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Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Woody Allen, cuentos con cola

Woody Allen. Fuente: blogdecine

Bernard Madoff es algo así como un Carlos Manrique (un personaje peruano tristemente célebre por una estafa financiera) pero a enormísima escala: a través del método de pirámide logró estafar en Wall Street por la impresionante suma de 65.000 millones de dólares. Cuando era cuestión de tiempo esperar que algún guionista o productor decidiera comprar los derechos de la historia, de pronto Woody Allen se adelantó a todos. Pero no para hacer una película, sino para regresar a sus cuentos cómicos -algunos de ellos aburridos, otros notables- en New Yorker. El que publicó este fin de semana se titula "Tails of Manhattan" y, como acertadamente anota la revista Ñ, se refiere a un juego de palabras entre tail (cola) y tale (cuento) cuento. Los protagonistas: dos estafados por Madoff que se reencarnan en langostas y terminan ambos en la pecera de una mariquería. Así lo comenta Ñ:

"Hace dos semanas, Abe Moscowitz murió de un ataque al corazón y se reencarnó en langosta", empieza este relato kafkiano, cuyo título, "Tails of Manhattan", es un juego de palabras. Tail,en inglés, significa cola, pero suena como tale, cuento. El tal Moscowitz acaba en la pecera de una marisquería del Upper East Side de Manhattan, y allí se encuentra con Moe Silverman, un viejo conocido. Ambos fueron estafados por Bernie Madoff y murieron como consecuencia de la estafa. Ambos se reencarnaron en langosta. "Al principio me decía que no tenía espacio para un nuevo inversor. Pero cuanto más me rechazaba, más quería yo entrar", dice Silverman, que se suicidó al descubrirse víctima del fraude. "El día que supe que él podía gestionar mis cuentas me emocioné tanto que recorté la cabeza de mi esposa de la foto de nuestra boda y puse la suya en su lugar". El caso es que un día Madoff burla el arresto domiciliario y aparece en el restaurante donde las langostas se pasan las horas filosofando. Es más, pide langosta y las elige a ellas. "¡Me timó hasta que me quedé sin los ahorros de toda una vida y ahora se me tragará con salsa de mantequilla! ¿Qué clase de universo es este?", llora Moscowitz. El desenlace es rocambolesco y puede servir para resarcir, aunque sea en la ficción, a las víctimas de Madoff, un prohombre de la comunidad judía que durante años engañó a casi todo el mundo - incluidas víctimas del holocausto-sin que su imagen se resquebrajase.

La revista Ñ, además, dice que este cuento retorna al microcosmos de los mejores guiones de Allen, el de Manhattan y el mundo judío.

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4:11 p. m.

Este cuento es del estilo de "Cantad, sacher tortes", otra genialidad de ironía que pertenece al ibro Pura anarquía.También involucra al mundo judío, la Viena de la Belle Epoque y, en este caso, Brodway.

Saludos desde Baires,
APG    



1:52 a. m.

Ivan: la curiosa calidad de tu blog no admite gazapos -creo que diríamos muchos lectores-, el que mencionaré, y también otros. Supongo que has querido decir marisquería, y no mariquería.    



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