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MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Babelia, Radar libros, Obrero Digital, El Peruano: últimas reseñas de Un lugar llamado Oreja de perro

2.27.2009
Reseña en El Obrero Digital. Fuente: moleskine

A veces cuando un ave de malagüero canta, las cosas resultan totalmente a la inversa. Un anónimo me advirtió que iba a tener que llorar cuando a mi novela la hundiesen en "Babelia". Y ese mismo fin de semana, salió en el suplemento una reseña muy positiva ni más ni menos que de J. Ernesto Ayala Dip, un hombre culto y gran conocedor de la litertura latinoamericana y española. Apareció el 24 de enero del 2009, en la página 13 del suplemento, además, como para terminar de creer en supersticiones y las "maldiciones" anónimas:

Con Un lugar llamado Oreja de perro el escritor Iván Thays (Lima, 1968) demuestra lo difícil que resulta soldar en una misma novela peripecia colectiva y peripecia individual, accidente histórico y reflexión existencial, indignación civil y dolor intransferible. Operación compleja en la que muchas veces la pulsión subjetiva contamina el dibujo del contexto hasta convertirlo en un simple e inoperante fondo sin vida y sin sentido. El finalista del Herralde de Novela tenía ante sí dos desafíos: la construcción de una voz narradora que estuviese a la altura de la materia individual que tiene que trasladarnos y el diseño de un escenario político social lleno no sólo de las certezas que nos conmueven sino también de las incógnitas que nos podrían inquietar. Estamos en el presente del Perú, entre el final del Gobierno de Toledo y el nuevo de Alan García. En un pueblo andino remoto, el terrorismo de Sendero Luminoso ha hecho estragos humanos en los años ochenta. Ese pueblo, Oreja de perro, celebra la llegada del presidente probablemente demagógica cuando se necesitan los votos. Hasta ahí es enviado el narrador de esta novela para cubrir la información del evento para la revista para la que trabaja. Antes había sido un famoso presentador de televisión. Pero sucede que el periodista arrastra una tragedia personal. Ha perdido a su hijo Paulo, de cuatro años, y su mujer, Mónica, acaba de abandonarlo. Mientras cubre la información conoce a otras personas, entre mujeres y hombres, todos ellos seres que le exigen compromisos, entre personales y políticos, y ante los cuales el narrador sólo puede silenciosamente ofrecer su particular vía crucis. La pérdida del hijo (que Thays ya había tratado en La disciplina de la vanidad, 2000, con el mismo nombre pero entonces de 13 años) es un asunto triste que el autor peruano registra con una envidiable delicadeza. La huida hacia la sensualidad más inmediatista del protagonista; el duelo, no solo de lo que perdió sino también de lo que está a punto de perder; la violencia sorda que lo rodea, son controlados y plasmados con una eficacia artística rayando la perfección.

Entonces, para un comentarista chileno mi lenguaje es deficiente mientras que para Ayala-Dip este tiene una "eficacia artística rayana en la perfección". Opiniones divididas, que le dicen. Por ejemplo, en el suplemento El Obrero Digital apareció el fin de semana pasado una reseña que es lo que, supongo, todo finalista de un premio (y más uno como el Herralde) quiere leer. Se titula "Segundo primer premio":

El escritor limeño, venerado por prestigiosos compatriotas y literatos como Mario Vargas Llosa y Alonso Cueto, ha construido una novela monumental que ha sido merecedora finalista del Herralde de novela. Solo la rotundidad literaria del mexicano Daniel Sada se impuso a esta excelente obra que lleva camino a convertirse en imprescindible para toda biblioteca (personal y pública) que se precie, y es que en esta ocasión muy bien podían haber concedido un primer premio compartido. La novela de Thays narra las viscisitudes de un reportero que recibe el encargo de trasladarse junto con su fotógrafo Scamarone a las irrespirables alturas de un poblado deprimido del Perú para cubrir allí la información de una visita al presidente Toledo (ya en horas bajas) en el marco de su "programa social" y de una Comisión de la Verdad sobre la vulnerabilidad sistemática de los Derechos Humanos que tuvo lugar desde los años ochenta.


Por otra parte, el domingo pasado (22 de marzo de 2009) apareció una extensa reseña, también muy positiva, en el suplemento argentino "Radar Libros" de Página12, firmada por Fernando Bogado:

La novela es una forma de la memoria. Y no solamente estamos hablando de la memoria individual, que guarda siempre la (im)pertinencia del recuerdo, aquello que invade nuestra conciencia, muchas veces, más allá del control de la voluntad (Proust). Concentrémonos, entonces, en esa memoria grupal, interpersonal, histórica: la novela juega muchas veces a disfrazarse de documento y presentarse como un testimonio duradero de acontecimientos históricos particulares. Varios han sido los novelistas que de una manera u otra trataron de conjugar ambos tipos en un solo texto: Iván Thays consigue en Un lugar llamado Oreja de Perro (finalista del último Premio Herralde de Novela), una obra en donde lo público y lo privado, la historia individual y la nacional parecen conservar una extraña relación de continuidad. (..) Thays, reconocido periodista y crítico literario, autor de textos como La disciplina de la vanidad (2000), logra aquí un texto tajante que retrata los sinsabores de todo aquel que se enfrente con ese molesto “espía” que es la memoria. Entre el olvido y el recuerdo, los hechos que mantuvieron sojuzgados a los peruanos en las últimas dos décadas funcionan como fantasmas que recorren el duro paisaje de cerros de Oreja de Perro. Serán ellos los que tomen cuerpo definitivo cuando Jazmín, una chica embarazada oriunda de la zona, cuente la verdad sobre su niñez afectada por las duras contraofensivas que militares peruanos desplegaron bajo las órdenes del gobierno. El autor, recurriendo a un tipo de frase breve absolutamente concentrada en la contingencia de los hechos, logra transformar cada oración en un único haz de luz que atraviesa la penumbra de un pueblo sumido en un dolor impronunciable. Sólo tres cosas pueden emerger de esa oscuridad andina, densa, infinita; tres variantes de lo mismo: perros, policías, militares. El resto está oculto, literalmente desaparecido, enterrado bajo los pies de los personajes: huesos que sólo esos mismos perros desentierran atraídos por el hambre. El barroco “desértico” al cual recurría Sada para hablar del México de mediados del siglo XX en Casi nunca (ganadora del Herralde) se opone aquí a la brevedad testimonial de la escritura de Thays: ambos son fuertes ejemplos de los dos modelos de búsqueda estilística que la narrativa latinoamericana de estos tiempos lleva adelante. Entre la necesidad de dejar atrás el pasado del protagonista (intención que se inclina por cierto sentimentalismo al final de la obra) y el gesto urgente de una Nación por recuperar una parte de su historia, el presente trabajo logra mantener un complicado equilibrio entre estos extremos a fuerza de sobriedad. Pero claro, como toda forma, la novela difícilmente pueda encerrar en sus límites lo excesivo, sobre todo si aquello a capturar es la memoria dolorosa de un hombre, de un pueblo atormentado.


Me gusta mucho eso de que entre la novela de Sada y la mía hay "dos modelos de búsqueda estilística de la narrativa latinaomericana en estos tiempos". También lo creo y lo vi así cuando me encontré con Daniel Sada en el hotel, el día de la premiación. En fin, como no todo puede ser color de rosa, porque si no es mentira, en el diario El Peruano el día martes 24 de febrero de 2004 el crítico José Vadillo escribió una reseña muy gentil conmigo, pero rechazando la novela por considerar que no conozco el mundo que intento representar. La reseña se titula: "¿Y dónde está Oreja de perro?"

Cuando una novela le advierte en su primera página que datos, personajes y circustancias son ficticios, mata la sorpresa. El lector sabe bien en qué se mete cuando compra una obra literaria. A menos que sea una novela de no ficción, claro. He seguido la obra de Iván Thays desde su primer trabajo, Las fotografías de Frances Farmer, y a mi modesto entender Un lugar llamado Oreja de perro, con la cual nuestro escritor fue finalista del Premio Herralde de Novela 2008, no está entre lo mejor de su narrativa. En Un lugar.. abundan los clichés, personajes deducibles. En cambio, tengo buenos recuerdos de El viaje interior y La disciplina de la vanidad, sus anteriores obras, donde los personajes eran más sinceros y cercanos al universo del autor. Argumento central: un periodista al cual se le muere e hijo trata de escribir una carta a su mujer mientras está en comisión en la zona conocida como Oreja de Perro, cubriendo un evento presidencial. A Thays le ha sucedido lo mismo que a Roncagliolo o Cueto: Su problema al describir Ayacucho y Oreja de Perro, zonas que no conocen o no han investigado lo suficiente, es que más parece una imagen de postal intercambiable con cualquier lugar. Los personajes: un narrador personaje que es un periodista atormentado con sus problemas personales. El fotógrafo, Scamarone, como antípoda: hablantín, exagerado, conchudo. Mónica, la esposa, un personaje difuso.Las escenas más intensas de la novela son las que se refieren a Paulo, el hijo que muere tempranamente. En cambio, la periodista ayacuchana, Jazmín, y la antropóloga de la Católica, Maru, son personajes que parecen estar ahí solo para relacionar la novela con los testimonios recogidos por la Comisión de la Verdad. El novelista Miguel Gutiérrez ha dicho que la época de la guerra interna que vivió el país seguirá inspirando a los escritores peruanos, pero no sabemos si hoy o mañana se escribirá la gran novela de esa etapa. Y de Thays siempre esperaremos buenas obras.

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Cuán súbitamente se queda el mundo desierto

2.26.2009
solitude. Fuente: A painting by Aravis. expressedexons

- Me gustaría vivir en un siglo pasado, donde la gente no era tan egoísta con los demás, eran más comprometidos, más generosos, menos dañinos.
Su voz en el teléfono sonaba escondida, como siempre.
- Justo estoy leyendo el libro de un escritor francés en el que citan un párrafo genial de Albert Cohen sobre la maldad de las personas.
- ¿Me lo lees?
- Lo tengo aquí. Espera.
Cojo el libro de Daniel Pennac (Mal de escuela) que tengo sobre el velador. Busco la página marcada. Empiezo a leer:

"Pero ¿por qué son malos los hombres? Cómo me sorprende este mundo. ¿Por qué se dejan llevar de inmediato por el odio, la rabia? ¿Por qué les encanta vengarse, hablar al punto mal de uno, cuando no van a tardar en morir, pobrecillos? Que esa horrible aventura de los humanos, que llegan a esta tierra, ríen, se mueven, y de repende dejan de moverse, no les haga ser bueno resulta increíble. ¿Y por qué te contestan enseguida mal, con voz de cacatúa, si eres dulce con ellos, lo que les mueve a pensar que no eres importante y por lo tanto resultas inofensivo? Lo que hace que muchos tiernos deban fingir ser malos para que les dejen en paz, o incluso, cosa trágica, para que los quieran. ¿Y si nos fuéramos a la cama y a dormir horrendamente? Perro dormido no tiene pulgas. Sí, vamos a dormir, el sueño tiene las ventajas de la muerte, sin su pequeño inconveniente. Instalémonos en el agradable atáud. Cómo me gustaría poder sacar -como se saca el desdentado la dentadura postiza y la pone en el vaso de agua junto a su cama-, sacar mi cerebro de su caja, sacar mi corazón demasiado palpitante, pobre diablo que cumple demasiado bien con su deber, sacarme el cerebro el corazón y sumergir a esos dos pobres millonarios en soluciones refrescantes mientras yo duermo como ese niño que nunca más seré. Cuán pocos humanos hay y cuán subitamente se queda el mundo desierto"


- Me gusta. Gracias por leérmelo.
- Que duermas bien -y colgué.

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Simon Peres invita a Saviano

Roberto Saviano, no todos le dan la espalda. Fuente: smh.co.au

La persecución de la mafia napolitana contra Roberto Saviano por Gomorra ha conmovido al mismísimo presidente de Israel, Simon Peres, quien lo invitó a quedarse a vivir en el país luego de que el escritor italiano se presentara en ese país. Yo creo que Saviano, aunque corre más peligro ahí, preferiría quedarse en Barcelona y vivir cerca del buen fútbol (aunque su admirado Messi no hizo nada en la Champions League). En Israel se va a aburrir, ahí el fútbol todavía no alcanza la primera categoría (cálmate, Invazor, ya sé que adoras a tu nuevo juguete "Yossi" Benayoun , pero una golondrina no hace el verano).

El presidente de israel se ha insertado en la polemica literaria más conmovedora de estos días ofreciendole refugio al escritor italiano, Roberto Saviano, que vive amenazado por una condena de muerte de la mafia italiana, la Camorra. "Peres le dijo que Israel es un país maravilloso y que es bienvenido para vivir en él", manifestaron hoy fuentes de la Presidencia israelí. El presidente israelí se entrevistó con el escritor italiano al igual que acoge a otros célebres autores, agregaron las fuentes sin precisar más detalles del encuentro mantenido ayer. La prensa local se hizo eco de la visita del escritor y destacó el sentimiento de estar "muerto en vida" por las amenazas de la mafia de su país, como reflejó un artículo del "Yediot Aharonot", que decía que "ni siquiera en Israel se sentirá seguro" Saviano.

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Erling Jepsen reseñado

Erling Jepsen. Fuente: politiken.dk

El arte de llorar a coro es la primera y exitosa novela del dramaturgo danés Erling Jepsen, que ha editado Lengua de Trapo. La historia está narrada por Allan, de 11 años, quien vive a finales de la década de los sesenta en un pequeño pueblo danés del sur de Jutlandia. No he leído la novela, pero al parece sería una especie de Un mundo para Julius danés, clasemediero y algo crecido, pero igualmente conmovedora. Mercedes Monmany, quien califica esta novela como "perturbadora y divertida", hace una reseña de la novela en el suplemento ABCD Las letras. Dice la reseña:

El autor, Erling Jepsen, ha conseguido modular de una forma magnífica, absolutamente creíble y espontánea, la voz ingenua de un niño de lealtades apasionadas e irrenunciables, que vive aún instalado en el limbo o caos primigenio de la inocencia. Terco como un mulo, travieso como los críos de imaginación calenturienta y desbordada, Allan, bajo la protección de un altar mestizo y pagano que ha montado en la cabecera de su cama, una divinidad mezcla de Tarzán y Arcángel San Gabriel, se ha propuesto una tarea que lo tiene ocupado todo el día. El objetivo número uno de Allan es «poner un poco de equilibrio en todo esto». «Todo esto» es la familia. Es decir, su misión consiste en que su familia se mantenga unida y, sobre todo, en que el ser al que más ama y admira en este mundo, su padre, un pequeño demonio casero, lechero de profesión, de faz ambigua, como casi todo en esta novela, esté tranquilo y contento: «Si todos se vuelven contra papá, aquí no se puede estar; él se pone cada vez más intratable; también con mamá, ella lo sabe». Levantar el ánimo. Porque el padre de Allan, y eso lo llena de orgullo, «tiene el poder de las palabras». Una cualidad por la que ha logrado en su pequeño pueblo el respeto e incluso la estima, dependiendo de los momentos. Cuando hay un funeral, él es el encargado de pronunciar un panegírico en honor del difunto, incluso de los más aborrecidos, hasta conseguir arrancarles el llanto a todos: «En sus mejores días es capaz de llegarle a la gente al corazón con unas pocas y simples palabras y hacer llorar a todo el mundo». Con él, Allan forma un equipo imbatible, al que se recompensa a la salida: al padre, con puros; al más pequeño, con caramelos. La función consiste en que al llegar al cénit del discurso, Allan se apoya dulcemente en su padre, con la cabeza ladeada, mientras entorna sus grandes y bellos ojos azules. Normalmente no falla y la gente se pone a llorar desconsolada. Pero el equilibrio nervioso de su padre es una materia altamente sensible, y Allan sabe que para «levantarle el ánimo» y que se reconcilie con su voluble autoestima deben cumplirse algunas condiciones.

Por cierto, existe una versión cinematográfica de la novela realizada por Peter Schønau Fog.

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Siu Kam Wen en Lima

Siu Kam Wen. Fuente: Correo

Hace unos años, Siu Kam Wen me envío sus dos últimos libros (autoeditados en EEUU, según me parece) y conseguí además desempolvar la edición de su primer libro de cuentos, El tramo final, que publicó Lluvia en los ochenta. Descubrí entonces que, a pesar de cierta desprolijidad en su prosa, Siu Kam Wen es uno de esos autores que realmente tienen algo que decir. Y el cuento "El tramo final" sigue pareciéndome uno de los más bellos y tristes que he leído jamás. El misterioso narrador, que irrumpió en Lima con dos libros interesantes (y un nombre que todos consideraban seudónimo) y luego viajó a Hawaii hasta desaparecer por décadas, está en Lima donde presentará una reedición de El tramo final (Casa Tomada) y también la novela La vida es una tómbola (editorial San Marcos) que será presentada este 5 de marzo, a las 7:00 pm, en el Instituto Raúl Porres Barrenechea. La presencia del autor, oportunidad de verlo en público por primera vez me parece, le da un sabor especial al evento. Hoy, Carlos Sotomayor entrevista a Siu Kam Wem en el diario "Correo". Dejo unas preguntas:

C: Ahora que se reedita su primer libro, El tramo final, ¿qué recuerda de aquella época?
SKW: Fue una época bastante movida, porque fueron los años de Velasco. La economía estaba mal, y yo estudiaba Contabilidad en San Marcos de noche. Pero un día pasé por el pabellón de Letras y vi un afiche que anunciaba un concurso de cuentos. Entonces, regresé a casa y empecé a escribir el primer cuento del libro, El deterioro.

C: Los cuentos son sobre lacolonia china en el Perú...
SKW: Yo creo que hice una elección bastante apropiada, porque yo antes de escribir ese primer cuento (El deterioro), había hecho unos intentos de escritura. Trataba de imitar a Borges y escribía cuentos fantásticos, pero no me salía nada. Hasta que un día leí una novela de Isaac Goldemberg. Entonces pensé: si a mí, como un extranjero, me interesaba leer sobre los judíos, ¿por qué no puedo escribir sobre los chinos y tener lectores peruanos?

C: También presentará en Lima su más reciente novela, La vida no es una tómbola. ¿Es el más autobiográfico de sus libros?
SKW: Sí, es lo más autobiográfico que he escrito. Hay tres personajes principales en la novela: uno es Héctor, otro es el tío Elías y la otra es una chica llamada Maggie. El personaje Héctor está basado en mi experiencia.

C: ¿Se considera peruano?
SKW: Ese es un tema que yo siempre eludo (risas). Por nacionalidad yo soy norteamericano, por nacimiento soy chino, pero por afecto soy peruano. Mira, como individuo me pueden calificar como chino, o como chino nacionalizado norteamericano, pero como escritor, yo me considero un escritor peruano .

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La última voluntad de Borges

Carta de Jorge Luis Borges a EFE. Fuente: adncultura

Quienes pretendieron manipular la última voluntad de Jorge Luis Borges se encontraron con una barrera infranqueable: María Kodama y la opinión pública. Han tenido que retroceder. Pero si no hubiera sido suficiente eso, había un as bajo la manga: una carta a la agencia de noticias Efe donde expresa su última voluntad. Dice el ADN Cultura:

Jorge Luis Borges envió el 6 de mayo de 1986, semanas antes de morir, una carta a la agencia de noticias Efe en la que reconocía "la determinación de ser un hombre invisible" en Ginebra, una ciudad en la que se sentía "misteriosamente feliz". "Soy un hombre libre. He resuelto quedarme en Ginebra, porque Ginebra corresponde a los años más felices de mi vida", explica la carta, enviada al entonces presidente de Efe, Ricardo Utrilla, y difundida el 21 de mayo de 1986. Borges, que había definido la muerte como "la gran esperanza que me queda", en una entrevista con Efe tres años antes, falleció el 14 de junio de 1986 y fue enterrado en el cementerio ginebrino de Plainpalais, pero la diputada argentina propuso trasladar sus restos al camposanto porteño de La Recoleta. "Mi Buenos Aires sigue siendo el de las guitarras, el de las milongas, el de los aljibes, el de los patios. Nada de eso existe ahora. Es una gran ciudad como tantas otras", le "responde" "avant la lettre" Borges en la carta. "En Ginebra me siento extrañamente feliz. Eso nada tiene que ver con el culto de mis mayores y con el esencial amor a la patria. Me parece extraño que alguien no comprenda y respete esta decisión de un hombre que ha tomado, como cierto personaje de Wells, la determinación de ser un hombre invisible", concluía.

¿Cómo es que su biógrafo, Alejandro Váccaro, quien apoyó la tesis de la repatriación, desconocía esta carta?

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La joven guardia argentina en España

De izquierda a derecha, los escritores argentinos Diego Grillo Trubba, Maximiliano Tomas, Patricio Pron, Samantha Schweblin y Juan Terranova. Foto: El País

Hoy en El País se habla del desembarco en España de la denominada Joven Guardia de la literatura argentina a partir de una antología publicada por Belacqua en el 2005. Se trata de autores como Diego Grillo Trubba, Maximiliano Tomas, Patricio Pron, Samantha Schweblin y Juan Terranova. La entrevista fue en la Casa de América de Madrid. Dice la nota:

En su universo literario, la denuncia ha sido reemplazada por el sarcasmo. Nacieron en los setenta y se descubrieron escritores en un mundo dominado por el ordenador, donde la máquina de escribir es un objeto vintage. Son La joven guardia argentina. Una generación de autores lejana a la dictadura militar (1976-1983) y marcada por la crisis de 2001. Un total de 23 creadores reunidos en una antología que presenta la nueva narrativa argentina y que se edita por primera vez en España. Les gusta dejarlo claro. No escriben igual, no hablan de los mismos temas, no comparten estilo. "Todos quieren que digamos en qué nos parecemos", afirma el escritor Juan Terranova. Junto a él, Patricio Pron, Diego Grillo Trubba, Samantha Schweblin y Maximiliano Tomas, el impulsor del proyecto, charlaron con EL PAÍS en la Casa de América sobre la complicidad que nació a partir de la publicación original en Argentina de La joven guardia (Belaqva) en 2005. "Fue una apuesta. No sólo los presentó a los lectores, también sirvió para que los autores se conocieran", señala Tomas. Fue un encuentro afortunado. Organizan lecturas públicas y performances. Asisten a sus presentaciones. Entran en sus blogs. "Y nos emborrachamos. Algo muy importante para un escritor", comenta Terranova, autor de Mi nombre es Rufus, la historia de Birmania, una banda indie rock. De las confabulaciones han nacido incluso nuevas antologías. Ahí intercambian papeles. Grillo Trubba se encargó de antologar cuentos sobre sexo (En celo, Mondadori, 2006) y crímenes (In fraganti, Mondadori, 2008), mientras que Terranova compiló una serie de relatos inspirados en los barrios de la capital argentina (Buenos Aires / Escala 1:1. Los barrios por sus escritores, Entropía, 2007).

Pero, más allá de la simpatía generacional, y el hecho concreto de que todos tienen blogs. ¿tienen un signo en común estos escritores?, se pregunta la autora de la nota. La respuesta:

La poca solemnidad en sus textos es, quizá, su mayor punto en común. "No tenemos dogmas, vemos a la literatura como un objeto recreativo", explica Pron. Esta soltura se refleja en la experimentación entre géneros literarios, la diversidad de los temas que abordan y su versatilidad para difundirlos. Ya sea en sus antologías, por las calles de Buenos Aires o desde las entradas en sus blogs. Comparten la convicción de que la literatura sirve para sentir, expresar y divertirse. "No tenemos una queja conservadora. No vamos gritando, 'el rock murió', 'la gente no lee'. La literatura no necesita nadie que la venga a defender", concluye Terranova.

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Perder

2.25.2009
Elizabeth Bishop. Foto: Marc Jacobs/ shoe york city


ONE ART

The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.

Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel.

None of these will bring disaster.
I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.

I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.

---Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.

Elizabeth Bishop

Pero yo no te quiero perder.

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Naomi Klein, premio Warwick de Escritura

Naomi Klein protesta en Vancouver. Fuente: gunghaggisfatchoy

Naomi Klein, conocida por su No Logo, se llevó el primer Premio Warwick de Escritura con su libro La Doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre y con el las 50,000 libras esterlinas. La noticia en revista Ñ dice sobre el libro ganador:

El libro publicado en 2007 argumenta que los gobiernos y las compañías utilizan los desastres naturales como el tsunami del Sudeste asiático o catástrofes provocadas por el hombre como la guerra de Irak o los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, para avanzar con políticas favorables a las corporaciones. "La Doctrina del shock es un libro brillante, provocativo y genialmente escrito sobre estos grandes ultrajes de nuestro tiempo", declaró la autora china Mieville, que presidió el jurado del premio. Klein recibirá un cheque por 50.000 libras esterlinas (unos 73.000 dólares) como parte del galardón, instaurado por la Universidad de Warwick para premiar un libro "sustancial" escrito en inglés o traducido al inglés. "En momentos en que las noticias que surgen de la industria editorial son tan pesimistas, estoy encantada de haber sido galardonada con un nuevo premio que apoya la escritura, especialmente por los libros con los que competía", subrayó Klein en un comunicado


El premio Warwick -que se concederá cada dos años- busca adquirir prestigio rápidamente no solo por la composición de su jurado sino, sobre todo, por la calidad de los finalistas. En esta ocasión, entre estos estuvieron dos autores muy presentes en Moleskine: Enrique Vila Matas y Francisco Goldman:

El libro de Klein tuvo como contendientes a El mal de Montano, del novelista español Enrique Vila-Matas, y El arte del asesinato político: ¿Quién mató al obispo Gerardi?, del guatemalteco nacido en EE.UU. Francisco Goldman. También estaban ternados Mad, Bad, and Sad: A History of Women and the Mind Doctors from 1800, de la autora polaca Lisa Appignanesi; Reinventing the Sacred: A New View of Science, Reason, and Religion, del biólogo estadounidense Stuart Kauffman, y The Rest Is Noise: Listening to the Twentieth Century, del crítico musical Alex Ross.

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Maupassant sobre Flaubert

Manuscrito de Guy de Maupassant. Fuente: ulisesvaliente

La relación entre Gustave Flaubert y Guy de Maupassant no fue de amistad, necesariamente, sino la de un profesor y un alumno. Ya se sabe, por la correspondencia de Flaubert, que éste era un obsesivo en su reflexión sobre el arte. Maupassant aprovechó las lecciones, aunque su obra nunca estuvo a la altura de su maestro (pero ¿y la de quién lo está?). Ahora, la editorial Periférica publica en España Todo lo que quería decir sobre Flaubert, los ensayos de Maupassant sobre el autor de Madame Bovary. La nota de prensa dice:

Gustave Flaubert se encargaría de dirigir los primeros pasos en la literatura de Guy de Maupassant, y sabemos por la correspondencia entre ambos que el discípulo obedecía sin titubear todas las indicaciones del maestro. Posteriormente, será Maupassant quien escriba algunos de los textos más lúcidos que existen sobre la obra de Flaubert y sobre su personalidad. Precisamente los que recogemos en esta edición, donde se reproducen ideas, citas y juicios del autor de Madame Bovary sabiamente entremezclados con anécdotas y recuerdos. Estos ensayos tienen, además del mérito de ser de los primeros en dar cuenta de la novedad y trascendencia del método y la concepción de la novela de Flaubert, tan contrario a todo lo que estaba en boga por entonces, el de no someter su obra a ninguna teoría literaria preconcebida. Como un verdadero médium, Maupassant deja en todo momento que su maestro, y también amigo, se exprese a través de él. Respecto a estos ensayos, George Simenon dijo: "Ojal todos los escritores tuviéramos a un lector como Maupassant lo es de Flaubert"

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Abren la casa de la Christie

La biblioteca de Greenway. Fuente: revista ñ

Nunca puedo evitarlo: cuando viajo, busco las casas de los escritores. Y si son abiertas al público, las visito. Ni siquiera es necesario que sea la casa de un escritor que admire demasiado, o incluso nada, igual entro a mirar. Y ojalá tenga objetos, aunque tampoco eso importa. Solo el lugar ya es suficiente. Es una pena que en el Perú las casas de los escritores se pierdan irremediablemente, aunque he ido a la mayoría de ellas y me he parado delante de esas puertas clausuradas (muy pocas son museos, como la de Ricardo Palma o la de Mariátegui). Ahora, la casa de vacaciones de la reina del misterio, Agatha Christie, ha sido abierta al público.

Artesanos han trabajado por dos años en la restauración de la casa, Greenway, en Gran Bretaña, para devolverle su resplandor que supo ostentar en la década de 1950. La vivienda, cuya restauración costó 7,8 millones de dólares, podrá ser visitada por los aficionados a las historias de misterio y muerte. Greenway había sido donada en 2000 al National Trust, una entidad encargada de salvaguardar el patrimonio británico, por iniciativa de la familia de Christie, y desde entonces fue sometida a reparaciones. Los cuartos se mostrarán bastante parecidos a como estaban cuando la escritora vivía ahí, con libros, papeles, cajas de chocolates y flores. El nieto de Christie, Mathew Prichard, dijo el martes que la casa ha sido restaurada para hasta lograr recuperar su antigua belleza. Christie compró el inmueble cerca de Dartmouth al suroeste de Inglaterra en 1938 y pasó todas sus vacaciones allí hasta 1959. Su familia la donó a la institución conservacionista hace nueve años, pero hasta la fecha sólo había acceso al jardín

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Shortlist del Premio Azorín

Alicante con vista al mar. Foto: eltinteroultrarrojo

Mañana, en el Hotel Meliá de Alicante, falla el Premio Azorín de Novela, dotado con 68.000 euros y organizado entre la Diputación de Alicante y la editorial Planeta. De las casi 200 novelas presentadas, han quedado 10 finalistas. Aquí la shortlist:


Las 10 obras finalistas, de la que saldrá la ganadora, son las siguientes: 'El amor y los cataclismos', de Luis Miguel Fuentes (San Lúcar de Barrameda); 'La estrategia del deseo', de Javier Tristán (seudónimo); 'Las dos muertes de Catalino Ríos', de Wilfredo Mattos Cintrón (Carolina. Puerto Rico); 'El peso del aire', de Eudes Fontcuberta (seudónimo); 'Ora Pro Nobis', de María del Carmen Frías García (Alicante); 'Verano de sangre', de Enrique V. García (Madrid); 'El llanto del petirrojo', de Rey Cirilo de Inglaterra (seudónimo), '¡Noche y Niebla!', de Manuel Prado Soltero (Sevilla); 'Ícaro despeñado', de Vizconde de Valcuevo (seudónimo), y 'Crónica del blanco al rosa', de Antonio Adán Fraile (Valencia).

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Lectura en Voz Alta

2.24.2009

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Festejos por el Oscar



Carátulas de las reediciones de Anagrama de películas premiadas en el Oscar. Fuente: anagrama

No solo en Dharavi, el tugurizado pueblo joven de India donde se filmó Slumdog millionaire, se celebró a lo grande el triunfo impactante de la película de Danny Boyle en los Oscar (se llevó todos los premios importantes en los que compitió, que incluyen edición, música, adaptación, dirección y mejor película); también se escucharon hurras y bravos en una oficina de puerta roja en el tercer piso de la calle Pedro de la Creu, en Barcelona, pues Anagrama con estupendo ojo compró los derechos de la estupenda novela "Q&A" (traducida como ¿Quién quiere ser millonario?) de Vikas Swarup. Como un adicional -de yapa, como decimos aquí- Anagrama también editó hace años la novela El lector de Bernard Schlink, que será reeditada con nueva carátula gracias al Oscar a la adorada Kate Winslet (por cierto, yo hubiera aprovechado para poner el fotograma de Kate en la bañera). En el blog de "La Butaca.com" aparece un interesante artículo donde se compara la novela de Swarup con la adaptación libre que hizo el guionista de Boyle. Aunque no estoy de acuerdo con aquello de que al simplificar algunos aspectos y potencializar otros la película obtiene "un resultado incluso más satisfactorio que las páginas de las que parte", sí me parece significativo que Jordi Revert (autor del post) subraye que la pobreza que presenta Boyle es apenas la punta del iceberg de la sordidez real y dolorosa que muestra Swarup en su novela. La representación de esa sordidez y la perversidad de los que rodean al protagonista (en especial el conductor del programa, algo apenas entrevisto en la película) hacen más notable el triunfo y la perseverancia del personaje. La película puede ser más ágil -gran edición- y concreta que la novela en sus recortes de digresiones, pero la novela es mucho más contundente en su propósito final.

