MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Lange-Muller reseñada

12.03.2009
Carátula de la edición alemana. Fuente: von bernd sperber

Una de las mejores escritoras alemanas, Katja Lange-Muller, tiene la inusitada fortuna de que la editorial Adriana Hidalgo se haya fijado en ella. O, más bien, somos los lectores los afortunados. Ahora, la editorial argentina acaba de editar una nueva novela suya, Ovejas feroces, y aparece reseñada en el ADN Cultura:

Basta recorrer con la mirada las primeras páginas de Ovejas feroces para respirar aliviado: el texto sale disparado en busca de la literatura. No hay aquí motivos ulteriores. No se trata de un potencial guión de cine, ni de un relato breve con injertos desmañados. De entrada, sabemos que hay una historia potente, que algo del orden de lo "necesario" impulsará la acción. Y aunque ese hecho sea tan banal como el recuerdo de un amor pasado, la urgencia apaña un misterioso móvil suplementario: la protagonista, de nombre Soja, acaba de encontrar un pequeño cuaderno de notas de Harry, quien fuera su pareja algunos años, antes y durante la reunificación alemana. Harry ya no existe, pero Soja descubre que el sucinto diario de su amante -89 oraciones sin cronología apuntadas durante el tiempo que compartieron- no contiene ni una sola referencia a ella. Nada. Ni su nombre, ni un vestigio de su existencia, ni la menor evidencia de su vida juntos. La narradora tomará entonces el camino del recuerdo de ese amor e irá reproduciendo, como hitos que demarcan el relato, esas 89 frases donde no se la menciona. [...] Esta novela de Lange-Müller es generosa y vital. Uno advierte la fruición del escritor que ha encontrado un contexto histórico y social que lo habilita a fundir la intimidad con lo que sucede más allá de la ventana del dormitorio de los amantes. La autora hace un exquisito uso de la anticipación, sin perder en ningún momento la escrupulosidad de no dejar cabos sueltos. La traducción es inteligente y sobria, guardándose los brillos -que la mejor literatura alemana siempre tiene- para los momentos adecuados. Y si bien la nostalgia es el destino inevitable de las novelas de amor, aquí la melodía del tiempo pasado nos llega con una sonrisa piadosa, que no se ahoga en el cinismo.

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El oscuro McGahern

9.17.2009
John McGahen. Fuente: bookstotheceiling

La editorial argentina Adriana Hidalgo tuvo el buen ojo de publicar a uno de los autores más espectaculares que ha dado Irlanda (y eso es bastante decir) John McGahern. Hace unos meses leí La oscuridad y quedé impactado. Un escritor áspero como no existe nadie más. Hasta el más seco McCarthy parece un oasis navegable frente a McGahern. Ahora me entero por Mercedes Monmany que AH también ha publicado sus Cuentos Completos, considerados -según Monmany- como los mejores desde los tiempos de James Joyce. Así comenta Mercedes la estupenda novela La oscuridad (que pueden conseguir en Lima) :

(...) sería con su terrible y de nuevo autobiográfica novela La oscuridad, de 1965, cuando se produjo el escándalo. Un escándalo que revelaría con toda su crudeza lo que había dado pie a tan siniestro y singular Bildungsroman, el mismo que seguiría escribiendo y traspasando a la literatura, obsesivamente, hasta su último suspiro escrito, el libro Memoir, publicado un año antes de su fallecimiento. Ausente ya su adorada madre del ámbito familiar, el pequeño John (Mahoney en la novela) se quedó, con sus hermanos, en manos de un violento maltratador casero, su padre, que sufría constantes cambios de humor y que los golpeaba sin cesar. Un ser perturbado y cruel al que probablemente el cargo de sargento en un pequeña comunidad amedrentada preservaba impunemente de toda culpa y de cualquier mirada o acusación «inconveniente». Un primo cura, cómplice silencioso, y en ocasiones activo, de toda aquella brutalidad y abusos sexuales, era el mentor en cierta manera y el encargado de orientar al vivaz e inteligente Mahoney hacia la salida más recurrente en aquellos días: el sacerdocio. Ansias de escapar. Mahoney, sin embargo, tenía grandes dudas acerca de su vocación y, en cambio, sí tenía muy claro el propósito de seguir sus estudios como fuera, siempre a pesar de su fracasado y vengativo padre, que ingeniaría mil artimañas para torpedear sus ansias de escapar de aquella espiral de ignorancia, sumisión, odio y recelo hacia todo lo que de bueno pudiera ofrecer la vida. Pero el pequeño era tenaz, y a contracorriente de «la intensidad del odio» y del aborrecimiento mutuo, no dejó nunca de lado la esperanza ni quiso expulsar de su vida «el anhelo de confiar».

