MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Danilo Kis esbozado

3.05.2009
Danilo Kis. Fuente: elmercurio

La editorial Acantilado empezó hace varios años la recuperación de un autor fundamental para la literatura europea del siglo XX, Danilo Kis, cuya Enciclopedia de los muertos fue publicada el año pasado. Poco a poco Kis ha ido ganando lectores y páginas de suplementos en los medios españoles. El fin de semana en la Revista de Libros de El Mercurio, Patricio Tapia escribió una excelente semblanza del escritor serbio a 20 años de su muerte:

En uno de los ensayos recogidos en su libro Homo poeticus, Danilo Kis apuntaba: "Lo que más detesto es la literatura que quiere ser minoritaria. No importa de qué minoría: política, étnica, sexual. La literatura es una e indivisible. Buena o mala. Se puede ser homosexual y no ser Proust; judío y no ser Singer. Minoría o no, eso no me interesa para nada. El argumento de mis libros es, para citar a Nabokov, el estilo. O viceversa: el estilo de mis libros es su argumento. Eso es todo". Por cierto, eso no es todo, pues en su caso la pasión por la forma no excluía la voluntad de abordar grandes temas históricos -algunos traumáticos o trágicos, como los estragos del nazismo o el estalinismo-, generalmente refractados en destinos anónimos y tragedias silenciosas que se hunden en medio de un desastre mayor o en la indiferencia. Una parte de su obra es de inspiración autobiográfica, como La buhardilla (y la bohemia de sus años de formación) o el ciclo reunido en Circo familiar (que gira en torno a la figura del padre desaparecido). Otra parte, sin embargo, tiene una apariencia más "documental", como Una tumba para Boris Davidovich o Enciclopedia de los muertos: conjunto de relatos de "vidas imaginarias" (según las llamó Marcel Schwob), en que se diluye la frontera entre la labor literaria y la investigativa, con instrumentos formales y técnicas de trucaje y apropiación, que tienden a disimular su complejidad poética y su trabajo estilístico. La fascinación de Kis por las estratagemas y conspiraciones que figuran en su cuentos (por ejemplo, el engaño que sufrió Edouard Herriot, primer ministro de Francia, en Una tumba para Boris Davidovich; o la larga narración sobre la elaboración y destino de Los protocolos de los sabios de Sión, con otro nombre, en Enciclopedia de los muertos) tuvieron un correlato más amargo en la conspiración en contra suya por parte de la Unión de Escritores de Yugoslavia, tras la publicación en 1976, de Una tumba para Boris Davidovich -donde exploraba fundamentalmente la época estaliniana, con sus revolucionarios de profesión y sus asesinos-, en que se le acusó de plagio. Este episodio finalmente lo llevaría al exilio voluntario en París, y Christian Salmon, en su libro Tumba de la ficción lo menciona como una "fatwa" que pasó inadvertida. Según Salmon, Kis, consideraba que "el escritor de ficción tenía el deber de ser un archivero o un escribano cuya tarea no consistía en recrear un mundo desaparecido, como en las novelas históricas, sino más bien en juntar sus ruinas, sus vestigios, sus restos..." y que Enciclopedia de los muertos revelaba la obsesión que lo impulsaba a escribir: salvar lo que está en trance de desaparecer.

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La enciclopedia de Kis

6.29.2008
carátula del libro. Fuente: boomeran(g)

Como ya comenté antes, la editorial Acantilado prometió publicar toda la obra de Danilo Kis y lo está cumpliendo. Luego de la extraordinaria Una tumba para Boris Davidovich, siguió la trilogía Circo Familiar compuesta por las novelas Penas precoces, El reloj de arena y Jardín, ceniza. Y ahora se viene Enciclopedia de los muertos, de la que aparece un apetitoso adelanto en el blog Boomeran(g) titulado "Simón el mago". Falta solo un mes para que aparezca por Madrid unos dìas. Ya saben qué es lo primero que compraré. Esto es lo que dice el blog sobre la nueva traducción de Kis:
Los seres humanos no son intercambiables. Así nos lo muestra Danilo Kiš, en estas memorables parábolas sobre la vida, el amor y la muerte. De su mano, el lector descubrirá una enciclopedia en la que se conservan, a través del tiempo y más allá de los secos y neutros datos registrales, los periplos vitales de un sinnúmero de muertos. En la enciclopedia de Kiš, nómina de lo excepcional cotidiano, conviven personajes anónimos y legendarios-un heresiarca contemporáneo de Jesús o los durmientes del Sura XVIII-, se reviven hitos seculares de la infamia-la muerte de un patriota, el singular destino europeo de un libro maléfico-y el pensamiento se proyecta hacia lo metafísico. Al cabo, en cada una de estas historias, habremos de reconocer lo que constituye nuestra auténtica, y no intercambiable, especificidad humana.

