MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Lo otro de Grossman

12.05.2008
Vasili Grossman. Ilustración: Sabat/ el pais uruguay

Cuando estaba en Barcelona, en todos los escaparates veía la novela de Vasili Grossmann, Todo fluye, editada por Galaxia Gutenberg con el fin de aprovechar el envión exitoso de su anterior re-descubrimiento, la genial Vida y destino. Pero había algo en ese tomo que no me convencía y no lo compré. Leyendo la fría reseña de Rafael Narbona en "El Cultural" descubro que mi decisión fue correcta. Un milagro no se repite dos veces.

Si Vida y destino es un poema sinfónico con la altura de los grandes clásicos, Todo fluye es una pieza de cámara que anticipa las transformaciones experimentadas por la novela en las últimas décadas. Lo narrativo y lo especulativo, lo lírico y lo periodístico, la introspección y el testimonio, convergen en un difuso espacio creativo que posibilita la comprensión y la empatía, el conocimiento racional y la intuición poética. (...) Hay cierta desproporción en Todo fluye. Hacia el final, los personajes desaparecen y Grossman cede todo el protagonismo al análisis político. Sin embargo, rescata a Grigórevich para mostrar que el fracaso es la única alternativa digna en una sociedad superpuesta al Gulag. La deportación y el genocidio son el verdadero rostro de la utopía bolchevique. Sería una frivolidad asimilar la economía de mercado a la tiranía del socialismo real, pero es inevitable contemplar la oficina de El apartamento (Billy Wilder, 1960) y no advertir la profunda inhumanidad del capitalismo. Iván Grigórevich no ignora que ha pasado por la vida sin dejar nada perdurable, pero al menos ha conservado hasta el final el escepticismo del hombre libre, siempre reacio a las promesas de falsos paraísos.

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En busca del lector exigente

1.04.2008
Marilyn leyendo el Ulises ¿Funcionó el boca-oreja? Foto: Eve Arnold. Fuente: Jacintario

Un artículo interesante aparece hoy en El País. La idea general, bastante frívola como cualquier generalidad, es que las editoriales solo quieren publicar novelas de entretenimiento o lights, fomentando el consumismo y esas cosas que les paran los pelos de punta a varios escritores y críticos peruanos. Pero ¿es eso necesariamente cierto? Al parecer, lo fue hace unos años, pero ante la avalancha de libros malos o malísimos, surge un perfil de lector exigente y culto que busca la aguja en el pajar. Y si se la ofrecen, la encuentra. Sólo así se explica el éxito de ventas de libros como Vida y Destino de Grosmann, Las benévolas de Littell (y en años anteriores Marai o Nemirovsky) y la permanencia de editoriales nuevas con catálogos exquisitos, como Salamandra, Libros del Asteroide, Acantilado, etc. Y ojo, lo más importante: más que truquitos de marketing mal armados, funciona el viejo boca-oreja tan menospreciado por tantos escritores con demasiada prisa.

Dice la nota: "El mundo editorial emite señales de la existencia de un perfil de lector más sibarita. Hacia ese exquisito resquicio, copado hasta hace poco por pequeños editores, se han dirigido por ejemplo recientes esfuerzos de grandes como Alfaguara y su colección de Clásicos modernos en asociación con la revista The New York Review of Books. Y en esa misma dirección se encamina Backlist, el nuevo sello editorial que el Grupo Planeta pondrá en marcha en marzo. "Vamos a por la gama media-alta del lector, con sentido de biblioteca; y ello, a partir de nuevas generaciones que se interesan por los clásicos y títulos recuperados del acervo cultural literario, que tuvieron su momento y ahora se han perdido en la vorágine de las novedades", apuntan al alimón el responsable de ficción del Grupo Planeta, Adolfo García Ortega, y el director de Backlist, Daniel Cladera, tras ocho meses de trabajar en ese proyecto. La intención es continuar la estela de editoriales como Acantilado o Salamandra, pioneras en buscar ese perfil de lector, que ahora parece abundar más: Jaume Vallcorba, propietario-editor de Acantilado, constata que en los últimos años la casa, creada en 1999, "está registrando incrementos de facturación de un 40% anual". Sigrid Krauss es directora literaria de Salamandra, la firma tras los fenómenos de Márai (se han vendido 600.000 ejemplares de los libros de este autor húngaro ignorado por el público español durante décadas) o Nèmirovsky (escritora de origen judío, asesinada en Auschwitz en 1942 y de cuya recuperada novela, Suite francesa, se han colocado 80.000 copias). Reconoce que en los dos últimos años ha incrementado ventas: "Si antes, el título que menos funcionaba apenas llegaba a las 2.000 copias, ahora las dobla".

