MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Las listas de Umberto Eco

10.16.2009
Umberto Eco. Fuente: revistañ

No voy a negar que me encantan las listas. Incluso, alguna vez intenté hacer un blog de puras listas. También he intentado poner listas arbitrarias en Moleskine Literario. Y siempre leo las listas que hacen los diarios (por ejemplo, The Guardian). En esa pasión por las listas, por supuesto, no estoy solo. Hay muchas novelas en la que los personajes hacen listas de lo que sea. Nick Hornby, por poner un ejemplo, inventa a un personaje obsesivo en Alta fidelidad. Tambien recuerdo que a un amigo un tío le traía de EEUU un libro anual titulado El Gran Libro de las Listas o algo así, con listas sobre lo que sea. Y ahora Umberto Eco las toma en serio y publica El vértigo de las listas. Dice la nota en revista Ñ:

El que lea mis novelas verá que en ellas abundan las listas, y los orígenes de esta predilección se remontan a mis estudios juveniles", manifiesta Umberto Eco. Tal vez por ello, ahora que es uno de los más consagrados autores mundiales ha decidido recapitular su vieja inquietud y publica El vértigo de las listas,un estudio antológico de la afición humana por las enumeraciones, a partir de textos literarios y obras de arte de todos los tiempos. Lo lanza en la feria de Frankfurt la editorial italiana Bompiani y en las próximas semanas aparece de forma simultánea en quince países; en español lo publicará Lumen. En la tónica de proyectos anteriores del semiólogo de Alessandria como la Historia de la belleza (2004) y la Historia de la fealdad (2007), se trata de un volumen cuidado y ricamente ilustrado, que sin llegar al objeto de bibliófilo está cerca de lo que en el argot editorial se conoce como coffetable book. Eco lo hace coincidir con un ciclo de conferencias sobre el tema que dirigirá para el Museo del Louvre durante el mes de noviembre. En su análisis realizado por el autor de El péndulo de Foucault, las listas aparecen en las culturas primitivas, que tienen una imagen imprecisa del universo y enumeran sus propiedades sin establecer entre ellas una relación jerárquica. Y reaparecen en el mundo medieval, el renacimiento y el barroco, "y especialmente en el mundo moderno y posmoderno".

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Lo nuevo de Nick Hornby

9.11.2009
Carátula de la novela. Fuente: amazon

Juliet, Naked (Viking) es la nueva novela de Nick Hornby, que ha sido puesta a la venta a principios de este mes. Al leer la contratapa, uno podría decir que Hornby ofrecerá más de los mismo (relaciones de pareja, música indie de fondo) pero, según John Keenan en el "Book Blogs" de The Guardian, la sorpresa es que no es úna vuelta de tuerca a Alta Fidelidad (y etc.). Dice que Hornby ha escrito su mejor novela ("lúdica postmoderna" la llama). Habrá que esperar para leerla a que Anagrama, el sello que ha recuperado a Hornby al castellano, la traduzca:

So far, so Hornby, you might say. But I enjoyed the novel for two reasons not usually connected with Hornby. The first was the sensitive and moving portrayal of Annie, as she tries to rescue her life after what she sees as 15 years wasted on a man who has never loved her. Her aching sense of loss and her fear in the face of an uncertain future are beautifully and memorably realised by an author more often lauded (or derided) for his scrutiny of laddish foibles. The second reason I enjoyed the novel more than any of Hornby's previous works, is the playful postmodern approach to the nature of fiction. Duncan's internet-based quest to uncover the truth about Crowe's retirement gives Hornby licence to have lots of fun with the fact that such endeavours produce a blizzard of egregious facts which take on a life and meaning of their own. Hornby produces faux-Wikipedia entries for Crowe and demonstrates how the insertion of one red herring can result in a fish farm of false information. Meanwhile Annie goes in search of her own truth about the relationship between life and art. Her hesitant probing produces profound conclusions about the artifice behind all artistic endeavours. I was reminded by this book of the antic portrayal of the art-obsessed loser Martin Clay in Michael Frayn's Headlong. It is Clay's obsession with the supposed existence of a long-lost masterpiece by Breughel that sparks the often farcical action and produces much cod art history along the way. Both novels wittily dissect the way a neurotic focus on an artist distorts and traduces the artist's work. A novel about an obsessed creep runs the risk of alienating the reader. In Juliet, Naked, Hornby keeps our attention with a fine display of human understanding.

