MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Grass seguido por la Stasi

3.04.2010
cartilla de Gunter Grass como prisionero de guerra. Fuente: wikimedia

La Stasi, lúgubre grupo de inteligecia alemán célebre por la película La vida de los otros, ahora está abierta al público. Junto a Santiago Roncagliolo y Nacho Padilla paseamos por sus reducidas celdas húmedas, sus laberínticas oficinas de decoración vintage, sus patios extensos que no quitan la sensación de opresión incluso afuera, guiados por un ex-preso político. Un libro recién publicado muestra que la Stasi siguió a Gunter Grass durante años. ¿Alguien se sorprende? Dice la nota:

Grass dice haber sido "sólo a veces" consciente del seguimiento de que era objeto desde que ponía los pies en la estación de la Friedrichstrasse, al cruzar a Berlín Este, y tampoco de la cooperación de algunos editores y escritores orientales, como Hans Marquardt, Hermann Kant o el dramaturgo Manfred Wekwerth. "Nunca se me hubiera ocurrido que Marquardt fuese un cómplice fijo a sueldo de la polícia. Igualmente sorprendente fue saber que Hermann Kant, ya desde el mismo 1961, escribió los primeros informes sobre mí". El libro, recopilado por el editor Kai Schlüter y que sale al mercado el día 12, incluye el informe de 700 páginas que sobre Grass elaboraron durante 30 años los agentes de la RDA. Tras el estreno de su pieza teatral sobre el primer levantamiento obrero contra un régimen socialista, "Los plebeyos ensayan la revolución", Grass fue declarado por las autoridades de la RDA "enemigo del estado". La Stasi intentó impedir el estreno de la obra en Berlín occidental en 1966, pero su seguimiento empezó según la editorial después de que éste criticara -con el lema "Dad a los escritores la libertad de expresión"- el levantamiento del Muro de Berlín, en 1961. Luego mantuvo el cerco a sus visitas, durante los encuentros literarios celebrados en apartamentos privados en la RDA, entre 1974 y 1978, cuando el círculo fue roto con la deportación del poeta y cantautor Wolf Biermann. "Nunca se me arrestó directamente", admite Grass, "pero sí se me urgió a veces a acompañar a un policía fronterizo a una habitación sin ventanas. Ahora que, en cuanto se cerró la puerta, empezaba a armar jaleo. Golpeaba la puerta de metal, recordando una frase de mi corto periodo como soldado: '¡Quiero hablar con el oficial de guardia'", rememora Grass, que fue Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1999.

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Spleen à Francfort

3.02.2010
Maqueta virtual del pabellón argentino. Fuente: revista ñ

Mientras Argentina se prepara para asistir este año a la Feria de Fráncfort, y ya se está haciendo la maqueta y todo, misteriosamente llegó a mi blog este texto-manifiesto de Beibbeder escrito en el 2004 sobre la famosa feria. Váyanse preparando, amigos argentinos, y no empiecen a pelearse quién va y a quién lo editan. Reciban lo que les toca con buen ánimo, humildad y sin grandes expectativas. Total, ya sabemos que los poster del Ché Guevara serán los objetos más vendidos de la exposición. Dice Fréderic Beibbeder:

“Termino por comprender lo que no funciona: ¡No hay escritores en Frankfurt!. Es la mayor manifestación consagrada a los libros, pero no se habla más que de dinero. Se compra, se vende, se cambia, se sopesan las posibilidades del próximo García Márquez, las tiradas del Padrino IV, las posibilidades de adaptación cinematográfica de libros cuyos autores ausentes todavía no han escrito ni una sola línea…nadie, en una semana, me ha hablado de literatura.”

Frédéric Beibbbeder, Spleen à Francfort, LIRE, Novembre 2004

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Copy Paste alemán

2.16.2010
Helen Hegemann. Fuente: 123people

En el 2008, Mario Bellatin hizo un artículo sobre Yasunari Kawabata, que se publicó en un diario argentino, que fue considerado como genial y profundo por muchos. Lamentablemente, el editor olvidó colocar una nota a pie de página que decía "hecho con la técnica del copy-paste". ¿Por qué lamentablemente? Porque ese artículo era, en realidad, más que un artículo periodístico una suerte de intervención artística y una pregunta sobre la crítica literaria y su capacidad de explicar a un autor. Y es que para escribir ese artículo Mario Bellatin voluntariamente recortó y pegó varias reseñas a sus propios libros y solo se limitó a cambiar, en el Word, la palabra "Bellatin" por "Kawabata". Al final, alguien reconoció sus propias palabras dirigidas a otras y se armó un escándalo pequeño y luego minúsculo y olvidado bajo la alfombra que, lamentablemente también, no puso en cuestionamiento lo que debía cuestionarse sobre el arte y la crítica literaria. En fin, eso viene a cuento porque en Alemania una chica de 17 años se ha convertido en un best-seller usando la técnica del copy-paste. Pero, a diferencia de Bellatin, ella no ha querido cuestionar nada sino pasarse de listilla. Por eso recurre al famoso y fallido argumento de la "intertextualidad". Lo realmente divertido es que atraparon a la chica de un modo, por decirlo así, bastante alemán. Y es que la muchacha habla todo el tiempo de una discoteca a la que no tiene acceso por ser menor de edad. En América Latina, o incluso en EEUU donde todos tienen cédulas falsas para entrar donde sea y comprar lo que sea, ese detalle sería intrascendente. Así dice la nota:

Una novela de una adolescente -la autora se llama Helene Hegemann y tiene 17 años- se ha convertido en uno de los temas de discusión en los círculos literarios alemanes, no sólo por el sorprendente éxito que ha tenido, sino por haber agitado la discusión sobre el plagio. Axototl Roadkill, ése es el nombre de la novela de Hegemann, habla del mundo de los excesos de drogas, sexo y alcohol de ciertas fiestas berlinesas; ha saltado al quinto lugar de las listas de libros más vendidos y ha sido escogida entre las candidatas al Premio de la Feria del Libro de Leipzig. Esa es la parte positiva de la historia. La parte negativa es que, después de que un bloguero la acusase de plagio, Hegemann ha admitido que ha tomado parte de sus libros de otras fuentes y se ha disculpado por no haberlas mencionado convenientemente. No obstante, Hegemann rechaza la acusación de plagio y dice que de lo que se trata es de "intertextualidad", y que, si a todo escritor que hiciera lo que ella ha hecho se le acusara de plagio, la vida literaria terminaría por acabarse. La primera sospecha fue que Hegemann había tomado algunos pasajes de su libro de una novela llamada Strobo, escrita por un autor que utiliza el pseudónimo de Airen y cuyos temas giran también en torno a las drogas, el sexo y el alcohol. Airen también tiene un blog, en donde se dedica a registrar experiencias de fiestas extremas. En las dos novelas, y con frecuencia en el blog de Airen, aparece la discoteca Berghain, donde Hegemann tiene vedada la entrada por ser menor de edad. Ese detalle fue el que generó las primeras sospechas de algunos que creyeron ver en la prosa de Hegemann descripciones de ese lugar que resultaban demasiado vividas para alguien que no lo había visto nunca. Hegemann sostiene que no conoce la novela de Airen pero sí su blog, del que admite haber sacado algunos pasajes, en un procedimiento que ella considera en principio legítimo. A la larga, sostiene Hegemann, las experiencias que ella cuenta no son las suyas -dice que, por ejemplo, ella no consume drogas-, sino las de un personaje ficticio que ha creado. La editorial Sukultur, que publicó la novela de Airen sin que ello tuviera mayor resonancia más allá del mundillo subcultural berlinés, no admite los argumentos de Hegemann. "Naturalmente Helene Hegemann no tiene que consumir heroina para escribir sobre la heroina. Para escribir sobre la Edad Media tampoco hay que hacer un viaje a la Edad Media. Pero uno no puede sencillamente copiar otras novelas sobre la Edad Media", dice la editorial en su página web. Entre tanto, Sukultur y la editorial Ullstein, que publicó la novela de Hegemann, han llegado a un acuerdo. Ullstein ha dicho que todas las dudas sobre derechos de autor han sido aclaradas y que se han conseguido las autorizaciones necesarias. Sin embargo, eso no parece haber puesto fin a la polémica sobre los límites entre el plagio y la llamada intertextualidad, que, desde otra perspectiva, ha sido abordada por el crítico suizo Philipp Theisohn en su reciente libro Plagio: una historia no original de la literatura. Theison, naturalmente, ha sido consultado por los medios alemanes sobre el caso Hegemann y ha dicho que, aunque naturalmente es posible partir de la idea postmoderna de que todo está escrito y de que ya no se puede ser original, el escritor que asuma esa idea tiene que reflejarla en su obra y no ocultar su procedimiento. Airen, cuya verdadera identidad se desconoce, ha dicho, en declaraciones al diario Frankfurter Allgemeine, que Helene Hegemann no le ha hecho nada y que, si en la próxima edición se reconoce la deuda con sus textos, él dará el asunto por saldado. El blogero y novelista clandestino ha leído el libro de Hegemman y dice que es el tipo de libro que a él le gusta leer, que estaría igualmente bien sin los pasajes que la autora tomó de sus textos.

