MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Updike por escritores peruanos

1.29.2009
John Upidke. Fuente: rexwordpuzzle

Enrique Planas ha escrito en el diario El Comercio un especial sobre la muerte de John Updike. Para ello, además de contar con algunos comentarios de autores internacionales, ha hecho una serie de brevísimas entrevistas a escritores peruanos para que le dedicamos un par de párrafos de despedida. Aquí las intervenciones peruanas:

Fernando Iwasaki: Para mí era uno de los dos escritores estadounidenses vivos que más admiraba (el otro es Philip Roth). En estos días me había acordado de él, porque nuestro perro está agonizando y Updike ha escrito uno de los poemas más conmovedores que he leído sobre la muerte de un perro: 'Dog's Death'. Hace un par de años le pedí autorización para publicar en 'Renacimiento' cuatro microrrelatos suyos y me la concedió encantado. Creo que estos dos trazos lo pintan como un escritor muy humano y además generoso, y así lo recordaré.

Gustavo Rodríguez: A veces pienso en EEUU como una gran pradera dondepasta una enorme clase media. Updike fue quizá el más agudo observador de quienes conforman ese rebaño. Cuando leí la noticia de su muerte encontré al lado una foto de cuando tenía 30 años y fumaba con una sonrisa burlona. Imagino que de habérsele concedido el Nóbel esa sonrisa hubiera dado paso a una frase cínica, que es lo que espero de mis héroes literarios

Alonso Cueto: Sus novelas nos ofrecen un retrato de vida cotidiana en ese nuevo campo de la vida moderna: los suburbios y su gran población de aspirantes y frustrados que se levantan todos los días a las siete de la mañana para ir a trabajar. Escritores como Tom Perrotta o John Burnside no habrían existido sin su ejemplo. Era una grafómano que podía escribir poemas, artículos, cuentos y novelas al mismo tiempo. Para él, como para cualquier buen escritor, la literatura era siempre un tema personal y urgente.

Julio Ortega: Lamento decir que Updike representa dos tendencias que me resultan antipáticas: un realismo literal y prolijo y el escritor como esteta. Al convertirse en un autor de élite cultivó una prosa ligeramente decorada. Dejó sus personajes de clase media y se dedicó a las damas que discurren por el jardín charlando de Picasso. Tuvo, eso sí, una curiosidad deportiva por los novelistas contemporáneos y leyó las novelas de arcía Márquez sabiendo que en las suyas nunca volaría una muchacha más allá de la memoria.

Iván Thays: En los últimos años, yo estaba más pendiente de Updike como reseñista antes que como novelista. Su novela "Terrorista" me pareció fallida. Su Corre, Conejo, que leí cuando tenpia casi la edad del protagonista, me hizo temblar de pánico ante la posibilidad de mi propia mediocridad. No leí toda la saga. Eso sí, Las brujas de Eastwick siempre me pareció una novela brillante y feliz.

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Más sobre la leyenda Bolaño

1.28.2009
Roberto Bolaño a los 23 años. Foto: NYT, cortesía León Enrique Bolaño

Hace unas semanas, Gustavo Faverón nos advertía del interés de The New York Times por desentrañar el affaire Bolaño. ¿Realmente su enfermedad se debe al abuso de heroína como dicen sus biógrafos al vuelo norteamericanos? Ayer se publicó en NYT finalmente el artículo "A Chilean Writer’s Fictions Might Include His Own Colorful Past" en el que el periodista Larrry Rother hace un resumen de lo que averiguó entre sus conocidos:

Regarding Mr. Bolaño and drugs, numerous Latin American and European critics and bloggers have taken the side of his widow, accusing American critics and publishers of deliberately distorting the writer’s past to fit him into the familiar mold of the tortured artist. Mr. Bolaño’s life and work have been made into “a trivial spectacle,” Julio Ortega, a Peruvian critic and scholar, wrote in El País, the leading daily in Spain. The focus of the heroin controversy is a four-page narrative that appeared in a collection whose title translates as “Between Parentheses,” published the year after Mr. Bolaño’s death but not yet available in English. Called “Beach,” the text consists of a single long sentence, whose opening words are, “I gave up heroin and went back to my town and started on the methadone treatment administered me at the clinic. ...” The title page of “Between Parentheses” describes it as a collection of “essays, articles and speeches.” In the introduction Ignacio Echevarría, a Spanish critic and editor whom Mr. Bolaño named as his literary executor, explains that the book should be seen as “a type of ‘fragmented autobiography’ ” and “personal cartography” of Mr. Bolaño. In separate interviews, however, Mr. Echevarría and Jorge Herralde, Mr. Bolaño’s publisher, said that the introduction and title page of future Spanish-language editions of the book would be changed to incorporate language to indicate that “Beach” is fiction, as will the English-language version, which New Directions intends to publish next year. “The situation lends itself to confusion because Bolaño liked to play tricks and create mysteries,” Mr. Herralde acknowledged. “But he may just have been trying to lay a trap for his future biographers.” (...) In interviews by telephone from Spain and Mexico, Mr. Bolaño’s friends and associates suggested that he also embraced ambiguity. “He created his own myth,” said the woman with whom the writer was romantically involved at the time of his death, but who asked that her name not be published because she wants to preserve her privacy. “Nobody can deny that he played that game, and he would be the first to admit it.”

Parece claro que el error parte del relato "Playa" que publicó en El Mundo en julio del 2000. Manuel Llorente, editor de aquel cuento, aclara al respecto: "I knew Bolaño was a writer who played with reality, who cultivated ambiguities and false identities, so I didn’t care whether the narrative he submitted was true or invented" Nada más que agregar.

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Martín Adán, 100

10.27.2008
Martín Adán. Fuente: kuaderno de kalandraka

Pedro Escribano, en La República, no se olvidó de la fecha. Hoy se cumplen 100 años del nacimiento de uno de los más grandes poetas que ha dado el castellano: Martín Adán. Es una lástima que sea un poeta tan poco conocido fuera del país. Su poesía, hermética, barroca, no es de fácil acceso. Y su bellísima novela adolescente, La casa de cartón, creo que nunca se ha editado fuera del país. Pero, amigos extranjeros, si vienen a Lima, digo, es un decir, si vienen, pregunten por Martín Adán, el poeta que antes de morir dijo: "Lima tiene hermosos crepúsculos, por ejemplo yo". Dice La República:

Hace cien años nació Rafael de la Fuente Benavides, quien se inscribió en la historia de la poesía peruana con el nombre de Martín Adán. Su poesía, cincelada en un luminoso barroco, tiene la intensidad de la belleza de la palabra como la profundidad sabia de su pensamiento. Bien vale preguntarse si los poetas jóvenes hoy en día leen al autor de Travesía de extramares. Si no lo hacen acaso se pierdan una fiesta de "intensidad y altura", como dice un poema de Vallejo. "Leer a Martín Adán –nos escribe desde Sevilla Julio Ortega– es celebrar el lenguaje. El de la poesía, en primer lugar, que dice más en el barroco deleitoso de este limeño que cuya inteligencia fue una forma de la ironía. Y el habla peruana, herida por una laboriosa distancia del sujeto y sus predicados melancólicos. En esa gramática nuestra Martín Adán introdujo un yo ilativo y elocuente, que se confiesa para guarecerse. Es barroco no solo de forma sino de espíritu, maneras y manías. Honda y laboriosa, su obra nos libera de la mediocridad para exigirnos otro mundo". Peter Elmore, desde los Estados Unidos, ratifica el resplandor de este gran poeta: "Poesía no dice nada/poesía se está callada,/escuchando su propia voz" dicen –con sentenciosa lucidez– los versos que inscribe Martín Adán al término de Travesía de extramares (1946) y que repite tanto en el epígrafe de Escrito a ciegas (1961) como en la primera estrofa de La piedra absoluta (1965). ¿Qué agregarle a esa revelación? La palabra poética es, en Adán, una pasión rigurosa: aventura del conocimiento y experiencia de la forma, la obra del poeta –en verso y en prosa– se resiste a las interpretaciones reductoras porque ella no es un mero vehículo de ideas, sino el ejercicio deslumbrante e intenso de un alto oficio. Adán es un virtuoso que extrae posibilidades insólitas de su instrumento, como en las diez décimas –impecables y herméticas– de La rosa de la espinela (1939) o en los sonetos sabiamente encadenados de Diario de poeta (1966-1973). Su virtuosismo no es de la variedad exhibicionista y derivativa, porque nunca desciende a ser una mera demostración de habilidad técnica: el trato del poeta con la tradición –su capacidad de "oír las sumas voces", como dice en un verso certero de Travesía de extramares– no acalla su propia voz, que suena siempre singular, auténtica y exacta".

