MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El periférico y gélido norte de Europa

3.04.2010
Liv Ullmann y Bibi Anderson en "Persona" de Ingmar Bergman. Fuente: Coromandal

carátula del libro de Jacobsen. Fuente: acantilado

Mercedes Monmany menciona la novela Niels Lyhne del danés JP Jacobsen, editado por Acantilado, para hablar sobre el "periférico y gélido norte europeo", en palabras de Monmany, y la obsesión que tiene su arte y literatura por exponer el dolor, el vacío y la soledad. No pienso perderme a Jacobsen; Monmany nunca me ha defraudado. Y menos si lo compara con Ingmar Bergman, cuya película Persona comenta con notable capacidad de síntesis. Sí, de todas maneras me consigo a Jacobsen. ¿Alguna otra recomendación? Ya estoy haciendo mi lista para octubre. Ah! octubre en Barcelona. Libros, ropa, ropa, libros. Y amigos. Sobre todo muchos amigos Dice la reseña:
Los grandes escritores del periférico y gélido norte europeo -Hamsun, Ibsen, Strindberg- ofrecieron la más exacta y magistral síntesis de lo que en el siglo XX se clasificó como malestar, crisis y contradicciones principales de la civilización moderna. La existencia se había visto de repente desprovista de fundamento, de valores firmes que dieran sentido a cada instante, amenazando con desvanecerse, con habitar tan sólo en extrañas y frías lejanías. Una existencia que, como se decía en un gran clásico de estas literaturas, la novela Niels Lyhne (Acantilado), del danés J. P. Jacobsen, es «esa eterna persecución de sí mismo, ese eterno girar en círculo». Almas torturadas que, a la vez que exorcizaban fantasmas, pasados traumáticos e identidades a la deriva, en la más absoluta de las soledades, tenían que confrontarse con la presión diaria y enloquecedora de la sociedad, la familia, la pasión amorosa o la exigencia del arte, dependiendo de los casos. Esta presión los obligaba a desdoblarse entre representación y autodestrucción, deber y placer. Todo ello atañía también a otro genio de esas latitudes. El mundo por el que se le conoció mayoritariamente fue el de la imagen. Este genio, compendio de aquellos antecesores, no es otro que Ingmar Bergman (Uppsala, 1918 -Isla de Farö, 2007), cineasta, pero también guionista y escritor sueco, tanto de obras de teatro como de célebres películas. Para seguir con los paralelismos e influencias es interesante y, sobre todo, fundamental, para cualquiera que se haya acercado a sus estremecedoras obras de asfixiantes opresiones metafísicas y espirituales, resaltar la coincidencia de que muchos de ellos provinieran, a través de un ascético ámbito familiar, de lo que Claudio Magris definiría en su libro El infinito viajar como «el rigor de la parroquia luterana». Ahí habría nacido el Premio Nobel noruego Björnstjerne Björnson, hijo de un pastor luterano, como también lo era Bergman. En cualquiera de las obras escritas y llevadas al cine por Ingmar Bergman, como es el caso de la magnífica Persona -que se puede leer perfectamente como una novela breve, de lacerante intensidad-, la vida late enigmática e inaccesible, difícil de desenmascarar, tanto para uno mismo como para los otros. Persona es un magistral retrato de dos mujeres en el límite mismo de su confrontación, a punto de encarar las más íntimas y profundas transformaciones, tanto en relación con ella mismas como en relación con la otra. Esta obra -en la que una mujer habla de ella compulsivamente y la otra se limita a escuchar y analizar lo que dice- está muy ligada al psicoanálisis, a la idea de locura y de sanación a través de la palabra. Mediante «palabras sin sentido, que han perdido todo contenido de verdad», y a través del mundo impostado de las apariencias, con un lenguaje exterior, artificial, en el que no hay consuelo posible y sólo se percibe «una inflación de palabras como vacío, soledad, alienación dolor, indefensión», planean cuestiones ya clásicas de Bergman como el matrimonio y la pareja, el sentido de culpa, el remordimiento por «antiguos pecados», la necesidad del perdón, la maternidad (o paternidad) negada, la incomunicación o, más en general, la incapacidad para afrontar la vida a través del arte y la representación.

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Recuento Literario 2009

12.29.2009
Book Stacks in a Very Large Space, #1, 2001. Foto: Abelardo Morell

Bueno, aquí va mi recuento literario del año 2009. Pero no voy a poner en este top 5 los cinco libros que más me han gustado durante el año, no, de ninguna manera. Eso ya pasó de moda. Tampoco los libros que menos me han gustado porque, la verdad, este año ha sido muy pobre en literatura peruana y latinoamericana en general (y además, todo el mundo sabe qué libros son malísimos a pesar de lo que digan sus contradictorios críticos, ¿para qué seguir mencionándolos?) Lo que pondré son los cinco libros que he querido leer este año y, por varios motivos, no he podido hacerlo hasta ahora. Así que esta es mi Lista De Los Libros Que Quise Leer El 2009 y No Pude.

1.- Pan de Knut Hamsun.- Este año me propuse leer a Knut Hamsun. Y más precisamente, me propuse leer esa novela de juventud titulada Pan (no estoy de humor para leer una novela llamada Hambre) y sacarme de la cabeza la idea de que todos los primeros premios Nóbeles son aburridos o malos, y que los pro-nazis son necesariamente malos escritores. Sin embargo, por alguna razón extraña, nunca pude encontrar la edición de Anagrama de la novela cada vez que la buscaba. Y cuando podría haberla encontrado, me olvidaba de buscarla. Solo muchas horas después de haber estado en librerías recordaba: ¡Cierto, quería conseguir Pan! Y lo dejaba para una próxima visita. Y así todo el 2009. Será el primer libro que me compre el 2010, eso lo aseguro.

2.- Invisible de Paul Auster.- Es probable que la novela ya se encuentre en Lima, no he tenido tiempo de hablar con Océano, pero es un hecho que no tuve oportunidad de leer esta esperadísima novela tan alabada por todos -menos por James Wood-. Sin embargo, hay un hecho curioso: cada vez que viajo en avión llevo una novela de Paul Auster. Y esta noche parto en avión. No la leeré a la ida, pero seguro que sí al regreso cuando la encuentre en Buenos Aires. Porque ¿ya la venden allá, no?

3.- Sieben Jahre de Peter Stamm.- La probable traducción Siete años. El último libro de Peter Stamm publicado por Fisher Verlag en agosto de este año aún no ha sido traducido al castellano. No puedo esperar más. Stamm, probablemente, es actualmente mi autor favorito. es tan ligeramente triste, es como si cada palabra suya estuviese llena de un clima que conozco bien, en el que vivo cotidianamente. Debe ser el Zoloft. ¡Vamos, Acantilado, qué les pasa! ¡Apúrense!

4.- El alma fugitiva de Harold Brodkey.- Lo tengo ahí. Desde hace años lo tengo ahí, esperándome. Me ha acompañado a todas mis mudanzas. Siempre lo pongo en un lugar expectante, donde me pueda observar. Siempre pienso en tomar vacaciones, perderme en una playa o donde sea, e introducirme en sus 990 páginas. Pero siempre sé que no lo haré. No voy a mentirles más. En el 2010 tampoco lo leeré. Lo he intentado, ah, lo he comenzado mil veces. El marcador avanza y retrocede, como si valiese la pena marcar algo (¿se imaginan abrir un libro después de un par de años y decidir empezar a leerlo desde donde dejé el marcador?) Probablemente no lo lea nunca. O quizá sea el último libro que lea en mi vida. Nunca se sabe. Solo sé que está ahí desde hace años y desde siempre el título me ha parecido una extraña alusión a mi imposibilidad de leerlo y a mi certeza que, cuando lo lea, mi vida será distinta.

