MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Como si no hubiera pasado nada

4.11.2008
Moleskine desde mañana igual que siempre. Fuente: Thought Press

Luego del viaje a Puerto Rico, en que me pasé cuatro días al interior de una aula universitaria tratando de explicarle a alumnos maravillosos y apasionados el enormísimo poder transformador y sanador de la literatura, me tocó viajar en el avión de regreso con una mac malograda, un libro que me aburría y la pregunta constante: "¿y tú qué?" ¿Yo qué? Yo había dedicado los últimos siete años de mi vida a redactar novelas y luego quemarlas en un ejercicio de autocrítica extrema que tenía bastante de operístico. Me había dedicado, además, a despotricar de toda mi obra anterior -esos cachorros olvidados en la veterinaria- y de mi improbable obra futura. Y me había dedicado, sobre todo, a sumar y restar comas a una novela de 210 páginas y más de seis títulos opcionales, que no terminaba de animarme a concluir y tampoco a incinerar.

"¿Y tú qué?" me preguntó la azafata de COPA mientras le servía pasta (o pollo) al sujeto anónimo -prohibido hablar en los aviones con extraños- que viajaba a mi costado. Sí pues, yo qué. Yo me había dedicado a viajar como El Hombre Invisible a varios congresos literarios con una obra escrita y publicada antes de que naciera mi hijo, antes de que existira el ipod y antes de que hubiera escuchado esa maravillosa canción "Las Tumbas" de Ismael Rivera que me ha hace apretar las muelas cada vez que adelanto o retrocedo el aparato para oírla de nuevo.

Así que, manos a la obra, dediqué cada minuto libre del día a terminar de corregir esas 210 páginas y decidir si realmente quería volver a creer en aquello que llamé con entusiasmo "un escritor" en los salones de la UPR. Leía poco, dormía menos, no escríbía muchos emails, no jugaba winning. Y no pude, por tanto, leer noticias literarias (me averguenza decir que me enteré de la muerte de Hugo Claus -y de su matrimonio con Silvia Krystel- casi una semana después de ocurrida) y por eso mismo tampoco ingresar a este blog para cumplir con sus lectores. Tampoco es que estuviera encerrado en el departamento de 1 habitación al que le acaban de subir el alquiler, pero no quería distraerme. Y no me distraje. Ahora, el libro ha sido concluido, bendecido y expectorado en sobre lacrado con destinatario A Quien Corresponda y yo he podido regresar a mi vida cotidiana (hoy juego winning y pondré a Drogba como único hombre en punta) y, por tanto, al Moleskine Literario.

Gracias por esperar. Mañana me pongo al día en los pendientes (el proyecto Quipu, por ejemplo) y empiezo mi jornada bloggera como si no hubiera pasado nada, casi como decíamos ayer. Pero algo ha ocurrido. Eso sí, advierto que de confirmarse una propuesta interesante, este blog cambiaría de dirección (pero no de administración) en las próximas semanas.

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Lo mejor del 2007 según Moleskine Literario

1.09.2008
Un mosaico de los mejor del 2007 según Moleskine Literario

Algo se acaba y algo empieza. El 2007 literario debió ser recordado por ser el fin de la saga de Harry Potter pero lo será, no tengo la menor duda, por ser el año del lanzamiento del Amazon Kindle. Los métodos de reproducción y marketing de libros a lo Harry Potter (que incluía camiones camuflados y cajas que se abren a una hora en punto en todos los países) son el punto final de una Era que empezó con las novelas por entregas. Ahora toca pensar en cómo se distribuirán y comercializarán los libros en el futuro.

En lo que a mí respecta, confieso que el 2007 está marcado por ser el año en que perdí a un buen amigo y un maestro, como lo consideré siempre a José Watanabe.

