MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Iwasaki y Sumalavia en francés

3.04.2010

Sumalavia y la bella editora de Cataplum-e beben vino de burdeos. Mejor imposible. Fuente: Moleskine

Me alucina el movimiento literario tan intenso de Burdeos. Impresionante. Por ejemplo, me acaba de llegar una buena noticia desde allá. Los editores de Cataplum-e se han lanzado en Francia -más precisamente Burdeos- con un proyecto que se acerca al español Páginas de Espuma. Es decir, microficción. Y además microficción latinoamericana. En Francia, como en toda partes del mundo (menos en EEUU quizá), se ha perdido la tradición del cuento breve y por ello su proyecto tiene un valor añadido. Además, se han lanzado con libros de dos excelentes libros de dos narradores peruanos: Fernando Iwasaki, Ajuar funerario y Habitaciones de Ricardo Sumalavia, traducido por Robert Amutio bajo título de piéces (interesante traducción que vira la mirada del texto de los individuos -los habitantes de las habitaciones- hacia lo formal, las piezas pequeñas (microficciones) como pequeñas habitaciones donde ocurren hechos. Una nueva lectura)

El siguiente será un libro de Andrês Neuman, que no es peruano (ni argentino ni español sino todo lo contrario) pero también un narrador excelente.

Más información sobre la editorial en http://cataplum.free.fr/index.php

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Convocatoria Granta 2010

3.02.2010
hacer click en la imagen para agrandarla

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Asamblea Portátil en Lima

1.13.2010
Fuente: asamblea portátil

Después de idas y venidas, problemas de aduanas y valijas diplomáticas, Editorial Casatomada se complace en presentar "Asamblea portátil. Muestrario de narradores iberoamericanos", trabajo compilatorio preparado por el escritor Salvador Luis, director de Los Noveles.

Los comentarios estarán a cargo de Katya Adaui Sicheri, Mónica Belevan y Gabriel Rimachi Sialer.

Este miércoles, 20 de enero a las 7:30 pm en el Jazz Zone (Av. La Paz 625 - Pasaje El Suche, Miraflores)

Si quieren saber más, lean la entrevista en El Comercio a Salvador Luis sobre el proyecto. También pueden visitar la página oficial del libro en la editorial Casa Tomada o el blog del muestrario Asamblea Portátil


ASAMBLEA PORTÁTIL

Muestrario de narradores iberoamericanos (Antología)

Editorial Casatomada . Perú, 2009. 360 páginas

Selección y prólogo de Salvador Luis

Autores seleccionados: Samuel Solleiro (España, 1982) - Rodrigo Fuentes (Guatemala, 1984) -SolangeRodríguez Pappe (Ecuador, 1976) - Juan Sebastián Cárdenas (Colombia, 1978) -Mónica Belevan (Perú, 1982) - Juan Ramírez Biedermann (Paraguay, 1976) - JorgeEnrique Lage (Cuba, 1979) - Fernanda Trías (Uruguay, 1976) - Miguel AntonioChávez (Ecuador, 1979) - Rodrigo Hasbún (Bolivia, 1981) - Federico Falco(Argentina, 1977) - Mayra Luna (México, 1974) - Diego Trelles Paz (Perú, 1977)- Lara Moreno (España, 1978) - Rodrigo Blanco Calderón (Venezuela, 1981) -Katya Adaui Sicheri (Perú, 1977) - Diego Zúñiga Henríquez (Chile, 1987) -Leonardo Cabrera (Uruguay, 1978) - Elvira Navarro (España, 1978) - MaximilianoMatayoshi (Argentina, 1979) - Gabriel Rimachi Sialer (Perú, 1974) - MauricioSalvador (México, 1979) - Claudia Apablaza (Chile, 1978) - Samanta Schweblin(Argentina, 1978) - Michel Encinosa Fú (Cuba, 1974)

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América Latina, antes y después

12.22.2009

Fuente: cinecine

Como un regalito pre-navideño, les copio aquí la lista titulada "Evolución del escritor latinoamericano (del Boom a nuestros días)" que aparece en el libro de Jorge Volpi El insomnio de Bolívar (Debate). A ver si están de acuerdo o no. Yo me divertí. [Por cierto, los paréntesis son míos]

Apariencia

Antes: Cabello largo, chaqueta de cuero, morral al hombro, look hippie o indumentaria típica [y saco oscuro y corbata de seda, riguroso para dar conferencias, un look de dandy oficinista a lo Mad Men. También vale el liqui liqui]

Ahora: Cabello cortísimo, blackberry o iPhone [y un Amazon Kindle] y camisetas. Look nerd o cool [un saco algo arrugado con camisa y siempre sin corbata también se vale]

Convicciones políticas

Antes: Izquierda revolucionaria

Ahora: Indiferencia política y cierta simpatía por ese lugar indefinido llamado “centro”.

Amistades

Antes: Presidentes y caudillos latinoamericanos, estrellas de Hollywood, artistas plásticos.

Ahora: Directores y actores de cine latinoamericano, académicos gringos, edecanes de congresos literarios [un amigo geek a quien puedes llamar para que te dé el dato de un gadget o te arregle un problema con tu portátil es imprescindible]

Idiomas

Antes: Inglés y francés obligatorios, a veces alemán.

Ahora: Inglés.

Formación Literaria

Antes: Clásicos de aventuras (Salgari, Verne), clásicos grecolatinos, colección amarilla de Gallimard.

Ahora: Clásicos de la televisión (Don Gato, El túnel del tiempo, Twilight zone), clásicos latinoamericanos, colección amarilla de Anagrama [sería impolíticamente correcto decir el Chavo del Ocho para un mexicano, pero es verdad aunque le duela a Volpi. Dibujos de peleas como Meteoro o Sankuokai. Además, las series de TV gringas desde Hechizada hasta Mad Men, pasando por The Sopranos. Algunas telenovelas brasileñas y las series adolescentes como Verano Azul y Jacinta Pichimahuida, obvio]

Preferencias musicales

Antes: Música clásica, tango, bailes de salón, trova cubana.

Ahora: Música electrónica, rock independiente [no olvidar el rock argentino de los 80, el jazz y el bossa nova]

Preferencias cinematográficas

Antes: Cine clásico de Hollywood, neorrealismo italiano, Nouvelle vague, Bergman, Fassbinder, Scorsese, Woody Allen.

Ahora: Cine independiente estadounidense, cine asiático, Tarantino, Wong kar Wai, González Iñárritu, Scorsese, Woody Allen [Dogma 95 y el cine latinoamericano independiente también deben estar en la lista]

Escritores favoritos en otras lenguas

Antes: Faulkner, Dos Passos, Camus, Sartre, Mann, Mailer.

Ahora: Auster, Amis, Sebald, Tabucchi, Magris, Murakami [¿Cómo? ¿Y Nabokov? Estás mal, Volpí]

Escritores favoritos en español

Antes: Borges, Vallejo, Arguedas, Neruda, Rulfo, Paz.

