MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Pamuk ama al mundo

11.26.2009
Orhan Pamuk. Foto: Daniel Mordzinski. Fuente: elpaís

A raíz del post que escribí hace unas horas, sobre el escritor y el sufrimiento, quiero hacer una aclaración: Es distinto pensar que los escritores son personas infelices a decir que los escritores son unas infelices personas llenas de rabia y odio contra el mundo, a quienes les gusta escribir para esparcir su odio y su frustración con ventilador. Digo esto porque justo ayer, con K., vimos un documental sobre Fernando Vallejo. En un momento, la pantalla se redujo a una serie de adjetivos con los cuales Vallejo hablaba de su propia obra (desde "luminosa" hasta "oscura", desde "roja" hasta "negra", "visceral" y "alegre" y "arbitraria", etc) Eran casi 30 o más adjetivos. Pero de todos ellos solo uno me pareció acertadísimo, justísimo: "verborreica" o algo así. es decir, y aquí van más adjetivos, farragosa, grandilocuente, retórica, incontinente. Verborreica. Me gusta La virgen de los Sicarios. Pero no me gusta Vallejo, me parece un escritor prescindible, inútilmente agresivo, verborrágico. Qué diferencia con Orhan Pamuk, por ejemplo, que acaba de decir en una entrevista publicada en la revista Ñ a raíz de El museo de la memoria (Mondadori): " Ser novelista es amar el mundo, acariciarlo con palabras". He ahí la gran verdad literaria, lo que nunca aprenderá Vallejo y sus lentes ahumados llenos de rencor y pánico a los hombres. Uno escribe desde la infelicidad, es cierto. Pero escribimos porque vivimos en el presente, con los ojos abiertos, y hemos aprendido a amar el mundo, a sentir compasión por él, a aceptarlo sin odio y a comprenderlo. Escribir, incluso desde la infelicidad y la depresión, es un acto de amor, de fe. Es una meditación. Dice Pamuk:


En un momento, Kemal dice que el amor es "profunda compasión", "atención devota", "respeto y reverencia" por la persona amada, por las historias integradas a las actividades, los lugares y los objetos cotidianos. Eso me resulta muy similar a la idea budista de "atención plena", pero a través del apego piadoso en lugar de mediante el desapego. ¿Hay aquí una correspondencia?


Me identifico con la atención de Kemal como amante respecto de su amada porque es como la atención que un novelista presta a las palabras. En última instancia, ser novelista es, en cierto sentido, amar el mundo, acariciar el mundo con palabras. Es prestar atención a todos los detalles que uno ha vivido y experimentado. Este libro es el más personal, el más íntimo de los que escribí. Es todas las cosas que viví y vi en Estambul en toda mi vida. Es un panorama escrito con amoroso detalle. Escribir este libro me hizo sentir muy feliz. Me produjo tanta felicidad que diría que me salvó en épocas políticas muy conflictivas. Después de escribir todas las mañanas de siete a once, pude enfrentar las tensiones del resto del día durante esos largos meses. (Nota del editor: Pamuk fue procesado en 2005-2006 por "insultar a Turquía" al abordar el tema de la masacre de armenios en una entrevista que concedió a un diario suizo. Luego las acusaciones se retiraron). A los cincuenta y siete años soy menos experimental y más maduro. Lo que más quiero es transmitir la forma en que veo la vida. Por otra parte, escribir novelas durante treinta y cinco años me enseñó una gran humildad. Me enseñó a ser respetuoso del maravilloso detalle del mundo.


¿Usted es un escritor occidental o no occidental?


Hace treinta y cinco años que trato de evitar esa categorización. Dostoievsky era tanto un escritor occidental como no occidental. Dostoievsky creía, como yo, que la occidentalización, o ahora la globalización, era inevitable, pero eso no debe derivar en la represión del pasado, de la gente común y su cultura. El problema con la occidentalización desde arriba, como la vivimos tanto en Rusia como en Turquía, es que se convierte en un símbolo de distinción entre la gente: "el estilo francés" es elegante y glamoroso; "el estilo turco" es retrógrado y pedestre. A las clases altas les alegra tanto ser las primeras en tener la nueva afeitadora eléctrica porque eso significa que son occidentalizadas y mejores que todos los demás. En mi novela doy muchos ejemplos de eso.

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Pamuk, ingenuo y sentimental

11.12.2009
Orhan Pamuk. Fuente: otras tardes

Orhan Pamuk está viviendo por cuatro meses en la Universidad de Harvard para las Conferencias de Poesía Charles E. Norton ("El escritor ingenuo y sentimental" es el título de sus ponencias). Y desde ahí, mientras ofrece un té a los periodistas que han ido a entrevistarlo y un ticket gratuito para ingresar al peculiar museo que ha inventado Kemal, su protagonista, habla sobre El museo de la inocencia, su nueva novela. Dice la nota en Ñ:

