La última columna del año de Alberto Fuguet en
La Revista de libros (reproducida también en
su blog) estuvo dedicada a los escritores que son héroes para sus lectores. Los de Fuguet son dos escritores de ficción Hank Moody (un personaje de la serie "Californication") y Mike Enslin (de la
película 1408, interpretado por John Cusak, basada en un cuento de Stephen King). Mi héroe escritor, en cambio, es Vladímir Nabokov: porque estuvo casado toda su vida con la misma mujer (Vera); porque pensaba que era adrenalínico cazar mariposas; porque no sabía conducir un auto; porque en vez de comprarse una casa con todo el dinero de
Lolita prefirió alquilar un piso en un Hotel en Suiza y, finalmente, porque pese al éxito comercial de
Lolita su siguiente novela fue una obra tan exigente (e invendible a Hollywood) como
Pálido fuego. Y porque escribió
La verdadera vida de Sebastian Knight, por supuesto.
Dice Fuguet: "¿Por qué optar por un escritor como héroe en estos tiempos? ¿No será un error? Quizás no. Un escritor puede parecer una figura lejana y excéntrica, atemporal y hasta pasada de moda, una suerte de genio o excéntrico que poco y nada tiene que ver con el ciudadano común. Pero las cosas han cambiado: ahora hay millones de personas que pasan solas, escriben, ventilan su vida interior (bloguean) y sufren de una inseguridad crónica. Es cosa de escuchar la radio para entender que ahora todos se sienten narradores. Lo que antes era la excepción, ahora es forma de vida de mucha gente."
Y al hablar de Stephen King, otro de sus héroes sin duda, dice: "King ha escrito muchas novelas y cuentos, donde el protagonista es un escritor. A pesar de ser considerado un autor malo y de terror, es bastante más inteligente y tiene mucho más humor que aquellos que nunca lo han leído ni lo leerán. Los escritores de King sufren, sí, pero también viven cosas. Aventuras. Acarrean fantasmas reales, no solamente literarios, y siempre sus escritores deben actuar, moverse, atinar: desde levantar un hacha en El resplandor hasta escapar de una groupie sicótica en Misery, los escritores alter-ego de King no terminan obsesionados con otros libros, sino con otra gente. Los futuros escritores adolescentes de Cuenta conmigo y Apt pupil no se transforman en escritores por leer un libro, sino porque se enfrentaron, cara a cara, con las partes más oscuras y penosas de la vida. Quizás King opta por usar escritores en sus novelas, porque sabe que es una profesión peligrosa, donde las adicciones y ciertos desvíos y tropiezos tienen que ver justamente con la suma de soledad más inseguridad. Una fatal combinación. En Mientras escribo, King dijo: "Escribir es un trabajo solitario. Tener a alguien que cree en ti hace toda la diferencia".Cierto: es lo que transforma algo aterrador en algo creativo."
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