Ahora: Borges, Bolaño, Marías, Vila-Matas, Piglia [aumentaría a Manuel Puig, Sergio Pitol y César Aira]

Editoriales emblemáticas

Antes: Seix Barral, Sudamericana, Joaquín Mortíz, Era

Ahora: Anagrama, Alfaguara, Tusquets, Siruela [y Mondadori con fuerza últimamente. Y las editoriales independientes españolas como Acantilado, Libros del Asteroide, Periférica, Lengua de Trapo, las argentinas como Adriana Hidalgo, Eloísa Cartonera, Interzona, Mansalva, Eterna Cadencia, las peruanas como Estruendo Mudo, las mexicanas como Sexto Piso o Almadia]

Premios Literarios

Antes: Biblioteca Breve, Rómulo Gallegos

Ahora: Biblioteca Breve, Herralde, Alfaguara

Residencia fuera de sus países

Antes: Universidades estadounidenses, Londres, Barcelona, París, México DF

Ahora: Universidades estadounidenses, Barcelona, Madrid

Agentes

Antes: Carmen Balcells

Ahora: Antonia Kerrigan, Guillermo Schavelzon

Peculiaridades

Antes: Realismo mágico, realismo, literatura fantástica [y ese engendro llamado Novela Total]

Ahora: Realismo, ciencia ficción

Enemigos

Antes: Nacionalismo e imperialismo, otros grupos literarios

Ahora: Globalización, otros grupos literarios [monopolios como Google Books]

Aspiraciones

Antes: Premios, reconocimiento internacional, convertirse en conciencia de América Latina, pureza literaria

Ahora: Premios, reconocimiento internacional, dinero

Actividades paralelas

Antes: Conferencias, periodismo, columnas de análisis político, diplomacia

Ahora: Blogs, columnas de literatura, clases universitarias

Temas principales

Antes: América Latina

Ahora: ?

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Gustavo Guerrero, encrucijada y vía libre

12.21.2009
Gustavo Guerrero. Fuente: clarín

¿La literatura latinoamericana está en una encrucijada? ¿O es más bien un camino largo, una super carretera, sin señales a la vista, paisaje alentador y buen clima? El ensayista y editor venezolano Gustavo Guerrero, además Editorial para Hispanoamérica en la editorial Gallimard, responde a esas preguntas en su oficina a espaldas del Museo de Orsay. Recuerdo ese Museo. Aunque el recuerdo es un poco amargo. Estábamos agotados, había llovido, no nos habían dado cuarrto en el hotel, el Museo era demasiado laberíntico... Bah, a quién le importa eso ahora. Lo que importa ahora es Gustavo Guerrero, quien obtuvo el año pasado el Premio Ensayo de Anagrama y es autor de un texto publicado en Letras Libres sobre la pluralidad de la literatura latinomericana, es interrogado sobre el tema a Clarín:

En junio de este año publicó un polémico artículo en Letras Libres titulado "La desbandada", pero fue el subtítulo de ese ensayo "(o por qué la literatura latinoamericana ya no existe)", el que generó un malentendido. No pocos leyeron que su autor anunciaba el certificado de defunción de la literatura latinoamericana. Al comenzar la entrevista desea dejar en claro este punto. "En realidad –comienza– ese subtítulo lo añadió el editor de la revista. Yo no tengo una visión apocalíptica ni tampoco catastrófica de la literatura latinoamericana. No creo que esté desbandada en ninguna parte ni tampoco que la literatura latinoamericana haya muerto. Lo que ha muerto en todo caso es una cierta manera de entender esa literatura. Creo que la literatura latinoamericana se ha ido transformando, ha cambiado de piel y, en este contexto, han mutado sobre todo los presupuestos ideológicos con los cuales se utiliza esa denominación."Esencialmente son dos los presupuestos ideológicos que, según Guerrero, ya no serían eficaces para dar cuenta globalmente de la "literatura latinoamericana". Se trata de los dos paradigmas principales que apuntalaron, hace 30 años, el nacimiento del "boom". "Yo creo que los fundamentos principales que habían apuntalado el concepto de literatura latinoamericana en los años 60 eran dos: la meta-narrativa de la revolución cubana y la meta-narrativa del realismo mágico. Pues bien: estos dos fundamentos ya no son operacionales. Hoy en día la idea de una literatura latinoamericana está mutando hacia otros territorios. En los años 60, a la literatura latinoamericana se la observaba en el extranjero como una literatura básicamente vinculada al proceso revolucionario cubano, como una especie de vanguardia estética que era proyección de la vanguardia política de Cuba, o de la cultura del realismo mágico o aun del 'Barroco'. Ahora no es más así. Lo importante es observar esa mutación categorial. Eso es más importante para mí que andar anunciando la muerte o el fallecimiento de la literatura latinoamericana." Existen varias razones por las que se vuelve muy difícil abordar la literatura latinoamericana como totalidad. En primer lugar, la superproducción de libros de autores del subcontinente ha derivado en una suerte de "balcanización" del panorama literario. "Hemos entrado en una cultura del exceso –dice Guerrero–, del crecimiento ilimitado, que ha tocado dos límites, uno de ellos es el ecológico, y el otro es el de la irracionalidad económica del mismo sistema. Hemos llegado a un momento en que los libreros a veces ni siquiera abren las cajas de libros que reciben porque no tienen lugar donde colocarlos en las librerías. Como en otros campos de la producción contemporánea, hay una sobreproducción editorial que produce libros-desechos, montones de desechos. Y por 'desechos' entiendo lo que Bauman: bienes que no han sido consumidos por nadie porque no han encontrado su público y cuyo único destinario es la industria del reciclaje".

Por otra parte, habla sobre el concepto de las identidades postradicionales y lo que significa latinoamericano, entre comillas siempre. ¿Una crisis de la representación o una nueva representación?:


[...] estamos entrando en una fase de identidades postradicionales, en donde el asunto identitario no es tan central, entre otras cosas, porque se ha debilitado la relación entre literatura y nación. Desde ese punto de vista, no creo que lo "latinoamericano" (así con comillas) haya desaparecido en realidad como tema, sino que ha mutado hacia otros lugares más discretos o excéntricos. Es decir, se lo concibe de una manera mucho más individual, fuera de un relato colectivo. Creo que la descripción de los problemas, situaciones de vida, conflictos, mitos e historia contemporáneos de los distintos países de América Latina, sigue siendo uno de los temas de la literatura latinoamericana, pero ya no se la concibe colectivamente como una preocupación vinculante y exclusiva. Además, la literatura latinoamericana no se piensa a sí misma en tanto búsqueda de una supuesta esencia común latinoamericana. Esa es, precisamente, la gran diferencia". En este sentido, Guerrero sostiene que las imágenes de autor que reflejan los nuevos escritores tampoco se corresponden (por no decir que son antagónicas) con la iconografía patriarcal, que mostraban los escritores del "boom". "La diferencia está otra vez en la ausencia o presencia de un relato latinoamericanista. Yo creo que un hombre como Cortázar, al menos al final de su vida, sí se sentía como un embajador de América Latina en Europa. Como también creo que Carlos Fuentes encarnó una cierta idea de México; o García Márquez, con su forma de ser dicharachera y un poco descosida, encarnó un cierto cliché caribeñista de la costa colombiana. Ellos, cada uno a su manera, quisieron ser portavoces de su propia cultura, de su continente o de su propio país. Aquí hay una diferencia: esto es algo que creo ya no les preocupa a los nuevos escritores. No pienso que Mario Bellatin se sienta ni embajador ni representante de ningún país o continente, tampoco creo que a Alvaro Enrigue, o a Rodrigo Rey Rosa les importen mucho estos asuntos".


