MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

El material humano

12.28.2009
El material humano que inspiró a Rodrigo Rey Rosa. Fuente: almamagazine

Rodrigo Rey Rosa. Fuente: Perfil

Al fin una buena noticia en este terrible fin de año. Me ha alegrado mucho saber que uno de los escritores que más admiro en castellano, Rodrigo Rey Rosa, y su novela El material humano (Anagrama) -que aún no he leído por un problema logístico, digamos- ha sido elegida por el diario español Público como el Mejor Libro de Ficción del 2009. Rey Rosas, admirado por Paul Bowles, ninguneado en su país (donde lo consideran "poco guatemalteco"), huraño y solitario, consiguió con el material apilado en la Procuraduría de los Derechos Humanos hacer una novela conmovedora que se escribió sola en libretas moleskine de Modo & Modo. En una entrevista en Perfil, Rodrigo Rey Rosa cuenta cómo surgió el libro:
Mientras la Procuraduría de los Derechos Humanos ordenaba el material, Rey Rosa consiguió autorización para investigar la infinidad de carpetas, libretas y fotografías que componían el archivo. Este es el punto de partida de su última novela, El material humano (Anagrama); así como pasaba en Caballeriza (2006), aquí el protagonista es un escritor guatemalteco llamado Rodrigo Rey Rosa, pero esta vez la novela está armada a partir de la bitácora y las anotaciones de éste, en un principio, en sus visitas al archivo. En diálogo con PERFIL, Rey Rosa reconoce que El material humano surgió “inesperadamente, como suelen surgir en mi caso las novelas”.
“Al principio, yo había pensado en hacer una crónica extensa con ese material”, dice el escritor, “pero en el momento en que, tres meses después de haberme autorizado para visitar el archivo, me prohibieron volver allí, comencé a verme ‘desde fuera’, y decidí tratarme como a un personaje de ficción; o sea, colocarme en el contexto de una trama”. Si hasta entonces el relato estaba compuesto por la trascripción de los documentos, formando una enumeración de víctimas y justificaciones para su captura o su asesinato, revelando una lógica imposible e implacable, una vez que aparece la prohibición, éste se convierte en una suerte de diario del autor. Así, se entrelazan con la investigación detenida y la seguidilla de trámites burocráticos para levantarla, sus problemas domésticos, su vida sentimental y la condición de “escritor latinoamericano”, en definitiva, su biografía. Respecto a la condición de híbrido entre realidad y ficción, Rey Rosa prefiere dejar la distinción a criterio del lector y acota: “Creo que El material humano puede ser leído como ficción porque tiene una trama con su exposición, nudo y desenlace, y esto no ocurre en la llamada vida real. Es una fabricación literaria”. Pero los anotadores de El material humano son también diarios de lecturas; ya en Cárcel de árboles el texto mostraba, a modo de epígrafes y tópicos, la permeabilidad de las lecturas del autor en su escritura; en aquel relato, eran Plan de escape de Adolfo Bioy Casares y las obras de Wittgenstein y de Borges quienes atravesaban el texto. En este caso, además de Voltaire (“No a todo el mundo le está permitido cometer las mismas faltas”), W.H. Auden y Adam Zagajewski, para nombrar algunos, el texto es marcado a fuego, tanto en su contenido como en su forma, por la lectura de un libro que, quizá por ser demasiado reciente y extenso, todavía carece de una lectura crítica exhaustiva: el Borges de Bioy Casares (2006).

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Eduardo Halfon, Premio José María de Pereda

11.12.2009
Eduardo Halfon y yo cuando todo era felicidad. Fuente: moleskine

¡Bravo, Eduardo! Los B39 estamos de fiesta. Nuestro queridísimo amigo Eduardo Halfon, una de las personas más estupendas que conozco, además de gran narrador, ha ganado el Premio de Novela Corta José María de Pereda, dotado con 30,000 euros, con la novela La pirueta. Eduardo es un escritor guatemalteco, autor de El ángel literario (Anagrama) y El boxeador polaco (Pre-Textos), que participó del Bogotá39 y tiene como hobbie comprar calzoncillos Calvin Klein en Aventura Mall, en Miami, acompañado del también premiado B39 Andrés Neuman. Tengo datos más oscuros y obscenos sobre su vida, pero como él tiene 30,000 euros en el bolso podemos conversar al respecto. Dice la nota:

El escritor guatemalteco Eduardo Halfon ha ganado el Premio de Novela Corta José María de Pereda, dotado con 30.000 euros, con la obra "La pirueta", en la que relata el viaje que emprende un hombre desde su Guatemala natal hasta Serbia tras el rastro de un amigo. Además, la colección de relatos "Las chicas terribles", del madrileño Pablo Vázquez, ha obtenido el Premio de Cuentos "Manuel Llano", y "Abierto", de Juan Marqués, ha sido galardonado con el Premio de Poesía "Gerardo Diego", dotados con 6.000 y 12.000 euros, respectivamente. Así lo ha anunciado hoy, en rueda de prensa, el consejero de Cultura del Gobierno de Cantabria, Javier López Marcano, quien ha dado a conocer el fallo de los tres certámenes literarios que anualmente convoca su departamento. Según la escritora Almudena Grandes, que ha actuado como portavoz del jurado del premio de novela, "La pirueta" es una obra "muy original" que cuenta la "historia de un viaje, de una amistad y, en definitiva, de una obsesión". Su protagonista, ha explicado, es un guatemalteco, muy consciente de lo que significa vivir en un país apartado de los lugares donde se toman las decisiones, que conoce a un pianista serbio, que le fascina por su personalidad y también por su forma de interpretar la música de Thelonius Monk. Eduardo Halfon, que ha publicado, entre otras obras, las novelas "El boxeador polaco" y "El ángel literario", relata la aventura que le llevará hasta Serbia en su búsqueda. Para Almudena Grandes, "La pirueta" es un libro "muy bien escrito, con un tono melancólico muy especial" y un ganador "estupendo" para un premio que en varias de sus ediciones ha quedado desierto. Junto a ella, han otorgado el premio, por unanimidad, los escritores Andrés Trapiello y Carlos Galán y el editor Manuel Ramírez.

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La violencia política narrada

11.04.2009
Detenidos en 1983. Foto: Jorge Ochoa/ Efe. Fuente: Clarín

Hace unos meses, cuando Gustavo Faverón comentó en la lamentablemente fenecida librería Ksa Tomada mi novela Un lugar llamado Oreja de perro, sentenció o pronosticó que a pesar de mis intenciones y declaraciones, el libro sería tomado como "una novela sobre la violencia política peruana". Y por supuesto que ha sido así. Esa es la perspectiva que han tomado la mayoría de reseñas. Un reciente ejemplo de eso sucedió en el diario Clarín, en el Revista Ñ, este fin de semana. Hernán Vanoli escribió un artículo titulado "La guerra y las palabras" y me cita junto a otros escritores (dos de ellos peruanos, Santiago Roncagliolo y Daniel Alarcón) como parte de los escritores latinoamericanos de última hornada que escriben sobre la violencia política en sus países. Copio el pasaje donde habla de mi novela y también aquel donde la compara -un honor excesivo para mí, pues es uno de mis escritores favoritos desde hace décadas- con la reciente novela de Rodrigo Rey Rosas El material humano (Anagrama). Dice la nota:

Si el "giro autobiográfico" y las mal llamadas escrituras del yo son algunas de las tendencias más visibles en la narrativa contemporánea, no es raro que encontremos una primera estrategia donde el cruce entre biografía personal y la lucha armada sea el eje narrativo privilegiado. Se trata, en la mayoría de los casos, de textos donde los escritores se posicionan como investigadores, y donde las fronteras de la profesión literaria con el periodismo, lo detectivesco y la historia oficial contada por los organismos de la memoria genera una cierta incomodidad que alimentan los relatos. No es casual que este tipo de enfoques siempre parezcan dirigidos a un lector extranjero de firmes convicciones progresistas, horrorizado con (y fascinado por) el salvajismo latinoamericano. Fernando Vallejo es consciente de ese gesto y por eso puede parodiarlo, y Horacio Castellanos Moya, en Insensatez, ejerce una leve burla sobre el escritor-detective. Sin embargo, también hay casos donde la figura se trabaja con facetas interesantes. En Un lugar llamado Oreja de Perro, el peruano Iván Thays construye un relato del viaje de un escritor devenido periodista que debe cubrir la visita del presidente a un pequeño poblado andino donde se realizará la apertura mediática de un programa de asistencia social. Sobria y contundente, cae en baches cuando el narrador cuenta su propia vida, pero tiene la virtud de trabajar sutilmente la distancia entre la representación televisiva, el discurso de la "Comisión de la Verdad" y ciertas consecuencias del terrorismo de Estado en el tejido social. Los ecos de la violencia, y sus rastros, van a percibirse a través del relato que el protagonista hace de la galería de personajes que va encontrando en su excursión, donde no faltan un asesinato ni una lúcida descripción de diferentes posiciones con respecto al terrorismo de Estado de parte de la sociedad civil. El personaje-escritor de Thays es un detective involuntario, que viaja por una cobertura periodística y termina descubriendo una trama secreta de la violencia en la que se incluye la permanencia del aparato represivo ilegal y los cuestionamientos hacia sus propios prejuicios de clase. Algo similar ocurre en El material humano, del guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, aunque el narrador no deviene detective sino que arranca como tal, revisando los archivos policiales sobre la represión en su país. En un juego de espejos entre diario personal, material de archivo y conversaciones con funcionarios que participan de las investigaciones estatales sobre la verdad histórica, el mayor hallazgo del texto consiste en que, sirviéndose de la permanente ambivalencia entre realidad y ficción, Rey Rosa también consigue narrar las contradicciones, intrigas y luchas generadas por el hecho de que la materialidad del archivo, sea propiedad de aquellos mismos que son investigados. Aquí, la historia personal y el secuestro de la madre del narrador entran en un diálogo productivo sobre el papel del Estado ante las políticas de la memoria. Y, con una transparencia comparable a la de Thays, aunque quizás con menos autocrítica, Rey Rosa señala las aporías, incomodidades e hipocresías en las que muchos escritores latinoamericanos caen al pensar su rol con respecto a la política.

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HALFON por Mordzinski

5.07.2008
Eduardo Halfon en Gijón. Foto: Daniel Mordzinski

No se asusten, no se trata de una versión masculina de la muerte de Ofelia ni un entierro hippie. Lo que sucede que el lema del Salón Literario Iberoamericano de Gijón de este años es "La tierra somos todos" y el escritor guatemalteco Eduardo Halfon se ofreció para hacer esta performance que ilustra el lema ecologista. Hoy se inauguró la cita literaria con cerca de 100 autores de diveros países de América Latina y España y Daniel Mordzinski, presente en la cita, está presente con su cámara y su talento enorme.

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Francisco Goldman comentado

2.06.2008
Francisco Goldman, aquí abrazado con Daniel Alarcón. Fuente: kgbbarlit

Uno de los escritores más extraordinarios dentro de esa cada vez más grande -e interesante- franja de "escritores de frontera" norteamericanos es Francisco Goldman, de origen guatemalteco. Anagrama ha publicado sus novelas La larga noche de los pollos blancos y Marinero raso (y tengo entendido que este año aparecerá su tercerna novela El divino marido, en la que recrea a José Martí) y ahora The Guardian hace un comentario extenso, que bien puede servir como introducción para quien no lo conozca, a su obra a raíz de su libro de no ficción El arte del asesinato político: ¿quién mató al obispo Gerardi? (The Art of Political Murder: Who Killed Bishop Gerardi?)

Dice la nota: His first non-fiction book draws him back to the aftermath of Guatemala's 36-year war, which ended in a peace agreement in 1996 and a controversial amnesty for war crimes. The Art of Political Murder: Who Killed Bishop Gerardi? (published this week by Atlantic) is the result of Goldman's seven-year investigation into the killing of a Catholic priest in 1998. Juan Gerardi, a liberation theologian and human rights leader, was found bludgeoned to death in a garage in the capital, two days after publication of Guatemala: Never Again, a church-sponsored report implicating the government in the deaths of 200,000 civilians, many of them Mayan Indians. A surreal cover-up entailed the arrest of a fellow priest - thought to be homosexual - and a cook. An old German shepherd dog, improbably suspected of having mauled the bishop to death, was impounded. But Church lawyers, dubbed the Untouchables, alleged a chain of responsibility reaching up to the president. In 2001, three army officers and a priest were jailed - verdicts finally upheld in a landmark constitutional court ruling last April. Goldman's book may have had an impact on last November's presidential elections in Guatemala, when the candidate General Otto Pérez Molina, whom Goldman names as possibly implicated in the case, was defeated. The book, which explores a culture of impunity, rising narco-power and media manipulation, has drawn comparisons with Gabriel García Márquez's News of a Kidnapping (1996), as well as praise from Salman Rushdie and Richard Ford. For the fiction writer Junot Díaz, it "peels away sensational obfuscation to expose the lies, skulduggery and abuse of power in the aftermath of the proxy wars America is so good at. But it also speaks at a metaphorical level to a larger world. Frank is fearless; nothing could shake him off the track."

