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MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El jardín de Volpi

12.29.2008
Jardín marino. No solo el jardín sino el mar, Jorge Volpi se diversifica. Fuente: casamerica

Rompiendo con su ciclo de novelas extensas, la nueva novela de Jorge Volpi, Jardín devastado (Alfaguara) es una pequeña música de cámara. Espero que la vendan en Bogotá para poder leerla. Aunque en cierto modo ya la leí, porque la novela fue apareciendo en fragmentos (100 microcapítulos) en un blog que Jorge administraba en El Boomerang. Dijo Volpi:

"Ha sido un proceso doloroso porque desde el principio me plantee explorar el dolor. Creo que la novela es una exploración del narrador, un proceso de liberación, en busca de un libro sobre la indiferencia, sobre el egoísmo como algo circunstancial del ser humano", dice Volpi. A la tarea de analizarse, añadió el cansancio que produce escribir cada capítulo a mano antes de volcarlo en su bitácora. "Escribir a mano cambia bastante el ritmo de la prosa por lo que se cansa la propia mano o por la velocidad que es menor, me gustaba esa combinación entre lo más primario y lo más tecnológico", explica. Capítulos de dos líneas, que más parecen aforismos, intercalados con imágenes narradas en dos páginas, en una prosa que destila poesía. En El jardín devastado, Volpi juega con el halo de ventana a la intimidad que le ofrece la herramienta del blog.

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Kafka en clave chilena

Pato Fernández, de gris, junto a algunos de sus personajes incluida su esposa. Fuente: moleskine

Cuando llegué a Santiago de Chile, a raíz de ser jurado de la revista Paula, compré en la primera librería que vi Los nenes de Patricio Fernández, de quien no conocía nada y me llamó la atención verlo en Anagrama. Luego descubrí que se trataba de quien fue director de The Clinic, una especie de periódico de humor muy exitoso (y jamás reproducido, pese a los intentos, en otros países). Pero luego ocurrió otro fenómeno: cada vez que me encontraba con alguien, y le comentaba -sin leerla aún- que la tenía, me decía con orgullo: "Ah, y soy personaje de la novela". Y así ad infinitum. La novela ha tenido una crítica bastante irregular, según sé, en Chile. Pero en España, J.J. Armas Marcelo cuenta en "La Intemperie" que se ha reído mucho. Seguro porque no es personaje de su novela. Dice Armas Marcelo que es "una novela sumamente divertida" y luego agrega (extrañamente):

Es una novela "en clave" pero su lectura remite a Kafka tan claramente que uno puede reírse a carcajadas sin reconocer a ninguno de sus personajes que se mueven en sus páginas.

Kafka en clave chilena. Ahí sí que me dio un escalofrío. Vamos a ver a qué se refiere JJ Armas Marcelo con esa frase (yo pienso que los únicos kafkianos latinoamericanos son los aduaneros). Voy a terminar la novela aunque, lamentablemente, mi lectura no será tan virginal porque ya sé quiénes son algunos personajes.

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Entrevistado en El Comercio

12.28.2008
Pagina de El Comercio con entrevista. Hacer clic para que vena la bonita foto. Fuente: el comercio

El narrador y periodista cultural Enrique Planas me entrevistó hace unas semanas en la Galería Lucía de la Puente, delante del cuadro de Luz Letts (que él dice que se llama "la visita" pero yo pensé que se llamaba "al día siguiente") que inspiró no solo la carátula de mi libro, sino incluso el tono y una escena concreta. En la entrevista, Quique me confesó que se iba a poner de "abogado del diablo" y soltar todas las tonterías que se dicen por ahí sobre mí. Y lo hizo, en buena onda además porque me permitió aclarar malentendidos. Por otra parte, gelizmente no salieron un par de preguntas que me hizo Quique ésas sí con una maldad extrema ("¿No crees que a los personajes de tus novelas los dejan sus mujeres porque son muy hermosas?" preguntó, y miré en sus ojos un brillo de malicia). Pero a pesar de lo gentil y buena de la entrevista, con lo que me quedo es con la sensación de haber tenido entre mis manos el cuadro de Luz: Fue como si por un momento el triste cuento de hadas de mi novela se hiciera realidad. Les dejo algunas preguntas:

¿Un escritor peruano ya no puede ganar un premio o publicar en España si no escribe sobre la violencia interna?
Eso es mentira. Enrique Prochazka ha publicado últimamente en España y no escribe sobre la violencia. Tampoco Jorge Eduardo Benavides, ni Fernando Iwasaki. No se trata de eso...

¿Escribir sobre Ayacucho y las cicatrices dejadas por la guerra no fue motivado por la presión de un agente literario que te invita a escribir sobre un tema de moda?
Jamás. Guillermo Schavelzon, mi agente, me presionaba pero para entregarle algo, lo que sea. De hecho, nunca pensé que esta novela sería publicada por un sello tan grande como Anagrama. Yo, personalmente, no creo que pueda ganar algo alguna vez. Creo que siempre voy a quedar segundo. Esta novela ha tenido muchas reescrituras. En una primera versión, no aparecía para nada el tema de la violencia. Era la historia de un hombre que estaba todo el tiempo encerrado en su casa, recordando a la mujer que se había ido y al hijo que había muerto. Pero justo en el momento que estaba escribiendo, ocurría la investigación de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR). Y me di cuenta de que había una comunión entre lo que le pasaba a mi personaje y lo que le pasaba al país.

El reflejo del dolor íntimo en el dolor social...

El mayor problema al escribir la novela fue descubrir cómo hacer que un personaje tan melancólico, tan abandonado, se interesase en lo que sucede en el país. Necesitaba unir ambas historias. Como esta novela tiene mucho que ver con mi vida, recordé lo que hice cuando tuve mi propia pérdida. Yo perdí a mi hijo cuando mi esposa se fue y se lo llevó. No verlo todos los días es mi pérdida. Y por eso me encerré a ver videos. Una rutina en que agotaba todas las películas de cada director que me interesaba. Cuando ya estaba cansado de ver películas, prendía la televisión. Y entre las cosas que veía estaban los testimonios recogidos por la CVR. Las miraba como un loco observando el desfile de Año Nuevo. Me asombraba muchísimo ser parte de todo eso, pero desde fuera. Recordando eso pensé que mi personaje en algún momento recogería de forma parecida la fibra del dolor. Allí se me ocurrió que fuera periodista.

¿Recordar la pérdida también te hizo cambiar la forma de escribir?
A mí me encantan los escritores que en la primera frase de una novela dicen: "Hoy murió mi mamá. Tuve que sacar el auto del taller y peleé con el mecánico". Así, lateralmente, el lector tiene que descubrir que si el protagonista patea las llantas y discute con el mecánico se debe a la tristeza por la muerte de su madre, aunque todo el tiempo hable del carro para mostrar su dolor. Pero también me fascinan las novelas en las que uno escribe sacando cosas de dentro, cuando dicen: sufro, lloro, me muero de miedo, tengo pánico de que mi hijo se muera. Me encanta un escritor como Raymond Carver, pero también el diario de Cesare Pavese. Hay momentos en la vida de un escritor que tiene que escribir su expiación. Y en esa expiación no puede haber lirismo. Quería una novela en que tuviera que decir algo concreto. Ofrecer un mensaje literario que se puede subrayar y llevar. Será porque es una novela que escribí para mi hijo.

(...)

¿Y cómo eras?
He tratado de pasar por la vida como el hombre invisible. Todas las cosas que veía me parecían ajenas. La violencia senderista, las relaciones sentimentales, las historias con mi hijo. Como si las personas fueran actores y yo los mirase desde lejos. Y cuando alguien me señalaba, me escondía. Por ejemplo, puedo tener una idea sobre el dolor o la pena, sentirme acongojado cuando leo el informe o reviso los videos de la CVR, pero si en un momento me preguntan qué puedo hacer yo para apoyar, me escondo. Igual, puedo estar muy enamorado de una persona y amarla intensamente, pero cuando me confrontan, cuando me piden que luche por ella, si una novia mía empieza a sentir algo por otra persona, yo no lucho sino que me alejo.

(...)

¿Cuánta investigación fue necesaria para dar cuenta en tu novela de la violencia que se vivió en un escenario tan difícil como Oreja de Perro?
No he ido a Oreja de Perro. Lo que más me interesaba del lugar era el nombre. Tampoco he investigado nada. No sé si habrá luz eléctrica en el pueblo. Eso no me interesaba para escribir. Lo que me interesaba era que la novela sucediera en un lugar que hubiera sufrido mucho; podía haber sido cualquier sitio. Pero el nombre de Oreja de Perro es un regalo. Un perro cuando escucha levanta la oreja, pero no se mueve. Igual que mi personaje, que percibe lo que pasa, pero es incapaz de actuar.

(...)

¿No crees que la visión mediática de nuestra literatura en España aún nos percibe como algo exótico?
Los escritores latinoamericanos estamos siempre en una 'liga' distinta de los españoles. Es como si ellos jugaran en primera división y nosotros en segunda. Y así lo entienden los lectores allá, las editoriales, las librerías y, por supuesto, los periodistas. A mí me molestó una vez en un encuentro en España que un reportero nos preguntara: "¿Por qué no aparece otro García Márquez en América Latina?". Recuerdo que respondí: "Y cuándo aparece otro Cervantes entre ustedes?".

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Murió Harold Pinter

Harold Pinter. Fuente: smh.com.au

Este miércoles, en plena noche buena, falleció el dramaturgo inglés Harold Pinter, quien obtuvo el Premio Nobel en el 2005. Polémico, luchador, hablador infatigable, enemigo acérrimo de la participación de Gran Bretaña en la guerra de Irak, su premio Nóbel la verdad es que dejó helados a la mayoría pese a su innegable contribución al teatro en lengua inglesa. Imposible dejar de pensar que no fueron, necesariamente, sus méritos literarios sino aquellos de luchador social-políticamente correcto los que lo condujeron a este premio sin mayor trascendencia (sobre todo si se compara con el que obtuvo en la misma década JM Coetzee o el mismo Le Clezio). En fin, nos dejó Harold Pinter y queda su obra. Como siempre. Dice la nota en Ñ:

El miércoles murió el escritor inglés Harold Pinter, autor de más de treinta obras teatrales que buceaban en la violencia, el autoritarismo y los perversos juegos de poder que subyacen en la experiencia doméstica y política de la segunda mitad del siglo XX. Pinter tenia 78 años y le habían descubierto un cáncer de esófago en 2001. La enfermedad le había impedido recibir personalmente el Premio Nobel de Literatura en 2005, pero no seguir trabajando en guiones cinematográficos e incluso volver fugazmente a su viejo oficio de actor. Pinter deja una impecable obra dramática que incluye obras como El montaplatos (1957), El Cuidador (1959) o La vuelta al hogar (1965), representadas casi ininterrumpidamente también en la Argentina. Sin embargo, en los últimos años su exposición estuvo más ligada su rol como polemista político y defensor de los derechos humanos, que a la literatura. Pinter pertenecía a la generación que presenció el arco de sofisticación de la violencia que cruzó todo el siglo XX y los primeros años del XXI, desde la Segunda Guerra Mundial a la invasión de Irak. A diferencia de autores del teatro del absurdo como Beckett y Ionesco, con los que frecuentemente se lo relaciona, su obra tuvo un anclaje mucho más realista y político. Entre otras innovaciones formales, a Pinter se le reconoce la búsqueda de un lenguaje poético que incluyera el léxico, los tonos y la irracionalidad del lenguaje coloquial. También se destaca su maestría en el uso de los silencios, uno de los rasgos de su teatro que más parodiaron sus detractores. La variedad de escenarios y personajes que retrató en su obra van de los obreros que comparten una pensión en The Room (La habitación, 1957), su primera obra, a los aristócratas que cenan en un lujoso restaurante en Celebración (estrenada en 2000), su última obra.

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Top10 de El País

Carátula de la novela elegida por El País como la mejor del año. Fuente: babelia

El suplemento Babelia del diario El País ha escogido los 10 mejores libros del año, cruzando información con 57 críticos y colaboradores. Al final fueron un poco más de 300 libros mencionados, y para escoger a los 10 simplemente se sumó cuáles tuvieron más menciones, según un puntaje establecido. El resultado favoreció a Chesil Beach, de Ian McEwan, editada por Anagrama, con 90 puntos por sus 11 menciones (mientras mi novela obtuvo solo 6 pts gracias a las gentiles menciones de Javier Aparicio y Cecilia Dreymüller). Aquí la lista completa del Top10 que incluye el estupendo libro sobre Onetti de Mario Vargas Llosa:

1- Chesil Beach. Ian McEwan (Anagrama) Novela

2- God & Gu. Apuntes de polemología. Rafael Sánchez Ferlosio (Destino)
Ensayo

3- Sale el espectro, Philip Roth (Mondadori) Novela

4- Todos los cuentos. Cristina Fernández Cubas (Tusquets) Relatos

5- La isla. Giani Stuparich (Minúscula) Novela

6- En el café de la juventud perdida. Patrick Modiano (Anagrama) Novela

7- La vista desde Castle Rock. Alice Munro (RBA) Relatos

8- Millenium I y II: Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que
soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina
. Stieg Larsson (Destino)
Novela

9- El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti. Mario Vargas Llosa
(Alfaguara) Ensayo

10-Ondulaciones. Poesía reunida (1968-2007) José-Miguel Ullán
(Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores) Poesía

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Recomendaciones de Neuman

Andrés Neuman y yo en el Viva América de Bogotá este 2008. Fuente: moleskine

A diferencia de Ernesto Calabuig, a quien no conocía, al B39 Andrés Neuman lo conozco muchísimo y me he cruzado con él en por los menos tres encuentros el año pasado. Y nunca es suficiente. Ahora leo que ha escrito para un par de diarios sobre los mejores libros que leyó el año pasado, y en cuento coloca a nuestra mimada Gualupe Nettel:
Empecemos, cómo no, por los cuentos. No los de navidad (aunque también: ¿cómo dejar de insistir en relatos maravillosos como "Un recuerdo navideño" de Truman Capote, "La navidad de los viejos" de Ring Lardner o "Un cuento navideño" de Dino Buzzati?), sino los otros, los que no tienen estación. De los libros de cuentos que he leído este año, recuerdo con placer 'Érase una vez' de la inteligentísima Margaret Atwood, quien a estas alturas (premio Príncipe de Asturias mediante) no necesita presentación. También me fascinó 'Pétalos', de la joven narradora mexicana Guadalupe Nettel, capaz de narrar lo repulsivo de manera sublime. O, por emplear una imagen de su libro, de aspirar con amor el olor fétido de los baños.

Y en cuanto a novela, gentilmente menciona a la estupenda norteamericana Cynthia Ozcik y a la novela de quien esto escribe, Un lugar llamado Oreja de Perro:

En cuanto a las novelas, este año se han publicado varias excelentes. Una de ellas es 'Virilidad', de la anciana y rebelde narradora estadounidense Cynthia Ozick. En menos de cien páginas, este librito despliega una sátira sobre la escritura poética que termina tocando los nervios principales de nuestra sociedad: la emigración, la extranjería, las clases, el olvido histórico, la impostura de la identidad y finalmente, gracias a una pirueta imprevista, las desigualdades de género. Y lo hace, además, con un ironía encantadora y una especie de ternura cruel. Otra novela digna de encomio es la de Iván Thays, singular narrador peruano y bloguero célebre: 'Un lugar llamado Oreja de Perro', flamante finalista del premio Herralde. No apta para lectores que busquen tranquilidad y armonía, sino para aquellos que prefieren la oscuridad de la inquietud, esta novela conjuga un estilo económico con una conmovedora profundidad psicológica. Thays logra perturbarnos sin hacer grandes alardes, inyectándonos un malestar onírico a través de una prosa cortante, geométrica. Y de paso, mientras la trama íntima del protagonista nos atrapa, asistimos a ciertas atrocidades no exclusivamente peruanas.

Pero en realidad, lo que más me conmovió fue la carta privada que me mandó Andrés y donde descubrí no solo una lectura atenta sino comprometida. Qué difícil lograr eso incluso de un amigo. Por eso le pedí permiso por hacerla pública y me lo ha concedido:
Iván querido, tu novela me ha parecido excelente. Acabo de terminarla esta tarde, me la sorbí (como una infusión amarga) en dos sentadas. Me pareció perturbadora, dura y a la vez muy emocionante, como si en la maldad o el cinismo (que bascula del fotógrafo enano al propio narrador protagonista) latiera un desprotegido fondo de ternura o de amor golpeado. Digamos que el tono del libro es de niño con revólver, un niño que se obliga a fruncir el ceño con hostilidad, pero que en cuanto se descuida se asombra con cualquier cosa o se apiada de pronto. No sé si me explico. No hace falta que te diga lo que conmueve la historia de Paulo, pero es que, más allá de ese golpe en la cintura, toda la novela está recorrida por un temblor apenas oculto por el ritmo cortante y seco de la prosa. Sequedad, debo decir, y gracias al cielo, no exenta de lirismo. Que algunos parecen pensar que la frase corta y económica está reñida con la poesía o lo visionario. Eso fue otra cosa que me fascinó: consigues un clima pegajosamente onírico sin hacer grandes alardes estilísticos. Uno se va sintiendo mal, raro, inseguro de lo que ve, tal como le ocurre a nuestro aventurero a regañadientes cuando le afecta la altura.

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Ay, los libreros

Búsquelo entre las novelas policiacas. Fuente: boomerang

Todos hemos tenido experiencias como ésta: encontrar libros fuera de lugar en las grandes librerías. Cuando nos sucede resulta indignante, después simplemente cómico. Y a veces es una delicia porque, de no haberse equivocado el librero, jamás hubiéramos encontrado una novela inhallable "protegida por el error". Esto cuenta Jean Francoise Fogel:

Tenía que ocurrir : en la mesa de New Crime (nuevas novelas policíacas) de la librería Smith en la calle de Rivoli, la librería más grande para los libros en inglés de París, se ofrece, entre The Butcher of Smithfield ("El carnicero de Smithfield") de Susanna Gregory y The roar of the butterflies ("El gruñido de las mariposas") de Reginald Hill, la edición en bolsillo de una nueva novela: The savage detectives ("Los detectives salvajes") de Roberto Bolaño.Todo me parece claro: buscare La velocidad de la luz de Javier Cercas en ciencias físicas, pero no se por donde buscar Los girasoles ciegos: ¿botánica o patología?

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El peor año nuevo

David Byrne’s Welcome to Dreamland After-party @ Sortie on February 2, 2007 After party. Fuente: nicky digital

Hoy me acabo de comprar la tenida completa para el que, espero, sea Mi Mejor Año Nuevo de todos los años, bailando vallenato en Barranquilla. Pero la realidad me ha enseñado que uno no debe tener muchas expectativas y lo mejor se da de manera espontánea. Así que seguro haré el ridículo bailando vallenato, se manchará mi camisa y terminaré arrojado con insolación en Santa Marta. Bah, lo importante es que se vaya este año tan raro de una vez. Quizá esa sea la lección después de leer el artículo del suplemento Ñ en que cinco escritores (Andrés Neuman, Marina Mariasch y Cecilia Szperling, el chileno Alejandro Zambra y el peruano Santiago Roncagliolo) cuenten su peor fiesta de año nuevo. Tristes, absurdas, pero felizmente ninguna que se compare al cuento "Justo el treintaiuno" de Juan Carlos Onetti. Les dejo la de Alejandro y Santiago:

Alejandro Zambra
Año nuevo en Lisboa

Quería pasar el año nuevo en Madrid, pero mi amigo y su novia insistieron en que los acompañara a Lisboa —no es bueno que te quedes solo, me dijeron, pero eran ellos quienes verdaderamente temían a la soledad; eran ellos quienes necesitaban la presencia de un tercero, de un testigo, de alguien que viajara en los asientos de atrás, durmiendo o fingiendo dormir mientras discutían sobre las rutas correctas, sobre las canciones correctas, e incluso sobre mí, sobre lo que yo debía hacer con mi vida. Recuerdo, con precisión, ese diálogo: al principio hablaban bajo para no despertarme, pero de a poco fueron subiendo el tono. ¿Debía yo volver a Chile? Ella opinaba que sí, él creía que no. ¿Era yo un buen poeta? El decía que no, ella creía que sí. Nos detuvimos en Elvas a almorzar largo y luego hicimos un poco de turismo antes de emprender el tramo final. El pueblo era precioso, pero a esas alturas mis amigos se habían vuelto por completo insensibles a la belleza. La visión de un castillo o de un acueducto no tranquiliza a quienes viajan junto a las personas de las que huyen.Entramos a Lisboa por la noche del 30 de diciembre del año 2001. Dormí muy mal en esa pieza a la que llegaban, con nitidez, desde el cuarto vecino, numerosas recriminaciones y promesas y hasta el detalle de un polvo corto y rutinario. Por la mañana conseguimos entradas para la gran fiesta de año nuevo y la tarde se nos fue en rápidas caminatas que solamente interrumpimos para sacar, en el Chiado, las consabidas fotos junto a la estatua de Fernando Pessoa. Mis amigos discutían, ahora, sobre el posible parecido de Lisboa con Valparaíso, que a mi juicio era anecdótico, pero yo prefería guardar silencio, sobre todo porque la historia de ellos había comenzado justamente en Valparaíso, hacía dos años, cuando la estudiante española aventurera se había encaprichado con el poeta que vendía chocolates por las pensiones del puerto. Pasamos las doce en una plaza menor de la ciudad, en medio de un grupo de gente muy seria que hablaba, con cautela o con pavor, sobre la inminente puesta en circulación del euro. No teníamos relojes, por lo que esperamos a que los demás se abrazaran, pero al parecer esa gente no acostumbraba abrazarse o tal vez nadie en ese grupo llevaba relojes. Cuando ya era evidente que el año había comenzado hacía rato, mis amigos se miraron con amarga solemnidad y enseguida se abalanzaron sobre mí para llenarme de buenos deseos.Entonces fuimos a esa gran fiesta que no fue la peor de mi vida, pues en ese tiempo yo estaba acostumbrado a las fiestas malas, o más bien no creía que las fiestas pudieran ser buenas. Pero fue, sin duda, la peor fiesta en la vida de mis amigos. Pasé la noche en esa discotheque mirándolos hacerse pedazos, como los personajes principales que eran y querían ser. Quedaba, para mí, el alivio de no estar en el centro de esa pista movediza; el alivio de ser solamente un personaje secundario que pedía dignamente, cada tanto, otro whisky.


Santiago Roncagliolo
Mi primera borrachera

Yo tenía catorce años y no sabía nada de la vida. Pero comprendía que estaba a punto de entrar en un territorio de leyenda, en un lugar del que no se salía indemne, en la meca de la vida social: me habían invitado a una fiesta de quince años.Por entonces, entre los colegios de varones de Lima, el ranking femenino se establecía por colegios: una fiesta del San Silvestre era lo mejor que te podía ocurrir: significaba que tu futuro social estaba garantizado. No muy atrás quedaban las del Santa Ursula y el Villa María, que implicaban que eras aceptado en la pequeña aristocracia limeña. Aún resultaban respetables los colegios Belén y Sophianum. Y en el último lugar, casi en segunda división del atractivo femenino, estaba el colegio Nuestra Señora del Desamparo. Mi primera fiesta de quince años fue de ese colegio. Había que ir elegante a esas cosas. Yo llevaba una corbata mal anudada y un traje que mi papá había mandado a reducir para no comprarme uno nuevo. Papá insistía en que era un traje muy bonito de casimir. Es verdad que había sido bonito muchos años antes, antes incluso de mi nacimiento.Lo bueno es que ir vestido como un espantajo de los años sesenta no se veía especialmente mal en esa fiesta, cuyo sentido estético era muchísimo peor que el mío: las paredes estaban decoradas con rosas pegadas con cinta adhesiva, las chicas llevaban medias de bobitos, la quinceañera bailaba con su padre una versión pop del "Danubio Azul", y yo me sentía solo como una cucaracha con la corbata mal anudada.Yo no conocía a nadie, porque la fiesta era de una amiga de mi enamorada. Y mi enamorada se había retrasado en la peluquería. Así que me dediqué a hacer lo que un hombre de verdad haría en esas circunstancias: beber.Yo tenía catorce años y no sabía nada de la vida. No distinguía la cerveza del champán, el vino del whisky, el licor bueno del malo. Para cuando mi novia llegó de la peluquería, ella llevaba en la cabeza una especie de pastel de bodas negro e iba enjoyada como un árbol de Navidad. Y yo llevaba una borrachera de campeonato. Pero además, yo no sabía que estaba borracho, porque nunca lo había estado. Entonces empezó lo peor.Después de "El Danubio Azul", se dio paso a la tradición de que la quinceañera arrojase de espaldas un ramo de flores hacia los chicos. El que cogiese el ramo, debía bailar con ella. Ese era el momento en que todos los hombres se arrastraban por las paredes y se ocultaban entre los arbustos para huir del temido ramo. Todos menos el borracho, claro.Mi memoria de ese momento no es muy nítida, pero recuerdo que algo me cayó en la cabeza, que en el auditorio se oyó un suspiro de alivio y que, súbitamente, sentí que me arrastraban hasta topar con una figura blanca, delgaducha y sonriente: era la quinceañera. Imagino que ella estaba demasiado emocionada con la ocasión para prever lo que ocurriría. Y yo... bueno, yo no estaba en mis mejores días. La pieza que nos tocaba bailar era un vals, y a mí me costaba mucho coordinar mis movimientos, de modo que empecé a dejar que ella me llevase. Pero realmente, ella se movía demasiado rápido, describía gráciles piruetas sobre la pista de baile, y las sacudidas empezaron a perturbar mi delicado estómago. Intenté retirarme mientras estaba a tiempo, pero ella me apretó más fuerte y me recordó que la canción no había terminado, y de todos modos daba igual, porque ya era tarde, y entonces los compases del vals y las medias de bobitos y la sonrisa orgullosa del papá ya se me mezclaban con los tallarines del almuerzo, y la leche del desayuno, y con alguno que otro de los canapés de la fiesta, que francamente no estaban tan malos, pero que de todos modos devolví en su integridad a su verdadera propietaria, y precisamente sobre su blanco velo, símbolo de su pureza, de su inocencia y su virtud.Mi siguiente recuerdo es el de mi cabeza sumergida en el water. De vez en cuando, alguien la levanta y me larga un par de bofetadas. Bajo la pelea de gatos que parece su peinado, reconozco a mi novia, o más bien, ya en este momento, mi ex. Pero yo tengo catorce años, aún no sé nada de la vida, y de todos modos, las chicas de su colegio no figuran en el ranking femenino escolar.

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"excesos autobiográficos"

Wendy Guerra. Fuente: moleskine

Poner fotografías de Wendy Guerra (como la que coloco en este post) sería suficiente razón para capturar cualquier noticia de ella y comentarla en Moleskine Literario. Pero si además la noticia es una buena reseña en "Babelia" a su novela Nunca fui primera dama (Brugera) se justifica aún más la foto y la felicitación a mi recordadísima compañera de Bogotá 39. Dice la reseña de Nora Catelli dice que la novela comete algunos "excesos autobiográficos" y me queda la intriga: ¿Es o no una novela autobiográfica? Y si lo es: ¿Cómo puede tener excesos autobiográficos una novela autobiográfica? En fin, la próxima vez que pase por España me consigo el libro y me quito la duda.

A pesar de su variedad de recursos -evocaciones, diálogos, poemas, canciones, apuntes de diarios o encuentros intencionadamente melodramáticos- esta vez el desarrollo en torno del yo que se expone tiene más de crónica que de relato de aprendizaje. La figura central es Nadia Guerra, ente itinerante, nexo entre continentes, ciudades y edades. Ante amigos, amantes, testigos, aliados, París, Miami, en el sur de Francia o Rusia, se interrogará por dos ancestros femeninos, modelos cubanos fracasados y a la vez ideales. La novela es la historia de esa pregunta que sitúa a la narradora respecto de sus mayores, ambas personajes reales de la vida política y cultural cubana de los últimos cincuenta años. La primera es Celia Sánchez (1920-1980), la revolucionaria santa, la que tuvo "potestad para hacer" ante Fidel "lo que a nadie más se le hubiera permitido". La imagen contiene, colectiva y políticamente, el aura mística y entregada de la Cuba utópica y fallida: "Celia conoce personalmente a Fidel en febrero de 1957, es decir, casi cuatro años después del asalto al cuartel Moncada, ¿Que a partir de este encuentro su dedicación a Fidel aumentará hasta lo inconcebible?" No fue la única, dice la narradora, para agregar: "Y por estas razones, ya habiendo triunfado la Revolución, Celia se convierte en la figura femenina con más alta jerarquía moral y política del país, sin que nadie cuestionara esa posición, sólo superada por Fidel y Raúl Castro. Y así fue hasta su muerte". A pesar de que el relato parezca preguntarse por el sentido de esta entrega, de este derroche, Celia Sánchez permanece impenetrable, tal vez inútil, como si en el fondo no fuese posible volverla interesante. En cambio, como ya sucedía con la madre en Todos se van, Albis Torres (madre de Wendy Guerra), artista, poeta, animadora cultural en la sociedad literaria de varias generaciones cubanas, contiene todos los atributos del personaje seductor: patético y derrotado a la vez que enigmático y resistente. Su retrato combina múltiples procedimientos. Los casi periodísticos de la biografía, que se escribe con giros convencionales: "Fue una brillante corredora de fondo, aglutinó a un grupo de artistas que hoy forman parte de la intelectualidad cubana activa dentro y fuera de Cuba". Después existe la evocación íntima, por ejemplo, en la anécdota de los libros "forrados" para prevenir la delación: "Cuando conocí a Eliseo Diego" (el célebre poeta cubano) "yo tenía ocho años y le pregunté a mi madre: ¿mami, él escribe libros forrados?". Por último, Albis Torres, en su decadencia final, suscita la compasiva atención de la hija y la novela se prodiga en una sentimentalidad directa: "Cada día duermo a mi madre como a una niña. Le canto en la cama, leo algo que le guste para que no se le olvide mi voz. Sé que todo está perdido, vino a morir aquí, piensa que soy su hermana". ¿Para qué reconstruir el itinerario de los dos fracasos? Aquí el objetivo parece más bien reforzar el carácter casi icónico del personaje de la escritora que mostrar el complicado derrotero de sus antecesoras. Casi podría pensarse que esta novela utiliza de ese modo la interrogación compulsiva -común a mucha literatura de la isla al menos desde los años ochenta del siglo XX- acerca de la responsabilidad de las distintas generaciones en la Cuba revolucionaria. Sin embargo, más allá del exceso autobiográfico, Nunca fui primera dama hace patente la fascinación por esa identidad marcadísima en que consiste su historia y la incomodidad ante una herencia tan pesada como insoslayable. -

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Las cartas de la amante de Apollinaire

un caligrama de Apollinaire. Fuente: elpaís

Se van a publicar en España por primera vez las cartas a la amante de Apollinaire, enviadas durante la I Guerra Mundial. La verdad es que no me llaman tanto la atención: dudo que sean tan inteligentes y lúcidas como las de Gustave Flaubert a Lousie Collet; tan arrebatadas e hipocondriacas como las de Kafka a Milena; o tan pornográficas como las de Joyce a Nora. Después de eso, solo queda escribir mensajitos en facebook. Eso sí, en algunas de ellas pueden encontrar algunos caligramas. No podría con su genio. Dice la nota:

En Cartas a Lou, Apollinaire "explora y experimenta nuevas vías literarias". Son textos puramente vanguardistas, que escribió mientras estaba en el frente, al que acudió voluntariamente. Apollinaire conoció a Lou en septiembre de 1914, poco antes de incorporarse al 38 Regimiento de Artillería de Campaña y de ese encuentro nació una apasionada y encendida relación amorosa. Los poemas y las cartas en que se arroparon muestran la evolución de su relación y su exploración literaria: están sus primeros caligramas, textos ideogramáticos que luego se convertirían en su gran aportación a la poesía de las vanguardias de principios de siglo XX.
En ellas, dice Pino, se puede observar su experimentación poética, "desde unos poemas más clásicos, que siguen los esquemas tradicionales métricos, hasta unos poemas más libres, sin rima ni esquemas rígidos, todos integrados en las cartas". Los textos son esencialmente amorosos, con una fuerte carga erótica, que permiten observar también la relación entre el escritor y su amante. Las primeras muestran una relación de amor cortés, mientras que en las últimas, "Lou acaba siendo su esclava", dice Pino. En ellas, además, hay una marcada influencia del Marqués de Sade, según su traductora, aunue también se incluyen muchas referencias a muchos personajes del mundo de la vanguardia, en constante contacto con el poeta.