Como conocedor de lo que el mercado europeo piensa y cree sobre lo que debe ser la literatura latinoamericana, y relacionando el Boom Literario Latinoamericano con el que ocurrió con el Boom de la Literatura Japonesa por esos años, dice Guerrero: "En Europa todavía se espera que un autor latinoamericano suene a 'latinoamericano'. Pero quizás el éxito de Roberto Bolaño sea el signo más claro de que las cosas están cambiando. Ojalá que permita hacer evolucionar la mirada europea sobre la literatura de nuestro continente". Y luego enfatiza lo que sucede en Francia:

[...] ¿el mercado editorial francés acepta (es decir, publica) a los autores que escriben por fuera de las estéticas canonizadas por el "boom"? La conclusión no es del todo reconfortante. "En Francia ya hemos pasado el período de euforia de la literatura hispanoamericana. Actualmente, estamos en un período en que la literatura extranjera no se vende demasiado bien y, dentro de esta rúbrica, lo que se vende básicamente es literatura traducida de la lengua inglesa. La literatura latinoamericana tiene una posición residual. Ya no estamos en la época del 'boom' en que teníamos una posición un poco más holgada. Ahora ocupamos un lugar desgraciadamente más limitado, aun en casos de autores de gran prestigio como Bolaño, que no ha llegado a tener aquí los niveles de venta que ha tenido en los Estados Unidos. Con todo, creo que editoriales como Seuil, Christian Bourgois y Gallimard, por citar sólo tres, han ido reflejando en sus elecciones esa diversificación en los modelos actuales de escritura. Si vas al catálogo de Bourgois, puedes encontrar nombres como los de Guillermo Fadanelli, Alan Pauls, Roberto Bolaño; si vienes al mío vas a encontrar a Rodrigo Rey Rosa, a Alvaro Enrigue o a Mario Bellatin; si vas al catálogo de Seuil, vas a encontrar a Martín Kohan, Jorge Volpi o a Santiago Roncagliolo. Digamos que la nueva generación sí ha sido traducida y publicada. No tiene, y eso es lo que lamentamos, los mismos niveles de venta ni de reconocimiento del gran público que tuvieron en su momento los escritores del 'boom' o sus epígonos (pienso en Isabel Allende, por ejemplo). Pero esperemos que esto sea sólo una cuestión de tiempo. En eso estamos trabajando".

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Inventar América

12.01.2009
Amanda. Buenos Aires (2005) y Il piccolo vapore, La Boca, Bs. As. Argentina (2007). Fotografía: Marcos López. Fuente: Babelia

El último número de Babelia está dedicado a recordar los 200 años del "arranque de las independencias" en América Latina. "Inventar América" es la consigna, y pensar en ella también. Para eso, se ha convocado a un grupo de intelectuales, algunos de ellos narradores, para que escriban sobre América Latina. Destaco los artículos de Caros Fuentes, Edmundo Paz Soldán, Horacio Castellanos Moya, Santiago Roncagliolo y Martín Caparrós. Por otra parte, en el mismo número Carlos Monsiváis comenta los resultados de una encuesta realizada entre un centenar de personalidades de América Latina sobre quiénes son los 10 personajes que sintetizan mejor al Continente, con todas sus virtudes y contradicciones. Los constructores del concepto América Latina. Los 10 elegidos, en orden, son los siguientes:

Simón Bolívar

Fidel Castro

Ché Guevara

José Martí

José de San Martín

Benito Juárez

Jorge Luis Borges

Gabriel García Márquez

Emiliano Zapata

Andrés Bello

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América Latina no existe

11.25.2009
Mesita de novedades diseñada para escritores latinoamericanos en España. Fuente: flickr

Mientras en España los escritores latinoamericanos seguimos teniendo un nicho en las librerías, una mesita de té al lado de la mesa de novedades, y muy pocas veces nos exhiben en la mesa principal como escritores en castellano -que somos-, ni tampoco como libros extranjeros -que no somos-; autores como Jorge Volpi intentan entender las cosas desde otra pespectiva. Su libro de ensayos El insomnio de Bolívar es el comentario obligado en los suplementos literarios del ámbito castellano. Y dice cosas muy atendibles. En el suplemento "Babelia" aparece una reseña de M.A. Bastenier. Y en la revista Ñ del diario Clarín el fin de semana le hacen una entrevista sobre la posibilidad de ser latinoamericano hoy. Aquí les dejo algunas respuestas:

¿Qué significa ser latinoame­ricano hoy?
Uno puede seguir diciendo que es latinoamericano porque sigue teniendo esta carga, por un lado nostálgica y por el otro lado idea­lista, de cercanía con los habitan­tes de los demás países, pero que en términos reales ya tiene un pe­so muy limitado.

Usted analiza la caída de las grandes narrativas en América latina ¿Cómo afecta eso a los habitantes de cada país?
La caída de las grandes narrati­vas, el fin de esa época utópica, también le llega a América Latina y se manifiesta de dos maneras distintas, contemporáneas y para­dójicas. Por un lado ha desapare­cido esta división entre izquierda y derecha y la cadena utópica. Pero, al mismo tiempo, en muchos de los países, lo que ha terminado por pasar es la ansiada llegada de la democracia, entendida en muchos momentos anteriores de América Latina como esa utopía posible. La democracia, que está en todos los países del continente, con la excepción de Cuba, ha ter­minado en muchos casos por des­encantar a los ciudadanos, porque no resuelve de manera inmediata todos los problemas que frecuen­taban anteriormente. Entonces, a partir de ese desencanto, surgen estos nuevos liderazgos carismá­ticos populistas que intentan revi­vir las grandes narrativas. Ese es el mayor anhelo de Hugo Chávez; el de crear una nueva gran na­rrativa de un continente con una globalización alterna, controlada desde luego desde Venezuela, en contra de la que se lleva a cabo en el resto del mundo. En Europa se sigue vendiendo la imagen de una izquierda latinoamericana unifica­da, pero en realidad no es verda­dera. Se trata de fenómenos casi siempre nacionales y distintos. [...] Somos la primera generación que nunca creyó en esas grandes narrativas. No hay una generación desencan­tada de los 60, porque en realidad nunca estuvo encantada con algo. La mía ha sido la generación bisa­gra a la que le ha tocado observar el derrumbe de esas narrativas y el paso a una indiferencia o a una profunda desconfianza de las generaciones siguientes hacia lo político, hacia el compromiso, ha­cia la democracia, hacia la vincu­lación de lo intelectual en la vida política.

Y por qué no existe un proyec­to intelectual latinoamericano? ¿Es imposible?
No hay un medio realmente que llegue a todas partes, tal vez el único caso, y siempre por cable, es otra vez la televisión, CNN en español que sí llega a todas par­tes, pero ni siquiera es un medio latinoamericano. Fuera de eso, en realidad son muy pocos los instru­mentos que pueden existir a nivel continental para aumentar el nivel de conocimiento de lo que ocurre en América Latina. Tampoco en Internet, tenemos más bien algu­nos espléndidos sitios nacionales en los que colaboran escritores de otros países, pero el problema está más bien en que ninguno de ellos tiene un peso real continen­tal. Probablemente el que más lo tenga sea el diario El País, que otra vez, no es latinoamericano. No sé si un proyecto común es inviable, simplemente no existe por ahora.

América latina no existe ¿Para qué debería servir este Bicente­nario latinoamericano?
Debería servir para hacer una conmemoración crítica. No quiero decir que realmente no haya nada que celebrar. En efecto, América latina no había gozado de una eta­pa de paz ni de derechos cívicos tan poderosa como la que vivimos ahora en estos dos siglos. Sin em­bargo, quedan en la agenda pro­blemas por resolver, empezando de manera central por la desigual­dad. No obstante, lo que más me preocupa de los festejos es esta carga típicamente nacionalista. Casi siempre tienen el único obje­tivo, no de unir al país en abstrac­to, sino de unir al país en torno al gobierno de turno. Y eso hace que en las celebraciones de cada acto de prácticamente todos los paí­ses, el centro está en convertirse en, como dice el lema mexicano, "200 años orgullosamente mexi­canos, o argentinos, o chilenos o lo que sea." Y, en medio de una crisis global como en la que vivi­mos, con una enorme cantidad de conflictos sin resolver, solamente sirve como mecanismo de distrac­ción nacionalista. El Bicentenario debería servir para observar las independencias de América La­tina como un fenómeno de toda la región, para tratar de entender verdaderamente su naturaleza y, en segundo lugar, para reflexionar sobre qué problemas podríamos resolver de aquí en adelante.

