MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Seis hipótesis sobre el "tú"

2.18.2010
Fuente: revista ñ

En el suplemento Ñ de Clarín, Gabriela Saidon ha descubierto en una serie de novelas actualmente en librerías (desde Más liviano que el aire, de Federico Jeanmaire, hasta Las benévolas de Jonhatan Litell u Ovejas feroces de Lange Muller), además de una cantidad de referentes realmentes estimulantes, el uso de la segunda persona. ¿Por qué? Ella elabora seis hipótesis al respecto. Vale la pena tenerlas en cuenta para cuando uno decida usar el tú a la hora de contar (PD.- he usado la segunda persona alguna vez en un relato, pero no me acomoda, lo confieso, me quedo con el egocéntrico "yo"):

Primera hipótesis (y su negación): la segunda persona vendría a reac­cionar contra la tan visitada "litera­tura del yo" o "autoficción", incor­porando a otro cercano con el que dialogar, al que contarle la histo­ria, a quien apelar, representación de esa otra ausencia: el lector. O, por el contrario, las ficciones del tú no son sino una derivación de aquellas ficciones del yo.

Segunda hipótesis: la segunda persona es la mejor elección cuan­do se trata de seguir la perspectiva de un chico, o de un adolescente. En "Conejo" ( Las otras puertas , 1962), cuento de Abelardo Casti­llo, un chico abandonado por su madre "se las agarra con" su pe­luche en un monólogo modelo. Hablando de J. D. Salinger, El cazador oculto (1951) apela a la segunda persona del lector ("Si en realidad quieres escucharlo, lo primero que querrás saber es dónde nací y cómo fue mi jodida niñez..."; también fue traducido en segunda del plural). La apela­ción es intencional: una novela iniciática en grado sumo necesita acercar lo más posible a ese nue­vo público adolescente, buscando un lector cómplice, de códigos comunes.

Tercera hipótesis: del lado de afuera de la literatura, pero cer­ca del mundo femenino, Buenos Aires se está llenando de casas de ropa que usan como marca la segunda persona: Cómo quieres que te quiera; Agarrate Catalina; Decime tortuga; Haceme tuya; Cuando te conocí; Te conozco Margarita; Lo que tú digas; Me importas tú; Palito bombón, ves­tite y andate; Ponte guapa, y así (algo de encajes y puntillas tendrá la segunda persona).

Cuarta hipótesis: la segun­da persona no es uniforme pero siempre es inclusiva, implica y contiene necesariamente a la pri­mera y la tercera. O dicho de otra manera: no hay dos sin tres. El mismo procedimiento de Meradi y de Forn (un tú que "ca­mufla" a un yo) utiliza Matías Ca­pelli (Buenos Aires, 1982) en su relato (o capítulo) "Sólo estás san­grando", de su libro Frío en Alaska (Eterna Cadencia). Y al contrario, en el cuento "Ser otro", que cie­rra su libro Mármara (Alfaguara), Inés Fernández Moreno (Buenos Aires, 1947) utiliza el recurso de un "usted" lector o interlocutor que se "traga" la historia que le cuenta un narrador-guía. Pero las nuevas ficciones del tú no sólo se producen en la Argen­tina, no son generacionales ni de género. En Alemania, donde los escritores vienen anunciando una salida estratégica de la literatura del yo, de la escritora Katja Lange-Müller (1951, Berlín Oriental), aca­ba de publicarse Ovejas feroces , la historia de un amor "autodestruc­tivo" de los 80, entre Soja y Harry, una mujer de 39 años y un adicto en proceso de supuesta recupera­ción, en la que "tú" es él, el otro, el ex, el amor que fue.

Quinta hipótesis : la narrativa toma la segunda persona en préstamo de la lírica (la gran mayoría de la poesía amorosa: amor se dice en segunda persona), las canciones, algunos rezos. Podríamos llenar miles de páginas con ejemplos. Pero hay uno en particular que "ilustra" estos conceptos. Es el comienzo del Canto a mí mismo , de Walt Whitman: "Me celebro y me canto a mí mismo / Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti". Y uno de los fragmentos más bellos de la literatura de todos los tiempos: hacia el final de Romeo y Julieta (William Shakespeare), el monólogo de Romeo frente al cuerpo de Julieta narcotizada. Aquí deberíamos hacer un mí­nimo recorrido por aquellos clási­cos del tú. Los 60 alentaron el uso de la segunda persona, tendencia que se instaló en esa década en Latinoamérica. Diez años des­pués del paradigmático y conta­gioso La modificación (1957), de Michel Butor (21.35 horas de viaje en tren, París-Roma, en segunda persona del plural), otro francés experimentador y único, George Perec, publicaba Un hombre que duerme , con un lector-protagonis­ta.

Sexta hipótesis: las instruccio­nes, recetas y manuales son textos que usan la segunda per­sona pero en modo imperativo, así como los libros de autoayu­da. Géneros no literarios pero, una vez más, que ponen a esa persona, la segunda, en pri­mer plano. Tataranietos de ese famosísimo texto imperativo que son Los diez mandamien­tos . Tú o usted también es el modo en que curas y psicoana­listas se dirigen a sus fieles en el confesionario o sus pacien­tes en el diván. Entonces: mails, mensajes de texto, recetas, autoayuda, manuales de instrucciones, gi­ros de la oralidad, insultos, ne­gocios de moda, confesionarios y consultorios... las acciones de la segunda persona cotizan, y el contexto empapa, o se cuela en la literatura, y están aque­llos autores que pescan algo en el aire, algo que estuvo y ya no está: un amor, una ausen­cia, una evocación, la niñez, la adolescencia, en fin, algo que se fue para no volver.

