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Contestan a Juan Palomo

Ángel González en dibujo de Mingote. Ilustración: Mingote/ ABC

Hace unas semanas, el 10 de febrero, en su blog La papelera de Juan Palomo este escribió en torno al problema suscitado con la Fundación dedicada al poeta Ángel González una fuerte acusación contra la viuda del poeta:

[...] nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. No lo es Susana, la viuda de Ángel González, agobiada por el miedo a perder la herencia del poeta. Me cuentan que prefiere renunciar a la sede que el Principado de Asturias le ha regalado y al legado de Manuel Lombardero, antes que favorecer la existencia de una fundación que podría perjudicar sus ingresos futuros. Porque Ángel González dejó estipulado en su testamento que lo dejaba todo, derechos de autor incluidos, a su futura fundación. Y los amigos del poeta, los que saben de primera mano que Ángel González estuvo solo desde el año 2000, porque su mujer no quería dejar su casa estadounidense de Alburquerque, no pueden creer que ahora sea ella quien impida que su legado permanezca donde él quería. No se lo merece. Aunque nosotros, los de entonces, ya no seamos los mismos.

Pero como el verdadero problema con las viudas de todos los escritores famosos es que siguen vivas después de que sus esposos han muerto, Susana le ha contestado extensamente a Juan Palomo. No deja de tener gracia el texto.

