MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Price en Madrid

2.16.2010
Richard Price en Madrid. Fuente: elpaís

Mondadori ha traducido al castellano La vida fácil, la nueva novela de Richard Price, autor de guiones como la película El color del dinero y de algunos capítulos de la fabulosa e inolvidable serie policiaca The Wire. Richard Price, admirado por algunos escritores latinoamericanos como Alberto Fuguet, estuvo en Madrid para presentar su novela que, según dice la nota, es considerada su mejor obra. "Dios es un novelista frustrado" se titula la nota. Novelista quizá pero ¿por qué "frustrado"? No creo. Dios creó a los asesinos y a los asesinados, por ejemplo. Y al Lower East Side. Y a Richard Price. ¿No es suficiente? Pero a ver cómo explica él ese exabrupto.

P. ¿Por eso ha tardado cinco años en entregar esta novela?
R. No tengo tantas ideas. Y tengo que trabajar de guionista para pagar la luz. Cuando gano lo suficiente para pasar dos años escribiendo una novela, me pongo. Ahora estoy con dos series para la tele porque no hay dinero en el cine para mis historias.

P. ¿Le interesa la revolución de la última narrativa televisiva?
R. El cable lo ha cambiado todo. Hay libertad creativa. Me siento orgulloso de mi trabajo en The wire. Pero sólo era uno más de la cadena de montaje. Cogía un episodio y seguía donde el anterior lo había dejado. Me parece un poco hipócrita que ahora todo el mundo la adore, cuando no la veía nadie. Nunca le dieron un premio, y mira los que acumula Perdidos. Yo podría escribir esos guiones dormido y con las manos esposadas a la espalda.

P. ¿Existe la novela del siglo XXI?
R. No estoy seguro. Sólo sé que yo no soy moderno, ni posmoderno, ni un realista social. Probablemente sea un realista lírico. Traslado la música de las calles al papel.

P. ¿Sería diferente este libro de haberse escrito con Obama en la Casa Blanca?
R. No creo, la realidad no ha cambiado tanto. Lo bueno es que en Europa no tengo que empezar todas las conversaciones disculpándome por ser yanqui. Ahora es más bien. "¡Obama! Sí, no está haciendo una mierda pero al menos es negro". Estuve en Harlem la noche en que venció. ¡Las prostitutas invitaban a la gente a champán barato!

P. ¿Siente especial simpatía por sus personajes?
R. Es necesario ser compasivo con los asesinos. Tienes que arrancarles la maldad para destapar al ser humano. Y el personaje de la poli puertorriqueña me gusta. Está inspirada en una amiga mía. Una máquina, consigue hacer creer a los peores criminales que es la madre o la hermana que nunca tuvieron. Llora con ellos. Les hace confesar y sale de la sala de interrogatorios y dice: "¡Paf! ¡Otro mochuelo en el nido! A éste le caerán de treinta a perpetua". Es una psicópata brillante. La clase de personaje que aguarda en las calles. Dios es un novelista frustrado.

P. Usted hizo un vídeo para Michael Jackson en los ochenta. ¿Qué hacía el día en que murió?
R. Estaba en Harlem, todos lloraban y pensé: "Vamos, si era un maldito pederasta". Un viejo verde que quería ser una mujer blanca. ¡Por Dios Santo!

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Desembalsamando a Donoso

12.28.2009
Retrato de Donoso con palomas. Fuente: el mercurio


José Donoso algo aplastados por el Boom Literario (de izq. a der.): Patricia Vargas Llosa, Mercedes García Márquez y María Pilar Donoso. FOTO: Archivo Max Silva Tuesta. Fuente: flickr

Los escritores chilenos todavía están impactados con el libro de Pilar Donoso (¿alguien sabe si tiene novio o algo?) Correr el tupido velo donde reseña las cartas encontradas sobre su padre José Donoso, en las cuales se muestra como egocéntrico, homosexual, gruñón, etc. En Qué Pasa han hecho un homenaje titulado Deconstruyendo a Donoso en que participan Alberto Fuguet (que en su blog adelantó que la lectura del libro era adictiva) y Alvaro Bisama. El artículo de Fuguet es una memoria de ex-tallerista y un cariñoso ajuste de cuentas, por qué no, uno más, otra raya ya qué le hace al tigre:

Para mí, José Donoso no fue ni lejos mi mejor amigo y tildarlo de maestro sería, como él mismo lo hubiera dicho, "un poco siútico, ¿te fijas?". No lo siento como mi maestro, entre otras cosas porque no creo que él andaba por la vida recogiendo escritores vagos y perdidos. Pero fue un gran aliado, un notable profesor, una suerte de abuelo como nadie podría pensar que podría ser un abuelo porque, por un lado, parecía de noventa años (siempre tuvo noventa) y, por otro, estaba lleno de preguntas, curiosidad y vida. Nunca estábamos de acuerdo en cine. Una vez le comenté que, por culto y leído que era, no era un hombre de cine ni un cinéfilo, sino, a lo más, un espectador que se dejaba llevar "por la cintas de época". Él se rió. Yo lo envié, me acuerdo, a ver Las montañas en la luna, cinta acerca de uno de sus ídolos: Sir Richard Burton. Pienso: ahora que La nana es la cinta del año, ¿qué pensaría al respecto?, ¿le hubiera gustado? [...] Para aquellos que tuvimos la suerte de pertenecer, aunque sea tangencialmente, a su círculo, Correr el tupido velo termina por ordenar y reconfirmar datos y eventos que yo, al menos, pensaba que eran parte de mi imaginación. La primera vez que circulé por Galvarino Gallardo, creo que el año 85 u 86, me aterraba tener que pasar frente a una pieza que daba a la puerta principal, pues veía a una señora que estaba muriendo. Yo tenía veintiuno o veintidós y la idea de la vejez me asqueaba. Siempre pensé que la presencia de "esa vieja" era algo así como una alucinación mía. Pero, en efecto, era verdad. Ocurrió. Pilar Donoso lo confirma. Era la madre de doña María Pilar la que estaba en esa cama con ventana a la puerta de entrada y estaba ahí agonizando. Lo otro alucinante para alguien que estuvo en el taller es confirmar cosas que no anoté, pero que quedaron almacenadas en mi mente todos estos años: uno escribe una novela no porque uno tenga una vida novelesca, sino porque quiere hacer una novela con su vida. Respecto a "el caso Dostoievski", sí es verdad. Aunque se ha mitificado. Donoso fue el que empezó a contar la anécdota. En efecto, me echó del taller por no haber leído al ruso. No duré más de seis sesiones. Yo le respondí que si él había leído a Bukowski. Me dijo que no. Entonces yo le dije que cómo se atrevía a seguir publicando. Me preguntó qué estaba estudiando. Periodismo. "Lejos vas a llegar, es la peor profesión de todas y no tiene nada que ver con crear, sino con robar". Luego me preguntó cuál había sido la última exposición de arte a la que había asistido. "Dedícate a otra cosa, no me hagas perder el tiempo". [...] Pero las cosas cambiaron, leí algo de Dostoievski (Memorias del subsuelo) y él me confesó que había "hojeado a Bukowski". Le pareció "bastante pedestre". Volví al taller que luego fue tildado como "plagado de donositos" pero la verdad es que aún no leo una novela que intente siquiera copiar o imitar a Donoso. Para mí, ingresar a ese mundo era, entre otras cosas, alejarse del país y, sobre todo, de la Escuela de Periodismo, donde el tema urgente era la política, seguido del ping-pong, y no el mundo de los libros o lo creativo. Cuando pienso en mi educación superior, pienso en la casa de Galvarino Gallardo. No tuve la suerte de ir a Yale o Harvard o Cambridge, pero en esa casa, con doña María Pilar gritando del segundo piso ("Pepe: te llama Mario de Lima"), con repisas enteras de libros que nunca había leído, con conversaciones donde me quedaba mudo y todos hablaban de arte y música y ciudades y cine (de mal cine, pero bueno…), me sentía el tipo más afortunado. Cuando me tocó leer por primera vez el primer capítulo de mi primera novela, Mala onda, les expliqué a todos que "era de época y que me faltaba aún mucha investigación en la Biblioteca Nacional". Donoso quedó de una pieza y feliz. Luego, al partir leyendo, captó que la época era 1980. "Pero ésa no es una época, sucedió la semana pasada". Yo le respondí que no, que ya habían pasado ocho años. "Más de un tercio de mi vida, don Pepe". Sonrió y me dijo: "Sigue, veamos de qué va tu novela histórica". Sólo diré esto: no hay nada como sentir la aprobación de gente que uno admira y respeta cuando más lo necesitas. Eso te salva. Al taller uno no iba a aprender a escribir, uno iba a ser escuchado, apoyado, tomado en cuenta. Uno iba a escapar e ingresar a un mundo que, por viciado o dañado que estuviera, claramente era mejor que el que estaba afuera