Por cierto, no todos celebran el triunfo de Slumdog millonaire. Salman Rushdie, por ejemplo, tiene una opinión negativa de la novela como lo muestra blogacine. En una entrevista declaró:


No soy un gran fanático de Slumdog Millionaire. Creo que visualmente es brillante. Yo tengo problemas con la trama. Creo que no es convincente. Simplemente, algo así no puede pasar. Yo no soy adverso al realismo mágico, pero éste debe tener cierto grado de plausibilidad, y yo siento que hay tres o cuatro momentos en la película donde la trama desborda esa regla… Y al parecer soy el único que piensa eso.

Por otra parte, un amigo me comenta que Rushdie dijo también que "no hay clise sobre la india del que no abuse la película". Aquí debo hacer una alerta spoiler, por si acaso, porque adelantaré algunas situaciones de la película. Yo creo que el problema de Rushdie, en ambos comentarios, como el de muchos que han juzgado Slumdog Millonaire como un argumento inverosímil en medio de una India que exporta pobreza y Taj Majal al mismo tiempo, en el mismo tamaño postal digamos, es que no han descubierto que Boyle ha interpretado (yo creo que con mucho acierto) la novela de Swarup como un cuento de hadas, una fábula maravillosa, que encuentra su metáfora perfecta -que en una reseña fue vista como un error o exageración- en el episodio en que el niño tiene que hundirse en el silo, llenarse de mierda y correr entre la multitud para conseguir -cosa que finalmente hace- el autógrafo de su actor favorito de Bollywood. Más que un efectismo o facilismo, esa escena a mí me convence de lo que ocurrirá en la película: Jamal no se detendrá nunca, aunque para conseguir lo que quiere tenga que hundirse en la mierda misma. Es una fábula de superación personal, una hermosa fábula debo añadir, conmovedora y al mismo tiempo sabia que nos enseña a confiar siempre en nuestra propia fuerza antes que en la ayuda de los demás (Boyle varias veces explota el recurso de las orejas de Jamal como ejemplo de interiorización y aprendizaje del dolor y las malas experiencias en favor de obtener respuestas correctas, en más de un sentido). Algunos personajes estereotipados y clisés son necesarios, como en toda fábula o mundo imaginario. Los tiene Juan Carlos Onetti, los tiene Rulfo, los tiene por supuesto Borges. Y los tiene, sin duda, el mismo Salman Rushdie. Pero los estreotipos, cuando están a favor de la trama y no a manera de parche, tienen sentido porque son reales. Vivimos en un mundo de clisés, donde los malos se visten de malos (cuántos asesinos o violadores se dejarían los bigotes de los malos de cine mudo para retorcércelos si pudieran) y la gente generosa, casi siempre, lo es de manera estereotipada pero no por ello menos grandiosa. La tan criticada escena de los créditos finales, es decir el baile, que es un guiño al cine musical de Bollywood por supuesto, tiene total coherencia en ese contexto: cualquier película que termine con un beso, así cualquier cuento de hadas que termina diciendo: "y vivieron felices por siempre", solo es un punto suspensivo. Sabemos que la vida no es así. Pero lo que se celebra en la película y en la novela no es el futuro, sino el presente. Y eso es lo que sucede cuando uno baila, celebra el estar vivo, celebra el presente inagotable (por eso, señores, por eso, por eso yo bailo salsa). Una gran novela, una muy buena película y un Oscar más que merecido. ¿Se puede pedir más? Sí, solo que la protagonista, Freida Pinto, hubiese escogido para subir al escenario un Galliano más luminoso, más intenso, para resaltar su bello rostro como lo resalta la fotografía y el vesturario de la película todo el tiempo.

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Hay Festival Wales 2009

David Simon y parte de su cast en The Wire. Fuente: marcsteinblog

Ya se están preparando las cosas para el Hay Festival en Wales entre el 21 al 31 de mayo de este año. La primera lista de autores confirmados apareció en su página web. La gran sorpresa de este año: la presencia de David Simon, creador y cabeza de guionistas (entre los que se encontró, en contados episodios, el ídolo de Fuguet, Richard Price) de la extraordinaria serie policial The Wire. La lista incluye a autores como:

Alaa Al Aswany
Author of the bestselling The Yacoubian Building.

Henning Mankell
Creator of Inspector Kurt Wallander, recently brought to life for the BBC by Kenneth Branagh, talks crime and punishment.

Michael Morpurgo
Much-loved author of Warhorse and Kaspar.

Amartya Sen
On economics.

David Simon
Creator and head writer of The Wire.

Sarah Waters
Previews new novel The Little Stranger.

Rowan Williams
Archbishop of Canterbury and author of Dostoevsky: Language, Faith and Fiction.

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La novela de Emmanuel Carrère

Emmanuel Carrère. Foto: John Foley/ Opale

Hace unos meses recibí la entusiasta recomendación de Diego Salazar acerca de Una novela rusa de Emmanuel Carrère , pero en realidad no necesitaba esa recomendación. Ya tenía entre mis pendientes esa novela, editada a fines del 2008 por Anagrama, pues el libro de no-ficción de Carrère anteriormente publicado en España, El adversario, me había parecido genial y uno de los libros que más me han impactado en los últimos años. Finalmente, leí Una novela rusa en enero y la sensación fue extraña. Por un lado, me gustó mucho, muchísimo. Pero por otro, estaba confundido, sentía cierta molestia, algo que no cuajaba. ¿Esperaba quizá el mismo tono, aquel beat impresionante de El adversario? Esa sensación confusa ha renacido al leer la reseña que publica Pedro Gandolfo en el ADN Cultura y que titula "Agotadora deshinibición"

Una novela rusa tiene una estructura tortuosa. Hay en ella algo de historia de emigrantes, autoanálisis psicológico, relato de crímenes y erotismo. Sus mejores momentos los alcanza en la descripción, en una prosa simple pero con ritmo vertiginoso, de Kotelnich, el pueblo miserable de la "Rusia profunda", cuya atmósfera ominosa es transmitida magníficamente por Carrère: nada ocurre allí, pero el autor, su equipo de filmación y los lectores sienten que algo va a pasar de manera inminente, y quieren que pase. A pesar de su mirada despiadada, Carrère logra encariñarse con ese mundo y esas personas que sienten vergüenza de su propia pobreza. La historia sentimental, en cambio, naufraga en la banalidad; el lector se ve obligado a ser testigo de dimes y diretes entre amantes, y acciones triviales expuestas con agotadora desinhibición. El ideal estético de Carrère se resume en el siguiente párrafo del libro: "Me gusta que la literatura sea eficaz, me gustaría idealmente que fuese performativa, el ejemplo clásico de lo cual es la frase ´Declaro la guerra´: desde el instante que la pronuncio, la guerra está declarada. Cabe sostener, que, de todos los géneros literarios, la pornografía es el que más se acerca a este ideal, leer ´te humedeces´ te hace humedecer". Sobre la novela gravita esa sombra de ineficacia que para Carrère es un indicio de fracaso y para el lector, al revés, representa cierto alivio y holgura. No logra con Una novela rusa construir una historia a partir de las distintas líneas argumentales y, como es evidente al final, no resiste en convertirlo todo en un elegante ajuste de cuentas con su célebre madre, un arreglo doméstico que termina por dejar la impresión de haber leído más autoterapia que literatura.

Por cierto, a diferencia de Gandolfo yo no tengo problemas con leer autoterapias. Al contrario, creo que muchos de los mejores libros que he leído encajarían perfectamente en esa definición. Pero sí, pues, en este libro de Emmanuel Carrère hay algo que no termina de convencerme. ¿Qué podrá ser?

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Fogel comenta el affaire Wood-Smith

James Wood en polémica con Zadie Smith. Fuente: smh.com.au

"De vez en cuando sale algún artículo que dice algo de verdad sobre las polémicas en el mundo de la crítica literaria" dice sabiamente Jean Francois Fogel en su último post en el Boomeran(g). Y dice más: califica al affaire James Wood-Zadie Smith sobre la novela histórica y la verosimilitud como una "polémica real, y noble en el fondo" Ah, suspiro. Polémica real y noble. Qué lejos se ven esas polémicas en América Latina, y en el Perú concretamente. Pero, en fin, imprima y no deprima decía Martín Romaña. Fogel se refiere en su post al artículo de Daniel Miller en The Prospect Magazine que resume el affaire Wood-Smith. El mismo Fogel hace su propio resumen en el blog:

¿De qué se trata? De la denuncia, ya muy antigua, que hizo Wood del realismo histórico. Novelas que ofrecen historias inverosímiles, de un postmodernismo perfecto pero donde no cabe la vida humana, la vida real tal como se conoce en sociedades humanas. Wood, denunciando en esta época a Smith, llegaba a hablar de unos especialistas en la escuela sociológica de Francfort disfrazados de novelistas para producir historias enormes. Esta polémica, la conocemos a fondo, incluyendo la hermosa respuesta de Smith en el New York Review of Books explicando que la novela en este momento tiene la posibilidad de escoger entre dos caminos. Un camino abierto, que deja muchas preguntas disponibles, sin respuesta para el lector (el verdadero realismo para ella) y un camino más convencional, más formal, donde reconocemos el camino de Wood. El camino de Wood viene de Stendhal explicando que una novela es lo que se ve en un espejo desplazado por un novelista a lo largo de un camino.

El artículo de Zadie Smith al que se refiere Fogel (titulado "Two Paths for the Novel") lo pueden leer aquí.

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Paz Soldán en Madrid

Edmundo Paz Soldán en la mejor librería de Madrid, la Librería Machado. Fuente: moleskine

¿Y cuál es la novedad? La broma que todos los amigos madrileños de Edmundo hacen es que él se va de Madrid solo para tener fiestas de despedida, porque antes de un mes siempre está de regreso. La verdad es que desde hace unos años Paz Soldán es un personaje itinerante pero firme del habitat literario madrileño. Ahora, por ejemplo, ha regresado a Madrid en book tour para presentar su novela Los vivos y los muertos, editada por Alfaguara. La noticia ha rebotado en varios diarios peruanos, lo que confirma que el boliviano Paz Soldán es para los periodistas un escritor peruano. De hecho, el Perú fue el primer país en apostar por sus obras fuera de su país. Un romance que nunca termina (aunque el sacavueltero Paz Soldán cambie a Lima por Madrid a cada rato... que se decida). Dice la nota:

Las frustraciones mueven el nuevo relato de Edmundo Paz Soldán (Bolivia, 1967), que lleva por título Los vivos y los muertos (Alfaguara), y en el que recoge nueve asesinatos de los once personajes que pasan por el libro, en pocas semanas en Madison (EEUU). El autor siembra de ficción hechos verídicos, para conseguir una crónica verosímil de la maldad a punto de cañón, por la que atraviesa la sociedad norteamericana. "El problema de EEUU como sociedad es que tienen la tentación de las armas para dar respuesta. En Bolivia, si te deja tu novia o te emborrachas o te pegas con alguien, pero no solucionas los problemas con escopetas. Las armas y el arrebato son un cóctel muy peligroso", reconoce. Sin embargo, la violencia no queda tan lejos. Columbine no debería sonarnos tan extraño estos días. "Nadie está a salvo de esta violencia y cada vez será más común entre los jóvenes. Eso es lo que más me ha asustado", opina (...) "EEUU es una sociedad que no está acostumbrada a lidiar con el fracaso", explica el autor, que es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell (contigua a la ciudad de Ithaca, en el norte del estado de Nueva York). Recuerda que para algunos de sus compañeros en la universidad su ídolo era Donald Trump. "El aprendizaje para el éxito aparece en el High School con el deportista. Ese ritual genera muchas frustraciones para aquellos que no han podido llegar hasta el lugar de los elegidos", quizá por eso la gran soledad ante el cultivo de lo individual. Cuando se enteró de la historia, porque son hechos reales, tuvo la tentación de hacer una crónica de los acontecimientos. Narrar con testimonios. Pero un día, recuerda, comenzó a escuchar las voces de los niños hablando en primera persona. "Me acordé de una novela de Faulkner, Mientras agoniza, que tenía esta estructura de monólogos interiores, que iban y venían. Ese era el modelo de estructura que más encajaba".

En "Babelia" apareció hace unas semanas una buena reseña de la novela, a cargo de Javier Aparicio, y en el diario El País se anuncia un Encuentro Digital con el escritor. A ver si hay buenas preguntas.

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Un relato infantil para adultos

2.23.2009
Carátula de la novela. Fuente: estudioenescarlata

Como "un relato infantil para adultos" ha calificado Rodrigo Fresán la última novela de Salman Rushdie, recién traducida al castellano por Mondadori, La encantadora de Florencia. En la estupenda reseña que acaba de publicar en ABCD las letras, empieza citando aquel momento del clic, el big bang, que lanzó a Rushdie a la literatura y que es un leit motiv que se presenta en la mayor parte de sus obras:

Casi no hay entrevista en la que Salman Rushdie no señale y ubique a su big bang artístico en ese día mágico en el que, con poco menos de diez años, entró a un cine de Bombay para ver El mago de Oz y, 101 minutos más tarde, salió de allí convertido en otra persona, en un escritor. Y está claro que la influencia y el alcance de la radiación color rubí del clásico de 1939 ha sido larga y poderosa. No hay título en la obra de Rushdie (Bombay, India, 1947) que no aparezca marcado por la idea de atravesar una «membrana» que separa a un mundo de otro o, para ser más específicos, que divide a Oriente de Occidente. Así -ya sean los niños mágicos de Hijos de la medianoche, los arcángeles en picado de Los versos satánicos, los iluminados envejecidos de El último suspiro del moro, los rockers en fuga de El suelo bajo sus pies, los artistas de circo de Shalimar el payaso-, todos sus personajes son recorridos por la idea del tránsito de una cultura a otra, del pasaje del dócil blanco y negro al más rabioso tecnicolor, impulsados por la magia torrencial de palabras apasionadas. La encantadora de Florencia -que puede ser considerado un relato infantil para adultos del mismo modo que Harún y el mar de las historias fue entendido como un relato adulto para niños- no es la excepción a la regla y nos trae al Rushdie más Rushdie de todos.

Por otra parte, anuncia que en esta novela Rushdie es más Rushdie que nunca. Es decir, que no deja de lado ese maravilloso poder de imaginación y libertad que no está atado a ningún convencionalismo "políticamente correcto" ya sea nacional o literario. Esa autonomía de la imaginación, que algunos críticos como la Kakutani vieron como un error o un cansino loop en las novelas de Rushdie, para Fresán es el valor agregado:

(...) no está de más advertir a los exploradores que en La encantadora de Florencia, Rushdie -alguien que siempre hace lo que se le antoja, que no pide permiso a nadie y a quien nada preocupa- es más Rushdie que nunca. Y que abundan aquí sus tics, sus gracias, sus magias, sus travesuras -más que juegos- de palabras, sus malabarismos y caídas libres. Por lo que quienes no disfruten de sus modales harán bien en no bajar del barco; mientras que sus seguidores serán recompensados con uno de los viajes más regocijados y regocijantes por la movediza tierra firme de un universo que es suyo y sólo suyo. En el inicio de la novela, describiendo al «Mogor dell´Amore», dice Rushdie: «Era capaz de soñar en siete lenguas: italiano, español, árabe, persa, ruso, inglés y portugués. Había adquirido las lenguas del mismo modo que los marineros adquirían las enfermedades; las lenguas eran su gonorrea, su sífilis, su escorbuto, su paludismo, su peste. Tan pronto como concilió el sueño, medio mundo empezó a balbucear en su cerebro, contando prodigiosos relatos de viajeros. En este mundo a medio descubrir, cada día traía consigo noticias de nuevos encantamientos. La ensoñadora poesía de lo cotidiano, visionaria y reveladora, aún no había sido aplastada por la estrecha y prosaica realidad. Siendo él mismo narrador de relatos, se había sentido impulsado a abandonar su casa por historias asombrosas, y por una en concreto, una historia que lo enriquecería o le costaría la vida». Pero está claro que Rushdie nos habla de Rushdie, del encantador de Bombay, de su capacidad para seducir contando, de su convencimiento de que una buena trama -un Había otra vez?- es la más grande de todas las riquezas. Bienvenidos a la noche 1.002

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Ponga un genio en su novela

Esteban Martín. Fuente: suplemento ñ

El éxito impresionante de El Código Da Vinci solo es la punta del iceberg de una tendencia, cada vez más en boga, de escribir novelas de intrigas con un genio, o su obra, como protagonista. La pregunta lógica es: ¿Es esto una necesidad de los autores, una premisa editorial o una estrategia de marketing? ¿O las tres cosas a la vez? Las preguntas se las hace el suplemento Ñ a partir de la novela El pintor de sombras de Esteban Martín:

El joven Picasso encuentra alojamiento en un burdel de la calle Avinyó, pero las prostitutas que lo han acogido van cayendo degolladas... Jack el Destripador ha llegado a Barcelona y el pintor, principal sospechoso de los crímenes, deberá resolver el caso para demostrar su inocencia. No se trata de un enloquecido videojuego, sino del argumento de la novela El pintor de sombras vendida ya a varios países-resulta significativa de una tendencia editorial que vive un momento álgido: introducir a un genio del mundo de la cultura o de la ciencia como protagonista de una narración (los nombres del recuadro adjunto son solamente una selección, pero hay muchos más, de Aristóteles a Voltaire, pasando por Nietzsche, los Médici... o incluso Terenci Moix). Lluís Morral, propietario de la librería Laie, en Madrid, país que ya acusó recibo de la tendencia, admite que "esto se ha convertido en una moda, sobre todo en relación con el género policial, no importa de quién se trate, un filósofo, un pintor, un escritor... todos se convierten en investigadores. Si las novelas tuvieran calidad, fantástico, pero la mayoría no aportan nada nuevo y le hacen hacer unas virguerías al famoso que no son muy fieles a su personalidad" (...) El editor Eduardo Hojman, de Ediciones Urano, cree que "las tendencias se repiten, y esta es reciente pero no inédita, pues hace unas décadas tuvimos casos como Elemental Dr. Freud de Nicholas Meyer. En los últimos dos o tres años, sobre todo en Inglaterra, empezaron a aparecer novelas con personajes históricos de protagonistas. Señalo que puede ser buena literatura, exigente, como sucede con Jardines de Kensington, del argentino Rodrigo Fresán, centrado en la figura de J. M. Barrie, el creador de Peter Pan; o The Master, de Colm Tóibín, basado en Henry James y que fue finalista del Booker. Creo que es más una casualidad que un ímpetu comercial". Silvia Sesé, de Destino, recuerda que "el mismo Umberto Eco usó este recurso, de hecho muy borgeano: utilizar un punto de la realidad como partida". Para Hojman, "si el personaje te interesa te acercas al libro, esa es la gran ventaja a la hora de captar lectores, por ejemplo yo leí un libro espantoso con John Lennon de protagonista. Pero al final el libro sólo funcionará si el retrato se ajusta a lo que esperas del personaje, si está bien documentado o si arroja una nueva luz sobre él. De lo contrario, a la tercera página te vas porque te sientes estafado".

Mmm, qué buena idea, creo que voy a retomar mi proyecto frustrado de escribir una novela sobre José María Eguren. Pero ¿ese genio vale? ¿o no es demasiado conocido para ser un bestseller en España? Bueno, le preguntaré eso al supuesto oráculo que "me aconsejó" escribir sobre la "violencia política" para publicar en España. De nada sirve venderse si nadie quiere comprarte, ¿no? La noticia comparte una lista muy ilustrativa de casos recientes:


PICASSO en 'El pintor de sombras' DE ESTEBAN MARTÍN

PESSOA y ALISTAIR CROWLEY en 'Pasajeros de la niebla' DE MONTSERRAT RICO

OSCAR WILDE y ARTHUR CONAN DOYLE en 'Oscar Wilde y una muerte sin importancia' y en 'Oscar Wilde y el club de la muerte' DE GYLES BRANDRETH

DICKENS en 'El último Dickens' DE MATTHEW PEARL

LEONARDO DA VINCI y MAQUIAVELO en 'Los huesos de Dios' DE LEONARDO GORI

SIGMUND FREUD en 'La interpretación del asesinato' DE JEB RUBENFELD

ARTHUR CONAN DOYLE en 'Arthur & George' DE JULIAN BARNES

ISAAC NEWTON en 'La hermandad invisible'DE KURT AUST IMMANUEL KANT en 'Crítica de la razón criminal' DE MICHAEL GREGORIO

GAUDÍ en 'La clave Gaudí' DE ANDREU CARRANZA Y ESTEBAN MARTÍN

DANTE en 'El club Dante' DE MATTHEW PEARL

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Ricardo Sumalavia en Chile y Argentina

Ricardo Sumalavia en Madrid. Fuente: moleskine

A mediados del año pasado, Ricardo Sumalavia publicó su primera novela en la editorial Bruguera, titulada Que la tierra te sea leve. El hecho de que la editorial no tenga una distribuidora en Lima, sumado a que Sumalavia vive desde hace años en Francia, hizo que la novela pasase un poco desapercibida en los medios limeños. Pero todo cae por su propio peso (es el boca-oreja famoso del que he hablado en comments hace unos días) y la novela ha sido reseñada, el mismo día, en dos medios importantes: el suplemento Radar Libros de Página 12 y la Revista de Libros de El Mercurio (para ver más reseñas, pueden visitar el blog que Ricardo ha destinado a su novela). En esta última, el crítico oficial del suplemento, Camilo Marks, dice :

Ricardo Sumalavia se inscribe en el grupo, cada vez más numeroso, de jóvenes autores latinoamericanos con educación muy cosmopolita, residencia en el exterior -por lo general Estados Unidos o Europa- y creciente desarraigo con el país nativo, que se nota en híbridos o deshilvanados trabajos (no es éste el caso). Durante años, vivió en Corea del Sur, donde enseñó español en un centro de estudios superior, ha sido profesor en la Universidad Católica del Perú, donde coordinó el Centro de Estudios Orientales y en el presente fijó su domicilio en Burdeos, Francia. Una vida tan itinerante, en parajes tan remotos y, sobre todo, la sujeción a culturas e idiomas sin ningún lazo con el nuestro, podrían haberse traducido en una obra confusa, atravesada por las más heterogéneas influencias, lejos de una de las más ricas tradiciones literarias del continente. Sin embargo, sus libros de cuentos Habitaciones, Enciclopedia mínima y Retratos familiares demuestran que Sumalavia, aunque mañana se vaya a trabajar a Kazajstán, en ningún momento dejará de pensar y sentir como peruano. Y, lo que es más importante, tampoco dejará de escribir como peruano.(...) Quizá la palabra gótico sea la mejor para definir el clima y el estilo de Sumalavia en los ires y venires de sus funambulescos héroes y heroínas. No estamos, claro, en castillos abandonados con misterios espeluznantes ni tampoco ante mujeres locas que se inventan un pasado inexistente -Charlotte Brontë, T. Williams-, pero esa ilustre vertiente parece visible en Que la tierra...Memorias de Burdeos, Tongseng y Baumgartenhöhe son tres secciones insertadas tras la mitad de esta notable e inusual ficción. A primera vista, se trata de ensayos autobiográficos, sin el más remoto enlace con lo que hemos venido diciendo. Y, por cierto, estamos ante tres piezas perfectas, amenas, divertidas, sobre encuentros y desencuentros entre literatos, académicos o críticos en situaciones algo implausibles (...) Las afinidades entre el conjuro verbal de la Lima prostibularia y absurda de Que la tierra... y sus piezas de sofisticado carácter novelesco deberán ser definidas por el lector. Y si se trata de un lector agudo, disfrutará intensamente con este relato.

Grandes y merecidos elogios. Pero igual, me queda la duda de saber cómo es eso de "pensar y escribir como peruano", sobre todo dicho por un crítico extranjero. ¿Existe un modo determinado o determinable de ser un escritor peruano? La crítica de Página 12, realizada por Juan Pablo Bertazza, aunque no deja de poner algunos reparos, enfatiza el carácter inusual de la novela de Ricardo y la califica como "novela de fantasmas" (coincidiendo con el adejtivo gótico que le impuso Marks), creo yo que muy apropiadamente:

Siguiendo con las paradojas, podríamos definir esta novela como un libro de fantasmas sin fantasmas, y más aún, como una primera novela –la del escritor peruano Ricardo Sumalavia, ¡otro! finalista del Premio Herralde y publicada en España– que, acaso, no se diferencie tanto de sus tres volúmenes de cuentos, único género que había trabajado hasta ahora (...) Lo cierto es que lo más logrado de esta parte lo constituye La Gran Casa, un inmueble plagado de habitaciones que fueron dejando vacías abuelos, tíos y primos y de la que buscan apropiarse los hermanos César y Sebastián a partir de un pacto de unión eterna y algunos juegos al borde de lo diabólico. Sin embargo, esta gran idea que recuerda a “Casa tomada” de Cortázar e incluso a la obra de teatro de Boris Vian Los constructores del imperio o El Schmürz, tal vez pierde fuerza porque el extrañamiento que debería generar esa mansión se lo apropian, en realidad, algunos personajes que, por otro lado, tienen algo de cliché, como el propio Sebastián, un enano tan superdotado como lujurioso, y una mujer a la que le molesta ser bella. La otra historia, el otro hemisferio del libro –y ya el motivo de tapa, a cargo de la artista Evelyn Williams, acerca un poco la metáfora cerebral o, mejor dicho, encefálica–, por el contrario, es geográficamente nómada porque recorre un itinerario que va de Burdeos (Bordeaux) a Corea pasando por Alemania, y mucho más clásico en términos literarios. A partir de congresos y clases universitarias repletos de valijas y malentendidos, un joven escritor con mucho del propio Sumalavia —quien, además de haber sido profesor de la Universidad Católica de Perú, vivió en Corea dando clases de español y actualmente reside en Burdeos— se va enredando en distintos enigmas narrativos que tienen en común, también, la búsqueda de hermanos (ficticios y no tanto), uno de los cuales sería el propio Thomas Bernhard. Por otro lado, esta parte del libro repleta de referencias a distintos escritores como el coreano Yi Munyol, el poeta peruano Martín Adán y el peruanista francés Roland Forgues, recuerda un poco al Roberto Bolaño de Estrella distante por mostrar de manera marginal, muy velada pero íntima, ciertas claves de una generación pujante de escritores peruanos como Patricia de Souza, Iván Thays y Marco García Falcón, algunos de los cuales tienen en común los reconocimientos de Herralde y cierta obsesión por Europa, ya sea por haber viajado, por temática, o por ambas cosas. Lo cierto es que los dos hemisferios, las dos historias, de la primera novela de Ricardo Sumalavia, no se rozan más que temáticamente. Y, en su unidad, Que la tierra te sea leve deja un extraño sabor de boca: el de un libro bien escrito, una promisoria primera novela con cierta solidez, a la que, sin embargo, parece faltarle una vuelta, un cierre que conecte esos dos hemisferios. Algo que tal vez no tuvo lugar por su breve extensión.

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John Updike por McEwan

John Upidke. Ilustración: Richard Allen/ todayinart

Un hermoso homenaje (en el que recorre con precisión de entomólogo toda su obra) al colega fallecido es el que Ian McEwan, cada vez mejor posicionado como el escritor inglés más importante de la actualidad, le rinde a John Upidke, al que llama "Maestro blasfemo" y dice, además, que apenas Roth queda de aquella "edad de oro de la novelaa norteamericana". Se acabó. Lo publica "Babelia" en su última edición:

Ahora, este maestro blasfemo, cuyos esquemas y hermosos conceptos literarios parecían a veces casi shakespearianos, ha muerto, y las letras estadounidenses, privadas en años recientes de dos gigantes como Bellow y Mailer, se han convertido en una llanura plana, con un solo promontorio vigilado por Roth. Nos acercamos al fin de la edad de oro de la novela norteamericana en la segunda mitad del siglo XX. Henry Bech, el remoto álter ego judío de Updike, nunca inmune a ataques de ansiedad de clase, reflexionaba sobre las pobladas hordas de contemporáneos llenos de talento y despreciados: "Quienes no parecían, como John Irving y John Fowles, llenos de verborrea y dotados de un método reaccionario y dickensiano, resultaban, como John Hawkes y John Barth, soberbios y herméticamente experimentales. O'Hara, Hersey, Cheever, Updike: todos ellos vivían a salvo en zonas residenciales mientras los barrios bajos del arte se desintegraban. Y eso, para no hablar más que de los Johns". A Updike, el más luterano de los escritores, movido por la curiosidad intelectual toda su vida, la ciencia le inquietaba como Dios inquieta a otros. Cuando le parecía bien, podía fácilmente absorber y admirar la física, la biología y la astronomía, pero tenía una incapacidad congénita de "dar el salto a la falta de fe". La "carga" de la muerte personal no se lo permitía, y esa tensión entre la apertura intelectual y el temor metafísico es fuente de mucha seriedad y mucho humor negro. (...) La obra de Updike es tan vasta, tan variada y tan rica, que tardaremos años en captar toda su medida. Hemos pasado tanto tiempo, todas nuestras vidas, esperando su nueva novela, o relato, o ensayo, que no parece posible que este río de invenciones se haya detenido de pronto. Estamos verdaderamente desconsolados por el hecho de que este hombre reticente y amable, de feroz ética de trabajo y facilidad sobrehumana, no vaya a escribir más para nosotros. Era un hombre muy privado, culto, generoso, educado, el tipo de persona que podía pedir perdón por responder a una carta a vuelta de correo porque era la única forma de mantener su mesa despejada.
Al contrario de lo que podría indicar su obra, en la vida real, John Updike estaba totalmente dedicado a su enorme familia, repartida en varias generaciones, así que, por qué no dejar que sea uno de sus personajes más jóvenes el que se despida en su nombre. Cuando Henry Bech sube al estrado en Estocolmo para pronunciar su discurso de aceptación del Nobel lleva en brazos, apoyada en su cadera, a su hija de un año. La niña se retuerce con impaciencia durante el discurso y, cuando ve que por fin ha terminado, agarra el micrófono "con los dedos medio cerrados y llenos de babas, como si quisiera arrancar la gruesa bola de metal". Bech siente el calor de su cabecita, inhala "el aroma a polvos de talco de su cuero cabelludo... Entonces, ella levantó la mano derecha, a la vista de todos, e hizo ese suave abrir y cerrar de dedos que significa adiós".

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Correntes d'Escritas por Mordzinski

La 10ma edición del Festival Literario en Lisboa, Correntes d'Escritas, que se llevó a cabo la semana pasada en la localidad portuguesa de Póvoa de Varzim tuvo un final latinoamericano, como lo comenta esta noticia de Revista Ñ. Daniel Mordzinski estuvo presente en el Festival y me envía estas tres fotos, estupendas como siempre.

Juan José Millás. Foto: Daniel Mordzinski


Ivo Ledo, premio Casa de América de literatura brasileña. Foto: Daniel Mordzinski

Retrato de grupo: Víctor Andresco, Joao Paolo Cuenca, Adriana Lisboa, Antonio Sarabia, Lauren Mendinueta, Karla Suarez, José Manuel Fajardo y Ondjaki. Foto: Daniel Mordzinski

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A Mercy de Toni Morrison

Toni Morrison. Fuente: Guillermo Arias/ blog syracuse

La nueva novela de la premio Nobel Toni Morrison, A Mercy, que ha logrado arrancar un encendido elogio a la durísima Michiko Kakutani, ocurre en 1860 y en ella Morrison dice que "quería comprender cómo podía sentirse una esclava negra en el período de transición en que la esclavitud era normal, pero no lo era el racismo. Desde los antiguos egipcios, griegos y romanos, cada civilización grande o pequeña fue construida por los esclavos, llamados con nombres diferentes: campesinos, peones, siervos". Una época en la que el color negro no era considerado un signo de inferioridad sino al contrario, de un poder secreto, asociado con Satanás. En el ADN Cultura Alessandra Farkas entrevista a Toni Morrison en Princeton a raíz de su nueva novela:

En el libro, la escritora vuelve a indagar acerca de la rebelión de Bacon de 1676 (así llamada por el nombre del líder, Nathaniel Bacon), cuando la rabia de las clases subalternas instigó a los esclavos negros y a los siervos blancos a tomar el control del Estado de Virginia durante algunos meses, hasta que fueron vencidos por una fuerza naval enviada desde Inglaterra. Tras dicha insurrección, el empleo de los esclavos africanos aumentó considerablemente por el temor de los propietarios a una nueva revuelta, de manera que los negros sustituyeron a los siervos contratados como principal fuente de mano de obra en Virginia. "La revuelta de Bacon llevó a las autoridades a modificar la ley, para consentirles a los blancos matar a cualquier negro sin motivo. Con esto se les entregaba a los siervos ?deudores´ el poder sobre la vida y la muerte de los negros, si bien pertenecían a la misma clase social." El privilegio conferido por la piel blanca -según Toni Morrison- es todavía el factor clave en la política de los estados del Sur. "Permite mantener explotados a enormes sectores de blancos pobres que les imputan a los negros sus desgracias. O a los mexicanos, los nuevos ?malos´. Y así, mientras la clase trabajadora se desgarra, las corporaciones hacen negocios de oro."