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Bautismo, Comunión, Confirmación

9.02.2009
Jorge Volpi intenta establecer el Acta de Nacimiento de los narradores latinoamericanos últimos. Fuente: flickr

En el excelente blog "En Minúscula" -que está celebrando su post 200- de Ezequiel Martínez leo un comentario al libro de ensayos (¿llegará a Lima?) de Jorge Volpi, El insomnio de Bolívar, ganador del Premio Debate-Casa de América. Ahí Volpi se atreve a hablar de una "generación de nuevos escritores latinoamericanos" que ahora bordea entre los 50 y 35 años, y que, como generación, digámoslo así, habría tenido su bautismo en el Congreso de Lengua de Trapo "Líneas Aéreas" (1999), su comunión en el Encuentro de Narradores en Sevilla (organizado por Seix Barral en el 2004) y su confirmación en el Bogotá39 (2007). Me alegra haber participado de los tres eventos, al igual que Jorge Volpi, aunque en el de Lengua de Trapo no estuve de cuerpo presente sino como uno de los casi medio centenar de antologados. Ya veremos cuál es la partida de bautismo de la nueva generación, los menores de 35 años, algunos de los cuales participaron en el B39 a manera de fetos tempranamente expuestos a la luz del día. Comenta Ezequiel Martínez:

“Para mí, el nacimiento oficial de la nueva generación de escritores latinoamericanos -pomposa y burda manera de enunciarlo, pero así suele figurar en los programas- ocurrió en Madrid, en 1999, en el congreso organizado por la editorial Lengua de Trapo y la Casa de América de Madrid”. El obstetra que le pone la firma a esta partida de nacimiento es el escritor mexicano Jorge Volpi. Para escarbar en las justificaciones de tanta certeza, hay que leer su nuevo libro de ensayos El insomnio de Bolívar (Debate, ganador del Premio Debate-Casa de América), que esta semana llega a las librerías argentinas. Volpi anota otras dos fechas con sus coordenadas que terminan de dibujar su carta astral del conjunto de narradores latinoamericanos nacidos a partir de los 60, año más, año menos: una reunión en 2003 convocada en Sevilla por la editorial Seix Barral a la que asistieron diez escritores "jóvenes" más Roberto Bolaño y Guillermo Cabrera Infante; y el encuentro de Bogotá 39 (los 39 escritores más destacados de América Latina menores de 39 años), en 2007.El autor, que estuvo en las tres citas literarias, le dedica casi todo un capítulo a la génesis y situación actual de esta generación de narradores que desde entonces ha sido empujada a reflexionar sobre las características propias de la literatura al sur del Río Bravo. "Se nos exige un ejercicio de autoanálisis (...) y todos desconocemos, en realidad, lo que significa ser un escritor latinoamericano", informa Volpi haciendo memoria ante aquella presión por cocinar algo parecido al boom o a la estela dejada por Roberto Bolaño, que pudiese definirse con algún apodo. Luego de un minucioso rastrillaje de títulos, nombres y apellidos, Volpi llega a algunas conclusiones tajante: “No podemos leerlos como parte de un rompecabezas latinoamericano, porque ese rompecabezas es una ilusión; no hay nada que construir con ellos”, o "La literatura latinoamericana es, de manera irremediable, una entelequia, una agrupración artificial sin sustento".

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La pluralidad literaria latinoamericana

7.03.2009
Fuente: letras libres

"¿Hacia dónde se dirige la literatura latinoamericana?" fue la pregunta recurrente del encuentro Bogotá39. Y la respuesta era siempre un montón de dedos (aunque no precisamente 39, algunos preferían no contestar simplemente, lo que también es muy indicativo) que señalaban hacia lados contrarios. El sello literario por excelencia de la literatura latinoamericana actual es la dispersión. Eso es un hecho. Así lo constata justamente Gustavo Guerrero en un artículo en Letras Libres titulado "Crítica del Panorama" en el que se lee: "(...) en estos comienzos del siglo XXI resulta francamente muy difícil establecer algún vínculo entre los singularísimos libros del peruano Mario Bellatin, por ejemplo, y las propuestas narrativas igualmente singulares del guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el argentino Rodrigo Fresán o el mexicano Álvaro Enrigue. A lo sumo, se podría dibujar con ellos un circunscrito mapa de preferencias o afinidades electivas, pero no una visión de conjunto ni menos aún una poética". Guerrero no rehuye a la posibilidad de hablar del estado actual de la literatura latinoamericana, a pesar de que aquello es una construcción y no un estado fijo e inmóvil. Sus conclusiones, por supuesto, son estimulantes. La palabra pluralidad es la fundamental. Dice:

(...) creo percibir que, más allá de su aparente diversidad, la discusión gira, en el fondo, en torno a un problema esencialmente semántico: la interpretación del sentido del término latinoamericano cuando se le utiliza para calificar a la literatura de la última generación de novelistas y escritores del área. Digamos, para ser breves, que muchos de los más jóvenes sienten que su trabajo ya no tiene nada que ver con ese adjetivo, pues con él se sigue haciendo alusión, consciente o inconscientemente, a los dos grandes relatos modernos sobre cuyas bases se reelabora un concepto global de la literatura latinoamericana en tiempos del boom, allá por los años sesenta del siglo pasado. Me refiero, por un lado, al metarrelato revolucionario que encarna en aquel momento la Cuba de Castro, la narrativa marxista que hace de la literatura latinoamericana la vanguardia estética del combate político por la emancipación continental. Y me refiero, por otro lado, al metarrelato de lo real maravilloso o el realismo mágico, la narrativa cultural que ve en esta variante del género fantástico el punto final del largo viaje de la literatura latinoamericana en busca de una identidad colectiva. Ambos relatos, que tuvieron antaño el poder de reunir una multiplicidad de autores y de obras bajo un solo principio, hoy han perdido buena parte de su prestigio, de su fuerza descriptiva y su capacidad aglutinadora. En este sentido, uno no puede sino darle a razón a Fornet cuando reconoce que, entre las hornadas más recientes, “la Revolución cubana, aunque permanece como dato cronológico, se va diluyendo como punto de referencia político y cultural”. En lo que respecta al otro metarrelato, Jorge Volpi no puede ser más claro al señalar que la aparición en los noventa de grupos literarios como McOndo y el Crack parte del deseo de los novísimos de escapar a la obligación de practicar el realismo mágico y de ser así latinoamericanos. Álvaro Enrigue, que se asoma al debate, parece resumirlo todo en una frase al reseñar recientemente un libro de Alejandro Zambra: “Sí hay una literatura latinoamericana, lo que sucede es que ya no tiene los marcadores ideológicos que la hacían parecer clara y distinta" Pienso, como Enrigue y algunos más, que es bastante improbable que la denominación literatura latinoamericana vaya a desaparecer de veras en un futuro próximo, pero insisto en que todo el que quiera dibujar un panorama actual, tendría que tomar muy en cuenta este proceso de redefinición identitaria que se está desarrollando ante nuestros ojos y que no sólo marca el paso de una generación a otra, ni de una época a otra, sino que supone un cambio en el concepto mismo de identidad. Y es que, como buenos hijos de la postmodernidad, nuestros últimos escritores, muchos nacidos después del boom, son los primeros que viven su identidad latinoamericana no como una evidencia indiscutible e intangible, no como una esencia prácticamente sagrada, sino como un objeto histórico sujeto a cambios y variaciones, que puede construirse y reconstruirse, y que no excluye la libertad de elegir entre diversas versiones ni la posibilidad de reinventar versiones más personales o individuales. Dicho en otras palabras: hemos entrado en el tiempo de las identidades post-tradicionales, abiertas y reflexivas, en una dinámica en la que cada cual adapta de distintas formas los rasgos comunes al proceso de crearse un rostro propio y viceversa. Mi poncho es un kimono flamenco es el título de un libro del peruano Fernando Iwasaki, que aparece en 2005. Dentro de esta perspectiva, el gran reto, para cualquiera que pretenda pintarnos hoy un panorama literario, no está tanto en negar que puedan ser auténticamente latinoamericanas las novelas del colombiano Juan Gabriel Vásquez, del boliviano Edmundo Paz Soldán o del venezolano Juan Carlos Méndez Guédez. El gran reto está más bien en comprender cómo cada una de ellas es latinoamericana a su manera, es decir, como impugna, reelabora, tacha, modifica o desconoce el hipertexto identitario y, al hacerlo, desplaza o transforma la definición del campo entero (...) Yo no soy por principio ni optimista ni pesimista en lo que se refiere al porvenir de las letras de América Latina, pero sí creo, como ya lo he dicho en otra parte, que una de las claves del futuro reposa en la capacidad de las más recientes generaciones para renovar el horizonte de recepción local y global, y desvincularlo definitivamente de las solas referencias establecidas en la época del boom. Me parece ver en el debate identitario que acabamos de reseñar, un signo de que ese proceso está en marcha. No dejo de pensar asimismo en las extraordinarias posibilidades que ofrecería la creación de un espacio único del libro para todos los países de habla hispana, una reivindicación que viene tomando cuerpo entre editores, libreros y lectores en las dos orillas del español. En cualquier caso, lo seguro es que también será necesario que se renueven los hábitos de lectura y que algunos críticos, periodistas y universitarios acaben aceptando la desaparición definitiva del panorama, tal y como se le concebía hasta hace apenas unos años: a saber, como el ilusorio espejo de una totalidad. En lugar de aquellas visiones supuestamente totales –que, en el fondo, y como vectores de metarrelatos, siempre fueron parciales– habrá que acostumbrarse ahora a los paisajes segmentados que elaboran las comunidades de lectores en la red o a las arborescencias que resultan del modesto ejercicio de discernir fragmentariamente entre un puñado de obras y autores esos rasgos de un aire de familia que varían de individuo a individuo y que ninguno consigue agotar o resumir. Probablemente muchos vean en ello un proyecto crítico escasamente ambicioso, pero, en realidad, tal vez no lo sea tanto. Y es que al poner de relieve la coexistencia de estilos, temas, escrituras, formas y géneros distintos que no se neutralizan ni se excluyen, acaso se esté allanando el camino para la labor de los filósofos que hoy ven en la heterogeneidad de la creación contemporánea un modelo pluralista para pensar la universalidad sin totalidad de las sociedades que vendrán. ~