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Kindle crece

1.15.2010
Kindle en una librería madrileña. Fuente: boomerang

¿Y cuándo en castellano? ¡Cuándo! Ya estoy harto de pagar sobrepeso cada vez que viajo (120 dólares la última vez) Dice la nota:

Kindle amplia la oferta de libros a autores y editores ingleses, alemanes y franceses. Hasta ahora el lector electrónico de Amazon sólo admitía a los escritores y editores estadounidenses. La empresa también asegura que en los próximos meses se ampliará a otros idiomas, previsiblemente el español. Con esta estrategia, Kindle quiere convertirse en el principal sistema a través del cual escritores y editores vendan sus propios productos al lector. Amazon empezó a vender Kindle en noviembre de 2007, pero sólo en Estados Unidos, hasta que a mediados del año pasado el producto se empezó a comercializar en España, siempre a través de Internet.

Les recomiendo que se den una vuelta, al respecto, por el artículo de Edmundo Paz Soldán "Teoría y práctica del Kindle" en El Boomeran(g)

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Martín Walser premiado en China

12.22.2009
Martín Walser. Fuente: ad hoc news

El Premio a The 21st Century Annual Best Foreign Novel Award (Mejor Traducción al Idioma Chino) que auspicia la Casa Editorial de Literatura Popular de China y China Foreign Literature Association ha sido entregado a Martin Walser por la traducción de su novela Ein Liebender Mann (traducida como "Un hombre enamorado") en que narra la historia de amor entre el setentón Goethe y una adolescente de 19 años. Dice la nota:


"Politics and media make us possessors of information, while literature teaches us how to utilize it," 82-year-old German writer Martin Walser said at the 21st Century Annual Best Foreign Novel awards ceremony last week at Peking University. In his keynote speech, Literature as Information Deliverer, Walser said: "We have the right to value a most important function of literature: Literature delivers information about ourselves." This was because writers express their emotions through the characters and readers see their lives in the books, he said. One of the most significant writers of German postwar literature, Walser ranks second on the list of the 500 most important German intellectuals (after Pope Benedict XVI) by the country's influential political magazine Cicero. [...] Walser is renowned for his perceptive observations of the human psyche - his protagonists are often plagued by identity problems and feelings of inferiority and dependency. Despite the fact he expresses at times controversial opinions on subjects of current political interest, alongside his literary activities, Walser doesn't think the novel is tantamount to social criticism. "A novel's appeal is not social amelioration of any kind, but something larger, higher and more radical," he says. "Utopia is a novel's very life, which enables readers to understand the suffering of characters in it." "Tolstoy has done this, so has Chinese writer Mo Yan," Walser asserts. He talks about how Mo manages to turn a distant and unfamiliar history into immediate and familiar details, such as grandmother's bound feet in Red Sorghum (红高粱). "I've never seen another writer who tells us as much about history as Mo, when portraying the current situation ... I dare to say that whoever wants to write about China must first read Mo." In his speech, Mo said he agreed with Walser's statement about the nature and function of literature. "Walser's claim that literature delivers information about ourselves, reveals almost all the secrets of a writer's profession," he said. "Recent years have witnessed increasing exchanges between Chinese and foreign writers. But the best exchanges, as far as I am concerned, are reading each other's books. All a writer's secrets are in his writings." Walser's award-winning novel A Man in Love (Ein Liebender Mann) is about the relationship between 73-year-old German poet Johann Wolfgang von Goethe and 19-year-old countess Ulrike von Levetzow.

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Fama en Argentina

12.15.2009
Daniel Kehlmann. Foto: ©Sven Paustian.

No solo en España la novela Fama de Daniel Kehlmann, editada por Anagrama, ha recibido especial atención. También en Argentina ha sido la novela más comentada del fin de semana pasado. La reseña en el ADN Cultura dice:

Luego del gran éxito internacional de La medición del mundo, Daniel Kehlmann (Múnich, 1975) publica una colección de nueve relatos que, en conjunto, conforman una novela sin protagonista en la que se impugna irónicamente la obsesión por la celebridad, la intromisión de lo público en lo privado y la peligrosa dependencia de la nueva tecnología telefónica e informática [...] Además de la forzada coincidencia de que el teléfono celular facilita, en buena medida, la resolución de los relatos, Fama, asumiendo su condición de novela sin protagonista, ensaya una especie de comunidad narrativa que se une a partir de la voz omnisciente del autor, identificable en la enunciación de cada uno de los cuentos. Interviene sobre todo en "Rosalie va a morir", pero, como un extraño deus ex machina, su ubicua presencia acecha en todos los otros relatos a través de pequeñas dosis de conciencia acerca del acto de narrar y de los muchos giros imprevistos de las tramas. Fama se convierte en un friso malicioso que reinventa con acidez la sociedad de los falsos éxitos, de las celebridades instantáneas o transitorias y profundiza en el caos de la interacción voraz de lo público y lo privado. El punto de contacto entre los cuentos es un difuso instante de fuga, de desaparición, en el que la vorágine de lo verdadero y la de lo ficticio se cruza. Una especie de limbo entre la mentira y la verdad, entre la intrascendencia y la notoriedad, entre el yo y el otro.