Por otra parte, el marciano Alvaro Bisama también comenta el libro y descubre algo insólito. El verdadero personaje no es Donoso ni su hija Pilar. El protagonista de Correr el tupido velo es Chile mismo o, peor aún, la literatura chilena:

Donoso nunca pudo salir del horroroso Chile. Trató, pero no pudo. Escapó a México y Europa, hizo clases en cuanto college se le cruzó, miró de cerca y de lejos el boom, tuvo cien domicilios en tres continentes distintos, pero terminó volviendo (en plena dictadura) para convertirse en algo parecido a los personajes de sus primeras novelas: maniático, avaro, insoportablemente narcisista, preocupado de las extensiones de su ego, asustado por las genealogías familiares, los avances de la enfermedad y la amenaza de la pobreza. Chile es, entonces, lo que late en el fondo de Correr el tupido velo. O, mejor dicho, la literatura chilena como el disfraz del resentimiento chileno, la envidia chilena, la ligereza chilena. En el libro, este país es retratado como un infierno familiar y social al modo de una comedia de vanidades donde el escritor y su familia lucen a veces felices, a veces desencajados, mientras busca formas de fugarse: beber, casarse, ir al psicoanalista, irse a Princeton o a Lota, fundar un taller literario. Todo, en el caso de Donoso, para convertir a quienes lo rodean en modelos para su obra o escribir otra novela más. Gracias a eso, a su capacidad para habitar de modo permanente ese lugar que despreciaba -y que para Lastarria se llamaba Espelunco; y Santa Teresa para Bolaño-, José Donoso se convirtió en nuestro novelista esencial de la segunda mitad del siglo XX, del mismo modo que Blest Gana lo fue del XIX. Tal y como señaló alguna vez Cyril Connolly sobre Joyce en su obituario, un artista como él -dispuesto a sacrificar vida y familia completa por su arte- sería imposible en estos tiempos. Por mi parte, espero que éste ya no sea el país que él describió, el que anotó día tras día mascando la nostalgia sazonada con odio. Ojalá éste ya no sea más el país de Donoso o, mejor dicho, vaya dejando de serlo: el país del eterno peso de la noche, del orden idiota de las familias, de los adultos que no pueden cuidar sus vidas y las de sus hijos porque su vocación por el gran arte o la gran novela paraliza toda su voluntad. Por supuesto, hay que celebrar a Pilar Donoso por esto. Hay que agradecerle por este exorcismo ineludible y por recordarnos la lección -moral, al fin y al cabo- de que la literatura nunca vale más que la vida. Porque es sugiriendo aquello como la hija consigue lo impensable. Cruzando voces y haciendo de tripas corazón, Pilar Donoso se libera para escribir esa novela total sobre Chile, que siempre fue la maratón interminable cuya redacción consumió a su padre, el fondo negro de sus obsesiones y que tomó forma como el corpus central de nuestro canon local. Eso hace que éste sea uno de los libros más hermosos y terribles publicados en los últimos años por acá, una forma final de sacar la basura a la calle y sanar de una vez por todas las heridas familiares mientras traza uno de los retratos esenciales sobre las desquiciadas relaciones entre arte y vida, cuerpo y literatura, experiencia y ficción jamás escritos en Chile.

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Perdido en Estados Unidos

12.15.2009
Carlos Fuguet, tío y personaje de Alberto Fuguet. Fuente: americas quarterly

"Perdido" así, en castellano, es el nombre de una composición que solía tocar Duke Ellington con Charles Mingus. Missing, así, en inglés, es el nombre de la nueva novela-reportaje-composición de Alberto Fuguet que ha publicado en Alfaguara. Fuguet estuvo tres días en Lima para presentar el libro, donde no solo disfrutó de la gastronomía gourmet ("los críticos de gastronomía tienen más influencia que los literarios" dice en "Apuntes Autistas", con razón) y de la selva peruana, donde busca locaciones, sino también de sus fans incondicionales desde Mala Onda. Pero el "BookTour" continúa y la bella e inquieta Liliana Colanzi lo entrevista para Americas Quarterly. Dejo algunas preguntas:

Colanzi: Missing aborda el tema del sueño americano: la posibilidad de reinventarte desde las cenizas y triunfar, sin importar quién eres o cuál es tu pasado. ¿Tu tío alcanzó ese sueño o fue la víctima de una fantasía?
Fuguet: Mi tío nunca tuvo—creo—el sueño americano. Sus sueños eran locales. El que lo tuvo fue mi abuelo que, al irle mal, pensó que USA podía solucionarle sus problemas y darle un final feliz a una historia que estaba mal. Fue tal su obsesión por este sueño tardío pero inmediato que no lo pensó dos veces y arrasó con todo con tal de cumplirlo. Creo que, en el camino, hipotecó a sus hijos, sobre todo a Carlos. Pero el hecho de que no le importó que sus hijos fueran a Vietnam, a la guerra, me parece que es algo que habla por sí solo. Tiene que haber estado muy desesperado. Respecto a Carlos, una vez que empezó a tropezar o vagar, creo que captó que America te da ciertas cosas que, en apariencia, parecen fantásticas, como eso de reinventarse o borrar tu pasado. Pero también es capaz de devorarte, dejarte a la deriva, abandonado. En ese sentido fue, digamos, una víctima. Creo que terminó peor o la pasó peor de lo que lo hubiera pasado en Chile.

Colanzi: Missing se anuncia como una investigación, pero se trata de una novela; empieza con una crónica, pero continúa con la recreación de las conversaciones con tu tío: ¿cuánto hay de realidad y cuánto de ficción?
Fuguet: Bueno, una investigación depende de la investigación y de los resultados de ésta. De verdad no sabía qué iba a pasar. Pero sabía que, encontrara a Carlos o no, estuviera vivo o muerto, había una historia ahí. Yo siento o defino a Missing como “un libro”. Un híbrido. La editorial quiso venderla como novela. Yo sentí que sí, lo era, pero una novela de verdad o una novela de no-ficción. No es “sólo” una investigación o una crónica ni una autobiografía ni una biografía. No es non-fiction puro porque, en efecto, hay un leve porcentaje de “mentiras” o “exageraciones”, pero diría que tiene un 95 por ciento de verdad. Además se lee—creo—como verdad y hay nombres reales. Creo que tuve que incluir “ficción” para mejorar la historia, para hacerla verdad.

