MOLESKINE ® LITERARIO

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Saer, Piglia, Villoro, dicotomías


Piglia y Villoro convocan al fantasma del gran Saer. Foto: David Fernández. Fuente: Clarín

Y ya que mencionamos a Juan Villoro, los envío a esta nota aparecida en La Nación de Argentina, en la que se menciona una charla llevada a cabo en la Sala Alfonso Reyes en El Colegio de México. El tema era un libro titulado Entre ficción y reflexión: Juan José Saer y Ricardo Piglia , editado este año por El Colegio de México. La charla reunió a Ricardo Piglia y a Juan Villoro, ni más ni menos, un auténtico lujo, y convocó al fantasma de Juan José Saer. En La Nación transcriben algunos párrafos de la jornada en especial los referidos a Saer y al tema, que es fundamentale en su obra, de la dicotomía entre el regionalismo y el mundo comspolita. Cualquier parecido con una estéril polémica literaria peruana es una atroz y ridícula coincidencia.

Dijo Juan Villoro: "Me interesa en la obra de Saer el tema del regionalismo: el tema del interior, que en sí mismo es una expresión casi metafísica. Buenos Aires está en una orilla, y todo lo demás es el "interior". Incluso en países como México, donde la capital está en el centro, hablamos de alguien que se va "tierra adentro". López Velarde escribe: "Tuve en tierra adentro una novia muy pobre/ ojos inusitados de sulfato de cobre". "Tierra adentro" es, por supuesto, la provincia, del mismo modo que todo lo que no sea la capital es el "interior". La obra de Saer suele ubicarse en un lugar determinado, la famosa "zona", equivalente al condado de Yoknapatawpha, una zona rural. Sin embargo, me parece que su aproximación tiene un sesgo interesantísimo, que es el de asumir el campo como un espacio de la modernidad. Es lo opuesto al pintoresquismo, al regreso costumbrista. El vocabulario imaginativo no es el de un universo rústico. El hecho de que sea un territorio en cierta forma "vacío", sin una historia asentada, un descampado, implica un desafío intelectual, la oportunidad de establecer contacto con un paisaje que es una especie de página en blanco. Me atrae la especificidad moderna del entorno de Saer. No es un sitio aislado: es un sitio alejado, que no es lo mismo, y que depende de la noción de "límite" en un sentido geográfico, porque ahí está el ancho río, pero también en un sentido de lejanía moral: el límite de los acontecimientos. Creo que lo que logra para el espacio también lo logra para el tiempo.

Dijo Saer: "(...) en aquella época existía una polémica que sigue existiendo: había un grupo de escritores del interior del país que aparecían como alternativa frente al monopolio de escritores de Buenos Aires. Había surgido una generación de escritores muy importantes que vivían en el interior, que no tenían conexión con la ciudad de Buenos Aires, y uno de ellos era Daniel Moyano; otro era Saer; otro era un escritor que acaba de morir hace poco tiempo, Juan José Hernández, un gran poeta y cuentista de Tucumán, y estaba también Héctor Tizón. Era como una banda de gente del interior que estaba todo el tiempo peleando contra los "unitarios" de la ciudad de Buenos Aires. Y lo paradójico de la escena es que yo terminé representando a Buenos Aires y todos sus inconvenientes contra Moyano, Saer y Roa Bastos, que era como el Papa en esa reunión. Yo, que nací en Adrogué, un suburbio de Buenos Aires y en ese momento vivía en La Plata, no tenía nada que ver con Buenos Aires, pero inmediatamente empecé a defenderla y a defender su tradición literaria, la tradición "unitaria", en fin... Y así fue como nos hicimos amigos con Saer. Era obvia la importancia que tenía esa literatura que se estaba escribiendo en un lugar lateral respecto a lo que podríamos llamar las circulaciones más visibles de la literatura. Siempre recuerdo esa primera conversación, porque se organizó sobre la base de una polémica durísima entre lo que podría significar esa tradición, que desde luego Saer encarnaba con ironía y con sarcasmo, y yo mismo. Y desde entonces seguí manteniendo esa posición, porque, ya que la había sostenido en público esa vez, empecé a pensar que tenía que imaginar Buenos Aires o, mejor, al Río de la Plata como una zona autónoma, con su propia herencia literaria Esa discusión encerraba una serie de problemas muy interesantes, algunos de los cuales se aludieron aquí: tradiciones regionales, literatura regional, cosmopolitismo, literatura nacional, literatura latinoamericana -porque estaba Roa-, o sea que ahí estaba como concentrada, y les estoy hablando del año 1964. Desde ese momento empezó con Saer una conversación que dura hasta hoy. La conversación es un elemento central en la literatura, porque la literatura está muy ligada al tipo de conversaciones, a discusiones en los bares, a la circulación de relatos. Las amistades entre escritores son complejas, ¿no? Solamente uno puede ser amigo de un escritor si le gusta lo que escribe. "

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2:26 p.m.

Exacto cada uno lee lo que le gusta. Todo ese debate latinoamericano de ‘‘literatura de la capital/ciudad vs. literatura regional/provincial’’ etc. Ya me llegó altamente. Si un escritor regional o de provincias es bueno, pues resaltará y se hará conocido (ejem. Vargas Llosa, Arguedas, Vallejo). Ya estoy cansado de esa actitud de los escritores de provincia (siempre haciéndose las victimas, siempre acomplejados) quejándose de que los medios no les prestan atención, de que la gente no les presta atención. Si nadie los lee es pues por que a nadie le interesa lo que escriben. A mí particularmente no me interesa leer a escritores que solo escriben sobre vacas y campesinos, y poblados, y los patrones que los explotan y toda esa cantaleta tan trillada que es el regionalismo. La literatura regionalista o rural ya tuvo su pico con gente como Rulfo en México, o Arguedas en el Perú, los autores contemporáneos no ofrecen nada nuevo y se quejan de que nadie les hace caso. Son unos acomplejados, siempre haciendose las víctimas y quejándose de discriminación, cuando ellos son los primeros que discriminan a los autores de la capital, los insultan, difaman etc. ( son una mafia, una argolla, etc. etc.) Primero aprendan a escribir o hagan algo nuevo, con un enfoque interesante o novedoso, solo por el hecho de que hayan nacido en provicias nadie les debe nada a ustedes, ni son mejores o peores, ni se les debe prestar especial atención. Ustedes están alucinando si creen que porque alguien es de la capital la tiene más fácil. Acá los escritores inéditos pasan las mismas penurias que ustedes por ser publicados o por recibir atención mediatica.
Basta ya de hacerse las victimas señores, dejénse de complejos y de caretas que la gente de provincias tambien es racista y discrimina a la gente de la ciudad ( incluso peor).
Cada autor escribe sobre lo que le dá la gana, sobre el mundo en el que vive, y si los lectores están mas interesados en historias urbanas o que transcurren en ciudades, con personajes que viven en la modernidad etc. más que en historias regionalistas sobre campesinado o sobre pequeños pueblitos de la sierra entonces échenle la culpa a los lectores y dejen de hincharlas.
Si quieren ser leídos y conocidos, pues lúchenla como todos, escriban enfoques originales y novedosos, muévanse y busquen ustedes mismos apoyo de la prensa y los medios, y marketéense bien, como cualquier otro escritor, aca en el Perú a nadie le regalan nada por el simple hecho de ser limeño como ustedes se imaginan. Y dejen de escribir cosas tan aburridas.    



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