En El Museo de la Inocencia, la nueva novela de Orhan Pamuk, un personaje colecciona 4.213 colillas fumadas por la mujer que ama. En la entrada del Museo de la Inocencia, el museo real que Pamuk inaugurará el año que viene en Estambul, habrá una caja de vidrio de cinco metros por tres metros con 4.213 puchos verdaderos dentro. En la novela, Pamuk cuenta la historia de Kemal, que vive durante dos meses y recuerda durante treinta años el romance de primavera que le cambió la vida. En una esquina del barrio de Çukurkuma, en la mitad europea de Estambul, Pamuk ha construido un museo y lo ha llenado con los objetos, las fotos y los sonidos con los que Kemal homenajea a Füsun, la prima lejana y pobre que en 1975 interrumpió la placidez de su vida burguesa. "Esto", dice Pamuk, sin aclarar si se refiere a la novela o el museo, "no es un monumento a la vida de Kemal, sino un monumento a su amor por Füsun". Sentado en el living de la casa que la Universidad de Harvard le alquiló para vivir este cuatrimestre, Pamuk, Nobel de Literatura en 2006, enumera entusiasmado los contenidos del monumento: "La cosas que ella toca, las cosas que él le va robando a lo largo de los años... Habrá fotos y sonidos de los barrios que visitan, y una sala especial para el salón del hotel Hilton donde Kemal hizo su fiesta de compromiso". De pronto, una mueca extraña se congela en la cara, y su obsesión se confunde con la de su personaje: "En cualquier caso, el museo no va a estar terminado hasta que yo me muera. Quiero decir: llevo diez años coleccionando objetos para este museo y creo que lo seguiré haciendo mucho tiempo más". (...) Hace un año, cuando se publicó la versión original de El Museo de la Inocencia, los periodistas turcos sólo querían saber una cosa: ¿es cierto que Orhan Pamuk, el Premio Nobel, dejó a su prometida por el amor de una prima adolescente? Los periodistas probablemente sabían que entre Kemal y Pamuk hay muchas diferencias, pero las coincidencias los ponían como locos: ambos habían crecido en la burguesía turca de la posguerra –modernizante pero elitista, secular pero encapsulada–, habían sido alumnos del bilingüe Robert College y ambos, después de disfrutar con culpa los beneficios de la clase alta, habían decidido, como el Zavalita de Conversación en la Catedral, abandonarla. Pamuk, paternal, reconoce el interés –"está en la naturaleza de la novela que el lector crea que tú eres el héroe", dice– y niega los rumores, pero admite su cariño por Kemal: "Es un tipo normal, inteligente, burgués. Yo era así", recuerda Pamuk, otra vez sentado en su sillón. "Pero algo pasó, me caí de esa clase. Primero fui izquierdista, después elegí el camino de la cultura. Pero sobre todo elegí ser un individuo, diciendo mis cosas, haciendo mis cosas. En eso me identifico con Kemal, porque él también hizo lo que quiso. Prefirió ser un individuo antes que seguir las reglas y los privilegios de una clase social". En la página 629 del libro hay un dibujo de un rectángulo donde dice, arriba, "Museo de la inocencia", y, abajo, "Válido para una sola visita". A partir de julio de 2010, quienes compraron el libro podrán ingresar al museo usando su ejemplar como entrada. Pamuk, que finalmente se ha reconciliado con la idea de hablar del museo, se divierte abriendo un ejemplar: "¡Esta es la entrada!", dice, riéndose, golpeando la página con un ruido sordo. "¡Los que compraron el libro, los que van a entender los objetos que estarán ahí adentro, tienen entrada gratis!". El entusiasmo de Pamuk es conmovedor: el novelista, ese imitador del mundo, por fin ha cruzado el umbral.

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El folletín de Pamuk

10.13.2009
Carátula de la novela. Fuente: parasaber.com

"Deliberadamente folletinesca", así califica Mercedes Monmany a la nueva novela de Orhan Pamuk Museo de la inocencia (Mondadori) que se centra en una historia de amor cuya clave la sintetiza Monmany, en una reseña la semana pasada en el ABCD las letras, de este modo tristemente cierto: "Los momentos más felices de la vida, esos incomparables momentos dorados de la existencia, son siempre ignorados por el que los vive". Dice además:

Melancólico y desgarrado, el protagonista de esta última novela, Kemal Basmaci, le ofrece al escritor Orhan Pamuk su propia historia. Una historia física y perfectamente visible en forma de un museo de lo privado, que explicará y condensará lo que fue su vida. Por otro lado, atraído por la petición que le hacía otro personaje al final de Nieve, le rogará él también a Pamuk que finalice con una sola y contundente frase: «Que todo el mundo sepa que he sido muy feliz». Lo suyo fue un caso de amor auténtico, puro, desinteresado, de los que no tienen que ver con la responsabilidad y el deber y ni siquiera con la presencia o desaparición del ser amado. En los años 70, el joven empresario Kemal Basmaci sufrió el zarpazo de un amor prohibido, del que se vio obligado a separarse a la fuerza. Arrepentido y desesperado, nada más darse cuenta de que había perdido definitivamente a su amada Füsun a favor de una novia formal a la que le unía un compromiso anterior, idearía, imitando esa parte importante de «la sabiduría occidental» que son los museos de todo tipo, un museo propio que contara la historia de su amor. (...) A través de los instantes fugaces que un obcecado y enamorado personaje intenta atrapar como sea, desfila todo un mundo conocido, muy familiar para los lectores de este autor: Estambul, cuya piel se recorre o se rechaza dependiendo del humor o del dolor intenso que sienta en ese momento cada uno de sus amantes despechados o heridos; el dilema de amar y «entregarse» a una cultura netamente nacional, sobreviviendo a lo importado, que en este caso se representa por la escasa afición por parte de los jóvenes «modernos», educados en Europa y Estados Unidos, por asistir a películas o espectáculos genéticamente «turcos»; o los esfuerzos denodados de una burguesía marcada «por la envidia de Occidente», que esgrime con orgullo licenciaturas de sus cachorros en la Sorbona, mientras «luchan por demostrarse unos a otros lo felices y lo ricos que son». Dentro de ese caos de deseos y voluntariosas imitaciones, de la modernización a marchas forzadas de todo un país entre toques de queda y dictaduras militares que sólo aparecen en esta novela como difuminados telones de fondo, ella, la amada Füssun, simbolizará la historia de amor siempre interrumpida con una «auténtica» y quizá inalcanzable Turquía.