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La escena sexual de Litell

12.03.2009
Jonathan Litell y metáforas pétreas fálicas. Indiscutible ganador. Fuente: lefigaro


Gracias a la Revista Ñ puedo ofrecer, completa, la escena sexual de Las Benévolas de Jonathan Litell que ganó el Premio Peor Escena de Sexo, venciendo a dignos representantes como Nick Cave, Philip Roth, Amos Oz, Anthony Quinn, John Banville, Richard Milwar y Paul Theroux. Y dice así:

Su vulva estaba opuesta a mi cara. Los pequeños labios se salían levemente de la carne pálida y convexa. Su sexo me miraba, me espiaba cómo la cabeza de un Gorgón, cómo un cíclope quieto cuyo ojo nunca parpadea. Poco a poco la mirada me penetró hasta la médula. Mi respiración se aceleró y estiré mi mano para esconderla: yo ya no lo podía verla pero ella todavía me veía a mí, y me desnudó completamente (aunque ya estaba desnudo). Si solo pudiera endurecerme nuevamente, pensé, y usar mi miembro como un estaca endurecida por el fuego y rendir ciega a esta Polifemus que me convertía en un Nadie. Pero mi pija se mantenía inerte y yo parecía estar convertido a piedra. Estiré mi brazo y enterré mi dedo mayor dentro de este ojo sin límite. Las caderas se movieron levemente, pero eso fue todo. Lejos de lanzarlo, todo lo contrario, lo había abierto aun más, liberando la mirada del ojo escondido. Entonces tuve una idea: saqué mi dedo y arrastrándome con mis antebrazos empuje mi frente contra esta vulva, presionando mi cicatriz contra el hoyo. Ahora era yo que miraba hacía adentro, descubriendo las profundidades de este cuerpo con mi radiante tercer ojo mientras que su tercer ojo irradiaba y nos quedamos mutuamente ciegos: sin moverme, acabé en un inmenso chapoteo de luz blanca mientras que ella gritaba: "¿Qué estas haciendo? ¿Qué estas haciendo? Y me reí en voz alta –la esperma aun desparramándose de mi pene, alegremente- y mordí fuertemente su vulva para tragármela entera y mis ojos por fin se abrieron, claros, y ví todo.

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Jonathan Litell: peor escena sexual

12.01.2009
Gorgon´s head. Fuente: face replace

El premio más temido por todos los escritores en lengua inglesa ha sido entregado a Jonathan Litell. Se trata del galardón que otorga The Literary Review a la peor escena de sexo descrita en un libro durante el año. La escena aparece en la obra del premiado Litell, The Kindly Ones (Las Benévolas). Y el pasaje ganador empieza así: "This sex was watching at me, spying on me, like a Gorgon's head".

The book, which was originally published in French, won the Prix Goncourt in 2006 and has sold over a million copies in Europe. Judges at the Literary Review gave him the bad sex prize for a passage that begins: "This sex was watching at me, spying on me, like a Gorgon's head". The award was accepted by Littell's agent. He has yet to comment. In one excerpt, the author describes a sexual encounter as "a jolt that emptied my head like a spoon scraping the inside of a soft-boiled egg". The Literary Review said Littell's book was "in part a work of genius", adding they hoped the author would take their dishonour "in good humour". The shortlist for the prize also included works by Paul Theroux and musician Nick Cave.

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Francia en Madrid

5.25.2009
La literatura francesa en vitrina. Fuente: Babelia/ fernando vicente

La Feria del Libro de Madrid tiene como País Invitado de Honor a Francia. Sí, esa misma Francia que fue dada por muerta por al anglofílica Times hace un año y que, desde entonces, no solo ha dado grandes escritores sino incluso un Premio Nobel. Como canta Maelo: "Las tumbas son pa´los muertos, y de muerto no tengo ná". El colombiano Juan Gabriel Vásquez afina la puntería para explicar lo que podría ser un signo evidente de la literatura francesa contemporánea: la mirada hacia fuera. Así lo explica:

Le Clézio se ha pasado la vida de un continente a otro; Enard [autor de Zona] ha vivido varios años en países árabes y ahora vive en Barcelona. No es más que una banal coincidencia biográfica, por supuesto, pero uno tiene que pensar si esas novelas abiertas al mundo, con un punto de apoyo en varias culturas y con influencias de varias lenguas, no estarán causando un efecto interesante en lo que se escribe y se lee en Francia. Las benévolas, del norteamericano Jonathan Littell,que acaba de publicar Lo seco y lo húmedo, es parte de la actual literatura francesa tanto como La piedra de la paciencia, del afgano Atiq Rahimi, y tanto como La mujer que esperaba, del ruso Andréi Makine, y tanto como Marcas de nacimiento, de Nancy Huston, una canadiense que escribe en francés o en inglés indistintamente: cuatro novelas recientes donde la lengua francesa muta y se contamina (es decir, vuelve a la vida). "Una de las fuentes del genio francés está en su aptitud para incorporar a los outsiders", dice Don Morrison en la conversación que he citado al principio. Se refiere a los marginales de la cultura, tipo impresionistas o surrealistas, pero podría referirse a todos estos novelistas que, por razones biográficas o lingüísticas o imaginativas, viven en más de un ambiente al mismo tiempo. No puede ser una simple contingencia que varias de las más interesantes novelas francesas que se han publicado en estos meses sean encarnaciones de esa mirada hacia fuera: Una novela rusa, de Emmanuel Carrère, es la historia de un hombre (llamado, bueno, Emmanuel Carrère: son las convenciones de la autoficción) que investiga la desaparición de su abuelo en 1944 y acaba por descubrir algo mucho más terrible; Dora Bruder, de Modiano, es la historia de una joven desaparecida durante la guerra que obliga al novelista/investigador a reevaluar su relación con la memoria y las vidas ajenas; Nacida de las tinieblas, de Anne-Marie Garat, es parte de un voraz fresco del siglo XX; Ravel, de Jean Echenoz, es la historia del compositor distorsionada por la voz personalísima y el talante lúdico del novelista (si ustedes han leído Al piano o Me voy, saben a qué me refiero). De manera que no: la novela francesa no ha muerto. "¿Dónde está el Zola de hoy?", se pregunta Don Morrison. "¿Dónde están los Balzac y los Hugo contemporáneos?". Yo diría que la pregunta correcta no es dónde están, sino cómo se actualizan, en qué formas puede la novela francesa meterse en el mundo desde una sensibilidad contemporánea. Y los nombres están ahí. Y fíjense ustedes, los hay incluso que nacieron en Francia.

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Der Turm en castellano

10.23.2008
Carátula de la versión alemana. Fuente: mdr.de

Hace unos días me pregunté en el blog qué editor español se animaría en publicar la novela revelación de la Feria de Fráncfort, ganadora del premio de los libreros, Der Turm (La torre) de Uwe Tellkamp. Y no tuve que esperar demasiado para esperar la respuesta y las estupendas noticias. El departamento de prensa de Anagrama me asegura que ya firmó contrató con la editorial Suhrkamp y que a más tardar en el próximo setiembre podremos leer la novela en castellano. También me envía una nota de prensa con elogiosísimas palabras sobre el libro de Tellkamp. Por ejemplo, Der Spiegel dice:
»It is a novel, the likes of which we have not seen in a long time, a first-rate novel. …”Der Turm’ feels like a novel written by someone who has only one book left to write. There is so much of everything, the “Buddenbrooks”-like introduction with a several page long description of a family celebration, William-Gaddis-style chapters that consist purely of dialogue, while in other chapters not a word is spoken; songs and poems and generally an encyclopaedic amount of knowledge. … And Tellkamp finds a congenial image for the inevitability of demise. In almost every chapter there are clocks ticking, bells marking the hour, metronomes clicking and proclaiming the passing of time, steadily and stupendously «

Mientras que Süddeutsche Zeitung dice:
»If in the future anyone wants to know what it was really like in the GDR, one should hand him Uwe Tellkamp’s new novel: “Take it and read”. “Der Turm” leads into an unreal and not quite present world. Tellkamp takes the time to introduce his heroes, extensively describes apartments, streets, objects and habits. In this way the characters become so vivid that the reader starts living with them, and automatically begins to ask himself what they would think of this and that. … The reality Tellkamp illustrates has fully turned into literature, flawlessly transformed.«

Y en el Frankfurter Allgemeine Zeitung se agrega:

»…almost a thousand pages, hundreds of characters, dozens of dramatic twists and turns, and not one of them is too much. Because this book documents a countdown: the last seven years of the GDR. … This is a synaesthetic novel that calls for all senses, that teaches how to see and at the same time lets seeing and hearing elapse in the density of its descriptions which tell us what a summer in Dresden smells like, and what a bread roll tastes like there, how love feels. Its an alchemical novel, that creates new matter from countless ingredients – and a musical one: for it does not only have an overture before both main parts, an interlude between them and a finale at the end, but this book is music through and through… Yes, this book tries for a lot and almost does it all. One thing is certain, for years no German author has dared this much. «


Es decir, éxito total que recuerda el huracán Jonathan Litell. El libro se anuncia como un boom. De hecho, está indiscutiblemente en primer lugar de ventas largamente enla lista de Der Spiegel. Vamos a ver qué tal le va en España, donde sus lectores han demostrado voracidad por estas novelas extensas ("deliciosos ladrillos" los llamé impertinentemente) como Las Benévolas de Litell y sobre todo Vida y Destino de Grossman.

