MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Marie NDiaye, premio Goncourt

11.03.2009
La autora entrando a la ceremonia de premiación. Fuente: la republique des livres

Y siguen los premios literarios. La escritora franco senegalesa Marie NDiaye ganó el Premio Goncourt, el más importante de Francia, con la novela Trois femmes puissantes (Tres mujeres poderosas). Al parecer, este año no hubo sorpresas en el Premio, como suele suceder. La autora, éxito de ventas, era de lejos la favorita. Dice la nota:

La escritora Marie NDiaye, francesa de origen senegalés, se ha alzado este lunes con el premio de novela más prestigioso de la literatura gala, el Goncourt, con la novela Trois femmes puissantes (Tres mujeres poderosas), una narración que ya había cosechado un éxito de ventas. La escritora, de 42 años, de padre senegalés y madre francesa, se crió en los alrededores de París y escribe desde los doce años. En 1985 publicó su primera novela, Quant au riche avenir. De hecho, el editor de Minuit fue a buscarla al instituto con el contrato en la mano. Ahora, en Trois femmes puissantes, en cierta manera autobiográfica, narra la historia de tres mujeres que luchan por sobrevivir. Es una historia contada en clave realista en la que África aparece más que en las otras obras de esta escritora: "He construido un libro como una pieza musical, en el que existen tres partes que se unen por un tema común y recurrente: la fuerza interior que manifiestan las protagonistas femeninas para sobrevivir", ha explicado hoy la escritora después de enterarse de que había ganado el premio.

Pierre Assouline, en su célebre blog, escribe un post al respecto del Premio este año cuyo título resume todo: les-goncourt-sensibles-a-la-puissance-des-femmes. Y cuenta el teje-maneje, el detrás de cámara, del Premio y la cena de celebración. No pueden perderse ese post. Por otra parte, el archi-famoso Frédéric Beigbeder ganó el mismo día el premio Renaudot con la novela Un roman français (Una novela francesa), una especie de contextualización de Madame Bovary con una Emma de los años 70, divorciada. ¿Pero eso no lo hizo ya Amos Oz en Mi querido Mijael?

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El turno de Zelda Fitzgerald

1.18.2009
Zelda Fitzgerald. Fuente: elpaís

El año 2007, Gilles Leroy ganó -sin despertar mayor entusiasmo entre los críticos- el premio Goncourt con la novela Alabama Song. En la novela, Leroy retrata la vida de Zelda Sayre, apellidada luego Fitzgerald, en primer plano, teniendo como personaje secundario a su esposo Scott (lo que Zelda hubiera agradecido mucho). Al parecer, la novela ha vuelto a poner de moda a esa pareja tan autodestructiva. La novela ha sido traducida al castellano por RBA y en "Babelia" es el tema de tapa:

"Cuando empecé a escribir este libro no sabía que iban a volver los Fitzgerald y con ellos los años veinte y treinta", señala el autor francés Gilles Leroy, cuya novela Alabama Song (RBA), ganadora del Goncourt en 2007, reconstruye la vida de Zelda en primera persona. Pero este libro, que acaba de ser editado en castellano, no es el único indicio del regreso de la pareja. En febrero se estrenará El curioso caso de Benjamin Button, un filme de David Fincher, protagonizado por Brad Pitt y Cate Blanchett, basado en el cuento del mismo título, que Lumen reeditó a finales de 2008 dentro de una recopilación y Navona acaba de sacar en otra. Además, se están preparando versiones cinematográficas de Hermosos y malditos, protagonizada por Keira Knightley (que es hermosa, pero no maldita), y de El gran Gatsby, dirigida por Baz Luhrmann, el barroco realizador de Moulin Rouge y Australia. "Tenía muchas ganas de hablar de Zelda, también tenía ganas de hablar de esa época. Los Fitzgerald eran una pareja de ensueño. Es verdad que la crisis se parece a lo que contaron en sus libros, pero lo que no siento es la gran explosión de creatividad que marcó los años veinte, cuando se forjó una nueva pintura, una nueva literatura, se cimentó el lenguaje del cine... Ahora tenemos la crisis; pero no la explosión creadora", prosigue Leroy en una entrevista telefónica. "Se parecen mucho en su forma de utilizar los medios de comunicación a las celebridades actuales, en un momento en que esos medios de masas empiezan a surgir. Su utilización de la celebridad es un poco cínica, pero son modernos en muchos planos, incluso en el plano moral. En su forma de romper las convenciones, de quererse, de enfrentarse a la sociedad, porque estamos hablando de la época anterior a Mayo del 68. Lo que atrae de esta pareja es la precocidad, la velocidad y su capacidad para consumir lo que llegaron a tener: felicidad, éxito, dinero".