Mientras tanto, en el suplemento Radar Libros de Página12 Juan Pablo Bertazza recuerda una anécdota genial de Charles Chaplin para comentar a Kehlmann:

En el apogeo de su fama, Charles Chaplin tuvo un adelanto de lo que serían los tiempos (pos)modernos: durante la primera década del siglo XX, en San Francisco, se anotó en un concurso de imitadores de... Charles Chaplin. No le podría haber ido peor; quedó eliminado en la primera ronda y los jueces aseguraron que era desastrosamente malo imitando a Chaplin. La verdad resguardándose en los vericuetos laberínticos de la impostura, la identidad partida en los múltiples pedazos de un narcisismo sin límites. Los tiempos (pos)modernos son el gran tema de Fama, libro de cuentos del joven alemán Daniel Kehlmann, autor de La medición del mundo, la novela más vendida en lengua alemana desde El perfume de Patrick Süskind. [...] el intercambio de personas en su más amplio sentido es figurita repetida en esta serie de relatos. Infinitos dobles que están en los otros pero a los que uno mismo les da cierta autorización. Como un Borges menos agudo, menos profundo pero más vital y contemporáneo, Kehlmann logra retratar a la perfección el instante en que alguien comienza a mirarse desde afuera. Cabe criticarle a Fama el hecho de fundirse innecesariamente con su objeto; en ese afán de hablar de la posmodernidad muchos de sus cuentos terminan siendo algo ligeros, evanescentes, mal terminados, aun cuando las ideas que los generan sean muy buenas. Lo mismo podría decirse de algunos lugares comunes, como el hecho de crear diálogos entre autor y personajes, algo que después de Niebla parece inaudito. Sin embargo, ese trillado recurso empleado en el cuento “Rosalie va a morir” suma suspenso a la tragedia: una enferma de cáncer decide viajar a Suiza para que le apliquen la eutanasia en un instituto privado, y tiene que ponerse a escuchar las razones por las que es más barato sacar al mismo tiempo pasaje de ida y pasaje de vuelta. Por otro lado, como buen alemán metódico hasta la médula, las conclusiones que va sacando el autor a partir de sus relatos son más que interesantes. Ya sea sobre la identidad: “Una persona quiere ser muchas cosas. Quiere varias vidas. Pero sólo de forma superficial, no en lo profundo. La aspiración última es ser uno. Con uno mismo; con todo”; ya sea sobre estos tiempos (pos)modernos en que se convive con la sensación de que todo puede derrumbarse: “los momentos así eran raros y había que tener mucho cuidado con ellos. Un movimiento en falso y uno ya no encontraba el camino de vuelta, y la vieja existencia se desvanecía y no volvía nunca más”. Inacabado, liviano, entretenido y lúcido, Fama habla de lo que cabe esperar cuando el futuro llegó y nadie sabe quién es.

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Nueva traducción de El tambor de hojalata

(© United Artists/dpa/bildfunk. Günter Grass, David Bennent -quien interpretará a Oskar Mazerath en la película de Volker Schlöndorff -el tercero de izq. a derecha, durante la pausa de la filmación de 'Die Blechtrommel' en 1979. Fuente: centro alemán de información

En 1959 se publicó El tambor de hojalata, la primera (e insuperada hasta el momento por el propio autor) novela del alemán Gunter Grass. Tenía entonces 31 años. En este cincuentenario, Alfaguara edita una nueva traducción de la novela más importante editada en alemán durante el siglo XX. Una extraña novela de aprendizaje, inspirada en la picaresca española según ha reconocido muchas veces Grass, quien en 1999 ganó el Premio Nobel. Dice la nota:

La novela pudo leerse en español a los cuatro años de su aparición, pero no en España. Prohibida por el Gobierno franquista, El tambor de hojalata apareció en la editorial Joaquín Mortiz de México. Allí fue presentada en 1964 por su propio autor y por un exiliado español llamado Max Aub. Aquella traducción, que corrió a cargo de Carlos Gerhard, fue la que Alfaguara publicó en España en 1978, la que ha venido reeditándose hasta este año y la que todavía puede encontrarse en bolsillo. Cincuenta años después de la aparición de la novela original, llega a las librerías un nuevo tambor en español, salido esta vez de la mano de Miguel Sáenz, premio Nacional de Traducción por toda su obra en 1991. "Desde que publicó El rodaballo, en 1977", cuenta Sáenz, "Grass se ha reunido con sus traductores cada vez que sacaba un libro importante. Hace cuatro años, en una de esas reuniones, surgió la idea de traducir de nuevo El tambor...". Sáenz, que nunca lo había considerado una urgencia porque la traducción de Gerhard seguía "funcionando muy bien", creyó llegado el momento de enfrentarse a aquellas casi 700 páginas y se puso a ello. Durante un año. Su versión acaba de aparecer, otra vez en Alfaguara, acompañada de un homenaje explícito del nuevo traductor al antiguo, casi un relato de intriga de cuatro folios a modo de epílogo: "Aparte de que su versión tenga hallazgos brillantes, Gerhard era un personaje interesantísimo". Catalán de origen suizo y alsaciano y hermano de un músico discípulo de Schoenberg, fue diputado durante la República y escribió un libro sobre su trabajo en Monserrat durante la Guerra Civil. Murió exiliado en México en 1974. Es posible, además, que su versión pasara por las manos de colaboradores de la editorial mexicana, como Augusto Monterroso, Manuel Andújar o Bernardo Giner de los Ríos. "La calidad del resultado fue enorme", dice Sáenz. Él, no obstante, ha contado para su trabajo con la complicidad del propio Günter Grass: "El contacto con el autor es fundamental. No sólo porque puede resolverte dudas, sino porque es impagable pasar siete días en Danzig [actual Gdansk] con Grass recorriendo los escenarios de la novela". ¿Cambia su lectura a la luz de la revelación que hizo el propio Grass en Pelando la cebolla, la primera entrega de sus memorias, de que había sido miembro de las SS al final de la guerra? "No. Muchas cosas autobiográficas ya estaban en El tambor... Lo que pasa es que él nunca las había dicho tan claramente como en las memorias". Con El tambor de hojalata, dice Sáenz, nació la nueva novela germana: "El Grupo 47 demostró que se podía seguir escribiendo en alemán después de Auschwitz. No tanto por el hecho de que la lengua hubiera sido o no corrompida por los nazis, sino porque su fuerza literaria es enorme"

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Kehlman reseñado

12.11.2009
carátula de la novela. Fuente: FNAC

El fin de semana pasado, Juan Palomo dijo:

El año que viene será morboso o no será. Les cuento: en los tres primeros meses de 2010 Agustín Sánchez Vidal, el colombiano Fernando Vallejo, el peruano Jaime Bayly y el estadounidense Chuck Palahniuk presentan relatos algo más que provocadores. Así, Sánchez Vidal aborda en La increíble historia de Elen@ de Céspedes (Espasa) un caso real de hermafroditismo en la España del siglo XVI; Vallejo retrata de forma brutal, la realidad más cotidiana en El don de la vida (Alfaguara); Bayly narra, en El cojo y el loco, las aventuras de dos jóvenes desalmados y salvajes, y Palahniuk, en Snuff (Mondadori), nos descubre las desventuras de una estrella porno en busca de la inmortalidad. ¿Ayudarán a remontar el vuelo a tanta editorial herida por un año nefasto?