Hago aquí, con retraso, mi balance de fin de año. Es un balance de lo que considero lo mejor de lo que leí en el 2007, entre lo publicado este año. No pretende ser una síntesis del año sino una elección subjetiva entre mis lecturas. El pasado ha sido un año extraño para mi vida literaria pues mi falta de tiempo para redactar reseñas en Caretas y el nuevo formato de "Vano Oficio" coincidieron para que, a diferencia de otros años, no esté al día con lo que se publica en el Perú, aunque en narrativa sí traté de seguir el ritmo. Una de las cosas que me alegra es que, honestamente (¿vale de algo esa palabra en los blogs llenos de anónimos?), muchos de los libros que considero los mejores que leí entre los publicados este año fueron escritos por personas que considero amigos míos. Por eso, a las almas sensibles que se escaldan con el tema reseñismo/amiguismo les sugiero no continuar leyendo.

Narrativa peruana
Creo que este año ha sido muy parejo en cuanto a la calidad de la narrativa peruana. Una calidad promedio, sin nada descollante, con varias obras al mismo nivel. Menciono a tres que me interesaron especialmente, pero la misma correcta impresión –sin demasiado entusiasmo- que me dejaron las tres que aparecen aquí me dejaron las novelas de Alfredo Bryce Echenique, Carlos Garayar, Carlos Calderón Fajardo, Carmen Ollé y José de Piérola. En cuanto a Daniel Alarcón, me presentó un problema que no he sabido resolver: publicada en inglés en el 2006, la traducción fue del 2007. Definitivamente, sea de un año u otro, lo ubicaría entre los mejores libros del año. Finalmente, en cuanto a autores más jóvenes, este año he visto cosas malísimas (el nivel bajo ha sido muy pobre esta vez) pero también cosas interesantes en los debuts de Jeremías Gamboa, Katya Adaui y Giselle Klatic que anuncian una buena proyección; y en cuanto a algunos autores más reciorridos de los que esperaba mucho, o incluso muchísimo, como Luis Nieto Degregori, Grecia Cáceres, Claudia Ulloa, Luis Hernán Castañeda o Marco García Falcón, debo admitir (con pena) cierta frustración en mis expectativas.


1.- El susurro de la mujer ballena (Planeta) de Alonso Cueto.- Una vuelta de tuerca de Alonso sobre el tema de la reconciliación. Una novela en la que Alonso busca un registro distinto y lo consigue, aunque no sin sobresaltos. Es interesante que la parte que me parece menos lograda, como es la descripción del “ambiente limeño”, es la que más resaltaron las críticas internacionales. A mí me sedujo sobre todo el tono de suspenso, de thriller, que se mantuvo durante toda la novela, y la creación del personaje mórbido y obsesivo de Rebeca, la mujer-ballena. Es como si un personaje rotundo de Stephen King se instalara en medio de la vida de los personajes discretos, fatalistas y ligeros del habitual estilo jamesiano de Alonso. Es una mezcla arriesgada pero a Alonso le funcionó perfectamente.

2.- Algo que nunca serás (Planeta) de Guillermo Niño de Guzmán.- Siempre he creído que un cuentista tiene una cantidad limitada de errores posibles en una colección de relatos para que ésta siga siendo considerada buena. Y Guillermo agota todos sus errores en el hórrido cuento sobre Borges, de cuyo nombre no puedo acordarme. Sin embargo, quitando ese relato, en el resto de relatos Guillermo recupera esa voz melancólica, decepcionada, incluso triste a veces, y siempre a punto de caer en la desesperación (pero sin cruzar la línea jamás) que hizo de su primer libro, Caballos de medianoche, un libro excepcional. Y, por eso mismo, este libro cargado de cosas no dichas y signos no descifrados, también lo es.

2.- Un millón de soles (Alfaguara) de Jorge Eduardo Benavides.- Aunque la impronta de Mario Vargas Llosa sigue siendo notoria en las novelas de Jorge Eduardo, en esta novela el montaje vargasllosiano se justifica en una trama de ficción histórica más bien compleja que incluye un tema tan boomero como es el del dictador del que Jorge Eduardo sale bien librado gracias al don de diseñar personajes con motivaciones concretas que superan a los argumentos –siempre menos atractivos que los protagonistas- de sus novelas.

