MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Kenzburo Oe entrevistado

1.27.2010
Kenzaburo Oe. Foto: David Coll. Fuente: elpaís

La publicación en castellano (Seix Barral) de Renacimiento, la primera novela de la trilogía que Kenzaburo Oe publicó hace una década, ha despertado el interés de España por este extraordinario escritor japonés. En "Babelia" lo entrevistan en su casa en Tokyo. Por cierto, yo acabo de tragarme su novela como quien se come una píldora. Es estupenda. Además, en la extensa y cálida entrevista, Oe habla de su vejez, opina sobre el éxito de Haruki Murakami y dice algo que, seguramente, Mario Bellatin -gran lector de la literatura japonesa desde hace décadas, y de Oe en especial- habrá recortado: "todo escritor es manco":

Renacimiento es la primera novela de una trilogía que usted comenzó hace casi una década. ¿Qué van a encontrar los lectores españoles en este primer volumen?
Es una gran alegría que se publique en español. Es el segundo idioma al que se traduce, tras el alemán. La edición que ha hecho Seix Barral es estupenda, pero lo que más me gusta es que le hayan puesto el título de Renacimiento. Es el título que le hubiera querido poner, aunque el que tiene en japonés y en la traducción al inglés -que se publica en primavera- es Changeling.

Ese título viene dado por Outside over there, un libro de Maurice Sendak que juega una parte importante en esta novela. ¿Por qué le ha gustado tanto un título que no guarda idéntica relación con el original?
Tengo un amigo al que conocí cuando tenía 16 años. En esa época yo quería estudiar matemáticas o física hasta que él me dijo: "Lo tuyo es la literatura. Y el cine, el dibujo, la música...". Él me inició en la creación artística, y eso me cambió para siempre. Este amigo se convirtió en una suerte de tutor y gracias a él conocí a la que ahora es mi esposa [Yukari Oé es hermana de Itami]. Más tarde, él se convirtió en un director de cine. Su nombre: Juzo Itami. Siempre hemos sido amigos y siempre he tenido una vida en pareja con esta persona.

P. De hecho, usted ha titulado esta trilogía como la de las "extrañas parejas".
R. Así es. En concreto parto de la idea de la seudopareja, un concepto que tomo prestado de un párrafo de El innombrable de Samuel Beckett. Itami y yo siempre hemos sido una pareja. Hasta que él se suicidó. Hasta entonces él vivía haciendo películas y yo publicando libros. Mi trabajo siempre ha tenido una faceta política y él nunca quiso saber nada de eso, así que llegó un momento en que ya no nos veíamos tan a menudo. Por eso cuando falleció empecé a recordar la juventud que vivimos juntos y a pensar en mi propia vida. Y aunque mi amigo no puede resucitar, lo que yo intentenacimiento. Y también el mío propio. Ése es el tema principal de esta obra. De ahí que me guste tanto el título en castellano. El día después de su muerte recibí un fax de Edward Said muy emotivo que me hizo pensar en todo esto. Más tarde leí el cuento de Sendak, y eso redondeó el punto de partida para Renacimiento.

P. Y Renacimiento sería la primera de una serie de tres novelas.
R. En efecto. Y en todas ellas el protagonista es un escritor llamado Kogito. La segunda obra de la trilogía se podría traducir como El niño de la triste mirada. Hace referencia al "caballero de la triste figura", porque en este caso narra la relación de Kogito, literato y moralista japonés, con el Don Quijote de Cervantes. El ten Quijote de Cervantes. El tercero se llama Adiós a mis libros, un canto a esta vida dedicada a la literatura.

(...)