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Autombombo, una explicación

12.24.2008
autobombo. Fuente: l´esclafit


Un lector furibundo me escribe:

He dudado mucho para enviar este comentario (nunca antes lo he hecho), y he dudado porque no me gusta hablar mal de nadie, pero en este caso tengo que hacerlo, aunque no lo quiera.Soy un viejo lector de tu Moleskine, Iván. Soy de quienes "lloraron" tu primera partida hace un par de años y de quienes se alegraron con tu regreso. No soy tan fan de tus novelas pero creo que eres un escritor de cierto respeto. Sin embargo, de un tiempo a esta parte tu blog me parece de un mal gusto insoportable: el autobombo a la orden del día ya hastía, cansa y genera anticuerpos hasta en quienes nunca tuvimos nada qué reprocharte. Y no es envidia ni mucho menos, créeme. Me alegra tu galardón, y creo que es para estar contento; supongo que el reconocimiento fue una catarsis para sacudirte de tantos años "improductivos" (al menos para la imprenta)y de la mala leche de quienes te agraviaron. El lícito tu festejo y tu algarabía, pero ya pues, hasta ahí nomás. No es para tanto. Muchos han obtenido premios iguales o mejores y se han mostrado menos arrogantes y dispuestos a hablar a cada rato de sí mismos y sus novelas. Que tu novela crezca sola, déjala. Si es buena ya lo dirá el tiempo. Y si no, pues escribe otra mejor. talento tienes, no lo pierdas en "figuretear", escribe.

Yo le respondo, con absoluta honestidad y sin falsa modestia:

Lo que ocurre es que mi blog es tan exitoso y leído, que mucha gente se confunde y piensa que es la sección cultural de un diario o una página informativa de internet adherida a una agencia de noticias. Pero no es así: este es un blog personal y así como coloco las noticias que me interesan, también hablo de mis depresiones y felicidades, de mis amistades, de mi hijo, de mis amores reales y platónicos, de mis viajes y por supuesto de las cosas interesantes que aparecen sobre mi novela. Es natural y no lo veo nada de malo, sobre todo porque este blog lo administro yo, se me ocurrió a mí y ni siquiera tengo adsense así que es absolutamente Ad Honorem.

Por otra parte, si espero que algún otro blog ponga una noticia buena sobre mí tendré que esperar sentado. Han hecho todos un boicot y está bien, no me quejo. Después de todo, Moleskine Literario, gracias a mi dedicación y esfuerzo y, por qué no, talento (qué difícil no ser falso modesto en el perú ¿no?) tiene más lectores que todos esos blogs juntos.

Así que tendrás que seguir leyendo nomás las cosas buenas que salen sobre mí, o irte a otro blog. Estás en tu derecho como yo en el mío de comentar lo que quiera...

Por otra parte, no soy el primero ni seré el único blogger que usa su espacio para comentar sus noticias. Lo ha hecho Daniel Link, Fuguet, Paz Soldán, Faverón, Coral, Paolo de Lima, etc. En general, todos los bloggers del mundo. E incluso lo hace exclusivamente César Gutiérrez, sin que nadie le diga nada. Todo OK. Finalmente, quiero añadir que creo que estos post que hablan sobre mi novela son un servicio a la comunidad literaria: Gracias a ellos los curiosos, lectores, reseñistas y futuros críticos solo tendrán que hacer clic a la etiqueta "thays" u "Oreja de perro" y tendrán toda la información que vale la pena (no la prejuiciosa o simplemente insultante) sobre mi novela en vez de irse de hemeroteca en hemeroteca. ¡Bienvenidos a la nueva era de las comunicaciones literarias!

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Edmundo Paz Soldán sobre Un lugar llamado Oreja de perro

12.23.2008
Carátula de la novela. Fuente: boomerang

Edmundo debe tener una excelente memoria, o anotar las cosas en una libreta Moleskine, porque se ha acordado que yo pretendía balzacianamente unificar todas mis novelas bajo el título Armonía Perdida. Pues ese es el título que le ha colocado al post, tan generoso como siempre, a mi novela Un lugar llamado Oreja de Perro. Publicó en el "Boomeran(g)" su reseña. Por otra parte, también agradezco los comentarios tan elogiosos de los lectores de su blog, incluso el grosero que anda por ahí, y le da el toque de realidad. ¡Un abrazo, Edmundo y gracias! A ver si coordinamos agendas para vernos este año:

El regreso de Iván Thays a la ficción no podía haber sido más auspicioso. Un lugar llamado Oreja de Perro, su nueva novela, ha resultado finalista del premio Herralde. En estos años, muchas cosas han cambiado en el estilo de Iván. La prosa, que solía estar llena de florituras, de metáforas, se ha vuelto despojada, directa. Eso la hace más efectiva: "Pensamos que las fotografías, los recortes de periódico, las cartas, los videos, los testimonios, los recuerdos, sostienen la memoria. Pero no la sostienen, la reemplazan".
El narrador arrastra las heridas producidas por el fallecimiento de su hijo y el hecho de que su esposa lo haya abandonado; con el panorama personal de una crisis devastadora, acepta el encargo de su periódico, de visitar un caserio en los andes peruanos llamado Oreja de Perro, golpeado por el terrorismo en los años ochenta y donde los militares han sido causantes de violaciones a los derechos humanos. Con gran acierto, Thays convierte a Oreja de Perro, lugar de supuesta reconciliación nacional (el presidente debe lanzar allí un programa asistencialista), en una metáfora de la violencia, de la pérdida, de la descomposición, social y personal: "Imagínate, todos los días descuartizaban perros en Ayacucho. Y si lo ves en un mapa, este sitio parece un pedazo enorme cercenado de alguno de esos perros, o de todos".
En Oreja de Perro, el narrador se verá involucrado con Jazmín (una muchacha que padece las secuelas de la violencia) y sabrá de los deseos de venganza de gente del pueblo contra los militares. Descubrirá, también, que hay ciertas tragedias que no se superan, pero que eso no implica el desaliento: hay que aprender a vivir con la armonía perdida. Los que se sorprendieron al ver que este escritor de la intimidad publicaba una novela política, descubrirán que en esta novela la política importa, pero que, como siempre en un libro de Iván Thays, el viaje que de veras cuenta es el interior (El viaje interior es el título de mi novela favorita de Iván). A los que no les haya convencido la inacción del narrador, su autismo, su incapacidad para preocuparse de veras por ese entorno desolador de injusticia social en su país, habrá que decirles que, a pesar del cambio de estilo, Thays es siempre Thays. Aunque esta vez se da incluso el lujo de un final esperanzador.

Me encanta ese final "Thays es siempre Thays", a ver su aprenden los que creen que he cambiado para "ganar premios en España" (cosa que no he hecho, soy solo un pobre finalista). Lo que sí no entiendo es, eso sí, que Edmundo prefiera la melodramática El viaje interior a mi nueva novela escrita con los tendones. Ah, Edmundo, un romántico incurable sin duda.

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Un cuento corto de CCF

Biblioteca de Burdeos. Fuente: pasa la vida

Carlos Calderón Fajardo le ha dedicado un cuento breve a Ricardo Sumalavia, que éste ha colgado en su blog Gambito de Peón. Es precioso. Lo cuelgo entero como una hermosa muestra de amistad, más allá de los años y los cambios de vida de cada uno. Qué pena que no todos los amigos sean así. Yo perdí hace poco uno al que adoraba - y ahora considero un miserable- pero cuya risa, sin sonido, recuerdo aún con nostalgia:

Montaigne y los bosques

A mi hermano R. S

Ricardo entra a la biblioteca de la Universidad de Burdeos y encuentra a Montaigne.
Él sabe que Montaigne frecuentaba los paisajes de Burdeos, pero no esperaba encontrarlo en la biblioteca.

-Sabe usted que yo fui alcalde de Burdeos -le dice Montaigne.

- Usted fue el primer enciclopedista del empeño humano,- responde Ricardo.

- Tiene usted razón. Soy el primero en examinar cuidadosamente la totalidad del saber humano. ¿Podría decirme en qué año estamos?


Ricardo sabe que si dice en que año verdaderamente están, Montaigne se evaporará.

-Estamos en 1560 -responde.

-¿Conoce usted mi método? Elijo interrogantes y luego ensarto junto fragmentos de pensamientos que son obtenidos de comentaristas y meditadores de primera línea. Agrego pero no corrijo. Todo lo que se diga puede ser registrado como evidencia. En la biblioteca estantes de libros ignorados imploran por un lector.

En ese momento a Montaigne se le ocurre que las bibliotecas son bosques.

Cuando los bosques se enteran lo que se le ha ocurrido a Montaigne salen huyendo de los estantes.

Diciembre, 2008

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El Capital en Manga

El Capital en manga. Fuente: eñe

Yo me hice fanático de la serie Candy (sí, tengo mi venus en Libra y tengo mi lado femenino bien desarrollado, ¿les jode?) y desde entonces, leía todas las mangas que caían en mis manos, fascinado por esos novelones gráficos llenos de complejidades. Era casi como leer una y otra vez Anna Karenina. Pero lo que nunca me imaginé es que Marx, no Groucho sino Caritos, estaría en Manga. Me parece lo máximo. Además, ya sé qué regalarle a Miguel Gutiérrez en Navidad. Yo creo que el Oscar de plástico dorado que le mando todos los años, con la placa "para el que se cree el mejor escritor del mundo" ya no le dá risa, aunque los colecciona. Dice la nota:

Los lectores a quienes se dirige la obra son empleados de oficina de alrededor de treinta años. La editorial quiso aprovechar además el incremento de ventas que trae aparejada esta época de fiestas. El primer volumen de El Capital llevado a la historieta es el relato de una fábrica de queso administrada por su protagonista, Robin, quien se rebela contra los principios socialistas de su padre y se convierte en un conductor esclavo tras asociarse con un inversionista. Robin, sin embargo, tiene un complejo de culpa, al sentirse tironeado entre sus ambiciones capitalistas y el daño que causa con la explotación de los trabajadores. Maruo dijo que la versión "manga" de la obra de Marx fue planeada hace algunos meses, luego del éxito que tuvo una nueva edición de la novela comunista de 1929 El buque factoría de cangrejos, historia de un capitán sádico que obliga a su tripulación a trabajar como mano de obra esclava.

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El reverso de Kafka

Ilustración de Josef Lada, ilustrador de la edición original de 'El buen soldado Svejk' (1923) Fuente: el país

Galaxia Gutemberg ha publicado Las aventuras del buen soldado Svejk de Jarolsav Hasek, a quien llaman "el reverso irónico de Franz Kafka". Ambos fueron contemporáneos en Praga, pero mientras Franz Kafka era un hombre lacónico, Hasex era un bullicioso que iba de taberna en taberna. Aquí lo comenta El País debido a la publicación en castellano por primera vez de la novela. No se pierdan el final de la cita, es genial:

Es una lástima que no conste ningún encuentro entre Kafka (1883-1924) y Hasek, porque seguramente habrían tenido mucho de que hablar. Ambos recelaban profundamente de ese Estado moderno hiperburocratizado que se encarnaba en el Imperio austrohúngaro, un inestable mosaico multinacional que se extendía desde el Adriático hasta las actuales República Checa, al norte, y Ucrania, al este. Los dos autores estaban convencidos de que ante aquella administración elefantiásica el individuo quedaba reducido a poca cosa. Fueron de los primeros en verlo con tanta claridad, pero su enfoque fue dispar. Mientras Kafka le dio forma de pesadilla, como en la novela El castillo o el cuento Ante la ley, el incorregible Hasek prefirió reírse de todo aquello. Su mayor creación, el soldado Svejk, es un ingenuo charlatán que se alista al ejército para combatir en la Primera Guerra Mundial como si se tratara de una reyerta de bar entre autriacos, serbios y turcos. Es arrestado por alta traición, ingresado en un manicomio y se pierde en el sur de Bohemia antes de llegar al frente. Nadie es capaz de determinar si se trata de un conspirador o de un solemne idiota. Eso sí, sus andanzas ponen de vuelta y media al ejército, las instituciones médicas y la administración. (...) El bonachón recluta Svejk, vendedor de perros e impermeable al desánimo, es en cierto modo un trasunto del propio Hasek, según opina la traductora. "Los dos trabajaron vendiendo perros, entre otras ocupaciones y fueron voluntarios a la Primera Guerra Mundial". Eso sí, Hasek sí que llegó a combatir en el frente, donde contrajo la tuberculosis. La revolución bolchevique lo sorprendió en Rusia, donde residió un tiempo y se casó por segunda vez, mientras seguía unido a su primera mujer, Jarmila, que vivía en Praga. Hasek era un bohemio a quien "a menudo había que sacar a la fuerza de las tabernas", añade Zgustova. "Además, le gustaba tomarle el pelo a todo el mundo, sobre todo a los carcas". El autor compaginaba la creación literaria con la colaboración en una revista zoológica en la que se inventaba animales fantásticos e incluso su genealogía. Evidentemente, en cuanto fue descubierto, lo despidieron.

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Un lugar llamado Oreja de perro en RdL

12.21.2008
Guillermo Fadanelli y yo, entonces con pelo largo y no deflecado como lo tengo ahora, en nuestros pueblos fantasmas. Fuente: revistadelibros

Una alegría enorme ha sido que la tapa de La Revista de Libros, del diario "El Mercurio", de hoy domingo haya sido destinada al artículo que ha escrito Patricio Jara sobre la reedición de Lodo, la novela de Guillermo Fadanelli publicada en 2002, y Un lugar llamado Oreja de perro, mi novela, ambas publicadas por Anagrama. Patricio ha encontrado un punto de unión en las novelas: las dos suceden en pueblos de apariencia espectral, y en ambas además se intentaría "escapar sin perder la memoria". Dice la nota sobre Lodo de Fadanelli:

(...) Lodo cuenta la historia de Benito Torrentera, un solitario profesor de filosofía de 50 años y un metro 80 centímetros, quien está convencido, después de dos décadas en las aulas, de que el futuro de la disciplina se encuentra lejos, muy lejos, de la universidad. Acosado por los fantasmas de los padres fundadores del pensamiento clásico, Torrentera es incapaz de ver el mundo desde otro prisma que no sea la abstracción libresca. Aquello, claro, hasta cuando conoce a Eduarda, una dependiente de la cadena de almacenes Seven Eleven. Ella, 28 años menor, planea robarse la recaudación del día y verá en Torrentera a su mejor aliado. De modo que lo que comienza como una triste novela sobre el resentimiento de un profesor derrotado se transforma en una historia de pistolas y carreteras que conducen a ese "pinche pueblo en el que jamás se detendría ningún policía respetable". El relato, además, es el engranaje que faltaba para articular las otras novelas de Fadanelli, especialmente Educar a los topos y Malacara, que, como explica el propio autor a Revista de Libros, tienen una motivación clara: "A mí no me interesa contar historias, ni entretener a los lectores, sino encontrar sentido al hecho mismo de escribir: el sinsentido, el vacío, el caos están ocultos en los buenos libros, son su esencia". Galardonada con el Premio Nacional de Narrativa Colima de su país, Lodo es una patada en el trasero a la búsqueda de la erudición como fin último, total y excluyente; un corte de mangas a la academia anquilosada y empeñada en entender lo que pensaron otros y perpetuarlo con intolerancia y a rajatabla.

Y en lo que respecta a mi novela, dice:

Un lugar llamado Oreja de Perro, de Iván Thays, despliega como escenario las ruinas de un pueblo que ha sufrido la violencia de Sendero Luminoso y su doctrina del miedo impuesta por Abimael Guzmán, alguna vez también profesor de filosofía; y junto con ella las asoladas del narcotráfico y de la represión militar. Oreja de Perro (que existe; aún) es un caserío sembrado de fosas comunes donde ha llegado el protagonista de la historia de Thays, un hombre que lleva a cuestas una doble tragedia: la muerte de Paulo, su pequeño hijo, y un matrimonio congelado como consecuencia. Ambos acontecimientos serán prefigurados por Jazmín, una joven lugareña embarazada que oculta un terrible secreto. Un lugar llamado..., que junto con marcar el regreso del autor a la ficción tras casi una década resultó finalista del Premio Herralde, se hace cargo de la memoria personal del periodista-personaje-narrador enviado a cubrir la visita del Presidente Toledo al único lugar donde los campesinos "lograron vencer al terrorismo sin ayuda de la policía" y por lo tanto merecen ser premiados por el Estado ahora que el informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (un símil de nuestra Rettig) los ha puesto en el inventario del horror nacional. "Para él ese lugar es tan espectral como puede serlo una ciudad fantasma o la misma Comala", comenta el novelista desde Lima. "Un lugar remoto, frío, sin sentido, donde se enferma a cada rato, una ciudad irreal llena de sombras de hombres y perros, como si fuera un set de grabación de David Lynch, que pasan por detrás del telón". Thays articula una historia sobre la soledad, sobre aquello que no se puede olvidar y se encorva en la espalda; un peso que en medio de la sierra se encarna en animales famélicos y de ojos lechosos; en campesinos desdentados que hablan quechua y soportan las burlas de los militares; la bota implacable que está allí para recordar que la violencia no ha terminado y que para que un pueblo merezca ser llamado fantasma, entonces siempre alguien tiene que morir.

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Fuentes literarias de Ian Curtis

Ian Curtis. Fuente: plain or pan

Para todos los fans de Joy Division, y en particular de Ian Curtis, les dejo este regalo que me encontré en la revista Ñ: Un comentario sobre la relación de Curtis con la literatura. Era obvio, ¿no? Dice la extensa nota de Jon Savage (guionista de una película sobre Joy Division), traducida de The Guardian:

No se trata de legitimar las letras de Curtis como obra literaria, sino de dejar en claro que en los años 60 y los 70, la cultura pop actuaba como centro de intercambio para la información que estaba literalmente oculta como la esotérica, o era degradada, impopular y estaba por debajo del radar de la literatura. Y existía toda una subcultura y un mercado que sostenían estos intentos de clandestinidad. Joy Division continúa inspirando nuevas generaciones de oyentes, pero sin duda fueron el producto de un tiempo y un lugar. Ian Curtis era un ávido lector que se convirtió en escritor fecundo. En el noroeste de Inglaterra, a mediados de los años setenta, encontró los materiales que necesitaba para escapar, pero sólo para descubrir, como era evidente en muchas de sus lecturas, que escapar era imposible. Como los Doors y The Fall, Joy Division tomó su nombre de un libro. No se inspiraron en Huxley o en Camus, sino en una pieza relacionada con el Holocausto. The House of Dolls de Ka-Tzetnik (su verdadero nombre es Yehiel Feiner) cuenta de zonas en los campos de concentración en las que se forzaba a las mujeres a la esclavitud sexual: no era la División de trabajo forzado (Labour Division) sino la División del placer (Joy Division). En 1978, cuando el grupo adopta el nombre, la novela había vendido millones de copias en edición rústica. Desde principios hasta mediados de la década del setenta, fue la época dorada de las publicaciones en rústica, fueran buenas o malas. Aparte de Penguin, con su fuerte línea de ciencia-ficción, que incluía autores como Philip K. Dick, Olaf Stapledon y J. G. Ballard, estaba Picador, Pan, Mayflower y Paladin, este último con una amplia lista que incluía a Jeff Nuttall y Timothy Leary. Con sólo 50 peniques, cuando un disco LP costaba 3,25 libras, estos libros estaban al alcance de los jóvenes. (...) Joy Division muy rara vez daba una entrevista. En enero de 1980, sin embargo, le dieron una audiencia al joven escritor y cantante Alan Hempsall. Esta sería la única vez que Curtis habló de sus lecturas. Mencionó Naked Lunch y The Wild Boys como dos de sus libros favoritos. Curtis comenzó escribir en serio durante 1977 cuando él y su esposa Deborah se mudaron a Barton Street en Macclesfield, al sur de Manchester. En sus memorias Touching from a Distance, Deborah Curtis recuerda que "la mayoría de las noches Ian se encerraba a escribir en el cuarto azul, interrumpiendo solamente para beber una taza de café entre las volutas de humo de un Marlboro. No me importaba la situación: lo encarábamos como un proyecto, algo que debía hacerse". (...) Como muchos jóvenes, los sentimientos de Curtis oscilaban entre la omnipotencia y la protesta, esto se reflejaba en sus letras. La sensación de luchar en vano, tal vez, contra un sistema laberíntico es un tema recurrente en Kafka, Gogol y Burroughs, entre otros. Es fácil seguir una línea temática entre los agentes de control en El Castillo de Kafka y las teorías del control en Burroughs, o en el fatalismo de los rusos del siglo XIX a la ciencia-ficción de posguerra. (...) No es difícil darse cuenta cómo Curtis se identificó con el funcionario público, el héroe de Memorias del subsuelo de Dostoievski con su desdén nihilista por el "hormiguero humano": Nacimos muertos. El problema con la música rock es la idea de autenticidad, requiere que el cantante actúe, caracterice las letras y el estado de ánimo. En la medida que Joy Division despegaba, él quedó atrapado en sus propias letras. Curtis escribe para Atrocity Exhibition: "para divertirse miran como se retuerce su cuerpo/ Detrás de sus ojos dice 'todavía existo'". Aunque se refiere a la novela de Ballard, el clima de la canción es más parecido a El Lobo Estepario de Hermann Hesse. En 1980, cuando Alan Hempsall le preguntó al respecto, Curtis dijo que había escrito la canción mucho antes de leer el libro. "Sólo vi el título y me pareció que encajaba con las ideas de la letra".

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La voz de los suburbios

Fotograma de la película Vía Revolucionaria con Kate Winslet y un sujeto. Fuente: the atlantic

"Suburbs of Our Discontent" es el nombre que tiene la columna del gran Christopher Hitchens, en The Atlantic, sobre la novela del momento (gracias a Kate Winslet, insisto) Vía Revolucionaria, de Richard Yates. Debo agradecer, otra vez, a Diego Salazar que me haya pasado este enlace como tantas otras veces ha colaborado desinteresadamente con Moleskine Literario. Junto a Daniel Mordzinski, dos auténticos socios honorarios de este blog. Dice Hitchens ("Hitch" para los friends):

The achievement of Richard Yates’s Revolutionary Road was to anatomize the ills and woes of suburbia while simultaneously satirizing those suburbanites and others who thought that they themselves were too good for the ’burbs. It is also the reason why the novel can seem, and in the literal sense is, dated. Published in 1961 and set in 1955, this psychodrama of an ambitiously named development in Connecticut (the source of Yates’s superbly misleading title) recalls us to the period that saw the publication of David Riesman’s The Lonely Crowd (1950), Sloan Wilson’s novel The Man in the Gray Flannel Suit (1955), the pop sociology of men like William H. Whyte and Vance Packard, whose critiques The Organization Man (1956) and The Hidden Persuaders (1957) made American business seem impersonal and cynical, and—if this isn’t too fanciful—Edward Albee’s Who’s Afraid of Virginia Woolf? and Malvina Reynolds’s song “Little Boxes,” both of which made their debut in 1962. Pete Seeger had a huge success of his own with the song, which ridiculed the harmless citizens of Daly City, California, and gave us the word ticky-tacky. No less a man than Tom Lehrer was to say that it was “the most sanctimonious song ever written,” but this insight would be buried by later developments in the ’60s, when removal to the suburbs became a polite synonym for “white flight” (see the mythscape of Jeffrey Eugenides’s Detroit) (...) Frank and April Wheeler are the reverse of the unhappy family in Chekhov’s Cherry Orchard. They have already tasted the fruits and sweets of the big city, and qualified as urban—perhaps better say urbane—sophisticates. But you know how it is. Pregnancy comes to April a teeny bit earlier than had been anticipated (or desired), and the distressing need to earn some actual money is then imposed upon Frank, who must martyr his aestheticism to the brute requirements of “the firm.” Soon enough the days become regulated by the commute and, of course, by the needs of the children. Even so, the lost Bohemia of their Greenwich Village period will not be denied, and before too long Frank and April are smilingly condescending to help out a local troupe called, with brilliant ominousness, the Laurel Players. They decide to build up the spirit of community theater with a production of The Petrified Forest. I shall simply say that I don’t remember ever feeling so sorry for a set of fictional characters. If Yates had one talent above all, it was for conveying the feeling of disappointment and anticlimax, heavily infused with the sort of embarrassment that amounts to humiliation. As the full horror of the first night, and the full catastrophe of April’s own performance, become apparent, Yates catches the ghastly moment by writing, “The virus of calamity, dormant and threatening all these weeks, had erupted now.”

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El destino de Anagrama

Jorge Herralde. Fuente: elpaís

En la Revista de Libros del diario "El Mercurio" encuentro esta nota suelta acerca de la editorial Anagrama y el destino de la misma. Especulaciones que van y que vienen. ¿Qué habrá de cierto? ¿Es que Herralde se cansó ya de todos nosotros y quiere comprarse una isla para ir a pescar con hilo todos los días como Marlon Brando? No me pareció, en noviembre, que Herralde quisiera dejar de dar batalla. Por lo pronto, las editoriales españolas deben haber quedado con un sabor amargo al leer este suelto porque: ¿Quién no querría meter mano de ese fabuloso backlist lleno de longsellers como las novelas de Capote, Nabokov, Carver, Bukowski, Kapuszinski o Bolaño? Dice la nota (sin firma):

Especular sobre el destino de la editorial fundada por el incombustible Jorge Herralde es uno de esos juegos de salón que, cada cierto tiempo, se ponen de moda en el ambiente literario. Aunque algunos vieron en su alianza con Planeta y Grup 62 para crear Enlaces, la megadistribuidora de libros dentro de España, un primer paso hacia un cambio en la propiedad de Anagrama, lo cierto es que el propio Herralde se encargó de desmentirlo. Así las cosas, el destino del sello creado a fines de los años 60, y que reúne en su catálogo a autores tan apetecidos como Bolaño, Carver, Bukowski y Nabokov, vuelve a quedar en suspenso. Allegados al editor barcelonés dicen que, a sus 73 años, y sin herederos de su matrimonio con Lali Gubern, Herralde ha recibido más de una oferta por Anagrama, pero que hasta el momento la que tiene más posibilidades de prosperar es la de una editorial italiana. Curiosamente, no sería de Adelphi, dirigida por su amigo Roberto Calasso, sino del grupo editorial Feltrinelli. Por el momento, estas conjeturas refuerzan la idea de que, suceda lo que suceda con el sello, no quedará en manos de españoles.

