MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Tándems literarios

6.10.2009
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Fuente: letraslibres

No debe ser fácil escribir en colaboración, pero se puede y a veces el resultado es notable (como en el winning eleven, donde mi tándem y yo somos imbatibles). Gracias al libro Escribir en colaboración (Beatriz Viterbo), al suplemento de "La Nación" ADN se le ocurrió comentar algunas de esas colaboraciones. Aquí les dejo tres de las más notables citadas en el artículo:

Flaubert/ Du Camp
Un esteta como Gustave Flaubert, orfebre maniático de la "palabra justa", dio forma, junto con su amigo de juventud Maxime Du Camp, a Par les champs et par les grèves. El libro, que buscaba describir un viaje por Bretaña, contiene capítulos intercalados de cada uno de los compañeros. Como explican Lafon y Peeters, con su titubeo entre las personas del singular y del plural, la obra es una fuente reveladora de lo que la escritura de a dos pone en juego. Flaubert y Du Camp tienen ritmos diferentes: el primero, en particular, es incapaz de escribir improvisando, sobre la marcha, como era la idea original. "El viaje a Bretaña -subrayan L&F- le permite experimentar los límites de la colaboración como una etapa a superar, a olvidar, para volverse poco a poco él mismo." Flaubert, en efecto, no reincidiría, pero tienta leer Bouvard y Pécuchet, su novela póstuma, como una reducción al absurdo de los proyectos conjuntos y, también, como la nostalgia del escritor solitario que, solo, enfrenta la tortura de la "salmuera": ese momento en que, desgastado, se arroja sobre el sofá invadido por la acedia.

Conrad/ Madox Ford
Otra colaboración clave de las letras inglesas, que terminó amargamente, fue la que llevaron adelante Joseph Conrad y Ford Madox Ford. El segundo, que todavía utilizaba su nombre original, Ford Madox Hueffer, tenía poco más de veinte años, pero ya había publicado varios libros. Conrad, por su parte, había pasado los cuarenta y se encontraba atascado en la escritura de Lord Jim. Los presentaron en 1898 con el deliberado fin de que colaboraran. El novelista de origen polaco, que no era aún el autor consagrado que sería más tarde, se encontraba ahogado por problemas financieros y diversos plazos de entrega; Ford, que disponía de cierto capital personal, aceptó con entusiasmo la posibilidad de trabajar juntos. De esa colaboración saldrían tres novelas: Los herederos (1901), Romance (1903) y La naturaleza de un crimen (1909). Ninguna puede ser considerada una obra maestra, pero en esta alianza tal vez los resultados visibles no sean lo más importante. Es hoy sabido que Ford escribió al menos uno de los capítulos de Nostromo (la gran novela que Conrad sitúo en un país latinoamericano imaginario: Costaguana) y que acopió la información sobre grupos anarquistas para El agente secreto. No hay que ser muy imaginativo para suponer que en esas discusiones se fueron moldeando algunas de las técnicas narrativas que modificarían la literatura durante el siglo XX. Los narradores poco confiables de El gran soldado (Ford) o las ficciones que tienen como vocero a Marlow, como El corazón de las tinieblas (Conrad), pueden haber germinado en esos encuentros. El mayor de los dos, concluida la relación, solía referirse a su colega de manera despectiva y el grafómano Ford, que no le temía a la fabulación, contó en Conrad: un recuerdo personal su versión de los hechos en la que coinciden la admiración y la queja: "En nuestras miles de conversaciones a través de los años sólo hubo dos temas por los que peleamos: sobre el verdadero gusto del azafrán y sobre si es posible distinguir una oveja de otra".