Mientras tanto, en "Babelia" el crítico José María Guelbenzu toma un poco más de distancia con esta historia de folletín:

(...) hay una objeción de cierto calado. La historia de Kemal es, hablando pronto y mal, la historia de un encoñamiento seguida de la historia de una empecinada obsesión que, como todas las obsesiones, resulta ser malsana. Pero no es una historia de amor, es decir: no desarrolla un territorio amoroso, sino un territorio obsesivo. Esto no puede ser un reproche, pues nadie obliga a nadie a describir una verdadera relación amorosa; lo que sí es reprochable es el hecho de que la parte de historia que relata la espera de nueve años de Kemal para recuperar a su amada resulta ser una extensa zona donde la novela se empantana en minucias, en insistencias y reiteraciones que ni trascienden lo amoroso de la obsesión ni otorgan progreso dramático al relato, sino que lo dejan en una especie de tono menor costumbrista y, por parte del protagonista, lastimero. Si a ello añadimos que la situación planteada (desproporcionada en extensión y de difícil solución) la despacha de un bajonazo, estaremos ante una novela de gran potencial que se va apagando a lo largo de más de seiscientas páginas por una morosidad compulsiva que entierra su ambición. El encuentro final de Kemal con el propio Orhan Pamuk, a quien, como escritor, encarga hacer el relato del amour fou con destino a los visitantes del Museo, no deja de tener un aire de cuento de hadas, sobre todo teniendo en cuenta que el Museo contiene los mil cachivaches que a Kemal le recuerdan su relación con Füsün. Pamuk habla de "museo" como el deseo de conservar lo amoroso y como un regalo para futuras generaciones; lo que busca es transmutar una obsesión sexual en un monumento amoroso, pero los cachivaches del museo sólo tienen sentido para Kemal; para el lector son simplemente una almoneda.

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Pamuk publica

8.06.2009
Orhan Pamuk. Fuente: baúl de longplays

A finales de este mes, en Moscú, aparecerá la nueva novela del premio Nobel turco Orhan Pamuk titulada El museo de la inocencia. La ediotorial Mondadori ya aseguró que la edición española estará a la venta en octubre.

El escritor turco y Premio Nobel de Literatura Orhan Pamuk presentará su nueva novela «El museo de la inocencia» a finales de este mes en Moscú y San Petersburgo, anunció hoy su traductora al ruso, Apolinaria Avrútina. «Pamuk presentará su nueva novela, que escribió con interrupciones a lo largo de los últimos diez años, y también pronunciará sendas conferencias en la Universidad Estatal de Moscú y de San Petersburgo», precisó Avrútina, citada por la agencia oficial RIA-Nóvosti. En el marco de su visita, que el 28 de agosto le llevará a Moscú y el 29 a San Petersburgo, Pamuk leerá extractos de su nueva novela, que saldrá a la venta en Rusia en los próximos días -en español se editará en octubre próximo por la editorial Mondadori- y responderá a las preguntas de sus lectores, indicó.

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¿Otra vez juzgan a Pamuk?

5.14.2009
Orhan Pamuk en pose de Quico: "es que no me tienen paciencia". Fuente: revistañ

Ya estuvo bueno, ¿no? A pesar de ser absuelto en el 2005, un nuevo juicio se le viene encima por las mismas declaraciones sobre el genocidio armenio al nobel turco Orhan Pamuk. Sucede que un sujeto a vuelto a acusarlo de lo mismo ("insulto contra la identidad turca") ante el Tribunal Supremo. No tienen paz.
Un tribunal turco puede juzgar nuevamente al Premio Nobel turco Orhan Pamuk por unas declaraciones en 2005 en las que se refería al "genocidio" armenio, a pesar de que ya fue absuelto de ellas por otra instancia, informó la prensa local. El caso contra el famoso novelista turco ha vuelto a saltar en los medios después de que un ciudadano recurriese ante el Tribunal Supremo la sentencia de un juzgado de Estambul que absolvió a Pamuk del delito de "insulto contra la identidad turca", recogido en el artículo 301 del Código Penal. El proceso contra Pamuk tuvo lugar en 2005 a raíz de unas declaraciones del escritor a una publicación suiza en las que afirmó: "Treinta mil kurdos y un millón de armenios han sido asesinados en Turquía. Nadie se atreve a mencionarlo. Por eso yo lo digo". Tras las presiones recibidas por la Unión Europea, el Gobierno turco accedió a enmendar el artículo 301 el pasado año y, gracias a ello, Pamuk no será juzgado de nuevo, a menos que el ministro de Justicia dé su visto bueno al proceso. (...) Este asunto se ve agravado por la facilidad para llevar ante los tribunales a intelectuales, escritores y periodistas por parte de ciudadanos, asociaciones o fiscales de ideología conservadora y nacionalista. Por ejemplo, la popular página web de vídeos YouTube permanece cerrada desde hace un año por la queja de un ciudadano turco y, recientemente, un pequeño partido ultranacionalista exigió que el motor de búsqueda de Internet Google fuese también bloqueado, pero su petición fue desestimada.