5.- Corazones cicatrizados de Max Blecher.- Cuando esta mañana hice, mentalmente, la lista, este libro no asomaba ni lejanamente por mi cabeza. Ni siquiera sabía que existía. Ahora, luego del post de hoy, ya me antojé de leerlo. Lo necesito con urgencia. Lo quiero YA. Sí pues, soy un lector caprichoso y antojadizo. Esa es la idea de Moleskine Literario, por si no se han dado cuenta: antojarles a uds. a que lean libros. Aquí no hay inteligencia, ni sensibilidad, ni sentido del humor. Solo información y ganas de que todos nos abalancemos sobre los libros y los disfrutemos intensamente. Eso busco de mis lectores: antojarles las ganas de leer libros que no sabían que existían. Que se encaprichen con ellos. Y yo, obvio, soy el primer lector y caprichoso fan de Moleskine Literario.

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Tras el muro

12.22.2009
Ilustración: Fernando Vicente/ El País

Esta noticia se la dedico a Mercedes Monmany, y a través de ella a todas las personas que como ella, y yo, consideramos la literatura del Este de Europa como la mejor literatura del siglo XX. La nota en El País dice que, tras el premio Nóbel a Herta Muller, se viene una ola de traducciones "detrás del muro" (imaginario). Lo cierto es que en España la literatura de Europa del Este siempre ha sido bien atendida aunque nunca tan exitosa como ahora. Dice la nota:

Después de 20 años de la caída del muro de Berlín, la literatura de los países del Este de Europa ha dejado de ser una anomalía en España. Lejos aún de sus imbatibles colegas anglosajones, los escritores del otro lado del antiguo telón de acero son los favoritos de los editores españoles a la hora de encargar una traducción. El último Premio Nobel de Literatura, concedido a la rumana Herta Müller, y su fulminante rescate editorial se ha sumado al Príncipe de Asturias de las Letras otorgado al albanés Ismail Kadaré, la recuperación integral de la obra del serbio Danilo Kis al hilo del vigésimo aniversario de su muerte o la traducción, el mismo año de su aparición en Polonia, del último poemario de otra premio Nobel, Wislawa Szymborska [...] La rumana Viorica Patea, traductora y profesora de la Universidad de Salamanca, afirma que, además del de Berlín, el 9 de noviembre de 1989 empezaron también a derrumbarse muchos "muros ideológicos" a este lado de las ruinas. "Llegué a España en 1977, y durante años, si pedías en una librería una obra de Solzhenitsin te miraban como si estuvieras pidiendo Mi lucha, de Hitler". Hoy nadie discute la importancia de una obra como Archipiélago Gulag (Tusquets). Mucho menos, la de los Relatos de Kolimá, de Varlam Shalámov, para muchos la gran obra sobre el universo concentracionario soviético. Hace dos años Minúscula comenzó a publicar la edición integral en seis tomos. Viorica Patea recuerda también el éxito tardío de una novela como Vida y destino, de Vassili Grossman. En 1985 Seix Barral publicó una versión (del francés) que pasó sin pena ni gloria. La traducción directa del ruso que publicó en 2007 Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores lleva vendidos más de 200.000 ejemplares. El mismo sello acaba de publicar Años de guerra, más de 600 páginas de relatos y artículos escritos por el Grossman corresponsal. Los que el 9 de noviembre de hace dos décadas se acostaron creyendo todavía en el paraíso comunista no se levantaron descreídos el día 10. "Las mentalidades cambian más lentamente que la propia historia", dice Patea. Dos años antes de la caída del Muro, Jaume Vallcorba, responsable de la editorial catalana Quaderns Crema, lanzó un sello en castellano: Sirmio. Además de los primeros libros de un profesor universitario completamente desconocido llamado Javier Cercas, Sirmio se empeñó en publicar autores contemporáneos como el polaco Slawomir Mrozek y a clásicos del centro y el este de Europa como Stefan Zweig o Joseph Roth llamados a tirar de los primeros. La aventura duró cinco años. Luego cerró. Muchos de los títulos que languidecieron bajo el sello Sirmio triunfaron luego bajo la etiqueta de Acantilado, fundada por el propio Vallcorba en 1999. "Novela de ajedrez, de Zweig, que no vendió ni una edición como Sirmio lleva 11 como Acantilado", cuenta el editor. Fue Acantilado quien recuperó al futuro Nobel húngaro Imre Kertész y quien inició la edición completa, todavía en curso, de la obra del serbio Danilo Kis, autor de obras como Jardín, ceniza, considerado por Joseph Brodsky como "el mejor libro escrito en la Europa de la posguerra". Este año se cumplen 20 de su muerte y el que viene se celebrará en Madrid un simposio sobre su figura. Para Vallcorba, en un momento en el que los escritores de Europa Occidental "miraban hacia Estados Unidos", los del Este "conservaron la gran tradición europea. Para ellos era un símbolo de resistencia política. ¿Un rasgo común? Tal vez su humor, que nace del absurdo kafkiano del mundo que relatan, pero no cae nunca en el sarcasmo. Hablan de cosas muy serias sin tremendismos". El derrumbe del llamado socialismo real trajo una doble apertura. Por un lado, los lectores occidentales descubrieron un mundo desconocido. Por otro, los Gobiernos de los países del Este empezaron una política de difusión de sus culturas que antes no existía fuera de la ortodoxia política. De ahí que muchas traducciones al español cuenten con el apoyo económico de los países de origen. El polaco Adam Zagajewski enumera en sus memorias de infancia los síntomas del régimen comunista -empeñado en reducir la variedad humana a tres tipos: "el funcionario, el obrero y el policía"- eran éstos: "la palidez del rostro, el temblor de las manos, las conversaciones en voz baja, el silencio, la apatía, la costumbre de cerrar a conciencia las ventanas, la desconfianza con los vecinos y la afiliación masiva al partido detestado". A partir de síntomas similares está construida la obra de Herta Müller, perteneciente a la minoría germanófona de Rumania. Siruela acaba de reeditar La bestia del corazón y La piel del zorro y anuncia para la próxima primavera Todo lo que tengo lo llevo conmigo, publicada este mismo año en Alemania. El próximo viernes se cumplen también 20 años de la muerte de Nicolae Ceausescu, ajusticiado junto a su mujer. Según Viorica Patea, el Nobel a Müller es un símbolo, pero sobre todo el reconocimiento a una escritora que supo convertir en arte el crudo relato de la vida bajo una dictadura: "La historia no puede seguir sin analizar cómo llegamos hasta allí, sin expiar esa culpa individual y colectiva".

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¿Better left unread...?

12.18.2009
http://betterleftunread.blogspot.com/

Todos sabemos que estas fechas navideñas son fechas de listas de libros. Ya he colocado varias en el blog. Pero siempre aparecen más. En The Guardian han hecho una nueva, por ejemplo, camufalda como recomendaciones de libros para Navidad. Asimismo, Michelli Pauli en los Book Blogs de The Guardian ha escrito un post resumen titulado "Books of the decade: Your best books of 2009" donde destaca el éxito de ventas y crítica de Hillary Mantel. Sin embargo, en el mismo The Guardian han hecho este año una lista muy especial: The decade's best unread books, es decir la lista de libros publicados entre el 2000 y el 2009 que no han tenido la atención debida. Se pidió a un grupo de especialistas, entre traductores y editores, que escogieran alguno que merezca estar en la lista. Aparecen varios nombres desconocidos para mí, obvio, de eso se trata, aunque algunos tan conocidos como una traducción específica de El Quijote de la Mancha, o el Journal de Hélène Berr, que fue traducido por Anagrama con éxito. En el blog de The Literary Saloon dicen que esperaban más de la lista y proponen su propio libro: Al Piano, de Jean Echenoz.

No quiero limitarme a las fechas del 2000 al 2009. Tengo mi mente, ahora mismo, cinco libros (cinco de tantos más) que debieron tener mayor atención para mí, o por lo menos más lectores, y que lamentablemente no lo consiguieron. Aquí va mi lista:

1.- Tomasso y el fotógrafo ciego de Gesualdo Bufalino.- la última novela del gran escritor italiano, la última risa, irónica, divertida, inteligente, poética, absolutamente libre. Nunca entenderé por qué Bufalino no ha tenido éxito en castellano.

2.- La punta de Charles D´Ambrosio.- para mí el mejor cuentista de su generación en EEUU y, sin embargo, editado por Norma hace bastantes años, pasó sin pena ni gloria. The Dead Fish Museum, la colección de relatos que publicó en el 2006, no tiene traductor aún. Inconcebible.

