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MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Edwin Drood: misterio irresuelto

3.27.2009
Carátula de las primeras entregas del relato de Dickens. Fuente: fidnet.com

The Mystery of Edwin Drood el libro que Charles Dickens dejó sin terminar. "La única novela que Dickens no terminó fue la única entre todas las suyas que realmente necesitaba un final" dijo G.K. Chesterton, según comenta Rodrigo Fresán en esta nota en Página 12 sobre el best seller norteamericano Dan Simmons y su intento de relatar no el final sino el génesis de ese misterio sin resolver. Dice Fresán:

Drood es también, de aquí en más, el título de la voluminosa nueva obra del polimorfo y polifacético norteamericano Dan Simmons (Illinois, 1941). Narrador todoterreno y todo género quien –luego de El Terror, otro thriller imperial ocupándose de la desafortunada expedición al Polo Norte de Sir John Frankin, tragedia que vuelve a explorar lateralmente en Drood– no se propone aquí concluir lo inconcluso sino fantasear sobre su turbulenta génesis. Y todo arranca con el accidente de ferrocarril de 1865 al que sobrevivió de milagro el autor de David Copperfield y –todos sus biógrafos coinciden en ello– que lo cambió para siempre transformándolo en un hombre sombrío y atemorizado por fuerzas oscuras que no alcanzaba a comprender. Según Simmons, en la escena de la terrible catástrofe ferrocarrilera, Dickens –quien moriría exactamente cinco años después de la tragedia– conoce a una suerte de ser espectral, mezcla de Drácula con Moriarty y Jack, que se le presenta como Drood. Quien nos cuenta todo esto no es otro que Wilkie Collins: amigo y colega y autor de los clásicos La dama de blanco y La piedra lunar quien, desde el vamos, pone bien claro cuál es su rol en el asunto. Collins admira a Dickens, pero está un tanto cansado de ser un Salieri para su Amadeus. Y, para colmo, de pronto descubre que ahora tendrá que ser, también, un Watson siguiendo y obedeciendo las órdenes de un Dickens sherlockholmesiado y prisionero de la obsesión de averiguar quién es y qué quiere el misterioso Drood, acaso la avanzada de una misteriosa secta egipcia que pretende restaurar el orden de los faraones en la entonces enorme Gran Bretaña. Y el resultado es más bien curioso: Drood funciona como policial clásico, como biografía alternativa y como una virtual enciclopedia de la época girando en un vértigo caótico que consigue emular a la perfección, sí, los grandes aciertos de Dickens sin por eso olvidarse (de esto se mofa Collins en Drood, quien, con razón, se considera un mucho más riguroso arquitecto narrativo) de las adorables improbabilidades características de sus argumentos, sí, inequívocamente dickensianos. Así, Drood es homenaje, pastiche y –consciente o inconscientemente– estudio crítico más o menos subliminal. (...) finalmente –más allá de tantas persecuciones, muertes y revelaciones– lo más interesante de Drood pasa por el misterio casi íntimo de un Dickens infeliz y desesperanzado que intuye que le queda poco tiempo, que odia la idea de envejecer, que no quiere morir y que daría cualquier cosa por ser inmortal. Tal vez de ahí, la obvia solución al sencillo misterio: nunca alcances la última página de tu último libro.
Mejor dejarlos a todos en vilo. Para que no dejen de pensar en ti. Para que así te mantengan vivo para siempre mientras se preguntan cómo terminará todo esto, cómo habría terminado todo aquello.

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Javier Sáez de Ibarra, premio Ribera del Duero

Javier Sáez de Ibarra. Fuente: elmundo.es

Tenía dos candidatos para el I Premio Internacional Ribera del Duero, que ofrecía 50,000 euros al mejor libro de cuentos editado en el 2008: Fernado Iwasaki y Eduardo Halfon. Por ahí me decían que el "tapado" era Luciano Egido. Pero finalmente, el ganador fue Javier Sáez de Ibarra que editó con Páginas de Espuma la colección: 'Mirar al agua. Cuentos plásticos' La nota lo cuenta así:

El jurado, presidido por José María Merino, asegura la técnica depurada y de la modernidad del libro premiado. Eloy Tizón apunta que se trata de un libro "del siglo XXI, y no del XX", y Ana María Shua habla de las reflexiones narrativas de Sáez de Ibarra en torno al arte plástico, como un "campo de reflexión e innovación formal", donde "el lector no sale indemne". Por supuesto, Sáez de Ibarra está "feliz". Su hija acaba de nacer y ha ganado el premio más interesante para cualquier cuentista. En declaraciones telefónicas a elmundo.es, Sáez de Ibarra reivindica la narración breve como “un género mayor”. Su última creación (literaria) 'Mirar al agua. Cuentos plásticos' bucea en el collage, en los colores de Mondrian y en elucubraciones sobre la Belleza. Sáez de Ibarra pronuncia una y otra vez "exploración". Rehuye esa visión, según él, extendida en España, el cuento como una obra "más o menos realista y anodina".

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Irène Némirovsky revisitada

Irene Némirovsky. Fuente: saparapanda

La figura misteriosa de Irène Némirovsky, víctima de un campo de concentración en 1942, ha ido creciendo cada vez más desde la publicación póstuma de Suite francesa hace unos años. Mercedes Monmany, a partir de la edición de El maestro de almas, un nuevo libro recuperado de Némirovsky, nos acerca a esta escritora que hizo perdurar su voz más allá del miedo y la muerte:
Reconocerlos, curarlos, será el papel del espléndido retrato que Némirovsky confecciona del médico -un charlatán, un impostor del psicoanálisis vienés y sombrío «traficante de almas» y desgracias- Dario Asfar, procedente, junto a su joven mujer judía, de Crimea, e instalado en medio de las fastuosas villas de veraneo de la Niza de 1920. Huido como mendigo a través de toda Europa, sobrevive a base de vergonzosos pactos con diversos personajes infames que le chantajean y ayudan a cancelar deudas. Una versión de Fausto; un aprendiz de brujo que, por la fatalidad de un destino miserable, vende su alma con el fin lucrativo de curar a todos aquellos cuyos secretos y heridas sólo está en condiciones de descubrir y sanar, ya que han surgido del mismo y maloliente humus: «Te conozco: eres de Salónica. Nuestros padres trabajaron juntos en los puertos, cambalachearon en pensiones miserables, bebieron en los mismos tugurios, hicieron trampas en los pequeños cargueros del mar Negro. ¿Y tú? ¿De dónde eres tú? ¿De Bucarest? ¿De Kishinev? ¿De Siria? ¿De Palestina?».
Los franceses, los «no-iniciados» en estas crudas verdades de los orígenes, no cesan de aparecer en esta novela como «los otros», a los que se quiere alcanzar de algún modo, solicitando la limosna de una total asimilación. Sólo hay que recordar el desgarrador grito que escribiría esta autora en 1941, un año antes de ser deportada a los campos de exterminio: «¿Qué me está haciendo este país, Dios mío?». Y la terrible ecuación que dejaría anotada en su Diario, en julio de 1942: «Odio + Desprecio = marzo de 1942».

Por cierto, el fin de semana en Radar Libros de "Página12" apareció un comentario de Sylvia Iparraguirre donde compara a Irene Némirovsky con la escritora alemana Agota Kristof.

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Marías dicta cátedra

Javier Marías en su biblioteca. Fuente: javiermarías.es

Luego de recibir el Premio Iberoamericano de Letras "José Donoso", que otorga anualmente la Universidad de Talca en Chile, Javier Marías abrió el año académico de esa universidad con una conferencia magistral titulada "El escritor que traduce". Y en ella dio una mala noticia a todos los jóvenes asistentes: "no es posible enseñar a escribir". Qué bajón.

"Cuando un joven escritor me pregunta si tengo algún consejo que darle a la hora de abordar su incipiente carrera (...) si tiene la posibilidad de conocer una segunda lengua, le recomiendo traducir, traducir y traducir cuanto pueda", afirmó el escritor. El autor de "Los dominios del lobo" (1971) y "Corazón tan blanco" (1992) abordó, desde su mirada como miembro de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la naturaleza del escritor y manifestó que no es posible "enseñar a escribir". "Todo el mundo cree que puede escribir un libro o una novela, no sucede lo mismo con otras artes. Al momento de escribir, se dan cuenta de que la cosa no es tan fácil", sostuvo. Sin embargo, indicó que sí es posible indicar "cómo no hacerlo, por la vía negativa". En este sentido, el narrador expresó que el mejor ejercicio es convertir textos a otro idioma. "Si alguna vez tuviera un taller literario, Dios lo prohíba, lo único que haría sería admitir a alumnos que pudiera traducir de una lengua a otra. Creo que éste es el mejor ejercicio posible para aprender a escribir, mucho mejor incluso que la lectura", indicó.

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Juan Manuel de Prada no la ve

3.26.2009
Philip, perdónalos porque no saben lo que escriben. Fuente: nytimes

Empiezo a leer la reseña de Indignación, la novela de Philip Roth, que ha escrito Juan Manuel de Prada en el ABCD las letras:

Anda muy atareado Philip Roth (Newark, New Jersey, 1933) en los últimos años, propinándonos una serie de novelas febles en las que rememora pasajes de su biografía poco o nada tamizados por el cedazo de la imaginación; y supongo que, a poco que persevere en su frenesí grafómano, acabará rebañando el Premio Nobel. En Indignación, Roth nos narra las vicisitudes universitarias de un joven judío, Marcus Messner, hijo de un carnicero kosher obsesionado por protegerlo de influencias perniciosas y de evitarle el reclutamiento para la guerra de Corea. Marcus es un «rebelde sin causa»; pero no al estilo desorientado y conflictivo que ha popularizado la película de Nicholas Ray, sino al estilo infatuado y carente de empatía que suele ser signo distintivo en los personajes de Roth.

Y entonces es suficiente. Dejo de leer la reseña sin necesidad de llegar más lejos. ¿Qué puede hacerse ante alguien que no entiende un comino a un escritor notable como Roth? ¿Y encima con una prosa tan inflada y de pésimo gusto: "novelas febles" "cedazo de la imaginación" "frenesí gráfómano"? ¿Qué hacer? No indignarse. Perdonarlo, quizá, solamente perdonarlo.

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Woody Allen, cuentos con cola

Woody Allen. Fuente: blogdecine

Bernard Madoff es algo así como un Carlos Manrique (un personaje peruano tristemente célebre por una estafa financiera) pero a enormísima escala: a través del método de pirámide logró estafar en Wall Street por la impresionante suma de 65.000 millones de dólares. Cuando era cuestión de tiempo esperar que algún guionista o productor decidiera comprar los derechos de la historia, de pronto Woody Allen se adelantó a todos. Pero no para hacer una película, sino para regresar a sus cuentos cómicos -algunos de ellos aburridos, otros notables- en New Yorker. El que publicó este fin de semana se titula "Tails of Manhattan" y, como acertadamente anota la revista Ñ, se refiere a un juego de palabras entre tail (cola) y tale (cuento) cuento. Los protagonistas: dos estafados por Madoff que se reencarnan en langostas y terminan ambos en la pecera de una mariquería. Así lo comenta Ñ:

"Hace dos semanas, Abe Moscowitz murió de un ataque al corazón y se reencarnó en langosta", empieza este relato kafkiano, cuyo título, "Tails of Manhattan", es un juego de palabras. Tail,en inglés, significa cola, pero suena como tale, cuento. El tal Moscowitz acaba en la pecera de una marisquería del Upper East Side de Manhattan, y allí se encuentra con Moe Silverman, un viejo conocido. Ambos fueron estafados por Bernie Madoff y murieron como consecuencia de la estafa. Ambos se reencarnaron en langosta. "Al principio me decía que no tenía espacio para un nuevo inversor. Pero cuanto más me rechazaba, más quería yo entrar", dice Silverman, que se suicidó al descubrirse víctima del fraude. "El día que supe que él podía gestionar mis cuentas me emocioné tanto que recorté la cabeza de mi esposa de la foto de nuestra boda y puse la suya en su lugar". El caso es que un día Madoff burla el arresto domiciliario y aparece en el restaurante donde las langostas se pasan las horas filosofando. Es más, pide langosta y las elige a ellas. "¡Me timó hasta que me quedé sin los ahorros de toda una vida y ahora se me tragará con salsa de mantequilla! ¿Qué clase de universo es este?", llora Moscowitz. El desenlace es rocambolesco y puede servir para resarcir, aunque sea en la ficción, a las víctimas de Madoff, un prohombre de la comunidad judía que durante años engañó a casi todo el mundo - incluidas víctimas del holocausto-sin que su imagen se resquebrajase.

La revista Ñ, además, dice que este cuento retorna al microcosmos de los mejores guiones de Allen, el de Manhattan y el mundo judío.

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Fogel sobre Arenas

Reinaldo Arenas. Fuente: enanasblancas

Meditaciones de Saint-Nazaire de Reinaldo Arenas es el breve libro (apenas más de 50 páginas), reimpreso por la editorial de esa residencia de escritores luego de casi 19 años, que comenta hoy, breve pero acertadamente, Jean Francoise Fogel en su blog. Dice:
¿Qué dice Arenas? Que Europa busca en América Latina un exotismo barato. El deber de los autores latinos es de no servir aquel exotismo, y tampoco fingir una pertenencia al viejo continente, o mejor dicho tiene que pertenecer a ambos corrientes y además ser libre. El hombre americano tiene derecho a todas las culturas, ya que no es deudor de ninguna y las ha padecido o padece a casi todas. Lo más bonito es la capacidad de Arenas de reconocer cómo escritores latinos consiguieron obras fenomenales tanto con el exotismo (García Márquez) como con la voluntad de utilizar el lenguaje a la manera de un europeo (Alejo Carpentier). Es un texto inteligente. Un texto imprescindible.

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Chandler, 50

Raymond Chandler. Fuente: mollylambert blog

Hoy se cumplen 50 años de la muerte de Raymond Chandler, probablemente el escritor de novela policial más influyente del siglo XX. Diversos medios en castellano han publicado notas biográficas sobre el autor de El sueño eterno. También medios en inglés han recordado su trayectoria. En Los Ángeles, la ciudad donde hizo su carrera, se están realizando diversos homenajes. Y el blog de un diario de Baltimore ha dejado un quiz de seis preguntas cuyas respuestas aparecerán publicadas mañana viernes. Por si quieren intentarlo, aquí está. Solo hay que llenar los espacios en blanco:

1. The walls here are as --- as a hoofer's wallet" Playback

2. The voice got as ---- as a cafeteria dinner. Farewell, My Lovely

3. ---- as a roadhouse blonde. Spanish Blood

4. She was as ---- as a washtub. Farewell, My Lovely

5. His smile was as ---- as a frozen fish. "The Man Who Liked Dogs"

6. You boys are as ---- as a couple of lost golf balls. The High Window

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Orwell corresponsal

Cartas de George Orwell. Fuente: revistañ

Cada día uno lee más noticias de George Orwell. Y no solo como novelista, o creador de un monstruo absolutamente contemporáneo como El Gran Hermano, sino también como corresponsal. A la nota del blog dedicado a sus diarios, donde se coloca una entrada cada día convirtiendo a Orwell en el primer blogger póstumo, se suma ahora la noticia sobre la venta de su correspondencia por 124,000 dólares:

Un lote de cartas escritas por el escritor inglés George Orwell, que datan de principios de los años 30, fueron vendidas ayer por 84.000 libras (124.000 dólares) en una subasta celebrada en la casa Bonhams de Londres. Las cartas ofrecen una visión de los años en los que el autor de Rebelión en la granja vivió en casa de sus padres en Southwold (este de Inglaterra) tras regresar de su estancia en Birmania, donde se gestó su militancia contra el imperialismo británico. Se trata de una época de la vida de Orwell sobre la que había escasa documentación, por lo que la subasta se celebró en medio de una gran expectación y las cartas doblaron su precio de salida, según informó Bonhams en un comunicado. Las cartas escritas por el autor de 1984 iban dirigidas a sus amigos Eleanor Jacques y Dennis Collings, y en ellas habla de la elaboración de sus primeros libros.

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Rushdie sobre Bolaño

Salman Rushdie y Roberto Bolaño. Fuente: el universal

Y aunque el Festival de Nueva York aún no ha empezado, algunas declaraciones de los asistentes ya empezaron a circular por todos lados, en especial las de Salma Rushdie quien se ha declarado fan de Roberto Bolaño en una conferencia ofrecida en el Instituto Cervantes de NY. Al parecer, los únicos escritores que no le caen bien a Salman son los que escriben sobre la India. Sus declaraciones son muy generosas:
"El éxito tardío de Roberto Bolaño (1953-2003) con 2666 es una muestra de lo poco que se traduce en Estados Unidos" (...) Rushdie (Bombay, 1947) se mostró satisfecho con la acogida que el público y la crítica estadounidenses han prestado a la novela del escritor chileno, ganadora este año del premio del Círculo Nacional de Críticos Literarios de EU y que ha hecho que muchos vean a Bolaño como la nueva estrella de la literatura latinoamericana. "Nadie sabía quién era Bolaño y eso hacía muy difícil que alguien apostara por traducir un libro de mil páginas", explicó Rushdie, quien aseguró que llega "tarde a la fiesta por Bolaño", ya que aún no se ha leído 2666, aunque actualmente tiene entre manos Los detectives salvajes, que se publicó en EU en 2007. El autor anglo-indio se mostró muy interesado por la obra del chileno, ya que "Bolaño es algo nuevo llegado de América Latina, el tercer paso que llegó después del `boom` latinoamericano y el movimiento `antiboom` que lo siguió después".

También aprovechó la oportunidad para quejarse de las pocas traducciones al inglés que se realizan:
El problema es económico. El coste de las traducciones es alto y el mundo editorial de manera general no quiere hacer frente a ello. Pensando en Bolaño, son libros muy grandes y el coste tuvo que ser alto", explicó Rushdie sobre el hecho de que 2666 llegara a EU cuatro años después de su publicación en España. "Lo importante es conseguir que las obras se traduzcan. Una vez que la traducción existe en inglés no es tan difícil conseguir que se publique", ahondó Rushdie, cuyo agente en EU, Andrew Wyli, es el mismo de Bolaño.

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Encuentro en NY

Metro NY. Fuente: hotelenny

Ya apareció el calendario on line del PEN World Voices Festival of International Literatura que se llevará a cabo, con más de 160 autores invitados, en la sede del PEN Club en Nueva York. El tema en esta ocasión será Revolución/Evolución. Desde el 27 de abril hasta el 3 de mayo, autores de diversos países participarán en mesas redondas, ponencias, conversaciones, presentaciones. Y todo ello matizado con noches de cabaret en la que se presentará, entre otros músicas, el mítico Lou Reed. La lista completa de participantes está aquí.

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Vila Matas, premio Mondello

Enrique Vila Matas. Fuente: iblnews

Un premio más para Enrique Vila Matas. La traducción de Doctor Pasavento al italiano acaba de recibir el prestigioso 35º Premio Mondello-Ciudad de Palermo. Antes de él, lo habían ganado solo dos españoles: Javier Marías y Bernardo Atxaga. El premio será entregado el 5 de junio. Dice la nota:

Doctor Pasavento, de Enrique Vila-Matas (Barcelona, 1948), ha obtenido el galardón especial del jurado del 35º Premio Mondello-Ciudad de Palermo, uno de los más prestigiosos de Italia. La historia del personaje obsesionado por seguir el destino de Robert Walser hasta el extremo de adoptar su estrategia de ir desapareciendo muestra, según el jurado, "una vasta, provocadora y personalísima obra narrativa, intimista y experimental, elegante y descarada, un auténtico fenómeno de absoluta originalidad en la literatura española actual". Doctor Pasavento logra así su tercer reconocimiento, tras el premio Fernando Lara de novela y el de la Real Academia de la Lengua de 2006.

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Las tertulias del XXI

3.24.2009
Salones literarios. Fuente: sapienstribune

Silvina Friera entrevista para Página12 de Argentina a ese argentino andaluz que es Andrés Neuman, ganador del último Premio Alfaguara de novela. En la interesante entrevista se dan bastantes detalles sobre el tema de la novela ganadora, El viajero del siglo. Hacia el final, le preguntan cómo ve Neuman el futuro del libro en un mundo cibernético. Y claro, de ahí se salta al tema de los blogs literarios (que en Argentina son tan feroces como en cualquier país). La respuesta de Neuman es curiosa, por decir los menos: dice que los blogs han reemplazado a los salones literarios del siglo XIX:


Neuman alertó que sería “tan equivocado pensar que la posmodernidad es un problema estético como pensar que nos va a traer todas las soluciones a nuestras inquietudes”. “No podemos escribir como en el siglo XIX, pero en ese afán por escribir desde el presente, que me parece muy importante, a veces se olvida que hay valores literarios del siglo XIX como la creación de personajes, la estructura rigurosa, el desarrollo, la autonomía de la ficción, que no son incompatibles con la experimentación, la posmodernidad y la fragmentariedad. Traté de escribir una novela fragmentaria, pero con aliento clásico, porque creo que se están reformulando los paradigmas narrativos del presente.” “Los salones literarios hoy son los blogs en los que se debate de lo humano, lo divino, de cuestiones trascendentes o nimiedades”, plantea Neuman a Página/12. “Los salones literarios del siglo XIX eran bastante menos solemnes de lo que se piensa. Recuerdo el de Guerra y paz, donde la carga de deseo, frivolidad y rumores era equivalente a los debates filosóficos y literarios que se dan en muchos blogs. Los salones literarios del siglo XIX eran la Internet de esa época.”

En fin, igual es una pena vivir en este siglo. Al menos en casa de la Condesa de Lafayette la gente comía algo de vez en cuando.

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Let the stars plummet to their dark address

Sylvia Plath y su hijo Nick. Fuente: timesonline

Nick and the Candlestick

I am a miner. The light burns blue.
Waxy stalactites
Drip and thicken, tears

The earthen womb
Exudes from its dead boredom.
Black bat airs

Wrap me, raggy shawls,
Cold homicides.
They weld to me like plums.

Old cave of calcium
Icicles, old echoer.
Even the newts are white,

Those holy Joes.
And the fish, the fish -
Christ! they are panes of ice,

A vice of knives,
A piranha
Religion, drinking

Its first communion out of my live toes.
The candle
Gulps and recovers its small altitude,

Its yellows hearten.
O love, how did you get here?
O embryo

Remembering, even in sleep,
Your crossed position.
The blood blooms clean

In you, ruby.
The pain
You wake to is not yours.

Love, love,
I have hung our cave with roses,
With soft rugs -

The last of Victoriana.
Let the stars
Plummet to their dark address,

Let the mercuric
Atoms that cripple drip
Into the terrible well,

You are the one
Solid the spaces lean on, envious.
You are the baby in the barn.

Sylvia Plath

PD.- Todos nos hemos conmovido con el suicidio de Nicholas Hughes, el hijo de los poetas Ted Hughes y Sylvia Plath, ocurrido el 16 de marzo. En el blog "Puente Aéreo" de Gustavo Faverón aparece este terrible poema escrito por Plath cuando nació su hijo Nick, a quien solo vio crecer durante su primer año pues luego Sylvia se sucidaría. Nicholas, soltero y sin hijos, quien sufría de depresión crónica, murió a los 47 años de edad.

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¿Leen franceses en Francia?

Marcel Proust, uno de los pocos escritores franceses que leen los escritores franceses. Fuente: mercantilelibrary

Esta encuesta de Telerama.fr, de la que me entero vía el blog En Minúscula, hecha a 100 escritores francófonos me ha dejado asombrado. Se les pide que voten por sus 10 libros favoritos. Si la misma encuesta hubiera sido hecha en Inglaterra o EEUU, a duras penas podríamos encontrar a un autor de otra lengua en el top ten. Casi imposible que aparezca. Pero los franceses no votan por ellos mismos, eso está claro. En la lista de 10 libros favoritos, solo hay cuatro libros franceses . Y en la lista de autores, lo mismo, entre los 10 primeros solo hay cuatro franceses. Comparto además la interrogante de Ezequiel Martínez, administrador de En Minúscula, respecto a que en la lista abundan escritores clásicos y los contemporáneos brillan por su ausencia. ¿Será que los franceses están, en el fondo, de acuerdo con aquello de la decadencia de su cultura? ¿O es que son muy conservadores (tomando en cuenta la lista general, donde solo hay clásicos) en sus gustos? Eso sí, donde hay unanimidad es en que Marcel Proust y su novela En busca del tiempo perdido es el primer lugar indiscutible. William Faulkner es el único que le sigue los pasos (y que incluso consigue dos novelas suyas en el top ten). Anoto una sorpresa más: a la hora de escoger la novela que más gusta de Gustave Flaubert, no aparece Madame Bovary sino La Educación sentimental. Sin duda, cada uno lee a su cultura desde su perspectiva.

Los 10 autores más votados

Marcel Proust (33 veces)
William Faulkner (24)
Gustave Flaubert (23)
Fiodor Dostoïevski (16)
Virginia Woolf (15)
James Joyce (14)
Franz Kafka (14)
Louis-Ferdinand Céline (13)
Samuel Beckett (11)
Arthur Rimbaud (11)


Los 10 libros más votados

En busca del tiempo perdido de Marcel Proust (33 veces)
Ulises de Joyce (13)
Ilíada y Odisea de Homero (9)
La princesa de Cleves de Mme. de La Fayette (9)
El sonido y la furia de William Faukner (8)
¡Absalon, Absalon! de William Faulkner (8)
Las flores del mal de Baudelaire (8)
Bajo el volcán de Malcolm Lowry (8)
Don Quijote de Miguel de Cervantes (8)
La educación sentimental de Gustave Flaubert (7)

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Roth reseñado

Philip Roth. Fuente: electricity and lust

Indignación, la novela de Philiph Roth traducida por Mondadori que empezaré a leer recién el 16 de mayo (confirmado) tiene como trasfondo la guerra de Corea y tiene a un joven judío de 18 años, Marcus Messner, como protagonista. Luego de varias novelas, finalmente Roth abandona el tema de la vejez y los temores no a la muerte sino a la destrucción física, y se entrega a una novela sobre el poder y la indignación. Jose María Gulbenzu la ha reseñado para Babelia y la califica de "soberbia" y a su obra en conjunto "monumento literario del siglo XX". No puedo estar más de acuerdo ¿Para cuándo el Premio Nobel? Si no se lo quieren dar a Vargas Llosa, por lo menos que dignifiquen ese premio dándoselo a Roth:

Los personajes quedan soberbiamente construidos con un mínimo de elementos. Cada uno -excepto el joven Marcus- muestra de sí mismo la cara que necesita el autor, pero esa cara la llena por completo su propia actuación. Son personajes funcionales que adquieren la categoría de complejos, lo cual es una hazaña no infrecuente en Roth, pero aquí extraordinariamente depurada. El papel que les atribuye es el de rodear el nacimiento de la indignación dentro del desarrollo de la personalidad de Marcus Messner, y a fe que lo consigue. Son, además, dentro de una única cara, ambivalentes, por eso insisto en la cualidad de hazaña literaria. La madre que visita a su hijo en el hospital, convaleciente de una apendicitis que todos sospechamos que se le ha disparado tras la conversación con el decano, introduce entre las emociones quizá calculadas un pacto sospechosamente parecido a un chantaje. La muchacha de la que se enamora está escondiendo, además de ciertos actos, una historia muy dura, sólo apuntada, pero trazada con unas pocas e impagables pinceladas que son un modelo de empleo de la sugerencia. La progresiva locura del padre tiene un desarrollo lleno de matices que se apoya sólo en dos momentos de exposición desarrollados con una lucidez impecable. El decano Caudwell, en fin, doblado al final por el presidente de la universidad en un acto público donde se resume todo el hervor de la novela, está construido sobre un miserable camaleonismo que contiene a la vez la untuosidad, la comprensión, el paternalismo y el anatema; y el modo en que muestra al lector el paso de un liberalismo de fachada al juicio preconcebido merece estar a la altura literaria de los ejercicios espirituales que recibe el joven Stephen Dedalus en el Retrato del artista adolescente de Joyce. En suma: ciento setenta y tantas páginas le bastan a este sabio y consumado escritor para expresar el sentido de su cívica indignación moral dentro de una historia que concluye dramáticamente con un muchacho que ha luchado por su libertad personal y moral para acabar acribillado a bayonetazos en una trinchera en Corea y fundirse en la nada. La obra narrativa que viene escribiendo Roth desde El teatro de Sabbath en 1995 es, con alguna excepción menor, uno de los monumentos literarios más grandes que se han levantado en los Estados Unidos desde la segunda mitad del siglo XX.

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Moravia y Pasolini en la India

Una calle en Bombay. Fuente: bbcnews

El escritor Alberto Moravia, su esposa Elsa Morante (también gran escritora) y el cineasta Pier Paolo Pasolini, decidieron viajar a la India en 1961. Fruto de ese viaje fueron dos crónicas, una escrita por Moravia (Un´idea dell´India) y otro por Pasolini (L´odore dell´India). Vicente Molina Foix aprovecha el interés que ha despertado la India en general, y su literatura en particular, para recordar ese viaje y las diferencias notables entre los dos creadores italianos. Moravia, por cierto, a quien admiro muchísimo (mucho más que a Pasolini, ciertamente, aunque no pueden medirse igual dos formatos distintos como el cine y los libros), no queda muy bien parado. Dice la nota en ADN Cultura:

Pasolini se va entusiasmando con las gentes y paisajes que conoce ("Aunque la India sea un enfermo de miseria, vivir en ella es maravilloso porque carece casi totalmente de vulgaridad"), si bien no deja de mostrar el pesimismo, digamos histórico, de sus últimos años de vida; como en el resto de los países subdesarrollados que había recorrido, el poeta y cineasta augura para la India los peligros de una ?occidentalización´ mecánica y deteriorada que, efectivamente, se ve hoy en algunas de las capitales más limitada o superficialmente prósperas del país. Esa amargura social de Pasolini constituyó, según la confesión de Moravia, un punto de fricción dialéctica durante el viaje; mientras el primero presagiaba, como ya hemos dicho, que el Tercer Mundo acabaría siendo desvirtuado por la revolución industrial y el rampante consumismo a imitación de Occidente, el segundo sostenía la opinión de que el Tercer Mundo como tal desaparecería por una inercia propia. Enfrentado a la visión bucólica de su querido Pier Paolo, sin duda teñida por la nostalgia de su propia infancia y adolescencia en la zona rural del Friuli, el más urbano Moravia afirma que "de la cultura campesina ya no se puede esperar nada bueno", por lo que, añade, "es mejor poner punto final y llevar a cabo verdaderamente la revolución industrial". La divergencia amistosa de los dos viajeros no afecta a lo que la lectura comparada de los dos libros de tema indio pone en evidencia: Moravia es un buen novelista, pero un escritor literariamente mucho más limitado que Pasolini. Una idea de la India se inicia con un falso diálogo entre dos interlocutores, en el que la voz que habla por Moravia acepta implícitamente la consideración del fundamento religioso que Pasolini defendía en El olor de la India , pero despojándola de las connotaciones positivas que aquél le daba. "La India es el país de la religión como situación existencial", y a su vez, concluye el autor romano, "los indios son el pueblo más indiferente ante el sufrimiento de todos los que conozco en el mundo". Hay que decir que esa indolencia se le debió contagiar a Moravia durante el viaje, pues su voluntad de narrador objetivo llega a ser despiadada en el episodio del mendigo que él mismo llama "el monstruo": desfigurado por la enfermedad, sin frente, sin nariz y sin barbilla, a la vez que enmudecido, el escritor lo compara a una serpiente que sólo abre la boca para encontrar algo que comer o a alguien a quien morder.