Colanzi: Alguna vez dijiste que Santiago estaba más cerca de Nueva York que de Barcelona o Madrid. ¿Tu literatura también?
Fuguet: Espero. Y este libro, por default, es “americano”. Lo escribí pensando más en el canon de los libros de inmigración (más bien tratando de hacer algo distinto) y, claro, en libros y cuentos y películas y canciones que algunos que salen de lo que se llama “la América profunda”. No sé ni deseo que mis libros sean neoyorquinos pero sí quiero y deseo que sean “americanos”, que es otra manera de decir contemporáneo o vivo.

Colanzi: A quién te sientes más cercano, a Richard Ford o a Junot Díaz? ¿Te interesan los escritores latinos en los Estados Unidos?
Fuguet: Con Díaz conecto mucho con el tema del Spanglish. Creo que conecto más con Richard Ford, sin dudas. Amo Incendios, Rock Springs, la trilogía de Bascombe. Me interesan menos los escritores latinos-americanos que los “americanos-americanos”, quizás porque los primeros tienen más una agenda. Es decir, a veces siento que más que escribir acerca de la vida o de la condición humana escriben de lo complicado que es ser latino. Es una generalización pero así la siento. Me siento más cercano a un personaje de Ford y no por ser yo un alienado o un arribista o un wanna-be americano sino porque simplemente encuentro más conexión con un “perdido de Idahoe”.

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Moleskine Literario en Chile

Fuente: the nest

No, lamentablemente no quiero decir que voy a viajar a Chile, pese a que me encantaría abrazar y conversar con cada uno de los 5A de Santiago: Andrea, Alejandro, Alvaro, Arturo, Alberto. Pero no es posible. A lo que se refiere el título del post es a un artículo en el diario digital chileno Observatorio de Medios donde se habla de este Moleskine Literario y su repercusión entre los escritores chilenos. Espero que entre esos lectores no se encuentre la Pilar Donoso y se moleste de mi confesión de la vez pasada. Dice la nota:

Los escritores chilenos observan con atención al peruano Iván Thays (39). Creador de varios blogs, entre ellos “Moleskine” (el más popular), ha marcado tendencia en este mundo y es nombrado en forma recurrente a la hora de consultar por sus bitácoras preferidas. “Qué bueno que en Santiago han mencionado mi blog”, exclama desde Perú. Su sitio es visitado con frecuencia por Pablo Simonetti (46), Rafael Gumucio (38) y Carlos Franz (49), entre otros. “El de Iván Thays es una referencia, es informativo por lo tanto cumple una función”, dice Alejandro Zambra (33). “Mi referencia es el contador, que le da cerca de 1.500 visitas diarias”, dice Thays. Zambra destaca que ésta es una forma de escritura “que todavía se está configurando”. Sin embargo, tiene reparos: “No me gustan los blogs que son demasiado autorreferentes, deberían ser como cuaderno de notas”. Alcance compartido por Rafael Gumucio: “Me cargan los blogs que me parecen una muestra terrible de impudor egolátrico”. No obstante, revisa Moleskine, que también es el preferido de Pablo Simonetti. “Si Henry James o Philip Roth tuvieran uno, claro que los visitaría”, agrega el autor de “Madre que estás en los cielos”, quien no posee una bitácora por falta de tiempo. “Creo que no tendría cosas interesantes que postear con la frecuencia y velocidad que exige ese medio”, revela en cambio Carlos Franz, desde Madrid. [...] En Chile el fenómeno recién empieza a tomar fuerza y entre los precursores están Jorge Baradit, Alberto Fuguet y Álvaro Bisama. Este último creó su sitio “El comelibros” hace 3 años y estuvo activo 24 meses, pero lo dejó. “Me aburrí. Tienes que dedicarle mucho tiempo y son cosas que te consumen, como Facebook”. Alberto Fuguet, en cambio, participa activamente en la renovación de su blog, el que surgió para tener su propio medio de comunicación global. “Lo considero un medio de expresión en el sentido literario, no es un diario de vida ni una bitácora”, recalca.

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Missing en Lima

11.27.2009
Invitación del grupo Santillana a lectura de Alberto Fuguet. Fuente: moleskine

Y ya que hablamos de Alberto Fuguet y su novela Missing (Alfaguara) recupero del blog de Alberto, Apuntes autistas, esta entrevista que José Tsang le hizo para la revista "Caretas" de la semana pasada y que anticipa algunos de los temas del libro. Dice:

–En Missing, tu tío Carlos no es el único tema. Reflexionas sobre por qué crear.
–Missing es también una investigación acerca de la memoria de mi familia y mi rol como el escritor de ella, de qué es una novela o cómo se escribe una, y de los riesgos de la inmigración. Es más que un libro o la invención de un mundo. Con Missing fui detective, removí secretos y alteré destinos. Eso, por muy intenso que sea un libro, se logra poco.

–¿Cómo ha reaccionado tu familia? ¿Sigues siendo el incomprendido?
–Ahora soy el regalón. Acá la gente pensó que me habían desheredado. Todo lo contrario: están felices. Le pedí a mi padre su bendición para escribir Missing. Por algo soy el escritor de la familia. Es cierto: algunos quedan mal pero eso no implica que sean malos. Las familias normales no tienen artistas; sí las raras, las disfuncionales. Quizás la pasé mal pero ya no.

Missing empezó como un pedido de la revista Etiqueta Negra. Ahora están el filme Sudor e Iquitos.
–No quiero hablar mucho de Sudor, porque mientras menos se habla, más se hace. Eso sí, el apoyo de la gente de Loreto es asombroso. Respecto a planes, estoy a la espera de Perdido, la novela gráfica basada en el guión que no se filmó. Y estoy armando un libro de cuentos para el otro año, justo para los 20 años de la salida de mi primer libro de cuentos. También rodaré un corto en marzo acerca de un sudamericano que intenta tocar country en Nashville.

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Hoy: Feria del Libro Ricardo Palma

Cartel de la feria. Fuente: elcomercio


A pesar del duro golpe que recibió la tradicional Feria del Libro Ricardo Palma de Miraflores, al negársele el permiso de realizarse en el Parque Kennedy, la Cámara Peruana del Libro a buscado el mal menor y regresa al vértice del Museo de la Nación El acceso no es fácil, no hay la posibilidad de ir a pasear todos los días por el parque y ver novedades como otros años, está muy junta en fechas a la Feria Internacional del Libro para hacer una diferencia, así que el éxito está por verse. Pero al menos en el aspecto de organización de eventos culturales, Doris Moromisato no se ha quedado atrás y la feria Ricardo Palma trae bastantes invitados atractivos. Se inicia hoy viernes 27 de Noviembre y estará hasta el 10 de diciembre. Dice la nota:

Con el lema “la tradición va donde tú estés”, la Feria del Libro Ricardo Palma se monta este año en el Vértice del Museo de la Nación, en San Borja. Los que estábamos acostumbrados a pasearnos por el parque Kennedy de Miraflores por esta época del año para ojear las novedades editoriales y aprovechar para adquirir libros que de otro modo no conseguiríamos, tendremos que cambiar nuestra rutina para disfrutar este placer. Pero si bien el cambio de costumbres siempre genera molestias, debemos reconocer la capacidad de movilización de esta feria, lo que demuestra que está más viva que nunca. Hoy la feria se inaugura a la 1 p.m. y estará abierta al público hasta el 10 de diciembre. Habrá un importante homenaje a los 80 años del nacimiento de Julio Ramón Ribeyro y a esto se debe el nombre del recinto ferial: La ciudad de Ribeyro, en la que todos sus espacios públicos y “calles” tienen nombres de sus libros. Además habrá un homenaje a los 30 años del personaje Cuy (cómic), del escritor Juan Acevedo. Como siempre, nos visitarán destacados escritores extranjeros: Ariel Olivetti (Argentina), Álvaro Bisama (Chile), Alberto Fuguet (Chile), Margarita García (Colombia), Sergio Ocampo Madrid (Colombia), Mauricio Vargas (Colombia), Vivian Abenshushan (mexicana que presentará su libro “Para entender: Julio Ramón Ribeyro”), Marco Antonio Campos (México), Leandro Sagastizábal (Argentina) y Vanessa de Oliveira (Brasil). Además, como siempre habrá muchos lanzamientos de libros para niños. Paralelamente a las actividades literarias y a las presentaciones de libros con recitales musicales, los visitantes podrán gozar de conciertos de Miki González, Shantall, La Mente, Los Mirlos y Sabor y Control.

