MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Anagrama en Fránkfurt

10.29.2008
Anagrama sigue en el 2009 con Patrick Modiano. Fuente: bibliobs.

El departamento de prensa de la editorial Anagrama me envía dos notas de prensa interesantes. La primera de ellas, una lista con las obras que logró capturar en la Feria del Libro de Fránkfurt. Algo había adelantado yo de eso, contándoles que consiguieron anotarse con La Torre, el best seller de esta feria, del alemán Uwe Tellkamp. Pero no es lo único. Miren lo que se viene para el 2009 y díganme si no es apetitoso:

Sin salir del ámbito alemán, también hemos contratado Ruhm de Daniel Kehlmann, el nuevo libro del autor del bestseller internacional La medición del mundo, que mereció asimismo el aplauso unánime de la crítica. En lengua francesa, cuatro obras de autores ya publicados por Anagrama: Villa Triste de Patrick Modiano, Le fait du prince de Amélie Nothomb, Courir de Jean Echenoz, Jour de souffrance de Catherine Millet (la autora de La vida sexual de Catherine M.). Y también una primera novela que ha tenido una acogida crítica extraordinaria: La meilleure part des hommes de Tristan Garcia. Y en el ámbito británico, los dos últimos libros de Julian Barnes (Nada que temer) y Kazuo Ishiguro (Nocturnos).

Sí pues, para placer de Sumalavia, se vienen más libros de Modiano. Lo lamento, eso sí, por Diego Salazar y Edmundo Paz Soldán que lo odian. Por ese motivo casi hay un altercado en plena calle madrileña, bajo la casa de J.E. Benavides, entre el bando pro-Modiano (Sumalavia) y el anti-Modiano (Salazar). Demasiado vino de Burdeos enciende las pasiones.

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Murió Pat Kavanagh

10.20.2008
Pat Kavanagh y su esposo Julian Barnes este año en Argentina. Foto: Foto: Ricardo Pristupluk. Fuente: la nación

Y mientras el "chacal" Wyllie va extendiendo su poder y ganándose más enemigos a diestra y siniestra, el mundo literario anglosajón llora la muerte de una de las agentes más conocidas de Gran Bretaña: Pat Kavanagh, esposa del escritor Julian Barnes, quien falleció a los 68 años. Recientemente, ella estuvo a principios de año en Argentina con su esposo en book tour. Dice sobre ella The Guardian:

Pat Kavanagh, the UK's best-known literary agent, who represented a string of leading writers for decades, died today at the age of 68. Kavanagh, married to the novelist Julian Barnes, had scaled the heights of her profession, representing writers including Ruth Rendell, Margaret Drabble, Robert Harris, Joanna Trollope, Andrew Motion, Clive James and Wendy Cope. She died this morning of a brain tumour, a spokesman for the company she co-founded, United Agents, said. Harris, a client for 27 years, said everyone who knew Kavanagh was reeling from the loss. "She was fantastically efficient and just the person you wanted to have represent you," he said. There was no one quite like her, really. And she was exotic, like a bird of paradise. She was unflappable, and she didn't let you get above yourself. "She always described herself as being like a family doctor or a country solicitor. She didn't believe in trying to screw an enormous amount of money out of publishers. "Pat was always quite indiscreet and very funny. And you know, in a world full of bullshit, there was no bullshit from Pat. She didn't suck up to her writers."

La vida de Pat Kavanagh, como la de todo agente literario (o mejor dicho, la de cualquiera que se mete al mundo de las letras como una profesión) no estuvo ausente de peleas. Una de las más dolorosas y recordadas es la que mantuvo con Martín Amis, que separó a dos grandes amigos (Julian Barnes y Amis), originó parte del libro de memorias Experiencia de Amis, además de diversos artículos de periódicos. ¿Por qué fue la disputa? Algo que ver con la mala dentadura de Amis -no es broma- y la voracidad de Andrew Wyllie según creo recordar. La nota en The Guardian también recuerda el suceso.