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I See Dead People['s Books]

5.06.2008
Los libros de Jefferson son "vistos" por los bibliotecarios videntes. Fuente: librarything

Gracias al blog de Ezequiel Martínez en la revista Ñ me entero de la existencia de esta alucinante página, creada por un grupo de nombre poco menos que extravagante ("I See Dead People['s Books]"), y que está dedicada a catalogar las bibliotecas personales de muertos célebres. Es cierto que abundan los escritores (ahí pueden encontrar qué tenía en su biblioteca Hemingway, Joyce, ee cummings, Karen Blixen, Scott Fitzgerald, Ezra Pound, Silvia Plath y hasta Danilo Kis) pero también hay músicos como Mozart, pintores como Rembrandt, políticos como Benjamin Franklin, intelectuales como Adam Smith y hasta la reina María Antonieta.

Y como todo esto, en realidad, trata de hacer redes y más redes, y compartir información hasta con los muertos, debo añadir que Ezequiel enlaza a su vez al blog de José Antonio Millán, donde leyó la nota.

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Kis reseñado

12.14.2007
Carátula del libro. Fuente: Acantilado

Al parecer, los de la editorial Acantilado van a cumplir sus promesa y publicar la obra completa de Danilo Kis. Empezaron con la extraordinaria Una tumba para Boris Davidovich y ahora continúan con Circo familiar que reúne tres libros del autor: Penas precoces, El reloj de arena y la famosa Jardín, ceniza. Sacando la cara por la calidad de las reseñas del ABCD las letras, Mercedes Monmany comenta esta trilogía del genial autor serbio.

Dice la reseña: "A lo largo de su obra, pero en especial de su ciclo novelesco Circo familiar (1972-1975), publicado ahora por primera vez de forma conjunta en nuestro país, y compuesto por las obras Penas precoces, Jardín, ceniza y El reloj de arena, Kis daría voz genial y poética, metafórica y espectral, a la gran figura ausente de su infancia: su padre, desaparecido sin dejar apenas huellas, salvo unos pocos documentos y unas fotografías («el único ajuar de mi infancia, la única prueba material de que alguna vez existió»). «Mi infancia y mi adolescencia -dirá- fueron atormentadas por esta desaparición. Esta desaparición de gente que constituye el núcleo de mi literatura es un fenómeno crucial del siglo XX». A través de la evocación lírica, ingenua, condensada en estremecedores y oníricos fragmentos que retrataban la vida de un niño solitario, sensible, fantasioso, que planea en los duros tiempos de la guerra y el hambre huir de su pueblo «hacia el mundo», nos adentramos, en lo que son las dos primeras novelas breves de la trilogía, Penas precoces y Jardín, ceniza, en el pasado de este niño, Andreas Sam, escritor precoz, marcado por un vacío y una ausencia fantasmal que no se puede llenar salvo con grandes dosis de imaginación. En los esbozos mentales de Andreas aparece como desdibujado un padre algo loco y estrafalario, acosado por el fracaso en sus negocios, que no pocas veces hace pensar en el quimérico soñador que era el padre, también judío, de «las tiendas de color canela» de Bruno Schulz, escritor al que Kis se sentía muy unido, lo mismo que a Borges.

Será en El reloj de arena, una de las mejores obras de Kis junto al magnífico collage o summa de una «posible» («todo lo que es posible ocurre», diría Kafka, citado por Kis) Historia de la Humanidad que era su Enciclopedia de los muertos, donde el hijo escritor recupera al posible personaje que fue su padre. Y lo hace mediante la absoluta libertad formal y temporal de la ficción, y mediante la simulación o imitación de un minucioso atestado judicial. Ese atestado judicial narrará la vida de un hombre, nacido bajo el Imperio Autrohúngaro y fugitivo de instantes cotidianos: en el restaurante New York de Budapest y por las calles de Trieste, Novi Sad, Subotica o Zagreb.

