MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Lote 84/ sale 2227

12.04.2009
McCarthy’s typewriter is similar in appearance to this Underwood Olivetti typewriter, owned by Harold Kirby of Loudon. Fuente: knoxnews

Se propuso 10,000 dólares. Se pensó que sería 100,000. Pero no, la máquina de escribir de Cormac McCarthy llegó a los $254,500. McCarthy no es el único dinosaurio. En el blog de The Guardian se menciona otros autores que utilizan máquinas de escribir hoy en día.


He is not alone. Will Self, Don DeLillo and Frederick Forsyth are also members of the small and select group of writers who find typewriters more conducive to the creative process than their electronic counterparts. Self, who admits to "fetishising" the old-fashioned machines, says he enjoys the enforced discipline of the typewriter: "Writing on a manual makes you slower in a good way, I think. You don't revise as much, you just think more, because you know you're going to have to retype the entire fucking thing. Which is a big stop on just slapping anything down and playing with it." DeLillo, meanwhile, says he needs to hear the words take shape as he "sculpts" his books. "I need the sound of the keys, the keys of a manual typewriter," he told one interviewer. "The hammers striking the page. I like to see the words, the sentences, as they take shape. It's an aesthetic issue: when I work I have a sculptor's sense of the shape of the words I'm making. I use a machine with larger than average letters: the bigger the better." Forsyth, who also admires their bullet-stopping properties and their simplicity, finds typewriters to be reassuringly secure allies in a treacherous world. "I have never had an accident where I have pressed a button and accidentally sent seven chapters into cyberspace, never to be seen again," he points out. "And have you ever tried to hack into my typewriter? It is very secure." For most of us, what writers type is of more interest than how they do it, but for others, there remains an undeniable fascination in learning which literary masters used which bit of kit. Hemingway, for example, liked to bash away at a 1940s Royal between bouts of drinking, fighting and chasing women and bulls. And EE Cummings, scourge of the upper case, used a typewriter to striking, if discombobulating, effect in his poetry. The kings of the literary typists, though, was probably Jack Kerouac. The Beat master's ability to hammer out 100-plus words a minute may have helped him convey his loose, quick-fire thoughts, but it also prompted Capote's uncharitable observation: "That's not writing, that's typing."

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Apuestas por el Nobel

9.23.2009
Amos Oz, lo favorito de Ladbroke. Fuente: porges.com

El año pasado, el Premio Nobel de Literatura fue anunciado un 1 de octubre. Ahora se especula que pueda ser más tarde, el segundo jueves de octubre. Como sea, ya se viene. Y el lugar de apuestas Ladbroke ya empezó a hacer girar nombres. Amos Oz encabeza la encuesta y, para sorpresa de muchos, el ante no nombrado escritor español Luis Goytisolo está en muy buena posición, antes de los caseritos Philip Roth o Joyce Carol Oates. ¿Golpe en la polla? Los primeros 10 con gran oportunidad son:

Amos Oz
Assia Djebar
Luis Goytisolo
Joyce Carol Oates
Philip Roth
Adonis
Antonio Tabuchi
Claudio Magris
Haruki Murakami
Thomas Pynchon

Luego de estas 10 posiciones expectantes, encontramos a otros autores con posibilidades como Don de Lillo (15), Mario Vargas Llosa (17), Cees Nooteboom (19), Peter Handke (19) y también sorpresivamete, Bob Dylan (20)

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Gabo expulsado del canon

7.15.2009
Gabriel García Márquez se pica por estar fuera del canon. Fuente: Ap


A partir de la anglófila, polémica y, finalmente, descartable lista de los 100 mejores libros de todos los tiempos del Newsweek, muchos blogs han cuestionado nuevamente la idea de los canon literario. Gracias al blog "En minúscula" de Ezequiel Martínez, en la revista Ñ, me entero de esta iniciativa : en la revista The Second Pass decidieron echar del canon a algunos cuantos libros. La idea puede ser genial hasta que choca con nuestro canon particular. Y es que, para horror, la lista de rechazados por TSP incluye al único crédito hispanohablante, Cien años de soledad. Dice al respecto:

Magical realism wasn’t much of a trick to begin with – Gabriel García Márquez riding round in circles on a smallish tricycle, cigarillo clamped between teeth, occasionally raising his panama for people to throw coins – and is now thoroughly clapped out. Also, people who like it seem to have little or no sense of humor. No one knows why, but it’s true. Instead it inspires a sort of insufferably pious stupefaction. Perhaps if you were to read Solitude, you too would be borne aloft on its miraculous wings, transported by its spellbinding portrait of a world which is part exotic paradise, part nightmare, etc., etc., etc., but I wouldn’t risk it.

Además de esa atrocidad, la lista es pérfida, tremenda, perversa y desde luego muy discutible. La dejo aquí completa para ver qué opinan uds.:

Historia de dos ciudades de Charles Dickens

Absalom, Absalom de William Faulkner

El arco iris de D. H. Lawrence

Las correcciones de Jonathan Franzen

La carretera de Cormac McCarthy

En la carretera de Jack Kerouac

Trilogía USA de John Dos Passos

Ruido de fondo de Don DeLillo

El cuarto de Jacob de Virginia Woolf

Cien años de soledad de Gabriel García Márquez

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Preguntas a Don DeLillo

6.02.2009
Don DeLillo. Fuente: nytimeout

Don DeLillo afirmó: "Me convertí en escritor por el solo hecho de vivir en Nueva York y atender a las cosas buenas, prodigiosas y aterrorizantes que la ciudad logra ensamblar". La ciudad de Nueva York, presente en sus novelas fundamentales desde Ruido de fondo hasta El hombre del salto, la última, es el pretexto para revisar toda su obra en esta larguísima entrevista a uno de los más exigentes e inclaisificables escritores contemporáneos. La nota es del suplemento Ñ:

Usted ha sido comparado con Ballard y Orwell por este carácter visionario; ¿cómo funciona el radar?
Cada uno de mis libros llega primero como una visión tridimensional. La calle no siempre es la fuente. A veces tengo una idea, otras es una foto que me impacta, como en El hombre del salto , la foto del trabajador que sale de las torres con el portafolio cubierto de polvo. Es misterioso. De hecho, lo que me encanta de la ficción es este misterio: ¿De dónde diablos llegan las ideas? Siempre es difícil saber si uno tomó el camino correcto en la ficción. Claro que el camino correcto no existe, sobre todo si uno va por el comienzo.

¿Tuvo un llamado del compromiso?
Sí y no... Libra : la empecé al enterarme de que Lee Harvey Oswald, el asesino del presidente Kennedy, vivió y creció en el Bronx, como yo y por los mismos años. Oswald vivía apenas a cinco cuadras de mi casa cuando él tenía 13 y yo 16. Eso me dio la sensación de estar sumergiéndome en un momento crucial de la historia de mi país. Nunca antes me había concebido como esa clase de escritor. Entonces volví a mi viejo barrio y a la casa del asesino de Kennedy. Supongo que eso sigue siendo el nivel de la calle...

Las Torres Gemelas aparecen en pie en tres de sus novelas, antes de aparecer en ruinas en "El hombre del salto". Siempre son una instancia tétrica del circuito urbano.
Es que las vi levantarse en el horizonte, con eso bastaba... Nunca fui optimista sobre el influjo de las Torres. Mi esposa y yo vivíamos en la calle 32 en ese momento, a casi treinta cuadras, y estábamos construyendo una terraza. No bien la construcción superó cierta altura, ya se podía apreciar que era un ejemplo de arquitectura catastrófica, tan descomunal y omnipresente. La única manera de que pudiéramos soportarlas era por su dualidad, una sola habría sido enloquecedora. Al menos siendo dos, se neutralizaban y suavizaban por su diálogo de luces en espejo.