3.- Otras tardes de Luis Loayza.- El delicadísimo escritor peruano, una de las prosas más bellas del idioma, escribe el libro definitivo sobre Lima y los limeños en esta colección de relatos. No me canso de recomendarlo -y regalarlo incluso- a todos los extranjeros que conozco. Y nunca han dejado de agradecérmelo. Hace un año, supe que El Acantilado pretendía dar con él y quizá publicar el libro. ¿Será?

4.- La cuestión de Bruno de Aleksandar Hemon.- Una colección de relatos audaz, poderosa, que editó Anagrama con entusiasmo pero lamentablemente no tuvo mucho éxito y lo veo todos los años en la mesa de remates de Océano en las Ferias de libros. Ahora que El Proyecto Lázaro se proyecta tan bien en EEUU quizá haya un renacimiento de Hemon en castellano y puedan buscar en la mesa de saldo este libro maravilloso.

5.- Saña de Margo Glantz.- Un libro tan extraño como su nombre. Un libro que demuestra cómo las fronteras de lo literario son tan elásticas. Un libro escrito con el estómago, pese a parecer superficialmente un tramado de citas eruditas. Un libro freak escrito por una especialista en otra freak, como fue Sor Juana Inés de la Cruz. Apareció en la editorial Era en el 2008 y tuvo una circulación exclusivamente mexicana. ¿Por qué? Quizá sea el precio que se paga por caminar sobre el abismo de la escritura y dejarse caer; es decir, por jugar con fuego, quemarse completamente y, en vez de morir, salir purificado del incendio.

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RESEÑA DE LA SEMANA

11.25.2009

Hiromi Kawakami
El cielo es azul, la tierra blanca
(traducción: Marina Bornas Montaña)
Acantilado, Barcelona. 2009. 211 páginas


UN HAIKU DE BASHO


Las historias de amor cercadas por la muerte, al parecer, tienen muchísimo éxito en Japón. La celebridad de Norwegian Wood (“Tokio Blues” en castellano) de Haruki Murakami es solo la punta del iceberg. La premiada novela de Hiromi Kawakami, El cielos es azul, la tierra blanca es el más reciente ejemplo. La anécdota podría dar para una novela de Philip Roth, pero sin la culpa que causa el placer, ni las racionalizaciones obsesivas, ni el mundo judío norteamericano como escenografía. Es decir, una novela de Philip Roth que jamás escribiría Philip Roth. Tsukiko es una mujer de 38 años, aún con espíritu adolescente pero ya derrotada por la vida. En una taberna, donde va a comer pescado crudo y a beber un poco más de sake del que debería una mujer que siente que nunca ha amado, coincide con un antiguo profesor universitario. Ella no recuerda las clases de ese profesor, no le parece nada memorable, pero dos solitarios en una taberna es demasiada tentación para un novelista. Una Mise-en-scène con elemento mínimos, con solo dos personajes y el poder de la conversación. A partir de este encuentro Hiromi Kawakami, la autora, va trazando una línea curva que conduce a Tsukiko hacia el asiento del profesor, a quien ella llama Maestro. Y al mismo tiempo, el tiempo y el sake compartido van limando las asperezas de las murallas que ambos, Tsukiko y el Maestro, han alzado en torno a sus vidas. Pero no hay prisa. La novela demora, entre peleas sin importancia y pequeñas anécdotas, el momento de la gran revelación que ocurre en una tarde campestre, cuando tanto el Maestro como Tsukiko parecen haber encontrado pretendientes más a su altura o edad. Luego de ese camping, para Tsukiko es evidente que se ha enamorado del Maestro y, al mismo tiempo, que no podrá conseguir enamorar a ese viejo gruñón. Y aunque la novela está contada desde la perspectiva de ella, el lector puede percibir que también el Maestro cada vez depende más de la compañía y la apacible felicidad que le produce el engreimiento y la jovialidad renacida de Tsukiko.

El momento cumbre sucede en un viaje que ambos hacen a una isla, donde está enterrada la ex - esposa del Maestro. Él acepta que esa mujer era extraña, que lo abandonó, que nunca supo entenderla; pero, al mismo tiempo, que ha sido la única mujer capaz de amar y aún la recuerda. La contradicción no es pasada por alto por Tsukiko, quien se muestra más resulta en conquistar al Maestro. La defensa de su soledad y la forma brusca, mandona, de responder a los acercamientos de Tsukiko es la coraza transparente que permite ver que el Maestro, por primera vez en la vida desde que su mujer lo abandonó, ha vuelto a ser vulnerable. Es entonces que sucede aquella maravillosa escena en la que Tsukiko y el maestro, una noche en la isla, deciden escribir juntos un haikú. Durante toda la novela, el Maestro –profesor de japonés en la universidad- le reclama a Tsukiko el no haber memorizado los versos clásicos que él cita y que le enseñó en clases. Esa noche, sin embargo, permite que ella aumente el tercer verso a un haikú inspirado en la carne rosada del pulpo que almorzaron esa tarde. El haikú que ambos escriben le recuerda, al Maestro, un antiguo y hermoso poema de Basho: “Se oscurece el mar/ Las voces de los patos/ Son vagamente blancas”. La lectura de ese poema (y el título de la novela –que no sigue al original en japonés, que es El maletín del maestro, sino a la atractiva traducción alemana-, dos versos de un haikú que no está terminado pero que sin duda nos habla del orden del mundo, con el azul del cielo arriba y la blanca tierra debajo) debería darle al lector la pista de por qué, finalmente, la coraza del Maestro y la de la misma Tsukiko termina quebrándose. En efecto, el mar oscurecido es la vida misma, la noche que cae temprano o tarde sobre nosotros; pero las voces de los patos, un rumor lejano pero perceptible, son vagamente blancas e imponen esa luz sobre la oscuridad. “Vagamente” subrayamos. Y sí, es obvio, el amor y la vida nunca lograrán imponerse de manera absoluta sobre la muerte y la oscuridad, pero antes de que ésta llegue definitivamente podemos aprovechar intensamente el aleteo vital de esos patos y su sonido blanco. Es decir, podemos creer que el amor nos salvará de nuevo.


No voy a concluir esta reseña diciendo que la novela es una pequeña obra de arte porque no lo es. No necesita serlo.

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Hiromi Kawakami reseñada

10.16.2009
Carátula del libro. Fuente: revistadeletras

¿Nadie viaja a España? ¿Nadie viene de España? He aquí una novela que quisiera tener entre manos ahora mismo. Se trata de El cielo es azul, la tierra blanca (Acantilado) de la escritora japonesa Hiromi Kawakami. La reseña de Jacinta Cremades en "El Cultural" es escueta pero absolutamente convincente. Kawakami no es una desconocida en su país. Al contrario, es una bestseller y multipremiada. Pero en España aún tiene mucho camino que recorrer. Dice la reseña:

Hiromi Kawakami (Tokio, 1958), novelista, autora de narraciones breves y cuentos de gran éxito en su país, empezó su carrera literaria en 1994 con Kamisama. Sus libros han recibido los más reputados premios en su país natal, como el Akutagawa (1996) y el Tanizaki, (2000) por El cielo es azul, la tierra blanca, que ahora se publica en España. Título inspirado en un haiku, narra la historia de Tsukiko, una japonesa de 38 años que un día se cruza en un bar con su antiguo profesor de literatura. Ella es soltera y el “maestro”, viudo desde hace años. Poco a poco, y a raíz de los encuentros fortuitos en la taberna en la que beben sake y comen siempre lo mismo, se estrechan sus lazos y descubren gustos y formas de ser idénticos. Algunos de esos encuentros se narran en capítulos por separado, como si se trataran de relatos diferentes. Una historia de amor que evoluciona según las estaciones, con una belleza especial, lenta, basada en lo no dicho. La sabiduría vital del viejo profesor se funde con la pasión juvenil de Tsukiko y sólo al final, cuando los dos estén preparados para el “amor mutuo” como lo llaman, éste surgirá. El cielo es azul, la tierra blanca, nos introduce en un universo desconocido, en el que el tiempo transcurre de forma diferente y en el que los personajes se dejan llevar por las casualidades. Kawakami cautiva con sus palabras y su estilo poético la atención del lector que no podrá dejar su lectura. Una bella historia de amor que nada tiene que ver con las que contamos en Occidente y que, sin embargo, ofrece mucho que enseñarnos; una historia sutil y profunda, cuyos personajes aprenden a amar y a respetar las costumbres, la temporalidad y los deseos del otro.

