MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Mishima de Paul Schrader

6.26.2009
Un fotograma de la película Mishima. Fuente: movie nation

La película Mishima: una vida en cuatro capítulos de Paul Schrader fue filmada en 1985 pero pasó sin pena ni gloria en los cines en castellano. Ahora, la película ha sido reestrenada en España y el suceso es un buen pretexto para recordar al gran escritor japonés (aunque nunca tanto como Kenzaburo Oe o Yasunari Kawabata, hay que admitirlo) que se suicidó ritualmente en 1970. En El País entrevistan a Schrader:

Mishima estuvo a punto de no rodarse. "Empecé a pensar en su biopic hacia 1977. Superé un montón de presiones y complicaciones. No conseguí la financiación hasta que George Lucas, por mediación de Francis Ford Coppola, puso el dinero. Hice el trabajo con absoluta libertad, rodando en Tokio, mezclando japonés e inglés, blanco y negro y color, flashbacks...". Su hermano Leonard, también guionista, fue el impulsor de la idea. "Leonard ya vivía en Japón. Yo había escrito Taxi driver y no quería hacer otro drama sobre la glorificación del suicidio. Por otro lado tenía un personaje del extremo Oriente, fascinante y víctima de su educación". El escritor japonés parece, desde luego, uno de los típicos personajes de Schrader. "Mis protagonistas luchan contra sí mismos, sobreviven -si pueden- a sus contradiciones, de las que se liberan con su muerte. Además, me fascina la cultura japonesa: su sensibilidad, sus restricciones... Vengo de un pasado marcado igualmente por la regulación". Schrader sufrió el yugo de una estricta educación de la Iglesia Cristiana Reformada, una escisión del calvinismo holandés en Michigan. Su madre, para explicarle qué era el infierno, le clavó varias veces una aguja en la mano y le dijo: "Así es el infierno, pero sin parar". No vio una película hasta que cumplió 17 años -por supuesto, ni había televisión en su casa- y entró en un cine a ver Anatomía de un asesinato. "Me picó el gusanillo y acabé estudiando cine en UCLA". Volvemos al escritor japonés. "El trabajo de Mishima mezcla tonos eróticos, influencias internacionales, su educación... Planificó su vida como parte de su obra. Supo explotar los medios de comunicación, que hasta entonces no hacían tanto caso a la vida de un escritor. Considero su suicidio como su última obra de teatro".

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Murakami y el Japón

4.16.2009
Haruki Murakami. Foto: Federico Guastavino/ lanacion

Todos sabemos que las relaciones entre Haruki Murakami y su país no son del todo buenas. Y el haber declarado que ni Mishima ni Kawabata son autores que le gustan solo ahonda más esas diferencias. Para la crítica más tradicional, Murakami es un escritor superficial, que no proviene de las canteras literarias, de éxito mediático. Aunque en los lectores más jóvenes la imaginación de las novelas del japonés se van abriendo cada vez más espacio. En el ADN Cultura recogen unas declaraciones del autor respecto a su país, conseguidas en su reciente viaje a España:

No les gusto, soy demasiado diferente a ellos [los japoneses]. Por lo menos, a lo que ellos consideran que debe ser un escritor. Creen que todo lo que se escribe ha de estar supeditado a la belleza de nuestro lenguaje, a los temas de nuestra cultura. Yo no lo veo así. Yo utilizo la lengua como una herramienta. Una herramienta que puedo usar con mucha eficacia. Pero nada más. Por eso los críticos y los escritores me atacan. Yo busco una originalidad propia, alejada de lo que ellos pregonan. Tampoco frecuento sus círculos. No pertenezco a ningún grupo, y en Japón se supone que debes formar parte de alguno. Por eso me fui de mi país unos años. (...) Sencillamente, me sentía extranjero en mi propio país. Creo que los japoneses buscamos una nueva identidad. Después de la guerra nos enriquecimos y vivimos bien hasta 1995, cuando sufrimos una crisis tremenda. Todo se tambaleó. No habíamos vivido nada semejante en 40 años. En ese periodo pensábamos que la riqueza nos traería felicidad y satisfacción. Nos hicimos inmensamente ricos, pero no éramos felices. Ahora nos preguntamos: ¿qué debemos hacer?, ¿cuál es el camino hacia la felicidad? Todavía lo estamos buscando.

Por otra parte, también habla de su nuevo libro What I talk about when I talk bout running

Es una memoria. Empecé a correr hace 30 años, al mismo tiempo que comenzaba a escribir. Y he corrido tanto... He hecho hasta una maratón de 100 kilómetros, triatlón. Así que empecé a escribir este libro hace unos siete años y lo he acabado casi sin darme cuenta. Soy un corredor de fondo.

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