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Futuro prometedor

6.10.2008
un futuro prometedor. Fuente: batichica

Adolfo García Ortega dice que la literatura latinoamericana tiene un "panorama prometedor" en un artículo en el ABCD las letras. Y cita algunos nombres y estilos. Aquí la nómina:
La narrativa latinoamericana actual es prolífica y diversa. La voluntad de experimentar sin doblegarse al éxito fácil ha sido mantenida por Ricardo Piglia y reencarnada en Rodrigo Fresán y Alan Pauls, como si se tratara de una identidad literaria argentina. Con vocación de cronistas, una buena porción de escritores renueva la visión que tenemos de la historia -William Ospina, Roberto Burgos Cantor- o revisan los mitos de la modernidad (Consuelo Triviño, Juan Villoro). Las lúcidas miradas sobre las encrucijadas que acechan el mundo actual adoptan la máscara de inquietantes dramas individuales en la narrativa del peruano Alonso Cueto o inteligentes inquisiciones científicas (Jorge Volpi). Transitamos por la parodia y el humor negro en las novelas de Dante Liano y Elmer Mendoza, en los sutiles relatos de Marcelo Birmajer, en las narraciones de Ricardo Silva, Rafael Courtoisie y Fernando Iwasaki. La novela policial ha sido el continente de mensajes que han trascendido los límites de un género preciso en sus formas (Guillermo Martínez, Guillermo Fadanelli, Leonardo Padura). La literatura fantástica está viva con decenas de creadores afanados en descubrir nuevos asaltos de lo sobrenatural -Álvaro Enrigue, Guillermo Samperio, Eduardo Berti-. La novela de denuncia social continúa con perspectivas múltiples, menos ingenuas tal vez, en Carlos Cortés, Carlos Franz y Abilio Estévez. Una brillante generación de escritores jóvenes se hace presente con obras inusualmente logradas. Su origen simbólico puede situarse en Andrés Neuman. Se suman Guadalupe Nettel por la línea fantástica, Ariel Magnus, en la de humor, Edmundo Paz Soldán y Daniel Alarcón como parte de los que se han propuesto enfocar los procesos sociales. Un panorama prometedor pero, ¿quiénes serán sus lectores? Quienes pertenezcan a una generación cuya fantasía se conformó a partir de la lectura, sometiéndose a su hechizo, no dejarán de inquietarse ante el hecho de que hoy la imaginación de los jóvenes se rinda a otros estímulos y la lectura sea sólo una parte, a menudo marginal(...) Durante la «Edad de Oro» de los relatos de aventuras para jóvenes en Estados Unidos (de 1885 a 1915) los principales temas fueron los de la historia de la América hispánica. ¿No seremos capaces de aprovechar esos recursos en nuestra lengua? A las posibilidades que ofrecen las crónicas puede sumarse la relectura de la historia literaria. Desde Baldomero Lillo (Sub terra) hasta Alberto Fuguet (Sobredosis) en Chile. De Ricardo Palma a Fernando Ampuero (Paren el mundo que acá me bajo) en Perú. Y Francisco Hinojosa en México, Andrés Caycedo en Colombia, Perla Suez en Argentina. Autores y obras no faltan. ¡Que después de tanto esfuerzo por conquistar al lector cómplice no desemboquemos en la inercia y el letargo!

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¿Es usted Latinoamericano?

6.09.2008
Latinoamérica. Fuente: miguel carlos labra/ arteonline

Alonso Cueto, que aún sigue paseándose de Feria en Feria, escribe esta nota que ha sido publicada en el diario ABCD las letras en España. Se titula "¿Es usted Latinoamericano?"

Un escritor publica una novela sobre un tema político y social. La historia está ubicada en una época de violencia. Muestra el heroísmo anónimo que aparece en esas ocasiones, así como la injusticia, el sufrimiento y la soledad que los más pobres padecen. El libro es traducido a varios idiomas. Muchos críticos europeos lo elogian. Pasan unos años. Su siguiente novela, también traducida, cuenta una historia íntima, la de dos amigos o dos enamorados. A diferencia de la anterior, esta novela podría ocurrir en cualquier país. Algunos críticos de países del norte de Europa la alaban pero otros le hacen una observación. ¿Por qué ya no habla de la violencia y de la injusticia en sus países? ¿Dónde está la sangre, la guerra, el grito humano, en esta nueva novela? ¿Le ha dado el autor la espalda a su sociedad? Esta historia que le ocurrió a un amigo y escritor colombiano es sintomática de las relaciones que los latinoamericanos seguimos teniendo con algunos lectores europeos. Aún cuando la situación es distinta a la de los años sesenta, todavía algunos lectores (o críticos) de países desarrollados le piden a los latinoamericanos que sus novelas sean versiones históricas o sociales de sus países. Piensan que porque soy colombiano debo escribir siempre sobre las FARC, me dice mi amigo. De acuerdo a este criterio, los chilenos tendrían la obligación de novelar la dictadura de Pinochet o los mexicanos el cruce de la frontera o los peruanos la guerra de Sendero Luminoso

