MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Homenajes a Enrique Congrains Martin

7.08.2009
Enrique Congrains Martin. Fuente: zonadenoticias

Diversos escritores han declarado hoy en los medios sobre el recientemente fallecido Enrique Congrains Martin. Aquí un resumen de esas declaraciones:

Oswaldo Reynoso.- Lo conocí en el Palermo, cuando él leía un cuento que me pareció muy interesante en el que contaba sobre la pobreza urbana pero no desde arriba, como se hace en "Los gallinazos sin plumas". Congrains lo hacía desde la misma calle, pues era un escritor que sentía afecto por las clases populares. En las pocas veces que lo tarté me di cuenta que era un compañero leal.

Miguel Gutiérrez.- Lo leí cuando casi era un adolescente y tuve la sensación de encontrame con una suerte de Ciro Alegría urbano, pero si se quiere más intenso. Nadie que haya leído No una sino muchas muertes (que indudablemente mereció una pelícla mejor y mpas cercana a su espíritu) olvidará a Maruja, sin duda la primera representación de la mujer en nuestra narrativa con todo su poder. Tampoco olvidará a los jóvenes amantes de ese cuento inolvidable "Domingo en la jaula de esteras" De pronto Congrains dejó de publicar y pensé que la narrativa había perdido a un escritor de muchas posibilidades. Sin embargo, más de 40 años despúes publicó dos libros que la crítica, con la ceguera y mezquindad que le caracteriza, trató con desdén e insuficiencia. Quería que Congrains siguiera escribiendo la misma historia siempre. Estas noelas las leí con asom,bro y deleite, acaso con mayor sabiduría narrativa aboradron nuevos temas y situaciones para nuestras letras, con el mismo espíritu innovador del joven Congrains. Enrique, gracias por todo lo que aprendí de ti.

Antonio Gálvez Ronceros.- El escritor chinchano Antonio Gálvez Ronceros lamentó hoy el deceso de su colega y contemporáneo Enrique Congrains Martin, y aseguró que el recientemente fallecido narrador “marcó un hito en la literatura peruana”. En su opinión, la obra temprana del desaparecido narrador se diferencia del realismo anterior practicado en el país al recrear sus relatos en medio de la gran ciudad. Recordó que Enrique Congrains llamó la atención de los lectores desde su primer libro, “Lima, hora cero” por la fuerza de su prosa. Gálvez Ronceros llamó la atención en el hecho de que su colega fue un escritor de denuncia social que señalaba las injusticias y la necesidad de cambio. Destacó, además, cuentos como “El niño de junto al cielo” o el relato que diera nombre al libro “Lima, hora cero”, como representativos de la literatura que señalaba la problemática de la urbe. Asimismo, mencionó la necesidad de una reedición de la obra de Congrains para mantener su legado.


Iván Thays.- Aunque no lo seguí en sus últimas y extravagantes aventuras literarias, el recuerdo de Congrains Martin me lleva a los primeros años de mi educación literaria, cuando leí “No una, sino muchas muertes” con interés por aquel retrato tan duro de la marginalidad peruana. El recuerdo de ese autor esencial para nuestro realismo urbano se mezcla con el del joven escritor apasionado que vendía sus textos mimeografiados de mano en mano y el creador de negocios editoriales en tierras lejanas. Un día desapareció de la literatura sin aviso manteniendo un silencio de cinco décadas que no pudo ensombrecer la contundencia de su primera novela”.

Etiquetas: , , , , , , ,

Ley de Reconocimiento a la actividad literaria

3.06.2009
Ayer en el congreso argentino. Fuente: revistañ

¿Qué? ¿Qué es eso? ¿Eso existe? Pues ni más ni menos que una Ley que ha sido aprobada en el Congreso de Argentina y que espera ser ratificada por el Ejecutivo (lo que probablemente no ocurra). La Ley de Reconocimiento a la actividad literaria propone darle una pensión mensual de 1.477 pesos (casi igual en soles, un poco menos de 500 dólares) a los escritores argentinos mayores de 60 años. No es requisito escribir bien, aclaran los legislativos, sino sólo no morirse en el camino. Increíble. Si algo así ocurriese en el Perú, quizá Miguel Gutiérrez no tendría que haber publicado en una trasnacional que desprecia (o despreciaba) públicamente como Alfaguara, ni desempolvado esa cita citable de Mao: "Hay contradicciones y contradicciones". Un genio, Mao. Pero en Argentina no todo es felicidad. Fogwill ha preferido no celebrar:

Estoy a favor de un subsidio para todos. Plomeros, albañiles, mucamas. No hay algo especialmente meritorio en haber escrito uno o diez libros. Creo que la gente que tiene que estar subsidiada son los indigentes y las amas de casa previas a la igualdad de género. Esperaba que el proyecto no saliera: es el lanzamiento político de una asociación que no representa a los escritores. El problema es que se le da un valor cultural al objeto "libro", y entonces cualquiera que saca un libro de más de cuarenta y ocho páginas, es escritor. Para garantizarse una jubilación digna, le digo al escritor que labure. Ahora, para ser escritor hay que ser monotributista. Que pague el monotributo y así estará haciendo aportes.