Sin embargo, no siempre lo morboso es lo primero en llamar la atención. Al menos no de la crítica. Porque, pese a haber publicado Zonas húmedas, la morbosísima y divertida novela de Charlotte Roche, la novela de las penúltimas novedades de Anagrama que se ha llevado las palmas y la atención es Fama de Daniel Kehlman. Dos reseñas muy buenas he leído esta semana sobre el libro. Una, de Jacinta Cremades en "El Cultural" dice:

En sus libros conjuga humor con sobriedad, ironía con angustia, juicio con ficción. Su escritura precisa se adentra en la mente del ser humano para descubrir las inquietudes, las obsesiones y las manías de cada uno de nosotros. Nueve historias conectadas entre sí por personajes y objetos de la vida moderna componen Fama. Ordenadores, teléfonos, llamadas cruzadas, baterías gastadas, que dan vida a ciertos personajes, que aniquilan a otros y los convierten en nada, como esa entrañable Rosalie que lo único que pretende es que el escritor que la ha creado no la mate por enfermedad y la devuelva a sus años de juventud. Un relato de influencia borgeana donde el personaje se pregunta hasta qué punto es más ficticia su vida que la del escritor. También está el actor famoso que decide hacerse pasar por su doble, la autora de novelas policíacas que sustituye a otro intelectual en su viaje por China y el brasileño, retrato de Coelho, que escribe novelas de autoayuda y se extasía por el ruido del aire acondicionado. Un conjunto de historias postmodernas, narradas con estilos y tonos diferentes, que ofrecen una escapatoria, real o ficticia, a la vida monótona de los personajes. Entre la angustia y la diversión, Fama retrata la sociedad hipercomunicada en la que vivimos, y crea situaciones absurdas que se vuelven hilarantes: “Querida señora, si yo empezara a hacerme ese tipo de preguntas me pondría de los nervios. Pregúnteselo al ordenador. Todos se lo preguntan al ordenador, ¡así es como funciona!”. Daniel Kehlmann es sin duda uno de los autores más interesantes e ingeniosos del panorama europeo contemporáneo.

La otra, de la infaltable y siempre recomendable Mercedes Monmany, quien dice en el ABCD las Letras:

Su último y de nuevo singular experimento, Fama, se presenta como un quimérico puzle, a mitad de camino entre la realidad y la virtualidad, entre la identidad y de la desaparición, compuesto por nueve historias interconectadas o relatos fragmentarios provenientes de una misma historia circular. Una narración que, como dice uno de los personajes, carecerá de un héroe concreto o protagonista principal y a través de la cual Kehlmann ha trazado de forma sumamente inquietante y convincente, así como sutil e inteligente, el laberinto frenético y angustioso de esa vida autónoma y paralela, exterior a nosotros mismos, que generan los aparatos, cualquier aparato que cree dependencia, en nuestros días. Unos medios tecnológicos, en especial los teléfonos móviles, que determinan la existencia, la vida laboral, los comportamientos, la intimidad y la forma de comunicarse en los nuevos mutantes humanos del siglo XXI que somos todos. O, si se prefiere, una fantástica comedia de enredos del mundo posmoderno, que en ocasiones penetra hasta el mismo interior de la cueva de sombras platónica, poniendo todo en duda y provocando pesadillas y desdoblamientos que se dan la mano de una realidad virtual a otra, de un juego de roles a otro. Una caótica navegación que se mueve a diario entre nuevos territorios llamados Google, Wikipedia, chats, foros de internet y entre bloggers en permanente estado de alerta, que le han dado la vuelta a la cultura y a la forma de relacionarse, tal y como se había conocido hasta ahora. En la novela de Kehlmann, todo un planeta, manejado por demiurgos invisibles que mezclan a su antojo cartas y destinos, fama y anonimato, se mueve, se roza y se comunica al instante, sin dejar pistas claras ni fiables de su existencia. Todo es ambiguo e incomprobable. La técnica, se nos dice, nos ha transportado a un mundo sin lugares fijos. El mundo es el mismo, pero la rapidez en que todo entra en contacto en esa inmensa red tupida y simultánea le hace sospechar a cada uno de su propia identidad y de que, muy posiblemente, al ser humano no le basta con una sola existencia.

Me han convencido. En este momento tengo Fama de Daniel Kehlman en mis manos. Pero, lamentablemente tengo que dejar para mañana lo que debería hacer hoy. A ver si el miércoles de reseñas les comento cómo me fue.

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Lange-Muller reseñada

12.03.2009
Carátula de la edición alemana. Fuente: von bernd sperber

Una de las mejores escritoras alemanas, Katja Lange-Muller, tiene la inusitada fortuna de que la editorial Adriana Hidalgo se haya fijado en ella. O, más bien, somos los lectores los afortunados. Ahora, la editorial argentina acaba de editar una nueva novela suya, Ovejas feroces, y aparece reseñada en el ADN Cultura:

Basta recorrer con la mirada las primeras páginas de Ovejas feroces para respirar aliviado: el texto sale disparado en busca de la literatura. No hay aquí motivos ulteriores. No se trata de un potencial guión de cine, ni de un relato breve con injertos desmañados. De entrada, sabemos que hay una historia potente, que algo del orden de lo "necesario" impulsará la acción. Y aunque ese hecho sea tan banal como el recuerdo de un amor pasado, la urgencia apaña un misterioso móvil suplementario: la protagonista, de nombre Soja, acaba de encontrar un pequeño cuaderno de notas de Harry, quien fuera su pareja algunos años, antes y durante la reunificación alemana. Harry ya no existe, pero Soja descubre que el sucinto diario de su amante -89 oraciones sin cronología apuntadas durante el tiempo que compartieron- no contiene ni una sola referencia a ella. Nada. Ni su nombre, ni un vestigio de su existencia, ni la menor evidencia de su vida juntos. La narradora tomará entonces el camino del recuerdo de ese amor e irá reproduciendo, como hitos que demarcan el relato, esas 89 frases donde no se la menciona. [...] Esta novela de Lange-Müller es generosa y vital. Uno advierte la fruición del escritor que ha encontrado un contexto histórico y social que lo habilita a fundir la intimidad con lo que sucede más allá de la ventana del dormitorio de los amantes. La autora hace un exquisito uso de la anticipación, sin perder en ningún momento la escrupulosidad de no dejar cabos sueltos. La traducción es inteligente y sobria, guardándose los brillos -que la mejor literatura alemana siempre tiene- para los momentos adecuados. Y si bien la nostalgia es el destino inevitable de las novelas de amor, aquí la melodía del tiempo pasado nos llega con una sonrisa piadosa, que no se ahoga en el cinismo.

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Literatura alemanan en Argentina

11.26.2009
Marcel Beyer. Foto: Sven Paustian. Fuente: altefeuerwache.com

El Goethe Institut de Buenos Aires invitó a ese país a cuatro escritores alemanes, y uno suizo, para que visiten Argentina y así se estrechen los lazos entre la literatura argentina (próxima estrella en Fránkfurt) y la narrativa alemana de última hornada. La nota de Ariel Magnus en el ADN Cultura al respecto me deja con una frase que me causó gracia (y que podría subrayar con literaturas de otras nacionalidades e idiomas) "Godard decía que prefería ver una mala película americana a ver una mala película noruega. En ese sentido, yo también prefiero una mala novela estadounidense a una mala novela alemana" Lo dijo Ulrich Peltzer (1956), el mayor de todos, quien interesó a Eterna Cadencia quien posiblemente lo traducirá. Otro dato que me causó risa es que otro de ellos, el suizo Rolf Lappert, alquiló un departamento en San Telmo y terminará una novela. El sueño realizado de todos los escritores que conozco: alquilar un departamento en Buenos Aires y terminar una novela. Yo lo intenté alguna vez, pero no se dio. De estos cinco escritores que visitaron Argentina el único al que tenemos realmente acceso es a Marcel Beyer, de quien Debate a publicado sus dos novelas principales El técnico de sonido y Espías (esta última está en la mesa de remates de todas las ferias del libro peruanas, vale la pena). Un caso curioso es que, a pesar de su juventud, Beyer recurre obsesivamente al tema de la posguerra mundial. Sin embargo en Kaltenburg (Edhasa), su nueva novela, no ha dejado de lado esas preocupaciones por el mundo nazi aunque ahora se centra en la figura real del zoólogo Konrad Lorenz. En ADN Cultura, Ariel Magnus lo entrevista sobre esta novedad y ahí Beyer explica:

"En noviembre de 2001, sentado en un café de Barcelona, vi un viejo mozo y pensé que debía de haber visto muchas cosas en su vida -cuenta-. Me interesaba una figura así, un hombre al que nadie le pregunta nada, pero que podría contar muchas cosas sobre el siglo XX. Me lo imaginé hablando con algún cliente que alguna vez fue un pez gordo del franquismo. Tardé dos años en empezar a escribir la historia. Entretanto, el mozo se convirtió en un ornitólogo y el personaje pasó a estar inspirado en el zoólogo Konrad Lorenz, una figura que yo conocía de chico aunque recién a fines de los años noventa descubrí su pasado nazi.