Les dejo aquí el enlace que la PUCP, que contiene el Archivo Martín Adán, ha dedicado al poeta peruano. Incluye una buenísima biografía de Luis Vargas Durand y poemas del autor.

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Homenaje a José María Arguedas

5.29.2007
José María Arguedas. Fotografía: José Gushiken. Fuente: wwww.trazegnies

Del baúl de los lugares comunes extraigo la palabra "nutrido" para calificar así al nutrido homenaje que realiza el suplemento "El Dominical" a José María Arguedas. Participan en él una serie de escritores y críticos literarios como: Julio Ortega, Peter Elmore, Luis Millones, Ricardo González Vigil, Marcel Velásquez, Agustín Prado, Enrique Sánchez Hernani (quien entrevista a la viuda Sybila Arredondo), Alonso Rabí (Entrevista al crítico José Antonio Portugal), Diego Otero (entrevista a Carmen María Pinilla), Jeremías Gamboa, Selenco Vega, Claudia María González, Gabriel Icoechea y Jorge Paredes (quien entrevista a la cantante Alicia Maguiña).

Dos testimonios cercanos sobre la muerte (se suicidó en 1969) de José María Arguedas me han interesado especialmente: el de su viuda y el de Alicia Maguiña. Los cito:
Cuenta Sybila Arredondo: "Qué desencadenó el suicidio? Llamémosle cansancio cósmico. ¿Serían acaso contradicciones que no pudo resolver? No lo sé (...) Compartíamos el trabajo de revisión de El zorro. Nos fuimos a Lunahuaná, nos prestaron un escritorio junto a la iglesia del pueblo y lo revisamos de punta a punta, salvo los "Trozos seleccionados. ¿Último diario?", para dejarlo preparado para la edición. Era vivir y morir; era vida y literatura; era nacimiento y desaparición, pero yo no concebía en ese momento, en los hechos, ese torbellino. Trabajó intensamente hasta el final para dejar testimonio, romper el silencio y compartir la vida y la muerte. En noviembre de 1969 le mandó una tarjeta a Pedro Lastra, amigo entrañable, donde escribió: "Envía una copia de los dos documentos (.) y no me olviden ¡recuérdenme con alegría! Fui feliz. J"

Cuenta Alicia Maguiña: "El 28 de noviembre se enteró por el periódico que el escritor agonizaba luego de su último intento de suicidio. Cuando murió, cuatro días después, sufrió intensamente. Su velorio en La Molina fue impresionante, los estudiantes hacían fogatas, y Alicia vio a una mujer indígena, vestida tradicionalmente, abrazar el féretro y llorar desconsoladamente. "Nunca supe quien era".

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Antonio José Ponte

5.13.2007
Antonio José Ponte. Fotografía de Pedro Portal. En El digoras.com
En el suplemeto "Babelia" aparece una reseña al libro del extraordinario narrador cubano Antonio José Ponte, La fiesta vigilada, publicado recientemente por Anagrama. El comentarista, Iván de la Nuez, la califica como "una pieza promiscua que hace equilibrios entre la novela, el ensayo, las memorias, la crónica de un periplo interior que se ejerce como contrapunto del viaje turístico".

Para leer la contratapa de la novela, pulse aquí.

Aunque tuve la oportunidad de conocer a Antonio José Ponte en un encuentro en Mollina, en 1993, en que ambos participamos, sólo supe de su existencia años después por el comentario de Julio Ortega, y los mexicanos Alvaro Enrigue y Ernesto Lumbreras (quien también estuvo en Mollina) en la FIL Guadalajara del 2004. Desde entonces he leído varias cosas suyas, conseguidas en México y en la biblioteca de Ricardo Sumalavia (quien a su vez las consiguió en Cuba) y es estupendo.

Si pudiera teletransportarme a Madrid y tuviese solo 10 minutos para escoger un libro y pagarlo, sin duda sería el de Ponte.

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