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Santiago Roncagliolo en "Babelia"

Santiago Roncagiolo. Fuente: claudio álvarez/elpaís

Para calentar más la expectativa sobre Memorias de una dama, la nueva novela de Santiago Roncagliolo (editada por Alfaguara), que ya lo están vendiendo en Lima pero sin fajita de "Martin Amis", dejo aquí algunas preguntas que Winston Manrique le hizo en el "Babelia" del fin de semana. La entrevista gira en torno al concepto de "verdad" y "mentira", tan propio de la ficción narrativa y que es el tema central del último libro de Santiago:

¿Cuándo y dónde empieza la verdad en una novela?
RESPUESTA. (Risas). ¡No tengo la menor idea! Precisamente de eso habla esta novela. Tampoco tengo claro dónde empieza la verdad en las verdaderas historias de la gente. Desde La cuarta espada (la historia de Abimael Guzmán) venía pensando en la idea de que cuando alguien te cuenta la historia de otra persona cada uno tiene su versión, incluso contradictorias. Fue algo que me impactó y animó a hacer esta novela. La idea de que todo lo que consideramos verdad también suele ser mentira; incluso en la Historia, en la política. Lo vemos ahora con el análisis financiero, que parecía totalmente numérico y objetivo, pero que resultó ser una gran mentira también. Me interesaba jugar con esa extraña y delgada línea roja entre la verdad y lo falso.

Es una especie de prototipo. ¿Qué lleva a la gente a enmascarar sus vidas?
R. Porque gustamos cuando somos bonitos. Cuando somos jóvenes. Cuando somos ricos. Cuando somos exitosos. Vivimos fingiendo que somos mejores y engordamos el currículo y disimulamos nuestros defectos para ligar; y disimulamos nuestras verdaderas simpatías cuando alguien nos puede servir para algo. Mentimos constante, feroz y descomunalmente. Precisamente por eso en la literatura nos gustan los perdedores. Esta novela, de alguna manera, va de perdedores, y nos gustan porque alimentan a ese pequeño perdedor que no podemos sacar a pasear y que nadie quiere ver y que encuentra en algunas novelas un alma gemela.

¿Hasta qué punto se manipula la Historia?
R. Contar una historia es manipular hechos. Cuesta admitirlo porque supone escuchar a quienes piensan distinto de nosotros, pero todos compramos y vendemos historias manipuladas a nuestro gusto. Compramos el periódico de gente que piensa como nosotros, cuando lo inteligente sería comprar el de los opuestos para contrastar. Compramos lo que queremos oír para ir fortaleciendo nuestra mentira particular.

Y volvemos al principio.
R. Sí. ¡Todo es mentira! Me gusta este trabajo de escritor porque eres un mentiroso honesto. Por lo menos, tus mentiras salen con el membrete: "Esto es mentira".

En Memorias de una dama, el escritor busca desesperadamente a un autor que le escriba una frase para la fajita del libro, ¿a quién se lo pediría usted?
R. Ummm... Pues al narrador de la novela que tiene mucha maña. Él podría firmarlo con otro nombre.

Con qué nombre.
R. ...Martin Amis. Sí, Amis sería una buena fajita. Sería divertida.

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Lecciones en Santillana del Mar

Antonio Muñoz Molina estará en Santillana del Mar. Fuente: el país

Y ahora le tocó el turno a Antonio Muñoz Molina, Ángeles Mastretta y Luis Mateo Díez. Ellos serán los tres maestros que se reunirán en la preciosa Santillana del Mar para hablar de literatura entre el 22, 23 y 24 de junio de este año. La nota en El País:

Tras el "éxito y difusión" alcanzados por las jornadas, según el comunicado de la Fundación Santillana, esta nueva edición contará, una vez más, con invitados nacionales e internacionales, entre ellos catedráticos de literatura, críticos, editores, académicos, periodistas y personalidades del mundo de la cultura. Ángel Loureiro, profesor de cine y literatura española contemporánea en la Universidad de Princeton, será el encargado de presentar la obra de Antonio Muñoz Molina, mientras que el escritor leonés José María Merino tendrá a su cargo la conferencia magistral sobre la obra de Luis Mateo Díez. Por su parte, la escritora catalana Nuria Amat hará un análisis crítico sobre la narrativa de Ángeles Mastretta. Estas jornadas, organizadas por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la Fundación Santillana, tienen lugar en la Torre de Don Borja, sede de la Fundación en Santillana del Mar, Cantabria, y forman parte de los cursos de verano de la UIMP. Aunque no constituyen una actividad abierta al público, se transmiten íntegramente a través de Internet. La sesión de clausura -con entrada libre hasta completar aforo- tiene lugar en Santander, en el Paraninfo de La Magdalena.

En las dos ediciones anteriores, los maestros que asistieron fueron Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, José Saramago, Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías y Mario Vargas Llosa.

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No tenemos talento

3.23.2009
Arthur Rimbaud en cuero. Fuente: islakokotero



RIMBAUD

No tenemos talento, es que
no tenemos talento, lo que nos pasa
es que no tenemos talento, a lo sumo
oímos voces, eso es lo que oímos: un
centelleo, un parpadeo, y ahí mismo voces. Teresa
oyó voces, el loco
que vi ayer en el Metro oyó voces.

¿Cuál Metro si aquí no hay Metro? Nunca
hubo aquí Metro, lo que hubo
fueron al galope caballos
si es que eso, si es que en este cuarto
de tres por tres hubo alguna vez caballos
en el espejo.

Pero somos precoces, eso sí que somos, muy
precoces, más
que Rimbaud a nuestra edad; ¿más?,
¿todavía más que ese hijo de madre que
lo perdió todo en la apuesta? Viniera y
nos viera así todos sucios, estallados
en nuestro átomo mísero, viejos
de inmundicia y gloria. Un
puntapié nos diera en el hocico.

Gonzalo Rojas


PD.- Un blogger, seguido de otros sujetos, ha considerado que es humillante colocar poemas de Gustavo Faverón cuando tenía 17 años o una fotografía personal mía bailando en una fiesta privada. Parece incapaz de descubrir que la única humillación en esto no es escribir poesía siendo adolescente ni bailar con amigos sino abandonar los argumentos con que se suelen discutir asuntos literarios y opiniones, y pretender ridiculizar con cuestiones personales a quienes no comparten sus ideas. Lo único lamentable aquí -y humillante, eso sí, muy humillante- es el buscar sentarse como sea en el codiciado sofá de poeta maldito (la etiqueta con pegatina donde se lee "marginal" debajo de su nombre), que ambicionan todos aquellos que no se sienten respetados en el presente y deciden poner su apuesta en la siempre improbable trascendencia. Como si fuera fácil ser Rimbaud. Como si fuese, incluso, posible ser Rimbaud adulto. Como no pretendo ridiculizarlo más de lo que él mismo se ha ridiculizado, no pondré aquí el nombre de ese blogger hasta que logre articular una idea coherente, o un asomo de argumento, que se pueda discutir. Por lo pronto, solo le dedico a él y a sus adláteres este poema de Gonzalo Rojas escrito, sin duda, para personas como estos bloggers ansiosos de eternidad pero sin mayor talento que la ira contra sí mismos.

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Más sobre Andrés Neuman

Andrés Neuman. Fuente: elpaís

"Poco después de empezar a leer la novela, me di cuenta de que ya teníamos el ganador" dijo el Presidente del Jurado, Luis Goytisolo, al hablar de la novela de Andrés Neuman que hoy ganó el XII Premio Alfaguara de Novela. En una nota ampliada en El País, el querido Andrés comenta detalles de su novela:

"Es una novela futurista que sucede en el pasado". De este modo tan sugerente definió Andrés Neuman (Buenos Aires, 1977) su novela El viajero del siglo que ha obtenido el XIIº Premio Alfaguara, dotado con 175.000 dólares (unos 133.000 euros) y al que optaron más de medio millar de manuscritos inéditos. "La narración está ambientada", ha señalado Neuman en una videoconferencia desde Granada, ciudad en la que reside desde hace años, "en la Europa de la Restauración, en la Alemania posnapoleónica, en un momento de crisis que se resolvió con valores conservadores, como está ocurriendo en la actualidad. El año de la acción es 1827, aunque no mencione la fecha en la novela, y el lugar es una ciudad inventada, si bien podríamos situarla cerca de Berlín". Basada en un lied de Franz Schubert, El viajero del siglo cuenta el encuentro entre Hans, un forastero, y un anciano organillero. Como ha relatado Neuman, "el personaje, un viajero misterioso, piensa pasar una sola noche en la posada de la localidad, pero distintos acontecimientos lo retienen durante un año entero". Mezcla de novela histórica, misterio, relato amoroso y reflexión sobre la emigración y los cruces de culturas, El viajero del siglo también incluye una crónica de una época en la que algunas intelectuales alemanas comenzaron a reclamar la emancipación femenina.

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Siri Hustvedt entrevistada

Siri Hustvedt. Fuente: smh.com.au

Siri Hustvedt tiene una nueva novela en castellano (editada por Anagrama): Elegía por un americano. El suplemento Ñ la entrevistó a propósito de esta novela en la que dos hermanos, Erik e Inga Davidsen, hacen un viaje iniciático para investigar un episodio oscuro en la adolescencia del padre. Acá algunas preguntas:

En Elegía para un americano hay textos reales del diario de su padre, al mismo tiempo habla de "fantasmas" ¿Luchaba con los suyos?
—La novela surgió en respuesta a la muerte de mi padre, y cada muerte deja varios fantasmas tras de sí. Las palabras escritas por el muerto son fantasmas en sí mismas. Al usar los textos de mi padre para mi narrativa de ficción, contextualicé de nuevo su autobiografía. Pero quería hacerlo de forma que la historia y las emociones tuviesen algo de realidad.

—En este libro, al igual que en el anterior, la perspectiva es masculina. ¿Por qué ese interés?
—Disfruto mucho escribiendo como un hombre. La voz masculina tiene implícita una autoridad que no tiene la de una mujer, pero la próxima novela tendrá una voz femenina.

—¿Es usted una una mezcla de Inga y Erik?
—Sí, hay aspectos de mí en ambos. Y el padre, Lars, se parece mucho a mi padre. Creo que traté de analizar mis dos partes, la masculina y la femenina.

Por supuesto, fue inevitable la pregunta sobre su esposo, el célebre Paul Auster:

—¿Cómo es vivir dentro del universo Paul Auster?
—Su trabajo es admirado en todo el mundo y yo estoy orgullosa de eso. Tengo la suerte de poder admirarlo desde muy cerca.

—¿Cómo se sostiene un matrimonio de 26 años?
—Con respeto y flexibilidad. Y con un conocimiento progresivo de la otra persona, pero que nunca debe llegar al final. La ilusión de que uno conoce bien al otro mata el erotismo.

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120 Rayuelas en 9 de julio

Rayuelas en 9 de julio. Fuente: Andrea Knight/ ADN Cultura

Y finalmente, la propuesta se hizo realidad: 120 rayuelas diseñadas por la artsitas plástica Marta Minujín fueron dibujadas en la Av. 9 de julio, en Buenos Aires, como homenaje a Julio Cortázar (en este blog está prohibido llamarlo "el gran cronopio" o cosas así, aunque se lo merece). La avenida estuvo cortada por dos horas y todos felices (menos los taxistas porteños, obviamente, especie temible donde las hay). Lo malo es que, al parecer, no hubo mucho tiempo para jugar con ellas. Así lo comenta ADN Cultura:

Cada jugador estaba invitado a ir desde la Tierra hasta el Cielo, lanzando una "piedra mágica" -un cubo de telgopor cubierto con un papel fucsia- firmada por la artista. La consigna indicaba que si lograba llegar sin perder hasta la quinta rayuela de la hilera el jugador se llevaba esa piedra como premio. El poco tiempo de juego -30 minutos- y la falta de rigor de los participantes hizo que los colaboradores entregaran los "premios" al azar. Los participantes, mayoría jóvenes, subsanaron con alegría los inconvenientes de la organización. "No pudimos jugar mucho porque el tiempo fue muy corto", dijo a LA NACION Martina Mainardi, que concurrió acompañada por cuatro de sus compañeros del 6° año de la escuela ORT. Dana Lerner, de 17 años, agregó: "Me imaginaba otra cosa, una escultura o algo más producido, pero igual me gustó porque la gente lo pasó bien y se divirtió". En cada rayuela un empleado de las bibliotecas populares sostenía una colorida pancarta con frases descriptivas de la propuesta: "Este suceder es eterno"; "Usted está viviendo el arte" y "Esta instalación en movimiento sacude nuestra imaginación". Una veintena de saxofonistas de distintos grupos musicales improvisaron temas de Charly Parker y repitieron infinidad de veces la indicación de Minujín: tocar las siete notas musicales. (...) La entrada simbólica para poder jugar era tener en la mano un libro de Cortázar, el fragmento de un cuento o el nombre del autor escrito en una hoja. Con una impresión del cuento "Lucas, sus pudores", Luis Montoya, un mexicano de 21 años, afirmó: "Que los números y el azar invadan la calle es demasiado simbólico".

No deja de darme pena, eso sí, que en la encuesta que estoy haciendo en Moleskine Literario en este momento, Rayuela vaya ganando obviamente. Parece que todos hablan de Rayuela, pero cada vez son menos quienes la leen.

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Inédito de Onetti

Donación de Litty Onetti. Fuente: revistañ

Pero no es Roberto Bolaño, obviamente, el único escritor que ha dejado inéditos. Este fin de semana Litty Onetti, la hija de Juan Carlos Onetti, entregó a la Biblioteca de Montevideo un manuscrito inédito de su padre. Con esa ceremonia empiezan los primeros disparos de lo que será el enorme y merecido homenaje a este escritor fundamental a partir de mayo (15 años después de su muerte). Lamentablemente, se trata solo de un cuento inacabado. Ya quisiéramos una novela inédita del gran maestro. Dice la nota:

"Se trata de un relato inacabado, tal vez el inicio de un cuento o de una novela", en siete folios, donde "se hacen esbozos de posibles intrigas", explicó Corbellini. El manuscrito estuvo "años y años" guardado, después de que hubiera escrito el texto "en un cuaderno de tapa dura, sin rayas" durante la época en que vivió en Buenos Aires (en los años 40 y principios de los 50), en concreto, en el popular barrio de San Telmo, señaló por su parte Litty Onetti. "Utilicé ese cuaderno como mi diario íntimo, a los 15 y 16 años" y "supongo que aprendí a escribir sobre esas notas", comentó al relatar la génesis del texto durante su presentación. Después, "cuando me deshice de ese diario, conservé, por supuesto, las hojas que correspondían al manuscrito y lo guardé durante muchos años", afirmó la hija del autor de El Pozo y La vida breve."No se trata simplemente de una donación -aseveró el director de Cultura uruguayo-. Aquí está el alma de Onetti y esto tiene un valor incalculable". En el manuscrito es difícil en algunas ocasiones seguir sus líneas, pero en ellas se adivina el alma del autor del desarraigo y el pesimismo, para quien la literatura era "mentir bien la verdad". "En cuanto lo hicieron pasar, Carmen comprendió que aquel viernes iba a ser distinto. Creyó recordar tímidas premoniciones (...) "; así comienza el El último viernes, un texto que según el director de la Biblioteca Nacional servirá para indagar más en "la estilística" de un autor acostumbrado a "velar lo que narra".

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Anagrama publicará El tercer Reich

Roberto Bolaño, Barcelona 2002. Fuente: elpaís

Tras meses de arduas negociaciones, según informa El País, Anagrama finalmente consiguió la opción para publicar El tercer Reich, una novela mecanografiada y con correcciones a mano del propio Roberto Bolaño, que es anterior a sus novelas más importantes. La edición está programada para inicios del 2010. Dice la nota acerca del tema de la novela:

El primer resultado de ese rebuscar se dio en la pasada Feria del Libro de Francfort, donde del catálogo de The Wylie Agency destacaba El Tercer Reich, una novela "completa" mecanografiada "pero meticulosamente corregida a mano". Es puro Bolaño porque hay una especie de detective literario, personajes extravagantes y un sinfín de referencias literarias. A saber: Udo Berger, que querría ser un gran escritor pero que se ha de conformar con ser el campeón de juegos de guerra de Stuttgart, decide ir al hotel Del Mar de la Costa Brava junto con su nuevo amor, Ingeborg, para entrenarse con un nuevo juego, El Tercer Reich, y preparar así un torneo internacional. Todo correcto hasta que el marido de la pareja germana que acaban de conocer desaparece. Tras siete meses de arduas negociaciones, Jorge Herralde, editor de Anagrama y que ha publicado en España a Bolaño, firmará la semana próxima el contrato de edición de la obra, que lanzará en enero de 2010. "Es anterior a sus dos grandes novelas", ubica Herralde, que dice casi aliviado no saber nada de las otras dos obras inéditas, como pidiendo tiempo, sabedor de que la literatura es la literatura... y sus circunstancias.

Pueden leer más datos sobre el tema de la novela en El Periódico. Por otra parte, la opinión respecto a esta novela de su albacea y el más importante especialista en la obra de Bolaño, Ignacio Echevarría, es contundente:

Su albacea oficioso, el crítico Ignacio Echevarría, amigo íntimo de Bolaño, cree, sin embargo, que las obras en papel, el material que está siendo examinado ahora por la viuda del escritor y por Wylie, "es una parte arqueológica" de su obra. "Nada de lo nuevo que se publique va a sumar al escritor que es ya", dice.

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Andrés Neuman, premio Alfaguara

Andrés Neuman. Foto: Daniel Mordzinski

Esta noticia me alegra muchísimo por dos motivos: porque Andrés es un excelente escritor y no dudo que se merece este premio, y porque eso significa que Andrés vendrá a Lima y podremos conversar largamente otra vez. La noticia es que Andrés Neuman acaba de ganar el Premio Alfaguara de Novela 2009 con El viajero del siglo. Según supe por amigos cercanos a Andrés y por el mismo autor, esta es su novela más ambiciosa. Aquí la nota:

El escritor argentino residente en España Andrés Neuman ha ganado hoy, con su novela "El viajero del siglo", la XII edición del Premio Alfaguara, que está dotado con 175.000 dólares y está considerado uno de los de mayor prestigio entre los otorgados a una obra inédita en castellano. A este premio, que se ha fallado en la sede de la editorial Alfaguara, se han presentado un total de 523 manuscritos procedentes de España y de Latinoamérica. El jurado estuvo presidido por Luis Goytisolo y formado por Julio Ortega, Ana Clavel, Ignacio Polanco, Gonzalo Suárez, Juan González y Carlos Franz. Andrés Neuman, novelista, poeta y escritor de cuentos, nació en 1977 en Buenos Aires, aunque reside en Granada desde joven. Considerado uno de los autores más prometedores de los últimos años, a los 22 años publicó su primera novela, "Bariloche", a la que siguieron otras obras, tanto novelas como

Casi al mismo tiempo que supe de esta noticia, el ágil Daniel Mordzinski me envió una foto de nuestro Andrés para ponerla en Moleskine. ¡Todo el B39 celebra, Andrés!

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Después de perder a Liam Brady

3.20.2009
Liam Brady con la camiseta del Arsenal. Fuente: biogallerie

"Me enamoré del fútbol tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traía consigo (..) Siete meses después de perder a Liam [Brady, histórico mediocampo del Arsenal] cuando se lo llevó la Juventus, perdí a mi novia cuando se la llevó otro hombre de golpe y porrazo y justo en medio de la primavera, decepcionante temporada después de Brady. Y aunque supiera muy bien cuál de las dos pérdidas me dolió más –el traspaso de Liam me produjo pesar, tristeza, pero no me produjo, por fortuna, los insomnios, las náuseas, la imposible, inconsolable amargura que se tiene a los veintitrés años con el corazón destrozado-, creo que de alguna extraña forma Liam y ella se terminaron por enzarzar y confundir en mi forma de ver las cosas. Brady y la chica que había perdido me emocionaron los dos durante bastante tiempo, puede que cinco o seis años, de modo que quizá fuera previsible que un fantasma se mezclase con otro. Después de la marcha de Brady, el Arsenal puso a prueba a un largo rosario de centrocampistas, unos competentes y otros no, condenados todos ellos por el mero hecho de no ser la persona que intentaban sustituir: entre 1980 y 1986 pasaron por ese puesto Talbot, Rix, Hollins, Price, Gatting, Peter Nicholas, Robson, Petrovic, Charlie Nicholas, Davis, Williams e incluso un delantero centro como Paul Mariner.

Y yo viví un largo rosario de relaciones amorosas durante aquellos cuatro o cinco años, unas serias y otras no. Los paralelismos serían inagotables. El regreso de Brady, a menudo muy rumoreado (jugó en cuatro equipos distintos durante sus ocho años en Italia, y antes de cada traspaso los periódicos sensacionalistas británicos siempre publicaron artículos imperdonablemente crueles sobre el hecho de que el Arsenal estuviera a punto de recuperarlo) fue cobrando tintes poco menos que chamánicos. Yo estaba al tanto, cómo no, de que los arranques depresivos, enfermizos y agotadores que tuve durante la primera mitad de los ochenta no fueron debidos, claro que no, a Brady ni a la chica que había perdido. Era algo relacionado con otra cosa, con algo mucho más difícil de entender, con algo que debí de llevar dentro de mí durante mucho más tiempo del que llevé conmigo a esas dos personas absolutamente inocentes. Sin embargo, durante esos aterradores bajones pensaba muchas veces en épocas anteriores, en las últimas veces en que había sido feliz y me había sentido realizado, lleno de energía y optimismo, y Brady y ella eran los dos parte esencial de aquellas épocas. No es que fueran íntegramente responsables de ello, pero estuvieron presentes en mi felicidad, y con eso me fue suficiente para convertir esas dos historias de amor en los dos pilares gemelos sobre los que recaía todo el peso de una etapa muy distinta, encantada.

Cinco o seis años después de marcharse, Brady volvió efectivamente al Arsenal, con cuyo equipo jugó en el partido de homenaje a Pat Jennings. Fue una extraña noche. Más que nunca estábamos necesitados de su concurso (un gráfico que representara la suerte del Arsenal durante los ochenta a la fuerza semejaría una curva en forma de U) y antes del partido me puse nervioso, aunque no como suele ocurrirme antes de los encuentros cruciales; fueron más bien los nervios del antiguo pretendiente que está a punto de embarcarse en una reunión ineludiblemente dolorosa, pero deseada desde hace muchísimo tiempo. Supongo que me aferré a la esperanza de que una recepción rayana en el éxtasis y con lágrimas en abundancia sirviera para que Brady se le encendiera la bombilla, para que cayera en la cuenta de que su ausencia nos convertía a nosotros tanto como a él en un futbolista y un conjunto muy por debajo del nivel que podíamos alcanzar. No ocurrió nada de eso. Jugó en el partido, se despidió con un gesto cordial y volvió a Italia a la mañana siguiente. La siguiente vez que lo vimos llevaba la camiseta del West Ham y nos coló un rosco impresionante, un disparo desde fuera del área que nuestro guardameta, John Lukic, no pudo atajar.

Nunca le sustituimos de forma satisfactoria, pero encontramos a otras personas con otras cualidades distintas. Me costó mucho tiempo comprender que ésa es una manera de afrontar una pérdida tan buena como la que más."

Nick Hornby
Fiebre en las gradas

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El misterioso B. Traven

B. Traven. Fuente: la jornada

"¿Quién fue realmente el misterioso B. Traven?" esa es la pregunta que se hace El Cultural del diario El Mundo hoy a raíz de la publicación de El barco de la muerte (alfabia editores) a fines de marzo. En la nota se publica un adelanto de El barco de la muerte y se incluye el texto introductorio de Javier Marías , escrito en 1999, que acompaña la edición. Ahí Marías enumera las múltiples personalidades posibles de las que gozó el misterioso B.Traven. La enumeración misma es una relato que parece escrito por Georges Perec:

Es de lo poco seguro: B. Traven murió en ciudad de México el 26 de marzo de 1969, quizá a los ochenta y siete años, y sus cenizas, como había pedido, fueron esparcidas sobre el río Jataté en la selva de Chiapas. Con esa inicial y ese apellido firmó la mayoría de sus libros, de los que se llevan vendidos más de 35 millones de ejemplares en 36 lenguas. El más famoso -aunque gracias al cine- fue El tesoro de Sierra Madre. Se cuenta que era el novelista favorito de Einstein, y su historia, su enigma, su leyenda, no han sido puestos en claro de forma unívoca y definitiva, así que será lo último lo que acabará prevaleciendo. En tres obras relativamente recientes sobre su personalidad y su vida, cada autor llega a muy distintas conclusiones, si bien coinciden los tres en algunos datos, para que se acreciente la intriga. No puedo resumir aquí tantas pesquisas, pistas falsas, contradicciones y desmentidos, esforzadas deducciones y certezas negadas, tanta labor detectivesca. Pero para hacerse una idea de la capacidad esquiva de Traven, basta con enumerar los nombres que utilizó en la ficción o en la realidad: Arnolds, Baker, Hal Croves (con éste se hacía pasar por su propio agente cinematográfico), Traven Torsvan, Traves Torsvan, Berick Traven, Bruno Traven, Traven Torsvan Torsvan, Traven Torsvan Croves, B.T. Torsvan, Ret Marut, Rex Marut, Robert Marut, Fred Maruth, Fred Mareth, Red Marut, Richard Maurhut, Albert Otto Max Wienecke, Adolf Rudolf Feige, Kraus Martínez, Fred Gaudet, Otto Wienecke, Lainger, Goetz Ohly, Anton Riderscheidt, Robert Bek-Gran, Arthur Terlelm, Wilhelm Scheider y Heinrich Otto Becker, que se sepa. Más modesta es la lista de nacionalidades que dijo tener, a menudo con pasaporte: inglesa, americana, sueca, noruega, lituana, alemana y mexicana. No se quedó corto, en cambio, respecto a las profesiones que desempeñó o dijo desempeñar en algún momento: escritor, actor, director teatral, mecánico, ingeniero, librero, fotógrafo, agente teatral, profesor de drama, marino mercante, cocinero, explorador, guía, traductor, marinero, profesor de lenguas, granjero, frutero, tutor, panadero, empresario, soldado, cerrajero, periodista, revolucionario, anarquista bávaro, peón algodonero, científico, guionista, agente literario y psicólogo. Según las diferentes descripciones que de sí mismo hubo de aportar en documentos oficiales, su estatura fue de 1.71, 1.66, 1.65, 1.68 y 1.70. Sus ojos oscilaron tan sólo entre el gris, el azul y el azulgris, pero su pelo fue consignado como castaño, gris, negro, castaño oscuro, castaño claro, rubio, rojizo, blanco y cano. Se dijo que escribía en inglés, en español, en noruego, en sueco y en alemán (al parecer lo hacía en esta última lengua, al menos en primera redacción, aunque siempre negó ser alemán o austríaco). En vista de lo escurridizo que era, le fueron atribuidas las siguientes personalidades, ocultas tras su inicial y apellido públicos: el novelista Jack London, el cuentista Ambrose Bierce (quien, ya viejo, había cruzado la frontera con el México revolucionario y desparecido para siempre en 1913), un millonario americano, un negro fugitivo, Frans Blom, el profesor Frank Tannenbaum, un leproso, el Presidente Adolfo López Mateos, Esperanza López Mateos, August Bibelje, Jacob Torice, el Presidente Elías Calles, un editor alemán, Arthur Breisky, el capitán Bilbo, un grupo de litertatos hondureños (?), un grupo de guionistas izquierdistas de Hollywood, un hijo ilegítimo del Kaiser Guillermo II y el hijo ilegítimo de un albañil polaco.

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El ensayista Villoro

Carátula del libro. Fuente: boomeran(g)

¿Es Juan Villoro mejor como expositor o como ensayista? Difícil decidirse. Villoro es un extraordinario expositor, lúcido, divertido, brillante. Y esas cualidades pasan sin perder nada de su frescura al ensayo. Es como un milagro. La Universidad Diego Portales publicó hace un tiempo un grupo de ensayos de Juan Villoro bajo el apropiado título: "De eso se trata". Los que conocemos la capacidad ensayística de Juan nos arrojamos hacia ese libro (yo lo conseguí en Santiago y lo leí en el avión de regreso a Lima y nunca me he divertido tanto en un vuelo) y salimos de él con una enorme felicidad. Ahora, gracias a que Anagrama lo ha reeditado en España, esa felicidad podrá ser compartida por muchísimos más lectores. Estoy absolutamente de acuerdo con lo que dice Joaquín Marco al final de su reseña en El Cultural:

(...) no sólo es divertido: en él bullen las propuestas provocadoras, fruto de una irrefrenable pasión por la literatura. En este aspecto -y en otros muchos- enlaza con Borges, quien constituye el tronco común de la inteligencia creadora crítica latinoamericana. Pero lo que preocupa al autor es el oficio. Cuando trata de Onetti, convertido en símbolo o leyenda de aquella generación, afirma: “Narrar significa indagar sin solución una luz que se apaga de la que algo perdura: los adioses” (p. 345). ¿Es factible aplicar esta fórmula a la narrativa misma de Villoro? Las cosas no son tan simples, porque los autores elegidos ya enumerados son tan diversos como contradictorios. Sus amplias lecturas han sido bien asimiladas: Chejov junto a Carver. Pero por las páginas de este libro el lector descubrirá referencias a Piglia y a Aira, a Joyce y a Voltaire, a Zweig, a Nabokov, incluso a Pla. Su definición de El cuaderno gris como “la novela maestra que un minero de los días extrae de su entorno” es excelente (p. 141). Podría suponerse que éste es un libro para conocedores de la literatura, pero en De eso se trata nos sorprenderán ideas, autores poco conocidos, epistolarios, y textos que justifican al autor. Villoro resulta radical en sus aproximaciones, pero tierno en el tratamiento de los materiales. Una exaltación del ingenio y hasta de la contradicción, convierten su lectura en un ejercicio del que creeremos, sin razón, salir más inteligentes.

