MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Bukowski disperso

1.28.2010
Bukowski. Fuente: elquirófanofractal

"Un regreso a la cerveza, la calle, John Fante, Chinaski y el humor de perros del más carismático de los perdedores", así llama Juan Pablo Bertazza en Radar Libros a la edición de Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, conjunto de textos dispersos de Charles Bukowski editado por Anagrama. Así explica la reseña este libro que yo jamás leeré, probablemente, pero podría comprarlo para dárselo a mi amiga Rosella di Paolo, la más (inexplicablemente) apasionada fan de este escritor mediocre que conozco:

En primer lugar, cabe decir que las obras que integran este volumen no son, en rigor, inéditas ya que provienen, en su mayor parte, de revistas literarias y prólogos de libros, aunque, efectivamente, la mayoría no se habían publicado en castellano. Lo otro, más allá de la aclaración técnica, es más bien una pregunta: ¿qué significa la palabra ‘inédito’ en el contexto de la obra de un escritor que parece haber quemado las naves de la escritura, agotando en seis novelas, miles de poemas y cientos de relatos breves todo lo que tenía que decir? ¿Qué significa leer los textos inéditos de un escritor que, como Bukowski, despierta la adicción de la papa frita (si leés una, leés todas)? Como un susurro después de un grito, como volver cuando parecía dicha la última palabra, estos ensayos y relatos vienen a decirnos, como al principio de esta nota, justamente, quién fue Bukowski como persona, es decir, como escritor. La carta de presentación de quien ya no está más entre nosotros. Y entre tanta autorreferencia, entre tanta poética –sus relatos tratan sobre el proceso de escritura de escritores a los que no les gusta hablar de su escritura ni tampoco de literatura en general, al igual que sus ensayos hablan y, al mismo tiempo, esconden lo que él se propone escribir–, lo que se vislumbra es, sobre todo, la inmediatez que pide, destila y propone la literatura de Bukowski. Una inmediatez que lo emparienta con la modernidad líquida, y con ese grupo beatnik que lo tomó como referente aunque a él le provocara una relación de amor/odio (en La escena de L.A. recuerda muchas de sus andanzas junto a ellos), pero sobre todo con el prolífico y fértil pesimismo de E. M. Cioran que recomendaba, de manera imperativa, “no reducirse a una obra; decir sólo algo que pueda susurrarse al oído de un borracho o de un moribundo”. Inmediatez en la escritura –artificial, retorizada, retorcida o no, poco importa–, pero inmediatez también en la lectura. A lo largo de todo este libro que reúne excelentes relatos –especialmente, Consecuencias de una larga nota de rechazo y Difícil sin música, que tiene una marca carveriana antes de Carver– y ensayos –especial atención merecen Un delirante ensayo sobre la poética y la condenada vida escrito mientras bebía media docena de latas de cerveza (altas), los Fragmentos de un cuaderno manchado de vino que aportan con toda la fuerza de su inmediatez el título al libro y En defensa de cierta clase de poesía, cierta clase de vida, cierta clase de criatura llena de sangre que algún día morirá–, Bukowski despotrica contra los escritores establecidos y cómodos, contra los profesores de literatura y contra todos aquellos que están obsesionados con la victoria (esto último es lo que le molestaba de Hemingway). Para Bukowski, el único éxito que valía la pena era poder conservar algo en el momento inmediatamente posterior al instante en que se perdió absolutamente todo. En una reseña que hace de una reedición de Artaud, acaso su escritor preferido junto a Céline y John Fante, Bukowski cierra la nota diciendo: “Cuando estás de capa caída, la lectura de algunas de estas frases te harán recobrar el ánimo para intentarlo de nuevo. Lo único que tienes que hacer es tocarlo”. En Conozco al maestro, excelente cuento dedicado a su admirado Fante, apunta hacia lo mismo: “Necesitaba leer algo que me ayudara a sobrellevar el día, a cruzar la calle, algo a lo que agarrarme”. La catarsis como discurso terapéutico, la literatura como un salvífico maletín de primeros auxilios que, necesariamente, debe ser frontal, conciso y absolutamente despojado de adornos y sinuosidades. Una dosis que apenas ingerida empieza a generar sus efectos. Acaso ésa sea la mayor virtud y el mayor defecto de Bukowski: saber que acaso no va a aportarnos mucho cuando estemos encaminados, saber que va a darnos todo –lo primero, lo esencial– cuando estemos perdidos.