P. De todos sus álter egos, Kogito es el que más se ha prodigado en sus novelas. ¿Es el que más se ha acabado desligando de Oé?
R. Así es. Y creo que esto se percibe aún más en mi último libro, que se acaba de publicar en Japón. El título en castellano sería algo así como Muerte por agua, y se inspira en el de la cuarta parte del poema de T. S. Eliot La tierra baldía. En esta novela ha llegado un momento en que ya no sabía si estaba escribiendo sobre mí o sobre Kogito. Muchos jóvenes me dicen que mis libros son mediocres porque no tienen un clímax final debido a que Kogito no mata a nadie, no huye etcétera. (Ríe). Claro, yo les respondo que Kogito, al igual que yo, tiene que escribir, tiene que subsistir pese a ser un personaje. Es complicado. De todas maneras, con Muerte por agua Oé ya ha terminado de decir todo lo que ha querido decir a través de ese moralista que es Kogito. Como escritor, echo un vistazo a mi vida y pienso que soy una especie de moralista, al igual que Don Quijote o Sancho Panza. Continuamente me pregunto por la condición humana. Y creo que Cervantes también lo hacía. Y aunque yo no puedo definirme como un moralista oficial, siempre quiero introducir en mis libros la figura de un moralista que padece la era contemporánea. Éste es el tema principal de toda mi literatura. Cuando empecé esta trilogía tenía más de 60 años. Por eso pensé escribir esta obra sobre mí mismo y sobre el tiempo que he vivido en este país que llaman Japón.

(...)
P. Por otro lado, también hizo una clara referencia a la Secta de la Verdad Suprema en Salto mortal, uno de sus últimos libros publicado en castellano. ¿Cree que la sociedad japonesa ha reflexionado lo suficiente sobre todo lo que pasó hace casi quince años?
R. Nada ha cambiado. Los ataques terroristas sirvieron de alarma para la sociedad japonesa. Nos alertaron de que estamos cerca de algo mucho peor. Pero el tema no se trató con el suficiente peso. Haruki Murakami escribió un libro muy necesario sobre el tema: Underground. Es estupendo.

P. Desde luego es un trabajo periodístico excelente, aunque aún está inédito en español.
R. Qué lástima. Murakami es un tipo interesante, lo conocí una vez durante una entrega de premios.

P. Su Kafka en la orilla me recuerda a sus descripciones de los bosques de Shikoku.
R. Es verdad. Lo que pasa es que mis libros no se venden ni una centésima parte de los suyos (ríe).

P. Ventas al margen, usted acaba de publicar Muerte por agua en Japón. No sería la primera vez que dice que éste va a ser su último libro.
R. Sí, lo he pensado muchas veces (ríe). A mis 74 años veo Renacimiento, y creo que ya no voy a poder escribir algo de semejante nivel. Para mí Muerte por agua es el final de una saga de cinco obras. Con este último puedo dar por cerrada la obra de mi vejez. Soy escritor y aún estoy vivo y es posible que me encuentre ante otra obra que quiera escribir. Me gusta mucho el Quijote y lo he leído muchas veces. Mucha gente ha escrito un Don Quijote. Günter Grass tiene su Tambor de hojalata, por ejemplo. Yo desde pequeño he tenido el sueño de escribir un libro en el que el protagonista diga "yo soy Cervantes" o "yo soy Don Quijote". Sin embargo, de momento yo sólo he escrito uno en el que el protagonista puede decir que se llama Kogito (ríe). Dentro de toda mi obra hay una persona, un personaje que está separado del resto. Y el modelo está ahí [señala a Hikari, que está detrás de nosotros, ojeando el periódico]. Si aún vivo tres años más, me gustaría escribir un libro en el que Eeyore [el nombre que Oé utiliza para los personajes basados en su hijo] explicara la historia contemporánea a través de sus ojos. Sería ficción, por supuesto. Al igual que el Oskar de Grass toca el tambor para darse a conocer, mi Eeyore tendría su música. Ahora que lo pienso, creo que existe la clara posibilidad de que un libro así vea la luz.

