficas y los catálogos de artilugios eróticos. De hecho, Pegeen viaja con una maleta repleta de consoladores, látigos, lencería de cuero y un arnés rematado con un gigantesco pene verde. Simon cree que conseguirá retenerla a su lado porque Pegeen asegura que “una polla está viva. Te llena como no lo hacen los consoladores ni los dedos”. Cuando practican el sexo anal, Pegeen admite que le ha dolido, pero no le importa: “eras tú dentro de mí”. El espejismo de estabilidad se desvanece en seguida. Para complacer a Pegeen, que continúa con sus escarceos homosexuales, Simon invita a una desconocida a pasar la noche con ellos. Es una chica vulgar, de 19 años, a la que Pegeen penetra salvajemente con su polla verde. En segundo término, Simon observa y aprecia que en el frenesí de Pegeen hay algo primitivo, atávico. La prótesis sexual obra como la máscara de un chamán, transformándola en una fuerza destructiva, que despersonaliza y humilla. No estamos ante una pieza menor, sino ante una obra profunda, sin miedo a los tabúes, pero que no llega tan lejos como Lolita, de Nabokov, pues Pegeen no es creíble como una mujer de cuarenta años. Pegeen es una niña, una nínfula, con la perversidad que sólo puede brotar de una falsa inocencia y Simon es un Humbert Humbert que ha contenido su cinismo, pero con un destino igualmente trágico. El mito de Lolita revive en La humillación como una variación menor, pero infinitamente más desesperanzada.

Etiquetas: , , , , , , ,

Denis Johnson por Fresán

2.23.2010
carátula de la novela. Fuente: abcd las letras

Nunca olvidaré la tarde en que, en la librería La Casa Verde, luego de una entrevista a Mario Montalbetti para el extinto Vano Oficio, le pedí que me recomendara un autor de EEUU y me dio el nombre de Denis Johnson. Francisco Melgar atendía ahí en ese entonces y con él buscamos en internet más detalles. Fue como ver el hielo por primera vez, dentro de un baúl. La fama del extraordinario narrador norteamericano Denis Johnson en españa creció a partir de la colección de relatos Hijo de Jesús (Mondadori) y se asentó con Arbol de humo, también por Mondadori, ganador del National Book Award. Pero antes de eso, ya Anagrama le había echado el ojo y editado de él una novela llamada Ángeles derrotados que ahora ha recuperado en su edición de libros vueltos a la vida por sus 40 años (carátulas rojas, para más detalles). Yo la leí hace unas semanas y sí, la verdad es que el sujeto era un genio absoluto antes de Hijo de Jesús. El libro es reseñado por un, como siempre, entusiasta Rodrigo Fresán:

Cuando en 1983 el poeta de culto norteamericano Denis Johnson (nacido casi por casualidad en Múnich en 1949) publicó su primera novela, fueron muchas las firmas de renombre que celebraron su llegada al género. Da vértigo pensar lo que habrá sentido un debutante ante las loas de gente como John Le Carré, Richard Ford, Robert Stone y Philip Roth. Da aún más vértigo la lectura de Ángeles derrotados y volver a experimentar -en lo que constituye un rescate imprescindible de la editorial que la tradujo a nuestro idioma en 1986- la llegada de alguien que ya entonces era un maestro y que no ha hecho otra cosa que volar cada vez más alto hasta alcanzar la altura de clásicos modernos como Hijo de Jesús o Already Dead. Titulada sin calificativos como Angels en el original, Johnson -al igual que otros novelistas que vienen de la poesía; pensar en el Roberto Bolaño de Estrella distante y 2666 o en el Michael Ondaatje de En una piel de león, El paciente inglés o Divisadero- posee un extraño y admirable talento para narrar, con exquisito lirismo, el funcionamiento disfuncional de una mente delictiva. De ahí, la saga de los forajidos Bill y Jamie, triunfadores en el arte de perder y dispuestos a apostarlo todo concientes de que no tienen nada. Con una prosa entre cósmica e íntima que recuerda las texturas de ciertos filmes de Terrence Malick -esas panorámicas casi místicas, llamémosle cinemascope, de joyas como Malas tierras o Días del cielo-, Johnson nos cuenta, con delicadeza de bardo, la caída libre y sin retorno de estos jóvenes que nunca fueron expulsados del paraíso porque jamás estuvieron allí. De hecho, con los años, nos enteraríamos de los orígenes del marine encallado Bill Houston en la monumental y vietnamita Árbol de humo (2007), ganadora del National Book Award. Pero todo comenzó aquí y -hasta alcanzar esas estremecedoras páginas finales- aquí vuelve a comenzar. De regreso en el sitio que jamás debió dejar, Ángeles derrocados despliega otra vez sus alas. Historia maldita, sí, pero buena nueva. «Una pequeña obra maestra», bendijo Philip Roth en su momento. De acuerdo. Pero el tiempo pasa y -cuando se lo merecen- las obras maestras también crecen. No dejemos caer esta novela que ahora, más de un cuarto de siglo después, es una gran obra maestra.

Etiquetas: , , , , ,

Ellroy en España

2.18.2010
James Ellroy. Stephanie Diani for The New York Times

Sangre vagabunda (Ediciones B) es el nuevo libro de James Ellroy traducido al castellano. El gran escritor de novela negra, el super best-seller de las frases breves y las historias obsesivas, el maniático de las mujeres rubias pulposas y casquivanas (como las actrices de los 50 y sus madre), además de la historia, la música clásica, las mujeres, el boxeo, las novelas policiacas y los perros, ha regresado con ganas de hablar. En Babelia lo entrevistan y comentan la novela:

Para los que ya tienen práctica con Ellroy, un consuelo: Sangre vagabunda es más sencillo que su predecesor, Seis de los grandes. "Mi segunda esposa me dijo que tenía que escribir desde el corazón así que su forma es más sencilla", dice. Para aquellos que no tienen práctica, su prosa sigue siendo telegráfica, frases muy cortas, palabras todavía más cortas y en muchas ocasiones sincopadas. Cada capítulo, la visión de un nuevo personaje. Una nueva localización. Ellroy, que no tiene abuela, lo describe como "una obra maestra" aunque también admite que es "una pasada". "No tengo duda alguna de que Sangre vagabunda es magistral pero también reconozco que toda la novela policiaca es un pasote, demasiada construcción, demasiada trama, muchas conspiraciones, una continua investigación policial", resume de su último trabajo, ése en el que confluyen caras conocidas de libros anteriores como la de Wayne Tedrow Jr., un ex policía y narcotraficante capaz de cargarse a su padre; Don Crutch Crutchfield, detective privado demasiado joven y un tanto mirón, y Dwight Holly, agente del FBI. Los tres reaccionarios y violentos en un Estados Unidos sacudido por la corrupción, la mafia y el amor libre. Esos años entre 1968 y 1972 que poblaron tanto en la realidad como en la ficción de Ellroy figuras históricas como J. Edgar Hoover, Richard Nixon y Howard Hughes. "Mi única condición es que tienen que estar muertos", comenta de su plantel de personajes. Una mórbida respuesta para un autor morboso. "Una vez muertos es legal hablar de ellos y los puedo utilizar sin problemas", se regodea de una mezcla entre ficción y realidad que en su opinión le da "latitud" a sus novelas. "Mi única limitación es que mi representación de los hechos no se contradiga abiertamente con lo que sucedió en la realidad. Y no hay nada contradictorio en las conversaciones de Nixon borracho o en mi creencia de que Hoover era un homosexual célibe", remata buscando pelea. Hay mucho más que morbo en la obra de Ellroy. Están sus demonios. Por ejemplo, el asesinato de su madre cuando él sólo tenía 10 años. No recuerda sus lágrimas pero sí su obsesión por la lectura policiaca después de leerse todos los informes de la policía que cayeron en sus manos. Su madre muerta sigue siendo uno de sus fantasmas, presente en La dalia negra, pero sobre todo en su autobiografía Mis rincones oscuros y en esa otra reflexión de su vida y de sus mujeres que hace ahora en The Hilliker Curse, que haciendo uso del apellido de soltera de su madre espera publicación a finales de este año. Pero la trilogía de los bajos fondos americanos tiene otro origen. "La lectura de la novela Libra, de Don DeLillo, me abrió los ojos a la historia del asesinato de Kennedy. Esa época nunca me había interesado, pero el libro era tan bueno que quise hacer algo así. No lo quise copiar. Respeto mucho a DeLillo. Además pensé que podía escribir algo más grande. Que empezara en 1968 y donde el asesinato de Kennedy sucediera fuera de página", recuerda de una historia que ha contado muchas veces, pero que sigue narrando con fervor. Tuvieron que pasar ocho años desde Seis de los grandes y trece desde la publicación de América hasta la llegada de Sangre vagabunda. ¿Una larga espera? "La cabeza me explotó, mi matrimonio se fue a la mierda, me fui a San Francisco y amé a una mujer llamada Joan", dice mostrándome una dedicatoria que reza "A J. M. Camarada, por todo lo que me diste". Con un suspiro, como si se tratara de alguien que se deja llevar por la nostalgia, continúa su recuento. "Mi 'diosa pelirroja' me dejó y me volví a Los Ángeles, donde conocí a otra mujer en la que basé a Karen (el otro personaje femenino del libro). Estaba embarazada y me dejó por su marido. Mala suerte. Así que escribí este libro". Hay que reconocer que no le faltan fuentes de inspiración para regurgitar y condensar en su novela. "Me encanta lo que hago y doy gracias a Dios porque soy bueno. Nunca le estaré lo suficientemente agradecido", dice alguien a quien le gusta mencionar a Dios con tanta frecuencia como sus personajes juran en vano. "Pero también debo de reconocer que la historia ha sido muy generosa conmigo", añade. "Este libro me llegó en un momento muy turbulento de mi vida y acabó siendo el más fácil de escribir".

Además, el diario El País organizó ayer un encuentro digital con el autor, donde respondió preguntas del tipo:

¡Considera su literatura como algo que es para disfrutar, para aprender, arte o un simple entretenimiento?
El arte es entretenimiento. Nadie quiere leer libros que son un tostón o aburridos o puñeteros. Se puede aprender y entretenerse a la vez.

Ellroy: Eres un grande. ¿Cómo manejas tu intersección entre el bestseller y el mundo académico? ¿Qué tipo de escritor te consideras? La crítica dice que vas más allá del fenómeno de libros de estante barato; sin embargo todavía hay gente -y mercados- que te ven todavía como vendedor de libros masivos. Saludos desde Ecuador.
No tiene nada de malo ser muy leído. Pero ser escritor de best-sellers no es garantía de calidad, igual que tampoco lo son los premios literarios.

Hola, maestro. ¿Cómo mantienes la cordura conviviendo permanentemente con tus criminales?
He crecido mucho desde que pasé tiempo con los criminales. Y paso mucho tiempo solo a oscuras.

Sólo una pregunta: ¿Hammett o Chandler? Muchas gracias.
Hammet-- porque escribió sobre el tipo de hombre que temía ser, mientras que Chandler escribió sobre el tipo de hombre que deseaba ser.

¿Por qué la versión cinematográfica de 'La dalia negra' no fue el éxito esperado? ¿No era Brian de Palma el director ideal para el proyecto?
El guión era una mierda. No se hizo con los medios adecuados, pero me ha hecho vender un montón de libros.

Buenas tardes, James. Defíname con una sola palabra los siguientes escritores: Raymond Chandler, Dan Brown, Stieg Larsson, James Ellroy. Muchas gracias.
Nunca he leído a Stieg Larsson ni a Dan Brown.

¿Ha visto la serie de TV The Wire? ¿No le recuerda al mundo que retrata en sus novelas?
Nunca la he visto.

Tras Blood´s a rover, ¿cuándo volveremos a ver una novela suya y sobre que versará? Muchas gracias.
El año que viene mi libro autobiográfico The Hilliker Curse se publicará en España. Es la historia de mi relación tempestuosa con las mujeres.

¿Qué opinión le merece la situación actual de la novela negra? ¿algún autor relevante/interesante?
Lee la novela de mi ex mujer Helen Knode "Ticket Out"

Elmore Leonard dijo de sus novelas que leer un fragmento en voz alta podía hacer romper los cristales. ¿Es consciente cuando escribe de esa característica de su narrativa? De ser así, ¿cuál es el secreto de tan destructiva virtud? Yo también querría destrozar mobiliario ajeno sin levantar los dedos del teclado. Gracias por todo.
No es una virtud destructiva, el señor Leonard hablaba de forma metafórica.

¿Puede recomendar dos novelas imprescindibles para sobrevivir? Mil gracias!!
Compulsion de Mewer Leven y True Confessions de John Gregory Dunne.

¿Por qué le interesó tanto Haití y el vudú y ambientó allí parte de Sangre Vagabunda?
Porque se relacionaba con la militancia negra en L.A. y vudu es guay por naturaleza.

Hello, Dog!! ¿Qué tienes en tu cabeza para escribir y desarrollar tramas tan sumamente complejas en tus novelas?
Quiero crear grandes tapices porque me gustan las grandes obras de arte.

Etiquetas: , , , , , ,

Price en Madrid

2.16.2010
Richard Price en Madrid. Fuente: elpaís

Mondadori ha traducido al castellano La vida fácil, la nueva novela de Richard Price, autor de guiones como la película El color del dinero y de algunos capítulos de la fabulosa e inolvidable serie policiaca The Wire. Richard Price, admirado por algunos escritores latinoamericanos como Alberto Fuguet, estuvo en Madrid para presentar su novela que, según dice la nota, es considerada su mejor obra. "Dios es un novelista frustrado" se titula la nota. Novelista quizá pero ¿por qué "frustrado"? No creo. Dios creó a los asesinos y a los asesinados, por ejemplo. Y al Lower East Side. Y a Richard Price. ¿No es suficiente? Pero a ver cómo explica él ese exabrupto.

P. ¿Por eso ha tardado cinco años en entregar esta novela?
R. No tengo tantas ideas. Y tengo que trabajar de guionista para pagar la luz. Cuando gano lo suficiente para pasar dos años escribiendo una novela, me pongo. Ahora estoy con dos series para la tele porque no hay dinero en el cine para mis historias.

P. ¿Le interesa la revolución de la última narrativa televisiva?
R. El cable lo ha cambiado todo. Hay libertad creativa. Me siento orgulloso de mi trabajo en The wire. Pero sólo era uno más de la cadena de montaje. Cogía un episodio y seguía donde el anterior lo había dejado. Me parece un poco hipócrita que ahora todo el mundo la adore, cuando no la veía nadie. Nunca le dieron un premio, y mira los que acumula Perdidos. Yo podría escribir esos guiones dormido y con las manos esposadas a la espalda.