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El cuarto de hora de Tony O’Neill

2.17.2009
Tony O´Neill. Fuente: blogofneworleans

¿Sabían uds. que existe una Generación Offbeat? No, tampoco yo. Entonces menos sabrán quién es Tony O´Neill. Para sacarnos la duda o la ignorancia, el ABC nos habla de este joven escritor neoyorquino, que será pronto traducido al castellano, y que según dice la nota deja como un escritor "dulce" al mismo Bukowski. Ya me imagino a los chicos de esa pastrulada llamada Marc el Loco reventando la web de Amazon para conseguir de inmediato libros de Tony. En el Perú, hace años que existe la generación Offbeat y ellos ni cuenta. Dice la nota:

Tony O’Neill es un joven y lúcido escritor estadounidense, casado con Vanessa y padre del pequeño Nico. Tony es ahora todo eso y mucho más, al situarse a la cabeza de la Generación Offbeat, como máximo representante y mejor ejemplo de lo que este movimiento literario significa. Pero antes de afianzarse en la cima del punk literario, O’Neill tuvo una convulsa existencia de drogas, alcohol y rock and roll. De hecho la literatura fue su mejor redención, la metadona narrativa que le salvó de morir víctima de una sobredosis durante su estancia de yonqui en Los Ángeles. Miembro de bandas como The Marc Almond Band o Kenickie, la música se convirtió en un arma de doble filo que le arrojó a un (con)sentido frenesí de extenuantes giras regadas con interminables fiestas. Se pasaba el día colocado hasta que Dan Fante apareció en su vida. “Es el escritor que mayor influencia ha ejercido en mí. La primera vez que leí sus libros fue una revelación porque por fin sentí que todos mis escritores favoritos no estaban muertos”, cuenta un sincero O’Neill. (...) Tres años después Tony O’Neill ha publicado ya cuatro novelas. La última de ellas, “Down and Out On Murder Mile” (Harper Perennial), llega a España en primavera (El Tercer Nombre) después de un exitoso recorrido por Estados Unidos. Y es que la crítica, que en su día llegó a definir “Digging The Vein” como el libro de la década comparándolo con el “On The Road” de Kerouac, siente devoción por este arriesgado autor. Puede que esa devoción se deba, precisamente al riesgo que Tony, junto al resto de offbeats, está dispuesto a correr para espabilar a la constreñida escena literaria actual. «Cualquier revista literaria publicaría incluso la lista de la compra de Joyce Carol Oates si ésta se la enviara», se queja un vehemente O'Neill “Compartimos una ira y un sentido de la urgencia más que una característica estética que nos defina como miembros de un movimiento literario”, explica un vehemente O’Neill. “Los escritores contemporáneos que merecen la pena son gente como Dennis Cooper, el propio Dan Fante, Laura Hird, Stewart Home… todos ellos autores prolíficos pero situados en el margen de una industria literaria cuyos mitos son Dave Eggers y Safran Foer –continúa el escritor offbeat-. A estos últimos se les considera las voces de una generación, pero si Dave Eggers es la voz de una generación siento mucha lástima por esa generación”.

La fórmula con que se prepara el coctel O´Neill no es novedosa, pero sí probadamente potente en los medios: lectura frenética de Burroughs y Bukowski, intoxicación con drogas y una dosis bastante mediatizada de melancolía e introspección. Dice Tony:

"No tengo tiempo para las relaciones sociales porque soy una persona bastante introvertida. Tal vez esto viene de haber pasado la mayor parte de mi juventud metido en temas de drogas, lo que me aisló bastante del resto de la gente. Me acostumbré y aún hoy sigo haciéndolo"
Bueno, que Tony O´Neill disfrute su cuarto de hora de fama, pero lo cierto es que no pienso leerlo. Salvo que venga Rodrigo Fresán y me convenza de lo contrario. Como siempre.