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Lo nuevo de Peter Stamm

8.31.2009
Carátula de la novela. Fuente: fisherverlage.de

Atención, señores de Acantilado: El extraordinario narrador suizo Peter Stamm, uno de los mejores escritores europeos contemporáneos, publicó hace un mes una nueva novela en Alemania -en la editorial Fischer Verlag- bajo el título Sieben Jahre ("Siete años"). Desde ya estamos esperando la traducción al castellano. La crítica ya empezó a hablar de ella. Por favor, apúrense con la traducción. Dice la contratapa en alemán [se agradece la traducción ad honorem de algún lector inspirado]:
Sonja ist schön und intelligent und lebt mit Alex. Eine vorbildliche Ehe, er müsste glücklich sein. Aber wann ist die Liebe schon einfach? Und wie funktioniert das Glück? Iwona wäre neben Sonja fast unsichtbar, sie ist spröde und grau. Aber Alex fühlt sich lebendig bei ihr – und weiß nicht, warum. Er trifft sie immer wieder, und als sie von ihm schwanger wird und das Kind kriegt, das Sonja sich wünscht, setzt er alles aufs Spiel. Hat ein Mensch Macht über uns, weil er uns liebt?Peter Stamm erzählt so lakonisch und leidenschaftlich wie kein anderer von widerstreitenden Gefühlen und der Sehnsucht nach dem Leben.

Sieben Jahre ist ein großer Roman über die Zumutung des Glücks, geliebt zu werden.

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Lo más vendido del Retiro

6.02.2009
Feria del libro de Madrid. Fuente: boomerang

En una nota en el ABC nos enteramos que, en tiempos de crisis, la gente compra libros. El balance del primer fin de semana en la Feria del Libro de Madrid nos habla del optimismo y de casi un 30% superior de ventas que el año pasado. También la lista de los libros más vendidos de algunas editoriales:

José Luis Molinero, delegado de ventas y responsable del Grupo Santillana, sitúa justamente en esa mismo porcentaje el aumento de las ventas con respecto al año anterior, el 30 %. “No tengo más datos”, aclara sonriente. Andrés Neuman -premio Alfaguara 2009- y Juan Marsé son los autores más vendidos, además de la saga “Crepúsculo”, de Stephenie Meyer. Sostiene que es el fenómeno editorial del año, “también la película fue un éxito las pasadas navidades.” También nos cuenta que es una grata sorpresa la buena venta de “El manuscrito de piedra”, de Luis García Jambrina, una historia de ficción de la Salamanca prerrenacentista, donde Fernando de Rojas -autor de “La Celestina”- investiga un crimen. En la caseta de RBA confirmaban la alta demanda que existe de la novela negra, y apuntaban a una cifras ligeramente superiores al 30 %. "La mujer de verde", de Arnaldur Indridason, o "La mala mujer", de Marc Pastor, eran los títulos muy solicitados. "Muy bien de público", decían las vendedoras, que, además, confirmaban que Platón, Aristóteles y otros clásicos continúan siendo objeto de deseo -la edición de Gredos, también del grupo de RBA-. En Random House Mondadori, el delegado comercial no disponía de datos, pero corroboraba este inicio alentador para el negocio editorial. "La gente está esperando lo nuevo de Ildefonso Falcones, "La mano de Fátima", libro que sale a la calle el día 10 y estará en la feria el día 11". "Anatomía de un instante", lo último de Cercas, y las obras de Ken Follet son referencia para el público, que se inclina además por "Gomorra" e "Hiparquía", obras que han sido llevadas al cine, la última de la mano de Amenábar. Para la poesía no corren malos tiempos, “cada vez es menos minoritaria”, explica José Luis, de Visor, vendedor presente en esta feria desde hace más de diez años. “La venta depende de muchos factores, por ejemplo, la posición de la caseta, pero esta feria ha comenzado bien.” Mario Benedetti es el autor con más fortuna en este sentido. José Luis no maneja cifras, sólo comenta que los visitantes compran más, sobre todo, el sábado por la tarde y el domingo por la mañana. Desde la editorial Acantilado, por otra parte, comentaban que el inicio “ha sido mejor que el año pasado, donde la lluvia frenó a la gente el primer fin de semana”. Las obras de Zweig siguen siendo un valor seguro y están vendiendo muy bien “El miedo”, de G. Chevallier. "Los hombres que no amaban a las mujeres” y “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina” fueron los libros más comprados en el primer trimestre del año. “Trilogía de culto”, reza la cinta roja que acompaña a cada ejemplar de este best-seller de Stieg Larsson. Publicados por Destino, de Planeta, los responsables de la caseta no realizaron ningún comentario.

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La Feria del Libro de Madrid

5.29.2009
La Feria del libro de Madrid. Foto: Sergio Enríquez. Fuente: elcultural

La Feria del Libro de Madrid fue inaugurada hoy en el tradicional parque del Retiro. Las casetas han abierto sus ventanas y, presumiblemente, como otras veces, los sistemas de crédito no están funcionando bien. Qué tentación estar ahí, comprar novedades, comprar cuadernos moleskine, atisbar qué escritores famosos están firmando libros, averiguar quién habla hoy. Encontrarse con amigos y ver qué ha comprado él, qué he comprado yo, y acordarme a último ninuto del libro que realmente quería comprar porque lo reseñó Fresán, Monmany o Giralt y correr a buscarlo. Pero, en fin, ahora estoy en Lima y no hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria. El suplemento "El Cultural" ha tenido la buena idea de preguntarle a editores y libreros qué piensan que tiene y qué le falta a la Feria en tiempos de crisis económica, con menos stands y muchas menos ofertas. Aquí las respuestas de los editores:

Jorge Herralde (Anagrama): “El modelo estuvo superado hace unos años, pero con la nueva junta y el replanteamiento general mejoró muchísimo. Esto se ha reflejado en las ventas de libros en las últimas convocatorias. Ya se eliminaron las casetas intrusas y las churrerías. Habría que incrementar más los actos culturales”.

Jaume Vallcorba (El Acantilado): “Creo que la Feria de Madrid se ha consolidado como una feria de referencia, por lo que no considero ni que su modelo esté superado ni que haya que eliminar nada”. Vallcorba también apuesta por desarrollar más actividades culturales y por todo “aquello que ayudara a hacer crecer el interés por la Feria y los libros”.

Xavi Azpeitia (451 editores): “Bueno: una feria, además de un mercado, es una fiesta y, de momento, yo veo caras muy largas. Si el modelo tiende hacia la fiesta sobrevivirá: variedad, importancia de lo pe- queño, pero también de lo grande, mezcla, falta de distinción de clases, apertura, pereza, ligoteo y embriaguez... Esos son los elementos que hacen que uno salga de feria, aunque también hacer negocio o comprar. Si se olvidan, es mejor no montar tanto jaleo. Hacemos un congreso de libreros y editores y nos aburrimos hasta hartarnos”. Y continúa Azpeitia, tan serio como socarrón, con sus propuestas: “Yo aplazaría las discusiones estériles entre editores y libreros (tanto las que hay entre ambos gremios como las internas). También creo que habría que buscar el modo de que no predominaran, para el visitante, los mostradores de novedades repetidas en cada caseta, y fomentar los libros que no son estricta novedad (no por nada: nunca eliminaría novedades o best sellers, pero la variedad es fundamental y de momento no parece que la haya). También quitaría la cerveza en vaso de plástico de los chiringuitos, o acercaría la barra del Martín a la Feria”.