En este blog de "El Comercio" pueden ver la programación de la Feria. Lo más destacado de hoy es la presentación del libro de Alberto Fuguet Missing (Alfaguara) a cargo de Renato Cisneros en el Auditorio Julio Ramón Ribeyro. A las 7:00 pm. Y mañana, a las 12 am, estará Fuguet en el Ovalo Gutiérrez (librería Crisol) leyendo unos fragmentos del libro.

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¿Es Carver Carver?

6.08.2009
Raymond Carver y su esposa Tess. Fuente: new yorker

Pronto se publicarán en castellanos los polémicos cuentos sin editar (es decir, Carver sin Gordon Lish) de Raymond Carver. Lo que parece un capricho o angurria de viuda podría tener sentido. Habrá que leerlo. Por lo pronto, Alberto Fuguet se pregunta en la revista Ñ: ¿Es Carver Carver? La respuesta es muy adecuada: No se puede redecorar una casa si la casa no existe. Dice Fuguet:

De nuevo: ¿es Carver Carver?
Claro que sí.
Lish hizo su traba­jo y me da lo mismo si fue mala persona. Su versión no sólo es mejor sino que capta la esencia de Carver y quizás logró que un buen cuento se transformara en un relato fundacional de una es­tética-ética nueva. Carver no era un niño. Es cier­to que no tenía mucho dinero y también un pasado. Pero Carver aceptó las recomendaciones de Lish. Pudo decir no. No lo hizo. Creo que no lo hizo porque en­tendió que sus cuentos mejora­ban con la mirada de Lish. Por eso aceptó. No se puede redecorar una casa si la casa no existe. Tampoco po­dar un árbol que no tiene ramas. Es atractiva la idea del autor-co­mo-mártir, el autor como ser au­tónomo y, en estos días, nada es más atractivo que la moral del making off . La verdad es que me da lo mismo cómo se hizo. Lo importante es que se hizo. Tess Gallagher, su "creativa" viuda, y los que han querido "limpiar el nombre" de Carver sólo están logrando iluminar la labor de al­guien que debería permanecer en las sombras: el editor. Pero esta notoriedad de Lish es pasa­jera: Carver es y será Carver y Carver es tan fuerte (mucho más que el hombre llamado Raymond Carver) que podrá superar inclu­so que publiquen sus cuentos en eso tan ridículo llamado "Versión Original" y que, en el mundo del cine o de la música, no sólo no es tema para escándalo sino es señal de orgullo acceder a esos grandes productores o montajis­tas (Phil Spector, George Mar­tin) que logran sacar lo mejor del artista. Porque al final de eso se trata. Al menos me gustaría pen­sar que sí.

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Caicedo en el Bafici

4.02.2009
Andrés Caicedo. Fuente: radarlibros

"¿Cómo alguien que acaba de comprar una heladera se suicida?" se preguntó ayer Luis Ospina en el Bafici, donde junto a Alberto Fuguet habló ayer en una mesa redonda sobre Andrés Caicedo. Albero Fuguet se encuentra promocionando el libro Mi cuerpo es una celda que le dedicó al escritor caleño (y que yo reseñé hace unos meses en este blog). El suicidio fue uno de los temas tocados:

Para Fuguet que enseguida recogió el guante da para pensar que "se le fue la mano" con los 60 seconales (el mismo final que eligieron, entre otros, Charles Boyer, Marilyn Monroe, Judy Garland y Alejandra Pizarnik) justo después de recomendar por carta, tal como aparece en el libro, que hiciera una crítica justa (buena) de Taxi Driver, del genial Scorsese, un película, que a priori es más inspiradora que depresiva. "Él sabía perfectamente que matarse iba colaborar a su mito y efectivamente lo logró. Si bien no era una estrella sí salió en un diario 'se suicidó un crítico de cine caleño'. El suicidio es parte de su obra, por eso iba dejando notas y así como a Luis Ospina le tocó recoger parte de su legado ahora me tocó a mí", insistía minutos antes Fuguet para justificar porqué hizo su "own private Caicedo". "Yo también quería saber por qué se mató, pero también sentía que Caicedo tenía que llegar a más gente, salir de su país, donde sólo era considerado como un rockero. Yo sentí que tenía que cumplir ese rol y a la larga es por agradecimiento, porque él contribuyó a hacer este mundo más fácil", se emociona un ahora emocionante autor de Sobredosis.

Por otra parte, también la moda Caicedo fue comentada en la mesa:

"A mí también me molesta esté de moda, pero yo lo había leído antes", se ufana Fuguet. "Es una etapa, y este tipo se merece la oportunidad de acceder a nuevos lectores. Esto -un documental, una conferencia y una charla casual sobre el autor- era impensable hasta hace poco tiempo incluso en Bogotá. Hace cinco años era un fenómeno exclusivo de Cali", se calma Fuguet (...) De una forma u otra la sala y el auditorio del Espacio Bafici estaba colmado de jóvenes que reafirmaban el mito de la iglesia caicedeana. No había tantos, como por ahí se dijo, lookeados como el rey muerto, como los que asquearon a Fuguet cuando los vio drogándose y añorándolo, besando su lápida en el cementero caleño donde Caicedo descansa. "Caicedo era joven y estaba embobado con los jóvenes. Era un chico de 24 años, un autor en proceso. Por eso creo que ¡Que viva la música! es más que nada para jóvenes, pero Mi cuerpo es una celda tiene la capacidad de alterarte tengas la edad que tengas", promete. (...) Entre el mito, el personaje, la pose cool y desafiante tomándose "el paquete", queda nada más que su prosa vertiginosa, apurada y abrupta, como sus textos. Queda también la última y celebratoria reflexión de Fuguet: "Que se presente un libro de él en el Bafici significa que Caicedo logró lo que siempre quiso lograr".

A propósito, en Radar Libro aparece el epílogo al libro de Norma dedicado por Fuguet a Caicedo. Es de lo mejor del libro, no pueden perdérselo.

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Fuguet, no Caicedo

2.09.2009
Lectura en Starbucks de Trujillo. Foto: moleskine

1.-
Primera confesión: En 1994, un amigo escritor colombiano que moriría unos meses después, autor de Opio en las nubes, me regaló en Barquisimeto su propio ejemplar de Que Viva la Música en la que, sospecho, era una primera edición. Fue un gesto de desprendimiento insólito motivado solo por una conversación en la que me declaré fan de los Rolling Stones. Leí la novela en Lima apenas regresé de aquel encuentro, y la encontré muy mala. Unos meses después, la vendí en un lote de libros viejos a un precio miserable ignorante de la celebridad que luego adquiriría Andrés Caicedo. Pese a ello, lo único que en realidad lamento es haberme desprendido de un objeto que le perteneció al bueno de Rafael Chaparro.

