MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Mairal y yo en Página12

1.06.2010

peine con memoria usb. Fuente: ocompras

Hoy en Página/12 Silvina Freira, que a diferencia de lo que yo creí tiene una belleza rubia y etérea, como de elfo, comentó extensamente el dialogo que Pedro Mairal y yo tuvimos en la librería Eterna Cadencia el lunes pasado. Se tituló sobrer "Peinados y despeindados" y les dejo aquí algunas de las frases de resumen. Mañana colocaré todo el desglose de la entrevista en vivo gracias a labor paciente de Patricio Zununi. Aquí va el resumen:
El “peinadito” Iván Thays llegó a Retiro el primer día hábil del flamante 2010, a eso de las 19, con el mismo ánimo de provocar, aunque ahora tenga el pelo bien cortito y prolijo. En la otra punta de la ciudad, en Palermo, en la librería Eterna Cadencia, su amigo Pedro Mairal lo esperaba para entrevistarlo. Las mesitas ya estaban ocupadas por el público curioso y un puñado de escritores que se arrimaron, Martín Kohan, Juan Diego Incardona y Elsa Osorio, entre otros, a pesar del calor. Los remolones de siempre se acomodaron en las escaleras o se quedaron de pie. En una ciudad en vacaciones, la primera actividad del año convocó a mucha más gente de la prevista. Claro que la dupla prometía. Y cumplió. El diálogo dejó mucha tela para cortar, para peinarse o despeinarse, sobre todo con el canon propuesto por el escritor peruano, Arlt, Gombrowicz, Bolaño y “el cascarudo que rompió el techo”, Alan Pauls. “Disculpen la demora”, se excusó media hora después el autor de Un lugar llamado Oreja de Perro, novela finalista del premio Herralde 2008. “Estuve en Arrecifes, picado por mosquitos. El Off no sirve. Thays apeló a las artes plásticas para explicar por qué se tomó siete años para terminar su última novela, a pesar de haberla escrito en dos meses. “Es como tener un cuadro y no querer soltarlo; fueron siete años entre las dudas y los temores que tenía porque al personaje se le muere un hijo y yo tengo un hijo y pensé que eso podía provocar una catástrofe”, subrayó. Un lugar llamado Oreja de Perro es la historia de un hombre al que se le muere un hijo, se separa y se va a sufrir a un pueblucho donde no hay nada. Pero viaja para encontrarse a sí mismo. “La gran pregunta que me hacía cuando mi mujer me dijo ‘te voy a dejar’ es si no sería excelente que la memoria o el dolor fuera una piedra y uno pudiera abrírsela, operarse la piedra y sacársela para no pensar”, dijo el escritor. “Siempre me he sentido bastante oreja de perro. Cuando hay un temblor o pasa algo, los perros están echados y paran la oreja. Están muy atentos, pero no se mueven, no hacen nada. Siempre he sentido que paro la oreja y puedo hasta prever el apellido de la persona con la que se va a ir mi ex mujer. Pero no soy capaz de hacer nada; me quedo echado, pero muy atento. Oreja de Perro es un lugar donde uno no puede actuar, pero está atento. El escritor peruano fue finalista del Iniciativa Artística Rolex para Mentores y Discípulos, un premio de 20 mil dólares en el que el mentor era nada menos que Mario Vargas Llosa. El ganador debía trabajar un año con su mentor. “Cuando me enteré de que estaba entre los finalistas y me dijeron que era muy posible que me lo dieran, me asusté muchísimo. ¿Qué cosa va hacer Vargas conmigo? Me iba a obligar a ir a Oreja de Perro. Adoro a Vargas Llosa, me parece un gran escritor, pero detesto ese método topográfico que tiene para escribir, no lo puedo aceptar. El escritor debería inventar absolutamente todo; incluso si pasa en Buenos Aires debería destruir Buenos Aires y volverla a inventar. Soy una persona que rompe con la realidad, no es que no sea realista, sino que rompo con la realidad topográfica. No me importa saber si a tres cuadras hay un café y tengo que mencionarlo o cuántos habitantes hay”, afirmó Thays. “Vargas Llosa es un gran escritor, una muy buena persona; él me ha apoyado muchísimo en mi carrera, pero definitivamente no tengo nada que ver con su forma de pensar la literatura. Me respeta mucho como escritor, pero le parece una porquería lo que escribo.” Cuando Thays ganó el premio Príncipe Claus, Vargas Llosa escribió el discurso de honor, titulado “Iván Thays, un fan de Boca Juniors”. El autor de Conversación en la Catedral había leído un artículo en el que Thays comentaba que cuando era chico decía que era de Boca, en la época en que actuaban Maradona, Brindisi, Gareca y atajaba Gatti. “¿Cómo puedes ser hincha de un equipo que no sea peruano?”, lo increpaban. “Yo soy hincha del buen fútbol, donde esté el buen fútbol; así sea en Noruega, soy hincha de ese equipo”, respondía sin dudar. Vargas Llosa dijo que le parecía una nueva actitud de los escritores, “la idea de que