MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Junot en Buenos Aires

5.05.2009
Junot Díaz. Fuente: dailynews

Junot Díaz se presentó en la Feria del Libro de Buenos Aires y demostró que, además de ser un excelente escritor, es tremendamente lúcido con respecto a los alcances de su comentadísima y premiada novela La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Habló sobre todo del lenguaje, que es el mayor valor del libro. La Revista Ñ resume así su presentación en la Feria:

A sala llena, Junot desplegó sin tregua empatía y buen humor ante las preguntas de la periodista Patricia Kolesnicov y luego del público. Un desfile inagotable de bromas ácidas y agudas reflexiones. Ya de entrada disparó: "Cuando mis amigos me dicen 'tú capturaste la vaina dominicana', yo digo 'toma una página de esta novela y trata de leerla en público, sonarás como un pariguayo' (neologismo a partir del inglés, party watcher: 'el que mira las fiestas', sin participar)". La novela le tomó once años de trabajo y una escala en México D.F. para buscar inspiración después de tres años de desasosiego, en los que escribía y tiraba páginas a ritmo vertiginoso -"era mierda", dijo-. "Quería incluir la mezcla de los idiomas y la historia del Trujillato", contó el escritor, hijo de un militar defensor del dictador dominicano. "A veces, experiencias como las de la dictadura se entienden mejor con géneros alejados del realismo". Y puso el foco en el mix lingüístico. "En Estados Unidos por un lado se sostiene que solamente se puede hablar inglés; y por otro lado, hay un espacio enorme para que una comunidad de inmigrantes defienda y mantenga sus raíces. Quise explorar e iluminar cómo conviven el inglés y el español: es como una foto de lo que esta pasando en la comunidad dominicana. Y también una forma de recordar que no se puede reducir a nadie a una fórmula."

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Junot en Barcelona

6.09.2008
Junot Díaz en España. Fuente: elmundo

Y para proseguir con el tema de la literatura de los latinos en EEUU, hoy aparece una entrevista a Junot Díaz en "El País" desde Barcelona, donde se encuentra para participar de la aparición de su novela en Mondadori. Al parecer, Junot quiere tiempo para leer y está asociado a la filosofía slow live. ¡Yo me asocio también! Eso si, el yoga me está ayudando. Así se refiere Junot a la traducción:
El escritor, nacido en Santo Domingo y emigrado a Nueva Jersey (EE UU), a los 6 años, se ha mostrado complacido con la traducción al castellano de su novela, originalmente escrita en inglés, a pesar de que admite que hay un "precio" que pagar al hacer una traducción. "La traductora (Achy Obejas) hizo un buen trabajo. Pero hay un precio que pagar por traducir, tienes que perder alguna cosa. A mí me gustó, si no, estaría escondido en mi casa", ha subrayado. Díaz, de 40 años, ha dicho que la inclusión de expresiones dominicanas que afloran en la novela no fue intencional, y que es producto de su cultura de emigrante dominicano en Estados Unidos.

Por otra parte, también se refiere a la inmigración en EEUU, comparándola con la que ocurre en Europa. Dice:
Agudo y muy dado a opinar sobre temas sociales, el autor de "Los Boys" (1996) se ha mostrado abiertamente seguidor del candidato demócrata por la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, a quien ha definido como "su candidato". Sobre la situación de la inmigración en Europa, ha opinado que en este momento se encuentra en el punto en el que estaba Estados Unidos en los años 60. Díaz ha considerado que es "mucho más fácil" ser inmigrante en Estados Unidos que en Europa, porque no existe la visión de "cultura pura" y se impone el capitalismo. "No digo que es un país maravilloso. Yo llegué joven e inmigrante y sufrimos. Pero hay una cultura más abierta. Un inmigrante puede integrarse en una comunidad de inmigrantes. En Nueva Yok y Miami las comunidades son muy dinámicas", ha destacado. El escritor, que vuelve a publicar 10 años después de su anterior libro, ha añadido que no puede decir si tardará mucho más en dar a sus lectores otra publicación ya que considera que "es un misterio".