Etiquetas: , , , ,

El Capital en Manga

12.23.2008
El Capital en manga. Fuente: eñe

Yo me hice fanático de la serie Candy (sí, tengo mi venus en Libra y tengo mi lado femenino bien desarrollado, ¿les jode?) y desde entonces, leía todas las mangas que caían en mis manos, fascinado por esos novelones gráficos llenos de complejidades. Era casi como leer una y otra vez Anna Karenina. Pero lo que nunca me imaginé es que Marx, no Groucho sino Caritos, estaría en Manga. Me parece lo máximo. Además, ya sé qué regalarle a Miguel Gutiérrez en Navidad. Yo creo que el Oscar de plástico dorado que le mando todos los años, con la placa "para el que se cree el mejor escritor del mundo" ya no le dá risa, aunque los colecciona. Dice la nota:

Los lectores a quienes se dirige la obra son empleados de oficina de alrededor de treinta años. La editorial quiso aprovechar además el incremento de ventas que trae aparejada esta época de fiestas. El primer volumen de El Capital llevado a la historieta es el relato de una fábrica de queso administrada por su protagonista, Robin, quien se rebela contra los principios socialistas de su padre y se convierte en un conductor esclavo tras asociarse con un inversionista. Robin, sin embargo, tiene un complejo de culpa, al sentirse tironeado entre sus ambiciones capitalistas y el daño que causa con la explotación de los trabajadores. Maruo dijo que la versión "manga" de la obra de Marx fue planeada hace algunos meses, luego del éxito que tuvo una nueva edición de la novela comunista de 1929 El buque factoría de cangrejos, historia de un capitán sádico que obliga a su tripulación a trabajar como mano de obra esclava.

Etiquetas: , , , ,

Feria del Libro Ricardo Palma

11.12.2008
César Aira estará en Lima para la Feria de Miraflores. Fuente: la voz

A pesar de ser la más antigua de Lima, la Feria de Libro Ricardo Palma que se lleva a cabo en Miraflores siempre es vista como la hermana menor de la FIL Lima 2008. Yo le tengo especial cariño porque mi padre siempre me llevaba de la mano y me compraba algún libro; hoy hago eso yo con Andreas (que es más pedigüeño que yo de niño definitivamente). Este año, los organizadores de la Cámara Peruana del libro han querido darle un vuelo internacional importante a la Feria con figuras como César Aira (que editará una antigua novela suya con Estruendo Mudo), Carlos Chernov (reciente ganador del premio de novela de Norma) y José Ovejero. Además de la presentación de las novedades de autores como Alonso Cueto y Edgardo Rivera Martínez y homenajes. Dice la nota:

Los escritores argentinos César Aira y Carlos Chernov, la chilena Antonia Katz y el escritor español José Ovejero, forman parte de los escritores invitados a la 29 Feria del libro Ricardo Palma, la misma que se inaugurará el próximo 29 de noviembre. Naturalmente también estarán autores peruanos como Miguel Gutiérrez, Edgardo Rivera Martínez, Alonso Cueto, César Hilde-brandt, entre otros, quienes presentarán novedades literarias. También la feria rendirá homenaje a escritores y artistas como el historietista Julio Fairlie. Así también a fallecidos, como es el caso de José Adolph, Manuel Scorza, Constantino Carvallo y la soprano Yma Sumac. El invitado estelar es César Aira (Buenos Aires, 1949), de quien el 29 de noviembre se presentará su libro Cómo me hice monja. También estará Antonia Katz (Santiago de Chile, 1975), autora del libro Escrito en la piel en el que aborda las relaciones lésbicas. De Argentina también viene Carlos Chernov (Buenos Aires, 1953), médico y psiquiatra. Ahora en Lima dará a conocer El amante imperfecto. Asimismo, el historietista Miguel Rep, quien hará una muestra de su trabajo Los libros dialogan con las bibliotecas. Desde España llegará el escritor José Ovejero que presentará Nunca pasa nada (Alfaguara) La Feria del Libro Ricardo Palma también será marco para que nuestros autores nacionales presenten sus nuevos libros. Miguel Gutiérrez, destacado autor de la generación del 60, presentará La invención novelesca, un libro de ensayo. Alonso Cueto también presentará su libro de ensayos Sueños reales. Lorenzo Helguero llevará la poesía al Parque Kennedy con su poemario Entre el cielo y el suelo. Edgardo Rivera Martínez entregará Diario de Santa María. César Hildebrandt hará lo mismo con su nuevo texto, Cambio de palabras. Asimismo, Gabriela Wiener presentará Sexografías e Hildebrando Pérez llevará Martín, la revista literaria que dirige.

Solo quiero acotar que el libro de Lorenzo Helguero con título de la más fucking canción de Mecano, Entre el cielo y el suelo, es una novela breve premiado en el BCR y no un poemario. Y que es posible, crucemos los dedos, que mi novela Un lugar llamado Oreja de perro (Anagrama) se presente también los últimos días de la feria gracias a Océano.

Etiquetas: , , , , , , , , ,

La polémica de Oviedo

8.17.2008
José Miguel Oviedo. Fuente: zona de noticias

En el 2001 apareció el cuarto tomo de la Historia de la literatura hispanoamericana (Alianza) de José Miguel Oviedo. No sé muy bien la razón por la que Abelardo Oquendo le dedicó dos artículos (aquí el primero y el segundo) en las últimas semanas a esa historia literaria. El hecho fue comentado por Gustavo Faverón en su blog, en el que también citó un artículo de César Hildebrandt al respecto (que no vale la pena enlazar porque no contribuye al debate) y uno de Juan Morillo Ganoza en Perú 21 donde se quejaba de que no existiese ningún miembro del grupo Narración en la lista de Oviedo. Hoy, José Miguel Oviedo comenta el texto de Juan Morillo Ganoza y contextualiza los ataques en blogs y prensa mencionando mi reseña sobre Miguel Gutiérrez (escrita sin conocer los artículos de Oquendo). Dice Oviedo:
(...) se ha desatado una polémica desde diversos periódicos, suplementos y blogs, en la que no tengo más remedio que intervenir ya que se ha centrado, para sorpresa mía, en los autores peruanos que incluí en -o, mejor, excluí de- mi Historia de la literatura hispanoamericana, cuyo cuarto y último volumen apareció el 2001 (Madrid: Alianza Editorial). Todo comenzó cuando en su columna de "La República" Abelardo Oquendo hizo un paciente y razonado recuento de los poetas y narradores que figuraban en mi libro desde el siglo XIX hasta hoy: 30 poetas y 21 narradores, cómputo que yo mismo ignoraba. Eso coincidió con un comentario bastante crítico de Iván Thays (El Dominical, 3 de agosto) a la reedición de un ensayo de Miguel Gutiérrez -con quien yo había polemizado hace un tiempo- sobre la generación del 50. Pronto los dos asuntos confluyeron en una serie de ataques, condenaciones y denuncias de mi presunto "canon", visto como una turbia maniobra para desterrar del paraíso literario a los escritores que no me gustaban. El más estridente fue César Hildebrandt, quien, con su santo furor inquisitorial de siempre, nos atacó, por distintas razones, a Oquendo y a mí. Y luego volvieron a aparecer en el horizonte los amigos, simpatizantes y admiradores de Gutiérrez, que no querían perder la oportunidad para señalar que su exclusión y la de otros de su grupo Narración era una forma de venganza ideológica, para lo cual reactualizaron un viejo y largo memorial de agravios.