Por otra parte, también habló de los Premios Nóbel:

(...) también Europa tiene sus vicios, comenzando por el Premio Nobel. "Es extraño que lo haya obtenido Dario Fo y no Edward Albee, Arthur Miller o Tennessee Williams." ¿Jean-Marie Gustave Le Clézio? "Aquí en Estados Unidos, nadie había escuchado hablar jamás de él. Pero la culpa es nuestra porque no traducimos de otras lenguas y nos aislamos." Cuando lo obtuvo ella, hay quien la bautizó "la reina de la literatura negra". "Estúpido y absurdo", contesta la autora y añade: "Si yo escribo de afroamericanos, los críticos me definen como black writer ; si John Cheever escribe de los blancos de Nueva Inglaterra, la discusión se entabla acerca de la complejidad de la narración. Espero que un día la literatura no se divida más en negra y blanca, porque estoy bastante cansada de que me consideren una socióloga en vez de una escritora". Al día siguiente de la noticia del Nobel, el autor de Oxherding Tale , el afroamericano Charles Johnson, la acusó de ser "el triunfo de lo políticamente correcto". "A los 77 años ciertos comentarios no me tocan en lo más mínimo. Lo que hoy me hace mal son los problemas verdaderos, como la muerte y la enfermedad, no la maldad de alguien que no aprecia mi trabajo."

Finalmente, adelanta algo de su próximo libro, aún en estado embrionario:

"Cuenta la vida de los afroamericanos en los pueblitos del Centro-Sud de Estados Unidos, durante los años cincuenta, cuando los soldados negros regresaban de Corea y eran linchados -explica-, mientras que en estados como Oklahoma los editores negros publicaban incluso quince periódicos negros. Es un capítulo de nuestra historia que nadie conoce."

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Vila Matas y Jack Torrance en Boulder

Carátula del libro. Fuente: babble.com

Boulder: es un lugar desolado y medio aburrido como muchos en Estados Unidos, célebre en todo el mundo por la Universidad que ahí se ha instalado y su importante facultad de literatura, e inusitadamente famoso en el mundo de los bloggers literarios peruanos y en especial los anónimos, por ser el referente de todo lo que odian y dicen despreciar porque se sienten incapaces de alcanzar.

Vila Matas: escritor español, hincha del Barcelona y autor de una novela de culto que es un punto de inflexión en la literatura castellana, Bartleby y compañía, amante de las anécdotas literarias y autor semanal de una columna imprescindible en El País: "Dietario Voluble"

Jack Torrance: escritor norteamericano que decide ser celador de un hotel tenebroso llamado Overlook, al que va acompañado de su familia, para poder escribir su novela, que tiene solo una frase que se repite constantemente ("All work and no play makes Jack a dull boy"). Se le recuerda por haber conseguido el gesto más maniático de Hollywood (regalo de Jack Nicholson), al introducir su cara por la puerta hachada por él en El Resplandor de Stanley Kubrik.

Esos tres factores se unen para un texto memorable de Enrique Vila Matas, que es el "Dietario Voluble" de hace dos semanas, y que recién leí hoy. Ahí cuenta un viaje a Boulder y cómo finalmente puede entender la enigmática frase que dice Torrance en El Resplandor: "¡Podría volver como un auténtico escritor y conquistar Boulder!". Escribe Vila Matas:

Regreso a Nueva York después de unos días en Boulder, junto a las Montañas Rocosas, cerca de Denver, Colorado. Allí no he dejado de pensar en Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto, aquella película cuyo clima de fatalidad y horror no se olvida fácilmente. No tenía muchas cosas que hacer en Boulder, pero en medio de la apabullante desolación del lugar me encantó descubrir que la ciudad tenía historia. A Stephen King se le había ocurrido allí el argumento de The shining (El resplandor). Eso amenizó levemente mis horas en aquella especie de destierro y, además, me permitió comprender mejor por qué Kubrick, en su adaptación cinematográfica de El resplandor, le hacía decir a Jack Torrance (Jack Nicholson) esa frase que siempre me había parecido tan misteriosa: "¡Podría volver como un auténtico escritor y conquistar Boulder!". (...) Me pareció también una casualidad no muy casual que uno de los recién llegados, sin saber que yo venía de Boulder, me hablara del libro que acababa de publicar Jack Torrance, el loco de El resplandor. Sospeché de un hilo de nieve que lo uniría todo. Tal vez no lo sabemos, pero sólo cuando no está nevando nos olvidamos levemente del temible Torrance, cuya historia empieza para nosotros cuando es contratado para la labor de mantenimiento del vacío hotel Overlook durante los meses de invierno. Junto a su hijo, que tiene un extraño poder de premonición llamado resplandor, y su mujer, Wendy, se instalan en el hotel, situado en medio de la nada, donde Jack piensa aprovechar para escribir su novela. Pero con la llegada de la nieve quedan aislados, la carretera es cortada y a Jack le da por volverse loco. La escena más recordada por muchos es aquella en la que confirmamos su desequilibrio mental. Es un momento de terror metafísico. Wendy se acerca para ver qué está escribiendo y descubre que su marido ha estado tecleando convulsivamente una frase en la que se ha encallado y que repite con sólo ligeras variantes: "All work and no play makes Jack a dull boy".

No es de sorprender -porque en EEUU nada puede sorprender en materia de marketing- que se les haya ocurrido convertir a Jack Torrance en un autor real:

Ahora Torrance ha publicado en Nueva York un libro con esa frase convulsivamente repetida ("all work and no play..."). Bueno, Torrance no, claro. Quien lo ha publicado es Phil Buehler, un tipo obsesionado por el libro que el personaje de Torrance escribe en el hotel Overlook. Tan obsesionado estaba Buehler por este libro que ha terminado por escribirlo él mismo y autopublicarlo. Y al hacerlo se ha convertido en el Pierre Menard del libro de Kubrick. (Como se sabe, Pierre Menard es aquel copista que se convirtió en el otro autor del Quijote). El libro de Buehler contiene 80 páginas con combinaciones de la misma frase. Las primeras 10 reproducen lo que la película muestra, es decir, las formas escalonadas que toman los epígrafes de Torrance, pero a partir de ahí -como Kubrick ya no mostró en la película el resto de su obsesivo libro de una frase-, Buehler se vio obligado a improvisar. "Pensé: si se sigue volviendo loco, ¿qué aspecto irían teniendo esas páginas? Así que pasé de las escaleras a los zigzags y las espirales, y en definitiva a cualquier forma posible con una máquina de escribir", ha explicado Buehler, que admite que quedó bloqueado, al borde de la locura y de la demencia alucinatoria, en la página 60, pero de algún modo logró llegar a la 80 y cumplir con el volumen canónico. Colgó su autoedición en la página web de Blurb y los 1.000 ejemplares de los que disponía se agotaron enseguida. La gente le pide reediciones, quieren tener en casa -como objeto de culto- este libro que Buehler anunciaba en la red como un texto "igual al mejor Beckett" (ya son pretensiones) y en el que se concentra "la lucha metatextual del Hombre contra la Máquina de escribir" (ya son ganas). El hecho es que Jack Torrance ha dejado de ser un personaje de novela y de película para convertirse en un interesante escritor debutante. Ahora sólo falta que publique un segundo libro para que sepamos que ha enloquecido del todo.

Ahora ya saben lo que realmente pasa en Boulder. Escalofriante.

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Vargas Llosa escandalizado

Lápida inamovible de Jorge Luis Borges. Fuente: azularte

Cuando a Mario Vargas Llosa algo lo escandaliza, lo remueve por dentro, lo asquea, no deja de buscar el término preciso para su asco, que es siempre el más lapidario. "Farsa elogiosa repugnante" es la frase que, inspirado por Luis Cernuda, acuñó en su última Piedra de Toque para rechazar de plano el fallido intento populista de repatriar los restos de Jorge Luis Borges. Y de paso, deja en claro algo que debería ser obvio para todos: los artistas no le pertenecen a ningún país, las naciones no producen escritores aunque muchas veces -y solo para beneficios políticos- se apoderen de ellos. Lo explica así Vargas Llosa:

(...) los grandes talentos no los “producen” los países y, por eso, Borges no es un “producto” argentino. Resultó de una alianza casi indiscernible de ideas, imágenes, poemas, novelas, ensayos, sistemas filosóficos, teologías, procedentes de muchas lenguas y culturas, de la atmósfera estimulante de una familia, de un grupo de amigos y conocidos, pero, principalmente, de una disposición o don personal, exclusivo y único, para soñar, fantasear, asimilar las grandes creaciones literarias y ordenar las palabras del español en frases, páginas y libros de extraordinaria precisión e inusitada belleza. Y por esa razón, al igual que Shakespeare y Goethe y Cervantes y tantos otros eminentes creadores, Borges no pertenece a la Argentina sino a todos los que lo leen y se deslumbran con su imaginación, su cultura literaria, su elegancia, su ironía y su soberbia manera de utilizar nuestra lengua imponiéndole la exactitud del inglés y la inteligencia del francés sin que por ello pierda el bronco vigor de la lengua castellana. Borges se fue de su país porque, como les ocurre a muchos escritores con los suyos, estaba acaso asqueado con lo que allí ocurría, o simplemente harto de ser una “gloria nacional” (después de haber sido un ilustre desconocido hasta que Francia, Europa y los Estados Unidos hicieron saber a los argentinos que tenían un genio en casa) o porque, a la vejez, como dicen que hacen los elefantes cuando sienten que van a morir, quiso pasar la última etapa de su vida y morir donde había comenzado la vida que a él le importaba —la vida intelectual—: esa Suiza donde fue, o creyó ser, feliz, leyendo vorazmente, aprendiendo idiomas, y contrayendo, contagiado por los suizos, la sobriedad, la frugalidad, la corrección y la modestia que fueron rasgos permanentes de su vida privada.

Al final, Vargas Llosa da un consejo a sus amigos escritores, que deberíamos tomarlo como una confesión de parte: Nada de homenajes póstumos. Hay que cuidarse de la posteridad burocrática:
Un consejo, amigos escritores: nadie puede poner lo que escribió a salvo de futuras manipulaciones, distorsiones y vejaciones. Pero sí es posible, en cambio, precaverse contra póstumas emboscadas como la que estuvo en marcha y felizmente fracasó contra los huesos del pobre Borges. Háganse incinerar y que esparzan sus cenizas en lugares inalcanzables, como el bosque o el mar. ¡Mil veces preferible alimentar a los peces o a los pájaros que a esos inescrupulosos caníbales que engordan con los despojos de los buenos escribidores!

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Messi por Saviano

2.20.2009
Lionel Messi con el traje del Barcelona. Fuente: sport.es

Y ya que hablamos de perseguidos por sus obras, el escritor italiano Roberto Saviano, quien no puede vivir tranquilo acosado por la mafia napolitana por su libro Gomorra, se presentó hace una semana en Barcelona y dijo, entre otras cosas, que quería ver el Camp Nou donde brilló Maradona -imagen sagrada para los napolitanos como Saviano- y donde ahora brilla su apostol más luminosos: Lionel Messi. El interés de Saviano por Messi se ha traducido en un artículo muy elogioso y entrañable del italiano donde comenta los duros comienzos de la "la Pulga", lo vincula con el mismísimo patrono Maradona, y habla sobre este duelo de david contra los goliats del fútbol donde gana el arte, la belleza, el talento. El texto se publica íntegramente hoy en Revista Ñ. Dejo aquí unos fragmentos como parte de mi propia admiración por Messi, el mejor jugador del momento más allá de los disfuerzos de Cristiano Ronaldo:

Lo encuentro en los vestuarios del Camp Nou de Barcelona, un estadio enorme, el terce­ro en el mundo. Desde la tribuna, Messi es una manchita, incontro­lable y velocísima. De cerca, es un chico frágil pero sólido, timidísi­mo, habla casi susurrando con ca­dencia argentina, de rostro dulce y terso sin un hilo de barba. Lionel Messi es el campeón de fútbol vivo más menudo. Le dicen "La Pulga". Tiene estatura y cuerpo de chico. En realidad, fue de chico –más o menos a los diez años– cuando Lionel dejó de crecer. Las piernas de los otros se alargaban, también las manos, les cambiaba la voz. A Leo no le pasaba. Algo no andaba bien y los análisis lo confirmaron: la hormona del crecimiento estaba inhibida. Messi padecía una rara forma de enanismo. Con la hormona del crecimien­to, se bloqueó todo. Y ocultar el problema era imposible. Entre los amigos, en la canchita de fútbol, todos se dan cuenta de que Lionel se quedó: "Hiciera lo que hiciera, o fuera adonde fuera, siempre era el más chico de todos". Dicen jus­tamente eso: "Lionel se quedó". Como si se hubiera detenido en algún lugar. (...) La única forma en que se puede tratar de intervenir es una terapia a base de la hormona "gh": años y años de bombardeo continuo que le permitan recupe­rar los centímetros necesarios para enfrentar a los colosos del fútbol moderno. Es un tratamiento muy caro que la familia no puede permitirse: inyecciones de quinientos euros cada una, que deben aplicarse to­dos los días. Jugar a la pelota para poder crecer, crecer para poder ju­gar: a partir de ese momento, ése es el único camino. Lionel no pue­de ni siquiera imaginar un modo de curarse que no tenga en cuenta la pasión de su vida, el fútbol. Pero esos malditos tratamien­tos no podrá permitírselos a me­nos que un club de cierto nivel lo tome bajo sus alas y se los pague. Y la Argentina está hundiéndose en la devastadora crisis económica de la que huyen en primer lugar las inversiones, luego las personas, cuyos ahorros se volatilizan con el derrumbe de los bonos estatales. Nietos y bisnietos de inmigrantes criados en el bienestar buscan la salvación emigrando a los países de origen de sus antepasados. En esa situación, ninguna empresa argentina, aun intuyendo el talen­to del pequeño Messi, tiene ganas de cargar con los costos de seme­jante apuesta. Aunque llegara a crecer algu­nos centímetros –tal es el razo­namiento– en el fútbol moderno, ahora, sin un físico imponente, no se es nadie. A La Pulga, una defensa maciza lo aplastará, La Pulga no podrá hacer un gol de cabeza, La Pulga no soportará los esfuerzos anaeróbicos requeridos a los centro-delanteros de hoy. Pe­ro Lionel Messi, de todos modos, sigue jugando en su equipo. Sabe que debe hacerlo como si tuviera diez pies, correr más rápido que un potro, ser imbatible con la pe­lota en el suelo si quiere tener al­guna chance de ser un jugador de verdad, un profesional. Durante un partido, lo ve un observador. En la vida de los ju­gadores, los observadores son to­do. Cada partido que ganan, cada penal que consideran ejecutado a la perfección, cada muchacho que deciden seguir, cada padre con el que van a hablar, significa trazar un destino. Dibujarlo en líneas generales, abrirle una puerta: pero en el caso de Messi, lo que le ofre­cen, representa mucho más. No sólo le ofrecen la oportunidad de ser jugador de fútbol, sino la po­sibilidad de curarse, de tener por delante una vida normal. Antes de verlo, los observadores que oyen hablar de él, son de todos modos muy escépticos. "Si es muy peque­ño, no tiene esperanza, aunque sea fuerte", piensan. Pero, en cambio, hubo otras voces: "Bastaron cinco minutos para comprender que era un predestinado. En un instante fue evidente hasta qué punto era especial el muchacho". (...) Después de tres años, final­mente el Barcelona convoca a Lionel Messi y la familia sabe que si no está en condiciones de jugar como se espera, las dificultades para seguir adelante serán insu­perables. En Argentina, los Messi perdieron todo y en España toda­vía no tienen nada. Y Leo, a esa al­tura, recaería sobre sus espaldas. Pero cuando La Pulga juega, toda la angustia se desvanece. Entre­nándose duramente con el apoyo del equipo, Messi consigue crecer no sólo en bravura, sino también en altura, año tras año, centímetro tras centímetro exprimido de los músculos, alargado en los huesos. Cada centímetro adquirido, un sufrimiento. Nadie sabe en reali­dad cuánto medís ahora. Algunos calculan apenas un poco más del metro cincuenta, algunos un poco menos, un sitio habla de un Messi que, al seguir creciendo, llegó al metro sesenta. Las estimaciones oficiales cambian, concediéndo­le cada tanto algún centímetro de más, como si fuese un méri­to, un premio conquistado en la cancha. Lo cierto es que cuando los dos equipos están formados antes del silbato inicial, el ojo encuadra to­das las cabezas de los jugadores más o menos a la misma altura, mientras que para encontrar la de Messi debe bajar por lo menos al nivel de los hombros de los com­pañeros. Para un deporte donde cuenta cada vez más la potencia y, para un atacante, los casi dos metros de Ibrahimovic y el me­tro ochenta y cinco de Beckham pasaron a ser la norma, Lionel si­gue pareciéndose peligrosamente a una pulga. (...) En una publicidad donde lo in­vitaron a dibujar su historia con un marcador, es divertido y melancó­lico ver a Messi retratarse como un chiquillo minúsculo entre larguísi­mos bosques de piernas, perdido allí entre pelotas demasiado gran­des que vuelan lejos. Pero cuando tocan tierra, él las agarra, veloz, y pequeño como es consigue pasar entre las piernas de todos y llegar al arco. Cuando hay laterales y los adversarios recuperan el aliento es precisamente el momento en que él sale y los pasa, de tal ma­nera que cuando los goleadores se imaginaban que lo tenían detrás de la espalda, se lo encuentran en cambio ya cinco metros más ade­lante. El gran jugador no es el que hace cometer faltas, sino ése al que nunca se le puede hacer ninguna gambeta. La belleza misma Ver a Messi significa observar algo que va más allá del fútbol y coincide con la belleza misma. Algo como un ímpetu, casi un es­tremecimiento de conciencia, una epifanía que permite al individuo que está allí, viéndolo gambetear y jugar con la pelota, dejar de per­cibir una separación entre él y el espectáculo que está presencian­do, confundirse plenamente con lo que ve, al punto de sentirse uno con ese movimiento desigual pe­ro armónico. En esto, las jugadas de Messi son comparables a las sonatas de Arturo Benedetti Mi­chelangeli, a los rostros de Rafael, a la trompeta de Chet Baker, a las fórmulas matemáticas de la teoría de los juegos de John Nash, a todo lo que deja de ser sonido, materia, color, y se convierte en algo que pertenece a todos los elementos, a la vida misma. Ya sin separación, sin distancia. Están ahí, y no se puede vivir sin ellos. Y nunca se ha vivido sin ellos, sólo que cuan­do se descubren por primera vez, cuando por primera vez se los ob­serva al punto de quedar hipnoti­zados, la conmoción es inevitable y uno no puede más que intuirse a sí mismo. (...) Me pregunto qué maravilla y qué vértigo sería ver jugar a Mes­si en el San Paolo, él, de quien el propio Maradona dijo: "Ver jugar a Messi es mejor que tener sexo". Y Diego sabe mucho de las dos cosas. "Me gusta Nápoles, quiero ir pronto –dice Lionel–. Estar un poco debe ser lindísimo. Para un argentino es como estar en casa". El momento más increíble de mi encuentro con Messi es cuando le digo que cuando juega se parece a Maradona – "parece", porque no sé cómo expresar algo repetido mil veces, aunque deba decírsela igual – y me responde: "¿De verdad?", con una sonrisa aún más tímida y contenta. Por lo demás, Lionel Messi aceptó verme no porque sea un escritor o por otra cosa, sino porque le dijeron que vengo de Nápoles. Para él es como para un musulmán nacer en La Meca. Nápoles, para Messi y para mu­chos simpatizantes del Barcelona, es un lugar sagrado del fútbol. Es el lugar de la consagración del ta­lento, la ciudad donde el dios de la pelota jugó sus mejores años, don­de de la nada partió hacia la derro­ta de los grandes equipos, hacia la conquista del mundo. Lionel parece todo lo contrario de lo que uno espera de un juga­dor: no es seguro de sí mismo, no usa las frases habituales que les aconsejan decir, se pone colorado y se mira los pies o se mordisquea las uñas del índice y del pulgar acercándoselas a los labios cuando no sabe qué decir y está pensan­do. Pero su historia es aún más ex­traordinaria. La historia de Messi es como la leyenda del abejón. Se dice que el abejón no podría volar porque el peso de su cuerpo es des­proporcionado respecto de la fuer­za de sustentación de las alas. Pero el abejón no lo sabe y vuela. Messi, con ese cuerpo flacucho, con esos pies pequeños, esas piernas, el tor­so exiguo y todos sus problemas de crecimiento, no podría jugar en el fútbol moderno, todo músculo, masa y fuerza. Sólo que Messi no lo sabe. Y por eso mismo es el más grande de todos.

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¿Dónde estuvo Rushdie?

Salman Rushdie tras la puerta. Foto: Daniel Mordzinski. Fuente: revista ñ

Todos sabemos dónde estaban la mayoría de escritores ingleses mientras se supo que había caído una fatwa sobre Salman Rushdie: en el velorio de Bruce Chatwin. Incluso empezó la broma -que luego descubrieron que no era tan graciosa- según la cual ahora venían por Bruce, pero que no ensuciasen los trajes porque tendrían que volver la próxima semana por Salman. Humor británico, que le dicen. Lo que no sabemos es qué hizo Rushdie, dónde se fue a esconder, saliendo del velorio. En el suplemento Ñ desentrañan el misterio: estuvo en una cabaña de Ian McEwan.

A casi veinte años del día en que Rushdie fue condenado a muerte por el Ayatola Komeini por la publicación del libro Los versos satánicos, fue revelado que recibió protección de Ian McEwan quien lo escondió en una cabaña en Costwolds, una región campestre en el sur de Inglaterra. Ambos llegaron a esa casa días después de que se estableciera la fatwa (sentencia de muerte) el 14 de febrero de 1989."Nunca olvidaré la mañana siguiente que llegamos, al despertar. Era un momento terrible para él. Estábamos parados uno frente al otro en la cocina haciéndonos café y tostadas, escuchando las noticias de las ocho en la BBC. El tipo que estaba al lado mío de pronto era protagonista de todos los títulos. Hezbollah había dispuesto todo su aparato para liquidarlo", contó McEwan en una entrevista que la revista New Yorker publicará la semana que viene. Cuando Rushdie se refugió en el cottage de McEwan, Irán ofrecía a los potenciales verdugos del autor anglo-indio una recompensa de tres millones de dólares. A esa altura la novela había sido prohibida en decenas de países islámicos. Fanáticos religiosos salieron a quemar ejemplares del libro en Londres. Rushdie se volvió clandestino.

La nota también comenta los daños colaterales (asesinatos, incendios, etc) de la fatwa y un espeluznante juego aparecido hace unos días, pese a que la sentencia fue ya rebatida "oficialmente":

La fatwa, en cambio, tuvo daños colaterales. En Tokio fue asesinado Hitoshi Igarashi, el traductor japonés de sus libros. En Milán apuñalaron al traductor italiano y en Oslo fue baleado el editor de sus libros para Noruega. Diez años después, en 1998, Teherán ablandó su postura diciendo que "ni apoyaba, ni impediría las operaciones para asesinar a Rushdie. La fatwa, menos virulenta, sigue en pie. En Teherán anunciaron ayer el lanzamiento de un juego para PC llamado "Matar al apóstata" que no es otro que Rushdie.

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¿Pamuk sobre la India?

Orhan Pamuk. Fuente: full moon fever

¿Orhan Pamuk quiere escribir sobre la India? La noticia está en boca de todos desde que un periódico turco afirmara que el Premio Nóbel viajó ahí en secreto. ¿Abandonará su querida Estambul para ficcionar a la India? Habrá que esperar para saberlo. Por lo pronto, todo parece indicar solo unas vacaciones:

El diario turco Aksam afirma que el viaje de Pamuk a la India se ha mantenido secreto, pero su editorial Iletisim lo ha confirmado."Sí, Pamuk está ahora en la India. Fue allí sólo de vacaciones, por razones privadas. Por lo que sabemos hasta ahora, su viaje a la India no tiene nada que ver con una nueva novela", dijo un portavoz de la casa editorial. Desde que ganó el premio Nobel, Pamuk ha vivido sobre todo en Estados Unidos y, según las informaciones divulgadas en la prensa turca, la semana pasada voló al Estado de Rajistan, en India occidental, para pasar al menos dos meses en busca del material para su nueva novela.

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Luis Sepúlveda, premio Primavera

Luis Sepúlveda. Fuente: Daniel Mordzinski


El escritor chileno Luis Sepúlveda ha ganado el Premio Primavera de 2009. El libro, titulado La sombra de lo que fuimos es una "novela generacional" escrita con humor y "estructura detectivesca" según declaró el chileno. 200, 000 euros es la dotación económica. El finalista fue Los elemento del mundo, de José María Beneyto, que se hizo de 30,000 dólares.

El escritor chileno Luis Sepúlveda ha ganado hoy la XIII edición del Premio Primavera de Novela, dotado con 200.000 euros, con su obra La sombra de lo que fuimos, mientras que el español José María Beneyto se lleva los 30.000 euros correspondiente al finalista con Los elementos del mundo.El jurado que ha fallado este premio, que convocan cada año la editorial Espasa Calpe y Ámbito Cultural de El Corte Inglés, ha estado presidido por Ana María Matute y han formado también parte de él Antonio Soler, Ángel Basanta, Ramón Pernas, Ana Rosa Semprún y Miryam Galaz, como secretaria sin voto.Luis Sepúlveda ha escrito una novela generacional "con estructura detectivesca" que habla del desengaño de unos chilenos que recuerdan su juventud, en los años sesenta y setenta, su relación con el Partido Comunista, el golpe de Estado, el exilio y su regreso a un Chile en democracia, "un país que ya sólo existía en su memoria", ha explicado Ángel Basanta al presentar la obra.

Según la nota en El País, Sepúlveda dijo al aceptar el premio que su libro:

"está plagado de experiencias personales y de otras que me han sido contadas y que han sido vividas por gente próxima a mí". ¿Qué le llevó a volver la mirada al pasado? "Las historias falsas que circulan sobre el Gobierno de la Unidad Popular del derrocado presidente Salvador Allende". Sepúlveda considera que se ha escrito poco en torno a los años de la dictadura y el golpe de Pinochet y que la sociedad tiene el derecho de saber por los protagonistas de la historia lo que ocurrió realmente en Chile. "Las historias que a mí me interesan son las de los perdedores, las que no figuran en los libros de historia".

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Denuncias poéticas

Chus Visor. Fuente: el país
Chus Visor es el famoso editor de Visor, la editorial de poesía más importante del idioma castellano. Por eso el lío que le ha armado la revista colombiana Arquitrave se ha puesto tan peliagudo. Así lo comenta la Papelera de Juan Palomo:

Chus Visor se las está teniendo tiesas con la revista colombiana Arquitrave.com, a cuenta de un artículo demoledor de Umberto Cobo que intenta, dice, desenmascarar sus “tejemanejes”. La cosa es que Visor ha amenazado con llevar a la revista a los tribunales si el artículo de marras no se retiraba de inmediato, y el editor de la revista, Haroldo Alvarado Tenorio, le ha contestado, con la red como testigo, que va a ser que no. Y, qué quieren, aunque parte de lo que explica Cobo pueda ser verdad (“Según todas las crónicas, Jesús García Sánchez [...], el apoderado de una aglomeración de premios de poesía financiados con dinero público, [y la enumeración es casi interminable], con cotas como el premio Casa de América (6.000 euros, más la edición del libro); premio de Poesía Generación del 27(15.000 e. más la edición del libro);Ciudad de Melilla (18.000 e. más la edición del libro); Gil de Biedma (16.000 e. más la edición de Fray Luis de León (12.000 e. más la edición del libro); Emilio Alarcos (15.000 e. más la edición del libro); Premio de Poesía en Lengua Castellana Viaje del Parnaso (18.000 e. más la edición del libro)]...” me cuesta creer que le hayan podido meter el gol que denuncia Cobo. Porque, entre insultos de pésimo gusto, lo que Cobo denuncia es que Visor ha perpetrado un libro lleno de errores y que, según “Juan Manuel Roca, el premiadísimo bardo colombiano del Festival de Medellín” ha editado “una antología de la poesía de Colombia, [...] que es "desastrosa porque se mutilan los poemas [...]. Y cosas tan raras como que un poema de José Manuel Arango aparece como si fuera de L. Vidales.” Y dice mucho más, pero ya está colmada mi papelera.

En el blog Asamblea de palabras hacen eco del artículo y lo colocan entero, además de las reacciones.

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Caravana de reseñas internacionales

2.18.2009
Adriana Lisboa se da un tiempo para pasear y sostener para la foto mi novela. ¡Gracias, Adriana y Daniel! Foto: Daniel Mordzinski.

Hace una semana, la editorial Impimenta me mandó su catálogo de novedades que se abría con la siguiente frase lapidaria (y más para mí, dado el tema de mi novela), de Truman Capote: "Acabar un libro es como sacar un niño fuera y pegarle un tiro". No se puede competir con una frase así de contundente. De inmediato descubrí que, como mi narrador, debía enterrar a ese hijo abaleado llamado Un lugar llamado Oreja de perro y seguir adelante con la próxima víctima. Por otra parte, y siempre bajo la influencia de lo que acabo de leer de Capote, útimamente siento tantos ladridos de perros alrededor mío que me he dado cuenta de que la caravana ya se echó a andar. Y debo apresurarme si quiero seguir a su ritmo, no puedo quedarme detenido en Oreja de perro. Por eso, me entusiasma cada vez menos poner reseñas de mi libro. Pero lo haré, en estricto orden de fechas, para cumplir con los lectores que aún tienen interés en leerlas. Pero intentaré no hacer ningún comentario más, más allá de los elogios o de las críticas. Me limitaré, como me enseñó a hacerlo del indigente blog "Luz de Limbo", a subrayar las partes importantes -buenas o malas- para que se enteren de que los estoy manipulando. Antes de pasar a las reseñas, agradezco infinitamente a la guapísima escritora brasileña Adriana Lisboa (compañera de B39) y a mi hermano Daniel Mordzinski por el regalo de esa foto hermosísima que ilustra mi blog. Una imagen vale más que mil palabras de amistad.

Esta reseña es del 18 de diciembre del 2008, apareció en El Heraldo de Aragón, diario de Zaragoza, y está firmada por Julio José Ordovás:
Un lugar llamado Oreja de perro (finalista del Premio Herralde de Novela, Angrama, 2008, 212 pp) es mucho más fácil de digerir [que Casi nunca de Daniel Sada], lo que no quiere decir que sea menos sustanciosa. Iván Thays ha escrito una novela del siglo XXI, mientras que la novela de Sada es un producto muy siglo XX, cargado de humor pero inflado de retórica. La novela de Iván Thays está escrita con tiralíneas y, aunque promete mucho más de lo que al final ofrece, sus personajes están realmente vivos y cuando se muerden, se acarician y follan, muerden, acarician y follan de verdad. No son marionetas que se ensartan al ritmo impuesto por el piano del estilo.Quizá Un lugar llamado Oreja de perro no funcione como novela social, pero tampoco creo que fuera ese el principal propósito de Iván Thays. La podredumbre andina y la corrupción de Perú de Fujimori y Toledo forman parte de la escenografía, remota y violenta para una historia de amor que acaba con una carta de despedida y una carta en blanco. Scamarone, el fotógrafo que acompaña al “mareado” (por el soroche y por las hostias que le ha dado la vida”) periodista encargado de cubrir una visita política de Toledo que no llegará a efectuarse, es un personaje memorable, que recuerda en su cinismo al Louis Renault de Casablanca. Y no es el único personaje memorable. Casi nunca es una novela perfecta. Un lugar llamado Oreja de perro no. Pero al que procuraré no perder de vista es a Iván Thays.