-¿Por qué ese interés, ya presente en sus otros libros, por figuras de pasado oscuro?
-A mí me educaron mirando lo bueno. Y entonces es lógico que uno desarrolle un interés por conocer el otro lado. En los años sesenta la diferencia entre buenos y malos era muy clara. Habría sido un escándalo que uno dijera que se encontró con un nazi simpático. ¡Pero los hay!

En los últimos años se ha registrado un cambio de perspectiva en el abordaje de la Segunda Guerra y sus consecuencias. El interés parece haberse desplazado de las víctimas del Holocausto a las víctimas de la guerra en general, empezando por los propios alemanes. ¿Cómo ve esa evolución?
-Este cambio respecto de qué víctimas lamentamos viene de la mano de otro cambio sospechoso, según el cual todos los testigos tienen razón: yo recuerdo de una forma y usted de otra. Se tiende cada vez más a aceptar la opinión de viejos miembros de la SS que dicen: "Yo lo vi así". Eso es muy peligroso.

-Pero su libro trata el bombardeo de Dresde, emblema de esa nueva mirada.
-Ese bombardeo juega un papel muy importante en la identidad de los habitantes de esa ciudad. No podía esquivar esa noche si quería escribir sobre Dresde. El bombardeo fue el 13 de febrero. Y el 14 de febrero los últimos judíos que vivían en Dresde tenían que presentarse en cierto lugar para ser transportados a los campos de exterminio. Por eso hay personas que hoy dicen que ese bombardeo les salvó la vida, porque al día siguiente ya ni se hablaba de los transportes. En mi libro quise reflejar ese conflicto.

-¿Existe aún la diferencia Este-Oeste en la literatura alemana?
-Sí, absolutamente. Lo normal es que un autor del Este hable de su vida en la República Democrática Alemana. No sé si la prensa aceptaría fácilmente el libro de un autor del Este donde no se hable de eso. Como autor de Alemania Occidental, yo tengo mucha mayor libertad.

-Pero vuelve una y otra vez al nazismo.
-Es verdad. En ese sentido, quizá no soy tan libre. Es una herencia que llevo conmigo. Mis abuelos vivieron esa época, y algo de ellos seguramente perdura en mí.

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Thomas Bernhard inédito

10.27.2009
Thomas Bernhard. Fuente: photo © Sepp Dreissinger 1981

Thomas Bernhard odiaba los premios literarios. No recuerdo en cuál novela suya fue (en una época devoraba las novelas de Bernhard como píldoras) en la que decía algo así como que recibir un premio nacional era como que te echaran mierda en la cabeza. Algo así. Sin embargo, su último libro, la colección de relatos inéditos que estaba preparando antes de morir, llevaba como título Los premios. resulta curioso pero, al leer las tramas, no es tan sorprendente. Son nueve cuentos. Apareció este año una edición en Alianza Editores y lo reseñan en "Babelia".

Resulta sorprendente que sea un libro dedicado a los premios, por los que siempre había manifestado el mayor de los desprecios, lo último que dejara Bernhard listo para sus lectores. Lo que ocurre luego en los textos es que la excusa es lo de menos y que, de nuevo, lo que importa es su escritura y su particular forma de enfrentarse a las cosas y de ver el mundo. La llamada "tía" del escritor es uno de los personajes esenciales de muchos de los relatos. Siempre está ahí, como la persona de la que todo depende, como la compañera con la que comparte lo más importante, la que lo anima, orienta, provoca, apoya. Es la mujer por la que siente la mayor de las devociones, la fuerza oculta que mueve los engranajes que le permiten vivir y escribir. Esa "tía" era Hedwig Stavianicek, una mujer 37 años mayor que el escritor y a la que conoció en 1950 cuando estaba ingresado en el sanatorio antituberculoso de Grafenhof. En Viena vivió siempre en su casa, y fue ella la que, como cuenta Miguel Sáenz en su biografía de Bernhard citando a Annemarie Siller, "lo sacó realmente del lodazal". Raimund Fellinger considera, siguiendo la pista de distintas referencias cronológicas que hace el propio Thomas Bernhard, que Mis premios surgió entre principios de 1980 y finales de 1981. En los nueve relatos, cada uno titulado con el nombre de un galardón, hay mucha narración autobiográfica y, sobre todo, hay mucho humor. El furibundo escritor que metía el dedo en las llagas para explorar a fondo la envergadura de cada una de las heridas de los hombres aparece en estas piezas como un frágil individuo que persigue cualquier oportunidad para sacarle el mayor partido a la vida. Claro que se pasa el tiempo echando pestes de esto y de lo otro, y también de los premios, claro, que casi siempre acepta por el dinero que le proporcionan. "No estoy dispuesto a rechazar veinticinco mil chelines, decía, soy codicioso, no tengo carácter, yo también soy un cerdo", escribe en su pieza sobre el Nacional de Literatura que concede el Ministerio austriaco de Cultura, y en el que consiguió con su discurso irritar a su máximo responsable.

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China en Fráncfort (3)

10.20.2009
Xu Yigua, Ge Shipin y Su Tong, escritos chinos en Fráncfort. Fuente: revistañ

Aunque la Feria de Fráncfort ya terminó, y ahora la pelota está en la cancha de Argentina, Rafael Poch, desde la ciudad alemana, informó para La Vanguardia y Clarín cuál fue el clima de la presentación china en la Feria del Libro más importante del planeta. Una participación polémica, en efecto, pero que no debe pasar desapercibida. Ya el año pasado una nota en The New York Times alertaba sobre la fuerza y la pluralidad literaria de la cultura china actual. No hay que perderla de vista. Dice la nota:

"Las cosas están mal en China, necesitamos derechos humanos , plena libertad de prensa , opinión y edición", dice Bei Ling . El escritor disidente chino número uno entre los presentes en esta Feria del libro de Frankfurt , comparece en una conferencia de prensa, junto a la editora de la edición europea del Epoch Times, el diario de la secta Falun Gong. Bei Ling es muy crítico con el régimen chino, pero no al nivel del diario de la secta, que pinta una China con cuernos y rabo, y publica frecuentemente noticias falsas sobre el país. "Hay algunos progresos, mejoras, pero los pasos hacia adelante, vienen seguidos de pasos hacia atrás", explica Bei Ling. "China es diferente de la URSS o de la Rumania de Ceaucescu , pero seguimos con propaganda, censura y autocensura", dice. Al mismo tiempo, prosigue, "Occidente puede aprender de China su disposición al cambio, eso se podría copiar".(...) La prensa alemana ha tendido en esta feria a dividir a los escritores chinos en "oficiales" y "disidentes". Por "oficiales" se da a entender, conformistas y chaqueteros, por "disidentes" valientes, libres y talentudos. Ese cuadro tiene muy poco que ver con la realidad y cualquiera que lea la literatura china contemporánea se dará cuenta. ¿Que decir de la obra del gran Mo Yan, en venta en nuestras librerías?. Preguntado por qué empezó a escribir, dice que, "era un niño campesino, pasaba hambre y estrecheces". "Me di cuenta de que si escribía comería tres veces al día, por eso empecé a escribir", dice. El tema de su obra es la vida campesina. En la URSS de principios de los ochenta Mo Yan sería un típico autor disidente, en China es el número uno. "No encuentro ningún obstáculo, escribo sobre lo que quiero y mis novelas son populares", dice. "La libertad completa no existe, la libertad es siempre un concepto comparativo, por ejemplo que un país ataque a otro también es ausencia de libertad", afirma, sugiriendo que el orden que Occidente impone en el mundo, en el que China apenas tiene responsabilidades, se parece mucho a una dictadura que a una democracia. En materia de libertad de creación la opinión de Mo Yan no es compartida por todos los escritores que trabajan dentro del sistema, que son la inmensa y aplastante mayoría. Yan Lianke , otro grande de la literatura actual, reconoce haberse autocensurado en una novela ( El sueño de la aldea Ding ) que trata sobre el escándalo de la compra de sangre para la industria farmacéutica, en condiciones sanitarias deficientes, que extendió el Sida en las aldeas pobres de Henan . Durante años, el gobierno no solo no hizo nada, sino que castigó a quienes se atrevieron a denunciar la situación. La novela fue prohibida, junto con otras tres de este autor, pero otras dos obras suyas han recibido los más altos premios oficiales. Yan califica a la censura de "estupidez". En un momento tengo delante mío a cinco grandes escritores jóvenes chinos. Es uno de los lujos de esta Feria. Dos son mujeres, Xu Yigua y Ge Shipin , y tres hombres; Yu Hua (Hangzhou, 1960), autor de Brothers , editada en castellano, Su Tong (Suzhou, 1963), uno de los gigantes del momento, muy traducido en Asia y Occidente, y Li Er (Henan, 1966), un irónico observador de la China contemporánea, apenas conocido fuera del país. Les pregunto a todos ellos que es lo más importante que está ocurriendo en China en la actualidad. Yu Hua, que define a su país como una nación de pillos anarquistas , dice que, "lo más importante es que salgamos de la crisis que atraviesa el mundo de forma pacífica". Insisto en que pregunto sobre China, no sobre el mundo y Li Er, responde: "Lo mas importante es la velocidad de los cambios. En 50 años China ha venido cambiando su política y su economía. Desde 1945 cada cinco años, desde 1979 el cambio es diario. He visitado Alemania varias veces y las cosas están siempre más o menos igual que como las conocí la última vez, pero en mi pueblo todo es diferente cada vez que voy, y lo mismo ocurre con la vida de la gente. Mi deseo es que los cambios sean mas lentos", dice. Su Tong toma ese mismo hilo y se pregunta a donde conduce todo ese vértigo. "La última vez que fui a mi pueblo no pude encontrar mi casa, un barrio había sido reconstruido, otro demolido, me produjo una sensación de pena, ¿cómo distinguir las ventajas y desventajas de estos cambios?", dice en tono angustiado. Xu Yigua, dice simplemente que los cambios le gustan... Mientras el discurso oficialista chino afirma la marcha triunfal e inexorable del país hacia la prosperidad y el progreso, lo que la literatura china transmite es algo sensiblemente diferente, mucho más complejo, y, sobre todo, muy diverso.

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Kafkianada

Franz Kafka. Ilustración en "El País"

Llamar "Kafkiano" al proceso que está ocurriendo con algunos de los papeles póstumos de Franz Kafka es una ironía fácil. Pero no por ello menos precisa. Los manuscritos de Kafka en manos de dos ancianas están empantanados en su propio proceso. Cuenta "El País":

(...) es posible que dos señoras residentes en Israel, ambas de avanzada edad y supervivientes del Holocausto, se sientan un poco como Josef K. porque, debido al conflicto entre Israel y Alemania por el manuscrito o pueden reclamar su herencia que podría sacarlas de la pobreza. Ruth y Hava Hoffe llevan dos años esperando a que se les entregue la herencia de su madre, fallecida a la edad de 101 años, pero el proceso ha sido bloqueado por la justicia israelí por temor a que otros manuscritos de Kafka sean sacados del país, como ocurrió con El proceso. (...) La odisea de los documentos empieza ya con ese momento en que Kafka, ya moribundo, le pide a su amigo y albacea testamentario Max Brod que queme sus manuscritos después de su muerte, en 1924. Brod no sólo no cumplió la última voluntad de Kafka -que había editado pocos textos- sino que publicó sus obras, que le darían una fama mundial póstuma y lo rodearían además de un aura de leyenda. Además, Brod conservó los manuscritos originales y en 1939, cuando logró huir de Praga con destino a Palestina, se los llevó con él en una maleta. Brod murió en 1968, en Jerusalén, y su secretaria Esther Hoffe heredó sus bienes, incluidos los manuscritos de Kafka que ya para ese momento era visto como un indiscutible clásico de la modernidad. En 1988, Hoffe decide separarse de parte de los documentos kafkianos y vende, entre otras cosas, el manuscrito de El proceso que fue adquirido por el Archivo de Literatura Alemana -por cerca de 2 millones de dólares- en una subasta realizada en Londres. Cuando muere, le deja a sus hijas Ruth y Hava lo que quedaba del archivo de Max Brod, en donde se sospecha que hay otros manuscritos de Kafka, además de otros bienes de alto valor pero el proceso de sucesión se encuentra bloqueado por culpa de El proceso. El director del Archivo, Ulrich Rauff, sostiene que no hay duda alguna sobre la legalidad de la adquisición del manuscrito, que se hizo "ante los ojos del mundo" sin que se hubiese presentado reclamaciones en los 21 años que han transcurrido desde entonces y se ha declarado irritado por las exigencias israelíes. Rauff no ve razón para devolver el manuscrito que forma parte de la tradición de la literatura en lengua alemana. En Israel se sostiene que con la venta de el manuscrito de El proceso en una subasta en Londres se violó una ley nacional que prohíbe sacar bienes culturales del país. Otro argumento es que con la venta del manuscrito no se respetó la última voluntad de Max Brod, a lo que hay quien responde que, si del respeto de las últimas voluntades se tratara, el documento debería quemarse como lo había pedido Kafka. Mientras tanto Ruth y Hava Hoffe esperan su herencia.

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El tambor de hojalata, 50 años

10.16.2009
Gunter Grass. Fuente: Marcus Brandt/ the guardian

Se celebró en la Feria de Fráncfort los 50 años de la publicación de El Tambor de hojalata de Gunter Grass. Y se hizo de una manera espléndida: El percusionista Gunter Sommer iba tocando un tambor enorme mientras se escuchaban fragmentos especialmente musicales escogidos de la novela. Bonito homenaje.

