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Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Souvenirs anacrónicos

Souvenirs maoístas. Fuente: getty daylife

El domingo 3 de agosto, mientras estaba rumbo a España para asistir al curso en "El Escorial", apareció una reseña mía a la reedición de Un mundo dividido: La generación del 50 en el suplemento "El Dominical". La titulé, sin ningún deseo de ser sutil, "Un artefacto literario anacrónico". Les dejo aquí el enlace y coloco también la reseña completa.

No existe nada malo en escribir críticas literarias o reseñas de libros desde una ideología determinada; pero hacerlo desde una posición doctrinaria puede resultar un esfuerzo inútil. Un mundo dividido es, sin duda, el libro de ensayos* más comentado de Miguel Gutiérrez, aunque no parece haber sido el más leído, por lo que esta reedición resulta una estupenda oportunidad para acercarse críticamente a un autor que, para muchos, representa la reserva moral e intelectual de la literatura peruana. El mismo Gutiérrez ha declarado con justicia en varias entrevistas, y en el prólogo escrito para esta edición, que sobre él existen demasiados prejuicios y que se lo valora entusiasta y ciegamente -eso no lo dice él, es mi impresión- o se lo desdeña sin argumentos literarios sólidos. Leer Un mundo dividido después de veinteaños de su aparición es un buen pretexto para acercarnos al pensamiento (y luego a la obra) de un autor importante para el país, sobre todo por su ascendencia en varias promociones de escritores peruanos.

Estos ensayos, que se inscriben en la doctrina marxista, están escritos, según propia confesión, por alguien que piensa que el mundo está dividido entre aquellos que defienden un viejo régimen burgués y aquellos que ven en la "lucha popular" (en el libro varias veces se alude a Sendero Luminoso y aAbimael Guzmán como paradigmas de esa lucha) la posibilidad de establecer un nuevo orden. Lo que busca el libro, específicamente, no es solo calibrar el aporte de los miembros de la Generación del 50 a la literatura nacional, sino asimismo estudiar y calificar las "producciones espirituales y lasformas de conducta" de los miembros de esta generación.

Gutiérrez acepta queno pretende ser un crítico imparcial y se muestra dispuesto a comentar abiertamente la calidad de la obra de los autores seleccionados, sin por ello dejar de subrayar la relación (subsistente en algunas de sus obras e incluso en sus actos públicos, como el hecho de que él consiente premios del Estado) de estos autores con su sociedad, y también, si cabe, con su praxis política y su compromiso social. Es imposible abarcar en una reseña los diversos aspectos tratados en el libro y discutirlos seriamente. Para ese análisis crítico habría no solo que empezar por las conclusiones del autor, sino discutir los errores conceptuales (como, por ejemplo, cuando sostiene inexplicablemente que existen ficciones que "falsean" la realidad y otras que no) con los que sustenta sus ensayos. Sin embargo, creo que cualquier lector más o menos instruido descubrirá que el mayor error del libro, al menos en lo que respecta a la narrativa, está en creer que los personajes de las novelas son, antes que individuos, estados de clase, símbolos o, peor aún,alegorías. Así las cosas, si el teniente Gamboa en La ciudad y los perros es un personaje honesto, entonces la novela es implícitamente pro-militaristaporque Gutiérrez es incapaz de separar la honestidad del personaje Gamboa con la clase (o casta, como dice él) a la que supuestamente representa. Ese error de lectura, en concreto, parte de un principio superior que es el principio rector del marxismo literario: que los libros son todos obras alegóricas y los personajes no son individuos contradictorios o sutiles, sino representantes de sus clases sociales. Esa idea originó novelas fallidas como El sexto, de José María Arguedas, donde cada personaje perdía su individualidad y representaba una categoría social (sin hablar de lasnovelas del mismo Miguel Gutiérrez y sus personajes estereotipados yconvencionales). Pero originó sobre todo una crítica literaria incapaz deaceptar que las obras artísticas no son un reflejo limitado de la realidad,y menos aún de una tesis sociológica o antropológica, sino la obra compleja,sutil y sofisticada de un creador que debe reinventar el mundo en cada nuevolibro (por ello, Vladímir Nabokov llamaba "cuentos de hadas" a las novelas).

Cada uno de los ensayos de Un mundo dividido busca rastrear conflictos declase (aludiendo a ellos como "implícitos" y ajenos a la voluntad del autor) en las obras analizadas, convirtiendo la lectura en un pretexto paraanunciar sus doctrinas y sus posiciones políticas (como queda de manifiesto en las digresiones, muchas de ellas panfletarias, dedicadas a los partidos políticos que surgen de algunas lecturas como, por ejemplo, la de Historia de Mayta). Es cierto que la obra de los autores que se adscribieron voluntariamente almarxismo sí puede ser leída como alegoría de las clases sociales, pero es complicado y siempre arbitrario leer así novelas más complejas. No todas las novelas son parte de un "mundo dividido" entre buenos y malos, o habría que decir específicamente entre el Bien y el Mal, como está dividido eclesiásticamente el mundo narrativo del propio Miguel Gutiérrez.