En la nota, Leroy comenta cómo ha sido leída la novela por los fanáticos (y fanáticas) de Scott Fitzgerald:

"Muchos lectores, y sobre todo lectoras, enamorados de Fitzgerald han chocado con el libro porque dicen que ofrece una visión demasiado crítica de Scott. Primero, creo que hay mucha gente que confunde a Robert Redford en la versión cinematográfica de El gran Gatsby con el propio autor. Y luego, yo no he inventado nada: son cosas que ocurrieron, es lo que hizo. Fue un hombre, un ser humano", señala el novelista francés, quien cree que la clave del final está precisamente en que ella publicase Save me the waltz antes de que él terminase su novela sobre el mismo tema, Suave es la noche. "Una de las cosas apasionantes de Zelda es que ninguno de los testimonios que hay sobre ella concuerda, cada uno veía a una persona diferente. Lo que encuentro terrible y a la vez apasionante es la rivalidad que acaba por convertirse en un infierno. Zelda es un personaje muy complejo, que trata de escribir, de bailar, pero que luego rechaza el contrato más importante de su vida, que pinta, que luego destruye una parte de su obra, su conducta parece que le lleva voluntariamente hacia el fracaso. Hay muchos elementos que dan la impresión de que ella no quiso triunfar, realizarse".

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Atiq Rahimi, premio Goncourt

11.11.2008
Atiq Rahimi. Fuente: adn.es

Lejos de la expectativa y la polémica de años anteriores (ni un aclamado por todos como Litell ni un autor menospreciado al final como Houellebecq), el premio Goncourt ahora fue a Atiq Rahimi, un escritor franco-afgano con su primera novela en francés, Syngué sabour. Dice la nota:

Syngué sabour es la confesión de una mujer afgana que se libera de la opresión conyugal, social y religiosa delante de su marido, en estado vegetativo. Un libro-poema que "abre puertas y ventanas sobre el mundo". "Su concisión, la nitidez anhelante de su sufrimiento, su cálido fatalismo -comentaba Jacques-Pierre Amette en el diario Le Point- hacen de Rahimi un pariente literario de Beckett". La novela ganadora del Goncourt será publicada por la editorial Siruela el próximo mes de abril y bajo el título La piedra de la paciencia. Esta misma editorial ya publicó el anterior libro de Rahimi, Laberinto de sueño y de angustia.


Esto es lo que dice Pierre Assouline sobre el premio y el premiado. El explica el premio de esta manera:

Certains jurés des grands prix d’automne ont fait une telle surenchère ces dernières années que, pour les Goncourt, le coup d’éclat consistait tout simplement à renouer avec la vraie vocation des prix littéraires : la découverte et la révélation. Pour y parvenir, ils disposaient de deux candidats idéaux sous la main parmi les quatre en lice: Blas de Robles et Atiq Rahimi. Le premier ayant déjà eu son lot, la voie était libre pour le second. Ce qui passa sans mal.


Pero la decisión no le parece desacertada. La novela le gusta mucho:
S’il est un juré auquel l’auteur et l’éditeur doivent le Goncourt, c’est bien l’un de deux petits nouveaux, Tahar Ben Jelloun. Depuis qu’il a lu Syngué sabour en juillet chez lui à Tanger, il n’a cessé d’en plaider la cause auprès de ses camarades de jeux. Petit à petit, les autres prix faisant le ménage et les circonstances aidant, il les a gagnés à sa cause. Jusqu’à ce qu’ils se rendent à cette évidence : Syngué sabour est un beau récit d’un accès aisé (dont je vous disais grand bien dès le 24 août), sorti de la plume d’un nouveau romancier français (un écrivain n’a-t-il pas sa langue pour vraie patrie ?) qui a élargi les frontières de ladite francophonie à un pays d’Asie centrale toujours rongé par la guerre, publié depuis ses débuts par un petit éditeur exigeant qui en 25 années d’existence n’a jamais cédé sur son absolu de la littérature, et qui glorifie discrètement la fière réaction d’une femme dans une civilisation où tant d’autres sont soumises. Autant dire que ce Goncourt 2008 a tout pour lui. La mort de Nadia Anjuman, cette poétesse afghane de 25 ans sauvagement assassinée à Hérat il y a trois ans par son mari “parce qu’elle était trop libre”, avait été un choc pour Rahimi qui l’admirait. De ce choc est né Syngué sabour. Sa mort le lui a inspiré. La “N.A.” à qui il rend hommage sur la page de garde, c’est elle. Elle venait de publier un recueil intitulé Fleur rouge foncée (Gul-e-Dodi) avant d’être battue à mort. Dans l’un de ses poèmes, elle écrivait : ”Espoirs envolés, désirs non exaucés, Je suis née en vain, c’est vrai”…