2.-
Segunda confesión: Apenas me enteré por internet de la aparición de Mi cuerpo era una celda (Norma) supe que era un libro que jamás leería. Las fotografías de Caicedo como hippie o como nerd me hartan -la edtorial Norma en Lima ha mandado hacer una ridícula publicidad con la silueta recortada de Caicedo cogiéndose los huevos-, su novela y sus cuentos me parecen malos, su actitud suicida es una mitología adolescente de la que ya tuve bastante con Luis Hernández (quien, a diferencia de Caicedo, por lo menos era un buen poeta). ¿Por qué tendría que leer, entonces, un libro dedicado a un autor que considero menor y sobrevalorado? Lo único que me tentaba era que el autor era Alberto Fuguet (amigo mío y a quien respeto como escritor) y la curiosidad del método de composición que Alberto había elegido -a manera de montaje a partir de la correspondencia y los artículos de Caicedo- para redactar el libro. Pero eso no era suficiente para comprarlo. Desde que dejé Vano Oficio ya no me regalan nada, así que debo pensar bien qué comprar y qué no. Y este libro era un no rotundo.

3.-
Tercera confesión: Nunca entendí aquella fascinación que tiene Alberto Fuguet por los personajes looser de la literatura. Por recomendación en su blog vi las dos temporadas de Californication y su ídolo-modelo de escritor, Hank Moody, me parece un completo imbécil (su ex esposa, en cambio, está muy guapa y salva la serie). Siempre he pensado que Alberto se defiende a puños cerrados contra lo "literario" porque, en el fondo, le teme. Probablemente, siente que en un mundo de lectores cultísimos y escritores virtuosos, él es un salvaje que no puede ni sabe competir. Es como si todo el tiempo estuviera esperando que Donoso lo eche de su taller por no haber leído a Dostoievski. Incluso su desprecio por la obra de ficción de los autores, que lo conduce a sobreestimar las obras de no-ficción de algunos, me parece sospechosa y sintomática de alguien que teme ser rechazado por el mundo (mucho más complejo y con reglas más imprecisas que el de los diarios personales y las correspondencias) de la poderosa ficción. A pesar de eso, Fuguet no sólo es un buen escritor de ficciones sino, además, una persona capaz de crear generaciones y lectores, como lo hizo con McOndo. Y ojo que no es fácil conseguirlo. Decenas de editores, escritores, prologuistas, agentes literarios y periodistas han intentado crear un grupo de escritores identificable y reconocible para promocionarlos, y no lo han logrado jamás. A Alberto le bastó una palabra, McOndo, para conseguirlo. Pese a ello, ese compulsivo comedor de sushi que es Alberto Fuguet desconfía de la literatura y prefiere meterse en un mundo definitivamente más competitivo, frívolo (y menos complejo por lo general) como es el del cine. Un mundo lleno de concesiones y donde un solitario escéptico, como él, debe lidiar con productores mezquinos y actores divos. Una contradicción aparente. Por eso no me llamó la atención que Fuguet finalmente escogiera como ídolo literario ("amigo imaginario" lo llama en el libro) a un escritor menos talentoso que él como Caicedo. Es el camino inverso al de Mario Vargas Llosa (ídolo literario de Caicedo y del mismo Fuguet, por cierto) quien le dedica años de investigación a obras auténticamente transgresoras, fundamentales y prometeicas como las de Víctor Hugo, Flaubert, Gabo u Onetti. Fuguet en cambio prefiere dedicarle su tiempo a autores cuya discreta obra no ha influido en nada al mundo literario al que Fuguet pertenece e influye, aún sin quererlo.

4.-
Cuarta confesión: Tenía calor en Trujillo. Una persona con la que debía encontrarme me falló, y otro amigo me dijo que lo esperase unas horas. Me metí en una librería y compré Mi cuerpo era una celda para leerlo, para más mcondianismo, en un Starbucks de aire acondicionado. ¿Por qué compré ese libro y no otro? Bueno, sí compré otros libros, pero de pronto pensé que sería bueno leer lo de Fuguet con todas las expecatativas en contra, y dejarlo olvidado en una mesa cuando mi amigo viniese a rescatarme. Sin embargo, el libro me atrajo. No ha logrado convencerme de que Caicedo es un buen escritor de 24 años (no es esa la intención del libro, además), y no comparto la opinión de Alberto de que sus críticas de cine o su correspondencia son más respetables que sus textos de ficción, pero hay algo en ese libro que rescata al personaje. Y es el método de composición. Curiosamente, lo que Fuguet ha descubierto es algo que jamás pretendió hacer: que la vida de cualquier sujeto puede resultar atractiva e incluso intensa cuando detrás de él hay un buen montaje. Este libro es lo más Puig que he leído en mi vida. Las cartas intrascendentes, las lamentaciones adolescentes en su páginas de diarios y las impresionistas críticas de cine empiezan a adquirir sentido al aparecer montadas una sobre otras, del mismo modo como las fotografías más anodinas de alguien podrían adquirir significado hasta épico si son filmadas por un director genial, con un soundtrack motivador y un montaje inteligente. No voy a decir que no me ha conmovido el personaje: aquel muchacho ingenuo que a los 21 años pretende vender un guión de cine en Los Angeles sin saber las reglas formales de cómo se hace un script; aquel chico edípico que le pide plata a su madre, que anda enamorado de sus hermanas, y le envía cartas llenas de temor al padre; el cinéfilo solitario y rabioso; el hippie nerd; el amante de la música que lo mismo cita a los Rolling Stones que a la Fania o a un bolero de Leo Marini; el bisexual reprimido, cuya ambiguedad sexual no es lascivia sino, al contrario, anafroditismo y soledad terminal; el enamorado de una casquivana que al final lo desprecia y lo cornea; y aquel que, antes de cumplir con su tantas veces anticipado suicidio, el mismo día que recibe los ejemplares de su novela, se da tiempo de escribir una carta llena de comentarios técnicos sobre películas a un amigo. Sí, es un buen personaje, pero en todo ese espectro el Andrés Caicedo escritor está muy por debajo de la línea, algo anecdótico casi. El empeño de Alberto Fuguet de convertirlo en el eslabón perdido entre el Boom y McOndo es fallido. Sin embargo, no lo es el convertirlo en un personaje real, complicado, entrañable, un ser humano lleno de contradicciones luminosas, de aquellos que parecen existir solo en las mejores ficciones y jamás en la realidad. En este libro, escrito con las palabras de otro, Alberto ha firmado algo más que un método de composición o un homenaje a un ídolo literario. Lo que ha hecho, en realidad, es escribir una de las más sensibles, sofisticadas e inteligentes obras de ficción escritas por los autores de su generación en los últimos años. Y Alberto ni se ha enterado.

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FUGUET y OSPINA por Mordzinski

11.13.2008
William Ospina y Alberto Fuguet. Foto: Daniel Mordzinski

La última vez que vi a Alberto Fuguet, en Lima, fue rapidísimo, él estaba apurado, sin mirar a los ojos, con cara de pocos amigos y sin ganas de bromas. Por su blog y sus entrevistas me doy cuenta de que anda medio de malhumor, sin ganas de juegos. Pero no puede evitar el ciclón Mordzinski, que es capaz de parar de cabeza a cualquiera y desnudar al del costado, que lo obligó a sentarse en un subibaja (¿cómo se escribe eso?) de Buenos Aires junto al colombiano William Ospina. ¡Sonríe para la cámara, Alberto! Hasta Richard Price alguna vez ha sonreído, estoy seguro. Y quizá hastá Caicedo.

