MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Chejov, 150 años

1.29.2010
Homenaje ante la tumba de Chejov. Fuente: clarin

Han pasado 150 años. Quizá fue el primero, realmente el primero. Con él empezó el siglo XX literario. La deuda que le tienen centenares o miles de escritores de todo el mundo, durante estos 150 años, es muy grande. Y la seguirán teniendo. Basta decir Carver para mostrar la punta del iceberg. Pero podría decir Nabokov, otro iceberg completamente distinto pero que parte del mismo líquido. Y así seguimos. Rusia celebra los 150 años del nacimiento del genial Anton Chejov. Dice la nota en Ñ:

El presidente ruso, Dmitri Medvedev, rindió hoy honores al autor Anton Chejov, a 150 años de su nacimiento. El mandatario dejó flores en el monumento al escritor en Taganrog, en el sur de Rusia, donde Chejov nació el 29 de enero de 1860, y dijo que el artista también tenía su lugar en la era digital. Numerosas personas también honraron en Moscú al autor, muerto en 1904 de tuberculosis en Alemania.Rusia considera a Chejov "uno de nuestros contemporáneos", afirmó el viceministro de cultura ruso, Andrej Bussygin, en un acto enMoscú. "La verdad de Chejov sobre Rusia es una verdad dura. Quería que las cosas mejoraran", afirmó Bussygin. Rusia planea numerosos homenajes y la reedición de sus obras. Hay planes para restaurar la vivienda de Chejov en Yalta, en la penínsulaucraniana de Crimea.

Habrá que celebrar al genio leyendo el mejor cuento que se ha escrito jamás en cualquier idioma: La dama del perrito. Y luego, por qué no, el libro maravilloso, sensible e inteligente que Janet Malcolm le dedicó Leyendo a Chejov: un viaje crítico (Alba editores)

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Cien años de soledad, influyente

9.25.2009
Influyente Cien años de soledad. Fuente: terra-cl

En la revista literaria Wasafiri se optó por hacer una encuesta sobre cuál es el libro que más ha influido en la litatura universal en los últimos 25 años. Y para hacer todo ecuánime, se le preguntó a 25 intelectuales que escogieran ese libro. Por mayoría de votos, resultó ganador 100 años de soledad de Gabriel García Márquez. Quedaron atrás algunos libros como Lolita de Vladimir Nabokov, Desgracia de JM Coetzee, Los versos satánicos de Salman Rushdie e incluso un voto para Los detectives salvajes de Roberto Bolaño. También un libro de Barak Obama, ni más ni menos. La nota (vía The Literary Saloon) aparece en un post de The Guardian. Dejo aquí la elección de los votantes:

Aminatta Forna: The Famished Road by Ben Okri
Amit Chaudhuri: Collected Poems by Elizabeth Bishop
Bernardine Evaristo: Staying Power: The History of Black People in Britain by Peter Fryer
Beverley Naidoo: Roll of Thunder, Hear My Cry by Mildred D Taylor
Blake Morrison: The Stories of Raymond Carver by Raymond Carver
Brian Chikwava: The Savage Detectives by Roberto Bolaño
Chika Unigwe: One Hundred Years of Solitude by Gabriel García Márquez
Daljit Nagra: North by Seamus Heaney
David Dabydeen: A House for Mr Biswas by VS Naipaul
Elaine Feinstein: Birthday Letters by Ted Hughes
Fred D'Aguiar: Palace of the Peacock by Wilson Harris
Hirsh Sawhney: River of Fire by Quarratulain Hyder
Indra Sinha: Lolita by Vladimir Nabokov
John Haynes: Philosophical Investigations by Ludwig Wittgenstein
Lesley Lokko: Midnight's Children by Salman Rushdie
Maggie Gee: Disgrace by JM Coetzee
Marina Warner: Dreams from My Father by Barack Obama
Maya Jaggi: The English Patient by Michael Ondaatje
Michael Horovitz: Collected Poems by Allen Ginsberg
Minoli Salgado: Anil's Ghost by Michael Ondaatje
Nii Parkes: One Hundred Years of Solitude by Gabriel García Márquez
Roger Robinson: Sula by Toni Morrison
Sujata Bhatt: One Hundred Years of Solitude by Gabriel García Márquez
Sukhdev Sandhu: The Private Life of Chairman Mao by Dr Li Zhisui
Tabish Khair: The Satanic Verses by Salman Rushdie

