MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Isabel Fonseca publica

9.30.2009
Isabel Fonseca y Martin Amis en Barcelona. Fuente: revista ñ

Ser la esposa de Martin Amis es una sombra demasiado pesada para Isabel Fonseca, también escritora. Pero ella ha sabido, o cree poder, sobreponerse. En el Hay Festival de Segovia no solo ha sido la acompañante del esposo célebre sino que también ha anunciado una propia novela: Vínculo editada por Anagrama, de la que habló en Barcelona luego del tour segoviano de su esposo. Dice la nota:

Dijo estar emocionada con la crema inglesa - refiriéndose al color insignia de Anagrama-puesto que hasta ayer sólo había asistido a cenas de la editorial en calidad de esposa de. El editor Jorge Herralde definió su libro como "excelente, en el centro de la apoteosis mediática de la pareja Amis-Fonseca. Con una mirada de la narradora que me gusta, como una cámara perversa" y recordó la opinión de Richard Ford sobre el libro: "Percibe todo lo que los hombres no quisieran que las mujeres detectaran". La disección sin excusas de un matrimonio con veinte años de convivencia a cuestas. Eso es lo que aporta Isabel Fonseca en Vínculo montar una bronca a la italiana-elige otro camino: ella misma contesta haciéndose pasar por su esposo. Con el tiempo descubrirá en su rival, Giovanna, rasgos de ella misma. Pero nada es lo que parece. Tampoco en el libro - de final abierto-cuya protagonista afronta otras luchas: un padre a punto de morir, un posible cáncer y una hija que abandona el nido. "Cuando escribes estás sola y debes soltarte. De lo contrario acabas en posición fetal bajo la mesa". (...) "Un crítico me dijo que yo escribía sobre la nostalgia. Es cierto", asume Fonseca, de estricto traje chaqueta y broche brillante en la solapa. Reconoce que fue "una pesadilla buscar esas similitudes innecesarias. Pero sólo son hechos saqueados, no un informe de mi vida porque, como dijo Philip Roth, no escribimos sobre lo que sucedió sino sobre lo que no sucedió". Ese es el papel del escritor, "preguntarte ¿y si?".

Y sobre la convicencia con su famoso esposo, declaró simplemente:

Es magnífico compartir la vida con él, pero a menudo está absolutamente absorto en sus personajes. Sólo otro escritor puede convivir con eso.

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Fonseca en la FIL

12.04.2007
Rubém Fonseca en movida foto de Jean Francoise Foguel. Fuente: boomerang

Un reportero de lujo: Jean Francoise Foguel reporta desde la FIL Guadalajara lo que fue la presentación de Rubem Fonseca en esa feria del libro. Lo llama "El Show Fonseca" y resume perfectamente el clima del encuentro al reproducir la ronda de preguntas del brasileño. ¡Gracias a Dios estuvo ahí Foguel! Hubiera sido imperdonable perdernos estas delicias:

¿Usted teme a la muerte?: "Necesito a la muerte. Mato a mis personajes. Siempre fue así. Soy un autor que mata."
¿Qué es lo que se requiere para ser escritor? "No ser analfabeta" (aunque en su repuesta terminó por añadir tres requisitos: determinación, paciencia y valor)
¿Por qué su personaje Mandrake es tan elegante? "Hay que ser elegante para ser un personaje de Rubem Fonseca".
¿Tiene algo de misoginia para dar tratamientos tan duros a las mujeres en sus libros? "No soy misógino. Prueba de esto es que las mujeres me parecen muy hermosas."
¿Qué puede decir de su biblioteca? "Tengo más o menos cinco mil libros. Llenan hasta mi bañera, están por debajo de mi cama, en mi cama. Cuando alguien me pide el préstamo de un libro, siempre digo que sí, te lo prestaré, mañana."
Lo mejor fue la respuesta a un lector que notaba una baja calidad en ciertos cuentos: "Cada lector inventa una obra a través de su lectura personal. Entonces si has notado una disminución de la calidad, querido lector, es algo posible, pero debes saberlo: es culpa tuya".

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Tribulaciones del cuento

12.02.2007
Sergio Pitol en mesa de cuentistas. Fuente: milenio

Teniendo como atracciones principales a dos premios Juan Rulfo: Sergio Pitol y Rubem Fonseca, se llevó a cabo en la FIL Guadalajara el Encuentro Internacional de cuentistas, en el que participaron también escritores como Ednodio Quinteros, Luisa Valenzuela, Eraclio Zepeda y Roberto Rubiano. Coincidiendo con este encuentro, en "Babelia" Luis Antonio de Villena escribe sobre las tribulaciones del cuento que, a juzgar por la opinión que tienen sobre él los editores, cada vez se convierte más en un arte minoritario.