Y en cuanto a la colección de relatos, dice:

(...) sus célebres Cuentos completos, que verían la luz por primera vez en 1992 (con algunos añadidos posteriores), y entre los que destacan «Corea», «Reloj de oro» o «Paracaídas», obtendrían un enorme éxito de público y lo devolverían al lugar natural que se merecía entre Joyce, Frank O´Connor, Brendan Behan o Flann O´Brien. Ambientados algunos de ellos en un Dublín urbano, poblado de melancólicos y grises amores muchas veces fracasados, en la recopilación tenía un lugar privilegiado la presencia de lo que más conocía y había vivido, incluso a su regreso tras años de exilio: la Irlanda rural de las carreras de galgos, de la pesca en los ríos, de las apuestas y los partidos de fútbol, de las miserias familiares, de las leales y silenciosas amistades; y sobre todo la Irlanda introspectiva de las pocas palabras y las innumerables pintas de cervezas consumidas en la taberna de cada lugar, a última hora del día.

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El cuarto libro de Noll

9.01.2009
Joao Gilberto Noll. Fuente: lanación

En la delegación brasileña que vino a la FIL Lima (sumando la posterior llegada de Rubem Fonseca) hay un nombre que se dejó extrañar: João Gilberto Noll. Noll se ha vuelto un caserito de Argentina, y más específicamente de la editorial Adriana Hidalgo que ha publicado tres títulos suyos y ahora se anima por el cuarto: A cielo abierto una novela publicada originalmente en 1996. "Un acontecimiento afortunado" dice la reseña en ADN Cultura, pues "conviven la experimentación verbal, el desarme de las unidades de personaje, tiempo y espacio, y las figuras poéticas, con (...) una legibilidad accesible". Así cuenta el argumento la reseña de Soledad Qureilhac:

A cielo abierto narra la historia de un joven abandonado a su suerte, que cuida a su pequeño hermano enfermo, y que decide salir en busca de su padre para pedirle dinero y medicinas. Los hermanos se dirigen hacia el campo de batalla donde el padre, un general del ejército, combate en una guerra de la que poco se sabe, casi una guerra genérica, sin marcas distintivas, a no ser por el color morado de los uniformes. Pero este argumento inicial de la historia no se desarrolla de manera previsible; lo que sigue es una imparable y mutante deriva narrativa en la que el exceso y, sobre todo, la escenificación de un goce que no se detiene ante tabúes ni otras prohibiciones (como el sexo entre hermanos, la homosexualidad, la pederastia, la violación e incluso el asesinato como clímax del acto sexual) se representan con formas que no caen en lo revulsivo, sino que transmiten, acaso por la sofisticación del estilo, una extraña sensación de liberación, como un brío desatado del que se presiente, no obstante, que acabará inevitablemente en la destrucción. En contraposición a este desenfreno, está "el cielo abierto", aquellos momentos en los cuales el narrador contempla un paisaje y en los que esa "excitación incontrolable" ("que ya no cabía en mí, [...] que iba a matarme") encuentra un sosiego. Se trata acaso de instantes en los que el narrador puede "salir de sí" (una recurrencia en la novela), pero en forma pasiva, sin abordar el cuerpo de otro.

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Asesinos reunidos

1.09.2009
Sangre. Fuente: talavera post/ comunidad el país

¿Matar puede ser considerada como una de las bellas artes? Quizá matar no, pero escribir sobre el asesinato puede serlo. La editorial Adriana Hidalgo le encargó a Alvaro Abós una compilación de textos sobre asesinatos de distinta estirpe, relatados por narradores y poetas. El resultado es Asesinos, una antología que incluye autores insospechados. Dice la nota en suplemento Ñ:

Asesinos habilita diversos abordajes: la sólida e imbatible dupla entre violencia y narrativa es una de ellas. Aun los escritores más plenamente literarios, aun aquellos para quienes la tensión narrativa no es un recurso barato y a la mano para sumar tensión fácil, no han podido evitar que el color púrpura se derrame profusamente en sus páginas. Un cuchillo relampaguea en la noche, un disparo ilumina súbitamente el espacio literario y el drama moral comienza y las páginas corren con un voltaje dramático casi imposible de empardar con otras astucias argumentales. La posterior formalización del género policial, avanzado el siglo XIX, con el impulso que recibe primero desde el mundo anglosajón y enseguida desde Francia, no hizo otra cosa que renovar y perfeccionar un envase que ya estaba presente en la imaginación creativa, oculta o manifiesta entre los textos sagrados y en la tragedia clásica. Casi no hay narrativa sin que el asesinato aceche. La más actualizada concepción de que todo crimen es finalmente un crimen de Estado se posó mucho antes en el relato literario que en la reflexión política.La antología preparada por Abós -que también se encarga de actualizar las traducciones- reconfirma el maridaje entre la narrativa y el crimen en sus múltiples posibilidades.

La nota menciona a algunos de los autores antologados:

La selección es amplia en el espacio y en el tiempo: de Marcel Proust a Ambrose Bierce, de Arthur Conan Doyle a Bram Stoker, de Ivan Turgueniev a Wilkie Collins. Hay también perlas y sorpresas como el Impulso perverso del poeta norteamericano Walt Whitman. Intercalada entre los representantes del canon universal, hay tres relatos inevitables para una sumaria antología rioplatense, los de Paul Groussac, Ricardo Güiraldes y Horacio Quiroga.

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Joao Gilberto Noll entrevistado

12.04.2008
Joao Gilberto Noll. Fuente: Clarín

La novela Lord me fascinó tremendamente. La novela Bandoleros me gustó, sin demasiado entusiasmo. Conseguí en agosto la última novela suya traducida por Adriana Hidalgo, Harmada, pero aún no me atrevo a leerla. Espero un buen momento porque será una lectura definitiva para ver si Joao Gilberto Noll es uno de mis escritores (como diría willy schavelzon, que ya me caló muy bien). En la revista Ñ de Clarín lo entrevistan calificándolo como "una de las voces más originales de la narrativa brasileña" y comparándolo con Beckett en su proyecto de llevar "su sintaxis hasta el límite, hasta llegar a rozar el error". Dice Noll:

Creo que mis libros intentan un cuerpo a cuerpo con nuestra precariedad de expresión. La incursión por la sintaxis va hasta su límite, rozando el error. Es preciso personificar la dificultad inherente a la expresión. Clarice Lispector sufrió mucho esa autoexposición en sus libros. Pero yo lucho para no hacer de los personajes figuras abstractas, sino circunstancias. Mis personajes están insertos en un paisaje concreto. Londres, Boston, Porto Alegre, Río de Janeiro. Pese a esa tangibilidad, mi protagonista, que en cierta forma es siempre el mismo, de un libro a otro, no tiene nombre, vive desfamiliarizado, sin un rostro acabado, extraño, como una aparición eclipsada, casi. Mi protagonista es un hombre que llevo en el pecho y no existe la menor posibilidad de que se disuelva. Es mi único dogma. Existe cierta ética literaria en la preservación de ese ideal imaginario, cultivado dentro o fuera de lo escrito.

También habla de su nueva novela, Acenos e afagos, aún no traducida al castellano:

En mi nueva novela, terminada hace unos meses, llamada Acenos e afagos ("Gestos y caricias"), ese hombre acompaña su propio fin dentro de su sepultura. Apegado a un obstinado residuo de vida, en un empirismo terminal, percibe que todo es cuestión de minutos. Pero su compañero, vivo todavía, improvisa la función del sepulturero. Sepulturero a la inversa. Saca con mucho esfuerzo el ataúd del foso y lo abre para darle un beso a su amante suspendido en la ausencia. ¿Un nuevo Lázaro? No, no se trata de nostalgia de algún ilusionismo del Evangelio. Es otra cosa. Es tal vez lo que se podría considerar la infiltración del ardor en la duración inútil del cuerpo. Al fin y al cabo, soy de una generación para la cual las matrices de la dialéctica eran las fuerzas que terminaban por producir sentido y acción.