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Arranca la FILBA

11.12.2008
Los Directores de Filba, Soledad Costantini y Pablo Braun, sostienen el Domo. Foto: blogFilba/ mordzinski

Como ya he comentado un par de veces antes, se está llevando en Buenos Aires la Feria Internacional de Literatura de Buenos Aires en el Malba. Aquí está un estupendo blog con fotos de Mordzinski para que se enteren cómo van las cosas, quiénes van, cuál es el programa, etc. Dice la revista Ñ:

El festival está dirigido por Pablo Braun y María Soledad Costantini. Los patrocinadores de Filba son la revista cultural Ñ de Clarín, la librería y editorial Eterna Cadencia, Petrobras y la cadena hotelera española NH. En esta primera edición del Filba el eje está puesto en los "Circuitos", esto es, en la idea de los desplazamientos en la literatura: la escritura de viaje, el cambio de género o el uso de otras formas de narrativas. La presentación oficial para el periodismo se hizo ayer, con los escritores Mario Bellatin y Santiago Roncagliolo -llegados desde México y Perú- junto a Pablo Braun -coordinador general del Filba-y Mariana Sández, coordinadora de proyecto y programación. Bellatin dijo que ve en el festival "un lugar donde están planteadas las inmensas preguntas actuales de la literatura".

Un tema central de la FILBA es un homenaje, organizado por Edmundo Paz Soldán, para Roberto Bolaño:

Tres paneles dedicados a evocar la obra del ya fallecido escritor chileno Roberto Bolaño. Al respecto, el peruano Roncagliolo dijo que Bolaño es un "faro" para su generación. "Bolaño comienza con un escepticismo, una especie de desconcierto con respecto al canon oficial de la literatura", dijo Roncagliolo. El mexicano Bellatin destacó que Bolaño actuó más como una "carta de presentación" para su generación, no tanto como "una guía de los caminos a seguir".

Aquí una lista muy breve de participantes, además de los mencionados Bellatín, Roncagliolo, Paz Soldán (y Daniel Alarcón y Leonardo Valencia, Andrés Neuman, Pedro Mairal, Horacio Castellanos Moya... Alejandro Zambra al final no podrá ir):

Entre los intelectuales de aquí y del exterior, estarán Alan Pauls y María Moreno; los brasileños Arnaldo Antunes y Elisa Lucinda; el mexicano Juan Villoro; los chilenos Alberto Fuguet, Pedro Lemebel; y los estadounidenses Nicole Krauss y Mark Axelrod.

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Fuguet en Bs As

11.11.2008
Alberto Fuguet cuando estuvo en Lima. Fuente: cinencuentro

Alberto Fuguet se encuentra en Buenos Aires para participar, junto a una decena de escritores latinomericanos, en el Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (Filba). En Página12 aparece una entrevista a Alberto en la que se habla, sobre todo, del rol mediático del escritor, una obsesión de Fuguet (en sus ensayos, porque en sus películas o libros no aparece mucho ese tema me parece). Dice:
La vida es una película. Todo ahora es show. Pero insisto: no todos hacen show en la vida real ni en la red. Hay gente que se ve a sí misma como una cinta de arte o un documental de bajo presupuesto. Quizá todos sienten que desean ser parte de la red, del gran escenario, pero no todos creen que la vida es un programa de farándula. Supongo que publicar es mostrarse, exhibirse, sea en la red o en las librerías; pero otra cosa es hacer show, quilombo e inventarse un personaje. Yo al menos creo que la literatura tiene que ver con encontrar un modo de expresarte mejor de lo que te expresas en la vida.

También habla mucho de Andrés Caicedo, su nuevo ícono (o curioso alter-ego o hermano gemelo a la distancia de los años) los blogs y hasta se anima a decir quiénes tendrían ahora un blog:

Ahora publiqué un libro llamado Mi cuerpo es una celda, una suerte de autobiografía del escritor colombiano Andrés Caicedo, que se mató a los 25 años en 1977. El enviaba y enviaba cartas, casi a destinatarios desconocidos. Sin duda, Caicedo era un blogger, un tipo que necesitaba postear más de una vez al día. Todos aquellos escritores que tuvieron una gran correspondencia o tuvieron diarios son autores que hoy encontraríamos en la red. Desde Pizarnik a Pavese, todo aquel que siente que necesita comunicarse pero no sabe cómo, la red es un hogar.

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FILBA en Buenos Aires

8.28.2008

Logo del festival. Fuente: filba

Mientras estuve en Europa, me enteré de que varios amigos míos estarían en Buenos Aires para el FILBA, el Festival de Literatura de Buenos Aires, organizado por el MALBA y con el auspicio del Suplemento Ñ. Ellos presentan el festival como "la crema" de la literatura latinoamericana (aunque hay autores de otras partes) reunidos en torno a la figura homenajeada que es Roberto Bolaño. La cita es a mediados de noviembre.

El eje movilizador, que travesará cada una de las actividades del festival –con sede en el Malba– será "la idea del desplazamiento, que en sus sentido metafórico es una especie de cambio en movimiento, la forma en que percibimos la realidad: como un constante cambio de piel", explicó Mariana Sández, directora de programación. Llegarán a la ciudad casi treinta invitados internacionales a los que se sumarán otros tantos escritores argentinos, pero el gran protagonista de la fiesta será el narrador Roberto Bolaño, a cinco años de su muerte y de su consagración, en el encuentro de escritores de Sevilla, a mediados de 2003, como el mejor y más influyente novelista de su generación. De origen chileno pero autodefinido latinoamericano, el autor de Los detectives salvajes, Estrella distante y 2666, que con su muerte prematura pareció cumplir la última condición para convertirse en leyenda. "Es un autor cuya obra es inagotable y no deja de generar interrogantes", consideró Sández.El 12 de noviembre, el arranque tendrá el sello del filósofo y político italiano Gianni Vattimo que, con una conferencia sobre la hermeneútica y el viaje, abrirá los paneles reunidos bajo la temática "Cartografías literarias", dentro de la cual, además, habrá mesas de debate y conferencias sobre la nueva figura del escritor trasnacional y globalizado, la adopción, por parte de los autores, de ciudades ajenas y nuevos idiomas como contexto de escritura. Y también la configuración del escritor en tránsito, prisionero de una agenda que lo coloca hoy en Buenos Aires y mañana en Frankfurt.

La lista de participantes incluye a varios conocidos de Moleskine Literario y el Bogotá39, partiendo por Daniel Mordzinski. Algunos de ellos son: Arnaldo Antunes, Elisa Lucinda y Daniel Galera, de Brasil; Pedro Lemebel, Rodrigo Rojas, Alejandro Zambra, Cecilia García Huidobro y Alberto Fuguet, de Chile; los estadounidenses Nicole Krauss y Mark Axelrod, y los españoles Antonio Gamoneda y Carme Arenas. También Juan Villoro y Mario Bellatin, de México; los colombianos Nicolás Buenaventura y William Ospina; Horacio Castellanos Moya (Honduras), Claire Keegan (Irlanda), Gianni Vattimo (Italia), Daniel Alarcón, Santiago Roncagliolo (Perú), Tomasz Piatek (Polonia) Edmundo Paz Soldán (Bolivia) y el fotógrafo Daniel Mordzinski, que participará del encuentro y retratará a cada uno de sus participantes. También se unirán una cuenta de argentinos, como Leopoldo Brizuela, Martín Kohan, Pedro Mairal, Gonzalo Garcés, Washington Cucurto, Andrés Neuman, etc.