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Playlist 2008 de Nick Hornby

6.04.2009
Nick Hornby en el stage de Marah en 2006 Fuente: Alastair Grant/Associated Press

Los que siguen el blog Paper Cuts sabrán de la sección "Playlist" en la que se pide a escritores enumerar una lista de canciones vinculadas a su año. Yo siempre tengo mis playlists activados, por eso esta sección me fascina. En un reciente post, hacen un recuento de los playlist de varios invitados, entre ellos el melómano y futbolero Nick Hornby. Antes de dar su lista de canciones 2008, Hornby declara:
I haven’t actually made the playlist below, for a good reason: a couple of the songs here I don’t actually like very much, but they have flavored 2008 for me nevertheless. Music plays a big part in my leisure time, but the songs that will always come to define my year have been thrown up, as it were, by parenthood and work. I’d love to tell you that for me, ’08 will always be about TV on the Radio, or Justice. Instead, it’s going to be the Troggs and Britney.

Su lista incluye las siguientes 12 canciones:

1) We Will Rock You, Queen.

2) On The Rebound, Floyd Cramer.

3) The Comandante, Luke Doucet.

4) Jen and Justin, Ben Folds.

5) Magic, University of Chicago Voices In Your Head.

6) Nike Town, Son of Dave. Seasick Steve, Son of Dave. …

7) Who’s Afraid of Virginia Woolf? James Brown.

8) Chasing Pavements, Adele.

9) Hang On, Dr Dog.

10) Hot Cha, Roy Buchanan, and

11) I’m Not Gonna Teach Your Boyfriend How to Dance With You, Black Kids (Twelves Remix)

12) Roll On Babe, Vetiver.

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Después de perder a Liam Brady

3.20.2009
Liam Brady con la camiseta del Arsenal. Fuente: biogallerie

"Me enamoré del fútbol tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traía consigo (..) Siete meses después de perder a Liam [Brady, histórico mediocampo del Arsenal] cuando se lo llevó la Juventus, perdí a mi novia cuando se la llevó otro hombre de golpe y porrazo y justo en medio de la primavera, decepcionante temporada después de Brady. Y aunque supiera muy bien cuál de las dos pérdidas me dolió más –el traspaso de Liam me produjo pesar, tristeza, pero no me produjo, por fortuna, los insomnios, las náuseas, la imposible, inconsolable amargura que se tiene a los veintitrés años con el corazón destrozado-, creo que de alguna extraña forma Liam y ella se terminaron por enzarzar y confundir en mi forma de ver las cosas. Brady y la chica que había perdido me emocionaron los dos durante bastante tiempo, puede que cinco o seis años, de modo que quizá fuera previsible que un fantasma se mezclase con otro. Después de la marcha de Brady, el Arsenal puso a prueba a un largo rosario de centrocampistas, unos competentes y otros no, condenados todos ellos por el mero hecho de no ser la persona que intentaban sustituir: entre 1980 y 1986 pasaron por ese puesto Talbot, Rix, Hollins, Price, Gatting, Peter Nicholas, Robson, Petrovic, Charlie Nicholas, Davis, Williams e incluso un delantero centro como Paul Mariner.

Y yo viví un largo rosario de relaciones amorosas durante aquellos cuatro o cinco años, unas serias y otras no. Los paralelismos serían inagotables. El regreso de Brady, a menudo muy rumoreado (jugó en cuatro equipos distintos durante sus ocho años en Italia, y antes de cada traspaso los periódicos sensacionalistas británicos siempre publicaron artículos imperdonablemente crueles sobre el hecho de que el Arsenal estuviera a punto de recuperarlo) fue cobrando tintes poco menos que chamánicos. Yo estaba al tanto, cómo no, de que los arranques depresivos, enfermizos y agotadores que tuve durante la primera mitad de los ochenta no fueron debidos, claro que no, a Brady ni a la chica que había perdido. Era algo relacionado con otra cosa, con algo mucho más difícil de entender, con algo que debí de llevar dentro de mí durante mucho más tiempo del que llevé conmigo a esas dos personas absolutamente inocentes. Sin embargo, durante esos aterradores bajones pensaba muchas veces en épocas anteriores, en las últimas veces en que había sido feliz y me había sentido realizado, lleno de energía y optimismo, y Brady y ella eran los dos parte esencial de aquellas épocas. No es que fueran íntegramente responsables de ello, pero estuvieron presentes en mi felicidad, y con eso me fue suficiente para convertir esas dos historias de amor en los dos pilares gemelos sobre los que recaía todo el peso de una etapa muy distinta, encantada.