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Junot Díaz entrevistado

6.05.2008
Junot Díaz. Fuente: syracuse.com

Alonso Cueto fue a Madrid con una misión específica: conseguirme la edición de Mondadori de La maravillosa vida breve de Oscar Wao. Lamentablemente, debo informar que no ha podido cumplir su misión. Recién el viernes empiezan a distribuirlo. ¿No lo venderán el sábado en el aeropuerto? Bah, como sea, tendré que esperar a agosto para tener un ejemplar. Por lo pronto, el suplemento El Cultural del periódico "El Mundo" trae hoy una entrevista con Junot Díaz. Ahí habla sobre las expectativas creadas con su primer libro:
Alguien me dijo algo que me encantó: “Ser un joven escritor de moda es lo mismo que ser un pujante chef pastelero”. ¿A quién le importa de verdad, quién lo sabe en el mundo real? Creo que la mayor parte de la presión me la puse yo mismo. Me vuelvo loco yo solito muy bien, gracias. Incluso aunque el primer libro no hubiera tenido éxito, me hubiera vuelto loco con el segundo. Pero no, no ayudó mucho que la gente dijera: “Hey, te está llevando mucho tiempo escribir tu libro, ¿no crees que quizá no sabes escribir novelas?”. Y cada vez que tenía una lectura, en el turno de preguntas salía uno que decía algo así como: “¿Cree que su nuevo libro será una basura, o qué?” (...) Estuve en un aprieto muy difícil. Por eso siempre le digo a la gente joven con la que trabajo [Junot Díaz imparte clases de escritura creativa en el MIT] que nada debería inspirarte más que tu puto culo. Me llevó once años luchar contra el maldito libro, y cada día tenía ganas de rendirme. Pero no te das cuenta de que eres un artista porque hagas algo realmente bien. Lo haces porque cuando fracasas tienes algo dentro de ti –fortaleza, fe o quizá sólo locura– que logra que te recuperes. La mayoría de los artistas que conozco jamás, afortunadamente para ellos, se han enfrentado a un agujero de once años. Luchar contra ello durante ese período de tiempo es más duro de lo que parece. Y creo que si no hubiera sido por esa estúpida tenacidad de inmigrante caribeño que mi madre me inculcó, ¡Dios mío!, estoy seguro de que no hubiera sobrevivido.

También comenta sobre inmigrantes y ciudadanos norteamericanos, y la equívoca lectura que tuvo ese tema en EEUU:
Creo que es interesante que, cuando mi novela ganó el premio de la crítica, el personaje principal fue descrito como un inmigrante dominicanco, lo que es pasmoso. Oscar no es ningún inmigrante, él nació y creció en Estados Unidos. Sólo creo que en general es gracioso cómo se describe el estatus de los inmigrantes. Sea o no sea un inmigrante, la gente interpretará que lo soy de todas maneras. Es lo mismo que con el pobre Óscar. Sólo pienso: mira, vamos, no soy un experto en ello. Espero que a los escritores blancos también les pregunten sobre la inmigración. Aunque yo, en realidad, sí sea un inmigrante, sólo soy una parte del problema. Por eso, a los escritores blancos deberían preguntarles, igual que a los latinos, porque forman parte del mismo problema. No entiendo por qué soy siempre al que preguntan en el control de aduanas. Veo cómo todo el mundo pasa cosas de contrabando pero en cambio me señalan a mí. Aparte de esta advertencia, nos hallamos en el quinto año de la guerra más cara de la historia de la humanidad. Estamos devorando a una generación entera de gente joven, directamente en la guerra o con las consecuencias a largo plazo, y aún así el país quiere estar obsesionado con la inmigración. ¡Como si éste fuera el momento correcto para hablar de ello! Me pregunto si no estamos intentando distraernos. Me encanta esa imagen de Moby Dick, porque somos como el barco. Somos el “Pequod”. Somos esa nación en ese barco, y estamos en esa aventura loca guiados por este demente. Pero lo interesante es que el capitán Ahab no contrataba a trabajadores extranjeros para después largarlos. Él entendía el valor de la diversidad en su sueño. Estamos incluso más locos que Ahab. Estamos luchando contra esa ballena blanca llamada terrorismo, pero nuestro capitán dice: “¿Sabes qué? No creo que algunos de nosotros realmente sean de aquí. Deberían irse”. Nunca pensé que llegaría el día en que Estados Unidos estaría tan loco como su metáfora. El Pequod. Pero ya estamos allí. Ahab es ahora un moderado.

Por otra parte, el suplemento trae también un anticipo de la novela.

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Junot Díaz en NY

10.14.2007
Junot Díaz y feliz lectora. Fuente: piedepágina

Hace unas semanas apareció la esperada, esperadísima novela del dominicano Junot Díaz - que traducida se titularía La prodigiosa vida breve de Oscar Wao - en EEUU y está ahora inmerso en el agotador book tour correspondiente. Sin embargo, Junot se dio tiempo para estar en el Instituto Cervantes de Nueva York, invitado por el narrador Eduardo Lago. En El Mundo comentan la visita.

A propósito, en la revista Pie de Página, en el especial dedicado a Bogotá39, aparece un texto de Junot Díaz sobre el curioso origen wildeano de la novela.