P. ¿Existe la novela del siglo XXI?
R. No estoy seguro. Sólo sé que yo no soy moderno, ni posmoderno, ni un realista social. Probablemente sea un realista lírico. Traslado la música de las calles al papel.

P. ¿Sería diferente este libro de haberse escrito con Obama en la Casa Blanca?
R. No creo, la realidad no ha cambiado tanto. Lo bueno es que en Europa no tengo que empezar todas las conversaciones disculpándome por ser yanqui. Ahora es más bien. "¡Obama! Sí, no está haciendo una mierda pero al menos es negro". Estuve en Harlem la noche en que venció. ¡Las prostitutas invitaban a la gente a champán barato!

P. ¿Siente especial simpatía por sus personajes?
R. Es necesario ser compasivo con los asesinos. Tienes que arrancarles la maldad para destapar al ser humano. Y el personaje de la poli puertorriqueña me gusta. Está inspirada en una amiga mía. Una máquina, consigue hacer creer a los peores criminales que es la madre o la hermana que nunca tuvieron. Llora con ellos. Les hace confesar y sale de la sala de interrogatorios y dice: "¡Paf! ¡Otro mochuelo en el nido! A éste le caerán de treinta a perpetua". Es una psicópata brillante. La clase de personaje que aguarda en las calles. Dios es un novelista frustrado.

P. Usted hizo un vídeo para Michael Jackson en los ochenta. ¿Qué hacía el día en que murió?
R. Estaba en Harlem, todos lloraban y pensé: "Vamos, si era un maldito pederasta". Un viejo verde que quería ser una mujer blanca. ¡Por Dios Santo!

Etiquetas: , , , , , ,

11 cartas de Jerry

2.15.2010
Cartas de JD Salinger. Foto: Robert Stolarik. Fuente: NYT

La muerte de JD Salinger ha traído, pronto, una novedad inédita. Once cartas dedicadas a su ilustrador, E. Michael Mitchell, en plena época de reclusión. Hábitos literarios, comentarios sobre actores de moda en los 80, diatribas contra sí mismo firmadas por Jerry. Ese tipo de cotilleo entre vecinos quedan expuestos ante el público. The New York Times adelantó el contenido. Una nota resume el artículo:

Según informó el pasado miércoles «The New York Times», la Morgan Library and Museum, en Nueva York, acaba de hacer pública una serie de documentos que espera poder exhibir en breve. Son las cartas que Salinger envió a E. Michael Mitchell, un artista conocido por haber diseñado la portada de una de las novelas más célebres de todos los tiempos, «El guardián entre el centeno», la consagración como escritor de Salinger. El epistolario llegó en el año 1998 a este centro neoyorquino como parte de la colección de Carter Burden, centrada en literatura estadounidense del siglo pasado. La Morgan Library and Museum decidió entonces no divulgar el contenido de la parte referente J. D. Salinger hasta que el escritor hubiera muerto. Uno de los aspectos más importantes de este fondo es que incluye la descripción detallada de los hábitos de escritura de Salinger en los años posteriores a 1965, cuando dejó de publicar. Incluso en la década de los 80, describe un régimen de escritura altamente disciplinado, iniciado cada mañana a las seis, nunca más tarde de las siete, y no interrumpido «a menos que sea absolutamente necesario o conveniente». Las referencias a la obra literaria inédita resultan interesantes, por ejemplo, en una carta de 1966 cuando habla de una acumulación de «diez (borradores), el trabajo de doce años» que incluye «dos manuscritos en particular –realmente libros– que he estado acaparando y recogiendo por años». El novelista también habla de algunos episodios curiosos, como una velada en Londres en casa de la pareja de actores formada por Laurence Olivier y Vivien Leigh en la que el alcohol corrió sin medida. Pese a su reclusión, J. D. Salinger no oculta en las misivas cierto interés por la cultura pop y por la política, especialmente por algunos iconos de la mitología más popular. Opina así sobre personajes tan dispares como son los actores John Wayne y Eddie Murphy y Nancy Reagan. [...] Mitchell fue vecino de Salinger en Westport (Connecticut). Fallecido el pasado año, el artista era considerado por Salinger como un buen amigo. El escritor se llega a disculpar ante su «querido viejo Mike» por sus manías solitarias que le impiden contestar el teléfono «sin apretar los dientes». La amistad entre ambos se enfrió en 1993 cuando Salinger se negó a firmarle un ejemplar de «El guardián entre el centeno».

Etiquetas: , ,

Los diarios de Francis Terry Leak

William Faulkner en Hollywood. Foto: Alfred Eriss/Getty Fuente: The Guardian

Ahora ya sabemos el secreto del insumo literario de William Faulkner. Ha salido a la luz una serie de diarios de un granjero sureño llamado Francis Terry Leak que, al parecer, entre bourbon y bourbon, ya sea trepado en su granero-escritiorio o desnudo en su terraza en Hollywood, inspiró a Faulkner sus truculentas historias en El sonido y la furia, entre otras. Dice la nota:

Los diarios del ignoto Francis Terry Leak, un cultivador de algodón del siglo XIX, serían la fuente directa de la que el escritor y premio Nobel William Faulkner se nutrió para escribir algunos de sus libros. Según la investigadora estadounidense Sally Wolff King, que descubrió el diario en el archivo de la Universidad de Carolina del Norte en 2009, Faulkner tomó de sus diarios nombres de personajes y anécdotas que incluyó en novelas como El ruido y la furia (1929), ¡Absalón, Absalón! (1936) y, especialmente, en los relatos de Go down, Moses (Desciende, Moisés), publicados en 1942. Aunque los diarios de Leak estaban en los archivos de la universidad desde 1946 y habían sido consultados por varios investigadores, hasta ahora nadie había descubierto que guardaban relación con la obra de uno de los más grandes escritores estadounidenses de todos los tiempos. Al parecer, Wolff King descubrió la relación al ver que los apuntes de contabilidad del diario (en especial los que hacían referencia a la compra de esclavos) se parecían mucho a los que hace uno de los personajes de Desciende, Moisés. Luego, al entrevistar a los descendientes del ignoto diarista, la investigadora confirmó su intuición: Faulkner y el bisnieto de Francis Terry Leak fueron amigos. Edagar Wiggin Francisco III, tataranieto del diarista, recordó que el escritor incluso visitó a su padre en su casa de Mississippi para consultar esos antiquísimos diarios. Gracias al hallazgo de su vida, Wolff-King publicará en junio un libro en el que contará la historia del diario y la amistad, prácticamente olvidada, entre Faulkner y el hombre que le prestó los diarios de su bisabuelo.

Etiquetas: , ,

Seventeen dollars

2.11.2010

John Fante. Fuente: dailydish

I had seventeen dollars in my wallet. Seventeen dollars and the fear of writing. I sat erect before the typewriter and blew on my fingers. Please,God, please Knut Hamsun, don´t desert me now. I started to write and I wrote:"

John Fante (Dreams from Bunker Hill)

Etiquetas: , , ,

Siguiendo los pasos que dejó JD Salinger

1.29.2010
Salinger, el autor. Fuente: The Guardian


Salinger, el ermitaño. Fuente: the art of fiction


Siguiendo los pasos de Salinger: Holden Caulfield visitó el Seton Hotel en East 40th Street. Aún sobrevive. Fuente: Edward Keating/The New York Times

Como era de esperarse, el duelo por la muerte de J.D. Salinger ha originado y seguirá originando sendas notas de despedida. Voy a enumerar algunas que me parecen interesantes. Vamos actualizando la lista. Siguiéndole la pista a este largo adiós.