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Brizuela en Lisboa

casa de Amalia Rodrigues en Lisboa. Fuente: flickr

El suplemento ADN del diario La Nación le ha dado la espalda a los homenajes navideños y nos lanza directamente a los viajes de fin de año. Y lo hace reuniendo a un grupo de periodistas y escritores para que comenten su viaje inolvidable. Son los narradores Edgardo Cozarinsky, Leopoldo Brizuela, Daniel Guebel, Vlady Kocianchich y Luisa Valenzuela, y los periodistas Hugo Beccacece y Leonardo Tarifeño quienes hablan de lugares como Beirut, Lisboa, Barcelona, Río de Janeiro, Viena, Budapest e Illiers, la ciudad de Marcel Proust. Aquí falta la historia de Zambra sobre Santo Stefano Belbo, la ciudad en que nació Cesare Pavese (una crónica de amor y odio) y también, ejem ejem, la crónica que escribiré yo después del 4 de enero, luego de irme a bailar vallenato (y alguna salsita si resbala por ahí) en Barranquilla por Año Nuevo. Por lo pronto, el retrato que hace Leopoldo Brizuela de Lisboa -la ciudad que más añoro conocer y que persigo hace años- a partir de su búsqueda de los orígenes de la cantante de fado Amália Rodrigues. El origen de la melancolía. Dice Brizuela:

Poco antes del mediodía, desde el embarcadero de Terreiro do Paço, bajo una lluvia feroz, corrí a refugiarme en el atrio de Nossa Senhora da Conceiçao Velha (la única, me diría después un taxista, que se salvó del terremoto de 1775: el único testimonio de la antigua Lisboa), y entré en plena ceremonia. Hacía veinte años que no iba a misa. Había detrás del cura una imagen de la Virgen, rodeada de un palio barroco, dorado y ennegrecido, y de largos gladiolos blancos. Adelante, una decena de fieles, todos viejísimos. Uno, encargado de la lectura, lastimosamente entorpecido por la falta de luz y la miopía, impacientaba al cura. Y yo pensaba todo, todo el tiempo, en el mar. Viejos y extranjeros somos uno en el rito. ¿Cuál es la patria que dejamos atrás y que imploramos? ¿El lugar donde creíamos entender? La sensación de comunión con los ancianos es tan fuerte que, cuando llega el momento, me pongo en la fila para comulgar. No me acogí en la Iglesia, me acogí en el rito. El rito religa no a Dios, sino a la ilusión de que, sólo por seguir los pasos de los muertos, de algún modo, los reencontraremos.
(...)
Una calle estrecha y empinadísima. Casas de tres, cuatro pisos, con frentes derruidos, con buhardillas de tejados rotos y tanta ropa colgada en los balcones que no se puede ver el cielo. De aquí abajo arranca una baranda para ayudarse a subir. Imagino a la madre de Amália (no sé por qué la imagino sola), en el calor de julio de 1920. Con la pesadez de los nueve meses, con los dolores, posando uno por uno, uno tras otro, los pies en los peldaños. La placa está donde la calle termina: en el patio de esta casa nació Amália Rodrigues. Es blanca, sencilla, con letras celestes y el dibujo de una alondra, también celeste, que en portugués lleva el delicioso nombre de cotovía . Cuando dudo frente a la puerta del inquilinato, que junto al lujo de la placa luce aún más miserable, una vieja sale a la ventana del último piso de la casa: "¡Entre!", me grita, y yo me vuelvo y la veo sonreír, gorda, vestida de negro, orgullosa. "Adentro hay otra..." Tiene los mismos rasgos que Amália, probablemente su misma edad, y está toda vestida de negro. Pero es gordísima, y tiene el pelo descuidado, largo, completamente blanco. Siento que me comprende. Paso el portal, bajísimo, entorpecido de ropa colgada de niño y de viejo, y altos tachos de basura, paso una puerta con un cartel escrito a mano, "Se arreglan electrodomésticos", y después de otra breve escalerita de piedra, se llega a un patiecito que no es el de una casa, sino el de un conventillo, apenas más grande, con su ropa colgada, sus flores en macetas, sus piletones de cemento y sus flores en latas oxidadas, sus fuentones de ropa. Hay otra placa, sí, mucho más pretenciosa, que dice: "Aquí nació Amália Rodrigues el 23 de julio de 1920", en letras doradas sobre mármol rosa, y firmada: ALCAIDIA DE LISBOA. Pero ¿qué quiere decir "aquí"? ¿La muchacha campesina que subía por la Rua Martín Vaz fue aquí donde desistió y se tendió a parir a Amália? ¿O vivía la comadrona y con el calor de julio la dejó salir? Pero es bueno nacer de cara al cielo, en este nido popular, en este olor a pobreza y a familia, en este cielo de la Morería.
(...)
En torno a aquel patio en que nació Amália ya todo es Amália pura. La Igreja da Pena, donde fueron a bautizarla tantos días después que ya nadie podía recordar en qué día preciso, tan alta en la calle estrecha que no se consigue fotografiarla entera ni aun tendiéndose en la vereda opuesta. Las calles de nombres como estigmas: calle de la Pena, asilo de la Pena, callejón de la Pena. La casa, muy próxima, en donde murió Camões, esperando a que allí mismo naciera quien habría de cantarlo. Y la gente, obreros, que van entre un olor de pescados asados en la calle, en pequeños espetones, sobre braseros y parrillas diminutas, entre lluvia y lluvia.

Por cierto, los que no puedan ir a Lisboa a conocer la casa de Amalia, ni siquiera con la imaginación, pueden conocerla a través de este enlace a youtube.

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Hernández & Murakami

Felisberto Hernández. Fuente: libreriahispana

Las asociaciones literarias son, mientras más arbitrarias y libres, mejor. Y eso lo comprueba Enrique Vila Matas en su último "Dietario Voluble" en que une las obras de un escritor oscurecido y casi desconocido de Uruguay a mediados del XX, y las de un narrador japonés en pleno apogeo en el siglo XXI: Felisberto Hernández y Haruki Murakami. Esto es lo que resulta al juntar a este par: mundos quietos con vida propia, en palabras de Vila Matas:

Mari en su espejo del Skylark me recuerda el oscuro mal que se instaló en mi mano derecha cuando leí el primer cuento de Felisberto Hernández. Percibo evidentes puntos en común entre el mundo de Murakami y el de Felisberto, aunque es difícil que el japonés haya ni siquiera oído hablar del gran escritor uruguayo, cuyos cuentos en su momento fueron dejando en mí una sensación de raro extrañamiento, que se fue traduciendo en una modificación de los hábitos a través de los cuales contemplaba la realidad, o, mejor dicho, era observado por ella. Y no estoy hablando sólo de las modificaciones en mi mano derecha, que ya no volvió a ser la misma después de aquel libro de Felisberto, sino de la impresión que me quedó para siempre de que no se podía leer a este autor sin correr ciertos riesgos. Porque con él uno pasaba a ser observado por mundos quietos con vida propia. Murakami no es más que un involuntario sucesor de Felisberto en la creación de ese mundo de la realidad que nos mira. En un genial cuento del uruguayo, "El balcón", una mujer se enamora de una especie de mirador en el que se pasa la vida imaginando historias sobre los transeúntes que ve a través de los cristales. Un día, el balcón se cae, pero lo que el lector percibe es que el balcón no se ha caído, sino que se ha suicidado porque la mujer le ha sido infiel con un hombre. O sea que era el balcón el que la observaba a ella. La literatura de Felisberto nos sitúa en muchas ocasiones al borde de un misterio perturbador. No conozco la vida de Murakami y ni tan siquiera si conserva los cinco dedos en cada mano, sólo sé que la vida de Felisberto fue desgraciada; persiguió el reconocimiento como escritor y no lo obtuvo y, sin embargo, vivió de los dedos de sus manos: fue compositor, pianista de cine y de cafetín, y dio conciertos en salones elegantes y casinos de mala muerte. Las notas de este artista compusieron un espacio fantasmal de ficciones, de espejos y balcones que capturan las imágenes y desde ellas observan la realidad. Se casó cuatro veces, pero siempre acababa regresando a la casa de su madre. Parece que no fue feliz un solo día de su vida, pero inventó un sistema taquigráfico que le sirvió para escribir más deprisa en los últimos años. Ya sólo por haber inventado ese método de lo fulminante, Felisberto habría pasado a la historia, pero es que, además, fue un cuentista excepcional, que controlaba muy bien la locura en sus relatos de premeditada, cabal rareza. Siguen las densas brumas de la calle sin llegar adonde estoy tan perfectamente acomodado, mientras me acuerdo de Felisberto, que decía que la metáfora era un vehículo burgués, confortable, que iba a muchos lados, pero que antes, eso sí, teníamos que decirle siempre al conductor adonde íbamos, concretar el sitio, porque si le decíamos que queríamos ir a lo incognoscible sabía dónde llevarnos: al manicomio.

Pero Enrique Vila Matas no será el primero, ni el último, gran escritor que se queda fascinado al leer/descubrir a don Felisberto, pianista y cuentista. Aquí las palabras de asombro que dejó Italo Calvino como testimonio.

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Los mejores libros 2008 en Ñ

Los libros del año según revista Ñ. Fuente: revistañ

La revista Ñ le pidió a 15 personalidades literarias, entre escritores y críticos literarios, que eligieran un libro que represente para ellos al Libro de Año y que luego escribieran sobre él. Lamentablemente, no están colgadas en la web las opiniones de cada autor, pero sí la lista de los elegidos y sus electores. Aquí está la lista:


"La gran literatura se hace con el cuerpo" El crítico Juan José Becerra rescata la reedición de "La novela luminosa", del escritor uruguayo Mario Levrero.


El polaco existencial "Gombrowicz en Argentina", dice Elvio Gandolfo, es un libro "sólido y complejo".


La oralidad literaria de Ricardo Zelarayán "Lata peinada" le permite a Luis Gusmán detenerse en un autor más allá de las modas, y que "ha producido un sismo".


La elección imposible Levrero, Calveyra, Bustriazo Ortiz son algunas de las preferencias de Fogwill.


La revolución histórica Un clásico de Jules Michelet reeditado en España es para Fernando Savater un acontecimiento.


Una prosa particular "Mil tazas de té", para Oliverio Coelho, es obra de un ensayista en "estado de gracia".


Una continuidad a la obra lamborghianiana Para la poera Tamara Kamenszain esta necesaria biografía de Strafacce sobre Lamborghini denota un gesto brutal.


Una obra gigantesca Luis Chitarroni elige la novela póstuma del escritor cubano Guillermo cabrera Infante.


Descrubir un bello libro aún por leer El escritor Pablo ramos dice que Bernardo Jobson es "un gigante". Y avisa: hay que leer "El fideo más largo del mundo".


Relatos melancólicos Pablo De Santis escribe sobre "Tres hombres elegantes", de Marcelo Birmajer.


Las crónicas de viaje de Claudio Magris "No es que Magris va a los lugares: los lugares van a Magris", dice el periodista Sergio Wolf sobre "El infinito viajar".


El mapa de un escritor La escritora Angela Pradelli elige "Cuaderno de notas", de Anton Chéjov.


La revelación de un mundo La obra completa de Miguel Angel Bustos permite descubrir a un poeta híbrido y mestizo que va a contrapelo de las modas.


Diagnóstico y epitafio de una década. Así define Edgardo Cozarinsky "Los libros de la guerra", volumen que reúne los artículos de Fogwill publicados desde los años 80.


Crónicas para repensar la "conquista del desierto" En "Ser en el sueño. Crónicas de historia y vida toma", el antropólogo Pablo Wright aborda en profundidad la cosmovisión toba en una comunidad de Formosa.


Además, la propia revista Ñ elije los mejores libros del año para ellos, en diferentes rubros (novela argentina, novela extranjera, revelaciones, bestsellers, etc.) En el rubro "revelación" destaca la presencia de nuestro añorado amigo B39, Daniel Alarcón, con Radio Ciudad Perdida.

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Marsé conversa con Juan Cruz

Juan Marsé. Foto: Caterina Barjau/ el país

En una conversación, a manera de balance, con Juan Cruz, el flamante premio Cervantes Juan Marsé habla de política local pero también de literatura. Comenta, por ejemplo, una anécdota sobre la censura a su libro (uno de los mejores que le he leído) Si te dicen que caí:

Una estudiante americana que preparaba una tesis sobre la censura en España se metió en los archivos y encontró cosas muy curiosas. Al final del informe sobre Si te dicen que caí, el censor decía algo así como: "Si quitamos que salen maricones y gente de malvivir y prostitutas, si quitamos todo eso, todavía sería una porquería la novela". Para que quedara claro, ¿no?

La frase es genial, me he reído mucho. Pero luego me ha tocado sorprenderme mucho con lo que cuenta Marsé sobre su historia familiar:

Mi madre adoptiva había tenido un bebé muerto, y el médico le había dicho que no podía tener más hijos. Y mi madre había muerto. Mi padre me dio en adopción a esa señora. Ella salía con su marido de la clínica, pararon un taxi, y ahí iba mi padre, que la oyó llorar. Supo la historia, y les dijo: "A mí me ha pasado lo contrario. Perdí a mi esposa y tengo un niño de días. Y no sé qué hacer, porque además tengo otra niña de cinco años". Esa historia, según mi hermanastra Regina, no es cierta, mi madre se la inventó. Siempre he estado a favor de esa historia, me gusta porque parece sacada de una novela de Dickens. Pero Cuenca no ha encontrado en ninguna clínica ni en el Registro Civil constancia de ese niño muerto... Podían ser fantasías de mi madre, y mi madre adoptiva, Berta, tenía una fantasía extraordinaria (...) Yo tendría nueve años. Íbamos por la calle y una vecina le dijo a mi abuela paterna: "¡Qué niño más guapo! Se ve que no es un Marsé, porque no se parece en nada ni a su padre ni a su madre". Le pregunté a la abuela y ella empezó a contarme...; decía que había otros padres míos, pero que eso me lo comentaría mi madre, "porque ella prometió decírtelo cuando tuvieras 10 años". Eso precipitó la confesión de mi madre. Pero entonces yo me acoracé, no quería tener más padres, ya estaba bien con los que tenía. Y después tomé una actitud de indiferencia, de que aquello me resbalaba. Y mi padre adoptivo nunca me comentó nada. Cuando fui ya mayorcito, Regina empezó a contarme cosas de mi padre biológico... Pero yo estaba tan bien con aquellos padres, que decidí que aquéllos eran mis padres y punto.

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Novela-río de Elsa Morante

Elsa Morante y su gato. Fuente: giornaldifilosofia

Mi único recuerdo literario de Elsa Morante (más allá de la anécdota de que fue la primera esosa de Alberto Moravia) es la lectura en una colección llamada Grandes Bestsellers de su bellísima y poética novela La isla de Arturo, que recuerdo con mucha felicidad haberla leído en la playa. Pero, al parecer, La isla de Arturo era una isla en medio de la obra literaria de la Morante. Al menos eso es lo que deduzco (quizá erróneamente) de la reseña que Mercedes Monmany le dedica en el ABCD las letras a la reeditada novela La historia (Gadir), a la que califica de "monumento literario europeo, equiparable a las obras de Vasili Grossman, a cualquiera de Solzhenitsin o al terrible ciclo escrito por Primo Levi". Dice la reseña:

Leer hoy esta fascinante novela-río, que en el momento de su aparición, 1974, provocó sonoras polémicas y agrias discusiones en su país a causa de su vertiente de pesimismo «anárquico», dotado de «una energía salvaje que no lograba consumirse sino en forma de dolor», y por incidir demasiado en el drama de los individuos y no de la colectividad, algo muy mal visto por la «heroica» izquierda oficial, es recuperar un importantísimo monumento literario europeo, equiparable a las obras de Vasili Grossman, a cualquiera de Solzhenitsin o al terrible ciclo escrito por Primo Levi. Una obra o «gran mosaico poliédrico» (como lo definirá en el prólogo Flavia Cartoni, que ya había realizado la edición en Cátedra de la novela El chal andaluz, de esta mismo autora) que se convierte en una mezcla apasionante de documento, crónica, ensayo, reflexión intelectual y ficción sobre la tragedia de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, en este caso vistos a través de la historia de una joven viuda romana, «medio judía», Ida Ramundo, y de su hijo bastardo, Useppe, fruto de una violación llevada a cabo por un soldado alemán. Con esta obra, que comienza en el año 1941 y finaliza en 1947, Morante quiso no sólo dar testimonio de una época terrible y crucial, sino sobre todo rendir homenaje a la figura de la «víctima» de la Historia: esos millones de olvidados, de sacrificados anónimos, de «sujetos de servidumbre» que nunca participarían en intereses y beneficios de las Grandes Potencias y de los Estados, fueran los que fueran, y que, por el contrario, sólo serían utilizados como carne de cañón de «abstracciones ideales» en las que otros les harían militar a la fuerza, dependiendo del momento. Como esta misma autora diría en alguna ocasión, «más que una obra poética, La Historia quería ser una acusación contra todos los fascismos del mundo». Y así lo declarará uno de los personajes más emblemáticos de la novela, el poeta e intelectual fracasado, abocado amargamente al suicidio, Davide Segre: «En resumidas cuentas, toda la Historia es una historia de fascismos más o menos larvados? [...] Siempre y por doquier libres y esclavos? Ricos y pobres, compradores y vendidos? Superiores e inferiores? Jefes y subordinados? El sistema no cambia nunca? Todos seudónimos? Todas máscaras? ¡¡Todos quieren carne de hombres!!».

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Hoy en KsaTomada

12.19.2008

DIÁLOGO LITERARIO EN KSA TOMADA


"La narrativa peruana última comentada por dos bloggers"

Tomando como pretexto o punto de partida la novela Un lugar llamado Oreja de perro, editada por Anagrama, Gustavo Faverón (Puente aéreo) y su autor, Iván Thays (Moleskine Literario), conversarán sobre los rumbos de la literatura peruana actual, sobre la ficción y la realidad, y sobre la actualidad literaria en nuestro idioma. ¿Muy ambicioso? ¡Por supuesto! Pero se puede.


El encuentro será en la Librería Ksa Tomada (Conquistadores 1238, San Isidro) este viernes 19 de Diciembre a las 7:30 pm

Esperamos que nos acompañen.

No habrá brindis de honor.

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Reseña en El Cultural de Un lugar llamado Oreja de perro

Reseña en El Cultural. Fuente: moleskine

Un amigo escritor (que no es peruano, por cierto) me decía que, aunque saliesen mil críticas positivas de sus libros en medios de enorme prestigio y hecha por críticos atendibles, bastaba que un periódico perdido de por ahí publique una reseña mala, escrita quizá por un anónimo cualquiera y con pésima redacción, para gritar que fue un error publicar ese libro y sentirse pésimo. Me sucede algo similar. Cuando recibo críticas duras o simplemente frías, o con moderado entusiasmo, me parece que tienen que ver conmigo incluso si son obviamente prejuiciosas o absurdas. Pero cuando leo algo sumamente elogioso, me parece que están hablando de otra persona. Leo ahora la crítica de Ernesto Calabuig en El Cultural de "El Mundo" y me quedo mudo, preguntándome: ¿Quién será ese Iván Thays del que están hablando? Me gustaría leer su libro. Copio la más que generosa reseña aquí:
A diferencia del año pasado con el inefable Antonio Ortuño, ha tenido este año el premio Herralde un finalista no sólo digno, sino extraordinario, en la figura de Iván Thays (Lima, 1968), autor, con razón, respetado y admirado por sus compatriotas Mario Vargas Llosa o Alonso Cueto. Muy buena tiene que haber resultado a ojos del jurado la novela ganadora (del mexicano Daniel Sada) para imponerse a la rotundidad literaria de una obra tan brillante, lúcida y conmovedora como este Un lugar llamado Oreja de Perro. En ella se cuenta la historia de un reportero de revista (con un “glorioso” pasado de presentador televisivo) que recibe el encargo de trasladarse junto con su fotógrafo Scamarone a las irrespirables alturas de un poblado deprimido del Perú para cubrir allí la información de una visita del presidente Toledo (ya en horas bajas) en el marco de su “programa social” y de una Comisión de la Verdad sobre la vulneración sistemática de los Derechos Humanos que tuvo lugar desde los años ochenta. Una obsesión preside el libro y la mente del protagonista: el mal y la crueldad de la que los hombres son capaces, pero también un deseo, un lema, una rebelión: la no aceptación de que el horror y el dolor se instalen entre nosotros como datos consabidos o leves costumbres soportables. Desde el albergue de esa aldea opresiva situada a más de tres mil metros de altitud, tomada por policías y militares que inspiran más miedo que seguridad (son precisamente los verdugos de esos “cholos”), la delegación de periodistas aguarda al gobernante que no acaba de llegar. El tiempo de esa espera dará para que, mediante una entonada evocación, comprendamos que ésta es realmente la historia de dos pérdidas, no sólo la padecida por aquella población, sino otra mucho más personal e íntima, irreparable, insuperable en la vida del protagonista: su hijo Paulo, que –como se detalla en un conmovedor relato– murió de repente con sólo cuatro años. Sabremos también, desde esas altitudes inhumanas, que su actual mujer, Mónica, la madre de aquel niño, está en trance de separarse de él, e incluso tal vez ya lo haya abandonado. Y de ahí, al descubrimiento de la vulnerabilidad personal y a una magistral disección de la culpa y de la memoria como “espía” implacable y despiadada. La culpa que uno se arrastra en adelante hasta desfigurarnos y volverlo todo vano.


Un texto, en definitiva, detallado e intenso, lleno de dramatismo pero también salpicado de pasajes de humor. Construido con la prosa madura y segura de un narrador sólido, que sabe atender a los registros del habla y apuntar al núcleo de las cosas hasta estremecernos. Novela terrible, sí. Y en la misma medida hermosa.


Obviamente, para los anónimos que pululan por ahí, Ernesto Calabuig debe ser algo así como mi padre disfrazado, un jugador de winning eleven bajo seudónimo, mi amante o alguien a quien le he pasado dinero. La verdad es que no tengo el gusto de conocerlo y eso es lo único que no me sorprende de toda la reseña: en literatura, los más grandes regalos se reciben siempre de aquellos que uno no conoce. Y eso lo sabemos todos los escritores del mundo. En todo caso, le agradezco mucho sus palabras y espero realmente que mi libro esté a la altura de ellas.

Alejandro Zambra me comentó la vez pasada que Alvaro Enrigue siempre repite el lema del Atlás de Guadalajara: "¡Con el Atlas, aunque gane!" Ese será también mi lema a partir de ahora.

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Los girasoles ciegos sigue triunfando

Maribel Verdú en adaptación del libro de Alberto Méndez. Fuente: fotogramas

Aunque no actúa Kate Winslet, lo es que un handicap para cualquier película del Universo, la película Los girasoles ciegos ha arrasado con las candidaturas en la XXIII edición de los Premios de la Academia del Cine Español. Tiene 15 posibilidades, y seguro se llevará la mayoría de ellas. Dice la nota:

Los girasoles ciegos, la adaptación del best-seller de Alberto Méndez por José Luis Cuerda, parte como gran favorita en la XXIII edición de los Premios de la Academia del Cine Español. 15 nominaciones en total incluidas las categorías de mejor película, director, actor (Raúl Arévalo) y actriz (Maribel Verdú) para la candidata española de este año a los Oscars. Una producción que se las tendrá que ver en la lucha por el Goya a la mejor película con Solo quiero caminar (11 candidaturas), Camino (7), y Los Crímenes de Oxford (6) (...) En la rueda de prensa posterior a la lectura de nominados, el director José Luis Cuerda se mostró muy satisfecho con las quince nominaciones que ha conseguido con su película. "No recuerdo una película con tantas candidaturas. Es un récord absoluto. Me he inflado: yo no soy así de gordo. Quince candidaturas es un auténtico disparate, no lo esperaba. Anoche hicimos una porra y ni de lejos", comentó Cuerda para después comentar lo emocionante que resulta para él la nominación al guión del recientemente fallecido Rafael Azcona.

Ya que Kate no aparece en la película, el mérito solo podemos dárselo a la magia Alberto Méndez, esa especie de ola gigantesca o torbellino que empezó con un viento leve y que terminó sorprendiendo a todos, incluso los más optimistas. Los girasoles ciegos es uno de los libros más vendidos de la editorial Anagrama. Su autor, que publicó los relatos siendo un hombre mayor, no pudo jamás disfrutar de esa celebridad. Me pregunto qué pensaría ahora don Alberto si viese el éxito que tiene (sin Kate, insisto) la adaptación cinematográfica de sus textos. Yo creo que simplemente sonreiría.

Por cierto, ya que estamos hablando de cine español, veo en el ADN.es que por fin alguien se pregunta en impreso lo que los miles o millones de espectadores de cine latinoamericanos nos preguntamos siempre en voz alta: ¿Por qué demonios doblan las películas extranjeras los españoles? La pregunta cobra nueva trascendencia ante la proximidad de la película Revolutionary road, con Kate Winslet a la cabeza. Ya basta de ponerle esas voces ridículas que jamás podrán traducir la ronquera leve de Kate. Si es cómico oír a Tarzán traducido llamando "¡Consuelo!" a la mona Chita cuando está molesto con ella, lo que le hacen a la Winslet es una tragedia.

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El Lote 83


"Acercaros a la silla". Fuente: Boomerang

Iba a ponerlo como actualización del post sobre la subasta de los objetos de Marcel Proust que postee hoy, pero creo que bien vale un post autónomo. Jean-Francois Fogel escribe en su blog en Boomerang sobre el Lote 83 que incluye la última frase que escribió Marcel:
El lote 83 es algo emocionante: las últimas palabras escritas por el autor, el mismo día de su muerte, el 18 de noviembre de 1922. "Cleste Odilon peut partir dans 10 minutes, et rentrer vers 6h1/2, 7h du matin. Approchez de moi la chaise". (Cleste Odilon puede irse dentro de diez minutos, y volver como a las seis y media, siete. Acercaros a la silla.) Las manchas de café en el papel corresponden, según Cleste que cuidaba su casa, al intento de beber una taza para complacer a su hermano y a ella.

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Santillana en pie de lucha

Sergio Ramírez y un grupo de fans en la Filgua 2008. Fuente: picassaweb

Cual si fuesen instigados por el propio Bombita Rodríguez, el Palito Ortega de los montoneros, los autores que participaron de la FIL Guadalajara se han puesto en pie de lucha a causa del affaire Sergio Ramírez. Hoy envían una nota de prensa a través de Santillana que dice:


PROTESTA ANTE UN ACTO DE CENSURA OFICIAL

El diario El País de Madrid ha iniciado la publicación de una serie de antologías de los más renombrados poetas hispanoamericanos, bajo la dirección de José Manuel Caballero Bonald. Entre los poetas escogidos para tener un libro en esta serie, se hallaba el nicaragüense Carlos Martínez Rivas (1924-1998), y el prólogo correspondiente fue encargado a su compatriota Sergio Ramírez.
El gobierno de Nicaragua, que reclama ser dueño de los derechos de autor del poeta fallecido, ha vetado a Sergio Ramírez como prologuista, condicionando la autorización de la publicación de la obra a que sea sustituido. Tanto el diario El País, como el propio Caballero Bonald, han rechazado esta pretensión, y en consecuencia la antología de Martínez Rivas ha sido retirada de la serie, con lo que su espléndida poesía es impedida, por causa de una acción arbitraria, de llegar a decenas de miles de lectores.
Los participantes en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que firmamos este pronunciamiento, denunciamos este inaudito acto de censura oficial al escritor Sergio Ramírez, que de paso lo es a la obra de Carlos Martínez Rivas, y lo condenamos con toda energía. Ningún gobierno puede arrogarse la potestad de vetar o prohibir la palabra de un escritor, y un acto semejante no puede calificarse sino de totalitario.
Invitamos a otros escritores, intelectuales, artistas, periodistas y editores, a sumarse a este pronunciamiento.

Guadalajara, diciembre de 2008.

La lista de firmantes que le sigue, encabezada por Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, tiene más estrellas que un partido de fútbol Pro-Fondos de Uniceff (o que las discotecas de Londres cuando termina la Premier League). Todos los autores de Alfaguara, prácticamente, se han echado a las calles a protestar. Seguiremos informando.

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Subastan a Proust

Marcel Proust subastado. Fuente: revista ñ

11.250 euros por un mechón del cabello de Proust. Y eso es solo lo anecdótico. Los fanáticos se arrebataron las cartas, telegramas y lo que sea que esté por ahí que lleve el sello Proust, subastado hace unos días por Sotheby's. En plena caída de las Bolsas de todo el mundo, con el precio del crudo de barril en picada (36 dólares según último reporte), parecía imposible que esta subasta funcionase. Pero, como dijo Alain Renner, subdirector general de Sotheby's en Francia: "Cuando uno tiene los artículos adecuados para vender, los compradores siempre están allí, crisis o no crisis". Dice la nota en la revista Ñ:

Dieciocho lotes de Proust, entre ellos cartas y telegramas a quien fue su ama de llaves durante nueve años, Celeste Albaret, fueron el atractivo del remate de 173 artículos que recaudó 2,2 millones de dólares, coincidiendo con la estimación anterior a la venta, señalaron voceros de la casa de subastas Sotheby's. Reiner Speck, un médico de Colonia de 67 años, pagó 11.250 euros por un mechón del cabello de Proust, cuyo pronóstico anterior a la venta fue de 1.500 euros. Speck, que es también presidente del Marcel Proust Gesellschaft, de 500 miembros y con sede en Alemania, dice que descubrió la obra de Proust de niño y ha sido su admirador desde entonces. Los fuertes intereses literarios de los coleccionistas ayudaron a Sotheby's a desafiar una caída en la demanda de antigüedades y obras de arte. Pero ventas recientes, también en las de su competidor Christie's International no alcanzaron los pronósticos, porque los compradores evitaron gastar en objetos de alto precio en medio de la crisis financiera global.

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RECUERDO DE CASAVELLA por Mordzinsky

Francisco Casavella. Foto: Daniel Mordzinski

Sorpresivamente, a los 45 años murió Francisco Casavella, víctima de un infarto, en Barcelona. Justo este año había ganado el Premio Nadal con la novela Lo que sé de los vampiros. Sin embargo, el reconocimiento en España le había llegado con una ambiciosa trilogía que empezó a publicar en el 2002 titulada El día del Watusi.

Daniel Mordzinski me envía una foto en homenaje a Casavella. Descanse en paz.