La siguiente reseña, la más positiva y extensa de todas, es de la sección cultural de Diario de Terrasa. Está firmada por el reconocido J.A. Aguado y se publicó el 31 de diciembre del 2008, mientras yo estaba rumbeando en Colombia:

Hoy apareció otra vez la noticia del hombre que perdió la memoria luego de matar en un accidente a su esposa y su hijo” Así comienza la novela más interesante de las publicadas últimamente por la casa de Jorge Herralde. Se trata de una novela al servicio del periodismo de investigación, finalista del prestigioso Premio Heralde 2008, titulada “Un lugar llamado Oreja de perro” (Anarama), una aventura narrativa que supuso una “expiación personal” para el autor y en la que cruza reflexiones del protagonista, un periodista destinado a una destruida ciudad andina, con los acontecimientos en Perú a raíz del gobierno de Fujimori. Más allá de Vargas Llosa y Bryce Echenique hay vida en Perú y se llama Iván Thays (Lima 1968) (...) La prosa de esta novela es directa. De alguien que sabe su oficio y no se pierde por sendas equivocadas, sino que nos hace pensar en fotografías, recortes de periódicos, cartas, vídeos de documentales televisivos, testimonios. (...) El mundo entrañable de los recuerdos y los laberintos de la memoria sostienen este magnífico ejemplo de arquitectura verbal. El narrador se nos muestra como un periodista en caída libre que acepta el encargo del periódico para olvidar la muerte de dos seres queridos en su vida. Acepta visitar los Andes peruanos, un lugar llamado Oreja de perro, golpeado por el terrorismo en los años ochenta y donde los militares han sido causantes de violaciones a los derechos humano. El escritor convierte el lugar en una zona de reconciliación nacional, en una metáfora de la violencia de la pérdida, de la descomposición social y personal: “Llegué a la conclusión de que lo peor que podría pasarnos es acostumbrarnos a la muerte, a la impunidad, al horror, al Mal” (...) Como los perros con hambre desentierran cadáveres para saciar su necesidad de alimentarse, así el lector desentierra la tristeza que recorre las doscientas y pico páginas de esta novela que conmueve doblemente. Por un lado, el drama humano de un colectivo y otro el ejemplo particular de un periodista, un oficio que exige a quienes lo practican comportarse como un observador imparcial de la realidad, aunque todos sabemos que la objetividad pura no existe, sí una cierta actitud no participante en lo que se cuenta. Uno puede vivir para olvidar su pasado como ser individual y como miembro de una colectividad quieres recordar para no olvidar. En semejantes paradojas de la existencia se mueve esta gran novela.


En los blogs de "El Mercurio", en Chile, apareció una reseña firmada por Rodrigo Pinto el 24 de enero de 2009. Me gusta especialmente que haya empezado con buen tino refiriéndose a un cuento mío, "Primer Encuentro con Tomás", que, en efecto, es el germen de esta novela. pPinto considera que el lenguaje lacónico de mi novela es una decisión errada:
Iván Thays (Lima, 1966) figura en las tres antologías importantes de cuentos latinoamericanos publicadas entre 1997 y 2008. Ello muestra la temprana repercusión continental de su obra, que, sin embargo, es de muy difícil acceso fuera del Perú. De manera que la aparición de su tercera novela en una editorial española permite, por fin, apreciar algo más que las muestras incluidas en las mencionadas antologías; y, sin embargo, hay que partir por una de ellas. El cuento “Primer encuentro con Tomás” pone en escena a dos escritores en Venecia: el narrador, fracasado y asediado por los fantasmas de la derrota, la ruina de su familia al otro lado del océano y, sobre todo, la prematura muerte de su hijo Paulo, y Tomás, el exitoso, el hombre de mundo, que juzga con dureza la obra del narrador: “Tampoco Lima la entendiste. Mira, Sendero estaba ahí, la sangre, la tragedia... y tú escribiendo sobre ti mismo, el infinito regodeo del yo”. La cita viene a cuento porque es tentador aplicar ese juicio, sin más, a la novela de Thays. Sendero está ahí: el libro está escrito sobre el gran fondo de la tragedia que vivió el Perú en los ochenta y los noventa, cuando senderistas y militares se turnaban para masacrar a las mismas poblaciones atrapadas en una guerra que no entendían. De hecho, cuando mejor funciona la novela, cuando parece por fin levantar vuelo, es en el momento en que el narrador deja que una de las protagonistas, Jazmín, cuente la historia de la desaparición de su madre. Pero el libro tiene otro derrotero: la estadía del protagonista y del resto de los personajes en Oreja de Perro, un caserío perdido en la sierra que fue teatro de la violencia y la represión, es, a su vez, el fondo en que se inscribe la tragedia personal del narrador, que ha perdido a un hijo −llamado Paulo− y se ha separado de su mujer. Es decir, lo que un crítico mordaz podría llamar “el infinito regodeo del yo”, porque no hay un intento serio de vincular ambos dolores, de poner en línea ambas tragedias, de lograr que la pérdida individual (y tan terrible como la muerte de un niño) abra la caja de resonancia de la tragedia colectiva, de las muertes arbitrarias, del ensañamiento de la tortura. El tono monocorde del relato abusa ya no del punto seguido, sino del punto aparte, y parece apostar a que el registro de nimiedades se constituya en la crónica de una pasada por los infiernos. Pero lograr ese efecto es muy difícil con párrafos como “escucho una voz que anuncia las condiciones del tiempo en Lima, que nos advierte que no debemos levantarnos de nuestros asientos cuando hayamos tocado tierra y que esperemos a estar detenidos antes de abrir los compartimientos sobre nuestras cabezas”. Aparte: “Empieza el descenso hacia Lima”. Hay que suponer que la pobreza del estilo y del lenguaje son deliberadas, puesto que Thays al menos tiene oficio como escritor y se tomó ocho años para escribir la novela, y hay que concluir que fueron decisiones erradas.

Una nueva reseña apareció el 31 de enero de 2009, en el diario "La Voz de Galicia" y está firmada por Toni Silva. Lleva como simpático título "David Lynch en el Perú".
Iván Thays (Lima, 1968) es un osado. Ha vivido una sequía de novela –que no literaria- de ocho años desde que publicara La disciplina de la vanidad. Después de esa etapa de cambios vitales (matrimonio, paternidad, divorcio) Thays regresa al mundo editorial con Un lugar llamado Oreja de perro donde dibuja de forma paralela dos historias completamente ajenas entre sí: la transición de Toledo a Alan García en el Gobierno de Perú, con el terrorismo de Sendero Luminoso de fondo, y el viaje interior de un periodista desplazado a un pueblo peruano para cubrir un acontecimiento político (...) No es el mayor valor de la novela, pero Thays no puede negar tintes autobiográficos en el personaje principal (experiencia televisiva, hijo muerto-alejado) “Yo estaba en ese momento en una etapa muy oscura de mi vida en los que veía muchas películas de David Lynch, entonces dije: “Voy a hacer que Oreja de perro sea una ciudad de David Lynch” señaló Thays. Y lo consigue. Por la dureza de los que allí viven, por la esperpéntica aparición del gobernante, por la rudeza y la inconexa relación de los personajes. El reportero parece vivir en una bruma de la que no quiere despertar “Como en una película de David Lynch, tú no llegas a saber si lo que está pasando es un sueño, una pesadilla exteriorizada o si es una realidad” Conocido por su blog Moleskine Literario, así como por su programa de entrevistas a escritores, Thays ha regresado con contundencia al estante de las novelas. Esta le ha valido el ser finalista del Premio Herralde, un certificado muy valioso para los escritores sudamericanos.

Finalmente, en la "Revista de Libros" editada en España, en este número de febrero del 2009, aparece una nueva reseña generosa de Martín Schifino sobre la novela. Ahí se me vincula con el "realismo minimalista" junto a autores de mi generación que admiro, como el de Rodrigo Rey Rosas y Alejandro Zambra.
En la literatura latinoamericana, tan celebrada por las expansiones del realismo mágico, hay una corriente menos caudalosa pero igualmente interesante que podría llamarse realismo minimalista. Realismo porque se aboca a situaciones concretas y contemporáneas; minimalista porque las observa de manera elusiva e indirecta, casi alegórica, recurriendo a estilos verbales de una descarnada lucidez. El gran innovador de esa tradición es Rodrigo Rey Rosa (Guatemala), pero recientemente escritores como Eusebio Rosero (Colombia), Daniel Sada (México) y Alejandro Zambra (Chile) han contado historias sencillas que nos llevan a intuir complejas realidades sociopolíticas. Aunque situada en las antípodas del alegato, esta literatura se distancia prudentemente de la autonomía fantástica. Libre de moralina, es una literatura moral. Lo mismo puede decirse de la de Iván Thays (Lima, 1968), cuentista, novelista, profesor universitario, presentador de televisión y flamante finalista del premio Herralde de novela. Un lugar llamado Oreja de perro transcurre en el Perú de nuestros días, donde se repiten las dinámicas más básicas del deseo y la desdicha. El narrador sin nombre, el ex corresponsal de guerra y ahora periodista televisivo, llega al pueblo andino para cubrir un “intento populista” del presidente de turno: establecer una Comisión de la Verdad. Oreja de Perro, donde hay fosas clandestinas, fue muy golpeado por el terrorismo de los años ochenta, y conmemorando la tragedia, el gobierno busca erigirlo en un símbolo de la reconciliación. La memoria, personal o social, es uno de los ejes temáticos del libro. Abundan las simetrías. Uno de los habitantes del pueblo no recuerda nada desde el accidente automovilístico en el que murieron su esposa e hijo [sic] .El narrador, mientras tanto, querría olvidar la muerte del suyo y el derrumbe de su matrimonio. Un tercer personaje, Jazmín, esconde una relación violenta con un militar, al tiempo que planea una venganza. Mediante tópicos conocidos pero finamente calibrados, Iván Thays arma un relato cuasipolicial en el que un observador de fuera presencia las taras de una sociedad, y en el proceso, se redime a sí mismo. La escritura es frugal pero fibrosa, los personajes reconocibles, la trama hondamente satisfactoria.


Actualización 20/02.- Hoy apareció una nota en la sección Cultura de "Las Últimas noticias" en Santiago de Chile, que no es nada positiva sino más bien en la onda de Javier Ágreda. La autora es Patricia Espinosa y el título de su nota lo explica todo: "Un pituco al borde de la repugnancia" [como no puedo copiar ni imprimir la nota, deberé transcribirla de la pantalla. Eso lo haré mañana]

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Comic reseñas

Comic reseña de libro de TC Boyle. Fuente: enminúsculas

Y yo que pensé que lo más original que se podía hacer en el terreno de las reseñas literarias eran las The digested read de John Crace. Pero no, aún hay cosas más originales. Justo la revista que acabo de comentar en el post anterior, The Barnes & Noble Review, ha contratado al caricaturista Ward Sutton para que haga comic reseñas literarias (coincidentemente, del nuevo libro de TC Boyle). Así lo comenta Ezequiel Martínez en su blog "En Minúscula":

Hace algunos meses comenté aquí una original idea que tuvo The Village Voice cuando le encargó al caricaturista Ward Sutton la crítica en formato de cómic de Indignation, la última novela de Philip Roth. (...) aplaudo los reflejos de la cadena de librerías Barnes & Noble, que rápidamente contrataron a Sutton como colaborador para su sección de críticas literarias. Ayer acaba de publicarse su primera entrega, donde a través de una historieta reseña The Women de T.C. Boyle, una novela que recrea la vida y los amores del arquitecto Frank Lloyd Wright.

Cuando el ingenio es grande, merece una reverencia.

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TC Boyle competitivo

TC Boyle. Fuente: The Barnes & Noble Review

La nueva novela de T.C. Boyle se titula The Woman y tiene como personaje central al arquitecto Frank Lloyd Wright. No es la primera vez que Boyle utiliza personajes célebres como protagonistas de sus libros. En The Road to Wellville habla del Dr. John Harvey Kellogg, y en The Inner Circle de Alfred Kinsey. En el blog Paper Cuts subrayan una curiosa respuesta, extraída en una entrevista en The Barnes & Noble Review, que podría explicar muy bien por qué la mayoría de escritores (de buenos escritores, habría que añadir) son tan fallidos en sus otras labores. No se trata solo de que la literatura sea exigente; el obsesivo, competitivo y super exigente en realidad es el propio autor. Dice TC Boyle:

Like many of my fellow novelists, I am a very competitive person. I cannot enjoy being an amateur at anything. I don’t play tennis or golf or cards or chess or anything of that kind. Why? Too obsessed. And, of course, I don’t like losing. Thus, my activities have dwindled to these: writing, teaching, performing my work (I am a ham, I admit it), strolling in the woods and along the beach, cleaning up after my wife, walking the dog. What I’ve given up is music — singing and playing the saxophone. I just can’t imagine starting again and being godawful and then not having the time to practice and develop. Sad, sad, sad. I hardly even sing along with records anymore, let alone with real live people. Woe is me.

Por cierto, en castellano pueden encontrar obras de T. Coraghessan Boyle traducidas en Anagrama: Océano, Océano y El fin del mundo. Y en Norma: América.

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Shortlist de Premio de Ribera del Duero

Fernando Iwasaki. Fuente: expofoto.com

El Premio Ribera del Duero, que por primera vez se fallará el 26 de marzo próximo, debe ser el mejor dotado en cuento del mundo: 50,000 euros al ganador. Más que la mayoría de premios de novela de España y del Mundo. El jurado ya dio su shortlist que incluye dos amigos de Moleskine Literario: Fernando Iwasaki y Eduardo Halfon.

El jurado del Premio Internacional de Narrativa Breve Ribera del Duero, convocado por primer año por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, ha elegido a los seis autores finalistas, que proceden de España y de Iberoamérica. Los seleccionados son Fernando Iwasaki (Lima, Perú), con "España, aparta de mí esos premios"; Eduardo Halfón (Guatemala), con "Los cuentos del cuartel"; Javier Sáez de Ibarra (Vitoria), con "Mirar al agua"; Juan Carlos Márquez (Bilbao), con "Llegado el momento"; Pedro Ángel Palou García (Puebla, México) con "Demonios en casa"; y Luciano González Egido (Salamanca), con "Vísperas de la nada". Las seis obras han resultado seleccionadas entre los más de quinientos manuscritos presentados, por escritores de veinticinco nacionalidades diferentes, según ha informado el Consejo Regulador.

El certamen literario, de carácter bienal, está organizado en colaboración con la Editorial Páginas de Espuma.

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Dan Simmons por Rodrigo Fresán

Una de las carátulas de las novelas de Simmons. Fuente: crucialaunt

Debo reconocer que esta reseña de Los cantos de Hyperión, de Dan Simmons, me ha dado risa, me ha parecido escrita no por Rodrigo Fresán sino por Sheldon Cooper, el divertido geek de la sit-com The Big Bang Theory. Soy un absoluto ignorante -pero no indiferente- del género de ciencia ficción, a pesar de algunas lecturas insuficientes y, muy propablemente, mal digeridas. Igual, la coloco aquí con la esperanza de que el lecto Daniel Salvo me saque de la ignorancia o, por lo menos, disfrute la reseña publicada en el ABCD Las Letras. Dice:

A la hora de lo icónico y estelar, para mí la figura del Alcaudón -esa suerte de golem metálico que custodia las Tumbas del Tiempo- está casi a la misma altura de aquel ominoso monolito negro en 2001: Odisea del espacio. Y claro: casi es aquí la palabra clave y capaz de contener en su brevedad millones de años luz de distancia entre un punto y otro. Pero me reafirmo: Los cantos de Hyperion hacen por la space opera lo que el filme de Kubrick por la space symphony, y ambas se elevan hasta los confines del universo, sólo habitados por los clásicos. De ahí que esta más que merecida reedición de luxe de Los cantos de Hyperion -que reúne en un solo volumen las novelas Hyperion (1989) y La caída de Hyperion (1990)- sea ocasión de regocijo. Muy superior a lo que en su momento hicieron Isaac «Fundación» Asimov y Frank «Dune» Herbert -y acaso tan solo superada por Gene Wolfe y su vasto ciclo de los tres soles-, la multipremiada Los cantos de Hyperion desafía toda posibilidad de sinopsis argumental. Suele ocurrir con lo mejor de la sci-fi: resumir equivale a perderse en una jungla de jerga y tecnicismos que suenan absurdos e infantiles fuera de contexto. (...) El más que versátil Simmons -no hay territorio que se le resista; lo último fue el monstruo ártico de El terror, lo nuevo es un thriller victoriano con Charles Dickens y Wilkie Collins de protagonistas titulado Drood- abandonó los conflictos galácticos para regresar en 1999, brevemente, con el relato hyperiónico «Orphans of the Helix», y a lo grande con el monumental díptico compuesto por Ilion (2003) y Olimpo (2005), donde androides fans de Homero escenifican en Marte la caída de Troya con ayuda de las memorias de Shakespeare, Proust y Nabokov.Todo muy bueno; pero todo sale de aquí, de Hyperion, y de la pasmosa habilidad de Simmons para ordenar y hacer apasionante la complejísima trama panorámica -narrando toda una época en la que la política se confunde con la religión- y revolucionando un género a la vez que lo respeta. No es fácil (hay que lamentarse por cómo falló ese noble intento de Neal Stephenson que es la reciente Anathem), pero Simmons lo consiguió, en dieciocho meses de trabajo, para ganar 25.000 dólares. Eran otros tiempos y otros precios. Mucho más costará la anunciada adaptación a la pantalla grande de Los cantos de Hyperion (aunque lo mejor sería que el proyecto aterrizara como miniserie en HBO o el Sci-Fi Channel). En cualquier caso, el que aquí gana es el lector. Ya se sabe: en tiempos de crisis, nada más sabio que viajar lejos, lo más lejos posible. Para fugas así se inventó la mejor literatura de evasión. Y cuando nos encontremos con el Alcaudón, bueno, ya se nos ocurrirá algo.

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Alvaro Pombo return

Alvaro Pombo. Fuente: revista quorum

Luego de ganar el Premio Planeta, Alvaro Pombo había desaparecido un poco de los diarios y la farándula literaria española (pero no de la política), donde es un personaje fundamental, y se había refugiado a escribir dos obras que aparecen simultáneamente: un poemario (Los enunciados protocolarios) y una novela de título bellísimo (Virginia o el interior del mundo) , editada por Planeta. En el "Babelia" del fin de semana Winston Manrique entrevista a Pombo. Aquí dos preguntas, y sus precisas respuestas, sobre el amor como tema literario:

Suele examinar el amor en sus obras, y en Virginia... se lee: "Todo amante responsable cuenta con que no sea correspondido", ¿qué cree usted?
R. La figura del amante responsable se opone, en esa frase, a la figura del amante engreído o creído, que cree que merece ser amado. Pero ningún verdadero amante que se atiene en serio a la absoluta independencia y otredad de la persona amada cree merecer su atención. Si la recibe, la considera siempre como una gracia inmerecida. Sin esta dimensión de menesterosidad, de carencia, el amor del amante se estancaría en el narcisismo. Todo amante desea transformar a la persona amada en amante a su vez. Todo amante desea ser amado por la persona que ama. Pero este deseo es una esperanza y no un derecho. La persona amada no tiene obligación de amarnos. Los amantes que creen que merecen ser amados, automáticamente pierden su condición de amantes y se convierten en narcisos. Es posible que al transformarse en narcisos sean, paradójicamente, más amados que cuando eran verdaderamente menesterosos amantes. Pero esto último no es más que una de las dificultades del imposible amor humano.

P. El amor, que renace sin prejuicios en la literatura actual, transmite en su novela la idea de que es como la fe.
R. El amor humano es un acto de fe, o mejor dicho: de confianza en otra persona. Es una emoción subjetiva, como la fe religiosa, que construye lo amado como un objeto de inmenso valor, lo revaloriza. Yo siempre he negado que el amor sea ciego, aun cuando el eros sea, sobre todo al principio, muy miope; pero el amor se constituye en el tiempo y lo excelente del amor no es su mera aparición como sentimiento subjetivo, sino su capacidad de durar y de enlazar todas las cosas del mundo en su poderosa onda intelectual y afectiva. Supongo que al decir estas cosas estoy ampliando el concepto de amor mucho más allá del sentido de atracción erótica entre personas. -

Por otra parte, en el mismo "Babelia" Enesto J. Ayala Dip hace una reseña de la novela de Pombo que inicia con esta frase más que convincente: "La maquinaria de crear personajes femeninos perdurables de Álvaro Pombo sigue intacta".

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Murió Tayeb Saleh

Tayeb Saleh. Fuente: revista ñ

El novelista sudanés Tayeb Saleh, uno de los escritores más importantes de la literatura árabe, falleció a los 80 años de edad en Londres tras una larga enfermedad.

Tayeb Saleh, que saltó a la fama por su novela Season of Migration to the North publicada en 1966 y traducida a numerosos idiomas, nació en la localidad de Dabba, en el norte de Sudán en 1929. En este libro, Saleh cuenta la historia de Mustafa Said, un sudanés provinciano que emigra al Reino Unido donde pasa siete años antes de regresar a su país.La secretaría de la presidencia sudanesa alaba en la nota publicada hoy la rica contribución del fallecido escritor, que dio a conocer internacionalmente la cultura sudanesa y árabe. Saleh, padre de tres hijas, se graduó en Literatura por la Universidad de Jartum y continuó sus estudios en los años 50 en la Universidad de Londres y Exeter, en el Reino Unido. (...) En otra de sus novelas también traducida al español, La boda de Zayn, Tayeb Saleh recrea el Sudán rural donde un viejo maestro suní, Zayn, se enamora de una joven llamada Naima.

Su novela más celebre, traducida como Época de emigración al norte fue editada por Huerga & Fierro en 1998.

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100 años del futurismo

Filippo Tomasi Marinetti. Fuente: britannica

El Futurismo, esa escuela de vanguardia creada hace 100 años por el poeta italiano Filippo Tomasi Marinetti, tuvo una larga nfluencia en la poesía peruana. Basta mencionar a poetas como Juan Parra del Riego o Carlos Oquendo de Amat para valorar su importancia. Se cumple este año una centuria desde que el Futurismo lanzó su larga, provocadora y renovadora estela en Europa y el resto del mundo. Así lo recuerda El País:

A finales del año 1908 Marinetti, uno de los principales protagonistas del vanguardismo europeo, es arrojado por su coche a una zanja llena de agua tras un rocambolesco viraje para evitar a dos ciclistas. Será el primer accidente moderno que dará lugar a una narrativa mítica, la de los orígenes (...) Marinetti va a perder la vida en su accidente, o por lo menos la vida que conoce hasta aquella tarde. Como si de un bautismo laico se tratara -cuenta la leyenda que más circula- reemerge de la zanja futurista. No está mal el nombre acuñado para la ocasión, pues no hay pasado ni hay ancestros: sólo el futuro por delante. Se pone a la tarea sin perder ni un momento, porque el futuro va muy deprisa, y apenas unos meses después está concluido el texto que aparece en Figaro hace ahora 100 años, el 20 de febrero de 1909. Es un escrito programático en el que no caben dudas respecto a lo que se espera del porvenir y con ese Primer manifiesto del futurismo se inaugura mucho más que el amor a la velocidad. Con él se da el pistoletazo de salida para la vanguardia como va a entenderse y a organizarse a partir de entonces: una actitud renovadora en el terreno artístico y, sobre todo, existencial. Hay que ser sobre todo modernos, como dijeran los poetas franceses de finales del XIX. Y Marinetti se propone serlo desde sus orígenes decadentistas que apenas un año después, en 1910, le llevan a escribir -casi a destiempo- una novela indescriptible, Mafarka el futurista, paroxismo de desenfreno colonial africano pese a dedicarse el protagonista, en ese colmo de las paradojas que acarrea el movimiento, a "la construcción de pájaros mecánicos"

Pero más allá de lo que sucedió en aquellos años, ¿cuál es el legado del Futurismo? ¿Fue solo una corriente de época, como lo enseñan en las academias, o su luminosa velocidad ha calado luego de cien años? Dice la nota:

(...) hoy día el Futurismo tiende a leerse como un soplo de arte fresco, al menos en lo que a las propuestas artísticas se refiere. Si personajes como Boccioni o Balla trataron de mostrar el movimiento en la escultura, el cine y la foto de Bragaglia y sus sobreimpresiones dinámicas -la ilusión óptica de atrapar el movimiento mientras ocurre- se enraízan con la famosa obra de Duchamp Desnudo bajando una escalera, que convulsionaría la escena de los primeros años diez. No sólo. Es posible que todas y cada una de las provocaciones de la vanguardia, su fascinación por convertir el arte en la vida y la vida en el arte, por romper las fronteras entre ambos, deban volver la mirada hacia las primeras performances marinettianas. Por eso, tratar de encontrar la herencia futurista en la actualidad no parece de ninguna manera desatinada. Los planteamientos de los futuristas siguen vivos tanto en nuestra pasión de hoy por la técnica como en la crítica cultural a los museos, si bien, más mediocres que ellos, no terminamos de quemarlos. Dejando a un lado las radicalidades vanguardistas, está claro que el Futurismo nos enseñó algunas cosas esenciales de la modernidad: a vivir deprisa, por ejemplo, pues como dijo Lacan, la realidad no nos espera.

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Truman Capote y Lola

2.17.2009
Truman Capote en el Plaza. Fuente: tsupen.blogspet

De manera equívoca, algunos lectores podrían creer que el volumen Los perros ladran (publicado por Anagrama en 1999 y reeditado en el 2006) que reúne dos libros menores de Truman Capote (Color local y Se oyen las musas), además de una autoentrevista, tienen interés solo para especialistas y fanáticos. Creo que el libro es estupendo para todo aquel que quiera acercarse a la obra y la personalidad de Truman Capote, tan manipulado (queriendo o sin querer) por las bio-pics de hace unos años. Las anécdotas de sus viajes, por más atractivas o impresionantes que sean, quedan relegadas ante el poder del preciso observador ("El tren se movpia tan lentamente que las mariposas entraban y salían por la ventana") y el gran contador de historias, el fabulador. Es obvio que exagera, que maquilla la realidad, pero eso no es malo, al contrario, es algo que debemos agradecer. Color local comenta sus diversos viajes y sus estancias más o menos prolongadas en Europa, África y EEUU. Se oyen las musas, su primera obra de "no ficción" al parecer, es un largo relato de un viaje de 1956 por la Rusia comunista siguiendo al grupo teatral americano Everyman Opera que representaba la comedia musical Porgy and Bess en plena guerra fría. La auto-entrevista es sumamente divertida, aunque ligera. Una entrevista condescendiente consigo mismo. Pudo ser más devastadora.

Pero de todo el conjunto titulado Los perros ladrán (debido a un proverbio árabe que le regaló André Gide como conjura contra las malas críticas: "Los perros ladran, pero la caravana avanza"), lo que más me llamó la atención de lejos es el relato titulado "Lola". Ahí cuenta la historia de un cuervo hembra que le regalaron en Italia. Al principio detestaba al animal, pero luego fue encariñándose con él. Lola nunca se consideró pájaro, se creía perro como el bulldog inglés y el terrier irlandés que tambié criaba. Se hizo parte de la familia y al fin, por su culpa, el escritor tuvo que mudarse de su enorme casa en un lugar aislado de Sicilia pues su criada acusó a Lola de ser de malagüero y a él, por tanto, de echar el mal de ojo. Una maldición imposible de rebatir. Se mudó a un pequeño ático en Via Margutta, en Roma, donde Lola se apropió del balcón. El final de Lola es triste. Pero fuera de que ese relato sea el más redondo, el imprescindible, del volumen, lo que dice Truman Capote sobre éste en el Prefacio que acompaña la edición es absolutamente genial: le da una vuelta de tuerca, lo convierte en un ars poetica:

"(...) Lola tiene una curiosa historia. Fue escrito para exorcisar el fantasma de una amiga perdida, y posteriormente lo compró una revista americana, que no lo publicó porque el director de la revista decidió que lo encontraba horrendo: dijo que no sabía de qué se trataba y que, además, lo encontraba negro y siniestro. Yo disiento, aunque comprendo a qué se refiere; instintivamente debió de penetrar la máscara sentimental de este relato verídico y comprender, sin reconocerlo del todo, de qué trataba en realidad: de los peligros y la perdición que supone no percibir y aceptar los límites de nuestra supesta identidad, las clasificaciones que nos imponen los demás: un pájaro que cree ser un perro, Van Gogh insistiendo que es un artista, Emily Dickinson en que es poeta. Pero sin esos juicios erróneos y esas conviccones los mares dormirían, y nadie hollaría las nieves eternas".

Amén.

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Paquistán también existe

Publicidad de book tour de Mohsin Hamid, "a pakistani voice". Fuente: siliconeer

Opacada por la emergente, arrasadora literatura de la India, la literatura paquistaní escrita en inglés siempre ha sido considerada la hermana menos talentosa, la Heinrich Mann de esa familia, digamos. Sin embargo, el éxito de The Reluctant Fundamentalist de Mohsin Hamid (que estuvo en la shortlist del Booker hace dos años), una novela que busqué infrutuosamente en España por cierto, ha hecho voltear un poco el reflector hacia la hermana menos afortunada. Claro, justo le tocó un momento en el que la literatura India está boyante, pero los paquistanís defienden su propio mini-boom en The Guardian:

"Some of us have been writing for many years but suddenly we've had four or five novels coming out together and that's created a buzz," said Shamsie, whose latest work is an ambitious story that starts off in Second World War Japan and moves to post-9/11 Afghanistan. "Indian writing has been established for 25 years or more, since Midnight's Children (Salman Rushdie's book, published in 1981). Pakistani writing is very much in its infancy. "Pakistani writing is like the new young fast bowler on the scene but Indian writing is like the spinner who's been going for years and whose greatness is assumed."

Desde luego, la política ocupa el tema central de esta literatura escrita, hasta el punto de que es casi inconcebible una novela sin este tema (Mohsin Hamid lo justifica así: "Great fiction comes from the tension that produces those dramatic political developments"). Además, las obras más exitosas han sido realizadas por jóvenes privilegiados, una pequeña élite que ha logrado educarse fuera del país:

Readers have embraced the political nature of much of the new Pakistani fiction, looking perhaps for an explanation of the country's turmoil, which has accelerated after it sided with the West in the "war on terror". "If you've grown up in Pakistan, to sit down and write something that's not political is almost impossible," said Hanif, a former air force pilot. "I'm sure that the headlines make people curious about Pakistan but when they read these stories, I hope it's done on their own merit." The Pakistani writers causing most excitement tend to be young and from the country's upper class, having grown up in Pakistan in the 1980s. Mohsin Hamid said that, for Pakistan's small English-speaking elite who had been able to live an insulated lifestyle up to the 1980s, coming of age under the oppressive dictatorship of General Zia was a "dramatic wrenching change" that created a fertile ground for writers. "There's a desire now to dine on Pakistani writing cuisine. It's coming at the same time as some really amazing Pakistani writing," said Hamid, who lives in London. "Great fiction comes from the tension that produces those dramatic political developments. Pakistan has been going through really interesting times. As writers process that through their fiction, they're coming up with an art with a real urgency and personal need."

En The Guardian aparece, además, una lista de libros al respecto para no perderse:


Kamila Shamsie's epic novel Burnt Shadows tells the story of three families, spanning decades and continents. Stretching from the detonation of the nuclear bomb in Nagasaki in 1945 to Afghanistan in the wake of 9/11 via India and Pakistan, it's a sweeping narrative with a breath-taking climax. Shamsie was born in Pakistan and lives in London.