Oviedo afirma que, en realidad, todo canon es subjetivo y, por consiguiente, jamás pretendió hacer de su historia literaria un libro canónico:
Como explico en la Introducción a mi trabajo, decidí (...) hacer una historia literaria que fuese un recuento crítico, una relectura y revaloración de los textos para establecer cuáles tenían alguna vigencia histórica, histórico-literaria o estética dentro del proceso general; eso supone una revisión y valoración de las obras del pasado y del presente que tuviesen validez para el lector de hoy. Traté de hacer una historia viva, vista desde la actualidad, no una simple arqueología del pasado. Establecí unos criterios para hacer esa selección, procuré aplicarlos del modo más coherente posible y, al mismo tiempo, reconocí que el esfuerzo tenía ciertas limitaciones y riesgos: los de mi información, los de mi memoria, los de mi visión crítica y mis gustos personales; es decir, señalé con claridad que la subjetividad era, como en cualquier trabajo crítico, un elemento que, inevitablemente, formaba parte de mi Historia..., escrita con la convicción de que todo es relativo y nada es permanente. Nadie lo sabe todo, pero, como decía Alfonso Reyes. "todo lo sabemos entre todos". ¿Cómo puede alguien ser entoces tan despistado, tan perverso lector como para creer que mi intención era crear un "canon" absoluto, indiscutible y, sobre todo, interpretar las necesarias exclusiones como un mero propósito de silenciar a ciertos escritores o grupos? Toda historia literaria es imperfecta y la mía, por supuesto, no escapa a esa regla.

Y en cuanto a la supuesta "censura" a los miembros del grupo Narración, Oviedo es clarísimo en afirmar lo que piensa sobre esos autores y las razones por los que no los consideró en su lectura de la literatura latinoamericana:
(...) en un artículo publicado en "Perú21", Juan Morillo atribuye la ausencia de Miguel Gutiérrez y otros del grupo "Narración" a mi negro resentimiento y rencor ideológico porque, hace varias décadas, me abstuve de contestar una encuesta de la revista homónima, en la que mi nombre apareció al lado de "una ominosa franja en blanco", humillación de la que habría querido vengarme ahora. La teoría es psicológicamente interesante pero tiene el defecto de ser falsa: de esa pequeña anécdota no guardaba ningún recuerdo, aunque ellos la tienen archivada para usarla en una ocasión oportuna. No, la razón por la cual esos escritores no aparecen en mi libro es otra: considero que la contribución del grupo (separo de él a Vargas Vicuña) a la literatura peruana es mucho menor de la que ellos creen y que, dentro del contexto hispanoamericano, su ausencia no es nada digna de lamentar. El problema es que cultivan un concepto de la literatura tan anticuado como su nostálgica visión de una China maoísta y de una "guerra popular" que (afortunadamente) sólo existen en su imaginación, como parte de su petrificado canon personal.

Lo que no alcanzo a comprender es por qué los miembros del grupo Narración, que surgieron como una oposición al Canon literario oficial, contra los críticos que llaman "carlistas" como José Miguel Oviedo, y contra la misma historia "criolla y occidental" de la literatura peruana, ahora quieren integrar ese canon y le reclaman a un crítico que desprecian su inclusión. ¿Patean el tablero cuando les conviene y lo restauran cuando lo necesitan? Supongo que a estas alturas pedirle coherencia a los del grupo Narración sería excesivo. Por lo menos, un poco de vergüenza ajena creo que sí se les puede pedir.

Etiquetas: , , , ,

Souvenirs anacrónicos

8.16.2008
Souvenirs maoístas. Fuente: getty daylife

El domingo 3 de agosto, mientras estaba rumbo a España para asistir al curso en "El Escorial", apareció una reseña mía a la reedición de Un mundo dividido: La generación del 50 en el suplemento "El Dominical". La titulé, sin ningún deseo de ser sutil, "Un artefacto literario anacrónico". Les dejo aquí el enlace y coloco también la reseña completa.

No existe nada malo en escribir críticas literarias o reseñas de libros desde una ideología determinada; pero hacerlo desde una posición doctrinaria puede resultar un esfuerzo inútil. Un mundo dividido es, sin duda, el libro de ensayos* más comentado de Miguel Gutiérrez, aunque no parece haber sido el más leído, por lo que esta reedición resulta una estupenda oportunidad para acercarse críticamente a un autor que, para muchos, representa la reserva moral e intelectual de la literatura peruana. El mismo Gutiérrez ha declarado con justicia en varias entrevistas, y en el prólogo escrito para esta edición, que sobre él existen demasiados prejuicios y que se lo valora entusiasta y ciegamente -eso no lo dice él, es mi impresión- o se lo desdeña sin argumentos literarios sólidos. Leer Un mundo dividido después de veinteaños de su aparición es un buen pretexto para acercarnos al pensamiento (y luego a la obra) de un autor importante para el país, sobre todo por su ascendencia en varias promociones de escritores peruanos.

