MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Nancy Huston entrevistada

10.07.2009
Nancy Huston. Foto: Daniel Mordzinski. El País

Si Marcas de nacimiento, (Salamandra) de la canadiense Nancy Huston, fue un éxito de crítica al ser traducida al castellano, se espera que con la traducción de una novela anterior pero de tema similar, La huella del ángel, tambipen con Salamandra, se tenga el mismo suceso. En "Babelia" la entrevistan y habla sobre el abandono de su madre, el inicio de la ambición literaria y sobre todo acusa a la literatura francesa contemporánea de ser demasiado intelectual. Siendo la esposa de Todorov, pues, habrá que entender que algo sabe de intelectuales auténticos y de intelectualizantes:

Usted es bilingüe. ¿Cómo elige la lengua de sus novelas?
Depende de los personajes. La huella del ángel la escribí en francés porque discurre en Francia y los personajes hablan en francés. Marcas de nacimiento la escribí en inglés por la misma razón: los personajes hablan en inglés.

En las dos novelas la Historia es determinante y aniquila no sólo a los que la viven sino a sus descendientes.
Es la vida. Es parte de la vida. En los dos libros se habla del impacto de las opiniones políticas sobre la infancia. El hecho de haber vivido un momento político traumatizante a través de los padres predispone a tener tal o cual postura después. Por ejemplo, Saffie, la protagonista de La huella del Ángel, ha vivido un episodio estremecedor: ser testigo de la violación de su madre y su propia violación por las tropas rusas. No fue algo excepcional, como se sabe: hubo 300.000 mujeres violadas en Berlín. El hecho de haber vivido eso, más el hecho de haber conocido a un profesor que culpa de todo a los alemanes hace que crezca un muro entre ella y el resto del mundo, entre ella y su identidad alemana. Además, otro de los personajes de la novela, que de niño fue salvado por los comunistas, siente el impulso casi automático, en plena guerra de Argelia, de ayudar, por su parte, a los oprimidos, a los que él considera oprimidos.

Más que la infancia, el tema de La huella del ángel es el de la inocencia.
R. No creo en la inocencia.

¿Es imposible la inocencia del niño?
Desde que habla de culpables, desde que a él le meten en ese lenguaje, es imposible.

¿Es cierto que el hecho de que su madre la abandonara cuando era niña le hizo novelista?
¿Y eso le extraña?

Algo.
Para mí es evidente. Tal vez lo que diga suene a banalidad: una infancia traumatizada fomenta la vocación literaria. Porque crea un misterio. Para un niño, los padres son como dioses. Si los dioses discuten entre ellos, eso se convierte en algo extraordinariamente impresionante, y si uno de ellos se va pegando un portazo (que no fue mi caso), pues después el niño tiene que saber por qué y recabar la versión de tal y de cual y las sucesivas hipótesis... El niño no deja de reescribir esa historia, que es infinita e inagotable, porque un hecho así, para el mundo de un niño, es inextricable por definición. Así que no hace más que darle vueltas a la cabeza, inventando, adornando la historia. Y de esa invención a la novela no hay sino un paso. En mi caso concreto, además, hay otra razón: el único contacto que yo tenía con mi madre eran las cartas que, con frecuencia, me escribía. Ella, que hasta ese momento era la presencia misma en mi vida, de pronto se volvió sólo escritura: letras, letras...

P. ¿Por qué mantiene que es mejor novelista desde que es madre?
R. Me hice infinitamente mejor. Las Variaciones Goldberg es un libro bonito, un poco cartesiano, es, en el fondo, una idea bonita, pero un libro escrito con la cabeza; los niños te meten en el corazón de las cosas. Y la novela nace del corazón, no de la cabeza, porque habla de la vida material, de cosas muy concretas. La escritora Flannery O'Connor sostenía que la gente que tiene miedo a ensuciarse no debe meterse a escribir novelas. La vida material te ensucia. Además, hay que estar fascinado por los detalles, y lo repito: en relación estrecha con la vida material. Y al contrario, la vida intelectual es la catástrofe de la literatura. Ésa es una de las razones de que no me interese mucho la literatura francesa contemporánea.

P. ¿Por qué? ¿Por ser demasiado intelectual?
R. Piensan demasiado. Son agotadores. Se han convertido en gente muy inteligente. Y la inteligencia es catastrófica para la literatura. Hacen falta también tonterías. Hay que ser un poco tonto. Para mí, escribir dentro de la piel de los niños fue un poco un ejercicio de tontería. No podía utilizar mi inteligencia. Yo soy muy inteligente, pero no podía utilizar mi inteligencia en esa novela. Los niños no podían tener ningún discurso teórico, ni emplear ninguna palabra de más de tres sílabas, ni servirse de la ironía, no se trataba de teorizar, sino de vivir la historia...

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Marcas

9.30.2009
Nancy Huston. Fuente: remasterices

Marcas de nacimiento de la canadiense Nancy Huston es una novela contada en sentido inverso, desde el presente hacia el pasado, buscando aquellas "marcas" que explican el comienzo de la novela. Un trámite difícil, pero al parecer la canadiense -uno de los nombres que más suenan en los últimos años- lo ha conseguido con enorme éxito. La novela llega a España gracias a Salamandra. En el ADN Cultura le hacen una reseña:

El título se refiere a ciertas marcas físicas que los personajes tienen en el cuerpo, y metafóricamente, a las marcas profundas que la vida produce y que, de algún modo, afectan a la descendencia por varias generaciones. En este caso, se trata de un hecho terrible que le sucedió a Kristina, cuyo efecto se propagó a su hija Sadie, al nieto Randall y al bisnieto Sol. Justamente, cada uno de ellos narra una parte de la novela: Sol, el año 2004; Randall, el 1982; Sadie, el 1962 y Kristina, el bienio 1944-1945; con la particularidad de que lo hacen desde sus seis años de edad. (...) Marcas de nacimiento es, por lo tanto, una novela familiar, pero una novela de la identidad. Los personajes no saben quiénes son o creen ser lo que no son. El tema de la identidad se repite en las investigaciones de Sadie sobre las "fuentes de vida", verdaderas "granjas de cría" donde los nazis alemanizaban chicos de características arias raptados para compensar las pérdidas alemanas en la guerra. Según nota de la autora, más de 200.000 niños fueron raptados en Polonia, Ucrania y los países bálticos entre 1940 y 1945. Huston cuenta crudamente este infierno, pero no cae nunca en el maniqueísmo. Los nazis, en su novela, son simultáneamente capaces del horror y la ternura, lo que hace pensar en la verdadera naturaleza de lo humano. En lo técnico, uno de los mayores méritos de esta obra radica en su construcción: las cuatro historias, por fuerza incompletas, se superponen, se corrigen, se explican unas a otras y van develando oportunamente los secretos resortes que orientan las vidas de los personajes. Lo más discutible y audaz es la elección del punto de vista. Los chicos de seis años no tienen el sistema de pensamiento ni el lenguaje que permita contar la historia como está contada. Huston lo resuelve introduciendo una convención que el lector deberá aceptar: son chicos de seis años que piensan y hablan como si tuvieran veinticinco. Evidentemente, esta convención da por tierra con la extendida idea de que la verosimilitud exige concordancia entre el habla escrita y el habla "real" de los personajes. Por último, hay que decir que, a pesar de su complejidad formal, se trata de un libro de fácil lectura que no pide ser comprendido entre líneas ni exige malabarismos interpretativos.