Poesía peruana.
Este año prácticamente no he leído poesía peruana última, una de las desventajas (¿o ventajas?) del nuevo formato del programa. De lo poquísimo que he leído me queda la estupenda impresión del poemario de José Miguel Herbozo Los ríos en invierno (Premio Pucop) y la buena noticia de Propios como ajenos (Peisa), la antología de Antonio Cisneros, en formato bolsillo.

Periodismo peruano
He revisado varios de los libros de este rubro y descubro cosas interesantes, pero me parece que aún no alcanzan la agudeza de autores notables como Jaime Bedoya, Luis Jochamowitz, Ricardo Uceda, Toño Angulo o Julio Villanueva Chang. Destaco, sin embargo, el excelente trabajo de investigación de David Hidalgo en Sombras de un rescate (Planeta), y la rareza de las Obras Escogidas (PUCP) de un cronista precursor como es Cabotín.

Narrativa en castellano
El 2007 dejó en claro que la narrativa latinoamericana sigue en línea ascendente. Gracias a la apuesta por ella de editoriales fuertes, haciendo una mención muy especial a Anagrama, y de editoriales independientes con mucha fuerza en Argentina, México y España, la narrativa latinoamericana empieza a recuperar el espacio que tuvo durante el Boom, pero no con divos casi milagrosos, sino con obras en diversos registros, muy dinámica, de una calidad promedio admirable. Este año he seguido especialmente la literatura argentina última y la considero entre las mejores en cualquier idioma… ¡Y eso que no he leído aún a la tía Venturini! Más que una obra en particular, debería decir que la literatura argentina en general ha sido la estrella del año. Sin embargo, destaco tres novelas no argentinas que me han parecido de altísimo nivel.

1.- El Gran Vidrio (Anagrama) de Mario Bellatin.- La evolución de la obra de Mario Bellatin es imposible de seguir para quienes se quedaron en Salón de belleza. ¡Cuántos giros y rupturas se suman a sus obras desde entonces! Para mí el giro más dramático ha sucedido con la publicación de este libro que es, al mismo tiempo, un arte poética y una novela de evolución espiritual difícil de entender si se desconoce, o se menosprecia, el inocultable lado místico de la actual obra de Mario. Es también una autobiografía falaz, si se quiere, pero al mismo tiempo una autobiografía absolutamente demoledora y honesta en la que el artista es visto con lucidez como un freak.

2.- La fiesta vigilada (Anagrama) de Antonio José Ponte.- Un compendio de cubanidad, pero también de inteligencia, reflexión, sentido del humor. La novela que todos los latinoamericanos deberían escribir o intentan hacerlo. No hay argumento, el argumento es la reflexión misma y la historia de su país. Ponte es un gran contador de historias, como lo sabemos quienes hemos leído sus cuentos, pero sobre todo un agudísimo observador y descifrador de la realidad y los objetos, solo comparable en ese sentido a Bruce Chatwin o WG Sebald. Y este libro, junto con esa joya inhallable llamada Las comidas profundas, son de lo mejor que se ha escrito en castellano en los últimos años.

3.- Palacio Quemado (Alfaguara) de Edmundo Paz Soldán.- Luego de un par de delirios cibernéticos que hacían impredecibles las tramas, aunque siempre interesantes, Edmundo consigue cumplir con su anhelo de hacer una novela política. No sólo la trama es mucho más consistente que en sus anteriores novelas (pese a una coincidencia por ahí que no me pareció del todo lograda) sino que su protagonista, y sus verosímiles contradicciones, es el personaje más convincente de toda su obra. Además, la destreza para hilvanar con lucidez la reflexión política con las evoluciones de los personajes es, al fin, un triunfo que Edmundo buscaba desde hace muchos años.