El otro prestigioso premio francés que se otorgó en estas fechas es el Reanudout, que fue a dar al guineano francófono Tierno Monenembo, de 61 años, que a finales de la década de 1960 escapó de la dictadura de Sekou Touré, por 'El rey de Kahel', la epopeya de Olivier de Sanderval, precursor de la colonización de África occidental en el siglo XIX.

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François Nourissier se despide

1.20.2008
Francois Nourissier. Foto: Serge Picard. Fuente: lemonde

El jurado del premio Goncourt François Nourissier se ha jubilado dejando una sabrosa entrevista en Le Figaro que el suplemento "Radar Libros" resume así:

"François Nourissier, el veterano jurado y ex presidente del Goncourt que decidió alejarse por estos días del premio más castigado de Francia, explicó en una rara entrevista concedida a Le Figaro las razones de su alejamiento. “Me voy como quien no quiere la cosa. Las discusiones de la Academia demandan una energía que a esta edad, y dado mi estado de salud, ya no tengo más.” Cuando se le preguntó cuál de los jurados fue el que más lo marcó, nombró a Hervé Bazin por ser maníaco y extraño. Por su parte, el libro premiado que más lo satisfizo fue Ingrid Caven de Jean-Jacques Schuhl, un escritor “también raro”. La cosa se puso un poco más interesante cuando el periodista le preguntó de qué se arrepentía durante los treinta años que integró el Goncourt: “De no haber premiado nunca a Houellebecq. Una vez fuimos recibidos por el presidente Chirac, que me reprochó haberlo defendido a Houellebecq, un escritor inflado, según sus palabras. Yo le repliqué que no era su rol tomar partido de eso, y en ese encuentro llegué a brindar por Michel Houellebecq”. Con respecto a cómo ve el futuro del Goncourt, Nourissier se mostró optimista: “Cada año predicen su muerte y todos los años la novela premiada es sensación en todos los diarios. La academia Goncourt tiene al menos una ventaja: mantiene viva la literatura”.

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Pascal Quignard huraño

11.09.2007
Pascal Quignard. Foto: Michele Laballe. Fuente: snes.edu

Las sombras errantes es el primer volumen de la trilogía Último reino, la obra más ambiciosa de Pascal Quignard y por la que obtuvo el premio Goncourt. Acaba de ser traducida por la editorial Elipsis y el corresponsal del ABC en París entrevista al autor que actualmente vive alejado del "mundanal ruido" de las editoriales, después de haber trabajado por más de dos décadas para Gallimard.

Dice el autor: "Estoy muy lejos de todas esas cosas que los ingleses llaman «modernistas», «vanguardistas». Yo me inscribo en un intento de transmisión de toda nuestra herencia. Desde los orígenes del lenguaje. Todas las posibilidades retóricas que se han intentado me parecen buenas y todas me gustaría integrarlas en mi aventura propia. Esto pudiera parecer muy pretencioso. Es su pregunta la que me incita a hablar así. Soy sincero, al menos. Si quiere, soy «anti modernista» (en la terminología anglosajona), «anti vanguardista». Soy un apasionado de tres cosas que quedarán del siglo XX: la etnología, el psicoanálisis y la lingüística. Están muy próximas del arte de contar cuentos. En el fondo, estoy más cerca del cuento que de la novela. Muy próximo del arte de contar anécdotas, cuentos, sueños, como los que nos asaltan cada noche y cada mañana nos dejan más perplejos. (...) yo soy un solitario, grave. En cuanto pude, dejé de trabajar. Me siento muy alejado de la cultura de salón europea. Quizá todo venga de mi escepticismo absoluto hacia la posibilidad de compartir dudas, cultura, de una manera elegante, en un salón, por correspondencia. Una cultura elegante que no duda ante la destrucción de la naturaleza que ella misma está consumando. Una cultura elegante que no duda ante la crueldad y el martirio que ella consuma. En tiempos de Mme. de Sevigné, la naturaleza ya se estaba alejando de nosotros y nosotros comenzábamos a destruirla."

