MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Fuentes literarias de Ian Curtis

12.21.2008
Ian Curtis. Fuente: plain or pan

Para todos los fans de Joy Division, y en particular de Ian Curtis, les dejo este regalo que me encontré en la revista Ñ: Un comentario sobre la relación de Curtis con la literatura. Era obvio, ¿no? Dice la extensa nota de Jon Savage (guionista de una película sobre Joy Division), traducida de The Guardian:

No se trata de legitimar las letras de Curtis como obra literaria, sino de dejar en claro que en los años 60 y los 70, la cultura pop actuaba como centro de intercambio para la información que estaba literalmente oculta como la esotérica, o era degradada, impopular y estaba por debajo del radar de la literatura. Y existía toda una subcultura y un mercado que sostenían estos intentos de clandestinidad. Joy Division continúa inspirando nuevas generaciones de oyentes, pero sin duda fueron el producto de un tiempo y un lugar. Ian Curtis era un ávido lector que se convirtió en escritor fecundo. En el noroeste de Inglaterra, a mediados de los años setenta, encontró los materiales que necesitaba para escapar, pero sólo para descubrir, como era evidente en muchas de sus lecturas, que escapar era imposible. Como los Doors y The Fall, Joy Division tomó su nombre de un libro. No se inspiraron en Huxley o en Camus, sino en una pieza relacionada con el Holocausto. The House of Dolls de Ka-Tzetnik (su verdadero nombre es Yehiel Feiner) cuenta de zonas en los campos de concentración en las que se forzaba a las mujeres a la esclavitud sexual: no era la División de trabajo forzado (Labour Division) sino la División del placer (Joy Division). En 1978, cuando el grupo adopta el nombre, la novela había vendido millones de copias en edición rústica. Desde principios hasta mediados de la década del setenta, fue la época dorada de las publicaciones en rústica, fueran buenas o malas. Aparte de Penguin, con su fuerte línea de ciencia-ficción, que incluía autores como Philip K. Dick, Olaf Stapledon y J. G. Ballard, estaba Picador, Pan, Mayflower y Paladin, este último con una amplia lista que incluía a Jeff Nuttall y Timothy Leary. Con sólo 50 peniques, cuando un disco LP costaba 3,25 libras, estos libros estaban al alcance de los jóvenes. (...) Joy Division muy rara vez daba una entrevista. En enero de 1980, sin embargo, le dieron una audiencia al joven escritor y cantante Alan Hempsall. Esta sería la única vez que Curtis habló de sus lecturas. Mencionó Naked Lunch y The Wild Boys como dos de sus libros favoritos. Curtis comenzó escribir en serio durante 1977 cuando él y su esposa Deborah se mudaron a Barton Street en Macclesfield, al sur de Manchester. En sus memorias Touching from a Distance, Deborah Curtis recuerda que "la mayoría de las noches Ian se encerraba a escribir en el cuarto azul, interrumpiendo solamente para beber una taza de café entre las volutas de humo de un Marlboro. No me importaba la situación: lo encarábamos como un proyecto, algo que debía hacerse". (...) Como muchos jóvenes, los sentimientos de Curtis oscilaban entre la omnipotencia y la protesta, esto se reflejaba en sus letras. La sensación de luchar en vano, tal vez, contra un sistema laberíntico es un tema recurrente en Kafka, Gogol y Burroughs, entre otros. Es fácil seguir una línea temática entre los agentes de control en El Castillo de Kafka y las teorías del control en Burroughs, o en el fatalismo de los rusos del siglo XIX a la ciencia-ficción de posguerra. (...) No es difícil darse cuenta cómo Curtis se identificó con el funcionario público, el héroe de Memorias del subsuelo de Dostoievski con su desdén nihilista por el "hormiguero humano": Nacimos muertos. El problema con la música rock es la idea de autenticidad, requiere que el cantante actúe, caracterice las letras y el estado de ánimo. En la medida que Joy Division despegaba, él quedó atrapado en sus propias letras. Curtis escribe para Atrocity Exhibition: "para divertirse miran como se retuerce su cuerpo/ Detrás de sus ojos dice 'todavía existo'". Aunque se refiere a la novela de Ballard, el clima de la canción es más parecido a El Lobo Estepario de Hermann Hesse. En 1980, cuando Alan Hempsall le preguntó al respecto, Curtis dijo que había escrito la canción mucho antes de leer el libro. "Sólo vi el título y me pareció que encajaba con las ideas de la letra".