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HAY FESTIVAL GRANADA por Daniel Mordzinski

La gran manzana del Hay Festival Granada 2009, Orhan Pamuk. Foto: Daniel Mordzinski


Premiado (y consumista como siempre) Andrés Neuman, apurada Izara García (Hay Festival) y relajado Guillermo Altares ("Babelia") rumbo a la presentación. Foto: Daniel Mordzinski

Libanés Rabih Alameddine, sin palabras. Foto: Daniel Mordzinski

Premio Gouncourt Atiq Rahimi en baño intercultural. Foto: Daniel Mordzinski

Andres Neuman, en el fondo es bueno. Foto: Daniel Mordzinski


Genial escritor indio Vikram Seth redecorando su habitación. Foto: Daniel Mordzinski

Sombras de Andrés Trapiello. Foto: Daniel Mordzinski

Premio Nobel Orhan Pamuk y colombiano Juan Gabriel Vásquez, cuentos del Alhambra. Foto: Daniel Mordzinski

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Hay Festival Granada

5.08.2009
Orhan Pamuk, estrella del Hay Festival Granada. Fuente: theguardian

El Hay Festival de Granada se inició hoy. Daniel Mordzinski ya me advirtió que está allá, así que espero algunas fotos exclusivas para Moleskine Literario como me las ha prometido. La estrella de esta vez: el premio Nóbel Orhan Pamuk. Así lo comenta El Cultural:

El programa del sábado consta la visita de mayor relumbrón de la cita primaveral granadina. El novelista turco Orhan Pamuk charlará en el Palacio de Carlos V (20.30 h.) con Peter Florence, director del Hay Festival, sobre sus novelas, su trabajo como ensayista y profesor de literatura, así como del impacto del Nobel en su carrera literaria. Otro de los participantes ilustres de la jornada será Juan Gabriel Vásquez. El escritor colombiano tendrá como interlocutora a Kiran Desai, autora india ganadora del Man Booker Prize 2006 con el Legado de la pérdida. La charla entre ambos (17.30 h.) girará en torno a las preocupaciones y temáticas presentes en la obra del primero y las experiencias personales que se ocultan tras su prosa. Adonis será otro de los protagonistas el sábado. El poeta sirio, especialmente apegado a Andalucía, hablará sobre la importancia de la poesía en la tradición cultural de Oriente Medio, muy presente en su último libro, Sufismo y Surrealismo. El domingo Martin Amis le llega el turno a Martin Amis. El autor de Expiación y Dinero, acompañado, al igual que Pamuk, por Peter Florence, disertará sobre su dilatada experiencia como escritor. Durante este último día, en el que se clausura el festival, intervendrán en los diversos foros de discusión habilitados en el Hay Alhambra otros novelistas nacionales: Julián Ríos, David Trueba...

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¿Pamuk sobre la India?

2.20.2009
Orhan Pamuk. Fuente: full moon fever

¿Orhan Pamuk quiere escribir sobre la India? La noticia está en boca de todos desde que un periódico turco afirmara que el Premio Nóbel viajó ahí en secreto. ¿Abandonará su querida Estambul para ficcionar a la India? Habrá que esperar para saberlo. Por lo pronto, todo parece indicar solo unas vacaciones:

El diario turco Aksam afirma que el viaje de Pamuk a la India se ha mantenido secreto, pero su editorial Iletisim lo ha confirmado."Sí, Pamuk está ahora en la India. Fue allí sólo de vacaciones, por razones privadas. Por lo que sabemos hasta ahora, su viaje a la India no tiene nada que ver con una nueva novela", dijo un portavoz de la casa editorial. Desde que ganó el premio Nobel, Pamuk ha vivido sobre todo en Estados Unidos y, según las informaciones divulgadas en la prensa turca, la semana pasada voló al Estado de Rajistan, en India occidental, para pasar al menos dos meses en busca del material para su nueva novela.

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Pamuk y la censura

10.15.2008
Pamuk rodeado por el presidente de Turquía y el Ministro de Relaciones Exteriores alemán. Fuente: revista ñ

Delante del público que esperaba escucharlo en la Feria del Libro de Frankfurt, y delante sobre todo de diversas autoridades turcas que, como invitadas de honor, estaban en la mesa de presentación junto a él, el premio nobel turco Orhan Pamuk no tuvo temor de denunciar la censura que las obras literarias sufren en su país. Dice la revista Ñ:

Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura del 2006, se presentó en la Feria de Frankfurt como uno de los invitados de lujo. Empezó su discurso recordando su primera visita a la feria con un tono estrictamente literario, pero poco a poco fue pasando al terreno de la política para centrar su atención en el espinoso problema de la opresión a los intelectuales."La tendencia del Estado turco de prohibir libros y castigar a escritores lamentablemente sigue viva. Basándose en el artículo 101 del código penal, con el que se procura intimidar a escritores como yo, se acusa y se condena a cientos de autores y periodistas", dijo Pamuk.El artículo mencionado sirvió de base para un proceso que tuvo que soportar el novelista por recordar que durante el imperio otomano habían sido masacrados millones de armenios, un tema que hasta día de hoy sigue siendo un tabú en Turquía.Pamuk contó, además, cómo para la escritura de su última novela recurrió a muchas viejas películas y canciones turcas, lo que en su momento no fue ningún problema gracias al portal de Internet YouTube."Hoy, en cambio, sí sería un problema. El acceso a YouTube, como a cientos de páginas web extranjeras, ha sido bloqueado para la gente en Turquía por razones políticas", indicó el autor de Me llamo Rojo."Tal vez, quienes detentan el poder estén satisfechos con ello. Nosotros, escritores, editores y artistas y todos los que participan pasiva o activamente en el proceso cultural, no podemos entender esa medida", agregó. El presidente Abdullah Gül, que estaba sentado en primera fila, aplaudió normalmente el discurso de Pamuk, pero su mujer sólo lo hizo tibiamente cuando el escritor regresó a sentarse a su lado.

