MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Nooteboom en Menorca

8.05.2009
Cees Nooteboom en Menorca. Foto: Cristobal Manuel. Fuente: elpaís


Cees Nooteboom ha aparecido muchas veces en este blog. Es un autor extraordinario, en especial cuando comenta sus impresiones de viaje (que casi siempre son interiores, aunque Nooteboom es un nómade sin dudas). Ahora, gracias a la publicación de un nuevo libro suyo titulado Lluvia Roja (siruela) y a su estancia vacacional en Menorca, Winston Manrique lo entrevista para "Babelia". Aquí algunas preguntas salpicadas:

¿Qué es lo que recomienda al viajero?
¡Dejarse llevar! Llegar a una ciudad, ir a la terminal de autobuses, tomar cualquiera y dejarse llevar. Así habrá aventuras, cosas feas, cosas bellas, gente interesante, gente aburrida. Nunca se sabe. Así el mundo se ensancha. Y si puede aprender el idioma antes de viajar mucho mejor, entonces el mundo sí que será grande y diferente.

P. ¿Qué fue lo que le inoculó entonces el deseo de viajar por siempre?
R. Lo que es difícil para los otros para mí es normal. Es la práctica. El viaje sale de la curiosidad, de ver cómo viven los otros.

P. ¿Y de la posibilidad de perderse entre la gente, como ha escrito?
R. Suena un poco romántico, pero es el deseo de ser anónimo. Es interesante porque en algunos momentos significativos políticamente estar en la multitud es una experiencia indescriptible. Sea París del 68 o Berlín del 89. Hay algo también erótico en ser parte del espíritu de la multitud. Es más que por el momento histórico, es sentir la excitación de compartir ese momento especial.

P. ¿Por qué esa querencia por España?
R. Es un poco raro. Italia fue la gran sorpresa al principio. El Norte es un poco más sombrío. Holanda era calvinista como espíritu, y con 20 años me encontré con una Italia que era ópera bufa, más chispeante. Después vine a España, y aunque era la luz del Sur pesaba mucho, eran los tiempos de Franco. Un país pobre y poco atractivo. Hay que leer, por ejemplo, al Norman Lewis de Las voces del viejo mar, donde describe la Cataluña de los cincuenta. Pero lo que me atrajo fue la cantidad de espacio, viniendo yo de un país sobrepoblado. Entonces viajar por España era viajar como Stendhal en su tiempo. Desde esa primera vez en 1954 no he faltado ni un año. Me gusta el paisaje de Castilla, su tono cobrizo. Ésa es su esencia.

P. De tantos lugares maravillosos que ha visitado, ¿por qué eligió Menorca?
R. Porque está más cerca de mi casa en Holanda y por casualidad. Había un sobrino que quería ir a Ibiza y le dijeron que estaba llena, pero le recomendaron Menorca. Él vino y me dijo que era un lugar muy tranquilo y bonito. Así la conocí, y después compré una casa. Además, buena parte de la isla es agrícola y no se puede construir. Para hacer este pequeño despacho he tardado 30 años para que me dieran el permiso.

P. ¿Cómo fue ese viaje al pasado del que surge Lluvia roja?
R. Tenía mis viejos diarios que volví a leer y me encontré con un joven casi sin talento, pero con cierta madurez.

P. Pero hay ideas buenas y frases bonitas, aunque dice que ve a un joven romántico con el cual no se identificaría hoy.
R. Es posible. Fue una sorpresa encontrarse después de tantos años en esos cuadernos. Hay otro problema, y tiene que ver con mi vida y mis padres. Él murió en 1945 poco antes de acabar la guerra en un bombardeo de los aliados. Un día hicieron una exposición de mi vida y obra en el Museo de La Haya y encontraron que mis primeros siete años, de 1933 a 1940, habíamos cambiado de casa ocho veces. Fue un descubrimiento porque yo no lo recordaba. Pregunté a mi madre y la conclusión es que no era una época muy buena para mis padres, como él tenía buen aspecto pues le alquilaban una casa y después de varios meses sin pagar nos íbamos.

P. Habrá pensado que ahí está el germen de su nomadismo.
R. Es demasiado fácil. Mis padres se divorciaron, viví unos años con mi madre, luego ella se casó con un señor muy católico y había un problema: yo era un chico muy difícil. Así es que fui a un internado con monjes agustinos y luego franciscanos, pero todos me tiraron porque no me soportaban. Aunque no terminé el colegio, aprendí griego y latín y tres idiomas. Por eso cuando hace unos diez años la Universidad Católica de Bruselas me dio el honoris causa dije que esperaba que éste fuera mi graduación y que confiaba en que dejaría de tener pesadillas con el examen de matemáticas. ¡Y así ha sido!

P. Este libro es un mosaico de recuerdos con cierto toque de nostalgia. ¿Es bueno vivir de evocaciones?
R. Para mí es inevitable, no puedo escapar de ellas. Es normal. Ahora escribo sobre gente que ha desaparecido.

