MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Swift aburre a Fresán

5.08.2008
Carátula de la novela. Fuente: anagrama

Rodrigo Fresán ha escrito para el ABCD las letras un reseña sobre Mañana (Anagrama), la nueva novela editada en castellano de Graham Swift. Dice Fresán que la novela se parece mucho a Chesil beach -también editada recientemente por Anagrama- de su compañero británico Ian McEwan. Las comparaciones son odiosas pero inevitables. Y al final, siempre queda Banville. Dice Fresán:
Mañana es una novela climática que paradójicamente resulta en un anticlímax. Una novela sobre el insomnio que da sueño y hace bostezar. Llegada la hora de las revelaciones se descubre que no era para tanto y que Nick y Kate -quienes parecen personas sensatas e inteligentes- no le darán mayor importancia al asunto o saldrán corriendo lo más lejos posible cuando su madre les ilumine acerca de los maravillosos momentos sexuales que ha experimentado junto a un padre que, sabio, ha optado por roncar ajeno a los blues de su compañera de tantos años porque mañana será otro día y, seguro, los chicos sabrán comprenderlo. Si Chesil Beach es una novela sobre la frustración exquisita en su textura pero un tanto frustrante en su trama (lo que pasó allí tampoco era para tanto, pero se entendía y se sufría a partir de una voz narradora verosímil), Mañana es una novela frustrada que, como se ve aquí, se pasa el tiempo despertando el recuerdo de libros muchos mejores leídos ayer. Consejo: si se trata de ir a las orillas del pasado a desenterrar una confidencia, lean o vuelvan a leer El mar, de John Banville, otra novela con playa en su portada. Ese sí que es un secreto, esas sí que son olas.

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El autor enmascarado

1.31.2008
Autor enmascarado. Fuente: la gran obra

Las leyes del mercado actuales dictan que un libro anónimo es invendible. Sin embargo, uno no deja de pensar que si todos los libros se publicasen de manera anónima muchas cosas cambiarían (y otras no). Algunos libros muy celebrados fueron publicados anónimamente ¿lo sabían? Yo me he sorprendido. Lo cuenta la revista Ñ.

Dice: "Los primeros lectores de Los viajes de Gulliver o de Sensatez y sentimientos, por ejemplo, tuvieron que adivinar quiénes podrían ser los autores. El anonimato no es necesariamente la ausencia de nombre literal. Con frecuencia es difícil distinguir entre un trabajo anónimo y un seudónimo. Robinson Crusoe fue publicado en 1719 sin el nombre de su autor, pero la portada rezaba "escrito por Sí Mismo", por lo que podría decirse que aparecía bajo el seudónimo Robinson Crusoe. En los nueve tomos del Dictionary of the Anonymous and Pseudonymous Literature of Great Britain(1882), hay miles de páginas con obras en inglés que fueron publicadas por primera vez sin los nombres de sus autores. ¿Por qué era tan importante permanecer en el anonimato? En el caso de The Rape of the Lock, de Pope, y Don Juan, de Byron, el efecto buscado fue provocar curiosidad y disparar conjeturas. El anonimato a veces se consiguió de manera elaborada. Jonathan Swift transcribió con la letra de otro hombre una parte de Los viajes de Gulliver y la dejó en secreto en la casa del editor Benjamin Motte. El manuscrito iba acompañado de una carta de un tal Richard Sympson, supuesto primo de Gulliver, y ofrecía el resto de los Viajes a cambio de 200 libras. Motte aceptó la oferta misteriosa y unas noches después recibió el resto del libro.

(...) Tradicionalmente, el deseo de evitar la identificación pública como autor estuvo asociado a mujeres escritoras, al menos hasta el siglo XIX. Tras la publicación anónima de su primera novela, Sensatez y sentimientos, Jane Austen visitó una biblioteca con su hermana Cassandra, quien sabía de su autoría, y su sobrina Anna, que no lo sabía. Anna encontró un ejemplar de la novela, lo dejó de lado con desprecio y exclamó, para sorpresa de sus tías: "Ah, eso deber ser basura, estoy segura desde el título".