Y sobre su alejamiento editorial declara: "Quizá fue una locura. Pero... la vida es muy corta. Ya llevaba veinticinco años en Gallimard. Me quedaban otros veinticinco. O más. Nadie se jubila en Gallimard, oiga. Y el oficio y el negocio de editar libros había cambiado radicalmente. Cuando yo empecé, me parecía vivir en el paraíso: ¡ganarme la vida leyendo libros y dando mi opinión! Luego, cambiaron las cosas. Y los editores terminaron convirtiéndose en agentes comerciales de los escritores. No era ni es lo mío. Me pareció que era el momento de marcharme. ¡Y por entonces no sabía como podría ganarme la vida..! Era algo así como salir de Egipto para los judíos: abandonar la «esclavitud» en busca de la tierra prometida. Algo así.

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Cupos

11.06.2007
El ganador del premio Goncourt ante la prensa. Fuente: assouline

Uno de los problemas de los premios que se otorgan a obras ya publicadas es el de los "cupos" editoriales. Cada editorial quiere un premio porque sabe que eso lanza las ventas. El premio Goncourt, así como el Renaudot, siempre están en la picota por eso. Leí el blog de Pierre Assouline, el más importante e influyente blog literario francés, buscando anécdotas. Encontré esto:

"D’abord l’élimination de la favorite Amélie Nothomb de la dernière liste de sélection du Goncourt. Ca n’a rien à voir avec la qualité de son livre : il se trouve simplement qu’un responsable de sa maison d’édition Albin Michel a cru bon écrire une longue lettre adressée à la présidente du jury Edmonde Charles-Roux : il y expliquait en substance que les Goncourt se déconsidéreraient en ne décernant pas leur prix à son auteur… Faut-il préciser que cette lettre a fait très mauvais effet du côté de Drouant et les a tant indisposés qu’elle a valu à la pauvre Nothomb de se faire éjecter de la liste ? Ensuite il y eut les grandes manouevres Grasset -Le Seuil (tu fais voter “tes” jurés pour mon auteur à un prix, je fais voter “les miens” pour ton auteur à l’autre prix). C’était tellement gros, voire grossier, et même insistant, qu’il y eut force téléphonages ce week-end entre les jurés du Goncourt et du Renaudot pour déjouer le petit business qui se concoctait. Olivier Adam et Christophe Donner en ont fait les frais. Sans ces maladresses, ils auraient probablement été laurés. En attendant, ils sont bernés. Interrogé à ce sujet par “La République des livres”, Olivier Nora, Pdg de Grasset, a aussitôt formellement démenti “toute manoeuvre” entre sa maison et le Seuil concernant quelque échange de voix que ce soit entre différents membres des jurys ; il assure qu’il ne s’agit là que de “rumeurs mal intentionnées“.

(...)

Pour le Renaudot, les grandes manoeuvres ont tout de même provoqué un coup de théâtre aux relents de coup d’Etat : le surgissement in extremis du Chagrin d’école de Daniel Pennac qui n’avait même pas été sélectionné étant paru trop tard, grâce à l’action de Jean-Marie Le Clézio, Patrick Besson et Franz-Olivier Giesbert. Ce dernier s’en explique :”On dira que ce n’est pas un roman mais Le Château de ma mère non plus et tant d’autres ! C’est un livre fondamentalement marrant, qui met de bonne humeur et déculpabilise. Que voulez-vous de plus ? Le Renaudot a plusieurs vocations ; l’une d’elles est de donner un coup de chapeau à un bon auteur populaire méprisé par l’élite”. Giesbert a donc plaidé, Le Clézio exceptionnellement absent l’a appuyé en direct par téléphone depuis la Corée du sud (”Je ne connais pas l’auteur, j’ai aimé le livre et tant pis s’il est chez mon éditeur, je ne voterais pas pour Gallimard avant dix ans au moins !”) et Patrick Besson, président du jury cette année, a fait pencher la balance avec sa double voix. C’est ainsi que le cancre Pennachionni a été consacré, ce qui aurait fait très plaisir à son papa. Voilà les raisons du choix, sans oublier que distinguer un livre qui est déjà numéro un ventes, c’est s’offrir la volupteuse perspective de voir le Renaudot 2007 se vendre davantage que le Goncourt 2007. Orgueil de jurés puisque dans les deux cas, c’est Gallimard qui emporte la timbale.

