MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El periférico y gélido norte de Europa

Liv Ullmann y Bibi Anderson en "Persona" de Ingmar Bergman. Fuente: Coromandal

carátula del libro de Jacobsen. Fuente: acantilado

Mercedes Monmany menciona la novela Niels Lyhne del danés JP Jacobsen, editado por Acantilado, para hablar sobre el "periférico y gélido norte europeo", en palabras de Monmany, y la obsesión que tiene su arte y literatura por exponer el dolor, el vacío y la soledad. No pienso perderme a Jacobsen; Monmany nunca me ha defraudado. Y menos si lo compara con Ingmar Bergman, cuya película Persona comenta con notable capacidad de síntesis. Sí, de todas maneras me consigo a Jacobsen. ¿Alguna otra recomendación? Ya estoy haciendo mi lista para octubre. Ah! octubre en Barcelona. Libros, ropa, ropa, libros. Y amigos. Sobre todo muchos amigos Dice la reseña:
Los grandes escritores del periférico y gélido norte europeo -Hamsun, Ibsen, Strindberg- ofrecieron la más exacta y magistral síntesis de lo que en el siglo XX se clasificó como malestar, crisis y contradicciones principales de la civilización moderna. La existencia se había visto de repente desprovista de fundamento, de valores firmes que dieran sentido a cada instante, amenazando con desvanecerse, con habitar tan sólo en extrañas y frías lejanías. Una existencia que, como se decía en un gran clásico de estas literaturas, la novela Niels Lyhne (Acantilado), del danés J. P. Jacobsen, es «esa eterna persecución de sí mismo, ese eterno girar en círculo». Almas torturadas que, a la vez que exorcizaban fantasmas, pasados traumáticos e identidades a la deriva, en la más absoluta de las soledades, tenían que confrontarse con la presión diaria y enloquecedora de la sociedad, la familia, la pasión amorosa o la exigencia del arte, dependiendo de los casos. Esta presión los obligaba a desdoblarse entre representación y autodestrucción, deber y placer. Todo ello atañía también a otro genio de esas latitudes. El mundo por el que se le conoció mayoritariamente fue el de la imagen. Este genio, compendio de aquellos antecesores, no es otro que Ingmar Bergman (Uppsala, 1918 -Isla de Farö, 2007), cineasta, pero también guionista y escritor sueco, tanto de obras de teatro como de célebres películas. Para seguir con los paralelismos e influencias es interesante y, sobre todo, fundamental, para cualquiera que se haya acercado a sus estremecedoras obras de asfixiantes opresiones metafísicas y espirituales, resaltar la coincidencia de que muchos de ellos provinieran, a través de un ascético ámbito familiar, de lo que Claudio Magris definiría en su libro El infinito viajar como «el rigor de la parroquia luterana». Ahí habría nacido el Premio Nobel noruego Björnstjerne Björnson, hijo de un pastor luterano, como también lo era Bergman. En cualquiera de las obras escritas y llevadas al cine por Ingmar Bergman, como es el caso de la magnífica Persona -que se puede leer perfectamente como una novela breve, de lacerante intensidad-, la vida late enigmática e inaccesible, difícil de desenmascarar, tanto para uno mismo como para los otros. Persona es un magistral retrato de dos mujeres en el límite mismo de su confrontación, a punto de encarar las más íntimas y profundas transformaciones, tanto en relación con ella mismas como en relación con la otra. Esta obra -en la que una mujer habla de ella compulsivamente y la otra se limita a escuchar y analizar lo que dice- está muy ligada al psicoanálisis, a la idea de locura y de sanación a través de la palabra. Mediante «palabras sin sentido, que han perdido todo contenido de verdad», y a través del mundo impostado de las apariencias, con un lenguaje exterior, artificial, en el que no hay consuelo posible y sólo se percibe «una inflación de palabras como vacío, soledad, alienación dolor, indefensión», planean cuestiones ya clásicas de Bergman como el matrimonio y la pareja, el sentido de culpa, el remordimiento por «antiguos pecados», la necesidad del perdón, la maternidad (o paternidad) negada, la incomunicación o, más en general, la incapacidad para afrontar la vida a través del arte y la representación.

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4:28 p. m.

Soy partidario de que la literatura nordica, siempre es sorprendente y exotica.    



11:34 a. m.

Gracias a tu comentario incluire a Monmay en mi pequeña lista de criticos de fiar.Que son, R.Fresan,A.Ibañez y tú.Saludos    



6:39 p. m.

Iván, ¿me parece o tus archivos están cortados? Siempre chequeo Moleskine pero me demoro bastante y andaba poniéndome al día desde diciembre pero encuentro que aparecen posts de finales de cada mes prácticamente. ¿Hay forma de acceder a todo el archivo?    



4:24 p. m.

Según propia confesión, cada vez que Woody Allen ve grandes colas para ver sus películas, se dice a sí mismo “De nuevo he fracasado, a Bergman nunca le forman estas colas”. Es sabido que W. A. adora sin límites al gran cineasta sueco. Heréticamente pienso que sin sus grandes actrices-esposas, Bergman quizás habría sido menos importante de lo que es en la cinematografía mundial, siempre grande pero algo menos.
PIRULO    



7:13 a. m.

Hablando de Liv Ullman; aquí videos y fotos de ella en todo su esplendor:

http://www.vintage-erotica-forum.com/showthread.php?t=56422&highlight=liv+ullman

De nada, de nada.    



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