Mohammed Hanif's darkly comic first novel A Case of Exploding Mangoes - shortlisted for the Guardian's first book award last year - takes as its starting point the plane crash in which Pakistan's military dictator General Zia ul Haq died on 17 August 1988, offering increasingly bizarre explanations for the event, from mechanical failure to a blind woman's curse.

In Other Rooms, Other Wonders is a collection of linked short stories about an extended Pakistani landowning family in Lahore. Daniyal Mueenuddin, who practised law in New York before returning to Pakistan to manage the family farm, has created a revealing glimpse into the complexities of Pakistani class and culture.

The Reluctant Fundamentalist by Mohsin Hamid sees Pakistani Princeton graduate Changez buttonhole an American stranger in a Lahore cafe to tell how his high-flying career and budding relationship in Manhattan started to crumble following the attacks on 9/11. The narrative shows how Changez really feels about the attacks. Hamid grew up in Lahore, attended Princeton like his protagonist, and lives in London.

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Atwood, poeta electrocutada

Margaret Atwood en su vivero. ¿Le hablará también a los anturios? Fuente: Deborah Samuel/ cbc.ca

He aquí el Arte Poética de Margaret Atwood: "Un cable de alto voltaje/ Es como si metieras un tenedor/ en un enchufe" -¿?- Bueno, no nos apresuremos a juzgarla. La narradora ha decidido regresar -quizá momentáneamente- a la poesía y ha publicado un poemario titulado La puerta y donde el tema de la vejez es protagonista. Ayer se le vio en una videoconferencia en Madrid:

La escritora canadiense Margaret Atwood, después de más de una década sin publicar poesía, vuelve con La puerta, un intenso poemario que presentó hoy en Madrid, por videoconferencia desde su país, y en el que recorre su trayectoria emocional, desde la infancia hasta su experiencia con la vejez. "Trabajar sobre el proceso de la vejez es doloroso", explicó (...) en este libro, que publica Bruguera en España, la autora canadiense pone el retrovisor y el bisturí para hablar de los recuerdos y reflexionar acerca del tejer poético, la política, la naturaleza, el misticismo y la vejez. Así, el libro se divide en cinco partes muy diferenciadas, todas ellas unidas por un sentido musical que para la autora, según dijo hoy, es "muy importante". "La poesía está muy cercana a la música, y el ritmo transforma cada sílaba", añadió. (...) La autora de El cuento de la criada, La mujer comestible o El asesino ciego, define así la poesía: "Un cable de alto voltaje/ Es como si metieras un tenedor/ en un enchufe". Una definición que recorre este libro, en el que escribe: "Estamos a merced de cualquier chucho rabioso, piedra arrojada o cancerígeno, o de nuestros propios cuerpos: nacimos con el gancho/de la muerte dentro, y año tras año nos arrastra/hacia donde vamos: al abismo...". Y lo hace convencida de que en época de crisis la poesía hace "más falta que nunca": Se escribe más porque la percepción emocional de las personas crece, y en momentos difíciles se medita más y se reflexiona sobre el destino. En los buenos momentos se tiende a olvidar todo", subrayó.

Por otra parte, se declaró optimista con Obama. A los pocos meses de que Obama asumiera el cargo, ya no es tan fácil como antes encontrar gente optimista. El fervor político è mobile, qual piuma al vento.

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Entrevista a Jorge Eduardo Benavides

Jorge Eduardo Benavides. Fuente: moleskine

Con muy buenos reflejos, Max Palacios entrevista a Jorge Eduardo Benavides luego de que su novela La paz de los vencidos consiguiera el Premio de Novela Breve BCR 2009. Finalmente, saldremos de la duda sobre el tema de la novela y de dónde salió la misma. Primero, le pregunta si la temática es de corte político, como las anteriores, o hay alguna variación:

"En realidad, esta es una novela que tenía "aparcada" mucho tiempo, y que fue escrita también en Tenerife. Ya había terminado los años inútiles y remontaba con dificultad la última corrección de El año que rompí contigo cuando decidí probar con una novela más corta y con una temática y un lenguaje absolutamente distinto. pero por razones editoriales siempre se fue relegando su publicación: Yo tenía comprometida la publicación de las dos novelas anteriores y el libro de cuentos La noche de Morgana, y La Paz de los Vencidos no terminaba de encajar pues yo quería terminar antes de publicarla Un millón de soles para dar por finalizada la trilogía política, publicación que también se retraso. Esa es la razón de que salga a la luz tan a destiempo esta novela".

Luego, Max le pregunta directamente sobre el tema que trata en la novela:

Se trata de una novela ubicada completamente en Tenerife y trata sobre la extrañeza de vivir en otro lugar, alejado y distinto al tuyo, y al mismo tiempo tan parecido. Trata pues de la inmigración, pero también sobre la traición y el desencanto.

Finalmente, Jorge comenta que está escribiendo una novela "menos "aparatosa" que las anteriores, pero me está costando bastante" en la que dos historias de amor se entrelazan en un ligero trasfondo político y que ocurre en diversas ciudades. ¿Travesuras de la niña mala reloaded?

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El cuarto de hora de Tony O’Neill

Tony O´Neill. Fuente: blogofneworleans

¿Sabían uds. que existe una Generación Offbeat? No, tampoco yo. Entonces menos sabrán quién es Tony O´Neill. Para sacarnos la duda o la ignorancia, el ABC nos habla de este joven escritor neoyorquino, que será pronto traducido al castellano, y que según dice la nota deja como un escritor "dulce" al mismo Bukowski. Ya me imagino a los chicos de esa pastrulada llamada Marc el Loco reventando la web de Amazon para conseguir de inmediato libros de Tony. En el Perú, hace años que existe la generación Offbeat y ellos ni cuenta. Dice la nota:

Tony O’Neill es un joven y lúcido escritor estadounidense, casado con Vanessa y padre del pequeño Nico. Tony es ahora todo eso y mucho más, al situarse a la cabeza de la Generación Offbeat, como máximo representante y mejor ejemplo de lo que este movimiento literario significa. Pero antes de afianzarse en la cima del punk literario, O’Neill tuvo una convulsa existencia de drogas, alcohol y rock and roll. De hecho la literatura fue su mejor redención, la metadona narrativa que le salvó de morir víctima de una sobredosis durante su estancia de yonqui en Los Ángeles. Miembro de bandas como The Marc Almond Band o Kenickie, la música se convirtió en un arma de doble filo que le arrojó a un (con)sentido frenesí de extenuantes giras regadas con interminables fiestas. Se pasaba el día colocado hasta que Dan Fante apareció en su vida. “Es el escritor que mayor influencia ha ejercido en mí. La primera vez que leí sus libros fue una revelación porque por fin sentí que todos mis escritores favoritos no estaban muertos”, cuenta un sincero O’Neill. (...) Tres años después Tony O’Neill ha publicado ya cuatro novelas. La última de ellas, “Down and Out On Murder Mile” (Harper Perennial), llega a España en primavera (El Tercer Nombre) después de un exitoso recorrido por Estados Unidos. Y es que la crítica, que en su día llegó a definir “Digging The Vein” como el libro de la década comparándolo con el “On The Road” de Kerouac, siente devoción por este arriesgado autor. Puede que esa devoción se deba, precisamente al riesgo que Tony, junto al resto de offbeats, está dispuesto a correr para espabilar a la constreñida escena literaria actual. «Cualquier revista literaria publicaría incluso la lista de la compra de Joyce Carol Oates si ésta se la enviara», se queja un vehemente O'Neill “Compartimos una ira y un sentido de la urgencia más que una característica estética que nos defina como miembros de un movimiento literario”, explica un vehemente O’Neill. “Los escritores contemporáneos que merecen la pena son gente como Dennis Cooper, el propio Dan Fante, Laura Hird, Stewart Home… todos ellos autores prolíficos pero situados en el margen de una industria literaria cuyos mitos son Dave Eggers y Safran Foer –continúa el escritor offbeat-. A estos últimos se les considera las voces de una generación, pero si Dave Eggers es la voz de una generación siento mucha lástima por esa generación”.

La fórmula con que se prepara el coctel O´Neill no es novedosa, pero sí probadamente potente en los medios: lectura frenética de Burroughs y Bukowski, intoxicación con drogas y una dosis bastante mediatizada de melancolía e introspección. Dice Tony:

"No tengo tiempo para las relaciones sociales porque soy una persona bastante introvertida. Tal vez esto viene de haber pasado la mayor parte de mi juventud metido en temas de drogas, lo que me aisló bastante del resto de la gente. Me acostumbré y aún hoy sigo haciéndolo"
Bueno, que Tony O´Neill disfrute su cuarto de hora de fama, pero lo cierto es que no pienso leerlo. Salvo que venga Rodrigo Fresán y me convenza de lo contrario. Como siempre.

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La maleta de Heinrich Mann

Heinrich Mann y Nelly. Fuente: usc.edu

A pesar de haber escrito una novela (Professor Unrat) que, llevada al cine con Marlene Dietrich de protagonista, se ha convertido en un hito de la historia del siglo XX, El ángel azul, lo absolutamente incuestionable es que Heinrich Mann siempre estará a la sombra de su hermano Thomas. La relación entre los dos hermanos fue siempre conflictiva, no solo por el talento de uno que opacaba al otro sino por las infranqueables diferencias de carácter entre ambos. Una maleta con 107 cartas dirigidas a Heinrich Mann alimentan la mitología alrededor de los Mann:

La familia de los escritores Thomas y Heinrich Mann es probablemente una de las más investigadas del siglo XX por razones que van desde el más puro interés literario hasta la más descarada curiosidad morbosa. Ahora, una maleta encontrada en Praga -con documentos inéditos de Heinrich Mann- agrega un nuevo capítulo a esa historia. La maleta, recuperada por el catedrático Peter Stein en una peripecia llena de casualidades, contenía 107 cartas del archivo de Heinrich Mann, además de otros papeles, que están ahora al cuidado del archivo de la Academia de las Artes de Berlín que presenta hoy el hallazgo. La correspondencia entre Heinrich Mann y el germanista francés Felix Bertaux, en la que ambos, en pleno auge del nacionalsocialismo, muestran todavía confianza en poderse oponer a la barbarie como intelectuales, es parte importante de la maleta de Praga. Otras misivas forman parte de una documentación más personal como aquellas de condolencia que recibe Heinrich Mann tras el suicido en el exilio estadounidense de su segunda mujer, Nelly Kröger.

Además, la nota en ADN Cultura hace hincapié en las diferencias de carácter entre los dos hermanos escritores:

Esa "pulsión tanática" de la familia, como la llamó Thomas Mann en uno de sus diarios tras el suicidio de su hijo Klaus, estaba sin duda relacionada con una compleja confrontación con la propia sexualidad. La tendencia homosexual de Thomas Mann -que ha quedado reflejada en muchas de sus obras entre las que se destaca "Muerte en Venecia"y el esfuerzo que éste hizo durante toda su vida por reprimirla ha sido tema de innumerables trabajos. La rigurosa disciplina que rigió siempre la vida de Thomas Mann, y la obsesión alimentada por su mujer Katia de llevar una vida ordenada y burguesa, eran también formas de mantener a raya sus propios demonios interiores. Esa disciplina era ajena a Heinrich Mann, un erotómano consumado que en su juventud fue cliente habitual de los burdeles de Lübeck y que en uno de sus cuentos se lamenta de que su madre no fuera capaz de ponerle los cuernos a su padre, y que dejó a la posteridad una serie de dibujos eróticos bastante explícitos, ocultados durante mucho tiempo por su pudorosa cuñada Katia. La tumultuosa vida erótica de Heinrich Mann fue lo que le llevó a los brazos de Nelly Kröger, una actriz de baja categoría que nunca llegó a ser plenamente aceptada por Thomas ni, mucho menos, por Katia Mann. En el exilio en California el rechazo familiar era especialmente sensible para Nelly Kröger. Ella y Heinrich Mann, cuyas obras estaban lejos de tener el éxito internacional de las de su hermano, dependían de la ayuda financiera del autor de "La montaña mágica", con lo que el desprecio a que era sometida dolía aún más. Katia Mann logró que la imagen que tuvo la posteridad de Nelly Kröger -que cayó en un alcoholismo crónico hasta llegar al suicidio durante el exilio- haya sido, durante mucho tiempo, la de una mujer vulgar y sin interés alguno. Recientemente, y las cartas de la maleta de Praga ayudan a entenderlo, esa imagen ha empezado a ser revisada. Así, por ejemplo, una carta del escritor Alfred Döblin, en la que lamenta la muerte de Nelly, la describe como una mujer abierta, fina y solidaria hasta el fin con otro destino (el de Heinrich Mann).

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Lo nuevo de Iwasaki

Carátula del libro de Fernando Iwasaki. Fuente: boomerang

Leyendo el blog de Edmundo Paz Soldán (que, pese a sus amenazas a principio de año, se está actualizando con bastante regularidad) en el Boomeran(g) me entero no solo de que Fernando Iwasaki ha publicado un nuevo libro de ensayos, titulado RePublicanos: cuando dejamos de ser realistas, sino que con este consiguió el VI Premio Algaba de Ensayo. La carátula es de inspiración beatlemaniaca: para algunos, simplemente la carátula del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band; para mí, la foto imaginaria del mil veces negado entierro de Paul. Dice la reseña de Edmundo:

Hace algunos años, visitaba la casa de Fernando Iwasaki en Sevilla cuando descubrí que leía vorazmente a Chesterton. No las novelas, sino los ensayos. Buscaba, me dijo, un modelo de escritura para un ensayo histórico de tono literario. Al leer RePublicanos: cuando dejamos de ser realistas, reciente ganador del VI Premio Algaba de Ensayo, descubro con entusiasmo que el modelo ha servido. El libro, diseñado con elegancia --ilustraciones, mapas y un tragicómico ""árbol genealógico de los caudillos"--, está escrito de manera tal que sus capítulos se pueden leer como ensayos autónomos, pero que en ningún momento se pierde la mirada panorámica, capaz de abarcar la "larga duración". Fernando es uno de esos autores que puede ver los árboles, y también el bosque (...) Hay cosas en las que no coincido del todo --¿en verdad le deben tanto Mariátegui y Vasconcelos a Unamuno y Ortega y Gasset?--, pero en general la lógica del argumento de Iwasaki y la solidez de sus ejemplos son irrefutables: "España y América Latina son dos lugares muy parecidos separados por el mismo idioma". Un libro admirable, que demuestra que se puede ser enciclopédico sin ser pesado, y que para escribir un ensayo de divulgación general no es necesario sacrificar la complejidad del argumento.

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Murakami en Jerusalén

2.16.2009

Haruki Murakami el domingo en Jerusalen. Fuente: The Guardian

Haruki Murakami, como lo mencioné hace unas semanas, ganó el Premio Jerusalén que le fue entregado en la 24th Feria Internacional del libro de Jerusalen. Sin embargo, recibir ese importante premio internacional, el primero realmente prestigioso que recibe (que lo han ganado antes JM Coetzee, VS Naipaul, Arthur Miller, Mario Vargas Llosa y Milan Kundera), no le fue fácil dada la coyuntura política y de los grupos de apoyo Pro-Palestinos que le pedían que rechace el premio. En The Guardian reseñan lo que dijo Murakami para justificar la aceptación del premio:

When I was asked to accept this award I was warned from coming here because of the fighting in Gaza. I asked myself: Is visiting Israel the proper thing to do? Will I be supporting one side?" the Jerusalem Post quoted him as saying. "I gave it some thought. And I decided to come. Like most novelists, I like to do exactly the opposite of what I'm told. It's in my nature as a novelist. Novelists can't trust anything they haven't seen with their own eyes or touched with their own hands. So I chose to see. I chose to speak here rather than say nothing." Murakami went on to compare humans to eggs. "If there is a hard, high wall and an egg that breaks against it, no matter how right the wall or how wrong the egg, I will stand on the side of the egg. Why? Because each of us is an egg, a unique soul enclosed in a fragile egg. Each of us is confronting a high wall. The high wall is the system which forces us to do the things we would not ordinarily see fit to do as individuals." We are all "human beings, individuals, fragile eggs", according to the author. "We have no hope against the wall: it's too high, too dark, too cold," he said. "To fight the wall, we must join our souls together for warmth, strength. We must not let the system control us – create who we are. It is we who created the system."

Creo que después de esto, nunca volveré a comer huevos revueltos con tocino (mis favoritos para escándalo de mi nutricionista) sin sentir un poco de compasión por el género humano.

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HAY FESTIVAL CARTAGENA 2009 por Mordzinski

Aquí está el tan esperado Album Fotográfico de Daniel Mordzinski en el HAY Festival Cartagena 2009. Que lo disfruten.

Salman Rushdie. Foto: Daniel Mordzinski


Fernando Vallejo. Foto: Daniel Mordzinski



Antonio García Ángel. Foto: Daniel Mordzinski


Luis Sepúlveda. Foto: Daniel Mordzinski

Fabrizio Mejía y Carmen Boullosa. Foto: Daniel Mordzinski

Adriana Lisboa y Mayra Santos Febres. Foto: Daniel Mordzinski


Junot Díaz. Foto: Daniel Mordzinski

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Lobo Antunes, la del estribo

Antonio Lobo Antunes. Fuente: gentesquelevamsonhos

Que levanten la mano aquellos que han dejado de leer a Antonio Lobo Antunes porque empezaron a sospechar de su poligrafía. A ver, cuántas manos. Bueno, a la suma total auno la mía. Ya ni sé cuál es la última novela de Lobo Antunes que leí, pero sí sé que dejé de leer varias recientes, aunque veía sus relucientes carátulas en la mesa de novedades y me decía "¡compra!" y una voz tacaña decía "¿más de lo mismo?". Ya no leo a Lobo Antunes, cierto, pero eso no quiere decir que haya dejado de admirarlo. Simplemente, me rendí a seguirle la pista. Estaba agotado. Y el propio Lobo Antunes, por lo visto, está agotado de sí mismo. Porque acaba de declarar que va a escribir otra novela más para "redondear su obra" y luego, el silencio. Dice la nota en El País:

En una entrevista que publica hoy Diario de Noticias, Lobo Antunes dice que publicará el libro que terminó ahora y después piensa "escribir una última novela", que calcula le llevará "dos años de trabajo, eso si consigo comenzarla este año". El autor de O Arquipiélago da Insónia (El archipiélago del insomnio), da una respuesta terminante: "Después se acaban las novelas, las crónicas, acaba todo y no publico más nada. Mi voz, hablada o escrita, ya no se escuchará más". "Fui atrapado por todo este engranaje editorial, de agentes, de este mundo que no podía imaginar cuando salió mi primer libro. No conocía a nadie, a ningún escritor, y la mayor parte de mis amigos, camaradas de la guerra, ni siquiera sabían que yo escribía", dijo. Reconoció que desde "hace un tiempo" piensa en regresar a escribir como en la adolescencia. "Entonces escribía, corregía y después destruía el texto. Después escribía otro y repetía el acto de la destrucción. Estuve en eso durante años", confesó el autor, que cumple 30 años de carrera en la literatura. Lobo Antunes dijo que estaba "satisfecho" con el resultado de su nuevo libro, que se titula Que Cavalos Sao Aqueles Que Fazem Sombra no Mar? (¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el Mar?). "Este es un libro óptimo para dar un trabajo a los críticos. Yo quería escribir una novela a la manera clásica, que destruyese todas las novelas hechas de esta manera", señaló.

Asi que dice haber escrito una novela clásica que destruirá todas las anteriores escritas así. Pensar en el otro para destruir al otro. Ser el otro. Tactica de guerra. Otro bombardero.

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Soyinka busca un bombardero

El peluca Wole Soyinka busca a Bombardero. Fuente: efe/ adn cultura

¡Epa! Atención, querido César "Bombardero" Gutiérrez: El premio Nobel nigeriano Wole Soyinka está buscándote. En declaraciones dadas al diario argentino La Nación en Asturias, durante las Jornadas Africanas Soyinka en Ávila, ha sido clarísimo: Haría falta un bombardeo literario. Mándale tu novela al toque. Simplemente, ponla en un sobre manila con la dirección: WOLE SOYINKA. NIGERIA. Estoy seguro de que llega de todos modos. Esto es lo que dijo Soyinka en el faro de San Juan de Nieva, luego de tomarse dos dedos de aguardiente (yo he visto en Mollina chupar al nigeriano, y al menos en el 93 era bravo):

Cuando se le pregunta si un escritor puede combatir ese estado de cosas, es rotundo: "No. Sólo puede abrir horizontes, dar una visión más abierta del mundo". Y luego añade, irónico: "Haría falta un bombardeo literario, lanzar literatura con paracaídas". Narrador, ensayista y poeta, Wole Soyinka se considera sobre todo hombre de teatro: "El teatro es mucho más que texto, es el arte más social, tal vez el más revolucionario. Eso sí, es más débil que el cine. Pero el contacto humano sigue estando del lado del teatro".

Por otra parte, habló irónicamente de lo que significó para él ganar el Premio Nóbel en 1986:

"Uno cree que el delirio del premio va a pasar en cuanto se lo den a otro, pero no. Ya sabe lo que decía Bernard Shaw: ‘Se le puede perdonar a Alfred Nobel que haya inventado la dinamita; que inventara el Premio Nobel no tiene perdón’"

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Daniel Sada contundente

Daniel Sada canta claro. Foto: Isaí Moreno/ Flckr. Fuente:  el boomeran(g)

En el suplemento Ñ de la semana pasada, entrevistaron al escritor mexicano Daniel Sada, ganador del último premio Herralde con Casi nunca. La nota curiosa de la entrevista, realizada en la Feria de Guadalajara por Guido Carelli, es que Daniel Sada confiesa sentirse tranquilo porque hasta ahora ninguno de los personajes "reales" de su novela lo ha enjuiciado, aclarando de inmediato que en la novela el 50% es inventado. "¿Nada de realidad, entonces?" le pregunta el periodista y la respuesta de Sada es radical:

¡Yo no quiero reflejar la realidad, no me interesa leer la realidad! Yo la vivo y creo mi realidad personal. Este pacto lo tienen que entender los que me lean. Siento que el escritor enteramente realista es el más enriquecido, el más conservador de todos. Si uno no apuesta por algo fantástico, por los lados ocultos de la realidad, si uno no prevé que puede haber otros enigmas en la realidad, como escritor y autor está muy limitado. Argentina es el único país con tradición fantástica, estamos encerrados en el realismo. Ni siquiera la magia y el pensamiento del realismo mágico hay que inventar. La realidad mexicana a lo mejor es fantástica. No creo que un autor deba pretender a ultranza ser realista o fantástico. Siempre hay una interpretación de la realidad para plasmarla en el papel y ahí se desvirtúa todo. El que se obstina en ser realista o en ser fantástico se está autolimitando, ese es el problema...

¿Qué pensará entonces Sada de que Edmundo Paz Soldán, en una reseña publicada en su blog, lo considerase que Sada ha escrito "la mejor novela costumbrista que se podía escribir hoy" ¿Puede una novela costumbrista no ser realista? Pero las preguntas que surgen a partir de esta interesante entrevista no quedan ahí. Sada, orgulloso de haber tenido como maestro de narrativa a Juan Rulfo, declara:

"(Juan) Rulfo fue mi maestro. Vio mi primera novela cuando era muy joven y me hizo un comentario muy siniestro. El no era muy intelectual, era un artista y era muy intuitivo. Sobre la base de esa intuición, yo me formé. No era un teórico, no le interesaban los estilos, sólo quería que los personajes estuvieran sólidos y que la trama fuera lo suficientemente fuerte e impactante. Eso es lo más importante y ha sido una lección para mí".

¡Uy! Ahora sí la chingada. ¿No era políticamente incorrecto decir en México que Rulfo no era intelectual? Cuando Tomás Segovia dijo eso, ¿no se cargaron los familiares el nombre del Premio Rulfo en la FIL Guadalajara? ¿No existe en México una bronca entre los que llaman a Rulfo "no intelectual" o "intuitivo" para enfrentarlo al "intelectual" y "libresco" Octavio Paz? ¿Tomará la familia de Rulfo, tan activa en armas enfrentamientos, alguna medida contra el buenote de Daniel y lo declarara persona non grata o algo así? Estaremos al tanto. Mientras, leamos las lúcidas declaraciones de Sada respecto al mercado y la literatura actual:

Yo no puedo sustraerme del mercado. Sé que si me vuelvo muy descriptivo en mi prosa, voy a quedarme afuera y el mercado lo determinan ni más ni menos que los mismos lectores. La gente que nos lee actualmente es gente que va al cine, que ve televisión, es gente que utiliza Internet. El lector de hace algunos siglos no tenía esa referencia, se concentraba en el papel. Tampoco quieren descripciones muy detalladas, porque ya tienen la cultura de la imagen. Ahora las descripciones deben ser rápidas y precisas, no hay lugar para los hermanos Gouncourt que se tomaban quince páginas. Aunque yo tenga mis ritmos, tengo que buscar la rapidez, porque el lector actual es un poco exasperado. En las universidades norteamericanas se está analizando el problema de la concentración en la lectura y si antes un estudiante de Harvard leía tres horas diarias, ahora difícilmente lo haga más de una hora. El mundo moderno nos instala una gama de distractores por todos lados. Estamos saturados. Uno tiene que tener en cuenta el hecho de que el lector se puede escapar en cualquier momento. Todo se está contaminando, no hay purismos en nada, ya no hay totalidades, ni del lenguaje, ni de la novela, ni de nada, todo está como en piezas... Como diría Rubem Fonseca: el que ha muerto es el lector, no la novela.

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En Dubai vetan a escritora

Carátula del libro. Fuente: amazon.uk

El Primer Festival Internacional de Literatura en Dubai empieza con el peor pie (no voy a decir con el pie izquierdo porque Maradona siempre entraba a la cancha con ese pie). Vetaron a la escritora británica Gerladine Bedell y a su novela The Gulf Beween Us por tener, entre sus protagonistas, a un jeque gay. La nota es del suplemento Ñ:

Isobel Abulholul, directora del festival, escribió a la autora para informarla de que se le había denegado la invitación por el carácter "polémico" de su libro."Si lanzásemos el libro y un periodista lo leyese, puede imaginarse cuáles serían las repercusiones", explicó Abulholul a modo de justificación. Según la directora del evento, la novela no es apropiada para el festival debido a ese jeque que tiene un amante inglés y porque la acción tiene como fondo la guerra de Irak, todo lo cual "podría ser un terreno minado" para el festival. La autora, que ha vivido en los países del Golfo, explicó al periódico que el libro ha sido prohibido en Dubai y el resto de los Emiratos Árabes Unidos, pese a que trata a esos países con un gran afecto."Tengo un gran cariño por el Golfo, excepto cuando ocurren cosas como ésta porque hacen a una preguntarse si los Emiratos y otros Estados del Golfo quieren ser realmente parte del mundo cultural contemporáneo... No se pueden prohibir libros y esperar que tomen en serio un festival literario", señaló Bedell. De acuerdo con la editora de Bedell, Juliet Annan, el sistema de censura en Dubai es bastante opaco, pero se sabe que no acepta las referencias a la homosexualidad, las drogas o la teoría de la evolución de Darwin.

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Qué leía Hitler

Ex libris de Hitler. Fuente: elpaís

No sólo líderes políticos como Barak Obama, Raúl Castro o Michelle Bachelet leen. Muchos otros deben hacerlo, solo hay que ponernos a averiguar qué leen. Por ejemplo, el líder más nefatso que ha originado el siglo XX, Adolf Hitler, era un lector compulsivo pero "solo para reforzar sus ideas", como dice una nota en El País. Era un depredador de libros y un fanático del ocultismo. El artículo es bueno para echar por tierra el mito de que la lectura, por sí misma, no hace a nadie mejor persona. A algunos, incluso, los hace peores. La nota dice:

Igual que hacía con los países, las instituciones y las personas, Hitler depredaba los libros. Ésa era su forma de leerlos: como invadir Polonia. Él mismo explicó su método de lectura abusivo y oportunista en Mein Kampf. "Leer no es un fin en sí mismo, sino un medio para un fin". Se trataba, dijo, de rellenar un mosaico previamente dibujado con las "piedrecitas" que le proporcionaban los libros. La lectura no le servía, en general, sino para llevar agua al molino de sus ideas y para confirmar opiniones que ya tenía. Era una práctica puramente instrumental -"tomo de los libros lo que necesito", dijo-. No leía nunca por placer. Y el caso es que era un lector compulsivo, que leía mucho, vamos. "Los libros eran su mundo", escribió su amigo de juventud August Kubizek. El joven Hitler llegó a Viena pobre como una rata pero con cuatro cajas llenas de libros. Luego, en su época de agitación política, cuando no estaba pronunciando discursos o haraganeando por las cervecerías de Múnich en malas compañías (!), se pasaba el tiempo leyendo. "Claro que leer mucho no significa leer bien. Sus lecturas fueron asistemáticas", subraya Ian Kershaw en su monumental biografía (Hitler, Península). "Leer no era algo que hiciese para ilustrarse o para aprender, sino para confirmar prejuicios". Kershaw pone en duda, además, que Hitler leyera lo que hay que leer. Parece que de los clásicos y de la buena literatura consumió más bien poquito. No le gustaba la novela. En cambio, se pirraba por el subgénero antisemita (lo que no nos sorprende), tipo El judío internacional de Henry Ford o La amoralidad en el Talmud; le gustaban mucho las enciclopedias y los almanaques, de los que podía extraer, para impresionar, mucha información en poco tiempo, y los libros de ocultismo. Se ha señalado entre sus libros, y no es broma, El arte de convertirse en orador en pocas horas.(...) Menos simpático es que conservara un manual de 1931 sobre el gas venenoso, con un capítulo dedicado a los efectos del ácido prúsico, comercializado como Zyklon B... Ahora un libro apasionante, Hitler's private library, the books that shaped his life (La biblioteca privada de Hitler, los libros que moldearon su vida; Nueva York, 2008), de Timothy W. Ryback, rastrea con habilidad detectivesca y pulso literario en el ecléctico fondo bibliográfico del líder nazi las obras que pudieron ser decisivas, por su significación emocional o intelectual, en la vida del Hitler lector. (...) En su retiro alpino del Berghof tenía las obras completas de Shakespeare y parece que no leyó sólo El mercader de Venecia, pues hacía citas de Hamlet y, sobre todo, de Julio César -"Nos volveremos a ver en Philipos", espetaba bravucón a sus rivales políticos (...) Entre las obras que sabemos que le acompañaron en sus últimos momentos figuran una historia de la esvástica, un ensayo sobre Parsifal y otro sobre las profecías de Nostradamus. El recorrido de Ryback por los libros significativos de Hitler incluye una traducción de Peer Gynt regalada y dedicada por su siniestro mentor Dietrich Eckart, y Feuer und Blut de Jünger, dedicado en 1926 por el propio autor "al führer nacional Adolf Hitler" -vaya, vaya, Ernst-, y en el que Hitler, que quería escribir sus propias experiencias de combatiente en la I Guerra Mundial, subrayó pormenorizadamente pasajes sobre la guerra y los efectos de la matanza en el espíritu. Pese a lo que hacía creer, Hitler leyó poco a Nietzsche, a Schopenhauer -cuyo nombre escribía mal- o a Fitchte. Lo que Ryback encuentra en el canon hitleriano -los ladrillos fundamentales de su pensamiento filosófico- es una serie de repulsivas obras racistas y unos libros de ocultismo y seudociencia (como Magia: historia, teoría y práctica, de Ernst Schretel, que Hitler subrayó profusamente). En cuanto a los libros militares, Ryback destaca una biografía de Schlieffen, el genio prusiano (es curioso que Hitler subrayase las consideraciones del táctico sobre los peligros para Alemania de luchar en dos frentes), un práctico manual de identificación de tanques y varias obras sobre Federico el Grande, especialmente la biografía de Carlyle.