P. ¿Y qué hay de ese destino que los dos protagonistas de Renacimiento ven escrito en el poema Adieu de Rimbaud?
R. Ese destino no se ha hecho realidad. Cuando pienso en el verso "Entraremos en las espléndidas ciudades"... Nosotros no hemos llegado a poder vivir juntos ese renacimiento maravilloso del que hablo en la novela. Rimbaud es un punto de partida para la literatura moderna y, como Rimbaud, todos los grandes autores de la modernidad tienen algo que han perdido, algo que les falta. Todos escriben sobre un héroe que ellos no han podido ser, el mismo que yo no he podido ser. Y la forma inicial, el prototipo, es Don Quijote, de Cervantes. Él tenía un brazo inutilizado y le llamaban manco . Pienso que todos los grandes autores del siglo XX, desde García Lorca hasta Günter Grass, son mancos, les falta algo. En francés el verbo manquer indica un déficit en la persona, es muy significativo. Yo tengo tantas manques . Hace 46 años que vivo con mi hijo, que es deficiente. Y siento que ésa es mi gran manque. Él también es manco, pero él es mi héroe y a mí me gustaría que él fuera el héroe de esta nueva novela que ahora está en mi cabeza. En cualquier caso, yo no tengo ni un destino ni un talento tan grande como Cervantes (ríe). Yo de momento he venido hasta aquí agarrado del brazo con Kogito y es posible que antes de morir pueda mostrar al mundo un libro en el que aparezca su destino . Hace apenas tres semanas que presenté el nuevo libro en Japón. Y aún no le he dicho a nadie nada sobre este nuevo proyecto. Usted es el primero que lo escucha.

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Oe reseñado

1.15.2010
carátula del libro en versión japonesa. fuente: cogito-kobo

Una gran noticia para quienes, como yo, creemos que si el Premio Nobel se pudiese dar dos veces Kenzaburo Oe debería ser el primero en volver a ganarlo. Seix Barral ha decidido editar la trilogía inédita en castellano del gran Kenzaburo Oe, que se inicia con Renacimiento y continuará con ¡Adiós a mis libros! y El chico de la cara melancólica. Kogito, el personaje central, es un alter-ego del escritor, con el típico sello de novela autobiográfica como lo son obras posteriores como Una cuestión personal. Mercedes Monmany le hace los honores:


En Renacimiento, Kogito es un escritor que empezó a cultivar el género novelístico a los veinte años recién cumplidos. Después de escribir durante veinticinco más, se percató de que había llegado «a un punto de inflexión» en su carrera. Cuando pasó de los cuarenta y cinco, las cifras de ventas de sus libros «empezaron a bajar» y, en el proceso, como le recordará su cuñado desaparecido, «perdiste a los grandes lectores de tu juventud». Conforme al carácter neurótico que siempre le caracterizó, la conciencia de tener que salir del atolladero creativo sumió a Kogito en una gran crisis que le impedía avanzar en nuevas obras, hasta que se dio cuenta de que para salir de ella el único remedio era sencillamente ponerse de nuevo a escribir. Es en esos momentos, en los cuales experimenta una mayor dificultad para expresarse y, sobre todo, para entender el lenguaje y «las palabras de directores de cine y guionistas de edad parecida a la suya, hasta de los comentaristas de arte y sociedad», cuando recibe la fatal noticia de que su cuñado, su mejor amigo e interlocutor desde la infancia, acaba de fallecer. Algo que sucedió en la realidad, ya que Juzo Itami, famoso cineasta y cuñado de Kenzaburo Oé, se quitaría la vida, conmocionando a la sociedad japonesa: muchos vieron en ello la mano de la banda criminal yakuza. Fue ese cuñado el que, conociendo el pesimismo de su amigo Kogito, «crearía una barrera para que no se suicidara». Apoyando su valía, sus posibilidades geniales y su originalidad, Goro le animará a presentarse a un conocido premio. A él y a otros amigos también muertos, Kenzaburo Oé les dedica su trilogía; como él mismo dijo, «para poder dialogar con ellos». Eso es lo que hará con su cuñado desaparecido, mediante un procedimiento de su invención: conversar, alternando perfectamente las voces, como si estuviera aún vivo, con una treintena de cintas grabadas que el muerto le ha legado, junto al poema preferido de los dos en su juventud: Adieu, de Arthur Rimbaud.

También pueden leer la reseña que hace Rafael Narbona en "El Cultural" de hoy.