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Waiting For The Miracle

José Saramago. Fuente: jornada/ AP

José Saramago, Pepito como le dice este Moleskine, ha escrito una novela al borde la muerte. Por eso la llama "milagro" y dice, además, que es la última obra que escribirá. Claro, los milagros no se repiten mientras que los carteros, lamentablemente, siempre llaman dos veces. Su título es El viaje del elefante (Alfaguara). Dice la nota:

“Tengo 86 años y soy suficientemente lúcido como para entender que ya no voy a escribir muchos libros. Y si escribo algo ya es un milagro. Por eso este libro es en algún sentido un milagro, porque yo estaba mal. Después de un viaje a Buenos Aires me sentí como un muerto en vida, pero me salvaron la vida en un pequeño hospital los médicos y Pilar”, señaló el escritor. Su mujer y traductora Pilar del Río fue quien le dio fuerza, quien le empujó para recuperarse de una neumonía aguda que le postró en la cama durante meses y le hizo perder 17 kilos a un cuerpo de por sí delgado y frágil. Pero ella siempre estuvo convencida de que saldría, por eso quizá ella misma recordó un pasaje de la novela, posiblemente el más enigmático, puesto que no tiene nexo con la trama y está protagonizado por un personaje “desconocido”. Nadie sabe el nombre de ese personaje, ni siquiera el propio Saramago, pero el “desconocido” se pierde en una zona de intensa neblina, con riscos alre- dedor y un ambiente de penumbra, donde prevalece la presencia acechante de la muerte. Al personaje lo salva el barrito de un elefante que de forma mágica le va indicando el camino de regreso a la vida, a la travesía.

Por su parte, la periodista Pilar del Río, esposa del autor, también tomó la palabra:

“Saramago ha dicho que ha vivido en este último año un terremoto en su interior, que le ha hecho subvertir los estratos, las capas de las que estamos formados los seres humanos. Entonces han salido palabras, conocimientos y teorías que tenía acumuladas desde el principio de su formación y están en este libro. El problema es que había que ponerlo en el idioma castellano y era harto complicado para ser fiel a la armonía, a la música y al idioma, aunque se sabe siempre que ninguna traducción puede alcanzar ni rozar si quiera el texto original".

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Otra clausura

12.17.2008
Andreas hoy cierra un ciclo de su vida, como yo cerré otro el lunes. Fuente: moleskine

Hoy he tenido una extensa reunión con Gustavo Faverón (fea rima), para coordinar lo del viernes en Ksa Tomada a las 7:30, y ahora tengo que partir a la clausura del nido de mi hijo Andreas, que ya pasa al colegio el próximo año. Pido disculpas a los lectores de Moleskine Literario por haberlos tenido involuntariamente abandonados estos agitados días, pero mañana espero regresar a la normalidad.

Por lo pronto, comparto con uds. la canción que más me ha enseñado en la vida. La compuso John Lennon para su hijo Sean. Nunca he podido escucharla sin que se me haga un nudo en la garganta, como ahora mismo que la pongo en mi iPod. Lennon entonces ya había dejado de ser sólo un genio musical y se había convertido en un auténtico maestro zen. Y, en cierto modo, la canción presagia lo que finalmente ocurrió: el abandono del padre, embarcado en el océano rumbo a su gira definitiva. Desde que me separé de mi ex mujer esta canción ronda mi mente cada vez que veo a mi hijo, todos los fines de semana, y me pregunto si algún día cruzaré yo el océano o lo cruzará él y qué pasará entonces (Just have to be patient, Yes it's a long way to go, But in the meantime... ). Los que aguzaron el oído el día de la presentación la habrán escuchado como parte del soundtrack que preparé para la ceremonia, todas ellas canciones muy importantes para mí. Y ahora que mi hijo, al igual que yo y casi al mismo tiempo, cierra un ciclo de su vida, se la dedico en Moleskine Literario y la comparto con uds.

Beautiful Boy (Darling Boy)

Close your eyes,
Have no fear,
The monsters gone,
He's on the run and your daddy's here,

Beautiful,
Beautiful, beautiful,
Beautiful Boy,
Before you go to sleep,
Say a little prayer,
Every day in every way,
It's getting better and better,

Beautiful,
Beautiful, beautiful,
Beautiful Boy,

Out on the ocean sailing away,
I can hardly wait,
To see you to come of age,
But I guess we'll both,
Just have to be patient,
Yes it's a long way to go,
But in the meantime...
Before you cross the street,
Take my hand,
Life is just what happens to you,
While your busy making other plans,

Beautiful,
Beautiful, beautiful,
Beautiful Boy,
Darling, Darling, Darling Andreas.

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Gustavo Faverón & yo en Ksa Tomada

12.16.2008
Pa´lante, pa´lante, como los elefantes. Fuente: Moleskine

La presentación de ayer fue lo que tenía que ser: Necesitaba agradecer a mucha gente, amigos y familiares, el haberme acompañado durante los ocho años que duró la escritura de la novela. No había demasiado espacio para hablar de literatura; con el afecto era más que suficiente. Mis últimas palabras fueron "vamos a brindar no porque quedé finalista de un premio como el Herralde, ni por haber publicado esta novela al fin, sino porque estamos vivos y porque estamos juntos". No hay nada más que decir al respecto. Luego, por supuesto, con un grupo de amigos nos fuimos a mi casa a emborracharnos y rumbear. En la foto pueden verme en plena performance (dos meses y medio de entrenamiento con mi profesor de salsa) bailando "El Mesías" (ver la letra en este enlace), la canción que mi Maelo le dedica al Cristo Negro de Portobello, un santo caribeño que me ha perseguido como solo saben perseguir en el Caribe (nada de amor peruano, ¿no Mayra?) y al final me ha convencido y me he entregado a él completamente. Este 21 de Octubre, día de mi cumpleaños y día en se celebra la peregrinación a Portobello para ver al Cristo, viajo a Panamá a agradecerle al Negro, como lo llama Maelo, todas las cosas buenas y malas que me han ocurrido en estos años de aprendizaje, y por los años que vendrán en su compañía.

Pero como de todos modos es necesaria una presentación más literaria, hemos aprovechado la presencia en Lima de Gustavo Faverón para organizar una Mesa Redonda-Presentación:


DIÁLOGO LITERARIO EN KSA TOMADA

"La narrativa peruana última comentada por dos bloggers"

Tomando como pretexto o punto de partida la novela Un lugar llamado Oreja de perro, Gustavo Faverón (Puente aéreo) y su autor, Iván Thays (Moleskine Literario), conversarán sobre los rumbos de la literatura peruana actual, sobre la ficción y la realidad, y sobre la actualidad literaria en nuestro idioma. ¿Muy ambicioso? ¡Por supuesto! Pero se puede.


El encuentro será en la Librería Ksa Tomada (Conquistadores 1238, San Isidro) este viernes 19 de Diciembre a las 7:30 pm

Esperamos que nos acompañen.

No habrá brindis de honor.

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HOY PRESENTACION

12.15.2008
Calendario subrayado. Fuente: moleskine

A los lectores de Moleskine Literario que están en Lima, les recuerdo y los vuelvo a invitar a la presentación de mi novela Un lugar llamado Oreja de perro, editada por Anagrama e impresa en el Perú por la distribuidora Océano. Se ha corrido la voz de que solo se puede entrar con invitación, lo que es absolutamente falso. De hecho, se han repartido poquísimas invitaciones (a mí con las justas me llegó una) así que casi todos irán sin ella, no hay excusa, vayan nomás. Es hoy, lunes 15 de Diciembre, a las 6:00 pm en Pescados Capitales (cuadra 13 de la avenida La Mar, en Miraflores). Hablarán Alonso Cueto y Edwin Chávez.

Habrá vino de honor y música de Ricardo Montaner.

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Entrevistado por Max Palacios

De espaldas. Iván Thays, o sea yo, rumbo a Polvos Azules en realidad. Foto: Javier Zapata

Max Palacios me ha entrevistado brevemente, por email, para su blog Amores Bizarros, a manera de anticipo de la presentación de hoy. Copio algunas preguntas y respuestas, que le agradezco mucho porque me ayudan a aclarar algunas cuestiones e ideas erróneas que circulan por los blogs sobre mi libro.

¿Cuál fue el primer libro que recuerdas entre tus manos y qué sensación te causó?
Bueno, recuerdo muchos libros de cuentos infantiles, en especial de Hans Christian Andersen, pues era el nombre de mi colegio y me intrigaba. Pero el primer libro que realmente recuerdo en mis manos es del cura franciscano Francis Finn, en realidad una saga de libros sobre alumnos de un colegio. Cada novela estaba dedicada a un alumno, y las historias se entrecruzaban. Inspirado por ella, estando en tercero de media, escribna novela llamada Diego Swann sobre un supuesto alumno de esa escuela. Lo más extraó es que terminé esa novela y hasta le hice una carátula.

¿Tienes hábitos y costumbres a la hora de escribir? ¿Cuáles son tus horarios?
Antes de escribir: Hacer un soundtrack del libro que estoy escribiendo, ver muchas películas que me recuerdan a la novela, tomar muchas notas. Mientras escribo: comer uvas frías. Y no hay horario, desde luego, siendo un hombre de tres trabajos al día y con un hijo que cae de improviso en mi casa los días de semana el fijarme un horario es una utopía que no me puedo permitir, o me volvería loco.

¿Cómio nació el proyecto de novelar sobre la época de la violencia interna en el país?, ¿fue algo planificado o las cosas se fueron dando a través del tiempo?
Yo no he intentado novelar la violencia interna del país. Ese tema está en la obra como parte de un contexto, como la Guerra de Troya es parte de la Iliada. Pero la Iliada trata sobre un hombre-dios, loco e iracundo, que está enamorado de su mejor amigo y que se venga de un buen hombre porque no puede vengarse contra los dioses. Y mi novela trata sobre un hombre nomás que pierde a un hijo y a una mujer.

Desde Las fotografías de Francis Farmer hasta Un lugar llamado Oreja de Perro, podemos hablar de una evoloción que va desde una suerte de falta de referente peruano en tus textos hasta tocar un tema bastante crudo y descarnado como el de la violencia terrorista, ¿qué debemos esperar en tus próximos libros los lectores peruanos?
Bueno, al menos mis protagonistas femeninas ya tienen nombres más reales. Y ya no pienso volver a esa prosa casi poética de mis primeras novelas. "El sol, algo que suele suceder (...)" Ya nunca más escribiré así. Lo que pueden esperar es la novela nueva que terminé asi el mismo día que supe que fui finalista del Herralde. Y creo que es lo mejor que he escrito en mi vida, aunque no sabría si mi opinión al respecto signifique o valga algo en realidad.


Y para que se den una idea de cuál es el mood que se vive en los blogs peruanos (aquella auténtica "región ocultamente furibunda" que Javier Marías ni sospecha que existe) en este momento sobre mi novela, les dejo el comment que ha dejado pasar el blog "anónimo" que administra un premiado escritor peruano de mi generación:

¿Un escritor llamado Oreja de Perro? ¿O un Perro que escribe con las orejas?

Yo diría que se trata de una Perra dispuesta a que se la metan hasta por las Orejas con tal de ser reconocido como escritor.


Guau, guau.

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25 años argentinos

Tiempo y literatura. Fuente: Clarín

La revista Ñ del diario Clarín le dedicó un homenaje a los 25 años de cultura en democracia en Argentina. La literatura no está ausente en este recuento, y Josefina Ludmer -una de las críticas más lúcidas de Latinoamérica- es la encargada de explicar qué es lo que ha ocurrido durante todos estos años en el artículo "Los tiempos de la ficción". Ludmer divide en tres estos años, pasado, presente y futuro, como tres fantasmas navideños. Y demuestra que la literatura argentina se ha sabido posicionar de esos tres espacios de manera contundente, con mayor interés en el pasado y el presente que en el futuro. Les dejo la lista de obras que cita Ludmer, para que le sigan la huella:

El pasado es nacional y memorial

Los cautivos. El exilio de Echeverría de Martín Kohan, El pasado de Alan Pauls, En estado de memoria de Tununa Mercado, El común olvido de Sylvia Molloy, El desierto y su semilla de Jorge Barón Biza, Letargo de Perla Suez, El teatro de la memoria, de Pablo de Santis, Secretos de familia, de Magdalena Ruiz Guiñazú.

El futuro es global y formal

El árbol de Saussure. Una utopía, de Héctor Libertella, El juego de los mundos de César Aira.

El presente es territorial y barrial

Ocio de Fabián Casas, Rabia de Sergio Bizzio, Monserrat de Daniel Link, Banco a la sombra de María Moreno, Historia del Abasto de Mariano Siskind, Cosa de negros de Washington Cucurto.

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Premios Juan Rulfo

Ignacio Padilla consiguió el Rulfo de cuento. Fuente: coordinadora nacional de literatura

La lista de ganadores de los premios Juan Rulfo, que otorga Radio Francia Internaciona entre otras organizacionesl, ha sido entregada esta semana a la prensa. Esta vez, ningún peruano por el horizonte pero sí un connotado miembro del Crack y estupendo amigo, Nacho Padilla. Dice la nota:

La argentina Lidia Barugel ganó hoy el Premio Juan Rulfo 2008 de novela corta por su obra Otilia Umaga, la mulata de Martinica", por delante otros cuatro finalistas, todos ellos de nacionalidad española.La escritora bonaerense, autora de los cuentos de Amores de vidrio (Nuevo Hacer) se impuso entre 5.836 candidatos que enviaron sus textos a París, donde se fallaba el premio convocado por la cadena Radio Francia Internacional, el Instituto Cervantes, el Instituto de México en París, la Casa de América Latina, el Colegio de España y el periódico Le Monde Diplomatique. (...) Los otros cuatro finalistas que optaron a los 9.000 euros (unos 12.100 dólares) del premio, fueron los españoles Santiago Casero González, por Huellas de lo humano; Juan Manuel Sainz Peña, por La edad de los Héroes, Javier Coromina Doisy, por Tuve que ir; y Andrés Almagro González, por Libro de Arena. Por otro lado, el mexicano Ignacio Padilla y el estadounidense Jorge Dávila Miguel (nacido en Cuba) se alzaron con el máximo reconocimiento del jurado en la categoría de cuento por sus respectivas obras "Los anacrónicos" y "La Mensajera".

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La Compañía: razones para leer sus libros

fuente: universidad de iowa

La editorial La Compañía, cuyos libros acabo de recibir y devoré de un solo bocado el dedicado a la Lolita de Nabokov, por Nina Berberova, le pidió a una serie de lectores-amigos que digan por qué es una buena idea regalar libros de esa editorial en Navidad. A ver si los convencen:

Porque hay vida (y belleza) más allá del mercado

Porque detrás de los libros hay libros: los borradores de Chéjov, los sueños de Nabokov, la cándida acidez de Austen y las chicas inglesas.

Porque siempre vale la pena regalar algo que te puede cambiar la vida.


Jorge Lanata


Porque regalar un libro es un acto de amor que requiere dedicación y pensar en el otro. Y si el libro es de la Compañía, no hay error posible: el catálogo es excelente tanto en narrativa como en ensayo. Gracias a ellos descubrí a William Goyen, un autor maravilloso para leer y disfrutar.

Natu Poblet


Porque siempre he creído que no hay nada mejor para el verano que proveerse de un buen libro. Y es igualmente bueno regalarlo: evita la tontería de los objetitos estúpidos y crea una relación: el que lo regala piensa que su destinatario es un semejante y no hay nada comparable a la alegría que eso despierta.


Porque los libros que editó este año La Compañía, en un desafío, son como para desencadenar oleadas de placer de lectura.


Porque Jane Austen, con esa mezcla de contenido erotismo e inteligencia narrativa, no sólo muestra en Lady Susan algo de la problemática cultura victoriana sino que pone a la pasión amorosa en un primer plano, mujeres sensibles que se pueden poner muy duras, desengaños que hacen aprender en una prosa desprejuiciada y envolvente.


Porque, en el caso del Cuaderno de notas de Antón Chéjov, es emocionante encontrarse con una prosa de rara melancolía y de profunda investigación sobre lo que podemos llamar el “alma humana”. Chéjov siempre vive: tenue, sutil, inteligente, doloroso. Leerlo es quedarse tomado, contagia su felicidad de la tristeza.


Noé Jitrik


Porque los libros te abren la cabeza.

Porque desarrollan tu imaginario.

Porque te hacen más rico como persona.

Porque te acompañan como nada cuando estás solo.

Porque llenan espacios para que la ansiedad no te devore.

Porque no hay que enchufarlos ni llamar al service.

Porque se pueden llevar a la cama.

Porque son bellos.

León Gieco

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Sergio Ramírez, censura rota

Sergio Ramírez. Fuente: depapaya.org

En un acto absolutamente ridículo, por decir lo menos, el gobierno de Nicaragua no permitió que Sergio Ramírez (gran escritor que fuera, alguna vez, vicepresidente de ese país) publique un prólogo a la obra poética de Carlos Martínez Rivas (1924-1998) que el diario "El País" iba a publicar en el 2009. Pero como en los tiempos de blogs (toma, Javier Marías) no hay censura que valga, Sergio Ramírez publicó su prólogo en internet. Al final, Santillana decidió no incluir el tomo de Carlos Martínez Rivas. Los que pierden son los lectores. Alguien decía que un Estado que no ayuda a su cultura por lo menos debería no entrometerse. Así sea. En esta nota de "El País" se cuenta sobre la censura:

Héctor Avellán, designado por el mismo Instituto como interlocutor para la confección de la antología, transmitió a la editorial Santillana, responsable de la edición de la colección, argumentos igualmente negativos respecto a la participación de Ramínez pero que en ningún momento mencionaban la cláusula de exclusividad supuestamente establecida por Martínez Rivas. De hecho, según el equipo editorial, los trabajos preliminares de la antología avanzaron sin problemas mientras el prologuista provisional designado por Caballero Bonald era un poeta español. Fue en el último ajuste de autores y presentadores (que también afectó a otros títulos de la colección) cuando Sergio Ramínez fue designado como prologuista definitivo. El 18 de noviembre, Héctor Avellán subrayaba a los editores el deseo del Instituto Nicaragüense: "Reanudamos el proceso de edición del libro si se retoma la idea de que sea un autor español u otro autor quien presente el libro de Carlos Martínez Rivas. Sólo así damos nuestro visto bueno". A continuación proponía el nombre de un poeta español. Para Caballero Bonald, se trata de "un acto de censura, un atentado a la integridad de la cultura". El responsable de la colección interpreta el veto del Gobierno nicaragüense como "una venganza" de su presidente, Daniel Ortega. Ramírez fue, entre 1984 y 1990, vicepresidente del primer Gobierno sandinista. En 1995 abandonó el Frente Sandinista por discrepancias con el propio Ortega.

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Reseña en Chile y coda

12.14.2008
El extraordinario cuadro de la pintora peruana Luz Letts que ilustra la carátula de mi novela. Fuente: galería Lucía de la Puente.

Marcelo Soto, muy gentilmente, me envía la reseña que ha escrito en la revista Capital, de Santiago de Chile, sobre mi novela Un lugar llamado Oreja de perro. Desde mi perspectiva, la reseña es positiva ma non troppo. Dice:


Thays, nacido en 1968, autor de El viaje interior y La disciplina de la vanidad, es uno de los animadores más lúcidos y mejor informados de la escena literaria hispanoamericana y tiene un imperdible blog de noticias y comentarios culturales llamado “notasmoleskine”. Resulta entonces una positiva noticia leer una nueva novela suya y, aunque el resultado no es del todo satisfactorio, posee en muchos aspectos un genuino valor que hace posible esperar mayores logros en la carrera del escritor limeño (...) Thays recrea el absurdo de la política peruana con particular eficacia, en tanto el protagonista se interna en aventuras eróticas de incierto destino. En sus mejores páginas, Un lugar llamado Oreja de Perro funciona como un mapa visto desde lejos, la foto de un poblado después de un bombardeo, una rara mezcla de relato político, educación sentimental y diario de viaje. Thays es un artesano que aprecia el valor de las palabras y por lo general no cae en mezquindades de estilo, aunque de pronto parece sobrepasado por el sentimentalismo, un escollo difícil de esquivar cuando se habla de temas tan peliagudos. Más que un cuento sobre la paternidad perdida, la novela habla de otras derrotas: la de un país dividido entre cholos y blancos y la de un adulto que teme mirarse al espejo y no ver al niño que fue. En el fondo, esta es una historia sobre el despertar, sobre cómo sacudirse de un mal sueño y dejar atrás los fantasmas, la oscuridad, todo aquello que nos hace temblar de miedo entre las sábanas

CODA: Aprovecho que tengo a Marcelo al tiro para aclarar su errónea especulación de que la demora de ocho años para escribir esta novela se trató de un "bloqueo narrativo". Dice la reseña en sus párrafos iniciales:
Esta es la primera novela del escritor peruano en ocho años y en sus costuras, a veces desprolijas, se alcanza a notar la ansiedad, mezclada con dudas y algún grado de pánico, que produce el bloqueo creativo.

No fueron ocho años de bloque creativo. Y tampoco de ansiedad ni de dudas y menos aún pánico (¿qué será eso? Yo jamás he sentido algo así salvo en los aviones). En realidad, sí había una duda, pero no literaria. ¿Realmente quería publicar esta novela en particular? Siempre la retenía conmigo porque, en primer lugar, me divertía morbosamente aquello de ser invitado a encuentros de escritores como "el secreto mejor guardado de la literatura latinoamericana" (la frase no es mía, por si acaso, y aleatoriamente se ha aplicado a muchísimos otros escritores latinoamericanos sin libro editado en España, como era mi condición) y, por otra parte, porque el libro habla sobre la muerte de un niño de la misma edad de mi hijo. Y, obviamente, no hay que ser demasiado supersticioso (pero yo lo soy bastante) para dudar en publicar una novela así y provocar ingenuamente al destino. Finalmente, la decidí publicar por tres motivos: primero, porque mi agente Willie Schavelzon se estaba volviendo loco porque no le entregaba nada inédito desde que me contrató y la encantadora Barbara Graham solo me mandaba un mensaje protocolar al año, deseándome Feliz Navidad; segundo, porque ofrecí mi vida y la de mi hijo a la Virgen del Carmen, y le mandé el texto a Willie un 16 de julio de hace dos años, luego de ponerme al cuello un escapulario carmelita que no me sacaré nunca más (curiosamente, en Santiago descubrían mi escapulario y pensaban que estaba tratando de imponer una especie de moda sicario style; ya se sabe que desde el crimen de Seminario en Chile todo lo que tiene que ver con sicarios está inn). Y en tercer lugar, porque ese file perpetuamente instalado en el escritorio de mi MacBook era una tranca entre mi vida de entonces y el resto de mi vida. Y yo ya quería que el resto de mi vida sea ahora.

Así que, querido Marcelo, esas costuras desprolijas que tú has notado, quizá con acierto, no se deben a ningún bloqueo literario sino a mi impericia como escritor, que espero superar en la próxima novela o nunca jamás, da lo mismo, pues lo realmente importante es persistir incluso en el error si eso le da sentido a tu vida.

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Revolutionary Road, Paz Soldán y K.W.

La hermosa Kate y Leonardo Di Caprio en la película. Fuente: flickr

Hay dos motivos para ver la película Revolutionary Road: la novela de Richard Yates en la que se basa es extraordinaria, y aparece como protagonista Kate Winslet. Pero como casi siempre la sensación, lual ver una película basada en una novela estupenda, es de frustración, acordemos que solo existe una razón para ver Revolutionary Road y esa es Kate Winslet. Y no hace falta ninguna más. Desde luego, no todos los seres humanos son tan francos a la hora de confesar sus amores platónicos como yo, por lo que no me sorprende que Edmundo Paz Soldán haya preferido hablar de la novela de Yates, editada por Mondadori y reeditada por Alfaguara, antes que decir lo único que obviamente quería decir: que Kate Winslet es la actriz más guapa, inteligente y maravillosa de Hollywood en los últimos 25 años. ¡Anda a llorar al río, Scarlette! Dice Paz Soldán:

Confieso que decidí leer Vía Revolucionaria (Alfaguara), la novela de Richard Yates, gracias a la avalancha publicitaria para promocionar la película basada en la novela. (...) El efecto Hollywood puede verse incluso en las páginas del New Yorker, la revista que en vida rechazó los cuentos de Yates por considerarlos crueles: esta semana, su crítico literario estrella, James Wood, dedica cinco páginas a una relectura de Vía Revolucionaria, y concluye que, a casi cincuenta años de su publicación, la novela de Yates "parece más radical que nunca".¿Qué tiene de radical esta novela? Sus logros pueden apreciarse mejor si comparamos el trabajo de Yates con el de los escritores de su generación, J. D. Salinger y John Cheever. Salinger creó rebeldes al sistema en la década conformista de los cincuenta, y Cheever se ocupó de dotar a sus personajes de un aura romántica y situarlos en medio de los suburbios, esa invención de fines de los cuarenta. Lo que hace Yates en Vía Revolucionaria es, con una prosa que no llama la atención en sí misma pero que se las ingenia para alcanzar profundas resonancias simbólicas, crear personajes con apariencia rebelde y romántica, pero que en el fondo no son nada revolucionarios (el título de la novela es, por supuesto, irónico) (...) La excelencia de una obra no sólo se mide por los admiradores o detractores que tiene sino por su capacidad de generar textos. Vía Revolucionaria es una máquina productora de textos: de ahí proceden las novelas de A. M. Homes (Music for Torching), Rick Moody (The Ice Storm) y Tom Perrota (Little Children), y los guiones de la película American Beauty y la serie televisiva Mad Men. Su mundo también insinúa varios temas que serán luego explorados por Carver y Ford. Los adultos del suburbio de Yates son niños atrapados en un parque, y ya lo sabe el narrador de la novela: "en la distancia, todas las voces de los niños suenan igual". Sí, muchas obras nos suenan parecidas a Vía Revolucionaria. Pero Yates llegó primero, y lo que hizo, lo hizo mejor que nadie.

Por cierto, como no podía ser de otro modo K.W. es el ícono para todos los que quieren adaptar novelas al cine. También está teniendo mucho éxito por su papel en "The Reader", adaptación de la novela de Bernard Schlink, también notable. Y ya que estamos hablando de Kate, absolutamente en plan off topic, les recomiendo que vean el capítulo en el que aparece en la serie de la BBC, "Extras", divertidísima y absolutamente encantadora, y si después no caen rendidos a sus pies entonces es que ustedes hasta ahora no se enteran de nada.

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Diarios 1984-1989

Sandor Marai en sus últimos días. Fuente: etiqueta

Dentro de unos días, Salamandra publicará los últimos diarios de Sandor Marai, aquellos que escribió cuando era un escritor vuelto en desconocido luego de su primera fama; un extraño húngaro de la vieja escuela viviendo en pisto de California; un hombre apunto del suicidio que al fin se suicida. En el ADN Cultura encontramos un anticipo, algunas tristes entradas de ese diario final, donde leemos cosas así:

12 de agosto. Dice Edmund Wilson que alrededor de 1932, en los años de la Gran Depresión, San Diego era el destino preferido de los suicidas americanos: los deprimidos y los desesperados venían aquí para morir. Entre 1911 y 1927 llegaron más de quinientas personas para suicidarse. La ciudad entonces tendría unos trescientos mil habitantes. Hoy tiene el triple; sin embargo, el número de suicidas ha disminuido, la gente se traslada aquí porque espera vivir al calor del sol.

También se publica en el suplemento una breve reseña de Mercedes Monmany sobre los diarios del adiós, donde dice:

Su exilio fue algo lúcidamente elegido. Algo a lo que no estaba dispuesto a negociar, a no ser que llegara por fin la democracia y "las fuerzas de ocupación rusas" salieran de su país. Ni siquiera ahora está dispuesto a claudicar: cuando sus fuerzas ya lo están abandonando, cuando todo son sinsabores, y cuando, un día tras otro, le llegan nuevos e insistentes halagos en su carácter de "monumento nacional" al que se intenta acercar de nuevo a la patria, en las condiciones que sea. Con una tenebrosa y aterradora clarividencia hacia todo lo que lo rodea, tiempo después de haber tirado al océano las cenizas de su mujer y también, con tan sólo seis meses de diferencia, las de su hijo adoptivo, Janos; con las lecturas nocturnas, cada vez más ausentes a causa de su ceguera, de poetas húngaros del XVI, de autores amados de su siglo (Karinthy, Kosztolanyi, Krudy), de Cervantes y Edmund Wilson, o de sus filósofos preferidos, tan sólo le queda levantar pulcra acta de su adiós. Un adiós voluntario, un suicidio, que se produce poco antes de la caída del Muro, de ese fin de la pesadilla que le será negado conocer. "Estoy esperando el llamamiento a filas. No me doy prisa, pero tampoco quiero aplazar nada por culpa de mis dudas. Ha llegado la hora", escribe en la última entrada de estos Diarios 1984-1989.