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La Feria del Libro de Madrid

5.29.2009
La Feria del libro de Madrid. Foto: Sergio Enríquez. Fuente: elcultural

La Feria del Libro de Madrid fue inaugurada hoy en el tradicional parque del Retiro. Las casetas han abierto sus ventanas y, presumiblemente, como otras veces, los sistemas de crédito no están funcionando bien. Qué tentación estar ahí, comprar novedades, comprar cuadernos moleskine, atisbar qué escritores famosos están firmando libros, averiguar quién habla hoy. Encontrarse con amigos y ver qué ha comprado él, qué he comprado yo, y acordarme a último ninuto del libro que realmente quería comprar porque lo reseñó Fresán, Monmany o Giralt y correr a buscarlo. Pero, en fin, ahora estoy en Lima y no hay mayor dolor que acordarse del tiempo feliz en la miseria. El suplemento "El Cultural" ha tenido la buena idea de preguntarle a editores y libreros qué piensan que tiene y qué le falta a la Feria en tiempos de crisis económica, con menos stands y muchas menos ofertas. Aquí las respuestas de los editores:

Jorge Herralde (Anagrama): “El modelo estuvo superado hace unos años, pero con la nueva junta y el replanteamiento general mejoró muchísimo. Esto se ha reflejado en las ventas de libros en las últimas convocatorias. Ya se eliminaron las casetas intrusas y las churrerías. Habría que incrementar más los actos culturales”.

Jaume Vallcorba (El Acantilado): “Creo que la Feria de Madrid se ha consolidado como una feria de referencia, por lo que no considero ni que su modelo esté superado ni que haya que eliminar nada”. Vallcorba también apuesta por desarrollar más actividades culturales y por todo “aquello que ayudara a hacer crecer el interés por la Feria y los libros”.

Xavi Azpeitia (451 editores): “Bueno: una feria, además de un mercado, es una fiesta y, de momento, yo veo caras muy largas. Si el modelo tiende hacia la fiesta sobrevivirá: variedad, importancia de lo pe- queño, pero también de lo grande, mezcla, falta de distinción de clases, apertura, pereza, ligoteo y embriaguez... Esos son los elementos que hacen que uno salga de feria, aunque también hacer negocio o comprar. Si se olvidan, es mejor no montar tanto jaleo. Hacemos un congreso de libreros y editores y nos aburrimos hasta hartarnos”. Y continúa Azpeitia, tan serio como socarrón, con sus propuestas: “Yo aplazaría las discusiones estériles entre editores y libreros (tanto las que hay entre ambos gremios como las internas). También creo que habría que buscar el modo de que no predominaran, para el visitante, los mostradores de novedades repetidas en cada caseta, y fomentar los libros que no son estricta novedad (no por nada: nunca eliminaría novedades o best sellers, pero la variedad es fundamental y de momento no parece que la haya). También quitaría la cerveza en vaso de plástico de los chiringuitos, o acercaría la barra del Martín a la Feria”.

Joaquín Palau (RBA): “Los madrileños acuden masivamente cada año a la feria, pasean, miran, hojean libros, los tocan, dudan entre este o aquel o ninguno. Es un acontecimiento multitudinario, alegre, popular y muy de Madrid. Son los vecinos quienes decidirán si el modelo aún sirve o ya no. Ni el calor sofocante ni el chaparrón veraniego son gobernables por el hombre, o sea que no se me ocurre nada esencial que valga la pena modificar. Más lavabos. Y tal vez mejorar la megafonía: llevo 20 felicísimos años visitando la Feria, y apostaría un libro a que esa voz ha sido siempre la misma o muy parecida, en forma y fondo”.

Sigrid Kraus (Salamandra): “Es una tradición maravillosa que siempre se puede mejorar y tiene que evidentementeadaptarse a los nuevos tiempos, pero creo que es muy bueno para todos. Tal vez habría que quitar algunas casetas institucionales y dotar los actos de mayor atractivo”.

Por otra parte, una buenísima idea es la de unir la Feria del Libro de Madrid al Facebook. Aún no sucede, pero podría ocurrir y sería genial:

“Parece necesario”, [opinan Manuel Gil y Francisco Javier Jiménez, autores de uno de los blogs más interesantes sobre el mundo editorial: Paradigma libro], “reinventar la Feria teniendo en cuenta las nuevas tecnologías. Hace falta una estrategia de márketing a la altura de los tiempos: se hace necesaria una proyección en las redes sociales, verdaderos protagonistas de la difusión de la lectura. El boca-oreja se ha instalado en la Red, y la blogosfera es un nuevo agente cultural al que no se debe dar la espalda. ¿Para cuándo tendrá la FLM su perfil en Facebook y su blog con contenidos propios? Dejemos de satanizar la Red: Internet ayuda a vender más libros... en papel. Y hace falta debate y reflexión sobre la evolución del sector, los nuevos hábitos de consumo, la generación Google, los nuevos soportes, el marketing 2.0, las redes sociales, el papel del editor en el paradigma digital, el futuro de las librerías en entornos digitales, etc.”

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Giordano reseñado

5.04.2009
Paolo Giordano. Fuente: espaciolibros

Paolo Giordano, el último ganador del Premio Strega, construyó una metáfora que unía sus dos grandes pasiones: los números (es físico teórico) y el amor literario en La soledad de los números primos, su premiada novela, editada en España por Salamandra. El resultado pudo ser una porqueria o una obra bellísima. Y a juzgar por la admiración rendida de la exigente Mercedes Monmany, lo segundo es lo que ha ocurrido:

En el caso de Giordano, el centro de atención de su relato -la difícil etapa de crecimiento de dos inadaptados- está enfocado dentro de un ámbito intimista, psicológico y sociológico. La dureza del drama parece palpitar entre las cuatro paredes de un laboratorio que despliega bajo el microscopio sentimientos y sensibilidades reticentes a un fácil desglose. El relato en ningún momento pierde ese aire neutro, de observación clínica, minuciosa, escueta, dotada de un lirismo seco y petrificado que despoja al lenguaje, aún en sus momentos emocionalmente más atormentados y lacerantes, de todo victimismo. El resultado es una fábula delicada y sutil sobre el azar y la fragilidad de la existencia. Sobre el despiadado rechazo social, desde la misma escuela, hacia los diferentes, hacia los que no actúan, intercambian pautas, confidencias o experiencias similares con los de su entorno. Alice y Mattia, dos adolescentes traumatizados y hostigados por oscuros fantasmas de su infancia, arrastran secretos que los empujan a las mazmorras del aislamiento y los encierran en las cárceles invisibles del resentimiento, de la culpa y de un vago afán de venganza. (...) Verdugos de sí mismos, suicidas sin valor para abandonar una existencia que aborrecen e inhabilitados para el amor o el afecto, un día, en el patio del colegio, Alice y Mattia se encuentran. Los dos reconocen en el otro a un igual atrincherado en sus miedos y su soledad. Desde entonces, una fuerza o imán irreversible, indestructible, les hace iniciar una compleja relación que durará toda la vida, basada más en gestos y ausencias compartidas que en palabras. Una relación con la que de nuevo se castigarán por sombríos remordimientos y desgracias de un pasado que sólo ellos conocen y se han contado. Paolo Giordano enlaza su historia con una bella y cautivadora metáfora sobre los números primos, dentro de los cuales existen unos aún más especiales: los números primos gemelos, entre los que siempre se interpone un número par. Números «solitarios, sospechosos», «emparedados entre otros», como el 11 y el 13, o el 17 y el 19, que permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Como, en el fondo, Alice y Mattia.

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Una novela total siria

4.06.2009
Rafik Schami. Fuente: pagina12

Un coctel que mezcla en sus clavadas 800 páginas Las 1001 noches, el Macondo de Cien años de soledad e incluso Romeo y Julieta escrita por el más conocido escritor sirio: Rafik Schami. De eso se trata la extensa El lado oscuro del amor, editada en España por Salamandra y reseñada por Martín Pérez para "Radar Libros". El retorno de la novela total en manos de un sirio:

Si bien su primer éxito como escritor fue con una serie de cuentos infantiles, Schami también inició su carrera compilando la obra de exiliados como él. Y basculando entre estas dos vertientes –la sencillez de la literatura juvenil y la didáctica del relato del universo del exiliado para la cultura que lo acoge– es que se ubican sus mejores trabajos, entre los que un volumen como el que se acaba de editar en castellano –que supo ser la estrella de la feria de Frankfurt, dedicada a la cultura de Oriente, en 2004– se destaca largamente. No sólo por sus ambiciones sino también por la forma en que las alcanza, sin abandonar ninguna convicción por el camino. “No soy partidario de lo que suele llamarse novela política, pero no se puede contar una historia ambientada en uno de los peores regímenes despóticos de Oriente como si no hubiese secuestros, guerras ni campos de prisioneros”, escribe el autor. “Yo quería hablar del amor en condiciones extremas, y la política y la historia me sirven de requisitos y trasfondo de una novela sobre el amor prohibido en condiciones damascenas.” Novela de amor a Damasco, como se dijo, y narrada en breves capítulos que van construyendo un fresco enorme en base a una cotidianidad que es reconocible y al mismo tiempo terriblemente ajena para el lector occidental, El lado oscuro del amor es una fascinante revelación, un trabajo que recuerda las 1001 noches y Macondo, pero en el que todas sus leyendas se sostienen por un contundente ascetismo narrativo, que se celebra aun en los momentos más lineales, donde la historia de amor comienza a delinearse demasiado claramente. Y que se disfruta en muchos niveles, empezando por el relato oral, ese que pide siempre una noche más para seguir disfrutándolo. Tal vez por eso sea que, al llegar al final de sus 800 páginas, el lector esté tentado de repasar el comienzo. Que es el mejor elogio que se le puede llegar a hacer a un libro semejante.

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Irène Némirovsky revisitada

3.27.2009
Irene Némirovsky. Fuente: saparapanda

La figura misteriosa de Irène Némirovsky, víctima de un campo de concentración en 1942, ha ido creciendo cada vez más desde la publicación póstuma de Suite francesa hace unos años. Mercedes Monmany, a partir de la edición de El maestro de almas, un nuevo libro recuperado de Némirovsky, nos acerca a esta escritora que hizo perdurar su voz más allá del miedo y la muerte:
Reconocerlos, curarlos, será el papel del espléndido retrato que Némirovsky confecciona del médico -un charlatán, un impostor del psicoanálisis vienés y sombrío «traficante de almas» y desgracias- Dario Asfar, procedente, junto a su joven mujer judía, de Crimea, e instalado en medio de las fastuosas villas de veraneo de la Niza de 1920. Huido como mendigo a través de toda Europa, sobrevive a base de vergonzosos pactos con diversos personajes infames que le chantajean y ayudan a cancelar deudas. Una versión de Fausto; un aprendiz de brujo que, por la fatalidad de un destino miserable, vende su alma con el fin lucrativo de curar a todos aquellos cuyos secretos y heridas sólo está en condiciones de descubrir y sanar, ya que han surgido del mismo y maloliente humus: «Te conozco: eres de Salónica. Nuestros padres trabajaron juntos en los puertos, cambalachearon en pensiones miserables, bebieron en los mismos tugurios, hicieron trampas en los pequeños cargueros del mar Negro. ¿Y tú? ¿De dónde eres tú? ¿De Bucarest? ¿De Kishinev? ¿De Siria? ¿De Palestina?».
Los franceses, los «no-iniciados» en estas crudas verdades de los orígenes, no cesan de aparecer en esta novela como «los otros», a los que se quiere alcanzar de algún modo, solicitando la limosna de una total asimilación. Sólo hay que recordar el desgarrador grito que escribiría esta autora en 1941, un año antes de ser deportada a los campos de exterminio: «¿Qué me está haciendo este país, Dios mío?». Y la terrible ecuación que dejaría anotada en su Diario, en julio de 1942: «Odio + Desprecio = marzo de 1942».

Por cierto, el fin de semana en Radar Libros de "Página12" apareció un comentario de Sylvia Iparraguirre donde compara a Irene Némirovsky con la escritora alemana Agota Kristof.

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Paolo Giordano traducido

3.06.2009
Paolo Giordano. Fuente: michele deotavio/ italia150

Salamandra es la editorial que se ha encargado de traducir la novela del casi adolescente (26 años) y licenciado en Física Teórica, Paolo Giordano, bestseller absoluto y premio Strega del 2008, La soledad de los números primos. En la revista Ñ del diario "Clarín" le hacen una entrevista. Aquí algunas declaraciones:

¿Por qué comienza un físico que investiga los quarks a escribir una novela?
Como todas las pasiones, un poco por aburrimiento, un poco por juego, en un momento en el que hacía tanto que me dedicaba a la ciencia que tenía una parte del cerebro perdida. Había intentado dos novelas en las que primero decidía toda la historia: cuando me ponía a escribir ya había perdido el interés. Así que intenté relatos, una pequeña colección que uní.
(...)