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Gordon Lish revisado

9.22.2009
Raymond Carver y su editor. Fuente:Adam Zyglis/buffalonews

Para Gregory Cowles, en el blog Paper Cuts, la historia tan trajinada entre el editor Gordon Lish y Raymond Carver, y las tijeras que el primero le hizo a los relatos del segundo, tiene una explicación concreta: A los escritores y a los lectores no les gusta pensar que un libro pueda ser editado. Los escritores deberían ser autores románticos y solitarios, lobos esteparios que jamás podrían poner en manos de otros seres -menos románticos, más prácticos- esas joyas inmaculadas que salen de su estómago o su cerebro. ¡Bah! El genio es y siempre lo fue Carver. Lish hizo su trabajo, nada más. Dice el excelente post:

But mostly, I think, it’s because readers still cling to an idealized vision of the writer (any writer) as a romantic and solitary artist, taking dictation from the muse. Carol Polsgrove may understand writing as a social act, but outside of academia or the publishing world itself, it seems that even sophisticated readers often think that the editor’s job is simply to discover genius and to usher it unsullied into print, maybe after fixing a comma or two. To readers astounded that somebody like Gordon Lish can actually “create” a writer’s tone or voice, I sometimes offer the analogy of musicians and producers. When Beck heads into the studio with Nigel Godrich, he emerges with the slow tempos and acoustic intimacy of “Mutations” and “Sea Change”; when he works with the Dust Brothers, he ends up with the R&B hip-hop party sound of “Odelay” and “Midnite Vultures.” Fans may prefer one style over another, but nobody blinks at the disparity or claims that only one sound represents the “real” Beck. In fact, music fans often can’t tell you who a record’s producer is any more than avid readers can tell you who a book’s editor is. But at least they have some sense of the process, because it hasn’t been as invisible to our culture as the writer-editor relationship generally is. In that sense, maybe the Carver-Lish fascination is a good thing. It may be an extreme example, but to the extent that it familiarizes readers with the path a book can take from manuscript to publication, it confirms Thomas Edison’s line about genius: 1 percent inspiration, 99 percent perspiration. And sometimes the artist isn’t the only one doing the sweating.

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¿Es Carver Carver?

6.08.2009
Raymond Carver y su esposa Tess. Fuente: new yorker

Pronto se publicarán en castellanos los polémicos cuentos sin editar (es decir, Carver sin Gordon Lish) de Raymond Carver. Lo que parece un capricho o angurria de viuda podría tener sentido. Habrá que leerlo. Por lo pronto, Alberto Fuguet se pregunta en la revista Ñ: ¿Es Carver Carver? La respuesta es muy adecuada: No se puede redecorar una casa si la casa no existe. Dice Fuguet:

De nuevo: ¿es Carver Carver?
Claro que sí.
Lish hizo su traba­jo y me da lo mismo si fue mala persona. Su versión no sólo es mejor sino que capta la esencia de Carver y quizás logró que un buen cuento se transformara en un relato fundacional de una es­tética-ética nueva. Carver no era un niño. Es cier­to que no tenía mucho dinero y también un pasado. Pero Carver aceptó las recomendaciones de Lish. Pudo decir no. No lo hizo. Creo que no lo hizo porque en­tendió que sus cuentos mejora­ban con la mirada de Lish. Por eso aceptó. No se puede redecorar una casa si la casa no existe. Tampoco po­dar un árbol que no tiene ramas. Es atractiva la idea del autor-co­mo-mártir, el autor como ser au­tónomo y, en estos días, nada es más atractivo que la moral del making off . La verdad es que me da lo mismo cómo se hizo. Lo importante es que se hizo. Tess Gallagher, su "creativa" viuda, y los que han querido "limpiar el nombre" de Carver sólo están logrando iluminar la labor de al­guien que debería permanecer en las sombras: el editor. Pero esta notoriedad de Lish es pasa­jera: Carver es y será Carver y Carver es tan fuerte (mucho más que el hombre llamado Raymond Carver) que podrá superar inclu­so que publiquen sus cuentos en eso tan ridículo llamado "Versión Original" y que, en el mundo del cine o de la música, no sólo no es tema para escándalo sino es señal de orgullo acceder a esos grandes productores o montajis­tas (Phil Spector, George Mar­tin) que logran sacar lo mejor del artista. Porque al final de eso se trata. Al menos me gustaría pen­sar que sí.