P. ¿Y qué mira más: su pasado con esas personas o lo que hará su ausencia?
R. Ummm... El presente en el cual uno está escribiendo. Es normal que a esta edad uno piense en los desaparecidos, además ya no se hacen muchos nuevos amigos. Este año han muerto tres, uno de ellos ha sido el escritor Hugo Claus, que tenía Alzheimer. Con él hemos tenido una ceremonia de adiós. Quería ir al hospital para morir, pero en Holanda el Alzheimer no es considerado un sufrimiento imposible. Así es que fue a Bélgica. El asunto con esta enfermedad es que uno puede decidir cuándo ha llegado el momento, pero si esperas mucho no puedes decirlo y la ley interviene porque hay que estar consciente. Para todos es una enfermedad imparable y dolorosa, pero para los escritores sin duda más porque la memoria y la imaginación son nuestras herramientas.

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Festival de Paraty

7.31.2008
Gran acogida del FLIP 2008. Fuente: adn cultura

En el ADN Cultura aparece una nota sobre el VI Festival de Literatura de Paraty en su más reciente versión, que se llevó a cabo a principios de este mes. Tom Stoppard, Fernando Vallejo, Cees Nooteboom, Alessandro Baricco, Richard Price y Neil Gaiman, entre otros fueron los protagonistas de esta fiesta literaria al pie del mar. La nota es de Leonardo Tarifeño, quien al parecer no se perdió nada del festival. Me hizo recordar a Gastón García y sus endebles mujis de cartulina persiguiendo a todos en el B39. Cuenta Tarifeño:
Martín Kohan, orador de la mesa llamada "Estética de frío", como el título de un libro del brasileño Vitor Ramil. Kohan expuso con sobriedad y altura los procedimientos narrativos que construyen su premiada novela Ciencias morales , el objetivo detrás del origen del libro y su intención de "captar características de la represión en la vida cotidiana". No despertó, ni por mucho, los aplausos que consagraron al periodista inglés Misha Glenny, autor del notable McMafia , quien ante un auditorio de 500 personas pidió la despenalización de las drogas ("empecemos por legalizar la marihuana y ahí veamos si el mundo explota", dijo). Tampoco hechizó al público, como sí lo hizo la bella nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie cuando explicó que la historia de su última novela se basa en la guerra entre Nigeria y Biafra, donde murieron sus abuelos. Lo que Kohan logró fue que por la noche de Paraty sobrevolara un aura de admiración e interés, el tipo de sentimiento que se tiene en las clases universitarias cuando un profesor de los buenos toma la palabra. "La rabia es una gran motivadora, siempre y cuando ese sentimiento no domine a la razón -dijo Ngozi Adichie, la más joven de todos los invitados a la FLIP-; ser un artista significa estar siempre furioso, ávido de cambios". En la festiva Paraty, dio la impresión de que -con la excepción de Vallejo- rabiosos había pocos. Tal vez porque la diversidad de estilos, miradas y opiniones dejaron claro que la literatura merece transitar por varios caminos. Las reacciones avanzaron hacia distintas direcciones, pero mantuvieron ese denominador común: Alessandro Baricco contraatacó cuando lo tacharon de "poco italiano" ("no me gusta que mis personajes entren a una trattoria y pidan un Chianti, leí demasiada literatura extranjera y por eso mis influencias son muy diversas"), el estadounidense David Sedaris explicó que no por ser humorista debe tener siempre a mano un chiste sobre sexo, y Cees Nooteboom comentó que los lugares turísticos que más le atraen de sus viajes al extranjero son los cementerios, aún cuando ya no quiera escribir más sobre el tema

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Relatos de verano (¿?)

6.28.2007
Libros para leer bajo el sol. Ilustración: Ajubel. Fuente: El Cultural

Sí, es cierto, suena a broma para los peruanos -y latinoamericanos- que estamos sintiendo un frío insólito este año. Pero en España están en verano y el suplemento El Cultural de El Mundo ha seleccionado algunas lecturas para estarse fresco bajo el sol, ya sea por el formato (de bolsillo, para poder maltratarlos bien) o por el tema (viajes, muchos viajes). Son 25 libros y bien vale tenerlo en cuenta porque después de todo, en algún momento será verano también por aquí.

Entre los libros que aparecen mencionados destaco algunos: Funambulista, de Joseph Conrad; Hotel nómada, de Cees Nooteboom; Una pantera en el sótano, de Amos Oz; Kim, de Rudyard Kipling; Crónica de piedra, de Ismaíl Kadaré; Días de diario, de Antonio Muñoz Molina; Nieve, Orhan Pamuk; Tokio blues, de Haruki Murakami; Nueve cuentos, JD Salinger.

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Carlos Germán Belli candidato

6.22.2007
Carlos Germán Belli. Fuente: El Comercio.

¡Enhorabuena! Me entero por El Comercio que el estupendo poeta peruano Carlos Germán Belli es candidato al premio Príncipe Asturias de las Letras. ¡Crucemos los dedos! La literatura hermética de Belli ha recibido últimamente muchos elogios y mayor atención internacional. ¿Un premio más para la poesía peruana? Este miércoles lo sabremos.

Hay que indicar que Carlos Germán Belli participa en la terna con candidatos excepcionales, varios de ellos frecuentes candidatos al Nobel: el novelista japonés Haruki Murakami, el escritor británico Martin Amis, el reciente Premio Cervantes Antonio Gamoneda. También el escritor mexicano Fernando del Paso, el coreano Ko Un, el novelista italiano Antonio Tabucchi, el holandés Cees Nooteboom, la canadiense Margaret Atwood, el poeta libanés de origen sirio Adonis y la india Arundhati Roy.

El último ganador del premio fue Paul Auster.

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