MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Secuelas literarias

9.02.2009
Secuelas literarias. Fuente: revistañ


Sin duda, esta es la mejor nota literaria del día. El diario Clarín y The New York Times acogen una nota de Charles McGrath sobre las secuelas literarias. Nunca las segundas partes fueron mejores, pero algunas secuelas son realmente el colmo. Hace poco J.D. Salinger logró evitar que se distribuya en EEUU (aunque no en Inglaterra) una secuela de El Guardián entre el centeno con Holden Caufield anciano y con problemas urológicos y su hermanita Phoebe internada en un manicomio. Pero cuando los libros caen en manos de herederos, o pasado el tiempo de exclusividad de las patentes, los autores de las continuaciones, por más chifladas que estas sean, no pueden ser juzgadas y los libros están a merced de sus secuelas. Aunque algunos libros sí son interesantes, auténticas relecturas. Lean el artículo. Muy divertido.

Jane Austen llevó una vida pro­tegida y de reclusión, y a su muer­te la familia quemó muchos de sus papeles, por lo que no sabemos casi nada sobre ella. "La abadía de Nor­thanger" nos permite adivinar que le gustaban los relatos góticos de amor, pero nada en su trabajo per­mite inferir cuáles eran sus senti­mientos respecto de los zombies. Es fácil imaginarse, sin embar­go, que no le gustaría "Orgullo y prejuicio y los zombies", de Seth Grahame-Smith, una adaptación en la que, cuando no están bus­cando marido, Elizabeth Bennet y sus hermanas practican artes marciales y decapitan monstruos carnívoros. (...) Hay una serie de continuaciones y anticipaciones que hacen eso: amplían nuestra apreciación del texto original. El más brillante de todos puede ser "Ancho mar de los sargazos", de Jean Rhys, que vuelve a contar la historia de "Jane Eyre" desde el punto de vista de la primera Sra. Rochester, la mujer loca del desván. Contribuyó a que surgieran nuevas lecturas femi­nistas de buena parte de la ficción victoriana. Por fortuna "Jane Eyre" ya era de dominio público, como lo era "Ha­mlet" cuando John Updike escribió "Gertrudis y Claudio", una versión que vuelve a imaginar la historia de "Hamlet" desde el punto de vista de la pareja culpable y que explica por fin por qué Gertrudis y Claudio se unieron: él dominaba algunas téc­nicas sexuales que aparentemente desconocía su hermano. (...) ¿Dónde se traza la línea entre la crítica o la parodia y la explotación lisa y llana? De todos modos, la compulsión de escribir continuaciones y anti­cipaciones es casi siempre algún tipo de homenaje. No queremos más de libros que odiamos. Los libros que se reescriben y vuelven a imaginarse son los que más nos gustaron. En un par de buenas continuaciones recientes –"Un le­ve truco de la mente", de Mitch Cu­llin, y "Solución final: Una historia de detección", de Michael Chabon – hasta llegamos a ver que Holmes envejece y encuentra el amor. Algunos libros son más que simples textos, forman parte de nuestro mobiliario mental. Sin em­bargo, es su familiaridad lo que los hace objetivos tan tentadores. Si aparecieran zombies, por ejemplo, en "Cranford" de Gaskell, no sería tan gracioso; y si "El Sr. Darcy se casa", de Linda Berdoll, otra de las tantas continuaciones de "Orgullo y prejuicio", no versara sobre Eli­zabeth Bennet y su nuevo esposo, no sería más que otro libro subido de tono que usa mucho la palabra "miembro". En lugar de ello, es un placer culpable. Descubrimos que Elizabeth y Fitzwilliam lo hacen con tanto entusiasmo como Ger­trudis y Claudio.

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what’s the funniest novel ever?