Estos ensayos, que se inscriben en la doctrina marxista, están escritos, según propia confesión, por alguien que piensa que el mundo está dividido entre aquellos que defienden un viejo régimen burgués y aquellos que ven en la "lucha popular" (en el libro varias veces se alude a Sendero Luminoso y aAbimael Guzmán como paradigmas de esa lucha) la posibilidad de establecer un nuevo orden. Lo que busca el libro, específicamente, no es solo calibrar el aporte de los miembros de la Generación del 50 a la literatura nacional, sino asimismo estudiar y calificar las "producciones espirituales y lasformas de conducta" de los miembros de esta generación.

Gutiérrez acepta queno pretende ser un crítico imparcial y se muestra dispuesto a comentar abiertamente la calidad de la obra de los autores seleccionados, sin por ello dejar de subrayar la relación (subsistente en algunas de sus obras e incluso en sus actos públicos, como el hecho de que él consiente premios del Estado) de estos autores con su sociedad, y también, si cabe, con su praxis política y su compromiso social. Es imposible abarcar en una reseña los diversos aspectos tratados en el libro y discutirlos seriamente. Para ese análisis crítico habría no solo que empezar por las conclusiones del autor, sino discutir los errores conceptuales (como, por ejemplo, cuando sostiene inexplicablemente que existen ficciones que "falsean" la realidad y otras que no) con los que sustenta sus ensayos. Sin embargo, creo que cualquier lector más o menos instruido descubrirá que el mayor error del libro, al menos en lo que respecta a la narrativa, está en creer que los personajes de las novelas son, antes que individuos, estados de clase, símbolos o, peor aún,alegorías. Así las cosas, si el teniente Gamboa en La ciudad y los perros es un personaje honesto, entonces la novela es implícitamente pro-militaristaporque Gutiérrez es incapaz de separar la honestidad del personaje Gamboa con la clase (o casta, como dice él) a la que supuestamente representa. Ese error de lectura, en concreto, parte de un principio superior que es el principio rector del marxismo literario: que los libros son todos obras alegóricas y los personajes no son individuos contradictorios o sutiles, sino representantes de sus clases sociales. Esa idea originó novelas fallidas como El sexto, de José María Arguedas, donde cada personaje perdía su individualidad y representaba una categoría social (sin hablar de lasnovelas del mismo Miguel Gutiérrez y sus personajes estereotipados yconvencionales). Pero originó sobre todo una crítica literaria incapaz deaceptar que las obras artísticas no son un reflejo limitado de la realidad,y menos aún de una tesis sociológica o antropológica, sino la obra compleja,sutil y sofisticada de un creador que debe reinventar el mundo en cada nuevolibro (por ello, Vladímir Nabokov llamaba "cuentos de hadas" a las novelas).

Cada uno de los ensayos de Un mundo dividido busca rastrear conflictos declase (aludiendo a ellos como "implícitos" y ajenos a la voluntad del autor) en las obras analizadas, convirtiendo la lectura en un pretexto paraanunciar sus doctrinas y sus posiciones políticas (como queda de manifiesto en las digresiones, muchas de ellas panfletarias, dedicadas a los partidos políticos que surgen de algunas lecturas como, por ejemplo, la de Historia de Mayta). Es cierto que la obra de los autores que se adscribieron voluntariamente almarxismo sí puede ser leída como alegoría de las clases sociales, pero es complicado y siempre arbitrario leer así novelas más complejas. No todas las novelas son parte de un "mundo dividido" entre buenos y malos, o habría que decir específicamente entre el Bien y el Mal, como está dividido eclesiásticamente el mundo narrativo del propio Miguel Gutiérrez.

Los que han visitado las calles de las antiguas ciudades comunistas, Berlín, Moscú, Praga, se habrán encontrado con esas ferias en las que se exhiben souvenirs de las viejas repúblicas del Este: pines, chalecos, botas, cantimploras, banderolas, cascos, casacas, etc. A veces incluso te ofrecen unas pistolas sin municiones que parecen extraídas de películas sobre laKGB. Si es cierto que "el ser determina la conciencia", como dicta el marxismo, abruma ver hoy a Miguel Gutiérrez, el otrora luchador contra el"antiguo orden", figurando en la página de sociales de El Comercio, acariciado por los críticos que él llamó "carlistas", alabado en todas las páginas culturales que él calificó de "mafiosas", y hasta publicado con gran felicidad suya por una editorial transnacional que él calificó siempre de"enemiga de clase" e imperialista; abruma en particular el contenido ideológico o las alabanzas a un grupo de asesinos que se escudaron bajo una supuesta "guerra popular" y que hacen de este libro un artefacto literario anacrónico como aquellas baratijas que se venden en las calles de los países ex comunistas, considerando al propio Miguel Gutiérrez determinado por su nueva conciencia. Y si es cierto que este libro pretende defender esa necesidad de leer la obra y analizar la praxis política del autor parabuscar una coherencia, tendremos que decir que, a estas alturas, las propiascontradicciones de Gutiérrez le han demostrado que, ni en la vida ni en las novelas, los personajes representan alegorías. Son tan solo individuos que actúan según el contexto que les tocó vivir.