Dice la nota: "Junot Díaz cree que se le da demasiada importancia al "poder mítico" de lengua, ora el inglés o en español. "La gente está obsesionada con el sueño del idioma puro como una cosa uniformadora", admite. "Y ésa es una idea que fomentan mucho los políticos... Estados Unidos es el opuesto a España en el siglo XIV: los que tienen el poder hablan un idioma; los demás hablan, tú sabes, una lengua distinta. Aquí los moros son los gringos, encerrados en sus castillos, cuando la gente empieza a hablar otra cosa". "Los gringos quieren negar el español, lo perciben como una amenaza", asegura Díaz, "pero lo cierto es que este país camina hacia el bilingüismo. Con el español pasa lo que nunca ha ocurrido aquí con otro idioma, que se va reforzando con la llegada de nuevos inmigrantes. Cada cinco o seis años viene aquí un nuevo draw, una extracción de dominicanos, y los mexicanos que no dejan de llegar, y los colombianos, los ecuatorianos, los argentinos... Yo lo veo como una piscina que a la luz del día se seca un poquito, pero que por la noche se vuelve a llenar de agua". Admirador de Toni Morrison, comparado con David Foster Wallace, Díaz se siente más próximo a la narrativa norteamericana que a las letras hispanas. La fiesta del chivo de Vargas Llosa le parece "una biografía novelada y bidimensional". Su debilidad es Juan Rulfo, y su última obsesión, Martín Solares: "Los minutos negros es lo mejor que he leído en español en bastante tiempo".

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Junot Díaz publica

7.29.2007
Junot Díaz. Fuente: Gazette Harvard

Ahora que está próximo el Bogotá 39, pienso en una de las cosas que más me frustran en los congresos literarios: conocer, a posteriori, que una persona con la que departí distraídamente una conversación o una cena era un escritor extraordinario. Me ha pasado mucho, siempre. Me sucedió en México, por ejemplo, con el dominicano Junot Díaz. Era un evento organizado por el inolvidable claustro Sor Juana Inés de la Cruz, en él asistían una docena o más de escritores latinoamericanos y entre ellos destacaba Junot por su extravagancia en las guayaberas (después sabría que era una moda que se venía), por su hiperquinetismo, por su manera de hablar desenfrenadamente y estar siempre dispuesto a la burla. Poco a poco empezaron las anécdotas que decían que Junot, ese dominicano-gringo, era un escritor estupendo al que le habían dado un adelanto alucinante por una novela que se negaba a terminar. Compré Negocios, su colección de relatos, le saqué una firma más en recuerdo de la gracia que me causaba alguien tan frenético, y volví a casa. Leí el libro. Y me arrepentí de no haberlo conocido más. A quienes les entusiasma Daniel Alarcón honestamente, no deberían perderse a Junot Díaz quien es un referente inmediato (aunque una promoción anterior) para entender en su contexto la obra de Daniel.

Bueno, Junot Díaz ha prometido ir al Bogotá 39 y esta vez no me cogerá desprevenido. Ojalá que vaya, más bien, porque es impredecible. Por el blog "Maud Newton" me he enterado además que está próximo a publicar (luego de casi 7 años) la novela prometida: The Brief Wondrous Life of Oscar Wao que saldrá en venta el 7 de Setiembre. Les dejo aquí la semblanza del blog para que se hagan una idea de la expectativa que genera una nueva obra, al fin, de Junot Díaz:

"Recently I met Sean McDonald, Díaz’s editor, for lunch at Do Hwa. I was hoping he’d bring me a copy of the Oscar Wao galley, and he did. Admiring the cover art, fighting the urge to excuse myself and spend the rest of our meal reading in the bathroom, I said that Riverhead might want to spring for security at major metropolitan bookstores the day Oscar comes out, lest people come to blows over the last copy. Sean laughed and studied his menu. (Our server had stopped by twice to take our order, and we didn’t want to displease her by not being ready a third time.) “Seriously, though,” I said, “This is a really big fucking deal for some people.” Before he could respond, the server rematerialized. (Now, I’ve been to Do Hwa probably thirty times, and this woman has covered my table more than half of them, and while she has always been polite and attentive and impeccably coiffed, I’ve never seen her crack a smile or display interest in anything other than whether you might like dessert, or another drink.) She flipped open her pad, readied her pen. “What would –?” she began, but the book next to me on the table caught her eye. “Oh!” she said. “Is that his novel? Have you read it yet? Where’d you get it? Drown is one of my favorites!” So now you know where to go when you want to talk about Oscar Wao on September 7, after you’ve stayed up all night reading it. (And if you’re not into Korean food, there’s always Blue Ribbon Sushi. While I was writing this post, Sean emailed to say that he went to lunch there today, intending to give someone a copy of the book, and the hostess excitedly grabbed the galley off the table.)"

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