10.29.2008
Risa. Fuente: tumundovirtual

A raíz de una nota en Rolling Stones, donde se le pedía a una serie de comediantes que eligieran cuál consideraban la película más divertida de la historia del cine, el blog del NYT Paper Cuts se preguntó cuál es la novela más divertida de todos los tiempos. Aquí la deliberación:

All of which raises the question: what’s the funniest novel ever? There’s a difference, of course, between the greatest comic novel (“Don Quixote”? “Tristram Shandy”? “Ulysses”?) and the novel you find the funniest. “Da Ali G Show” certainly isn’t the best TV comedy ever, but no program makes me laugh harder. Likewise, “A Confederacy of Dunces” may not be great literature, but Ignatius J. Reilly cracks me up. Here are some nominees from editors at the Book Review: “Lucky Jim” (which got the most votes), David Lodge’s “Small World,” “The Code of the Woosters,” “Leave It to Psmith,” “Bech: A Book,” “Sabbath’s Theater,” Carl Hiaasen’s novels, Jim Harrison’s early novels (“Warlock,” “A Good Day to Die”), Richard Russo’s “Straight Man,” Michael Chabon’s “Wonder Boys,” “Catch-22″ and “Candy.” Waugh, Gogol and John Mortimer received votes, too, and one colleague who is usually not given to laughing out loud while reading said, “‘Portnoy’s Complaint’ and ‘The Anatomy Lesson’ both made my stomach hurt.” I would add, in reverse chronological order, Wilfrid Sheed’s “Max Jamison,” Henry Fielding’s “Tom Jones” and the “Satyricon.” The last one may be cheating, since, well, the novel as such didn’t exist yet, but many critics have pointed to Petronius’ laugh-riot as one of the earliest examples of the genre. Sarah Palin wouldn’t care for it.

La pregunta está interesante. Mañana haré mi lista de las 5 o las 10 novelas más divertidas que he leído. ¡Extraño hacer listas! ¡Se acaba octubre! Ya no hay tiempo para nada.

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Crisis en la Ciencia Ficción

7.21.2008
El increíble hombre menguante, fotograma. Fuente: elpaís

La literatura de Ciencia Ficción ha sido el tema central del último número de "Babelia". Pero no crean que es para entusiasmarse. En realidad, es una especie de adelantada despedida del género. Con la mayoría de maestros indiscutibles de la Ciencia Ficción muertos o muy ancianos, parece que la renovación no ha sido posible. "Una galaxia que se apaga" titula la nota, y la grafica con maliciosa ironía con un fotograma de la película "El increíble hombre menguante". Dice la nota:

La ciencia-ficción está de capa caída, un manto más oscuro que el de Darth Vader parece haber caído sobre nuestro querido género, en el terreno literario. La muerte y el crepúsculo se han adueñado de los viejos grandes maestros: el risueño Arthur C. Clarke ha fallecido (adieu Rama), JG Ballard se enfrenta a su personal apocalipsis en forma de cáncer y Ray Bradbury, a punto de cumplir 88 años, estruja su melancolía soñando con que esparcirán sus cenizas en los desiertos de Marte. Ya no están con nosotros Stanislaw Lem, Zelazny, Heinlein, Asimov... Son unos ancianos Aldiss, Pohl, Harry Harrison. No se ve surgir nombres a la altura de aquellos grandes que desaparecen. Muchos buenos autores se pasan a la fantasía. Ursula K. Le Guin acaba de publicar en Estados Unidos Lavinia, ¡una relectura de la Eneida contada por una mujer! Pero es que además, y esto es lo peor, nadie parece leer ya ciencia-ficción. Las colecciones languidecen. Editoriales que se lanzaron a publicar sellos nuevos, confiadas en un boom como el de la historia militar, se replantean la decisión. Los aficionados de siempre aparecen como aquellos vagabundos solitarios de Fahrenheit 451 que deambulaban como fantasmas con los viejos libros memorizados buscando infructuosamente a alguien a quien traspasar el legado. ¿Alguien ha oído hablar de La Fundación? ¿Qué ha sido de los Heechees? ¿Queda vida en el superjoviano planeta Mesklin, aunque sea vida muy aplastada por la gravedad? El futuro ya no es lo que era. Clarke, al que le gustaba hacer profecías científicas, había vaticinado alegremente para este julio de 2008 (véase Greetings, carbon-based bipeds, Harper Collins, 2000) que en su ochenta cumpleaños Kubrick recibiría un Oscar especial de Hollywood. Claro que también veía al príncipe Harry en 2013 en el espacio (de momento ha estado en Afganistán) y a él mismo en su centenario (16 de diciembre de 2017) alojado en el hotel espacial Hilton Orbiter... Pobrecillo, que los Superseñores de El fin de la infancia le tengan en su seno. En fin, no sigamos poniéndonos nostálgicos. ¿Qué le pasa a la ciencia-ficción? ¿Está realmente mal la cosa?

