MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

La novela de Emmanuel Carrère

Emmanuel Carrère. Foto: John Foley/ Opale

Hace unos meses recibí la entusiasta recomendación de Diego Salazar acerca de Una novela rusa de Emmanuel Carrère , pero en realidad no necesitaba esa recomendación. Ya tenía entre mis pendientes esa novela, editada a fines del 2008 por Anagrama, pues el libro de no-ficción de Carrère anteriormente publicado en España, El adversario, me había parecido genial y uno de los libros que más me han impactado en los últimos años. Finalmente, leí Una novela rusa en enero y la sensación fue extraña. Por un lado, me gustó mucho, muchísimo. Pero por otro, estaba confundido, sentía cierta molestia, algo que no cuajaba. ¿Esperaba quizá el mismo tono, aquel beat impresionante de El adversario? Esa sensación confusa ha renacido al leer la reseña que publica Pedro Gandolfo en el ADN Cultura y que titula "Agotadora deshinibición"

Una novela rusa tiene una estructura tortuosa. Hay en ella algo de historia de emigrantes, autoanálisis psicológico, relato de crímenes y erotismo. Sus mejores momentos los alcanza en la descripción, en una prosa simple pero con ritmo vertiginoso, de Kotelnich, el pueblo miserable de la "Rusia profunda", cuya atmósfera ominosa es transmitida magníficamente por Carrère: nada ocurre allí, pero el autor, su equipo de filmación y los lectores sienten que algo va a pasar de manera inminente, y quieren que pase. A pesar de su mirada despiadada, Carrère logra encariñarse con ese mundo y esas personas que sienten vergüenza de su propia pobreza. La historia sentimental, en cambio, naufraga en la banalidad; el lector se ve obligado a ser testigo de dimes y diretes entre amantes, y acciones triviales expuestas con agotadora desinhibición. El ideal estético de Carrère se resume en el siguiente párrafo del libro: "Me gusta que la literatura sea eficaz, me gustaría idealmente que fuese performativa, el ejemplo clásico de lo cual es la frase ´Declaro la guerra´: desde el instante que la pronuncio, la guerra está declarada. Cabe sostener, que, de todos los géneros literarios, la pornografía es el que más se acerca a este ideal, leer ´te humedeces´ te hace humedecer". Sobre la novela gravita esa sombra de ineficacia que para Carrère es un indicio de fracaso y para el lector, al revés, representa cierto alivio y holgura. No logra con Una novela rusa construir una historia a partir de las distintas líneas argumentales y, como es evidente al final, no resiste en convertirlo todo en un elegante ajuste de cuentas con su célebre madre, un arreglo doméstico que termina por dejar la impresión de haber leído más autoterapia que literatura.

Por cierto, a diferencia de Gandolfo yo no tengo problemas con leer autoterapias. Al contrario, creo que muchos de los mejores libros que he leído encajarían perfectamente en esa definición. Pero sí, pues, en este libro de Emmanuel Carrère hay algo que no termina de convencerme. ¿Qué podrá ser?

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10:52 a.m.

Ya te digo yo qué es: el ridículo y tedioso relato erótico que dedica a su novia Sophie. A partir de ahí pensé en quemar el libro, pero lo devolví a la biblioteca.
Santiago.    



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