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Rimbaud corresponsal

Poema de Rimbaud. Fuente: pbase

Prometo ser bueno: cartas completas (Barril & Barral) es el nombre, que no pretende ser irónico sino darmático, con que se han editado todas las cartas de Arthur Rimbaud, el llamado poeta maldito, el místico salvaje, el que recibió un disparo de su amante Verlaine, el que escribió poemas asombrosos siendo un adolescente, el que quería más que nada en el mundo ser bueno. ¿Qué encontraremos en estas cartas? El diario El País adelanta:

Misivas autobiográficas que revelan los miedos y anhelos en la desesperada voz de un hombre condenado a errar, que viajó incansablemente, fue profesor, mendigo, explorador, comerciante, traficante de armas y hasta miembro de un circo. La desamparada huida de un poeta cuyas consignas visionarias -"Yo es otro", "Hay que ser absolutamente moderno", "La verdadera vida está ausente"- le convirtieron en el gran mito de la rebeldía adolescente. Lejos de esa imagen, su correspondencia, iné-dita hasta ahora en España, descubre a otro Rimbaud. Más íntimo y alejado de la leyenda.

Tanto las cartas insensatas escritas a Verlaine, como las dulzonas escritas a sus familiares, están recopiladas aquí. Pero sin duda, son las cartas finales las que más llamarán la atención porque queremos reconstruir los últimos años de Rimbaud perdido en Abisinia. La nota lo subraya así:

La vida dejó su huella en el poeta de los ojos azules ("Me porto bien, pero el pelo se me encanece por minutos. Hace tanto tiempo que esto sucede que temo que mi cabeza parezca ahora a la de una borla de maquillaje. Resulta desoladora semejante traición del cuero cabelludo, pero ¿qué hago?"). Hasta que en 1891, meses antes de que le amputen la pierna carcomida por el cáncer de huesos que le matará, pide a su madre que le envíe unas medias para aliviarle. "Me encuentro mal. Tengo en la pierna derecha varices que me hacen sufrir mucho. [...] Hazme este favor: cómprame un remedio para las varices, para una pierna larga y enjuta. [...] La mala alimentación, los alojamientos malsanos, las ropas demasiado ligeras, los problemas de todo tipo, el aburrimiento, la rabia permanente en medio de negros tan imbéciles como canallas; todo esto ataca profundamente la moral y la salud en muy poco tiempo. Uno envejece muy rápidamente aquí, como en todo el Sudán". Ya con la pierna amputada, en un hospital de Marsella, incapaz de dormir y descansar por los dolores, le escribe a su hermana Isabelle: "Mi querida hermana: No me has escrito. ¿Qué ha pasado? Tu carta me asustó, me gustaría tener noticias tuyas. Espero que no sean nuevos problemas, ¡ya tenemos bastantes! No dejo de llorar día y noche, soy un hombre muerto, lisiado de por vida. [...] No sé qué hacer. Todo esto me ha vuelto loco: no consigo dormir ni un solo minuto. En fin, nuestra vida es miserable, una miseria eterna. ¿Para qué vivimos? Enviadme noticias".

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Kureishi en España

Hanif Kureishi. Foto: daily dose of imaginery

En mayo, mi querido amigo y chasqui llegadito desde Burdeos -con una parada un día en Madrid- Ricardo Sumalavia, traerá en su maleta de mano tres libritos para mí: la novela breve de Julia Leigh, la esperada y ansiada novela de Philip Roth y Algo que contarte, la última novela de Hanif Kureishi traducida por Anagrama. Ayer presentaron justo esta novela en Barcelona y la revista Ñ comenta lo que dijo Kureishi:

Junto al editor de Anagrama, Jorge Herralde, y a la editora de Empúries, Eugènia Broggi, Kureishi ha defendido con vehemencia la pervivencia de la novela y ha reflexionado sobre el proceso de escritura."Cuando termino una obra me pregunto si he aprendido alguna cosa nueva y veo que ahora sé escribir libros, pero también veo que cada vez sé menos. En eso radica la sabiduría, eso es hacerse mayor: ver que sabes poquísimo y que entiendes menos". En esta novela tiene su importancia el psicoanálisis y Kureishi ha querido ahondar hoy en ello, aseverando que el gran tema de la época actual "no es tanto la locura, sino qué es ser normal". A su juicio, un concepto como normalidad "es algo que coacciona, porque se utiliza para estigmatizar a los que no lo son y eso que todos, de una manera u otra, sufrimos algún trastorno, desde una depresión, un desorden sexual, una fobia o una paranoia, empezando por mí mismo".El autor londinense ofrece, por otra parte, una mirada cómica a algunos aspectos de la vida de cada día, de la que dice absorberlo todo.

Como muchos saben, cada vez que Kureishi publica un libro, su hermana aparece mandando cartas a todos los medios para acusarlo de usar la historia familiar para su beneficio, además de ridiculizar a la familia. Este libro no fue una excepción. Kureishi reconoce que hay algo autobiográfico en la novela que muchos consideran la más ambiciosa del genial autor de Intimidad:

Asimismo, ha reconocido que hay retazos de su biografía en este relato, como el viaje que hace a Pakistán el protagonista y que éste escribe textos pornográficos, "lo que yo también hice durante un tiempo, en los años setenta". Respecto a la posibilidad de levantar ampollas entre su familia y conocidos sobre alguna de las historias que cuenta, sostiene Kureishi que escribir "es siempre peligroso, porque es un oficio que molesta y causa disturbios" y ha agregado que "con esta novela espero, igual que con otras, haber molestado e irritado a alguien, si no habré fracasado".

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La ambición de Google

Google: ¿santos o demonios? Fuente: infonux

Ayer me negué, a través de mi agente literario, a que Google digitalizara cualquiera de mis libros. No fue difícil tomar la decisión. Soy un creyente convencido del libro digital y del futuro de los e-books. Pero aceptar que Google digitalice tus libros es una peligro porque sabe Dios qué hará con ellos después. Google es una anarquía absoluta pero, al mismo tiempo, un negocio muy bien pensado que ejerce su poder ahí donde los derechos de los otros son ambiguos. Por ejemplo, la campaña que ha lanzado para digitalizar millones de libros es una trampa. No es el proceso habitual, en el que una empresa muestra interés particular por tu libro y luego se contacta contigo, sino lo contrario: quiere que los autores se contacten con ellos para evitar ser digitalizados. Si no lo hacen en un plazo relativamente breve, que ya se vence, dan por "sentado" que el autor está conforme en ser digitalizado y pueden hacerlo libremente y, además, no tienen ningún reparo en hacer negocio luego con esa versión. Ya comenzaron amenazando a Amazon con su competencia Sony. Por lo pronto, solo han ofrecido versiones digitales de libros sin derechos de autor. Pero cuando se venza el plazo impuesto por Google antes de digitalizar todo como locos, ¿qué ocurrirá? Mientras no esté claro, le recomiendo a todos los autores que leen Moleskine y han publicado un libro por lo menos, entrar a la página de Google y guardarse los derechos de autor. Dice la nota en El País sobre la nueva jugada de Google:

El acuerdo entre ambas compañías, del que no han trascendido los términos económicos, posibilitará a Sony ofrecer algo de resistencia ante su gran rival, Kindle. De hecho, los propietarios del e-book de Amazon puede comprar actualmente cerca de 250.000 libros en dicha tienda on line, informa The New York Times. En Amazon, sin embargo, no parecen estar muy preocupados. En primer lugar, su librería digital cuenta con menos títulos, sí, pero actuales; es decir, defienden desde el retailer, disponen de los Stephen King, Tom Clancy, etc., por lo que tienen mucho más fácil llegar al público. Entre los libros que ha puesto Google a disposición de los usuarios del Sony Reader se encuentran títulos de dominio público cuyos derechos de autor han expirado, es decir, publicados antes de 1929.

Repito: mi consejo es que digan "NO". A mí no me interesa que Google tenga los derechos para hacer versiones digitales de mis libros, aunque sí me interesaría mucho que mi libro pueda ser ofrecido en ese formato.

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Seamus Heaney, David Cohen prize

Seamus Heaney. Fuente: theguardian

El poeta irlandés, premio Nóbel en 1995, consiguió el prestigioso David Cohen prize , que se entrega cada dos años, por el conjunto de su obra. La dotación económica -siempre muy moderada en los países anglosajones- es de 40,000 libras. Dice The Guardian:

The prize, one of the most prestigious honours for living British writers, has been won in the past by Heaney's fellow Nobel laureates VS Naipaul and Harold Pinter. It is awarded biennially for a lifetime's excellence in literature. The prize is unusual in that the winner receives a further £12,500 to be donated either to a literature organisation that supports young writers, or to an individual writer under the age of 35. Heaney chose to give the £12,500 to an annual poetry speaking competition open to all post-primary students in Ireland, Poetry Aloud. On receiving his prize this evening at a ceremony at the British Library, Heaney said the award was "highly honorific". "First of all there's the list of the previous winners, a roll call of the best; there's the fact that you don't enter for it but are chosen from the wide field of your contemporaries; and then there's the verification of that reference to 'lifetime achievement'", he said, calling it "a lovely reward when offered by a panel of such distinguished writers and readers". Motion admitted that Heaney's reputation as Nobel laureate, bestselling poet and "venerated public figure" meant that "judging panels might be expected to feel some trepidation about bestowing another prize on him". But the David Cohen prize judges, who also included novelist Rose Tremain, poet and critic Robert Crawford, Guardian journalist Maya Jaggi and Malawian poet Jack Mapanje, felt that the "self-renewing force of his writing, and the sheer scale of his achievement", made the award of the prize "an absolutely right and proper act of recognition".

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Cercas y el 23-F

3.19.2009
Javier Cercas. Fuente: diariodenavarra

Ya basta de novelas sobre el 11-S. Ahora hay que escribir novelas sobre el 23-F. Claro, la mayoría de lectores de Moleskine Literario (igual que yo) no tenemos la menor idea de lo que es el 23-F. Javier Cercas ha decidido escribir una novela sobre esa fecha que, según parece, fue trascendente en la historia política de España. Me pregunto: ¿Vamos a adoptar la costumbre de fechar los sucesos a la gringa? En fin, si ya leer obras sobre la Guerra Civil española me parece pesado, leer sobre algo tan específico como el golpe de estado me resultará más denso. Veamos si lo que comenta Cercas sobre su nueva novela, Anatomía de un instante (Mondadori), me animo un poco:

La obra parte, y de ahí el título, del momento en que empieza la ensalada de tiros en el Congreso, de ese instante en que sólo tres personas (de los buenos) quedan de pie en el hemiciclo: Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo. Cercas se pregunta y analiza las razones de cada uno de ellos para mantener esa actitud. "Fue muy difícil entrar en el 23-F", explica Javier Cercas. "Lo complicado es elegir qué cuentas, ¡con todo lo que hay! Te metes en el 23-F y te desborda. Es una tremenda floración arborescente de historias, leyendas, ficciones". El escritor explica que empezó queriendo escribir una novela. "De hecho, la escribí, tengo un borrador. Pero me di cuenta de que la realidad del 23-F me aplastaba, literalmente. Ocurre algo semejante con el 11-S: todos, incluso los mejores, como Don DeLillo, han fracasado al tratar de escribir una novela. La realidad tiene tal fuerza dramática, tal potencia simbólica que resulta avasalladora. Hay otra razón para que eligiera la no ficción: al meterme ahí, vi que me importaba más la realidad". Así que Anatomía de un instante es no ficción. "Es una mezcla de ensayo, crónica, con estructura inevitablemente novelesca. Parte de la novela que hice y dejé, pero no hay ficción. No invento nada. Pero sí hay procedimientos novelescos, hay leitmotiv, ritornellos, cambios de punto de vista, hechos contados desde tres perspectivas distintas, hipótesis, cosas en fin que no son propias del ensayo, que sin ser ficción lo acercan a la estructura novelesca". El núcleo del libro, de 430 páginas, es ese instante del título. "Esas tres personas que no se tiran al suelo son en cierta manera los protagonistas. ¿Por qué no se tiran ellos y todos los demás sí? y, sobre todo, ¿por qué no se tira Suárez? Para explicar eso necesito todo el libro. A partir de ese instante, ampliando y ampliando, intento explicar el golpe y la transición".

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Acusan de plagio a Saviano

Escena de la película basada en la novela Gomorra. Fuente: liberedfiles

Nunca falta un despistado que no sabe la diferencia entre un documento y una novela o crónica. Y sobre todo, nunca falta ese "despistado" cuando piensa que puede ganarse una buena tajada de dinero con la confusión que pretende crear. Un periodista italiano acusó a Roberto Saviano -fan del Barcelona y autor de Gomorra- de haber plagiado sus artículos para escribir su libro. Y lo que es peor, lo acusa además de haberles metido "demasiado literatura". En la revista peruana "Caretas" suelen ofrecer el poco honroso título de La Concha de la Semana a personas como ese tipo. Dice la nota:

El periodista italiano Simone di Meo ha acusado al escritor Roberto Saviano de haber copiado algunos de sus artículos y otras informaciones confidenciales en su best seller Gomorra, a través del cual Saviano ofrece una radiografía de la Camorra, la organización criminal que opera en Nápoles y su provincia. Di Meo, que lleva dos años denunciando el caso, asegura que Saviano reprodujo tal cual y sin citar la fuente algunas de las informaciones que ofrecía en sus artículos publicados en el periódico local Cronache di Napoli, según publicó ayer el diario italiano Il Giornale. Por otro lado, Di Meo criticó el estilo utilizado por Saviano en su libro, en el que, en su opinión, hay demasiada "literatura". "Así, se corre el riesgo de exagerar, inventar" y se ofrece "a Italia y al mundo una versión novelada de la Camorra, lejana de la realidad", señaló. Precisamente, hace pocos meses, el mismo Saviano denunció las presuntas complicidades que esconderían algunos periódicos napolitanos, entre ellos Cronache di Napoli, con los clanes camorristas. Por esta razón, el periodista Di Meo considera poco probable que Saviano dé marcha atrás y aclare de dónde sacó la información, ya que para él "sería un problema explicar por qué tomó información de estos periódicos" después de denunciar la presunta connivencia de éstos con la mafia napolitana. Entre tanto, Di Meo ha presentado toda la documentación que probaría sus acusaciones ante el Tribunal de Nápoles. Según publica la prensa italiana, la primera audiencia del caso se celebrará el 7 de julio.

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Vargas Llosa candidato al Man Booker Internacional

Vargas Llosa vistiendo traje de papel en campaña de reciclaje. Fuente: rtve.es

El Man Booker Internacional, que se entregará por tercera vez en la historia, es un premio que se ofrece cada dos años para premiar la carrera literaria de cualquier escritor contemporáneo que escriba en inglés o esté traducido en ese idioma. En las dos ediciones anteriores los ganadores fueron el albanés Ismail Kadaré, y el nigeriano Chinua Achebe. La lista de este año incluye a Mario Vargas Llosa (de quien la presidenta del jurado dijo algo tan intrascendente como: "La grandeza de la literatura es que carece de fronteras, y a través de obras como La guerra del fin del mundo (1981) de Vargas Llosa, uno no necesita subir a un avión para viajar hasta el norte de Brasil"). La lista completa propone a los siguientes escritores:

Peter Carey (Australia)

Evan S Connell (USA)

Mahasweta Devi (Bangladesh)

EL Doctorow (USA)

James Kelman (UK)

Mario Vargas Llosa (Peru)

Arnošt Lustig (Czech Republic)

Alice Munro (Canada)

VS Naipaul (Trinidad/India)

Joyce Carol Oates (USA)

Antonio Tabucchi (Italy)

Ngugi Wa Thiong'O (Kenya)

Dubravka Ugresic (Croatia)

Ludmila Ulitskaya (Russia)

El ganador se dará a conocer el próximo mes de mayo, y la entrega del premio tendrá lugar en el Trinity College de Dublín (Irlanda) el 25 de junio.

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Encuesta: Libros leídos que nadie lee

3.18.2009

Inspirada en la encuesta de The Guardian hace un mes por el Día del Libro, más o menos, retornan las encuestas en Moleskine Literario: ¿Qué libro dices siempre haber leído pero no lo leíste jamás? Solo he colocado autores en castellano, luego espero hacer una con autores en otros idiomas. La encuesta estará un par de semanas en el blog antes de dar el resultado en abril, Mes de la Letras.

Gracias por participar.

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Oates no se agota

Joyce Carol Oates. Fuente: NYT magazine

"Oates no sabe lo que es el miedo a la página en blanco y, de tenerlo, lo vence enseguida llenándola de letras negras" dice Rodrigo Fresán al iniciar su reseña de La hija del sepulturero (Alfaguara), la última novela traducida al castellano (pero sin duda no escrita) de Joyce Carol Oates. La fertilidad literaria de Oates, con más de cien libros publicados y un ritmo de por lo menos dos ediciones al año desde 1963, es una superstición del Hollywood Literario. Todos hablan de ellas, espantados, y para muchos ésa es la principal razón por la que los premios Nobel nunca toman tan en serio la seria candidatura de esta narradora al Nóbel. Ante tan fecunda actividad, la pregunta no debería ser si todos los libros son extraordinarios. Solo habría que preguntarnos qué tan extraordinarios son sus libros extraordinarios. Fresán dice sobre La hija del sepulturero:

(...) alguien que tan sólo se haya dedicado a sus títulos más recientes (mi caso) descubrirá, casi enseguida, un patrón interesante y algo patológico. Oates –tal vez cansada de no ser valorada por lo que es o con tiempo y fuerza suficiente para ser muchos y hacer mucho– ha publicado una serie de novelas que, consciente o inconscientemente, parecen creadas, en principio, a la manera de y utilizando temas y paisajes de otros escritores. De este modo, podría entenderse a Blonde (2000) como su Novela DeLillo, Middle Age (2001) como su Novela John Updike, Beasts (2002) como su Novela Patrick McGrath, The Tattooed Girl (2003) como su Novela Philip Roth no en vano dedicada a Philip Roth, Rape (también del 2003) como su Novela Richard Price, Niágara (2004) como su Novela John O’Hara, Missing Mom (2005) como su Novela Anne Tyler y Black Girl / White Girl (2006) como su Novela Mary McCarthy. La hija del sepulturero (2007) podría ser considerada su Novela William Styron. Y –a no confundirse– como todas las anteriores es, también y antes que nada, una Novela Joyce Carol Oates marcada a fuego y a hielo por lo que acaso sean sus rasgos más reconocibles: una cierta compulsión gótica-guiñol, un culto al novelón sensacionalista del siglo XIX, una fiebre mórbida y desesperada, un viento que no cesa y una necesidad de crear hembras más fatalistas que fatales convirtiéndola en una especie de descendiente mutante de las hermanas Brontë o en pariente bizarro de ese otro idiota savant de sus letras nacionales: Theodore Dreiser. Dije antes que La hija del sepulturero es una Novela William Styron porque –si a algo recuerda– es a La decisión de Sophie y al modo en que se las arregla para contar, casi lateralmente, los efectos del Holocausto. Así, Rebecca Schwart –nacida en 1936, a bordo un barco de refugiados alemanes atracando en New York– es, como la Sophie Zawitowska de Styron, una heroína trágica y una sobreviviente profesional. Pero mientras Sophie tiene un secreto, Rebecca tiene muchos y por eso le pasan muchas cosas. Pasen y vean: un padre maltratador, un asesino serial, muertes más o menos accidentales, sexo apasionado, cambio de personalidad, un prodigio musical, revelaciones inesperadas y redenciones finales, etcétera. Es entonces –alcanzada la última página, mucho después de que uno haya dejado de resistirse a la propensión al arquetipo y al cliché, al sentimentalismo y se rindiera a la tan poderosa como por momentos infantil imaginación de esta autora– cuando comprendemos que la Novela William Styron de Joyce Carol Oates se ha convertido en la Novela John Irving de Joyce Carol Oates sin dejar por eso de ser algo muy personal. Porque –como se revela en el reciente The Journals of Joyce Carol Oates 1973-1982– en La hija del sepulturero se percibe un cuidado y un cariño ausente en muchas de sus tan veloces como apresuradas novelas. Oates meditó largamente antes de sentarse a escribir este material cercano y sensible que ficcionaliza la vida de su propia abuela. De acuerdo, aquí están la saga de gran aliento, la voluntad mítica, la adicción a firmar otra Gran Novela Americana sin por eso perder de vista las maniobras más astutas del best-seller pero –aun en sus grotescos excesos folletinescos– también algo valioso y muy intenso. Uno sale de La hija del sepulturero como de uno de esos dorados melodramas estelarizados por Bette Davis. No es fácil, no es poco: recientemente, escritores con un perfil acaso más prestigioso que el de Oates (Shirley Hazzard con El gran incendio y Russell Banks con La reserva) fracasaron en el intento.

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Sergio Ramírez entrevistado

Sergio Ramírez. Fuente: elpaís

Todo el mundo recuerda la frase, en las primeras páginas de la novela de Vargas Llosa Conversación en la Catedral, de Zavalita: "¿En qué momento se jodió el Perú?" Supongo que esa pregunta se la pueden hacer todos, en diferentes momentos, en sus respectivos países. Esa pregunta es la que se responde, por ejemplo, Sergio Ramírez sobre Nicaragua, aunque aligera equivocadamente la intensa carga del "jodió" con el menos duro "fastidió". "Nicaragua se fastidió cuando los viejos guerrilleros se hicieron ricos" dijo Sergio Ramírez a El País a raíz de la publicación de su nueva novela El cielo llora por mí (Alfaguara)

La lealtad a una ideología se convirtió primero en lealtad al poder revolucionario y, después, en lealtad al poder a secas. "Al término de diez años de revolución", cuenta el que fuera vicepresidente de Nicaragua entre 1984 y 1990, "la ética se la llevó un vendaval. A gente que había hecho voto de pobreza se le abrieron dos caminos: seguir fieles a sus principios o acomodarse a la nueva filosofía, la del dinero fácil".(...) La célebre pregunta de Vargas Llosa -"¿en qué momento se jodió el Perú?"- sirve también para el país en el que, desde enero de 2007, vuelve a gobernar Daniel Ortega con "modos autoritarios" pese a las críticas de antiguos miembros de su gobierno como Ernesto Cardenal, Gioconda Belli y el propio Ramírez: "Se fastidió cuando los viejos guerrilleros se hicieron ricos", contesta éste, que añade una fecha precisa: de febrero a mayo de 1990. "La gran retirada del sandinismo se convirtió en un retiro con lo que cada quien pudiera llevarse: ya fuera un escritorio, una finca o una casa ajena". Visto lo visto, hay una pregunta sin formular que recorre subterránea toda la novela: ¿valió la pena? "Morales ya no se la hace. Enfrenta el futuro armado de cinismo y humor negro", dice Ramírez. Y para él ¿valió la pena? Duda un instante. Luego responde: "Tal vez soy como él. Veo mi pasado con mucha ternura, con nostalgia. ¿Valió la pena? Yo creo que sí, pero eso no me sirve para resolver el futuro". Con todo, el escritor subraya que el Frente Sandinista antepuso la democracia a sus intereses cuando reconoció la derrota del año 90. Luego no supo "purificarse" como partido de oposición y Sergio Ramírez se convirtió en un disidente.

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El estante vacío cubano

Carátula del libro. Fuente: anagrama

El estante vacío: Literatura y política en Cuba es el título contundente del ensayo de Rafael Rojas, editado por Anagrama, que se presentó hace poco en España. ¿Qué se lee y qué no se lee en Cuba? se pregunta la contratapa. Al parecer, los tiempos en que los escritores contrarios al régimen no se publicaban ya pasó. Ahora, la censura está dirigida y se publican a los exiliados pero se omiten sus ideas políticas. Esto dijo Rojas en su presentación sobre el estado actual de las publicaciones en Cuba:

Si bien existe una circulación de literatura crítica dentro de la Isla a través del mercado clandestino, no existen datos sobre su alcance, mientras que la producción editorial estatal llega a 8 o 9 millones de lectores, una cifra altísima si se tiene en cuenta que la población de Cuba ronda los 11 millones de habitantes.Ese control está determinado, agrega Rojas, por la ideología del Estado Cubano ("martiana y marxista-leninista", según la Constitución), que en el ámbito del proceso editor "no siempre ha sido igual de rígida ni ha limitado la circulación de ideas con la misma severidad".Así, mientras en la Cuba revolucionaria de los 60 o 70 no se publicaba a quien se iba de la Isla, en años más recientes "lo determinante para asegurar la circulación" es el respaldo al sistema político insular, escribe Rojas en su libro.El autor también se refirió a las diferencias entre el mercado editorial en Cuba antes y después de la era soviética, y dijo que el Gobierno de Fidel Castro reaccionó rápidamente a la publicación de textos en los que se criticaba al socialismo soviético a finales de los 80. "El pasado soviético de la Isla -apunta Rojas- se ha convertido en un tabú de la esfera pública cubana". El autor plantea una reflexión sobre la relación directa entre los libros que lee una comunidad y sus características sociales, y afirma, con ejemplos, que "no necesariamente las buenas lecturas conducen a una constitución social virtuosa".Tras exponer que el caso cubano favorece esa reflexión por haberse limitado el acceso a la literatura, el autor indica que el resultado de esa "ilustración socialista" ha sido "un tipo de ciudadanía que espera siempre el abastecimiento del Estado, pero muy poco preparada para ejercer derechos civiles y políticos".

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Mecenazgo

Mecenazgo. Fuente: tecnoinsumos

¡Ay, quién viviera en Buenos Aires! Ya no por las librerías de viejo, los cafés, las aceras, por Eterna Cadencia, el cine independiente, los festivales, la vida cultural, las discotecas, el asado, los gatos en el botánico que diseñó mi tatarapariente Carlos Thays. Ni siquiera por andar todo el día conversando con mi extraordinario amigo Pedro Mairal (y subrayo lo extraordinario como amigo y escritor que es Pedro, anónimo cobarde, para que no te queden dudas). Quién viviera en Buenos Aires, digo, para poder presentar un proyecto y esperar con los dedos cruzados a que aparezca ese generoso Mecenas que salve a este Virgilio peruano de la administración pública. Quién pudiera. Pero no. Esto leí hoy en la revista Ñ:

En dos meses abrirá el plazo de recepción de proyectos culturales que busquen financiación a través de la Ley de mecenazgo de la Ciudad de Buenos Aires. Cineastas, artesanos, arquitectos, grupos de danzas o murgas (entre otros) podrán presentar entre el 18 y el 22 de mayo proyectos que se financiarían con parte de lo que hoy pagan empresas y particulares como impuesto sobre los Ingresos Brutos.La ley que establece el régimen de Promoción Cultural en la Ciudad de Buenos Aires fue aprobada por la Legislatura en diciembre de 2006, aunque recién corre a partir de este año. Los proyectos deberán ser presentados en alguna de las trece categorías (teatro, circo, artes visuales, letras, diseño, etcétera) en las que se ha dividido la actividad cultural. Luego, el comité integrado por tres representantes del Ejecutivo, tres del Legislativo y tres artistas reconocidos en la disciplina que corresponda tendrán sesenta días para decir si aprueban o no cada proyecto. Y entre los aprobados, los "mecenas" escogerán cuál quieren patrocinar.En 2009 habrá tres plazos de entrega: del 18 al 22 de mayo, del 27 al 31 de julio y del 21 al 25 de setiembre. El ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, le dijo ayer a Clarín que espera que se elaborare un código ético para los miembros del comité.

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Isaac Rosa, premio Lara

Isaac Rosa. Fuente: adn.es

Y el premio Fundación José Manuel Lara Hernández a la mejor narración publicada en 2008 fue a dar a manos de Isaac Rosa y su novela El país del miedo (Seix Barral). Ya antes había anunciado la shortlist. Me quedé con las ganas de que se lo lleve Lolita Bosch. La nota en El País:

El país del miedo, la última novela de Isaac Rosa, publicada por Seix Barral, ganó anoche el premio Fundación José Manuel Lara Hernández a la mejor narración publicada en 2008. El autor señaló, al recoger el galardón, que seguramente era un premio contra pronóstico, ya que las quinielas apuntaban a Ana María Matute y su Paraíso inhabitado, como vencedora. "El país del miedo", afirmó su autor, "es una novela de miedo, sobre el miedo y contra el miedo". "Intenta ser un libro de resistencia, para que rechacemos todas las tentativas para dominarnos". Se trata del libro más personal del autor, que aseguró que ha asumido riesgos, porque se trataba de una ruptura con sus libros anteriores. Cinco obras optaban al premio, dotado con 150.000 euros, y que fue adjudicado durante una cena en Madrid.

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Zoetrope Latinoamérica, Fogel

3.17.2009
Carátula del número dedicado a Latinoamérica. Fuente: zoetrope


Apareció en Estados Unidos la revista Zoetrope dedicada a Latinoamérica, que fue antologada por Daniel Alarcón y Diego Trelles. La revista se puede leer en internet, incluyendo las traducciones de algunos cuentos y algunos fragmentos del resto. La carátula de Guillermo de Toro me llama la atención, me parece muy discutible pues me parece que va a contrapelo de los cuentos mismos e incluso de la propuesta de los antologadores. Parece una carátula más atinada para una reedición de El llano en llamas de Juan Rulfo. ¿Seguimos los escritores latinoamericanos hablando de charros con pistolones? En fin, para darse una idea, pueden leer el prólogo de Alarcón y Trelles titulado "Enter de Post-Post Boom":

The research for this edition of Zoetrope: All-Story began with an anthology called El futuro no es nuestro (The Future Is Not Ours), edited by Diego Trelles Paz and just published in Argentina by Eterna Cadencia. That collection includes twenty writers from more than a dozen countries but does not pretend to be anything more than a snapshot of a Latin American moment. It is not comprehensive—for a region this large and diverse, how could it be?—just as this edition of All-Story isn't. Still, we have attempted to show some of the talent that exists among this new generation; and it's no coincidence that the writers here are all under forty years old, therefore born after the publication of One Hundred Years of Solitude. As we embarked on this issue, we wondered if we might find a distinctive theme or style within these stories, something that connects them all. And while in some cases it's easy enough to pick out shared influences—from literature, film, music, art, comics, blogs, sitcoms, etc.—these don't necessarily cohere into anything approaching a common voice, theme, or ideology. Each story is unique in its narrative approach, and this diversity is part of what made the preparation of this special edition of All-Story so exciting. In the end, in lieu of attempting to make any sort of overarching statement about Latin America or its literature, we simply selected stories we like. We hope you like them, as well.