Borges/ Bioy
Tal vez el caso de colaboración literaria más feliz -también el más productivo- haya sido el de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares. Como si quisieran refrendar el destino simbiótico de aquel montaje de Gisèle Freund que sobreponía el rostro de los dos y daba como resultado un tal "Biorges", los escritores argentinos consolidaron un vínculo de más de cuatro décadas de escritura en común. El Golem que construyeron entre ambos fue el imaginario Honorio Bustos Domecq. Bajo su firma, publicaron los desopilantes relatos protagoni ados por un émulo deductivo del Padre Brown, que resuelve los casos tras las rejas: Seis problemas para don Isidro Parodi (1942) y Dos fantasías memorables (1946). Años después, ya reestablecida la firma de los dos, sumaron las Crónicas de Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977). A esas invenciones irrepetibles, les sumaron Un modelo para la muerte (1964), firmada como B. Suárez Lynch, y, con sus apellidos, varios guiones cinematográficos (Los orilleros, El paraíso de los creyentes, y los que escribieron alentados por Hugo Santiago: Invasión y Les autres). También desplegaron una inagotable actividad editorial que incluyó la edición de antologías y traducciones. Si algo crearon Borges y Bioy, al calor de gozosas jornadas de complicidad, fue la proeza de un estilo excesivo, furiosamente satírico, que parece desmarcarse de sus obras privadas. Lafon/Peeters describen las reglas que dominaban esta escritura en la que Bioy era la mano que guiaba la pluma: "Oralidad libre y triunfante, propuestas alternadas, exigencia mutua, permanente derecho de veto, favorecido por una amistad sin nubes, y un "abandono simultáneo de todo ego", prioridad dada al juego y al placer, risa irreprimible".
Borges, el libro póstumo extraído del diario de Bioy, es un magnífico reservorio para indagar los alcances insospechados de esta colaboración. Algunos de esos ejemplos son risueños. En una entrada de 1981, Bioy le menciona que en la versión al italiano de la Antología de la literatura fantástica (de la que también participó Silvina Ocampo) los traductores acudieron a las fuentes originales de los relatos, no a sus versiones: "Nos jorobaron -sugiere Bioy-. No podemos protestar". Por si quedaba alguna duda de que se refieren a las veladas reescrituras de los cuentos Borges remata: "No debieron elegir un libro de autores que se distinguen por sus transcripciones y citas infieles. Por misquotations".

Etiquetas: , , , , , ,

El suspenso de Conrad

7.04.2008
Joseph Conrad. Fuente: Corbis/ the guardian

La novela inacabada de Jospeh Conrad, Suspense, será editada en España por la ediorial Funambulista. Se trata de una historia que ocurre en Génova en el siglo XIX, con Napoleón encarcelado en la isla de Elena. Dice "El País":

Su protagonista es Cosmo Latham, un joven inglés que viaja a Génova mientras Napoleón está exiliado en la isla de Elba. Allí, Latham se ve inmerso en un ambiente perturbador de conspiadores, diplomáticos y espías que gravitan en torno a la presencia fantasmagórica del emperador recluido. Además, allí encontrará el amor en la figura de madame de Montevesso, una joven aristocrática liberal casada con un militar sin escrúpulos. En esta novela, que Conrad creía que sería uno de sus mayores logros, el escritor muestra la maestría de su oficio, la precisión y la riqueza de escritura de una obra que hubiese podido ser maestra si la muerte repentina no le hubiese impedido acabarla.

Como se sabe, Jospeh Conrad murió en 1924.

Etiquetas: , , , ,

Libros para regalar

12.13.2007
Ilustración de Ajubel. Fuente: elmundo

El suplemento El Cultural de El Mundo ha decidido adelantar la lista de libros como probables regalos navideños. Ya que este año no podré hacer mi lista de recomendados en Vano Oficio, les dejo la que elaboran en El Cultural. Hay varias ediciones de lujo, algunas ilustradas y antologías. Yo sacaría algunos y pondría otros. Nada es perfecto. Atención con el libro de Conrad traducido por Sergio Pitol: dos regalos en uno.

Sonatas
Ramón Del Valle Inclán.
Espasa, 359 Pp. 24 euros.

Los gozos y las sombras
Gonzalo Torrente Ballester.
Alfaguara, 1.215 Pp. 35 euros

Los ensayos
Michael De Montaigne.
Acantilado, 1.728 Pp. 58 euros.

Tumbas
Cees Nooteboom.
Fotos de S. Sassen. Siruela, 243 Pp. 42 euros

Cantar De Mio Cid
Carrogio, 164 Págs. 27 euros

Bartleby, el escribiente
Herman Melville / Ilustr. de Javier Zabala.
Nórdica libros. 79 pp, 25 euros.

Ivanhoe
Walter Scott.
Edhasa. 592 pp. 23’50 e.

Cofre Tintín
Hergé.
Casterman. 24 álbumes. 195 euros

La fuga de Atalanta
Michael Maier.
Atalanta. 300 Pp. 39 E.

Historia de la fealdad
A cargo de Umberto Eco.
Lumen.

La casa del poeta
VV.AA.
La bolsa de pipas. 172 Pp. 20 euros.