El retrato robot de estos lectores es, según Vallcorba: "Profesionales liberales o gente con ciertos estudios, por un lado, y un público joven nuevo que no sólo quiere música rock y cine". De ahí que, según el editor, "no les importe pagar 58 euros por los ensayos de Montaigne; incluso desembolsarían un 50% más". "No quieren leer en formato bolsillo; también hay un elemento fetichista, de libro bien editado con sobrecubierta", añade Ortega. Riambau pone el contrapunto: "También vendemos en grandes almacenes y es que Internet ensancha ese mercado. Y no olvidemos que los agentes primordiales para estas obras son los libreros y la prensa". Es decir, sus recomendaciones y el necesario boca-oreja.

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¿Por qué vende tanto?

11.27.2007
Carátula de la edición en inglés de la novela. Fuente: housman book

El fenómeno de Vida y destino de Vasili Grossman, la novela editada por Galaxia Gutenberg y que se ha convertido en un éxito de ventas insospechado en España, ha sido comentado por ADN.es.

Dice la nota: "Vasili Grossman nunca aspiró a que alguno de sus libros se convirtiese en un best-seller. Como mucho, se conformaba cándidamente con que el manuscrito pasase la censura y fuese publicado. Vida y destino (escrita en 1959) no tuvo mucha suerte y hubo que esperar para que al otro lado del paraíso socialista empezase a conocerse su monumental libro. En nuestro país, los menos leían y trapicheaban algunas ediciones francesas y los más no tenían ni la más remota idea de quién era ese tal Grossman, pero esperaban su obra como algo casi mitológico. Hace unas semanas Galaxia Gutenberg decidió hacer un acto de justicia y editar en castellano las más de mil páginas de Vida y destino. Entonces ocurrió: la editorial esperaba vender entre el mandarinato cultural algunas (pocas) miles de copias y resulta que ya han despachado más de 100.000 y hay 26.000 esperando a salir al mercado. Explicarse cómo ha podido suceder algo así en este país es asistir a la maduración súbita de un adolescente: nadie lo entiende y todos se alegran de que por fin ocurra.

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Manual literario europeo con ausencias

10.28.2007
Primo Levi, Javier Marías, Elias Canetti, John Le Carré o Lawrence Durrell entre las ausencias. Dibujo: Santorella. Fuente: el país.

En europa han publicado un Manual Literario que recibió la consulta de más de 200 profesores de 35 países, incluido Mónaco, y menciona la cifra de 3.850 escritores. Se trata de Lettres européennes. Manuel d'histoire de la littérature européenne (Éditions De Boeck Université, Bruxelles, 2007). Pero en una cantidad tan extensa de autores, ¿hay lugar para exclusiones? Parece que sí, según El País.

Dice la nota: "Entre los 3.850 autores no se entran los italianos Primo Levi y Carlo Levi. Tampoco Claudio Magris. Y Elias Canetti, W. G. Sebald o Ingebor Bachmann no son imprescindibles para las letras alemanas. A los británicos les dejan sin los hermanos Durrell, John Le Carré, Wilkie Collins o el siempre subvalorado Woodehouse. Se censura de nuevo al ruso Vasili Grossman y se mantiene en el exilio a Nina Berberova. Entre los españoles faltan Javier Marías, Juan Marsé, Carmen Martín Gaite y Juan García Hortelano y entre los de lengua francesa Jorge Semprún.

"¿Faltan todos esos?", pregunta sorprendida Annick Benoit-Dusausoy. "Hemos confiado en los especialistas. En el caso español nuestros colaboradores son de las universidades de Granada y Zaragoza". Las ausencias pueden justificarse a partir de criterios. Y de otras ausencias. Si todos los autores equivalentes "faltan" en el libro, si se ha decidido, por ejemplo, que sólo figurarán los autores de novelas -o los poetas-, que sólo hay lugar para los fallecidos, que no se habla de los nacidos después de 1945. No es el caso. Javier Cercas, José Sanchis Sinisterra, Andrés Trapiello, Juan Goytisolo, Vázquez Montalbán -con el apellido inevitablemente mal escrito-, Eduardo Mendoza o Miguel Delibes están ahí a justo título, como Vicente Aleixandre o Camilo José Cela ven reconocidos su Nobel. Y esas presencias hacen incomprensibles las ausencias. ¿Olvidos, mala fe, incompetencia? De todo un poco, sin duda. "El autor del capítulo sobre Les temps des idéologies me dijo que era incapaz de explicar de otra manera y en el mismo espacio el periodo del auge del fascismo y del comunismo", constata la coordinadora. Eso convierte en autores a Hitler o Alfred Rosenberg, los dos grandes ideólogos del nazismo, o a Andreï Jdanov, el teórico del llamado "realismo socialista". Sus víctimas, los citados Levi o Grossman, por no buscar otros, no tienen tanta suerte. ¿Seguro que los verdugos merecen mejor suerte que sus víctimas?