**En realidad, se trata de la introducción a una investigación universitariaque luego se independizó y pasó a mayores.*


Hasta el momento, los comentarios que ha tenido esta reseña han sido más bien decepcionantes (aunque no esperaba demasiado). Por una parte, Javier Ágreda apela en una Lista de Literatura al hecho anecdótico de que la crítica marxista es anterior al mismo Miguel Gutiérrez y declara que, en todo caso, los personajes de Alonso Cueto y Alfredo Bryce Echenique son más "estereotipados y convencionales" que los de Miguel Gutiérrez. ¿Y eso qué tiene que ver con la reseña, me pregunto? Siempre he creído que cuando no hay modo de debatir argumentos con otros argumentos, se apela a comparaciones y ejemplificaciones, que siempre son subjetivas y pueden extenderse al infinito. Por otra parte, un atrabiliario blogger (que no teme dejar pasar -y provocar- insultos en sus comentarios, por lo que no enlazaré su blog porque en Moleskine no avalo blogs sin moderación) se me llama "individualista dogmático" sin especificar dónde radica mi dogmatismo, y se defiende el libro de Gutiérrez con la falacia de que fue "marginado" por el establishment y que sus pariente murieron en la cárcel. Si buscar comparaciones es un nivel bajo de argumentación, defender a un autor por datos biográficos y solidaridad política es el grado cero de cualquier discusión. Por otra parte, aquel blogger termina declarando peligrosamente que el libro mantiene su actualidad porque "las condiciones no son acaso las mismas que ocasionaron todo esta enormidad de situaciones difíciles para los peruanos". Si el blogger hubiera leído la reseña objetivamente, sabría que lo que sostengo es que lo que hace anacrónico el libro no es el contexto que lo produjo sino el dogma que defiende. Las nostalgias terroristas de ese blogger, que coinciden con la de otros escritores vinculados a Narración y algunos blogger exiliados que pululan por ahí, solo subrayan el anacronismo que significa querer imponer dogmas políticos a escritores que, como yo, creemos en la libertad del individuo y su obra creativa.

Etiquetas: , , ,

Maoismo y literatura peruana

2.04.2008
trajes mao. Fuente: eltartalo.com

En un comentario en su columna "Inquisiciones", refiriéndose al artículo que publiqué en la revista Babelia hace unas semanas, Abelardo Oquendo dice:

A Thays la idea de literatura nacional le parece discutible, y vaya si lo es. ¿Cómo admitirla, sobre todo en un país como el nuestro, multicultural, multinacional, multilingüe? "La ambición por apoderarse de la totalidad de la representación literaria del país (…) es anacrónica", afirma; y también: "querer representar al país y convertirse en la única voz autorizada es de un absolutismo insufrible y manifiesta un deseo dictatorial solo justificable por las nociones políticas maoístas con que se educaron algunos de esos escritores." Es una lástima que Thays lance una acusación tan grave sobre esos escritores. (¿O maoísta no significa ya nada?) Y es una lástima que, al personalizarla, desperdicie una cuestión tan merecedora de serio debate como la de literatura nacional y literatura mundial. Peor aun cuando se invoca –como él lo hace– el concepto de pluralidad por encima del de simple tolerancia. "En vez de pelearnos por estar falsamente unidos en torno a una obligación, hagámoslo por defender la diferencia de los demás", exhorta Thays. Pero no da el ejemplo. Si uno practica el pluralismo debe asumir a los otros en el espejo mutuo –para decirlo con una expresión de Julio Ortega–, sin importarle que ellos no lo hagan.


Aunque me he prometido a mí mismo no entrar en polémicas, ante la admiración y el respeto que me produce Abelardo Oquendo quiero poner los siguientes puntos sobre las íes:

En principio quiero aclarar que la conclusión a la que supuestamente llega mi artículo, en palabras de Abelardo Oquendo, se desprende de su lectura y, por tanto, es de su absoluta responsabilidad. No acepto que me hagan decir cosas que no he dicho. Sería no sólo contradictorio sino absurdo que yo abogue por la pluralidad y por defender las diferencias, y busque excluir obras de cualquier género o tendencia.

En cuanto al punto del maoísmo, sí debo darle la razón a Abelardo Oquendo: resulta inútil para esta discusión reducirla a una acusación de “maoístas” a quienes están en una postura, o de “liberales” a quienes están en la orilla opuesta. Y lamento que la referencia al maoísmo que hice pueda, quizá, interpretarse de ese modo. Lo que pretende el artículo es justamente lo contrario: enfatizar que no puede reducirse ni simplificarse una discusión literaria bajo ninguna dicotomía (excluidos y hegemónicos, criollos o andinos, maoístas y liberales) dada la complejidad del país y por ende, del concepto de literatura nacional.

Sin embargo, aclaro que no creo que sea un despropósito o un insulto –y menos aún una “grave acusación”- subrayar la importancia que tiene la doctrina maoísta para entender cómo enfocaron algunos esta discusión. ¿Acaso puede pasar por alto Oquendo que muchas de las acusaciones contra los “criollos” estuvieron teñidas de un sectarismo político? ¿Puede borrarse el expuesto pasado político de un escritor cuando éste defiende una causa con argumentos que se desprenden de esa ideología? Y por lo demás: ¿Acaso las discusiones literarias durante décadas o siglos, en el Perú y en el Mundo, no han sido sino la ampliación del campo de batalla político al terreno literario?

Pero ¿Por qué puede afectarle a Abelardo Oquendo que mencione la educación maoísta de algunos escritores? Vinculo su indignación a otras reacciones similares, como aquella de quienes calificaron de “soplonería” o “delación” al texto de Ampuero durante la bronca andinos-criollos en que recordaba las loas de Miguel Gutiérrez a Abimael Guzmán (una acotación pertinente cuando Gutiérrez, proponiéndose como una voz equilibrada y tolerante, introducía conceptos de innegable carga política como la existencia de una “clase social dominante” convertida en “mafia literaria”); o también al rechazo visceral que produjo en Oswaldo Reynoso el hecho de que Gustavo Faverón publicara sin fechas algunos cuentos en la antología Toda la sangre; o que el mismo Faverón identificara en su prólogo las siglas SL de un personaje del cuento de Gutiérrez con un grupo político determinado; o incluso que interpretara el cuento de Hildebrando Pérez como un anticipo de su radicalización política.