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Gilles Leroy, premio Goncourt

11.05.2007
Gilles Leroy. Foto: Mychelle Daniau. Fuente: lavanguardia

El premio Goncourt fue para Gilles Leroy y su novela Alabama´s song, una de las dos novelas que tenían más posibilidades de ganar (la otra era la de Olivier Adam, 'A l'abri de rien') Esta vez no hubo sorpresa. Donde sí hubo sorpresa fue en el premio Renaudot, que también falló hoy. Al parecer, el jurado optó por una novela que no estaba en la shortlist de cinco novelas según su misma criba. Pero ¿es que eso se puede hacer? Y si se puede, ¿qué sentido tiene la shortlist? El ganador del Renaudot fue 'Chagrin d'école' de Daniel Pennac.
Dice la nota en Terra: "La atribución del prestigioso Goncourt a Leroy fue recibida como una sorpresa en los medios literarios franceses, que vieron como los diez miembros del jurado del galardón distinguieron a esta historia en la que el autor, de 48 años, cuenta en primera persona la vida de Zelda, esposa del escritor estadounidense Francis Scott Fitzgerald.Fueron necesarias 14 votaciones para que 'Alabama Song' se distanciara del segundo clasificado, 'A l'abri de rien', de Olivier Adam.Sinónimo de éxito editorial, la atribución del Goncourt permite a Leroy suceder en el palmarés al estadounidense Jonathan Littell, que lo consiguió el año pasado con 'Les Bienveillantes', de la que se vendieron más de 700.000 ejemplares.Autor poco conocido, Leroy se ha convertido en uno de los fenómenos editoriales de la 'rentrée' francesa, lo que le ha valido ser la única obra que optaba a más de uno de los premios literarios en las últimas selecciones.'Alabama Song', que desde hoy ya tiene el más prestigioso, está entre los finalistas para el Médicis, que será anunciado el próximo lunes.El que no se llevará es el Renaudot, al que también optaba. El jurado de este premio optó por 'Chagrin d'école', una obra que ni siquiera figuraba entre el quinteto seleccionado por el jurado en su última criba.Sin embargo, contra todo pronóstico, el jurado prefirió esta obra a 'Un roi sans landemain', de Christophe Donner, que quedó segundo en la votación.Una sorpresa absoluta para Pennac, de 63 años, prolijo autor que en su última obra cuenta su propia infancia de perezoso escolar, una excusa para plantear los problemas de la escuela, el papel de los padres y los deseos de los alumnos por aprender.Pennac sucede en el palmarés a Alain Mabanckou, que ganó el Renaudot de novela el año pasado con 'Memoires de porc-épic'.En la categoría de ensayo, el jurado del Renaudot se decantó por 'Le Bénares-Kyoto', en el que Olivier Germain-Thomas narra un periplo por Asia siguiendo las rutas de creación del budismo.

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Más Littell

11.04.2007
Jonathan Littell. Foto: Anne Christine Poujoulat. Fuente: adn cultura

El fenómeno Jonathan Littell y Las benévolas (RBA) ha entrado fuerte en el suplemento ADN Cultura y le han dedicado todo el número de este fin de semana. Aparece una entrevista al autor hecha por el también escritor francés Richard Millet -y que ya mencioné antes-, una reseña de la novela a cargo de Hugo Beccacece , y un par de entrevistas a escritores norteamericanos que coinciden con Littell y han tratado recientemente el tema del nacismo y su reconstrucción histórica: Norman Mailer que publicó El castillo en el bosque , y Daniel Mendelsohn con Lost.