Joaquín Palau (RBA): “Los madrileños acuden masivamente cada año a la feria, pasean, miran, hojean libros, los tocan, dudan entre este o aquel o ninguno. Es un acontecimiento multitudinario, alegre, popular y muy de Madrid. Son los vecinos quienes decidirán si el modelo aún sirve o ya no. Ni el calor sofocante ni el chaparrón veraniego son gobernables por el hombre, o sea que no se me ocurre nada esencial que valga la pena modificar. Más lavabos. Y tal vez mejorar la megafonía: llevo 20 felicísimos años visitando la Feria, y apostaría un libro a que esa voz ha sido siempre la misma o muy parecida, en forma y fondo”.

Sigrid Kraus (Salamandra): “Es una tradición maravillosa que siempre se puede mejorar y tiene que evidentementeadaptarse a los nuevos tiempos, pero creo que es muy bueno para todos. Tal vez habría que quitar algunas casetas institucionales y dotar los actos de mayor atractivo”.

Por otra parte, una buenísima idea es la de unir la Feria del Libro de Madrid al Facebook. Aún no sucede, pero podría ocurrir y sería genial:

“Parece necesario”, [opinan Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez, autores de uno de los blogs más interesantes sobre el mundo editorial: Paradigma libro], “reinventar la Feria teniendo en cuenta las nuevas tecnologías. Hace falta una estrategia de márketing a la altura de los tiempos: se hace necesaria una proyección en las redes sociales, verdaderos protagonistas de la difusión de la lectura. El boca-oreja se ha instalado en la Red, y la blogosfera es un nuevo agente cultural al que no se debe dar la espalda. ¿Para cuándo tendrá la FLM su perfil en Facebook y su blog con contenidos propios? Dejemos de satanizar la Red: Internet ayuda a vender más libros... en papel. Y hace falta debate y reflexión sobre la evolución del sector, los nuevos hábitos de consumo, la generación Google, los nuevos soportes, el marketing 2.0, las redes sociales, el papel del editor en el paradigma digital, el futuro de las librerías en entornos digitales, etc.”

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Las cartas de Joseph Roth

3.06.2009
Dibujo de Joseph Roth con copa de ajenjo. En la escritura anuncia que se siente ebrio pero lúcido. Fuente: el cultural

Cada día me gusta más Joseph Roth. No es un escritor al que llegué fácilmente, pese a que he leído desde temprano sus obras (y aunque la primera impresión fue la mejor, Hotel Savoy), sino al que me ha costado trabajo leer y entender. Su drama personal (el alcohol, la bohemia, la soledad, el exilio, la errancia de hotel en hotel) se imponía siempre sobre sus novelas. Pero no dejaba de leerlas con afán, sabiendo que detrás de todo eso se escondía una joya. Luego de Hotel Savoy, el otro clarinazo de alerta del genio me lo dio La leyenda del santo bebedor, suerte de carta de despedida y dramática reescritura de La muerte de Iván Ilich según me parece. Hace unos años, gracias a la editorial Acantilado, pude leer muchísimas de sus novelas y entonces sí la entrega fue absoluta: Roth es de los míos, es decir de aquellos escritores que se imponen sobre el nihilismo y pesimismo de su naturaleza y logran ofrecer un auténtico aprendizaje. ¿Habrá algo de ese aprendizaje en estas cartas sobre el dinero que escasea y la sombra de la guerra cayendo sobre Europa? Habrá que ver si la correspondencia que ahora publica Acantilado y anuncia con muy justificada minuciosidad Nuria Azancot, reafirma mi impresión de sus novelas. Aunque no sería extraño que la correspondencia, con interlocutor concreto, no sea tan iluminadora como lo es la obra, escrita siempre para uno mismo. Dice la nota en "El Cultural":

La primera carta la dirige un Roth adolescente a su prima Resia Gröbel. Son las vacaciones de verano de 1911, el escritor aún no ha cumplido los 17 y se sorprende por la falta de entusiasmo patriótico de su prima, (“No entiendo por qué temes tanto la guerra”). La misma exaltación le empuja, el 26 de marzo de 1915, a confesar: “Desde que mi fuego amenazó con extinguirse bajo la manguera de los bomberos que llevaba el lema "sentido común", tuve el gran deseo de mostrárselo a la gente, a toda costa, para que me reconocieran a distancia por mi humo. Con esa determinación quedé satisfecho, porque el tabaco (del tiempo antiguo) es conocido como uno de los más importantes casi del genio”. En esta primera parte del epistolario, Roth abandona su aldea natal y escribe desde Viena, Berlín, Colonia, Aviñón, París o Marsella, donde descubre la Fiesta de los toros el 26 de agosto de 1925. Le horroriza: “Vi aquí corridas de toros por primera vez. Si no ha visto usted nunca algo así, no puede hacerse idea de esta bestialidad”. Lo peor, con todo, es el sentimiento de orfandad de un hijo del Imperio sin Imperio: “Estoy muy desesperado -escribe el 30 de agosto de 1925- [...] Cuando murió el emperador Francisco José, yo era un "revolucionario", pero lloré. Me enrolé voluntario por un año en un regimiento vienés, una "tropa de élite" que hacía guardia de honor ante la cripta de los capuchinos, y lloré de veras. Una época quedó enterrada”. Las desgracias se suceden. Friederike Reichler, con la que se había casado en 1922, muestra los primeros síntomas de su esquizofrenia, mientras él despilfarra todo lo que gana en legendarias borracheras. El dinero de los libros no llega, tampoco el de las colaboraciones en los periódicos, al punto de que, el 14 de junio de 1927 le confiesa al filósofo Ludwig Marcuse que se encuentra “desesperado, enfermo y sin dinero”. Porque ésa es su obsesión, el dinero, por el que escribe, ruega, insulta o suplica a lo largo de cientos de cartas a amigos, editores, colegas, parientes... El 27 de febrero de 1929, y desde París, explica al también escritor Stefan Zweig sus condiciones de vida: “Trabajo urgido por un solo motivo, que es material. Porque tengo que llegar a cubrir un mínimo de mi existencia sin tener que escribir regularmente artículos que me perjudican la salud. [...] Desde que cumplí dieciocho años, jamás he habitado una vivienda privada, a lo sumo, una semana como huésped en casas de amigos. Todo lo que poseo son tres maletas. Y eso no me parece extraño.” El 13 de mayo de 1930 le refiere también a Zweig (convertido en su compañero más fiel, y en su mecenas) que una amiga se había suicidado después de haber ido a buscarlo, sin éxito : “No me encontró, y estoy convencido de que yo hubiera podido evitar su muerte. Por todas partes sufrimiento y muerte. Me pondría a llorar por esta impotencia de que ni siquiera pueda uno hacer ese poco de bien que podría salvar a una sola persona”. Los meses no mitigan su pesimismo, más bien lo acentúan, como evidencia este fragmento de otra carta a Zweig, desde Francfort, el 23 de octubre de 1930, y en la que, además de confesar que “Las Baleares me seducen extraordinariamente”, se lamenta de la situación del viejo continente, acosado por los totalitarismos: “¿A quién no le asquea la política? Tiene usted razón, Europa se suicida. Y la manera prolongada y cruel de ese suicidio se debe a que quien lo comete es un cadáver. Esta decadencia tiene una endiablada semejanza con una psicosis. Parece el suicidio de una psicótica. El diablo gobierna realmente el mundo. Pero sigo sin entender a los extremistas de las dos alas”. En febrero de 1933, desde París, profetiza: “Sabrá usted que nos aproximamos a grandes catástrofes. Aparte de lo privado -nuestra existencia literaria y material queda aniquilada-todo conduce a una nueva guerra. No doy un céntimo por nuestras vidas. Los bárbaros han conseguido gobernar. No se haga ilusiones. Gobierna el infierno”, escribe a Zweig, quien tercia con editores, le manda dinero, y, sobre todo, intenta que abandone el alcohol, sin éxito. Mientras Hitler conquista Europa y el mundo se derrumba, Roth sigue bebiendo. Su última carta, a Blanche Gidon, vieja y generosa amiga, es del 11 de marzo de 1939 y habla, cómo no, de dinero: “Sólo yo tengo los derechos, no la editorial. Sin embargo, por desgracia tengo que pagarle el 25%”. Meses después, el 23 de mayo, la noticia del suicidio de Ernst Toller le abruma hasta ahogar sus últimos francos en alcohol. Sumido en el delírium tremens, muere el 27 de mayo en el Hospital Necker de París, haciendo que una de sus últimas cartas, del 8 de agosto de 1937, resulte más conmovedora y terrible: “Tengo un miedo enorme a caer al hondón de estas letrinas. Por favor, vea que no es mi culpa. [...] He previsto tantas veces el final. Créame, se lo ruego, que si se atrasa no es por mi culpa.” Tal vez su muerte no fuese ésa “tan liviana y hermosa” que soñó, en La leyenda del santo bebedor, para los dipsómanos. Pero Joseph Roth, que no llegó a ver a las tropas nazis en París, ni supo que su familia fue exterminada en campos de concentración, 70 años después ocupa un lugar de honor en la literatura mundial.