Kavanagh was also, for 23 years, the agent of Martin Amis, until he switched to Andrew Wylie, an agent who has been called the Jackal, in 1995. Kavanagh's husband, Barnes, ended his friendship with Amis shortly afterwards. The writer Hermione Lee said: "Pat Kavanagh was my friend and agent, and to say the word 'was' in speaking of her is very hard for me to do." Lee said she loved and admired Kavanagh for her truthfulness and dignity and "her refusal ever to be false or gushing. She was a distinguished human being, and the world is a lesser place without her." The short story writer Helen Simpson, who was among many visitors to Kavanagh's home today, said she was still in a state of shock. "It has been so very quick. It's been like a fast car crash in slow motion," she said. "Pat never said anything she didn't mean. She couldn't." A statement from United Agents said: "Pat Kavanagh was an exceptional agent and great friend. We all owe her a tremendous amount; she was an extraordinary presence, who was much loved and will be greatly missed by her colleagues and clients. All our thoughts today are with Julian."

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Flaubert íntimo

6.11.2008
Daguerrotipo de Gustavo Flaubert. Fuente: naraconlecturas

Extraordinario, absolutamente imperdible, el texto que publicó este fin de semana el suplemento ADN Cultura sobre la correspondencia de Gustave Flaubert escrito ni más ni menos que por Julian Barnes, quien desde su novela El loro de Flaubert siente un especial cariño por el autor francés, un cariño que se traduce no solo en su espléndida novela sino también en numerosos artículos inteligentes y muy documentados. No dejen de leer el artículo, lo mejor de la semana sin duda. Aquí les dejo un par de párrafos:
Más que cualquier otro escritor de su época, Flaubert se esforzó por mantener a distancia a los que sentían curiosidad por su vida. "No tengo biografía", respondió magistralmente en una oportunidad en que le pidieron detalles personales. Repelía a los periodistas y no permitió que se publicara ninguna fotografía suya. "Ofrecerle al público detalles sobre uno mismo -le escribió a un amigo seis meses antes de morir- es una tentación burguesa a la que siempre me he resistido." También procuró negarle a la posteridad el libre acceso a sus secretos. Alarmado por la publicación póstuma de dos series de cartas de amor de Mérimée, hizo en 1877 un pacto de quema de cartas con Maxime Du Camp, que borró "nuestra vida entre 1843 y 1857". Dos años más tarde, durante una sesión de ocho horas con su protégé Maupassant, toda una vida de cartas recibidas fue evaluada, ordenada, empaquetada y en algunos casos (con seguridad, en el de Louise Colet y posiblemente, en el de la institutriz inglesa Juliet Herbert), quemada. Sin embargo, no es tan sencillo derrotar a la posteridad. No siempre es posible recuperar las cartas y destruirlas; con frecuencia puede adivinarse el contenido y el propósito de las lagunas en una correspondencia; y el solo hecho de la publicación conjunta de casi todas las cartas conocidas -algo que Flaubert difícilmente podría haber imaginado- sirve para subrayar incoherencias, contradicciones y aquellas pequeñas hipocresías impuestas por la cortesía y los buenos modales. Cuando Flaubert se disculpa, en mayo de 1879, por no haber visitado a la belleza de alta sociedad Jeanne de Loynes porque solo "estaba en París por unas pocas horas", un editor, 130 años más tarde, señala que en realidad estuvo en la ciudad durante casi tres días. Cuando, en marzo del mismo año, le dice a Edna Rogers des Genettes que acaba de terminar de leer todo Spinoza por tercera vez, Jean Bruneau (para quien la Correspondance fue un trabajo de toda la vida) sabe lo suficiente para explicar que ese alarde se aplica solamente a la ...tica , ya que Flaubert no descubrió el Tractatus hasta 1870. Y en cuanto a su vida sexual, es frecuente atrapar al novelista mintiéndoles a sus amigas acerca del lugar adónde va, mientras les pide a sus amigos que lo encubran y les informa más tarde qué era lo que había hecho en realidad.

