MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El poeta Barack Obama

1.22.2009
Obama, poeta de multitudes. Fuente: the guardian

En el artículo que mencioné ayer sobre las lecturas del Presidente de EEUU Barak Obama comentaron, muy de paso, que Obama alguna vez quiso ser escritor. ¿Habrá querido ser un novelista como James Baldwin? ¿O quizá un poeta como Derek Walcott? Como sea, en los blogs de The Guardian un inocultablemente entusiasta Jay Parini dice que el discurso inaugural de Obama fue poesía pura. Y de la buena.

But could it truly be termed "poetry"? If, as Gerard Manley Hopkins once suggested, poetry is "the common language heightened", then President Obama (how I loved typing that phrase for the first time) became a poet in his speech. He made the language itself resonate; and he did so not by fancy writing or superficially elevated diction or self-conscious parallelism in the syntax. Anyone who rereads the speech closely will see that he used only the simplest of words: "new", "nation", "now", "generation", "common", "courage", "world". And he spoke these words in straightforward cadences that have already become familiar, drawing them out to exactly the right length. (...) Complaints about the speech's content are already being heard. Obama didn't address many of the serious issues before him, such as Gaza. While he touched a few obvious bases, such as global warming, he did so lightly. He ignored specifics in a way bound to annoy segments of his public. And yet this speech moved me - as only real poetry does - on the deepest level. Not generally one for tears, I had wet cheeks as I listened, and I wasn't alone. I felt proud to be an American on Inauguration Day - a ridiculous thing to say, I know. That pride may not last very long, and I don't want it to last in that way. But as Obama spoke, as when any poet reads a wonderful and true poem, the listener became the words. Speaker and audience responded as one. It was all performance, and yet it was a genuine form of poetry: pure, simple, and direct. The winds of history, of course, blew hard at the president's back, lifting his words across the expanse Washington and the world beyond. He had to say very little to say a lot. But - like all good poets – he understood what little needed to be said, and how much this fragment of language mattered to a world in desperate need, at that very hour, of these exact words.

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Obama lector

1.21.2009
Obama lector. Fuente: papercuts

Ya varias veces antes he comentado en Moleskine las aficiones literarias del recién ungido Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama (o "marbus" para los siempre paranoicos lectores de Nostradamus). En el suplemento Ñ hoy le rinden homenaje a este momento histórico comentando la relación de Obama con los libros, subrayando sus lecturas preferidas. Aquí está la lista, que incluye a El Gran Gatsby obviamente:

El amor de Obama por la ficción y la poesía (en su página de Facebook enumera a Moby Dick, las obras de Shakespeare y Gilead de Marilynne Robinson como algunos de sus favoritos, junto con la Biblia y las obras completas de Abraham Lincoln y Emerson), no sólo le ha dado un conocimiento sofisticado del uso del lenguaje. También lo ha inmerso en el sentido trágico de la historia y un conocimiento de las ambigüedades de la condición humana, muy opuestas de la visión del mundo que tiene Bush. Obama ha dicho que en la universidad escribió "poesía muy mala" y su biógrafo David Mendell ha sugerido que en algún momento fantaseó con la idea de ser novelista. De todas formas Sueños de mi padre demuestra un gran talento para relatar y una combinación excepcional de la empatía e imparcialidad que poseen los grandes novelistas. En esas memorias, Obama logró comunicar excepcionalmente variados puntos de vista distintos a los suyos y también evocar varios de los lugares donde vivió durante su infancia. En el libro, el narrador es a la vez un marginal solitario y un observador omnisciente que nos provee una vista coral de su pasado. Como Sueños de mi padre, muchas de las novelas que se dice que admira Obama tratan el tema de la identidad: La canción de Salomón de Toni Morrison cuenta la historia de un hombre que intenta averiguar sobre sus raíces familiares; El cuaderno dorado de Doris Lessing relata las dificultades de una mujer en articular el sentido de sí misma; y El hombre invisible de Ralph Ellison trata el problema de la definición del ser en un Estados Unidos hiper-consciente de los temas raciales y la posibilidad de trascendencia en ese ámbito. Las poesías de Elizabeth Alexander, quien fue elegida por Obama para leer una poesía original en la ceremonia de asunción, tratan sobre la intersección del pasado y del futuro, lo privado y lo político; mientras que la poesía de Derek Walcott (Obama fue fotografiado recientemente leyéndolo) explora qué significa ser "un niño dividido", situado sobre el margen de dos culturas, sin raíces tal vez, pero libre para inventar un nuevo ser. Esta idea de la creación del propio ser es muy estadounidense –es uno de los temas centrales, por ejemplo, de El gran Gatsby—y parece ejercer una gran fascinación sobre la imaginación de Obama.

No hay que menospreciar, además, la lectura de los escritores afroamericanos como James Baldwin, Ralph Ellison, Langston Huges, Richard Wrigt y W.E.B. Du Bois, que hoy están de fiesta.

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