Walking in Holden´s Fotsteps (Mapa Interactivo de los lugares que recorre Holden Caulfeld) elaborado por New York Times

Archivo de cuentos de JD Salinger publicados en "New Yorker"

Michiko Kakutani Of Teen Angst and an Author’s Alienation (NYT)

James Barron: Taking a Walk Through J. D. Salinger’s New York (NYT)

Gregory Cowles Farewell, Salinger (Paper Cuts)

Blake Wilson Readers Respond to J.D. Salinger’s Death (Art Beats)

Pierre Assouline: Pour saluer Salinger (La République des livres)

Annie Proulx, Dave Eggers, Joyce Carol Oates: J D Salinger´s Tributes (The Guardian)

Ian Whitwham: Does Catcher still ring true? (The Guardian)

Christopher Tayler: JD Salinger: A guy you'd want to call up (but he wouldn't take calls) (The Guardian)

Alison Flood: JD Salinger: A tribute roundup (The Guadian Book Blog)

Xan Brooks: JD Salinger: America's great literary hermit (The Guardian Book Blog)

Jay Parini: Watching Salinger from a distance (The Guardian Book Blog)

Luke Lewis: How JD Salinger created the original rock star (The Guardian Music Blog)

José María Guelbenzu: El miedo a hacerse adulto (El País)

Antonio Muñoz Molina: El aire del "New Yorker" (El País)

Justo Navarro: La intimidad como arte (El País)

Ray Loriga: Sin introducción (El País)

Ezequiel Martínez: Salinger, el guardián de los títulos que se bifurcan (En Minúscula)

Marcelo Birmajer: El hombre que muere (Página12)

Juan Forn: El amor y la asfixia (Página12)

Marcelo Figueras: La búsqueda del accidente (Página12)

Alberto Fuguet: Un día no tan perfecto (Apuntes autistas)

Liliana Colanzi: Salinger, otro grande que se va (on the road)

Edmundo Paz Soldán: En el principio está Salinger (La Tercera, Boomerang)

Mauricio Salvador Salinger (1919-2010) (The Art Of Fiction)

Etiquetas: , , , ,

Murió J.D.Salinger

1.28.2010

JD Salinger y su novela más famosa. Fuente: NYT

El final de una década, una caja que se cierra. El extraordinario J.D. Salinger murió a los 91 años sin salir de los muros de su fortaleza y su exilio interior. Sin duda, tendremos decenas o centenares de comentarios al respecto en diarios y blogs de todo el mundo. ¿Qué quedará de él ahora que su silencio editorial es definitvo? Algunos cuentos de Nueve cuentos, sin duda. La primera vez que leímos El guardian entre el centeno y nos identificamos con Holden Caufield. La existencia de la familia de genios neuróticos y precoces, los Glass. Algunas frases subrayables de sus últimas novelas. La chismografía alrededor de su vida, que incluye la pedofilia, los ataques de su hija y la fama de ogro. Su búsqueda incesante de una verdad zen, que no se pueda explicar con palabras, como el sonido de una palmada de una sola mano. El New York Times le hace un extenso obituario. Aquí, el anuncio oficial de su muerte:
J. D. Salinger, who was thought at one time to be the most important American writer to emerge since World War II but who then turned his back on success and adulation, becoming the Garbo of letters, famous for not wanting to be famous, died Wednesday at his home in Cornish, N.H., where he had lived in seclusion for more than 50 years. He was 91. Mr. Salinger’s literary representative, Harold Ober Associates, announced the death, saying it was of natural causes. “Despite having broken his hip in May,” the agency said, “his health had been excellent until a rather sudden decline after the new year. He was not in any pain before or at the time of his death.”

Etiquetas: , ,

Bukowski disperso

Bukowski. Fuente: elquirófanofractal

"Un regreso a la cerveza, la calle, John Fante, Chinaski y el humor de perros del más carismático de los perdedores", así llama Juan Pablo Bertazza en Radar Libros a la edición de Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, conjunto de textos dispersos de Charles Bukowski editado por Anagrama. Así explica la reseña este libro que yo jamás leeré, probablemente, pero podría comprarlo para dárselo a mi amiga Rosella di Paolo, la más (inexplicablemente) apasionada fan de este escritor mediocre que conozco:

En primer lugar, cabe decir que las obras que integran este volumen no son, en rigor, inéditas ya que provienen, en su mayor parte, de revistas literarias y prólogos de libros, aunque, efectivamente, la mayoría no se habían publicado en castellano. Lo otro, más allá de la aclaración técnica, es más bien una pregunta: ¿qué significa la palabra ‘inédito’ en el contexto de la obra de un escritor que parece haber quemado las naves de la escritura, agotando en seis novelas, miles de poemas y cientos de relatos breves todo lo que tenía que decir? ¿Qué significa leer los textos inéditos de un escritor que, como Bukowski, despierta la adicción de la papa frita (si leés una, leés todas)? Como un susurro después de un grito, como volver cuando parecía dicha la última palabra, estos ensayos y relatos vienen a decirnos, como al principio de esta nota, justamente, quién fue Bukowski como persona, es decir, como escritor. La carta de presentación de quien ya no está más entre nosotros. Y entre tanta autorreferencia, entre tanta poética –sus relatos tratan sobre el proceso de escritura de escritores a los que no les gusta hablar de su escritura ni tampoco de literatura en general, al igual que sus ensayos hablan y, al mismo tiempo, esconden lo que él se propone escribir–, lo que se vislumbra es, sobre todo, la inmediatez que pide, destila y propone la literatura de Bukowski. Una inmediatez que lo emparienta con la modernidad líquida, y con ese grupo beatnik que lo tomó como referente aunque a él le provocara una relación de amor/odio (en La escena de L.A. recuerda muchas de sus andanzas junto a ellos), pero sobre todo con el prolífico y fértil pesimismo de E. M. Cioran que recomendaba, de manera imperativa, “no reducirse a una obra; decir sólo algo que pueda susurrarse al oído de un borracho o de un moribundo”. Inmediatez en la escritura –artificial, retorizada, retorcida o no, poco importa–, pero inmediatez también en la lectura. A lo largo de todo este libro que reúne excelentes relatos –especialmente, Consecuencias de una larga nota de rechazo y Difícil sin música, que tiene una marca carveriana antes de Carver– y ensayos –especial atención merecen Un delirante ensayo sobre la poética y la condenada vida escrito mientras bebía media docena de latas de cerveza (altas), los Fragmentos de un cuaderno manchado de vino que aportan con toda la fuerza de su inmediatez el título al libro y En defensa de cierta clase de poesía, cierta clase de vida, cierta clase de criatura llena de sangre que algún día morirá–, Bukowski despotrica contra los escritores establecidos y cómodos, contra los profesores de literatura y contra todos aquellos que están obsesionados con la victoria (esto último es lo que le molestaba de Hemingway). Para Bukowski, el único éxito que valía la pena era poder conservar algo en el momento inmediatamente posterior al instante en que se perdió absolutamente todo. En una reseña que hace de una reedición de Artaud, acaso su escritor preferido junto a Céline y John Fante, Bukowski cierra la nota diciendo: “Cuando estás de capa caída, la lectura de algunas de estas frases te harán recobrar el ánimo para intentarlo de nuevo. Lo único que tienes que hacer es tocarlo”. En Conozco al maestro, excelente cuento dedicado a su admirado Fante, apunta hacia lo mismo: “Necesitaba leer algo que me ayudara a sobrellevar el día, a cruzar la calle, algo a lo que agarrarme”. La catarsis como discurso terapéutico, la literatura como un salvífico maletín de primeros auxilios que, necesariamente, debe ser frontal, conciso y absolutamente despojado de adornos y sinuosidades. Una dosis que apenas ingerida empieza a generar sus efectos. Acaso ésa sea la mayor virtud y el mayor defecto de Bukowski: saber que acaso no va a aportarnos mucho cuando estemos encaminados, saber que va a darnos todo –lo primero, lo esencial– cuando estemos perdidos.