Actualización 29/08.- Me dice Alberto Fuguet que no podrá asistir al FILBA

Actualización 3/09.- A pesar de que Fuguet me dijo que no asistiría al FILBA, ahora ha cambiado de opinión y sí asistirá. Una suerte porque los Alberto siempre tiene algo que decir, polémico y audaz o simplemente provocador, y sería una pena sus ausencia. ¡Disfruta Buenos Aires, Alberto!

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Fuguet sobre VLL

8.27.2008
Vargas Llosa adolescente fugueteano. Fuente: fuguetblog

Cuando conocí a Alberto Fuguet todo hacía indicar que no podríamos tener ningún punto en contacto. Por entonces yo andaba despotricando de las novelas callejeras, muy generación X, y él era casi un abanderado de esa generación para algunos autores de entonces. Pero bastó que conversáramos unos minutos para descubrir que había un gancho común, muy intenso: nuestra admiración por Mario Vargas Llosa (que luego compartiríamos con Paz Soldán). Eramos unos "incondicionales" como él nos llama en el artículo. Fuguet no deja de hablar de Vargas Llosa y en este texto, escrito para Perú21, colgado en su blog y titulado El fundador (literario) de la patria, lo deja explícito:

Uno de los regalos más grandes que ha me hecho MVLL es que me hizo pensar que yo también podía ser escritor y que podía ser latinoamericano. Que lo podía imitar: su mundo era su mundo, por cierto, pero también era el mío. VLL me dijo desde muy temprano: la gente de clase media, que toma helados y va a la playa o a colegios horrorosos, también son un tema digno de transformar en arte. Úsalos. Aprovecha tu propia experiencia. No todo es imaginación febril y exuberante. Lo fascinante del primer VLL es que sus libros no parecían arte, no tenían ese olor culterano y denso y, sin embargo, casi de refilón, me hacían sentir cosas. Los libros de VLL parecían inyectados de vida y esa vida venían del norte, de Perú, y desde entonces, para mí, Lima era donde estaba la fiesta, Lima era la ciudad que construyó en mi inconsciente. Vargas Llosa democratizó la literatura y le dio oportunidad a todos para que creyeran en sí mismos. Sólo por eso, que no es poco, estaré siempre agradecido y en deuda. Mi impresión es que no soy el único. Yo, que partí solo, me he ido dando cuenta de que tengo muchos más hermanos de lo que imaginaba. Somos muchos los que creemos en MVLL, que siempre estaremos a su lado, que nos de la mismo sus fetichimos ideológicos. Estamos en todas partes, tenemos sus libros subrayados, y aquellos que no somos peruanos no podemos, no somos capaz, de separar Perú de Vargas Llosa. Perú nos dio Vargas Llosa y Vargas Llosa nos dio el Perú (...) los incondicionales somos aquellos –miles- que admiramos, recomendamos y defendemos a MVLL a pesar de todo: a pesar de algunas de sus ideas; a pesar de que esas mismas ideas lo colocan en el lado de los castigados por los “iluminados y políticamente correctos”; a pesar de ciertos errores mediáticos o ser candidato a la presidencia o a ciertos excesos algo jet-set; todo esto da lo mismo: cuando uno se hace fan-discípulo-adicto a Mario Vargas Llosa, uno sella el pacto con sangre. Para siempre. La amistad y la lealtad –se sabe- está por arriba de todo. Uno en esta vida tiene que ser agradecido.

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Claudel en cine

8.26.2008
Philippe Claudel cineasta. Fuente: adn.es

Philippe Claudel es un narrador del cual algunos pueden haber leído, editado por Salamandra, su galardonada Almas grises (título ruso por donde los hay). Pero al parecer, Claudel ha sido también tentado por el cine y el ADN.es aprovecha el estreno de su película Hace mucho que te quiero ("chispeante" la califica The Hollywood Reporter) para enumerar los fracasos de los escritores metidos a cineastas. Dice la nota:

El escritor francés Philippe Claudel es uno de los últimos en probar los poderes de la dirección. Después de presentar, e incluso competir por el Oso de Oro, Hace mucho que te quiero en el Festival de Berlín, ahora estrena esta cinta en los cines españoles. "Todo esto no lo hubiera podido explicar en una novela", explicó hoy el francés en una rueda de prensa, según recoge EFE. "Cuando hice este guión era una historia tan cercana para mí que quería llevarla a la pantalla para poder trasmitir esos silencios y esa luz que lleva implícita la historia. Era como una paleta de colores que quería plasmar", subrayó

Algunos de los fracasos recordados por el ADN.es son:
En las últimas semanas también ha podido verse el resultado de los quehaceres cinematográficos de dos reconocidos escritores: Michel Houellebecq y Alessandro Baricco. Ambos escogieron el prestigioso Festival de Locarno para enseñar sus criaturas, pero ni la adaptación de La posibilidad de una isla del primero ni Lezione 21 del italiano, han logrado convencer a la crítica. La decisión del público deberá esperar hasta este otoño, cuando se estrenen en las salas. Es conocido el batacazo que sufrió Mario Vargas Llosa cuando decidió probar suerte en el séptimo arte. En 1973 creyó que era el más idóneo para llevar al cine su novela Pantaleón y las visitadoras y se puso detrás de la cámara sin complejos. Han pasado 25 años y ahora no tiene problemas en reconocer que preferiría no acordarse de esa experiencia que, como aseguró recientemente en un congreso, fue una verdadera "catástrofe". Y es que controlar los entresijos de la narración y el lenguaje literario no asegura, ni mucho menos, el dominio de la creación audiovisual. El escritor y crítico de cine Vicente Molina Foix también probó una vez este codiciado manjar y salió con indigestión. Sagitario fue su prueba de fuego y, después de ella, decidió que era mucho mejor seguir escribiendo y reservar al cine como mero protagonista de novelas y ensayos. La última película de Paul Auster tampoco dejó buen sabor a la crítica. Aunque fue aplaudido con el guión de Smoke y con la dirección de Blue in the face, La vida interior de Martín Frost, la cinta a partir de una pequeña referencia de su novela El libro de las ilusiones, fue tachada de vaga, cutre y estirada al máximo.

Obviamente, no dice nada de nuestro Alberto Fuguet. ¿Exito o fracaso?

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Encuesta: Zambra

8.17.2008
Alejandro Zambra, aún con pelo largo, en Mérida. Fuente: plátano verde

Cual si fuera la final de 100 mts en natación entre Michael Phelps y Mirolad Cavic, la final de la encuesta de Moleskine Literario ha estado muy peleada y tiene que ser analizada desde tres ángulos distintos. ¿Cuál es el escritor chileno cuya presencia genera más expectativas en la FIL Lima 2008? fue la pregunta. Aunque al principio el triunfo era innegable para Alberto Fuguet, al final hubo una remontada impresionante de Alejandro Zambra. Al final, hay un empate técnico aunque curiosamente hoy Zambra tuvo un voto más mientras escribo esto y queda como el ganador por milímetros. Tanto Zambra como Fuguet pueden estar satisfechos. El espíritu olímpico también se respira en Moleskine Literario.

