MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

¿Quién es Joe Meno?

3.12.2009
Joe Meno, Tobías Wolff y Jhumpa Lahiri, finalistas. Fuente: papercuts

Joe who? se pregunta el blog The Paper Cuts al reseñar el muy prestigioso Story Prize de este año, que tuvo como finalistas a Tobias Wolff, Jhumpa Lahiri y el desconocido Joe Meno. Al final el premio fue a dar a Wolff y su colección de relatos Our Story Begins pero la pregunta sigue dando vueltas: ¿Quién es ese Meno que terminó compartiendo honores ni más ni menos que con dos monstruos del género corto como Wolff y Lahiri? Gregory Cowles responde su propia pregunta y lo declara como an indie filmmaker competing for best picture against the big Hollywood studios. Ojo que a veces, aunque solo a veces, esas películas dan el golpe. Habrá que seguir la trayectoria de este Meno.


Joe who? you’re asking.

Wolff and Lahiri are household names, to the extent any writer can be, but despite six books and inclusion in the Barnes & Noble “Discover Great New Writers” program, Meno remains something of a cult phenomenon: a Chicago kid who hangs out with artists and musicians and who used to write a column for Punk Planet magazine. At the Story Prize ceremony, he was like an indie filmmaker competing for best picture against the big Hollywood studios: “Demons in the Spring,” his nominated collection, was published by the small press Akashic Books (as opposed to Knopf for Lahiri’s and Wolff’s), and “Frances the Ghost,” the story he read, originally appeared in TriQuarterly (as opposed to The New Yorker for Lahiri’s and Wolff’s). His odds, in other words, weren’t great.

But he had a blast. “Honestly,” he said in a telephone interview a few days later, “just sharing the stage with those two was a high point in my career.” During the Q. and A. with Dark after his reading, Meno offered some feisty, thoughtful opinions about the state of publishing, and praised Akashic for allowing him such control over his book, down to font selection and the paper that lines the inside covers. “I wanted it to be an art object,” he explained. “I really saw it as the anti-Kindle.” When Dark asked him about the book’s illustrations — by 20 different artists and designers — Meno said that he had learned a lot from visual artists and sometimes preferred their company to that of writers. “They’re not as lugubrious or brooding,” he said. “They don’t talk about the work in progress, they just do it.”

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India, adiós al exotismo

2.11.2009
Escena de la película Slumdog Millonaire basada en novela de Vikas Swarup. Fuente: wikipedia

La estupenda novela ¿Quién quiere ser millonario?, de Vikas Swarup, convertida en una interesante película inglesa de Danny Boyle titulada Slumdog Millionaire, es solo la punta del iceberg de lo que está ocurriendo con la literatura de la India. No sé si realmente la India ha dejado de ser un territorio exótico para la mayoría de nosotros. Pero lo que sí es un hecho obvio es que, más allá del exotismo nacionalista que le exigen ciertos lectores y editores, los autores indios han aprendido a representar su país desde diversas perspectivas y universos. Pluralidad, ese es el nombre de la buena literatura actual. Tanto aquellos que viven en su país como aquellos que han hecho su carrera en Inglaterra, los escritores de la India están escribiendo obras extraordinarias que han tomado por asalto las mesas de novedades de España. Así deja constancia Mercedes Monmany en ABCD las letras. Empieza hablando de Adiga, el reciente premio Booker, y su Tigre blanco:

Siete serán las cartas que Balram Halwai, el protagonista de Tigre blanco (Miscelánea), la novela del autor indio Aravind Adiga que se alzó con el último y prestigioso Premio Booker, le dirige al primer ministro chino Wen Jiabao, de visita en Bangalore con el propósito de reunirse con un grupo de empresarios que le relatarán las claves del «milagro económico indio». Unas cartas escritas siempre a medianoche, como aquella legendaria del 15 de agosto de 1947 en que Jawaharlal Nehru proclamó, desde el Fuerte Rojo de Delhi, la ansiada y largamente esperada independencia de India. Para narrarle la verdadera historia del boom económico indio, que los ha conducido a un fabuloso desarrollo como país, Balram se ofrece a sí mismo, y a la turbulenta historia de su vida y de su país, como ejemplo. Esa India que le ha permitido a alguien como él, gracias a oscuros pactos con el diablo, lograr una insólita ascensión social «desde las tinieblas hasta la luz». Salir de los anónimos subsuelos que se esconden bajo los imponentes edificios de los barrios residenciales de Delhi, donde vive la nueva burguesía del high tech, habrá sido a costa de lo más siniestro e inconfesable: corrupción, traición, robo... y asesinato (...) Un joven representante de una de las más poderosas literaturas emergentes de nuestros días, la angloindia -o la india, sin más-, que sería el cuarto autor de esa procedencia en alzarse con el Booker Prize, tras Salman Rushdie, Arundhati Roy y Kiran Desai (El legado de la pérdida, Salamandra), hija de la célebre Anita Desai.