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Danilo Kis esbozado

3.05.2009
Danilo Kis. Fuente: elmercurio

La editorial Acantilado empezó hace varios años la recuperación de un autor fundamental para la literatura europea del siglo XX, Danilo Kis, cuya Enciclopedia de los muertos fue publicada el año pasado. Poco a poco Kis ha ido ganando lectores y páginas de suplementos en los medios españoles. El fin de semana en la Revista de Libros de El Mercurio, Patricio Tapia escribió una excelente semblanza del escritor serbio a 20 años de su muerte:

En uno de los ensayos recogidos en su libro Homo poeticus, Danilo Kis apuntaba: "Lo que más detesto es la literatura que quiere ser minoritaria. No importa de qué minoría: política, étnica, sexual. La literatura es una e indivisible. Buena o mala. Se puede ser homosexual y no ser Proust; judío y no ser Singer. Minoría o no, eso no me interesa para nada. El argumento de mis libros es, para citar a Nabokov, el estilo. O viceversa: el estilo de mis libros es su argumento. Eso es todo". Por cierto, eso no es todo, pues en su caso la pasión por la forma no excluía la voluntad de abordar grandes temas históricos -algunos traumáticos o trágicos, como los estragos del nazismo o el estalinismo-, generalmente refractados en destinos anónimos y tragedias silenciosas que se hunden en medio de un desastre mayor o en la indiferencia. Una parte de su obra es de inspiración autobiográfica, como La buhardilla (y la bohemia de sus años de formación) o el ciclo reunido en Circo familiar (que gira en torno a la figura del padre desaparecido). Otra parte, sin embargo, tiene una apariencia más "documental", como Una tumba para Boris Davidovich o Enciclopedia de los muertos: conjunto de relatos de "vidas imaginarias" (según las llamó Marcel Schwob), en que se diluye la frontera entre la labor literaria y la investigativa, con instrumentos formales y técnicas de trucaje y apropiación, que tienden a disimular su complejidad poética y su trabajo estilístico. La fascinación de Kis por las estratagemas y conspiraciones que figuran en su cuentos (por ejemplo, el engaño que sufrió Edouard Herriot, primer ministro de Francia, en Una tumba para Boris Davidovich; o la larga narración sobre la elaboración y destino de Los protocolos de los sabios de Sión, con otro nombre, en Enciclopedia de los muertos) tuvieron un correlato más amargo en la conspiración en contra suya por parte de la Unión de Escritores de Yugoslavia, tras la publicación en 1976, de Una tumba para Boris Davidovich -donde exploraba fundamentalmente la época estaliniana, con sus revolucionarios de profesión y sus asesinos-, en que se le acusó de plagio. Este episodio finalmente lo llevaría al exilio voluntario en París, y Christian Salmon, en su libro Tumba de la ficción lo menciona como una "fatwa" que pasó inadvertida. Según Salmon, Kis, consideraba que "el escritor de ficción tenía el deber de ser un archivero o un escribano cuya tarea no consistía en recrear un mundo desaparecido, como en las novelas históricas, sino más bien en juntar sus ruinas, sus vestigios, sus restos..." y que Enciclopedia de los muertos revelaba la obsesión que lo impulsaba a escribir: salvar lo que está en trance de desaparecer.

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Ivo Andric reseñado

11.30.2008
Ivo Andrić junto al puente sobre el Drina. Fuente: wikipedia

Ivo Andric es uno de esos nombres que integran la lista de los premios Nobel bajo el título ¿Qué fue de su vida? o ¿Y ahora quién los lee? Nació en Bosnia, en el año 1892 y murió en 1975. El premio Nobel lo recibió en 1962. Su novela más famosa, Un puente sobre el Drina, ha sido traducida a decenas de idiomas (incluido el castellano) pero es difícil encontrar otro título suyo, y me imagino que incluso la novela célebre solo habrá aún en librerías de viejo. La editorial Acantilado, sin embargo, apuesta por Andric y acaba de publicar la colección de relatos Café Titánic que de inmediato reseña, como no podía ser de otro modo, Mercedes Monmany. Dice:

Andric llevaría grabada siempre en su piel la tragedia autrodestructiva de su tierra. Conocedor al milímetro de cada palmo de la Historia, las diferentes religiones y tradiciones, los traumas, aconteceres, persecuciones, guerras, odio y rencor acumulado y transmitido a través de generaciones, la visión desesperada de su tierra atravesaría toda su obra, como se observa en un pesimista y espléndido relato, «Una carta de 1920», perteneciente a Café Titanic (y otras historias). Cuatro veces más amor. En este impresionante y concentrado réquiem o lamento del fracaso del humanismo en esos fieros y a la vez privilegiados enclaves, a mitad de camino entre Oriente y Occidente, Andric retrataba, a través de la conversación mantenida por dos amigos en una estación durante la época de entreguerras, también a muchos de sus antiguos compañeros de idealismo. Una conversación que giraba en torno a la casi imposibilidad en esas tierras de una labor normal ejercida por intelectuales y hombres de cultura cosmopolita, que apaciguaban ánimos y llamaban a la razón, pero que muchas veces eran empujados al exilio por pura desesperación: «En esta tierra atrasada y pobre, en la que viven apiñadas cuatro religiones, debería haber cuatro veces más amor, comprensión mutua y tolerancia que en otros países. En Bosnia, por el contrario, la incomprensión que a veces se transforma en odio abierto es casi la característica general de sus habitantes? En una tierra como Bosnia, el que no es capaz o, lo que es peor, el que conscientemente no quiere odiar, siempre es un poco extranjero y un degenerado, y con frecuencia un mártir». Andric dedicaría una parte importante de su obra a los judíos sefardíes, en especial a los de Sarajevo, como se demuestra en el relato o reflexión que abre el libro, «En el cementerio judío de Sarajevo», pero también en el magnífico y terrible cuento que lo cierra, «Café Titanic», ambientado en los días del Holocausto. Una aniquilación, la de los judíos, desarrollada en aquella zona a través de la perfecta coordinación de nazis y feroces ustachas croatas, que saqueaban, expoliaban, torturaban, hasta la final deportación hacia los campos de exterminio: «Siempre quisieron vivir, y siempre en el curso de su difícil historia les arrebataban algo de su existencia. Pero los últimos les quitaron la vida

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¿Para qué sirve la Literatura?

10.26.2008
metal pen. Fuente: grand illusions

Mientras está en la dulce espera (según lo que he sabido, el que está con mareos y angustias pre-parto es él) Gastón García recupera su Barrio Chino para hacer tres posts ligados para recomendar el libro de Antoine Compagnon publicado por Acantilado: ¿Para qué sirve la literatura? En el primer post, recupera algunas definiciones que arrancó como periodista a algunos de sus entrevistados. En el segundo post, se ocupa específicamente del libro de Compagnon. Y en el tercer post, publica algunas de las respuestas de autores universales.

Y mientras ustedes leen los post que ha colgado Gastón en "Barrio Chino" yo me quedo con esta definición de para qué sirve la literatura de la freak Carson McCullerss que encontró Rodrigo Fresán y supo colocar, en el momento preciso, en el prólogo a El aliento del cielo (Seix Barral), la antología de cuentos y novelas breves de la norteamericana:

No me gustaría vivir si no pudiese escribir... La escritura no es solo mi modo de ganarme la vida; es como me gano mi alma".

