MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Palahniuk experimenta

1.11.2008
Chuck Palahniuk. Fuente: nymag

Rant. La vida de un asesino (Mondadori) es la última novela de Chuck Palahniuk publicada en castellano. En el diario ADN.es entrevistan al escritor norteamericano acerca de esta biografía supuestamente oral de un serial killer. La novela ha sido calificada como de ciencia ficción e incluso cyber-punk.

Dice el autor sobre su estructura: "Desde El club de la lucha he experimentado con historias fragmentadas. La narrativa audiovisual ha creado un público más sofisticado. Sin embargo, la mayoría de autores están atrapados en modelos del siglo XIX que requieren de verborreicas frases para trasladar la emoción al lector. Mi ideal es presentar sólo una serie de escenas y detalles obligatorios. (...) Una novela debe ofrecer tanta acción como un filme, un vídeo musical o un videojuego. Mi lema es: El futuro está en los márgenes. Los experimentos de hoy serán la cultura del mañana."

Y sobre sí mismo declara: "Soy un romántico desesperado. Adoro el gesto y evito el diálogo. Un gesto eficaz puede comunicar más que las palabras. Comparadas con los colores, los sonidos, los gustos, los olores....las palabras apestan."

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El minimalismo en cuatro pasos

7.31.2007
Tom Spanbauer. Foto: Michael Sage. Fuente: Lambda Literary Found.

La cosa es así: Jean Francoise Foguel comenta en su blog un artículo publicado hace unos meses, en "Babelia", por Rodrigo Fresán titulado "Tartas perfectas y escritura peligrosa" que a su vez remite a un artículo de Chuck Palahniuk publicado en "LA Weekly" sobre el taller literario de Tom Spanbauer del que han salido escritores notables, entre ellos el mismo Chuck Palahniuk. Y como Tom Spanbuaer -a quien Fresán lo califica como "una de esas contadas, felices e inspiradas anomalías dentro del paisaje de las letras norteamericanas"- fue discípulo de Gordon Lish (el famoso editor que corrigió a Raymond Carver y por ello algunos consideran el verdadero padre de esa criatura llamada "minimalismo"), su taller incluía una receta en cuatro ingredientes para hacer novelas minimalistas perfectas, como quien hace una torta.

Estos son los ingedientes (en versión de Foguel):

1. Los caballos. Hay que pensar en las películas del oeste: un carro que atraviesa la obra del principio al fin utiliza los mismos caballos a pesar de que no ocupan el centro de la historia. En una obra de ficción hay que tener a sus caballos para crear algo sin perder una línea de fondo.

2. Las lenguas quemadas. Una torpeza, un cliché, una palabra equivocada detienen al lector. Cometer el error de escribir lo que no se debe escribir es como hablar con la lengua quemada: la audiencia pierde la continuidad del relato. En el minimalismo la más mínima falta es una catástrofe.

3. Grabar como un ángel. El autor no puede pronunciarse, ni de manera subliminal, sobre lo que cuenta. No existen buenos o malos. Solo hay hechos, acciones y apariencias.

4. Escribir sobre el cuerpo. No se debe hablar a la inteligencia del lector con conceptos e ideas sino a sus tripas con sensaciones físicas de olor, textura, color, etc.

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Murakami en inglés

6.17.2007
Cual si fuera un comentarista de "Basta de Carátulas", Fresán dice que la buena nueva de la noves ha sido: "apenas estropeada por la primera portada fea que le he visto al gran diseñador Chip Kidd". Fuente: Amazon.

Rodrigo Fresán comenta en Página12 el nuevo libro de Haruki Murakami traducido al inglés, aunque aún no ha sido traducido al castellano, titulado After Dark (Knopf, 2007). La novela fue publicada en original el año 2004 y como en "Norwegian wood" (traducido como Tokio blues), esta vez el título también alude al título de una canción: "Five Spot After Dark" del músico de jazz Curtis Fuller.

Dice: "After Dark (...) es, también, la variedad de Murakami que más me gusta a mí: la de relatos como “Chica de cumpleaños” o de novelas como Al sur de la frontera, al oeste del sol y de esa cima nunca superada que es Madera noruega. Es decir: no hay aquí preocupaciones con el pasado histórico de su patria ni gatos parlantes; pero sí gatos que maúllan y hermosas chicas tristes (una de ellas víctima de lo que en principio parece un maleficio que la mantiene bella y durmiente) y un músico de jazz (que se pregunta si no será hora de ponerse a estudiar Derecho) y un hombre sin rostro que lo observa todo como si se tratara de una película y un rostro en una pantalla de televisión sin canales y nombres de marcas occidentales y mini-relatos con la boca llena de ensalada de pollo (que es lo único que se puede comer en Denny’s) y teorías insinuadas sobre dobles y otros mundos y un hotel alojamiento que se llama Alphaville en honor a Jean-Luc Godard y diálogos epifánicos en su compleja sencillez y una pequeña inmensa anécdota que se va desenvolviendo sin prisas, cruzando sus piernas y sus diferentes líneas narrativas casi en tiempo real, con el dibujo de un relojito precediendo cada uno de los capítulos, a lo largo de las siete horas de una noche de otoño: de “esas secretas entradas en la oscuridad, en el intervalo entre la medianoche y el momento en que el cielo comienza a aclarar” donde “nadie puede predecir cuándo o dónde esos abismos devorarán a las personas o dónde o cuándo acabarán escupiéndolas”.

Entre paréntesis, Fresán comenta brevemente el último libro de Chuck Palahniuk: "(...) junto a After Dark he leído Rant, la nueva y divertida y monstruosa novela de Chuck Palahniuk armada como si se tratara de biografía oral à la George Plimpton de un supuesto serial killer y, de acuerdo, produce un efecto también extraño e intransferible pero de polaridad muy diferente: porque mientras Palahniuk es tóxico, Murakami es purificante. Y es mucho más difícil ser un escritor que limpia que un escritor que contamina"

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