Pero ¿no era que, más bien, la Ciencia Ficción estaba en auge, introduciéndose en las obras de escritores no de género (la nueva literatura mexicana, la novela de Chabon o la de Junot Díaz? Pues para los amantes del género, esa ruptura de fronteras no puede ser sino signo de la disolución del género como tal:

Una clara evidencia de la mencionada permeabilidad de fronteras es que le hayan dado el Nebula, otro de los grandes galardones del género, a El sindicato de policía yiddish, nada menos, de alguien a quien la gente relaciona tan poco con la ciencia-ficción como Michel Chabon. Es cierto que la novela es una distopía -una utopía negativa- en la que Israel ha quedado colapsado en 1948 y los judíos europeos han debido establecerse en Alaska, que ya es tema. En España la ha publicado Mondadori. En buena manera, como ha señalado muy ingeniosamente un colega, la ciencia-ficción está siguiendo los pasos de la narrativa erótica, que ha desbordado el género estricto salpicándolo todo, y perdón por la imagen. La ciencia-ficción, podría decirse, está perdiendo su identidad genérica. Encontramos, pues, ciencia-ficción por todas partes: en los numerosos thrillers biotecnológicos que han proliferado en las colecciones de best sellers, por ejemplo. "Pero la buena ciencia-ficción", considera Barceló, "en última instancia pierde en esos formatos. Domingo Santos, el gran padre teórico del género entre nosotros, decía que la ciencia-ficción no puede ser editada en España por editoriales grandes porque tiene un clarísimo tope de mercado y eso hace impacientarse, frustrarse y desanimarse a las empresas que buscan muchos beneficios. En este país han funcionado tradicionalmente las pequeñas editoriales, de las que ahora son ejemplo Bibliópolis, La Factoría de Ideas, Gigamesh..., que publican quizá dos mil ejemplares por norma de cada título y cuidan más sus programaciones". Un problema grave para la salud de la literatura de ciencia-ficción es que el lector típico del género, que era muy coleccionista, muy seguidor de las colecciones y solía comprarse todos los títulos de sus favoritas, ha dejado de serlo. "Antes vivíamos mucho de ese lector que compraba todo lo que publicabas, que quería estar al día, seguir contigo las vicisitudes del género. Ese lector casi ha desaparecido".

También aparece un interesante artículo de José Manuel Sánchez Ron en el que declara enfáticamente que "La ciencia ya no es ficción". Desde este Moleskine Literario esperamos la reacción, sin duda furibunda, de Daniel Salvo, nuestro corresponsal en Ganímedes.

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Chabon premio Locus

6.24.2008
Carátula del libro en versión inglesa. Fuente: mediabistrio

Daniel Salvo me envía la información sobre el Premio de Ciencia Ficción Locus, votado por los lectores de la revista, que lo acaba de recibir El sindicato de policía Yiddish de Michael Chabon. El Locus además ha entregado otros premios, como el dedicado a la Mejor Novela de Fantasía para Making Money de Terry Pratchett. Justamente, en el ADN Cultura Pedro B. Rey hace una reseña de la traducción en Mondadori del libro de Chabon en la que empieza hablando del género en el que está inscrita, el de las ucronías:
Las ucronías, esa clase de relatos que adulteran los hechos históricos decisivos para, a partir de allí, construir un mundo alternativo, forman un subgénero que el nuevo siglo se muestra decidido a aprovechar. En La conjura contra América (2004), Philip Roth había imaginado que a comienzos de la Segunda Guerra Mundial el aviador Charles Lindbergh, conocido por sus simpatías fascistas, era elegido presidente de Estados Unidos. La fabulación le permitía consignar las reacciones cotidianas de una familia judeonorteamericana ante las amenazas de gueto. La estética realista propugnada por el autor de Sale el espectro , sin embargo, impedía que la novela soltara amarras. Al final, gracias a un inesperado deus ex machina Lindbergh se volatilizaba, Roosevelt triunfaba en las elecciones y la Historia -para tranquilidad de propios y extraños- volvía a los carriles conocidos. Michael Chabon (Washington, 1963) se vale de una estrategia más radical. Lo que no sucedió en la historia que registran los manuales, y lo que en la obra de Roth se frustraba, prospera en El sindicato de policía yiddish con incontenible desmesura. En su novela, la población de origen judío que escapaba de Europa y del nazismo fue asentada por el gobierno estadounidense en Alaska. No se trata de un alarde de creatividad. La edición en español no lo consigna, pero el proyecto, aunque vago, existió, como puede corroborarse, entre otras fuentes, en el epistolario de Theodor Adorno, que en una carta al padre de 1939 define esa salida como "sólida y saludable". La cronología contrahistórica del libro ofrece algunas fechas clave: los nazis no ganaron la guerra (como ocurría en El hombre en el castillo , de Philip K. Dick), sino que fueron derrotados en 1947, cuando se arrojó sobre Berlín una bomba atómica; el Estado de Israel sucumbió rápida y trágicamente en 1948 y Palestina quedó en manos árabes. Orson Welles logró filmar El corazón de las tinieblas (proyecto que, de este lado del espejo, quedó postergado para siempre) y, como se sugiere al pasar, Marilyn Monroe, en algún momento impreciso, llegó a Primera Dama