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Borges no se va

Jorge Luis Borges y María Kodama. Fuente: elpaís

Y se impuso la sensatez. Aguantó Kodama. La tumba de Borges se queda en Ginebra y los políticos en sus escaños. Así lo comenta El País:

La diputada argentina María Lenz, que impulsaba el proyecto para que el Parlamento argentino reclamara la repatriación de los restos mortales del escritor Jorge Luis Borges, ha abandonado la idea de someter una iniciativa semejante ante la Comisión de Cultura del Congreso. Según explicó ayer a EL PAÍS, la diputada mantuvo el pasado jueves una conversación de hora y media con la viuda de Borges, María Kodama, que no desea que se muevan los restos del escritor, enterrado en Ginebra (Suiza). "Nunca quise plantear la eventual repatriación de los restos de Borges como un hecho traumático, que diera origen a una polémica ni que causara angustia a nadie", aseguró Lenz. "María Kodama es la heredera universal de Borges y pretender hacer algo en contra de su voluntad es absurdo. Sería ponerme en contra de la institucionalidad", aseguró. "No se trata de retirar ningún proyecto, porque nunca llegué a presentarlo formalmente en la Cámara, pero sí de decir que abandono la idea" (...) Lenz no quiso entrar en polémicas sobre dónde hubiera querido ser enterrado Borges. Uno de sus biógrafos, Alejandro Váccaro, mantiene que el escritor deseaba descansar en el famoso cementerio porteño de La Recoleta y recientemente se ha insistido en unas declaraciones que Borges efectuó para un documental en el que recorría ese cementerio y expresaba su deseo de ser enterrado allí. Todo eso ocurrió, sin embargo, en los años sesenta, cuando aún no había decidido marcharse de Argentina ni solicitar la ciudadanía suiza. Su esposa, María Kodama, que le acompañó en sus años finales y en ese exilio voluntario, se ha mostrado siempre partidaria de dejar en paz sus restos mortales en la ciudad donde murió. Borges, que siempre imaginó el paraíso como una especie de biblioteca y que creía que "la muerte es una vida vivida", seguirá reposando en su amada Ginebra.

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Off Topic: ¡FELICITACIONES, CLAUDIA!

2.14.2009
Claudia Llosa. Fuente: lavanguardia

Claudia Llosa acaba de ganar el Oso de Oro del Festival de Berlín a la Mejor Película. Es el premio más prestigioso de uno de los festivales más importantes del mundo. Eso marca un hito en la cinematografía del Perú pero, sobre todo, es una extraordinaria noticia para todos los que luego de ver Madeinusa decubrimos el talento y la imaginación de su directora, tan incomprendida en el Perú por comentarios nacionalistas absurdos. Los anónimos que en el blog "Puente Aéreo" dijeron, luego de que Claudia ganase el Premio de la Crítica como lo comenté ayer, cosas como: "Es el típico premio ganado por conmover al primer con historias sobre este lado olvidado del mundo, sin tomar demasiado en cuenta la calidad cinematográfica. El premio políticamente correcto, digamos. De ahí a que gane el Oso de plata [sic] ya es otro tema, ahí si te creo" ahora deben estar calladitos, asustados, royendo su miseria y su mezquindad. Faverón, quien también celebra el premio, recuerda la lista de anteriores ganadores. Una victoria sin atenuantes. ¡Felicitaciones, a Claudia y a todos los que participaron de la cinta! ¡Qué ganas de ver la película!

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Los abortos de Vía Revolucionaria

2.13.2009
Mi adorada Kate como April Wheeler. Fuente: canaltcm

Hace unos días fui a ver la película Vía Revolucionaria (traducida pésima, mediocremente, como Solo un sueño) de Sam Mendes, basada en la novela de Richard Yates. Bueno, ya saben, en realidad fui a ver a la mujer de mi vida, Kate Winslet (dirigida por el hombre de su vida, Mendes). Los disfuerzos de Leonardo di Caprio por robarse un show donde solo era una comparsa competían con el afán, ambicioso, desmedido, enamorado, de Sam Mendes de convertir a la magullada April Wheeler en una heroína a la altura de su adoradísima Kate. Con eso traiciona la novela de Richard Yates, en la que los dos esposos Wheeler están igual de encarcelados y atrapados en sus sueños imposibles de cumplir (aunque la diferencia es que Frank es solo un hablador y April una revolucionaria ilusa que alguna vez le creyó); pero hay que decir a su favor que ha sabido subrayar las mejores frases de la novela y las ha dicho tal cual. Para los fans de Yates, eso es de agradecer. Mi momento favorito (en la novela y en la película) es cuando Frank Wheeler, convencido al fin de su propia mediocridad, dice en el dictáfono: "Título: Hablando de Control de Inventarios, paréntesis, tercera revisión. Párrafo. Saber lo que uno tiene, coma, saber lo que uno necesita, coma, saber de lo que uno puede prescindir, guión. Eso es..." Tampoco voy a negar el impacto que me dio la frase de April, en mitad de una pelea con Frank, a quien ha dejado de amar: "Yo pensé que era amor pero solo era un chico que me hizo reír en una fiesta". Esa frase, textualmente, no existe en la novela pero sí un apropiado, cinematográfico, resumen del pensamiento de April en el momento que toma la decisión de abortar, mientras recuerda el beso de despedida (muy bien dirigido en le película, ciertamente) luego del mejor desayuno de sus vidas: "El beso, puesto a pensarlo, había sido perfectamente correcto: un beso casto, un beso amistoso, el beso que se da a un chico que acabas de conocer en una diesta, el chico con el que has bailado y te ha hecho reír y después te ha acompañado a casa, hablando de él todo el tiempo. El único error real, la única cosa injusta y deshonesta, había sido verle como algo más que eso. Oh, durante un par de meses, solo por diversión, no habría estado mal jugar a eso con un chico ¡pero tantos años seguidos!"

A la amiga con la que fui a ver la película le pareció que no había mucha coherencia en la amenaza de Frank, en una pelea anterior a la final, de conseguirle a April un psiquiatra. También le pareció un poco maniquea la presencia de John Givings, el hijo loco de la casera que sin embargo es el único lúcido de la novela. Ambas apreciaciones son correctas en cuanto a que Mendes ha eliminado completamente todas las referencias al psiconálisis que se hacen en la novela. Es obvio que Yates detestaba el psiconálisis y esa búsqueda contemporánea de "solucionar" la vida de los demás haciéndolos encajar en una línea media. Yates, realmente, odiaba a los psiquiatras (loqueros los llama) y a los manicomios; quería vivir establecido en aquella locura lúcida que le permitía escribir. Yates es Givings, eso es obvio. De hecho, al final de la novela un exitoso negociante Frank Wheeler se encuentra con su vecino Shep y le comenta que está en terapia con un psicólogo. Le dice "A mí me parece que estamos llegando a un terreno bastante básico; cosa que yo nunca me había planteado acerca de la relación con mi padre..." Shep siente lástima y decpeción por aquello en "lo que se ha convertido" Frank. A mí me da más bien ternura. Pobre Frank. Pobre April.

Atención, que lo siguiente puede ser considerado spolier así que, si no han visto la pela ni leído el libro, no lo lean: La escena en que April aparece ensangrentada luego de su aborto viendo por su enorme ventana la luminosa Revolutionary road y sus jardines verdes, una sofisticación innecesaria de Sam Mendes, se justifica dada la lectura del propio Richard Yates sobre su novela. En la edición de Emecé recuperan felizmente sus palabras al respecto:

Alguien me preguntó en una fiesta sobre mi novela y le respondí que estaba escribiendo sobre el aborto. Le dije que era una sucesión de abortos de todo tipo: una obra abortada, varias carreras abortadas, una infinidad de ambiciones y planes abortados, todo lo cual conduce a un aborto real, físico, y a una muerte al final. Tal vez ése sea el mejor resumen de la novela que puedo ofrecer. Durante los cincuenta prevalecía un generalizado deseo conformista en todo el país, y no solo en las urbanizaciones: una suerte de búsqueda de seguridad, ciega y desesperada, que se encarnó políticamente en el gobierno de Eisenhower y en la caza de brujas de Joe McCarthy. Muchos estadounidenses estaban muy preocupados por ello, pues parecía una traición absoluta a nuestro más gallardo espíritu revolucionario, un espíritu que quise ver encarnado en el personaje de April Wheeler. El título alude a que la vía revolucionaria de 1776 había llegado prácticamente a su fin en los años cincuenta"

Finalmente, solo me queda agregar que las citas de este post las he tomado de la edición de la novela publicada por Emecé (2003) y traducida por Luis Murillo Fort, y que Kate Winslet es una estupenda actriz y una mujer hermosa, absolutamente hermosa, tanto cuando se está riendo como cuando está peleándose, cuando tiene fe o cuando la ha perdido, cuando hace el amor en la cocina, cuando baila el jitterbug o cuando huye de sí misma por un bosque. Hermosa.

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Supersticiones literaria

Pata de conejo contra el viernes 13. Fuente: micajóndesastre

Hoy es Viernes 13, un pésimo día para algunos, una pésima película para la mayoría. No existe nadie más supersticioso que yo, aunque debo decir que el Viernes 13 no es un día que especialmente me ponga nervioso. Será que al 13 no le tengo miedo, qué raro. En fin, me alegra saber que no soy el único supersticioso del gremio (ni el peor). Hoy, en homenaje a la fecha, Juan Palomo en su blog coloca las supersticiones de dos grandes: Ernesto Hemingway y Toni Morrison. Dice:

Aunque no soy supersticioso (pero sólo porque trae mala suerte), en días como éste, viernes y 13, conviene recordar que pocos gremios tan maniáticos como el letraherido. ¿Sabían que Hemingway era incapaz de escribir una línea sin llevar en el bolsillo derecho una castaña de indias y una pata de conejo raída, con los huesos y los tendones relucientes de tanto sobarlos? ¿Y que Toni Morrison, la Nobel estadounidense, no deja entrar a nadie en su cuarto de trabajo porque dice que está lleno de duendes que podrían huir si viesen a un extraño?

Pero en El Cultural hay mucho más al respecto. Han hecho todo un especial sobre supersticiones literarias que incluyen anécdotas de Thomas Mann, Kafka, William Somerset Maugham, Marcel Proust, Mark Twain, García Márquez y otros escritores. Entre tantas anécdotas destaca el detalladísimo ritual de Enrique Vila Matas explicado por él mismo:

Por las mañanas, si despierto en mi casa de Barcelona, lo primero que hago es mirar por la ventana, confirmar que se ha hecho o se hará de día. A continuación, le pongo una vela a Gombrowicz, renuevo mi culto. Después, me santiguo, hago la señal de la cruz, tranquilizo al Dios cristiano. Acto seguido, toco una varita mágica que compré en Colonia en compañía de Cristina Fernández Cubas, calmo a los dioses paganos. Esa varita está en mi escritorio desde hace once años, y cualquiera se atreve a desplazarla a otro lugar de la casa. Por si usted no lo sabía, Cristina tiene magia, tiene extrañas relaciones con el mundo de las cosas que ya no existen, se dice que tiene poderes y una gran capacidad para captar lo extraordinario en lo normal. Cuando compramos en Colonia mi varita (ella se compró otra igual), me dijo que no la perdiera de vista, por eso toco esa varita cada mañana”.

A mí Wendy Guerra, en Cuba, me leyó unas monedas en un coco partido en dos. Y luego me regaló el coco. Y yo lo he perdido, Wendy, lo he perdido...

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¿Qué leen los presidentes?

Raúl Castro y Michelle Bachelet discuten libro de Roberto Ampuero. Fuente: moleskine

Ya antes he comentado las innumerables notas aparecidas sobre qué lee Barak Obama. Me pregunto cuál sería la respuesta si tratamos de averiguar qué está leyendo ahora Alan García (en su primer gobierno era más fácil predecirlo: bastante Eduardo Galeano y de vez en cuando Benedetti). Pero mientras no exista un testimonio gráfico, no podemos asegurar nada. Lo que sí podemos decir es qué libro es el que les llamó más la atención a los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Chile, Michelle Bachelet, en su paseo oficial por el stand de Chile en la Feria del Libro de La Habana. Por encima de libros de Pablo Neruda, Diamela Eltit y Pedro Lemebel, que los miraban ansiosos, sus investiduras prefirieron coger ni más ni menos que la edición de bolsillo de la novela de Roberto Ampuero Nuestros años verde olivos. ¿Les habrá llamado la atención a ambos, por motivos diametralmente opuestos, el título? ¿Por qué no cogieron, por ejemplo, el Pasiones griegas de Ampuero que estaba también ahí? Lo genial de la foto es que, obviamente, los dos están discutiendo la novela. Pero solo ellos, Dios y los vendedores del stand saben lo que dicen. Quizá discutían la verosimilitud del personaje. O lo apropiado del lenguaje. O quizá, simplemente, le preguntaba uno a otro: "¿Sabes si hay película de este libro?"

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Fogel y Top Ten América Latina

América Latina. Fuente: umbrales

Al igual que yo, Jean Francois Fogel se declara adicto a los Top Ten que suele publicar The Guardian. Sin embargo, el último no le ha gustado nadita. Como sabrán, esos Top Ten son cuestionarios a autores sobre 10 libros de lo que sea, cualquier tema. En este caso, le pidieron al escritor y autor de documentales inglés Hugh Thomson (quien, según Fogel, es un experto en América Latina y especialmente en Perú) que elabore su Top Ten de "libros de viaje sobre América Latina". ( South American journeys). En su blog, Fogel comenta la selección y la califica como "prejuiciosa" Fogel primero coloca la lista y luego la comenta:

1. The Motorcycle Diaries, A Journey Around South America by Ernesto Che Guevara.
2. Mad White Giant by Benedict Allen.
3. Tristes Tropiques by Claude Lévi-Strauss.
4. Travels with a Circus by Katie Hickman.
5. Robbery Under Law: The Mexican Object-Lesson by Evelyn Waugh.
6. Love in the Time of Cholera by Gabriel García Márquez
7. Mornings in Mexico by DH Lawrence.
8. In Patagonia by Bruce Chatwin.
9. The Lawless Roads by Graham Greene.
10. Keep the River on Your Right by Tobias Schneebaum.

Basta revisar esto para entender que América Latina tiene revoluciones (Che Guevara), locos y monstruos (Benedict Allen, Katie Hickman), salvajes (Levi-Strauss, Schneebuam), delincuentes (Greene, Waugh). Son meramente Gabriel García Márquez, Bruce Chatwin y DH Lawrence, con los libros señalados, quienes asumen la posible existencia de una vida normal para pueblos que a pesar de un talento fuera de la común tienen pasiones mortales. ¿Pero acaso no existe un ser humano normal, feliz, pacífico y que no se auto-come en América Latina?

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SIgue el gonzo

Hunter S. Thompson. Fuente: boingboing

La muerte (un balazo, a lo Hemingway, y todo se acabó) se llevó al padre del periodismo gonzo, Hunter S. Thompson, hace cuatro años. Pero su influencia y su estela continúa. Así lo deja notar Leonardo Tarifeño en el ADN Cultura, quien hace una relación de libros recientes que coinciden en la figura del cronista como personaje central. Dice que su estrella:

(...) vuelve a brillar gracias a los nuevos monumentos levantados en su honor. Y cada uno presenta distintas razones para resultar atractivo aun a quienes no sean grandes seguidores de esa obra rabiosa y furibunda, siempre divertida. Dirigida por Alex Gibney (ganador del Oscar al mejor documental por Enron: the Smartest Guys in the Room ), Gonzo: the Life and Work of Dr. Hunter S. Thompson , cuenta la vida de su protagonista en las líneas clásicas que pueden esperarse de un documental ortodoxo: entrevistas con personajes que conocieron al hombre en cuestión (en este caso, la lista va de Jimmy Carter y Pat Buchanan al Hell Angel Sonny Barger) y un tono elegíaco que evita la crítica o la reflexión más densa. Una mirada superficial supone que la vida de Thompson fue una catarata de aventuras; Gonzo no desmiente el prejuicio y, así, es tan divertida como el día a día de Thompson pudo haberlo sido en algún momento o en la imaginación del lector. Aquí, lo que se extraña es el foco puesto en los últimos años de Hunter, rodeado por las armas, la egomanía y una brutal tendencia a la autodestrucción que finalmente impondría su ley. La película se detiene especialmente en los primeros años y, en realidad, se complementa con los últimos libros aparecidos sobre el "gonzo" que no cesa: The Joke´s Over , del ilustrador Ralph Steadman; The Gonzo Way , de Anita Thompson (la madre del único hijo de Hunter), y Gonzo: the Life of Hunter S. Thompson , de Corey Seymour y Jann S. Wenner, fundador y director de Rolling Stone . De los tres, quizás el más curioso sea el de Seymour y Wenner, pensado como una biografía oral (a la manera de la extraordinaria Edie , de Jean Stein y George Plimpton), donde los testimonios se cruzan bajo una organización mínima, como una rayuela de voces y memorias. The Gonzo Way exhibe el retrato íntimo y candoroso que ensaya quien fue la mujer de Hunter, una cómplice fiel que lo recrea con ternura y escaso valor histórico o periodístico. Y The Joke´s Over no ha recibido buenas críticas en Estados Unidos -excepción hecha de Booklist -, ya que el empeño memorialístico de Steadman parece seleccionar muy bien los recuerdos que favorecen al mito y dejaría atrás a aquéllos listos para mostrar al hombre detrás de la leyenda. Tal vez cuatro años de distancia con su muerte no sean suficientes para comenzar a ver quién era de verdad Hunter S. Thompson. Por ahora, sólo queda una certeza: fue el creador de un estilo periodístico que inventó sin querer, al que ni siquiera copiando palabra por palabra de sus libros se podría imitar.

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Jorge Eduardo Benavides, premio BCR

Jorge Eduardo Benavides en Bordeaux. Fuente: moleskine

¡Vaya sorpresa! Mi querido amigo Jorge Eduardo Benavides ganó hoy, al mediodía, el Premio de Novela Corta 2009 del BCR con su obra La paz de los vencidos. Jorge Eduardo vive radicado desde hace años en España donde es uno de los escritores latinoamericanos más solicitados e importantes, además de haberse convertido en algo así como el embajador cultural para los peruanos que aterrizamos en Madrid con jetlag. Ha publicado varias novelas en la editorial Alfaguara (la última de ellas se tituló Un millón de soles) y además, dirige desde el Boomerang un taller de escritura interactivo. La nota de prensa no dice nada sobre el tema de la novela, lamentablemente. Pero como Jorge Eduardo ha ido retrocendiendo en el tiempo en sus novelas, y la última se ocupa de Velasco Alvarado, seguro ésta se referirá al primer gobierno de Belaúnde, ¿no? ¿O se nos fue más atrás? ¡Felicitaciones, J.E!

RESULTADOS DEL CONCURSO DE NOVELA CORTA 2009
CONVOCADO POR EL BANCO CENTRAL

El jurado calificador del concurso de Novela Corta 2009 “Julio Ramón Ribeyro” presidido por el doctor Luis Jaime Cisneros e integrado por los doctores Alonso Cueto, Mirko Lauer, Abelardo Oquendo, y Marcel Velázquez, acordó por mayoría premiar la novela “La paz de los vencidos” presentado bajo el seudónimo “Jerónimo de Azcoitía”.

El ganador del concurso literario que anualmente convoca el Banco Central de Reserva del Perú, en esta oportunidad fue el señor Jorge Eduardo Benavides Medina.

Las bases para el siguiente concurso se publicarán en la página Web del Banco Central: http://www.bcrp.gob.pe/

Lima, 13 de febrero de 2009

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La película sobre ¿Quién quiere ser millonario? arrasa

Cartel de la película. Fuente: bso

Como comenté unos post más abajo, la extraordinaria novela de Vikas Swarup, ¿Quien quiere ser millonario?, publicada por Anagrama, ha sido llevada al cine por el inglés Danny Boyle con tremendo éxito. Hoy se estrena en España (y en el Perú pronto, gracias a su nominación al Oscar) y los comentarios son de lo más prometedores. Dice el ABC, por ejemplo:

Parte «Slumdog millionaire» de una idea insuperable, un hilo conductor capaz de pescar sin anzuelo ni cebo géneros e historias de lo más dispar, preparado para soportar cualquier digresión sin romperse nunca. Un chaval de los arrabales más míseros del planeta está a punto de ganar la versión india de «¿Quién quiere ser millonario?», en la que no falta ni el Carlos Sobera de turno, pero en versión maquiavélica. ¿Es Jamal un tramposo?, ¿le han pasado antes las respuestas?, ¿recibe ayuda exterior de algún modo?, ¿tiene suerte? Arranca pues la película movida por la intriga; nadie se explica cómo un semianalfabeto criado, es un decir, en las chabolas de Bombay puede albergar los conocimientos necesarios para ganar una cantidad de dinero que en pocos lugares resultaría tan obscena. Está claro que el muchacho es cuando menos sospechoso. El interrogatorio policial permite profundizar además en una cuestión pocas veces abordada: ¿cómo sabemos lo que sabemos?, ¿de dónde procede la información que protegemos hasta del alzheimer más agresivo?, ¿quién llenó nuestro disco duro de fruta u hojarasca? Pregunta a pregunta, el joven Jamal desgrana así dieciocho intensos años de recuerdos cargados de humor, de picaresca y de drama, pero sobre todo de drama. Porque si Bombay resulta fascinante, nunca deja de ser terrible. La espléndida fotografía del filme, por fortuna, no incurre en ninguno de los pecados capitales del turista, del preciosismo al regodeo más o menos disimulado en la pobreza del otro (aunque si en la India se han sentido parte de una exhibición pornográfica para espectadores del todavía primer mundo, no cabe negarles también ese derecho). La mirada de Danny Boyle tampoco parece esconder vestigios de colonialismo. Muy al contrario, intenta contaminarse y mancharse hasta donde es posible en una sociedad tan viva que cambia a ojos vista.

Si es así, el espíritu de la novela de ha permanecido intacto en su paso al cine. Aunque algunos críticos nacionalistas de la India ya se han apresurado en censurarla diciendo que es "Pornografía de la pobreza para el deleite de los occidentales" y también "Un filme comercial, efectista, sin sustancia". Era previsible.

PD.- A propósito de cine, y de manera completamente off topic pero feliz por el éxito de una cineasta peruana que realmente tiene la cabeza sobre los hombros, dejo aquí el comentario tremedamente elogioso sobre el debut en Berlín de La Teta Asustada de Claudia Llosa, a quien hace competir con el gran Angelopoulos, que queda mal parado con un argumento contundente. Dice el crítico:

Hay más verdad, sentimiento, poesía y generosidad en un solitario minuto de Magaly Solier cantándole en quechua al plano de su película y al público de la rueda de prensa que en los ciento veinticinco (por no hablar de los miles anteriores) de «I skoni tou chronou», del griego Angelopoulos, que se pasaba ayer en la sección oficial (...) No deberían verse casi juntas dos películas tan remotas entre sí, pues al lado de la sencillez, compasión y profundidad de «La teta asustada», aún quedaba más expuesta la pedantería, la frialdad y la vacuidad de «El polvo del tiempo», que así podría traducirse la película del griego Theo Angelopoulos,

Por cierto, para acentuar que la visión del crítico del ABC fue compartida, hoy se informó que La Teta Asustada ganó el prestigioso premio de la FIPRESCI en el Festival de Cine de Berlín. Es el premio que otorga, ni más ni menos, que la Asociación de Críticos y que antecede al Oso de Berlín. La expectativa crece.

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Apuntes sobre su madre

Roland Barthes. Fuente: elpaís

"Roland Barthes (Cherburgo, 1915- París, 1980) solía coger un folio normal y partirlo en cuatro. Siempre había en su mesa de trabajo fichas de ese tamaño. Era ahí, en esas hojas cortadas por él, donde, con pluma o lápiz, tomaba notas o se escribía a sí mismo." Con este preciso apunte anecdótico empieza la nota en El País de Antonio Jiménez Barca en la que da cuenta de la polémica en Francia a raíz de la publicación de los apuntes íntimos sobre la madre de Barthes que ha publicado Seuil. Dice la nota:

Durante casi dos años, desde octubre de 1977 a septiembre de 1979, el semiólogo francés que revolucionó la forma de acercarse a la literatura, rellenó algunas de esas hojitas con apuntes íntimos sobre su madre, con la que convivió siempre y que murió el 26 de octubre de 1977. La primera frase es la siguiente: "Primera noche de bodas. Pero ¿primera noche de luto?". Ahora, la editorial Seuil publica estas notas inéditas en forma de libro, no sin polémica, con el título de Journal de Deuil (Diario de duelo)(...) El ensayista francés, autor de una de las más originales formas de entender la crítica literaria (o la simple lectura), proclive a analizar las obras sin tener en cuenta la personalidad del autor e incluso sus intenciones, se vuelca en estas notas breves de frases concisas sobre su lado más cotidiano, más personal y, también, más desolador (...) François Whal, editor de Seuil en los años noventa y amigo de Barthes, considera que el texto no debería haber salido así. Whal ha explicado a la prensa francesa que Barthes le dejó a cargo de todo lo que se publicara después de su muerte. "Así evitaría meteduras de pata. Eso sí, me advirtió que no me lo podía dejar por escrito porque su hermano Michel se enfadaría. (...) Ahora me encuentro con esto, que viola su intimidad", añadió Whal. Éric Marty, que ha supervisado la publicación de las obras completas de Barthes, considera por su parte que los textos no son un simple desahogo, que contienen un verdadero proyecto de escritura, con un título consciente que les diferencian de los otros escritos. Su hermanastro Michel Salzedo, último responsable de los textos inéditos de Barthes, ha llegado a manifestar, a requerimiento de Éric Marty, que "después de 30 años nadie puede erigirse en dueño de la obra de un autor". Según Whal, Barthes jamás pensó en publicar notas como éstas.

La nota, además, publica algunas de las entradas del diario. Son conmovedoras:

"4 de noviembre: esta noche, por primera vez, he soñado con ella. Estaba tumbada, pero no enferma, con el camisón rosa que compró en el supermercado".

"5 de noviembre. Una tarde triste. (...) Compro un pastel. La camarera, al servir a un cliente, dice 'voilà'. Ésa era la palabra que yo decía cuando le traía algo a mi madre mientras la cuidaba. Una noche, casi inconsciente, repitió como un eco: 'Voilà' . Es algo que nos hemos dicho ella y yo durante toda la vida. El episodio de la camarera me ha hecho saltar las lágrimas. De vuelta al apartamento en silencio lloro durante mucho tiempo".

18 de mayo: un cóctel. Sensación triste y deprimente de estereotipo social. Angustia. Pienso: mamá ya no está aquí y la vida estúpida continúa".

El diario termina así: "15 de septiembre: algunas mañanas son tan tristes...".

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La mujer interna de Abraham B. Yehoshúa

2.12.2009
Abraham B. Yehoshúa. Foto: Joan Sánchez. Fuente: El país

Con mi grupo de lectura de los miércoles estamos leyendo Una mujer en Jerusalén de Abraham B. Yehoshúa. Para darles un contexto, busqué una entrevista al narrador israelí y encontré una que, aunque es anterior a esta novela en castellano (es del 2007 y la novela se publicó en el 2008), y se refiere especialmente a la extraordinaria La novia liberada, no deja de ser interesante su referencia a la necesidad de todo escritor hombre de buscar su mujer interior y escribir desde ahí. La pregunta cae por su propio peso: ¿Esa idea fue la que motivó la escritura de Una mujer en Jerusalén? Responde el autor sobre el carácter de las mujeres en sus novelas:

Me da gusto que haya encontrado y descubierto el carácter de las mujeres, compuestas de fuerza y entereza. Es una búsqueda en la comprensión de la relación entre la mujer y el hombre. Para el hombre, en relación con su mujer, esta funciona únicamente para satisfacer sus propios deseos. La mujer es igual al hombre, como su par. La realidad de ella en la vida es que no hay una verdadera división de trabajo, mientras que éste no se ocupa de los niños, sólo realiza acciones en función de su propia carrera profesional, sin ningún tipo de responsabilidad en la familia. Hay carencia total de igualdad. Las mujeres representan siempre su expresión de brillantez, soñadoras, de mayor fuerza, creatividad. Por lo tanto el cambio que debe darse —es mi opinión— es como el papel actuado por la diosa Shiva de la India: su insatisfacción, y eso lo podemos ver en las diosas, especialmente en las hindúes. Asimismo, en mi novela [La novia liberada] aparece Jagit, una mujer dominante, que se enfrenta a su marido y demuestra rotundamente su total falta de satisfacción. Sin embargo, hasta ahora he escrito mis novelas de acuerdo con una mirada masculina, no he logrado todavía realizar un escrito con la mirada femenina. La novela que escribo ahora está construida como una especie de dueto, y una parte es la de la mujer y la otra parte es la del hombre, son una pareja de casados. Espero lograr esa mirada femenina. (...) Debo decir, recapacitando un momento, que encontré que desde mis primeros escritos las mujeres siempre han sido representadas como representativas de una gran fuerza, a veces más, otras menos, pero las mujeres siempre son fuertes. Finalmente para un escritor hombre, es importante que busque y encuentre a la mujer que lleva adentro, como puede pensarse en lo logrado por Flaubert o Tolstoi; si llego a obtenerlo, para mí será un logro real.

Como un aparte interesante, les dejo esta respuesta referida a la literatura latinoamericana a la que califica, pese a los elogios, como "falta de moral" (me imagino que más bien se refiere a "falta de compromiso"):

Obviamente [conozco] a García Márquez, el cual escribe cosas admirables, en su estilo del realismo fantástico. De sus libros me seduce especialmente El amor en los tiempos del cólera. Conozco a Borges, el cual nos entrega esas realidades deslumbrantes, que han hecho escuela en la literatura latinoamericana. Lo que me resulta difícil de asimilar, a veces, en esa literatura, es la falta de una moral, una ética. Por lo tanto es difícil decir que haya sido atraído especialmente por ella, pero hubo libros que me otorgaron gran placer leerlos.

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Turcos entrevistados

Tryno Maldonado, Carlos Busqued y José Morella. Fuente: el país

En la entrevista de Juan Carlos Galindo de hoy en El País a los recientes Anagrama´s boys (Tryno Maldonado, Carlos Busqued y José Morella) se menciona mi post en el que los llamé "jóvenes turcos arremetiendo contra todo". Y tal parece que no me equivoqué porque las incendiarias declaraciones de estos muchachos de 30 años, semifinalistas del Premio Herralde y publicados por su alta calidad, demuestran que van con el cuchillo entre los dientes. Primero, hablan de dinero, por supuesto; en plena recesión no hay tema mejor:

"Al final del día sabes que, pase lo que pase, aunque no tengas dinero, aunque pierdas el empleo, aunque tu mujer te deje, aunque no tengas qué comer, sabes que tú seguirás ahí, necio, escribiendo y pegándole duro todos los días a las teclas del ordenador (...) Pero uno se acostumbra y luego, con el tiempo, hasta se vuelve un tanto masoquista y aprende a disfrutarlo", cuenta Maldonado, finalista con Temporada de caza para el león negro. La pregunta salta rápido, la duda sobre qué hace un escritor que pasa de los 30 y ha publicado poco y no es conocido pide ser resuelta. "Entre escribir, leer y ganarme la vida como profesor de español, no me queda energía", responde José Morella, autor de Asuntos propios. Pero está claro que el sustento no es siempre material: "Yo tampoco he ganado hasta ahora ni un duro escribiendo, todo lo contrario: siempre estás trabajando, echándole horas al pozo (...) Yo tendría que agradecerle muchas cosas a la literatura aunque no hubiera publicado nada. De hecho, no sé qué habría sido de mi vida sin ella durante los últimos 15 años. A qué me habría agarrado", añade Morella. Puestos a hablar de dinero, la pregunta sale sola: Ahora que triunfan y han conseguido que les edite Anagrama, ¿Venderían su alma a Andrew Wylie, 'El Chacal'? (el representante famoso por sus métodos y su agresividad, que hace poco desembarcó en el mercado editorial en español haciéndose con los derechos de Roberto Bolaño). "No sé quién es Wylie ni por qué estaría interesado en comprar mi alma. Pero si viene, que traiga una cantidad exagerada de dinerolar. 'El Chacal' es ya un apodo que me cae simpático", nos cuenta Busqued. Morella no le conoce, pero Maldonado, mejor informado, irónico y preciso replica en ese diálogo sin intercambio que es esta entrevista por correo electrónico: "No lo creo, dicen que los chacales muerden".