Narrativa extranjera.-
En este apartado mencionaré las obras traducidas en el 2007, aunque las ediciones originales sean de años anteriores. Debo aclarar, sin embargo, que no considero dos libros que podrían cambiar mi decisión: en primer lugar, Vida y destino, de Vasili Grossman, que para muchos es realmente el gran libro del año pero que ningún miserable amigo ha querido traerme desde España porque “pesa mucho”. Y en segundo lugar, Las benévolas, de Jonathan Litell, que estoy leyendo de manera intermitente, alternando al mismo tiempo el amor y el odio.

1.- La carretera (Mondadori) de Cormac McCarthy.- Una novela que es como la dentadura de un perro: te muerde desde la primera página y, sin evitar el dolor o la angustia, te mantiene cogido hasta el final. Genial.

2.- Delicioso suicidio en grupo (Anagrama) de Arto Paasilina.- Este año me puse al día con las tres novelas de este extraordinario escritor finés partiendo por este libro publicado en castellano el 2007: la historia de un viaje alucinante en un bus rumbo al lugar más adecuado para suicidarse. El sentido del humor –un humor negro e ingenuo al mismo tiempo, solo comparable al de Kaurismaki- no oculta sino, al contrario, revela una ternura y una compasión por el destino de estos personajes dementes notable.

3.- El mundo de los prodigios (Libros del Asteroide) de Robertson Davies.- Es la tercera parte y el cierre de la Trilogía de Deptford de Robertson Davies. Y aunque su calidad no alcanza en excelencia a El quinto en discordia (la primera parte), sin duda es una novela excepcional. Si se considera la trilogía como un solo libro, este re-descubrimiento de un autor olvidado es de lo mejor que le ha ocurrido en años a España en ediciones de autores extranjeros.

Blogs
Solo mencionaré blogs en castellano, aunque este último medio año me he dedicado a leer sobre todo blogs en otros idiomas.

1.- El blog de Jean Francois Foguel.- Este periodista francés, impenitente viajero que este año visitó Lima, tiene un blog que es absolutamente imprescindible. Leerlo es un placer no sólo por la pertinencia de sus apreciaciones sino porque siempre está conectado con noticias realmente interesantes. Es decir, no hay “chauchilla” en su blog, como sí lo hay en casi todos los demás, sino que todas sus entradas tienen un aspecto aprovechable: si no es el punto de vista sí la información. Demás está decir que Moleskine Literario tiene una deuda muy grande con él por ser una fuente inagotable de notas.

2.- Puente aéreo.- El blog de Gustavo Faverón ha asumido, por un año más, en la reflexión y el comentario de temas literarios, que terminan rebotando en los medios y generando discusión. Casi todos los temas importantes literarios (especialmente los vinculados al Perú) han merecido un post en “Puente aéreo” y siempre con las virtudes de Gustavo: informado, documentado, y sobre todo impecablemente argumentado. Lamentablemente, los comentaristas no están a la altura y terminan tergiversando cualquier tema hasta sofocarlo. Aún así, gracias a las intervenciones de Gustavo y algunos otros comentaristas contados por los dedos, desde su aparición Puente aéreo es indispensable para la formación de opinión en la literatura peruana.

3.- Linkillo.- El blog de Daniel Link es un clásico en América Latina. Arbitrario, perverso, con un agudo sentido del humor, Link ha logrado hacer de su blog una actualización casi diaria de sus contundentes reflexiones sobre literatura o arte pero, sobre todo, en un mapa de referentes que traslucen la personalidad del creador que está detrás. Para mí, Linkillo es el modelo de lo que debe ser el blog de un escritor que es, al mismo tiempo, un consumidor de arte y un pensador contemporáneo. Por otra parte, algunos de sus post (como los dedicados a la breve estancia en Berlín) son auténticas joyas literarias en cualquier formato, como las que no suelen proliferar en los blogs