Por cierto, al parecer se confirmó la volada de que los hermanos Coen harán la adaptación de la novela de Chabon. Del medio oeste a Alaska, ni más ni menos.

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Chabon traducido

6.18.2008
Carátula de la novela. Fuente: solodelibros

La última novela del fan número uno de Spiderman, Michael Chabon, El sindicato de policía yiddish, ha sido traducida por Mondadori. Una cita obligatoria para quienes hemos disfrutado de Chicos prodigiosos y la estupenda y friki Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay. Martín Pérez hace una reseña en Radar Libros y considera la novela como "proeza literaria":
[lo que] enhebra Chabon es el melancólico retrato de un policía que no está en su mejor momento, pero al que la inercia de su oficio lo lanza a la aventura en un extraño policial negro que, como suele suceder con el género, encuentra su principal sustento en la meticulosa construcción de sus personajes. Y la verdad es que durante las más de 400 páginas de El sindicato de policía yiddish, no sólo el triste, terco, alcohólico y mugriento Meyer Landsmann es más importante que cualquier necesario malabar para crear el mundo paralelo en el que transcurre su historia (con detalles que apenas si se dejan caer aquí o allá), sino que el otro gran protagonista de la historia, el imaginario distrito federal ártico, judío y a punto de caducar de Sitka, termina siendo –gracias a la portentosa prosa de Chabon– más real que el mundo en el que ocasionalmente se encuentre el lector al recorrer las páginas de la novela.

¿Se habrá recuperado Chabon de ese bajón que significó La solución final? La verdad es que desde el malogrado guión de Spiderman 2, que él escribió con entusiasmo pero sin técnica, tengo mis dudas. Pero la leeré de hecho.

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Marketing literario

12.10.2007
Una escena del tráiler de la última novela de Chabon. Fuente: adn.es

En el diario ADN.es me entero de que cada vez es más común un particular Marketing literario que involucra el Youtube: hacer tráilers, con entrevistas al autor y reacciones de los lectores, de los libros de estreno. Un making-off literario. Dice la nota: "Firmas de libros, presentaciones y piezas o reseñas en los medios de comunicación han encontrado en la red un perfecto amplificador. "Tanto los medios como las librerías están saturados", explica Nahir Gutiérrez, directora de comunicación de Seix Barral." Además, deja acá el Top 5 del marketing literario. A ver si algún editor peruano se anima:

Top 5

1.WEBS. Tráilers, juegos interactivos, blogs de autores, foros, rutas virtuales a escenarios o descargas de los primeros capítulos para zambullirse en la obra que se elija.

2.VIAJES. Ya sea con periodistas o libreros, las editoriales organizan viajes con el autor a los escenarios en los que se ambienta su obra para lograr mayor publicidad.

3.CENAS. Javier Sierra inauguró en 2006 la moda de las citas. Para 'Las puertas templarias', se sorteó entre los lectores una cena con el escritor en el Teatro Real.