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Belén Gopegui publica

9.16.2007
Belén Gopegui en carátula de El Mundo. Fuente: El Cultural

Debo reconocer que Belen Gopegui es una escritora que nunca cuajó para mí. A pesar de las estupendas recomendaciones que me han hecho sobre su obra (el más entusiasta, Fernando Iwasaki) y de la excelente crítica que ha tenido casi siempre, no puedo con ella. No tiene nada que ver con su carácter arrebatado, que más bien me da curiosidad, o con su postura política (desconocía su pro-castrismo, por ejemplo) sino con sus libros que me parecen, ¿qué palabra usar?, innecesarios, de laboratorio, programados, incapaz de romper el molde y meterse en terrenos pantanosos (de los que muchas veces no se sale bien parado, pero vale la pena la experiencia para los lectores). Ahora Belen Gopegui acaba de publicar con Anagrama un nuevo libro El padre de Blancanieves y en "El Mundo" le hacen una reseña (en la que concluyen que esta novela es "una obra seria e importante que debe leerse porque, además de resultar amena por el interés de la trama que la alimenta, urge a reflexionar sobre la realidad", y sé de inmediato que el reseñista ha logrado confirmarme la idea de que no leeré ni la contratapa) y una entrevista.

Dice Gopegui: "“Estoy cansado del estar cansado, entre plumas ligeras sagazmente”, Cernuda. La novela nace de ahí. A lo largo del tiempo y en especial después de mi novela anterior he estado en contacto con personas y colectivos que piensan que siempre se puede actuar, hacer algo con los nudos en la garganta. He querido escribir desde ellos. Si el arte sólo critica, si sólo se ocupa de desvelar, ya sea directa o irónicamente, si renuncia a la afirmación y a proponer alternativas, no es lucha sino lamento. Busco una novela capaz de afirmar, en el sentido de hacer que algunas cosas queden bien apoyadas (...) La novela dramatiza el diálogo entre el socialdemócrata que todos llevamos dentro y varios militantes revolucionarios de hoy, con edades en torno a los 25 años. El mayor problema era representarles, dado que apenas tienen presencia en las visiones dominantes, prensa, televisión, conversaciones. Además, en la vida real, en España, no son muchísimos, aunque ocupen más espacio del que les concede el imaginario. Decidí entonces acudir a un ser colectivo que habla, como los Bancos o los clubes de fútbol, un ser que de algún modo abarca ese todo que es más que la suma de las partes y contiene una promesa y un pacto de libertad."

También dice Gopegui -y me da un respingo de angustia y roche ajeno al leer la frase-: "Me gustaría parecerme a un Dostoievsky de este siglo, con su misma fiebre, pero menos desesperación".

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Hoy en Vano Oficio

7.26.2007
Dostoievski en un acudro pintado, ni más ni menos, que por Ernesto Sábato. Fuente: revista casa del tiempo

Hoy en "Vano Oficio" leeremos juntos a un autor imprescindible del siglo XIX, diga lo que diga Vladímir Nabokov (quien no lo consideraba un escritor sino un "místico", con toda la ironía que quieran ponerle a esa frase), con quien me he reconciliado desde hace tan sólo un par de años: Fiodor Dostoievski y su novela Crimen y Castigo. Los invitados son el psicólogo Mario Zolezzi, el criminólogo y teólogo (¿había un invitado más perfecto para leer esta novela?) José Luis Pérez Guadalupe, y dos jóvenes autores peruanos de estirpe dostoievskiana: Max Palacios y Gabriel Rimachi.

Hoy a las 3:00 pm, ahorita nomás, pueden ver la repetición de este programa por Canal / TV Perú.

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Censura polaca

6.04.2007
Witold Gobrowicz será censurado de textos escolares polacos por ser "muy erótico". Fuente: zwoje.

Por decisión del ministro de Educación (es un decir) y viceprimer ministro del Gobierno polaco, Roman Giertych, pretende quitar de los libros de textos escolares a autores como Goethe, Dostoievski, Conrad, Gombrowicz y Kafka y cambiarlos por escritores que estimulen el nacionalismo y el espíritu religioso, como Papa Juan Pablo II y el escritor Nobel Henryk Sienkewicz. El proyecto, desde luego, ha ganado el rechazo unánime de estudiantes e intelectuales de ese país.

En declaraciones a un diario polaco dijo: “Quiero que se sepa que los cambios han sido propuestos por los propios maestros en consultas celebradas entre ellos mismos y que por el momento se trata sólo de un proyecto”.

El ministro, además, es un homofóbico rabioso que calificó recientemente a los homosexuales “pederastas asquerosos” y ha pedido que se prohíban las propagandas de tema homosexual o que favorezcan al aborto.

Por otra parte, la Asociación de Amigos de la Obra de Henryk Sienkiewicz han pedido que, dada la calidad de los autores vetados, se vete también la obra de Sienkiewicz.

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