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Julian Barnes en Argentina

2.07.2008
Barnes y su esposa, Pat Kavanagh, "con quien comparte una encantadora complicidad hecha de miradas" según Susana Reinoso. Fuente: adncultura

Julian Barnes ha pasado dos o tres semanas entre Chile -donde tuvo como lazarillo al compañero B-39 Gonzalo Garcés- y Argentina. Pero sus actividades literarias se redujeron a un sólo día. En Página12 comentan en extenso la conferencia de prensa que dio en la sala del British Council, antes de presentarse en el Malba.
La nota cita algunas declaraciones de Barnes: "“La mejor literatura no es esnobista, la mejor literatura reconoce que, independiente del dinero o la posición social, la gente ama, sufre o está contenta más o menos de la misma manera. Creo que el escritor encuentra sus historias donde puede, pero en realidad son las historias que le hablan a uno. En gran medida uno no controla lo que escribe, no es usted quien elige las historias, las historias lo eligen a uno”, señaló Barnes. “Yo no viví hace un siglo, pero cuando me encontré con esta historia por primera vez, una historia de la vida real, en la cual el hijo de un sacerdote indio parsi y de madre escocesa fue acusado supuestamente de mutilar caballos y vacas, pensé en cómo reaccionó la policía, el sistema de justicia y la burocracia de mi país, y me di cuenta de que la historia podía haber ocurrido hoy”, subrayó Barnes sobre su novela Arthur & George, en la que relata un caso de muerte y mutilación de animales ocurrido en Birmingham, en el que se vieron involucrados el abogado George Edalji –declarado culpable con pruebas inconsistentes– y sir Arthur Conan Doyle, que investigó los hechos como si fuera su personaje Sherlock Holmes.

“Es muy difícil comparar la situación actual de los inmigrantes con la de hace cien años, pero uno de los problemas para George en la novela fue haber estado rodeado por gente blanca y haber querido ser blanco. Si esta situación llegara a ocurrir hoy, a pesar de que hay una cantidad moderada de prejuicios raciales en mi país, los que sufren tienen otras opciones que quizá no habría tenido el personaje en ese momento. Diría que ‘si los británicos no gustan de mí, sería indio’, es como más flexible hoy en día, pero esto no quiere decir que los prejuicios no continúen existiendo”, advirtió el autor de Inglaterra, Inglaterra. “De alguna manera sería como el caso Dreyfuss”, comparó Barnes. “¿Por qué el caso inglés se ha olvidado? ¿Por qué el caso francés continúa resonando en los siglos? El caso francés tenía que ver con la alta traición, mientras que el inglés, con la mutilación de animales. Nosotros tomamos la traición menos en serio que la mutilación de animales”. El autor de Inglaterra, Inglaterra recordó el famoso caso de un traidor británico, un distinguido historiador de arte cuyo trabajo oficial era guardador de los cuadros de la reina. “Mientras les vendía secretos a los rusos, él le cuidaba la colección a la reina. En algún momento el servicio secreto británico se dio cuenta de que era un espía, fueron tras él y le dijeron: ‘Esto está muy mal, pero seguí cuidando de los cuadros de la reina’. Y pensé que si lo hubieran encontrado achurando a los perros de la reina, lo hubieran echado”, deslizó el escritor.