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Kis, Borges, Brodsky

9.17.2007
Carátula de la edición norteramericana de la novela.

Aunque Joseph Brodsky, en el prólogo al libro Una tumba para Boris Davidovich del serbio Danilo Kis (Acantilado), piensa que la acusación de "plagio" de Borges que pesó sobre este libro fue una forma de ridiculizar literariamente lo que no podían censurar políticamente, sin lugar a dudas existen muchas correspondencias entre Borges y Kis. La novela es un recuento de biografías imaginadas (a lo Marcel Schwob, un referente de ambos sin duda), aunque a Kis le preocupan las alegorías políticas y el humor negro que a Borges no le atraía. La prosa, sin duda, es bella y precisa en ambos casos. En la contratapa del libro, Acantilado ofrece publicar toda la obra de Kis. ¿Será cierto? Parece que no, porque mi ejemplar es la segunda edición (2007, la primera fue del 2006) y hasta ahora nada nuevo aparece del extraordinario narrador (aunque en Martáfora leí Laúd y Cicatrices, sus relatos póstumos) .

Joseph Brodsky en el prólogo dice algo sobre esta novela, centrándose en el lenguaje, que me parece admirable. Es un párrafo que me devuelve la alicaída fe en la literatura, luego de tantos viajes y encuentros literarios. Dice:
"Lo último que podemos decir de Una tumba para Boris Davidovich es que logra la comprensión estética allí donde la ética fracasa. Por supuesto, en un siglo tan agitado como el nuestro, el dominio del lenguaje apenas puede considerarse una garantía, pero al menos funda la posibilidad de una respuesta sin la cual los hombres están obligados a seguir siendo esclavos de su propia experiencia. Con este libro, Danilo Kis da a entender que la literatura es el único medio capaz de conocer aquellos fenómenos cuya magnitud, de lo contrario, adormece nuestros sentidos y escapa a nuestra comprensión".

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Danilo Kis

6.03.2007
Danilo Kis. Fuente: ProjektOR

Es curioso cómo sucede a menudo que se arma, sin saber de qué manera, una red invisible de contactos y coincidencias que terminan por convertir a un escritor hasta entonces oculto en un autor muy visible que todos queremos leer. Me ha sucedido muchas veces, y la última de ellas con el serbio Danilo Kis. Encontré hace un tiempo un librito suyo (Laúd y cicatrices, editado por metáfora) en "El virrey" y lo compré sin saber nada de él, guiado sólo por la contratapa (de algo deben de servir). Y esta semana me entusiasmó leer su nombre citado en el artículo que Guillermo Niño de Guzmán escribió sobre los ensayos de Coetzee. Pero aún más grande fue mi sorpresa cuando, minutos después, veía que Alvaro Matus realizaba un homenaje a Kis en "La Revista de Libros", a partir de la lectura de los cuentos de Una tumba para Boris Davidovich (Acantilado). ¿Cuántas veces más escucharé el nombre de Danilo Kis a partir de ahora? Muchas, muchas veces más, estoy convencido, hasta hacerse un imprescindible.

Dice Alvaro Matus: "El revuelo que causó Una tumba para Boris Davidovich fue mayúsculo. La Unión de Escritores Yugoslavos calificó el libro como "un collar de perlas robadas", acusando a Kis de plagiar a escritores tan diversos como Borges, Joyce, Mandelstam y Solzhenitsyn. Joseph Brodsky ha subrayado que "en un país pequeño la política se ejerce siempre a lo grande, sobre todo la política literaria". No es de extrañar entonces que los ataques recibidos por Kis hayan excedido los aspectos literarios, dejando entrever el nacionalismo y la intolerancia religiosa.Al año siguiente el libro fue editado en Estados Unidos, lo que ayudó a que el prestigio de Kis se propagara por todo el mundo. Harold Bloom lo incluiría más tarde en El canon occidental y Susan Sontag, gran difusora de la literatura centroeuropea, comparó su obra con la de Calvino y Bernhard. Cuando a Kis, sin embargo, le pidieron que definiera su genealogía literaria, dijo que venía de Borges y Bruno Schulz. Con el polaco comparte la imaginación exuberante, un poco caótica, y esos ambientes rurales, nostálgicos, pero muy vivos."

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