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Littell entrevistado

7.01.2008
Jonathan Littell. Fuente: nación apache

Si alguien cree que Jonhatan Littell, quien habitualmente rehuye a las entrevistas, es un prospecto de Thomas Pynchon se equivocan. Le fascina ser entrevistado, dice, pero la mayoría de periodistas son aburridos así que prefiere abstenerse. En The Literary Saloon comentan la entrevista a Littell hecha en inglés por André Müller pero reseñada en alemán en el diario Frankfurter Rundschau como "Mögen Sie Käse ?" Ahí habla de todo con su habitual ironía: Sobre la recepción en Alemania de su novela, sobre el sexo, y sobre algunos colegas suyos como Peter Handke, a quien califica de "asshole". Para The Literary Saloon, la entrevista tiene cuatro momentos estelares:
- Littell still hasn't received the ten euro prize-money for his Prix Goncourt-win (he didn't show up at the awards-ceremony): he's asked them to send a cheque, but they haven't so far

- He claims he'd turn down the Nobel Prize (yeah, like that'll be an issue ...), saying he has enough money now

- He hasn't read anything by Houellebecq -- though he does add: 'yet'

- He's going to vote for Obama (and he's sure Obama will be the next American president)

La novela Les Bienveillantes , con la que ganó el Goncourt más comentado de los últimos años, será al fin traducida al inglés y publicada bajo el título The Kindly Ones

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Littell en alemán

2.22.2008
Jonathan Littell. Fuente: elmundo

Con un retraso de casi tres años, el libro Las Benévolas de Jonathan Littell aparece en alemán. Las reacciones han sido contrapuestas. Por un lado, aunque subraya que no le parece una "obra maestra" un crítico alaba su "inconcebible precisión". Y en el lado opuesto, la reseña en el semanario cultural Die Zeit es categórica al calificarla de "kitsh asqueroso".

Dice la nota: "La controvertida novela del escritor franco-estadounidense Jonathan Littell “Las benévolas” aparecerá finalmente en Alemania, uno de los últimos mercados en Europa, con una tirada de 120.000 ejemplares, informó hoy la editorial “Berliner Verlag”. La expectativa despertada por la edición alemana que sale a la venta este sábado es tal que “el 90 por ciento de la edición ya está vendida”, informó Carsten Sommerfeldt, portavoz de la editorial. La crítica alemana saludó la aparición en alemán, aunque lamentó lo tardío cuando el original en francés apareció en 2006 y vendió 800.000 ejemplares. Sin embargo, es cauta e incluso crítica con el libro en sí. “Es una novela monstruosa, espantosa por el contenido y la forma de ser narrada”, la presentó la emisora cultural NDR, y el crítico el diario “Sueddeutsche Zeitung” la calificó de “una obra pornogáfica, dedicada a la pornografía de la guerra, en la que Littell intenta erradicar hasta la última instancia reflexiva y estética”.


En las 1.400 páginas que tiene la edición alemana, Littell narra la historia de Max Aue, un oficial de las SS, homosexual, que sin embargo vive un incesto con su hermana melliza, cuenta su rol en la guerra y en el aparato de la jerarquía nazi, entre lo banal y lo cruel, escribe del Holocausto y de los frentes de batalla de la Segunda Guerra Mundial, de las ejecuciones masivas en Ucrania y Rusia y la violencia sexual contra la población civil. “El libro provoca”, admite Sommerfeldt, el portavoz de la editorial. La polémica se instaló ya desde hace días, cuando el diario conservador “Frankfurter Allgemeine Zeitung” comenzó a publicar un adelanto en su edición diaria. El editor del diario Frank Schirrmacher alaba la novela por su “inconcebible precisión”. Se trata de “un gran libro, pero no de una obra maestra”, opinó. La contraposición fue publicada en el semanario cultural “Die Zeit”, donde la crítica Iris Radisch calificó la novela de “un kitsch asqueroso”.

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Lo mejor del año: Bolaño en inglés

1.14.2008
Roberto Bolaño, lo más destacado del 2007. Fuente: página12

La encuesta de Moleskine Literario esta vez ha sido entretenida. ¿Cuál ha sido la noticia literaria más relevante del 2007? He visto cuatro opciones disputarse palmo a palmo los casi 600 votos recibidos. Al final, con una llegada de fotografía, ha quedado en primer lugar (con el 14% de los votos) la excelente acogida que tuvo la traducción de Los detectives salvajes de Roberto Bolaño en EEUU. Estoy plenamente de acuerdo con los votantes: no hay mejor noticia que el éxito sin precedentes, de venta y crítica, de un latinoamericano en EEUU que no está ligado directamente al Boom de los años 60.

Muy cerca de ella, la segunda opción (13%) ha sido el evento Bogotá39, que durante casi una semana estuvo en primer lugar. Ese evento reunió a una serie de escritores latinoamericanos menores de 39 años en la capital colombiana y sus consecuencias están por evaluarse. A sólo un voto de la segunda opción, también con 13%, quedó la opción que proponía la traducción al castellano de Las Benévolas de Jonathan Littell como la noticia más destacada del año. Esa opción, luego de ir perdiendo durante semanas, tuvo una magnífica remontada en los últimos días. Y finalmente, una opción que llegó a liderar la encuesta pero finalmente quedó rezagada con el 12% la tristísima muerte de José Watanabe, un duelo insufrible que ha marcado el 2007 y que marcará la literatura peruana para siempre.