Luego, hablan sobre de las "vacas sagradas" para profanarlas:

Aunque Busqued se define como "lector haragán" no es difícil percibir en los tres un amor por la lectura, una admiración por ciertos autores. Algunos de ellos aparecen en el catálogo de la editorial que ha decidido publicarles, una nómina que les permite enorgullecerse e intimidarse al tiempo. Al final, queda una lista para una buena biblioteca: Charles Bukowski, Raymond Carver, Anthoy Burroughs, Julio Cortázar, Italo Calvino, Kennedy Toole, Kenzaburo Oé, Dennis Cooper, Daniel Sada, Foster Wallace, George Perec, Kjell Askildsen, J. M. Coetzee, Erri de Luca, Cormac Mcarthy, Antonio Di Benedetto, Clarice Lispector, Ricardo Piglia, Martín Retoman, Enrique Vila- Matas y, cómo no, Roberto Bolaño, son algunos de los nombres que se cruzan en la conversación. Los autores son invitados a atacar a las vacas sagradas de su país, buscando quizás un titular. Morella asegura que se limita a no leerlos y Busqued se acuerda de Ernesto Sábato "un tipo simpático para tirarle unos zapatos, con sus reflexiones de almanaque de la corrección política y su pretensión de Dostoievski argentino". Como si estuviese escuchándoles, Maldonado se anima y tira con dardo: "Imagino que Carlos Fuentes debe ser bastante pesado. Sólo lo imagino por el histrionismo que muestra en la televisión y por el tremendo derroche de recursos que invirtió en él el Estado para celebrar su pasado cumpleaños, pero no lo sé de cierto. Teníamos la mala costumbre de llevar siempre un patriarca literario todo-poderoso que quitaba y ponía a su antojo y que estaba coludido con el poder, pero por fortuna mi generación ya no respeta jerarquías ni necesita de esos patriarcas para dedicarse a escribir".

Y finalmente, también conversan en este diálogo cruzado del futuro de la literatura entre los blogs, las computadoras, la TV, y hasta las amenazas contra la "pureza" del idioma español que, obviamente, a ellos les importa un bledo:

Se compran muchos libros, se leen muchos menos, de hecho se lee poco o muy poco, dependiendo del país ¿Culpables? "A estas alturas del partido es ingenuo quejarse de que la gente compre libros para rellenar su estantería nueva. Nadie está libre de pecado. De la falta de lectores no tiene la culpa la televisión ni los videojuegos (...). Leer te da sentido crítico, y eso es malo para la economía: compras menos chorradas", asegura Morella. Sin poder oírle, Maldonado le da la razón: "Ni la TV ni Internet están peleados con la lectura, incluso hasta pueden ser complementarios, al menos en el caso de Internet. En todas las épocas ha habido distractores y pretextos para no leer: procrastinar, se llama a eso y la palabra es antiquísima". Busqued remata de nuevo: Bueno, creo que los españoles la podrían hacer peor, podrían directamente no comprar libros! Sigan así, amigos de España, y compren mi libro, más no sea para dejarlo ajarse en sus bibliotecas! El español y su literatura se cuelan en esta conversación fragmentada a través de la referencia al éxito de Junot Díaz en EE UU y la pasión desatada en ese país en torno a la figura del chileno Roberto Bolaño: "Bolaño seguirá teniendo vigencia en cualquier lengua porque escribió desde la periferia, con esa garra y esa vitalidad que sólo poseen los marginados, nunca para complacer a una tradición o al mainstream". En español, traducidos o en spanglish no es eso lo que de verdad importa para Morella: "La literatura en español, si es que esa etiqueta sirve, no tiene un futuro sino muchos. Tantos que no sé si vale la pena arriesgar un juicio. No creo que el idioma común vincule tanto como se cree (...) Los escritores, creo yo, no se preocupan tanto -digan ellos lo que digan-por el futuro del idioma, sino por el futuro de la literatura. A no ser que hablemos, claro está, de lenguas pequeñas o minorizadas. A mí no me interesan los cajones de ese archivador historiográfico ordenado por naciones o lenguas". Busqued vuelve, devastador o quizás sólo sarcástico: "El futuro último del idioma (y de la especie, del planeta y del universo) es el colapso, la muerte y la desaparición, así que antes de pensar en eso prefiero mirar la tele".

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Lo que dijo Gastón

Gastón García en Bogotá. Foto: Daniel Mordzinski. Fuente: moleskine

Ahora que reviso, con vértigo (le pediré a una amiga que me pase uno de los rivotril que, me confiesa, siempre lleva en su cartera cuando lee Moleskine para frenar la ansiedad que siente ante tantos libros que no ha leído), la lista que ha confeccionado Gustavo Faverón en Puente Aéreo de las cosas que han aparecido sobre mi novela (y faltan algunas reseñas más), veo que no está aquella nota a la que le tengo más cariño. La hizo apenas supo que quedé finalista del Herralde en su blog Barrio Chino mi amigo, el segundo cordobés que adoro (el primero, obvio, es el peluca Kempes), Gastón García, hoy dedicado a las labores de padre (por lo que ha descuidado el blog y hasta su página de FB). El primer párrafo me fascina por su referencia a la rocola y a mi adorado "géctor" Lavoe:

Vila-Matas estaba a punto de incluirlo como un Barterbly más de la literatura latinoamericana. Cuando muchos pensaban que su destino literario había tomado un perfil similar al de una rocola con puras canciones de Lavoe en un pub de mala-muertes y buenas-niñas en Bogotá, Santiago o Lima, Iván Thays puso el último punto a una novela que, hoy se anuncia, quedó finalista del Premio Herralde, cuyo premio mayor ha quedado en manos del escritor mexicano Daniel Sada, con su novela Casi nunca. Son muchos, por antagónicas razones, los que esperan esta nueva novela de Iván Thays. No sabemos si será el secreto mejor guardado o la joya peruana escondida, pero sí que hay en este escritor un punto de vista interesante, rico, bien alimentado de fantasmas y lecturas, un entrecruce de territorios y generaciones que le han determinado una posibilidad , una toma del lugar, de un espacio que le corresponde, un decir propio, que ya ha merecido este y otros reconocimientos.

Luego, coloca algunas de mis respuestas a la entrevista que me hizo para el libro de Bogotá39 (evento en que lo conocí). Las copio aquí porque, la verdad, me da nostalgia recordar las circunstancias ilusas en que las escribí hace ya un par de años. ¡Cómo pasa el tiempo, Gastón!
-¿Qué has aprendido como escritor?

-A desconfiar.

-¿Visto de cerca, cómo es un escritor?

-Un hombre con un oficio que sabe que al final, será un vano oficio. Así lo dice Cernuda en La gloria del poeta, o Flaubert citado por Julian Barnes, cuando compara al escritor con un sujeto que pretende hacer música para conmover a las estrellas y sólo consigue hacer bailar a los osos.

-¿Qué es lo peor de un escritor?

-La vanidad literaria se contrapone a la soberbia. Y las comparo con muchachas. La chica soberbia es la que sale de su casa sin mirarse en el espejo. La chica vanidosa es insegura, se arregla mil veces, nunca termina de combinar la ropa. Los escritores soberbios son aquellos que piensan que sus temas son tan imprescindibles para la humanidad, la sociedad, la vida de los demás, que simplemente escriben sin fijarse en los detalles. Los escritores vanidosos son los que acarician los detalles, como diría el fantasma de Nabokov, con quien me encuentro a veces en una torre en Elsinor.

-¿La vanidad es necesaria para negociar con el editor, para salir mejor en la foto…?

-…La vanidad es necesaria para escribir un buen libro. Cuando uno escribe un buen libro siempre sale bien en las fotos.

-”Me invitan a todos lados, pero nadie me ha leído”, ¿Qué hace un vanidoso con esa frase?

-La cuelga como lema en la cabecera de su cama. Es el mejor escenario posible para escribir en paz, sin presiones, sin rutas impuestas, sin expectativas.

-¿Cómo es el espejo de un escritor?

Hay tantos como escritores. El mío es el revés del de la madrastra de Blancanieves. Me dice lo mal que me ha salido todo, que no deje de corregir, que he fallado otra vez, que no publique nunca más, que empiece todo de cero. Y al final, al verme abatido, me dice que al final vale la pena insistir y me manda a la cama.

-¿Se animaron a leer La disciplina de la vanidad tus amigos escritores?

-Lo leyeron con técnicas detectivescas y luego me invitaron a innumerables cenas (subí 14 kilos que he demorado 7 años de silencio editorial en bajar) para preguntarme, entre el postre y el café, “¿soy yo?”

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En recuerdo de Cortázar

Julio Cortazar en famosa foto de Gisele Freund (Nina Bescow Agency)

Muchas son las páginas dedicadas hoy a Julio Cortázar. Para mí, en medio de esos abuelos o padres que representan los autores del boom literario, Julio Cortázar siempre fue una especie de tío alegre, divertido y completamente loco. Aquel que me guiñaba el ojo cuando hacía algo mal, el que me compraba helados en la esquina, el que le decía a mi madre que me iba a llevar al colegio y terminábamos en el box, el que me prestaba sus discos de jazz, el que se sentaba conmigo en un parque o en mi cuarto y empezaba a contarme historias alucinantes, inverosímiles, que me obligaban a jugar con mi imaginación. El tío entrañable a quien le guardo una infinita ternura y un enorme agradecimiento. 25 años no es demasiado tiempo para olvidarlo. Más allá de la discusión sobre si era o no un buen novelista (yo creo que algunas de sus páginas son geniales y que, en realidad, fue un inconforme radical como todo buen novelista), o sobre su actitud política, sus obras prescindibles al final de su vida, sus cuentos impecables o su mala poesía, Cortázar era un escritor auténtico, un hombre que sufría de literatosis, un auténtico creador de ficciones.

Algunas cosas que he leído hoy me han conmovido. Por ejemplo, este recuerdo de sus últimos días contado por Juan Cruz:

Poco antes de morir, y murió tal día como hoy hace 25 años, en París, Julio Cortázar hizo un viaje por España, poseído por la melancolía desconsolada producida por la muerte de su última mujer, Carol Dunlop; estuvo con amigos suyos (Mario Muchnick, entre otros) en Segovia, fue abordado por guardias civiles que querían su autógrafo, y pasó por Madrid y Barcelona. En Barcelona tuvo un encuentro que él contó luego en una de las últimas entrevistas que dio, a The Paris Review. En esa anécdota cabemos todos los que leímos Rayuela. Era una novela de amor, de aventuras, un caleidoscopio feliz y un puñetazo en el hígado "Pobre Oliveira, che. Qué lástima me dio encontrármelo de nuevo y qué tipo formidable es". Contaba en esa entrevista Cortázar que en el barrio gótico de la Ciudad Condal se había detenido a escuchar un concierto de una joven que cantaba como Joan Baez. Escondido en la oscuridad de la calle, harto de que le abordaran para tener su autógrafo, este hombre de casi dos metros se vio asaltado por un joven que le ofreció una torta.
-Julio, toma un pedazo, le dijo el chico.
Cortázar se hizo a un lado; era, desde que fue un chiquillo, un hombre tímido; no le gustaban las fiestas ni los saraos literarios; por no estar en ningún sitio fijo fue capaz (con Aurora Bernárdez, su primera mujer, su viuda) de renunciar incluso a los empleos fijos. Así que allí estaba, en Barcelona, tímido siempre, y enfermo, escuchando a una chica que cantaba como Joan Baez, y deseando desaparecer del camino del joven que le ofrecía el pastel. Hasta que se convenció de que debía tomarlo. Y le dijo al chico:
-Muchas gracias por acercarte y convidarme.
Fue entonces cuando el joven le dijo a Julio Cortázar lo que muchos de los que leímos Rayuela (y los cuentos, y los cronopios, y Los premios, y 62 Modelo para armar) le hubiéramos dicho en ese sitio o en el limbo si existiera y fuera el sitio donde ahora estuviera mirando:
-Pero, escucha, te di muy poco comparado con lo que tú me diste a mí.
Julio le dijo: "No digas eso, no digas eso", y le comentó después a quien le hizo esta entrevista (Jason Weis), quizá la penúltima: "Y nos abrazamos y él se alejó. Bien, cosas como éstas son las mejores recompensas de mi trabajo como escritor. Que un muchacho o una chica se acerquen a hablarme y a ofrecerme un pedazo de torta, es maravilloso. Así vale la pena el trabajo de escribir".

Desde luego, algunos escritores argentinos han comentado la ausencia de don Julio. En Página12, por ejemplo, entrevistan a Mario Goloboff, Luisa Valenzuela y Florencia Abatte. Y en ADN Cultura, Eduardo Berti defiende a Julio Cortázar como un revolucionario de la técnica novelística. Además de un especial multimedia titulado 25 años sin Cortázar.

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3.000 páginas de Hemingway

Hemingway en Fuente Vigía. Fuente: adn cultura

En "Fuente Vigía", la residencia cubana de Hemingway, se encontraron cerca de 3,000 páginas de correspondencia. Aquellos valiosos manuscritos estaban totalmente fuera del alcance de los curiosos hasta ahora, que han sido digitalizados y cualquier interesado puede pedir que se los muestren (aunque ¿no pueden colgarlos en algún sitio? ¿por qué la burocracia de pedirlos por formulario?). Así es, ya tenemos al alcance de la mano al Hemingway íntimo, como se dice cada vez que despulgamos la correspondencia de algún escritor sin su permiso. Dice ADN Cultura:

Rosalba Díaz, jefa del Departamento de Conservación y Restauración en Finca Vigía, la casa de Hemingway en las afueras de La Habana, convertida en museo en 1961, fue una de las siete personas que intervino en la restauración y digitalización de 3.194 páginas de documentos inéditos del escritor, conservados en esa instalación. Contó que la calidad del papel de esos documentos atentó contra el trabajo, pues "no era un soporte perdurable", lo que provocó la necesidad de hacerlo página a página, por ambos lados del papel. "Fue un trabajo muy lento", añadió. "Se nos erizaba la piel al saber que teníamos un documento auténtico de Hemingway o dirigido a él", confesó la especialista. La restauración y digitalización, iniciada en 2003, fue posible por un acuerdo entre el Consejo de Investigaciones de las Ciencias Sociales de los Estados Unidos y el Consejo Nacional de Patrimonio (CNP) de Cuba, del cual fueron testigos el entonces presidente Fidel Castro y el senador James McGovern. "Ahora todo cambió, los investigadores, previa consulta con la dirección del Museo, podrán acceder a la documentación personal de Hemingway", señaló la directora del museo, Ada Alfonso, quien aclaró que "todavía faltan por digitalizar las postales". "No creo que exista un descubrimiento grande, pero sí hay mucha información importante. Hay elementos para conocer mucho mejor quién era en verdad Ernest Hemingway. Y eso está aquí en Finca Vigía", concluyó.

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Carlos German Belli premiado en Cuba

Carlos Germán Belli. Fuente: Gara Naranjo, 2006

El premio Casa de América cumplió 50 años y otorgó los diferentes premios a un contingente de escritores de Bolivia, Argentina, Brasil y Puerto Rico. Pero, además, otorgó dos premios honoríficos. Uno, el "José María Arguedas" de novela, fue al colombiano Roberto Burgos por su novela La ceiba de la memoria. Y el "José Lezama Lima" de poesía fue a dar en manos de nuestro Carlos Germán Belli por su poemario El alternado paso de los hados". El chileno Grínor Rojo se llevó el "Ezequiel Martínez Estrada" de ensayo. Dice la nota:

Es el aniversario 50 del prestigioso premio que se celebra en La Habana. El jurado del premió en novela El exilio voluntario, del boliviano Claudio Ferrufino-Coqueugniot; en testimonio, Mañana es lejos, del argentino Eduardo Rosenzvaig; y en obras para niños, La prometida del señor de la montaña o La doncella del Huillallaco, del también argentino Yoli Fidanza.El premio de literatura brasileña recayó en Réquiem, de Ledo Ivo, y el galardón extraordinario Latinos en EE.UU. fue para Bugalú y otros guisos: ensayos sobre culturas latinas en Estados Unidos, del puertorriqueño Juan Flores.El escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, el chileno Hernán Uribe Ortega, el cubano-ecuatoriano José Ignacio López Vigil y el venezolano Carlos Noguera integraron el jurado. También el chileno Grínor Rojo, el argentino Héctor Tizón, la colombiana Beatriz Robledo, la brasileña Ana María Goncalves, el puertorriqueño Robert Márquez, el cubano Félix Masud Piloto y el angoleño Ndalu de Almeida.

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El fantasma Páramo

El Jarabe en Ultratumba de Jose Guadelupe, 1900. Fuente: in the labyrinth

Muy bueno este post de Daniel Link en su blog Linkillo. Cuando decide introducir una monografía universitaria suya sobre Pedro Páramo en un libro actual, descubre una nueva lectura: de la mitolografía a la fantasmología. No solo dos lecturas distintas, sino dos épocas completamente diferentes. ¿Cuándo dejaremos todos de calificar como "real-maravillosa" y empezaremos a llamar como lo que es, una extraordinaria novela de fantasmas, a Pedro Páramo? Relectura ya. Dice el post:

Terminando de escribir un libro llamado Fantasmas. Imaginación y sociedad, me encapricho (son palabras de mi editora) en incluir una lectura de Pedro Páramo, esa "comedia de fantasmas" (son palabras de Aira) única en su género en la literatura novomundana. Desde el punto de vista temático o argumentativo, la inclusión no puede ser más obvia: mi capricho pasaba por querer recuperar la primera monografía que escribí en mi vida, hace casi treinta años, bajo el influjo de toxicidades estructuralistas que hoy no me animaría a exhibir tan públicamente (aunque en secreto las cultive como un vicio adolescente). "Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia", parece que alguien dijo. Pero, como se sabe, nada es más difícil que reescribir el propio pasado y quedé empantanado durante semanas en una agonía o un hiato teórico-metodológico. No era "el estilo", me daba cuenta, lo que tenía que corregir de aquella antigua lectura ("Patrones nominales en Pedro Páramo") ni su candor (la ciega confianza en que estaba yo -aquel- diciendo lo que nadie antes hubo dicho), sino el género: mi lectura de Pedro Páramo se inscribia en la mitolografía (en la que toda lectura de Pedro Páramo fatalmente incurría por entonces) y ahora tenía que encajar en una fantasmología, que además de ser dudosa como disciplina, opone el mito y el fantasma como objetos que corren en direcciones contrarias. El asunto no era menor en relación con un libro que interroga la imaginación como potencia. Ahora, finalmente, mi agonía ha terminado y puedo volver a la vida cotidiana como quien vuelve de una internación. Puedo volver a Lost y a la vida cultural de Buenos Aires, que comienza a despertar de su letargo veraniego.

¿Y si toda la tradición latinoamericana está equivocada y no somos, justamente, un "páramo" sino parte de la literatura universal simplemente? Quizá solo se trata de acomodar las etiquetas.

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López del Oso, premio Minotauro

Fernando J. López del Oso. Fuente: papel en blanco

La editorial de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción Minotauro (abducida por el grupo Planeta) aún cree en el género y otorga 10,000 euros de premio. Esta vez, el ganador fue Fernando J. López de Oso. Así dice la nota:

El escritor madrileño Fernando J. López del Oso ha ganado hoy con su novela "El templo de la luna" la sexta edición del Premio Minotauro internacional de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción, dotado con 10.000 euros. El jurado del premio estuvo compuesto por Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Ángela Vallvey, Laura Falcó Lara y Federico Fernández Giordano, ganador de la edición anterior. Actuó como secretario el director de la Editorial Minotauro, José López Jara. Licenciado en Biología, López del Oso (Madrid, 1974) propone en "El templo de la luna" una novela de aventuras en la que hay elementos del género negro y de ciencia ficción.

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Cortázar, 25 años

Julio Cortázar conversa con Polanco. Fuente: moleskine.

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India, adiós al exotismo

2.11.2009
Escena de la película Slumdog Millonaire basada en novela de Vikas Swarup. Fuente: wikipedia

La estupenda novela ¿Quién quiere ser millonario?, de Vikas Swarup, convertida en una interesante película inglesa de Danny Boyle titulada Slumdog Millionaire, es solo la punta del iceberg de lo que está ocurriendo con la literatura de la India. No sé si realmente la India ha dejado de ser un territorio exótico para la mayoría de nosotros. Pero lo que sí es un hecho obvio es que, más allá del exotismo nacionalista que le exigen ciertos lectores y editores, los autores indios han aprendido a representar su país desde diversas perspectivas y universos. Pluralidad, ese es el nombre de la buena literatura actual. Tanto aquellos que viven en su país como aquellos que han hecho su carrera en Inglaterra, los escritores de la India están escribiendo obras extraordinarias que han tomado por asalto las mesas de novedades de España. Así deja constancia Mercedes Monmany en ABCD las letras. Empieza hablando de Adiga, el reciente premio Booker, y su Tigre blanco:

Siete serán las cartas que Balram Halwai, el protagonista de Tigre blanco (Miscelánea), la novela del autor indio Aravind Adiga que se alzó con el último y prestigioso Premio Booker, le dirige al primer ministro chino Wen Jiabao, de visita en Bangalore con el propósito de reunirse con un grupo de empresarios que le relatarán las claves del «milagro económico indio». Unas cartas escritas siempre a medianoche, como aquella legendaria del 15 de agosto de 1947 en que Jawaharlal Nehru proclamó, desde el Fuerte Rojo de Delhi, la ansiada y largamente esperada independencia de India. Para narrarle la verdadera historia del boom económico indio, que los ha conducido a un fabuloso desarrollo como país, Balram se ofrece a sí mismo, y a la turbulenta historia de su vida y de su país, como ejemplo. Esa India que le ha permitido a alguien como él, gracias a oscuros pactos con el diablo, lograr una insólita ascensión social «desde las tinieblas hasta la luz». Salir de los anónimos subsuelos que se esconden bajo los imponentes edificios de los barrios residenciales de Delhi, donde vive la nueva burguesía del high tech, habrá sido a costa de lo más siniestro e inconfesable: corrupción, traición, robo... y asesinato (...) Un joven representante de una de las más poderosas literaturas emergentes de nuestros días, la angloindia -o la india, sin más-, que sería el cuarto autor de esa procedencia en alzarse con el Booker Prize, tras Salman Rushdie, Arundhati Roy y Kiran Desai (El legado de la pérdida, Salamandra), hija de la célebre Anita Desai.

A partir de ahí, Monmany abre el abanico de temas y autores de India que están alimentando la literatura contemporánea:

Historias de regresos y confrontación con pasados que hay que reintegrar de nuevo: ahí estaría la excelente novela La cámara de los perfumes (Alianza), primera obra, de raíces autobiográficas, del periodista y editor Inderjit Badhwar, en la que el protagonista retorna a India con motivo de la muerte de su padre, mientras rememora sus años de Universidad en EE.UU., en la década de los 60, cuando su identidad india le confería un estatuto semiheroico entre estudiantes devotos de Ginsberg y Marcuse. Confrontación con un pasado de luchas revolucionarias que otro de esos típicos personajes deseosos de borrar las huellas de su identidad -personajes que tanto abundan en las creaciones del mestizo Hari Kunzru, hijo de británica e indio y autor del éxito mundial El transformista (Alfaguara)-, compondría en Mis revoluciones (Alfaguara). Pero también conoceremos viajes problemáticos al pasado, esta vez desde el frenético mundo urbano, representado por megalópolis como Mumbai o Delhi, hasta unos orígenes rurales, extremos que en India significan fracturas planetarias. Así lo narrará S. Shankar en una novela aparecida estos días: El viaje no ha terminado (La Otra Orilla). En ella, Gapalakrishnan, funcionario jubilado de Nueva Delhi, regresa a su pequeña localidad del sur de India para hacerse cargo de un importante puesto simbólico: el de patriarca de su estirpe, vacío tras el fallecimiento de su padre. Otra importante primera novela, la de Selina Sen (Un espejo florece en primavera, Siruela), tendría como trasfondo argumental las muchas veces violentos conflictos interculturales producidos tras la partición de 1947, que separó India de Pakistán, y de nuevo a Bangladesh como Estado independiente en 1971, provocando la mayor migración en la historia del subcontinente asiático. Aunque otro centro neurálgico y narrativo que se repetirá estos últimos años es ese monstruo fascinante constituido por la gigantesca ciudad de Bombay, o Mumbai, como es llamada ahora. Una vorágine fabulosa que va desde las estrellas rutilantes del Bollywood local o los fastuosos hoteles de factura colonial, hasta la más pavorosa e inimaginable pobreza y marginalidad de los sórdidos y atestados barrios de desheredados que circundan obscenamente ese mundo de lujo y refinamiento. Así lo narrarían la monumental y genial obra de Suketu Mehta Ciudad total. Bombay perdida y encontrada (Mondadori); el no menos grandioso thriller de uno de los más relevantes autores indios de nuestros días, Vikram Chandra (Juegos sagrados, Mondadori), o la excelente e innovadora concatenación de historias, verdadero alegato contra cualquier tipo de fanatismo religioso, de otro de los más celebrados jóvenes escritores actuales, Altaf Tyrewala, autor de Ningún dios a la vista (Siruela). Una megalópolis que también serviría de turbulento decorado para la novela ¿Quién quiere ser millonario?, de Vikas Swarup (Anagrama), en la que se ha basado la película Slumdog Millionaire.

Y finalmente, en este recuento en el que solo extraño alguna novedad de Vikram Seth (autor de dos novelas extraordinarias: la tolstoiana Un buen partido y esa pequeña joya sentimental titulada Una música constante), menciona a dos pesos pesados: los exitosos Jhumpa Lahiri y Rushdie:

Dos obras de dos de los principales autores angloindios del momento aparecerán próximamente en nuestra lengua: la última y esperada novela de Salman Rushdie, La encantadora de Florencia (Mondadori), en la que su autor emprende el viaje que llevó a Marco Polo hasta el Kublai Khan, pero de forma inversa, con la invención literaria de un indio que sale al encuentro de Europa. Y, en Salamandra, unos sutiles y magníficos relatos (Unaccustomed Earth) de la neoyorquina Jhumpa Lahiri, nacida en el seno de una familia bengalí. Un libro sobre ese tipo de pequeños detalles escapados de los clichés habituales o, si se prefiere, de ese «exotismo de pacotilla», como lo llama Rushdie.

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Rayuelas en Buenos Aires

Rayuelas inundarán la 9 de Julio. Fuente: pekebe

Mañana se cumplen 25 años de la muerte de Julio Cortázar, y a las mesas redondas realizadas en España y a las ediciones sospechosas post-mortem, hay que sumar el bello homenaje (sin duda, el que más le gustaría a don Julio) que le harán en Argentina: Trescientas rayuelas de siete metros de largo y vividos colores realizadas por la artista Marta Minujin invadirán la Avenida 9 de Julio el próximo 21 de marzo. Dice la nota en Ñ:

El propósito de la instalación, ideada por Marta Minujin, es crear un gran experimento lúdico en homenaje al escritor Julio Cortazar a los 25 años de su muerte. En el juego podrán participar todos aquellos que se acerquen con un libro o fragmento de un texto de Cortázar (1914-1984) en la mano, como una suerte de contraseña, con la idea final de tomar imágenes aéreas de cientos de personas saltando sobre la Avenida 9 de Julio, sobre las fluorescentes rayuelas, contó Minujín en una conferencia de prensa en la Biblioteca Ricardo Guiraldes. "Los que ganen más de una vez, en este juego metafísico que consiste en llegar desde la tierra al cielo, se van a llevar la piedra con la que se juega firmada por mí", relató la artista, mientras exhibía en sus manos un cuadrado de telgopor (poliuretano expandido) pintado de un rosa fuerte, como los que se verán en la instalación que ocupará la 9 de Julio desde Córdoba a Lavalle. Durante una hora, se podrá saltar sobre las coloridas rayuelas que recuerdan a los famosos colchones de Minujin (en fucsia, amarillo, verde, rosa, naranja, celeste azul, violeta y negro) que estarán adheridas al piso, seis por cada carril, mientras decenas de saxofonistas vestidos de blanco se pasearán por el lugar tocando melodías de Charlie Parker, de quien Cortázar era un declarado fanático. "Después, las rayuelas van a ser donadas a los colegios municipales y lo maravilloso va a ser que se va a poder fotografiar desde arriba la 9 de Julio con estos colores, y demostrar que los argentinos somos más alegres que todos los países del mundo juntos, por lo menos ese día", dijo la artista, en el hall de entrada de la biblioteca, donde se realizó el anuncio. (...) Durante el lanzamiento, además, anunciaron la convocatoria a todos aquellos saxofonistas que quiera participar ad honorem de la intervención en la 9 de Julio, en la que deberán tocar una melodía de Charlie Parker.

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El vecino Cormac McCarthy

Semáforos, preocupación de Santa Fe. Fuente: adn.es

Un amigo escritor, incómodo porque yo contestase las reseñas que me parecen erróneas sobre mi novela, me comentó que la única respuesta buena que ha visto de un escritor ante la crítica fue una de Cormac McCarthy frente a una reseña cargada de pequeñas rectificaciones históricas. Mc Carthy entonces respondió en la sección de cartas de NYRB: "Fuck you", C. M. Eso estuvo genial. Pero gracias a McSwenney descubro que no siempre es tan lacónico McCarthy a la hora de escribir cartas. Esta que envió al editor del Santa Fe New Mexican. El tema: los semáforos.

Dear Editor,

I enjoyed reading the article on Tuesday about putting a traffic light by the interchange of Castillo and Grand Streets. I aint know nothing about politics, but I seen too many cars hit too many light poles over the years. A man gets weary of it.

Just yesterday, my wife said be careful at that stop sign.

Why? I asked.

Well just a week ago the Johnsons got sideswiped by that guy who sells those turquoise stickpins in his shop on Esmeralda.

I forgot about that, I responded. And sure enough, I was careful at that stop sign. But the driver in back of me wasnt.

A truck carrying a load of lumber down from the old ancient pine forests or the newfound wrath of a somnolent god or just the terror of fading memories hit the driver square on the left side of his Volvo.

Oh shit, the driver said, just before his life escaped into an incarnadine tributary on his steering wheel.

I dont want to see that again. A traffic light is needed, and that soon. Or we will continue to inhibit our temporary souls which wait like cowed children at stop signs, as it always was before those signs crept like stalks from the Earth.

Regards,

C. McCarthy
Santa Fe


Señores, aquí tenemos al verdadero Cormac McCarthy: el buen ciudadano, el celador de las calles, el vecino de Santa Fe.

PD.- como bien señala Gustavo en su comentario, no es una carta real de Cormac McCarthy sino que se trata de una parodia de John Kennan. Ya me lo habían advertido pero, igual, me pareció gracioso e iba a hacer una encuesta divertida en el blog. ¡Gustavo, aguafiestas!

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Vargas Llosa: "Onetti, la derrota con gloria"

Mario Vargas Llosa y Onetti. Fuente: suplemento ñ

El suplemento Ñ de la semana pasada tiene como nota principal una extensa entrevista a Mario Vargas Llosa, cuya obra dedicada a Juan Carlos Onetti El viaje a la ficción (Alfaguara) recién se publicará en Argentina. El gorro de la nota, titulada "La derrota con gloria" dice: "En el reverso del pesimismo onettiano, Vargas ve el fulgor de una creatividad literaria que destaca como la más moderna del continente". Hay que aclarar, eso sí, que el libro de Vargas Llosa sobre Onetti es una obra introductoria, la de un lector fanático e inteligente y no la de un erudito. Y que, desde luego, los rasgos que más le interesan destacar de la obra de Onetti, antes que el mundo deprimente de sus personajes, es el de la ficción como un país que existe paralelamente a la realidad y con sus propias reglas y que se impone sobre el real (hasta el punto de que Santa María, nacida de la cabeza de un personaje, termina siendo el lugar real donde ocurren casi todas sus ficciones). Es decir, Vargas Llosa lee a Onetti en clave vargasllosiana. Como debe ser. Dejo aquí algunas preguntas:

Usted dice que no se dedica a hacer ensayos sobre escritores que no lo hayan impresionado o que no le hayan aportado. En el caso de Onetti, ¿qué es lo que más lo ha impresionado?
Varias cosas. Una, fundamental: creo, es uno de los primeros, sino el primer escritor de lengua espa­ñola, en hacer una literatura abso­lutamente moderna, una narrativa moderna. Desde luego, está Bor­ges, por ejemplo, que es un escri­tor absolutamente universal. Pero, para mí, antes que Onetti, no hay ninguno que utilice la técnica moderna narrativa como lo hace él, que además utiliza una prosa desligada de la prosa tradicional, convencional. Onetti inventa una prosa a partir de un lenguaje oral, una prosa que simula la oralidad. Y esto desde su primera novela, que hay que acordarse que es de los años 30 cuando lo que preva­lecía tanto en España como en América Latina era una narrativa muy costumbrista, con ecos de la estética modernista. Entonces, hay una verdadera revolución en estos textos que escribe Onetti, que reflejan clarísimamente lec­turas de los grandes narradores de su tiempo, desde Celine, Joyce..., después Faulkner, que tiene tan­ta influencia en él. Por otra parte, me impresiona mucho el mundo tan personal de Onetti; él crea un mundo de una gran autenticidad, desde luego sesgado hacia el pe­simismo, hacia una visión muy negativa de la condición humana, de las relaciones humanas.