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Más Grossman

10.17.2007
Vasili Grossman. Fuente: belt.es

"Imprescindible, imborrable, ineludible": así califica Jean Francoise Foguel la lectura de Vida y Destino, la traducción de la extensa novela de Vasili Grossman que ha acaparado todos los elogios de esta temporada literaria española. "La existencia de este libro es un milagro" concluye Foguel, y no se refiere solamente a las circustancias azarosas que rodearon su publicación. Hay que esperar a que llegue a Lima o conseguir, como yo, a una persona que tenga espacio para más de 1,000 páginas en su maleta (díganles que traigan menos chorizo, menos aceite de oliva -que el de aquí también es bueno-, y seguro alcanza)

Dice Foguel: "Se discute todavía hasta qué punto Vasili Grossman actuó de manera ingenua al someter su libro, en 1960, a los editores de la revista Znamia y al editor en jefe del periódico Novi Mir. Estrella del periodismo soviético, héroe nacional de su país, Grossman no podía ignorar los límites de la apertura iniciada a duras penas por Krutschov. Oficiales del KGB (la policía secreta) entregaron la respuesta en febrero de 1961 con una revisión completa de la vivienda del autor. Se llevaron el manuscrito, los borradores, las notas y hasta las cintas de la máquina de escribir del autor. Visitaron también las casas de los dactilógrafos y, por supuesto, confiscaron los manuscritos tanto de Znamia como de Novi Mir. Caso único de un libro “detenido” por completo, con además una decisión casi definitiva: el Estado soviético “prohibía su lectura durante al menos los próximos 200 años”. No sirvió de nada una carta al propio Krutschov. “Tienen que soltar mi libro”, explicaba Grossman, denunciando así las limitaciones de su visión carcelaria y política. En realidad, Grossman era un zorro. Había preparado otras dos copias para sus amigos Semion Lipkin e Yekaterina Zabolotskaya, sin informar a los oficiales del KGB. Lipkin, un poeta que murió en 2003, no se equivocó al leer la obra: le parecía imposible la publicación de la novela y además, según el, tenía mala puntuación, pero era de primer orden, era un monumento de la historia literaria. La guardó a pesar de pelearse con Grossman, esperando otros tiempos. "

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Vida y Destino

10.08.2007
Vasili Grossman. Fuente: dbpedia.org

Si ustedes entran a la página web de la FNAC encontrarán que entre los libros más pedidos se encuentra el extenso (más de 1000 páginas) Vida y destino de Vasili Grossman, la reedición de una traducción (hecha por Galaxia Gutemberg) que se ha llevado todos los elogios de la crítica y los lectores y que, sin duda, se convirtió inusitadamente en el gran libro del año en España (al menos en lo que se refiere a traducciones). En el suplemento ABCD Las letras aparece dos notas sobre el libro definitivo de Grossman, escrita por Almudena Guzmán ("La poesía y la historia") y por Mercedes Monmany ("La conversión de Vasili Grossman"). Hagamos fuerza mental para que el libro llegue a Lima (y después dicen que soy pesimista).