Cinco o seis años después de marcharse, Brady volvió efectivamente al Arsenal, con cuyo equipo jugó en el partido de homenaje a Pat Jennings. Fue una extraña noche. Más que nunca estábamos necesitados de su concurso (un gráfico que representara la suerte del Arsenal durante los ochenta a la fuerza semejaría una curva en forma de U) y antes del partido me puse nervioso, aunque no como suele ocurrirme antes de los encuentros cruciales; fueron más bien los nervios del antiguo pretendiente que está a punto de embarcarse en una reunión ineludiblemente dolorosa, pero deseada desde hace muchísimo tiempo. Supongo que me aferré a la esperanza de que una recepción rayana en el éxtasis y con lágrimas en abundancia sirviera para que Brady se le encendiera la bombilla, para que cayera en la cuenta de que su ausencia nos convertía a nosotros tanto como a él en un futbolista y un conjunto muy por debajo del nivel que podíamos alcanzar. No ocurrió nada de eso. Jugó en el partido, se despidió con un gesto cordial y volvió a Italia a la mañana siguiente. La siguiente vez que lo vimos llevaba la camiseta del West Ham y nos coló un rosco impresionante, un disparo desde fuera del área que nuestro guardameta, John Lukic, no pudo atajar.

Nunca le sustituimos de forma satisfactoria, pero encontramos a otras personas con otras cualidades distintas. Me costó mucho tiempo comprender que ésa es una manera de afrontar una pérdida tan buena como la que más."

Nick Hornby
Fiebre en las gradas

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Apuestas literarias en inglés 2009

1.13.2009
Martin Amis sigue dándole a la clave autobiográfica. Fuente: the guardian

Como ya lo han hecho varios medios en España, la revista Ñ del diario "Clarín" en Argentina ha puesto a circular algunos de los nombres que sonarán fuerte en el 2009 en el ámbito internacional, específicamente en inglés. Por lo pronto, hay tres nombres grandes en cartelera para los lectores anglosajones: Martin Amis, Philip Roth (cuándo no) y Thomas Pynchon, ni más ni menos. Dice Ñ:


El año literario "fuerte" arrancará en setiembre con un nuevo libro de Martin Amis, The Pregnant Widow (La viuda embarazada), novela vagamente autobiográfica que incluirá material sobre sus antiguas novias y una "revelación" impactante sobre la identidad de su padre.También Philip Roth provocará al público con The Humbling (La humillación), donde un hombre maduro se enamora de una joven lesbiana. Todo libro nuevo de Thomas Pynchon es un acontecimiento literario, promesa que cumple Inherent Vice (Vicio intrínseco) con una dislocada historia policial en la California de los años 60 y personajes típicamente excéntricos.


¿Se traducirá este nuevo libro de Pynchon? ¿Y qué pasó con la última novela, jamás traducida hasta donde supe (espero que Diego Salazar me confirme el dato)? Bueno, la nota continúa con más novedades:


También en enero llega una nueva antología de cuentos de Jay McInerney, cronista de la vida elegante neoyorquina. En abril llegarán los libros, muy esperados, de Anita Brookner, Toby Litt y T. C. Boyle. Otro que vuelve a la novela después de un intervalo es Geoff Dyer, con Jeff in Venice, Death in Varanasi (Jeff en Venecia, muerte en Varanasi). En mayo, tres de las mejores escritoras británicas publicarán novelas históricas: Wolf Hall de Hilary Mantel describe el reinado de Enrique VIII a través de los ojos de Thomas Cromwell; A. S. Byatt habla de la vida familiar en la Inglaterra eduardiana en The Children's Book (El libro de los niños); y Sarah Waters vuelve a la década de 1940 con una historia de fantasmas que aún no tiene título. Otras atracciones para ese momento del año serán: la segunda parte de la trilogía sobre Tokio de David Peace, Tokio Occupied City (Tokio ciudad ocupada), una nueva novela de Colm Toibin, Brooklyn, y la colección de relatos de Kazuo Ishiguro sobre la música y el crepúsculo, Nocturnes (Nocturnos). Para setiembre llegará también un nuevo libro de William Boyd, una fábula de Margaret Atwood y una nueva novela de Nick Hornby que trata sobre una estrella de rock.

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