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Stamm: Devolviendo el favor

Peter Stamm. Fuente: Stefan Kubli/ stamm.ch

Hace muchos años, en la librería "El Virrey", Edmundo Paz Soldán sacó un libro de lo alto del librero y me dijo: "Este libro es genial, tienes que leerlo". El precio era muy alto para entonces, pero me dejé guiar por su recomendación. Leí Amanece la muerte de Jim Crace y jamás he dejado de agradecerle que me lo presentara. Sin embargo, ahora la deuda está saldada. Esta última vez que lo vi en Lima, me pescó releyendo por décima vez la novela Tal día como hoy de Peter Stamm. Me preguntó quién es ese tipo y yo pude devolverle el favor. No encontró la novela que yo leía, pero sí otra de Stamm que recomienda en su blog:

Paisaje aproximado es un buen lugar para empezar a leer a Stamm. Esta breve, poética, despojada novela es una profunda exploración de la psiquis y la sensibilidad de Kathrine, una mujer de veintiocho años que vive en un pueblito en Noruega, bien al norte del círculo polar. La de Kathrine parece una vida ordinaria más, y sin embargo le pasan cosas que parecen sugerir: hasta la vida más normal es turbulenta. Kathrine se casa, tiene un hijo, se separa, tiene amantes, se vuelve a casar; en el interín, está su desesperación por cortar amarras con el pueblo en donde vive, inventarse una nueva vida en otro lugar, y su incapacidad patológica para aceptar la mentira. "¿Qué somos, en definitiva, sin nuestras mentiras?", pregunta Harald, uno de los amigos de Kathrine; "tú eres de las que tiene que saberlo todo con pelos y señales, ¿verdad? Nada de secretos". La respuesta define toda una ética de vida: "las mentiras no son secretos". Todo se desarrolla en un paisaje aislado y desolador que Stamm describe con maestría: "Hacía semanas que el sol había desaparecido y que durante el día no aclaraba. El pueblo yacía encerrado en la oscuridad. La luz de las farolas era como un perímetro que nadie abandonaba".

Eso sí, en realidad para ser justos con las cuentas debo decir que Paz Soldán me debe mucho más. Porque ningún otro libro de Jim Crace (y he leído varios más) se asemeja si quiera al 50% de Amanece la muerte. Mientras que cualquier libro de Peter Stamm mantiene el mismo nivel de Paisaje aproximado. Así que a Edmundo le quedan bastantes buenas lecturas por delante (qué envidia) y a mí... ¿a mí qué me queda?

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Lo que se viene en el 2009

10.20.2008
¿Quién se anima a publicar en español a Uwe Tellkamp? Fuente: revista ñ

Se termina la Feria de Fráncfort y con ella, los anuncios más bien tímidos de los libros que se vienen en el 2009 según El País. Tendremos por ejemplo: Los vampiros de Guillermo del Toro, el cineasta mexicano en su primer incursión novelística empieza ni más ni menos que con una trilogía que editará Suma de Letras. Luego está el regreso a la novela de Lorrie Moore con A gate at the stairs (Una puerta en las escaleras) que será el bombazo de Seix Barral (que le ganó así una autora símbolo a Salamandra). Planeta se hizo del thriller Julieta de Anne Fortier, del que dicen que une El código Da Vinci con Romeo y Julieta (¿?) El historiador Anthony Beevor dará a luz Normandía, que publicará Crítica. Ritournelle de la faim, la nueva novela del reciente premio nobel Le Clezio, no entró en subasta en Francfort, pero tanto Seix Barral como Tusquets reeditarán sus títulos antiguos. La peur (El miedo), de Gabriel Chevalier, una novela autobiográfica publicada en los años 30, es la autobiografía de un combatiente de la primera guerra mundial y se lo quedó Acantilado. Mientras que Anagrama consiguió la joya de la corona de Gallimard: La meilleure part des hommes, relato sobre el sida en los años noventa escrito por un joven de 27 años, Tristan Garcia. Sin embargo, hasta ahora lo que no consigue comprador en España es el libro Der Turm (La torre) de Uwe Tellkamp -ganador del premio de los libreros de Alemania y éxito de ventas inmediato- que relata los últimos años de la Alemania comunista a través de una familia aristocrática. Y es una pena porque, a juzgar por la nota en la Revista Ñ, Tellkamp no es moco de pavo y realmente puede ser un autor interesante. Dice Clarín:

La torre es su tercera novela. Por la anterior, Der Eisvogel (El pajaro de hielo), fue comparado con Houellebecq, aunque su caso quizás recuerda más al de Jonathan Littell: un escritor joven que se atreve a poner sobre la mesa de sus editores un novelón de mil páginas con preocupaciones temáticas y estilísticas poco habituales. Porque aunque su obra entra en el género de "novelas de la reunificación" que han abordado otros autores como Thomas Messig o Ingo Schulze, Tellkam es ajeno a las preocupaciones vanguardistas de sus compañeros de generación, y el tratamiento que emplea le aproxima, según quienes lo han leído, más bien a Thomas Mann y a su visión de la burguesía alemana culta de principios del siglo XX. Quizás por ello algunos criticos le han reprochado un supuesto conservadurismo estético y político. En su fallo de esta convocatoria, el jurado ha destacado que "la gran novela de los años previos a la reunificación de Uwe Tellkam La torre traza en una plétora de escenas, imágenes y formas discursivas el panorama de una sociedad a la que le acecha su final (...) Uwe Tellkamp envía a su rebelde protagonista Christian Hoffman a un viaje infernal desde su entrada en el servicio militar hasta consumar las acciones represivas del Ejército Popular. El lector se ve envuelto como nunca antes por los aromas, las expresiones y la mentalidad de los últimos años de la RDA".

El único problema es que el original del libro tiene 972 páginas. Vamos a ver quién se compra el rollo de mandar al mercado (40 euros por lo menos en precio de tapa) este apetitoso ladrillo.

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Un opa ruso

7.10.2008
Carátula del libro. Fuente: boomerang

Como un Bartleby ruso ha calificado Rafael Narbona al protagonista de Petia camino al reino de los cielos, la novela del ruso Mijaíl Kuráyev editada recientemente por Acantilado. Petia es lo que en la sierra del país se llamaría el opa del pueblo, el loco inofensivo. Sufre retardo mental y en vez de decir el clásico "Preferiría no hacerlo" repite siempre "Camarada, la documentación y la hoja de ruta”. Señal de otros tiempos. La reseña en el suplemento El Cultural de "El Mundo":

Mijaíl Kuráyev (San Petersburgo, 1939) se interna en la mente de Petia con la precisión del virtuoso en el ejercicio de una pieza profundamente interiorizada. Esa exactitud se manifiesta en su estudio de la fuga. La fuga es la vida para un deportado e incluso para el hombre común, que al evadirse de su rutina, asume temporalmente la posibilidad de ser otro. Para el protagonista del relato, en cambio, es la calamidad más insoportable. Petia ama a Stalin, detesta a los que se fugan del Gulag, adora los uniformes, pero no es un sicario. De hecho, el poder le ignora, pues le considera un infrahombre. Su muerte accidental revela que el Gulag tritura con la misma indiferencia a disidentes, colaboradores e indiferentes. El sentido del Gulag es preservar la esencia del poder: ningún hombre está a salvo, la muerte y la tortura nunca son inútiles. Petia camino de los cielos recuerda las parábolas de Kafka sobre el poder, pero tamizada con la experiencia histórica de los totalitarismos. Inteligente, digresiva, con el gran estilo de los escritores centroeuropeos, tierna, cruel, más cerca de Dostoievski que de Tolstoi, su mérito central reside en el personaje de Petia, que en su profunda imbecilidad recuerda a los pobres de espíritu de las bienaventuranzas. Hay que rescatar la vieja noción de alma para entender la historia de Petia. Petia representa la escasez y la necesidad, el llanto mudo de los enajenados y la ignominia de la exclusión. Sólo la literatura que aspira a la verdad y no al entretenimiento banal puede hacer visible lo que el poder oculta en los sótanos de la historia.