Etiquetas: , , , ,

Maxine Swann hippie

1.22.2010
Maxine Swann. Foto: João Pina for The New York Times

Confieso que la novela que leí de Maxine Swann, Chicas serias (Emecé) me dejó perplejo, por no decir aburrido. La carátula, con esas piernas colgando, me hablaba de confesiones adolescentes. Como meterse en el baño de chicas. Y algo de eso hubo. Pero pensé que podría ser más interesante. Quizá la lectura de Las vírgenes suicidas me marcó mucho. En fin, como sea, no compré, ahora que estuve en Buenos Aires, su nuevo libro también en Emecé Niños Hippies cuyo título y carátula me interesó aún menos. La autora vive entre EEUU y Argentina. La revista Ñ trata de convencerme. No lo hará. Yo estoy más aburrido del hippismo que Houellebecq de su vieja. La nota también trae un texto, este sí bueno, de Swann sobre el exilio en Argentina. Dice la nota:

No hay reglas para los cuatro hermanos de Niños Hippies. No hay límites, no hay horarios, no hay nadie que grite, cuando ya está oscureciendo, "hora de entrar". Lu, Maeve, Clyde, Tuck —dos niñas y dos niños— "son libres de correr hacia donde quieran cuando quieran, así que lo hacen". Se pasan la vida arriba de los manzanos, bailan bajo la lluvia, se cubren el cuerpo con barro y se secan al sol. Ven a sus padres y a los amigos de sus padres bañarse desnudos en el arroyo. Maxine Swann tuvo una infancia similar a la de los hermanos de Niños Hippies (Emecé, 2009), en una granja de Pennsylvania, donde nació en 1969. "Una crianza sin límites te permite muchas aventuras, pero, por otro lado, te provoca miedo y mucho sentido de la responsabilidad. Tenés que formular tus propios límites", dice, vía e-mail, desde Nueva York, donde se encuentra dictando clases de Escritura Creativa en la Universidad de Columbia. La novela está estructurada en ocho relatos, que varían de la tercera a la primera persona (en la voz de Maeve, la segunda hija de la familia y alter ego de Swann) y que tienen ritmos y tonos diferentes. Cuentan, como si alguien estuviera marcando la estatura de los niños en una pared, distintos momentos de la particular crianza de los cuatro hermanos: una visita a la casa en ruinas de los excéntricos abuelos paternos, un viaje en auto con el padre (una figura por momentos adorable y por otras odiosa, pero siempre presente) y su nueva novia, la entrada en la adolescencia y los primeros pudores. En cada nuevo relato, los hermanos han crecido uno o dos años. El salto temporal de los capítulos tiene su correspondencia en el tiempo que le demandó a Swann concluir el libro. El primer relato fue escrito en 1997 y ganó el premio O.Henry, el Pushcart, el Ploughsares ´Cohen y un lugar en The Best American Short Stories (...) Maxine Swann llegó a Buenos Aires en abril de 2001, inicialmente por siete meses, pero su estadía se prolongó. En una crónica en The New York Times cuenta su experiencia durante la crisis, sus mudanzas, su descubrimiento de los barrios, gente y costumbres de Buenos Aires. Justamente, esta ciudad es escenario de su próxima novela "Los Extranjeros", que se publicará en 2010. "La novela sigue la historia de tres mujeres extranjeras –una ucraniana, una alemana y una americana- que llegan a Buenos Aires diez años atrás. Aunque pertenecen a mundos sociales muy distintos, sus caminos se cruzan. Estoy interesada en poder captar una Buenos Aires particular así como también la condición del extranjero". Entre los escritores argentinos que leyó y le gustan nombra a Alejandra Pizarnik, Borges y Saer. "Tengo un particular afecto por la obra de Bioy Casares y en una nota más actual me gusta mucho Pola Olaixarac, su libro Las Teorías Salvajes: me impresionó", dice.

Etiquetas: , , ,

Poe ilustrado

1.19.2010
Iluistración: Luis Scafati. Fuente: adn.es

La única novela de Edgar Allan Poe, La narración de Arthur Gordon Pym, lamentablemente inconclusa, ha aparecido en una edición de Libros del Zorro Rojo ilustrada por el argentino Luis Scafati. Me gusta Scafati, es un ilustrador sucio, manchado, arbitrario, no un simple gráfico de trazo firme con la estilográfica. No hay nada mejor para Poe. Dice la nota:

Apareció por entregas en la prensa neoyorquina en 1838 y se quedó sin final. La única novela del maestro del terror, Edgar Allan Poe, La narración de Arthur Gordon Pym tiene una nueva oportunidad de la mano de Libros del Zorro Rojo. Para esta puesta de largo, la editorial cuenta con el artista argentino Luis Scafati, que ha ilustrado esta novedosa mirada al genio de Boston. "Después de leer la novela, sentí que el gran protagonista era el mar, tal vez como fuerza oscura, una metáfora del subconsciente, de lo desconocido", explicaba ayer a Efe el dibujante, que también ha puesto imágenes oníricas alas nuevas versiones de Drácula, de Bram Stoker, y La metamorfosis, de Franz Kafka. "En el preciso momento en que el buque desapareció en el horizonte, Parker se volvió hacia mí con una expresión en la cara que me dio escalofríos. [... ] En una palabra, insinuó que uno de nosotros debía morir con el fin de salvar a los demás". Poe narra en esta novela el periplo náutico de un joven marino, Arthur Gordon Pym, embarcado en el ballenero Grampus y en el velero Jane Doe. Enigmático y misterioso, el texto repasa sus peripecias, desde naufragios a motines, en alta mar. Los escritores H. P. Lovecraft y Robert Louis Stevenson, así como expertos en psicoanálisis de la época, se sintieron atrapados por esta historia tempestuosa. Scafati aseguraba: "Si algo hacen mis dibujos es, tal vez, amplificar todo lo que ella [la obra] encierra". El ilustrador trabajó durante año y medio en este proyecto de recuperación literaria.