Estuche Tolkien
J. R. R. Tolkien. 6 vols.
Minotauro. 119’70 euros.

El parnasillo
Varios autores.
500 títulos. Ed. Simancas

El corazón de las tinieblas
Joseph Conrad.
Galaxia Gutenberg. 160 pp, 29’90 e.

Etiquetas: , , ,

Cueto sobre Conrad

12.12.2007
Joseph Conrad. Fuente: javiermarias.com

Alonso Cueto ha celebrado los 150 años de Joseph Conrad con un artículo en el suplemento mexicano "Confabulario". El "eterno extranjero", el solitario, así lo califica. Un artículo imperdible, lleno de anécdotas, para absoluto disfrute de los que admiramos al escritor polaco (a contrapelo de lo que quisiera nuestro padre Nabokov, el cascarrabias, quien lo menospreciaba).

Dice Alonso: "Aún hoy, quizá Conrad tendría motivos para no sentirse del todo aceptado por los ingleses. No es de extrañar que el 150 aniversario de su nacimiento (el último tres de diciembre) haya pasado casi inadvertido. Una nota del diario The Independent hace notar que el único indicio que queda de la vida de Conrad en Londres (donde vivió durante largas temporadas) es una placa azul en Pimlico, en un edificio donde compartió un cuarto con varios otros huéspedes. Hay otra pequeña placa en Kent, donde vivió con su familia. Con ocasión de este aniversario, la Sociedad Conrad solicitó que el Servicio Postal hiciera un retrato del escritor, pero la petición cayó en saco roto. Y sin embargo, en una ocasión, Conrad le dijo a un amigo inglés, “Soy más inglés que tú, porque yo elegí serlo”. En realidad, Conrad no era un inglés ni un polaco ni un europeo ni un extranjero sino todo aquello junto. Hijo del nacionalista polaco Apollo Korzeniowski, a los cinco años (en 1862) acompaña a su padre y al resto de la familia a una prisión rusa, en Siberia, un castigo por sus actividades políticas. Poco después su madre muere de tuberculosis y cuando Conrad tiene apenas doce años, ve morir a su padre, que es enterrado en Cracovia. Huérfano de padre y madre, al cuidado de su tío Tadeo, en 1874, a los dieciséis años, abandona Polonia para ir a Marsella, donde iniciará su vida en la marina mercante. Para entonces, aunque era un muchacho, su vida había estado tan llena de eventos que tenía la experiencia de un adulto. Al subir al tren que lo exiliaba de Polonia, sintió que “se subía a un sueño”.

La soledad de sus personajes no sólo reproduce la de su vida sino de sus opciones como escritor. En el prólogo a El negro del Narciso , uno de los textos más emocionantes que se han escrito sobre el arte de escribir, Conrad rechaza todas las escuelas y define la escritura como la “tentativa de un espíritu individual para hacer justicia, lo mejor que se pueda, al universo visible”. En este mismo texto afirma que “todo arte debe dirigirse en primer término al universo de los sentidos” y resalta que la primera función de un texto narrativo es “hacer ver” este “fragmento de vida”. Sin embargo, Conrad evidentemente no es un escritor realista. En sus obras, con frecuencia sentimos que entramos en un universo de sueños y de pesadillas. La realidad tangible de estos escenarios funciona como punto de partida para la exploración de una metafísica. Sombras, rumores, visiones borrosas pueblan sus visiones nocturnas. No en balde puso en el inicio de “Un náufrago en las islas”, la frase de Calderón: “La vida es sueño”. En sus cartas, confesaba que le interesaba contestar de alguna manera a la pregunta de qué es lo que hace que los seres humanos continúen con sus vidas, al margen de las leyes morales o de los principios legales. La respuesta, creo, es el apego a la realidad que los hombres comparten. Para Conrad, la realidad era un espacio infinito de exploración, un universo místico, inesperado, lleno de aventuras, capaz de producir la mayor variedad de registros. Ese apego a la aventura, a la exploración y al redescubrimiento de la realidad sostiene a sus héroes. Nunca quiso entender sino ser plenamente consciente de la vida de sus personajes y de la suya propia. La frase de Linda Viola a Nostromo en el final de la novela, lo expresa: “No lo puedo entender. Pero nunca te olvidaré. Nunca.”