Manteniéndose aún vigente la legislación que pena la apología al terrorismo, los temores son comprensibles. Pero ¿es posible borrar de la historia literaria peruana la cercanía que tuvieron muchos intelectuales en los años 70 con la doctrina maoísta? Y más aún, ¿podemos entender las dicotomías entre escritores sin aludir a estas cuestiones ideológicas? Estoy hablando no de un prejuicio, sino de actos concretos y verificables. Me refiero al hecho de que el grupo Narración iniciara su revista colocando a página completa la tesis sobre el arte de Mao Tse Tung. Y a las innumerables reseñas de esos años en las que, siguiendo los dictados maoístas, incluso reconociéndose su valor literario las obras eran juzgadas duramente por las posturas políticas “decadentes y burguesas” de sus autores; y me refiero específicamente a este principio maoísta: “Lo que exigimos es la unidad de la política y el arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del contenido político revolucionario y el más alto grade posible de perfección de la forma artística”, que fue el norte con que Miguel Gutiérrez emprendió su valoración literaria de la Generación del 50 en Un mundo dividido y el que le permitió, además, dedicar las últimas páginas a una alabanza a Abimel Guzmán a quien calificó de “paradigma intelectual” de su generación amparado por el dictamen maoísta de unir acción con pensamiento. Entonces, ¿tiene o no, concretamente, el maoísmo importancia en la elaboración de algunos conceptos literarios en el Perú puestos en discusión durante la bronca andinos-criollos? Y si lo tiene, ¿por qué pacto no escrito debemos evitar la mención a esa influencia?

Mao, el intolerante, escribió: “Nuestro propósito es asegurar que la literatura y el arte encajen bien en el mecanismo general de la revolución, se conviertan en un arma poderosa para unir y educar al pueblo y para atacar y aniquilar al enemigo, y ayuden al pueblo a luchar con una misma voluntad contra el enemigo.” No es difícil darse cuenta de que esa precepto es el que justifica a aquellos que tienen una noción sectaria y demagógica sobre la existencia de una literatura peruana “auténtica” –y con una agenda específica de temas "peruanos" válidos, incluso- en contra de una “falsa”, escrita por “enemigos” literarios alienados por el capitalismo, que escriben obras "evasivas", publican en editoriales extranjeras y airean una influencia “sospechosamente norteamericana” (en el colmo de extremos, un escritor propuso delante de mí y de un numeroso grupo de alumnos de la Universidad San Marcos prohibir a los escritores peruanos con apellidos extranjeros –como el mío- publicar en el Perú).

Pero sobre todo, resulta obvio que ese dictado maoísta se opone a la idea de la pluralidad que yo traté de defender en mi artículo. Y debe quedar claro que es exclusivamente en ese sentido que consideré pertinente la mención al maoísmo de algunos (ojo que en el articulo especifiqué "algunos") escritores que defendieron la postura regionalista. Ese era el único objetivo de la mención, insisto, y no -como parece entenderlo lamentablemente Abelardo Oquendo- por un motivo mezquino como "delatar" a alguien y menos aún personalizar mi crítica contra una persona en concreto, algo que no me interesa en lo absoluto, y menos aún para “excluir” de la “literatura peruana” a quien tiene un concepto distinto al mío, cuando a todas luces el propósito de mi artículo es defender las diferencias.

Actualización 5/02.- El tema ha aparecido comentado por Gustavo Faverón en "Puente Aéreo" y por Silvio Rendón en el blog "El Gran Combo".

Etiquetas: , , , ,

El viejo saurio

11.22.2007
El viejo saurio. Fuente: globalpez

En el aún aristocrático Hotel Bolívar, a las 7.30 pm, hoy se presentan tres libros que integran la nueva serie de la editrial Alfaguara titulada "Clásicos Contemporáneos". Se trata de Navajas en el paladar, de Jorge Eslava, El tartamudo, de Abelardo Sanchez León y El viejo saurio se retira, de Miguel Gutiérrez.

¿Cómo? ¿Han leído bien? ¿Miguel Gutiérrez en Alfaguara? Ya lo hemos visto publicando en Peisa en los años 90 y hasta en el Fondo Editorial del Congreso del Perú el año pasado, pero publicar en una trasnacional que pertence al poderoso grupo (traducir "imperialista" en lenguaje Narración) Santillana, que conglomera medios de comunicación tan influyentes (traducir "mafiosos" en lenguaje Narración) como El País, ¿no será demasiado para quien estableció un discurso distintivo, su prédica, hace unas décadas (y hasta hace un tiempo en la bronca andinos y criollos) atacando a las editoriales extranjeras que "manipulan" el gusto de los lectores, imponiéndoles libros burgueses y conservadores y lights para favorecer un mercado mediocre o lobotomizado, soslayando así la verdadera literatura peruana escrita por quienes "tienen las manos en el fuego"?

Y me dicen que se vienen otros libros de Miguel Gutiérrez en Alfaguara. ¿Qué está sucediendo? ¿Se olvidó de su sermón? ¿Se traiciona a sí mismo el indomable don Miguel? Quizá. O quizá, simplemente, el viejo saurio ya se retiró.

(por mi parte, debo decir que me parece estupendo que se rompan los prejuicios. Miguel Gutiérrez en Alfaguara, ¿por qué no? ¡Genial! Felicito a la editorial y lo felicito a él por romper las dicotomías que grupos como "Narración" y autores como el mismo Gutiérrez profundizaron con tanto entusiasmo y tan poca fortuna hasta hace poco. A ver quién sigue).

Etiquetas: , , , ,

Las Benévolas en castellano

10.26.2007
Jonathan Littell. Foto: Jean Marc Loos. Fuente: elmundo

Y finalmente la edición en castellano de la novela-sensación del año pasado en Francia, Las Benévolas de Jonathan Littell (ganadora del premio Gouncourt), ingresó a librerías en su edición castellana de RBA. La tirada inicial: 50,000 ejemplares. Para estar a tono, en el ABC publican una entrevista a Littell por parte del escritor francés Richard Millet que se realizó en Beirut. ¿Quién escribe las mejores obras sobre la guerra y la violencia?, le pregunta Millet. Littel está convencido de que no son precisamente aquellos que "tienen las manos en el fuego", como escribió hace años Miguel Gutiérrez refiriéndose a la literatura peruana.