¿Cuál es la soledad de los números primos?
Es diferente de persona a persona. Es la mentira que nos contamos todos por un tiempo en la vida de ser especiales por algún motivo, únicos y no comunicables. Luego se cambia. Sentir que todos se sienten especiales por algo, significa que no tiene sentido, y se renuncia un poco a esta pretendida unicidad.

¿Le resultó complicado escribir sobre la adolescencia?
Sí, porque estamos llenos de clichés sobre los adolescentes. Para recordar cómo era yo verdaderamente necesitaba librarme de ellos. Intenté olvidar lo que sabía o debía saber, por ejemplo con la anorexia, olvidando las imágenes y la psicología que se define para ella, y usando la empatía. Ni intenté hablar de anorexia. Narré pequeños gestos, como cuando escondes la comida en la servilleta. Y luego vi lo que significaban. Su retrato de la adolescencia no es muy positivo. Es la etapa más fascinante de la vida. Espero que la mía no se acabe nunca. Es un modo particularmente intenso y emotivo de mirar la realidad. Si debo recordar la mía, fue más oscura que luminosa. Hace falta valor para contar la adolescencia de manera verdadera porque es un mundo muy cruel, violento, aunque no de manera explícita. Es una edad de inseguridad, de confusión sexual y emotiva.
(...)

¿Han cambiado [los adolescentes]?
Continuamente. Yo era de años más tormentosos, los 90, con Nirvana, todo más oscuro. Ahora es más colorido, ni mejor, ni peor. La música es más plana, incluso las cosas extremas, los emos... Muy oscuros pero muy pop. Una vuelta a los 80.

¿Ve algún parecido con "El cazador oculto"?
Quizá Mattia, que no quiere pertenecer a nada, y creo que no sólo por la pérdida de su hermana. Hay gente que ve fatigosas las pasiones de la vida.

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India, adiós al exotismo

2.11.2009
Escena de la película Slumdog Millonaire basada en novela de Vikas Swarup. Fuente: wikipedia

La estupenda novela ¿Quién quiere ser millonario?, de Vikas Swarup, convertida en una interesante película inglesa de Danny Boyle titulada Slumdog Millionaire, es solo la punta del iceberg de lo que está ocurriendo con la literatura de la India. No sé si realmente la India ha dejado de ser un territorio exótico para la mayoría de nosotros. Pero lo que sí es un hecho obvio es que, más allá del exotismo nacionalista que le exigen ciertos lectores y editores, los autores indios han aprendido a representar su país desde diversas perspectivas y universos. Pluralidad, ese es el nombre de la buena literatura actual. Tanto aquellos que viven en su país como aquellos que han hecho su carrera en Inglaterra, los escritores de la India están escribiendo obras extraordinarias que han tomado por asalto las mesas de novedades de España. Así deja constancia Mercedes Monmany en ABCD las letras. Empieza hablando de Adiga, el reciente premio Booker, y su Tigre blanco:

Siete serán las cartas que Balram Halwai, el protagonista de Tigre blanco (Miscelánea), la novela del autor indio Aravind Adiga que se alzó con el último y prestigioso Premio Booker, le dirige al primer ministro chino Wen Jiabao, de visita en Bangalore con el propósito de reunirse con un grupo de empresarios que le relatarán las claves del «milagro económico indio». Unas cartas escritas siempre a medianoche, como aquella legendaria del 15 de agosto de 1947 en que Jawaharlal Nehru proclamó, desde el Fuerte Rojo de Delhi, la ansiada y largamente esperada independencia de India. Para narrarle la verdadera historia del boom económico indio, que los ha conducido a un fabuloso desarrollo como país, Balram se ofrece a sí mismo, y a la turbulenta historia de su vida y de su país, como ejemplo. Esa India que le ha permitido a alguien como él, gracias a oscuros pactos con el diablo, lograr una insólita ascensión social «desde las tinieblas hasta la luz». Salir de los anónimos subsuelos que se esconden bajo los imponentes edificios de los barrios residenciales de Delhi, donde vive la nueva burguesía del high tech, habrá sido a costa de lo más siniestro e inconfesable: corrupción, traición, robo... y asesinato (...) Un joven representante de una de las más poderosas literaturas emergentes de nuestros días, la angloindia -o la india, sin más-, que sería el cuarto autor de esa procedencia en alzarse con el Booker Prize, tras Salman Rushdie, Arundhati Roy y Kiran Desai (El legado de la pérdida, Salamandra), hija de la célebre Anita Desai.

A partir de ahí, Monmany abre el abanico de temas y autores de India que están alimentando la literatura contemporánea:

Historias de regresos y confrontación con pasados que hay que reintegrar de nuevo: ahí estaría la excelente novela La cámara de los perfumes (Alianza), primera obra, de raíces autobiográficas, del periodista y editor Inderjit Badhwar, en la que el protagonista retorna a India con motivo de la muerte de su padre, mientras rememora sus años de Universidad en EE.UU., en la década de los 60, cuando su identidad india le confería un estatuto semiheroico entre estudiantes devotos de Ginsberg y Marcuse. Confrontación con un pasado de luchas revolucionarias que otro de esos típicos personajes deseosos de borrar las huellas de su identidad -personajes que tanto abundan en las creaciones del mestizo Hari Kunzru, hijo de británica e indio y autor del éxito mundial El transformista (Alfaguara)-, compondría en Mis revoluciones (Alfaguara). Pero también conoceremos viajes problemáticos al pasado, esta vez desde el frenético mundo urbano, representado por megalópolis como Mumbai o Delhi, hasta unos orígenes rurales, extremos que en India significan fracturas planetarias. Así lo narrará S. Shankar en una novela aparecida estos días: El viaje no ha terminado (La Otra Orilla). En ella, Gapalakrishnan, funcionario jubilado de Nueva Delhi, regresa a su pequeña localidad del sur de India para hacerse cargo de un importante puesto simbólico: el de patriarca de su estirpe, vacío tras el fallecimiento de su padre. Otra importante primera novela, la de Selina Sen (Un espejo florece en primavera, Siruela), tendría como trasfondo argumental las muchas veces violentos conflictos interculturales producidos tras la partición de 1947, que separó India de Pakistán, y de nuevo a Bangladesh como Estado independiente en 1971, provocando la mayor migración en la historia del subcontinente asiático. Aunque otro centro neurálgico y narrativo que se repetirá estos últimos años es ese monstruo fascinante constituido por la gigantesca ciudad de Bombay, o Mumbai, como es llamada ahora. Una vorágine fabulosa que va desde las estrellas rutilantes del Bollywood local o los fastuosos hoteles de factura colonial, hasta la más pavorosa e inimaginable pobreza y marginalidad de los sórdidos y atestados barrios de desheredados que circundan obscenamente ese mundo de lujo y refinamiento. Así lo narrarían la monumental y genial obra de Suketu Mehta Ciudad total. Bombay perdida y encontrada (Mondadori); el no menos grandioso thriller de uno de los más relevantes autores indios de nuestros días, Vikram Chandra (Juegos sagrados, Mondadori), o la excelente e innovadora concatenación de historias, verdadero alegato contra cualquier tipo de fanatismo religioso, de otro de los más celebrados jóvenes escritores actuales, Altaf Tyrewala, autor de Ningún dios a la vista (Siruela). Una megalópolis que también serviría de turbulento decorado para la novela ¿Quién quiere ser millonario?, de Vikas Swarup (Anagrama), en la que se ha basado la película Slumdog Millionaire.