Etiquetas: , , , ,

Joseph Conrad, 150

12.04.2007
Joseph Conrad. Fotografía: Hulton Getty. Fuente: the guardian

Ayer, Joseph Conrad hubiera cumplido 150 años. De las muchas notas que he leído al respecto, les dejo una que apareció la semana pasada en El Cultural a cargo de Germán Gullón. También un artículo en The Independent titulado explícitamente: "Conrad, the literary outsider ignored by his adopted country" y un Conrad Quiz en The Guardian. A ver quién hace puntaje perfecto.

Dice la nota: "El corazón de las tinieblas resulta hoy la mejor conocida, en parte por haber inspirado a Francis Ford Coppola la película Apocalyse Now (1979). Posee un ritmo narrativo que nos capta desde la primera línea: “El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil.” Enseguida comienza Marlow a relatar sus recuerdos del viaje al Congo. Iba empleado por una compañía belga que exportaba marfil al continente. Según avanza en el viaje oiremos de Kurtz, el mejor agente de la empresa. Cuando Marlow lo encuentre, el empleado modelo ha sido tragado por la selva, por la barbarie y cruzado la raya de la civilización. Vive enfermo y aterrorizando a los indígenas, movido por los más bajos instintos, como el de hacerse rico y ejercer su omnímodo y arbitrario poder. Este desecho humano ha descendido al infierno. El genial Juan Rulfo seguiría un parecido periplo en Pedro Páramo. Los murmullos de los muertos asaltan al hijo de Páramo en su escenso a los infiernos; a Kurtz es la oscuridad y misterio de la selva.Mientras Marlow cuenta su historia, el narrador apostilla: “enseguida un cambio ocurrió en las aguas [que rodeaban al barco], y la serenidad se hizo menos brillante pero más profunda.” Genial muestra de un estilo que, en una vuelta de prosa, obliga a imaginar la superficie serena y brillante del agua a la caída de la tarde a un agua que oculta los misterios de su oscura profundidad cuando es vista a la luz del crepúsculo. Sólo la prosa de Juan Ramón Jiménez o de Valle-Inclán podría compararse a ésta, pues ofrecen también una representación del mundo valiéndose de una gama de colores extensa, que supera el impresionismo y se acerca al expresionismo. Conrad, según dijeron Juan Benet y Javier Marías, tiene un poder y una fuerza expresiva únicos.

Etiquetas: , , , ,

Corazón de tinieblas

11.03.2007
Corazón de tinieblas. Fuente: ideasfixas2

En una columna de Javier Reverte que publica El País sobre la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas, leo esta acertadísima nota acerca de la traducción del título. Y eso me conduce a la revista Dossier que me envían desde Chile, una estupenda publicación de la Universidad Diego Portales, dedicada en este número a cómo titular libros o artículos y que comentaré más adelante.

Dice Reverte: "El título de la novela se ha publicado en español siempre como El corazón de las tinieblas, pero su título en inglés es simplemente Heart of Darkness, esto es, Corazón de Tinieblas. Traducido así, resulta de una ambigüedad más aproximada al propósito del escritor, pues Conrad funde dos corazones en uno: el de la selva primitiva y el del hombre fascinado por lo abominable. En todo caso, para quienes vivimos la literatura con pasión, El corazón de las tinieblas no es una obra que pueda dejarnos indiferentes. Porque la novela trata de hablar no sólo del alma vesánica de Kurtz, sino de lo que puede esconderse en la de todos nosotros."

Etiquetas: , , , , ,

Censura polaca

6.04.2007
Witold Gobrowicz será censurado de textos escolares polacos por ser "muy erótico". Fuente: zwoje.

Por decisión del ministro de Educación (es un decir) y viceprimer ministro del Gobierno polaco, Roman Giertych, pretende quitar de los libros de textos escolares a autores como Goethe, Dostoievski, Conrad, Gombrowicz y Kafka y cambiarlos por escritores que estimulen el nacionalismo y el espíritu religioso, como Papa Juan Pablo II y el escritor Nobel Henryk Sienkewicz. El proyecto, desde luego, ha ganado el rechazo unánime de estudiantes e intelectuales de ese país.

En declaraciones a un diario polaco dijo: “Quiero que se sepa que los cambios han sido propuestos por los propios maestros en consultas celebradas entre ellos mismos y que por el momento se trata sólo de un proyecto”.

El ministro, además, es un homofóbico rabioso que calificó recientemente a los homosexuales “pederastas asquerosos” y ha pedido que se prohíban las propagandas de tema homosexual o que favorezcan al aborto.