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En busca del lector exigente

1.04.2008
Marilyn leyendo el Ulises ¿Funcionó el boca-oreja? Foto: Eve Arnold. Fuente: Jacintario

Un artículo interesante aparece hoy en El País. La idea general, bastante frívola como cualquier generalidad, es que las editoriales solo quieren publicar novelas de entretenimiento o lights, fomentando el consumismo y esas cosas que les paran los pelos de punta a varios escritores y críticos peruanos. Pero ¿es eso necesariamente cierto? Al parecer, lo fue hace unos años, pero ante la avalancha de libros malos o malísimos, surge un perfil de lector exigente y culto que busca la aguja en el pajar. Y si se la ofrecen, la encuentra. Sólo así se explica el éxito de ventas de libros como Vida y Destino de Grosmann, Las benévolas de Littell (y en años anteriores Marai o Nemirovsky) y la permanencia de editoriales nuevas con catálogos exquisitos, como Salamandra, Libros del Asteroide, Acantilado, etc. Y ojo, lo más importante: más que truquitos de marketing mal armados, funciona el viejo boca-oreja tan menospreciado por tantos escritores con demasiada prisa.

Dice la nota: "El mundo editorial emite señales de la existencia de un perfil de lector más sibarita. Hacia ese exquisito resquicio, copado hasta hace poco por pequeños editores, se han dirigido por ejemplo recientes esfuerzos de grandes como Alfaguara y su colección de Clásicos modernos en asociación con la revista The New York Review of Books. Y en esa misma dirección se encamina Backlist, el nuevo sello editorial que el Grupo Planeta pondrá en marcha en marzo. "Vamos a por la gama media-alta del lector, con sentido de biblioteca; y ello, a partir de nuevas generaciones que se interesan por los clásicos y títulos recuperados del acervo cultural literario, que tuvieron su momento y ahora se han perdido en la vorágine de las novedades", apuntan al alimón el responsable de ficción del Grupo Planeta, Adolfo García Ortega, y el director de Backlist, Daniel Cladera, tras ocho meses de trabajar en ese proyecto. La intención es continuar la estela de editoriales como Acantilado o Salamandra, pioneras en buscar ese perfil de lector, que ahora parece abundar más: Jaume Vallcorba, propietario-editor de Acantilado, constata que en los últimos años la casa, creada en 1999, "está registrando incrementos de facturación de un 40% anual". Sigrid Krauss es directora literaria de Salamandra, la firma tras los fenómenos de Márai (se han vendido 600.000 ejemplares de los libros de este autor húngaro ignorado por el público español durante décadas) o Nèmirovsky (escritora de origen judío, asesinada en Auschwitz en 1942 y de cuya recuperada novela, Suite francesa, se han colocado 80.000 copias). Reconoce que en los dos últimos años ha incrementado ventas: "Si antes, el título que menos funcionaba apenas llegaba a las 2.000 copias, ahora las dobla".

El retrato robot de estos lectores es, según Vallcorba: "Profesionales liberales o gente con ciertos estudios, por un lado, y un público joven nuevo que no sólo quiere música rock y cine". De ahí que, según el editor, "no les importe pagar 58 euros por los ensayos de Montaigne; incluso desembolsarían un 50% más". "No quieren leer en formato bolsillo; también hay un elemento fetichista, de libro bien editado con sobrecubierta", añade Ortega. Riambau pone el contrapunto: "También vendemos en grandes almacenes y es que Internet ensancha ese mercado. Y no olvidemos que los agentes primordiales para estas obras son los libreros y la prensa". Es decir, sus recomendaciones y el necesario boca-oreja.

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Más Littell

11.04.2007
Jonathan Littell. Foto: Anne Christine Poujoulat. Fuente: adn cultura

El fenómeno Jonathan Littell y Las benévolas (RBA) ha entrado fuerte en el suplemento ADN Cultura y le han dedicado todo el número de este fin de semana. Aparece una entrevista al autor hecha por el también escritor francés Richard Millet -y que ya mencioné antes-, una reseña de la novela a cargo de Hugo Beccacece , y un par de entrevistas a escritores norteamericanos que coinciden con Littell y han tratado recientemente el tema del nacismo y su reconstrucción histórica: Norman Mailer que publicó El castillo en el bosque , y Daniel Mendelsohn con Lost.

Concluye la reseña: "Quien lea el millar de páginas de Littell debe inclinarse ante el talento del autor, que conoce muy bien los trucos de su oficio, que empleó dos años en una exhaustiva investigación sobre distintos aspectos del Tercer Reich, pero que también, sobre todo hacia el final, se dejó llevar por la misma carga de irracionalidad del material que manejaba (raro que nadie se lo haya señalado). La capacidad para describir paisajes alterados por la guerra, la habilidad con que crea situaciones de una comicidad macabra, la astucia con la que vuelve narrativas las tesis de Arendt sobre el mal muestran a un escritor con una riqueza excepcional de recursos. El lector, eso sí, deberá pasar por alto cierto dandismo literario (Aue se pasea por las trincheras con La educación sentimental de Flaubert) y algunos desbordes, pero encontrará episodios notables, como el de la licencia que Aue pasa solo en la villa abandonada de su hermana, donde se hunde en la angustia y en perversiones monstruosas, impulsado por el afán de recuperar la infancia. Cuando se termina la novela, es aconsejable escuchar otra voz, quizá no tan estruendosa, pero más humana; por ejemplo, la de Primo Levi en Si esto es un hombre , la admirable crónica de los campos de concentración de alguien que sobrevivió a ellos. Quizá Aue tenga razón y casi cualquiera pudo haberse comportado como él. Esa sospecha vuelve más inquietante la pregunta que el lector no deja de formularse desde el principio hasta el final del libro: "¿Qué hubiera hecho yo?"