Y finalmente, en este recuento en el que solo extraño alguna novedad de Vikram Seth (autor de dos novelas extraordinarias: la tolstoiana Un buen partido y esa pequeña joya sentimental titulada Una música constante), menciona a dos pesos pesados: los exitosos Jhumpa Lahiri y Rushdie:

Dos obras de dos de los principales autores angloindios del momento aparecerán próximamente en nuestra lengua: la última y esperada novela de Salman Rushdie, La encantadora de Florencia (Mondadori), en la que su autor emprende el viaje que llevó a Marco Polo hasta el Kublai Khan, pero de forma inversa, con la invención literaria de un indio que sale al encuentro de Europa. Y, en Salamandra, unos sutiles y magníficos relatos (Unaccustomed Earth) de la neoyorquina Jhumpa Lahiri, nacida en el seno de una familia bengalí. Un libro sobre ese tipo de pequeños detalles escapados de los clichés habituales o, si se prefiere, de ese «exotismo de pacotilla», como lo llama Rushdie.

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John Boyne está harto

1.06.2009
John Boyne. Fuente: revista ñ

Esta foto me la perdí: los vendedores del stand de Océano durante la última Feria de Guadalajara vestidos con traje a rayas, como el trágico "pijama" de Bruno. Una exótica idea del departamento de marketing de la distribuidora, que tiene a Salamandra bajo su ala, para vender como tacos al pastor el bestseller de John Boyne El niño con el piyama de rayas. Si alguien tiene la foto, por favor que me la mande para darle alguna idea a los del stand de Océano para que vendan mi libro en la próxima Feria del Libro de Trujillo. Mi novela es tan depresiva que todos deberían disfrazarse de emos. Por lo pronto, en la revistaÑ entrevistaron a un harto John Boyne quien declara:


No tienes idea de cuán cansado estoy de hablar de un libro que ya tiene tres años. Es grandioso que la gente continúe debatiendo, pero siempre quieren saber las mismas cosas. Este viaje es el último en el que voy a hablar sobre El niño con el pijama de rayas (...) No es que me queje, porque fue el regalo más grande que me dio la vida, pero creo que ahora voy a enloquecer, aunque es normal que vuelva a hablarse por la película

La novela, escrita en tres días según el mito literario, le succionó la vida. Por eso, le llegó la hora de ser egoísta a quien en el 2003 renunció a su trabajo en una librería, alquiló una casa de playa y decidió ser simplemente un escritor (y el éxito, paradójicamente, está impidiéndoselo ahora):

No pienso que El niño... sea mucho mejor que mis anteriores novelas, que –debo decir– me encanta que ahora vuelvan a publicarse. También me gusta poder hablar con la gente y discutir, pero sé que ya llegué al punto donde debo ser más cuidadoso con mi agenda, si no quiero quitarle horas a la escritura. No quiero ser una celebridad. Sí quiero que la gente lea mis libros, no voy a ser hipócrita y decir lo contrario. Vender libros es importante para mí, quiero que así sea, significa que la gente los lee. Odio cuando me lamento, porque me digo que luché mucho para llegar a esto: sí hay que encontrar un equilibrio entre las razones estéticas y las comerciales en líneas generales. No tengo una idea de mis lectores, pienso en mí, aunque suene egoísta, y jamás quisiera tomar decisiones en función del éxito y el mercado: yo sólo tomo decisiones artísticas.

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Diarios 1984-1989

12.14.2008
Sandor Marai en sus últimos días. Fuente: etiqueta

Dentro de unos días, Salamandra publicará los últimos diarios de Sandor Marai, aquellos que escribió cuando era un escritor vuelto en desconocido luego de su primera fama; un extraño húngaro de la vieja escuela viviendo en pisto de California; un hombre apunto del suicidio que al fin se suicida. En el ADN Cultura encontramos un anticipo, algunas tristes entradas de ese diario final, donde leemos cosas así:

12 de agosto. Dice Edmund Wilson que alrededor de 1932, en los años de la Gran Depresión, San Diego era el destino preferido de los suicidas americanos: los deprimidos y los desesperados venían aquí para morir. Entre 1911 y 1927 llegaron más de quinientas personas para suicidarse. La ciudad entonces tendría unos trescientos mil habitantes. Hoy tiene el triple; sin embargo, el número de suicidas ha disminuido, la gente se traslada aquí porque espera vivir al calor del sol.

También se publica en el suplemento una breve reseña de Mercedes Monmany sobre los diarios del adiós, donde dice:

Su exilio fue algo lúcidamente elegido. Algo a lo que no estaba dispuesto a negociar, a no ser que llegara por fin la democracia y "las fuerzas de ocupación rusas" salieran de su país. Ni siquiera ahora está dispuesto a claudicar: cuando sus fuerzas ya lo están abandonando, cuando todo son sinsabores, y cuando, un día tras otro, le llegan nuevos e insistentes halagos en su carácter de "monumento nacional" al que se intenta acercar de nuevo a la patria, en las condiciones que sea. Con una tenebrosa y aterradora clarividencia hacia todo lo que lo rodea, tiempo después de haber tirado al océano las cenizas de su mujer y también, con tan sólo seis meses de diferencia, las de su hijo adoptivo, Janos; con las lecturas nocturnas, cada vez más ausentes a causa de su ceguera, de poetas húngaros del XVI, de autores amados de su siglo (Karinthy, Kosztolanyi, Krudy), de Cervantes y Edmund Wilson, o de sus filósofos preferidos, tan sólo le queda levantar pulcra acta de su adiós. Un adiós voluntario, un suicidio, que se produce poco antes de la caída del Muro, de ese fin de la pesadilla que le será negado conocer. "Estoy esperando el llamamiento a filas. No me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora", escribe en la última entrada de estos Diarios 1984-1989.