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Marías contra los blogs

Javier Marías, estoy seguro de que ha logrado meterle un airport a su máquina de escribir eléctrica. Fuente: el país

Todos los que conocen a Javier Marías saben qué él se quedó, tecnológicamente hablando, en la época de los fax. Es un maniático de los fax, que devuelve incluso casi antes de que le manden la respuesta. Es decir, Marías chatea por fax. Pero no le pidan más, odia las computadoras y el internet. Sin embargo, hace unos días en casa de unos amigos se vio obligado a usar un ordenador (qué feo llamar así a las computadoras, los españoles deberían hacer algo para cambiar el término) y terminó dejándose arrastrar por el canto de sirenas del interne. El resultado fue patético, y no creo que vuelva a intentarlo. Al menos no públicamente. De esa amarguísima experiencia para Javier Marías lo peor fueron los blogs, "región ocultamente furibunda" como la ha denominado. El artículo apareció en El País, y gracias a la edición digital del diario y la página web que le ha dedicado generosamente Montse Vega, y a los centenares de blogs en castellano que la han comentados, todos lo hemos podido leer:

Pero de todo esto estarán la mayoría de ustedes al cabo de la calle, y disculpen que les diga nada sobre mediterráneos que habrán descubierto hace siglos. Lo que más me ha desagradado, sin embargo, son los llamados blogs y foros, por algunos de los cuales me he dado un paseo. No entiendo que tantos escritores tengan un blog propio y le dediquen, por fuerza, numerosas horas de su tiempo, porque me parece equivalente a esto: uno va a un bar, se sienta a una mesa y habla de lo que sea, y a continuación está expuesto a que cualquiera coja una silla y le suelte a su vez su rollo o -con demasiada frecuencia- sus imprecaciones. O bien a esto otro: uno inicia una conversación telefónica particular, y cualquier individuo puede colarse en ella y opinar lo que le plazca o ponerle verde a uno. No sé, para mí sería una pesadilla tener que escuchar pacientemente a personas que no he elegido, y con las que en algunos casos no quisiera ni cruzar media palabra. ¿Cuál es la gracia de estas tertulias escritas? ¿Ver que uno provoca reacciones? ¿Tener la comprobación inmediata de que lo que expone no cae en el vacío? ¿Llevar una vida “interactiva” (y perdonen el adjetivo)? Debe de haber mucha gente solitaria, o que aguanta la soledad -ese gran bien- pésimamente. Pero lo que más me ha desagradado es el frecuente tono insultante de los comentarios y el veneno que a menudo destilan. Amparados en el anonimato cobarde de los llamados nicks, no hay asunto que no les merezca a unos cuantos blogueros toda suerte de improperios. No veo que se discuta ni argumente apenas, sino que más bien se lanzan denuestos y groserías como en las tabernas más zafias. Hay en este mundo, o eso parece, una desproporcionada cantidad de odiadores, o llámenlos negativistas, resentidos, amargados, venados. No tantos en los blogs o foros en inglés. En esa lengua la gente es más propensa a emitir sus opiniones, a discutir civilizadamente, a pedir una información o aportar otra interesante y útil. En los españoles, en cambio, veo una sobreabundancia de rabiosos y cabreados, de individuos a los que todo parece una mierda, o que dedican horas y horas a estudiar la obra de un autor, por ejemplo, con el solo ánimo de ponerla a caldo, en vez de abstenerse -como quizá sería lo lógico- de seguirla leyendo. También se lleva uno sorpresas en este mundo, y ve intervenir, con su nombre, a personas de las que se distanció hace años, sólo para comprobar que la edad no las ha hecho más sabias ni gratas sino todo lo contrario, que el gusto por despotricar sin razones les ha ido en aumento y que ni siquiera han variado sus obsesiones durante tan larga ausencia. No sé, pero asomarse a esa inmensa taberna que son los blogs y foros de Internet, en España, le hace tener a uno la sensación de vivir en una región ocultamente furibunda, en la que más vale no entrar, si es posible.

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Condición de las flores

Mario Bellatin, sin temor a nada. Foto: Daniel Mordzinski. Fuente: Filba

Y ustedes ¿ya se hicieron fans de Mario Bellatin en Facebook? Ya van 62 y siguen sumando. Si quieres unirte a la lista, haz clic en este enlace. Por ahora, los dejo que esta entrevista del 12 de diciembre, en Página12, por Silvina Friera, a raíz de su libro Condición de las flores editado por Entropía. En ella habla sobre las estrategias del escritor de exponer el cuerpo sin exponerse, algo que parece demasiado complicado para el que no entiende de qué se trata esto de la ficción:

Muchos escritores están buscando distintas estratagemas para poner el cuerpo sin ponerlo. Acuérdese de hace veinte o treinta años, que se juntaba el señor fulano de tal a hablar del clima, de la política, de la guerra en Medio Oriente... Parecía un oráculo. O cuando hablaba de sus propios libros, pidiendo a los lectores que tuviéramos una opinión libre, una postura personal frente a ese texto. Curiosamente, yo decía: “Mientras mejor habla, peor es el libro” (risas). Con este razonamiento totalmente arbitrario, nunca me he equivocado. Lo que intento siempre es poner el cuerpo sin ponerlo, apelando a una serie de estratagemas para estar sin estar. Así fue como empezaron mis primeras intervenciones. Yo partía de una lógica muy simple: escribo porque es la única manera que tengo de expresarme. En estas invitaciones en las que tenía que hablar, cuando precisamente para no hablar escribo, y siempre he pensado que mis libros son mejores que yo, empecé a escaparme estando sin estar. Entonces inventé lo de las diapositivas y el texto grabado. Escribí un texto sobre Salón de belleza donde todo era inventado. La invención mayor estaba en la explicación de ese libro que en el libro mismo. Pero la gente tomaba al pie de la letra ese texto, como si yo estuviera explicando que tenía un amigo que era filósofo y travesti, que tenía unos peces... Cuando llegaba a Harvard o Yale, me sentaba y ponía el aparato para proyectar las diapositivas. Y ya. Era mi manera de estar sin estar. ¿Por qué ponen tanto el cuerpo los escritores? ¿De qué se trata: es teatro o es una performance? ¿Gana quien deslumbra más, el que hace más piruetas? Estas preguntas me interesan mucho porque coinciden con lo que pienso: los libros tienen que hablar por sí mismos sin la presencia del autor. Un texto del siglo XIII, escrito bajo circunstancias equis, traducido cincuenta veces, tú lo puedes seguir leyendo porque no está a remolque de una situación social o política determinada. O a remolque de un autor.

Por otro lado, comenta cómo la crítica busca distintas maneras de "estandarizar" a los escritores, etiquetarlos, y que además muchas veces esas etiquetas son colocadas de forma negativa incluso cuando deberían ser consideradas muy positivas (como "kafkiano" o "experimental" o "vanguardista"):


Todas esas maneras de nombrarme eran totalmente negativas. Lo que querían era quitarme del juego. Al principio, cuando decían que era muy kafkiano, pensaba que era el elogio más grande que me podían hacer en la vida. No podía dormir por culpa del piropo. ¡Un profesor había descubierto que yo era kafkiano, que era experimental, vanguardista! Pero con el tiempo comprendí que todos eran insultos: ‘Ah, sí, kafkiano, ¿a quién coño le importa?’. Está bien, qué gracioso este muchacho, qué simpático eres, pero nunca vas a entrar a ninguna parte ni con tu obra kafkiana ni robbegrillesca ni maldita. Estas estandarizaciones son para sacarte del juego, para neutralizarte y que no molestes.

La nota termina con un post scriptum de Daniel Link.

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Presentación de Un lugar llamado Oreja de perro

12.12.2008
Presentación de Un lugar llamado Oreja de perro. Foto: Moleskine

Quería avisarles a los lectores de Moleskine Literario, en especial a aquellos que no les ha llegado la invitación ni físicamente, ni por e-mail, ni por telefonazo ni por Invitación a Evento en el Facebook, que el Lunes 15 de diciembre, a las 6:00 pm (pero empezará 6:30 supongo), la distribuidora Océano presentará mi novela Un lugar llamado Oreja de perro (Anagrama) en el restaurante Pescados Capitales, en la Avenida La Mar 1338, Miraflores. La presentación estará a cargo de dos estupendos escritores, y grandes amigos míos, Alonso Cueto y Edwin Chávez. De ese modo, en la mesa tendremos tres promociones de autores peruanos representadas (la de los 80, 90 y 2000).

Luego de la presentación, por supuesto, espero brindar con todos uds. Ahí nos vemos.

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Fogel sobre Le Clezio (y Moleskine en Wikio)

HolJ.M. Le Clezio en conferencia de prensa. Fuente: daily nation


Gracias a un amigo me entero, sorprendido, de que Moleskine Literario está en el séptimo lugar en el Ránking de Blogs Literarios en castellano del mes de diciembre (subió seis posiciones de golpe) de wikio, un portal de actualidad y buscador de blogs muy importante en Europa. Entiendo es que la posición de un Blog en el ranking de Wikio depende del número de enlaces provenientes de otros Blogs y del valor de esos enlaces. Lo que intenta es, dice la página, medir la "influencia de los Blogs en las discusiones de la actualidad"

En ese sentido, aunque me siento halagado, sí me perturba es encontrar por debajo de mi puesto por lo menos un par de blogs que tienen para mí un peso mucho mayor que el mío en "la discusiones de la actualidad", como son El lamento de Portnoy (12) y, en especial, el de Jean Francoise Fogel (13) que, como ya he dicho antes, me parece el mejor blog del castellano. Y me asombra y apena no encontrar en la lista el blog de Gustavo Faverón, "Puente Aéreo", que me parece innegablemente fundamental en la discusión literaria en nuestro idioma. Ya le preguntaré a alguno de mis amigos informáticos cómo podemos remediar esa injusticia (quizá hay que inscribir al blog antes en algún lado o algo así).

(Actualización 13/12.- Un amigo me explica lo obvio: para el wikio, "Puente aéreo" no estaría calificado en la categoría de blogs literarios por tratar de múltiples temas. Pero, en fin, Fogel también es un blogger multidisciplinario, ¡no?)

En fin, una prueba de lo interesante del blog de Fogel es el artículo que le ha dedicado al discurso del premio Nóbel JM Le Clezio. Fogel maneja el discurso "blogueril" de manera extraordinaria y le basta hacer simplemente una lista de autores mencionados, precedido por dos párrafos directos, para hacer un post inteligente y agudo. Dice Fogel:

(...) falta una traducción [del discurso], pues hace tiempo que un ganador no se atrevía a citar a su autores más cercanos. Digo más cercanos y no favoritos. Es obvio que Le Clezio escogió textos que le tocaron de manera íntima sin construir su panteón de los grandes escritores (aunque nombra a François Rabelais como el "escritor más grande en el idioma francés"). Por su ambición limitada e ilustrada me interesa el discurso: es el testimonio de un gran lector y da una plaza fenomenal al mundo iberoamericano. Aquí está la recopilación, Caribe incluido, de los autores citados y de los títulos. No hay nada que añadir. Es una visión totalmente subjetiva (con J.D. Salinger, Alphonse Allais y poetas cuyo nombre ignora por completo) y por esto me interesa:

1. Cervantes (Don Quijote)
2. La vida de Lazarillo de Tormes
3. Aimé Césaire (poeta y dramaturgo francés del Caribe) por su obra La tormenta
4. Juan Rulfo (Pedro Paramo, El llano en llamas)
5. Luis González (Pueblo en vilo)
6. José María Arguedas
7. Octavio Paz
8. Miguel Angel Asturias
9. Edouard Glissant (Poeta francés del Caribe)
10. Patrick Chamoiseau (escritor francés del Caribe)
11. René Depestre (escritor de Haití)
12. Homero Aridjis

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Top10 de The New York Entertainment

Carátula del libro de Aleksandar Hemon, el primero en el ranking de NYE. Fuente: nye

Y ya que estamos viendo la lista de los escritores en Granta, veamos la lista de los críticos (muy distinta a la anterior) en el magazine The New York Entertainment:

1. The Lazarus Project by Aleksandar Hemon (Riverhead)

2. The World Is What It Is by Patrick French (Knopf)

3. Lush Life by Richard Price (FSG)

4. Let’s Talk About Love: A Journey to the End Of Taste by Carl Wilson (Continuum)

5. 2666 by Roberto Bolaño (FSG)

6. The Unfortunates by B.S. Johnson (New Directions)

7. Three Memoirs:Epilogue, by Anne Roiphe (Harper); The Suicide Index, by Joan Wickersham (Harcourt); An Exact Replica of a Figment of My Imagination, by Elizabeth McCracken (Little, Brown).

8. Sea of Poppies by Amitav Ghosh (FSG)

9. Day by A.L. Kennedy (Knopf)

10. Human Smoke by Nicholson Baker (Simon & Schuster)

Por cierto, ahí podrán encontrar también el Top Ten de novelas gráficas del año.

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Los libros del año para Granta

Árbol navideño de libro en Granta. Fuente: Granta


La revista Granta ha dejado a una serie de escritores la posibilidad de escoger cuál ha sido el libro o su lectura favorita del año. Dejo aquí las respuestas de los autores más relevantes para nosotros (todos traducidos al castellano). Eso sí, no esperen encontrar entre los recomendados algún libro traducido. Todas son rarezas o novedades.

Actualización 15/12.- Rodrigo Fresán tiene un serio competidor a la hora de estar actualizado en literatura británica o norteamericana: Diego Salazar, quien me hace una magnífica acotación al post: "Veo en tu post sobre los libros del año para Granta que dices que entre los títulos elegidos por los autores no hay ninguno traducido al castellano. No es cierto, el libro de Grossman del que habla Richard Ford se encuentra en edición de Crítica bajo el título de Un escritor en guerra (2006). El libro de Kate Summerscale que menciona Doris Lessing, y que yo he leído y disfrutado muchísimo, se encuentra traducido: El asesinato de Road Hill (Lumen, 2008). Es un magnífico reportaje en que la autora reconstruye el primer caso mediático de asesinato de la historia y se centra en la figura del detective de Scotland Yard Jonathan Whicher, toda una celebridad de la época victoriana y que fue el modelo real que tanto Dickens, Poe y Wilkie Collins usaron para configurar la figura del detective en sus ficciones. También el libro del que habla Shteyngart se haya traducido al castellano, Y entonces llegamos al final de Joshua Ferris (RBA, 2008). No conozco la traducción, así que no puedo decirte qué tal es, pero leí el original en inglés y es una muy buena novela, con aires de Coupland y Delillo y que me recordó, por el tema "oficinas", al Recursos Humanos de Antonio Ortuño.

Chimamanda Ngozi Adichie
The book I most enjoyed reading this year is José Eduardo Agualusa’s The Book of Chameleons. The narrator is a dreamy, funny, brilliant gecko but there is nothing gimmicky in this beautiful, poetic novel about an Angolan albino who invents fake pasts for his clients. It is a grown-up story about a country getting to know itself again, and told in such exquisite language that I wished I could read it in the original Portuguese.

T. C. Boyle
My reading this year has mostly had to do with ecology and biology – research for the novel I am now writing. Among many others, I re-read one of the great works on the subject of island biogeography, David Quammen’s The Song of the Dodo. If you don’t know this book, you should. It is fluidly and wittily written, very wide-ranging and informative. At present, I am reading an advanced review copy of Blake Bailey’s forthcoming biography of John Cheever, under whom I studied one semester at the Iowa Writer’s Workshop. This is a very fine biography indeed, assessing and illuminating a complex life, and written with all the power and persuasion of a novel. I have been taking my time with it, savouring it chapter by chapter as I might linger over a box of chocolates. Or no: I don’t particularly like chocolates. Let’s say a pot of lobsters.

Junot Díaz
The book that most disturbed, moved and stayed with me this last year was Taichi Yamada’s I Haven’t Dreamed of Flying for a While. Yamada is one of my favourite Japanese writers and this is his masterwork. My God what a love story, my God what a ghost story! And Yamada shows us how little difference there is between these two types of tales. I wish I could read this book again for a first time; that’s how fine it is.

Richard Ford
One publication I heartily recommend is Vasily Grossman’s book of cablegrams reporting on the Nazi push toward Moscow and Stalingrad. It’s called A Writer at War: Vassily Grossman and the Red Army, 1941–1945. The writing is (even in translation) extremely memorable as writing – not just for its reportorial virtues – and for the actually haunting pictures it puts into one’s mind. Grossman was a Jew, reporting on Nazis, at the same time as Stalin was exterminating Jews in various precincts of the Soviet Union. His precarious hold on his life, the truth, his profession, his sense of collegiality, his family, his own writing is a subtle but forceful torque in the writing itself.

Doris Lessing
The Suspicions of Mr Whicher by Kate Summerscale has already attracted a lot of attention. The crime – a small child killed – excited Dickens and Wilkie Collins and other novelists of the time. I can’t think of another book which takes you so fast into the smells, tastes and atmosphere of that time. The Singing Neanderthals: The Origins of Music, Language, Mind and Body by Steven Mithen is a book that has you making up your own theories about how grunts became speech and songs. Finally, I missed two books in 2003 – The Seven Daughters of Eve and Adam’s Curse: A Future Without Men by Bryan Sykes, a geneticist at Oxford. Both are truly revolutionary and wonderful.

Rick Moody
Here are a couple of contemporary books I have read and enjoyed greatly in the last year: Like You’d Understand, Anyway, a collection of short stories by Jim Shepard, and Human Smoke: The Beginnings of World War II, the End of Civilization, by Nicholson Baker.
The Shepard collection, the very best such thing in recent American letters, is historically obsessed, containing accounts of cosmonauts, Australian exploration, the invention of the guillotine and so on. It’s incredibly funny in spots, but also deeply sad. Shepard is known well for his novels and for his love of the movies, but in this book he seems to have set aside all limitations on his ambition. He swings for the fences and, if you’ll pardon a baseball metaphor, connects repeatedly for extra bases. No short-fiction collection, in recent years, has delighted me as much.
The Nicholson Baker effort is non-fiction and it is unapologetically polemical. Using only primary sources Baker purports, in very abbreviated morsels of (largely) quotation, to wonder whether the Second World War had to take place in the way it did. There are no heroes in this account – not even among the anti-war pacifists with whom Baker clearly feels some common cause – and Churchill, Roosevelt and Hitler all seem like, at best, liars and dissemblers, and, at worst, bloodthirsty megalomaniacs. The closest analogue to the methodology here is Walter Benjamin, who once made the case for a literature composed entirely of quotation. Yes, Human Smoke is a very strange book, and not one that is designed to delight your historian friends, but it is deeply felt and, in its shape, completely original. Lately, Baker has been fearless in terms of what he’s willing to say in public and I find his work exhilarating.

Gary Shteyngart
Joshua Ferris’s Then We Came to the End is a stunning paean to the declining American workplace. Stylistically brilliant, Ferris gets away with using an omniscient ‘We’ to narrate his tale of a failing Chicago ad agency. As he pokes at the ribs of his corporate crew with a sharp index finger, he still manages to fill the novel with generosity and compassion. As the American economy collapses, we’re going to need helpings of both.

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Bellatin en Facebook

Mario Bellatin en facebook. Fuente: Facebook

Como lo he comentado en un post anterior, uno de mis divertimentos diarios (para que vean con qué poquito me divierto) es hacerme fan de alguna personalidad en el Facebook. A algunas las encuentro en los perfiles de mis amigos; a otros los busco yo mismo. Hoy busqué a Mario Bellatin para hacerme fan suyo y no lo enconté. ¡No puede ser!, me dije, y de inmediato averigué la forma como puede crearse la página de una personalidad. No es nada difícil (quizá por eso está sobrepoblado de personalidades y de obejtos, algunos bastante ridículos, para hacerse fan). Así que hice una página para Mario Bellatin, para mí el fenómeno literario más interesante de los últimos años en el idioma, y tuve el honor de ser el primer fan. Y ya van siete.

Si quieres ser fan en el Facebook de Mario Bellatin, solo pincha en esta página. Y seamos legión. Vamos a ganarle a ese Cuy Mágico y a esa cantidad de personalidades horrendas que abundan el facebook, como por ejemplo Mr. Darcy.... ¡quién puede ser fan de Mr. Darcy, por Dios!

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Borges en Lisboa

Las famosas manos de Borges en una escultura lusa. Fuente: elaleph

Y para no salirnos de Portugal, o más precisamente de Lisboa, hoy en esa ciudad fue inaugurada una escultura en honor al escritor argentino Jorge Luis Borges. Estuvieron presentes dos personajes especialmente antipáticos para Moleskine Literario, como son María Kodama y José Saramago. Pero, en fin, qué lindo detalle dedicarle una escultura a Borges, me hace recordar a esa escena de Desvío a Santiago de Cees Nooteboom donde el holandés declara, mirando al cielo desde una abadía en pleno delirio místico, que deberían nombrar a una estrella con el nombre de Borges. Dice la nota de ADN Cultura:

"La obra representa la mano creadora del poeta, coronada por una nube que simboliza el espíritu del hombre", dijo a Efe el autor de la pieza, el artista argentino Federico Brook, quien explicó que su objetivo es evocar los orígenes portugueses de Borges. La escultura, situada en un céntrico jardín de la capital lusa, se trata de un monolito geométrico de granito que tiene incrustado en su parte superior un molde que reproduce en bronce fundido, bañado con oro, la mano del genial escritor. "Tomé las medidas de la mano de Borges en 1985 y la plasmé tal como era", indicó Brook. La escultura tiene grabado el poema "Los Borges", en español y portugués, con el que el literato argentino recuerda sus antepasados portugueses.

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Pessoa no se va

Fernando Pessoa. Fuente: adn.es

Pessoa, o sus fantasmas, no se van de Portugal. El Gobierno logró rescatar de la polémica subasta que hicieron sus herederos parte de su legado. Tuvieron que desembolsar casi 160,000 euros. Dice el ADN.es:

El legado de Fernando Pessoa, al menos los documentos más relevantes, se quedan en casa. El Gobierno portugués ha adquirido catorce lotes del legado del escritor luso con documentos, cartas y manuscritos inéditos. Eso sí, ha tenido que pagar cerca de 160.000 euros, una cantidad que ha sido financiada por la Red Eléctrica Nacional. No ha sido fácil. Aunque otros herederos de escritores como José Cardoso Pires y Jorge de Sena han donado su legado al gobierno sin pedir nada a cambio, los descendientes de Pessoa no han renunciado al botín de subastarlos. Por eso, el pasado mes de noviembre convocaron una puja con setenta lotes y, aunque el ayuntamiento lisboeta quiso detener la venta de algunos de ellos, el procedimiento siguió su curso. Finalmente el Gobierno ha ejercido su derecho de preferencia sobre las obras y ha adquirido catorce lotes en los que se incluyen verdaderos tesoros, según informa la prensa lusa.

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Leer al aire libre

La noche de las librerías. Fuente: Clarín

En Argentina se volvieron todos locos. Sacaron sus salas (allá le dicen living) a la calle y se sentaron en los sofás, en plena calle Corriente, a leer. Llamaron al evento "La noche de las librerías" y fue un buen momento para buscar libros extraviados en las célebres librerías de viejo de esa particular avenida en Buenos Aires. Pero además para hablar de literatura, según lo comenta Silvina Friera en el suplemento cultural de Página12:

En el subsuelo de la librería Hernández, Federico Jeanmarie, Pablo De Santis y Daniel Guebel repasaron sus comienzos y debatieron sobre la narrativa actual. “Mi primera novela nunca se publicó y no me acuerdo el título”, dijo Jeanmarie, reciente ganador del premio Emecé con Vida Interior. De Santis recordó la importancia que tuvo para él la revista Fierro, dirigida por Juan Sasturain. “Reflejaba el fervor por la democracia y la agitación del ambiente cultural”, señaló el escritor que publicó su primera novela, Palacio de la noche, en 1987, en una colección de nueva narrativa de Ediciones de la Flor. Guebel, que también publicó su primera novela, Arnulfo o los infortunios de un príncipe, en esa colección, ironizó: “Nosotros fuimos una patada al hígado en la economía de (Daniel) Divinsky”. Con un flamante libro de cuentos, Los padres de Sherezade, publicado en Eterna Cadencia, Guebel admitió que nunca concibió para su vida otra cosa que no fuera la escritura. “La literatura es una transmisión de padre a hijo, una vinculación que hermana de manera silenciosa.” Y recordó que cuando sus vecinos del barrio lo llamaban a jugar a la pelota, él les decía: “No, estoy leyendo”. Jeanmarie reconoció que ahora mira con simpatía las dificultades que enfrentó hasta llegar a la publicación de su primer libro, pero en ese momento, en la década del 80, en la que se editaban menos libros, la situación era “horrorosa”. “Está bien ser rechazado mucho en la vida porque cada rechazo te va probando la vocación. En algunas editoriales no llegaba más allá de la recepcionista, y llegué a soñar que la recepcionista podría llegar al editor”, confesó. Guebel advirtió que, si la crisis económica continúa, “es probable que muchos buenos escritores no puedan publicar el año que viene”. Cristina Mucci, moderadora del debate, deslizó: “Quizá terminemos extrañando esta sobreoferta editorial”. Pedro Mairal participó en una mesa redonda sobre el rol de las librerías junto con Miguel Rep en La Paz; el dibujante Liniers dialogó con Mex Urtizberea en la librería Losada; Bárbara Belloc, Washington Cucurto y Cecilia Pavón leyeron sus poemas preferidos; Graciela Dufau, Graciela Borges y Nicolás Pauls también leyeron sus textos favoritos. Los lectores auscultaron cada rincón de las librerías hasta la una de la madrugada, y muchos salieron, victoriosos, con varios trofeos en sus bolsas y mochilas.

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Feinstein & Dylan

12.11.2008
Hollywood. Foto: Barry Feinstein. Fuente: et cetera

Encuentro este apetitoso comentario en "Radar Libros" sobre la edición de Hollywood foto-rhetoric:

Acaba de salir en Estados Unidos Hollywood foto-rhetoric, un libro que combina noventa fotos de Barry Feinstein y veintitrés poemas de Bob Dylan, especialmente escritos para su amigo fotógrafo y fechados “en algún momento de los años ‘60” que durante más de 40 años permanecieron en un cajón. Y aunque por ese entonces intentaron publicarlo, los editores se asustaron porque el proyecto mostraba el lado sórdido del glamour: entre muchas otras, una foto de un frasco de pastillas con el apellido Monroe escrito en una etiqueta, que Feinstein encontró en la habitación de Marilyn la mañana siguiente a su muerte, y otra de Brando acosado por grupos racistas por su apoyo a los negros.

En esta página pueden encontrar varias fotos del libro (pero ninguna de las mencionadas, lamentablemente).

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Sumalavia sobre Un lugar llamado Oreja de perro

Carátula sobre blanco. Fuente: moleskine

Hacer reseñas críticas sobre amigos es algo muy complejo, infinitamente más complejo que escribirlas sobre los "enemigos" (suponiendo que eso existe en literatura, lo que dudo, al menos en mi caso, pues a los enemigos uno los escoge y los persigue, y yo prefiero obviarlos). Y no porque no se pueda ser crítico y duro con el amigo (si es un buen amigo, aceptará esa dureza o crítica y hasta sabrá agradecerla) sino porque es complicado no sentirse afectado por lo que escribe alguien cercano a ti, en especial si ese libro dice tanto sobre él y su vida interior (como, me temo, sucede excesivamente en Un lugar llamado Oreja de perro). Sumalavia, lo saben muchos lectores de Moleskine Literario, no solo es mi amigo sino un hermano y sé que escribir una reseña sobre mi novela fue un gesto generoso y espontáneo (tan espontáneo que no se lo pidió nadie, lo hizo solo para su blog) pero, antes que eso, un intento de entender lo que hay detrás de esa novela que él ha leído como un objeto literario pero, al mismo tiempo, como el testimonio dramático y camuflado (pero jamás escamoteado) de la vida de un amigo.

Sumalavia dejó su reseña en el blog Primeras impresiones/ La cueva y a mí no me queda sino mandarle un abrazo fuerte, que es el contínuo e inacabable primer abrazo que nos dimos cuando publicó (él como editor y yo como escritor, en una imprenta donde me llamaban "ingeniero") mi gris -por las tapas y por el tono- libro de cuentos Las Fotografías de Frances Farmer en la editorial Pedernal. Dice por ejemplo:

Antes, casi todas las novelas las leíamos bajo el principio de que debían ser verosímiles -guardar su lógica interna- y que debían, por tanto, hacernos olvidar de que se trataban de mundos ficcionales. En estos últimos tiempos, por el contrario, hay escritores que le enrostran al lector que lo que están leyendo es ficción, un artificio, que no deben creer lo que leen. Sin embargo, estas evidencias causan un efecto perturbador en el lector, pues surgen nuevos modos de lectura. Por otro lado, en esa estrategia, el autor interviene, o puede hacerlo, como personaje –tal cual o distorsionado-, y él también se convierte, entonces, en un artificio, en una mentira descubierta por todos, en un entrometido entre la ficción y la realidad. En un lugar llamado Oreja de Perro me es inevitable no notar la correspondencia con el autor. Pero para los que no saben nada de Iván Thays, difícil –diría imposible- en estos tiempos de facebook, blogs y toda difusión por Internet, hasta la mínima información del autor en la solapa del libro nos da una advertencia y nos predispone a su presencia en la novela. Pero lo que se consigue, lo que busca en esta sobre exposición, es desaparecer. En un pasaje de la novela, el protagonista observa desde su ventana como se graba unas secuencias de lo que podría ser una telenovela o una película. De pronto deja de lado la imagen de los camarógrafos y todo el equipo de grabación y se concentra en la pareja de actores. Pero todo se detiene, la pareja se interrumpe. El observador ha terminado por entrometerse en la filmación. Luego el observador se retira, se esconde detrás de una cortina y vuelve a su propia representación.

(...)

En Las fotografías de Frances Farmer, publicado en 1992, hay un cuento titulado "No necesariamente rubia" en el que un hombre público, que lleva un programa de televisión, es llamado por la policía para que responda unas preguntas a propósito del descubrimiento del cadáver de un muchacha. Paralela a esta historia, vemos otra, la de una niña en una pequeña casa a orillas del mar. En su historia, la de la niña, vemos un pasaje que nos lleva también a otro de Un lugar llamado Oreja de Perro. La lugareña embarazada le cuenta al protagonista los momentos previos a la desaparición de su madre. El pasaje en común se refiere a que ambas niñas disfrutan al contemplar y lavarse los pies en una batea llena de agua. En la novela la niña se frota los pies con los de su madre. Es inevitable no ver una comunión, un rito de amor y purificación en este hecho. Un momento de felicidad al cual hay que aferrarse.

***

Algo más me queda claro: con esta novela, Iván Thays confirma que la intimidad -una estética de la intimidad, podríamos decir-no se riñe con el imaginario colectivo, con una problemática social determinada. Esta afirmación debería ser una perogrullada, pero en el Perú no lo es.



Un lugar llamado Oreja de Perro nos lanza al vacío, como debe ser.

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Bad Sex in Fiction Awards

Rachel Johnson y el crescendo wagneriano. Fuente: en minúsculas

Hace un año, se lo llevó Norman Mailer como comenté en Moleskine Literario. Este año, le tocó a una ilustre desconocida: Rachel Johnson por su libro Shire Hell se ganó el premio al Peor Sexo en la Ficción que organiza la revista The Literary Review. En el blog de Ezequiel Martínez, "En Minúsculas" encontré la traducción de la escena premiada que incluye un "crescendo wagneriano" de espanto:

Casi gritando tras cinco minutos agónicamente placenteros, lo agarro para meterlo, mientras golpea furiosamente contra nuestros dos vientres, dentro, pero él sujeta mis dos brazos y mete su lengua en mi núcleo, como un gato bebiendo de una escudilla de nata para no perder ni una gota. Me encuentro agarrándole de las orejas y tirando de los bucles que lo coronan, a pesar mío, y extraños sonidos animales se me escapan mientras que el culminante crescendo wagneriano se apodera de mí.