Concluye la reseña: "Quien lea el millar de páginas de Littell debe inclinarse ante el talento del autor, que conoce muy bien los trucos de su oficio, que empleó dos años en una exhaustiva investigación sobre distintos aspectos del Tercer Reich, pero que también, sobre todo hacia el final, se dejó llevar por la misma carga de irracionalidad del material que manejaba (raro que nadie se lo haya señalado). La capacidad para describir paisajes alterados por la guerra, la habilidad con que crea situaciones de una comicidad macabra, la astucia con la que vuelve narrativas las tesis de Arendt sobre el mal muestran a un escritor con una riqueza excepcional de recursos. El lector, eso sí, deberá pasar por alto cierto dandismo literario (Aue se pasea por las trincheras con La educación sentimental de Flaubert) y algunos desbordes, pero encontrará episodios notables, como el de la licencia que Aue pasa solo en la villa abandonada de su hermana, donde se hunde en la angustia y en perversiones monstruosas, impulsado por el afán de recuperar la infancia. Cuando se termina la novela, es aconsejable escuchar otra voz, quizá no tan estruendosa, pero más humana; por ejemplo, la de Primo Levi en Si esto es un hombre , la admirable crónica de los campos de concentración de alguien que sobrevivió a ellos. Quizá Aue tenga razón y casi cualquiera pudo haberse comportado como él. Esa sospecha vuelve más inquietante la pregunta que el lector no deja de formularse desde el principio hasta el final del libro: "¿Qué hubiera hecho yo?"

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Julien Gracq y el Goncourt

Julien Gracq. Foto: Rolland Allard. Fuente: michel volkovitch

Mañana entregan el premio Goncourt en Francia. Y mientras esperamos por saber el nombre del ganador (en un año en que no hay grandes nombres), es bueno recordar como lo hace el suplemento "Laberinto" la anécdota más célebre del premio: cuando el inclasificable Julien Gracq rechazó el premio (ojo: no sólo rechazó asistir a la ceremonia, como Littell, sino que se negó a aceptarlo). El autor, actualmente de 92 años, vive recluído y aunque escribe ocasionalmente se ha negado a publicar ficción desde 1971.

Dice la nota: "Gracq es el escritor de la búsqueda de la palabra justa, de la revelación a través de la palabra justa, de la precisión, una precisión geográfica que desemboca en la gran prosa narrativa del siglo XX aunque sin novedad técnica alguna, clásica, a fin de cuentas. Gracq es también la gran conciencia de la literatura como arte. Luego de rechazar el Goncourt por El mar de las Sirtes, libro de la espera —de una guerra en este caso— como buena parte de su obra, tuvo una especie de estallido que lo llevó a publicar una justificación a su rechazo: La littérature à l’estomac, panfleto venenoso que diagnostica con gran atingencia y adelanto las enfermedades de la literatura por venir. Gracq advierte sobre una literatura horizontal, nivelada por abajo, por el autor–vedette que, en busca del éxito, hipnotizará a un público sin brújula literaria—. Así, en el desprecio del premio más importante en lengua francesa, buscó resaltar una literatura vertical, independiente del mercado. "

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La shortlist del premio Goncourt

10.28.2007
Olivier Adam, el favorito de los lectores. Fuente: Rue89

Estoy seguro de que a los franceses la palabra "shortlist" no les hace gracia pero, en fin, aquí tienen la shortlist del premio Goncourt 2007 que falla la próxima semana, el 5 de noviembre. Según las apuestas en la página de los Premios Literarios franceses, la favorita es Olivier Adam y A l'abri de rien (31%) seguido de Philippe Claudel y Le rapport de Brodeck (30%) Pero a estas alturas ¿Quién cree en estas apuestas?
Olivier Adam: A l'abri de rien (Editions de l'Olivier)
Philippe Claudel: Le rapport de Brodeck (Stock)
Clara Dupont-Monod: La passion selon Juette (Grasset & Fasquelle)
Giles Leroy: Alabama Song (Mercure de France)
Michèle Lesbre: Le canapé rouge (Sabine Wespieser)

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Littell en Babelia

Jonathan Littell. Dibujo: Loredano. Fuente: elpaís

El suplemento "Babelia" ha elegido para renovarse, con más páginas, la semana del esperado debut de Las benévolas de Jonathan Litell, editado por RDA. Y a él y su tema le dedican el número. Aparece una reseña a la novela por José Carlos Mainer. También una entrevista de Jesús Ruíz Mantilla titulada: "La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba". Y una "breve guía de la noche", lista con diversas novelas que tienen como tema común el Holocausto.