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Fuguet en Lima

7.30.2008
Alberto Fuguet. Fuente: atinachile

Aunque se fue el lunes pasado, Alberto Fuguet va ganando la encuesta de Moleskine Literario sobre el autor chileno cuya presencia en la FIL Lima 08 genera más expectativas en los lectores. Esa expectativa ha sido colmada con entrevistas en diversos medios: El Comercio, La República y hoy en la sección Página Central de Perú 21, entrevistado por José Gabriel Chueca. Ahí da algunas opiniones sobre el Perú, un país que conoce bien por innumerables visitas. Cuándo se le pregunta cuál es su relación con el país, responde:

Nunca me enseñaron nada negativo. Yo me siento muy agradecido del Perú, y me intriga. Puede ser casualidad y narcisismo, pero la primera vez que salí de Chile como escritor fue a Perú. Aunque fuera nuestro enemigo, es como lo de Jerry Lewis con Francia. Me siento agradecido. Es un país muy distinto a como lo veo hoy. Perú me ayudó mucho a concebir McOndo. La idea sobre Perú es que todo el mundo anda con sus quenas, pero uno llega a la avenida La Marina y encuentra todo esto lleno de casinos, con Estatua de la Libertad, patético... Mucho más freak que Chile.

Una respuesta muy clara, además, es la que hace sobre la dictadura de Pinochet y lo que esperaba Fuguet para su país. Una respuesta siempre polémica en boca del escritor que nombró célebremente a su generación como "McOndo":

Que no me afectó mucho. Y la dictadura maoísta. Yo no podía escuchar música en inglés ni ver películas en inglés, no podía leer Rolling Stone. Me acuerdo de que llegó un tipo de Concepción y hubo un cónclave porque él usaba guantes, aro y pelo azul y escuchaba The Cure. Yo quería que Pinochet se fuera, pero no que, luego, viniera Stalin. Yo quería que la gente bailara lo que quisiera bailar.

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La FIL Lima se presenta

7.10.2008
Mario Vargas Llosa visitará la FIL Lima 2008. Fuente: lifes is one

Todos los diarios hoy han presentado la nota de prensa de lo que será la próxima FIL LIMA 2008, que se inicia el 24 de julio y que se llevará a cabo en el mismo local del Jockey Plaza (a pesar de que el año pasado se dio por descontado que se buscaría nueva sede). El País Invitado de Honor será Chile y la lista de autores es la siguiente:
De ese país, entre otros escritores, estarán Jorge Edwards, Premio Cervantes y reciente ganador del premio Planeta por su novela La casa de Dostoievski, y el poeta, también Premio Cervantes, Gonzalo Rojas. Asimismo, estarán presentes sus compatriotas Diamela Eltit quien presentará su libro Jamás el fuego nunca; Pedro Lemebel, polémico escritor y artista visual que combina la performance, el travestismo; Óscar Hahn, ganador del Premio Casa de América de Poesía Americana; Pablo Simonetti y Alberto Fuguet, con su novela gráfica Road story. Apuntes autistas, hecha junto al dibujante Gonzalo Martínez.

También habrá homeanjes a dos autores desaparecidos: Alejandro Romualdo Valle y Pilar Dughi. Y al poeta Antonio Cisneros y al crítico Julio Ortega. Y entre otros autores de diversos países, tendremos a: Antonio Rodríguez (Premio Alfaguara), Gioconda Belli (Premio Planeta), Juan Sasturain (conductor de TV, animador cultural, historietista), Cristina Rivera Garza, David Unger, Imma Turbau, Carlos Catán, Gabriela Alemán (ecuatoriana encantadoramente loca de Bogotá39) etc. En tanto que del Perú, se presentarán libros de Carlos Germán Belli, Oscar Colchado, Carlos Calderón Fajardo, Abelardo Sánchez León, José de Piérola, Jorge Eslava, Carlos López Degregori, Carmen Ollé, Alonso Rabí, Claudia Ulloa, José Donayre, Renato Cisneros, Patricia Miro Quesada, entre otros. Como gran sorpresa, no prevista en el programa, ayer la editorial Planeta aseguró la presencia de Mario Vargas Llosa el 3 de agosto para presentar el libro homenaje La guerra de este mundo, vinculado a la exposición de objetos y manuscritos de Vargas Llosa que presentará el CCPUCP y escrito y compilado por Alonso Cueto.

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Screenwriters

6.12.2008
Frank Langella como Leonard Schiller. Fuente: papercuts

Hace un tiempo, Alberto Fuguet comentó que para él sus héroes literarios actualmente eran escritores de ficción. Entre ellos mencionó a Hank Moody, de la serie Californication, y a Mike Enslin de la película 1408. Pues ahora tiene un nuevo personaje para escoger. Se trata de Leonard Schiller (interpretado por Frank Langella) de la película Starting Out in the Evening dirigida por Anderew Wagner y basada en la novela de Brian Morton. Gregory Cowles, en el Paper Cuts, se lo recomienda con entusiasmo:
(...) Langella plays a novelist, beautifully. And as the credits rolled, I found myself thinking how rare it is to see the writing life portrayed accurately onscreen. Leonard, the novelist, plunks himself in front of his typewriter, and loses himself in thought, and worries about the path of his career, and protects his creative impulse — he honors the mystery — in a way that feels exactly right: this is what it takes, you feel, to succeed as a writer. Credit for the character’s authenticity goes to Langella himself, of course, but also to Brian Morton, who wrote the original novel, and to Fred Parnes, who adapted it for the screen.The movie doesn’t quote any of Leonard’s work, and that was probably a smart decision. The written word rarely sounds as impressive as it’s meant to in a medium that’s all about dialogue, and a lot of movies about writers lose credibility when they start throwing prose around: “Stranger Than Fiction,” to name a recent lightweight example, and “Dan in Real Life,” to name a slightly more substantial one.

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Fresan y su pela

2.17.2008
Afiche de la película. Fuente: uqkuad.com

Y ya que mencionamos a Rodrigo Fresán, en el suplemento Radar el narrador argentina comenta cuál es su película favorita. La elegida es 2001, Odisea del espacio. Me gustaría saber qué opinan otros escritores sobre el mismo tema. Mario Bellatin, por ejemplo, sin duda elegiría una película asiática misteriosa. Y Edmundo Paz Soldán elegiría una película relacionada con su proyecto literario actual. Y Alberto Fuguet, una película gringa serie B (porque el guionista es un ex-escritor alcohólico). A mí mejor que no me pregunten, para no caer en el ridículo de elegir películas tan obvias como Casablanca y hasta Lo que el viento se llevó.

Dice la nota: "Un film que yo vi por primera vez a los, supongo, seis o siete años y que (encontrarlo sin buscarlo bailando el zapping equivale, automáticamente, a quedarme una vez más ahí, clavado hasta el THE END) no he dejado de ver desde entonces. Una película que –en tándem con la repetida audición del “A Day in the Life” de The Beatles– me formó y me deformó como escritor. La súbita certeza de que las cosas podían contarse y cantarse de otra manera. En varias partes aparentemente inconexas, pero unidas para siempre. A la elíptica velocidad de la luz y del sonido. La voz de HAL 9000 en off y la voz de Lennon “I’d love to turn you on”. Sí: ON y OFF. Y muchos años después leí que la voz de HAL 9000 la había puesto Douglas Rain, un joven actor de shakespeareano, quien –con el paso del tiempo– se negó a hablar de su participación en 2001: A Space Odissey porque esa interpretación oral y perfecta como ojo rojo y sin párpado había marcado su carrera para siempre. Así Romeo y Hamlet y Henry V y Macbeth y Próspero y Lear... nadie ni nada importaba: el hombre abría la boca y –¿ser o no ser?: ser– siempre había alguien en el auditorio que exclamaba: “¡HAL 9000!”. Tal vez por eso Rain se dignó a ponerles voz a varios robots en Sleeper de Woody Allen y a, por fin, volver a casa en la innecesaria 2010.

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