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Perfil de Sandor Marai

11.25.2008
Monumento a Sandor Marai en su Hungría natal. Una replica del mismo está siendo construida en la sala de mi casa -contra mi voluntad- por mis fanatizados alumnos. Fuente: masquecine

Llevo en mi casa un grupo de lecturas desde hace tres años. Es una docena fiel de lectores de diversas edades y distintas profesiones, que todos los miércoles se juntan para leer conmigo obras clásicas universales (hace un par de meses leímos Anna Karenina en inolvidables jornadas maratónicas) o novedades de escaparate. Se trata de que yo les "enseñe" a leer, pero son ellos los que me han terminado enseñando muchas veces a mí. Si tengo que elegir un autor que, por consenso, es el favorito de todas las mujeres del grupo es Sandor Marai. Qué éxito. Lo aman. Ya quisiera Nabokov tener esas fans enamoradas (que se negaron a leer Pálido fuego pese a mis amenazas de expulsión y llantos de frustración) Por eso, para mis alumnas enamoradas de Marai, les dejo estan semblanza maravillosa que Mercedes Monmany ha escrito a propósito de la edición de sus Diarios finales:
En enero de 1984 no sólo comenzaba el año que daba título al famoso libro de Orwell. Casi ciego, atrincherado en su pequeño apartamento de San Diego, en California, con su mujer apagándose a la vez que él, con una amargura acrecentada por la total soledad en la que se encuentra, sin el consuelo o bálsamo último de una literatura hacia la que ahora sólo confiesa sentir «nauseas», sobre todo la de su país y la de su lengua originaria, el húngaro, principal baluarte de supervivencia en su duro exilio, quien fue el famoso escritor Sándor Márai (Kassa, 1900-San Diego, 1989) sigue haciendo un implacable balance de lo que queda de su vida a través de unos diarios que siempre le acompañaron, junto a sus célebres novelas. Prohibido en su propio país, pero no en otros de su entorno inmediato, como Alemania, en 1984 Márai anotará que le acaba de llegar de Múnich el último de estos diarios editados, el que cubre los años 1976 a 1983. Un volumen de un total de cinco que había publicado a lo largo de cuarenta años de un exilio iniciado con la llegada del régimen comunista a su país.

Ya escucho los suspiros de ternura al leer la semblanza, mientras los hombres del grupo nos morimos de celos. Y seguro el próximo miércoles me obligarán a leer un libro de Marai. Otra vez.

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Nancy Huston

10.14.2008
Nancy Huston. Foto: Rodger Cummins/ sidney morning herald

La canadiense Nancy Huston, para muchos, es simplemente la esposa de Tzvetan Todorov. Pero en realidad, ella misma es una importante ensayista y narradora apenas traducida al castellano. La siempre atenta Mercedes Monmany nos descubre en la última edición del ABCD las letras en el terrible mundo de su novela Marcas de nacimiento editada por Salamandra. Dice la reseña:

El origen de esta perturbadora novela y de este desgarrado drama familiar tiene, como cuenta la misma autora al final del volumen, unas raíces históricas concretas. Entre 1940 y 1945 más de doscientos mil niños fueron raptados por los nazis en los territorios ocupados durante la guerra: Polonia, Ucrania y los países bálticos. Un atroz programa de «arianización» ideado por Himmler con objeto de compensar las pérdidas alemanas, debidas a las bajas de guerra. Los niños más pequeños eran recluidos en infames «granjas de cría», conocidas como Lebensborn (fuentes de vida) y luego entregados a familias alemanas. En los años posteriores a la guerra, unos cuarenta mil de esos niños raptados fueron devueltos a sus familias biológicas. Novela construida a través de varios relatos infantiles consecutivos, que retroceden en el tiempo, en Marcas de nacimiento está presente desde las primeras páginas la violencia y esa tragedia a largo plazo, de difícil cancelación, que son las guerras. Una violencia vivida como algo cotidiano, ya sea narrado y escuchado a través de conversaciones de adultos, contemplado a través de imágenes o sufrida en la propia piel a causa de algún conflicto en curso. Guerras que, dependiendo de las épocas, en ocasiones serán la II Guerra Mundial, pero también una guerra contemporánea, la de Irak, que escupe a diario imágenes en la televisión y los periódicos, o bien el hecho de haber convivido durante la infancia con la matanza de Sabra y Chatila a unos pocos kilómetros tan sólo de donde se vivía.

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La Booker y Borges

7.25.2008
Kiran Desai. Fuente: Liz O. Baylen for The New York Times

Kiran Desai, ganadora del premio Booker hace un par de años con The Inheritance of Loss (El legado de la pérdida) editado por Salamandra en castellano. Estuvo en el Hay Festival en Cartagena, tan flaquita y tímida que resultaba difícil descubrir tras ella a la extraordinaria y potente autora que en realidad es. Actualmente vive en Nueva York y hasta allá llegó Guido Carelli para esta entrevista en la Revista Ñ. Ahí habló de Jorge Luis Borges con absoluta admiración:
Creo que lo que realmente me interesó no era hablar sobre una tierra ni un país en particular. Es una batalla de una novela que está obsesionada con su nación. Me vi a mí misma en el lugar de tener que escribir en Estados Unidos sobre India, de tener que escribir sobre una tierra que no es mi tierra. Creo que Borges significó mucho para mí en ese sentido. Tengo a la poesía de Borges en un podio personal. Este poema en particular, pero toda su poética, cambió mi perspectiva. Me ayudó a entender que no quería escribir exclusivamente desde la perspectiva de la relación de India con el mundo occidental, desde una visión más occidental.

También comentó cómo fue la "cocina literaria" de su novela El legado de la pérdida.
Estaba escribiendo en múltiples direcciones y una historia me llevó a la otra y ésa a otra. Tenía mil quinientas páginas, estaba muy aislada, escribiendo y realmente tenía que hacer un poco de dinero. Leí todas las páginas para encontrar todas las conexiones que podía ver, así se fue estructurado. Todos los personajes representan algo de este viaje entre oriente y occidente, entre las diferentes clases y en cómo utilizamos nuestra inteligencia emocional e intelectual para tener éxito. Ahora estoy ansiosa por volver a mi escritorio, es un proceso sombrío y no sé exactamente cómo terminará.

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En busca del lector exigente

1.04.2008
Marilyn leyendo el Ulises ¿Funcionó el boca-oreja? Foto: Eve Arnold. Fuente: Jacintario

Un artículo interesante aparece hoy en El País. La idea general, bastante frívola como cualquier generalidad, es que las editoriales solo quieren publicar novelas de entretenimiento o lights, fomentando el consumismo y esas cosas que les paran los pelos de punta a varios escritores y críticos peruanos. Pero ¿es eso necesariamente cierto? Al parecer, lo fue hace unos años, pero ante la avalancha de libros malos o malísimos, surge un perfil de lector exigente y culto que busca la aguja en el pajar. Y si se la ofrecen, la encuentra. Sólo así se explica el éxito de ventas de libros como Vida y Destino de Grosmann, Las benévolas de Littell (y en años anteriores Marai o Nemirovsky) y la permanencia de editoriales nuevas con catálogos exquisitos, como Salamandra, Libros del Asteroide, Acantilado, etc. Y ojo, lo más importante: más que truquitos de marketing mal armados, funciona el viejo boca-oreja tan menospreciado por tantos escritores con demasiada prisa.