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Bryce y el Himalaya

7.18.2007
Alfredo Bryce Echenique. Fuente: El gatorpardo


El diario Perú21 publica hoy, a doble página, el resultado de la investigación de una periodista y profesora universitaria chilena, María Soledad de la Cerda, que concluye con 16 nuevas acusaciones de plagio contra Alfredo Bryce Echenique. Con ella sumarían 27 las acusaciones. Dado que en ningún caso las nuevas pruebas aportan algo novedoso o distinto al caso, el enorme despliegue (dos páginas con fotos inmensas, diagramación escandalosa y detalles de los textos) sólo puede entenderse como un devolver el golpe a las acusaciones de Alfredo Bryce en Caretas, según las cuales el diario Perú21 tendría periodistas pagados por uno de los demandantes para hundirlo. Supongo que están en su derecho y no voy a negar que, al no tener pruebas según él mismo aclaró, esas acusaciones con nombre propio de Bryce fueron desafortunadas. Pero no deja de ser una lástima que el diario, que ha asumido este caso como propio y le ha dedicado decenas de páginas en distintos días, no tenga capacidad para crear una reflexión en torno al tema -más allá de mostrar los hechos- o de plantear preguntas pertinentes como: ¿cuál sería la razón para que un escritor extraordinario, y de una cultura sólida fuera de toda sospecha, pueda haber cometido tantos calcos -y desde hace tantos años atrás- como los que se le endilgan?

Salvo que exista una noticia que de un cambio radical al asunto, y no sólo el hallazgo monótono de nuevas pruebas, esto será lo último que diré sobre el tema Bryce: Recuerdo que en la carta "Querido y remoto muchacho" Ernesto Sábato, quien se dirige a un lector joven y preocupado por su futuro literario, cuenta la anécdota de un hombre que logra ascender el Himalaya y luego es invitado a una cena, donde se descubre que no sabe usar los tenedores. Y la gente se burla de él, olvidando que lo que está en juego es el Himalaya, no los tenedores. También viene al caso una reflexión precisa de Jaime Bedoya sobre el caso Bryce: "Lo que está mal está mal y eso no hace más interesante a quien crea que el defecto ajeno equivale a una virtud propia".

Lapidar a Bryce, acusarlo de inmoral o exigir violentamente que pida disculpas, sólo puede tener un efecto benéfico para quienes creen que sus libros mediocres serán menos mediocres, que sus inmoralidades serán menos inmorales y que sus críticas contra Alfredo (guiadas por la envidia que provoca su éxito) estarán justificadas y serán menos envidiosas. No es así. Lo que nos molesta de un plagio es el recurso fácil de apropiarse del talento de otro para ocultar la carencia del propio. ¿Eso ocurre en este caso? ¿Necesitaba Bryce plagiar un artículo, como un alumno necesita copiar un examen para aprobarlo o un universitario compra una monografía para estafar a su profesor en un tema que no conoce?

Me queda clara una cosa: plagiar es fácil, denunciar un plagio es fácil, lapidar a una persona acusada y llamarlo "inmoral", "deshonesto", "alcohólico" o "senil" es fácil. Lo que realmente es difícil, tan difícil como trepar el Himalaya para quienes sólo saben usar un tenedor, es escribir Un mundo para Julius o crear a un personaje incombustible como Martín Romaña. Bryce lo ha conseguido, y eso no cambiará por más páginas en diarios y comentarios exaltados en blogs que le dediquen al tema aquellos que siempre son los primeros en apuntarse a lanzar, en cualquier tema y sin detenerse a considerar nada, las primeras piedras.


PD.- Veo que Gustavo Faverón ha comentado el tema en "Puente aéreo".

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Respuesta de González Vigil

5.24.2007
Gráfico: Misión Paz Activa. Fuente: e-global.es

El crítico Ricardo González Vigil ha hecho un descargo al post que escribí, y luego borré, en este Moleskine Literario.