Hay en Onetti toda una gale­ría de derrotados radicales. ¿Ve puntos de contacto entre ellos?
Lo interesante, en el caso de Onetti, es que esos derrotados al final escapan a través de la fic­ción. Todos viven experiencias de derrota efectivamente radical en el mundo tal como es. A algu­nos eso los lleva a suicidarse –hay una gran cantidad de personajes suicidas en Onetti– pero los que no se suicidan, escapan por la fan­tasía. Se inventan mundos pura­mente imaginarios en los que se refugian y pueden sobrevivir. Y yo creo que ése es el origen de la ficción; creo que nosotros empeza­mos a inventar porque el mundo no nos resultaba suficiente. O nos resultaba hostil, no lo entendía­mos, o vivíamos como golpeados, atemorizados por él. Y entonces, al final encontramos esa fórmula, que era inventar otros mundos para vivir la ilusión del relato, del relato oral al principio, y después, el relato escrito, o filmado. A mí me parece que una de las origina­lidades de Onetti consiste en que prácticamente toda la obra de él muestra este proceso, en distintos individuos, hombres, mujeres, que después de vivir experiencias atroces de frustración, de derrota, pues se escapan a través de la fan­tasía. Es evidente que eso Onetti no lo pudo planear nunca, él no pudo saber nunca que iba a darle a su obra toda esa unidad, diríamos, orgánica, a través del tema de la ficción.

Usted sabe que hay teorías psi­cologistas y feministas sobre la visión de Onetti de la mujer.
Me imagino que las feministas con Onetti no pueden estar muy contentas.

Critican sobre todo esa visión cosificada de la mujer ¿La suya cuál es?
El mundo de Onetti es un mun­do machista, desde luego pero donde los hombres por lo general son débiles. En "El infierno tan te­mido". ¿Quién es más temible, el periodista Risso o esa mujer, esa actriz? La actriz es la que concibe esa venganza, que al mismo tiem­po no se sabe si es una venganza o una búsqueda de recuperación con una frialdad mental y una amora­lidad que ningún hombre llega a superar. O sea que esas mujeres son mujeres también tremendas, son mujeres que tienen una capa­cidad de resistencia a la adversidad feroz. Pero es un mundo que se puede llamar machista, desde lue­go, no es un mundo igualitario.

¿Qué consuelo nos queda des­pués de leer a Onetti?
Nos queda el consuelo de la fic­ción. La obra de Onetti parece des­tinada a ilustrar cómo a través de la ficción, los seres humanos no solamente nos recompensamos de todo aquello que nos hace su­frir o nos desmoraliza en la vida, sino al mismo tiempo, vivimos más, enriquecemos nuestra ex­periencia, nos amamos, vivimos aventuras extraordinarias. Es de­cir, la función de la ficción no es solamente compensatoria, es tam­bién enriquecedora de la experien­cia, gracias a la ficción podemos hacer realidad apetitos, deseos, anhelos, que sin la ficción queda­rían siempre frustrados, porque jamás la vida de nadie va a estar a la altura de lo que son sus sueños y sus deseos. Creo que ése es un tema fundamental y por eso le he puesto al libro El viaje a la ficción, porque creo que ése es un tema recurrente en los cuentos como en las novelas.

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Parra no va a La Habana

Nicanor Parra. Fuente: revista ñ

Se iniciará en unos días la Feria del Libro de La Habana y Chile es el país invitado de honor. Los chilenos han tomado tan en serio esa invitación que la misma Bachelet asistirá a la inauguración (como lo hizo en Lima). Una presidenta latinoamericana que sabe lo que significa estos eventos culturales y no solo diplomáticos, qué bueno. Lo malo es que la nota se empaña con la noticia de que Nicanor Parra, el principal referente literario actual de Chile, no asistirá por motivos de salud (el hombre tiene más de 90 años) y personales:

El poeta chileno Nicanor Parra declinó la invitación a la Feria del Libro de La Habana cuarenta años después de que la Casa de las Américas de Cuba le condenara públicamente por reunirse en Washington con Patricia Nixon, esposa del entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon."Nos habría encantado tenerlo y disfrutar de su palabra de doble filo o de miles de filos", aseguró Roberto Zurbano, director del fondo editorial de Casa de las Américas, quien señaló que Parra era uno de los principales invitados, pese a la polémica histórica. Según la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Exteriores de Chile, Parra aseguró desde el principio que no asistiría a la Feria de La Habana, en la que sí estarán presentes escritores como Raúl Zurita, quien obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 2000, o José Miguel Varas, que obtuvo ese galardón en 2006.

El problema histórico entre Nicanor Parra y los oficiales literarios cubanos ocurrió en 1970, y así lo resume la revista Ñ basándose en información de La Tercera:

La Casa de las Américas anunció el 12 de mayo de 1970 que retiraba la invitación hecha a Parra para integrar un jurado literario debido a su visita a la Casa Blanca.El autor de Poemas & Antipoemas había viajado en abril de ese año a Washington invitado por la Biblioteca Nacional del Congreso a un Festival Internacional de Poesía, y allí fue recibido junto a otros artistas por la entonces primera dama, Patricia Nixon.El centro cultural declaró entonces que su asistencia a Cuba hubiera sido incompatible con su "visita a la Casa Blanca, donde departió con la señora Nixon, en los precisos momentos en que el gobierno de Nixon intensifica su agresión en Indochina y se extiende la represión", recuerda La Tercera.

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Entrevista en Página12

2.10.2009
Tapa de la entrevista: página12

Así como he dicho que era previsible la lectura en el Perú que me acusaran de superficial, así como la lectura que sostuviese que al contrario, había adquirido madurez y profundidad, lo que sí no tenía previsto para nada es tener lectores tan buenos y entusiasmados con mi obra en el exranjero. Hace unos días recibí las preguntas de Silvina Friera (la entrevistadora estrella del diario argentino Página12) para una nota de tapa. ¿En realidad me iba a dar la tapa de Cultura de Página12 con mi primera novela publicada en el exterior? Sí, iba en serio. Hoy apareció la extensa entrevista que tiene, además, unas acotaciones de Silvina Friera (califica mi novela de "excepcional") que me entusiasman muchísimo por ser de una gran lectora como ella, y ajena a los tejemaneje de la literatura peruana además. La nota empieza así:

Una certeza se impone después de leer la excepcional novela del escritor peruano Iván Thays, Un lugar llamado Oreja de Perro (Anagrama), finalista del premio Herralde 2008. Todos vivimos en un ámbito parecido, no importa cómo se llame ese pueblo o ciudad y dónde esté ubicado. Todos, hombres y mujeres, tenemos que asumir que, ante dolores inefables, es bueno rendirse y no seguir luchando, recoger los restos y empezar de nuevo. Asumir más que la derrota, las pérdidas. Aunque la culpa sea una mochila pesadísima; aunque la idea de olvidar resulte imposible porque, al fin y al cabo, “la memoria es una espía”. (...) El periodista no puede evitar preocuparse por el pasado, por los que han desaparecido de su vida, y por el presente. Lo extraordinario de esta novela es el modo en que se amalgama la evocación de la tragedia individual con la colectiva. Respetado y admirado por sus compatriotas Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y Alonso Cueto, Thays cuenta en la entrevista con Página/12 por qué demoró ocho años en publicar Un lugar llamado Oreja de Perro. “La verdadera tensión que sentí en esos años fue la de publicar o no un libro en el que, de manera concreta, hablaba de la muerte de un niño que tenía la edad de mi hijo”, explica el escritor peruano. “La razón por la que el protagonista no puede escribir la carta a Mónica se debe, esencialmente, a que él es un autista, un hombre incapaz de comunicarse con el mundo exterior. Por eso, cada vez que quiere escribirle a Mónica, termina refugiándose en su cuaderno, que es una voz interior, como gritar dentro de un pozo.”

Coloco a continuación algunas de las preguntas y respuestas de la entrevista:

El protagonista dice que le atrae el tema del mal. Si usted siente una obsesión por este tema, ¿de qué modo le interesa explorar el mal o responder a la pregunta es esto el ser humano?

–Me interesa el tema del mal, pero en ese contexto concreto, no como algo metafísico o fantástico. Aún me parece asombroso, misterioso, que una persona, pudiendo escoger hacer el bien, decida hacer el mal. Que un gobierno prefiera invertir en armas antes que en remediar el hambre. Que un vecino prefiera botar la basura en el jardín del vecino, pudiendo hacerlo en el suyo. Hay que invertir el mismo esfuerzo en hacer el mal que el bien. Pero no parece tan fácil optar por lo obvio. ¿Es eso el ser humano o el mal es un error, un desvío? No sé qué contestar, pero cada vez soy más escéptico.

Es notable que mientras el periodista intenta olvidar, que lo dejó su mujer, que se murió su hijo, en el ambiente de Oreja de Perro sucede lo contrario: todos quieren recordar. ¿Considera que la mejor estrategia para narrar episodios dolorosos del pasado de un país reside en apoyarse más en los dolores íntimos que en los políticos?

–Sí, si no existe un dolor individual, el dolor colectivo no afecta a nadie, son sólo cifras. Tiene que haber un punto de intersección entre el Gran Dolor y nuestro dolor pequeño, concreto, incluso intrascendente, pero profundamente cierto.

Daniel Alarcón, Alonso Cueto, Santiago Roncagliolo y usted son algunos de los escritores peruanos que han demostrado un interés por la violencia política y el pasado reciente. ¿Por qué la ficción en Perú está más permeable a estas temáticas en los últimos años?

–En mi caso particular, luego de escribir novelas que ocurrían en lugares imaginarios o tenían como protagonistas a adolescentes ingeniosos, el escribir sobre la violencia política ha sido visto en mi país como una falsedad y me acusan de frívolo. Lo que no son capaces de descubrir es que la violencia política nos afectó a todos. Yo, gracias a Dios, no tuve ningún muerto cercano por culpa de aquella violencia. Pero de todos modos, durante doce años viví en el Perú aquellos años y me resulta difícil entender que alguien pretenda que ese tema no me afecte o no afecte a Santiago, Alonso e incluso Daniel.

El periodista asume que se está convirtiendo en un tipo lleno de patologías, con fobia social, incapaz de relacionarse con los demás. ¿Por qué este tipo de patologías es tan frecuente en el mundo del periodismo y la literatura?

–Quizá porque los que no podemos decir las cosas claramente, tenemos que decirlas por escrito. ¿Te has dado cuenta de la cantidad de libretas y cartas y diarios y agendas de escritores que existen? En ese sentido, recomiendo mucho Prosas apátridas, de (Julio Ramón) Ribeyro, las anotaciones de un autista que a veces conversaba con los demás. Por eso, mi blog se llama Moleskine Literario, son cosas que escribo para mí aunque la puedan leer todos. Pero aprovecho la pregunta para decir una cosa: mi narrador no pretende ser escritor de ficción, como he leído en una crítica, no pertenece a ese tipo de personajes. Mi narrador sólo quiere escribir una carta.

–¿Cómo se escribe sobre la muerte de un hijo? ¿Con qué dificultades se topó en esa zona de la novela donde el protagonista recuerda la muerte de Paulo?

–Fue muy muy muy difícil. No quisiera volver a pasar por esa experiencia. Aún hoy no sé cómo me atreví. Y esa fue la principal razón por la que la novela no se publicó durante años, pese a estar terminada. Pero luego escuché Beautiful Boy, de John Lennon, para Sean y supe que el único sentido que podía darle a mi novela es que se convirtiera, para Andreas, mi hijo, en un mensaje o un consejo por si un día no estoy más: “No desees lo que no es para ti, pide siempre sólo aquello que te pertenece”. El aún es muy pequeño para entenderlo, creo.

–“Hay algo profundamente erróneo en los viajes. Moverse del punto A al punto B. Optar siempre por la línea recta”, se lee en la novela. ¿Ese sentimiento lo acompaña a usted cuando viaja?

–Sí, siempre. Por eso sólo viajo cuando sé que en el punto B voy a encontrarme con un amigo. Si no fuera por Pedro Mairal, jamás intentaría viajar a Buenos Aires, por ejemplo. Cuando era un adolescente estuve dos veces. Era una aventura. Tomábamos buses por todo Chile y luego un tren desde Mendoza hasta Buenos Aires. Compraba libros en la calle Corrientes. Hace medio año regresé, después de veinte años de ausencia. Fui muy feliz ahí, porque viajé con alguien a quien amaba, pero todo se destruyó después y el recuerdo es amargo. Ahora quiero volver para hundirme en el sofá de Pedro y leer todo el día. Además, admiro profundamente a las editoriales independientes argentinas. Publicaría en ellas a ojos cerrados.

¿Por qué no está más en la televisión Vano oficio?

–Porque un gerente de TV, siete años después de estar en el aire, descubrió que yo tenía frenillo y alguien que no puede pronunciar las vibrantes múltiples no puede hablar de libros.

Es curioso que se haya convertido en un “espectáculo” la presencia de los escritores en varios festivales, como el Hay en Cartagena, pero que en la televisión no suceda lo mismo. ¿Qué opina sobre este fenómeno en el que el escritor parece haber salido del armario y se lo quiere ver, escuchar, pero tiene en parte “vedada” la televisión?

–Pero, ¿no existe en Argentina un programa muy exitoso donde los escritores deben incluso actuar frente a Juan Sasturain? Acá eso sería imposible. A pesar del irónico título que tenía mi programa, Vano oficio, yo creo que en la literatura el espectáculo tiene un sentido único: permitir que tus libros existan. Nada más. Algunos lo consiguen escondiéndose en sus casas en New Hampshire y pidiendo adolescentes por delivery. Otros salimos a las calles y nos tomamos un café con nuestros lectores.


Finalmente, la nota se refiere a este Moleskine Literario:

Hace cuatro años Thays creó el blog Moleskine Literario, simplemente como una prueba, a ver si era tan fácil y tan gratis. “Quería hacer un resumen de las manías y obsesiones y pataletas y tristezas y alegrías que tenía cada vez que leía una noticia en el diario. Mi lucha diaria es que todos se enteren de que Moleskine no es la agencia EFE, sino mi cabeza arbitraria y maníacodepresiva puesta en letra arial y con fotos de Google”, plantea el escritor.

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Reseñas peruanas 2: Enrique Sánchez Hernani

Carátula del libro y mac. Fuente: moleskine

Otra lectura también prevista por mí desde que supe que el libro se publicaría, era la de aquellos que incluso siguiendo con interés mi obra anterior, en especial por el lenguaje, echaban de menos que los temas fueran tan sentimentales (como en Escena de caza) o tan literarios (como en La disciplina de la vanidad), y esperaban una novela más "realista". He leído bastantes emails de lectores que me felicitan por haber ingresado a temas más concretos, más maduros inclusos, que incluyen el dolor o la ausencia y que no rehuye -como pensaban que antes yo rehuía- el tema de los conflictos sociales. Para esos lectores (que son los más debo decirlo, y sobre todo en el extranjero), lo más rescatable de mi novela es el haber logrado un balance entre el drama personal y el colectivo. Ese es el sentido, en resumen, que tiene la extensa, muy elogiosa y generosa reseña que Enrique Sánchez Hernani publicó hace unas semanas en el suplemento El Dominical de El Comercio. Y al igual que lo hice con Javier Ágreda, le agradezco a Sánchez Hernani la lectura y la atención a mi novela:
Tras varios años de silencio editorial, el escritor peruano nuevamente aparece en librerías con su última novela, finalista del prestigioso premio que da regularmente la Editorial Anagrama. El libro está construido con rigor y sencillez y nos hace atisbar a un escritor maduro que conoce su oficio, de ninguna manera vano (...) Los años pasados a la espera de este libro son compensados con creces. Thays logra un manejo equilibrado y solvente de las circunstancias sin llegar al amaneramiento ni a la sanción moral. Usando una estructura aparentemente sencilla y lineal donde el tiempo admite controlados vistazos al pasado, la historia va cobrando espesor y se instala una atmósfera que previene la decadencia del personaje principal, abrumado por las circunstancias. La naturalidad con la que discurre la narrativa es de resaltar. No quedan hoyos negros ni detalles que no sean disueltos en los párrafos siguientes, dando al lector las pautas y el tono emotivo que lo llevará hasta el párrafo final. A sus 40 años, Thays, con este libro, ha hallado el equilibrio entre construir sólidamente una ficción y dosificar un buen manejo del lenguaje, con adjetivos puntuales pero sin desperdigar preciosismos innecesarios que borroneen la lectura. Construir una obra interesante, fluida y que nos descubra el trajín espiritual y físico de sus personajes no es cosa que se logre fácilmente. En esta novela las precisiones de la historia no obnubilan el fracaso o la incertidumbre moral de los personajes, ni al revés; todo está en un debido balance. Es interesante cómo la novela nos otorga también la atmósfera cargada de la borrasca que dejó la lucha antiterrorista. Si bien Oreja de Perro es un lugar ficticio, construido sobre el recuerdo histórico del territorio real, la alusión a la Comisión de la Verdad y a la madre de uno de los personajes, raptada por un comando militar, nos remite a lo vivido trágicamente en los 80. Sin realizar alusiones directas a la guerra, ni a truculencias de ninguna clase, la novela nos deja reconocer el miedo diluido, cierta paranoia renuente a desaparecer, una pesadez que abruma por el recuerdo de un pasado violento. Este libro, de seguro, contentará a sus viejos lectores y reclutará a nuevos. En buena hora.

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Reseñas peruanas 1: Javier Ágreda

Carátula del libro en collage andino. Fuente: moleskine

Hace unos años, en el fenecido y nunca bien entendido blog Bata Jaonesa, expuse mis reparos a Javier Agreda como reseñista ante el incosistente comentario que hizo de La Hora Azul de Alonso Cueto. No encuentro el post que escribí entonces, lamentablemente. Ahora, me limitaré a resaltar los puntos principales de su reseña a Un lugar llamado Oreja de perro (Anagrama) y hacer luego un comentario general, sin desmerecer su lectura que respeto y agradezco. Dice Agreda en La República y lo reproduce en su blog:

El relato se inicia con esta llegada (el periodista debe cubrir una ceremonia en la que participará el presidente Alejandro Toledo) y acaba con el retorno del protagonista a Lima. Entre estos dos viajes suceden pocas cosas, pero la falta de acciones es compensada con la historias de diversos personajes, concebidos en base a estereotipos y referencias cinematográficas: Mónica, la esposa del periodista (“...idéntica a Mia Farrow”), el fotógrafo Scamarone (alcohólico, cínico...un Belmondo), la mística Jasmín (habla con los ángeles y lo adivina todo), el acomplejado Tomás (¿una caricatura de los rivales de Thays en la polémica entre escritores criollos y andinos?), etc. Como siempre en la obra de Thays, más importante que los sucesos es el “viaje interior” (título de su novela de 1999) del protagonista: los recuerdos de su relación con Mónica, de los momentos compartidos con su hijo, o simplemente de sus anteriores comisiones periodísticas. Estas remembranzas se convierten en reflexiones literarias –escritas en un lenguaje aparentemente sencillo pero bastante elaborado– sobre aquellos temas que ya pueden ser considerados –aplicando la terminología vargasllosiana– los “demonios personales” de Thays: la memoria y la ausencia del ser amado. El que esas reflexiones no tengan el interés ni el peso necesario es sin lugar a dudas el mayor problema de Un lugar llamado Oreja de Perro. Como en los personajes y en las historias, aquí también el autor opta por lo efectista, esquemático y algunas veces hasta frívolo. El protagonista del libro enfrenta las peores tragedias personales y sociales, sin embargo parece más preocupado en elaborar intrascendentes juegos literarios (recordando el momento preciso de la muerte de su hijo, no puede dejar de mencionar a Guillaume Apollinaire y Kenzaburo Oé) o en coquetear con todas las jóvenes que encuentra, buscándoles parecidos con actrices famosas.

Comentario general: Para mí, siempre fue un imperativo publicar esta novela fuera del país pues preveía perfectamente que aquellos críticos -como Javier Ágreda- que han institucionado y fundado una dicotomía Andinos (excluidos) y Criollos (hegemónicos) jamás me "perdonarían" el hecho de que escribiese sobre un tema que, según ellos, le pertenece a los "excluídos", como es la violencia senderista. Desde que se supo que mi nueva novela se situaba en Ayacucho y que tenía algo que ver con la violencia senderista, muchos escritores peruanos adoptaron una posición defensiva y prejuiciosa: a) que yo había escrito sobre ese tema solo para ser editado en España y conseguir ser finalista de un premio; b) que yo no tenía derecho a escribir sobre ese tema porque siempre me mostré como una persona poco comprometida, o absolutamente desinteresada, en los temas políticos peruanos tratados en literatura e, incluso, ante la realidad misma (nunca escribí un artículo contra Fujimori, no lavé ninguna bandera, no suscribí en mi blog ni en mi programa de TV ninguna protesta política).

Desde luego, Javier Ágreda no es tan torpe como para suscribir ninguna de esas dos posturas prejuiciosas, pero es suficiente para mí ver la forma deleznable en que presenta a mis personajes y la pregunta que se hace sobre Tomás (a quien pretende ver como una "caricatura de mis "rivales" literarios) para entender que Ágreda lo único que pretende es situar mi novela en esa discusión ridícula y, desde ahí, tratar de descalificarla. Era una lectura previsible, como he dicho, y me alegro que salga a la luz a manera de reseña y que no se mantenga en la sombra del pseudo- anonimato en los blogs. En todo caso, la reseña de Ágreda tiene la virtud de poner en claro por qué le parece que mi novela tiene reflexiones sin peso o frívolas: le molesta que el autor piense en novelas japonesas o poetas franceses cuando recuerda la muerte de su hijo, o que las mujeres con las que se enreda le recuerden personajes de Hollywood en plena altura de ciudad ayacuchana. Sin embargo, Ágreda es capaz de reconocer que esos rasgos librescos y cinéfilos están en toda mi obra (no en vano mi primer libro se titula Las fotografías de Frances Farmer) y me siento muy cómodo con ellos, aunque para algunos críticos y lectores el tema de la violencia política solo se puede tratar de una manera "políticamente correcta", que es la comprometida de Miguel Gutiérrez supongo. Vade retro por mi parte. Me basta saber que en el Perú existen por lo menos dos lecturas concretas de mi novela: mientras algunos críticos de la vieja escuela social como Ágreda la considera llena de reflexiones sin interés e incluso superficial, otros especializados en el tema de la violencia política, como Gustavo Faverón o Peter Elmore, dejaron en claro (uno en la presentación del libro en KsaTomada y el otro en una extensa reseña que aparecerá en Hueso Húmero) que mi novela no solo no es fallida sino que es una contribución significativa y original al tema de la novela de la violencia política peruana. No me propuse eso, como lo he dicho varias veces, pero me alegra que haya sucedido.

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Movidas editoriales

movidas editoriales. Fuente: biensimple

Por el blog de Juan Palomo me entero de una importante movida editorial en España (que en el blog Divertinajes desarrollan en extenso):
Amaya Elezcano, la editora de Alfaguara los últimos 10 años, abandona la dirección de la editorial para convertirse en directora de Relaciones Editoriales del Grupo Santillana. Desde la editorial me insisten en que Amaya está "muy contenta porque llevaba mucho tiempo con ganas de desvincularse del día a día del sello" , y que su sustituta, Pilar Reyes, responsable en la actualidad de Generales en Colombia, viene con un montón de proyectos ilusionantes, pero no faltan quienes aseguran que el asunto es menos feliz de lo que parece. Y dicen más: dicen que detrás de todo está Arturo Pértez-Reverte a su pesar, porque en las más altas instancias de Santillana ha molestado, y mucho, que el autor de Alatriste vaya a reeditar en unos días Ojos azules, el que considera su mejor relato, en otra editorial (Seix Barral) ajena al grupo. Porque, al parecer, Pere Gimferrer llevaba tiempo pidiéndole un texto para su colección de Libros Singulares, y Reverte, tras consultarlo con Elezcano, le cedió el texto de marras. O sea.

Y a través de un lector de Moleskine Literario, y amigo mío, me entero de una movida editorial mucho más feliz, e histórica, ocurrida en Alemania. Para activar la vida cultural berlinesa, la editorial Suhrkamp se mueve de Fráncfort hacia Berlín invitado por el senado de esa ciudad. Mi amigo me escribe "(...) se acaba de hacer oficial que Suhrkamp acepta la invitación del senado de Berlin y mudará sus oficinas a la villa que la ciudad le regala en el centro de la ciudad a comienzos del 2010". El estado interviniendo positivamente en la cultura de un país, ¿suena raro no?

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Quieren mover a Borges

La tumba de Borges en Ginebra. Fuente: adn cultura


Debería terminarse de una vez con esa costumbre impertinente y grosera que tienen algunos funcionarios de estar moviendo de su sitio a los muertos. Que les caiga encima la maldición de Shakespeare, en todo caso. Cada cierto tiempo, quieren hacer regresar al pobre César Vallejo, que está muy bien ahí en su París con aguacero. Y ahora le tocó a Jorge Luis Borges, adorado y admirado en Ginebra. Una diputada y un funcionario, amparados por antiguos textos de Borges, quieren hacerlo volver a Buenos Aires y enterrarlo en la Recoleta. ¿En realidad quieren "respetar la voluntad del autor" o solo ganarse unos porotos, poner una corona para la foto y olvidarse del pobre viejo para siempre? No me cae simpática la viuda célebre María Kodama, como es obvio para cualquier lector de Moleskine Literario, pero en este caso estoy de su lado: ¡Aguante, Kodama!

Una diputada oficialista presentará un proyecto de ley para repatriar los restos del escritor argentino Jorge Luis Borges desde Ginebra, lo que ha desatado posiciones a favor y en contra. Se trata de una iniciativa de la legisladora peronista María Beatriz Lenz, que planea ponerla a consideración del Parlamento a finales de este mes con el objetivo de que los restos de Borges sean repatriados en agosto próximo, cuando se cumplirán 110 años del nacimiento del autor. "Es cumplir con lo que Borges quería, no hacemos más que tomar su palabra. Él manifestó a lo largo de toda su vida el deseo de que sus restos descansen en el cementerio de la Recoleta, como los de sus mayores", explicó el presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), Alejandro Vaccaro. Sin embargo, la viuda del escritor, María Kodama, declaró a una radio porteña que "en una democracia ninguna persona de ningún partido puede disponer o intentar disponer del cuerpo de una persona, que es lo más sagrado, frente a otra que ha dado y sigue dando su vida por amor". (...) El proyecto ya contaría con el apoyo del presidente de la Cámara de Diputados de Argentina, Alberto Balestrini, y con el del titular del oficialista bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi.

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Lima nights de Arana

Marie Arana. Fuente: random house inc


La literatura norteamericana tiene otra representante peruana de frontera, más allá del exitoso Daniel Alarcón: Marie Arana, quien nació en Perú y a los 9 años viajó a los EEUU (y luego periplos mayores que incluyen Hong Kong). En el 2001 fue finalista del National Book Award con American Chica: Two Worlds, One Childhood. En el 2006 publicó una novela satírica titulada Cellophane en Dial Press, y este año apareció en la misma editorial su nueva novela Lima nights que ha sido reseñada este fin de semana en NY Times.

“I am always surprised to learn that people do not live with memories of fragrance as I do,” Marie Arana wrote in “American Chica,” her gloriously redolent memoir of growing up as the daughter of a Peruvian father and an American mother. If books came with ­perfumed-page inserts, Arana’s new novel, “Lima Nights,” would smell of bougainvillea and lemons, with an acrid hint of Molotov cocktails and a potent under­pinning of sausages and apples. These last two infuse the combustible rapport of its two Peruvian lovers, Carlos Bluhm and Juana Maria Fernandez. True to their identifying aromas, Carlos and Maria are oddly compatible, despite having been yanked together from far-flung sectors of Lima: he a middle-aged camera importer with a refined (if downwardly mobile) European pedigree, residing with his wife and two sons in the tony neighborhood of San Isidro; she a 15-year-old indigenous-Indian scrapper from the stifling maze of ­metal-roof huts that is the Lurigancho ghetto. Doom-laden, cross-class romance might strike admirers of Arana’s epic first novel, “Cellophane,” as a low reach. Part historical fiction, part magic realism and part bodice-ripper, “Cellophane” cascaded playfully with stories atop stories, like the brimming emanations of a mute fabulist who had suddenly been granted the gift of speech. By comparison, the crisp but earnestly single-­minded “Lima Nights” comes off as a genre exercise by an artist with a hectoring sense of ­mission. (...) Such fantasies of undying fraternal camaraderie, however improbable, are less problematic than the novel’s dialogue, which often seems cribbed from Maria’s telenovelas. “I’m not on a dangerous road, headed for perdition. I’m there already,” she declares to Bluhm, who later unleashes the full potential of his imperial German stripes by barking at a maid: “Ein, zwei, drei! We are orderly, precise people. We don’t believe in that jungle claptrap. And we don’t put up with domestics who don’t understand their place in a house. Arana’s characters are much more memorable, finally, for the fragrances that define them than for anything they say. Where readers might have eagerly inhaled great gusts of “Cellophane,” they’ll most likely sniff through “Lima Nights” in search of elusive ­surprise.

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Nuevo King, nuevo Kindle

Carátula de la novela en amazon kindle. Fuente: público

La empresa Amazon ha decidido relanzar su versión Amazon Kindle 2 con una entrega de Stephen King que, al principio, solo se venderá de manera electrónica. La nueva versión del Kindle tiene algunas novedades tecnológicas. El futuro ya está aquí, quieran o no quieran. La nota dice:

El nuevo dispositivo de Amazon, de 359 dólares, puede almacenar hasta 1.500 libros, posee una batería un 25% más potente que su antecesor e incluye una opción que puede leer los textos en voz alta. Con una pantalla de seis pulgadas y un peso de menos de 300 gramos, el artefacto tiene un espesor de menos de un centímetro y está dotado con una memoria de dos GB. Amazon ofrece acceso a más de 230.000 libros y miles más de blogs y revistas. El relanzamiento contó con un aliciente adicional: una nueva novela del escritor estadounidense Stephen King que, por el momento, sólo estará disponible a través de Kindle 2, titulada "Ur".

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Clara Usón, premio Biblioteca Breve

Clara Usón abrazando su anterior libro, Perseguidoras, editado por Alfaguara. Fuente: elmundo

La catalana Clara Usón, nacida en 1961, ganó ayer el Premio Biblioteca Breve de Seix Barral con la novela Corazón de napalm en el que recrea los locos años 80 españoles, la fiesta que no termina, llena de punk, rock español, drogas y mucha marcha (que conocemos bien por las primeras películas de Almodóvar). Dice la nota:

Ese mundo, personificado en Fede, hijo de 13 años de unos padres con problemas de drogadicción, que no encaja con su madrastra, que se cree maduro, que quiere saber de su madre y que tiene como ídolo a Sid Vicious es el que protagoniza Corazón de napalm (...) "Los niños nacidos en los ochenta son hijos de padres poco convencionales, por lo que más que ser hijos son padres de sus padres", definió al protagonista Ángeles Caso, escritora y miembro del jurado, que destacó la temática innovadora d