[...] Cito una carta del ex patrono Antonio Masip "El activo principal de la Fundación debería ser la biblioteca de poesía hispana de Manuel Lombardero... Las actividades tienen que ser las propias de una biblioteca de esta calidad y especialidad...". ¿A que eso no te lo dijeron tus informadores? Una vez creada me encantaría que Lombardero donara sus libros para enriquecer la Fundación de su amigo. Ah, y como yo no tengo herederos gran parte de lo mío también irá a la Fundación a mi fallecimiento, siempre y cuando se cumplan las susodichas condiciones. La sede en el Archivo Histórico todavía no se ha ofrecido oficialmente, hasta entonces no se puede determinar nada. Si los ex patronos hubieran estado más atentos y hubieran leído las actas que tuve que redactar yo porque el secretario no fue a algunas reuniones, lo sabrían. En lo que sí mantengo mi postura es en que antes de designar cualquier sede se tiene que hacer un estudio exhaustivo para determinar que sea el local más adecuado para una Fundación en activo. Desde febrero del 2009 estoy en conversaciones muy positivas y cordiales con la Consejera de Cultura de Asturias sobre este tema. Lo que los patronos dimisionarios interpretan como comportamiento errático, o algo así, a mí me parece pensar a largo plazo, con seriedad, y sentido de responsabilidad para que la Fundación no se disipe como una pompa de jabón, como tantas otras que se encuentran en plena agonía: Camilo José Cela, Sánchez Albornoz...Lo único que pudiera perjudicar mis ingresos futuros sería que perdiera mi trabajo en la Universidad de Nuevo México, pues yo nunca, en los casi treinta años de convivencia con él, dependí económicamente de Ángel. Yo he trabajado continuamente desde que tenía quince años, bueno, realmente desde los cinco o seis, si se incluye ayudarle a mi padre en el negocio familiar. Desde 1989, cuando terminé la carrera, mis ingresos eran mayores que los de él, bromeábamos mucho sobre eso. Las universidades americanas son raras. Levantar la Fundación a mí más bien me genera gastos, que pagaré gustosamente. A Ángel González, la persona más extraordinaria que he conocido en me vida, cada día lo compruebo más y más, le doy mis ojos y cualquier otra cosa que sea necesaria. [...] Menos mal que no tuvimos hijos, pues ahora tendría que regalarlos para que me los disecaran y expusieran como adorno en la Fundación. Lo demás, no me duele absolutamente nada donarlo, prefiero que quede expuesto al público. Ángel siempre decía que tenía dos grandes ilusiones: ser músico y clochard en París, yo pienso más o menos igual, desafortunadamente no tengo ningún talento musical y prefiero Roma. Por eso Ángel y yo vivíamos como una mezcla de hippies y bohemios. Repito, todo lo de Ángel quedará en Oviedo, si es que lo puedo recuperar. Lo que queda disperso por allí, estoy haciendo un recuento, me lo pueden enviar anónimamente. O pueden comenzar a ser honestos, les garantizo que sienta bien. E insisto, en cuanto exista la Fundación, junto con todas las garantías necesarias, invito calurosamente a Manuel Lombardero a que la arrope con su biblioteca. [...] Ángel González dejó estipulado en su testamento que lo dejaba todo, derechos de autor incluidos, a su futura Fundación, pero únicamente tras fallecer su esposa. ¡Caramba!, no tenía que haberlo dicho, a lo mejor me envenenan. Pista para la policía. El informador, manipulador de testamentos, siempre elimina esa parte al hablar con la prensa. ¿Se puede divulgar un testamento sin permiso de la familia? El notario, custodio del documento, lo puede confirmar. Ángel González era un caballero, un hombre muy decente y digno, sin ningún atisbo de vanidad ni afán de protagonismo, ¿cómo no se iba a ocupar primero de su familia antes que de una Fundación? Me parece un grave insulto a él que se intente hacer pensar otra cosa. [...] Ángel era un poeta, no novelista, lo cual da poco dinero. Bueno, resultó ser medio novelista y autobiógrafo póstumamente, pero se oculta, ¿por qué será? Repito: todos sus derechos de autor irán a la Fundación, si llega a cobrarlos, si no, quedarán en otros bolsillos (supongo que en un hermoso homenaje a él). Quizás una de las peores consecuencias de la muerte sea el efecto que produce en algunos vivos, utilizo la palabra "vivos" en doble sentido. Están a tiempo de rectificar, si quieren. Yo, por mi parte, siempre recordaré los momentos felices, muy felices, con ellos, y que pronto una nube de mi memoria borre todo lo demás.Los amigos del poeta, tanto los de primerísima mano, como los de segunda, o sea, los más recientes, pero más vocales y mediáticos, saben que yo estuve con Ángel hasta su último suspiro, cuando él me decía "ven", yo lo dejaba todo, aunque pusiera en peligro esos tan mencionados ingresos míos. [...] Hazme un favor, anda, porfa. Asegura a los incrédulos que ahora sí que hay una posibilidad de conseguir que su legado permanezca donde él quería, y muy importante, tal como él quería. Pista para futuros fundadores de Fundaciones, sobre todo si son mayores y vulnerables: háganlo en vida para que luego no calumnien ni difamen a sus familias y viudas. Y diles a todos que va a ser así porque lo que él quería es exactamente lo mismo que quiero yo. Curioso que los incrédulos siempre sean los mismos. Hace mucho ya que recuerdo con frecuencia lo que dice Galdós al inicio de Misericordia: "Dos caras, como algunas personas, tiene la parroquia de San Sebastián...". Lo siento Juan, hablaste mal: debiste haber contado otras historias, por ejemplo, las verídicas. Pero, otro tiempo vendrá distinto a este... Lamento que los cuentacuentos te hayan informado tan erróneamente. Pista para periodistas. Todo lo que yo digo es muy fácilmente comprobable, se les debe empezar a pedir pruebas a los ataca viudas, ¿no crees? Eres listo, lo sé porque llevo años leyéndote. Investiga más y llegarás a la verdad. Como bien dijo George Orwell "En tiempos de la mentira universal, contar la verdad es un acto revolucionario". Atrévete, yo te ayudo, estoy preparando un dossier sobre todas las desavenencias de la Fundación (fantasma) Ángel González, no te preocupes, será muy cortito, como no hicieron nada... salvo, eso sí, hacer declaraciones grandiosas a la prensa. Mis calumniadores son muy poderosos, pero la verdad lo es más. Como te digo, estás a tiempo de rectificar, todos, bueno, casi todos, saldríamos ganando. Sobre todo Ángel, que es el que interesa, ¿no?

En fin, en España sí que saben divertirse con eso de las fundaciones de los escritores y las viudas y los derechos de autor. Vamos a ver qué contesta Juan Palomo, que estoy seguro que no se quedará callado.

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4:38 p. m.

“Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”, vale si ese “nosotros” estaba constituido por personas adornadas de cualidades. Cuando la cosa involucra a deshonestos y envidiosos camuflados, la aseveración poética es absolutamente falsa porque esta última gente tiene un poderosos gen de inmutabilidad.
PIRULO    



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