Dado que él ha declarado que es la última vez que se refiere al tema no pretendo a ser tan grosero de quedarme con la última palabra, por lo que no discutiré ninguno de sus puntos salvo resaltar lo siguiente: estoy absolutamente de acuerdo con que no se puede insultar en público y disculparse en privado. Esa fue una de las razones principales por las que escribí “Un paso adelante”. Descubrí que nunca, en ningún post ni artículo, había justificado mis críticas a González Vigil con algo que no sea una burla, una ironía o una broma. Pensé: si quiero que me respeten debo empezar a reconocer mis errores y respetar a los demás. Por eso borré esa respuesta furibunda la mañana siguiente y escribí la editorial que todos conocen. González Vigil tiene todo el derecho de rechazar lo que estuvo publicado durante unas horas, pero no creo que pueda soslayar el hecho público y notorio de que eliminé mi post e incluso las alusiones a él en el comentario "Gran Combo Club" y el que todos los blogs serios (los únicos a los que el crítico debería hacer caso si no quiere ser cómplice de anónimos que difaman y descalifican a los demás con insultos racistas y homofóbicos) han respetado el derecho a retirar mi opinión. No conozco otra forma digna de pedir disculpas.

Conciliación
Desde que me divorcié hace tres años, con un hijo de un año al que debo proteger antes que a nada ni nadie, la palabra “conciliación” es la más importante del idioma para mí. Aprendí que conciliar no es someterse ni rendirse, y mucho menos mostrar debilidad, sino aceptar que ante un conflicto las dos partes deben ceder en algo (aunque a veces nos parezca injusto) para conseguir un acuerdo y dar un paso adelante. Si declaré que me reafirmo en las cosas que escribí en mi respuesta eliminada (deplorando el tono en que las escribí, insisto) fue para dejar en claro que no pretendía mentir cuando las expuse, pero si González Vigil considera que no censura a Cueto por razones extra-literarias o que nunca intentó que me quiten el auspicio que no tengo (en todo caso, una llamada suya luego de aparecer la nota de Caretas a la oficina de imagen bien pudo ser malinterpretada o tergiversada) no tengo ningún problema en aceptar sus descargos en vez de ponerme a llamar testigos (que al fin y al cabo tampoco son pruebas) para que hablen en su contra. Si él, además, insiste en decir que mi productor no lo llamó o que yo no le mandé el email de disculpa pues bien, considerando que ambas situaciones tenían como fin pedirle disculpas y darle la posibilidad de explicar por TV por qué asumió ciertas decisiones en su Manual de Literatura que yo consideré erróneas en mi programa, en vez de perder el tiempo buscando pruebas para demostrar que sí llamé o que sí mande el email ¿no es más coherente, responsable y serio volver a pedir disculpas e invitarlo al programa otra vez, ya que ése es el objetivo principal de lo que está en discusión? Después de todo, y dado que es imposible tener pruebas en cosas ridículamente concretas como si hubo una llamada o un email hace dos años, que sean las personas que están involucradas en estos temas y nuestras propias conciencias las únicas que juzguen quién miente y quién no. Yo, por mi parte, estoy bastante tranquilo.