Además, se le dio una especie de Premio Homenaje Extraordinario (Lifetime Achievement Award) a John Updike por un pasaje de su novela Las viudas de Eastwick, cuatro veces nominada al premio pero nunca ganadora (hasta ahora).

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Buscan novios

Header del blog de Lorena Bassani. Fuente: quierounnovio

El fenómeno editorial que ha tenido Renato Cisneros con su blog Busco novia, convertido en libro, es mérito obviamente al talento de Renato, pero no es un hecho aislado. En todas partes del mundo aparecen blogs dedicados a hablar sobre las dolencias sentimentales, escritos con ironía y una suerte de escepticismo-romántico, si es que eso puede darse al mismo tiempo. Lo peculiar del caso de Renato es que la versión femenina de su blog, escrito por Alicia Bisso, no ha dado el salto al papel. Lo naturall, dado el fenómeno de programas como Sex and the city y de novelas sobre jóvenes enamoradas y extraviadas (el llamado chic-lit), es que esos blogs sean exitosos cuando han sido escritos por mujeres. Eso al menos es lo que ha ocurrido en Argentina, donde dos blogs muy parecidos al de Renato y Alicia, incluso en el título, han terminado convertidos también en éxitos editoriales. Lo cuenta el suplemento Ñ:

El éxito rotundo de dos blogs se convirtió en los libros: Ciega a citas, 227 días para conseguir novio, de Lucía González y Quiero un novio -la verdadera historia de una mujer sola (pero enamorada)- de Lorena Bassani. Ambas autoras son protagonistas de sus historias personales con detalles íntimos y autobiográficos. La coincidencia es que ambas son periodistas, rondan los 30 años y buscan un "novio", aunque sus causas y razones son bien diferentes. Ciega a citas y Quiero un novio denotan la nueva tendencia de escritura que se traslada a libro, aunque las autoras han debido reelaborar las experiencias volcadas en el blog, lo cual significa "darle forma literaria". Lorena Bassani (autora del blog Quiero un novio), que en sus dos meses y medio de duración registró más de 400.000 usuarios únicos por mes y más de un millón de usuarios en los dos meses y medio de vida, arranca confesando: "Este libro es muchas cosas. Es un libro de autoayuda (ayuda para mí misma) Es una novela conocidísima para muchas mujeres que serían mis amigas y un sueño de venganza para otras" (...) Lucía González presenta una historia mejor y más elaborada: "Ayer tendría que haber matado a mi madre y a mi hermana, pero en vez de apuñalarlas me comí medio lemon pie y lloré" comienza Ciega a citas. La autora enfoca en la primera página la aún vigente instancia social en la que "lo normal" es tener un novio impecable para casarse. La boda próxima de su hermana menor pasa a ser el límite auto impuesto cuando escucha detrás de una puerta a su madre diciendo ". que mi familia iba a sufrir tanto como yo al verme bailar sola y borracha. que ella sabía que yo iba a ir sola. y que si no fuera así, pagará toda la fiesta". Lucía decide en silencio desafiar esa apuesta y dispone de doscientos veintisiete días para conseguir un novio "normal". Una y otra vez probará salidas con compañeros de trabajo, amantes anteriores y hasta citas en Internet, siempre con ese móvil: ganarle a su madre. Anécdotas hilarantes, reales, emotivas, bien articuladas, se suceden a lo largo de breves capítulos. Luego de ser uno de los blogs más leídos y comentados de los últimos tiempos Aguilar edita esta historia en la que su autora sabe cómo se maneja un discurso creíble y arma diálogos fluidos.


El blog Quiero un novio de Lorena Bassani está en este enlace. Y el Cita a ciegas de Lucía González en este enlace.

Actualización 12/12.- En el suplemento Las12 de "Página12" se refieren también al fenómeno de la chick-lit en la extensa nota: "La nueva educación sentimental" escrita por Natali Schejtmande.

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Best Foreign Fiction Of 2008

Carátula del libro. Fuente: npr

Jessa Crispin, en la sección cultural de la página web New Public Radio (npr), ha elegido su Top Five de libros extranjeros, cuatro de ellos traducidos al inglés y dos del castellano. Mientras esperamos el resultado del blog Three Percent, podemos echarle una mirada a esta postura que tiene a Bolaño y 2,666 entre sus favoritos pero que presenta una sorpresa: ubica en primer lugar a Horacio Castellanos Moya con Senselessness (traducción de la novela Insensatez):

Senselessness, by Horacio Castellanos Moya, translated from the Spanish by Katherine Silver, paperback, 142 pages

Kieron Smith, boy, by James Kelman, hardcover, 432 pages

2666, by Roberto Bolaño, translated from the Spanish by Natasha Wimmer, hardcover, 912 pages

Metropole, by Ferenc Karinthy, translated from the Hungarian by George Szirtes, paperback, 279 pages

The Lost Daughter, by Elena Ferrante, translated from the Italian by Ann Goldstein, paperback, 204 pages

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Enrique Vásquez, premio Mil Palabras

Enrique Vásquez y recreación de su pérfido cuento. Fuente: caretas

Y ya que estoy hablando de alumnos y ex-alumnos,y motivos para sentirme orgulloso de ellos, aprovecho el envión para abrazar a Enrique Vásquez, alumno mío de los talleres desde hace muchos años, con esporádicas reincidencias (la última de ellas, hace unos meses, en el taller que llevo en mi casa). Enrique no perteneció a la Escuela de Literatura, y ya tiene en su curriculum varios libros, el último de ellos editado por Norma en su colección juvenil. Le presenté en su momento su primer libro de cuentos, editado por San Marcos (en aquellos años en que no había editoriales independientes jóvenes) y desde entonces ha recorrido su camino literario hasta alcanzar el primer puesto en el mítico Concurso 1,000 palabras de Caretas.

El cuento ganador se titula "Desde la terraza" y puede leerse en la página web de la revista. César Félix Sánchez Martínez consiguió el segundo puesto con la historia titulada "Chaqwa"; y Fernando Edgar Salinas Velarde, el tercer puesto con el cuento "Vermouth". Entre las menciones honrosas tenemos a Marco García Falcón, con el cuento “Un Día Distinto”, Manuel Rolando Serna Ponce, con “Nadie se Salva de la Rumba”, Héctor Adrián Gálvez Campos con el cuento “M.S.A.”, Yamileth Latorre Quintana con “Arcabuces en el Abedul”, Augusto Effio Ordóñez con “Consuelo de Cartaginés”, Peter Cárdenas Schulte con “Mi hembrita”, Eva Ocampo Astete con “Querubín”, y Héctor Percy Pasco Llanos con “Danza de Ideas”.

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Aldo Vivar publica

Aldo Vivar, médico y narrador. Fuente: moleskine

Una de las grandes satisfacciones que he tenido este año ha sido ver cómo mis alumnos, aquellos que formamos Alonso Cueto y yo en la Escuela de Literatura del CCPUCP y que poco a poco fueron dejando de ser alumnos para convertirse en amigos, están publicando sus libros. Desde el principio, la idea de la Escuela fue la de formar escritores y en ese sentido, creo que tanto Alonso como yo, y los directivos del CCPUCP, pueden estar más que contentos porque el objetivo se ha cumplido con creces. Pero un motivo de orgullo más es que, no sólo publican sus primeras obras en editoriales independientes, sino que éstas tienen un nivel de calidad bastante alto. Algunos con más éxito de crítica que otros, pero todos con una barrera de exigencia formal que definitivamente no existía hasta hace unos años.

Ese es el caso de Aldo Vivar, médico de profesión (mantiene un blog donde une su carrera a su amante literaria llamado Historias clínicas), ayer Alonso Cueto y yo tuvimos el gusto de volver a compartir una mesa para presentar en sociedad el libro de relatos El orden de la soledad editado por Revuelta. Como en anteriores ocasiones, solo me queda felicitar a Aldo y darle la bienvenida a este callejón oscuro y/o luminosa avenida que es el mundo literario.

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Sada reseñado

Carátula de la novela. Fuente: anagrama

El cultural del diario "El Mundo" trae en su edición de hoy una reseña elogiosa al libro Casi nunca, de Daniel Sada, ganador del premio Herralde 2008. La reseña le pertene a Joaquín Marco y en ella, luego de un breve recuento de la importante obra anterior del autor, dice:

(...) los temas fundamentales de Casi nunca son el sexo y el dinero. Con referencias sexuales se abre y cierra la novela. De hecho, el protagonista conoce a una prostituta en uno de los burdeles, Mireya. Acude casi a diario a visitarla, lo que habrá de permitirle abordar las relaciones entre ella y sus amigas y la regidora del antro. Será la muchacha quien verá en el agrónomo al hombre que ha de redimirle de su oficio e integrarla en una vida digna que ella prefiere en los EE.UU. Demetrio le promete amor y hasta una casa y huye con ella, pero la abandona en el tren y vuelve con su tía Zulema. Ésta y su madre Telma se habían confabulado para buscarle una novia adecuada en Sacramento: Renata Melgarejo, de cuyos ojos verdes había quedado prendido en una boda.

Luego de anunciar que "Sada resulta un maestro en el análisis psicológico de la evolución de los personajes y en la descripción de situaciones", Joaquín Marco dice:

El mundo rural no se describe en forma idílica, sino con un amargo sentido de la ironía. La represión sexual constituye el auténtico motor de la acción. La participación popular en los sucesos trasmutan el ruralismo en amable sonrisa, como sucede durante los largos preparativos materiales de la boda, en la ridícula – y admitida– petición de mano, en el acompañamiento de los novios hasta el hotel de Piedras Negras, donde, por fin, se consumará el matrimonio. El novelista ha sabido engarzar a la perfección episodios que hubieran podido entenderse como aislados. De hecho, incluido el onanismo y las ensoñaciones sexuales del protagonista, todo viene a conducir a una satisfacción que concluye en un final: “Puro alivio”. Pero Daniel Sada, salvo en páginas aisladas, evita con un cazurro sentido del humor cualquier posible morbosidad.

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Los 146 nominados al IMPAC

El jurado de este año empieza a repartirse las más de 100 novelas elegidas. Fuente: impac dublin

Hace unos días apareció una noticia en los medios peruanos en la que se anunciaba que Mario Vargas Llosa (por la traducción de Travesuras de la niña mala) y Eduardo González Viaña (por la traducción de El corrido de Dante) eran los únicos peruanos nominados a los premios IMPAC de este año. La nota es cierta, pero no precisa y puede prestarse a confusiones. En primer lugar, no son estos dos autores los únicos peruanos nominados: también lo está Daniel Alarcón con Lost City Radio. Pero el dato ausente más importante es que la nota no explicaba qué son los premios IMPAC. Este premio, dotado con 100,000 euros y que se entrega en Dublin, tiene unas reglas especiales. En primer lugar, se elabora una enormísima longlist en la que participan 157 librerías en 117 ciudades y 41 países. Desde luego, es un honor estar en la primera Longlist, aunque en cristiano basta con que una sola de esas 157 librerías te nomine para estar ahí. Además, cada librería puede nominar más de un libro, lo que hace la extensa lista aún más caótica. Por eso, la longlist (que se dio el 19 de noviembre) incluye la exagerada cantidad de 146 novelas, es decir casi una por cada librería.

En este enlace pueden ver a los 146 autores nominados y, haciendo clic en sus nombres, pueden ver cuántas y qué librerías los nominó. En algubnos casos, como el de González Viaña o Daniel Alarcón, solo fueron nominados por una librería. Vargas Llosa lo fue por dos. El autor que tiene más nominaciones es Khalid Hosseini con 18 menciones por A Thousand Splendid Suns. Lo siguen Divisadero, de Michael Ondaatje, que ha sido nominado por 13 librerias, y Ian McEwan con On Chesil Beach, que recibió 10 nominations.

Desde luego, al final no es importante cuántas nominaciones tiene un autor para decidir si gana o no el IMPAC. A partir de ahora, todo está en manos de un jurado que hará una shortlist dramática y segadora (no llegará ni a la decena de obras) que será presentada el 2 de abril del 2009, y luego decidirá al ganador el 11 de junio de ese año. Así que no hay que apurarse mandando notas de prensa hechas a medida para sorprender a la prensa, pero tampoco desilusionarse antes de tiempo; hay que prestar atención porque muchas veces el jurado soprende con sus decisiones, como el año pasado, en que obtuvo el premio un casi desconocido Rawi Hage con su novela De Niro’s Game que estaba fuera de toda previsión.

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Bolañomanía

12.10.2008
La bolañomanía no se detiene. Fuente: wikio.es

Manuel Rodríguez Rivero, en El País, ha dedicado su columna semanal a la "Bolañomanía" que se ha despertado en EEUU. Dice la nota:

Imagino que a estas alturas son pocos los estadounidenses informados y cultos que no hayan oído hablar de Roberto Bolaño y su novela 2666. Publicada estratégicamente antes del Black Friday, el famoso viernes que inaugura a bombo y platillo la campaña navideña, el libro ha llegado a las librerías precedido de un insólito tsunami crítico. Además de los apoyos de la inevitable Oprah Winfrey, de la "estrella" (máxima recomendación) que le ha concedido la revista Publisher's Weekly -la indiscutible guía de los profesionales de la edición-, y del espectacular bonus de haber sido considerado "mejor libro de 2008" por el semanario Time, la novela póstuma de Bolaño, publicada por la legendaria Farrar, Straus and Giroux (hoy propiedad del gigante Holtzbrinck), se ha beneficiado de las ditirámbicas y extensas reseñas aparecidas en las últimas semanas en medios tan influyentes como The New York Times y The New York Review of Books. Con esos excepcionales amplificadores no es extraño que el libro no sólo haya sido profusamente mencionado en las páginas culturales de casi todos los diarios importantes, sino que se encuentre en lugar preferente en las mesas de novedades de las principales librerías, lo que no deja de tener su importancia en un país en el que sólo el 4% de los libros publicados son traducciones y en el que es particularmente difícil que un libro "hispano" se convierta en éxito de ventas. Por eso ya hay quien cree que las previsiones iniciales (dos ediciones con un total de 75.000 ejemplares) corren el riesgo de quedarse cortas, y eso que hablamos de una obra calificada "de cejas altas" y cuya extensión (900 páginas en inglés) puede ser considerada disuasoria

Lo más interesante de la nota es la coda final, algo que desde este Moleskine hemos insistido mucho: después de este éxito obvio y sin precedentes desde los años del Boom Literario, ¿podrán seguir haciéndose los ciegos quienes pretenden pasar por encima de la figura de Bolaño como si fuera un líquido derramado solo para que ellos, pobrecitos, resbalen? Dice Rodríguez Rivero:

A la "bolañomanía" norteamericana -aunque allí escriban la palabra sin la tilde del acento ni la virgulilla de la eñe- no es ajena la inevitable leyenda surgida a partir de la muerte de un escritor todavía joven y en plena madurez creadora. Pero, en todo caso, cualquier lector de 2666 conoce perfectamente la fascinación y poderío narrativo de esta novela significativamente excéntrica a lo que estábamos habituados a leer en nuestro ámbito, y que muchos consideran entre las más importantes escritas en nuestra lengua en lo que va de siglo. Un libro tan decisivo para los jóvenes novelistas de hoy como fue, por ejemplo, la Rayuela de Cortázar para mi generación. De ahí que no deje de sorprender el relativo, sospechoso silencio (Jorge Herralde, su editor en español, lo calificaba de estrepitoso) con que los grandes escritores supervivientes del boom de los años sesenta y setenta, y buena parte de sus hijos españoles -la generación de la "nueva narrativa"- siguen acogiéndola. Quizás la rampante "bolañomanía" que llega de América contribuya a poner las cosas en su sitio.

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La melancólica muerte del chico Sebald

La melancólica muerte del chico Sebald. Fuente: markmordue

Alvaro Colomer ha escrito un artículo imprescindible sobre un escritor imprescindible: W.G. Sebald, quien en el séptimo aniversario de su muerte ha sido homenajeado por la Universidad de East Anglia En dicho evento, la imagen del escritor contemplativo y melancólico ha sido complejizada, aumentada si se quiere, por otra imagen más: la de un escritor absolutamente jovial y capaz de disfrutar de la vida:

Las charlas se sucedieron a lo largo de todo un fin de semana, contando con personalidades de excepción no sólo por sus conocimientos teóricos, sino por haber compartido amistad con un escritor cuya personalidad ha sido distorsionada por parte de esa crítica literaria que, en muchos casos, ha cometido uno de los errores más típicos en la historia de la literatura: confundir al narrador con el autor. Porque Sebald no fue el hombre melancólico, solitario y en cierta manera apartado del hecho humano que se nos acostumbra a dibujar, sino una persona vital, alegre e incluso algo payasa.

El artículo continúa dando anécdotas que desmitifican al autor tristón de las fotos de contratapa, una figura incluso fomentada -al parecer- por el mismo Sebald porque sabía que en Inglaterra tenía mucha pegada la imagen del "alemán melancólico". De todas las anécdotas, la que más me fascina es ésta, por su lección literaria:

Y aún hay otro ejemplo, acaso una picardía de autor: recuerda el poeta húngaro George Szirtes que el día en que conoció a Sebald le preguntó por cierta casa de la que hablaba en las primeras páginas de Los emigrantes. Szirtes vivía en el pueblo que se describe al inicio de dicha novela, pero no había sido capaz de localizar esa casa en el mundo real. "¿Quieres que te cuente un secreto?", le soltó entonces Max. Claro que quería. "Esa casa no está ahí, sino en el pueblo de al lado." Fue entonces cuando Szirtes comprendió que el afán de Sebald por convertir sus libros en una suerte de "falsos documentales" iba mucho más allá de lo que se tiende a considerar. El autor de Los emigrantes no sólo revestía sus novelas de una parafernalia - imágenes reales, detalles verificables, datos históricos...-que les confiriera una verosimilitud extrema, sino que esa misma parafernalia, casi siempre tomada por verdadera, también estaba alterada hasta un grado insospechado. Dicho de un modo sencillo: en sus textos Sebald podía asegurar que un buzón estaba a la izquierda de una farola, cuando en el mundo real ese buzón está a la derecha. Y con estas pequeñísimas alteraciones, imperceptibles tanto para el lector como para el estudioso, se divertía. "Cuando me explicó aquello, esbozó una sonrisa que no era más que pura picardía", añade Szirtes.

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Dos infiernos

Dos infiernos, Sada y mi libro en Bilbao. Fuente: moleskine

Me aseguran que Pablo Martínez Zarracina es un excelente crítico y, a menudo, muy severo. Sin embargo, en su artículo en El Correo de Bilbao (un lector me pasó el vínculo, a ver si funciona) ha sido bastante generoso (y creo yo, acertado) al comentar paralelamente mi novela Un lugar llamada oreja de perro y la novela Casi nada de Daniel Sada. "Dos infiernos" dice Martínez Zarracina, aunque de distinto cuño:

Dos infiernos ganadores. El de Sada es profuso y tragicómico. El de Thays, intimista y enigmático. Gracias al premio Herralde, podemos adentrarnos ahora en esos paisajes de pesadilla y conocer de primer mano la literatura de dos de los novelistas más interesantes del otro lado del Atñlántico. Si hacemos caso a autores como Bolaño o Bryce Echenique, Sada y Thays son dos de los escritores llamados a coger el testigo de los grandes nombres de la literatura hispanoamericana.

Así culmina la reseña. Cuando actualice el blog dedicado a la novela, transcribiré el párrafo íntegro que le dedica gentilmente a mi novela.

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El sexto borrador de Gabo

¿Qué me estará queriendo decir Gabito con ese dedito?. Fuente: robertos.blogsome

En el post que titulé "El preocupante silencio de García Márquez", y que tantos ánimos patrióticos despertó (espero que no me declaren persona non grata en Barranquilla, porque pienso pasar ahí Año Nuevo bailando salsa) hice una pregunta final: García Márquez ya no habla, ¿pero escribe? Plinio Apuleyo responde en The Guardian y lo recoge el suplemento Ñ:

El autor de El amor en los tiempos del cólera se encuentra escribiendo, a sus 82 años, "una historia de amor" en varias versiones debido a que todavía "no se decide por una que lo satisfaga", afirmó Apuleyo Mendoza al periódico británico The Guardian. "El tiene cuatro versiones del libro y está tratando de quedarse con lo mejor de cada una de ellas", dijo el historiador. Apuleyo Mendoza, co-escritor del libro de conversaciones con García Márquez El olor de la guayaba, afirmó que el creador de El coronel no tiene quien le escriba se ha vuelto "muy autocrítico". Si bien Gabo había anunciado en 2006 que dejaría de escribir por "falta de entusiasmo", Apuleyo Mendoza anticipó que el premiado escritor publicará "pronto" su nueva novela de amor. Semanas atrás, durante los homenajes a su amigo Carlos Fuentes por su cumpleaños 80, el autor colombiano le había confirmado al editor de Ñ Digital que había terminado por deshacerse de cinco versiones de su último proyecto novelístico. Apuleyo Mendoza, por suerte para los lectores, apuesta acaso al sexto borrador.

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¿Para qué sirve Facebook?

Jaime Sáenz. Fuente: facebook

¿Para qué sirve el Facebook? Además de entererse del estado de ánimo, las bromas enigmáticas y el clima de las ciudades donde viven tus amigos (status); saludar por cumpleaños y conocer quiénes estan "en una relación complicada", "comprometidos" o "solteros" de corazón roto; ver fotos de conocidos y desconocidos y ultra desconocidos (un placer culposo); e invitar para que sean "amigos" tuyos personas a las que jamás te atreverías a hablerles sin un par de pisco souer dentro; el Facebook no parece servir de mucho más salvo que te gusten los quiz tontos. Sin embargo, ahora el Fb tiene una nueva posibilidad para los más gruppies: hacer "fan" de personajes del mundo intelectual o el espectáculo o de lo que sea, y darle, darle, darle, hasta hacer legión. Yo, por lo menos, cada día me hago amigo de un nuevo personaje (con malicia contra mi Santi, me hice fan hoy día de Godard). Edmundo Paz Soldán, por su parte, está promoviendo una campaña personal: Hazte fan de Jaime Sáenz. Dice en su blog del Boomerang:

Hace un par de años enseñé en Cornell un seminario de post-grado sobre literatura andina. Una de las cosas que más me conmueve hoy es que varios estudiantes de ese curso quedaron fascinados con Jaime Sáenz (Beth Bouloukos incluso lo ha incorporado a su tesis doctoral). Leimos las Imágenes paceñas e Immanent Visitor, una antología bilingüe de poemas publicada en los Estados Unidos.Si hay un escritor boliviano del siglo XX que es nuestro contemporáneo y debería ser más conocido fuera de Bolivia, ése es Jaime Sáenz (bueno, también están Cerruto y Céspedes). Para los que gustan acompañar la lectura de una obra con la mitología de su creador, ahí está la vida de Jaime Sáenz, alguien a quien el título de "poeta maldito" le quedó chico. Para los que sólo están interesados en los textos, hay para elegir: los que buscan perfección en la prosa y piensan que para eso nada mejor que una novela corta, harían bien en leer "El señor Balboa" y "Santiago de Machaca"; los que creen que el género vital del momento es la crónica, pueden darse una vuelta por las Imágenes paceñas; los que están interesados en novelas ambiciosas, excesivas e imperfectas, capaces de vencerlo a uno en la lectura, tienen a Felipe Delgado esperándolos; los que piensan que lo que importa es la poesía, y todo el resto es literatura, pueden leer cualquier poema de Sáenz. Cualquiera.Todo esto viene a cuento de que hoy me encontré con una página de Sáenz en Facebook. Y me alegré. Hay que seguirlo difundiendo. Quizás todo ese esfuerzo haga que el escritor paceño termine ocupando su merecido lugar en la literatura en español del siglo XX.

Desde luego, a falta de causas tan buenas como las de Edmundo, siempre te puede hacer fan de Paulo Coelho, quien promociona su propio club de fans en Facebook.

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La cultura española

Luis García Montero, Ángel González y Joaquín Sabina. Fuente: ambigú

El caso de Luis García Montero, obligado por la justicia a pagarle a unos euros a un enemigo literario suyo, que mencioné en Moleskine Literario hace unos días, ha sido comentado en "La Revista de Libros" de El Mercurio por el crítico español Ignacio Echevarría. A él no le llama la atención el caso judicial mismo, que le parece intrascendente, sino el cierra fila a favor de García Montero de sus amigos, de aquella "cultura española" que actualmente Ignacio Echevarría desprecia, aunque en algún momento estuvo instalada en ella cómodamente como el "pope" de las reseñas literarias en El País (hasta que esa "cultura española" los castigó en medio de gran escándalo mediático por reseñar mal a Bernardo Atxaga, publicado por Alfaguara, del mismo grupo de El País):

La aceptación, por parte de un amplio -y variopinto- sector de la cultura española de las flagrantes tergiversaciones y silenciamientos de los medios hegemónicos de la prensa; su respuesta casi refleja a los llamamientos que la tupida red de amistades de García Montero hizo enseguida para cerrar filas en torno a su persona, dan cuenta del automatismo con que dicha cultura obedece a la imagen que tiene de sí misma: una imagen configurada desde los órganos del poder al que, desde hace casi tres décadas, se halla incondicionalmente aliada. Hace ya mucho que se dijo que la principal consecuencia de la tan celebrada transición española, en el plano cultural, fue el abandono de las posiciones críticas y resistencialistas, y la alianza de los intelectuales, escritores, artistas y agentes culturales con el poder, una alianza sellada por el empeño común de afianzar la democracia. No habían pasado dos años de la primera victoria de los socialistas, en 1982, cuando Rafael Sánchez Ferlosio alertaba de la situación creada -clientelismo y "populismo elitista"- en un artículo titulado premonitoriamente "La cultura, ese invento del Gobierno". Desde entonces, las cosas no han dejado de transcurrir en el sentido denunciado por Ferlosio. Hasta hoy.

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Roncagliolo sobre Godard

12.09.2008
Mi ídolo Jean Paul Belmondo en la película A bout de souffle de Godard. Fuente: La katana amarilla

No he encontrado en Google (o sea que no existe hasta que se pruebe lo contrario) el artículo de Santiago Roncagliolo que ha desatado la ira del crítico argentino Quintin en el diario Perfil . Pero al parecer, Santiago ha querido hacer una broma (otra broma, habría que decir) a partir de la supuesta intelectualidad como una pose no solo fatua sino falsa e incluso vacía. Y para ello se ha valido de la figura de Jean Luc Godard; mala idea que ha hecho saltar de sus asientos a los miles de Godard-fanáticos que existen en el mundo (yo entre ellos, aunque ha´bría que definir de qué Godard estamos hablando, del primer Godard noir y escéptico; del Godard comprometido políticamente o del Godard work in progress de "Historia(s) del cine"). Entre los que han saltado están las páginas de cinéfilas peruanas como Páginas del diario de Satán, o Cinenecnuentro, quienes solo resaltan la noticia, y Gustavo Faverón, quien la comenta así:

Nadie tiene ganas (ni tiempo) para volver a la vieja seudo-polémica armada por quienes piensan que despreciar lo intelectual por aburrido implica volver cool, como por arte de magia, lo que es simplemente malo y vacío. Pero sí vale la pena, quizás, fijarse en cómo va perdiendo gracia el asunto cuando los abogados de la superficialidad encuentran que todo, excepto quizá algún fascículo de Hellboy, es demasiado intelectual y, por tanto, excesivamente aburrido.O sea, en otras palabras: Godard no debería ser aburrido ni demasiado intelectual para nadie que haya elegido como terreno para su obra el territorio que Roncagliolo ha escogido para la suya: los cuadrantes de las mejores obras de Godard son precisamente los que, se supone, prefiere Roncagliolo: el film noir, el drama y la tragedia de la burguesía decadente, la serie B de Hollywood, y otros que abundan entre las referencias que nuestro compatriota suele poner sobre la mesa: la narración distópica, la ciencia ficción, etc.Entonces, la pregunta es: ¿no será que, con autores como Santiago Roncagliolo, no estamos ya ante el más o menos trasnochado reclamo por un arte desintelectualizado, sino que, más bien, nos enfrentamos a una especie de desvergonzada reivindicación de la más absoluta vacuidad? ¿Cuán ausentes tendrían que estar en una obra de arte la inteligencia, la sutileza y la complejidad para que lectores o espectadores a lo Roncagliolo no se queden dormidos ante ella?

Como ven, Gustavo Faverón le da la vuelta a la tortilla y termina diciéndole a Roncagliolo que la base de lo que él considera "buena literatura" está presente en esas películas que desprecia (quizá por haberlas visto solo para ligar chicas o por compromiso intelectual, digamos, y no por interés real en uno de los creadores más prolíficos y complejos del siglo XX). Por otra parte, al leer la crítica de Quintin veo que éste no se limita a lo cinematográfico sino que hace una evaluación de cierta postura literaria que abandera Roncagliolo, pero que tiene varios representantes en todas partes del mundo (y en Argentina también, sin duda) que el cinéfilo argentino califica con dureza así:

Roncagliolo es parte de la JLP, la Juventud Literaria Populista, una corriente de escritores con filial latinoamericana que, desde hace dos décadas, vienen haciendo una bandera de cierto cinismo light. El manifiesto de la JLP sostiene que el compromiso artístico es anacrónico, que las vanguardias son aburridas, que sus miembros “cuentan historias” y que los colegas los envidian porque venden muchos ejemplares. En esos lugares comunes (expuestos siempre como novedades) incurre nuestro autor durante una entrevista que apareció también la semana pasada en los diarios. Roncagliolo habla de “los escritores de mi edad” como si la poética de un autor se definiera –como el horóscopo chino– según el año de nacimiento.