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La enciclopedia de Kis

6.29.2008
carátula del libro. Fuente: boomeran(g)

Como ya comenté antes, la editorial Acantilado prometió publicar toda la obra de Danilo Kis y lo está cumpliendo. Luego de la extraordinaria Una tumba para Boris Davidovich, siguió la trilogía Circo Familiar compuesta por las novelas Penas precoces, El reloj de arena y Jardín, ceniza. Y ahora se viene Enciclopedia de los muertos, de la que aparece un apetitoso adelanto en el blog Boomeran(g) titulado "Simón el mago". Falta solo un mes para que aparezca por Madrid unos dìas. Ya saben qué es lo primero que compraré. Esto es lo que dice el blog sobre la nueva traducción de Kis:
Los seres humanos no son intercambiables. Así nos lo muestra Danilo Kiš, en estas memorables parábolas sobre la vida, el amor y la muerte. De su mano, el lector descubrirá una enciclopedia en la que se conservan, a través del tiempo y más allá de los secos y neutros datos registrales, los periplos vitales de un sinnúmero de muertos. En la enciclopedia de Kiš, nómina de lo excepcional cotidiano, conviven personajes anónimos y legendarios-un heresiarca contemporáneo de Jesús o los durmientes del Sura XVIII-, se reviven hitos seculares de la infamia-la muerte de un patriota, el singular destino europeo de un libro maléfico-y el pensamiento se proyecta hacia lo metafísico. Al cabo, en cada una de estas historias, habremos de reconocer lo que constituye nuestra auténtica, y no intercambiable, especificidad humana.

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Leyendo a Klima

5.15.2008
Carátula de la novela. Fuente: acantilado

Hace unos años, a raíz de una mención de Faverón sobre el escritor checo Iván Klima, escribí un post preguntando datos sobre su novela Amor y basura. Por entonces, las traducciones de la novela estaban fuera del mercado. Sin embargo, la editorial Acantilado publicó a fines del año pasado una nueva edición que yo conseguí hace unas semanas en México. Anoche, a pesar del agotamiento del día, no pude dejar de leer la novela de Klima hasta que llegué a este párrafo. Encontré lo que no sabía que había ahí, pero estaba buscando:
Antes creía que todo lo que veía y grababa en mi memoria podía serme útil para algún relato. Ahora hace tiempo que sé que es improbable que encuentre una huistoria que no sea la mía propia. Uno no puede apropiarse de la vida ajena, y aunque lo consiguiera, no encontraría en ella una historia auténticamente nueva. En el mundo viven casi cinco mil millones de personas, cada una de las cuales cree que su vida bastaría al menos para un relato. La sola idea produce vértigo. Si apareciera, o más bien se fabricara, un ente escribidor tan eficinete que fuese capaz de asimilar cinco mil millones de historias y luego eliminar de ellas todo lo que tuvieran en común, ¿qué quedaría? De cada vida apenas una frase, un instante que sería como una gota de agua en el mar, un momento irrepetible de angustia o un encuentro, un instante de contemplación o de dolor. Pero ¿quién reconocerá desde fuera esa gota de agua? ¿Quién sabrá separarla de la inmensidad del mar? Así que ¿qué sentido tiene inventar nuevas historias?

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Rumania literaria

2.05.2008
carátula de la traducción en Acantilado. Fuente: ríofugitivo

Para subrayar la floreciente literatura rumana, y el galopante mercado libresco de ese país, The Times Book Review ha publicado una edición extranjera en Rumania, para sorpresa e incredulidad de algunos. Aprovechemos la noticia para echar una mirada más atenta a los siempre atractivos autores de países de Europa del Este. Edmundo Paz Soldán lo hace y recomienda a un autor húngaro nacido en Rumania: Adam Bodor.

Dice Paz Soldán: "Hace unos años me compré una novela de un autor del que no sabía nada, Adam Bodor, porque el lugar de donde provenía me parecía muy exótico: era húngaro, pero había nacido en Rumania (Cluj-Napoca), y pertenecía a la población húngara de Transilvania. Lo único que sabía de Transilvania era a través del conde Drácula; pensé que no era una mala idea actualizar esa relación con la lectura de un escritor contemporáneo. Bodor no me decepcionó: El distrito de Sinistra, publicada por Acantilado, retrataba un mundo cruel con lucidez y conseguía crear una atmósfera que, si bien era pesadillesca, no llegaba a cortar amarras con la realidad."

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En busca del lector exigente

1.04.2008
Marilyn leyendo el Ulises ¿Funcionó el boca-oreja? Foto: Eve Arnold. Fuente: Jacintario

Un artículo interesante aparece hoy en El País. La idea general, bastante frívola como cualquier generalidad, es que las editoriales solo quieren publicar novelas de entretenimiento o lights, fomentando el consumismo y esas cosas que les paran los pelos de punta a varios escritores y críticos peruanos. Pero ¿es eso necesariamente cierto? Al parecer, lo fue hace unos años, pero ante la avalancha de libros malos o malísimos, surge un perfil de lector exigente y culto que busca la aguja en el pajar. Y si se la ofrecen, la encuentra. Sólo así se explica el éxito de ventas de libros como Vida y Destino de Grosmann, Las benévolas de Littell (y en años anteriores Marai o Nemirovsky) y la permanencia de editoriales nuevas con catálogos exquisitos, como Salamandra, Libros del Asteroide, Acantilado, etc. Y ojo, lo más importante: más que truquitos de marketing mal armados, funciona el viejo boca-oreja tan menospreciado por tantos escritores con demasiada prisa.

Dice la nota: "El mundo editorial emite señales de la existencia de un perfil de lector más sibarita. Hacia ese exquisito resquicio, copado hasta hace poco por pequeños editores, se han dirigido por ejemplo recientes esfuerzos de grandes como Alfaguara y su colección de Clásicos modernos en asociación con la revista The New York Review of Books. Y en esa misma dirección se encamina Backlist, el nuevo sello editorial que el Grupo Planeta pondrá en marcha en marzo. "Vamos a por la gama media-alta del lector, con sentido de biblioteca; y ello, a partir de nuevas generaciones que se interesan por los clásicos y títulos recuperados del acervo cultural literario, que tuvieron su momento y ahora se han perdido en la vorágine de las novedades", apuntan al alimón el responsable de ficción del Grupo Planeta, Adolfo García Ortega, y el director de Backlist, Daniel Cladera, tras ocho meses de trabajar en ese proyecto. La intención es continuar la estela de editoriales como Acantilado o Salamandra, pioneras en buscar ese perfil de lector, que ahora parece abundar más: Jaume Vallcorba, propietario-editor de Acantilado, constata que en los últimos años la casa, creada en 1999, "está registrando incrementos de facturación de un 40% anual". Sigrid Krauss es directora literaria de Salamandra, la firma tras los fenómenos de Márai (se han vendido 600.000 ejemplares de los libros de este autor húngaro ignorado por el público español durante décadas) o Nèmirovsky (escritora de origen judío, asesinada en Auschwitz en 1942 y de cuya recuperada novela, Suite francesa, se han colocado 80.000 copias). Reconoce que en los dos últimos años ha incrementado ventas: "Si antes, el título que menos funcionaba apenas llegaba a las 2.000 copias, ahora las dobla".

El retrato robot de estos lectores es, según Vallcorba: "Profesionales liberales o gente con ciertos estudios, por un lado, y un público joven nuevo que no sólo quiere música rock y cine". De ahí que, según el editor, "no les importe pagar 58 euros por los ensayos de Montaigne; incluso desembolsarían un 50% más". "No quieren leer en formato bolsillo; también hay un elemento fetichista, de libro bien editado con sobrecubierta", añade Ortega. Riambau pone el contrapunto: "También vendemos en grandes almacenes y es que Internet ensancha ese mercado. Y no olvidemos que los agentes primordiales para estas obras son los libreros y la prensa". Es decir, sus recomendaciones y el necesario boca-oreja.

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