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Traductor traidor

11.01.2008
Los traductores en Clarín. Fuente: suplemento ñ


Hace unos días hice una broma con respecto a los pobres traductores de Paul Auster, que no pueden tener descanso, así como tampoco lo tienen los de Philip Roth por cierto. Y ahora leo en el Suplemento Ñ una nota sobre la traducción. Y es cierto lo que dicen, a los latinoamericanos nos cuesta bastante leer autores (sobre todo coloquiales) traducidos por españoles. Mencionan a Bukowski pero yo pienso sobre todo en Salinger y su chaval Holden Caulfield? Dice la nota:
Desde luego, el del español neutro es un proyecto falso y represivo, y sólo se usa hoy en libros de bajo vuelo estético. La libre circulación de expresiones localistas en las traducciones literarias es buena en la medida en que evidencia la realidad de que los castellanos de todo el mundo son dialectos y que ninguno es La Lengua, cuya luz nos iluminaría a todos. Y sin embargo, claro, no hay lector que no haya experimentado alguna vez ese rechazo hacia una traducción llena de argot ibérico, hacia un libro plagado de "pitillos" y "gilipollas". Según el editor de Anagrama, Jorge Herralde, el desencanto ante ciertos localismos a veces es mutuo: "Recuerdo que cuando publicamos los primeros títulos de Bukowski, surgieron voces escandalizadas: ''Qué es eso de la máquina de follar?'. Pero hay que tener en cuenta que nosotros hemos tenido que deducir muchas veces que el saco y la pollera eran la chaqueta y la falda".

Sin embargo, lo más interesante de la nota es que nos recuerda la gran tradición de traductores argentinos que seguro todos recordamos (y si no, vayan a dar una vuela por la librería SUR y vean los viejos libros de Losada) y que tanto han hicieron por el Boom literario latinoamericano:

la tradición de traductores en la Argentina es larga y sólida. Basta mencionar algunas traducciones clásicas para imaginarla como un catálogo de raros chispazos que ya ha clavado el ancla en el imaginario de una lengua. Enrique Pezzoni traduciendo Moby Dick de Melville o Lolita, en una edición para Sur bajo el seudónimo de Enrique Tejedor (el libro estaba prohibido en varios países). Julio Cortázar traduciendo los cuentos completos de Edgar Allan Poe, y coronándolos con esa rara avis de los prólogos que es "vida de Poe", o Jorge Luis Borges y su trabajo sobre Las palmeras salvajes de Faulkner o esa perla negra que es el Bartleby de Melville. Girri y su traducción de La tierra yerma de T. S. Elliot. Aurora Bernárdez, que volcó al castellano joyas como Pálido Fuego de Nabokov. En fin; los ejemplos hablan con su propia elocuencia. El traductor, en esos casos, es siempre una voz invisible y subterránea, como si se tratara de un copista que de a poco va deformando el texto original hasta imprimirle, en silencio y para siempre, una huella personal. Alguna vez, en un diálogo con Roberto Bolaño, Piglia imaginó una posible "Enciclopedia Biográfica de Traductores Inmortales": "Una lista de oscuros personajes extraordinarios, escritores asalariados que escriben a tantos centavos por palabra, los únicos verdaderos profesionales de la literatura, los nuevos folletinistas, que viven dedicados a la literatura, pero como escritores clandestinos, mal vistos y mal pagados, los verdaderos malditos, siempre postergados, siempre ausentes, y que por eso mismo serán quizá los grandes creadores del futuro". Y si la tradición argentina es profusa en ejemplos de traducciones clásicas, de perfecta factura, también se funda a partir de un puñado de versiones desplazadas, que violentan el texto original y erigen así la idea de que la traducción es, ante todo, apropiación y saqueo. Pienso en Sarmiento que traduce en un par de noches clásicos del alemán sin conocer muy bien el idioma, o en la primera traducción al español del Ulises de James Joyce, hecha por Salas Subirat; una versión llena de erratas y exabruptos pero que, para Carlos Gamerro, refleja la convulsión y el caos genial del original: "se pasa de formas dialectales argentinas, o latinoamericanas, a formas peninsulares: vacilante, políglota, revuelta; esa es la fricción que enciende el inglés del Ulises, y que hace que el español de nuestro Ulises criollo posea algo de la misma vitalidad". También Borges llevó al hueso de su sistema literario la idea de que la traducción es desvío, y que en esa libertad está, justamente, la intervención específica del escritor.