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Elogios a Littell

11.01.2007
Carátula del libro. Fuente: crisol


Y empezó el festival de elogios a la traducción de Las Benévolas (RBA) de Jonhatan Littell. Mientras esperamos que llegue a Lima, sólo nos queda comparar quién es más original -o por lo menos más exagerado- en la alabanza. Aquí está la de Germán Gullón para "El Cultural":

Dice: "La novela hay que entenderla dentro del contexto de la narrativa actual, cuando la novela de crimen y la histórica han desplazado a la puramente literaria en las preferencias del público lector. La peculiaridad del franco-estadounidense reside en que supo redactar un larguísimo texto de ficción histórica con un componente de verosimilitud del 95%, que resulta puro alcohol para la conciencia de los lectores. Apropiado para disolver la pereza con que los europeos y americanos abordamos la cuestión de la memoria histórica de, por ejemplo, los ucranianos, las primeras víctimas visitadas en el relato de Littell. El futuro escritor pasó varios años investigando las atrocidades relatadas, como adelanté, y luego dedicó un año a volcar toda esta información en la página. Aquí no hubo tiempo para la reescritura a lo Flaubert, uno de los autores preferidos del escritor, pues no le mueve el prurito de la perfección estilística, de la enunciación del tema mediante palabras bellas. Le mueven los datos descubiertos, los ejemplos de ciudades arrasadas primero por los rusos y luego por las SS en sus respectivos intentos de limpieza étnica, y transmitir la frialdad de los verdugos, como Aue y sus camaradas.El lector de Las Benévolas sentirá la urgencia de aprender más del asunto, y se perderá interesado en este océano de páginas, otro capítulo de la infamia universal. El texto posee una belleza literaria de nuevo cuño, pues emana de una fuerza, originada en la biografía del autor de antepasados judíos polacos, que fructificó en el relato de las minuciosas investigaciones sobre los crímenes nazis. Littell mira en el ángulo oscuro de la realidad no para despertar nuestra sensibilidad individual, sino la conciencia humana del nosotros. La solidaridad parece ser el único horizonte posible para el siglo XXI, confiando siempre que las benévolas, las furias de Eurípides, alcanzarán a los culpables de crímenes contra la humanidad. "

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Littell en Babelia

10.28.2007
Jonathan Littell. Dibujo: Loredano. Fuente: elpaís

El suplemento "Babelia" ha elegido para renovarse, con más páginas, la semana del esperado debut de Las benévolas de Jonathan Litell, editado por RDA. Y a él y su tema le dedican el número. Aparece una reseña a la novela por José Carlos Mainer. También una entrevista de Jesús Ruíz Mantilla titulada: "La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba". Y una "breve guía de la noche", lista con diversas novelas que tienen como tema común el Holocausto.

Dice Littell: "Aquí, en Las benévolas, el tema es el verdugo, el asesino, sobre el que también se ha escrito, pero yo he querido acercarme a ello desde un punto de vista diferente, con otra perspectiva. Y la cuestión sigue sin contar con respuestas adecuadas. Me fascina el tema del verdugo en general, más en el mundo nazi. Ahí se puede estudiar a fondo, hay mucho material, documentos, unos a disposición de los alemanes, otros que lo han estado a mano de los soviéticos... Por eso lo situé en ese periodo. No quería centrarlo en una época actual, más contemporánea. Se podría, pero... (...) Mi trabajo lo que pretende es ayudar a comprender mejor las decisiones que cada uno tomamos y por qué las tomamos. Yo tengo las mías, mi propia ética, y no creo que ya sólo dispongamos de dos. Si tienes suerte, eliges las más decentes, incluso en tiempos difíciles podemos optar por cosas adecuadas, que eso es lo difícil. Hoy prácticamente nadie cuestiona el valor ético del capitalismo o la democracia y mira que hay cosas que se pueden cuestionar. Lo que me gustaría que aportara este libro es que hoy existen caminos éticos que se pueden seguir gracias a lecciones como aquélla. Aunque también ocurre que muchos chicos y chicas de cualquier Estado americano eligen marcharse a Irak a torturar gente. Éticamente están muy confundidos, está claro. Pero se puede entender esta confusión cuando existen juristas que en ese país legitiman la tortura, ¿qué puedes esperar? Cuando se les da una formación militar con arreglo a eso, ¿qué esperas? Si se pasan de la raya, ¿qué importa? O cuando contratas mercenarios para hacer el trabajo sucio, pues no deberían sorprendernos según qué atrocidades. No hay reglas. El problema es que las barreras que nos ponen no son sociales. No puedes esperar que alguien no te torture porque sea un buen tipo y se apiade, debes exigir que nadie torture a nadie, sencillamente porque existen leyes que lo prohíben y que eso se castigue."