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Gracias por el salvavidas

6.02.2008
Salvavidas. Fuente: revistaprofe

Ahora que la literatura latinoamericana está presente en la Feria del Libro de Madrid, muchos críticos miran de reojo a esa literatura y se preguntan: Cuando pase el tiempo y todos estos libros y autores se hundan ¿qué quedará del naufragio? En el Diario de Cádiz, César Romero lanza salvavidas a algunos libros y sus agotados autores. Sorprendentemente, uno cayó en mis manos. Se agradece.
¿Qué quedará de estas generaciones y estos recurrentes momentos estelares? Pues lo que queda del boom: unos pocos libros excelentes, unos cuantos escritores que habrá que seguir leyendo. Lo demás, el polvo, el ruido, sólo servirá para confundir calidades, para que se cuele durante un tiempo algún gato con falsa piel de liebre y para que algunos suplementos culturales tengan con qué llenar sus acomodadas y poco imaginativas páginas. Quedará El olvido que seremos de Héctor Abad Faciolince (Bogotá, 1958), y quizá algún libro suyo más. Y Los informantes de Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973). Y La materia del deseo de Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, 1967), entre otros. Y Caballeriza de Rodrigo Rey Rosa (Guatemala, 1958). Y El testigo o De eso se trata de Juan Villoro (México DF, 1956), y por supuesto más libros suyos. Y Livadia de José Manuel Prieto (La Habana, 1962). Y Los rojos de ultramar de Jordi Soler (La Portuguesa, 1963). Y La luna nómada de Leonardo Valencia (Guayaquil, 1969). Y El futuro de Gonzalo Garcés (Buenos Aires, 1974). Y El pasado de Alan Pauls (Buenos Aires, 1959), y quizá algún libro suyo más. E Hipotermia de Álvaro Enrigue (México DF, 1969). Y La disciplina de la vanidad de Iván Thays (Lima, 1968). Y El ángel literario de Eduardo Halfon (Guatemala, 1971). Y Salida de emergencia de Fabrizio Mejía Madrid (México D.F., 1968). Y todos ellos sin olvidar, claro, libros de escritores veteranos pero insuficientemente conocidos aún, como el colombiano Fernando Vallejo, los argentinos Edgardo Cozarinsky, Isidoro Blaisten y Juan José Saer, los venezolanos Victoria de Stefano y José Balza, los mexicanos Alejandro Rossi, Bárbara Jacobs y Fabio Morábito, entre otros. Una relación incompleta pero poco más larga si se mira desde Tijuana hasta la Patagonia, cuyo descubrimiento es uno de los secretos placeres para cualquier aficionado a la buena literatura.

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Latinoamérica en España

5.29.2008
El escritor latinoamericano Alvaro Enrigue y su mensaje a los escritores latinoamericanos. Fuente: moleskine photolog

Como ya lo hemos dicho varias veces, la literatura latinoamericana es la invitada de honor en la Feria del Libro de Madrid y por tal motivo varios suplementos literarios están haciendo recuentos, menciones, especiales, dossiers, etc. En El Cultural del periódico "El Mundo" decidieron entrevista a un grupo de escritores latinoamericanos en torno a la realidad literaria actual de sus países y a Latinoamérica en general. Los escritores consultados fueron: Alejandro Zambra, Daniel Samper, Alonso Cueto, Wendy Guerra, Alan Pauls, Jorge Volpi, Juan Carlos Méndez, Juan Gabriel Vásquez, Guillermo Martínez, y este su servidor moleskinero. Las preguntas fueron tres: 1. ¿Cuál es su diagnóstico de la situación de la literatura actual de su país, quiénes son los autores más destacados que le interesan y qué relación tiene con los maestros del boom? 2. ¿En quién se miran? ¿Existe un autor reconocido en toda Latinoamerica que esté influyendo en la nueva generación de escritores? 3. ¿Escribir en español es un problema o un reto hoy? ¿Cómo se plantea una hipotética defensa de la lengua contra el imperio anglosajón? Dejo aquí algunas respuestas que me parecieron interesantes y luego las mías, para compartirlas con uds.

Alejandro Zambra (Santiago de Chile, 1975)

1. Yo crecí en una generación sin boom, leí ya muy tarde a esos autores, por lo que mis opiniones son sobre libros y no sobre movimientos literarios o editoriales. Una de las mejores novelas que he leído en la vida es El coronel no tiene quien le escriba y una de las peores, sin duda, Memoria de mis putas tristes. En cuanto al momento actual, creo que hay escritores importantes, que trabajan en soledad, dispuestos a perderse, a ser verdaderamente raros, a no figurar en las listas. Comparto con ellos la reticencia a firmar manifiestos de última hora.

2. Durante los últimos meses los escritores que he leído con mayor atención son Clarice Lispector, Josefina Vicens, Mario Levrero y Dino Buzzati. Admiro a varios narradores y poetas, pero no sé si ando a la moda, y ahora último he pensado que la literatura gravita muy poco, casi nada, a la hora de escribir.

3. Escribir es balbucear, siempre estás en una lengua extranjera. Yo más bien nos defendería de esa mayoría que cree hablar una lengua única. No es necesario ir tan lejos a buscar ejemplos: los madrileños aún no se enteran de que, en realidad, hablan un ecuatoriano deficiente, un colombiano todavía básico, un mexicano para principiantes. Por mi parte, yo hablo un inglés pasable, pero me cuesta mucho más hablar en argentino, a pesar de que llevo años estudiando argentino, e incluso he visitado varias veces ese imperio.

Alan Pauls (Buenos Aires, 1959)

1. Es una literatura alerta, mucho más inquieta y curiosa que los medios que dan cuenta de ella. Me desalienta a veces el fervor un poco desesperado con que se empeña en ser actual (es decir: en necesitar que la miren), pero obras imperturbables como las de Sergio Raimondi (Poesía civil), Oliverio Coelho (Ida) o Juan José Becerra (Miles de años) prueban que la única literatura realmente contemporánea es la que no se sabe de dónde viene ni adónde va. No creo que el boom tenga nada que ver con ese paisaje, ni con sus zonas atractivas ni con sus tristezas. A menos que lo recordemos como un modelo eficaz de internacionalización de literaturas periféricas.

2. Supongo que cada escritor, cada grupo, cada secta literaria tendrá su espejo, su gurú, sus tótems. No podría contestar en nombre de una generación, una categoría que en general sólo sirve para disimular un déficit de criterios estéticos.

3. ¿Defender la lengua? ¿Para qué? ¿Para convertirla en un aparato de Estado? Me cuesta imaginar un horizonte más triste e ineficaz. Los grandes escritores ponen a su lengua en peligro (a menudo contagiándola con otras). Sólo ese estado de riesgo es capaz de darle el aire, la precisión, las armas y el sigilo que necesita para renovarse.

Jorge Volpi (Ciudad de México, 1968)

1. El diagnóstico: el paciente goza de un aceptable estado de salud, pese a síntomas de fatiga y rasgos depresivos. Preciso: México ha dejado atrás la época de los dictados críticos. De pronto nadie está obligado a escribir de cierta forma (realismo mágico, novela experimental, novela comprometida, novela nacional). Primero, porque ya ningún escritor acepta plegarse a las directivas ajenas y, segundo, porque la figura del crítico prácticamente se ha extinguido o ha perdido toda respetabilidad. De este modo, conviven escritores de todas las tendencias, desde Carlos Fuentes, Fernando del Paso y Sergio Pitol hasta los más jóvenes. Hay guerras pero han desaparecido las batallas estéticas. La mayoría critica la perversidad del mercado al tiempo que publica en las grandes editoriales españolas. Los apocalípticos se asimilan al mainstream más rápido que nunca. Un rasgo de esperanza: las nuevas y emprendedoras editoriales jóvenes: Sexto Piso y Almadía. Algunos nombres del futuro: Luis Felipe Lomelí, Antonio Ortuño, Jorge Harmodio, Pablo Raphael, Guadalupe Nettel, Martín Solares, Juan José Rodríguez, Heriberto Yépez, Emiliano González y Daniela Tarazona.

2. El único escritor unánimemente leído, venerado, copiado o asimilado es Roberto Bolaño. Fuera de él, ninguna otra influencia visible en lengua española. En otros idiomas, la colección amarilla de Anagrama domina, para bien o para mal, las bibliotecas personales.