Dice la nota: "El mundo editorial emite señales de la existencia de un perfil de lector más sibarita. Hacia ese exquisito resquicio, copado hasta hace poco por pequeños editores, se han dirigido por ejemplo recientes esfuerzos de grandes como Alfaguara y su colección de Clásicos modernos en asociación con la revista The New York Review of Books. Y en esa misma dirección se encamina Backlist, el nuevo sello editorial que el Grupo Planeta pondrá en marcha en marzo. "Vamos a por la gama media-alta del lector, con sentido de biblioteca; y ello, a partir de nuevas generaciones que se interesan por los clásicos y títulos recuperados del acervo cultural literario, que tuvieron su momento y ahora se han perdido en la vorágine de las novedades", apuntan al alimón el responsable de ficción del Grupo Planeta, Adolfo García Ortega, y el director de Backlist, Daniel Cladera, tras ocho meses de trabajar en ese proyecto. La intención es continuar la estela de editoriales como Acantilado o Salamandra, pioneras en buscar ese perfil de lector, que ahora parece abundar más: Jaume Vallcorba, propietario-editor de Acantilado, constata que en los últimos años la casa, creada en 1999, "está registrando incrementos de facturación de un 40% anual". Sigrid Krauss es directora literaria de Salamandra, la firma tras los fenómenos de Márai (se han vendido 600.000 ejemplares de los libros de este autor húngaro ignorado por el público español durante décadas) o Nèmirovsky (escritora de origen judío, asesinada en Auschwitz en 1942 y de cuya recuperada novela, Suite francesa, se han colocado 80.000 copias). Reconoce que en los dos últimos años ha incrementado ventas: "Si antes, el título que menos funcionaba apenas llegaba a las 2.000 copias, ahora las dobla".

El retrato robot de estos lectores es, según Vallcorba: "Profesionales liberales o gente con ciertos estudios, por un lado, y un público joven nuevo que no sólo quiere música rock y cine". De ahí que, según el editor, "no les importe pagar 58 euros por los ensayos de Montaigne; incluso desembolsarían un 50% más". "No quieren leer en formato bolsillo; también hay un elemento fetichista, de libro bien editado con sobrecubierta", añade Ortega. Riambau pone el contrapunto: "También vendemos en grandes almacenes y es que Internet ensancha ese mercado. Y no olvidemos que los agentes primordiales para estas obras son los libreros y la prensa". Es decir, sus recomendaciones y el necesario boca-oreja.

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Anne Enright, Premio Booker 2007

10.16.2007
Anne Enright premiada. Fuente: The Guardian

Inspirados probablemente en sus colegas de la Academia Sueca, o más bien en su propia tradición según la cual los favoritos nunca ganan, el Premio Booker 2007 fue a dar a la irlandesa Anne Enright y su novela The Gatering. Se trata del retrato de una familia disfuncional, como aquellas que escogió para The Guardian Rachel Seifert (¿un soplo?) La autora estaba última en las encuestas, empatando la intención de voto (9/1) con Animals People by Indra Sinha. Y hasta antes de ganar el premio sólo había vendido 3,253 ejemplares. Atrás quedaron los dos más fuertes candidatos, Ian Mc Ewan y Lloyd Jones, y la carta bajo la manga de los lectores más jóvenes, Nichola Barker. Esperemos que pronto compren el libro y lo traduzcan al castellano, como ocurre con todos los Booker. Ahora mismo acaba de aparecer el libro de la ganadora del año pasado, Kiran Desain.

Dice la nota en The Guardian: "Against all the odds, and seeing off competition from favourites Ian McEwan and Lloyd Jones, rank outsider Anne Enright was tonight awarded the Man Booker prize for her "powerful, uncomfortable and even at times angry book" The Gathering. Howard Davies, chair of the panel, described it as "an unflinching look at a grieving family in tough and striking language". No picnic, it was described by the Observer's critic as "a story of family dysfunction, made distinctive by an exhilarating bleakness of tone". Davies said: "It's accessible. It's somewhat bitter - but it's perfectly accessible. People will be pretty excited by it when they read it." Enright herself told Radio 4's Today programme this morning: "When people pick up a book they may want something happy that will cheer them up. In that case they shouldn't really pick up my book. It's the intellectual equivalent of a Hollywood weepie"

The Gathering is narrated by Veronica, as she prepares for the funeral of Liam, one of her many larger-than-life, unruly siblings. The novel casts back down the generations as Veronica - apparently leading a calm, stable, successful life as a well-off wife and mother - attempts to make sense of her turbulent, fragile history and that of her dysfunctional clan. AL Kennedy, reviewing the book in the Guardian, wrote: "Enright's work is neither mindless nor inhuman; it is clearly the product of a remarkable intelligence, combined with a gift for observation and deduction. She has uncovered the truth that sometimes our great adventures are interior."

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Kiran Desai

9.20.2007
Kiran Desai. Fuente: Reuters. El País

En "El Cultural" de El Mundo aparece hoy una reseña de la novela de la angloindia Kiran Desai, El legado de la pérdida, ganadora del último premio Booker (para sorpresa de muchos) y recién traducida por la editorial Salamandra. La reseña es de Germán Gullón. Además, aprovecho la reseña para comentar que el fin de semana pasado en "Babelia" tiene como tema central una entrevista a Kiran Desai (y también a la escritora estadounidense Claire Messud) titulado "Las voces de la rabia". Asimismo, también aparece una reseña de Jesús Aguado al Legado de la pérdida.

Desai sostiene en la entrevista: "En el Reino Unido están acostumbrados a un retrato más dulce de la India, como el que hice en mi primera novela, así que ésta era difícil de publicar allí. Al fin, la lectura que han hecho, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, se ha centrado en el tema de la inmigración. Un asunto que presenta el lado más cínico de un país. La rabia que genera la inmigración estalla en todas partes. En la India han entendido el libro desde su propio contexto. Su foco de atención es otro completamente distinto, es el de los que sienten esa rabia."

También dice: "No escribo sobre el presente porque no podría sostener la trama. Para hablar de vergüenza y rabia necesitaba volver atrás varias generaciones. V. S. Naipaul sólo en uno de sus libros trata sobre su vida en el Reino Unido, el país donde lleva viviendo casi toda la vida."

Sobre la novela Germán Gullón dice: "La novela no resulta una pieza trágica, como muestra la delicadeza con que presenta a los personajes, incluso con humor en muchas ocasiones, pues siempre busca su perfil, que los veamos moverse, hablar, sin aplastarlos ideológicamente. Los nepalíes que aparecen como opresores y terroristas, y que componen la mayoría de la población de Kalimpong, una ciudad de 60.000 habitantes, protestaron por la manera en que aparecen representados.Kiran Desai dijo en una entrevista que a diferencia de Ayaan Hirsi Ali, que achaca los problemas actuales al fundamentalismo islámico, ella cree que la pobreza resulta un problema aún mayor. El legado de la pérdida, en fin, ofrece un perfecto ejemplo de cómo una novela puede elevar un tema, el de la emigración, del terreno de la política al del arte, ofreciendo una imagen espléndida de nuestro mundo pluricultural."