Dice Littell: "¿Quienes participan en las guerras son los más adecuados para escribir acerca de ellas? Yo opino que las mayores obras maestras sobre la guerra las escribieron personas que, incluso aunque hubieran tenido una experiencia de la guerra, no habían tenido una experiencia directa de las cosas que contaban. Recurrieron a su propia experiencia para infundir realidad a otra experiencia, mucho más alejada de ellos. Stendhal nunca estuvo en Austerlitz; hizo la campaña de Rusia y la de Italia, pero no estuvo en Austerlitz. Ahora bien, la escena magna que describe en sus novelas, y de una forma que volvió a inventar por completo la forma de contar la guerra por escrito, es la de Austerlitz. Usa todo cuanto conoce para inventar, o volver a inventar, esa escena bélica completamente alucinante en donde no está la guerra, esa batalla en donde no está la batalla. Tolstoi hace otro tanto en Guerra y paz; escribió acerca de una guerra que ya tenía cincuenta años cuando él la escribió.

Y luego aclara: "Podemos ser testigos. Podemos ser escritores. Y puede suceder que alguien sea escritor y testigo; pero no está claro si el escritor testigo es el más adecuado para escribir cosas que ha presenciado. Creo que para escribir de verdad hay que ir más allá de la postura del testigo. La escritura va más allá de la simple transcripción de la realidad o más allá del reportaje cuando se acumulan dimensiones al tirar de cosas que proceden de diversos niveles: la infancia más remota y, al mismo tiempo, las cosas externas, y se pone todo en resonancia. Si en la infancia más remota está ya la guerra y queremos hablar de esa guerra, no habrá desfase, y por lo tanto no habrá resonancia, y por lo tanto no habrá arte. No podremos sacar las cosas de las gangas en que están encerradas."

Etiquetas: , , , , , , ,

Evaluando la novela de guerra

7.31.2007
Ronderos en Huancavelica, 1990. Foto: Jorge Torres. Revista Gente. Fuente: justiciaviva

En su columna de hoy, Abelardo Oquendo publica un artículo de opinión titulado "Evaluando la novela de guerra" en el que comenta el texto de Miguel Gutiérrez sobre la novela de los años de la violencia política, publicado en Libros & Artes. Me llama la atención que Oquendo diga que este análisis de Gutiérrez es "hasta ahora, la que mejor se presta, por razonada y nítida, para una discusión sobre las mismas y, en general, sobre la narrativa ficcional de nuestra guerra interna". Y me llama la atención esa frase sobre todo porque, en el breve resumen que hace el mismo Oquedo sobre las opiniones de Gutiérrez, reasalta cosas como: "Un beso de invierno, de José de Piérola (con tres personajes tan bien construidos que "el lector no olvidará"); La Hora Azul, de Alonso Cueto ("novela de la piedad que inspira a los señores la vida de sus siervos"), Abril Rojo, de Santiago Roncagliolo (donde "el modelo de la novela negra ha servido para banalizar el tema") y Retablo, de Julián Pérez ("una buena, incluso muy buena novela").

¿Son esos argumentos razonados y nítidos para ponerse a discutir sobre el tema? ¿O son una recopilación de prejuicios y adjetivos calificativos? En fin, Oquendo hace un llamado a hacerlo y se pregunta dónde hacerlo. Faltaba más. ¡En los blogs, por supuesto!

Dice Oquendo: "Si bien Gutiérrez hace aquí una primera aproximación a las obras que trata, ella es, hasta ahora, la que mejor se presta, por razonada y nítida, para una discusión sobre las mismas y, en general, sobre la narrativa ficcional de nuestra guerra interna. El autor deja ver en este trabajo su esfuerzo por mantenerse dentro del campo del arte literaria, por despolitizar su discurso y dejar de lado tanto fobias y filias cuanto talantes comisariales. No siempre lo logra a plenitud, pero abre puertas para una confrontación serena de pareceres no sobre actitudes ante la guerra a propósito de la novela, sino sobre los modos y posibilidades de representarla literariamente, y sus problemas. La cuestión es dónde hacerlo, dada la insuficiencia de espacio (e interés) en los medios y la dilatada separación entre un número y otro de nuestras revistas literarias".

Etiquetas: , , , ,

Miguel Gutiérrez

7.01.2007
Miguel Gutiérrez. Fuente: Correo

En el diario "Correo" Carlos Sotomayor entrevista al escritor Miguel Gutiérrez sobre el libro de ensayos El pacto con el diablo, publicado por San Marcos. En ella nuevamente comenta Gutiérrez su cambio de actitud, aunque sin que eso signifique una renuncia a la ideología marxista, frente a la literatura. Eso sí, me sorprende que Sotomayor mencione la lectura de Easton Ellis que hace Gutiérrez como prueba de su interés por escritores "relativamente recientes". Como se sabe, Easton Ellis es un escritor afincado en los años 80, es decir por lo menos 22 años atrás, y detrás de él han surgido por lo menos dos promociones muy fuertes de literatura norteamericana. También sorprende que Gutiérrez se pregunte "No sé que desarrollo va a tener este escritor después" de American Psycho, que es de 1991, pues luego de ese libro publicó dos novelas incluso traducidas al castellano: Glamorama (1998) y Lunar Park (2005) así que el desarrollo posterior de Ellis no necesita adivinarse. En todo caso, Gutiérrez debió aclarar que no ha leído las últimas novelas y por eso desconoce, por ejemplo, que en Lunar Park existe un diálogo interesante con American Psycho.

Dice Gutiérrez: "Con los años he leído mucho más, soy menos ignorante. He seguido durante años leyendo los textos fundamentales de la novela desde sus orígenes. Pero he mantenido una concepción cuyo núcleo es marxista, materialista. Incorporo, además, otras corrientes de pensamiento, y echo mano de todas mis lecturas, de distintas disciplinas, que pueden ayudar a iluminar el texto.