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Paseando con Mr. Bukowski

5.23.2008
Charles Bukowski. Fuente: things best said

Si tienen US$ 55 que les sobre y están en Los Ángeles, pueden subirse a un busy tomar el Tour Bukowski que están promocionando en esta página y del que me entero gracias a The Elegant Variation. La promoción del tour abre el apetito diciendo que se enfocarán en las grandes pasiones de Bukowski:
(...) writing, screwing and Los Angeles. We’ll take in the canonical locations of his life and myth: the Postal Annex Terminal where he gathered the material for “Post Office,” the De Longpre apartment where he briefly experimented with marriage and fatherhood, one of his favorite bars and liquor stores, and many other spots. Along the way, we’ll explore the people and ideas that made up the warp and weft of Buk’s rich inner life. This Esotouric bus adventure is hosted by Richard Schave. "Haunts of a Dirty Old Man: Charles Bukowski's LA" spans Bukowski's personal city, from Skid Row to once-genteel Crown Hill, to Bukowski's favorite East Hollywood liquor store, the Pink Elephant. The tour also includes a stop at one of several bars notorious as Bukowski haunts.

¿Y sexo no habrá? Posiblemente no. habrá que saber agenciárselo, como lo haría Hank. En The Elegant Variation aclaran algo más del tour:
In addition, the lucky attendee will also receive a free Bukbird beer coaster featuring Tony Millionaire's cartoon bluebird character, and a very special gift from City Lights Books, a pre-release copy of their Charles Bukowski anthology "Portions from a Wine-Stained Notebook: Uncollected Stories and Essays, 1944 - 1990." "Portions," to be published in September 2008, gathers many essential, uncollected pieces including his first and last short stories, and his first "Notes of a Dirty Old Man" column. Many of the writings have only appeared in 'zines, newspapers, chapbooks, and magazines. Additionally, "Bukowski - Born Into This" director John Dullaghan will be on the bus.

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Bukowski al persa

12.07.2007
Charles Bukowski. Fuente: elumbraldelarte

Parecía imposible que suceda pero sucederá: Charles Bukowski será traducido al persa. ¿Podrá la sociedad de Irán aceptar las erecciones, masturbaciones y otras exhibiciones de Bukowski? Obvio que no. Alistémonos para ataques, manifestaciones, censuras, denuncias y ventas en el mercado negro.

Dice la nota: "Por primera vez, poemas del poeta y novelista estadunidense Charles Bukowski serán traducidos al persa, informó hoy la agencia iraní ISNA. Ahmad Pouri, un prestigioso traductor iraní, seleccionó una serie de poemas de Bukowski con la idea de publicarlos próximamente. Las novelas y poemas de Bukowski, quien murió en marzo de 1994 a los 73 años, tratan generalmente de manera autobiográfica del mundo de la prostitución, el sexo y el alcohol, todos temas totalmente tabú en Irán desde la revolución islámica de 1979. Por el momento, no está claro si el ultaconservador Ministerio de Cultura, encargado de revisar la biografía de los escritores y el contenido de los libros locales o traducidos, está familiarizado con el contexto en que escribió Bukowski. (...) A pesar de que los poemas seleccionados posiblemente no sean de contenido sexual, el primer libro de Bukowski en persa podría sufrir el mismo destino que el de García Márquez una vez que el ministerio se informe de la obra completa y la vida privada del escritor de Los Ángeles.

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John Fante

7.26.2007
John Fante. Fuente: El Cultural

Para los fanáticos de Charles Bukowski el nombre de John Fante les resulta muy conocido: es un oscuro escritor norteamericano al cual Bukowski calificó como su "dios" y desde entonces ha tenido una serie de reediciones en inglés y muchas traducciones. En castellano es Anagrama, el sello que edita a Bukowski, el encargado de traducirlo y congraciar a sus lectores, que son pocos pero bastante fans. Luego de Pregúntale al polvo, La hermandad de la uva yUn año pésimo ahora publican Al oeste de Roma y en "El Cultural" aparece una reseña:

Dice: "Bajo el genérico título de Al oeste de Roma se agrupan una “nouvelle”, Mi perro Idiota, y un relato largo, “La orgía”. Aunque el argumento de ambas piezas resulta a primera vista distinto, tanto en uno como en otro podemos apreciar sutiles similitudes, precisamente las mismas que caracterizan la más genuina narrativa de Fante. Me refiero al cuestionamiento del tradicional modelo familiar que conduce con frecuencia a la apatía. Desde luego que autores como John Updike o Philip Roth también tratan temas similares, cuando no idénticos; pero la singularidad de Fante radica en el tono irónico, en las punzantes situaciones que logra establecer utilizando asuntos nimios que finalmente resultarán trascendentes y determinantes. Así, en Mi perro Idiota después de mil y una vicisitudes llegará a entender que “yo necesitaba un perro. Simplificaba el círculo de mi vida.” (p. 56).

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Carlos Carrillo

6.15.2007
Manuel Rilo en primer lugar, y luego Carlos Carrillo. Fuente: Caretas.

La tercera edición del libro de cuentos Para tenerlos bajo llave de Carlos Carrillo (un autor “gótico urbano sexual” según su propia definición) está próxima a salir. Con tal motivo, el "hincha del equipo correcto (según él)" Ernesto Carlín le hace una entrevista en “El Peruano”. El jueves 21 a las 20.00 horas en el bar Templario (avenida Grau 203, Barranco) se realizará la presentación con comentarios de Paul Guillén, Oswaldo Reynoso y Max Palacios. Además habrá una performance basada en el libro. Por otra parte, en el blog de Max Palacios pueden ver un video a partir de un texto de Carrillo.

Sobre sus influencias dice Carrillo: “Mis influencias son H. P. Lovecraft, Charles Bukoswki, el marqués de Sade y el conde de Lautremont. En cuanto a los peruanos puedo mencionarte a Oswaldo Reynoso y Julio Ramón Ribeyro, pero no están en mi onda. También me gustan Manuel Rilo y Carlos Torres”

A fin de año espera publicar su primera novela: “Memorias del pitufo sodomita.”

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Bukowski

6.11.2007
Tapa del último número de Radar Libros, con Ch.B. en carátula

Charles Bukowski es un escritor que ocasiona odios enconados y admiraciones perplejas. En la mitad de la década de los 90, ocasionó además una larga serie de imitadores peruanos que no le hicieron ni mal ni bien a la literatura peruana, pero ahí están los libros para que los lean los que quieren y busquen la aguja en el pajar. La vida de Bukowski, desde luego, es más atractiva que sus propias obras (que no son sino cartografías de su vida) y por eso no dudo que tendrá mucho éxito (de hecho, yo lo leeré) el libro que Radar Libros anuncia: la biografía Charles Bukowski (Circe) por Barry Miles. Mario Libertella comenta la situación.

Dice la nota: "Si bien el peso de Bukowski en la literatura que vendrá no puede ser medido con exactitud, es cierto que las biografías y las reediciones de su obra siguen brotando y ya han rebalsado las aguas de aquello que alguna vez fue un tímido arroyo. El flamante Charles Bukowski, si bien puede ser algo falaz en sus propuestas críticas, está narrado con buen pulso y muestra un vasto y agudo trabajo de investigación. Es curioso ver los efectos que se producen si jugamos el juego de poner a Bukowski en un mismo sistema con los otros artistas cuyas vidas han sido narradas por Barry Miles. Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs, Paul McCartney, Bob Dylan. ¿Qué hubiera dicho Hank si le hubieran reservado un lugar en ese lunático firmamento? ¿Lo habría aceptado? Según Barry Miles, sí. El libro va mostrando, casi sin quererlo, cómo Bukowski, además de tomar litros y litros de alcohol, se emborrachaba con ese licor más peligroso que es la búsqueda de la gloria literaria. Y le llegó. Pero Hank no era un hombre hecho para la conferencia, para el galardón, para el premio. O, por lo menos, no encarnaba la clásica figura del escritor moderno. Quizás, más allá de las idas y vueltas que atraviese su obra, lo que quede de Bukowski sea el ímpetu de choque, el quiebre, la grieta en el corazón de un sistema literario."

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