el escritor puede decir ‘soy fan de Nabokov, de Lowry, de Boca Juniors, porque soy fan del que juega bien, no de quien debería estar’”. Moleskine, creado por Thays, cumple cinco años. “El blog fue como una broma”, reconoció el escritor. “No es como el que hace la mayoría, que está lleno de ideas, pensamientos y reflexiones; mi blog es de recortes. Leo en una página una entrevista que me ha interesado, saco un pedacito, hago un link a la entrevista y un comentario. Al principio sólo era de Perú, pero poco a poco empezaron a aparecer más lectores de afuera y decidí hacer un blog sobre lo que me interesaba. Como no tengo ninguna bandera y no represento a ninguna institución, lo que hago es entrar a El País, La Jornada o Página/12 y saco las noticias que me interesan. Las personas terminaban entrando a mi blog para enterarse de todo lo que pasaba.” Pisándole los talones a la tesis planteada por Jorge Volpi en El insomnio de Bolívar, Thays aseguró que el escritor latinoamericano ya no existe: “Bolaño fue el último latinoamericano que escribía como latinoamericano y que le interesaba ser latinoamericano”. El escritor peruano arremetió, con la razón de su lado, contra el mercado editorial español. “Me afecta mucho que en las mesas de novedades siempre están los libros de autores españoles o los extranjeros traducidos por Anagrama o Acantilado. Si hay una novedad de un autor latinoamericano, está en una mesa que se llama narrativa o literatura latinoamericana. ¿Por qué no pueden aceptar que los latinoamericanos somos también parte de esa lengua y que deberíamos estar en la misma mesa de novedades? ¿Por qué los españoles, salvo Cercas y Vila-Matas, no hablan de Bolaño cuando es lo mejor que ha aparecido en castellano? Mi blog está logrando que los españoles se preocupen por su imagen en América latina. Adriana Hidalgo tradujo a un irlandés que es un genio, John McGahern, y muchos españoles me escribieron preguntándome por qué no lo tradujeron allá. Me gusta que se sepa que América latina traduce autores. Lo que pretendo y estoy consiguiendo es que Moleskine sea una especie de puente entre América latina y el castellano.” Mairal planteó una paradoja. “Para que una novela sea latinoamericana se tiene que publicar en España”, advirtió. “En esta especie de balcanización de la literatura, la única manera de que un autor se vuelva latinoamericano es rebotando en España.” Thays contó una anécdota que ilustró esta balcanización. Quería leer Derrumbe, la novela de Daniel Guebel, pero sólo había sido publicada por Mondadori en la Argentina. “Ahora tenemos la información, pero no tenemos el libro. Antes no sabía que Guebel existía, entonces podía vivir sin Guebel, pero ya no puedo porque sé que existe”, comparó. El escritor peruano celebró la próxima llegada de Amazon Kindle al castellano. “Será estupendo porque podré bajarme todos los libros que quiera; no importa si se publica en Asunción o en un pueblito donde hay mosquitos. Donde sea que se publique, si está en la red, lo voy a bajar. Esa es mi ambición porque no soy fetichista del libro como objeto. Las librerías deberían desaparecer y tener todos un Kindle”, ponderó el “peinadito” peruano ante la mirada fulminante del dueño de casa, el librero Pablo Braun.“La literatura argentina me gusta muchísimo, pero son muy peinaditos, muy ordenados; todo bien escrito, todo bien hecho, nunca se disparan. Jamás a un escritor argentino podría corregirle una coma, pero siento que se quedan en el techo y rebotan como cascarudos”, disparó un tanto a la ligera. En las caras de algunos escritores presentes se percibió el síntoma de un pequeño malestar, el de la discrepancia. “Borges y Bioy Casares escriben tan bonito, escriben limpio. ¿Y cuándo el extraño, el más raro que rompa la pared y haga algo distinto? Ustedes tienen una tradición en Roberto Arlt, el que desarma las cosas, el que le echa ácido a la tela. Pero Arlt no ha dejado una estela tan grande como los peinaditos. El único que me parece muy despeinado es Gombrowicz. No soy de esos escritores, yo también soy peinado. Pero me encanta que existan escritores como Gombrowicz. Cada vez me gusta menos Borges. Y Bioy Casares ya ni hablar.” Entre los escritores argentinos contemporáneos rescató a Alan Pauls por El pasado. “Lo que más me gusta de Alan Pauls es lo que menos me gusta de Alan Pauls. En la novela hay un pintor extraño que pintaba cosas obscenas y esa parte que sobra me fascina. De esas sobras haría una novela. Lo que pasa que es que en una novela tan larga la sobra te molesta. Pauls es un cascarudo que rompió el techo. Pero la mayoría de los escritores argentinos y latinoamericanos son muy Volpi, bien peinaditos. Y escuchan demasiado música clásica.

