MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Belén Gopegui publica

Belén Gopegui en carátula de El Mundo. Fuente: El Cultural

Debo reconocer que Belen Gopegui es una escritora que nunca cuajó para mí. A pesar de las estupendas recomendaciones que me han hecho sobre su obra (el más entusiasta, Fernando Iwasaki) y de la excelente crítica que ha tenido casi siempre, no puedo con ella. No tiene nada que ver con su carácter arrebatado, que más bien me da curiosidad, o con su postura política (desconocía su pro-castrismo, por ejemplo) sino con sus libros que me parecen, ¿qué palabra usar?, innecesarios, de laboratorio, programados, incapaz de romper el molde y meterse en terrenos pantanosos (de los que muchas veces no se sale bien parado, pero vale la pena la experiencia para los lectores). Ahora Belen Gopegui acaba de publicar con Anagrama un nuevo libro El padre de Blancanieves y en "El Mundo" le hacen una reseña (en la que concluyen que esta novela es "una obra seria e importante que debe leerse porque, además de resultar amena por el interés de la trama que la alimenta, urge a reflexionar sobre la realidad", y sé de inmediato que el reseñista ha logrado confirmarme la idea de que no leeré ni la contratapa) y una entrevista.

Dice Gopegui: "“Estoy cansado del estar cansado, entre plumas ligeras sagazmente”, Cernuda. La novela nace de ahí. A lo largo del tiempo y en especial después de mi novela anterior he estado en contacto con personas y colectivos que piensan que siempre se puede actuar, hacer algo con los nudos en la garganta. He querido escribir desde ellos. Si el arte sólo critica, si sólo se ocupa de desvelar, ya sea directa o irónicamente, si renuncia a la afirmación y a proponer alternativas, no es lucha sino lamento. Busco una novela capaz de afirmar, en el sentido de hacer que algunas cosas queden bien apoyadas (...) La novela dramatiza el diálogo entre el socialdemócrata que todos llevamos dentro y varios militantes revolucionarios de hoy, con edades en torno a los 25 años. El mayor problema era representarles, dado que apenas tienen presencia en las visiones dominantes, prensa, televisión, conversaciones. Además, en la vida real, en España, no son muchísimos, aunque ocupen más espacio del que les concede el imaginario. Decidí entonces acudir a un ser colectivo que habla, como los Bancos o los clubes de fútbol, un ser que de algún modo abarca ese todo que es más que la suma de las partes y contiene una promesa y un pacto de libertad."

También dice Gopegui -y me da un respingo de angustia y roche ajeno al leer la frase-: "Me gustaría parecerme a un Dostoievsky de este siglo, con su misma fiebre, pero menos desesperación".

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3:22 p.m.

Ummm, igual me ocurre a mi. Leí el padre de Blancanieves y puedo asegurar lo que has escrito sobre sus otras novelas que, evidentemente no voy a leer.    



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