A propósito de la antología El futuro no es nuestro, editado por Eterna Cadencia, hoy Francois Fogel escribió un post comentando el prólogo de Diego Trelles preguntándose (sin respuesta, obviamente) Fogel de quién es realmente el futuro de la literatura latinoamericana:

La apuesta sobre el futuro literario de los autores es un asunto de tertulias, de sobremesa después de una cena entre lectores. A mí me interesa más Santiago Roncagliolo que su compatriota Daniel Alarcón. Pero, lo digo sabiendo que es mi valoración por el momento. Pasa el tiempo y a lo mejor tendré la visión opuesta. Y los happy few, como decía Stendhal, de momento pueden desaparecer o transformarse en una muchedumbre. Pero quedará el prólogo de Trelles Paz: una visión de la literatura hoy en día. Cita a otros prólogos de otras antologías, McOndo, Líneas aéreas, Se habla español, antes de entregar su mensaje definitivo. Hay, escribe, una certeza formal y temática ya consolidada que nos reúne y nos identifica incluso más allá de nuestras voluntades y reticencias: la superación de la llamada novela total. No es nuevo, claro, Fuguet y Gómez lo decían en su sabrosa descripción del pueblo de McOndo, burlándose de Gabo. Pero, lo nuevo es, según el autor, la voluntad de recuperar el pacto maravilloso entre escritor y lector. Recordando a Carpentier, todos sabemos que escribir 'pacto maravilloso' en lugar de 'real maravilloso' no es algo ingenuo. Aquí está la apuesta del prólogo arbitrario de Trelles Paz: blogs, páginas personales, redes de contacto, correo electrónico, etc., favorecen la recuperación de un intercambio activo con el lector. El autor de ahora no quiere definir el mundo y su historia pero sí quiere meterse en el flujo de las voces digitales. El futuro no es suyo. Habla en un presente que se va, imposible de detener, como el caimán de la canción que se va para Barranquilla.

Ojalá algún día Fogel pueda explicarme (sería muy interesante saberlo) por qué le interesa más la literatura de Santiago Roncagliolo que la de Daniel Alarcón. ¿Pensará, por ejemplo, que siendo Alarcón un "norteamericano" tiene una visión menos real que la de Santiago del Perú y por eso como periodista le interesa menos? ¿O es una apreciación estrictamente literaria? Me quedé con la curiosidad.

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Un amor de Johh Cheever

John Cheever. Ilustración: Joe Giardello/ NYT.


Y ya que hemos mencionado la homosexualidad de Federico García Lorca expuesta por Ian Gibson en una biografía, también valdría la pena mencionar el post en Paper Cuts donde David Kelly comenta un episodio homosexual de Cheever con JH (el músico John Holmes), cuando el primero tenía 66 años y el segundo 55. Kelly cita un episodio que encontró en una entrada de The Nantucket Diary of Ned Rorem 1973-1985 de Ned Rorem:

In 1966 in the wake of “The Paris Diary” I became, briefly and to a meager bookish milieu, America’s official queer, goyim division. (Allen Ginsberg and Paul Goodman had already come out in print.) Thus John Cheever, on seeing me again at Yaddo - we’d met there four years earlier, when I broke my ankle - decided I should be the first (so he claimed) male he would embrace. Of our weeklong idyll I made notes in this book while it was taking place, and during the urban months following while it decayed and died. Of all the infantile authors I’ve known, John was the most likable. … Simply, John once loved me, or so he said, but I was scarcely the only one, and hardly the first. …
I recount this now because, a month ago, dizzy from the international hype that Knopf’s weaving around his new collection, John phoned from Westchester to say he’d be in town on Tuesday and longed to see me: I was “the only homosexual” he knew in New York. Well, I was not to be here on Tuesday, couldn’t he call again? Call again he did, and on the 19th came to lunch. I specifically asked J.H., who has never met John, to be present, although J.H. … has problems too, and violent stomach cramps.
John arrives early. No sooner in the door than he drops his pants, pleads, whispers how lonely he is; I’m already in a state about J.H.’s depression - J.H., who’s to arrive in five minutes - and about the quiche in the oven, and John like a bull in a china closet chases me about, like a Mack Sennett comedy, until I lock myself in the bathroom. “Please come out, I’ll be good.” So I come out, and we sit nervously on the sofa, John still with his trousers around his ankles, when J.H. comes in.
Transformation. At the sight of J.H., John becomes calm, contrite, angelic, in love.
We have lunch, discuss his emotional isolation. J.H. offers to take him to the baths; no, he just wants to sit on the sofa for a while with J.H.’s arms around him. I do the dishes.

Un nuevo biógrafo de John Cheever, Blake Bailey, cuenta el final de la historia de amor entre Cheever y Holmes: “The beginning of the end came when Holmes manifested his ‘lack of maleness’ by commenting on the upholstery of a given hotel’s furniture.” ¿Será cierto esto último? Parece una broma de Seinfeld (¿recuerdan el episodio en que se menciona a Cheever en la serie?)

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¿Por qué se suicidó Primo Levi?

Primo Levi. Foto: Jillian Edelstein. Hofstra University

Belaqva ha publicado la ambiciosa (más de 700 páginas) biografía de Ian Thomson sobre Primo Levi, el notable escritor italiano sobreviviente del Holocausto. Aunque al parecer, como anuncia la reseña de Fernando Bogado en Radar Libros, no queda descubierto ningún aspecto de la vida de Levi, es el suicidio del narrador el tema central, el núcleo del laberinto, en esta biografía. ¿Por qué se suicidó Levi? Bogado anticipa algunas de las conclusiones de Thomson:

Quizá la duda más determinante que arroja esta biografía en sus más de 700 páginas es la que gira en torno de los motivos del suicidio de Levi: ¿se quitó la vida debido a los tormentos ocasionados por sus recuerdos del campo de concentración? Podríamos decir que es la hipótesis más débil de las que baraja Thomson (casi detectivesco, el libro comienza con un capítulo en donde se pasa registro a las declaraciones que los testigos del suicidio dieron a la policía). En amenas charlas o cartas con diferentes interlocutores, Levi decía sentir nostalgia por Auschwitz, su “Universidad”. A estas polémicas declaraciones debemos atemperarlas con el verdadero significado que para el turinés tenía su supervivencia: impulsado a dar testimonio, no deja de remarcar que su misión era decir la verdad, mostrar la crudeza de los datos y la vida cotidiana en el Lager para que la humanidad juzgue y evite tomar de nuevo el errado camino del fascismo. Por eso los libros, por eso sus conferencias internacionales y la obligatoriedad de sus obras en las escuelas italianas. El autor parece inclinarse, luego, por una hipótesis un tanto más arraigada en los documentos de los últimos años de Levi: su vida rutinaria en el Corso Re Umberto 75, lugar que lo vio nacer y morir; la enfermedad de su madre –quien, pese a las expectativas de Levi, sobrevivió por algún tiempo a su hijo–, los problemas conyugales con su esposa Lucía. Tal vez el agobio de una vida en donde trató de mantener la calma frente a los ojos de los demás terminó por saturarlo y lo obligó a arrojarse del tercer piso de su hogar, entre las escaleras espiraladas, siguiendo el mismo método de su abuelo, Michel Levi, quien también había encontrado la muerte tras tirarse en 1888 de un tercer piso (precipitazione dall’alto, caída desde lo alto, según los informes). O la tragedia de una sentencia cuya ejecución fue demorada del ’45 al ’87; o el fruto más amargo del cansancio emocional: las dos versiones muestran dos interpretaciones de la vida de Levi, siempre encerrada en el conflicto de mitades que no pueden integrarse, casi como su concepto de “zona gris” (judíos víctimas que se convierten en victimarios de sus congéneres para obtener favores especiales de los nazis), casi como el centauro, por siempre, bestia y hombre: mitad hundido, mitad salvado.

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Julia Leigh reseñada

Carátula de la novela. Fuente: boomeran(g)

Para quienes tuvimos la suerte de que cayera (ahora mismo no recuerdo cómo llegó a mis manos ese libro, quizá en uno de mis compulsivas compras en España siguiendo las contratapas, o quizá me lo recomendó alguien que no recuerdo) el estupendo librito de Julia Leigh El Cazador (Tropismos) es una excelente noticia que ahora se publique algo nuevo de la autora: Inquietud, esta vez por Mondadori. Mi siempre extrañado amigo Marcos Giralt Torrente le hace la reseña:

Siete años tardó Julia Leigh en dar a la imprenta su siguiente novela, esta Inquietud que ahora aparece en España. En apenas 95 páginas consigue, al igual que sucedía en El cazador, construir un mundo complejo y perturbador. La diferencia, el salto cualitativo que representa con respecto a la anterior, es que así como en El cazador asistíamos a la transformación paulatina de una conciencia desde su presente, en Inquietud, el drama, cuando estalla, es un mero catalizador de otros dramas pasados a los que no pudimos asistir pero cuya potencia expansiva nos alcanza. De esa forma, sin mencionarlos, sólo por medio de la sugerencia, saltan a la vista del lector conflictos soterrados desde antes de que se desarrolle la acción propiamente dicha. Ésta es sencilla: Olivia, una mujer madura que, intuimos, ha quedado hondamente tocada por un fracaso amoroso, regresa con sus dos hijos pequeños a casa de su madre, en el sur de Francia. La frialdad de su madre con ella, no así con los niños, nos enseña que su marcha de esa misma casa muchos años antes, es de suponer que en persecución del que luego sería el padre de sus hijos, debió de ser violenta y cortar muchos lazos entre ellas. En la casa habitan también Marcus, el hermano de Olivia, y Ofelia, la mujer de éste, que acaba de dar a luz a una niña que nació muerta y que los médicos del hospital le han permitido llevarse a casa, antes del entierro, para así facilitar la asunción del trauma. Obviamente no estamos ante una familia normal y lo que descubriremos tras el desvelado de las sucesivas capas que conforman la historia secreta puede que sea, incluso, algo rocambolesco. No importa. Sin convencionalismos ni concesiones, Julia Leigh nos muestra territorios morales no frecuentados.

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Benjamín Black (y Banville) en el ABCD

John Banville (Benjamín Black) en su estudio. Fuente: elpaís

Finalmente, el tándem maravilla de las reseñas literarias del ABCD Las letras se fusionó para hablar de un mismo autor. Y el autor elegido es de los mejores: John Banville, que acaba de entregar en España un nuevo libro de la saga de Benjamín Black, su seudónimo como novelista policial. Mercedes Monmany hace la reseña de la novela El Lémur editada por Alfaguara como los anteriores títulos policiales (El secreto de Christine y El otro nombre de Laura) Dice sobre la novela: "En El Lémur navegamos sin cesar entre un ayer muchas veces sin control y un hoy que silencia pecados y culpas del pasado". Por otra parte, Rodrigo Fresán entrevista acuciosamente a John Banville sobre El Lémur y sobre su relación con el heterónimo B.B. Aquí algunas estupendas preguntas y respuestas:

Alguna vez se refirió a Black como «mi gemelo idiota». ¿Cómo califica Black a Banville?
Como «el pretencioso».

Resulta comprensible, teniendo en cuenta que Banville siempre defendió el estilo por encima de la trama, mientras que Black?
A Black le preocupan cosas como argumento, personaje, diálogo. Yo, en cambio, trato de ir más allá de estas convenciones y concentrarme en la esencia. Es una cuestión de personalidades, de niveles. Un amigo me dijo el otro día que yo me convierto en Black por la misma razón que Beckett escribía en francés: pour ecrire sans style. Y puede que tenga razón. El seudónimo es mi manera de advertirles a mis lectores de que Black trabaja de manera diferente a la mía. No hay intención alguna de perpetrar una broma literaria à la Borges. Pero también es cierto que Black nació a partir de mi lectura de los romans durs -no los protagonizados por Maigret- de Simenon, a quien siempre consideré un maestro más que merecedor del Nobel.

Y aún así, ¿no siente que tal vez haya traicionado a Black obligándolo a escribir «El Lémur», una suerte de folletín por encargo de «The New York Times» donde el patólogo Quirke y el Dublín de los años 50 de los dos primeros libros brilla por su ausencia?
En absoluto: ni Black ni yo nos tomamos estas cosas demasiado en serio. El Lémur es un jeu d´sprit en el que ambos disfrutamos del desafío de producir quince capítulos de 1.500 palabras cada uno. Y también me divirtió descubrir lo poco que yo sabía del Nueva York contemporáneo. La idea surgió a partir de un documental sobre mi persona. Un día almorcé con el researcher encargado de «investigarme» y? El editor del New York Times me envió un e-mail invitándome a participar y no dudé en aceptar. Pensé que tendría que escribir un episodio a la semana y que enviarían un mensajero cada viernes para arrancarlo de la pantalla de mi ordenador, caliente y recién hecho. Me desilusionó un poco el tener que entregarlo -así lo especificaba el contrato con el periódico- todo por anticipado y no poder avanzar semana a semana, como en el siglo XIX. Pero me lo pasé muy bien y volvería a hacerlo. La parte técnica de la cuestión, el cómo ir dosificando los acontecimientos, me resultó un ejercicio apasionante.


Basta de Black y de sus intereses. ¿Cómo está Banville? Su último libro fue el muy exitoso «El mar»: ganador del Premio Booker y «best seller» que le cambió la vida y para cuya escritura dijo haber estado preparándose cuarenta años.
En realidad, cada libro que escribo es aquél para el que me he estado preparando. Pero está claro que el Booker me proporcionó muchos nuevos lectores. Dejé de ser «escritor de escritores». Y lo bueno de ganar el Booker es que ya no piensas más en la posibilidad de ganarlo, lo que es un gran alivio. Pero el problema continúa siendo el mismo, más allá del éxito. Y ese problema es el problema de la escritura. En realidad, siento que apenas he comenzado.

Y, sin embargo, ha declarado odiar todos sus libros y tener «la fantasía de pasar frente a una librería, chasquear mis dedos, y hacer que todos mis libros queden en blanco y poder empezar de cero otra vez».
Con eso quise decir que todos mis libros son un motivo de vergüenza. Mejores que los de cualquier otro, pero no lo suficientemente buenos para mí. Desearía que existieran otras vidas y otros mundos donde poder volver a escribirlos. Pero no se puede. Y la perfección tampoco es posible.

En una ocasión dijo que le interesaba observar «cómo las cosas se convierten en clásicos. El modo en que una película cursi en la que la gente viste ropa ridícula y dice cosas ridículas se transforma en algo sagrado». ¿Hay para usted algo que se esté convirtiendo en «clásico» de la literatura aquí y ahora?
Es difícil saberlo. Es una tarea que le corresponde a las generaciones que vendrán. Pero supongo que la trilogía de Frank Bascombe, de Richard Ford, será un clásico americano. Lo mismo que las novelas de Conejo, de John Updike, otro escritor al que tampoco puedo entender cómo no le dieron el Nobel. No estoy de acuerdo con la Academia en cuanto a la inferioridad de las letras norteamericanas. Es cierto, sí, que los novelistas estadounidenses no parecen preocuparse por las grandes cuestiones metafísicas que interesan a los novelistas europeos? Pero también es verdad que, a partir del análisis de lo cotidiano, los norteamericanos han generado una metafísica propia y personal.

...Lo que no ha impedido que le irrite un poco la proliferación de novelas que giran alrededor del 11 de septiembre de 2001.
Creo que debería declararse una moratoria de veinte años en lo que se refiere al 11 de septiembre de 2001 como materia novelesca. Basta con apreciar las grandes novelas del siglo XIX: eran todas novelas históricas, eran todas partes del pasado. Yo pienso que la Historia necesita un tiempo para convertirse en historias de las que la ficción pueda ocuparse. Y hay ocasiones en que ni siquiera todo el tiempo del mundo es suficiente. «El mundo imaginado es el bien definitivo»: no lo digo yo, lo dijo Wallace Stevens.

¿Qué quiso decir exactamente con «los artistas no tienen realmente mucha experiencia vital. Lo que hacemos es mucho con la poca experiencia que tenemos»?
Hay una anécdota muy simpática y reveladora de W. H. Auden mientras cruzaba los Alpes junto a unos amigos. El poeta iba leyendo un libro, pero sus amigos no dejaban de lanzar exclamaciones de éxtasis ante lo majestuoso del paisaje. En un momento dado, Auden despegó la vista del libro, miró por la ventanilla del vagón de tren y regresó a su lectura diciendo: «Con una mirada alcanza y sobra». Y también está aquella declaración de Henry James en la que asegura que una mujer de buena educación que pasara por un instante junto a un regimiento tendría material suficiente para escribir una saga en tres volúmenes sobre la vida militar. Lo cierto es que apenas necesitamos de un atisbo de la realidad. La imaginación hace el resto.

Y puestos a imaginar, ¿puede imaginarse cómo será leído Banville en el futuro? ¿Y cómo Black?
Sí. En mis pesadillas veo un diccionario de escritores editado en 2080 donde en la entrada de John Banville se lee: «"Banville, John": ver "Black, Benjamin"».

En la entrevista, además, John Banville da una buena noticia a los que amamos sus novelas mucho más que las de Black: está escribiendo una novela que llevará por título The Infinities. Respecto a ella declara que se trata de:

"Una novela que transcurre a lo largo de un día de verano, en una casa en el campo en la que un anciano en coma agoniza. Su familia se ha reunido para despedirlo y, con ellos, también acuden los dioses junto al lecho del moribundo. Espero, como mínimo, que sea una obra maestra, un éxito de ventas y que me lleve hasta las puertas del Nobel, ¡ja!".

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Lorca y el mundo gay

Lorca y Dalí en los años madrileños. Fuente: revistañ

Hoy apareció en todos los medios peruanos la noticia de la biografía de Ian Gibson titulada Lorca y el mundo gay en la que pretende hablar en voz alta lo que, según él, era un secreto a voces. Ya antes el irlandés (nacionalizado español) Gibson había escrito biográficamente muchísimo sobre Lorca, la guerra civil, su muerte, su vida, sus viajes, su obra, e incluso un libro casi detectivesco que buscaba los detalles de su asesinato (El hombre que detuvo a García Lorca, editado en el 2007). Ahora, aparece este libro que seguro causará más polémica que todos los anteriores. Aquí algunas preguntas en la entrevista en Revista Ñ:

—¿Sus amigos pusieron distancia?
—A Pepín le preocupaba tanto que cuando Juan Antonio Bardem estaba haciendo la serie Lorca, muerte de un poeta, me llamó preocupadísimo porque le habían dicho que el actor que iba a hacer de él tenía un aspecto muy marica. Buñuel igual. Estaban obsesionados por el qué dirán. Había un temor a ser gay en ellos.

—Con los años el silencio siguió.
—El problema radica en la propia familia. Francisco e Isabel García Lorca, los hermanos y herederos de Federico. Según me contó su hija, en casa de Francisco estaba prohibido hablar del tema. El incluso publicó un libro, Federico y su mundo, donde a pesar del título no se menciona la homosexualidad. Con un heredero así, ningún lorquista que quisiera acceder a los archivos se animaba a decirlo y relacionar su homosexualidad y su obra. Ese aspecto lo quería terminar con este libro

—Y cuál fue su gran amor?
—Hombre, Dalí fue el primero y quizá la persona más amada, aunque no pudo ser. Dalí temía más que nada ser gay, aunque era más gay que nadie. Luego, al final de su vida, Rafael Rodríguez Rapún. Aunque no podía saber cuándo había muerto Lorca porque entonces no lo sabía nadie, Rapún murió exactamente un año después que Lorca, en la misma fecha. Fue en el frente del Norte, luchando contra Franco. Al parecer, saltó de una trinchera y se dejó matar por la metralla de un avión.

Sin embargo, la frase más interesante de la entrevista, y probablemente la más atendible, es aquella en la que Gibson declara: "Las ediciones más populares de El público o Poeta en Nueva York, libros que llegan a escolares de medio mundo y no se han revisado desde su salida, son homofóbicas. No mencionan un tema central para entender su obra. Incluso era difícil para los republicanos. Cuando en Oda de España, la revista de la República, se publica la elegía que le dedica Luis Cernuda, le cortan la última estrofa, la que hablaba de su gusto por los "efebos maravillosos".

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Libros perdidos en Inglaterra

Imagen de Alicia en el País de las maravillas, uno de los originales extraviados. Fuente: The Guardian

Hoy en el diario El País levantan una noticia publicada previamente en The Guardian: La Biblioteca Británica cifra en 9.000 el número de libros extraviados y robados de sus anaqueles. Según la información, la mayoría podrían haberse extraviado en sus 650 kilómetros de estanterías. Aquí la lista de las principales joyas perdidas:

Wolfgang Musculus, Of the Lawful and Unlawful Usurie Amongest Christians, 1556. Missing since 2007. British Library valuation £20,000.

Moses Ben Maimon, Letter on Astrology, 1555. By 12th-century Jewish philosopher and Torah scholar. Missing since 1977. Nothing comparable on market.

Oscar Wilde, The Picture of Dorian Gray, 1891. First edition missing since January 1961. Valued by Bookride at over £1,300.

Ezra Pound, Canzoni, 1911. First edition of poetry collection, described as "balderdash" by contemporary reviewer, missing since 1999. Copy on Amazon at £425.

Lewis Carroll, Alice's Adventures in Wonderland, 1876 illustrated edition. Missing since 1976. Valued at £350 by Abe Books.

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Falleció James Purdy

James Purdy. Fuente: NYPL gallerie

James Purdy, el escritor norteamericano que gozó de mucha popularidad en los años 60, autor de Cabot Wright Begins (1964) o Eustace Chisholm and the Works (1967) -la primera novela mencionada fue editada por Joaquín Mortiz en México y recuerdo haberla conseguido, pero no leído-, falleció a los 94 años. En los medios norteamericanos dan la noticia calificándolo de "underground". Dice El País:

Si hay un calificativo que defina al novelista James Purdy, fallecido el pasado viernes, 13 de marzo, a los 94 años de edad en Nueva Jersey, es el de controvertido. Sus descaradas y provocadoras novelas, góticas en estilo y desencantadas en el fondo, suscitaron alabanzas de titanes de la escritura como Dorothy Parker, Susan Sontag o Gore Vidal. Según él mismo admitió, su arte quería ser como el de la novela picaresca española: seudobiográfica, oscura, compleja, irónica y realista a la vez. (...) escritor desde edad bien temprana, se mudó a Chicago en su adolescencia, "sin estar preparado para la gran ciudad", según contaba. Su paso por esta ciudad marcó para siempre su carrera literaria, plagada de novelas cosmopolitas protagonizadas por personajes que proceden de oscuras atmósferas rurales. Prestó servicio en la II Guerra Mundial. Al colgar el uniforme, se dedicó a viajar y trabajar en el extranjero. Visitó México, Cuba y España. "Me enamoré de España y me impresionó profundamente la novela de Cervantes Rinconete y Cortadillo, sobre dos jóvenes pícaros en Sevilla. Me vi muy claramente reflejado en aquellos pícaros", escribió en un texto autobiográfico. (...) Su primera novela, Malcolm, publicada en 1959, es el cuento de un pícaro como los de Cervantes, un joven inocente en busca de una explicación a su vida, mientras cae en los brazos de una serie de personajes -un astrólogo, una reina del jazz, un agente funerario- en los que busca a su padre.
Su prosa ya se reveló difícil en aquella época, de lenguaje áspero y denso, llena de giros inesperados y aparentemente incongruentes. Avanzó en la misma dirección en otras obras en las que exploró ampliamente los motivos del deseo y las perversiones sexuales, como Cabot Wright Begins (1964) o Eustace Chisholm and the Works (1967).

Aquí la nota en The New York Times.

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1Q84: lo nuevo de Murakami

3.16.2009
Haruki Murakami. Fuente: got1mag.com

Estando en España, Haruki Murakami reveló su nuevo proyecto literario, 1Q84, una novela con guiños a George Orwell, Dice que es "su obra más ambiciosa":

Soñar de día». Así define el japonés Haruki Murakami la escritura, una actividad que le ha llevado a convertirse en un fenómeno literario mundial. Algo que hoy ha podido constatarse durante su visita a Barcelona, donde ha anticipado que su nueva novela se llamará «1Q84», en un guiño a Orwell.. "Orwell escribió «1984» mirando al futuro, y yo, con mi novela, quiero hacer lo contrario, mirar al pasado, pero sin dejar de ver el futuro. Es mi obra más ambiciosa, y la he entregado justo hace una semana, antes de viajar a España", afirma Murakami (Kioto, 1949). "Aquí nadie conocía todavía el título y es la novela más voluminosa, espero que sea importante en mi vida y en la de los lectores", argumenta este tímido escritor, cuyo nombre suena para el Nobel y que evita los focos y a los periodistas, pero que se ha convertido en un icono de la novela posmoderna, seguido por millones de lectores, muchos de ellos jóvenes.

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Rushdie hechiza en Ñ

Salman Rushdie. Fuente: revistañ

La novela de Salman Rushdie, La encantadora de Florencia, traducida recientemente por Mondadori, llegó a Argentina y en la revista Ñ le dedican un gran espacio. En primer lugar, una crítica de Ursula Le Guin sumamente elogiosa (nada que ver con la Kakutani, que se la bajó) y luego, una conversación con Andrew Anthony en las oficinas británicas de Andrew Wylie, el temido chacal que ahora estará celebrando el triunfo de Roberto Bolaño. El hecho de que muchos reconozcan en esta hermosa hechicera a su ex esposa, la bellísima Padma, es comentada en la nota:

Según Rushdie, la ironía es que Lakshmi no sólo no inspiró el libro, sino que casi fue la causa de su muerte. "Para decirlo en pocas palabras", señala, "tuve que escribir a pesar de ella. Lo que me pasó cuando estaba escribiendo el libro fue una calamidad colosal." Se refiere al fin de su matrimonio. En enero de 2007, Lakshmi pidió el divorcio."Fue como si hubieran lanzado una bomba nuclear en el living cuando trataba de trabajar", dice. "Hubo un momento, a principios de ese año, en que pensé que había perdido el libro. Me encontraba en un caos tal que no podía trabajar. Siempre me enorgullecí de mi disciplina como escritor. Tomo la escritura como un trabajo. Me levanto por la mañana y me instalo en mi escritorio. Me asusté, ya que pensé que si perdía eso lo perdía todo. En serio, creo que volver a concentrarme fue el mayor acto de voluntad que se me exigió en la vida, incluida la fatwa." (...) Dice que, una vez que Lakshmi lo abandonó, trabajó ocho o nueve horas por día durante seis semanas y sólo produjo "unas tres páginas". Pasado ese período, sin embargo, volvió a encontrar el hilo de la historia. "A partir de entonces el libro me salvó la vida. Se escribió solo. Me sentaba ante el escritorio todos los días y me divertía más ahí que afuera. Escribir se volvió un placer, y creo que parte de esa sensación de placer está presente en el texto."

Ay Salman, con razón te quiero tanto. No sabes cómo te entiendo. Te mandé saludos desde La Habana, con Catalina, Mordzinski, Izara y Cristina. Les dije que te mandaran un abrazo, que quería que supieras que te sentía un amigo. Ojalá te dieran mi mensaje. Sigamos con la nota en la revista Ñ. Luego del tema del abandono de Padma, pasaron a uno no menos grave como la tensión entre la cultura Occidental y Oriente. Dice:

El otro gran tema del libro ya es tradicional en Rushdie. Se trata de la sospecha, la desconfianza y la falta de comprensión recíprocas entre Oriente y Occidente. Sin duda es un tema que rara vez fue más pertinente. En un primer momento se muestra renuente a explayarse sobre los paralelismos. "Voy a dejar que el lector decida sobre eso. No quise poner grandes carteles de neón en el cielo diciendo que se trata del siglo XXI".Sin embargo, si bien Rushdie maneja el tema con sutileza imaginativa, no hay posibilidad alguna de soslayar la relevancia actual de cuestiones como la extranjería, la pertenencia y la lealtad de grupo. En cierto sentido, es un humanista a la antigua. "Una de las cosas que llegué a sentir más que antes mientras escribía el libro, y no es una verdad muy complicada, es la idea de que la naturaleza humana es constante y que la forma en que los hombres se comportan es tan sólo la forma en que nos comportamos, no importa en qué época vivamos, cómo sea la tecnología, ni cuáles sean en ese momento nuestras relaciones políticas."En otras palabras, las características que nos definen son nuestras semejanzas, más que nuestras diferencias. Al mismo tiempo, se muestra pesimista respecto del futuro de las relaciones entre Oriente y Occidente. "Es algo que me preocupa. Cuando uno tiene hijos, se preocupa por el mundo que les va a dejar. Espero equivocarme, pero lo más optimista que puedo decir es que si se analiza el fenómeno del extremismo islámico, los lugares en los que más se lo odia son donde más fuerza tiene."A principios de su carrera abordaba los asuntos mundiales con una clásica perspectiva posimperial que atribuía la responsabilidad de la tensión geopolítica y la discriminación cultural al próspero Occidente.

Finalmente, también se refirió a la polémica que se armó cuando recibió el título nobiliario de manos de la reina, lo que avivó la fatwa que pesa sobre él desde hace décadas:

Algunos oportunistas en Pakistán, y payasos como Lord Ahmed en el plano local, trataron de generar una protesta, pero todo quedó en nada. Produjo, sin embargo, cierto revuelo en [el programa televisivo de la BBC] Question Time, cuando Shirley Williams sostuvo que el otorgamiento del título "no (fue) muy inteligente" porque Rushdie había causado "una profunda ofensa a los musulmanes" y había estado "bajo la protección de la policía británica durante muchos años a expensas de los contribuyentes". Luego Christopher Hitchens, amigo de Rushdie, rebatió los argumentos de la baronesa demócrata liberal. Otros se mostraron sorprendidos ante el hecho de que Rushdie hubiera aceptado algo que parece inseparable del pasado clasista y hasta colonial de Gran Bretaña. El escritor, por su parte, señala que le complació mucho recibir "el mismo honor que William Golding, VS Naipaul, Kingsley Amis y VS Pritchett. Voy a formar parte del club, y no me preocupa". Pero la gente tiene en cuenta que usted procede de la izquierda... "Sí", interrumpe. "Bueno, la verdad es que no me importa."

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Gesualdo Bufalino por Vila Matas

Gesualdo Bufalino. Fuente: zam.it

Lo mejor que he leído este fin de semana: la semblanza que hace Enrique Vila Matas en "Babelia" a ese escritor enorme, enormísimo, que fue el italiano Gesualdo Bufalino. Como muchos saben, Bufalino fue descubierto cuando era un maestro jubilado pasados los 50 años, por Leonardo Sciascia. Luego de leer unos párrafos suyos en un libro de fotografías de Comiso, le pidió algo escrito. Bufalino le mandó su novela inédita, escrita décadas atrás, tiulada Perorata del apestado. Pero lo hizo con una advertencia:

Le puede prestar el manuscrito, dice don Gesualdo, pero desaconseja por completo su publicación. Y a la pregunta de Sciascia de por qué tantos secretos y problemas, dice que considera que existen escrituras morales que se deben hacer públicas, pero que ése no es precisamente el caso de su Perorata, novela que le parece simplemente una operación de baja lujuria, una especie de interminable y falsificado chisme sobre sí mismo, destinada, por tanto, a una utilización estrictamente privada. Asegura además el profesor Bufalino sufrir lo público como si fuera un baldón, un sentirse "tan desnudo y humillado como si estuviera delante de una uniformada comisión médica militar". Y a todos esos penares les da el nombre de síndrome de Wakefield, tomado de aquel personaje de Hawthorne que abandonó su propia casa para irse a vivir a la de enfrente y espiar desde allí -invisible y cabe suponer que dichoso- la vida de su propio hogar. A ese síndrome de Wakefield, dice don Gesualdo, habría que añadirle un completo rechazo del sentimiento de protagonismo y una gran pasión por perder siempre en todo. Hasta en el ajedrez -al que ha jugado desde niño- prefiere adscribirse al llamado juego del autómata, que consiste en obligar al contrincante a vencer a pesar suyo.