Sin embargo, lo más sabio que dice, el verdadero mensaje de la entrevista, es aquel en el que se refiere al tema de lo formal, o más precisamente al lenguaje que uno elige para escribir sus libros. ¿Es a drede un escritor beckettiano?, le preguntan:

Escribo eso que mi organismo está en condiciones de darme. Siendo una somatización, el aspecto formal es el que le da cuerpo a la trama. Poco importa si se elige una forma clásica o vanguardista. Fui ligeramente afásico cuando era chico, el lenguaje siempre me costó. Y traigo esos dramas para componer, junto con otros elementos como el lenguaje de mi trabajo de escritor. Pero la literatura no es producida por la abstracción, como podría ser el caso de un ensayo. Por más que a un escritor le gusten las construcciones abstractas, todo se remite al cuerpo, la unidad humana, lo queramos o no. En este sentido, la literatura fue para mí el hecho histórico de la existencia física y sus derivados, como por ejemplo el aparato psicológico y sus percepciones deformantes, realistas o afeadoras.

Y nada más. Así habla un escritor que sabe lo que hace.

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Minae Mizumura

5.05.2008
Carátula de la novela. Fuente: minae-mizumura.com

Y mientras el NYT le dedica su número a China, en Argentina comentan la novela Una novela real de la japonesa Minae Mizumura editada por Adriana Hidalgo. La novela es una reescritura de Cumbres borrascosas, ni más ni menos. Me intriga mucho eso de los "covers". ¿Algún lector va por Argentina por estas fechas y tenga sitio en su maleta?
La sutileza en la escritura de Mizumura no debe sorprender. En sus dos novelas previas, ya había trabajado con resonancias de la tradición literaria al tiempo que, con espíritu innovador, optaba por disposiciones creativas sobre la página o, como en el caso de Una novela real , la inclusión de fotografías. En Luz y oscuridad, una continuación (1990) había proseguido una obra póstuma e inconclusa de Natsume Soseki y en Una novela del yo, de izquierda a derecha (1995) procreó una autobiografía novelada que, al tomar en cuenta su experiencia internacional (Mizumura vivió muchos años en Estados Unidos), mezclaba los idiomas y exploraba los efectos de los cruces culturales. El centro de Una novela real , como un corazón que late y que se oye al pasar por el resto de sus páginas, es un amor que fue más anhelado que gozado, más perdido que saboreado, un deseo nutrido del hambre y por ende nunca satisfecho. La estructura, en cambio, como un rompecabezas, juega con distancias y claves. Lleno de suspenso y sugestión, es un libro en el que distintas miradas contribuyen al relato de un mismo suceso. También aborda con originalidad la separación entre realidad y ficción: aquí tenemos un relato autobiográfico, en que la autora cuenta un extraño, pero posible, hecho de su adolescencia y juventud. En ese entonces había conocido al protagonista de esta novela que, encargada por un tercero, ella misma elaboró años más tarde. El recuerdo permite solo el relato de impresiones: la hermosura masculina, la competitividad feroz, la inteligencia casi monstruosa y la conquista rápida de riquezas y renombre. Nada de esto permitiría escribir una obra acabada o "auténtica". Por eso, cuando años más tarde se le cruza un joven misterioso que nombra a aquel personaje del pasado y dice que busca a quien pueda escribir la novela de su vida, ella, la propia Minae Mizumura, se sienta a escucharlo.

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El mito Clarice

11.04.2007
Clarice Lispector. Fuente: la revista de libros

Con el "Caranaval" que se armó en la Feria del Libro de Santiago y la llegada de la delegación brasileña, llegó el paquete no tan carnavalesco de la biografía de Clarice Lispector escrita por Nadia Battella Gotlib, publicada por Adriana Hidalgo y titulada Clarice, una vida que se cuenta. Alvaro Matus lee la biografía para la "Revista de Libros" y resalta los puntos importantes, incluyendo los años de éxito de Lispector y su escepticismo frente a la fama.