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Frankfurt: Discurso inaugural

10.13.2008
Feria del libro de Frankfurt. Fuente: book-fair.com

Mañana empieza la Feria del Libro de Frankfurt, considerada la más significativa del mundo. Sabiendo que Turquía es el país Invitado de Honor, uno podría esperar que Orhan Pamuk dé el discurso inaugural. Pero no es así. Existen algunas Ferias de libro que están pensadas para que el público se encuentre con sus autores (la de Buenos Aires, la de Lima, la de Bogotá, la de Santiago) y otras ferias que combinan el aspecto comercial con el cultural (la de Guadalajara) pero la Feria de Frankfurt es sobre todo una feria comercial, un lugar para vender derechos. Por eso, no debe extrañarnos lo que anuncia el diario ADN.es, según el cual la principal preocupación de esta edición de la feria será la llamada "amenaza digital" contra el libro. Y tampoco debe sorprendernos quién dará el discurso inaugural:

El escritor brasileño Paulo Coehlo, que desde hace un tiempo pone a disposición de los lectores, sin coste alguno, algunas de sus obras en internet y tiene además una página web a través de la cual busca el diálogo con sus admiradores es el invitado especial a la conferencia de prensa inaugural de la Feria.

Ahora todo está claro, ¿verdad?

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Pamuk recuerda

10.12.2008
Orhan Pamuk. Fuente: bernardo pérez

Hoy en la sección cultural de "El País", como un aperitivo para lo que significará la presencia de Turquía en la Feria del Libro de Frankfurt, se publica un testimonio de artista adolescente de Orhan Pamuk:

Cuando yo decidí ser escritor el punto de vista dominante, tanto en la poesía como en la novela, no era sólo el que un individuo solitario expresara con palabras su propio ser, su alma y sus singularidades, sino que también se valoraba que el escritor, actuando en equipo con un grupo, una colectividad o con sus compañeros, contribuyera en algo a una utopía, a un sueño (modernismo, socialismo, islamismo, nacionalismo o republicanismo laico). Por esa razón, para los autores nunca fue una cuestión literaria el impulso de aprovecharse de la Historia y la tradición para encontrar la forma literaria que más les sirviera para expresar su voz, sino que, en su lugar, se transformó en parte del sueño de construir la sociedad, la nación, feliz y armoniosa del futuro codo a codo con el Estado. A veces pienso que en el último siglo la literatura modernista y optimista, sea tanto republicanista, ilustrada y laica como socialista igualitaria, ha perdido de vista el espíritu de lo que ocurría en las calles de Estambul y en sus propias casas por tener la mirada demasiado puesta en el futuro. Me da la impresión de que los autores que lamentan la pérdida de la cultura del pasado, como Tanpinar o Abdülhak Sinasi Hisar, y los que aman sin prejuicios la poesía y la vitalidad de las calles de Estambul, como Ahmet Rasim, Sait Faik o Aziz Nesin, explican mejor la vida que vivimos que aquellos que se preocupan apasionadamente por cómo Turquía puede alcanzar un futuro brillante. Después de que comenzaran los movimientos de occidentalización y modernización, el problema fundamental de todas las literaturas no occidentales, no sólo la turca, ha sido la dificultad de abarcar al mismo tiempo los sueños de futuro con los colores del presente, el sueño de un país y un ser humano modernos con el placer de vivir en el mundo tradicional existente. El que los escritores que imaginan un futuro radical muchas veces hayan intervenido en disputas políticas y luchas por el poder y hayan dado con sus huesos en la cárcel ha endurecido y hecho más amargas sus voces y sus observaciones.

Para mí, este fragmento es mi favorito. Parece que las madres peruanas y las madres turcas tienen mucho en común:

Entre 1970 y 1990, después de escribir, mi principal ocupación consistió en comprar libros para formarme una biblioteca que contuviera todos los libros importantes y útiles dignos de interés. Mi padre me daba una buena cantidad de dinero para gastos. A partir de los dieciocho años convertí en costumbre el ir una vez por semana al mercado de libros de Beyazit. Me pasaba horas, días, en aquellas tiendas calentadas a duras penas por pequeñas estufas eléctricas, rebosantes de pilas de libros sin clasificar y en las que todo el mundo, desde el dependiente y el dueño hasta el visitante ocasional o el aficionado buscador de libros, tenía aspecto de ser muy pobre. Entraba en una tienda que vendía libros de segunda mano; inspeccionaba uno por uno todos los estantes y todos los libros; escogía uno de historia sobre las relaciones otomano-suecas en el siglo XVIII, o las memorias del director médico del Hospital Psiquiátrico de Bakirköy, o las notas de un periodista testigo de un golpe de Estado frustrado, o una monografía sobre los edificios otomanos en Macedonia, o una antología en turco de las memorias del viaje de un alemán que había venido a Estambul en el siglo XVII, o las reflexiones de un catedrático de la facultad de medicina de Çapa sobre la neurosis maniaco-depresiva y la predisposición a la esquizofrenia, o el diván de un olvidado poeta otomano comentado y traducido al turco de nuestros días, o un libro de propaganda ilustrado con fotografías en blanco y negro sobre las carreteras, edificios y parques construidos por la diputación de Estambul en los años cuarenta; regateaba con el dependiente y me lo compraba. Al principio reunía todos los clásicos de las literaturas universal y turca -aunque para la literatura turca sería más apropiado decir "libros importantes"-. Los otros, pensaba que ya los leería algún día, como los clásicos. Pero incluso mi madre, preocupada por lo mucho que leía, se daba cuenta de que compraba más libros de los que podía leer. "Por lo menos no compres más sin haberte acabado los que has comprado ahora", decía bastante harta.