La novela se publicó, con enorme éxito de ventas en Italia. Luego se traduciría a decenas de idiomas, entre ellos el castellano (Anagrama en España y Norma en Colombia). No fue tan vendedor en castellano, según me decepcioné después. Vila Matas cuenta su primera lectura:

Recuerdo haber leído Perorata hacia 1983, en Mallorca, en una casa junto a un parque que no tenía, por cierto, nada de glacial. La leí en un verano muy caluroso y en la histórica primera edición de Anagrama, en la valiosa traducción de Joaquim Jordà, que debió de luchar a fondo con las dificultades de trasladar al castellano el brillante estilo barroco del autor; un estilo que da tenso cobijo a una historia de fragilidad, enfermedad, delirio y muerte: "Sólo por esto yo me había salvado de la guadaña: para prestar testimonio, cuando no delación, de una retórica y de una piedad. Aunque ya supiera entonces que preferiría permanecer callado y llevar a lo largo de los años mi perorata al seguro debajo de la lengua, como un óvulo de reserva...". Esta historia de fragilidad y miseria mortal surge de la experiencia autobiográfica de Bufalino en un sanatorio de Palermo en los años cuarenta, después de la guerra, cuando la tuberculosis mataba como en el siglo XIX. Es cierto que Thomas Mann había tratado el tema, pero la experiencia vital de Bufalino fue radicalmente distinta. Destaca en el libro la paradójica exuberancia de la voz terminal que narra y la emocionada inteligencia con la que son tratadas la degradación de la vida y de la historia, la curación vivida como culpa y deserción, y el mundo visto como un sanatorio que sería tanto un lugar de amparo y de hechizo como el eco siniestro de la desdicha más infinita.

El éxito en Italia hizo que se destapará la olla Bufalino. A Perorata del apestado le siguieron una serie de novelas, cada vez mejores (o de la misma calidad, que ya es demasiado), incluyendo sus aforismos (El Malpensante, libro de culto e imperdible) hasta llegar a esa genialidad divertidísima titulada Tomasso y el fotógrafo ciego. Pero la celebridad le cobró caro al escéptico don Gesualdo. Así reflexiona Vila Matas a raíz de ese malentendido que es la fama literaria:

(...) la literatura es una sinfonía de cuervos, hoy perdidos en el mafioso centro de la selva fúnebre de su industria. Con tal estado de cosas, nada tan comprensible como un escritor de gran talento anunciando la semana pasada que se va: "Fui atrapado por todo este engranaje editorial, por todo este mundo que no podía imaginar cuando publiqué mi primer libro". La reciente decisión de Lobo Antunes me recordó el día en que Bufalino, tras haber publicado varios libros después de Perorata, decidió regresar al silencio y habló del paisanaje cargante que había visto circular por la pista de su aventura siniestra. "No quiero seguir entre esos miserables, esa gente es terrible", afirmó después de que se armara en Italia un ingrato conflicto por un premio que le había sido otorgado. Para entonces, el panorama para Bufalino se hallaba ya saturado de resentidos o de simples estúpidos. Y aquélla fue la gota que desbordó su paciente vaso. "No debí nunca acceder a publicar", debió de pensar el escritor. Y su decisión de apartarse fue el comienzo de "una vida desnuda, un círculo de días previstos, ya para siempre a las puertas de la noche", pero también el sabio retorno a una escritura en sigilo, y en el fondo el regreso a una vida mucho mejor. Si venía de convivir con un orfeón de cuervos, ahora al menos recuperaba el encanto de las mañanas. Volvían las rosas, el café, el sol, la ventana abierta, el sueño de no haber publicado nunca, la alegría del inédito.

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Así como mengua la luna

3.13.2009
Fuente: lanzallamas

THAT´S THE WAY

That's the way the stomach rumbles
That's the way the bee bumbles
That's the way the needle pricks
That's the way the glue sticks
That's the way the potato mashes
That's the way the pan flashes
That's the way the market crashes
That's the way the whip lashes
That's the way the teeth gnashes
That's the way the gravy stains
That's the way the moon wanes

William Burroughs. (Lo recita Tom Waits en The Black Rider -1993)

Invocación para que la luna llene mengue y me deje dormir de una vez.

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Lo nuevo de Roth en España

Reseña de la última novela de Roth en Village Voice. Fuente: village voice

La nueva novela de Philip Roth, Indignación, ya ha sido publicada en España por el sello Mondadori. ¿Cuánto tendré que esperar para leerla? ¿Dos, tres semanas? ¿Más? ¿Alguien viene de allá para acá? Tragedias cotidianas de un lector compulsivo peruano en el Perú (perdonen la tristeza). En El Cultural adelantan el argumento:

(...) la historia de Marcus, un joven universitario de diecinueve años que ha puesto más de 800 kilómetros de distancia entre él y un padre hiperprotector que no le deja respirar, angustiado por la posibilidad de que las malas compañías puedan pervertirle. Sin mucho éxito. Porque Marcus, un universitario sin amigos ni apenas experiencia amorosa en los Estados Unidos de los años 50, está muerto.

Cuando apareció e EEUU, el Village Voice publicó una reseña en comic de la novela. Desde entonces la espero. En realidad, desde antes de que Roth la escribiera, para qué mentir. En El Cultural además pueden leer un fragmento de la novela. Tendré que contentarme con eso por ahora. ¿Es justo?

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Se viene el Cosmopoética

Cartel del programa. Fuente: revistañ


Y en la revista Ñ ya están anunciando el VI Cosmopoética, uno de los Festivales de literatura más importantes de España, que se llevará a cabo en Córdoba entre el 15 y el 19 de abril. Más de 300 poetas en plena actividad. Las estrellas: Michel Houellebeq, Allan Sillitoe y Bei Dao. Así lo comenta la nota:

Casi trescientos escritores y poetas de veinte países acudirán en abril próximo a la ciudad española de Córdoba (Andalucía, sur), para participar en la VI edición del ciclo Cosmopoética. Poetas del Mundo en Córdoba, que unirá poesía, cine y gastronomía.La capital cordobesa, que albergará el evento durante los días 6 y 13 de abril, espera a autores como el colombiano Álvaro Mutis, el francés Michel Houellebeq, el chino Bei Dao, el inglés Alan Sillitoe, la estadounidense Ruth Fainlight, el uruguayo Rafael Courtoisie, la iraquí Dunia Mikhail, el argentino Daniel Samoilovich, el cubano Lorenzo García o los españoles Andrés Trapiello, Manuel Rivas o Marta Pessarrodona.La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, afirmó en la presentación del ciclo de poesía que la variada procedencia de los participantes es "una expresión de la diversidad e interculturalidad" de Córdoba, que "acerca a los ciudadanos a una diversidad de pensamientos".

Para más datos, pueden entrar a la página web del evento.

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El escritor Arriaga

Guillermo Arriaga. Fuente: sesiondoble

Guillermo Arriaga, el guionista de películas extraordinarias en colaboración con Alejandro González Iñárritu (Amores perros, 21 gramos, Babel), luego de una pelea un poco ridícula sobre los derechos intelectuales de las películas rompió su sociedad con el director y decidió dirigir su propia película, titulada Burning plain (traducida al castellano como Lejos de la tierra quemada) en homenaje a Juan Rulfo. Si hay algo que decir al respecto es que Arriaga es una persona que sabe contar una historia, como lo demuestran sus tres guiones multipremiados. Quizá eso se debe a que Arriaga viene de la literatura. Y aunque parece distante que vuelva a publicar una novela o cuentos ahora mismo, defiende con toda justicia que se le llame "escritor":

"¿Cuándo has contado tú una historia de manera lineal? Nunca. Nadie. La forma natural de contarlas es desordenada. Por otro lado, la audiencia es inteligente. Me gusta que el espectador se vincule, que llene los huecos (...) Alguien dijo: ¿por qué no vuelves a la literatura? Es que nunca me fui. ¿Alguno le diría a un dramaturgo que dejó la literatura? ¿Dirían que Shakespeare no escribe literatura? Guionista es una palabra peyorativa. Yo no hago guías. El cine es el único lugar donde el creador de un mundo no es el autor de la obra. ¿Hablamos de la novena de Rodríguez Pérez, director de orquesta, o de la novena de Beethoven? ¿Por qué el escritor de cine está tan ninguneado?"

Una cosa que hay que añadir es que Guillermo Arriaga, como director, cumple con el deseo de Salman Rushdie de que se deje atrás la costumbre de las adaptaciones y se usen guiones originales. Sin duda, con la capacidad de crear guiones tan bien contados no es necesario una adaptación.

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Roncagliolo, autobiográfico y "realista"

Santiago Roncagliolo. Fuente: daylife

Memorias de una dama es el título de la nueva novela de Santiago Roncagliolo, editada por Alfaguara, y una entrevista en EFE que ha circulado por todas las redacciones adelanta detalles de su argumento: un joven escritor latinoamericano que viaja a España lleno de ambiciones, y una anciana aristocrática que se relaciona con él y le va dictando sus memorias. La nota anuncia que el protagonista es un alter-ego del mismo Santiago (el personaje lleva, además, su nombre) y quizá eso se refiera al hecho de que, en efecto, me parece recordar que en sus primeros años en Europa él hizo un trabajo similar de "negro literario". Algunas de sus declaraciones:
(...) no es fácil combinar en una misma novela las vicisitudes de un joven escritor peruano -alter ego del propio Roncagliolo-, que llega a España "desesperado por entrar en el mundo editorial", con las memorias de una anciana millonaria y decadente, cuyo padre, "un pequeño Berlusconi de los trópicos", como lo define el narrador, fue golpista, fascista, agente de la CIA y hombre de la Cosa Nostra. Y todo ello en el convulso Caribe de los años treinta a los sesenta. (..) le interesaba contar esa época "desde el punto de vista de los perdedores", como lo son "esos supermillonarios de una casi realeza que había en el Caribe en la primera mitad del siglo XX". A esa "realeza" pertenecía Diana Minetti, la excéntrica millonaria que, desde París, encarga su biografía al innombrado escritor peruano, narrador de la novela, que ve en ese encargo una posible salida a sus problemas como inmigrante en Madrid. "A Diana la educaron para ser una buena esposa, un adorno elegante en el salón de su marido". "El castillo de cristal" en el que vivía la clase social a la que pertenecía se vino abajo con la revolución cubana. "Su mundo desaparece", comenta Roncagliolo. Como le sucede al narrador de su novela, Roncagliolo se vino a vivir a España -reside en Barcelona desde hace cuatro años- porque en las últimas tres décadas este país "era el Hollywood literario". "Todos mis referentes eran escritores que habían triunfado en España. Pero también es verdad que los que habían fracasado eran muchos más, lo que pasa es que nadie cuenta sus historias". Y es "la historia de un escritor fracasado" la que plasma en su novela, que tiene "una fuerte carga cómica y una fuerte carga trágica".


La nota también enfatiza en el dato autobiográfico, satirizado sin piedad por el propio Santiago:
Dentro de esa sátira del mundo literario que dibuja en su novela, el autor interviene con su propio nombre en la trama y no sale bien parado. El Roncagliolo de la novela era, a juicio del narrador, "el típico cabrón divo y seguro de sí mismo que usa lentes de Armani y un reloj de pulsera que parece de pared". Y había tenido mucho éxito con "una novelita intimista, una de esas frivolidades intrascendentes no demasiado largas para que hasta los analfabetos las puedan leer". En la vida real, el autor de Memorias de una dama sabe que no se puede quejar, aunque no olvida que "la carrera de un escritor es irregular". "Cuando te va mal, tienes que seguir escribiendo. Yo lo hice cuando nadie quería publicarme y lo seguiré haciendo si vuelve a sucederme eso. Pero mientras me vaya bien, lo voy a disfrutar todo lo que pueda", asegura entre risas.

Dejo para el final la parte más polémica. En la entrevista también se ha referido al Boom, en particular a Gabriel García Márquez y Julio Cortázar (mientras que Vargas Llosa es un paradigma en su novela, y supongo que no solo por la obra teatral Kathy y el hipopótamo cuyo principio argumental es similar al de la nueva novela de Santiago):

Nos hemos vuelto devoradores de realidad. Hace cuarenta años se podían publicar novelas como Rayuela o Cien años de soledad, pero ahora somos muy escépticos e incrédulos y hay que meter mucha realidad para que todo parezca verdad

Bueno, como a cualquier afirmación categórica, hay que tomar ésta con pinzas. ¿Realmente no se puede ya aceptar una novela como Rayuela o Cien años de soledad? (primero habría que aclarar cuál es el punto de intersección entre esas dos novelas tan distintas al que se refiere Santiago). No estoy convencido de que los lectores se hayan vuelto cada vez más incrédulos. Pienso que, al contrario, lo que ha sucedido es que el concepto de "realidad" se ha estirado mucho, y ya no funciona la vieja polaridad "fantástico/mágico" y "realista". Un ejemplo de eso (y solo para poner el nombre latinoamericano más exitoso de los últimos años) es Roberto Bolaño. ¿Es Bolaño un autor realista al viejo modo? ¿Es fantástico? ¿Bolaño "mete mucha realidad" en obras de pesadilla como 2,666? Lo dudo. Pero tampoco lo consideraría "fantástico" o menos aún "realista mágico". Las etiquetas se han caído. Las novelas, incluso las más realistas como las de Castellanos Moya, o las experimentales como las de César Aira o Mario Bellatin, son consideradas ahora en su propia coherencia interna, se han convertido en esos cuentos de hadas que decía Nabokov. En ese sentido (absolutamente positivo, debo subrayar) una novela como Abril rojo me parece tan inverosímil o tan poco "realista" como Cien años de soledad. ¿Ya no se puede escribir Rayuela? ¿Ni Cien años de soledad? Al contrario, creo que finalmente no solo estamos en capacidad de seguir escribiendo esas novelas sino de entenderlas en su verdadera dimensión.

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5 x 5: la lista mexicana de Fuentes

Pedro Ángel Palou, uno de los cinco de Carlos Fuentes. Fuente: alfredogodinezblog


Y mientras todos celebramos el triunfo de Bolaño, hay alguien que en París no celebra: Carlos Fuentes. Todavía me parece increíble que Carlos Fuentes haya declarado eso a un medio peruano. En fin, eso sí, Fuentes es muy generoso con los escritores jóvenes mexicanos de la generación del Crack. Un ejemplo de eso es el artículo que escribe en Le monde donde comenta muy elogiosamente a cinco autores de su país, en el marco del Salón del Libro: Jorge Volpi, Ignacio Padilla, Pedro Angel Palou, Cristina Rivera Garza y Xavier Velazco. Dice cosas así:

Amphytrion, d'Ignacio Padilla, rend compte des stratégies de survie qui nous obligent à changer d'identité dans un monde qui exige de faux passeports pour entrer au paradis ou être expulsé vers l'enfer.

Paradiso clausurado, de Pedro Angel Palou, explore les incertitudes d'un esprit lucide que son intelligence conduit à la destruction. Destruction qui ne laisse debout que cela même qui l'anéantit : la parole, la littérature. Palou a, par ailleurs, rédigé deux extraordinaires biographies historiques, l'une d'Emiliano Zapata, l'autre de José ManuelMorelos, dans lesquelles il nous raconte non seulement ce que nous croyions savoir des deux héros, mais ce que nous pouvions imaginer des hommes.

Enfin, A la recherche de Klingsor, de Jorge Volpi, décrit le dilemme de Werner Heisenberg, le physicien allemand, Prix Nobel 1932, chargé de fournir à temps la bombe atomique à Hitler. (...) Héros ou traître ? Fidèle ou infidèle à la science ? Fidèle ou infidèle à sa patrie ? Chercha-t-il à avancer le plus rapidement possible dans la mise au point de l'arme atomique afin d'assurer la victoire à Hitler ? Ou retarda-t-il délibérément son travail afin d'y faire obstacle ? (...) Klingsor - héros germanique mythique, enfermé dans son château, se regardant dans son miroir, jaloux de sa propre image - repose sur un puissant substrat culturel, il nous projette dans le véritable combat de civilisations, moins simplet que celui imaginé par Huntington, mais un autre, plus profond, dans lequel la foi scientifique se substitue à la foi religieuse pour finalement révéler qu'elle est encore moins digne de confiance que la religion. Tous les grands physiciens ont un profil de criminel, déclare l'un des personnages de Volpi. En effet, parce que la science a cessé d'être "innocente", la science peut, non seulement altérer la face de l'univers, mais le détruire.

Dans un style totalement différent, on trouve Cristina Rivera Garza et son magnifique Nadie me verá llorar (Personne ne me verra pleurer), une véritable révélation. Le roman, aurait-on tendance à dire à première vue, "se passe au Mexique". Erreur. Il se passe dans un asile de fous. Il se passe dans un lupanar, et, bien que se situant dans une époque déterminée - les vingt premières années du XXe siècle -, il se déroule en réalité dans un temps littéraire où le contemporain et le non-contemporain coexistent. Il s'agit d'un roman nu... mais vêtu de noir de la tête aux pieds.

Enfin, last but not least, mon cinquième est Xavier Velasco et son Diablo guardián, Le Diable gardien. C'est l'histoire d'une vilaine fille qui vole à ses parents l'argent qu'ils ont volé à des oeuvres de charité, et qui, avec cet argent, part pour New York où elle se lance dans la vie érotique la plus débridée. Le Diable gardien est raconté à la première personne par la jeune délurée, et son vocabulaire est celui d'un parler populaire passé au tamis de la petite bourgeoisie. La base du langage populaire est celui des rues, le plus changeant qui soit. Or le picaresque est essentiel à la littérature. L'épopée ne nécessite qu'un seul langage : tout le monde se comprend, Hector et Achille, le Troyen et le Grec. Le roman, en revanche, requiert la pluralité des langages. Anna Karénine ne comprend pas son mari, pas plus que Madame Bovary le sien. Don Quichotte parle le langage de l'épopée chevaleresque. Sancho Panza, celui du picaresque populaire. A eux deux, ils créent le roman moderne, la tradition cervantesque. Diversité de langages. Réexamen de tous les niveaux de langue. Langage métis. Le nôtre. Dans Diablo guardián, Xavier Velasco discrédite le langage de l'autorité. Le roman dés-autorise. Invasion de néologismes. Vocables irrespectueux. Langage de l'incertitude.

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Bolaño, 2008 National Book Critics Circle Awards

La novela de Roberto Bolaño se consagra en EEUU. Noticia: latinoamerican mussings

Una extraordinaria noticia para los que admiramos la literatura latinoamericana: Roberto Bolaño ganó póstumamente el 2008 National Book Critics Circle Awards en la categoría Ficción por la traducción de su novela 2666. Es un triunfo impresionante dado el hecho de que era una traducción y se debía entregar póstumamente. Se reafirma así el éxito incondicional que tiene Bolaño en lengua inglesa. ¿Se animarán los escritores españoles ahora sí a aceptar que existe? El año pasado el mismo premio le fue otorgado a Junot Díaz por La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Un triunfo que también celebramos los latinoamericanos, que sentimos al loco de Junot como uno más de nosotros. La noticia se celebra así en ElPaís:

El novelista chileno Roberto Bolaño ha ganado ayer el máximo galardón del National Book Critics Circle por su novela 2666. Bolaño, que murió a los 50 años de edad en 2003, se ha impuesto con la traducción inglesa de su novela de 900 páginas ambientada en Santa Teresa, México, y que fue publicada por vez primera en 2004, pero que no llegó al público anglosajón hasta 2008. Fundado en 1974, el National Book Critics Circle recoge los votos de unos 700 especialistas y no está dotado con ninguna cantidad de dinero. La encargada de recoger el galardón para Bolaño fue Natasha Wimmer, su traductora al inglés. Wimmer señaló que el autor comentó en alguna ocasión que la palabra "póstumo" le sonaba a nombre de glardiador romano. "Es una visión de la historia sexy y apocalíptica, a la altura de Moby-Dick y Meridiano de sangre, por lo que tiene de mordaz examen del mal", ha dicho de 2666 Marcela Valdés, del Book Critics Circle.

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reconozco esa puerta

3.12.2009

ESCENA FINAL


he dejado la puerta entreabierta
soy un animal que no se resigna a morir

la eternidad es la oscura bisagra que cede
un pequeño ruido en la noche de la carne

soy la isla que avanza sostenida por la muerte
o una ciudad ferozmente cercada por la vida

o tal vez no soy nada
sólo el insomnio y la brillante indiferencia de los astros

desierto destino
inexorable el sol de los vivos se levanta
reconozco esa puerta
no hay otra

hielo primaveral
y una espina de sangre
en el ojo de la rosa.

Blanca Varela

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Beirut39

Beirut39 ya está en marcha. Fuente: enminúscula

En La Habana ya me habían adelantado algo de este proyecto. Ahora, gracias al blog de Ezequiel Martínez, me entero de que el proyecto es una realidad. Una convocatoria del Hay Festival para jóvenes escritores árabes menores de 39. ¿Habra salsa en Beirut? ¿Habrá mojitos? ¿Habrá un Alvaro Enrigue, una Karla Suarez, un Pedro Mairal, un Joao Paulo Cuenca, un Andrés Neuman o un Eduardo Halfon árabes? (un John Jairo Junieles de hecho hay). ¿Por lo menos habrá Daniel Mordzinski? Dice la nota en el blog En Minúscula:
Desde hace un par de años no hay artículo o nota que, al hablar de la joven narrativa latinoamericana, pase por alto el encuentro de Bogotá39, una iniciativa del Hay Festival que allá por agosto de 2007 reunió en la capital colombiana a los 39 escritores menores de 39 años con mayor proyeccción internacional.Ahora la experiencia se repite, pero con los binoculares puestos en tierras más lejanas y ajenas, al menos para los occidentales. Ya está en marcha el proyecto de Beirut39, que como sucedió con su pariente bogotano, reunirá a los 39 menores de 39 que mejor reflejen las nuevas voces de las letras árabes. El seleccionado surgirá a través del mismo mecanismo: la gente podrá proponer autores, y un jurado integrado por Hoda Barakat, Maher Jarrar, Elias Khoury y Abdo Wazen dará a conocer en setiembre la lista final de los elegidos. El Festival Beirut39 tendrá lugar en esa ciudad en febrero de 2010. Ojalá los archivos de todo lo que allí se hable y discuta no se esfumen con el tiempo, como ya ocurrió con el completo sitio que concentraba todas las actividades de Bogotá39. ¿O será que mi brújula de búsqueda por Internet está cada vez más averiada?

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El casting de Luna caliente

Ana de Armas. Fuente: elinternado

Cuando me enteré de que Mempo Giardinelli -otro que desoye a Salman Rushdie- había aceptado que el director español Vicente Aranda hiciera una nueva versión fílmica (hay una argentina de 1985 de Roberto Denis con guión de José Pablo Feinmann) de Luna Caliente de inmediato se me erizan los pelos de prematuro viejo verde: ¿Y quién interpretaría el papel de esa Lolita de sangre caliente? ¿Ya hay algunos nombres? Ya hay un nombre dando vueltas: la actriz cubana Ana de Armas, la estrella adolescente de "El Internado" (Antena 3) y de películas como Canciones de amor en Lolita's Club (así que ya sabe de qué va eso de las lolitas), una niña-mujer de armas tomar por lo he he visto en fotos. La novela será trasladada a escenarios menos calurosos que la novela, eso sí. Una nota da más detalles:
La película comenzará a rodarse el mes que viene [por febrero], y es la adaptación al cine de una novela del mismo título del escritor argentino Mempo Giardinelli, que narra la historia de un profesor treintañero (Sbaraglia), que viaja a Argentina durante la dictadura y se enamora de una lolita de 13 años (de Armas), y juntos emprenden una carrera criminal. A Sbaraglia lo del crimen en Argentina no le suena a nuevo, porque ya ha hecho Caballos salvajes y Plata quemada, pero ahora tendrá que trasladar ese espíritu a España, porque lo que ha hecho Aranda es una adaptación un tanto libre en la que la acción se desarrolla con el Proceso de Burgos como telón de fondo, y estrena compañía femenina en un viaje que se avecina duro y exigente en lo mental y en lo físico. Los exteriores de la película se rodarán en Burgos y los interiores en Madrid. Y a falta de saber si esta luna será tan caliente como quemada estuvo la plata que Leonardo Sbaraglia compartió con Eduardo Noriega, sólo nos queda imaginárnoslo.

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La lista Wood

notebook. Fuente: nosvemosenelblog

Luego de que en 1994 Harold Bloom publicase El Canon Occidental, en las páginas de The Guardian el siempre cabalgate James Wood publicó una lista que vendría a complementar la preparada por Bloom (que a éste no le hizo nada de gracia) que incluía a los Mejores Libros británicos y norteamericanos publicados desde 1945 hasta esa fecha, casi 50 años de febril actividad literaria. El mismo Wood comentó los agujeros de su selección, que descuidaba el teatro y la crónica periodística y se enfocaba sobre todo en poesía y novela. Esta especie de Canon o Lista Wood no existía en red hasta que un lector se la envió en pdf al administrador del blog The Elegant Variation y él la ha colocado en su blog íntegramente. ¿Qué tanto ha envejecido esta lista después de 15 años? Es una lista muy extensa, ¿realmente dio tantos libros memorables el idioma inglés en esos 50 años? Por otra parte, Wood dijo que Vladímir Nabokov era "inelegible" probablemente por haber nacido en Rusia, lo que es ridículo (supongo que Joseph Conrad tampoco). En el Paper Cuts dan una lista de otras ausencias notables: "The good news (for me) is that Jane Bowles made the cut; the bad news (for me) is that Paul Bowles did not. Other notable omissions: Kingsley Amis, Julian Barnes, E.L. Doctorow, Lawrence Durrell, William Gaddis, Allen Ginsberg, David Lodge, Joyce Carol Oates, Grace Paley and Richard Yates".

JG Farrell: The Siege of Krishnapur

Jane Bowles: Collected Works

LP Hartley: The Go-Between

Norman Mailer: The Naked and the Dead; Armies of the Night

Walter Abish: How German Is It

Harold Brodkey: Stories in an Almost Classical Mode

Cynthia Ozick: The Messiah of Stockholm; Art and Ardour

William Burroughs: The Naked Lunch

Kurt Vonnegut: Slaughterhouse 5

Elizabeth Bishop: The Complete Poems

John Cheever: Collected Stories; Falconer

Ralph Ellison: Invisible Man

Angus Wilson: The Wrong Set; Hemlock and After; Anglo-Saxon Attitudes

Fred Exley: A Fan's Notes

Randall Jarrell: Poetry and the Age

Robert Lowell: Life Studies; For the Union Dead; Near the Ocean

Bernard Malamud: The Assistant; The Stories of Bernard Malamud

William Trevor: Collected Stories

James Baldwin: The Fire Next Time; Giovanni's Room

Toni Morrison: Sula; Beloved

Henry Green: Loving; Concluding; Nothing

Howard Nemerov: Collected Poems

AS Byatt: Still Life

VS Naipaul: A House for Mr. Biswas; In a Free State; The Enigma of Arrival

Tim O'Brien: If I Die In A Combat Zone

Kazuo Ishiguro: The Remains of the Day

Flannery O'Connor: A Good Man Is Hard To Find

Frank O'Hara: Selected Poems

Sylvia Plath: Collected Poems

Ezra Pound: Pisan Cantos

John Barth: The Sotweed Factor

Saul Bellow: The Adventures of Augie March; Seize the Day; Herzog; Humboldt's Gift

John Berryman: The Dream Songs; The Freedom of the Poet and Other Essays

Thomas Pynchon: The Crying of Lot 49; V

Philip Roth: Goodbye, Columbus; The Counterlife; Reading Myself and Others

JD Salinger: The Catcher in the Rye

Donald Barthelme: Sixty Stories

Susan Sontag: Styles of Radical Will

Wallace Stevens: Collected Poems

Robert Penn Warren: All The King's Men

Eudora Welty: Collected Stories

William Carlos Williams: Paterson

Edmund White: A Boy's Own Story

Amy Clampitt: The Kingfisher

Don DeLillo: White Noise

WH Auden: The Dyer's Hand and Other Essays; Collected Poems

Paul Bailey: Gabriel's Lament

Angela Carter: The Magic Toyshop; Nights at the Circus

Bruce Chatwin: On The Black Hill

James Fenton: The Memory of War

William Golding: Lord of the Flies; The Spire

WS Graham: Collected Poems

Raymond Carver: The Stories of Raymond Carver

Martin Amis: Money; The Moronic Inferno

Jean Rhys: Wide Sargasso Sea

Graham Greene: The Heart of the Matter

Jonh Ashbery: Self-Portrait in a Convex Mirror; Selected Poems

Geoffrey Hill: Collected Poems

Doris Lessing: The Golden Notebook

Ivy Compton-Burnett: A Heritage and its History

Muriel Spark: Memento Mori; The Prime of Miss Jean Brodie

Malcolm Lowry: Under the Volcano

Walker Percy: The Moviegoer

Phillip Larkin: Collected Poems

Ian McEwan: First Love Last Rites; The Cement Garden

Andrew Motion: Secret Narratives

Iris Murdoch: Under the Net; The Bell; The Nice and the Good

George Orwell: 1984; Collected Essay and Journalism (4 vols)

Carson McCullers: The Ballad of the Sad Cafe

JG Ballard: Concrete Island

Anthony Powell: A Dance of the Music of Time

John Updike: Of the Farm; The Centaur; The Rabbit Quartet; Hugging the Shore

Jeanette Winterson: Oranges Are Not The Only Fruit

Ted Hughes: Selected Poems 1957-81

VS Pritchett: Complete Stories; Complete Essays

Craig Raine: A Martian Sends A Postcard Home

Marianne Moore: Complete Poems

Elizabeth Taylor: The Wedding Group

Salman Rushdie: Midnight's Children; The Satanic Verses

Tom Paulin: Fivemiletown

Joseph Heller: Catch 22

Christine Brook-Rose: The Christine Brook-Rose Reader

Anthony Burgess: Earthly Powers

Alan Sillitoe: The Loneliness of the Long Distance Runner

Graham Swift: Waterland

Iain Sinclair: Downriver

Evelyn Waugh: Brideshead Revisited; The Ordeal of Gilbert Pinfold; Through a Cloud

Jack Kerouac: On the Road

Denton Welch: A Voice Through a Cloud

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Murió Blanca Varela

Blanca Varela. Fuente: biblioteca nacional del perú

Hoy a los 82 años de edad murió en Lima la extraordinaria poeta Blanca Varela. Se sabía desde hace años que estaba muy delicada de salud. En los últimos años recibió una serie de homenajes y premios literarios en el Perú y España, como el Reina Sofía (que su nieta recibió con un sentido discurso) y su nombre sonaba mucho para el Premio Cervantes (no era improbable que este año se lo otorgasen finalmente). Al leer el escepticismo de su poesía, uno no sabe qué esperaba Blanca de la muerte. Probablemente nada. Pero quienes creemos en Dios y admiramos su obra esperamos fervientemente que esté reunida con su hijo Lorenzo, tempranamente fallecido en un accidente aéreo, en el cielo de los poetas a quienes quería y leía fervientemente como su amigo José Watanabe. Adiós, Blanca.