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Philippe Claudel

7.08.2007
Philippe Claudel. Fuente: stitc.flickr

Un autor para anotar bajo el rótulo: "buscar en librerías". Se trata del francés Philippe Claudel a quien en Página12 no le escatiman elogios al reseñar la novela Almas grises (ganadora del premio Renaudot y designada Libro del Año por los libreros franceses y por la revista Lire) publicada por Salamandra. La reseña es de Alicia Plante.

Dice la reseña: "Quizá lo más notable de este bellísimo libro sea que su autor logra arrancar al crimen de la sordidez que siempre lo rodea. El misterio que ondula sobre el relato de cabo a rabo excede el mero nivel de los hechos y atañe más bien a lo indecible del alma humana, a honduras inasibles, huidizas como el sentido de la vida, quizás el asunto último de la historia. Un misterio sombrío y triste finalmente, que nos coloca, junto con el hombre que habla, en un lugar que no se vincula –porque sería irrelevante– con la ley o el castigo, ni siquiera con el bien y el mal. Es el misterio del dolor, de la pena, de la soledad de lo que se ocupa Claudel, temas en los cuales la muerte, como era de esperar, se abre paso sin ningún esfuerzo y ocupa su viejo trono con naturalidad. Y ese estilo suyo, impregnado de un intenso sentido de lo real pero también de una belleza resplandeciente, revela al lector lo mísero y heroico de cada personaje, de la historia de cada uno, intrascendente y también indispensable para la creación de la atmósfera buscada. Desde ahí Claudel apela a nuestra capacidad para bajar la guardia y el crimen se desdobla en los espejos que rodean la Primera Guerra Mundial como cometido “por error, por esperanza, por recuerdo, por terror”.

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Andrew Miller

7.01.2007
Andrew Miller. Fuente: IMPAC Dublin

¿Han leído a Andrew Miller? Les recomiendo que lean El insensible, publicada por Salamandra en castellano y que ganó en su momento el premio IMPAC, y luego pasen a Oxígeno, otra novela estupenda. Y si les gusta el personaje de Casanova, lean El ocaso de un seductor, una vuelta de tuerca al mito. Todo lo encuentran en Lima, ¿no es raro? su último libro traducido se titula, Los optimistas (otra vez Salamandra) y por éste en el suplemento Babelia le hacen una entrevista.

Siendo el protagonista de su nueva novela un fotógrafo de guerra, a Miller se le pregunta sobre los límites éticos del periodismo: "La relación entre los medios de comunicación y los desastres de los que informan no es ni mucho menos fácil. ¿Cuál es, por ejemplo, el papel de la estética en las fotografías de muertos o moribundos? La famosa imagen de Carter ganó un Pullitzer, en parte porque era una "buena" fotografía con un encuadre inteligente y demás. Carter era un fotógrafo ambicioso; hay que serlo para hacer lo que él hizo y correr los riesgos que él corrió en su carrera. Pero el éxito de la imagen creó un dilema moral, que debió de ser un factor importante en su posterior suicidio. En Los optimistas, Clem Glass, un fotoperiodista experimentado, sufre una crisis similar, aunque en su caso, es como si su trabajo y su cámara le hubiesen llevado a un acto de orgullo desmedido. Cree que, oculto detrás de sus lentes, puede contemplar cualquier cosa con impunidad. Resulta que no es así. Algunas cosas, como la cabeza del Gorgon, no puedes encontrártelas sin correr peligro. El mundo clásico lo entendía. Puede que nosotros, los modernos, con una mezcla de coraje y locura y cierto desparpajo, hayamos perdido tanto el arte de mirar como el de apartar la mirada."

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Novedades en librerías

6.08.2007
Lo último de Mario Bellatin llegó a Lima. Fuente: EDE

Entre ayer y hoy la distribuidora Océano estará colocando en librerías una serie de novedades y reposiciones de los sellos que representa (entre ellos Salamandra y Anagrama). Entre las reposiciones de Anagrama, hay tres que recomiendo muchísimo: en primer lugar, Encyclopedie, el ensayo de Philip Blom que estoy leyendo ahora mismo y se agotó muy rápido en librerías (igual que el último de Auster). En Compactos tienen la novela Sostinene Pereira, que es lo mejor de Antonio Tabucchi, y en especial una novela que estaba super agotadísima desde hace más de un año y que fue un mini-boom entre los lectores limeños, la ultra recomendada Intimidad, de Hanif Kureishi.

En cuanto a las novedades, han traído todo el stock de las penúltimas novedades de Anagrama. Hay varios títulos apetecibles. Para quienes leen con frecuencia Moleskine Literario, no les sorprenderá que me alegre sobre manera con estos tres ingresos: El Gran Vidrio, de Mario Bellatin, La fiesta vigilada, de Antonio José Ponte, y Rex, de Jose Manuel Prieto. Además, los bolañistas limeños estarán felices con los póstumos La universidad desconocida y El secreto del mal. En cuanto a Panorama de Narrativas, tres libros me llaman la atención: Esta historia, de Alessandro Baricco; Otra noche de mierda en esta puta ciudad, de Nick Flynn; y en especial Este libro te salvará la vida, de AM Homes. También me da una moderada curiosidad (casi siempre se termina convirtiendo en fanatismo) el libro del sueco Carl J. Vallaren, Historia de un amor maravilloso.

En los otros sellos, destacan: Una verdad incómoda, del recientemente premiado Al Gore (editorial Demografía) y La hermana, de Sandor Marai (Salamandra).

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James Salter

5.21.2007
James Salter. Foto: John Foley. Fuente: El País.

En el Perú aún debemos descubrir -con carácter de urgencia- a James Salter. Así me lo dice la tremenda calidad de su obra, y así me lo grita también Guillermo Niño de Guzmán cada vez que hablamos de libros. En Lima, por cierto, he encontrado a precios de saldo algunas de las primeras traducciones al castellano de Salter en “Crisol”. Para que se animen, Rodrigo Fresán nos introduce en Radar Libros al universo de una novela recientemente traducida por Salamandra: La última noche.

Para ver la contratapa de La última noche, pulse aquí.
Fresán considera a James Salter el “eslabón perdido” entre la Generación perdida de Ernest Hemingway y el “realismo sucio” de Raymond Carver. Y califica a Salter, junto con Norman Mailer y el finado Bill Styron, como “el último exponente de un “modelo” de escritor made in USA vitalista, bon-vivant, curtido por la experiencia, pero sin perder nunca la elegancia”

Según la reseña, Salter está dispuesto a escribir su última novela, aunque asegura: “Mi piano todavía suena afinado y me gustaría hacer sonar una última nota. Ya saben, los escritores nunca se retiran. El único modo de detenerlos es arrastrarlos afuera y pegarles un tiro”

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