Volvamos a "Cosmópolis". Packer apuesta su fortuna contra el yen. Se publicó en 2003 y fue leída como un retrato de George Soros cuando perdió los dos mil millones apostando contra el rublo. Pero ahora se la lee como su novela sobre las Torres.
¿Cuándo fue lo de Soros? No tenía ni idea, él no fue mi referente. ¿Sabe cómo surgió ese libro? Con la idea de hacer una novela sobre la pesadilla del tránsito entre el este y el oeste de Manhattan en un día laborable. En una de mis caminatas por la ciudad me encontré ante un nuevo edificio resplandeciente en la 47 y la Primera avenida. Me dije, "Podría ser la vivienda de un multimillonario". La segunda cuestión: a comienzos del 2000 era el delirio de las limusinas blancas. Me dije, "¿Qué pasa, qué hace esta gente en estos ridículos autos descomunales, un pasajero y un conductor en un espacio de diez metros de largo que no deja sitio a nadie? Entonces imaginé a un tipo brutal y al mismo tiempo capaz de conmoverse con la buena poesía –seguramente porque mi librería favorita, el Gotham Book Mar t, que fue devorada por la expansión inmobiliaria, quedaba justo en la 47. Hay más que eso, claro, pero quiero decir que así surgió. La estructura nunca está allí al comienzo, es una construcción lenta.

¿Y el espacio? Usted y yo podemos hablar sin saber en qué punto nos encontramos. La presencia del otro ya no es fehaciente. Hoy día somos ubicuos por primera vez en la historia. Podemos ser personajes de Philip Dick.
Especialmente si uno vive en la ciudad, la tecnología vuelve el tiempo más intenso y, sobre todo, inmediato. Es cierto que el espacio también se ha vuelto ficcional. Los relojes digitales separaron el tiempo del espacio. En el reloj de números, la distancia de la aguja relacionaba el tiempo restante para una cita con un tramo material, el que espacio que le faltaba recorrer en el cuadrante. De algún modo, uno encajaba las actividades de modo imaginario allí. Ahora el espacio a recorrer, el tiempo que falta transcurrir ya no está en el instrumento. Es numérico y por lo tanto, virtual.

Ve un futuro para los libros bajo la nueva velocidad?
Tiendo a creer que la literatura trasciende su momento histórico. En cada buen libro hay fragmentos que serán muy significativos para el lector dentro de 30 años. Quien sabe cómo será el mundo en 50 años, quién sabe si habrá lectores... Es más imprevisible de lo que uno imagina. En mi juventud la tendencia general era estudiar en una escuela de cine. Ahora, con la crisis, ¡todos los jóvenes quieren estudiar derecho! Quién lo hubiese dicho, en mi época era lo menos cool del mundo.

Ninguno de sus libros fue llevado al cine, algo insólito porque son muy cinematográficos.
Bueno, piénselo de otro modo; quizá he sido afortunado... Siempre hay interés pero en todos los casos quienes se entusiasman son directores independientes, que no consiguen fondos para hacer producciones costosas. En cambio siempre hay pedidos europeos para convertir Una artista ... en danza o en ópera.

Usted no tiene asesinos seriales sino homicidas muy dedicados, al estilo Oswald o el Benno Levin –¿Bin Laden?– que mata a Packer.
Los seriales ya parecen cosa del pasado. Hoy es el tiempo de los jóvenes asesinos múltiples al voleo: ¿serán ellos el nuevo fenómeno "futurible"? Ah, culpa de la tecnología, ya lo ve... (risas). Muy sencillo, la juventud está muy holgazana; a estos asesinos les da pereza contar...

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NY contra Auster

11.02.2007
Paul Auster cineasta. Fuente: espacioblog

Luego de una exhibición de la película La vida interior de Martin Frost dirigida y escrita por Paul Auster, a la que asistió Don DeLillo ni más ni menos, una charla con el público y luego las reseñas de los diarios le hizo entender a Auster que para EEUU él es demasiado europeo y sus películas, por lo tanto, "lentas". El suplemento colombiano "Arcadia" reseña la jornada. También mencionan, de pasada, Man in the dark, el nuevo libro de Auster que al parecer ya lo ha leído (en originales) Jorge Herralde y dice que está genial. Pronto tendremos más Auster.