Otro sí: entre los comentarios del blog Puente Aéreo leo uno del llamado Sacapuntas Nebrija quien comenta la foto que acompaña el post de Faverón y que dice: "Sobre la linda Jean Seberg, linda como siempre y punto. Pero el feo de Belmondo ha salido pepón en esa foto lo cual no corresponde a la realidad. De repente es por esto que Roncagliolo está diciendo cojudeces sobre Godard y tal vez cree que la excesiva "intelectualidad" vuelve bonitos a los feos lo cual resulta cartesianamente inaceptable porque pruebas en contra abundan al respecto." Ahí sí tengo que saltar yo. Jean Paul Belmondo no solo es uno de los actores más interesantes (no digo ni bueno ni malo) del cine francés, sino que es un hombre guapísimo y atractivo, con un no sé qué inefable pero obvio al mismo tiempo que ya diera yo mi dos piernas por tenerlo (el único hombre que lo tiene es un tal Chaparro, por el que se mueren mis amigas Carla y Mariana, y al que yo quiero asesinar por celos). Claro, quienes piensan que la belleza masculina se reduce a un cartel del grupo Menudo; los cantantes púberes gringos que se levantan a Britney Spears; los actores linditos como Leonardo di Caprio (antes de que engordara), Brad Pitt, Jude Law o cualquiera de esos intrascendentes con buen corte de pelo; o peor aún los lubricados galanes de telenovela adolescentes mexicanas (o peruanas, con Christian Meier a la cabeza digamos), jamás podrá entender ese no sé qué. Pero desde este Moleskine Literario, yo rompo una lanza por la belleza excepcional de mi envidiado ídolo Jean Paul Belmondo.

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Las mejores traducciones

Minimalista carátula de Bonsai editado por Melville House. Fuente: melville house


En el blog Three Percent han hecho una lista preliminar titulada Best Translated Book of 2008: The Fiction Longlist, es decir la Longlist de las mejores traducciones del 2008. La shortlist de 10 finalistas será entregada el 27 de enero, y el ganador el 19 de febrero. En la longlist figuran autores como el portugués António Lobo Antunes, la francesa Muriel Barbery, el húngaro Attila Bartis y también Ferenc Karinthy,, el brasileño Rubem Fonseca, el catalán Quim Monzó o la griega Amanda Michalopoulou. También aparecen varios castellanos. Las obras en castellano, traducidas al inglés este año, cuyas traducciones merecen estar en la lista son cuatro:

2666 by Roberto Bolaño, translated from the Spanish by Natasha Wimmer (Farrar, Straus & Giroux)

Nazi Literature in the Americas by Roberto Bolaño, translated from the Spanish by Chris Andrews (New Directions)

Senselessness by Horacio Castellanos Moya, translated from the Spanish by Katherine Silver (New Directions)

Bonsai by Alejandro Zambra, translated from the Spanish by Carolina De Robertis (Melville House)

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Problemas de espacio

Libros en el suelo. Fuente: comproinspiracion

Tengo que aceptar que este año me he pasado de la raya, he comprado muchos más libros de los que el sentido común dicta. Y a pesar de que me mudé a una casa más grande, el espacio para los libros siempre me queda chico. Ya están en doble fila y, lo que es peor, los libros que traje en mis últimos viajes andan apiñados en filas en el suelo del escritorio. ¿Qué hago? ¿Compro más libreros? Pero de comprarlos ¿Dónde los pongo? Felizmente, gracias a los blogs de The Guardian he conocido un blog titulado Bookshelf que dan algunas soluciones. Aquí hay tres posibles soluciones a mi problema de espacio:

1.- La solución poética-no-práctica


Esta solución me encanta, la verdad es que es mi favorita, pero dudo que sea práctica para la cantidad de libros que tengo. ¿Por qué las cosas más bonitas son poco prácticas? La pregunta en realidad debería ser otra, ¿Por qué debo elegir lo práctico sobre lo bonito? Ya sé que si voy a la tienda, termino comprándome este librero (y mi problema seguiría sin resolverse).


2.- La solución absurda





Bueno, aquí algo anda mal. La idea en principio no es errónea, compartir el mismo espacio para el librero y la cama (desde que no tengo enamorada mi cama es queen, no sé por qué capricho absurdo del destino, por lo que el espacio que ocupa ese armatoste en mi cuarto es excesivo por dos distintas razones). Pero, algo anda mal en el concepto, ¿no creen? No es que me la quiera dar de experto en leyes de física pero ¿no existe una que se llama la Ley de la Gravedad o algo así?


3.- La solución real



Ni qué decir, esta es la única posibilidad que le queda a mi casa para tener todos los libros en su sitio. No hay otra. Claro, si además a los costados hay más rimeros, sería perfecto. Ah, así es mi vida últimamente. Como en una novela de Philip Dick, el futuro solo me ha traído soledad y demasiado libros. Un ataúd literario que yo mismo me he construido, clavo por clavo, como Pavese. Qué triste. Ya me deprimí...

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Vargas Llosa en Venezuela

Vargas Llosa recibiendo el Honoris Causa, pero este fue en La Rioja. Fuente: elpais

La Universidad Simón Bolívar le otorgó el Doctorado Honoris Causa a Mario Vargas Llosa, en recuerdo además de un aniversario más del Premio Rómulo Gallegos que obtuvo con La casa verde. Y desde luego, eso es como meter al ratón en el despensero. Vargas Llosa sabía muy bien lo que quería decir y lo dijo, alto y fuerte. El gobierno chavista no ha demorado en responder:
El escritor peruano denunció el lunes en Caracas que "de prosperar el proyecto autoritario en Venezuela la libertad no sólo se empobrecerá en el país, sino que también lo hará América Latina". La respuesta oficial no tardó en llegar y una diputada chavista sugirió este marets la posibilidad de promover un proyecto para expulsarlo del país. El autor de Conversación en la catedral y Pantaleón y las visitadoras 1realizó estas declaraciones en la ceremonia de investidura del Doctorado Honoris Causa otorgado por la Universidad Simón Bolívar de la capital venezolana."El proyecto del socialismo del siglo XXI de Venezuela debe ser resistido, denunciado y desenmascarado como lo que es: un socialismo autoritario", criticó Vargas Llosa ante un auditorio repleto, en el que se encontraban intelectuales, políticos y líderes estudiantiles de la oposición. Calificó la realidad política venezolana como una "democracia imperfecta que camina hacia el autoritarismo", al criticar la enmienda constitucional para instaurar la reelección presidencial ilimitada que ha replanteado el presidente del país, Hugo Chávez, y con la que, dijo Vargas Llosa, pretende "eternizarse en el poder"."Lo que está ocurriendo en Venezuela tendrá una enorme repercusión no sólo en el país, sino en el resto de América Latina. Si prospera este proyecto (del presidente Chávez) pueden apagarse esas débiles antorchas de libertad que, afortunadamente, están titilando en muchos países latinoamericanos", agregó (...) la respuesta oficial a los dichos del escritor peruano no tardó en llegar. " Nos tiene muy indignados. ¿Quién es ese señor para que venga a opinar aquí, a insultar la voluntad del pueblo venezolano en un proceso político? Creo que en este sentido el Gobierno debe hacerse respetar y expulsar a Vargas Llosa ", remarcó la diputada oficialista Iris Varela en declaraciones a los medios locales. Previamente, añadió, la unicameral Asamblea Nacional (AN), de mayoría chavista, "debe declararlo persona no grata por sus declaraciones e injerencia en nuestros asuntos internos"

La respuesta de la prensa chavista, por su parte, da un giro convenientemente demagógico a las declaraciones del autor y pone en su titular: "Vargas Llosa está una vez más con las élites".

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El discurso del Nobel

Le Clezio en pleno discurso. Fuente: clarín

Un discurso teñido de compromiso y también de América Latina (en especial del indigenismo) fue el que dio J. M. Le Clezio un día antes de recibir el galardón. El discurso, titulado En la jungla de las paradojas, estuvo dedicado a Elvira, una joven panameña que contaba cuentos. En México, especialmente, están felices con el discurso porque en él recordó a Juan Rulfo. Pero el Perú no se quedó atrás, con la mención a José María Arguedas:
Pero le Clézio también dedicó el Nobel a una interminable lista de escritores de todos los rincones del mundo, entre los que había bastantes nombres de América Latina.Juan Rulfo, con su Pedro Páramo y El llano en llamas, por las fotos "simples y trágicas" del campo mexicano; a Jean Meyer por haber aportado la palabra de Aurelio Acevedo y de los insurgentes cristeros de México central; a Luis González, autor de Pueblo en vilo; a José María Arguedas; a Octavio Paz; a Miguel Angel Asturias y al poeta Homero Aridjis. Y a otros tantos autores africanos, europeos, asiáticos, de las primeras naciones de América.Pero sobre todo, Le Clézio habló hoy del bosque de las paradojas, definido por Dagerman, en el que viven los escritores y del que no pueden escapar, sino dejarse llevar y "explorar cada sendero" dentro del privilegio que supone la libertad de movimientos y de vivir donde se elija. Porque para Le Clézio, "la prohibición de vivir en el lugar de elección es tan inaceptable como la privación de la libertad".


Desde luego, el discurso ha sido comentado y recogido por decenas de diarios y blogs del mundo. Pero lo más interesante está en manos de Pierre Assouline, en su blog Republique les livres, quien califica al discurso como un Bennetton literario, el "united colors of litterature”. Por cierto, el título del discurso lo tomó prestado de una frase del estupendo escritor sueco Stig Dagerman de quien Sexto piso ha publicado un libro imperdible: Otoño alemán, que creo que lo vi en la Feria del libro de Miraflores, en el stand del FCE. Búsquenlo.

Actualización 11/12.- Gustavo Faverón en Puente Aéreo se entusiasma muchísimo con el discurso, que puede leerse aquí en su versión en inglés, y declara:

"En tiempos recientes, que un escritor gane un premio suele ser ocasión para que componga un discurso superficial, un par de bromas seguidas de alguna confesión, unas palabras de ocasión que digan poco o no digan nada sobre el oficio, sobre el compromiso (personal o comunal) del oficio, sobre el vínculo entre ese oficio y la realidad exterior.El discurso de Jean-Marie Gustave Le Clézio la noche de anteayer, en Estocolmo, en el fórum previo a la entrega de los premios Nobel de este año, está a años luz de esa media mediocre: es interesante, y es un documento agudo, agresivo a la vez que fraterno y paternal, crudo pero sensible: un recordatorio oportuno (parece) de por qué el trabajo de escritor, en sus avatares más notables, ha caído durante siglos en los hombros de personas lúcidas, pensantes y sin temor a lidiar con ideas complejas."

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La buena vida según Hemingway

Hemingway de cuerpo entero en libro de Hotchner. Fuente: the guardian

Gracias a Eduardo Berti me entero de la aparición en España, editado por Belacqua, del libro La buena vida según Hemingway de Aaron Edward Hotchner. La historia de cómo conoció Hotchner a Hemingway, que describe Berti en un artículo en Crónicas de la Argentina, es estupenda:
En 1948, con 28 años recién cumplidos, un tal Aaron Edward Hotchner, de formación abogado pero de vocación escritor y periodista, viajó a Cuba enviado por la revista Cosmopolitan para convencer a Ernest Hemingway de que escribiera un “ensayo tonto” sobre el futuro de la literatura. Hemingway era su ídolo personal, de modo que apenas pisó Cuba le envió “como un cobarde” un mensaje diciéndole que había venido con una “misión vergonzosa” y que se conformaba con recibir un rechazo por escrito. Para su sorpresa, Hemingway lo llamó casi enseguida; le dijo: “No puedo dejar que aborte su misión, porque quedar mal con la organización Hearst es como que a uno lo echen de una colonia de leprosos”, y le dio cita en un bar llamado La Florida. Ese encuentro marcó no sólo el nacimiento de una profunda “amistad aventurera”, según Hotchner, sino de un texto inmortal (“A través del río y entre los árboles”) que el estadounidenese entregó en vez del artículo sobre el futuro de la literatura.

El libro lo que hace es seleccionar una serie de anécdotas de Hemingway, de frases célebres o citas citables, y colocarlas a manera de entradas de diccionario, que fueron capturadas por Hotchner en conversaciones, viajes, chupetas, etc, a lo largo de su amistad. Aquí algunas de esas entradas típicamente Hem:

BOXEO. Si peleas contra un buen gancho de izquierda, tarde o temprano acabará tirándote al suelo. Pondrá la izquierda donde no puedas verla, y te caerá encima como un ladrillo. La vida tiene el mejor gancho de izquierda hasta ahora conocido, aunque muchos dicen que el mejor era el de Jack Britton. Jack se mantenía en puntas de pie y se movía de un lado al otro y nunca se dejaba dar un buen golpe. Cuando peleó con el gran Benny Leonard, le preguntaron cómo lo había derrotado tan fácilmente. Pues te lo voy a decir, dijo Jack. Este Benny es un boxeador muy astuto. Siempre está pensando mientras pelea. Y mientras él pensaba, yo le pegaba.

CAZA. Para disparar bien, primero debes calmarte por dentro, como si estuvieras en una iglesia y creyeras en algo… y luego hacer el tiro

ESCRITORES. Como escritor, lo que te hace daño es que otros escritores te roben el material. Había un escritor de “renombre” que solía robarme los relatos tan rápido como yo los escribía. Cambiaba los nombres y la ubicación y los vendía por más dinero del que ganaba yo. Pero al final descubrí cómo detenerlo. Dejé de escribir durante dos años, y el hijo de puta se murió de hambre.

FAULKNER. Pobre Faulkner. ¿De veras cree que las grandes emociones vienen de las palabras grandes? Se cree que no conozco las palabras de diez dólares. Claro que las conozco. Pero hay palabras más viejas y simples y mejores, y son las que uso yo.

HOLLYWOOD. La voz muy emocionada de una operadora me dijo que Darryl F. Zanuck en persona, de la Twentieth Century Fox, me iba a hablar. ¡Y ya lo creo que lo hizo! “Hola, ¿Ernest?”, me dijo (se veía que estábamos en Hollywood, porque me llamaba por mi nombre de pila y sólo nos conocíamos de haber intercambiado mi cuento por su dinero). “Ernest, estamos en sesión ejecutiva aquí en mi sala de conferencias, y nos hemos pasado todo el día metidos en una crisis que sólo tú puedes resolver. Hemos hecho una película verdaderamente maravillosa con tu maravilloso cuento ‘La corta vida feliz de Francis Macomber’, y estamos listos para distribuirla, pero nos parece que el título es demasiado largo para la extensión media de una marquesina, así que te agradeceríamos mucho que pudieras cambiarlo por algo más corto, algo que llame la atención –ya sabes, un título que te emocione al verlo–, algo que pueda interesar a ambos sexos y hacerles sentir que tienen que ver la película.” Le dije a Zanuck que me diera un instante para pensar un poco. Mientras, el barman me sirvió una bebida y cada cierto tiempo yo volvía al teléfono y le decía a la operadora que no cortara la llamada, que me encontraba metido en pensamientos de emergencia. Al final, cuando sentí que mis acciones en AT&T habían subido un par de puntos, dije que me parecía tener el remedio para nuestros males. Zanuck me dijo que tenía el lápiz listo. Bien, dije, quieren algo corto y emocionante que llame la atención de ambos sexos, ¿no es así? Pues aquí está: F de Fox, U de Universal, C de Culver City y K de RKO. Eso debe de caber en todas las marquesinas, y un mejor símbolo sexual, imposible.

LIBROS. La prueba definitiva de un libro es cuánto material bueno le puedes quitar.

MUJERES. La única cosa constructiva que he aprendido sobre las mujeres es que no importa cómo se hayan vuelto al final, debes recordarlas sólo como fueron en su mejor día.

ORIGINALIDAD. Si vas contra la corriente corres el riesgo de ahogarte, pero éste es el precio que se paga por no conformarse. El riesgo de la originalidad es la humillación, que es otra forma de decir fracaso. En el instituto escribí un ensayo enteramente en diálogo, y me suspendieron, no porque el diálogo fuera malo, sino porque nadie había escrito nunca un diálogo así. “Los ensayos”, me dijo el profesor, “se hacen con frases normales, no con diálogos”. La forma sobre el contenido. Cuando me fui de casa por primera vez, las calificaciones de mi vida no eran demasiado buenas, pero mi nota fue mejorando gradualmente a medida que los convencía de que encontrar mi propio camino, tanto en la vida como en la página, tenía sus méritos.

PESCA. Luchar contra un pez grande, hacerlo con rapidez y sin ayuda, no descansando nunca y no dejando que el pez descanse, es comparable en sus exigencias de estado físico a una pelea de diez asaltos. La mayoría de los pescadores honestos y talentosos pierden sus peces porque el pez los fustiga y no logran aferrarse a él cuando, hacia el final de la lucha, el pez decide sondear y, sondeado, muere.

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Un lugar llamado Oreja de perro en la Feria

12.08.2008

Novela en el stand de Océano en la Feria del libro de Miraflores. Fuente: Moleskine.

Aviso de Servicio público: la novela Un lugar llamado Oreja de perro, de autoría de quien esto escribe, editada por Anagrama e impresa en Perú por Océano, se está vendiendo desde hace un par de días en la Feria del Libro Ricardo Palma de Miraflores, creo que en exclusividad. No sé si ya la han repartido en librerías (por el feriado y el fin de semana, lo dudo).

El precio es de 35 soles, promedio al de cualquier libro peruano. La presentación, según tengo entendido, ha sido postergada hasta el lunes 15 de diciembre. Ya les estaré avisando al respecto. Gracias por su atención.

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Listas: momentos románticos

El amor existe. Foto del restaurant Boulevard Lavaud, en Santiago, que quise robarme sin éxito.

Tengo que aceptar (asumir es la palabra precisa) que lo que más me gusta de las mujeres son sus momentos de fragilidad. Me gustan las mujeres algo neuróticas, olvidadizas, vulnerables, pedigüeñas, desordenadas, que desconfían de sí mismas aunque no son necesariamente inseguras, algo hipocondriacas e incluso ligeramente enfermizas (gripes súbitas, asma bajo control, alergias desconocidas, breves dolores de estómago, bajadas y subidas de presión intermitentes). Juan Carlos Onetti confesó que se enamoró de una Dolly, una muchacha rubia y baja de estatura entonces, que cargaba un contrabajo y esperaba un taxi improbable en la acera. Yo colecciono también esos momentos, y no solo en la vida sino en la literatura. Aquí dejo mi lista de cinco escenas de obras distintas que tuvieron un efecto inmediato en mí: me enamoré de sus protagonistas perdidamente y para siempre.

1.- Cuando Anna Karenina, después de conocer a Vronsky, regresa en tren donde su marido y lee una novela con los pliegues aún no cortados. Lleva un estilete para ayudarse. De pronto, en medio de la confusión de sus últimos días (el propio Vronsky la ha seguido en ese tren) confunde su abrigo de piel con un animal verdadero. ¿Es un abrigo o un animal? ¿Qué es aquello? ¿Quién soy yo?

2.- Cuando el hermano y detallista biógrafo del fallecido narrador exiliado Sebastián Knight, narrador de la novela, conoce a la novia de su hermano Claire Bishop. Ella está con una gripe atroz, se suena la nariz roja con disimulo, y busca por todo el restaurante unos guantes que ha perdido. Cuando al fin los encuentra y salen del restaurante, recuerda unas cuadras más adelante que ha dejado unos paquetes. Sebastián regresa al lugar para recuperar sus bongs-bongs.

3.- Cuando luego de pasarse los tres primeros tomos de la novela El cuarteto de Alejandría pensando en Justine, el narrador en medio de una travesía en bote de pesca junto a su gran amiga y cómplice Clea es testigo de cómo un arpón desviado alcanza su brazo y la desangra. Podría morir si no actúan a tiempo. Y en ese momento descubre que ama perdidamente a esa mujer-real que observa cómo brota su sangre con miedo y curiosidad.

4.- Cuando la provinciana e infantil Ana Sergevna -la dama del perrito- perdió sus impertinentes, una tarde que se la pasó espiando a los recién llegados en barco a Yalta junto a Gurov. Luego tendría que conseguirse otros impertinentes para ir a óperas mediocres en el pueblo de S. donde vivía con el lacayo de su esposo. 

5.- Cuando el celoso y posesivo perro del hortelano narrador de Agnes, la novela de Peter Stamm, lee un cuentito ingenuo de Agnes y lo critica con una frialdad, una pedantería y dureza injustificada. Agnes se defiende diciéndole "pero si solo es una historia cortita", pero él continúa la devastación. Al final, Agnes hizo aparecer otra vez el relato en la pantalla cuando mueve el mouse, apreta un par de teclas y el texto desaparece. Entonces anuncia: "Lo he borrado, olvidado. ¿Damos un paseo?" 

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William Gaddis recuperado

Recuperado William Gaddis. Fuente: williamgaddis.org

Por primera vez en mucho tiempo, Mercedes Monmany abandona sus territorios centroeuropeos, donde es reina absoluta de las reseñas, y se interna en un territorio más propio de su compañero de suplemento, Rodrigo Fresán, dedicándole una reseña a la aparición de un libro del inhallable norteamericano William Gaddis recuperado por Sexto Piso con su novela Ágape. Dice la reseña:
Había comenzado su callado y extraño culto, que haría de él un mito con cuatro novelas escritas en cuarenta años, pero cuya incomprensión, en sus comienzos, lo heriría en lo más profundo -como sucedió, por otra parte, con otro grandísimo escritor empujado durante décadas al silencio, Henry Roth-, dejando pasar veinte años hasta su siguiente y de nuevo inusual y fascinante novela, J R, de 1975 («su obra más críptica y reveladora», así la califica Rodrigo Fresán en el prólogo de la ahora aparecida Ágape se paga, con una inmejorable traducción, como siempre, de Miguel Martínez-Lage). Es una excelente noticia que la editorial Sexto Piso recupere toda la obra de este gigante olvidado, pero fundamental para entender mucho de lo que vendría más tarde. Un gigante que obtendría dos veces el National Book Award y que desde los años 50 anticipó -y ayudó a que naciera- la revolución de la novela moderna americana, la misma que conoció su efervescencia en los años 60, con autores, entre otros, como John Barth, Robert Coover, William Gass y los citados Pynchon y McElroy. Entre los muchísimos hallazgos para el lector de su tiempo, lo saludable de este autor es que desmontaba todo una y otra vez, en un proceso de caos, creación, reordenación y de nuevo caos, que se retroalimentaba sin cesar. En un mundo que amaba las certezas, los casos sumariamente cerrados, lo que resultaba más atractivo del método Gaddis era que se convertía continuamente en un maestro indiscutible y visionario a la hora de revelar fisuras, errores y abusos en los pretendidos sistemas de orden establecidos, ya fueran artísticos, legales, políticos o financieros. «Todo lo que estaba llamado a decorar, embellecer y magnificar se convertía en un vehículo del fraude, el engaño y del dinero, el dinero, el dinero. Siempre el dinero, es el corazón de América», diría en una entrevista concedida en el mismo año de su muerte. En ese mundo de certezas, de respuestas a priori, de juicios catapultantes, Gaddis era el oráculo turbador a la hora de plantear incógnitas, no siempre detectadas; toda una problematología mucho más importante que las respuestas que se podían aportar para hacer desaparecer de un plumazo «la tendencia de la naturaleza en degradar lo organizado y en destruir lo que tiene sentido». (...) Su supuesta fama de ilegibilidad, que en absoluto era tal, lo acompañaría durante mucho tiempo, algo que por pura exasperación hiperrealista-costumbrista frenaría a bastantes lectores de primera y segunda hora, incluido un excesivamente conservador y literal Steiner. Cualquier lector que no esté familiarizado con su literatura y abra ahora por primera vez Ágape se paga, su potente, hipnotizante y densísima novela póstuma -o resumen-comentario, ayudado por un coro de voces que va desde Benjamin, Huizinga, Flaubert, Platón o Tolstói, de un texto imaginario sobre «la mecanización de las artes vista a través de una historia social y exhaustiva del piano mecánico en América»-, reconocerá un aire de composición espectral: el Thomas Bernhard de Hormigón, pero también de Maestros antiguos, un autor que Gaddis conoció tardíamente, pero que le entusiasmaba. Otra inmensa figura de nuestro tiempo, igual que él, que de seguro exasperó a más de un naturalista, lo mismo que hicieron buena parte de los mejores del pasado siglo y de nuestra época en curso, desde Hand-ke, Beckett, Robbe-Grillet, Celan, Pound y el mismísimo Joyce.

Felizmente, Ágape de William Gaddis fue uno de los libros que me traje en cierto maletín de mano con sobrepeso en este año más que generoso en compras de libros. Con la recomendación de Mercedes Monmany me animo a leerlo al fin. Por cierto, Fresán no abandonó su territorio del todo: si se dan cuenta, es el autor del prólogo del libro.

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Onetti y Borges, según MVLL

Juan Carlos Onetti. Foto: Francisco Otañón/El País

Estoy leyendo El viaje a la ficción: el mundo de Juan Carlos Onetti de Mario Vargas Llosa, editado por Alfaguara, realmente con un gusto enorme. Vargas Llosa es agudo como crítico pero, además, es un estupendo contador de historias (bueno, estoy diciendo boberías de perogrullo), por lo que el libro es una delicia. Sin embargo, llego a un momento en que Vargas Llosa se vuelve osado: cuando intenta establecer una relación literaria entre dos aparentes enemigos enfrentados, como eran Onetti y Borges. Para Vargas Llosa, la escritura de La vida breve, la primera obra maestra novelística de Onetti, donde se inventa (la inventa un hombre desesperado, además, Brausen) además el universo citadino de Santa María, hubiera sido imposible sin la lectura de los cuentos borgianos como "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius". La explicación que da VLl es más que convincente (en ambos textos el mundo de la ficción invade la realidad y se apropia de ella). Pero luego viene la anécdota:

Onetti no fue probablemente del todo consciente de la deuda que contrajo con Borges al concebir en Santa María su propia Tlön, porque aunque leía a Borges con interés, no lo admiraba. Rodríguez Monegal cuenta que él los presentó y que el encuentro en una cervecería de la calle Florida, de Buenos Aires, no fue feliz. Onetti, hosco y lúgubre, estuvo poco comunicativo y provocó a Borges y al anfitrión preguntándoles "¿Pero qué ven ustedes en Henry James?" uno de los autores favoritos de Borges. La poca simpatía personal de Onetti por Borges fue recíproca. En 1981 Borges fue jurado del Premio Cervantes, en España, y en la votación final , entre Octavio Paz y Onetti, votó por el mexicano. (...) Mi pálpito es que Borges nunca leyó a Onetti y probablemente la sola idea que guardaba de él tenía que ver con aquel frustrado encuentro en una cervecería porteña y las provocaciones anti-jamesianas del escritor uruguayo.

Bueno, cosas de divos que se estrellan al conocerse. Eran otros tiempos. Ahora son los años de Bogotá39, donde todo es felicidad y armonía. Seguro que si quien los juntaba no era el díscolo Rodríguez Monegal sino las encantadoras Cristina e Izara, y el encuentro no era en una cervecería sino en un bar con mojitos y salsa en Bogotá, esos dos terminaban abrazados.

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Yo, Fatty,

Fatty. Fuente: museo de san francisco

Uno de los libros recién sacados de imprenta, y que generosamente me regalaron en Anagrama, fue Yo, Fatty, de Jerry Stahal. Y debo decir que aunque en la lista de regalos se incluía, por ejemplo, lo nuevo de AM Homes o de Paasilinna, era el libro de Stahal el que más me apetecía. Se habla ahí de la vida, en primera persona, de Roscoe Arbuckle, un actor de cine en blanco y negro conocido como Fatty. En Babelia hacen un comentario del libro:

Hubo un hombre monstruosamente gordo y con rostro de bebé que llenaba los cines, no para reírse con él, sino para reírse de él. Fue el más famoso, el más rico; su elefantiasis, su aparente ingenuidad y sus milagrosas acrobacias poseían imán para los espectadores. Se llamaba Roscoe Arbuckle, pero todo dios se refería a él con el lógico apodo que él más odió desde niño: Fatty. Este fetiche tan amado por la cultura popular se convirtió en la bestia más odiada por la opinión pública, en el chivo expiatorio de una industria triunfadora, de un nuevo y licencioso rico con el que el puritanismo tenía que ajustar escandalosas cuentas. Kenneth Anger derramó escritura brillante, venenosa y cínica sobre las ancestrales miserias, doble moral, hipocresía, sumisión a las apariencias y cloacas de Hollywood en Hollywood Babilonia. Jerry Stahl, en su espléndido y conmocionante libro Yo, Fatty, se mete con excelente documentación, sarcasmo, y piedad en la piel, en la cabeza y en el corazón de Roscoe Arbuckle para contarnos la crucifixión del monstruo, del orgiástico que viola y mata en San Francisco a una actriz supuestamente virginal. Busca desde una infancia atroz las raíces de un íntimo y eterno calvario, las de alguien que siempre estuvo profundamente solo y dolorido, etiquetado como una bestia de feria, profesional de la supervivencia más sórdida que alcanza el éxito por conjura entre el azar y un talento exótico, alguien que descubrió demasiado pronto que el alcohol y la heroína eran la insustituible anestesia para el sufrimiento, la frustración y la soledad. El dipsomaniaco irreparable, el yonqui rico y perseverante, el resignado a la humillación, el eterno y amargado impotente, el admirado pero nunca deseado, el bufón que siempre recibía las hostias, el hombre al que nunca le importó la oscuridad pero durante toda su vida tuvo miedo a estar solo, el brutalmente satanizado por algo que no cometió (aunque intentara reanimar a la desmoronada Virginia Rappe con algo tan explícitamente sexual como introducirle en el coño el cuello de una botella) encuentra en su biógrafo Jerry Stahl al más lúcido abogado de un patético diablo. Y descubres lo fácil que le resulta al público transformar la idolatría en odio, lo bien que amortizaron los periódicos de Hearst con calumnias, medias verdades y sensacionalismo la tragedia de Fatty, el repulsivo protagonismo de la censura a través del Código Hays, la manipulación, el abandono y la mierda que echaron los magnates de la Paramount sobre su gran inversión en Fatty para evitar que el estigma perjudicara al negocio. Pero también la fidelidad de Buster Keaton y de la muy perdida Mabel Normand hacia el apestado.