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La cocina de Barnes

1.06.2008
Barnes en su cocina. Foto: Laura Hogdson. Fuente: adn cultura

En febrero estará viajando a Argentina Julian Barnes, y los de ADN Cultura se adelantan y le dan el alcance en su propia casa en Inglaterra. El gorro de la nota es tan apetitoso que no puedo evitar copiarlo íntegro: "Habló de sus años de niñez, cuando quería ser judío porque los mejores alumnos de su escuela, los más sofisticados y elegantes, era judíos, y anticipó los temas de la novela que está escribiendo, en la que se mezclan la ficción y las memorias familiares. Además, se refirió a la influencia que el cine de la nouvelle vague ejerció sobre él. Confesó que siempre prefirió a Truffaut a Godard y mostró con orgullo una curiosa fotografía de Borges"
Dice Barnes sobre su nueva novela: "Es una memoria de mi familia mezclada con un ensayo sobre la muerte, con una conversación con mi hermano que recorre las páginas como hilo conductor. Mi hermano dice que a él no le importaría morir, que no le gustaría, pero es un filósofo y sostiene que como no se puede hacer nada al respecto no vale la pena ni quejarse ni temerle. Yo en cambio, creo que es muy fácil temer a la muerte, aunque me libro se llame "Nothing to be frightened of". (...) mi hermano será excéntrico pero es totalmente honesto. El vive en Francia así que la mayor parte de nuestro intercambio fue por correo electrónico. Yo le dije que le iba a mostrar los borradores ni bien los tuviese listos dado que él aparecía tanto en ellos, y me respondió que los leería encantado pero que no le importaba en absoluto lo que yo dijera en esas páginas sobre él. Es más, me aclaró que si su memoria era distinta a la mía respecto a cualquier hecho que mencionase, que no le prestara ninguna atención a su opinión porque seguramente yo lo recordaba mejor que él. En general soy tremendamente supersticioso respecto a hablar de un libro antes de que esté terminado, pero como ya tengo 230 páginas listas, solo falta la lectura final y publiqué un pequeño adelanto en el New Yorker, me siento bastante confiado.

Y sobre su próximo viaje a Argentina declara: "Bueno, se bastante de fútbol, de Borges, de vino, pero en vez de meterme con clichés prefiero mostrarle uno de mis tesoros más preciados: es una foto de Borges con dos mujeres que, según la inscripción al dorso son las famosas bailarinas de tango Rosita Quiroga y Mercedes Simone. Es tan amateur la foto que a las famosas bailarinas de tango les cortaron los pies. La ví en el catálogo de un anticuario americano y supe que tenía que tenerla, porque era genial y por todo lo que admiro a Borges (...) He escrito bastante al respecto [de Borges], pero puedo resumirlo en una sola frase. Me gusta Borges porque no hay nadie como él, por su originalidad absoluta y su firme determinación de ser Borges en cada palabra que escribió".

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El padre de Sherlock

9.23.2007
Carátula de la novela. Fuente: editorial anagrama

No estoy seguro de si este artículo de Peter Elmore, publicado en El Dominical, es de la semana pasado o de este semana. Pero en todo caso, lo dejo aquí porque es una lectura inteligente de una novela estupenda que no dejo de recomendar: Arthur & George de Julian Barnes.

Dice la reseña: "En Arthur & George, la historia se despliega a través de un metódico narrador omnisciente. Su tono sobrio y su escrupulosa dicción sugieren el ideal de estilo que primó en el siglo XIX británico, pero una impostación sutil de la voz narrativa delata que el horizonte moral e histórico de Julian Barnes no es el de la época en la que sitúa la trama. Por su parte, el Conan Doyle de Arthur & George no se distancia de su tiempo. Así, por ejemplo, sus ímpetus de reformador o su interés en el espiritismo se reconcilian fácilmente con la pasión por el cambio y el deseo de controlar lo desconocido que caracterizan al progresismo decimonónico. Más aún, si Barnes modula y moldea su relación con Conan Doyle, de modo que el autor contemporáneo no se proyecta en el autor del siglo XIX, lo mismo no le sucede al padre de Sherlock Holmes con su vástago literario. Algunos de los pasajes más penetrantes de Arthur &George son, precisamente, los que examinan el enredado cordón umbilical que ata a Conan Doyle con su detective: "A Sir Arthur lo había influído demasiado su propia creación", piensa Edalji, después de que Conan Doyle cree haber descubierto (de modo verosímil, pero no infalible) quién fue el autor de los anónimos y las mutilaciones. Es la observación más aguda de un personaje que, literal y figuradamente, rara vez ve con claridad. Erudita y amena, la escritura de Julian Barnes no es menos brillante en Arthur & George que en El loro de Flaubert, la otra cima de una obra narrativa y ensayística a la que distinguen la curiosidad intelectual, la ironía inteligente y la voluntad de explorar los modos en que conocemos (o creemos conocer) la verdad de los hechos y el sentido de la existencia.