Mañana colocaré el enlace y las frases textuales que aparecieron hoy en el blog de Eterna Cadencia

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El contemporáneo Arlt

5.05.2009
Ricardo Piglia presentado libro sobre Arlt. Fuente: revistañ

No es la primera vez, ni será la última, que un escritor gritará a voz en cuello que un escritor muerto y casi olvidado es "más contemporáneo que nuestros contemporáneos" o algo por el estilo. Y esa frase tampoco es, necesariamente, una boutade. Puede ocurrir. Total, Gardel cada día canta mejor. Piglia habló con entusiasmo sobre Roberto Arlt en la Feria del Libro de Buenos Aires:

"Arlt es más actual que los escritores de hoy", lanzó un provocativo Ricardo Piglia durante la presentación de El paisaje en las nubes. Crónicas en el mundo (1937-1942), donde lo acompañaron la editora Rose Corral y el periodista Vicente Muleiro. Este volumen de 750 páginas contiene 236 crónicas que Roberto Arlt publicó en el diario El Mundo entre 1937 y 1942, que fueron tomadas por el diario mexicano "El Nacional" y que el Fondo de Cultura Económica recopila ahora. Corral, autora del prólogo y la edición de El paisaje de las nubes (título de la última crónica que escribió Arlt, publicada justo el día de su muerte), lo situó en el marco de toda la literatura latinoamericana (...) El novelista y crítico Ricardo Piglia habló de la persistencia de la pasión por Arlt, "pasión que conduce a la realización de este libro". Además, destacó que aunque hay negadores también hay una red de incondicionales de su obra. "Arlt es uno de los primeros autores que nos permiten entender que no hay un sólo modo de hacer literatura. Esa idea suele ser la de los que imponen moda a la literatura". Según Piglia, Arlt abre la noción de "cómo y con qué materiales es posible hacer literatura, qué quiere decir tener un estilo. Este inolvidable cronista, nos enseña qué relaciones hay entre el estilo literario y los estilos sociales: de qué manera un escritor trabaja con ellos".

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Traiciones argentinas

6.28.2007
Liliana Heker. Fuente: Letralia

La escritora argentina Liliana Heker (autora de Zona de clivaje) se presentó en la Biblioteca Nacional de Bs As para hablar de la traición en la literatura argentina. Una larga tradición de traidores que pasa por Discépolo, Borges (obviamente), Arlt, Abelardo Castillo, Cortázar y Manuel Puig. El puntual diario Página12 hace un resumen de su presentación.

Dice el diario: “A primera vista, la figura del traidor es monolítica, no tiene fisuras y remite, sin apelación, a lo abominable”, leyó Liliana Heker para inaugurar su conferencia “Las formas de la traición en la literatura argentina” en la Biblioteca Nacional. Pero la escritora advirtió que “basta acercarse a las formas precisas que toma la traición en cada caso para advertir que, vista de cerca, expande y a veces desdibuja su significado. Ocurre que es una actitud subjetiva por excelencia: tiene un ejecutor y un destinatario, además de un medio social que ve lo que ve y, desde sus convicciones, adhiere a uno o a otro. ¿Quién traiciona, y a quién, y para qué?” “Los habitantes de un país que tiene instaurado el culto a la amistad y denominó Día de la Lealtad a la conmemoración del movimiento popular más importante de su historia han de estar acechados por el fantasma de la traición, han de considerarla un riesgo permanente de conflictos”, dijo Heker. “No es azaroso que el tema aparezca con tanta frecuencia en la literatura.”

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Una carta de Arlt

5.13.2007
Roberto Arlt. Fuente: Ratacruel


Como saben sus estudiosos, la hija de Roberto Arlt -Mirtha- donó al Instituto Iberoamericano de Berlín (Iberoamerikanischen) los manucsritos y algunas cartas de su célebre padre. Sin embargo, al parecer una carta del novelista argentino dirigida a otro autor notable, Ricardo Güiraldes, ha sido encontrada en Lima. Así lo da a entender Jorge Zevallos Quiñones-Pita en la última edición de "El Dominical".

La carta de Arlt es pesimista, sin esperanzas, y está llena de reproches contra sí mismo, por lo que el autor de la nota la considera "suicida". En este fragmento, por ejemplo, explica a Güiraldes por qué no puede visitarlo: "Querido Ricardo, yo no le visitaré a usted. Si usted quiere verme vaya a mi casa, no podría irlo (sic) a ver a su casa. Cuando uno es tan infeliz, adquiere el derecho de no visitar a nadie"

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