A partir de ahí, Monmany abre el abanico de temas y autores de India que están alimentando la literatura contemporánea:

Historias de regresos y confrontación con pasados que hay que reintegrar de nuevo: ahí estaría la excelente novela La cámara de los perfumes (Alianza), primera obra, de raíces autobiográficas, del periodista y editor Inderjit Badhwar, en la que el protagonista retorna a India con motivo de la muerte de su padre, mientras rememora sus años de Universidad en EE.UU., en la década de los 60, cuando su identidad india le confería un estatuto semiheroico entre estudiantes devotos de Ginsberg y Marcuse. Confrontación con un pasado de luchas revolucionarias que otro de esos típicos personajes deseosos de borrar las huellas de su identidad -personajes que tanto abundan en las creaciones del mestizo Hari Kunzru, hijo de británica e indio y autor del éxito mundial El transformista (Alfaguara)-, compondría en Mis revoluciones (Alfaguara). Pero también conoceremos viajes problemáticos al pasado, esta vez desde el frenético mundo urbano, representado por megalópolis como Mumbai o Delhi, hasta unos orígenes rurales, extremos que en India significan fracturas planetarias. Así lo narrará S. Shankar en una novela aparecida estos días: El viaje no ha terminado (La Otra Orilla). En ella, Gapalakrishnan, funcionario jubilado de Nueva Delhi, regresa a su pequeña localidad del sur de India para hacerse cargo de un importante puesto simbólico: el de patriarca de su estirpe, vacío tras el fallecimiento de su padre. Otra importante primera novela, la de Selina Sen (Un espejo florece en primavera, Siruela), tendría como trasfondo argumental las muchas veces violentos conflictos interculturales producidos tras la partición de 1947, que separó India de Pakistán, y de nuevo a Bangladesh como Estado independiente en 1971, provocando la mayor migración en la historia del subcontinente asiático. Aunque otro centro neurálgico y narrativo que se repetirá estos últimos años es ese monstruo fascinante constituido por la gigantesca ciudad de Bombay, o Mumbai, como es llamada ahora. Una vorágine fabulosa que va desde las estrellas rutilantes del Bollywood local o los fastuosos hoteles de factura colonial, hasta la más pavorosa e inimaginable pobreza y marginalidad de los sórdidos y atestados barrios de desheredados que circundan obscenamente ese mundo de lujo y refinamiento. Así lo narrarían la monumental y genial obra de Suketu Mehta Ciudad total. Bombay perdida y encontrada (Mondadori); el no menos grandioso thriller de uno de los más relevantes autores indios de nuestros días, Vikram Chandra (Juegos sagrados, Mondadori), o la excelente e innovadora concatenación de historias, verdadero alegato contra cualquier tipo de fanatismo religioso, de otro de los más celebrados jóvenes escritores actuales, Altaf Tyrewala, autor de Ningún dios a la vista (Siruela). Una megalópolis que también serviría de turbulento decorado para la novela ¿Quién quiere ser millonario?, de Vikas Swarup (Anagrama), en la que se ha basado la película Slumdog Millionaire.

Y finalmente, en este recuento en el que solo extraño alguna novedad de Vikram Seth (autor de dos novelas extraordinarias: la tolstoiana Un buen partido y esa pequeña joya sentimental titulada Una música constante), menciona a dos pesos pesados: los exitosos Jhumpa Lahiri y Rushdie:

Dos obras de dos de los principales autores angloindios del momento aparecerán próximamente en nuestra lengua: la última y esperada novela de Salman Rushdie, La encantadora de Florencia (Mondadori), en la que su autor emprende el viaje que llevó a Marco Polo hasta el Kublai Khan, pero de forma inversa, con la invención literaria de un indio que sale al encuentro de Europa. Y, en Salamandra, unos sutiles y magníficos relatos (Unaccustomed Earth) de la neoyorquina Jhumpa Lahiri, nacida en el seno de una familia bengalí. Un libro sobre ese tipo de pequeños detalles escapados de los clichés habituales o, si se prefiere, de ese «exotismo de pacotilla», como lo llama Rushdie.

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Bolaño, otra vez en el top Five

12.04.2008
10 best books of 2008 covers. Fuente: NYT

El romance entre Roberto Bolaño y el The New York Times sigue viento en popa y no parece tener cuándo acabar. En su lista reducida a The 10 Best Books of 2008, la lista más influyente de la literatura norteamericana, aparece en el honrosísimo cuarto lugar, es decir dentro del Top Five de libros de Ficción, con la novela 2666. Es el único traducido, además, compartiendo honores con monstruos literarios como el fenómeno O´Neill, la nóbel Toni Morrison, la existosa Jhumpa Lahiri y la curiosa celebridad Millhauser. Aquí la lista entera:

DANGEROUS LAUGHTER: Thirteen Stories By Steven Millhauser

A MERCY By Toni Morrison.