Cuetomanía
Finalmente, sobre mi “cuetomanía”, debo decir que me identifico plenamente con ese término. Alonso Cueto no significa para mí sólo un extraordinario escritor sino un amigo al que quiero mucho y respeto, y no existe día en que no me sienta orgulloso de esa amistad a pesar de que muchas personas insisten en calificarla casi de “delito”. Por eso mismo, porque lo creo buen escritor y además una amigo entrañable, cuando reseño algún libro suyo que me parece genial se trasluce naturalmente mi entusiasmo e incluso mi felicidad al ver que un amigo querido ha conseguido un logro (y con “logro” no me refiero a los premios, ojo, sino a las obras). A González Vigil, en cambio, la obra de Alonso Cueto lo deja indiferente y ha decidido no criticar nada suyo desde que reseñó a principios de los años 80 su primer libro de cuentos (el más minimalista de todos, por cierto). No creo que exista algo innoble o erróneo en ninguna de las dos opciones, siempre y cuando seamos conscientes de que lo realmente importante en todo esto (deslindando de una vez y para todas cualquier alusión vinculada a mafias, lobbys o censuras) es que ni mi entusiasmo ni la indiferencia de González Vigil son definitivos a la hora de los balances. Lo concreto es que la obra de Alonso Cueto continúa escribiéndose y consiguiendo cada día más lectores, críticos, premios, traducciones y editoriales interesadas en él, totalmente ajena a estas escaramuzas. Entonces ¿por qué pelearnos por algo que finalmente es inútil? Ambos sabemos que los escritores y los críticos literarios con verdadero talento superan largamente los elogios y el ninguneo. Y como dudo que exista una verdad más grande que ésa, he optado por dejar que los demás saquen sus propias conclusiones sobre la objetividad de González Vigil a la hora de calificar a Cueto o a cualquier otro autor. No diré más sobre el tema reservándome, como es obvio, el derecho de opinar sobre sus reseñas o sus libros críticos cuando tenga algo que decir positivo o negativo, cuidándome de hacerlo con el respeto que una vida dedicada apasionadamente a la literatura, como la González Vigil, me merecen.

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UN PASO ADELANTE

5.18.2007

[EDITORIAL] Para todos es obvio que desde hace años existe entre los narradores peruanos una intensa división. Aunque se camufle en temas literarios o sociológicos, la verdadera razón de ésta es el reconocimiento: ¿Quién tiene el reconocimiento y quién no? ¿Por qué lo tiene él y por qué no tal? ¿Quién decide que un autor merece ser reconocido? Llevada esa discusión al mundo de los blogs lo único que se consigue es atizar el fuego de las peleas, hasta hacerlas no sólo interminables sino circulares. La única forma de detenerla es que cada implicado, por propia decisión, decida bajar los brazos y dejar de insistir en defenderse o contratacar.

Eso es lo que pretendo hacer ahora.

Considero que la narrativa peruana está pasando por un estupendo momento. Los premios y el reconocimiento que alcanzan algunos autores en el exterior logran despertar la expectativa por conocer otros autores peruanos. Por otra parte, como nunca antes existe una abundante promoción de autores recientes que no sólo tienen un talento que se comprueba en sus obras, no solo en propuestas o manifiestos, sino además están equipados con una vocación y un profesionalismo que antes sólo se encontraba en los consagrados. No es, entonces, el momento de discutir inútilmente sino de conciliar y reconocer la pluralidad de temas, estilos y propuestas que presenta la narrativa peruana actual.

Asimismo, considero que la divisón y las peleas sólo benefician a algunos escritores mediocres, aquellos a los que Silvio Rendón llamó lúcidamente "Reynas contra Maradonas" en su blog, quienes se aprovechan del tumulto que genera la confrontación para filtrar sus nombres en las listas a través de chismes, insultos e incluso calumnias anónimas en los blogs que administran, ya que con sus obras difícilmente podrían conseguirlo. Su ganancia sería ubicarse, sin mayor mérito salvo su capacidad para crear seudónimos e intrigas, en el codiciado lugar de "el escritor censurado por la mafia", y desde ahí conseguir audiencia. No pienso seguir contribuyendo a ese juego.

Lo cierto es que no existen mafias literarias ni lobbys, ningún editor cultural está obligado por nadie a silenciar a tal escritor o levantar a tal otro, y el único modo de conseguir un lugar en la literatura peruana es con perseverancia, talento y -desde luego- con algo de suerte, como todo en la vida. Las amistades que pueden crearse, de manera natural, entre escritores de cualquier "bando" son equivalentes a las que se forman en todos los gremios y profesiones. Si de esa amistad nace un proyecto en común, no debe verse suspicazmente como un "sindicato mafioso" sino como un intento de contribuir a la literatura peruana con revistas, blogs, escuelas, seminarios, etc. Si en esos proyectos subyace una estética o un fin común es por la naturaleza misma de los autores, y no en contra de otras estéticas y otros proyectos.