Por otra parte, la Asociación de Amigos de la Obra de Henryk Sienkiewicz han pedido que, dada la calidad de los autores vetados, se vete también la obra de Sienkiewicz.

Etiquetas: , , , , , , ,

Encuesta: Daniel Alarcón

6.03.2007
Daniel Alarcón, narrador norteamericano por voluntad de nuestros lectores. Fuente: Etiqueta Negra

Daniel Alarcón no es peruano. Pero por poquito. Al final de la semana, el resultado arrojó un 52% en contra de su peruanidad y el 48% a favor. A lo largo de la encuesta, de manera increíble, el puntaje permaneció parejo hasta tal punto que en más de una ocasión estuvo 50/50. Pero el fin de semana la opción "no" se terminó despegando y logró un sólido 52%. Y ahora ¿qué hacemos? ¿Le quitamos el pasaporte? ¿Tiene? Lo bueno es que esta encuesta en particular suscitó una buena polémica en el blog "Puente aéreo" donde se pusieron sobre el tapete, apartándose del caso concreto de Daniel, cuestiones sobre la nacionalidad en literatura y el concepto de "escritor universal". Justamente, sobre este último aspecto existe un debate interesante.

El poeta Jorge Frisancho dijo: "Alguien decía más temprano que Conrad, por ejemplo, "ha trascendido" las fronteras de lo nacional y que se le lee en muchos idiomas. OK. Pero, ¿se le leería igual si únicamente hubiera escrito en polaco o ucraniano? Es decir, si no hubiera escrito en inglés, y si su trabajo no hubiera terminado por inscribirse en el sistema literario británico, y si no hubiera pasado a formar parte del canon anglosajón moderno, ¿se le leería igual? Yo creo que no. La literatura y la lengua polacas, como la literatura y la lengua ucranianas, son relativamente marginales a los mecanismos de prestigio europeos, y en buena parte por ello hay muchos menos polacos y ucranianos en el canon "universal"; esta es una realidad política tanto como es una realidad literaria. Imagínense un Conrad que escribiera en Uzbeki, o en alguna otra lengua de las estepas centroasiáticas. ¿Cómo podría "trascender"? ¿Cómo se hubiera hecho "universal"? En el fondo esta es la misma pregunta que me hacía hace un rato, sobre la participación de un escritor en un sistema literario específico, y la relación que esto tiene con su nacionalidad".

Por su parte, Gustavo Faverón dice al respecto: "Eso de llamar "universal" (por oposición a "local" o "nacional") a cualquier cosa que es apreciada más allá de su lugar de origen. No lo entiendo. Mejor dicho, no entiendo la oposición. El jazz de Miles Davis, digamos, o el de Max Roach, son "universales" en el sentido que se le quiere dar aquí. Pero, ¿acaso vamos a olvidarnos por eso de que el jazz es el fruto de una historia específica, entre cuyos elementos clave está la opresión esclavista y la resistencia negra en Estados Unidos? Joseph Conrad escribió las grandes novelas del tardío imperio británico, son novelas históricamente marcadas y específicamente referidas a una coyuntura particular. Son novelas sobre la experiencia colonial imperial desde el lado del opresor. No importa cuán "universales" se las quiera considerar, aún son las novelas más privativamente británicas que quepa imaginar. Novelas que no hubieran podido escribirse a partir de la experiencia peruana o chilena o japonesa o polaca. Por eso es que Conrad es un escritor británico, no simplemente porque un día haya decidido escribir en inglés (un idioma, dicho sea de paso, en el que apenas era capaz de comunicarse oralmente, debido a su terrible acento, según dicen). Yo siempre me he sentido un poco desconcertado de escuchar que cuando un libro es "verdaderamente bueno" trasciende una frontera y se vuelve "universal". No entiendo eso. ¿Quiere decir eso que los libros verdaderamente malos no son capaces de hacerlo? De hecho, ¿no es la globalización inmediata el destino patente de obras como las de Isabel Allende, Paulo Coelho o Dan Brown? (¿O es que "ser universal" y triunfar en todo el universo no significan lo mismo? Y si es así, ¿alguien me quiere aclarar la metafísica detrás de este concepto de "universalidad"?

El tema da para mucho. Esperemos volver pronto a él. Por ahora, sólo nos queda avisarle a Daniel Alarcón que su pasaporte ha sido suspendido.

Etiquetas: , , , , ,