Dice: "Contra lo que podría pensarse, para sobrevivir Lispector debe echar mano al periodismo, escribiendo columnas en Jornal do Brasil y, en otros medios, participa en las secciones femeninas con diferentes seudónimos. Como Helen Palmer da consejos para evitar la excesiva transpiración y llama a no arredrarse pasados los cuarenta. Entre 1960 y 1961 inventa a una artista de cine y modelo que sentencia: "La belleza no se improvisa. Tú misma puedes crearla".Entre broma y broma -entre máscara y máscara- la verdad se asoma: "Prefiero que salga una buena foto mía en el diario que un elogio", escribió en 1969. Tres años antes, Lispector había sufrido graves quemaduras por quedarse dormida con un cigarro prendido. Como siempre, la vejez es brutal. Lispector declara una y otra vez que la fama la agobia. Su carácter se vuelve irritable. A Olga Borelli, quien estuvo a su lado en la etapa final, le confiesa que su vida carece de rumbo. Con todo, lectores anónimos la llaman para contarle su vida y Cortázar manda decir que quiere conocerla. "¿Será que estoy de moda?", se pregunta en un cuaderno. Incómoda por el "mito Clarice", da entrevistas para decir que lleva una vida normal, que su máxima alegría fue criar a sus hijos, que está arrepentida de cada uno de los libros que escribió. Frases que combinan la buena crianza con la ironía y, por qué no, con el desprecio hacia la banalidad. Clarice Lispector nunca perdió el humor ni el misterio. Al final todo parece un juego coqueto, como cuando cambiaba la fecha de su nacimiento. Enfurecida, un día antes de morir, le dijo a su enfermera: "¡Usted mató a mi personaje!".

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Joao Gilberto Noll

10.01.2007
Joao Gilberto Noll. Fuente: noll homepage

Joao Gilberto Noll es la nueva sensación de la literatura brasileña, el nombre que repiten aquellos que hace unos años repetían el de Rubem Fonseca. Es decir, los que saben algo de literatura. En Adriana Hidalgo publicaron la novela Lord hace un par de años y ahora han elegido continuar la publicación de sus obras con Bandoleros, otra de su decena de novelas. En "La Familia" se pueden encontrar algunos títulos de la editorial argentina, pero lamentablemente no han traído ningún libro de Noll. Quizá con Bandoleros se animen. Aquí una reseña publicada en Radar Libros.

Dice la reseña: "Primero una advertencia: los que vienen de leer Lord y quieran agenciarse el segundo libro que se edita en la Argentina de Joao Gilberto Noll –Bandoleros (1985)– deben saber que, como sucede también con Andreas Maier (otro extranjero editado por Adriana Hidalgo), a Noll le gusta hacer libros muy parecidos, temática y estilísticamente hablando. Y si en Maier el tema fundamental era el chisme, el de este brasileño nacido en Porto Alegre es la desintegración de la identidad. La duda que surge al respecto, y de ahí la advertencia, es si tal obsesión constituye un gesto deliberado de estos escritores o si sólo se preocupan por hacer rendir al máximo una única idea que tuvieron. Más allá de la respuesta, la sensación de que hicieron varias tortas con la misma receta tal vez se deba a que son narradores que intentan aportar algo novedoso al un tanto enmohecido salón de "técnicas literarias". (...) Como luego desarrollaría en Lord, Noll también desplegó en Bandoleros un particular y exasperante manejo del tiempo tan imprevisible que las palabras antes y después pierden importancia. El otro tiempo, el meteorológico, es la otra fuente de perdición del escritor. Los fenómenos climáticos, y en especial la luz del sol, inciden permanentemente en las conductas del protagonista, provocando un déjà vu de El extranjero de Camus. Tal vez un déjà vu similar al que experimenten con Bandoleros quienes hayan leído ya Lord. Efecto de repetición no exento de novedades ni de sensaciones placenteras".

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Clarice Lispector

9.18.2007
Clarice Lispector en graffiti, en exposición brasileña. Fuente: curiosidarte

Como comenté antes, la editorial Adriana Hidalgo ha publicado la biografía Clarice, sobre Clarice Lispector, de la investigadora Battella Gotlib. En entrevista con Página12, Gotlib habla de su fascinación por Lispector, de la huella que ha dejado ella en otras autoras, de las influencias que tuvo asimismo Clarice (Katherine Mansfield la más notable). La nota empieza con una anécdota referida por la mismca Lispector: " Una amiga mía quiso retratar a una bahiana y ella no se dejó: ‘Usted no retratará mi alma’". ¿Habrá podido Gotlib retratar el alma huraña de Clarice?