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Mishima de Paul Schrader

6.26.2009
Un fotograma de la película Mishima. Fuente: movie nation

La película Mishima: una vida en cuatro capítulos de Paul Schrader fue filmada en 1985 pero pasó sin pena ni gloria en los cines en castellano. Ahora, la película ha sido reestrenada en España y el suceso es un buen pretexto para recordar al gran escritor japonés (aunque nunca tanto como Kenzaburo Oe o Yasunari Kawabata, hay que admitirlo) que se suicidó ritualmente en 1970. En El País entrevistan a Schrader:

Mishima estuvo a punto de no rodarse. "Empecé a pensar en su biopic hacia 1977. Superé un montón de presiones y complicaciones. No conseguí la financiación hasta que George Lucas, por mediación de Francis Ford Coppola, puso el dinero. Hice el trabajo con absoluta libertad, rodando en Tokio, mezclando japonés e inglés, blanco y negro y color, flashbacks...". Su hermano Leonard, también guionista, fue el impulsor de la idea. "Leonard ya vivía en Japón. Yo había escrito Taxi driver y no quería hacer otro drama sobre la glorificación del suicidio. Por otro lado tenía un personaje del extremo Oriente, fascinante y víctima de su educación". El escritor japonés parece, desde luego, uno de los típicos personajes de Schrader. "Mis protagonistas luchan contra sí mismos, sobreviven -si pueden- a sus contradiciones, de las que se liberan con su muerte. Además, me fascina la cultura japonesa: su sensibilidad, sus restricciones... Vengo de un pasado marcado igualmente por la regulación". Schrader sufrió el yugo de una estricta educación de la Iglesia Cristiana Reformada, una escisión del calvinismo holandés en Michigan. Su madre, para explicarle qué era el infierno, le clavó varias veces una aguja en la mano y le dijo: "Así es el infierno, pero sin parar". No vio una película hasta que cumplió 17 años -por supuesto, ni había televisión en su casa- y entró en un cine a ver Anatomía de un asesinato. "Me picó el gusanillo y acabé estudiando cine en UCLA". Volvemos al escritor japonés. "El trabajo de Mishima mezcla tonos eróticos, influencias internacionales, su educación... Planificó su vida como parte de su obra. Supo explotar los medios de comunicación, que hasta entonces no hacían tanto caso a la vida de un escritor. Considero su suicidio como su última obra de teatro".

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Divertimentos literarios

12.02.2008
emboque. Fuente: juguetes tradicionales chilenos

Los dejo con un juego literario enviciante, tan enviciante como leer las páginas de astrología de las web, que encontré en el blog de Ezequiel Martínez "En minúscula", en la revista Ñ. Dice Ezequiel:

La idea es completar los casilleros con tres autores que nos gusten, y el entretenimiento virtual nos devolverá el nombre de otro cuya lectura nos deparará un placer garantizado. Se llama gnooks. Pasen y después me cuentan.

La página de gnooks es ésta. Yo lo he intentado. Puse a Kenzaburo Oe, Vladimir Nabokov y Philip Roth. Y gnooks me recomedó leer a: ¡Viktor Pelevin! Ni más ni menos que el llamado "Nabokov de la era cibernética". He leído Homo Zapiens, no está mal pero, la verdad, no me cuadra la ecuación. Felizmente, me compré hace poco El meñique de Buda. No me queda sino leerlo.

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Lo nuevo de Oe

1.21.2008
Carátula de la nueva novela de Oe. Fuente: sicocha.co.ja

Vía The Literary Saloon me entero de que ha aparecido una nueva novela de Kenzaburo Oe en Japón, bajo el título Routashi Anaberu Rii Souke Dachitsu Mimakaritsu" ("The beautiful Annabel Lee was chilled and killed"). La novela tiene dos novedades, por lo menos: la protagonista es una mujer y, aunque por el título no lo parece, el final es feliz. La novela está inspirada, como es obvio, por el poema "Annabel Lee" de Edgar Allan Poe.