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Sorpresas en el Booker

8.09.2007
Graham Swift no está en la longlist. Fuente: oreal.de

Aunque algunos comentaristas han declarado que la lista de candidatos al Booker no trajo sorpresas, la verdad es que para muchos sí ha sido bastante sorprendente. Y no porque On Chelsea Beach, del siempre favorito Ian McEwan esté entre las candidatas sino porque es el único autor realmente célebre que aparece en la longlist. Y eso que no es un año sin grandes novedades. Se han quedado atrás, por ejemplo: Diary of a Bad Year de J.M. Coetzee, Divisadero de Michael Ondaatje, My Revolutions de Hari Kunzru, The Song Before It Is Sung by Justin Cartwright, Tomorrow de Graham Swift y The Rain Before it Falls by Jonathan Coe (es cierto que algunas de estas novelas aún no han sido puestas a la venta, pero eso no es impedimento para ser candidatas según supe, pues las editoriales siempre mandan con anticipación los ejemplares a la crítica). A cambio de estas ausencias han aparecido en la lista novelas de autores primerizos y de editoriales alternativas. El blog "The Literary Saloon" tiene su propia versión sobre los hechos: todo se trataría de los famosos cupos editoriales.

Dice: "With all the talk about how many/few titles are on the longlist, and who made it and who didn't, and whether the longlist should be published at all commentators again all ignore the Man Booker's fatal flaw: the gross restrictions on the books they're even willing to consider -- which this year amounted to a ludicrous 110 entries (yeah, that's representative of all the best writing in the Commonwealth plus Ireland and Zimbabwe ...). With former winners (Coetzee, Ondaatje, etc.) and recently shortlisted authors all getting a free pass into the competition but each publisher otherwise restricted to two entries (with a few additional ways of slipping a book in) they don't come anywhere close to considering all the books that deserve to at least be in the running. Sure, the longlisting of a title by a tiny new press like Myrmidon Books ("Our first titles were released in the Autumn of 2006") -- The Gift Of Rain by Tan Twan Eng -- makes it look like they're willing to consider anything, but in fact this is one of the most closed-off prizes out there, setting entry conditions that leave it ill-equipped to anoint the best book of the year."

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¿Afines?

7.27.2007
Dos libros por el precio de uno: Vintage Twins y las afinidades literarias según el márketing. Fuente: The guardian

Hace unos días un amigo me decía que, para él, los profesores deberían entregar libros "afines" para explicar temas complicados para los alumnos. Algo así como mandar a leer la novela de Oscar Malca a los chicos que están obligados a leer el Lazarillo de Tormes, así se enteran de qué trata la picaresca. ¿Puede hacerse eso? ¿Las afinidades literarias pueden comvertirse en textos suplentes? Al parecer, para los del departamento de márketing de Vintage (grupo asociado a Random House) sí es posible. Los Vintage Twins son libros contemporáneos que se venden junto a los clásicos. Así, por ejemplo, al comprar los Viajes de Gulliver de Swift tendrás tendrás como gemelo la novela Las partículas elementales de Michel Houllebecq. Y vete tú a buscar las afinidades. El tema lo comentan con algo de sorna en el blog literario de The Guardian, y con mucha indignación en La république des livres de Pierre Assouline.

Los Vintage Twins son bastantes osados en sus afinidades. Unen, por ejemplo, una novela de Easton Ellis con una de Shakespeare; El juego de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith con Crimen y Castigo; Expiación de Ian McEwan con una novela de Henry James; Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Murakami con Alicia en el país de las maravillas; El libro de Rachel de Martin Amis con Tom Jones de Fielding; y la durísima Trainspotting con el ingenuo Oliver Twist. Además, La Divina Comedia de Dante con El teatro del Sabath de Philip Roth.

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