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30 de Wolff

4.21.2009
Tobias Wolff. Foto: Jon Uriarte. Fuente: elpaís

Un conjunto de 30 cuentos, 11 de ellos inéditos y el resto textos antiguos retocados por el autor, de Tobias Wolff acaban de ser editados en castellano bajoe el título Aquí empieza nuestra hitoria (Alfaguara). En "Babelia" Andrea Aguilar le hace una entrevista en Nueva York, donde el calforniano cuentista con mayor proyección de EEUU en la actualidad se defiende del frío con solo una casaca de cuero, guantes y una gorra. Y habla así del nuevo libro editado:

El nuevo libro arranca con una confesión en el prólogo: Wolff ha retocado sus viejos relatos, y lo ha hecho porque como autor considera que ese material sigue vivo. Fue otro Wolff quien los escribió, admite, pero el de ahora se siente con pleno derecho a meter mano, en beneficio del lector. "No he cambiado el argumento. La mayor parte de los cambios han sido de lenguaje, de precisión, de depuración. Si puedes prescindir de algo, ¿por qué no quitarlo? Los cambios cosméticos son importantes. A veces estás dentro y no lo ves. Ése ha sido el problema que he tenido cuando he escrito algunas historias", dice sentado en el sofá. Sus argumentos resultan convincentes. Wolff sabe cómo persuadir a sus interlocutores con sus razones sensatas. Inspira confianza con su aire tranquilo y cercano. Evita cualquier demostración banal de ego. "Estoy en un constante estado de revisión y edición. Y las historias nunca llegan a un punto en el que están cerradas, nunca llega un momento en que esto para. Porque vamos cambiando", aclara. En los más de treinta años que abarca este libro, ¿qué ha cambiado en su escritura? "Un lector tendría más que decir que yo sobre eso. Pero cuanto más tiempo llevas escribiendo más preguntas te haces. Ahora sé que si empleo el suficiente tiempo puedo conseguir algo. He ganado seguridad, pero los retos también son mayores. Te conviertes en prisionero de ti mismo y no quieres hacer algo que te disminuya. Te esfuerzas por mantenerte inquieto".

En la entrevista también habla de otros cuentistas, entre ellos Raymond Carver, sin evitar comentar el affaire Lish:

El controvertido caso de su amigo Raymond Carver y el mítico editor Gordon Lish -que con su afilado lápiz tachó sin compasión secciones enteras de sus cuentos- es paradigmático de este proceso. "Sí, yo sabía que Lish tiene mano dura", dice Wolff. La publicación póstuma de la versión completa de los relatos de Carver impulsada por su viuda ha reabierto la polémica. "Creo que eso es una cuestión para estudiosos o académicos. Al final Carver eligió las historias que quiso incluir en su última antología. Regresó a los originales en unos casos y en otros decidió quedarse con la versión editada. Lo que ha ocurrido ahora embarra de alguna manera su legado". Wolff ha tomado precauciones. "Ya he dejado dicho que cuando muera, por favor, que no me toquen los papeles. No quiero que la gente sepa. Entiendo que no es una actitud generosa hacia escritores futuros pero los borradores son asunto mío", añade con una sonrisa. Para evitar tentaciones futuras a sus deudos, dice que ya ha comenzado a destruirlos. ¿Con cuántos trabaja? Desde que escribe en ordenador le cuesta seguir la pista, pero muchos de los cuentos de Aquí empieza nuestra historia los tecleó a máquina. Hacía unas doce versiones. "Cuando empiezo a escribir sé adónde quiero llegar, pero pienso mientras avanzo y mi idea original cambia. Me pregunto cosas como qué es lo que realmente le preocupa a un personaje. ¿Cuál es en realidad la relación de poder? Moralmente, ¿qué está pasando?".

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¿Crisis del cuento?

1.14.2009
Cuentos en encrucijada. Fuente: el mercurio

Una nota sobre la posible crisis del género "cuento" es la que abre la edición de fin de semana de la Revista de Libros de "El Mercurio". El autor es Patricio Tapia y empieza declarando:
Érase una vez, no hace mucho, mucho tiempo, un pobre género literario que había sido rey de una comarca, pero ahora estaba debilitado, quizá enfermo y por más que trabajaba no podía salir adelante. Su trono lo había usurpado un hermano suyo, más joven pero más robusto, que lo mantenía encerrado en un calabozo y sólo de vez en cuando le permitía ver la luz...Ya es lugar común, cuando menos en los países hispanohablantes, denunciar la poca atención que el mundo editorial dedica al cuento, las dificultades para publicarlos y la consecuente desesperación de sus cultores, forzados a explorar otras formas, generalmente la novela. Es verdad que muy pocos escritores se asumen como "cuentistas", porque son muy pocos los que escriben sólo cuentos, pero también lo es que muchos son conocidos por ellos: Borges, O. Henry, Raymond Carver, Alice Munro, Cynthia Ozick, por mencionar algunos.