En lo que respecta a González Vigil, aunque soy responsable de todo lo que sostuve y me reafirmo en ello, en aras del fin de la discusión prefiero aceptar que él tiene una versión distinta de los hechos y buscar el punto medio. He eliminado mi carta de respuesta y le pediré a Silvio Rendón que borre de mi comentario en su blog las alusiones a él. Quiero dejar en claro, nuevamente, mis disculpas públicas por el incidente en Madrid y reiterarle la invitación al programa. Asimismo, le ofrezco mi email (ithays@pucp.edu.pe) por si quiere comunicarse conmigo para aclarar cualquier tema pendiente.

Y como no se puede dar un paso adelante manteniendo un talón en el pasado, extiendo la invitación a Vano Oficio a todos aquellos escritores que se han sentido, de algún modo, relegados injustamente por mí. Mi dirección de email está ahí para que se comuniquen conmigo, me den sus datos y pueda advertir al equipo de producción su interés en participar en el programa. Incluso si no lo hicieran, espero hacer una lista e invitarlos a escoger un libro que quieran comentar de los previstos en la nueva temporada.

De más está decir que Moleskine Literario seguirá siendo crítico cuando corresponda, señalando errores o puntos de vista contrarios, pero tratando de mantenerme siempre en el terreno de lo estrictamente literario sin cruzar la delgada línea (que algunas veces he cruzado por culpa de mi vehemencia) de la burla o el comentario descalificador.

Muchas gracias

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MOLESKINE OTRA VEZ

5.11.2007
Cuaderno Moleskine. Fuente: www.tiatordos.net

Bajo la peligrosa hipnosis de Miles Davis decido reabrir, sin bombos y sin platillos, mi libreta de notas Moleskine Literario. Esta es, en realidad, una versión BETA de lo que espero sea un nuevo portal de noticias literarias. Hay algunas novedades. La más obvia de todas es el cambio de plantilla, realizado para ajustarse al nuevo formato y las nuevas secciones.

Otra bastante obvia es que ahora abro la opción de comentarios que serán, por supuesto, moderados porque creo que nadie tiene derecho, con nombre propio o anónimo, en un blog, en un diario, en la calle o en una cafetería universitaria, a calumniar o insultar gratuitamente a otros.

En cuanto al formato, he decidido optar por convertir francamente a Moleskine Literario en aquello donde funcionó mejor: un índice de publicaciones en la red enlazadas por links. Me permitiré, eso sí, la posibilidad de comentar esas noticias ya sea en editoriales como ésta, o en un bloque entrecomillado a manera de recuadro.

Asimismo, pienso reunir en este nuevo Moleskine Literario, a manera de secciones, las ideas que iniciaron proyectos blogeros con varios amigos. Así, tendremos:



{Editorial}.- Donde colocaré una opinión personal sobre un tema concreto.



{Vano Oficio}.- Donde colocaré temas referidos al programa de TV que dirijo.



{Basta de carátulas}.- Donde comentaré carátulas interesantes, atractivas o pésimas, al estilo del viejo blog Basta de Carátulas.



{Sin plumas}.- Donde sintetizaré reseñas que he escrito, algunas inéditas y otras publicadas.



{Bata japonesa}.- Donde me permitiré ejercer la nunca bien ponderada labor de "metacrítico".



{Novedades}.- Donde comentaré las últimas novedades literarias editadas en el Perú o en el extranjero.



{Noticias}.- En la que linkearé, y en la medida de lo posible comentaré muy brevemente, las noticias literarias que me han llamado más la atención.


Eso es todo por el momento. Espero que sigan leyendo este renovado Moleskine literario con tanta generosidad como la que he recibido siempre de uds.



IVAN THAYS

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