4.'MERCHANDISING'. En la página oficial de 'La sombra del viento', de Carlos Ruíz-Zafón, se pueden descargar fondos de pantalla, mandar 'e-cards' o 'bajar' imágenes al hilo del argumento de la novela.

5.SORTEOS. Seix Barral acaba de realizar un concurso con la revista 'Mujer de hoy': los lectores que escriban un relato al hilo de los que aparecen en 'Maridos', de Ángeles Mastretta, pueden ganar un viaje para dos personas a México.

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Más lecturas de verano

7.09.2007
A los lectores denominados Urbano Liberales The Guardian les propone leer este verano al polémico Christopher Hitchens. Fuente: the concerned troll

Parece que esto de recomendar libros no es sólo un vicio mío. En el periódico The Guardian hace también una lista –ésta muy extensa- donde propone lecturas para el verano bajo el criterio de que, a la hora de hacer las maletas para las vacaciones, el espacio que ocuparán los libros es mínimo y si uno hace una mala selección se queda en la isla sin nada que leer. Para salvar de apuros a quienes hacen todo de último momento, o a los indecisos, dan la lista de recomendados según los tipos de lectores que identifican con humor: El Urbano Liberal, Los Padres Engreidores, Los Espectadores de Conciertos, Los Pretenciosos Literarios, Los que siguen las Listas de Premios, Las Feministas Irónicas de Veintitantos, Los de Síndromes de Peter Pan de Treintitantos, Los Amantes de lo Experimental, Los Liberales Entusiasmados con la Guerra, Los Lectores Comodones, Los Amantes de las Biografías, Los Autodidactas y Los Amantes de Libros Históricos. Para todos hay por lo menos un par para escoger, y con precios y todo. Aquí algunos libros y sus tipologías:

Para el Urban Liberal recomiendan al polemista anti-Michael Moore Christopher Hitchens y God is Not Great; para los Yummy Mummies & daddies, JK Rowling, Harry Potter and the Deathly Hallows y el de Ian McEwan On Chesil Beach; para los The Armchair Festival-Goer, Alex James Bit of a Blur: The Autobiography; para los Great Literary Pretender el norteamericano Don DeLillo y su Falling Man; para los The Fortysomething Prize-List Aficionado Kiran Desai y The Inheritance of Loss (que ganó el Booker) o Irene Nemirovsky Suite Française (que ganó todo); para las The Twentysomething Female Ironist, Gwendoline Riley y su Joshua Spassky; para los Thirtysomething Peter Pan, Harry Pearson Achtung Schweinehund: A Boy's Own Story of Imaginary Combat; para los Universal Literary Smartarse, lo ultimo de Michael Chabon, The Yiddish Policemen's Union o la novela sensación de Gary Shteyngart Absurdistan; para los Liberal-Minded Battle Enthusiast, Dave Eggers y What Is The What o Biyi Bandele y Burma Boy. Para los Comfort Reader, Haruki Murakami, y su novela breve y ágil After Dark; para los Tuscan Poolside Biog Addict , Tina Brown y el best seller biográfico The Diana Chronicles; para los Insatiable The Long-Haul Historian , Simon Sebag Montefiore y su biográfico Young Stalin o Steven Bach y la biografía Leni sobre la cineasta de Hitler.

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Tiempo de detectives

Carátula de El Cultural con homenaje a policiales. Fuente: elcultural

Como una oleada, existen temporadas en que los detectives y las novelas policiales se ponen de moda. Luego se repliegan unos años para volver a empezar. Y ahora estamos viviendo una cúspide. Donde sea que volteo veo algo sobre novelas policiales. Por ejemplo, el argumento de la novela que estoy leyendo ahora, El enigma de París, de Pablo de Santis. Otro ejemplo, el especial que ha hecho el suplemento "El Cultural" sobre la novela negra y su éxito en España (además, el libro de la semana es la novela policial de John Banville con seudónimo Benjamin Black). O el tema de dos novelas nuevas que tienen como protagonistas a personas vinculadas al género: Arthur & George (Anagrama) de Julian Barnes (Arthur Conan Doyle es el protagonista) o la nueva de Michael Chabon La solución final (Mondadori).