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Pamuk publica

8.31.2008
Orhan Pamuk. Fuente: wikimedia
Uno tiene la creencia, o el miedo, de que un escritor siga publicando después del Premio Nóbel porque suele ser decepcionante (el único caso raro para mí es el de Coetzee, pero otros amigos no comparten esa opinión). Sin embargo, ante un Nóbel tan joven como Pamuk es imposible no esperar nuevos libros. Y eso es lo que se tiene. La próxima semana, se publicará en turco su nueva novela traducida al castellano El museo de la inocencia . Así lo dice el cable:

Desde el jueves, no obstante, ya era posible comprarlo en muchas librerías que adelantaron su venta. La portada del nuevo libro del novelista cubría todos los escaparates. El museo de la inocencia (592 páginas) explora la historia de amor entre Kemal, un millonario de Estambul, y Füsun, una pariente lejana pobre, una historia al estilo de Yesilçam (el Hollywood turco de los años sesenta y setenta), según explicó Pamuk en una entrevista concedida a la cadena NTV y emitida anoche."Para tener una verdadera relación amorosa, uno debería ser capaz de hablar sobre el amor mirando a los ojos del otro", dijo. La pasión de Kemal le lleva a coleccionar objetos de su amada, del mismo modo que ha hecho el laureado novelista en el proceso de preparación de su libro.Pamuk viajó a museos de todo el mundo y recorrió rastros y bazares en busca de pequeños objetos de la vida cotidiana que le permitiesen hacerse una idea sobre la personalidad de sus antiguos usuarios y le inspirasen sobre las historias de sus personajes. Así, acumuló estatuillas, zapatos viejos o billetes de museos, entre otros objetos, que ahora utilizará para crear un Museo de la Inocencia en la vida real.

Al paracer, Pamuk pretende hacer realidad el Museo de la inocencia de la novela que abriría en dos años.

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Eliminado: Orhan Pamuk

6.27.2008
Orhan Pamuk. Fuente: wikipedia

Impresionante el partido, aunque visto con interrupciones de la señal. Turquía mereció ganar de lejos. ¿Por qué? Porque ambos equipos, Alemania y Turquía, llegaron ahí con poco mérito futbolístico (a diferencia de la otra llave) pero mucha garra. Y por tanto, el que puso más garra en el partido es el que debía llevarse la victoria e ir a la final. Pero no, Alemania corroboró ese dicho "el fútbol es un deporte que juegan 11 contra 11 y siempre gana Alemania". Hicieron poco, poquísimo, pero lo poco que hicieron fue justo para meter tres goles y sacarse de encima a la aguerrida Turquía que, otra vez, volvió a empatar cuando todo parecía imposible (pero un descuido en el último minuto, a lo turco, los mató). Así es como se va también el Nóbel Orhan Pamuk, feliz seguramente porque detesta el nacionalismo que desata el futbol. Un gran escritor, notable, que se despide acompañando a un gran equipo, notable. Se merecían una final, aunque Pamuk se enoje (y si ganaban la copa, lo deportaban seguro).

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Semifinales Euro2008 literaria

6.25.2008
el balón de la euro2008. Fuente: uefa

Hoy empiezan las semifinales en la Euro2008 literaria. Luego de unas semanas, solo cuatro países con sus escritores quedan en pie. Entre hoy y mañana se decide quienes pasan a la final. Los que se enfrentan en las semifinales son:

Berhnard Schlink (Alemania) vs. Orhan Pamuk (Turquía)

Enrique Vila Matas (España) vs. Viktor Pelevín (Rusia)

En cuanto a las encuestas, Enrique Vila Matas sigue encabezando las preferencias con el 34% En segundo lugar quedó el ya eliminado Portugal, con Antonio Lobo Antunes, que alcanzó el 17% antes de despedirse. En tercer lugar quedó Cees Nooteboom (Holanda), que llegó al 12% antes de ser eliminado. Y en cuarto lugar, Orhan Pamuk (Turquía), con en sólido 9%, que ha experimentado un subidón luego de que su equipo eliminase a Croacia.

A propósito de la Eurocopa 2008, Enrique Vila Matas ha escrito ayer en El País un texto sobre el partido que este jueves enfrenta a los, según afirma Vila Matas, dos mejores entrenadores de la Euro: Guus Hiddink y Luis Aragonés.

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Top100 intelectuales

6.24.2008
Orhan Pamuk, el escritor más influyente. Fuente: fullmoonfever

La revista estadounidense Foreign Policy pidió a sus lectores votar por quiénes son los 100 intelectuales más influyentes en el mundo. El ganador fue el líder islamista turco Fethullah Gülen. En la lista aparecen varios escritores, entre ellos Mario Vargas Llosa. Aquí la lista de escritores (narradores, historiadores, periodistas, filósofos) y los puestos de los que ingresaron al Top20:

Orhan Pamuk, 04
Umberto Eco, 14
Mario Vargas Llosa, 20
Ian Buruma
Fernando H. Cardoso
JM Coetzee
Alma Guillermoprieto
Jürgen Habermas
Vaclav Havel
Christopher Hitchens
Michael Ignatieff
Enrique Krauze
Martha Nussbaum
Amos Oz
Salman Rushdie
Fernando Savater
Wole Soyinka
Slavoj Zizek