Acerca de los que Mario Vargas Llosa dijo sobre el libro, que es sorprendente pero no deja resquicio para la esperanza, declaró: "Ya, es que yo no creo en la esperanza. No tengo esperanza en nada. Si nos fijamos en el mundo, es todo un espanto. Ser una persona decente se pone difícil. En Occidente creíamos que habíamos encontrado un equilibrio, pero para el resto de la humanidad, la vida es una pesadilla. Todos vamos a morir, ¿qué quiere que esperemos?

También se refiere a por qué no aceptó recoger el Goncourt: "Hice todo por evitarlo pero, por desgracia, sí, me lo dieron. No lo quería. No creo que los premios tengan que ver con la literatura. Tienen más que ver con la publicidad y el marketing, pero no con la literatura. No me gusta eso. Sí, el dinero está bien, es otra cosa. Es que no me gusta la competencia y toda esa basura, a no ser que te interese más el estatus social que el arte. Tampoco escribí este libro para ganar dinero, eso lo puedo asegurar."

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Las Benévolas en castellano

10.26.2007
Jonathan Littell. Foto: Jean Marc Loos. Fuente: elmundo

Y finalmente la edición en castellano de la novela-sensación del año pasado en Francia, Las Benévolas de Jonathan Littell (ganadora del premio Gouncourt), ingresó a librerías en su edición castellana de RBA. La tirada inicial: 50,000 ejemplares. Para estar a tono, en el ABC publican una entrevista a Littell por parte del escritor francés Richard Millet que se realizó en Beirut. ¿Quién escribe las mejores obras sobre la guerra y la violencia?, le pregunta Millet. Littel está convencido de que no son precisamente aquellos que "tienen las manos en el fuego", como escribió hace años Miguel Gutiérrez refiriéndose a la literatura peruana.

Dice Littell: "¿Quienes participan en las guerras son los más adecuados para escribir acerca de ellas? Yo opino que las mayores obras maestras sobre la guerra las escribieron personas que, incluso aunque hubieran tenido una experiencia de la guerra, no habían tenido una experiencia directa de las cosas que contaban. Recurrieron a su propia experiencia para infundir realidad a otra experiencia, mucho más alejada de ellos. Stendhal nunca estuvo en Austerlitz; hizo la campaña de Rusia y la de Italia, pero no estuvo en Austerlitz. Ahora bien, la escena magna que describe en sus novelas, y de una forma que volvió a inventar por completo la forma de contar la guerra por escrito, es la de Austerlitz. Usa todo cuanto conoce para inventar, o volver a inventar, esa escena bélica completamente alucinante en donde no está la guerra, esa batalla en donde no está la batalla. Tolstoi hace otro tanto en Guerra y paz; escribió acerca de una guerra que ya tenía cincuenta años cuando él la escribió.

Y luego aclara: "Podemos ser testigos. Podemos ser escritores. Y puede suceder que alguien sea escritor y testigo; pero no está claro si el escritor testigo es el más adecuado para escribir cosas que ha presenciado. Creo que para escribir de verdad hay que ir más allá de la postura del testigo. La escritura va más allá de la simple transcripción de la realidad o más allá del reportaje cuando se acumulan dimensiones al tirar de cosas que proceden de diversos niveles: la infancia más remota y, al mismo tiempo, las cosas externas, y se pone todo en resonancia. Si en la infancia más remota está ya la guerra y queremos hablar de esa guerra, no habrá desfase, y por lo tanto no habrá resonancia, y por lo tanto no habrá arte. No podremos sacar las cosas de las gangas en que están encerradas."

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Daniel Mendelsohn

10.21.2007
Daniel Mendelsohn en Madrid. Fuente: público

Hace unos días, el escritor norteamericano Daniel Mendelsohn estuvo en Madrid presentando la novela Los hundidos (Destino), una novela épica que ha llamado la atención en su país por ser la versión no de un testigo del Holocausto sino de un nieto de las víctimas. Mercedes Monmany escribe en el ABCD las letras una reseña en la que destaca que califican la novela como una anti-Jonathan Littell, recordando que Los clementes ve la perspectiva nazi. También relaciona la novela con Todo está iluminado de Safran-Foer.

Dice la reseña: "En cierto modo, Los hundidos entroncaría con una reciente tradición de la nueva literatura judía americana: la literatura, por así llamarla, del «regreso», a la manera de lo que hizo Jonathan Safran Foer en su bellísima novela, y más tarde película, Todo está iluminado (Lumen). Una poética narración, que también contaba con su joven «guía» ucraniano de nuestros días, conduciendo al estadounidense en busca de huellas de su familia desaparecida. Nietos o descendientes de segunda generación de aquellos aniquilados durante el Holocausto, que volvían a recorrer los últimos momentos, imaginarios o no, que precedieron a la total desa-parición de cualquier huella judía en esta zona de la Europa Oriental. ¿Y qué mayor enigma para un descendiente que ir hacia el encuentro de un muerto al que se le ha negado la tumba, como ya dijo Paul Celan en su célebre poema? La epopeya épica y elegíaca de Mendelhson ha sido presentada a menudo como un anti-Littell. Es decir, como una obra escrita desde el otro lado de los criminales nazis, como hizo Jonathan Littell con su monumental Les Bienveillantes (Las clementes, de próxima aparición en RBA), al abordar narrativamente la inmersión en la mente de un nazi. Es decir, alguien de la parte de los monstruos, no de las víctimas. Aunque también podría ser enfocado como un anti-Auschwitz. Algo fuera de la narración traumática de campos y muertes programadas en la gran operación de exterminio hitleriano. Así lo explica el autor: «La terrible ironía de Auschwitz es que el alcance de lo que muestra es de tal envergadura que lo colectivo y lo anónimo, el alcance absoluto del crimen se afirma constante y paradójicamente a costa de cualquier sentido de vida individual». Como un paleontólogo, Mendelsohn hace revivir al lector toda la conmoción y emoción correspondiente a los terribles hechos narrados. Y lo hace a partir de un mínimo rastro de esqueleto de mosquito atrapado en el ámbar, con toda su vida aún palpitante, con todo el sufrimiento atravesado, en medio de aquella inmensa tragedia que los devoró a todos. Un sufrimiento en ocasiones imposible de imaginar, de concebir tan sólo, a través de las gélidas, lacónicas, mecánicas, pavorosas y archisabidas cifras de la enormidad