NETHERLAND By Joseph O’Neill.

2666 By Roberto Bolaño.

UNACCUSTOMED EARTH By Jhumpa Lahiri.

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Jhumpa Lahiri, premio Frank O´Connor

7.08.2008
Jhumpa Lahiri Foto: Angela Jimenez/ The New York Times

Simplificación administrativa: el jurado del premio de cuentos Frank O´Connor decidió cortar por lo sano, no presentar una shortlist y declarar una colección de relatos de Jhumpa Lahiri como la ganadora absoluta del concurso dada la altísima calidad, que le sacaba varios cuerpos de entaja a los demás, de su libro. Se lleva 35,000 euros dice The Guardian:
The judges - Granta fiction editor Rosalind Porter, Cork City chief librarian Liam Ronayne and Irish Times Literary correspondent Eileen Battersby - were immediately and unanimously convinced the book should win. "With a unanimous winner at this early stage we decided it would be a sham to compose a shortlist and put five other writers through unnecessary stress and suspense," explained the award's director, Pat Cotter. "Not only were the jury unanimous in their choice of Lahiri's Unaccustomed Earth as the winner, they were unanimous in their belief that so outstanding was Lahiri's achievement in this book that no other title was a serious contender." Lahiri will now travel to Cork to be presented with the award at the end of the Frank O'Connor International Short Story festival on September 21 - the day when the prize was originally scheduled to be revealed.

La nota dice algo más sobre Unaccustomed Earth :
In what will be a shock to writers and publishers, Lahiri's collection of eight stories examining different aspects of the Bengali migrant experience has seen off authors including Booker winners Anne Enright and Roddy Doyle. But the book is already a publishing sensation: published this spring, it went straight into the New York Times's fiction charts at number one. It is an unprecedented feat for a short story writer which the paper compared to "a comet landing", so rarely does a serious writer make this kind of commercial impact. Indeed, unusual success has been the hallmark of her career since she published her first book of stories, Interpreter of Maladies, in 1999, winning the Pulitzer prize and selling 600,000 copies - another very rare feat.

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Junot Díaz entrevistado

5.03.2008
Junot Diaz. Fuente: Josh Reynolds for The Boston Globe

El premio Pulitzer a Junot Díaz por The Brief Wondrous Life of Oscar Wao solo reafirma algo que, hace años, se percibe en la literatura norteamericana: la literatura post-colonial o post-nacional tiene una enorme influencia en la crítica literaria de ese país. Ya en el 2000 Jhumpa Lahiri lo consiguió con Interpreter of Maladies, ahora lo consigue Junot. Así lo demostró, además, la gran cantidad de escritores de esa tradición mencionados por Granta en su número dedicado a la nueva ficción en EEUU (entre los que apareció Daniel Alarcón). Eduardo Lago entrevista a Junot Díaz con respecto a su premio. Dice sobre el Pulitzer:
Aparte de una enorme satisfacción personal, espero que arroje algo de luz sobre los escritores latinos de EE UU, que en mi opinión son ciudadanos de segunda en la república de las letras norteamericanas y latinoamericanas

Y sobre la tradición literaria latina en EEUU declara:
Creo que está todavía por surgir. Constituimos un canon disperso. Están los chicanos, los escritores de Nuevo México, los caribeños. Yo hablaría de textos, más que de escritores. [menciono] Family Installments del puertorriqueño Edward Rivera; ... y no se lo tragó la tierra, del chicano Tomás Rivera; Nuestra casa en el fin del mundo, la primera novela de Óscar Hijuelos, para mí la mejor; Soñar en cubano, de Cristina García; Una casa en la calle Mango, de Sandra Cisneros. El mejor de todos nosotros es Francisco Goldman.

Por otra parte, al compartir con La fiesta del chivo al personaje central (el dictador Trujillo), es imposible que no establezca una comparación:

Es cierto que es un tema sobresaturado. En Santo Domingo, si se lo nombras a un escritor, sale corriendo. Nadie quiere un libro más sobre Trujillo. Sólo que a mí me parecía que después de tanto escribir sobre el tema, seguía fallando algo esencial. Es muy extraño. El problema es que el guión que proporciona la figura de Trujillo es tan fuerte que si escribes sobre él te conviertes sin darte cuenta en su secretario. Le pasó incluso a Vargas Llosa. Como novela, La fiesta del Chivo es irreprochable, y, sin embargo, cuando la leí me dejó mal sabor de boca, porque me di cuenta de que a Trujillo le hubiera encantado, porque perpetúa el mito. Yo intento interrumpir el ritual celebratorio. El poder de Trujillo se perpetúa en las historias que se escriben sobre él. Mi libro trata de levantar una contrahistoria.

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