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Pamuk vs. la Eurocopa

6.11.2008
Hinchas turcos con mensajes nacionalistas. Fuente: cultureofsoccer

Vía The Literary Saloon me entero de que Orhan Pamuk, entrevistado por Der Spiegel sobre las expectativas que tiene sobre su selección en la Eurocopa 2008, declaró no estar interesado en el fútbol porque fomenta el nacionalismo y la xenofobia. No es de extrañar que piense eso, conociendo a los hinchas turcos y el apeativo de "el infierno" que tiene el estadio en Estambul. John Keenan en The Guardian comenta con ironía las declaraciones de Pamuk. En todo caso, no tiene por qué sufrir tanto el premio Nobel porque, después de ver el primer partido, dudo que Turquía pase a la segunda etapa. Vamos a ver qué tal lo hacen hoy día contra los anfitriones Suizos (que tampoco lo hicieron muy bien en el primer partido).
It was Orhan Pamuk's birthday on Saturday, but rather than being garlanded with good wishes the 55-year-old Nobel laureate found himself embroiled in controversy. Interviewed by Der Spiegel in the run-up to Turkey's opening match against Portugal in Euro2008, Pamuk said that football provokes nationalism and xenophobia and called Fatih Terim, the national team coach, an "ultra-nationalist". Terim shot back that Pamuk is an "inadequate nationalist". (...) Pamuk's ambivalence over the beautiful game is unsurprising. In his fine memoir Istanbul: Memories and the City football is barely mentioned, and the book has nothing at all to say about the fierce rivalry between Galatasaray and Fernabache which domınates the waking and sleeping thoughts of so many male Istanbullus. (...) Pamuk had told Der Spiegel that despite his misgivings he would get behind Turkey on the night and I decided to follow suit. But the boys took a beating, and the excitement in the bar evaporated with the swiftness of a Chrıstiano Ronaldo free kick. In his book on Istanbul Pamuk describes the phenomenon of hüzün, the melancholy provoked by living among the ruins of a vanished empire. It is not too fanciful to suggest that this feeling is shared by supporters of a football team which never seems capable of fulfilling a manifest destiny. If he turned his penetrating mind to football, Pamuk, I'm sure, could write a fascinating account of its effect on the Turkish soul. If not Pamuk, then who? Where is this football-crazy nation's answer to Nick Hornby?

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Dos quejas de Foguel

5.08.2008
lápiz roto. Fuente: cubanistica

Aquí les dejo dos reflexiones a manera de quejas, agudas como siempre, de Jean Francois Foguel. En la primera, se pregunta si los novelistas no nos hemos alejado demasiado de la historia, o más precisamente de la "Historia" con esa mayúscula inquietante. Dice:
La presencia de la Historia: esperamos de los novelistas una ayuda en el momento de entender nuestra época. Esta novela asume el reto al mostrar, sin decirlo de manera formal, cómo la atmósfera del momento (por ejemplo, la gran crisis de 1929) influye en los sentimientos y las posturas de las personas. Un post pequeño en el sitio de The Guardian lo recuerda al plantearnos esta pregunta: ¿qué hicimos con el 11 de septiembre? Si pensamos en novelistas norteamericanos como Don DeLillo o Jonathan Safran Foer la respuesta es obvia: reciclaje de los acontecimientos en una literatura de gran control de la estructura. No veo algo similar en el mundo hispanohablante recientemente. En cierta forma, falta Manolo, Manuel Vázquez Montalbán. Para mí, no era un gran escritor, no quedará mucho de su obra, pero en su voluntad productivista se dedicaba a contar, día a día, la crónica de lo que pasaba. Lastimar la ausencia de una gran novela en español que se apoya en el atentado de la estación de Atocha de Madrid es pedir mucho de las letras españolas. Pero tampoco hay lo que haría Vázquez Montalbán al contar hoy la historia de Carvalho: decirnos la vulgaridad obscena de la vida política española, el auge del dinero de la construcción, el ruido insoportable de ciertas tertulias radiofónicas. ¿Y en Francia? En Francia, es igual. El primer aniversario de la presidencia de Sarkozy, ayer, era una cosa sin literatura. Los escritores franceses ni utilizan el nuevo régimen como tela de fondo

Por otra parte, menciona la lista que pretende organizar la revista Foreign Policy de las 20 personas más influyentes del mundo, en la que pueden votar los cibernautas, y que incluye una lista preliminar de 100 personajes. Entre esos 100, se queja Fogel, solo hay ocho artistas/novelistas. Y concluye con una hermosa cita de Durrell. Dice:
(...) me parece definitivamente poco incluir meramente a ocho artistas/novelistas: Daniel Barenboim, J.M. Coetzee, Umberto Eco, Vaclav Havel, Amos Oz, Orhan Pamuk, Wole Soyinka, Mario Vargas Llosa. Si quitamos al músico israelí, no hay más que siete personas que se apoyan o se apoyaron en el poder de la ficción para entregar ideas sobre el mundo. Es donde veo el error: la ficción es la herramienta más potente para decir todo fingiendo hablar de otra cosa. "Una idea, escribe Lawrence Durrell, es como un pájaro rapo que no se puede ver. Lo que uno ve es el temblor de la rama que acaba de abandonar."