Dice la nota: "Mientras corrían los créditos, sin hacer ruido ha entrado Siri Husvedt. Ahora que el diálogo ha terminado y los DeLillo se han despedido, se lleva a su esposo rumbo al Cornelia Street Café, unas puertas rojas detrás de las cuales se ofrece desde el desayuno hasta el cabaré, pasando por la cena y algún coctel. Kir Royal para ella, un simple whisky Macallan para él. Se le nota el cansancio, mayor que el que le produjeron sus películas anteriores, Smoke y Blue in the Face (que codirigió con Wayne Wang) y Lulu on the Bridge. No se trata de que hayan pasado nueve años desde el último estreno. Más bien parece que la clase de cine que le gusta hacer no tiene lugar allí donde le gusta mostrarlo y esa pena lo cansa. “En Nueva York me odian”, dice, asombrosamente. Él, al contrario, ha profesado reiteradamente su amor por la ciudad. “Esta película solo encuentra lugar en ámbitos como el IFC o el Festival de Cine Independiente. El lenguaje se ha estrechado tanto que no sé cómo hace Jim Jarmush para no desalentarse. Él es un poeta pero sabe navegar en las aguas hostiles de la industria”. Desde ese punto de vista se destaca que, técnicamente, The Inner Life of Martin Frost es una película europea: su productor es portugués y por eso fue filmada en locaciones de Portugal. Y como toda película extranjera en los Estados Unidos, tiene una circulación restringida al público interesado. “La manera de narrar de Hollywood terminará por hacer incomprensible otra forma de relato cinematográfico, como El sabor de la cereza”, dice Husvedt en referencia a la película de Abbas Kiarostami que, comparada con Duro de matar 4 es, al menos, lenta. “Pero tampoco se trata ya del concepto de independiente”, porfía Auster. “¿Qué pasa con el cine de calidad, el cine que alguna vez también dio la industria de Hollywood? ¿Qué pasa con el cine de François Truffaut, de Jean Renoir? ¿Y con Luchino Visconti, con Federico Fellini? Hace un rato hablábamos de Melville; pienso también en Noche y niebla, de Alain Resnais. Creo que el arte siempre significa algo para el espectador”. Para él, sin dudas: por lo dicho y porque su nuevo libro, Man in the Dark, tras su tema político rinde homenaje a películas de Renoir y Visconti.

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Más lecturas de verano

7.09.2007
A los lectores denominados Urbano Liberales The Guardian les propone leer este verano al polémico Christopher Hitchens. Fuente: the concerned troll

Parece que esto de recomendar libros no es sólo un vicio mío. En el periódico The Guardian hace también una lista –ésta muy extensa- donde propone lecturas para el verano bajo el criterio de que, a la hora de hacer las maletas para las vacaciones, el espacio que ocuparán los libros es mínimo y si uno hace una mala selección se queda en la isla sin nada que leer. Para salvar de apuros a quienes hacen todo de último momento, o a los indecisos, dan la lista de recomendados según los tipos de lectores que identifican con humor: El Urbano Liberal, Los Padres Engreidores, Los Espectadores de Conciertos, Los Pretenciosos Literarios, Los que siguen las Listas de Premios, Las Feministas Irónicas de Veintitantos, Los de Síndromes de Peter Pan de Treintitantos, Los Amantes de lo Experimental, Los Liberales Entusiasmados con la Guerra, Los Lectores Comodones, Los Amantes de las Biografías, Los Autodidactas y Los Amantes de Libros Históricos. Para todos hay por lo menos un par para escoger, y con precios y todo. Aquí algunos libros y sus tipologías:

Para el Urban Liberal recomiendan al polemista anti-Michael Moore Christopher Hitchens y God is Not Great; para los Yummy Mummies & daddies, JK Rowling, Harry Potter and the Deathly Hallows y el de Ian McEwan On Chesil Beach; para los The Armchair Festival-Goer, Alex James Bit of a Blur: The Autobiography; para los Great Literary Pretender el norteamericano Don DeLillo y su Falling Man; para los The Fortysomething Prize-List Aficionado Kiran Desai y The Inheritance of Loss (que ganó el Booker) o Irene Nemirovsky Suite Française (que ganó todo); para las The Twentysomething Female Ironist, Gwendoline Riley y su Joshua Spassky; para los Thirtysomething Peter Pan, Harry Pearson Achtung Schweinehund: A Boy's Own Story of Imaginary Combat; para los Universal Literary Smartarse, lo ultimo de Michael Chabon, The Yiddish Policemen's Union o la novela sensación de Gary Shteyngart Absurdistan; para los Liberal-Minded Battle Enthusiast, Dave Eggers y What Is The What o Biyi Bandele y Burma Boy. Para los Comfort Reader, Haruki Murakami, y su novela breve y ágil After Dark; para los Tuscan Poolside Biog Addict , Tina Brown y el best seller biográfico The Diana Chronicles; para los Insatiable The Long-Haul Historian , Simon Sebag Montefiore y su biográfico Young Stalin o Steven Bach y la biografía Leni sobre la cineasta de Hitler.

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Falling man

6.03.2007
Carátula de la novela. Fuente: Wikipedia

[BASTA DE CARÁTULAS] Me dio curiosidad saber qué foto, o dibujo, colocarían los editores de la nueva novela de Don DeLillo Falling Man en el libro. Y es que la novela parte de una fotografía muy famosa del 11/S, la de Richard Drew en que retrata a un hombre arrojándose desde el rascacielos Word Trade Center luego del atentado. ¿Se atreverían a poner esa fotografía los editores? Luego descubrí que no, no se atrevieron. Quizá por un tema de derechos, o quizá sólo por buen tino. La cosa es que la carátula, sin ser espectacular, es interesante, y han sabido sortear con elegancia la relación con la foto de Drew.

Leer más en "Basta de carátulas"

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Dave Eggers

5.23.2007
Dave Eggers. Fuente: Festival delle Letterature Roma

Me pregunto quién estará ahora levantando notas en Luces de El Comercio. Porque es notorio que cada vez les interesa más los autores norteamericanos. En todo caso, felicitaciones por abrir el abanico de escritores. Ayer fue DeLillo, hoy le tocó a Dave Eggers y el éxito de su nueva novela What is Wath.

Dice la nota: "(...) narra la historia de un refugiado sudanés que quiere rehacer su vida en Estados Unidos. Basada en la vida de Valentino Achak Deng, a quien Eggers conoció y entrevistó en la ciudad de Atlanta, la novela ha sido alabada unánimemente por los críticos y seguidores del escritor, quienes celebraron el libro como un alejamiento saludable de la visión paternalista y culpable con que Eggers describió la pobreza y las miserias del Tercer Mundo en sus dos obras anteriores."

También dice: “Al parecer, con "What is What", Eggers logró convertirse en el J.D. Salinger de la aldea global que siempre se propuso ser.” Buena frase para una contratapa, pero sabrá dios qué significa eso en realidad.

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Don DeLillo

5.22.2007
Don DeLillo. Foto: Joss Baratt. Fuente: News Scottman

Falling man es el título de la nueva novela de Don DeLillo (autor que es una asignatura pendiente para mí, pues sólo he leído de él su espléndida Ruido de fondo siguiendo el consejo de Edmundo Paz Soldán) dedicada a los sucesos del 11/S y el desplome de las Torres Gemelas. La obra fue presentada el 15 de mayo. Así lo comenta la sección Luces de "El Comercio"
Aunque el título remite a la famosa foto de Richard Drew, donde un hombre se arroja al abismo en medio del desastre, la novela tiene como protagonista a Keith “un hombre de 40 años que trabajó diez años como abogado en la Torre Sur y que escapó del infierno en el último momento, con solo algunas heridas leves. Como en un sueño, encuentra el camino de vuelta a casa, aunque en realidad esa ya no es su casa: hace un año se separó de su esposa Lianne y cada uno vive su propia vida”.

Los del Washington Post, bastante aguafiestas ellos, comentan: “DeLillo simplemente tenía que escribir sobre los atentados del 11 de setiembren del 2001, aun cuando, como el resultado demuestra, no tiene nada original o interesante que decir al respecto”.

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