Dice Villena: "Lo curioso es que si el cuento (con la poesía) es la cenicienta de la literatura española, no ocurre lo propio en Hispanoamérica, tan rica en relatos. Todos sabemos que Galdós, Baroja, Aldecoa o Juan García Hortelano escribieron muchos cuentos, pero ¿quién los lee hoy? Borges -un genio- no escribió ninguna novela, sino espléndidos cuentos. Y es cierto, hace años los cuentos de Borges, de Cortázar, de Onetti, de Rulfo o incluso de autores menos clásicos como el argentino Marco Denevi o el guatemalteco Monterroso gozaban de un suficiente y férvido público lector... ¿Por qué no se lee el cuento español? ¿Somos peores cuentistas que los latinoamericanos, o acaso los propios latinoamericanos nuevos se leen menos también? Cierto que hay muchos tipos de cuento, pero desde Chéjov, Katherine Mansfield y Horacio Quiroga (cuando menos) el cuento es como un ágil pedazo de vida del que, por elipsis, sale la vida toda. Pero como es breve, ha de acentuarlo todo. El lirismo -a veces componente de la elipsis- o la narratividad rápida, que aunque pueda parecerlo no es contraria al lirismo más sutil... Curiosamente en medio de la crisis lectora o editora del cuento español (¿dónde confluyen lo editor y lo lector?) los autores que se pretenden más nuevos, hablan y editan "microrrelatos" que vendrían a ser algo así como el "haiku" del cuento. Se supone que la madre de todos los microrrelatos es aquel de Augusto Monterroso (el autor al final parecía harto de este asunto) titulado 'El dinosaurio' y que dice -casi todos lo sabemos de memoria- "cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí", que para más ajustada intención pertenece a un librito de cuentos (otros más largos, desde luego) titulado Obras completas. Tito Monterroso, bajito y amante del latín, era un tipo genial... Argentina y México -recordemos también a Juan José Arreola- están llenos de cuentistas magníficos, desde el relato clásico al microrrelato, que también usó Borges, haciéndose el apócrifo, pues qué otra cosa sino un microrrelato sería Le regret d'Heraclite: "Yo, que tantos hombres he sido, no he sido nunca / aquel en cuyo abrazo desfallecía de amor Matilde Urbach". Ah, perdón, acabo de darme cuenta, estos textos de 'Museo', Borges los incluyó en su Obra poética, de donde acaso tuviéramos que colegir que, a la postre, los problemas del cuento y del poema son vecinos... ¿Será eso? ¿Tornamos a hablar de la feroz incultura de nuestro país en estos últimos años, más de un decenio ya? Abramos un paréntesis para pensar: mientras la literatura bestsellerista se alarga (salvemos las excepciones que hay que salvar), las doradas catacumbas producen arte breve: haikus, tankas -la moda japonesa- o el microrrelato de estirpe latianoamericana... ¿por qué, insisto?

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Vuelve Mandrake

6.15.2007
Rubem Fonseca. Fuente: La prensa literaria

En la revista Semana encuentro esta reseña al último libro traducido del genial brasileño (que según el reseñista se encuentra muy enfermo) Rubem Fonseca, Mandrake, la Biblia y la espada, editado por Norma. ¿Cuándo lo traerán a Lima los amigos de Norma?

También les dejo esta reseña del mismo libro en Página12.

Luis Fernando Afanador, autor de la reseña de Semana, dice: “Mandrake nació en 1979 en un cuento del libro El cobrador. Luego fue el protagonista de dos novelas, El gran arte (1983) y De este mundo prostituto y vano sólo quise un cigarro entre mi mano (1997). HBO Latinoamérica hizo una miniserie sobre Mandrake, dirigida por un hijo de Fonseca, que es mejor olvidar (…)¿Qué sabíamos de Mandrake por esos libros? Que es culto pero lo disimula con un bajo perfil, que le gustan demasiado las mujeres pero es soltero irredimible. Sí, un libertino que escandalizaría a los castos detectives ingleses. Y para más, hedonista: le gusta el tabaco, la comida y los vinos portugueses. El deseo, el placer y el instinto de muerte mueven a los seres humanos y él no pretende mirar el espectáculo del mundo desde un lejano balcón. Inmerso en las pasiones juzga a sus semejantes y se juzga a sí mismo con cierto cinismo no exento de condescendencia. Mandrake, como bien lo dice Bernardo Esquinca, es un singular “filósofo noir” que entiende que el mundo debe ser interpretado a través de los bajos fondos y las situaciones límite.

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