El Premio Nobel de Literatura Günter Grass celebró su cumpleaños en la Feria del Libro de Fráncfort y conmemoró además los cincuenta años de su novela más famosa, «El tambor de hojalata», en un espectáculo en el que estuvo apoyado por el percusionista Günter «Baby» Sommer. Grass leyó fragmentos de su novela -que se lanzó en la Feria de Fráncfort de 1959 para convertirse de inmediato en un éxito- y una parte de «Mi siglo», en el que recuerda precisamente la aparición de «El tambor» en un año que es considerado como mágico para la literatura alemana de la postguerra. (...) Para la lectura se escogieron pasajes especialmente rítmicos de «El tambor de hojalata» -entre otros, dos poemas que forman parte de la novela- y el ritmo del texto era complementado con el que marcaba Sommer en una batería gigantesca con la que logró, desde el comienzo del acto, crear una atmósfera de misterio y lejanía en torno a la voz de Grass. En las pausas de la lectura, se podía ver como el escritor estaba completamente compenetrado con el ritmo dictado por Sommer y lo seguía moviendo la pierna derecha sobre el escenario. Al final, incluso se pudo tener la impresión de que Grass estaba a punto de empezar a cantar su novela y la frase con la que terminó el espectáculo fue dicha en coro por Grass y por Sommer.

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Kathrin Schmidt, Deutscher Buchpreis

10.13.2009
Katrhrin Schmidt. Fuente: fr-online

El Premio a la Mejor Novela alemana del año fue a dar a Kathrin Schmidt por su novela Du stirbst nicht" (No morirás). Todos los pronósticos hacían previsible que la finalista más importante, Herta Muller, lo ganaría. Pero, al parecer, hubiera sido demasiado. Dice la nota:

La escritora Kathrin Schmidt ganó hoy el Deutscher Buchpreis, el premio a la mejor novela alemana del año, por "Du stirbst nicht" (No morirás), un libro que cuenta la historia de una mujer que recupera el recuerdo tras una lesión cerebral. "Debería decir algo, pero no se me ocurre nada y no preparé nada porque era algo que no creía posible", dijo Schmidt tras conocer la noticia del premio. Luego dijo que su alegría de que Herta Müller -que fue finalista en esta edición del Deutscher Buchpreis- haya ganado el Nobel de literatura es mayor que el que ella siente por su propio galardón. (...) Todos los finalistas, incluida Müller, estuvieron en la ceremonia de entrega de galardones, que, en buena parte, fue un homenaje a la Premio Nobel de Literatura, pese a que no ganara el Deutscher Buchpreis. Aunque intentó pasar desapercibida, Müller fue recibida con aplausos atronadores a su llegada a la Sala Imperial del ayuntamiento de Fráncfort. Muchos críticos consideraban que la novela de Müller debía ser la premiada si el jurado se guiaba por estrictos criterios de calidad literaria, pero también expresaron sus dudas de que se le diera un segundo galardón después del Nobel.

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China en Fráncfort

10.12.2009

cartel. Fuente: fbf

Hace una semana, varios post atrás, dije erróneamente que este año Argentina era el País Invitado de Honor de la Feria del Libro de Fráncfort que se inicia el 14 de octubre. No lo es. Es China. Argentina lo será recién en el 2010. Aunque da lo mismo, los agentes, escritores y editores argentinos desde ya están moviendo traducciones, ventas de libros y exposiciones porque un año no es nada. Por lo pronto, en Alemania andan preocupados por la presencia China a 20 años de la matanza de de Tiananmen y en medio de ataques contra la falta de libertades civiles que aún se sufren en el país asiático. Dice la nota en Ñ:

Ya en las semanas anteriores, surgieron muchas voces críticas que se preguntaban si no había sido un error la elección de China como invitado de honor, en vista de la situación de los Derechos Humanos en el país y las evidentes carencias que existen en lo que a la libertad de expresión se refiere. El director de la Feria, Jürgen Boos, sin embargo, ha insistido permanentemente en que la presencia de China en Fráncfort precisamente obligará a ese país a entrar en una discusión abierta sobre temas relacionados con los Derechos Humanos y la censura. El argumento esgrimido habitualmente por Boos es que más de la mitad de los actos relacionados con China que tendrán lugar durante la Feria serán independientes de la representación oficial y estarán organizados por ONGs, editoriales independientes e instituciones privadas. La presencia de algunos autores como Mo Yan o el Premio Nobel de Literatura Gao Xingjian, que vive exiliado en Francia y adquirió la nacionalidad francesa, hacen esperar que la visión que se dé de China no vaya a ser sólo la oficial, sino que las periféricas darán lugar a discusiones que pueden tornarse álgidas. (...) El paso de los días mostrará si los chinos se confrontan con las críticas -que las habrá como puede verse con sólo echar una mirada al programa de actividades de la Feria- si las rechazan con indignación o si sencillamente las ignoran y, en lugar de un diálogo crítico, lo que termina habiendo son monólogos aislados. La estructura de la Feria da pie para esto último ya que su gigantismo hace posible que en un pabellón nadie se entere de lo que está pasando en los otros. En todo caso, rara vez -ni siquiera en el caso también polémico del mundo árabe- se había discutido tanto sobre el invitado de honor antes de una edición de la Feria.

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Reacciones al Nobel

10.09.2009
Fuente: la tercera

Obviamente, el Premio Nobel a Herta Muller ha dado lugar a innumerables reacciones. La mayoría ha enfatizado la sorpresa ante una autora de celebridad más bien discreta, frente a autores de talla universal como Amos Oz, Philip Roth, Mario Vargas Llosa o Joyce Carol Oates. Otros, han declarado que sigue la lógica de los "descubrimientos" políticamente correctos de la Academia. Yo dejo aquí tres reacciones especialmente interesantes para este blog. La primera, de Gustavo Faverón en su blog "Puente Aéreo":


No sé cómo es la cosa en el resto del mundo, pero diré que en los dos países que mejor conozco la adjudicación del Nobel de Literatura concita más atención por las especulaciones previas que por las consecuencias, y sólo cuando el premiado gozaba de cierta fama antes de la nominación su aura crece y resplandece un tanto, post-Nobel; mientras que quien era oscuro anteriormente, vuelve a la oscuridad en poco tiempo. Herta Müller se merecería una fama mayor y se merecería, sobre todo, que su obra no llamara la atención por la decisión de los académicos suecos, sino por su búsqueda impenitente de un lenguaje que sirva para expresar el constante y obsesivo tema que la informa: la violencia indiscriminada y sin embargo discriminatoria de las dictaduras (en su caso, la que le tocó sufrir en carne propia: la de Nicolae Ceausescu).

Luego, una reacción más descreída de Edmundo Paz Soldán publicada en "La Tercera" y republicada en su blog donde habla de una "legitimidad en crisis":


Hubo un tiempo en que el premio Nobel de Literatura tenía una vocación decididamente universal. Pero en los últimos quince años los miembros de la academia sueca han decidido convertirlo en una suerte de premio para escritores europeos. Es cierto que en esos años lo ganaron Coetzee, Naipaul, Cao Xingjian y Pamuk (Turquía es una nación euroasiática), pero los otros once han sido europeos. De esos, algunos han sido nombres acertados, como Szymborska, Grass o Heaney; otros, sin embargo, son escritores de rango más limitado, como Le Clézio o Fo. (...) Está bien que un premio pequeño aspire a convertirse en referente; más raro es lo del Nobel: un gran premio que decide empequeñecerse por cuenta propia. Puestos a hablar de europeos, la literatura universal no pasa hoy por Kertész o Jelinek, escritores que le hablan a una parroquia limitada, sino por, entre otros, Marías y Kadaré y Lobo Antunes, cuyas propuestas estéticas son renovadoras y abren puertas para la literatura de este siglo. De lo que se trata es de abrir el mapa, de ampliar la mirada. No es necesario premiar a escritores muy conocidos como Murakami, Roth o Vargas Llosa. Si le dieran el premio a Adonis o Assia Djebar, también estaríamos felices. Nos haría sentir que el Nobel puede acertar en grande, y no sólo mirándose a su propio ombligo.