Dice Littell: "Aquí, en Las benévolas, el tema es el verdugo, el asesino, sobre el que también se ha escrito, pero yo he querido acercarme a ello desde un punto de vista diferente, con otra perspectiva. Y la cuestión sigue sin contar con respuestas adecuadas. Me fascina el tema del verdugo en general, más en el mundo nazi. Ahí se puede estudiar a fondo, hay mucho material, documentos, unos a disposición de los alemanes, otros que lo han estado a mano de los soviéticos... Por eso lo situé en ese periodo. No quería centrarlo en una época actual, más contemporánea. Se podría, pero... (...) Mi trabajo lo que pretende es ayudar a comprender mejor las decisiones que cada uno tomamos y por qué las tomamos. Yo tengo las mías, mi propia ética, y no creo que ya sólo dispongamos de dos. Si tienes suerte, eliges las más decentes, incluso en tiempos difíciles podemos optar por cosas adecuadas, que eso es lo difícil. Hoy prácticamente nadie cuestiona el valor ético del capitalismo o la democracia y mira que hay cosas que se pueden cuestionar. Lo que me gustaría que aportara este libro es que hoy existen caminos éticos que se pueden seguir gracias a lecciones como aquélla. Aunque también ocurre que muchos chicos y chicas de cualquier Estado americano eligen marcharse a Irak a torturar gente. Éticamente están muy confundidos, está claro. Pero se puede entender esta confusión cuando existen juristas que en ese país legitiman la tortura, ¿qué puedes esperar? Cuando se les da una formación militar con arreglo a eso, ¿qué esperas? Si se pasan de la raya, ¿qué importa? O cuando contratas mercenarios para hacer el trabajo sucio, pues no deberían sorprendernos según qué atrocidades. No hay reglas. El problema es que las barreras que nos ponen no son sociales. No puedes esperar que alguien no te torture porque sea un buen tipo y se apiade, debes exigir que nadie torture a nadie, sencillamente porque existen leyes que lo prohíben y que eso se castigue."

Acerca de los que Mario Vargas Llosa dijo sobre el libro, que es sorprendente pero no deja resquicio para la esperanza, declaró: "Ya, es que yo no creo en la esperanza. No tengo esperanza en nada. Si nos fijamos en el mundo, es todo un espanto. Ser una persona decente se pone difícil. En Occidente creíamos que habíamos encontrado un equilibrio, pero para el resto de la humanidad, la vida es una pesadilla. Todos vamos a morir, ¿qué quiere que esperemos?

También se refiere a por qué no aceptó recoger el Goncourt: "Hice todo por evitarlo pero, por desgracia, sí, me lo dieron. No lo quería. No creo que los premios tengan que ver con la literatura. Tienen más que ver con la publicidad y el marketing, pero no con la literatura. No me gusta eso. Sí, el dinero está bien, es otra cosa. Es que no me gusta la competencia y toda esa basura, a no ser que te interese más el estatus social que el arte. Tampoco escribí este libro para ganar dinero, eso lo puedo asegurar."

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Premios franceses

9.17.2007
Carátula de la versión francesa de El síndrome de Ulises, de Santiago Gamboa, en la primera lista del Medicis a Novela Extranjera. Fuente: Amazon.fr

Empieza la temporada de premios literarios franceses. Ya salieron las primeras listas del Goncourt, del Renaudot, del Medicis, del Femina. Además, gracias al blog de Jean Francoise Foguel me entero de este blog dedicado exclusivamente a los premios literarios franceses, en el que han hecho una tabla donde se colocan los autores mencionados y a cuántos premios postulan. El único autor que está en las cuatro listas, por ejemplo, es Giles Leroy con Alabama Song (publicado por Mercure de France). Y en tres de las listas aparece Oliver Adam y su éxito A l'abri de rien. También aparecen en las listas, desde luego, autores más célebres en castellano como Philippe Claudel, Pierre Assouline o Amélie Nothomb. En ninguno de los premios se perfila un claro ganador.

Veamos, sin embargo, alguno de los mencionados en los premios de Novela Extranjera, que me interesan especialmente. En el Femina están Alessandro Baricco y Cette histoire-là (Editions Gallimard) y Joan Didion con L'année de la pensée magique (Grasset & Fasquelle) y mi adorado Arto Paasilinna con Le Bestial Serviteur du pasteur Huuskonen (Denoël). En cuanto al Medicis de Novela Extranjera, destacan: Ismaïl Kadaré Hamlet, le prince impossible; William-T Vollmann con Central Europe; y el colombiano Santiago Gamboa con Le syndrome d'Ulysse (Editions Métailié)

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