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¿Quién es Joe Meno?

Joe Meno, Tobías Wolff y Jhumpa Lahiri, finalistas. Fuente: papercuts

Joe who? se pregunta el blog The Paper Cuts al reseñar el muy prestigioso Story Prize de este año, que tuvo como finalistas a Tobias Wolff, Jhumpa Lahiri y el desconocido Joe Meno. Al final el premio fue a dar a Wolff y su colección de relatos Our Story Begins pero la pregunta sigue dando vueltas: ¿Quién es ese Meno que terminó compartiendo honores ni más ni menos que con dos monstruos del género corto como Wolff y Lahiri? Gregory Cowles responde su propia pregunta y lo declara como an indie filmmaker competing for best picture against the big Hollywood studios. Ojo que a veces, aunque solo a veces, esas películas dan el golpe. Habrá que seguir la trayectoria de este Meno.


Joe who? you’re asking.

Wolff and Lahiri are household names, to the extent any writer can be, but despite six books and inclusion in the Barnes & Noble “Discover Great New Writers” program, Meno remains something of a cult phenomenon: a Chicago kid who hangs out with artists and musicians and who used to write a column for Punk Planet magazine. At the Story Prize ceremony, he was like an indie filmmaker competing for best picture against the big Hollywood studios: “Demons in the Spring,” his nominated collection, was published by the small press Akashic Books (as opposed to Knopf for Lahiri’s and Wolff’s), and “Frances the Ghost,” the story he read, originally appeared in TriQuarterly (as opposed to The New Yorker for Lahiri’s and Wolff’s). His odds, in other words, weren’t great.

But he had a blast. “Honestly,” he said in a telephone interview a few days later, “just sharing the stage with those two was a high point in my career.” During the Q. and A. with Dark after his reading, Meno offered some feisty, thoughtful opinions about the state of publishing, and praised Akashic for allowing him such control over his book, down to font selection and the paper that lines the inside covers. “I wanted it to be an art object,” he explained. “I really saw it as the anti-Kindle.” When Dark asked him about the book’s illustrations — by 20 different artists and designers — Meno said that he had learned a lot from visual artists and sometimes preferred their company to that of writers. “They’re not as lugubrious or brooding,” he said. “They don’t talk about the work in progress, they just do it.”

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La play de Cristina Peri Rossi

Cristina Peri Rossi. Fuente: manuguerrero.com

Me encanta el título del libro de la uruguaya Cristina Peri Rossi que ganó el Premio de la Fundacíón Loewe de poesía el año pasado y fue presentado ayer: Playstation. Aunque yo le hubiera puesto PS3 mejor, que es completamente otra cosa. En el ABC comentan la presentación de ayer en la Residencia de Estudiantes de Madrid:

Luis Antonio de Villena hizo las veces de albacea de Peri Rossi para destacar que «Playstation» es un sumando general de la vida de una persona, un balance de la sucesión de fracasos y triunfos que es la vida, y es un libro que supone un gran juego”. De Villena resaltó, igualmente, la habilidad de la poeta uruguaya nacionalizada española para hacer del coloquialismo algo más que cháchara vana. “Para conseguirlo –dijo- hay que realizar un intenso ejercicio literario que pasa sobre todo por la elipsis y con podar mucho el lenguaje”. “La literatura se hace para raptar un periodo de vida y “Playstation” rapta muchos periodos de vida”, concluyó el poeta y escritor madrileño. Luis Antonio de Villena hizo las veces de albacea de Peri Rossi para destacar que «Playstation» es un sumando general de la vida de una personaLa literatura como juegoPor su parte, la autora destacó de su libro que ya desde el título “hay que vincularlo al hecho de la literatura como un juego, pero juego en el sentido lúdico, no banal, porque no hay mejor manera de conocer a alguien que jugando con él, el juego saca a flote las ilusiones internas. Está repleto de ironía, porque la ironía es el poder de distanciarnos de nuestras propias desgracias. He querido tomarme el pelo a mí misma y compartir con los lectores la sonrisa y a través de ella ganarme su complicidad”.

A ver cuándo nos echamos unos partiditos de winning en Neverland, Cristina. Yo soy Chelsea por si acaso.

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La zona literaria de Mathias Énard

Carátula del libro. Fuente: deslivres

Mathias Énard no es un desconocido para los lectores del castellano. Este narrador francés, radicado en Barcelona desde el 2000 y especialista en Medio Oriente, estuvo en boca de todos hace unos años al publicar con Belaqua el Manual del perfecto terrorista (aquí hay un fragmento de la obra). El año pasado publicó en Francia un libro de memorias bajo el título Zone (el libro se publicó la semana pasada en castellano en La Otra Orilla, en la editorial Norma, según me datea un comentarista). En la revista The Quartely Conversation hacen una reseña del libro y en ella me ha llamado la atención, sobre todo, el amplio -y atractivo- círculo de referencias al que se alude para hablar de este libro. El absoluto eclecticismo. Gracias a Dios:

In 1913 Apollinaire published Alcools, his famous poetry collection, which is entirely devoid of punctuation and includes a text entitled “Zone.” And indeed, Apollinaire is one of many writers quoted in this book and probably one of its most important references: as Énard himself commented, his poem and the novel share many thematic aspects. Apollinaire is hardly alone among literary referents, as there is not only a lot of violence in Zone; there is also a lot of literature. The two things held in common by most of the writers Énard mentions in Zone are their personal ties with the Mediterranean and their own history with its ills and its violence. Burroughs, an adept of the concept of a “Zone,” is also another Zone wanderer. Although he does not grace the book’s pages, it is difficult not to think of Claudio Magris, not only because some pivotal scenes take place in his beloved Trieste but also because Énard uses ideas of frontiers and mixed identities. Another such writer that might come to mind while reading Zone is Thomas Pynchon, another artist of the Zone who, geographically speaking, never quite haunted Énard’s chosen stomping ground (notwithstanding the disturbing scenes at Casino Göring or the Maltese escapades). A Pynchonian pessimism seems to fill Zone’s pages, as Francis’ worries spiral around the Italian countryside he fails to see in his night train, even as he sees places like Tangiers, Barcelona, and Beirut all too clearly in his head. Furthermore, readers of Against the Day will find familiar Énard’s use of train transports as a metaphor of the century’s woes, as this mirrors Pynchon’s own assessment of them in Against the Day, where he noted that the train was primarily developed to dispatch troops faster and farther. The two writers other than Apollinaire that Énard comes back to most often in Zone are Ezra Pound and Maurice Bardéche. The latter was the brother-in-law of Robert Brasillach, the infamous collaborationist writer who was executed after WWII. Bardéche was the intellectual face of French fascism, a leading Holocaust denier and a strong critic of the Nuremberg trials. He died peacefully at the age of 91 in 1998. In Zone, Bardéche gives Francis Servain, then a neofascist youth, his 1939 book on the Spanish civil war, which he boasts gestated under Franco. In a way, Bardéche is the man who first puts Francis on the trail of the evils of his chosen zone of action. Pound’s presence, obviously very political, is even more literary: one feels that, as much as Francis, Énard loves the Mussolinian poet. His work is quoted, his life in Italy told. His presence is one of madness and of genius: he is probably the writer who most intimately fits, in equal measure, the form and content of Zone’s literary project. There are other writers or literary works that do not appear on the pages but do appear in one’s mind while reading this book. In some ways, this seemingly never-ending list of slaughters, wars, political games, terrorist acts, and historical wrongs of the Mediterranean area, told on many occasions with a very matter-of-fact tone, is reminiscent of Roberto Bolaño’s take on Ciudad Juarez’s mass murders of women in the fourth part of 2666. And, like 2666, Zone doesn’t tell us about the banality of evil, it tells us about a civilization numbing its senses, about hopelessness, about disillusion. Finally, there is also more than a hint of Sebald at play here. The comparison doesn’t work on a stylistic level, although, much like Sebald’s books, while Zone appears to be infinitely digressive it is really centered on strong themes that lurk behind everything that happens: there is always something else the narrator thinks about, there is always something to distract him from the very event he—and the reader—was reliving. This only serves to emphasize the feeling put forward by both authors: Sebald would load every object with a history and make it a significant piece of his narration; Énard does the same with the political events Francis walks through. Both The Rings of Saturn and Zone tell the tale of an internal voyage of sorts.

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Fuentes sin diplomacia

Carlos Fuentes sin tacto. Fuente: esmas

Carlos Fuentes era diplomático, como todos recordarán. Pero le faltó absolutamente el tacto en la inauguración del Salón del Libro ayer en París. Como ya he dicho, México es el país invitado de honor y Fuentes en su conferencia inaugural (dedicada a ponderar el poder que tiene la cultura en su país, algo absolutamente cierto por lo demás), por hacer un elogio a la narrativa latinoamericana, le metió un inexplicable tacle gratuito a sus anfitriones franceses. Afirmó:

"Cuando yo publiqué en Francia por primera vez, éramos tres escritores, ahora somos muchísimos. La literatura francesa parece estar un poco estancada y, sin embargo, la de América Latina está en auge"

¿Dónde quedó la natural diplomacia (que llega a extremos bastante frikis a veces) de los mexicanos? ¿O es que se ha unido Fuentes a la campaña norteamericano de desprestigio de la cultura francesa? Que ni se entereno los académicos suecos, que acaban de premiar a Le Clezio en un acto justificado y evidente de desagravio a favor de Francia, o este año Fuentes estará bastante abajo en las encuestas del Nobel.

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A Murakami no le gusta Kawabata

Haruki Murakami. Fuente: thecrimson

"Soy hijo único. Cuando era pequeño había tres cosas que me ayudaban a seguir viviendo: libros, gatos y música" ha dicho Haruki Murakami en el instituto compostelano Rosalía de Castro. a presencia en España del escritor japonés es para recibir el XIII Premio Literario Arcebispo Juan de San Clemente, en la categoría de lengua extranjera, por Kafka en la orilla (que no es una novela que merezca demasiados premios, la verdad). Para absoluto escándalo mío, Murakami confesó que no le gusta Yazunari Kawabata. Pero ¿qué le pasa? ¿está loco o qué? Eso le pasa por andar muy solo hablando con puros gatos. La nota en El País:

"Tenía curiosidad por ver quién me había escogido; sólo quería ver", dijo para empezar Murakami (Kyoto, 1949), uno de los vicarios de la internacionalización de la novela japonesa. Junto a coetáneos como el otro Murakami -Ryu, autor de Azul casi transparente-, la literatura del país oriental enfrenta a su manera la homogenización de la memoria. "Mi padre murió hace un año, él sí fue a la guerra en 1940, y me contó sus historias. Pero yo hago balance entre esas historias y las mías. Cuando escribo, no tengo plan. Sólo una escena y unas cuantas palabras". En ese sentido, no le preocupan los contrastes entre su propia biografía -su padre era hijo de un monje budista; antes de escribir tuvo un bar de jazz- y lo que todavía pesa como tradición literaria en Japón. Traductor de Carver, Fitzgerald o Irving, el autor de Tokio blues. Norwegian wood (como la canción de los Beatles) dio a entender que existen muchas formas de estar cómodo en la piel de un escritor japonés. Más en Japón que en Occidente. "Me encanta traducir... Y me gusta Tanizaki, pero no me gustan Mishima ni Kawabata. Hay muchos autores en Japón, y unos son más localistas que otros".

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No te rindas, Thomas, no te rindas

3.11.2009
barandilla. Fuente: escueladeforja

Gracias a la edición De Bolsillo junto con Lengua de Trapo, titulada Todo como antes, pude cumplir mi deseo (antes expuesto aquí) de leer el primer libro que publicó el escritor noruego Kjell Askildsen (a quien admiro profundamente), el libro de cuentos Últimas notas de Thomas F. para la humanidad. Se trata de cuentos breves que tienen un personaje en común, Thomas, un anciano huraño, lúcido, ajedrecista, descreído. El don de la observación es lo que resalta. Una observación aguda, envenenada y directa como una flecha. Un ejemplo: luego de la muerte de su esposa, decide vender la ropa de ésta y con eso quedan dos armarios vacíos. Luego, decide vender lo armarios. La observación que hace terminada la operación es simple y rotunda: "antes tenía dos armarios vacíos, ahora lo que tengo es una habitación vacía". No se necesita más. Así escribe Askildsen. Así razona. Pensé en hacer una reseña, pero sería insuficiente, sobre todo porque no es demasiado conocido en castellano. Mejor les transcribo uno de sus cuentos. Aquí se explica todo por sí mismo:

Punto de apoyo



Hace unos meses vino a verme mi casero. Llamó tres veces a la puerta antes de que me diera tiempo a abrir, y eso que fui lo más rápidamente que pude. No podía saber que era él. Por aquí viene muy poca gente, casi todos los miembros de sectas religiosas que me preguntan si estoy en paz con Dios. Me produce cierto placer, pero nunca les dejo pasar de la puerta, pues la gente que cree en la vida eterna no es racional, no se sabe lo que puede llegar a hacer. Pero esta vez era, como ya he dicho, el casero. Le había escrito hacía casi un año para informarle de que la barandilla de la escalera estaba rota, y pensé que venía por eso, así que le dejé entrar. Miró a su alrededor. “Vive usted bien aquí” dijo. Era una afirmación bastante tendenciosa, que me hizo ponerme a la defensiva. “La barandilla de la escalera está rota” dije. “Sí, ya lo he visto ¿La rompió usted?” “No ¿por qué yo?” “Supongo que es el único que la usa, porque, aparte de usted, solo vive gente joven en este portal, y no creo que se haya roto sola, ¿no?” Era obviamente una persona intratable y no quise entrar en ninguna discusión con él sobre cómo y por qué se estropean las cosas, de modo que dije escuetamente: “Como usted diga, pero yo necesito esa barandilla, estoy en mi derecho”. No contestó nada a eso, a cambio, dijo que subiría el alquiler un veinte por ciento a partir del mes siguiente. “¿Otra vez? –dije- y un veinte por ciento nada menos” “Debería ser más –contestó- esta finca no produce más que pérdidas, pierdo dinero en ella” Hace mucho que dejé de discutir de economía con personas que dicen perder dinero con algo de lo que podrían haberse desprendido hace treinta años, de modo que no dije nada. Pero no le hizo falta argumento alguno para seguir con el tema, es de ese tipo de personas que funcionan solas. Se puso a disertar sobre todas las demás fincas que también daban pérdidas, resultaba lamentable escucharle, debía ser un capitalista muy pobre. Pero no dije nada, y por fin cesaron las lamentaciones, ya iba siendo hora. En cambio me preguntó, sin ninguna razón aparente, si creía en Dios. Estuve a punto de preguntarle a qué dios se refería, pero me limité a negarlo con la cabeza. “Pues tiene que hacerlo” dijo, así que después de todo había dejado colarse a uno de ellos en mi casa. En realidad no me sorprendió, pues es bastante corriente que la gente con muchas propiedades crea en Dios. Ahora bien, no quise darle pie para que pasara a otro tema, pues había tomado la firme determinación de no dejar pasar a los evangelistas de la puerta, de modo que no lo dejé seguir. “Así que sube el alquiler un veinte por ciento –dije-, presumo que ese es el motivo de su visita”. Al parecer, mi resistencia le pilló de sorpresa, pues abrió y cerró la boca un par de veces sin que saliera de ella sonido alguno, algo, me imagino, poco corriente en él. “Y espero que se ocupe de arreglar la barandilla”, proseguí. Se puso rojo. “La barandilla, la barandilla – dijo impaciente-, vaya lata que está dando con la barandilla” Me pareció muy mal que dijera eso y me irrité: “Pero ¿no entiende usted –dije-, que en algunas ocasiones esa barandilla es mi punto de apoyo en la vida?” Me arrepentí nada más haberlo dicho, pues las formulaciones precisas deben reservarse para personas reflexivas, si no, pueden surgir complicaciones. No tengo fuerzas para repetir lo que me dijo, pero en su mayor parte trataba del más allá. Al final añadió algo sobre estar con un pie en la tumba, se estaba refiriendo a mí, y entonces me enfadé: “Deje ya de molestarme con su economía” le dije, porque en realidad era de lo que se trataba. Como no se disponía a marcharse, me permití dar un golpe en el suelo con mi bastón. Entonces se marchó. Fue un alivio, me sentí contento y libre durante unos cuantos minutos, y recuerdo que me dije a mí mismo, para mis adentros, claro: “No te rindas, Thomas, no te rindas”

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Zoetrope All Stories sin peruanos

Revista Zoetrope All Stories próximamente dedicada a A.L. Fuente: methuen

Gracias a un comentario en un post me entero de esta estupenda noticia aparecida en el blog "Hablando del asunto": Zoetrope All Stories es la revista de Arte y Cultura fundada por Francis Ford Coppola, un éxito de lectura obligada en el mundo literario norteamericano desde hace una docena de años, dedicada a las nuevas generaciones de escritores de ficción. De vez en cuando, la revista busca "curadores" invitados para determinados números. La edición de primavera de la revista estará dedicada íntegramente a los nuevos narradores de América Latina y los curadores son dos peruanos: Diego Trelles Paz y Daniel Alarcón. El diseño de la revista será del cineasta mexicano Guillermo del Toro.

Los autores elegidos para este número especial son: Patricio Pron (Argentina), Carolina Sanín (Colombia), Antonio Ungar (Colombia), Ronaldo Menéndez (Cuba), Inés Bortagaray (Uruguay) Rodrigo Hasbún (Bolivia), Alejandro Zambra (Chile), Aura Estrada (Mexico), Veronica Stigger (Brasil), Slavko Zupcic (Venezuela). Los cuentos saldrán en idioma original (español o portugués) y traducidos al inglés. Una excelente noticia, como dije al principio, apenas empañada por el hecho de que a pesar de la nacionalidad de los curadores, no aparezca ningún autor peruano en la muestra. A todas luces un absurdo pues la promoción más joven de narradores peruanos (la nacida entre los años 70 y 80) ha dado, como nunca antes en el país, una lista larga de cuentistas de primer nivel, dignos de cualquier antología latinoamericana. Inexplicable decisión de dos lectores que supongo atentos a la literatura peruana (¿o es que acaso la nacionalidad de los curadores los auto-inhibió?)

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Mordzinski en el Salon del Libro de París

Como ya comenté ayer, el Salón de Libro de París que empieza mañana rendirá un homenaje a la literatura mexicana y ya se han movilizado a esa ciudad más de 40 escritores mexicanos (si pasan por St Julien de Pauvre, por favor, pongan una gardenia marchita en la puerta del Hotel Esmeralda por mí). Habrá varias presentaciones de libros, pero una en especial me llama la atención: se trata de una edición de Gallimard, con prólogo de Le Clezio (ni más ni menos que el Nobel) y el poeta Homero Aridjis, que incluye las geniales fotografías de Daniel Mordzinski (quien estuvo un tiempo largo en México tomando fotos a toda la lista de 44 autores) y textos del recién estrenado padre Gastón García. El tándem maravilla del Bogotá 39 aceitado y puesto a funcionar de nuevo. ¡Daniel, guárdame un ejemplar por si un día vuelvo a París! (Pero no volveré). Aquí les dejo tres fotografías de la edición a manera de aperitivo:

Ignacio Padilla. Fuente: Daniel Mordzinski

Guadalupe Nettel. Foto: Daniel Mordzinski

Carlos Fuentes. Foto: Daniel Mordzinski

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Kodama contraataca

María Kodama en Alemania. Fuente: revistañ

Beatriz Sarlo declaró hace un tiempo: "(...) mientras Kodama viva será imposible estudiar seriamente al escritor". Y María Kodama ahora se defiende desde Alemania , donde llegó para presentar la muestra El atlas de Borges. Declaró a una agencia alemana:

"(...) en el marco de una entrevista con la agencia alemana DPA, Kodama se manifestó dispuesta a dialogar con quienes cuestionan su modo de difundir la obra del escritor argentino. "Me parece muy bien discutir ideas", señaló una serena Kodama. Sin embargo, enseguida cargó contra las críticas de otras intelectuales. " Lo que me parece una bajeza total es hacer críticas sin fundamentarlas", señaló en referencia a la opinión de Beatriz Sarlo, quien manifestó más de una vez que mientras Kodama viva será imposible estudiar seriamente al escritor. "Me encantaría que de persona a persona me explicara por qué dice eso". Pero a falta de explicaciones, Kodama sólo puede entender los cuestionamientos como producto de "los celos y una envidia feroz". "Me extrañó muchísimo que una persona inteligente y culta hiciera una declaración totalmente sin fundamento sobre una colega", agregó. "Todo el mundo quiere que yo desparezca de escena", sostuvo, aunque aclaró que ha tomado recaudos para ese momento: "Está todo perfectamente arreglado. Y de una manera terrible", sostuvo. "Terrible para quienes desean que yo desaparezca, que van a decir 'ay, ojalá estuviera María'", agregó con una serena sonrisa."

Bueno, no veo ninguna idea en su defensa, así que ella y Sarlo están en lo mismo. Pero una cosa es cierta: mientras Kodama vaya por el mundo dándoselas de Viuda Universal; haciendo chistes enigmáticos disfrazada de envenenadora de comic; o considerándose a sí misma como la mujer que tiene el aleph escondido en el cajón de su cómoda, nosotros seguiremos insistiendo en que lo mejor que puede hacer una viuda por su esposo escritor es no interrumpir. Frases como "Yo estoy para hacer lo que tengo que hacer y lo que Borges me dijo que tengo que hacer" solo subrayan el hecho de que Kodama no ha entendido de qué se trata la viudez con dignidad. Mario Vargas Llosa dijo hace unas semanas -con motivo del traslado de tumba que pretendían algunos congresistas argentinos- que Jorge Luis Borges no le pertenece exclusivamente a Argentina y tenía toda la razón. Ymucho menos le pertenece a Kodama. Borges es de todos nosotros. Suéltalo de una vez, Kodama.

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Hening Mankell en Buenos Aires

Hening Mankell. Fuente: revistaeñe

La aparición reciente de El Chino, la última novela de la saga del detective Kurt Wallander de Hening Mankell es el pretexto perfecto para invitar al narrador sueco a la Feria del Libro de Buenos Aires que empieza a mediados de abril. La Feria ya tiene su estrella, dice con entusiasmo la revista Ñ:

La feria del Libro 2009 ya tiene a su estrella. Ayer se confirmó que el novelista sueco Henning Mankell, conocido sobre todo por la serie de policiales protagonizados por el gris y dubitativo comisario Wallander, dará una conferencia de prensa en Buenos Aires y participará de la tradicional Noche Nórdica de la feria del libro, que se celebrará entre el 23 de abril y el 11 de mayo. Autor de ensayos, libros infantiles y obras teatrales, Mankell actualmente vive en Maputo, Mozambique, donde dirige un teatro. Su última novela es El Chino (2008), un libro que mezcla el policial y la novela política, que salta de la Suecia actual a un pequeño pueblo de Estados Unidos donde en 1860 comienzan a llegar los trabajadores chinos que construyen las vías del ferrocarril. Sin embargo, Mankell le debe su fama a la célebre saga del detective Kurt Wallander, que lo convirtió en un referente mundial de la novela negra. Una saga que, según adelantó Mankell, tendrá su última entrega el año que viene. Mankell pasaba los cuarenta años y llevaba más de diez novelas publicadas cuando apareció Asesinos sin rostro (1991), la primera novela sobre Wallander: un héroe atípico, dubitativo, con miedo a la muerte y relaciones imposibles con su única hija (también policía en los últimos libros de la serie) y su extravagante padre. Un policía que sueña con abandonar su empleo en la pequeña ciudad de Ystad, que se alimenta mal, que se siente sólo y le cuesta conquistar mujeres. "En el tercer libro -contó en una reciente entrevista con la revista Ñ- le hablé a una amiga que es médica para que le diagnosticara una enfermedad (...) y resultó ser diabetes. En el siguiente título el inspector descubre que es diabético y fue el libro más popular. Nadie imagina a James Bond con esa enfermedad". Su principal hallazgo parece ése. Haber dado con un héroe que no es especialmente duro ni inteligente. Un tipo común y vulnerable.

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Los verdaderos escritores proletarios: todos

¿Son los escritores los nuevos proletarios? Fuente: nueva democracia

¡Oh dios! ¡Por fin alguien se acuerda de los autores! ¡Gracias Manuel Rodríguez Rivero! Su columna de hoy en El País va directo al punto, sin dilaciones, y dice lo que todos sabemos: sin los escritores el negocio no existe, pero ellos (salvo algunos dorados y felices y muy engreídos bendecidos por san pedro) son el eslabón más débil de la cadena. La nota viene a cuenta a raíz del artículo de Le Magazine Littéraire titulado Les écrivains, ces nouveaux prolétaires?. No se equivoquen, amigos con conciencia izquierdista, no son uds. los únicos proletarios de la escritura. Lo somos todos. Aquí no hay regios ni hegemónicos. Esa es la verdad. Dice Rodríguez Rivero:

Editores, distribuidores y libreros -entre otros agentes- forman parte esencial de la (todavía vigente) cadena del libro. Sin sus respectivas actividades y negocios se quebrarían los canales de comunicación que trasladan a la sociedad -es decir, a los lectores- las variadas creaciones literarias de los autores, que son quienes las imaginan y componen. Hasta aquí lo evidente. Pero seguramente uno podría imaginarse un mundo -en un futuro hipertecnológico, pero no necesariamente lejano- en el que todos ellos desaparecieran, o en el que sus respectivas funciones (producto de la división del trabajo del antiguo bibliópola) pudieran ser asumidas total o parcialmente por el elemento más creativo del conjunto. Los autores -en el más amplio sentido, incluyendo a los traductores, o a los ilustradores en el caso de los libros infantiles-, en cambio, son imprescindibles: hasta donde puedo saber, todavía no se han inventado cyborgs con imaginación creadora y talento para expresarla por escrito. Ellos son, por tanto, la auténtica piedra angular de un sistema cuyas mercancías son también bienes culturales, y en el que las tensiones entre valor de uso y valor de cambio resultan particularmente significativas. En otras palabras, y más crudamente: sin autores no hay negocio, pero tampoco cultura escrita. Pero, paradojas del capitalismo, también son el eslabón más débil de la cadena. Por supuesto, hay autores y autores. Y siempre los ha habido: no me refiero a su calidad o influencia (que también), sino a su papel como colectivo en el mercado. Desde que, a principios de los ochenta del siglo pasado, y en una coyuntura dinamizada por la progresiva eliminación de los corsés de la Dictadura, algunos escritores -al amparo de lo que se llamó "nueva narrativa"- consiguieron mayor visibilidad y un incipiente glamour avalado por el éxito económico y mediático, el público ha tendido a confundir como categoría lo que no deja de ser una anécdota: el hecho de que un grupo de escritores pueda vivir exclusivamente de su trabajo no significa que el conjunto no adolezca de una estrepitosa precariedad laboral.

El siguiente argumento es contundente y refleja en realidad la condición de proletarios, o menos que eso, de los escritores en el mundo editorial:

Ahí tienen, por ejemplo, el caso de Editis, uno de los gigantes editoriales (hasta hace poco) franceses. Cuando en 2008 Wendel se lo vendió a Planeta obtuvo una plusvalía de 350 millones de euros. Sus empleados consiguieron, tras las consabidas protestas y plantes, una "gratificación" a cuenta de los beneficios. Pero los autores -es decir, la materia prima del negocio- se quedaron igual que antes. Bueno, peor: cuando Wendel se hizo cargo de Editis (2004) sus directivos impusieron una política de austeridad y ahorro que afectó particularmente a los "colaboradores externos", es decir, entre otros, a los autores.

Más claro que el agua clara.

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César Silva Santisteban, premio John Barry

César Silva Santisteban. Fuente: moleskine

Una buena noticia de la que me enteré hace poco (a diferencia de algunos que andan por aquí, ejem, ejem, el autobombo no es una virtud del querido César) es que el narrador peruano César Silva Santisteban ganó en setiembre del año pasado el prestigioso John Barry Award for New Fiction in Spanish por el cuento titulado "Anatomía". César, quien tiene un estupendo blog que lamentablemente no actualiza demasiado, publicó en el 2004 un libro titulado Fábulas y antifábulas en la fenecida serie Ficciones del Fondo Editorial de la Universidad Católica. Actualmente, estudia un master en Creative Writer en la Universidad del Paso. El cuento ganador es extraordinario, algo que no sorprenderá a quienes han seguido su trayectoria que incluye, por cierto, la poesía. Les dejo los primeros párrafos:

‘Los cadáveres frescos están allí detrás’, dijo el loco Vizcarra. Se refería a lo que nosotros llegamos a conocer como La Bañera, un sitio siempre húmedo donde se apilaban los cuerpos para que, en orden de llegada, limpiaran sus venas y arterias de sangre y, a cambio, las empaparan con formol diluido. Aquel comentario no venía a cuento y, como tal, lo ignoramos. Quizá se debía a los nervios, pero lo último que se nos hubiera ocurrido es que el loco tuviera miedo. Estrambótico, cínico y tosco en casi todo lo que decía y hacía, Vizcarra en el fondo era un tímido que se relajaba de sus aprensiones mediante la provocación.

Estábamos dentro de la facultad de Medicina y eran las dos de la mañana de un viernes de octubre. Nos habíamos escondido seis horas atrás en el Jardín Botánico, frente a Farmacología, y tuvimos que soportar el paso del tiempo debajo de unos pequeños robles antes de salir de allí. Calculamos que cada uno de los guardianes estaba en esos momentos muy lejos, apoltronado y adormilado en una de las cuatro casetas próximas a los portones de metal que daban a las calles laterales y a la avenida Grau. Por suerte, no anduvimos con problemas.

La luna estaba linda, lo más parecida al borde convexo de una uña. Varias nubes cubrían la mayor parte de estrellas y, para la época, no se dejaba sentir mucho frío. Caminábamos evitando los faroles, apartados de las aceras, pegados a los muros de los distintos edificios y ensombrecidos aun más por los ficus, los arces y las casuarinas. Al cabo de unos minutos por fin llegamos hasta el anfiteatro de Anatomía. La puerta trasera estaba con candado, pero eso no representó ningún problema para el flaco Subauste, cuyo abuelo se había ganado la vida como cerrajero y con el cual había aprendido desde muy chico a limar llaves y a soltar los cerrojos con ganchitos para el cabello. Le tomó un par de minutos debido a la oscuridad, ya que habíamos decidido no encender las linternas allá afuera. ‘Listo’, dijo el flaco. ‘Apúrense.’ Y a su orden entramos los otros cuatro: Vizcarra, el sapo Vásquez, Silva y yo; el flaco nos siguió en cuanto hubo puesto de nuevo el candado en su sitio. (...)