Pero ¿de qué hablamos realmente cuando hablamos de crisis en el cuento? No precisamente de que ya no se escriban cuentos, porque dudo que el ritmo de escritura de relatos se haya reducido en las últimas décadas (aunque podríamos tener esa impresión porque, lo que sí ha ocurrido, es que ha aumentado el de escritura de novelas) sino porque los editores cada vez se ponen más quisquillosos para publicar cuentos. Así lo comprueba el mismo periodista:

¿Qué se dice por la contraparte, las editoriales? ¿Existe reticencia para publicar cuentos? Andrea Viu, de Alfaguara, señala: "Sí, existe. Dicho a lo bruto 'el cuento no vende' o, al menos, vende mucho menos que la novela. Pareciera haber reticencia entre los lectores a leer cuentos. Algo que francamente no entiendo". Arturo Infante, de Catalonia, indica: "Claro que existe; prueba de ello es lo poco que se publica en relación a la novela o a la no ficción. Tampoco los lectores los demandan por sobre esos otros géneros". "En mi caso, publico cuentos porque me gusta el género. Y seguiré publicando, pues además no les va tan mal como se supone, muchas veces mejor que a muchas novelas que hacen ruido inicial y luego se van al saldo". Y no obstante las razones para no publicarla, hay editoriales españolas que dedican especial atención a la narrativa breve. Según José Ángel Zapatero, de Menoscuarto: "Lo hacemos primero por gusto personal y luego por ofrecer a los lectores de cuentos (que son cada vez más) lo que desean y les gusta leer y a los no lectores de cuentos la posibilidad de disfrutar con historias breves contadas con intensidad y calidad literaria". Juan Casamayor, de Páginas de espuma, señala que en la década de vida que tiene su editorial "se han registrado síntomas evidentes que hablan de la vitalidad del género": desde jóvenes escritores españoles y latinoamericanos que están escribiendo buenos libros de cuentos hasta el crecimiento sostenido de lectores. Todo lo cual lleva a que "de la lúgubre máxima de 'el cuento no vende' hayamos pasado a proyectos que pueden hacer gala del lema 'vivir del cuento'".

Interesante. Pero me pregunto si ahora, con el auge de los teléfonos móviles tipo Blackberry o iPhone, el Facebook y tantas herramientas digitales inmediatas, no habrá un nuevo auge del relato corto o cortísimo. Quizá. Puedo imaginarme clarísimo un mundo donde los cuentos se descargan por internet y se leen en teléfonos. Y ahí sí que habrá que ser contundente si no queremos ser interrumpidos por una llamada urgente que no diga nada.

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El affaire María Emilia

2.02.2008
María Emilia Cornejo ¿suplantada? . Fuente: puente aéreo

Las relaciones entre editor y autor siempre son peliagudas, en especial cuando el editor -cuya principal misión debería ser interpretar la obra del autor y potencializar su valor en la edición- de pronto se siente responsable de esa obra (sobre todo cuando tiene éxito, obvio) y se apodera de ella. El caso de Gordon Lish y Raymond Carver es el más clamoroso y expuesto. En la última semana, en el Perú se está ventilando un caso similar: el poeta José Rosas Ribeyro dice haber sido el responsable -junto a Elqui Burgos- de tres famosos poemas escritos por la poeta suicida peruana María Emilia Cornejo, a quien se le considera fundadora de cierta tendencia poética escrita por mujeres en los 80.

La nota polémica apareció en la sinuosa revista Intermezzo Tropical en un par de artículos recogidos en el blog Zona de Noticias. Ha sido levantada luego por la revista Caretas, en breve apunte de Carlos Cabanillas que incluye declaraciones de algunas poetas de los 80, y por Gustavo Faverón en Puente Aéreo, que incluye la transcripción de los poemas en cuestión. Y una de las poetas entrevistadas por Cabanillas, Rocío Silva Santisteban, aclara su punto de vista -incluyendo un descargo- en su blog de título ochentero Kolumna Okupa.