Entrevistado sobre el tema, el narrador Lorenzo Silva trata de explicar por qué tiene mala fama la novela policial entre algunos intelectuales: "Porque se vende (o se ha vendido mucho), porque se hacen películas a partir de ella y porque es siempre muy narrativa y tiende a ser poco retórica (lo que no suele ir en línea con los gustos de los gurús). Los mejores argumentos contra este tipo de actitudes son los que se sacan de la obra de los grandes escritores que han hecho novela negra. El género, bien llevado, permite como pocos otros un análisis de la sociedad en todas sus paradojas y del ser humano en todos sus claroscuros, y una meditación profunda sobre el mal. Y esto, para mí, es pura literatura, y sólo como literatura, además, puede hacerse"

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Parejas literarias

7.03.2007
Paul Auster y Siri Hustved. Fuente: deutshlandfunk.de

No se trata de Romeo & Julieta, sino de las parejas que conforman los escritores. ¿Puede un escritor convivir con otro? La historia de Zelda y Scott Fitzgerald debería ser una advertencia: uno se fagocitó al otro, y entonces se anularon los dos. En el suplemento cultural de "La Tercera" de Chile, que me envía amablemente la lectora Laura García (yo no podía encontrarlo en la web, es misterioso ese enlace), hablan sobre el tema.

Entre las parejas que se mencionan están las que conforman Paul Auster y Siri Hustvedt, Michael Chabon y Ayelet Waldman, Kathryn Chetkovich y Jonathan Frazen, Nicole Kraus y Jonathan Safran Foer, y algunas clásicas como Silvina Ocampo y Bioy Casares o Ted Hughes y Sylvia Plath. En el Perú podríamos agregar la pareja que formó Carmen Ollé y Enrique Verástegui.

La esposa de Frazen, al ver el inesperado éxito de su esposo con Las correcciones, publicó en Granta un artículo llamado "La envidia" donde acepta que ese sentimiento se ha instalado en ella al ver los triunfos de la persona con la que compartirá la vida. Su honestidad le dio cierta fama pasajera pero, me imagino, insuficiente para ella.

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Michael Chabon

6.29.2007
Michael Chabon y sus muñecos. Fuente: Vassa Eggen

Michael Chabon ha escrito una de las más precisas historias sobre la relación entre escritores mayores (a quienes, ay, ya se les pasó su cuarto de hora) y los artistas adolescentes: Chicos prodigiosos. Además, rindió un homenaje a su pasión por los comics -recuerden que fue autor del guión de la segunda parte de "El Hombre Araña"- en la novela Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay (Premio Pulitzer de Ficción en 2001). Ahora, ha decidido tomar a Sherlock Holmes como personaje de su útima novela, traducida recientemente por Mondadori: La solución final. La entrevista es de El País.

Anticipa la nota: "El Sherlock Holmes de Michael Chabon nunca revela su nombre y atiende al más genérico de anciano. Tiene 89 años, es aficionado a la apicultura, le pitan los oídos, le duelen las (huesudas) rodillas, es un tanto arisco y vive apartado del mundo en un cubículo lleno de "movedizos trastos de soltero". No ha perdido su olfato: cuando Linus Steinman -un niño mudo que se refugia en el Reino Unido huyendo del infierno de la Alemania nazi- entra en su vida acompañado de un extraño loro gris, enseguida se da cuenta de que ahí hay algo raro. Y lo hay: un misterio "relativamente sencillo" que el antaño infalible Holmes no logra resolver. "Ésa es la clave. En el periodo victoriano tenían otra postura frente al conocimiento, su manera de entender el mundo era distinta, se creían capaces de resolver todos los misterios posibles, nada escapaba a su conocimiento, pero Holmes ha sobrevivido a esa era y en la nuestra el desconocimiento lo domina todo. Él sigue siendo el mismo, pero los tiempos han cambiado, Sherlock Holmes no puede seguir siendo infalible en el siglo XXI, simplemente se limita a hacer lo que sabe: tratar de encontrar una solución", explica. Y fracasa. Pero, ¿el libro no era un homenaje a Holmes? "Aunque puede parecer una traición lo es, es un homenaje y una exploración de lo que significa para mí. Durante unos meses, me metí en la piel de Arthur Conan Doyle y en la mente de un personaje tan genial como Sherlock Holmes al que no le hace falta ganar siempre".

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