Para leer el cuento completo, hacer clic aquí.

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Bolaño vuelve a escribir

3.10.2009
Roberto Bolaño. Fuente: elversoclandestino

Esto es lo de nunca acabar. Cuando parecía que todo lo que Roberto Bolaño había dejado inédito había sido ya publicado (luego de que su albacea literario, el serio Ignacio Echevarría, buceara por todos sus archivos, documentos y disco duro por pedido expreso del mismo autor antes de su muerte) por Anagrama, de pronto los deudos de Bolaño cambian de agente literario (ingreso estelar en la literatura latinoamericana del chacal Andrew Wylie) y empiezan a aparecer no una sino dos novelas inéditas, además de diarios e ingentes cantidades de poemas. Es decir, habrá que exprimir a Bolaño hasta las últimas gotas. Pero ¿dónde estaban escondidos estos manuscritos y por qué no se los mostraron a Ignacio Echevarría? Las dudas empiezan a corroer el estado de ánimo de todos los amantes de Roberto Bolaño. La aparición de un inédito debería ser siempre una buena noticia para los fans de su autor. Pero no veo demasiadas caras felices respecto a esta noticia, por cierto. Dice la nota en la revista Ñ:

Bolaño falleció el 14 de julio del 2003. Cinco años después, el enorme puzle que constituye su archivo empieza a revelar sus tesoros. Su legado es el espejo de quien siempre escribía varias historias a la vez y desplegaba y replegaba sus relatos como cajas chinas, estructuras en vórtice, relatos yuxtapuestos. Hay notas manuscritas con los personajes que quince años más tarde emergerían en 2666. Y poemas que coinciden con sus narraciones, como El Gusano de Llamadas telefónicas. También hay diarios - de México, de Barcelona-, en cuyas hojas casi siempre aparecen operaciones aritméticas, quizás su contabilidad del número de líneas escritas o por escribir, y junto a anotaciones y reflexiones, la anotación de su menú del día. Además de El Tercer Reich, la novela inédita anunciada por el agente Andrew Wylie, hay otras dos novelas, Diorama y Los sinsabores del verdadero policía o Asesinos de Sonora. El estudio del archivo Bolaño se realiza a efecto de catalogación e inventario y el único texto sobre el que existe por ahora la decisión de publicación es El Tercer Reich, inspirado en uno de esos wargames por los que Bolaño tenía - según confesión propia-una inexplicada debilidad. El escritor solía escribir primero a mano y después pasaba el texto a máquina. En 1995 se compró su primer ordenador y antes de morir llegó a tiempo de transcribir en formato digital unas 60 páginas de las 350 mecanoscritas, lo que indica su voluntad de dar por concluida la novela. Sucede en la Costa Brava, donde Udo Berger, campeón de juegos de rol alemán, tras cruzarse con personajes siniestros, libra una partida a muerte con el enigmático y desfigurado Quemado.


Otras cosas que han encontrado en los mecanoscritos, según la nota, son páginas de diarios (que incluye una invectiva absurda contra García Márquez, al que compara con José Santos Chocano), muchísimos poemas y un bloque de lo que podría ser una continuación de 2,666:

Entre el laberinto de borradores, hay una versión más reducida de Los detectives salvajes y un bloque homogéneo, que podría considerarse la sexta novela de 2666.El escritor dejó en una nebulosa por qué Amalfitano, el especialista en la obra de Benno von Archimboldi, abandonó Barcelona para ir a dar clases al fin del mundo, a Santa Teresa (trasunto de Ciudad Juárez), "un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento". En el mecanoscrito hallado ahora se desvela el misterio de su fuga, un motivo sorprendente que explica muchos cabos sueltos del personaje, y que adquiere, así, a la luz de este texto, nueva dimensión. Entre los papeles, destacan por su abundancia los poemas inéditos dejados por el escritor. Bolaño fundó en México, entre 1975 y 1976, antes de trasladarse a Barcelona, el movimiento infrarrealista. El texto de presentación del grupo, Déjenlo todo, nuevamente. Primer Manifiesto del Movimiento Infrarrealista, fue obra del escritor chileno, con tono de posvanguardia y anunciando ya su realismo visceral: "Cortinas de agua, cemento o lata, separan una maquinaria cultural, a la que lo mismo da servir de conciencia o culo de la clase dominante", y donde el poeta es "héroe develador de héroes, como el árbol rojo caído que anuncia el principio del bosque", pues "soñamos con utopía y nos despertamos gritando". Otra parte del archivo la forman los diarios. Los más importantes son los que abarcan hasta 1980, momento en que Bolaño se traslada de Barcelona a Girona y después a Blanes. La caja que contenía los manuscritos antiguos quedó olvidada y sólo ha sido abierta ahora para el inventario. Muestran que la capacidad creativa de Bolaño era pasmosa: escribió desde textos sobre una virgen ninfómana de Barcelona hasta una sátira desternillante con el torero Fran Rivera como personaje. El escritor tenía un inmenso orgullo literario - no confundir con vanidad-, una férrea confianza en sí mismo, asombrosamente llevada al límite en condiciones adversas. Fue un chileno de pelo greñoso que vendía bisutería para turistas en Blanes y que, aún sin obra publicada, tenía la osadía de despreciar no sólo a los literatos establecidos en su oficio como en una carrera burocrática o como competidores para encaramarse a las listas de más vendidos, sino que marcaba distancias con los grandes de la generación anterior. Siempre respetó a Cortázar, Borges y Bioy, y aun reconociendo, como lector, la grandeza del García Márquez de El coronel no tiene quien le escriba o de la catedral literaria de Vargas Llosa, su necesidad de encontrar la audacia y la inventiva para distanciarse de los escritores del boom le hacía decir, como boutade, frases de este tenor: "García Márquez a mí cada día me resulta más semejante a Santos Chocano o en el mejor de los casos a Lugones".

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La nueva académica

Lotta Lotass. Fuente: revistañ

Esta pipiola de tan solo 45 años y nombre cacofónico (Lotta Lotass) es la miembro más joven en intregrarse a los 18 (seis mujeres) académicos suecos, luego de la muerte de Sten Rudholm, responsables del Premio Nobel de Literatura. El cargo es vitalicio. Hagamos un experimento. Vamos a concentrarnos todos juntos y tratar de influir positivamente en su pensamiento para que se cumpla la Ley de la Atracción Universal (ver "El Secreto").

Ahora todos miren su fotografía y repitan conmigo: "No te equivoques, vota bien. No te equivoques, vota bien. No te equivoques, vota bien. No te equivoques, vota bien. No te equivoques, vota bien. Mario Vargas Llosa. No te equivoques, vota bien. No te equivoques, vota bien. No te equivoques, vota bien. (...)"

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Salón del Libro y Carlos Fuentes en Le Figaro

Carlos Fuentes. Fuente: charradas

Esta semana empieza en París el Salón del Libro dedicado a México. Muchos escritores mexicanos se han movilizado hacia allá, como por ejemplo Mario Bellatin, Guillermo Fadanelli, Ignacio Padilla, Daniel Sada, Carmen Boullosa, David Toscana y los Bogotá39 mexicanos en pleno: Jorge Volpi, Fabrizio Mejía, Guadalupe Nettel y Alvaro Enrigue. La estrella del evento para los franceses, por supuesto, es el sobreviviente del Boom Carlos Fuentes. Gracias al blog de Jean Francoise Fogel me entero de que, como anticipo a la conferencia de mañana 11, en Le Figaro le hacen una tibia entrevista en la que Fuentes habla sobre la diferencia entre los años del Boom y los escritores contemporáneos. De esa manera, extiende su frase "Nosotros escribismo la historia con H mayúscula, nuestros sucesores con la h minúscula". También habla, con orgullo, de su novela La región más transparente. Aquí algunas preguntas:

À propos du « Boom », ce mouvement littéraire dont vous étiez l'une des figures et qui a redéfini la réalité latino-américaine, vous avez dit un jour : « Nous avons écrit l'histoire avec un grand “H”, nos successeurs avec un petit “h” » …
À notre époque, avec Garcia Marquez et Vargas Llosa, nous avons été obligés de dire tout ce qui n'avait pas été dit sur ce continent silencieux. Dans nos romans, nous avions tendance à brosser de grands panoramas tandis qu'aujourd'hui les histoires sont plus personnelles, plus individuelles, on parle d'amour, de sexe. Les nouveaux auteurs fonctionnent à la manière des écrivains anglais ou américains d'aujourd'hui. Lesquels ne se posent pas les mêmes questions que Dos Passos ou Melville en leur temps. Aujourd'hui, on n'estime plus avoir besoin d'aborder les grands sujets politiques et historiques.

Vous avez l'air d'envier la liberté des écrivains d'aujourd'hui...
Je n'étais pas moins libre qu'eux. Mais vous savez, à mes débuts, quand j'ai lu Pedro Paramo de Juan Rulfo, chef-d'œuvre du roman de la campagne, de la révolution, j'ai su que je ne pourrais faire mieux dans ce registre. C'était fini. Pedro Paramo, c'est une espèce de pomme d'or dans un arbre sec. Je me suis alors demandé pourquoi il n'existait pas de grand roman sur la ville de Mexico. Il y avait cinq millions d'habitants et rien sur eux, sur le cœur du pays. J'avais vingt-cinq ans et je me suis lancé.

Cela a donné « La Plus Limpide Région », votre premier roman. Comment cette fresque ultramoderne de la ville de Mexico a-t-elle été accueillie ?
Un critique a écrit : « Dans deux semaines, on aura oublié M. Fuentes » ! On me reprochait de n'être pas classique et, surtout, d'employer des vilains mots. Et puis, la ville de Mexico était sacrée, on ne devait pas parler de certaines grandes familles. Comme je bafouais une littérature sage, j'étais forcément un révolutionnaire ! Au bout du compte, le livre a plu à quelques-uns, nombreux sont ceux qui l'ont attaqué, mais il a bien résisté. Et aujourd'hui, les Espagnols en ont publié une très belle édition à l'occasion du 50e anniversaire de sa sortie.

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Gunter Grass poeta

Gunter Grass. Fuente: el mundo

Mientras todo el mundo se le iba encima, luego de su confesión en las memorias de haber pertenecido a la SS durante su adolescencia, Gunter Grass se dedicó a escribir poesía. El título del poemario es Payaso de agosto y llega a España gracias a la editorial Bartleby. En "El Cultural" publican una entrevista al narrador convertido (brevemente quizá) en poeta:

¿Por qué llegó a identificarse con la figura del payaso en mitad del escándalo?
El payaso de agosto del que yo hablo es el payaso del circo, del que la gente se ríe, y así es como me sentía cuando los mediocres trataban de ridiculizarme. Lo de agosto lo escojo porque fue en ese mes, en el año 2006, cuando unos pocos periódicos empezaron el estúpido y extremadamente ofensivo debate en torno a mi libro biográfico Pelando la cebolla.

¿Fueron la tristeza y la rabia los que le empujaron a escribir estos poemas?
Tristeza y rabia, sí, pero también sorpresa y estupor. Yo había escrito un libro auténtico y sincero, incluso alegre en algunas partes, sobre mi juventud, y sobre algunas de las penurias vividas en aquella época, compartidas con muchos alemanes de mi generación. Y luego me encontré con que muchos periodistas interpretaron aquel libro con criterios arbitrarios y marcados por una presunta superioridad moral. Lo cierto es que sólo se fijaron en una única página de él, o en dos o tres frases sueltas. Cuando hablaban de Pelando la cebolla resultaba obvio que no la habían leído.

(...)
¿Se ha llegado a arrepentir en alguna ocasión de haber pelado la cebolla hasta su epicentro más escabroso?
No, nunca, en ningún momento. Y, por favor, no olvide que Pelando la cebolla es un libro autobiográfico que va desde mis años de juventud hasta el momento en que publiqué, hace 50 años, mi primera novela, El tambor de hojalata. No es, por tanto, una reflexión centrada únicamente en los cuatro meses de mi involuntaria incorporación a las Waffen-SS. A la postre, la reacción de los lectores me dio confianza y terminó por animarme.

¿Ha logrado recuperar la paz? ¿O el rumor de la controversia todavía resuena en su conciencia?
La polémica me conmocionó durante un cierto tiempo, porque yo ya había manifestado, abiertamente, en artículos y libros, que me arrepentía de haber creído cuando era sólo un jovenzuelo en Hitler y en el nacionalismo, y de haber sido escéptico sobre lo publicado tras la guerra en torno a los crímenes cometidos por Alemania. Después, pasado un tiempo, me ayudó ver cómo los medios y el público de otros países reaccionaron respecto a Pelando la cebolla, como en Polonia, España y Estados Unidos. Muchos escritores me apoyaron. Y escribir los poemas de Payaso de agosto también me ayudó mucho. De ese modo pude recobrar la paz y la calma necesaria para empezar a escribir de nuevo ensayos, así como una nueva entrega autobiográfica (La cámara oscura), publicada hace unos meses en Alemania.

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Con los ojos abiertos

carátula del libro. Fuente: Moleskine

Maldita sea. Lima, Editorial Planeta.
Julie de Trazegnies.

MIRAR AL MUNDO CON LOS OJOS ABIERTOS

Parafraseando a Goya (“el sueño de la razón engendra monstruos”) podríamos decir que no es la fantasía sino la realidad la que engendra terribles monstruos. Quizá no estaba tan equivocado el crítico (por lo general, muy versátil en el error) que consideró que la colección de relatos de Julie de Trazegnies Maldita sea era un libro de cuentos de horror. Pero no el horror fantástico sino aquel que nos enfrenta al más temible monstruo de la realidad que respira en nuestros oídos: la muerte. La muerte, ya sea directa o indirectamente, es la definitiva protagonista de cada uno de estos cuentos. Pero la autora no ha querido ver a la muerte como un enigma indescifrable; el enigma indescifrable somos los seres humanos. Por eso, la pregunta crucial a las que nos enfrentan sus relatos de manera terrible e insistente no es “¿Por qué morimos?” sino “¿Quiénes somos?” o más precisamente “¿Quiénes somos nosotros, los que vamos a morir tarde o temprano?”

Hay dos cuentos paradigmáticos en ese sentido, las dos puntas de la misma línea, que funcionan a manera de espejo. El primero, titulado “Sin retorno” (una de las historias más perturbadoras que he leído últimamente), presenta a una mujer que de un momento a otro pierde su identidad. Ella ha ido de viaje con su esposo luego de la pérdida de un hijo, tratando de recuperar la relación o de despedirse adecuadamente, pero las cosas no parecen estar funcionando. En un momento, aligerada por el vino, la protagonista no soporta la presión y empieza a vagar por la ciudad desconocida. Y de pronto, la desconocida es ella. Nadie parece recordarla, ni los empleados del hotel ni su propio esposo. Ha perdido la conexión con la vida, pero sigue viva. Abandona su identidad pero no a cambio de otra, sino de ninguna. El segundo cuento, el otro extremo de la línea, se titula “Un día de locos” y presenta ahí a una mujer que es acosada por un sujeto quien, a pesar de su rostro amable, no deja de hacerla sentir perseguida. Intenta perderlo en una estación de metro pero el hombre no es fácil de despistar. Rendida, pide ayuda a los demás, pero nadie la ayuda. Al contrario, todos parecen estar a favor del perseguidor. Al final, termina aceptando que aquel extraño la atrape y la conduzca a su propia casa.

En el primero, ella es extraña para los demás; en el segundo, los extraños son los otros. Así oscila el péndulo de Julie de Trazegnies. Quien quiere ver en esto cuentos fantásticos sin duda se equivocará. Los monstruos más terribles y las pesadillas en que existen, ya está dicho, nacen de la realidad. Y debemos admitir que no existe nada más real que la muerte. Incluso el cuento “Maldita sea” que le da título al conjunto, y que podría leerse como una versión extendida de “Casa Tomada” de Julio Cortázar, no es propiamente fantástico. Se trata de una casa “maldita” en la cual las parejas terminan siempre separándose. Una pareja joven desoye las advertencias y se instala ahí. Pronto, la casa empieza a ejercer su naturaleza y termina por destruirlos. Con el deseo de venderla y repartirse el dinero, los esposos recién separados hacen la ficción de estar juntos y felices, pese a la maldición, delante de los posibles compradores. No convencen a nadie. Ni a ellos mismos, que poco a poco van convirtiendo la ficción en realidad y vuelven a amarse. Pero la casa, ya se sabe, es infatigable y, como el amor en aquella tristísima canción de Joy Division, los destruirá de nuevo. La impresión que nos deja el cuento es que esa casa siempre vencerá. Y es que la casa es la vida misma y, por tanto, la muerte. Todos vivimos dentro de esa casa maldita, parece decirnos Julie de Trazegnies, todos tarde o temprano tendremos que asumir la “maldición” y jamás lograremos escapar de ella, ya sea amándonos de verdad o fingiendo que nos amamos.

Por lo pronto, ninguno de los personajes de Maldita sea logra escapar. Pero cada uno sucumbe a su manera. Hay dos relatos especialmente conmovedores (además del antes mencionado, “Sin retorno”) que convierten este libro en una obra imprescindible para todos los que quieren ver a un escritor enfrentando los demonios que lo acosan sin más armas que la ficción y una honestidad consigo mismo poco recuente en los narradores jóvenes. Ambos relatos tienen, además, vínculos en común, lo que no es extraño porque en este libro –como en todos los libros que realmente valen la pena- las conexiones invisibles son más significativas que las obvias.

Uno de ellos, “Un problema de conciencia” relata el viaje a la casa de playa de la protagonista junto con su esposo S. y su hijo. Nada parece estar salir mal, salvo que el niño se despierta en mitad de la noche y ella va a calmarlo. Un rato después, el niño arremete. Ahora será S. el encargado de hacerlo dejar de llorar. Eventualmente, la narradora despierta avanzada la noche y descubre que S. no está en la casa. Lo busca por todos lados y no logra hallarlo. Sus cosas están intactas, el auto no ha sido movido, el niño duerme. No hay explicación. Hacia el final de la noche, lo siente llegar y se aferra a su mano para no perderlo. Al amanecer, sin embargo, S. ha vuelto a desaparecer. “Lo único que pude comprender es que S. no estaba más” finaliza el cuento. El otro relato intenso es el titulado “Mala noche”. Otra vez los protagonistas son una pareja de esposos y la hija menor de edad, Mía. Empieza la historia con una pesadilla de ella, en la que Mía ha desaparecido. La angustia al despertar apenas se atenúa al observar que Mía duerme tranquila en su dormitorio. “Es increíble como los sueños pueden sentirse tan reales” piensa ella. Luego, convence a su esposo para viajar los tres a República Dominicana. Y ahí, en medio del paraíso tropical, Mía desaparece realmente. Hacen hasta lo imposible por encontrarla, y cada hora que pasa es menos probable que la hallen. El relato ya es tremendo desde la historia misma, la descripción de esas horas tensas, la soledad de la narradora que sabe que esta vez no despertará. Pero hacia el final, la última frase, le da un giro extraordinario que lo convierte en inolvidable: “Poco a poco, dejé caerme en el suelo, apoyada contra la pared del baño. Ahí me quedaría, sin saber. Ahí me quedaría hasta que Mía viniera a buscarme”.

Es obvio que las historias repiten una y otra vez los mismos mecanismos y las mismas interrogantes. Menos obvio es descubrir de qué manera esa repetición no es caprichosa sino necesaria. Es un loop insistente que nos acosa, que no nos permite levantar la cabeza del libro y huir hacia el presente y sus cuentas de colores, su felicidad destituida, su temor a la muerte. Lo que Maldita sea nos cuenta es nuestra propia historia, y podríamos no darnos cuenta. Pensamos que nunca nos ocurrirán ciertas cosas, confiamos que un día llegaremos a ver a la muerte como un alivio, queremos creer en la vida como una sucesión de colores y felicidad en la que nosotros siempre seremos los mismos, inmutables. Pero eso es una utopía. Tarde o temprano, S. se irá para siempre, sin avisar. Y nosotros, todos nosotros, no somos sino un retrato de aquella mujer agachada en el baño esperando que una niña (una niña simbólicamente llamada “Mía” además) nos venga a rescatar y nos diga qué y quiénes somos en un mundo que no comprendemos.

El segundo cuento del conjunto, “La espera”, es el más ambicioso de todos. De Trazegnies ha intentado unir la muerte y el nacimiento en 16 páginas. El mismo día en que la protagonista se entera que está embarazada de Maya, descubre que el padre de su esposo está a punto de morir. El marido es incapaz de responder con afecto o felicidad al embarazo de su esposa, está demasiado inmerso en el dolor de su familia. En realidad, no ha logrado hacer su propia familia, no ha cortado el cordón umbilical que la ata a ella, mientras su esposa (quien afirma al comienzo del relato nunca haber sido unida a su propia familia) lo que le ofrece es una familia propia, un acta de nacimiento que él no está dispuesto a asumir. Otra vez el problema de la identidad expuesto como algo irremediable. El marido no es nada sin su padre, y eso lo entiende ella demasiado tarde, para su decepción. Mientras tanto la protagonista, que nunca tuvo a nadie, ahora al fin adquiere sentido con el nacimiento de Maya. Pero al ver a su suegro tan enfermo y necesitado de auxilio como un niño, en el cuento (como en la mayoría) aparece otra vez una premonición: “Me estremeció descubrir cómo se parecía el comienzo de la vida a su final de una forma tan cruel”. En efecto, mientras la vida del suegro va extinguiéndose, la vida de la no nacida Maya también corre peligro. Al final, serán dos muertes las que ella tiene que sobrellevar. Participa a la distancia de la muerte del hombre que representó para su padre la identidad y el fiel de la balanza. Pero de la muerte de su hija participa de manera absoluta: Maya está muerta en el vientre y debe producirse contracciones y parirla muerta. Se atreve, una locura, una osadía, a tomarse una foto con aquella niña muerta que se parece al mismo tiempo a ella y al esposo. La escena es terrible, el esposo no entiende por qué lo ha hecho. “Tienes que haberte vuelto loca” le dice. Pero: ¿Qué es estar loco? ¿Qué es la cordura en un mundo lleno de dolor, de muerte, de presencias invisibles? ¿Llorar la muerte de un hombre que vivió más de 70 años es estar más cuerdo que llorar la de una niña que nunca nació? Si al final la muerte es la misma, lo único real y concreto, lo único seguro que nos llegará, y esa es lo única enseñanza que nos deja la vida. Solo que tratamos de no entenderla. Nos hemos cegado. Pero quien ha vivido la muerte de cerca, quien ha parido la muerte literalmente, como la narradora de “La espera”, sí ha aprendido la lección y entiende qué es la vida mejor que cualquiera, porque ha entendido qué es la muerte. “La vida nos arrastra de muchas maneras que no podemos controlar pero, a pesar de todo, yo siempre sería una madre que había tenido una hija” dice al final del cuento. No hay amargura sino sabiduría en esa frase. Y es que Julie de Trazegnies ha escrito un libro profundamente sabio y sincero. No ha convocado a los fantasmas, ni exorcizado ningún dolor, sino que se ha enfrentado a la vida misma sin temor, con los ojos abiertos. Lo ha hecho por nosotros, los lectores. Y al hacerlo nos ha desafiado. Y nosotros seríamos unos ciegos, o unos necios, si no aceptáramos ese desafío y sus impredecibles consecuencias.

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El enorme Tolstoi

3.09.2009
León Tolstoi. Fuente: elmundo

La edición de Cuentos completos (Relatos, Sudamericana) de León Tolstoi le ha servido a Guillermo Saccomanno para escribir un texto extenso en "Radar Libros" de Página12, lleno de dmiración, por aquel narrador ruso que incluso antes de su muerte alcanzaba alturas proteicas, de gigante. Cada vez es más cierto que en un siglo de grandes genios, como lo fue el XIX, el nombre de Tolstoi empieza a echar sombra a la mayoría hasta convertirse en un verdadero titán literario más allá de sus anacronismos. Tolstoi no solo era el mejor contador de historias de su tiempo, sino un escritor capaz de mirar el mundo e interrogarlo con razón e inteligencia. Y el único, realmente el único, que se enfrentó a la muerte sin armaduras, tratando describirla tal como es. Si lo logró o no, solo Dios sabe. Pero no le tuvo miedo, y eso es seguro. Dice Saccomanno:

¿Quién se cree Tolstoi?, se pregunta uno. ¿Dios? La idea de Tolstoi como Dios no es nueva. “Este hombre es como Dios”, dice Máximo Gorki. León Trotsky, en uno de sus artículos de Literatura y revolución, comenta que al leer a Tolstoi su fuerza le recuerda La Ilíada y el Pentateuco. Lejos de Trotsky, Harold Bloom comparte a su modo la opinión: cuando lo lee a Tolstoi, como al leer a Homero, siente que la voz narradora es la de Dios. Tolstoi propugnaba la humildad en la fe, pero, ¿hasta dónde, con su omnipotencia, no se creía él mismo Dios? Al mirar sus fotos, como un coloso de Miguel Angel, su gran barba, su porte gigante, su mirada severa, Tolstoi impone un instintivo respeto. Dios, padre, patriarca. Tolstoi es un torrente. Las pasiones lo desbordan. Para bosquejar su ideología literaria puede ser un aporte internarse en esta recopilación (formato pocket, más de 600 páginas en tipografía diminuta) que incorpora relatos inéditos, otros poco conocidos y unos pocos clásicos. Como prodigio de orfebrería, lo integran también muchos relatos de los “libros de lectura” que Tolstoi compiló con ficciones de tono moral. Cuentos cortísimos, parábolas que, hacia acá, pueden asociarse con un anti La Fontaine, más próximo a Kafka o Monterroso. Tolstoi dio a leer algunos de estos textos a Scholem Aleijem y se publicaron antes en yiddish que en ruso. Sus fábulas suelen respirar un aire taoísta. En Buda anticipa, varias décadas antes y en pocas páginas, Siddharta, de Herman Hesse. Sus crónicas de aventuras y “hechos reales”, nouvelles introspectivas y amargas, pueden juzgarse un esbozo pionero de fiction non fiction. Como en su mayoría estos materiales fueron publicados originalmente en revistas, se recortan pequeños núcleos narrativos que, sin perder la gracia de lo autoconclusivo, enriquecen la lectura de sus grandes novelas. El escritor ajusta y perfecciona su técnica de la síntesis narrativa en función de una transparencia que le permita un impacto más directo, más certero. Porque Tolstoi pretende ser recordado no como el autor de Guerra y paz y Ana Karenina sino como el educador de estos libros de lectura. Este es el Tolstoi predicador pero, aun cuando pone en primer plano la cuestión de la fe, su bajada de línea no molesta. En muchas ocasiones, la incorporación de lo maravilloso (un milagro, una visión, una aparición celestial) produce el estupor de la literatura fantástica. Y si el gancho de cada pieza (en particular las más breves) sorprende, se debe sin duda a que Tolstoi extrema con austeridad el realismo de sus novelas.

El artículo también se detiene a comentar la relación entre Tolstoi y el arte:

A los cincuenta años, cuando podría reposar en su fama de artista y hacendado, Tolstoi lanza Mi confesión: “Sentí que aquello en que se apoyaba mi vida se rompía, que no encontraba ningún asidero, que lo que había construido mi vida ya no existía, que moralmente no podía vivir”. En el mismo período de crisis escribe el ensayo ¿Qué es el arte?, dueño de una mordacidad que le significará un camino sin retorno. Le indigna que una gorda soprano gesticulando a los gritos, como si alguien pudiera así expresar sus sentimientos con tanta estridencia, o un director de orquesta, con ese autoritarismo caprichoso típico, puedan ganar más que el obrero detrás de escena que se amasija como tramoyista. Le indigna que se gasten millones de rublos en academias, teatros y conservatorios, y apenas la centésima parte en educación. Le indigna que, en las grandes ciudades, centenares de millares de obreros –carpinteros, albañiles, pintores, tapiceros, sastres, peluqueros, joyeros, impresores– consuman su vida en trabajos forzados para satisfacer la necesidad de “arte” de un público aburrido y pretencioso. Tolstoi traza un relevamiento concienzudo de las discusiones sobre estética desde la antigüedad. No hay disciplina como la estética que se haya prestado, según Tolstoi, a tantas y tantas lucubraciones abstrusas. Y la definición de belleza, en tanto, sigue en discusión. Cualquier petimetre habla de arte, pero nadie sabe para qué sirve. A una edad en que tantos se jubilan y apoltronan, Tolstoi carga contra los críticos, las modas y la frivolidad, da vuelta otra página de su biografía y se dedica a construir escuelas, redactar un Nuevo Abecedario, una compilación de relatos brevísimos, y cuatro Libros rusos de lectura. Contra los juicios más adversos, estos libros venden más de un millón de ejemplares. Tolstoi se explica: “Mi ambicioso sueño es el siguiente: que durante dos generaciones todos los niños rusos, tanto los de la familia imperial como los de los mujiks, se formen con estos libros y extraigan sus primeras impresiones poéticas, y yo pueda morir en paz”. Hilarantes y filosos, cuentos como El abuelo se había vuelto viejo, La niña ratón o Las liebres exceden el género “para chicos”. Pero Tolstoi, el educador, no se engaña: sabe que no basta con predicar y cada uno debe ingeniárselas para descubrir su verdad. En todos los relatos que Tolstoi crea y también adapta para la educación popular (saqueando, cuando una historia le entusiasma, tanto Las mil y una noches como Herodoto), es el lector quien debe tomarse el trabajo de pensar. Qué hace vivir a los hombres, un relato fantástico con un ángel caído (y hay que animarse a un relato con un ángel, a menos que se sea García Márquez), tiene un sinfín de citas bíblicas como epígrafes, pero su capacidad para conseguir que el extrañamiento sea verosímil deslumbra. Mientras muchos escritores practican el cuento como entrenamiento para la novela, en Tolstoi pareciera que el proceso es al revés: del todo al uno, sus novelas monumentales devienen el laboratorio de ensayo para adquirir, en el relato corto, una sutileza que, más tarde, será influencia poderosa en Chejov. Tolstoi cuestiona la utilidad del arte. No jugar, no sorprender: enseñar. El cuento como sermón que propicia la meditación. Su contundencia es tal que impide saltar con apuro de un cuento a otro.