3. Para alguien cuya lengua materna es el español, no representa ningún problema (o sólo el de cualquier escritor que lidia consigo mismo). No creo que el español necesite ninguna defensa. Un síntoma: Junot Díaz, dominicano, acaba de ganar el Pulitzer con una novela escrita en inglés pero llena de expresiones en español (no traducidas).


Ivan Thays (Lima, 1968)

1. Creo que el Perú está viviendo un estupendo momento en narrativa. Los autores más jóvenes han asumido como bandera la dispersión de temas y estilos y escriben con una libertad absoluta. Los escritores mayores también asumen esa libertad en sus nuevas obras. De los más jóvenes, puedo mencionar a dos escritores consagrados por la crítica y los medios, como Roncagliolo o Daniel Alarcón. Entre autores que aún no reciben esa atención general, pero la merecen, menciono a Luis Hernán Castañeda, Johan Page, Edwin Chávez, Carlos Yushimito, Ezio Neyra. Y una interesante generación de narradoras: Susane Noltenius, Claudia Ulloa, Katya Adaui y Giselle Klatic.

2. Creo que esa diversidad que se da entre los más jóvenes, es la se da entre los mayores también, en mi generación. Por eso es difícil encontrar a un escritor que pueda ser reconocido por todos como un guía o un indiscutible. Sin embargo, algunos escritores hispanoamericanos que no habían sido reconocidos anteriormente, empiezan a perfilarse si no como una influencia directa sí como un camino respetable: Manuel Puig, el primero de ellos. Y otros como Sergio Pitol, Juan José Saer, Julio Ramón Ribeyro en América Latina, por poner algunos ejemplos; y en el Perú particularmente un escritor de culto como Luis Loayza.

3. Yo creo que la defensa del español no puede ser una defensa chauvinista. Me fascina escribir en una lengua dinámica, que no le teme a aceptar palabras extranjeras, anglicismos obviamente la mayoría. No me imagino al español actual como un lenguaje puro y honestamente me fastidia, en algunas traducciones, el intento de convertir palabras anglosajonas de uso común y corriente hoy en nuestros países, en acepciones españolas extrañas o de diccionario. El castellano es una lengua estupenda y versátil que da para obras de lenguaje barroco así como para obras en dialectos casi distritales, y para versiones muy castizas así como para obras en spanglish.

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Madrid recibe a Latinoamérica

5.21.2008
El parque del Retiro espera llenarse de libros, autores y lectores. Fuente: alvaro garcía/ elpaís

El año pasado, la Feria del Libro de Madrid tuvo como invitado de honor al continente africano. Este año le ha tocado a América Latina. En el diario El País comentan lo que será la presencia latinoamericana en la feria que empieza este 30 de mayo y durará hasta el 15 de junio. Centenares de actividades y casetas de ventas en el Retiro, y por supuesto novedades (la más atractiva, por lo pronto, es la edición de la novela ganadora del Pulitzer de Junot Díaz, La maravillosa vida breve de Oscar Wao, por Mondadori). Dice la nota sobre la presencia latinoamericana:
Si el año pasado la Feria estuvo centrada de forma especial en la cultura africana, esta edición tendrá como protagonista a la literatura latinoamericana, una oportunidad para que los visitantes puedan conocer el relevo generacional que se ha producido en los países hispanoamericanos tras el gran éxito de García Márquez, Vargas Llosa o Carlos Fuentes, entre otros muchos. Así, más de 30 autores de 15 países de la otra orilla participarán en las presentaciones de libros, mesas redondas y debates que se celebrarán durante la Feria, organizados por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina, el Caribe, España y Portugal (CERLALC). El argentino Ricardo Piglia, los colombianos William Ospina y Roberto Burgos, el brasileño Joao Cuenca, el portugués José Luis Peixoto, la mexicana Sandra Lorenzano, el peruano Alonso Cueto y el boliviano Edmundo Paz Soldán figuran entre los autores iberoamericanos que visitarán la Feria. Este gran certamen cultural podría servir para romper la asimetría que existe en el comercio editorial entre España y Latinoamérica, dado que el 29% de las importaciones que se realizaron desde los países hispanoamericanos en 2005 fue de origen español, frente al 2,3% que exportaron a España. Como ha subrayado el alcalde de Madrid, dedicar la Feria a América Latina ha sido "un acierto", ya que se anticipa a la celebración en 2010 de los bicentenarios de la independencia americana. La Feria contará con siete pabellones que acogerán las actividades más importantes. En el de la Fundación Círculo de Lectores, el mismo día de la inauguración, se conmemorará los 50 años de la muerte del poeta y premio Nobel Juan Ramón Jiménez, mientras que el 15 de junio se evocará el legado del escritor mexicano Octavio Paz, fallecido hace diez años. El británico Ken Follet, el 14 de junio, y el español Carlos Ruiz Zafón, el 7 de junio, serán dos de los grandes reclamos del Pabellón Carmen Martín Gaite, por el que también desfilarán Stephenie Meyer, Laura Gallego, Francisco Ibáñez, Gonzalo Suárez, Fernando Iwasaki, Andrés Neuman y Juan Gabriel Vásquez.

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La Antología Norton: latinos en EEUU

10.30.2007
Ruben Blades ¿entrará en el canon literario? Fuente: salsasocialclub

Se viene la Norton Anthology of Latino Literature que incluirá autores latinos con presencia en Estados Unidos desde el siglo XVI hasta nuestros días. En el 2008 verá la luz este nuevo intento de establecer un canon. ¿Entrarán Celia Cruz y Ruben Blades? Por lo pronto, Ilas Stavans, uno de los antologadores, da su testimonio:

"No hay proyecto en el que he estado involucrado que haya sido más desafiante. La antología tendrá unas 2,500 páginas impresas. Su propósito es ofrecer una imagen cabal de las letras hispánicas en los Estados Unidos desde 1534 a la fecha. Colaboran conmigo cinco especialistas: María Herrera Sobek de la Universidad de California en Santa Bárbara; Gustavo Pérez Firmat de Columbia University; Rolando Hinojosa de University of Texas en Austin; Edna Acosta Belén de State University of New York en Albany; y Harold Augenbraum, director ejecutivo del Nacional Book Foundation. Por “latino” proponemos la convergencia de varios grupos migratorios: mexicanos, cubanos, puertorriqueños, dominicanos, colombianos, peruanos, chilenos, españoles y un largo etcétera. La clave, por supuesto, está en esclarecer los parámetros. ¿Debe el explorador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca ser visto como latino? ¿Qué decir de Félix Varela, Leonor Villegas de Magnón y José Martí? ¿Por qué no incluir un puñado de autores latinoamericanos de influencia entre los hispanos en EE.UU., digamos José Vasconcelos, cuyo libro La raza cósmica definió a la intelectualidad chicana? ¿Y debe entenderse por literatura solamente la producción artística tradicional (poemas, ensayos, novelas, cuentos, obras teatrales)? ¿Qué decir de los corridos fronterizos o las canciones de Rubén Blades y Celia Cruz? La antología tendrá índices alternativos: uno cronológico y otro basado en el bagaje nacional. Incluirá un CD con música, discursos de figuras como César Chávez y textos en español. Establecer un canon literario lo convierte a uno en blanco de ataque. ¿Por qué está presente Sutano y no Mengano o Perengano? Mi aspiración es módica: sueño con que las claves del acontecer hispánico al norte del Río Grande sean conocidas entre los jóvenes. No hay civilización que pueda madurar sin reconocerse en el derrotero de su propia literatura.

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Latinale en Alemania

10.26.2007
ícono del festival. Fuente: latinale


Faltan un par de semanas para que un grupo de poetas latinoamericanos de las últimas promociones tome por asalto Alemania. Se trata de la Latinale que conducirá a doce poetas por casas de cultura de Berlín, Potsdam, Leipzig, Colonia y Hamburgo. Esta es la segunda vez que se convoca al evento y en esta ocasión el poeta peruano que nos representará es Miguel Idelfonso (la anterior fue Roxana Crisólogo). Aquí la página oficial del evento, que promete un blog. ¡Ah! ¡Berlín! Te recuerdo ahora: ida y vuelta por el Kurfürstendamm cantando éxitos del recuerdo mexicanos (José José, Juan Gabriel, Emannuel) con Guadalupe y Karla. Inolvidable tontodromo con precios en euros. Volveré.