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Jonathan Litell

6.02.2007
Jonathan Litell. Fuente: ABC

Con la traducción para RBA de la novela Los clementes (traducción de Les Bienvieillantes), la sorpresivo y sorprendente ganadora del premio Goncourt 2006 y del Premio de Novela de la Academia Francesa, el nombre de Jonathan Litell suena cada vez más en España. Aquí, una nueva entrevista, esta vez en el suplemento ABCD.

En la entrevista explica el génesis de su novela: "Había una foto que me encontré cuando estaba en la Facultad. No sabía ni siquiera de qué era en ese momento, me enteré más tarde: era el cadáver de una guerrillera rusa a la que los nazis mataron a las puertas de Moscú, un símbolo de la propaganda de guerra soviética. Hallaron su cuerpo medio desnudo y devorado por los perros. En aquella época, eso me atormentó mucho: la diferencia entre la belleza de la muchacha y el horror de la escena. Es una foto terrible, pero hermosa. Al principio, [la novela] se centraba en eso, en la guerra en sí, y en particular en el frente del Este. Me pasé 12 o 13 años reflexionando antes de empezar a trabajar. Durante ese tiempo, las capas se formaban y algunos bloques se colocaban en su sitio. Necesitaba acumular la mayor cantidad de capas y que se descompusieran, se entremezclaran, para hacer una especie de compost. Di con la estructura fundamental, inspirada en La Orestiada, de Esquilo, en 1998. Hasta entonces tenía algunas notas vagas, pero nada organizado. En esa época, me tomé un descanso de seis meses con mi pareja. Hicimos un gran viaje por Asia Central, Pakistán, Tayikistán -y nos quedamos bloqueados en Bichkek durante tres semanas, en condiciones un poco duras-. Esperábamos un visado iraní y no querían dárnoslo. No había nada que hacer. Allí fue donde concebí la estructura del libro".

También recuerda una anécdota con el poeta beat William Burroughs: "el verano en el que escribí ese librito de ciencia-ficción, estando en Colorado, conocí a William Burroughs, y eso me abrió nuevas perspectivas. Me regaló El almuerzo desnudo y leyó algunas páginas de mi libro. Le gustaba mucho la prosa de serie B."

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El asesino escritor

5.23.2007
El asesino Cho Senung- hui. Foto: Reuters. Fuente: Le Point.

En un post en el blog de Patricia de Souza encuentro una comentario que me sorprende: al parecer, Jonathan Littell habría defendido a Cho Senung-hui como dramaturgo a raíz de que encontró colgadas en internet las obras universitarias del asesino. ¿Será posible que Littell haya dicho eso? Busco la referencia en Le Monde y veo este artículo de opinión titulado “Cho Seung-hui, ou l'écriture du cauchemar”. Patricia tiene razón, lo escrito por Littell es muy polémico y difícil de digerir.
El párrafo de Patricia donde se refiere al tema tiene preguntas interesantes: “¿cómo se puede ser indiferente al dolor del otro? Hay posturas cínicas, la más reciente es la de Jonathan Littel haciendo una apología de las virtudes artísticas del asesino en serie de la universidad en Estados Unidos. ¿Se puede hablar de un psicópata como si fuese un artista? Porque entonces es que todos estamos un poco locos, y el lenguaje, los gestos que lo representan no significan nada"

24/5: En "Puente Aéreo" Gustavo Faverón escribe sobre el tema.

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Littell en castellano

5.13.2007
Jonathan Litell. Foto: The New York Times.



La Papelera de Juan Palomo, en el suplemento "El Cultural", asegura que fueron cuatro las editoriales que pugnaron por ganar los derechos en castellano del libro sensación del años pasado, Les bienveillantes, de Jonathan Littell. Al final ganó la apuesta la editorial RBA, que ofertó más que Anagrama, Salamandra y Acantilado. El libro aparecerá en noviembre bajo el título Los clementes.


Dicen que la puja fue más agresiva que la compra de la carta pase de Reymond Manco entre el Real Madrid y el PSV. Al final, se cuadruplicó la cifra que se esperaba por el libro. Juan Palomo estima que se pagó entre 300,000 y 400,000 euros.

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