Los que han visitado las calles de las antiguas ciudades comunistas, Berlín, Moscú, Praga, se habrán encontrado con esas ferias en las que se exhiben souvenirs de las viejas repúblicas del Este: pines, chalecos, botas, cantimploras, banderolas, cascos, casacas, etc. A veces incluso te ofrecen unas pistolas sin municiones que parecen extraídas de películas sobre laKGB. Si es cierto que "el ser determina la conciencia", como dicta el marxismo, abruma ver hoy a Miguel Gutiérrez, el otrora luchador contra el"antiguo orden", figurando en la página de sociales de El Comercio, acariciado por los críticos que él llamó "carlistas", alabado en todas las páginas culturales que él calificó de "mafiosas", y hasta publicado con gran felicidad suya por una editorial transnacional que él calificó siempre de"enemiga de clase" e imperialista; abruma en particular el contenido ideológico o las alabanzas a un grupo de asesinos que se escudaron bajo una supuesta "guerra popular" y que hacen de este libro un artefacto literario anacrónico como aquellas baratijas que se venden en las calles de los países ex comunistas, considerando al propio Miguel Gutiérrez determinado por su nueva conciencia. Y si es cierto que este libro pretende defender esa necesidad de leer la obra y analizar la praxis política del autor parabuscar una coherencia, tendremos que decir que, a estas alturas, las propiascontradicciones de Gutiérrez le han demostrado que, ni en la vida ni en las novelas, los personajes representan alegorías. Son tan solo individuos que actúan según el contexto que les tocó vivir.

**En realidad, se trata de la introducción a una investigación universitariaque luego se independizó y pasó a mayores.*


Hasta el momento, los comentarios que ha tenido esta reseña han sido más bien decepcionantes (aunque no esperaba demasiado). Por una parte, Javier Ágreda apela en una Lista de Literatura al hecho anecdótico de que la crítica marxista es anterior al mismo Miguel Gutiérrez y declara que, en todo caso, los personajes de Alonso Cueto y Alfredo Bryce Echenique son más "estereotipados y convencionales" que los de Miguel Gutiérrez. ¿Y eso qué tiene que ver con la reseña, me pregunto? Siempre he creído que cuando no hay modo de debatir argumentos con otros argumentos, se apela a comparaciones y ejemplificaciones, que siempre son subjetivas y pueden extenderse al infinito. Por otra parte, un atrabiliario blogger (que no teme dejar pasar -y provocar- insultos en sus comentarios, por lo que no enlazaré su blog porque en Moleskine no avalo blogs sin moderación) se me llama "individualista dogmático" sin especificar dónde radica mi dogmatismo, y se defiende el libro de Gutiérrez con la falacia de que fue "marginado" por el establishment y que sus pariente murieron en la cárcel. Si buscar comparaciones es un nivel bajo de argumentación, defender a un autor por datos biográficos y solidaridad política es el grado cero de cualquier discusión. Por otra parte, aquel blogger termina declarando peligrosamente que el libro mantiene su actualidad porque "las condiciones no son acaso las mismas que ocasionaron todo esta enormidad de situaciones difíciles para los peruanos". Si el blogger hubiera leído la reseña objetivamente, sabría que lo que sostengo es que lo que hace anacrónico el libro no es el contexto que lo produjo sino el dogma que defiende. Las nostalgias terroristas de ese blogger, que coinciden con la de otros escritores vinculados a Narración y algunos blogger exiliados que pululan por ahí, solo subrayan el anacronismo que significa querer imponer dogmas políticos a escritores que, como yo, creemos en la libertad del individuo y su obra creativa.

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6:50 p.m.

Ivan: Hay un texto bastante simpático (y bueno) de Sartre, sobre el marxismo y la crítica marxista. Se llama (valga la ironía), "Desmilitarizar la cultura", en donde critica abiertamente a la URSS por censurar los libros de Kafka. Apela Sartre a leer a Kafka desde el marxismo, claro sin buscar símiles clasistas en sus textos, sino entender el humanismo en esos mismos libros. Interesante, porque finalmente Sartre buscaba entender esa totalidad compleja del ser humano con una base marxista propia, creo, para nada anacrónica.

Como para tampoco decir que el marxismo es anacrónico porque sí (que no creo sea tu caso, pero algún lector distraído podría asumirlo).

Saludos    



10:57 a.m.

"por lo que no enlazaré su blog porque en Moleskine no avalo blogs sin moderación"

eso parece mas un pretexto para la censura. moderar o no moderar un blog puede ser subjetivo.

felicitaciones y solidaridad por el censurado programa vano oficio. se sabía que además de búfalos, los alanistas eran tremendos asnos.

el cambio de horario, hace un año de los programas culturales del 7( de 11:00 pm los pasaron a las 11:30 pm) era ya una grosera invitación de los alanistas para que los realizadores de dichos espacios renuncien al canal de todos los peruanos.

saludos y a no censurar.    