Dice Gotlib: "Lo más difícil de enfrentar en la literatura de Clarice es la desarticulación de los cánones. Leerla es un encuentro con lo desconocido y eso atemoriza a las personas. Pero lo que siempre me interesó de Clarice fue la percepción que ella tenía respecto de las relaciones familiares. Publicó los cuentos de Lazos de familia, justamente después de separarse de su marido. Ella misma se sorprendía con los textos que escribía y tenía conciencia de lo que había hecho después de que alguien le hacía una observación (...) [Además, rescato de ella] La pasión según G. H. y La hora de la estrella. La pasión... porque no era casual que escribiera esa novela una mujer que estaba sola y que, como decimos en portugués, tuvo que “engullirse un sapo”. Aunque hay muchos sentidos posibles en esa escritura, todos encarnan una alteridad, otra forma de ver la realidad diferente de lo anterior. Abrirse a esa alteridad no digo que fuera la gran lección, porque ella no quería enseñar a nadie, pero es la gran clave para percibir la literatura de Clarice. La hora de la estrella es un puñetazo en el estómago porque muestra de una manera muy directa la pobreza que reina en Brasil, y la convivencia muy difícil entre los que tienen y no tienen, muy distinto al trabajo de los novelistas de los años ’30 que hicieron literatura social."

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Clarice

9.04.2007
Carátula del libro Clarice. Fuente: AH

La editorial argentina Adriana Hidalgo me acaba de enviar su boletín de Septiembre y en él, además de enterarme que se viene una nueva novela del brasileño Joao Gilberto Noll (si alguien va a Buenos Aires, que les consiga Lord) y un libro muy interesante sobre la llamada Galaxia Borges compilado por dos escritores pendientes para mí, Eduardo Berti y Edgardo Cozarinsky, publicarán una biografía (trenzada a través de los datos de sus libros) de uno de los mejores escritores del siglo XX, en cualquier lengua y sin distinción de género, como es la brasileña Clarice Lispector. La biografía se titula Clarice y ha sido escrita por Nádia Battella Gotlib. La pregunta ahora es: ¿Alguien que va o viene de Buenos Aires? (qué pregunta ingenua, nadie trae libros de encargos de libros de Buenos Aires porque sus maletas están que revientan con sus propias compras literarias. Iluso).

Dice la contratapa: "Este libro es una biografía literaria que resulta del abordaje crítico de los textos de la gran escritora brasileña Clarice Lispector (1925-1977) por parte de una de las mayores especialistas en su obra. A lo largo de las novelas, cuentos, cartas, crónicas y anotaciones sueltas de Clarice se diseminan datos de carácter autobiográfico que Nádia Battella Gotlib despliega para dar a conocer a una escritora cautivante, en la búsqueda de develar los misterios que rodearon su vida.La imagen de Clarice que se muestra en este libro también surge a partir de declaraciones, artículos, ensayos, entrevistas, noticias en diarios y revistas, de decenas de fotografías reunidas aquí especialmente y, por supuesto, de innumerables testimonios de intelectuales, escritores, músicos y amigos de la autora de Revelación de un mundo. Esta biografía literaria –publicada cuando se conmemoran treinta años de la muerte de Lispector– constituye una notable investigación documental y vital que resulta una excelente puerta de entrada al mundo de esta gran escritora y un complemento indispensable para los lectores de su obra.Clarice, una vida que se cuenta es el más completo y acabado acercamiento realizado hasta el momento a la vida y la obra de una de las autoras más deslumbrantes de la literatura moderna.

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Katja Lange-Muller

8.19.2007
Carátula de la novela en AH. Fuente: Adriana Hidalgo

Hace unos días, posteando sobre el Booker alemán, mencioné que la mayoría de nominados eran desconocidos. Pedí además que si alguien conocía a alguno, que pase la voz. Y ahora leo en Radar Libros que la gente de Adriana Hidalgo conocía muy bien a una de las nominadas: Katja Lange-Müller, de quien acaban de publicar una novela titulada Los últimos. La reseña es de Federico Kukso.