Etiquetas: , , , , ,

Encuesta resultado: Rivera Martínez

6.24.2007
Carátula de Cuentos completos de Edgardo Rivera Martínez publicada por Alfaguara. A ver si se animan las sucursales a llevarse este libro a sus países. Fuente: Santillana

Vaya si tiene fanáticos (¿o debería decir "eficiente fanático" en singular?) Edgardo Rivera Martínez quien desde el viernes, luego de estar bastante bajo en la encuestra, recibió un empujon definitivo que le dio el triunfo inobjetable en la encuesta de Moleskine Literario (con el 49%, casi 200 votos él solo, lo que constituye un récord en este blog) sobre qué autor latinoamericano debería internacionalizarse. En fin, creo que el resultado, aunque extrañamente abultado, hace justicia a un escritor que tiene talento indudable y que podría muy bien tener mejor suerte en ediciones internacionales. Por lo menos, ya publica en Alfaguara Perú, sólo es necesario que las demás sucursales se animen. Detrás de él quedaron el recientemente homenajeado Oswaldo Reynoso (11%) y Miguel Gutiérrez (8%).

¿Qué debemos pensar de que los primeros tres puestos sean para peruanos? Nada, sólo un dato concreto -y obvio- sobre la nacionalidad de la mayoría de votantes. Pero para mí, lo realmente interesante de esta encuesta es el lugar expectante que logró Juan José Saer, el narrador argentino fallecido hace unos años y que consiguió hacerse de un 6%, sacándole el doble de ventaja a casi todos los demás latinoamericanos. Sí, creo que Saer es un escritor excelente y no puedo estar más de acuerdo con esos votantes. Aún no me explico por qué un autor como él, pese a haber obtenido premios como el Nadal, no ha tenido la suerte de otros como Sergio Pitol o Ricardo Piglia. Sin embargo, en literatura nunca es tarde y como lo ha dicho Mario Vargas Llosa en la entrevista en "El Dominical", la verdadera encuesta es la que realiza el tiempo.

Etiquetas: , , , , , , , ,

Miguel Gutiérrez

6.18.2007
Miguel Gutiérrez. Foto: Karen Zapata. Fuente: Perú21

Hoy a las 6:30 de la tarde, en La Casona de la Universidad Mayor de San Marcos, se presenta el libro de ensayos (1966- 2007) de Miguel Gutiérrez El pacto con el diablo (Ed. San Marcos, 2007). Por tal motivo, aparece una excelente entrevista al autor, debida a Gonzalo Pajares, en Perú21.

Haciendo una valoración crítica de sus anteriores ensayos, el autor dice: “Soy consciente de que, hasta mis ensayos de los años 80, puse el acento en el debate de ideas, en los esclarecimientos ideológicos y políticos. Claro, sin dejar de lado los aspectos formales y estructurales de los textos. Sin embargo, en los últimos 17 años, he puesto énfasis en la dimensión del placer que produce leer una obra. En cualquier caso, en ambas etapas, hay una tercera intención: deseo suscitar en el lector el amor por la literatura”.

Asimismo, también se cuestiona si son compatibles las posturas ideológicas con la escritura de las novelas: “me he planteado esa interrogante porque durante mi práctica política empecé unas 10 novelas y no terminé ninguna. ¿Son compatibles la novela y el socialismo? Me parece que no. ¿Por qué? En toda novela hay la representación de un mundo problemático, cuya solución es un enigma. En cambio, en la estética del realismo socialista -cuyas historias pueden ser interesantes como crónicas o epopeyas- hay una solución para todo: el bien triunfa sobre el mal. La realidad no es tan simple.”

Etiquetas: , , ,

Gutiérrez ensayista

6.03.2007
Miguel Gutiérrez. Fuente: Omni-bus.

Y ya que hablamos de ensayos de escritores, en el diario "Correo" de hoy se comenta la publicación de un libro que reúne ensayos literarios de Miguel Gutiérrez, bajo el título: El pacto con el diablo (editorial San Marcos). Confieso que de la obra de Miguel Gutiérrez, siempre me ha parecido su punto más flaco sus ensayos: mal escritos, superficiales u obvios, lastrados por información prescindible y bastante desactualizados. No es ésa, sin embargo, la opinión del comentarista, quien los considera: "artículos literarios tan eruditos, rigurosos y panorámicos, como inspiradores y vitales". Bueno, ante tanto entusiasmo no me queda más que releerlos. Ya les cuento.

Advierte la reseña: "(...) a diferencia de lo que muchos puedan pensar, Gutiérrez no es meramente un escritor politizado, es, además de consecuente y genial hacedor de ficciones, un lector prolífico a través de quien las tramas, los personajes y las anécdotas literarias de los maestros de la literatura occidental se nos develan cercanas y asequibles".

Por otra parte, en esos ensayos Gutiérrez se refiere también a las novelas que se ocupan de la violencia política (que el comentarista llama "guerra interna"): "Reconoce la importancia de su estudio e indaga en las tensiones que se inscriben en textos como Guerra a la luz de las velas de Daniel Alarcón, La hora azul de Alonso Cueto y Un beso de invierno de José de Piérola. Asimismo, estudia títulos inéditos o poco conocidos como Ciudad enferma, Veinte años de vida en diez minutos de Rafael Inocente e Incendiar la ciudad de Julio Durán".

Etiquetas: , , , , , , ,

Miguel Gutiérrez

5.12.2007
Miguel Gutiérrez. Fuente: Biblioteca Nacional del Perú


Este lunes 14, a las 6 p.m., le será entregado el Premio "La Casona" al novelista y ensayista Miguel Gutiérrez en reconocimiento a su trayectoria literaria y profesional. El premio fue instituido para honrar a las personalidades que han enriquecido, a lo largo de su vida, la cultura nacional en los diferentes ámbitos del conocimiento, las ciencias y las artes.

Un amigo me mostró la invitación al evento. Me he divertido mucho con una frase que aparece ahí y se presta a confusión: "Por sus méritos literarios y personales" ¿Es que ahora San Marcos decide premiar a alguien por ser no sólo escritor sino, además, "buena persona"? Al menos eso se deduce de la invitación. Felizmente, la nota de prensa es más específica y elimina la ambiguedad. Felicitaciones a Gutiérrez.

Etiquetas: , , ,