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Tiempo de detectives

7.09.2007
Carátula de El Cultural con homenaje a policiales. Fuente: elcultural

Como una oleada, existen temporadas en que los detectives y las novelas policiales se ponen de moda. Luego se repliegan unos años para volver a empezar. Y ahora estamos viviendo una cúspide. Donde sea que volteo veo algo sobre novelas policiales. Por ejemplo, el argumento de la novela que estoy leyendo ahora, El enigma de París, de Pablo de Santis. Otro ejemplo, el especial que ha hecho el suplemento "El Cultural" sobre la novela negra y su éxito en España (además, el libro de la semana es la novela policial de John Banville con seudónimo Benjamin Black). O el tema de dos novelas nuevas que tienen como protagonistas a personas vinculadas al género: Arthur & George (Anagrama) de Julian Barnes (Arthur Conan Doyle es el protagonista) o la nueva de Michael Chabon La solución final (Mondadori).

Entrevistado sobre el tema, el narrador Lorenzo Silva trata de explicar por qué tiene mala fama la novela policial entre algunos intelectuales: "Porque se vende (o se ha vendido mucho), porque se hacen películas a partir de ella y porque es siempre muy narrativa y tiende a ser poco retórica (lo que no suele ir en línea con los gustos de los gurús). Los mejores argumentos contra este tipo de actitudes son los que se sacan de la obra de los grandes escritores que han hecho novela negra. El género, bien llevado, permite como pocos otros un análisis de la sociedad en todas sus paradojas y del ser humano en todos sus claroscuros, y una meditación profunda sobre el mal. Y esto, para mí, es pura literatura, y sólo como literatura, además, puede hacerse"

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Premios británicos

6.30.2007
James Scudamore, uno de los ganadores del S.M.A con novela que sucede en Quito, Ecuador. Fuente: Gillon Aitken Associates Ltd

Y ya que Juan Villoro habló de premios, y Faverón nos recomendó leer a Iván Klima, creo que uno de las funciones estupendas de los premios literarios es dar a conocer nombres de autores para lectores curiosos. Sobre todo, eso se nota cuando ocurren en lenguas extranjeras. Siempre trato de leer los autores que ganan una serie de premios importantes en otros idiomas. A veces me decepciono, otras veces me alegro mucho de que lo hayan premiado porque me ayudó a conocerlo. Eso ocurre, por ejemplo, con los premios británicos. Siempre leo los ganadores de los Man Booker, apenas esté traducido. Y presto atención a otras menciones.

Por ejemplo, el Somerset Maugham Awards que entrega la Society of Autors para escritores menores de 35 años y que ha tenido ganadores tan notables como Doris Lessing, Kingsley Amis, V.S. Naipaul, Seamus Heaney, Martin Amis, Ian McEwan, Julian Barnes, William Boyd, Alan Hollingshurst, Lawrence Norfolk, Sarah Waters y que el año pasado ganó (compartido) Zadie Smith. Este año el premio ha sido para dos autores aún no traducidos: Horatio Clare con sus memorias de su infancia en Gales Running to the hills y James Scudamore con la novela The amnesia clinic que además, dato curioso, sucede en Quito.

Otro premio británico (éste es de Escocia) que se concederá en un mes es el James Tait Black Memorial prize, un premio sumamente prestigioso porque el jurado que lo otorga está compuesto por profesores de la Universidad de Edinburgo y que ha tenido como ganadores a DH Lawrence, EM Forster, Evelyn Waugh e Irish Murdoch. Este año la lista de candidatos posibles (la célebre shortlist de los premios británicos), que el diario The Guardian se encarga de analizar, está compuesta por pesos pesados como Munro o MacCarthy, autores recientes pero ya consagrados como Sarah Waters y autores en plena escalada como la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Veremos quién gana.

The View from Castle Rock de Alice Munro
The Night Watch de Sarah Waters
The Road de Cormac McCarthy
Seven Lies de James Lasdun
Half of a Yellow Sun de Chimamanda Ngozi Adichie
Electricity de Ray Robinson

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