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El padre de Pamuk

12.25.2007
Orhan Pamuk. Fuente: blog la otra orilla

Todos recuerdan el discurso de Orhan Pamuk cuando recogió su Nóbel, en el que mencionaba al maletín de su padre. Ahora, bajo el nombre El maletín de mi padre aparece un libro de ensayos de Pamuk traducido por Mondadori. Mercedes Monmany hace la reseña:
Dice la nota: "El padre de Orhan Pamuk, enamorado de Montaigne («el precursor de la literatura moderna, el primer gran ejemplo de escritor libre e independiente»), pasión que le traspasaría a su hijo escritor, fue traductor de Verlaine y también poeta en su juventud. Perseguidor deslumbrado de Sartre por las calles de París, un día, aún con vida, le dejaría en legado a su hijo un objeto inquietante, una maleta («algo aterrador... Yo seguía queriendo que mi padre fuera solo mi padre, no un escritor»). Pero otro tema importante, ligado en cierto modo a la literatura y a su pasión por los libros y por conocer y adentrarse en otros mundos distintos al de uno mismo que sintió desde muy pequeño, es tratado abundantemente, y con cierta tristeza, en este libro. Un tema que atañe de cerca «y preocupa a los turcos de hoy»: la integración definitiva, política, plena, en una Europa democrática que hace oídos sordos a sus llamadas. Algo debido, en gran parte, para Pamuk, a esa «torpeza», a esa falta de delicadeza, de sutileza y de comprensión, que muestran muchos políticos europeos al utilizar «un discurso antiturco», visceral, propio de otros tiempos y otras guerras. Unos discursos que, como dice este autor, sólo avivan, como respuesta despechada, «un grosero nacionalismo antieuropeo en Turquía», los peores fantasmas de unos y de otros. No hay que menospreciar, nos dice una y otra vez Pamuk, sentimientos íntimos, profundos, muy básicos en una población, como son la humillación, «el sentimiento de vergüenza» o el orgullo de lo propio. No hay que decepcionar eternamente, como pago de lejanas deudas históricas, nos viene a decir este gran autor, que quiere y admira determinados valores: «Si Europa gana su prestigio en el mundo no occidental con los sentimientos de libertad, igualdad y fraternidad; si el espíritu europeo consiste en la ilustración y la democracia, los turcos también deben tener un lugar en esa Europa pacífica».

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Más Pamuk

12.20.2007
Orhan Pamuk y Juan Goytisolo en Madrid. Foto: Alvaro García. Fuente: elpaís

Sobre la presencia de Orhan Pamuk en España en "El País" mencionan un par de ítems interesantes: sus lecturas latinoamericanas y una opinión sobre ser un Premio Nobel relativamente joven.

Dice la nota: "Leyó a Unamuno, Ortega y Gasset, Borges y Vargas Llosa, entre otros, porque sus libros estaban en las estanterías de la biblioteca de su padre. Se impregnó de la cultura occidental e investigó en la otomana para construir un mundo literario de grandes historias, de ahí que Orhan Pamuk diga que en su obra se pueda encontrar su vida y de la de su país, Turquía. "Mis libros son una prueba de la alianza, no del choque de civilizaciones".

(...)

El escritor, que en marzo publicará Museo de inocencia, una crónica sobre la obsesión de un hombre por una mujer a lo largo de 20 años en el Estambul contemporáneo, dijo que la concesión del Premio Nobel de Literatura ha modificado poco su vida. "Me lo han otorgado en un momento en el que aún soy joven y tengo mucho tiempo por delante para escribir. Trato cada día de crear un universo de ficción en los libros y trato de comprender el mundo a través de ellos".

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Pamuk en España

12.19.2007
Orhan Pamuk, honoris causa. Fuente: adn.es

Orhan Pamuk y Juan Goytisolo tuvieron una presentación conjunta en España, celebrando el Honoris Causa de la Universidad Complutense otorgado al premio Nobel turco, ojo, porque según supe Goytisolo no acepta ningún doctorado. El tema obligado: el nacionalismo y la UE.

El escritor turco Orhan Pamuk cree que "el nacionalismo ascendente" que se da en buena parte del mundo es uno de los motivos que impide el ingreso de Turquía en la Unión Europea, aunque su experiencia le ha enseñado que "lo que une a los pueblos no es la política, sino el sonido del corazón, la música de los cuerpos". Pamuk, Premio Nobel de Literatura 2006, ha lanzado hoy esta reflexión en un encuentro con la prensa en el que tanto él como el español Juan Goytisolo defendieron con énfasis la necesidad de que la UE "abra sus puertas" a Turquía, porque así podría aflorar a la superficie "toda la riqueza, la belleza y la multiculturalidad de este país".

Uno y otro reconocieron que la situación de Turquía "es compleja" y que su ingreso en la UE lo pueden dificultar la existencia de grupos ultranacionalistas o el que, como dijo Pamuk, su país "no es una sociedad libre, no hay libertad de expresión". Aún así, cree que esa carencia no afecta sólo a su país y "no se debe utilizar como excusa" para evitar el ingreso. El autor de El libro negro -novela que impresionó profundamente a Goytisolo-, Me llamo Rojo o Estambul, está convencido de que, cuando se superen estos problemas, Turquía "aportará mucho a la Unión Europea", y viceversa. Lamentablemente, "y a pesar del esfuerzo que realizan muchos turcos", esos problemas "aún no se han superado" y, además, "la emoción y el entusiasmo que había hace 5 o 6 años en Turquía" por incorporarse a la Unión Europea "se va apagando", algo que le "entristece" Pamuk recordó que sus denuncias sobre lo que sucede en su país le han acarreado problemas con el Gobierno turco y algún que otro "castigo". Además, le gustaría ser conocido "no como un escritor activista que opina sobre la política actual", sino como "una persona sentada ante su mesa de Estambul" que intenta crear "un universo de ficción" en sus libros y que trata de "comprender el mundo" a través de ellos.

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