Finalmente, este párrafo, dedicado a la muerte y Tolstoi, en el que se menciona uno de mis libro favoritos (La muerte de Iván Ilich) me parece lo mejor del artículo:

En una carta a Gorki, escribe: “Cuando un hombre ha aprendido a pensar, todos sus pensamientos se ocupan de su propia muerte”. Esta idea, la muerte que se presenta como revelación, impregna, además de su clásico La muerte de Ivan Illich, varios de estos relatos. La oración es un ejemplo. En tiempos de la guerra ruso-japonesa, un bebé muere de hidrocefalia. En sus rezos, la madre interpela a Dios. Tiene una alucinación: divisa un viejo libertino con una puta. En el viejo reconoce los rasgos de su bebé. Despierta horrorizada. La mucama le explica que Dios supo lo que hacía al llevarse al bebé. Dios, ese azar que llamamos Dios, en este cuento se comporta como un demonio implacable a lo Stephen King, que abdujo esa almita. El cuento puede leerse como fantástico, pero también, por qué no, como de terror. Cabe consignarlo: el terror, en su eficacia, nubla el mensaje. Se vuelve boomerang: Dios es un poder arbitrario y letal. Una digresión y no tanto ahora: si este cuento, que se pretende evangelizador, opera como relato de terror; si transmite, contra su voluntad, una concepción monstruosa de Dios, ¿no será porque a Tolstoi le importa más escribir una buena historia, ser potente en la seducción, cincelar la forma, subyugar el lector, tenerlo agarrado, antes que suministrar una monserga? Desde esta interpretación, ¿no pesa más su vanidad de escritor que su intención predicadora? De ser así, estaría en juego ya no su idea de Dios tanto como su poder demiúrgico. “Vanidad de vanidades.” Con variaciones distintas, en estos relatos fluye la desesperación por vencer el dolor y superar el miedo a la muerte. Si un sentido se encuentra en este tránsito, machaca Tolstoi, es en el amor, pero el amor es un compromiso con los otros. Inflexible, Tolstoi es un creador de ficciones memorables, pero en su imaginar no abandona nunca la denuncia. Chejov, menos expansivo y más desencantado, coincidirá en su mirada: “Si los hombres pudieran ver cómo viven, el mundo sería tal vez mejor”

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Scarlett O’Hara, proto-feminista

Vivian Leigh interpretando a Scarlette. Fuente: NYT

Scarlett O’Hara: A Hero for Our Times? se pregunta Steve Coates en el Paper Cuts a partir de la publicación del libro de Molly Haskell Frankly, My Dear. Ahí el personaje de Lo que el viento se llevó de Margaret Mitchell, interpretado inolvidablemente por Vivian Leigh, deja de ser ese ser humano caprichoso y engreído, incapaz de abrir los ojos al dolor ajeno así arrasen su vida y la de su pueblo, para convertirse en una heroína proto-feminista. ¿Puede ser? ¿Por qué no? Algo de Emma Bovary tiene, sin duda:

Harriet Beecher Stowe may have been “the little lady that started this great war” with “Uncle Tom’s Cabin,” but, horrifyingly, it was “Gone With the Wind,” Haskell reminds us, that together with D.W. Griffith’s “Birth of a Nation” imprinted a false image of Reconstruction and its aftermath that is still being corrected today.
On the other hand, it should always have been clear that Scarlett O’Hara is a proto-feminist heroine, “the post-suffragette flapper meets the post-feminist power girl,” as Haskell puts it, “who grows more astonishing over time.” Scarlett is “eerily timely, channeling the spirit of an age, Mitchell’s youth-obsessed ’20s, that resembles ours to a jarring degree.” In “A Jury of Her Peers: American Women Writers From Anne Bradstreet to Annie Proulx” (reviewed March 8), Elaine Showalter considers Mitchell as a Depression writer: Mitchell’s message “endured because it spoke to the universal uncertainties of the 20th century as well as to the particular struggles of the Confederate past. Her mother had told her that with the Civil War, the seemingly secure world of the South ‘had exploded beneath them,’ and ‘my own world was going to explode under me, some day, and God help me if I didn’t have some weapon to the meet the new world.’ ” Showalter goes on to quote the critic Blanche Gelfant, who said that “Gone With the Wind” was “about the American ’30s — about dispossession and loss, homelessness, hunger, the collapse of a society and its miraculous recovery.” When asked what “Gone With the Wind” was about in a 1936 interview quoted in the satisfyingly hefty Scribner trade paperback edition of 2007, Mitchell put it this way: “If the novel has a theme, it is that of survival. What makes some people come through catastrophes and others, apparently just as able, strong and brave, go under? It happens in every upheaval. Some people survive; others don’t. What qualities are in those who fight their way through triumphantly that are lacking in those that go under? I only know that survivors used to call that quality ‘gumption.’ So I wrote about people who had gumption and people who didn’t.”

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Kohan al cine

Martín Kohan rodeado del team Adidas en Santiago. Fuente: moleskine

Enrique Vila Matas no es el único que ha desoído los consejos de Salman Rushdie sobre el error de aceptar una adaptación cinematográfica. Ahora también los ha desoído Martín Kohan, para sopresa de todos, porque el deseo compulsivo de Martín de controlar todo (en su vida y en su literatura) no podía permitir que su novela Ciencias morales (premiada con el Herralde 2007) sea llevada a pantalla. Pero lo ha permitido. A ver cuántas libretas más, con letra perfecta y apiñada, llena con el minuto a minuto del rodaje el querido Martín. El único requisito que ha puesto: que todos los alumnos vistan Adidas. Menos no se permite. Dice la nota en La Nación:
Cuando se supo que iba a filmarse la adaptación cinematográfica de Ciencias morales, la novela de Martín Kohan ganadora del Premio Herralde, un murmullo con tono de pregunta se escuchó en los pasillos literarios: ¿aceptaría el escritor las modificaciones del texto que haría el director Diego Lerman? Sucede que Kohan es conocido por su talento literario y su obsesión. Como un personaje creado por Woody Allen, el escritor posee una serie de costumbres particulares: usa siempre la misma marca de ropa deportiva, escribe con letra uniforme en una libreta cada acontecimiento de su vida (por ejemplo, tiene contabilizadas las 5073 horas que dedicó en los últimos años a ver fútbol) y llena cada renglón hasta el final, lee siempre entre 90 y 100 páginas por día. Siempre. Sin embargo, las dos primeras versiones que recibió de La preceptora del Nacional –el título de la película que dirigirá Lerman, quien con este guión ganó en enero el Premio Sundance / NHK International 2009 para Latinoamérica– lo dejaron satisfecho. Incluso afirmó que le parecía muy buena la transformación que sufría el personaje principal que, de un laconismo feroz, pasaba a tener diálogos que permitían una fluidez cinematográfica adecuada.

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El diario de Helene Berr

Carátula del libro. Fuente: anagrama

"(...) una revelación de esta temporada, completamente exquisito y recomendable" dijo Alejandro Gándara en su blog El Escorpión sobre el libro Diario de Helene Berr -judía francesa muerta durante el Holocausto- publicado por Anagrama, "un diario atravesado por el miedo, pero que resulta un manual delicado y penetrante de cómo vivir en edades oscuras". No es poca cosa, ¿verdad? Y ahora le toco el turno a la siempre atentan Mercedes Monmany quien ha reseñado el libro de la temporada para el ABCD las Letras.

Estudiante de literatura inglesa, Hélène, que poseía una gran cultura y una rara y fina sensibilidad literaria, había leído a Conrad y retomaría las palabras, también finales, de Kurtz en El corazón de las tinieblas: «¡Horror, horror, horror!». Parecería que pocos documentos más, de altísima calidad literaria y relacionados con el Holocausto, quedaban aún por descubrir. Pero el tiempo lo desmiente: hace unos pocos años apareció el estremecedor libro de otro adolescente, cercado y acorralado por los nazis y sus aberrantes leyes raciales en la ciudad de Praga: el Diario de Petr Ginz (Acantilado); al que hay que añadir la novela póstuma, que había permanecido escondida en una maleta, Suite francesa (Salamandra), sobre los días de la Ocupación, de la grandísima escritora judía Irène Némirovsky, asesinada en Auschwitz. (...) Desde abril de 1942, a sus 21 años, hasta febrero de 1944, Hélène Berr redactaría un diario íntimo que con el tiempo tendría sobre todo como objeto narrarle sus experiencias, y «la monstruosa imposibilidad de comprenderlo», a su novio ausente, Jean Morawiecki, que se había enrolado en las filas del general De Gaulle. Hija de una familia acomodada, completamente asimilada desde generaciones, el padre de Hélène, director de una importante empresa química, había sido condecorado durante la Primera Guerra Mundial, algo que, como se vio, no le sirvió de nada a la hora de ser entregado a los nazis. En Bergen-Belsen. Pronto la vida de Hélène quedará irremediablemente partida en dos: una parte «extrañamente hermosa» y otra «extrañamente sórdida». Por un lado, «el frescor, la belleza, la juventud de la vida»; por otra, «la barbarie y el mal». De una enorme entereza, dignidad y heroísmo, negándose a aceptar la progresiva e implacable destrucción de lo que era su mundo y su vida de ayer, Hélène se niega a huir a la zona libre («dicen que hay que partir y abandonar la lucha; no, yo haré algo»).(...) Vital, lúcida, alegre, rodeada de amigos y compañeros de universidad que desde el primer día de llevar cosida a su chaqueta la humillante estrella amarilla no dejarían de darle muestras de afecto, lo mismo que mucha gente anónima por la calle, Hélène, como los flâneurs de Baudelaire o Benjamin, adora sus salidas de fin de semana al campo y sobre todo pasear por las calles de París. Su «territorio encantado» es el Barrio Latino, sus queridos bulevares de Saint-Michel o Saint-Germain, su metro de Odéon. Lugares «inundados por el sol, llenos de gente», donde «recobro mi alegría familiar, maravillosa». Como le dijo a su novio en su ya inmortal Diario: «Volveré, Jean, ¿sabes?, volveré». Y lo cumplió.

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Onetti corresponsal

Un manuscrito de Juan Carlos Onetti. Fuente: onetti.net

Un libro de cartas que Juan Carlos Onetti envió, entre 1937 y 1955, al académico argentino Julio Payró será publicado en breve, como parte del homenaje del centenario del escritor uruguayo que se celebra este año. Ahí, al parecer, aparece un corresponsal menos huraño que en las entrevistas. La nota en la revista Ñ:

En estas cartas aparece un Onetti muy suelto, discutiendo sobre literatura, pintura y cine. También habla de política internacional, del nazismo, del crecimiento del fascismo y algo del acontecer político de la Argentina (donde vivió entre 1930 y 1934 y entre 1941 y 1955). El autor de este trabajo es Hugo Verani, ensayista y crítico literario uruguayo. Verani rastreó la correspondencia: 63 cartas, un poema y tres telegramas. Onetti cuenta en estas cartas el nacimiento de su narrativa, puntualmente de sus tres primeras novelas, escritas en forma paralela a la correspondencia. Otros aspecto a destacar del contenido de las misivas es, dijo Verani Clarín, el humor de Onetti. "Por ejemplo, cuando con el trabajo en la agencia Reuters su situación económica mejora, le envía un telegrama a Payró, y, entre otras cosas, le dice: "Estoy aburguesándome. Compraré un sombrero".También hay páginas reveladoras en cuanto a su manera de ver la vida. "Soy un tipo sin relación con el mundo", le dice a Payró después de haber sido abandonado por su segunda esposa. Sin poder enfrentar la situación, se aísla cada vez más y, según le confiesa a su amigo, sólo es capaz "de escribir, escribir, escribir".

Hugo Verani, el recopilador de estas cartas, cuenta cómo llegó a ellas de casualidad sino que fue una búsqueda:

"Me llamaba la atención que Onetti dedicara su primera novela publicada en Argentina, Tierra de nadie, a un crítico de arte del cual no habla nunca más. Hasta que empecé a leer sobre Payró y descubrí que había habido una amistad entre ellos. Así fue que llegué a los hijos de Payró, María Ana y Roberto, quienes conocieron bastante a Onetti por las visitas que le hacía a su padre. Me enteré de que se escribían mucho. Las cartas habían quedado en manos de su viuda, con quien ellos no tenían relación. Luego supe que las había vendido", relata Verani. "Entonces pedí a la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos), donde trabajo, que intentara localizar esas cartas. Las hallaron. Estaban en poder de un vendedor de manuscritos y objetos culturales. Y luego fueron adquiridas por un mecenas argentino, ex alumno de Notre Dame, que compra manuscritos y primeras ediciones para la Universidad. Así se inició el trabajo".

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El boricua Mairal

Pedro Mairal, junto a Mayra Santos Febres y otras profesoras de la UPR. Fuente: lugarmanigua

Pedro Mairal estuvo en Puerto Rico y, como le sucede a todos los escritores que hemos pasado úiltimamente por ahí (Ricardo Chávez Castañeda, Jorge Volpi y pronto Edmundo Paz Soldán), ha terminado rendido ante el embrujo del Caribe y de su embajadora literaria, Mayra Santos Febres. En Puerto Rico, Mairal leyó sus pornosonetos, dictó clases en la UPR en Río Piedras sobre la relación entre poesía y narrativa y cómo la plasticidad del lenguaje irrumpe en la prosa contemporánea, y se fue a rumbear (incluso le tocó asistir a una bomba, qué afortunado). Hoy, que me siento más alejado que nunca de Puerto Rico y de la rumba, e incluso de mi viejo maestro Maelo (pero pa´lante pa´lante como los elefantes, supongo), esta nota me ha llenado de nostalgia, como si fuera escrita desde la vida a alguien que está muerto. Pedro Mairal ha dejado sus impresiones en una columna en Perfil, pero el texto es más extenso y entrañable. Aquí adelanto algo de lo que será próximamente publicado:

Confieso que lo que más extraño de Puerto Rico son las charlas con Mayra en su auto, charlas de los dos mirando al frente, mirando las autopistas, las banquinas, los barrios, la gente. Charlas sobre los misterios de la literatura y las ramificaciones del amor, con notas al pie de subtemas que se nos metían en el entusiasmo por preguntarnos y contarnos muchas cosas. Charlas terapéuticas, sanadoras, mirando el mundo pasar hacia atrás a velocidad crucero.

Casi todos los autos a los que me subí durante la semana que pasé en San Juan eran una continuación de la casa, casi del cuerpo de sus conductores. Los boricuas llevan toda su vida en sus llamados carros: su oficio, su familia, su música, su amistad, hasta su gracia fluida, porque manejan bastante mejor que en los demás países latinos que conozco. En asientos y gavetas se acumulan las capas geológicas de su trajinar: ropa, libros, diarios, comida, juguetes, instrumentos musicales. Y esto quizá se deba a que el auto es esencial para moverse por San Juan, una ciudad que es, en sí misma, una suma de barrios algo separados para el caminante pero unidos por autopistas. De hecho, no podría decir si es una ciudad grande o pequeña, no se puede comparar por ejemplo con Buenos Aires donde hay una continuidad entre los barrios. San Juan es grande, pero a la vez, nada queda lejos en auto, todo es a menos de veinte minutos de distancia.

También la Universidad de Puerto Rico, donde di los talleres, estaba cerca, en el barrio de Río Piedras. En los jardines del campus, entre alumnos y estudiantes, se paseaba un pajarito negro llamado chango, atrevido, ladrón de panes, pícaro, intruso. Un chango me acompañó por los senderos como burlándose de mis nervios de recién llegado antes de encontrarme con los treinta y tres matriculados de mi curso, o quizá me estaba diciendo algo porque gracias a él se me ocurrió empezar la primera clase haciendo salir a todos por el campus para mirar lo que tenían delante de los ojos y describir los mínimos pliegues de la textura de lo visual. Lo mismo hicimos al día siguiente con los sonidos y los detalles del silencio. Fue con esos ejercicios de percepción periférica que los participantes me ayudaron a mirar y a escuchar la ciudad. Entre todos describieron cómo se siente estar vivo en San Juan, tranquilo, con algún perro ladrando allá lejos. Un sato, dijo alguien, y aprendí la palabra para llamar a un perro de raza mixta. Así, entre las lecturas de los textos, aparecieron más palabras nuevas para un extranjero como yo: janguear, hamper, wiper, joseo…

(...)

La bomba es un toque de tambores, la negritud a pleno. La encontramos en el patio de un bar a unas cuadras de la Plaza Colón. Ahí sonaban los tambores de barril. Son varios tambores bajos y constantes, y un tambor agudo, el subidor, que improvisa, juega en el ritmo, hace como que se va pero se queda, hace como que se queda pero se va, se calla, reaparece, se esconde, vuelve suave, explota de repente en mil redobles, incita la valentía de alguna bailarina que de pronto se presenta y dialoga con ese ritmo más agudo, revoleando su falda blanca. Verla a Mayra Santos-Febres bailar la bomba fue una buena manera de llegar al tramo más poderoso de mi viaje antes de irme.

Bailamos todos en semicírculo, mirando a cada bailarín que iba desafiando al subidor. A mí, tantos días de juerga me habían aflojado las articulaciones y sentía el esqueleto gomoso. Me decían: ¡Pero, Pedro, si tu eres negro! Así me sentía por lo menos, metido en Puerto Rico hasta la raíz. Y todo en una sola semana que tuvo la intensidad de un mes, por las muchas cosas que aprendí. ¿Qué sabía yo de Puerto Rico antes de partir? Casi nada. Que Ricky Martin era de ahí y también Jennifer López. Ahora sabía bastante más. Aunque no había tenido tiempo para conocer el barrio bajo de La Perla, ni pude consultar a un Babalao. La próxima será. Por ahora tengo la luz caribe brillando en mi memoria. Y la risa de todos los amigos que hice allá. Y las caras de mis alumnos. Por estos días ando perdido, como esos personajes náufragos de la serie Lost que, a pesar de haber sido rescatados y llevados a salvo al continente, siguen repitiendo enloquecidos: “Tengo que volver a la isla”.

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El verdadero rostro de Shakespeare

Retrato de William Shakespeare. Fuente: elpaís

Al parecer, finalmente tendremos un rostro que se acerque a la realidad de William Shakespeare. Se ha encontrado un retrato que muy probablemente fue realizado en vida. Lo cierto es que no difiere demasiado de los demás que se conocen de él. Un capítulo que se cierra entonces, aunque la identidad auténtica de sir William será siempre un motivo de regocijo y ocio académico. Dice la nota en El País:

La imagen del escritor inglés más importante de todos los tiempos, presentada hoy en Londres, ha permanecido durante siglos oculta entre los cuadros que posee la familia Cobbe. Fue uno de sus miembros, Alec Cobbe, quien al visitar una exposición sobre Shakespeare organizada en 2006 por la Galería Nacional de Retratos, de Londres, se dio cuenta de que en su colección había uno muy similar al exhibido en este museo. En esa muestra, los organizadores ya reconocían que la identidad de la persona que aparece en el cuadro que exponían -conocido como el retrato "Chandos" y que actualmente está en la biblioteca Folger- no estaba probada y que no existía la certeza de fuera un retrato hecho en vida a Shakespeare. El profesor Wells justificó su confianza en que el retrato que posee la familia Cobbe sea por fin la imagen real del escritor inglés por el resultado de las pruebas científicas a las que ha sido sometido el cuadro, y que en su opinión demuestran que los otros tres retratos conocidos hasta el momento son meras copias. Concretamente, existen dos retratos de Shakespeare en las colecciones privadas de Folger y FitzGerald, mientras que un tercero conocido como el de Ellenborough se perdió en el año 1947. El cuadro de los Cobbe pasó por un examen con rayos-X, otro con infrarojos y un tercero centrado en la antigüedad de la madera utilizada por el retratista para conocer la fecha en que fue pintado. De estos estudios se extrae la conclusión de que el retrato fue realizado en 1610, cuando el genial escritor inglés tenía 46 años, sólo seis antes de su muerte. Del pintor nada se sabe, aunque el conservador de la Colección Cobbe, Mark Broch, explicó que es posible "que el pintor pusiera su nombre en el marco, pero éste ha desaparecido". El retrato presentado hoy muestra un Shakespeare con perilla, sin pendiente en la oreja izquierda -adorno que sí aparece en otros retratos-, y con una larga nariz, todo ello en un fondo azul sobre el que están inscritas en la parte superior las palabras Principum amicitias. El hecho de que esta imagen se hiciera en vida de Shakespeare -como parecen demostrar los exámenes realizados- hace que sea "más cercana a la realidad" que la del grabado Droeshout, publicado en 1623 y que hasta ahora había sido la que tradicionalmente se ha trasladado del autor, según explicaron hoy los expertos. Este cuadro formará parte de una exposición que estará abierta al público desde el 23 de abril hasta el 4 de septiembre de este año, cuando se cumplen 400 años de la publicación de los Sonetos del escritor inglés.

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César Aira entrevistado

3.08.2009
César Aira en Santander. Fuente: adn cultura

En el suplemento ADN Cultura aparece una entrevista de Francisco Ángeles (autor de La línea en medio del cielo) a César Aira, que se realizó en Lima el año pasado. Aira responde ahí que le gustaría escribir como Balzac, pero lo que le sale es siempre un Aira. Habría que agradecerlo. Aquí algunas preguntas:
-Tus personajes tienen un poco eso. Están fuera de la realidad, están ahí más como espectadores que como partícipes.
-No, no creo. En realidad, trato de escribir novelas como todas las buenas novelas. Pero me salen estas cosas raras y no puedo evitarlo [se ríe].

-¿Te gustaría romper con esto de escribir novelas raras?
-Me gustaría escribir como Balzac, sí. Pero bueno? me sale como Aira. A esta altura, me he resignado a que va a salir una cosa un poco rara, no va a salir tan balzaciano. Pero siempre conservo esa esperanza de que me salga una buena novela. -

¿Cuántas buenas novelas crees que te han salido?
-A veces me preguntan cuál de mis novelas prefiero. Yo respondo esas frases hechas, de los padres que quieren a todos sus hijos por igual [risas], alguna tontería por el estilo. Pero reconozco que algunas novelas me han salido especialmente bien. Quizá por casualidad, o seguramente por casualidad, salió algo que me gustó.

-¿Tiene que ver un poco con el azar o con que se trata de experiencias más cercanas a ti?
-No. Creo que se da un conjunto de circunstancias, no se puede hablar de azar. Pero sí de una buena idea, de un momento especialmente bueno en mi vida que me permita seguir con el mismo impulso hasta el final. Que no es mucho, porque esas cien paginitas que suelen tener mis novelas son tres o cuatro meses de trabajo. Pero si lo logro mantener y si la idea inicial fue fecunda y todo funcionó, sale y quedo muy contento.

-¿Cuándo decidiste que tu camino no era el tradicional, que no te interesaba hacer una novela de tipo decimonónica?
-Creo que nunca. Al día de hoy, sigo pensando que podría ser un buen escritor si me lo propusiera en serio. Fue saliendo esa rareza y dándose un poco naturalmente. Quizá hay un gusto por la provocación, por hacerlo distinto de los demás.

-¿Tú crees que esta corriente en la cual te inscribes de la literatura distinta va a empezar a tomar características más o menos reconocibles? ¿Se puede convertir en un movimiento fuerte? -No, en ese caso perdería su esencia. Y además no lo veo en los hechos. Me parece que la novela hoy en día, en la Argentina por lo menos, se está haciendo cada vez más estereotipada, más convencional, de un realismo más chato. Es una corriente de una especie de sencillismo o de facilismo, que es lo dominante ahora.

-Ese esquema tradicional de la novela que viene desde el siglo XIX, ¿tú crees que se va a mantener para rato, no hay nada que pueda amenazarlo por ahora?
-La gran novela del siglo XIX se mantiene viva en lo que los norteamericanos llaman la commercial fiction , el best seller, que está hecho sobre los modelos de la novela del siglo XIX, y sigue muy viva y muy preferida por los lectores, o al menos por los compradores de libros. Un editor amigo mío decía: "De cada diez libros que se piensan, uno se escribe. De cada diez libros que se escriben, uno se publica. De cada diez libros que se publican, uno se vende. Y de cada diez libros que se venden, uno se lee".

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Lista erótica (8 novelas)

3.07.2009
ajedrez erótico. Fuente: gadget

El suplemento Babelia dedica su número de fin de semana a la paulatina desaparición de un género: el de la literatura erótica. ¿Por qué estaría a punto de desaparecer esta literatura? Una opción es que la oferta sexual a través de internte, es de tan fácil acceso y tan abundante que ha hecho inútil la literatura erótica o incluso pornográfica que antes era absolutamente necesaria. Otra razón podría ser que el tabú sexual ha sido roto desde hace décadas y uno no necesita ir a una novela erótica para encontrar descripciones sexuales de cualquier calibre. Como sea, Babelia no se echa para atrás y elabora una lista de libros de intensa carga sexual que uno puede leer, como quien dice, con una sola mano:

La lozana andaluza
Francisco Delicado (España)
Escrita en diálogos dramáticos a principios del siglo XVI, bajo la influencia de La Celestina, por un cierto Francisco Delicado, clérigo de quien poco se sabe y que aparece como personaje en su propia ficción. La lozana andaluza es una obra maestra del Renacimiento español. Aldonza, la protagonista, es experta en las artes de la cocina y del dormitorio, y en enlazar los placeres del amor con los de la gastronomía. Contrapunto femenino de los héroes masculinos de la picaresca, sus aventuras de cama en cama retratan sin piedad la sociedad española (y sobre todo romana) de la época. Como apunta Juan Goytisolo, con La lozana andaluza "el amor carnal desaparece del horizonte de nuestra literatura". La lozana andaluza es no sólo la última novela erótica de la literatura española clásica: es también una de las más audaces y más divertidas.

La pianista
Elfriede Jelinek
Más fruto de los fantasmas patriarcales que del deseo erótico femenino, la mujer que acepta o anhela ser sometida jalona la literatura amorosa, desde la demasiado paciente Griselda hasta la protagonista de L'histoire d'O. Elfriede Jelinek, utilizó ese personaje clásico dándole otra vuelta de tuerca. La pianista que da título a su novela ansía liberarse de los yugos sociales y familiares, y encuentra en el delirio amoroso, en el que parece rendirse a la dominación de un hombre, una forma distorsionada de poder. Digo parece, porque es ella quien dicta las leyes del juego, obligándolo (y obligándose) a trascender todos los límites. . Como todas las novelas de Jelinek, La pianista es una llamada a la rebelión contra el conformismo, en la cual la violencia física y mental parece ser el arma más eficaz para redimir una causa que se daba por perdida.

Este latente mundo
José Luis de Juan (España)
La literatura erótica corre a menudo el riesgo de caer en la fría descripción clínica o en un vocabulario infantil y soez. En Este latente mundo, José Luis de Juan evita ambas trampas, reinventando un lenguaje que hace eco a la antigua poesía amorosa y a la tradición mística. Dos historias entrelazadas componen esta magnífica novela. La primera cuenta la vida de Mazuf, escriba sirio en la Roma del siglo I, pederasta y poeta; la segunda es la crónica de las aventuras eróticas de un estudiante americano en Harvard hoy. Ambos protagonistas comparten la homosexualidad y el crimen; también ambos buscan en el lenguaje literario un instrumento para dar sentido a sus desordenadas vidas. A través de estas narraciones paralelas, va revelándose el mundo latente que da su nombre a la novela, un mundo sensual, febril, ininterrumpido, inolvidable.

La casa de las bellas durmientes
Yasunari Kawabata
El acto erótico implica ardor, desasosiego, movimiento. Concebirlo en cambio como estático, inerte, es depurarlo de su realización material y concederle una suerte de eternidad visionaria. La amada inmóvil que ansiaba Nervo, la callada seductora que cantaba Neruda, el dormido Adonis de Shakespeare son encarnaciones del deseo suspendido, nunca logrado. Yasunari Kawabata compuso a principios de los años sesenta una perfecta novela corta para relatar ese estado de erotismo contenido. Transcurre en un prostíbulo de reglas particulares: las mujeres, todas muy jóvenes, que allí se encuentran, duermen a lo largo del día. Los clientes, casi todos ancianos, pagan para mirarlas. La casa de las bellas durmientes es una de las más logradas obras eróticas de nuestro tiempo.

Las relaciones peligrosas
Pierre Choderlos de Laclos
Según Denis de Rougemont, la aristocracia francesa de fines del siglo XVIII, al no poder ya demostrar su autoridad en conquistas militares, se resolvió a hacerlo a través de conquistas eróticas, narradas en obras libertinas cada vez más audaces y desaforadas, que concluyen con los catálogos filosófico-pornográficos del Marqués de Sade. Para Pierre Choderlos de Laclos, el campo erótico sirve de espejo a esta crisis de autoridad y al cambio social anunciado en vísperas de la Revolución Francesa. Publicada en 1782, Las relaciones peligrosas es la culminación de una larga trayectoria de literatura libertina y epistolar. La correspondencia entre el Vizconde de Valmont y la Marquesa de Merteuil propone un complejo y fatal juego erótico de seducción y trampa, en el cual las reglas son dictadas por una sociedad a punto de expirar.

Lolita
Vladimir Nabokov (Rusia)
Desde Graham Greene a Borges, escritores del mundo entero se aliaron para declarar Lolita una obra maestra satírica, sin duda erótica, pero singularmente literaria. Narrada en la voz de un pedófilo engreído y pedante, Lolita es una ambigua crónica de seducción y estupro en la cual la víctima acaba atrozmente redimida y el victimario condenado al ridículo por sus lectores. Nabokov inventó para esta novela un lenguaje generoso, recargado, barroco, que se desliza casi imperceptiblemente, a medida que avanza en su impudor, hacia lo sensual y delicadamente físico. Sabemos que el objeto del deseo del narrador es inadmisible, nefasto, y sin embargo, al mismo tiempo, gracias a la magia literaria de Nabokov, descubrimos en él un oscuro y febril erotismo que cobra fuerza en el hecho mismo de estar prohibido.

Satiricón
Petronio Arbiter (Roma)
Petronio fue autor de una vasta novela picaresca de la cual sólo sobreviven algunos fragmentos de dos de sus libros. Éstos sin embargo bastan para revelarnos una obra maestra. Dos jóvenes libertinos, Encolpio y Ascylto, recorren Campania y el sur de Italia en busca de un antídoto para curar la insuficiencia sexual de Encolpio, consecuencia de la maldición del dios Príapo. Habita la novela un sinnúmero de personajes cómicos y trágicos que se encuentran y desencuentran en desconectados episodios eróticos y costumbristas. Rige la novela un regocijante desorden, mientras que su involuntaria naturaleza fragmentaria le otorga un ritmo frenético y un extraordinario poder narrativo. Más que ninguna otra obra de la antigüedad, el Satiricón nos ofrece una visión privilegiada de la vida cotidiana en la Roma clásica.

El amante
Marguerite Duras (Francia)
En 1984, con El amante, Duras se convirtió en un best seller mundial. Situada en la Indochina en guerra, la historia de la joven francesa enamorada de un hombre chino causó escándalo. Primero porque la heroína que acepta los amores del enemigo era tildada de colaboracionista; segundo porque su relación transgredía fronteras raciales; tercero (lo más inadmisible para la burguesía francesa) porque describía a una familia colonial que aceptaba dinero de un nativo para financiar sus exigencias. Secretamente, el escándalo mayor lo produjo la descripción física del amor prohibido, el placer carnal de la protagonista con su amante y que Duras transformó, con un lenguaje depurado, sensual y preciso, en escena de voyeurismo para el recatado lector. Después volvería a escribir la historia (que hoy sabemos autobiográfica) bajo el título El amante de la China de Norte.

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