Dice la nota: "The book opens with a scene of the novelist (also the narrator of the story) being reunited with a film producer after a 30-year interval. Once they had tried to make a movie in Japan with an internationally renowned actress named Sakura commemorating the 200th anniversary of the birth of the German writer Heinrich von Kleist (1777-1811). In the process, however, it was revealed that Sakura had been sexually abused by her American guardian during the Occupation. After another scandal involving the film crew, production of the movie stopped. In Oe's new novel, the plan to make the film is given a second try on Sakura's initiative.

Dice Oe: "This is the first time I have chosen a woman to be the leading figure," Oe says. He adds that although women are the protagonists in "Ame no Ki (Rein Tsurii) o Kiku Onna-tachi" (Women listening to a 'rain tree,' 1982), "Jinsei no Shinseki" (An Echo of Heaven, 1989) and "Shizukana Seikatsu" (A Quiet Life, 1990), he used the women as mirrors to write about men. "This is the first time I decided to depict a woman," Oe says. "For the first time, I decided to write a novel with a happy ending, where someone flees from a place of suffering. A woman, wounded as a girl 30 years earlier, is healed after finally filming a movie. [The novel] ends with the woman, who is like Annabel Lee, facing a bright future. I intentionally hoped to offer up some optimism (...) I like forming grand plans and begin writing in the hope of pulling them off, but I always come upon the fact that the novel will not end unless there is a setback. If you think about it, if the leading character is watashi or boku [I], there is no way the character will succeed. This time I chose a woman as the main character and led her to a happy ending. After I finished writing, I felt that a bright outlook gained after overcoming life's difficulties is about actively accepting one's youth anew"

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Kenzaburo Oe en el bosque

11.12.2007
Carátula del libro. Fuente: seix barral

Para ir a esa hipotética isla desierta a la que se puede llevar libros, uno de los que sin duda llevaría es Una cuestión personal de Kenzaburo Oe. Para mi vida de lector, existe un antes y un después de ese libro. Desde entonces, leo todo lo que consigo del premio Nóbel japonés. Y sin dude, apenas asome a Lima, leeré M/T y la historia de las maravillas del bosque (Seix Barral), lo nuevo que acaba de publicar y reseña Mercedes Monmany.

Autor caracterizado por una serie de fantasmas circulares que saltan de un libro a otro, a través de unos traumas, hitos o metáforas «fundacionales» que conforman el corpus simbólico de su obra (el restringido núcleo familiar y espacial de su isla natal de Shikoku, el nacimiento de su hijo «monstruoso» con lo que al principio pareció una «doble cabeza», Hiroshima y la experiencia apocalíptica de la bomba atómica, la pervivencia del fanatismo y de una sombría atracción por el terror, por las Verdades Supremas y por el Mal en nuestras sociedades), su nuevo libro, M/T y la historia de las maravillas del bosque, rinde un poético y apasionado homenaje a la imaginación y «verdad histórico-mágica» que encierran las leyendas populares y ese tiempo suspendido de una infancia sedienta de historias y cautivada por la fantasía. Escuchar y transmitir. Una fábula deliciosa, llena de emoción y de «irreprimible nostalgia», que nos habla, a la manera de los cuentos tradicionales, de sus orígenes como narrador. Es decir, como ser predestinado, al que le fue imposible sustraerse de un destino que lo ligaba no sólo a un lugar, sino a la misión terrenal de «escuchar y luego transmitir» los mitos y leyendas que le contaba su abuela. «Si K. tiene por oficio escribir -se dirá en la novela- proviene de ese vínculo que contrajo desde su infancia.» Un vínculo que le venía introducido a través de una fórmula mágica que le obligaba a repetir su abuela, nada más comenzar sus relatos: «Zas, ésta es la historia. Verdadera o falsa, cualquiera sabe. Pero como es una vieja historia, debes escucharla creyéndola verdadera, aunque sea falsa. ¿De acuerdo?». Y el niño que era K. tenía que responder sin titubear un segundo, «¡sí!», como si se tratara de una promesa «lo bastante fuerte para que la mantuviese tras su muerte»...

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