Y en "The Guardian" aparece un comentario de Martin Chalmers, traductor al inglés de la autora, quien declara que no solo se ha premiado a una autora extraordinaria sino que con este Premio se expande nuestra visión sobre Europa. ¿Por qué no?:

Herta Müller experienced a double exile from her home in the village, and from her land, Romania, even before she left for Germany in 1987. In a reportage, written before that, about a journey to Maramuresh in northern Romania, she comes across a monument to the deported Jews of the region. She notes: "No guidebook mentions the monument. I am humiliated by my German father and further demeaned and cheated by the silence of Romanian history." The title of the piece is "Everywhere, where one has seen death. A Summer Journey to the Maramuresh" and not until the very end is the sentence completed: "Yet, everywhere, where one has seen death, one feels a little bit at home." It's not a comfortable vision that Müller presents in her novels and essays, but few other contemporary writers can match her understanding of the totality and corrupting effect of dictatorship - and still fewer are able to do so in words that are at once so poetic, that get under the skin and lodge in the mind of the reader. In awarding the 2009 Nobel prize for literature to Herta Müller, as well as rewarding an outstanding writer, the Swedish Academy is, I think, doing two things. It is once again challenging the self-satisfied Anglo-centrism of the English-language publishing business, with its rather narrow definitions of what constitutes good writing, and it is widening our ideas of Europe. And it is perhaps in its failure to engage with European literatures that the English culture, for all the advantages of the global reach of the English language, shows itself at its most provincial.

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Herta Muller, Premio Nobel de Literatura 2009

Herta Muller. Fuente: La Jornada

Ahora nadie puede dudar de que en la hermética Academia Sueca existen filtraciones. Como lo comenté antes en Moleskine Literario, apenas se supo que el jueves 8 se declaraba el premio -es decir, que ya había ganador- Herta Muller subió en las apuestas del puesto 50 al 7. Y luego al 5. The Literary Saloon, que fue el primer blog en alertar el subidón de Muller, empezó a recibir correos desde direcciones suecas (dicen los chismes) para saber de dónde salió el dato. En fin, un Premio Nobel políticamente correcto otra vez, eurocéntrico otra vez, compensatorio otra vez (¿empezará una alternancia hombre-mujer?) Sin embargo, Andrea Jeftanovic comenta en su FB que la autora es extraordinaria. Habrá que averiguarlo. Aquí la reacción de Herta:

La Premio Nobel de Literatura Herta Müller se ha declarado sorprendida por el galardón y ha dicho que de momento se ha quedado sin habla aunque espera recuperarla a más tardar el 10 de diciembre, cuando sea la premiación en Estocolmo."Estoy sorprendida y todavía no me lo puedo creer. De momento no puedo decir más", dijo Müller en una primera reacción difundida por su editorial alemana Hanser.Ya antes, al recibir la noticia a través del secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund, la escritora había dicho que se había quedado muda pero prometió a su interlocutor que recuperaría el habla para el 10 de diciembre.El director de la editorial Hanser -el editor, ensayista y poeta Michael Krüger- dijo, por su parte, que con Herta Müller había sido premiada una autora que "veinte años después del fin de la guerra fría insiste en mantener el recuerdo del lado inhumano del comunismo"."Su gran trabajo de duelo literario es un ejemplo impresionante de una literatura europea comprometida que, con agudeza analítica y precisión poética, hace presente nuestra historia", agregó Krüger.

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Philip Roth, WELT-Literaturpreis 2009

10.06.2009
Philip Roth. Fuente: weltonline

Y mientras las especulaciones continúan, algunos premios empiezan a darse. El WELT-Literaturpreis 2009 que ofrece Alemania (y que ha tenido a ganadores tan distinguidos como Amos Oz o Bernhard Schlink) ha ido a manos de Philip Roth. ¿Un premio consuelo?

Für sein literarisches Gesamtwerk erhält der amerikanische Schriftsteller Philip Roth den WELT-Literaturpreis des Jahres 2009 In der Begründung der Jury heißt es: „Philip Roth zählt zu den Großen der zeitgenössischen Weltliteratur. In einer Fülle eindrucksvoller Erzählwerke thematisiert und gestaltet er seit fünf Jahrzehnten die Tragödie der menschlichen Existenz. Dabei gelingt es ihm, Bitternis und Schmerz immer auch komödiantische Aspekte abzugewinnen. Seine Werke sind von nicht nachlassender Intensität und sprachlicher Virtuosität. Einem dichterischen Naturereignis gleich, erschafft er mit jeder neuen Arbeit seine Visionen der großen Themen der Literatur in perfekter künstlerischer Form. Dafür erhält Philip Roth den WELT-Literaturpreis 2009.“ Nach Hans Keilson (2008), Daniel Kehlmann (2007), Rüdiger Safranski (2006), Yasmina Reza (2005), Amos Oz (2004), Jeffrey Eugenides (2003), Leon de Winter (2002), Pat Barker (2001), Imre Kertész (2000) und Bernhard Schlink (1999) ist Philip Roth der elfte WELT-Literaturpreisträger. Der mit 10.000 Euro dotierte Preis erinnert an Willy Haas, der 1925 „Die literarische Welt“ gründete. Ausgezeichnet werden ein einzelnes Buch oder ein Gesamtwerk. Zur Jury gehören der britische Verleger Lord George Weidenfeld, der Schriftsteller und Juraprofessor Bernhard Schlink, die Herausgeberin der „Literarischen Welt“, Dr. Rachel Salamander, sowie Dr. Tilman Krause, Literaturredakteur der WELT.

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¿Y si es Herta Muller?

Herta Muller. Fuente: retaua literara

Y luego de las idas y venidas, vueltas y revueltas, dimes y diretes, chismes y alucinaciones, luego de que se fijara la fecha como el 8 de octubre, un nombre es el que ha resultado favorecido en las quinielas y ha saltado del puesto 50 al 4to. lugar, ni más ni menos, en menos de tres días. ¡Qué tal subidón! Se trata de Herta Muller. ¿Ya tenemos ganadora? Aquí una mini-biografía de Muller:

Herta Müller (Nitznitzkydorf 1953), descendiente de suabos emigrados a Rumanía, es uno de los valores más sólidos de la literatura rumana en lengua alemana. Estudió Filología Germánica y Románica en la Universidad de Timisoara y se vio obligada a salir del país por su relevante papel en la defensa de los derechos de la minoría alemana. Desde 1987 vive en Berlín. Sus narraciones más destacadas, traducidas ya a varios idiomas, son En tierras bajas (Siruela, 1990), El hombre es un gran faisán en el mundo (Siruela, 1992), La bestia del corazón y La piel del zorro. Herta Müller ha sido galardonada con los premios Aspekte (1984), Ricarda Huch (1987), Roswitha von Gandersheim (1990) e IMPAC (1999).

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