Dice Rocío: "Obviamente lo importante aquí es que se trata de tres poemas emblemáticos para la poesía escrita por mujeres en América Latina. Tres poemas potentes que, con un cierto tono naif, se convirtieron en un símbolo para muchas escritoras y estudiantes durante finales de los 80 y la década del 90, desde que se publicó la primera versión del libro que editó Flora Tristán (en 1989). Antes, durante la década del 80, en las aulas sanmarquinas por lo menos, los poemas no eran conocidos sino de oídas, o quizás por re-ediciones en gacetillas a mimeógrafo, incluso a pesar de haber sido incluidos en la antología de Escobar. A todo esto el artículo de Rosas Ribeyro es aparentemente bastante respetuoso: lo que dicen es que ellos querían, de alguna manera, "homenajear" a esa extraña muchacha que se había suicidado a los 23 años. Lo que no queda claro es, de qué manera, obtuvieron esos poemas. Rosas Ribeyro sólo dice: "no existen auténticos originales de los tres poemas de Eros, lo que Rupay recibió fueron hojas mecanografiadas por mí y Elqui Burgos […] los tres poemas famosos son montajes de versos extraídos de distintos apuntes, son estructuras que María Emilia Cornejo no realizó ella misma". ¿Pero y de dónde obtuvieron ellos esos poemas, o versos desarticulados, que luego convirtieron en poemas?, ¿de hojas mecanografiadas del taller de poesía de San Marcos? Rosas Ribeyro sostiene: ""Soy la muchacha mala de la historia", "Como tú lo estableciste" y "Tímida y avergonzada" son el resultado de un trabajo de montaje y construcción que en 1973 hicimos al alimón Elqui Burgos y yo en base a los textos que nos alcanzó Hildebrando Pérez un año después de la muerte de María Emilia Cornejo". Y termina insistiendo que se trataba de "apuntes desordenados, dislocados" que ellos convirtieron en poemas "redondos".

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10 cuentos

11.01.2007
"La nariz" de Gogol. Ilustración: Jill Christine. Fuente: authorsden

Me fascinan las listas en general. Por eso, la lista de libros de The Guardian, el llamado Top10, es algo que siempre me llama la atención pese a que muchas veces no conozco algunas de las obras que mencionan o incluso a los autores que confeccionan sus top10. El mes pasado, invitaron a la autora Alison MacLeod para que deje su lista de los 10 cuentos más memorables. Aquí está su lista en la que, a mi modo de ver, falta necesariamente algún cuento de Chejov:

1. "The Nose" by Nikolai Gogol

2. "The Dead" by James Joyce

3. "The Rocking-Horse Winner" by DH Lawrence

4. "Johnny Panic and the Bible of Dreams" by Sylvia Plath

5. "What We Talk About When We Talk About Love" by Raymond Carver

6. "Meneseteung" by Alice Munro

7. " Love is not a Pie" by Amy Bloom

8. "Lilac" by Helen Dunmore

9. "Vanilla Bright like Eminem" by Michel Faber

10. "Weddings and Beheadings" by Hanif Kureishi

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El minimalismo en cuatro pasos

7.31.2007
Tom Spanbauer. Foto: Michael Sage. Fuente: Lambda Literary Found.

La cosa es así: Jean Francoise Foguel comenta en su blog un artículo publicado hace unos meses, en "Babelia", por Rodrigo Fresán titulado "Tartas perfectas y escritura peligrosa" que a su vez remite a un artículo de Chuck Palahniuk publicado en "LA Weekly" sobre el taller literario de Tom Spanbauer del que han salido escritores notables, entre ellos el mismo Chuck Palahniuk. Y como Tom Spanbuaer -a quien Fresán lo califica como "una de esas contadas, felices e inspiradas anomalías dentro del paisaje de las letras norteamericanas"- fue discípulo de Gordon Lish (el famoso editor que corrigió a Raymond Carver y por ello algunos consideran el verdadero padre de esa criatura llamada "minimalismo"), su taller incluía una receta en cuatro ingredientes para hacer novelas minimalistas perfectas, como quien hace una torta.

Estos son los ingedientes (en versión de Foguel):

1. Los caballos. Hay que pensar en las películas del oeste: un carro que atraviesa la obra del principio al fin utiliza los mismos caballos a pesar de que no ocupan el centro de la historia. En una obra de ficción hay que tener a sus caballos para crear algo sin perder una línea de fondo.

2. Las lenguas quemadas. Una torpeza, un cliché, una palabra equivocada detienen al lector. Cometer el error de escribir lo que no se debe escribir es como hablar con la lengua quemada: la audiencia pierde la continuidad del relato. En el minimalismo la más mínima falta es una catástrofe.

3. Grabar como un ángel. El autor no puede pronunciarse, ni de manera subliminal, sobre lo que cuenta. No existen buenos o malos. Solo hay hechos, acciones y apariencias.

4. Escribir sobre el cuerpo. No se debe hablar a la inteligencia del lector con conceptos e ideas sino a sus tripas con sensaciones físicas de olor, textura, color, etc.

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