Etiquetas: , , ,

La noche de Earwicker

finneganianos en NY. Foto: Nuria de Palma
Así como el Ulises de James Joyce tiene su propia ceremonia en Dublin, el Bloomsday, la oscurísima Finnegans wake tiene también su propia ceremonia. Esta sucede en Nueva York y es, en resumidas cuentas, una borrachera histórica. Igual, sobrios o ebrios no entenderán nada de ese work in progress. Así lo cuenta Eduardo Lago:

Quizá sea en Nueva York donde hay una mayor tradición celebratoria de la oscura novela del escritor irlandés. Cuando se publicó la primera edición en 1939, se escenificó un velatorio (uno de los significados del vocablo wake es velatorio) en la librería Gotham en el que participaron celebridades literarias de la época disfrazadas de personajes. En esta misma librería, desaparecida en 2006, se fundó en 1947 la James Joyce Society, cuyo carné número 1 ostentaba T. S. Eliot. Y allí mismo se fundó también, hace ahora 20 años, The Finnegans Wake Society. Desde entonces, los componentes de la sociedad se reúnen el último miércoles de mes para leer y comentar la obra. Entre los miembros figuran representantes de toda clase de profesiones. La primera lectura del texto, cuya extensión total es de 628 páginas, duró cinco años. Al hacer balance, se consideró que tal vez se había procedido con excesiva precipitación. La segunda lectura comenzó en 1996. Por ahora van por la página 344. Para los finneganianos de Nueva York, el equivalente a Bloomsday es La noche de Earwicker, en alusión a un personaje del libro así llamado. Conviene indicar que la acción transcurre íntegramente de noche. El miércoles 13 de enero, aniversario de la muerte de Joyce, unos 40 finneganianos acudieron a un antiguo pub irlandés del sur de Manhattan para celebrar Earwickernight. Los asistentes entablan una animada conversación mientras dan cuenta de una guinness o un whisky antes de sentarse a cenar en mesas comunales. "Seamos honestos", dice Charlie Caruso, periodista en Newsweek y The New York Post durante más de 50 años, "el libro es un desastre, pero consigue algo que no consigue ningún otro: reunir a su alrededor a un montón de gente maravillosa". Ron White, miembro fundador, no está de acuerdo: "Por supuesto que tiene sentido, sólo que no es posible descubrirlo a solas. Hay que leer el libro en grupo". A una indicación de Murray Ross, el presidente, el maestro de ceremonias, un hombre de pelo blanco, sonrisa perenne y gestos pausados, Kevin Gilroy, da comienzo a la velada. Antes de engolfarse en el juego de charadas, pasatiempo favorito de la familia Joyce, el grupo entona Finnegans wake, balada tradicional irlandesa que narra la resurrección de Tim Finnegans, al derramarse sobre él una botella de whisky en pleno velatorio, historia que por supuesto aparece en la novela. Los finneganianos cantan a capella y no desafinan demasiado. Concluida esta parte del ritual, se aprestan a iniciar el juego de adivinanzas. Ross y Gilroy arrojan al interior de un sombrero hongo unas papeletas en las que aparecen frases extraídas del enigmático volumen. Distintos voluntarios las van leyendo en silencio para sí y, mediante gestos, intentan trasmitir su contenido a la audiencia. Resulta asombrosa la facilidad con que, una a una, logran identificar las frases secretas, hasta que sólo queda la última. Una chica la extrae mientras la asamblea de finneganianos la observa, gozosamente tensa. La esposa de Humphrey Earwicker, presencia que Joyce envuelve en un misterio que la hace particularmente atractiva, responde al nombre de Anna Livia Plurabelle. Los sinuosos movimientos que hace con las manos la encargada de representar la última adivinanza logran transmitir el viaje que efectúa por el tiempo la elusiva criatura de ficción. Como si lo hubieran ensayado, varios asistentes se ponen en pie de un salto y recitan al unísono: "Anna fue, Livia es, Plurabelle será". Imposible no imaginarse a Joyce riéndose en su tumba.

Etiquetas: , , , ,

Lo que se viene

1.15.2010
Leopoldo Brizuela y nueva novela. Fuente: lanacion

En el suplemento Ñ adelanta qué libros se vienen para inicios del 2010. Entre ellos, el defenestrado La humillación de Philip Roth (¿leer o no leer?). Lo nuevo de Vila Matas (leer) Algo de Pynchon (no leer). Algo de Murakami (quizá). Y, entre los argentinos, la esperadísima novela de Leopoldo Brizuela, Lisboa, que sale con Alfaguara luego de 10 de trabajo desde la estupenda Inglaterra, una fábula. Dice la nota:

A quién no le tiemblan los dedos acariciando la posibilidad de tener entre las manos la nueva novela de Philip Roth, La humillación (Mondadori), que está llegando a la Argentina?; ¿quién no delira al imaginar un viaje sin ataduras en el maravilloso mundo de Haruki Murakami, que este año trae a los hispanohablantes su novela El fin del mundo y un despiadado País de la Maravillas (Tusquets)? ¿Quién no se crispa desentrañando los pasadizos de las historias del sueco Hanning Mankell que nos promete acción y emoción en El ojo del leopardo (Tusquets)? Quienes sí tiemblan y se ilusionan con estos adelantos literarios pueden seguir leyendo. Hay letras que van, y letras que vienen. El año editorial 2010 arranca ya en los próximos días con las primera novedades, hay tanques, como siempre, y hay fuertes apuestas a la literatura local. Este año, desde el exterior, llegan la última novela de David Grossman La vida entera (Lumen), Contraluz (Tusquets), de Thomas Pynchon, Snuff (Mondadori), del estadounidense Chuck Palahniuk, y lo nuevo de Stephen King, La cúpula (Mondadori), una novela sobre un pequeño pueblo de Maine, en los Estados Unidos, que se descubre aislado, repentinamente, del resto del país y del mundo por una cúpula invisible. Una historia que, según adelantaron en la editorial, no decepcionará a los fanáticos. En el ámbito local, en tanto, también habrá importantes novedades en 2010. Entre ellas, Oscura monótona sangre, de Sergio Olguín, novela ganadora del premio Tusquets 2009; Lisboa (Alfaguara), una novela en la que Leopoldo Brizuela trabajó durante los últimos diez años y una nueva ficción con el sello de Marcelo Birmajer, que publicará Norma. (...) Aunque todavía no está confirmado, se espera la visita a la Argentina de John Irving, en el segundo semestre del año, con su nueva ficción: Last night in Twisted River (Tusquets). Entre muchas otras visitas a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, se cuenta la del colombiano Fernando Vallejo que presentará El don de la vida (Alfaguara). Otras ficciones que estarán disponibles para los lectores argentinos en 2010 serán Asedio (Alfaguara), lo nuevo de Arturo Pérez Reverte, que recrea el Cádiz de 1812 bajo el asedio de las tropas napoleónicas; Dublinescas (Seix Barral), lo nuevo de Enrique VilaMatas; la primera novela de Leonard Cohen, Hermosos perdedores (Edhasa) y un nuevo novelón de Ken Follett, que dará inicio a una trilogía con olor a best seller, bajo el sello de Plaza & Janés.

Etiquetas: , , , , , ,

El machismo ya fue

1.14.2010
mapa sexual literario norteamericano, antes y después. Ilustración: Paula Scher. NYT

El último post de "En Minúscula" anunciaba un delicioso artículo en Sunday Book Review de NYT de Katie Roiphe sobre el "sexo tímido" de las últimas generaciones de escritores norteamericanos, a diferencia de esos portentosos machos falocéntricos (y mujeres multiorgásmicas y poetas eróticas que llenan de vulvas sus cuentos, hay que decirlo) de los años 60 y 70. Chau Henry Miller. Chau Mailer. Chau Bukowski, por dios. Ahora, la inocencia es lo que pone. ¿Qué está pasando, sexualmente, en la literatura norteamericana? ¿Y sucede lo mismo en la literatura latinoamericana? ¿A uds. no les pareció Memorias de mis putas tristes, y su macho desvirgador de 90 años, una anécdota incómoda como un abuelo con el cierre bajo, mostrando el calzoncillo mientras baila el vals con la sobrina y le cuenta sus hazañas de macho en el campo de espinos, en pleno matrimonio de su nieto metrosexual? ¿Y no fue por eso que fracasó el último sueño pre-viagra de Philip Roth La humillación? Muy interesante. La revista Ñ traduce el artículo.