Los autores invitados son: los brasileños Carlito Azevedo y Angélica Freitas, el uruguayo Lalo Barrubia, de la mexicana Amaranta Caballero Prado, la colombiana Andrea Cote Botero, los argentinos Washington Cucurto y Damián Ríos, la boliviana Jessica Freudenthal, los chilenos Paula Ilabaca y Héctor Hernández Motecinos, el peruano Miguel Ildefonso y el ecuatoriano Paúl Puma.

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Viva América

10.05.2007
Alvaro Mutis conversa con Juan Villoro. Fuente:Vivaamerica.

Hoy se inauguró el Festival Viva América que reunirá en Madrid, durante diez días, diferentes manifestaciones artísticas y literarias de América. Son casi 250 presentaciones y en ella participarán músicos como Rubén Blades, cineastas como Arturo Ripstein o el argentino Marcelo Pyñeiro, y desde luego escritores. La inauguración de hoy estuvo a cargo del escritor colombiano Alvaro Mutis, quien dialogó con Juan Villoro sobre su obra. En la página del Festival aparece un resumen de la conversación (que terminó en fiesta con Blades), y también hay una reseña en el diario mexicano Milenio. Mientras tanto, en El Cultural aparece una entrevista a Alvaro Mutis a cargo de Nuria Azancot. Les dejo aquí una lista de los escritores participantes en el evento. Además, si hacen un clic en los nombres, sabrán cuáles son las actividades que les tocan y los días. Y si están en Madrid, pues van y listo.

Los escritores que asistirán al evento son: J.J. Armas Marcelo, Justo Barboza, Jorge Eduardo Benavides, Marcelo Birmajer, Alfredo Bryce Echenique, Hugo Burel, Rafael Cadenas, Eduardo Chirinos, Fernando Contreras, Arturo Corcuera, Alonso Cueto, Pablo De Santis, Mario Delgado Aparain, Mauricio Electorat, Carlos Franz, Rodrigo Fresán, Enrique Gabriel, Santiago Gamboa, Luis García Montero, Almudena Grandes, Carla Guelfenbein, Pedro Juan Gutiérrez, Óscar Hahn, Arturo Infante, Fernando Iwasaki, Boris Izaguirre, Darío Jaramillo, Luis Landero, Omar Lara, Tomás Eloy Martínez, Andrea Maturana, Alfonso Ménchez, Mario Mendoza, César Antonio Molina, Eugenio Montejo, Mayra Montero, Mario Muchnik, Luis Muñóz, Álvaro Mutis, Eduardo Noriega, William Ospina, Ignacio Padilla, Alan Pauls, Edmundo Paz Soldán, Inês Pedrosa, Claudio Pérez, Ricardo Piglia, Fernando Pinto do Amaral, Antonio José Ponte, Benjamín Prado, Vicente Querales, Vicente Quitarte, Sergio Ramírez, Rodrigo Rey Rosa, Andrés Rivera, Cristina Rivera Garza, Juan Manuel Roca, Santiago Roncagliolo, Tomás Segovia, Luis Sepúlveda, Martín Solares, Jordi Soler, Jorge Valdés Díaz-Vélez, Javier Vásconez, Juan Gabriel Vásquez, Juan Villoro, Ida Vitale, Jorge Volpi, Rui Zink.

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Encuesta: Bogotá39

6.03.2007
Fuente: Todo ellas.

Hace unos meses, tuve el honor de ser convocado como uno de los autores que participarán del evento Bogotá39, que reunirá a 39 escritores menores de 39 años en la capital colombiana para participar en diversos eventos. Si quieren saber más, les dejo la página creada por el organizador (Hay Festival) para tal evento. Los otros dos peruanos que asistirán son Daniel Alarcón y Santiago Roncagliolo. Además, he visto en la nómina varios nombres de amigos conseguidos en diversos eventos similares. Pero también he lamentado la ausencia de algunos nombres de autores que admiro y estimo, a los que hubiera querido conocer o reencontrarme.

Por eso se me ocurrió esta encuesta: ¿a qué autor latinoamericano le bajarías unos años, le harías un lifting, no sé, cualquier cosa, para que pueda llegar a la barrera de los 39 años y participar de este evento? No se trata de resucitar muertos ni de bajarle más de la mitad de años a García Márquez, claro, si no de quitarle un poco de años a quienes se han pasado ligeramente de la línea y convertirlos en autores sub-39.

Gracias por participar.

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Las mejores en 25 años

5.30.2007
Carátula de El amor en los tiempos del cólera

En el blog "El Escorpión" de Alejandro Gándara encuentro al fin la lista completa que los académicos de la lengua, reunidos en Cartagena de Indias, escogieron de las mejores 10 novelas en castellano publicadas en los últimos 25 años. Gana Gabriel García Márquez, desde luego, porque no se trataba de retar al anfitrión. Ya me dirán uds. qué piensan:

El amor en los tiempos del cólera’, de Gabriel García Márquez.
‘La Fiesta del Chivo’, de Mario Vargas Llosa.
Los detectives salvajes’, de Roberto Bolaño.
‘2666’, de Roberto Bolaño.
‘Noticias del imperio’, de Fernando del Paso.
‘Corazón tan blanco’, de Javier Marías.
‘Bartleby y compañía’, de Enrique Vila-Matas.
‘Santa Evita’, de Tomás Eloy Martínez.
‘Mañana en la batalla piensa en mí’, de Javier Marías.
‘El desbarrancadero’, de Fernando Vallejo.

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Reseñas latinoamericanas

5.20.2007
Rodrigo Rey Rosa. Fuente: Sololiteratura.

A diferencia de la opinión de un comentarista en un post anterior, para mí es obvio que la crítica española cada vez presta mayor atención a los autores latinoamericanos. No sé si eso se manifiesta en ventas, necesariamente, pero sí en una acogida positiva en las editoriales españolas (tanto las alternativas como las mainstream). Y para despertar ese interés no es necesario vivir en España. Como muestra estas tres reseñas de fin de semana (dos en "Babelia" y una en ABCD) a tres autores latinoamericanos, todos ellos de primer nivel, que han publicado recientemente: el colombiano Antonio García Angel (quien vive en Bogotá), el cubano José Manuel Prieto (vive en EEUU) y el guatemalteco Rodrigo Rey Rosas (vive en Guatemala).

Para ver la reseña a Recursos Humanos, de García Angel, pulse aquí.

Para ver la reseña a Otro Zoo, de Rey Rosas, pulse aquí.

Para ver la reseña a Rex, de Prieto, pulse aquí.


En la reseña a Rex, de José Manuel Prieto, el crítico Miguel García-Posada hace una interesante descripción de la que, según él, es la tendencia de los últimos narradores latinoamericanos (que no compartiría José Manuel Prieto): "Algo puede adelantarse de Rex, sin perjuicio de otras consideraciones: se asemeja poco a las líneas que parecen dominar la reciente narrativa latinoamericana: ni dominio de la hipérbole, ni desenvoltura algo carnavalesca, ni concentradas tramas trascendentes, ni crónicas de los desastres políticos, ni fantasías un sí es no es azarosas, ni metaficción libérrima, ni sexualidad omnívora. Los nombres de César Aira, Mario Bellatin, Alan Pauls, Alberto Barrera, Guillermo Fadanelli, Santiago Roncagliolo, Evelio Rosero, Laura Restrepo o Pedro Juan Gutiérrez, entre otros, pueden identificarse más o menos con cada una de estas tendencias".

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