11:04 a.m.

Hola, dos preguntas:

1.- ¿Cómo se llama esa Lista de Literatura para leer directamente los comentarios de Javier Ágreda?

2.- Dices que las comparaciones y ejemplificaciones de Ágreda bajan el nivel de la discusión porque abandonan los argumentos. Quizá quieras sugerir que este crítico justifica un defecto de la escritura de Gutiérrez con el hecho de que todos los demás lo comenten también.
Sin embargo, ¿cómo reconocer que tal personaje es estereotipado (porque representa una categoría social) si no es a partir del contraste y las analogías con otros personajes de las obras de ese mismo autor o sus contemporáneos? se reconoce al personaje estereotipado porque otros textos sí ofrecen una imagen compleja y sutil del mismo ¿la crítica literaria no se sustenta acaso en una serie infinita de comparaciones para destacar aquello que es valioso?    



1:05 p.m.

Hay algo con lo que no estoy de acuerdo de lo que dices. O sea para empezar me parece que tu comentario del libro se detiene demasiado en un aspecto que no se si es lo mas importante, o sea, despues de leer tu critica no me da ganas de leer el libro y mas bien una buena critica (negativa o positiva del libro) deberia hacerme ir corriendo a comprarmelo. Parece que exorcisas algo personal, siento que en el fondo defiendes tu propia vision de la literatura, digamos ajena a toda ideologia y esta bien, pero reduces el libro a eso y dudo mucho que eso sea todo lo que ese libro tiene que ofrecer. yo creo que cualquier producto cultural (literatura, musica, arte) pertenece a un entramado social, porque es hecho por individuos y no por maquinas y aunque tu te sientas veneciano, eres peruano y alguien deberia decir porqué un peruano se quiere sentir veneciano, qué refleja eso, que ausencias, que necesidades. Los personajes son contradictorios, de hecho, la vieja critica marxista puede ser ciega porque a veces pretende encasillar y parametrar a los personajes, pero eso no quita que una obra sea un producto que le pernece a unas condiciones de existencia que la hacen posible. por mas que escribas sobre hombres rana en la luna, si lo escribes desde el peru por algo sera no?
digo esto porque siento que seria interesante que hables tambien del libro desde una perspectiva mas global, o sea, personalmente a mi me parece anacronico calificar las obras como "buenas" o "malas", "fallidas" o sea, eso pertenece a una epoca que ya fue, la buena critica creo que no esta preocupada por eso, sino por descubrir el hilo que vincula esos textos a su tiempo, por entender la complejidad en la que surgen. los libros no estan solos, sino acompañados de su contexto, sino uno cae en un clasico problema que ha vivido la cultura en el peru, sobre todo la mas moderna: la de importar esteticas sin contextos.
no se, es mi opinion personal. yo creo que toda obra si es alegorica, voluntaria o involuntariamente. no importa quien es miguel gutierrez, solo di que hace posible que haya aparecido un libro como ese que ha escrito. en fin.

Luis    



9:33 a.m.

No esperabas gran cosa con respecto al debate que generaría tu artículo. Bueno, déjame decirte que tu artículo no es gran cosa. Los argumentos expuestos ahí son refutables y no dejan de parecerme poco transparentes; ya que dices defender y creer en la libertad del individuo y su obra, pero saltas con indignación constante e irascibilidad cuando se reeditan obras de intelectuales que piensan diferente a ti. Además, el mismo Gutiérrez ha ido cambiando lo de su postura maoísta.
Y me parece injusto que rara vez lo elogies, incluso cuando es publicado por Alfaguara te sirve de pretexto para ironizar y mostrar lo paradójico de su discurso.
Yo creo más en el equilibrio y en la libertad del individuo y su obra, pero también creo en el derecho que tienen todos en producir lo que les plazca sin importar si discrepamos con el autor del escrito.    



11:33 a.m.

Héctor:

y si son tan fáciles de refutarlo, ¿por qué no los refutas en vez de aludir, por enésima vez, a mi supuesta enemistad con Gutiérrez?

Por último, si fuera cierto (lo que niego rotundamente) que yo odiase a Gutiérrez y por eso escribí ese artículo, ¿en qué modifica eso lo que dije concretamente?

Nadie habla del artículo sino de mi relación con Gutiérrez. Por eso estoy decepcionado del nivel de personas como tú, comentarista llamado Héctor, incapaces de subrayar las ideas y discutirlas en vez de ver motrivaciones personales en todo...

IVAN    



3:15 p.m.

Bueno, tú no ayudas a que la gente crea que a ti te importa el debate de ideas. Es cierto que te la pasas criticando a ciertos intelectuales peruanos mientras a otros prácticamente todo lo que hacen te resulta elogiable (por ejemplo Vargas Llosa).
Me va a disculpar pero más que ciertos comentaristas, usted parece ser quien contribuye a la imagen de una persona con motivaciones personales y no tanto con argumentos de peso.    



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