Para una cultura literaria que teme estar al borde de la aniquilación total, somos extremadamente arrogantes con respecto a los grandes novelistas masculinos del siglo pasado. Se convirtió en algo popular reprobar a esos autores, y más particularmente, ridiculizar las escenas de sexo en sus novelas. Incluso los jóvenes escritores que parecen ser sus herederos aparentes, han repudiado la virilidad agresiva de sus predecesores. Después de leer una escena de sexo en La humillación, la última novela de Philip Roth, alguien a quien conozco arrojó el libro a la basura. No fue exactamente la furia feminista lo que la motivó. En sintonía con esta anécdota privada, limitada, hay una calidad punitiva en las críticas publicadas que siempre es reveladora de algo más grande en la cultura, algo más allá del fracaso de un escritor añoso en producir suficientes oraciones buenas. Todo esto es como decir: ¿cómo es posible que las escenas de sexo de Roth aún nos enfurezcan? En las primeras novelas de Roth y su grupo había, en sus pasajes obscenos, un sentido de novedad, de noticia, de ruptura. A lo largo de la década del 60, con libros como Sueño americano, de Roth, y Corre, conejo (John Updike) se pensaba que sus autores estaban informando desde una nueva frontera de conducta sexual: adulterio, sexo anal, sexo oral, ménage-à-trois, todo con la excitación de lo nuevo, o al menos, de lo recién discutido. Estos novelistas escribían sobre los dormitorios de la clase media con la excitación de tener a los censores a sus espaldas, con el juicio por obscenidad de 1960 sobre El amante de Lady Chatterley todavía fresco. Estos escritores jóvenes -Norman Mailer, Roth, Updike- tomaban el tema para adultos de John O'Hara y Henry Miller, aunque con una pizca de periodismo moderno. [...] En 1960, Updike, con 28 años, consolidó su reputación con su novela Corre, conejo, acerca de un ex jugador de básquet devenido en vendedor de utensilios de cocina. Harry (Rabbit) Angstrom tiene sexo con una amante rolliza y promiscua y vuelve a su casa, a una esposa que ebria, ha ahogado a su bebé recién nacido. Unos pocos años más tarde, Mailer le dijo a Updike que debería volver al burdel y dejar de preocuparse por su prosa. [...] El problema con las escenas de sexo en el último libro de Roth no es que sean pornográficas, sino que fracasan como pornografía. Uno siente que el corazón del autor no está en la novela, que simplemente está describiendo los movimientos; uno siente al viejo maestro impaciente haciendo un mapa de las escenas, no escribiéndolas.En este punto, uno podría pensar: que entren los hombres jóvenes. Pero nuestro lote de novelistas masculinos jóvenes o juveniles no sueña con éso. El estilo sexual actual es más infantil; la inocencia está más de moda que la virilidad, los mimos, preferibles al sexo. Las posibilidades literarias de su propia ambivalencia son las que seducen a esta nueva generación, más que lo que sucede en el dormitorio. Michael Chabon escribe: "Una mujer vestida con una minifalda de cuero verde y sin ropa interior lee en voz alta La historia de O., y la protagonista dice escrupulosamente, "Me niego a azotarte." Describe Jonathan Franzen: "El ha sido, por supuesto, un amante asqueroso, ansioso". Y, por supuesto, hay escritores como Jonathan Safran Foer que evitan las corrupciones de sexualidad adulta y eligen niños y vírgenes como sus protagonistas.Las mismas críticas de las cruzadas feministas que objetaron a Mailer, Bellow, Roth y Updike podrían verse tentadas a tomar esta nueva sensibilidad, o suavidad, como signo de progreso, pero el sexismo en la obra de los aparentes herederos, es simplemente más astuto y seductor, y más duro de revelar. Los escritores mas jóvenes son tímidos, tan subidos a una educación liberal, que sus personajes no pueden condonar ni siquiera sus propios impulsos sexuales; son demasiado fríos para el sexo. Que un personaje crea que el sexo podría ser una fuerza de cambio, y posiblemente para mejor, sería retrógrado. La pasividad, una dulzura paralizada, una ambivalencia profunda acerca del apetito sexual, se toman como signos de una vida interior compleja y admirable. Están enamorados de la ironía.Comparado con la nueva pureza, la parálisis tímida, la ambivalencia que se mira a sí misma, la noción de sexo de Updike como una "averiguación imaginativa" tiene una cierta grandeza desvanecida. Vivimos en un tiempo más conservador. ¿Por qué, entonces tendríamos que ser molestados por la continua obsesión con el sexo de nuestros leones literarios? ¿Por qué no miramos hacia estos escritores más viejos, que quieren derrotar a la muerte con el sexo, con la misma afición que lo hacemos con los inventores de los primeros aviones fracasados, que permanecían en la pista con sus máquinas pesadas, imposibles y miraban al cielo?

Etiquetas: , , , , , ,

Ann Beattie por Fresán

1.11.2010

carátula del libro. Fuente: libros del asteroide

Finalmente, los que leemos literatura solo en español podemos enterarnos de quién es Ann Beattie, una de las escritoras consagradas en EEUU y que era un misterio en estos pagos. Libros del Asteoride publicó hace unos años la estupenda Postales de invierno y ahora le toca el turno a Retratos de Will. Ambas novelas, según Rodrigo Fresán, son de lo mejor de la Beattie, más conocida quizá por sus cuentos en el país de las short-stories. Dice la reseña en el ABCD las letras:

El prestigio y la fama de Ann Beattie (Washington, 1947) descansan en muchos relatos que, desde mediados de 1970, la consagraron como La Escritora representativa de la ficción estilo The New Yorker. Ann Beattie como esa heredera más o menos directa de John Updike (quien a su vez descendía de John O´Hara y John Cheever) y hermanastra más o menos lejana y burguesa de los especimenes proletarios en los cuentos de Raymond Carver. Pero, a mi juicio, el genio de Beattie se encuentra -más que en ningún otro lado- en dos novelas. La primera de ellas es la generacional pero apta para todas las generaciones Postales de invierno (1976). La segunda es Retratos de Will (1989) donde aquellos lamentos de jóvenes desorientados se transforman -el tiempo pasa- en las tristezas y alegrías de una madre fotógrafa llamada Jody y de Will, su hijo de cinco años. Así, desde el primer click en la primera página, Retratos de Will documenta -en instantáneas movidas que acabarán fijando a los personajes por el resto de sus vidas- los incontables pequeños detalles a los que Beattie es tan afín y que acaban constituyendo su estilo. triste y divertida tragicomedia de costumbres que gira alrededor de las relaciones entre padres e hijos, y de los espacios blancos y agujeros negros entre unos y otros. Como bien precisó el escritor T. Coraghessan Boyle, Beattie es la maestra indiscutida de contar directamente a través de lo indirecto. Y si -la fotógrafa Diane Arbus dixit- «una fotografía es un secreto sobre un secreto», entonces lo que hace Beattie es trabajar casi en susurros y lateralmente la materia que otros no dudarían en señalar a gritos. «Cuando me preguntan sobre qué escribo yo, cuál es mi territorio, sólo puedo responder que escribo sobre todo aquello que me parece misterioso», confesó Beattie alguna vez. Y, sí, Retratos de Will es un libro misterioso; pero su gracia y su singularidad residen en que muchos de los enigmas que plantea se van desentrañando en una atmósfera de claroscuros, de a poco y sutilmente, sin la brutal iluminación de ese flash que enrojece las pupilas. Y si en la ya mencionada Postales de invierno, Beattie se ocupaba de las amistades masculinas con sensible pero implacable mirada de rayos X, Retratos de Will es una triste y divertida tragicomedia de costumbres que gira alrededor de las relaciones entre padres e hijos, y de los espacios blancos y agujeros negros entre unos y otros. Y pocas cosas sorprenden más y producen más admiración que enterarse de que Ann Beattie nunca tuvo hijos. (...) Retratos de Will -dividida en dos largas secciones, «Madre» y «Padre», a la que se suma una tercera y breve coda, «Niño», se nos ofrece, así, como una retrospectiva colgada en paredes. O como páginas de un álbum en las que, de tanto en tanto, se pegan unos líricos inserts en cursivas, no contaré aquí qué resultan ser esos inspirados apuntes y quién los escribe. O cómo diapositivas proyectadas contra objetos en tránsito o personas en fuga insinuándonos que no hay foto más reveladora que aquella que no se queda quieta. El final -las apenas siete páginas de «Niño»-completan el prodigio y acrecientan aún más nuestra admiración. Allí, dos décadas después, Will -ya convertido en padre- comprende y nos hace comprender la verdad de la historia, la realidad detrás de las fotos. Y, agradecido y emocionado -luego de haber visto tantas fotografías- lo hace leyendo. Igual que nosotros -conmovidos y gratificados- con y por Retratos de Will, cerrando el libro y sonriendo como quien sonríe sin que haga falta que le pidan que sonría; porque ahora escucha el mejor click de todos, ese que sólo se oye cuando todo hace click.

Etiquetas: , , , ,

Amazon Kindle record

12.29.2009
Amazon Kindle. Fuente: blog.zdnet

Y tenía que suceder. Ya no se trata de un juego. ¿Cuánto tiempo tendrá que pasar para que las editoriales importantes españolas publiquen, al mismo tiempo, las novedades en papel y formato digital? Espero con ansias ese día. El día que no necesitaré chasquis reales, y sus injustas quejas sobre el peso de sus maletas, para estar al día con lo que se publica en castellano. Esta Navidad será recordada como la primera en que los libros digitales de Amazon vencieron a la venta en papel. ¡Que venga el Kindle ya! Dice la nota:

Puede ser una moda pasajera. O no. Lo cierto es que la Navidad que acaba de pasar marca un cambio de rumbo para la venta de libros. Al menos lo marca para las ventas que se hacen desde Internet. Amazon, una de las grandes tiendas online, es la más beneficiada, pero no la única. Y no sólo lo es por el 2,5 por ciento que treparon sus acciones en el Nasdaq, la bolsa de las tecnológicas, sino porque primera vez vendió más libros digitales que físicos, y además, su lector electrónico Kindle se convirtió en el objeto más regalado en la historia de la tienda. "El día de Navidad los clientes compraron por primera vez más libros digitales que libros físicos. Estamos encantados de que hayan hecho que Kindle sea el objeto más regalado de nuestra historia", aseguró el fundador y consejero delegado de Amazon en un comunicado. En cualquier caso, Amazon continúa con su política de no difundir datos concretos sobre las ventas de Kindle, por lo que está por ver si la compañía efectivamente lidera el mercado de los lectores electrónicos frente a otros competidores como Sony y Barnes & Noble.

Etiquetas: , , ,

Lennon escritor

12.28.2009
fuente: lennonwriter

La noticia en Radar Libros de Página12. A ver quién se anima a comprar el libro. Yo le tengo miedo. Lennon es Lennon, ya saben, y no quiero que deje de serlo nunca.

Global Rhythm Press acaba de editar en un único volumen dos novelas de John Lennon: Por su propio cuento y Un españolito en obras, dos obras que el cantante había publicado entre 1964 y 1965 y que, en medio del éxito de los Beatles, pasaron inadvertidas. Se trata de textos humorísticos –repletos de juegos de palabras, neologismos, retruécanos y aliteraciones– que parecen llevar hasta las últimas consecuencias el non sense de Lewis Carroll. El volumen, publicado en edición bilingüe, incluye ilustraciones del mismo Lennon.

Etiquetas: , ,

REGALO DE NAVIDAD: Paul Auster

12.23.2009
Como un regalo navideño a los lectores de Moleskine Literario, les ofrezco este especial gráfico aparecido en The Guardian titulado: Auggie Wren's Christmas Story por Paul Auster, illustrated por ISOL y editado por Faber and Faber.



'Auggie and I have known each other for close to eleven years now. He works behind the counter of a cigar store on Court Street in downtown Brooklyn, and since it's the only store that carries the little Dutch cigars I like to smoke, I go in there fairly often.'



'It turned out that Auggie considered himself an artist ... As I flipped through the photo albums and began to study Auggie's work, I didn't know what to think ... all the pictures were the same.'





'He suddenly interrupted me and said, "You're going too fast. You'll never get it if you don't slow down." He was right of course. If you don't take the time to look, you'll never manage to see anything.'



'Earlier that same week, a man from the New York Times called me and asked if I would be willing to write a short story that would appear in the paper on Christmas morning... I told him I would give it a try. The moment I hung up the phone, however, I fell into a deep panic.'





'I found myself unburdening my troubles to Auggie. "A Christmas story?" he said after I had finished. "Is that all? If you buy me lunch I'll tell you the best Christmas story you ever heard."'


'"It was the summer of seventy-two," he said. "I don't think I've ever seen a more pathetic shoplifter in my life ... He took off like a jackrabbit ... I chased after him for about half a block, and then I gave up. He'd dropped something along the way, and since I didn't feel like running any more, I bent down to see what it was. It turned out to be his wallet ... Robert Goodwin. That was his name. ... I felt kind of sorry for him.'




'"Every once in a while I'd get a little urge to send it back to him, but I kept delaying and never did anything about it. Then Christmas rolls around and I'm stuck with nothing to do."'




'"I finally get to the apartment I'm looking for and ring the bell. Nothing happens. I assume no one's there ... and just when I'm about to give up, I hear someone shuffling to the door ... 'Is that you Robert?'"



'"She has to be at least eighty, maybe ninety years old, and the first thing I notice about her is that she's blind. 'I knew you'd come, Robert,' she says. 'I knew you wouldn't forget your Granny Ethel on Christmas.'"'




'"What I did next was positively crazy and I've never forgiven myself for it. I go into the bathroom and stacked up against the wall next to the shower, I see a pile of six or seven cameras. Brand-new thirty-five-millimetre cameras, still in their boxes ... I figure this is the work of the real Robert."'


"I felt so bad about stealing the camera, I hadn't even used it yet. I finally made up my mind to return it, but Ethel wasn't there anymore."'

'"And now you've got your Christmas story, don't you?"

Etiquetas: , , , ,