Digan si no será este el libro perfecto para llevarme este fin de año a las playas de Santa Marta, donde exhibiré mi propia fatty, mi propia deformidad, por culpa de la Coca-cola (jamás Pepsi) y la carencia total de objetivos en mi vida (léase, nunca llego a matricularme en el gimnasio pese a mi supuesta fuerza de voluntad).

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El plagio de Neruda

Pablo Neruda. Fuente: world literature

Leo esto sobre un par de plagios en el blog de Gustavo Faverón ¨Puente aéreo¨; me llama la atención, en particular, uno de Pablo Neruda presentado en un artículo de la blogger Laura García Ahí, se presenta el poema de un autor cubano y luego uno muy famoso de Neruda

LOS NAUTAS (de Miguel Angel Macau)

Amo el amor de los marineros
que besan las mujeres y se van,
dejando una promesa de naufragios
para huir y no volver jamás.

Vienen a la vida entre los brazos
de los trigueños cantos del azar,
y una noche se acuestan con la muerte
en el lecho letal de la mar.

FAREWELL (de Pablo Neruda)

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más

En cada puerto una mujer espera,
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar…


A mí lo que más me sorprende es que, sin negar que es un plagio obvio según los datos presentados, la versión de Neruda parece más una edición del poema que un plagio. Es decir, Neruda le hizo un favor a Macau porque la verdad que su poema es intrascendente, pero con los cortes y ligeras modificaciones de don Pablo el poema adquirió verdadera dimensión. Ya sé, es políticamente incorrecto decir lo que acabo de decir. Pero eso es lo que suele suceder cuando un estupendo autor plagia a un autor mediocre. 

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Entrevista en El País

12.05.2008
Este blogger antes de ir a desayunar. Fuente: María Teresa Slanzi/el país

Juan Carlos Galindo tuvo la gentileza de entrevistarme extensamente para la versión digital del diario El País. Hablamos de blogs, de literatura en la TV, de cocina peruana (¿?) y también, obviamente, de la novela Un lugar llamado Oreja de perro que muy pronto -según me confirmaron hoy- estará en la Feria del Libro Ricardo Palma. Les dejo la entrevisa completa. La fotografía es de María Teresa Slanzi, frente al hotel Condes de Barcelona. Detrás de esa ventana de listones rojos se desayunaba delicioso. Nunca he desayunado tan rico, me quedaba horas ahí... Cuando estuve alojado en casa de Zambra intenté hacerle los mismos desayunos, con aceite de oliva y embutidos, como señal de agradecimiento pero creo que a él no le gusta el Barcelona style y prefiere un café y armarse un cigarrillo con tabaco congelado. En fin, cosa de gustos. Incluso, conozco un par de chicas a las que no les gustan mis zapatos en punta y mis pantalones pitillos ¿pueden creer? Aquí la entrevista:

Usted cuenta que sus amigos le decían: "Vamos Iván termina la novela de una maldita vez". Fueron ocho años para acabar Un lugar llamado Oreja de Perro. ¿Recompensa ser finalista del Herralde este tiempo? ¿Por qué tardó tanto?
Yo creo que tardé todo ese tiempo porque la novela, más que una obra literaria, para mí fue un proceso de aprendizaje sobre mí mismo. Muchas cosas cambiaron en mi vida durante ese tiempo, y cada cosa que ocurría iba dando un nuevo giro a la novela. Si recompensa ser finalista del Herralde o no el tiempo invertido, es una pregunta imposible de responder. Lo que me gusta es que la novela ahora exista en un lugar que no sea solo mi Mac.

Por cierto, la novela de Sada también es excelente. Además, he leído que van a publicar también las obras de los otros tres finalistas. Es una de las ediciones con más nivel de uno de los premios con más prestigio ¿Pensaba que algún día podría llegar aquí?
Yo también estoy muy satisfecho y contento de ser finalista de un premio con tanto nivel como el de este año, con un ganador como Daniel Sada y varios autores inéditos semifinalistas cuya calidad es tan grande que serán editados. No pensé en nada de eso al enviar la novela al concurso, obviamente, solo crucé los dedos.

"La simpática patadita en el culo" que aseguró suponía que le diesen el segundo premio del Herralde ¿A quién va dirigida? ¿Ya ha demostrado que no es un "cuarentón fracasado"?
Bueno, nunca me sentí un fracasado. Eso es lo que los anónimos decían en su blog. Yo no puedo considerarme un fracasado si puedo sacar adelante a mi hijo de 5 años luego de un divorcio difícil, escribir un blog exitoso como Moleskine y encima conseguir escribir una novela. Ahora, lo de cuarentón, desde el 21 de octubre de este año es mi nuevo rango. Ninguna queja hasta ahora.

Ha dicho en alguna ocasión que ésta es una novela personal, ¿También autobiográfica?
No, no es autobiográfica. Creo que es más bien una expiación personal, pero los datos biográficos no tienen nada que ver conmigo.

¿Todos vivimos de alguna manera en un lugar llamado Oreja de Perro?
Sí, definitivamente. Esa frase tendrá más sentido, espero, para quienes lean la novela. Pero no quería que piensen que es una novela folklórica o antropológica sobre el mundo andino. Es una novela introspectiva sobre un hombre cuyo mundo personal termina intersecándose con el colectivo, como sucede muchas veces a todos nosotros.

Ha terminado su nueva novela 'a al primera' y se muestra contento con los resultados. ¿Sobre qué trata? ¿A qué se debe que haya tardado tan poco en comparación a la anterior?
Superstición 345b: no contar de qué trata lo que uno escribe. Lo siento.

Es inevitable hablar de Roberto Bolaño y su éxito póstumo, uno de los temas recurrentes de su blog y en el mundo literario de los últimos tiempos ¿Está resuelto el asunto de su presunta adicción a la heroína? ¿Se trata de un éxito cargado de cierto 'malditismo'? Es decir, ¿Su excelente literatura habría pasado más desapercibida de no haber muerto? ¿Cuánta responsabilidad en su éxito en EE UU radica en su inclusión en el show business, Oprah Winfrey incluida?
No, Bolaño ya era un éxito cuando murió. Lo del show de Oprah, lo de la heroína, lo que sea que se use como marketing servirá para vender más libros, pero no para convencer a la crítica y a sus lectores de la calidad de Roberto Bolaño, que es indiscutible.

El mundo literario está lleno de cazadores y cazados, explotadores y explotados, conflictos y chacales ¿Qué le parece la irrupción de figuras como Andrew Wylie, El Chacal? ¿Cuál es su relación con su nuevo editor en España, Jorge Herralde?
Mi relación con Jorge Herralde es fantástica. Es un editor al que admiro mucho, que siempre pelea por editar libros imposibles, que ha logrado demostrar un gusto literario exquisito pero sobre todo osado. Cuando me contó que iba a publicar la segunda parte de la biografía de Nabokov escrita por Boyd, Los años americanos, aunque sabía que iba a perder plata, pero no podía dejar inconclusa la serie, supe que Herralde era el editor que yo quería para mi libro. Y en cuanto a Andrew Wylie, creo que tiene todo el derecho de intentar entrar a un mercado como el español, aunque las cifras que se manejan ahí son calderilla para las que maneja en su mundo anglosajón.

Perdón por recurrir al tópico, pero... ¿Cuándo se jodió el Perú, Zavalita?
El Perú no está jodido.

Usted habla en su novela de la historia reciente del Perú, de Sendero Luminoso, del ejército, de la guerra y los derechos humanos. Se trata de un tema corriente en otros autores peruanos como el Alonso Cueto de Grandes Miradas y la Hora Azul o en el Daniel Alarcón de Radio Ciudad Perdida. ¿Está el país obsesionado con lo ocurrido?
Yo creo que más que una obsesión por el tema, es una obsesión por lo que implica el saber que sucedieron cosas terribles que en su momento no podíamos entender en todo su horror y magnitud, y que poco a poco vamos aceptando y tratando de asumir no como un crimen aislado sino como algo que nos afectó a todos.

¿Cómo es que un país pequeño y relativamente pobre y poco importante en la escena internacional como el suyo ha podido dar tan buena literatura y tan excelente cocina?
Bueno, creo que el Perú ha dado extraordinarios poetas más que buenos narradores. José María Eguren y César Vallejo, por ejemplo, son dos poetas de talla Universal. Y eso es inexplicable, como lo es todo en literatura cuando se trata de genios. En cuanto a la cocina, ahí es más fácil entender lo que ocurre: la calidad de los insumos, y su variedad, hace que nuestra comida no tenga pierde. Incluso el peor de los cocineros (por ejemplo, yo) podemos quedar como genios simplemente por la calidad de los alimentos que utilizamos.

Hablando de blogs, usted ha comentado en alguna ocasión que el suyo le ha dado la notoriedad y la difusión que no había conseguido ni con la televisión ¿A qué se debe?
No lo sé. Quizá el lenguaje televisivo, cada vez más plano y chato y menos interactivo, no sirve para transmitir la pasión literaria como sí sirve el mundo del internet.

Cuando no le renovaron el contrato en la televisión pública peruana para que siguiera con el programa 'Vano Oficio' usted aseguró en una entrevista que se puede ver en Youtube que "la gente piensa que los programas culturales son para elites y que el arte está muerto" y que habría sido mejor si hubiese llevado a su programa a gente como Boris Izaguirre y no a escritores como Juan José Millás ¿No hay lugar para la literatura entre el gran público?
Donde no hay lugar es en la cabeza de los gerentes de TV, muchos de ellos analfabetos funcionales, incapaces de aceptar que no todo debe ser un show en TV y que una conversación interesante con un escritor puede valer la pena aunque no hayan sorteos, desnudos y golpes de la ex-amante en mitad del set.

¿Hay vida más allá de Vargas Llosa y Bryce Echenique?
Mucha vida.

¿Qué queda de la 'famosa vanidad de Iván Thays'?
Me queda un terno blanco de lino, que me compré exclusivamente para una conferencia en la última Miami Book Fair y para luego enrumbar a Aventura Mall y comprarme la nueva MacBook. Ahora el traje está colgado en mi ropero, pero no canten victoria que lo puedo desempolvar en cualquier momento.

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Fogel siempre al día

Relectura de Loriga. Fuente: boomerang

Jean Francoise Fogel, del colectivo Boomeran(g), sin duda maneja el lenguaje-blog (si acaso existe eso) mejor que ningún otro en castellano. Su blog debería ser modelo obligatorio para dictar clases de cómo usar blogger, luego de elegir el template y el tipo de letra. Siempre alerta, siempre al día. Me encanta, por ejemplo, en uno de sus últimos post, la forma como une la relectura de una vieja novela de Ray Loriga (Lo peor de todo editada por Alfaguara) con noticias literarias últimas:

De cierta manera esta novela de 1992, que ha sido editada nuevamente en España, es un punto intermedio entre la idea del arte como punto más alto de la expresión humana y la idea que cada uno de nosotros tiene algo qué decir que puede ser útil a todos. Para poner las cosas bien claras, es una novela que se ubica entre la voluntad de esperar algo que no llega, como una novela digna para premio Tusquets (declarado desierto por segunda vez consecutiva) y un sitio-enciclopedia como Wikipedia basado en la idea de que todos tenemos un conocimiento, tal como lo explica Alberto Fuguet al entrevistar al creador de este sitio. En la época de la redes sociales, es decir, en la época del ruido total, me parece que el jurado del premio Tusquets tiene mucho valor. Pero la novela de Loriga nos recuerda también que se puede encontrar gracia en lo peor de todo.

Por si acaso, la entrevista de Alberto Fuguet al creador de wikipedia está en este enlace.

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Paolo Giordano en Guadalajara

Paolo Giordano. Fuente: wikipedia

En un post anterior, mencioné la presencia de Paolo Giordano en la FIL Guadalajara como parte de la delegación italiana. En julio de este año, el jovencísimo escritor de 25 años, licenciado en física, ganó el premio Strega con su primera novela La solitude dei numeri primi. Esto dice la nota de prensa:

El escritor Paolo Giordano ha ganado con su novela "La solitudine dei numeri primi" (La soledad de los números primos) la 62 edición del premio Strega de literatura, uno de los más prestigiosos de Italia. El galardón fue entregado durante una ceremonia en Roma, y en las votaciones el segundo clasificado fue Ermanno Rea con su obra "Napoli Ferrovia" (Nápoles Ferrocarril). Giordano, turinés de 25 años y licenciado en física, se mostró contento de haber ganado el premio con su primera novela, pero también de que "lo haya ganado un joven como yo"."La solitude dei numeri primi" cuenta la historia dolorosa de Alicia y Mattia cuyas vidas acaban encontrándose, novela surgida de "las sugestiones iniciales llegadas de historias de amigos, personas cercanas, que luego he hecho evolucionar", explicó Giordano.El joven autor dijo que la física le ha servido en su obra, que ha usado la matemática "como una cuenca metafórica y como método: el método matemático permite ser riguroso, serio, veloz, constante".

Así que los que están dando vueltas por la FIL Guadalajara y no saben qué hacer (en especial las decenas de escolares con faldita corta y las medias altas que abundan por los pasillos de la FIL, según recuerdo nabokovnianamente), pueden darse una vuelta y escuchar qué tiene que decir este jovencísimo autor que ha despegado tan temprano.

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¿Precedente?

El poeta de Granada Luis García Montero. Fuente: adn.es

Ojo con esta noticia que podría sentar un precedente tan importante como Magaly Medina en la cárcel. Si se aplicase a los blogs basura (con o sin nombre propio del administrador) yo podría ganar algunos dólares extra con tantos inusltos e infamias y cumplir el capricho de irme a bailar salsa en Barranquilla este Año Nuevo. Ojalá. Dice la nota en ADN.es: "García Montero no recurre la sentencia que lo condena por injurias".

El poeta y profesor de la Universidad de Granada Luis García Montero ha decidido no recurrir la sentencia que lo condena al pago de una multa de 1.800 euros y a que indemnice con 3.000 euros a su compañero de departamento José Antonio Fortes por un delito de injurias graves con publicidad. La sentencia se hará firme tras agotarse hoy el plazo para recurrirla sin que García Montero haya tomado ninguna iniciativa en este sentido, según ha informado el abogado del poeta. Fortes denunció al escritor por injurias tras un enfrentamiento verbal y la publicación de un artículo de opinión en el diario El País en el que García Montero se refería a él con expresiones como "perturbado" o "tonto indecente". Sin embargo, otro grupo de intelectuales redactó un manifiesto sobre el trato injusto que se había hecho de este tema en los medios de comunicación y en el que aseguran queel profesor de la Universidad de Granada "no es un 'oscuro profesor revisionista' ni ha llamado a Lorca 'fascista' ni, desde luego, ha justificado su asesinato porque fuera un 'maricón'.

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Lo otro de Grossman

Vasili Grossman. Ilustración: Sabat/ el pais uruguay

Cuando estaba en Barcelona, en todos los escaparates veía la novela de Vasili Grossmann, Todo fluye, editada por Galaxia Gutenberg con el fin de aprovechar el envión exitoso de su anterior re-descubrimiento, la genial Vida y destino. Pero había algo en ese tomo que no me convencía y no lo compré. Leyendo la fría reseña de Rafael Narbona en "El Cultural" descubro que mi decisión fue correcta. Un milagro no se repite dos veces.

Si Vida y destino es un poema sinfónico con la altura de los grandes clásicos, Todo fluye es una pieza de cámara que anticipa las transformaciones experimentadas por la novela en las últimas décadas. Lo narrativo y lo especulativo, lo lírico y lo periodístico, la introspección y el testimonio, convergen en un difuso espacio creativo que posibilita la comprensión y la empatía, el conocimiento racional y la intuición poética. (...) Hay cierta desproporción en Todo fluye. Hacia el final, los personajes desaparecen y Grossman cede todo el protagonismo al análisis político. Sin embargo, rescata a Grigórevich para mostrar que el fracaso es la única alternativa digna en una sociedad superpuesta al Gulag. La deportación y el genocidio son el verdadero rostro de la utopía bolchevique. Sería una frivolidad asimilar la economía de mercado a la tiranía del socialismo real, pero es inevitable contemplar la oficina de El apartamento (Billy Wilder, 1960) y no advertir la profunda inhumanidad del capitalismo. Iván Grigórevich no ignora que ha pasado por la vida sin dejar nada perdurable, pero al menos ha conservado hasta el final el escepticismo del hombre libre, siempre reacio a las promesas de falsos paraísos.

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¿Shakespeare ciego?

William Shakespeare con lentes a lo Ray Charles. Fuente: video shakespeare

Muchos escritores ciegos han pasado a la posteridad, asociando su nombre a la ceguera, como Homero, John Milton o Jorge Luis Borges (y más reciéntemente, Ernesto Sábato). Pero en una investigación del británico Rick Thomas se pretende sumar a esa lista de ciegos ilustres a William Shakespeare quien, según Thomas, se pasó sin escribir los tres últimos años a causa de su ceguera. Pero lo más dramático del tema es la razón por la cual Shakespeare se habría quedado ciego: por escribir tanto y hasta muy tarde a la luz de las velas y para demostrar su teoría, el investigador, todo un Daniel Alcides Carrión literario, decidió probarlo con su propia vista:

El dramaturgo inglés William Shakespeare (1564-1616) abandonó Londres y dejó de escribir tres años antes de su muerte "porque quedó ciego", según el investigador británico Rick Thomas. Shakespeare quedó ciego a consecuencia de haber pasado años escribiendo a la luz de las velas, destacó el experto en historia teatral y dramaturgo. Thomas acaba de publicar una obra teatral titulada "For All Time", sobre por qué el autor de "Romeo y Julieta", "Hamlet" y "Otelo" abandonó Londres en 1613 para trasladarse a Stratford-upon-Avon, al noroeste de la capital. Ese traslado ha generado muchas incógnitas entre los estudiosos de Shakespeare. Thomas dijo haber llegado a la conclusión de la ceguera a partir de su propia experiencia personal. "Con las condiciones en las que Shakespeare trabajaba, su visión se habría deteriorado mucho más rápido", destacó el experto a la radio 4 de la BBC. El investigador fue comisionado para escribir "For All Time" por el The Theatre By the Lake en Kendal, para su temporada de verano (boreal) del próximo año. "Comencé esta obra pensando cómo Shakespeare habría pasado su día de trabajo. Habría ensayado en la mañana, actuado en la tarde y escrito sus obras por la noche. Durante seis meses al año esto ocurrió a la luz de las velas", agregó. "Si se piensa en esos términos, debió ser imposible para él haber llegado a los 48 años con la vista intacta", continuó Thomas (...) Por su parte, Stanley Wells, presidente del Shakespeare Birthplace Trust, declaró que la teoría de la ceguera "es interesante", aunque afirmó que el dramaturgo pudo haber dejado Londres "tras quedar muy afectado por el incendio del (teatro) Globo en 1613".

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Hipopótamos beatnicks

William Burroughs (izquierda) charla con Jack Kerouac. Fuente: el país

Escribir un libro a cuatro manos, digamos, siempre es complejo. Y más si los autores son dos tan distintos -pese a ser parte de la mismoa generación- como Jack Kerouac y William Burroughs. Sin embargo, en 1945 ambos se embarcaron en un proyecto titulado And the hippos were boiled in their tanks ("Y los hipopótamos hirvieron en sus tanques") con el fin de ganar unas pesetas. El libro será editado nuevamente, como curiosidad, en Inglaterra:

Tal como ocurre con las obras mediocres creadas para ganar dinero nada más, And the hippos were boiled in their tanks (Y los hipopótamos hirvieron en sus tanques), una colaboración entre Jack Kerouac y William Burroughs, no es gran cosa. De todas maneras, si le importa alguno de estos dos maestros de la Generación Beat, no veo por qué no puede gustarle. De todos modos, la novela a punto de ser editada en Reino Unido por Penguin Classics impactará más por la ligazón entre ficción y realidad que por su valor literario. Fue escrita en 1945 por los dos amigos, en capítulos más o menos alternados -varios años antes de sus respectivas primeras novelas y más de una década antes de On the road (En el camino) de Kerouac (1957) y Naked lunch (El almuerzo desnudo) de Burroughs (1959), que los hicieron famoso. Los acontecimientos sin meta aparente conducen a un retorcido asesinato basado en un crimen real que tuvo lugar en el círculo de los jóvenes el año previo. Un epílogo de James Grauerholz, el albacea literario de Burroughs, aporta el background. Burroughs observó después que el libro tenía "un género bastante existencialista, que era el clima que predominaba en la época". Pero a los lectores no familiarizados con las convenciones del genéro les debe parecer más insensible que existencialista.

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Adelanto en Caretas

12.04.2008
Pasajero en trance literario. Foto: Javier Zapata/ Caretas

En el último número de Caretas, particularmente literario (que contiene la noticia del nuevo libro de Edgardo Rivera Martínez editado por Alfaguara; un adelanto del libro que Alberto Fuguet le ha dedicado al colombiano Andrés Caicedo; y un comentario al libro Asesinas editado por Mesa Redonda), apareció hoy un adelanto de mi novela Un lugar llamado Oreja de perro. Dice la bajada de la nota:

Un periodista y su blog, tal es la premisa básica de "Un Lugar llamado Oreja de Perro”, novela con la que Ivan Thays (Lima, 1968) acaba de quedar finalista del Premio Herralde 2008. La novela se sitúa en la golpeada zona de La Mar, Ayacucho, pero los datos sobre el lugar, lugares y personajes son ficticios. El narrador y protagonista, periodista comisionado a cubrir la zona, intenta escribir una carta en medio de una coyuntura política marcada por la simbología de la pacificación y el asistencialismo social. Pero en Oreja de Perro se encuentra con un enigma. Y con la sensación que le toca a él resolverlo.

Las extraordinaria foto es de Javier Zapata, quien interpretó así el primer capítulo de la novela (un periodista que viaja a Ayacucho con moleskine al ristre, obviamente). En Caretas además se dan dos datos: primero, que la presentación es el 11 de diciembre (fecha más que probable, pero ya les daré el dato exactamente) y segundo, que la novela tiene un blog que está actualmente en construcción, pero espero actualizarlo pronto.

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Presentación de Francisco Ángeles

Carátula de la novela. Fuente: puenteaéreo

Por el blog "Puente Aéreo" de Gustavo Faverón me entero que hoy se presenta la novela de Francisco Ángeles -administrador y entrevistador del blog Porta9- que tiene un título estupendo: La línea en medio del cielo. La edición es de Revuelta editores y la presentación será en la Feria del Libro Ricardo Palma, a las a las 8 pm, y estará acompañado por Fernando Ampuero y Jeremías Gamboa. Gustavo coloca además un adelanto de la novela, una pequeña bocatta más que apetecible, donde aparece un personaje llamado Zeta (¿no será el Zeta que aparece siempre en este blog comentando, no? YConfieso que yo pensé siempre que el seudónimo del infalible comentarista era un guiño al personaje más simpático, pienso, de mi novela El viaje interior; pero ahora pienso que quizá sea más bien un personaje de otra novela) Dejó aquí un fragmento del fragmento y le envío un abrazo a Francisco (lamentablemente, no podré asistir porque tengo que una presentación de la oficina a la misma hora, pero me hubiera gustado estar ahí):

(....) Y entonces el momento del relato y la comprobación de que todo siempre puede ser todavía más complejo. ¿Cuánto de lo que ella decía tendría que creerle? Cuando conocí a Zeta, dijo Virginia, percibí de inmediato que era una de esas personas con las que uno sabe que algo va a pasar. Sólo es cuestión de tiempo y de cierta curiosidad llegar a saberlo. Y Zeta terminó siendo mi amante, por supuesto. Pero no por mucho tiempo. A los dos o tres meses, él se aburrió de mí o yo me aburrí de él, no lo recuerdo bien. Como amantes, quiero decir, porque el vínculo ya había quedado establecido. Y por eso seguí interesada en todo lo que él hacía. No por amor, ni siquiera por deseo, sino porque en el tiempo en que fue mi amante él me contaba cosas. Y después él me aburrió, pero sus cosas siguieron interesándome. Por eso me junto con sus amigos y escucho sus conversaciones. A veces me parece que son niños que no saben bien en qué se están metiendo, pero yo a Zeta lo conozco y sé que no debo pensar así. Era una situación un poco rara, íbamos al zoológico, habían llegado unos hipopótamos de África y era increíble cómo se entusiasmaba él con esos animales. Los miraba y les tomaba fotos y empezaba a decir cosas un poco extrañas sobre lo increíble que debía ser para ellos haber cruzado un océano en barco y de pronto despertar en otro clima, en otro ambiente, en un escenario distinto. Yo no le hacía mucho caso, pero él parecía realmente interesado en descubrir en qué momento los animales ya habrían olvidado su pasado y sería para ellos como si siempre hubieran estado ahí. Íbamos al zoológico una vez por semana, sólo para ver a los hipopótamos, y en esas ocasiones se me daba por pensar que era un niño un poco apartado del mundo, que todo eso de la política, todos esos planes un poco oscuros en los que yo veía que se iba involucrando, eran sólo un juego. Pero sé que no es verdad. Zeta tiene sus matices, yo lo conozco bien. él sabe en lo que anda. La que no lo sabe soy yo.

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Joao Gilberto Noll entrevistado

Joao Gilberto Noll. Fuente: Clarín

La novela Lord me fascinó tremendamente. La novela Bandoleros me gustó, sin demasiado entusiasmo. Conseguí en agosto la última novela suya traducida por Adriana Hidalgo, Harmada, pero aún no me atrevo a leerla. Espero un buen momento porque será una lectura definitiva para ver si Joao Gilberto Noll es uno de mis escritores (como diría willy schavelzon, que ya me caló muy bien). En la revista Ñ de Clarín lo entrevistan calificándolo como "una de las voces más originales de la narrativa brasileña" y comparándolo con Beckett en su proyecto de llevar "su sintaxis hasta el límite, hasta llegar a rozar el error". Dice Noll:

Creo que mis libros intentan un cuerpo a cuerpo con nuestra precariedad de expresión. La incursión por la sintaxis va hasta su límite, rozando el error. Es preciso personificar la dificultad inherente a la expresión. Clarice Lispector sufrió mucho esa autoexposición en sus libros. Pero yo lucho para no hacer de los personajes figuras abstractas, sino circunstancias. Mis personajes están insertos en un paisaje concreto. Londres, Boston, Porto Alegre, Río de Janeiro. Pese a esa tangibilidad, mi protagonista, que en cierta forma es siempre el mismo, de un libro a otro, no tiene nombre, vive desfamiliarizado, sin un rostro acabado, extraño, como una aparición eclipsada, casi. Mi protagonista es un hombre que llevo en el pecho y no existe la menor posibilidad de que se disuelva. Es mi único dogma. Existe cierta ética literaria en la preservación de ese ideal imaginario, cultivado dentro o fuera de lo escrito.

También habla de su nueva novela, Acenos e afagos, aún no traducida al castellano:

En mi nueva novela, terminada hace unos meses, llamada Acenos e afagos ("Gestos y caricias"), ese hombre acompaña su propio fin dentro de su sepultura. Apegado a un obstinado residuo de vida, en un empirismo terminal, percibe que todo es cuestión de minutos. Pero su compañero, vivo todavía, improvisa la función del sepulturero. Sepulturero a la inversa. Saca con mucho esfuerzo el ataúd del foso y lo abre para darle un beso a su amante suspendido en la ausencia. ¿Un nuevo Lázaro? No, no se trata de nostalgia de algún ilusionismo del Evangelio. Es otra cosa. Es tal vez lo que se podría considerar la infiltración del ardor en la duración inútil del cuerpo. Al fin y al cabo, soy de una generación para la cual las matrices de la dialéctica eran las fuerzas que terminaban por producir sentido y acción.

Sin embargo, lo más sabio que dice, el verdadero mensaje de la entrevista, es aquel en el que se refiere al tema de lo formal, o más precisamente al lenguaje que uno elige para escribir sus libros. ¿Es a drede un escritor beckettiano?, le preguntan:

Escribo eso que mi organismo está en condiciones de darme. Siendo una somatización, el aspecto formal es el que le da cuerpo a la trama. Poco importa si se elige una forma clásica o vanguardista. Fui ligeramente afásico cuando era chico, el lenguaje siempre me costó. Y traigo esos dramas para componer, junto con otros elementos como el lenguaje de mi trabajo de escritor. Pero la literatura no es producida por la abstracción, como podría ser el caso de un ensayo. Por más que a un escritor le gusten las construcciones abstractas, todo se remite al cuerpo, la unidad humana, lo queramos o no. En este sentido, la literatura fue para mí el hecho histórico de la existencia física y sus derivados, como por ejemplo el aparato psicológico y sus percepciones deformantes, realistas o afeadoras.

Y nada más. Así habla un escritor que sabe lo que hace.

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Bolaño, otra vez en el top Five

10 best books of 2008 covers. Fuente: NYT

El romance entre Roberto Bolaño y el The New York Times sigue viento en popa y no parece tener cuándo acabar. En su lista reducida a The 10 Best Books of 2008, la lista más influyente de la literatura norteamericana, aparece en el honrosísimo cuarto lugar, es decir dentro del Top Five de libros de Ficción, con la novela 2666. Es el único traducido, además, compartiendo honores con monstruos literarios como el fenómeno O´Neill, la nóbel Toni Morrison, la existosa Jhumpa Lahiri y la curiosa celebridad Millhauser. Aquí la lista entera:

DANGEROUS LAUGHTER: Thirteen Stories By Steven Millhauser

A MERCY By Toni Morrison.

NETHERLAND By Joseph O’Neill.

2666 By Roberto Bolaño.

UNACCUSTOMED EARTH By Jhumpa Lahiri.

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Sumalavia entrevistado