Dice Monmany: "Un escritor, como nos recuerda Tzvetan Todorov en el espléndido e iluminador prólogo realizado para la edición de las obras de Grossman aparecidas el año pasado en Francia (Oeuvres, ed. Robert Laffont) que, en los años más duros del estalinismo, aún se mostraba remiso a firmar, actuar o interceder por antiguos compañeros del Partido o incluso por familiares, liquidados sin piedad en las terribles purgas de los años 1937 y 1938. La «conversión» de Grossman tiene lugar paulatinamente y, en especial, en los años de la guerra. Un cambio que se concreta, como escritor, en una obra que será prohibida por los censores de la época de Kruschev: Vida y destino, que finaliza en 1959 y que él había concebido en un principio, en 1943, como una saga de dos novelas, Gentes sencillas (o bien Stalingrado) y, posteriormente, Vida y destino. Pero Todorov concreta aún más el momento «psicológico» de la mutación del estricto revolucionario (como aquellos que Danilo Kis retrató en su magnífica novela Una tumba para Boris Davidovich, Acantilado) que fue Grossman: la muerte de Stalin en 1953. En ese momento, dice Todorov, Grossman «se libera del miedo», un miedo atroz a un tirano que sojuzgaba millones de almas aterrorizadas de un inmenso territorio, y «le hace despertarse un día como otro hombre». Si Hitler confirma al asimilado Grossman en su judaísmo, es el otro tirano, Stalin, cuyo antisemitismo es igualmente activo y crece día tras día, el que le acaba de ofrecer toda la materia en vivo y en directo para su recusación «global». Por primera vez, ya que al iniciar la redacción de su saga desconocía la existencia de la obra magna de Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo, Grossman retrató en su libro el perverso paralelismo de las dos grandes ramas de los totalitarismos del siglo XX, el comunista y el nazi, que se «miraban como en un espejo» (como dirá Liss, el cínico oficial de la Gestapo de su novela) y que tan sólo se encontraban aparentemente enfrentados («En nuestra "noche de los cuchillos largos" Stalin encontró la idea de las grandes purgas del 37», dirá con sarcasmo Liss).

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Vasili Grossman

9.19.2007
Vasili Grossman, reportero en plena Guerra Mundial (1945). Fuente: wikipedia

Me imagino que es éste el tipo de novelas que Alberto Fuguet comentó que jamás leería. La edición de Vida y Destino, el clásico del escritor ruso Vasili Grossman (aquí un artículo en Letras Libres para que se enteren quén es) que acaba de reeditar Galaxia Gutemberg- Círculo de Lectores, tiene el angélico número de 1,111 páginas. Era una reedición muy esperada por quienes leyeron la primera traducción en Seix Barral y la biografía que, sobre Grossman, publicó Antony Beevor. Pese a los consejos de Alberto, sugiero tomar vuelo y aventurarse en la lectura: quienes lo han leído dicen que está a la altura de Guerra y paz de Leon Tolstoi. Es un libro que cambia la vida a sus lectores, dicen también. El libro definitivo (¿es que acaso eso existe?) sobre la Segunda Guerra Mundial, enfocado en la batalla de Stalingrado. Hace unos días lo presentaron en España el filósofo Xavier Antich y los novelistas Antonio Muñoz Molina y Luis Mateo Díez acompañaron al editor Joan Tarrida y a la traductora Marta Rebón. El diario ABC comenta la presentación.

Dice la nota: "Díez piensa que Grossman se vincula con las tradiciones de Guerra y paz de Tolstoi y de Los hermanos Karamázov, Crimen y castigo o Los demonios de Dostoievski; pero también, con la de Chéjov. «Muestra con la mirada lo grande y lo pequeño. Compagina la idea de la bondad que justifica lo mejor que somos, con la idea del Bien, que justifican los sistemas totalitarios. Y es que Grossman se fija en los seres humanos. Así, en la novela dice un comisario político: «La Historia ha salido de los libros para colarse en la vida de las personas». Grossman narra con la épica tolstoiana y con la de la retaguardia traicionada».

Coincidió Muñoz Molina en esa triple filiación. «Con Tolstoi, comparte la idea de novela como mecanismo que abarca el mundo entero, lo público y lo privado, con una visión poliédrica de la vida. Para saber algo del sentimiento de culpa de la víctima y el modo en el que el totalitarismo la convierte en colaboradora del verdugo, hay que ir a Dostoievski. Pero Grossman asume la democracia de Chéjov, porque el totalitarismo tiende a la negación de la vida humana concreta. Y ese espacio es antitotalitario por definición, porque el relato de la experiencia humana lo desafía». Muñoz Molina concluyó con una terrible cita de Primo Levi: «Todo testimonio de un superviviente está fatalmente limitado, porque éste no ha bajado al fondo, simplemente, porque puede darlo; mientras que el que llegó al fondo, no. Grossman traspasa ese límite con la ficción, porque llega a la cámara de gas y sólo la ficción puede dar cuenta de eso. El hombre que escribió las grandes crónicas periodísticas de Stalingrado, tuvo que volver a allí con la ficción. Escribe la novela sabiendo que era imposible su publicación, y muere convencido de que se ha perdido para siempre».


Actualización.- Hoy apareció en el suplemento El Cultural de El Mundo una reseña sobre la novela de Grossman a cargo de Rafael Narbona. Además, un adelanto.

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