"I got hooked," Goldman says in his Brooklyn apartment in New York. "It was ruthless theatre. They created a fiction and got it walking, and to this day it protects them." He has taught at García Márquez's school - the Foundation for Ibero-American journalism - in Colombia and is incredulous that the Peruvian novelist Mario Vargas Llosa lent support to theories debunked in the book. He witnessed an "almost Stalinist" campaign of defamation and intimidation in Guatemala. The Untouchables' lives "were destroyed - the most decent people I've ever met. It used to eat me up and infuriate me. When I see a blatant injustice, I can't keep quiet. I've been that way since I was a little kid." At least 10 potential witnesses were killed. Most shocking for Goldman was when the younger brother of the chief prosecution lawyer was found tortured and murdered in 2006. "They'd torn a leg off while he was still alive," Goldman says. "Till then, I could have invested in the narrative like a novel. But I realised it's not just a detective story about idealists, but something you're not in control of." As a prominent outsider, he felt protected, but "what really worries you is they can go after people close to you. My wife loved Guatemala, but I had to tell her: 'You'll never set foot there again.'"

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Premio Nacional de Guatemala

9.01.2007
Mario Roberto Morales. Fuente: literaturaguatemalteca.org

Guatemala tiene estupendos escritores actualmente. Por mencionar a dos, Rodrigo Rey Rosas y Eduardo Halfon. Y si nos remontamos décadas atrás, el gran Augusto Monterroso. E incluso tiene un premio Nobel, Miguel Ángel Asturias. Por eso no es raro que se animen a hacer un Premio Nacional de Literatura que lleva el nombre de Asturias. El ganador ha sido Mario Roberto Morales un ex guerrillero, autor de la novela Señores bajo los árboles publicada en 1994. Fue fundador de un grupo guerrillero en la década del 70, que años después se convirtió en la desaparecida Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA), se ha destacado por hacer una literatura de crítica social.

Dice la nota: "Señores bajo los árboles (Guatemala Artemis, 1994), una novela "mitad ficción y mitad realidad" --reeditada con ocasión del premio--, es quizá la que más críticas ha recibido "tanto de la izquierda como de la derecha, que hasta la han censurado, para evitar que las nuevas generaciones conozcan lo que pasó en el país", dijo Morales. La obra relata decenas de matanzas colectivas en contra de la población indígena cometidas tanto por militares como por guerrilleros durante los años más sangrientos de la guerra interna que vivió este país entre 1960 y 1996, de la cual Morales fue protagonista. Tras separarse de la guerrilla, Morales publicó en 1980 varias obras en las que cuestiona la forma en que los líderes insurgentes dirigieron la guerra, de las cuales la que más polémica levantó entre la izquierda guatemalteca fue "Los que se fueron por la libre", 'novela-folletín' publicada primero en Internet y luego editada en 1998 en México por Praxis.

El jurado calificador del premio reconoció en la obra literaria de Morales "la búsqueda y experimentación que se produjo en las letras nacionales durante los años 70, sin las cuales es imposible explicar el clima de libertad creativa, formal e intelectual en que la literatura guatemalteca se desarrolla en la actualidad".

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Francisco y Aura

8.16.2007
Francisco Goldman y Aura Estrada el día de su boda. Fuente: Memorial web site

Cuando uno admirar mucho a un autor lo siente como alguien cercano. Y si tenemos la oportunidad de intercambiar algunas palabras con él, y descubrir entonces detrás de la obra a una persona estupenda y generosa, esa admiración es más profunda y nos afectan sus situaciones personales como nos afectarían las de un amigo. Eso es lo que me sucede con Francisco Goldman, a quien conocí ligeramente en México pero sobre todo a quien he leído con admiración creciente. Su esposa mexicana Aura Estrada, de 30 años, falleció el 24 de julio en una playa mexicana. Remecido por los tristes sucesos de ayer en el Perú, he leído también conmovido el texto "Mi Aura" que le dedicó Goldman, y esta página web en su memoria que los amigos han creado para que no olvidemos la obra ni el rostro de Aura. Las tragedias individuales, como las colectivas, nos remecen y obligan a recordar (a patadas) que necesitamos siempre del apoyo, la solidaridad y el amor de los demás. Sin eso, mejor ni intentar nada.

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