Dice la reseña: "Las primeras veces están sobrevaluadas. Con esa convicción en mente, y en esa clave, hay que leer (se sugiere leer) la pequeña pero gran novela Los últimos de la escritora alemana Katja Lange-Müller. Porque si bien no tiene nada en contra de los primeros besos, los primeros trabajos, los primeros amores, la autora se encarga de revalorizar las conclusiones, las clausuras: los retazos de una época que termina, lo que se apresta a desaparecer y un día, pues, desaparece. El epicentro de esta novela publicada originariamente en el año 2000 es la Berlín oriental de fines de los ’70 (aquella que vivía con el aliento soviético sobre la nuca) y el centro de gravedad pivotea entre la imprenta de Udo Posbichs y el bar Waldschänke, donde los trabajadores apaciguan sus penas y frustraciones entre cervezas y leberwürst. Tragedias no les faltan, porque al fin y al cabo Lange-Müller (exponente del reciente boom literario alemán) no escatimó recursos literarios para construir, con descripciones condensadas pero con una fuerza atropelladora, personajes grises (como el hormigón de los edificios de la RDA) y trágicos como cualquier alemán, cuyas vidas fluyen rutinariamente entre páginas, tinta, galeras y composiciones. Así vive la protagonista de nombre desconocido (apodada simplemente "Muñequita"), tipógrafa, zurda y con una autoestima por el suelo ("tengo ojos pequeños como ojalitos, muy separados en el aniñado, cuando no ingenuo, redondo, chato rostro, del que cuelga tristemente una nariz larga y carnosa"); Fritz, el linotipista duro; Willi, el compositor intoxicado de plomo; Manfred, el extraño impresor que escucha voces de sus dos prensas y Udo Pobischs, el jefe-empresario, que un día desaparece (y la policía cierra la imprenta) y desata más que conflictos externos, dilemas internos, psicológicos en todos los demás".

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Editoriales alternativas

Luz y sombra, de Chema Madoz. Fuente: nisu.blogia

El fenómeno de las editoriales alternativas, que en el Perú se vive con inusitado interés en estos últimos años, es una tradición en Argentina. Actualmente, existen editoriales como Adriana Hidalgo, Entropía o Eloísa Cartonera que luchan en un mercado donde predominan las transnacionales como Planeta o Alfaguara. Esa lucha no la hacen, sin embargo, en el mismo territorio que ellos (sería absurdo pretender quitarles un autor) sino a través de descubrimientos de autores jóvenes (la fórmula de la plataforma de lanzamiento), o de autores poco conocidos de otros países latinoamericanos o europeos, o incluso fuera de catálogo de autores muy conocidos (algo similar a lo que hace Sexto Piso en México, o Periférica en España). Salvo lo de la plataforma de lanzamiento, el resto aún no es el camino de las editoriales peruanas, que pese a la juventud de sus editores tienen el modelo de la editorial tradicional en su ADN. Pero podría serlo en el futuro si aparecen editores peruanos con otro código genético. Leamos en Página 12 sobre un conversatorio ocurrido en Argentina al respecto entre Valeria Castro (Entropía), Fabián Lebenglik (Adriana Hidalgo) y el escritor Juan José Becerra.

Dice la nota: "El catálogo de Adriana Hidalgo, según contó Lebenglik, trata de ser un conjunto equilibrado en la relación escritores argentinos y traducidos. “Cuando la editorial adquiere derechos para traducir, los adquirimos para toda la lengua española. Nuestra ambición es estar en toda América latina y en España con nuestras traducciones, que son muy valoradas”, explicó el editor de Adriana Hidalgo, sello independiente que ha publicados más de 170 libros. “Cuando nos gusta un libro, sea poesía, cuentos, ensayo, novela, teatro, filosofía, lo publicamos”, aclaró el editor. Basta con repasar los autores que conviven en el catálogo: la poeta Diana Bellessi y Juana Bignozzi, el poeta Arnaldo Calveyra, Leónidas Lamborghini y Daniel Samoilovich, el filósofo italiano Giorgo Agamben, y un puñado de narradores y ensayistas: Hebe Uhart, Harold Bloom, Germán García, Jorge Fondebrider, Juan José Hernández y Martín Kohan, entre otros.

Castro, en cambio, subrayó que Entropía comenzó a publicar ficción en 2004, después de la crisis, en un escenario con mayor optimismo respecto del futuro de la edición en el país. “Pero igual fuimos kamikazes porque publicamos dos novelas de autores desconocidos”, admitió. Después de ese bautismo atípico con las novelas Semana, de Sebastián Martínez Daniell, e Hidrografía doméstica, de Gonzalo Castro, la editorial recibió la propuesta de publicar las cartas inéditas de Puig, Querida familia. “Fue un salto enorme porque llegamos a la librería Yenny, que nos fue abriendo muchas puertas”, aclaró Castro. Antes de ese gran salto, Castro se encargaba de la distribución de los libros; en una mochila llevaba los ejemplares librería por librería. Si cada editorial va adquiriendo un perfil, una identidad, Entropía se caracteriza por publicar escritores nuevos, primeras novelas y primeros libros de cuentos."

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