MOLESKINE ® LITERARIO

Notas al vuelo en cuaderno Moleskine® .

Lea lento

12.17.2009
Fuente: Frank Baron/ the guardian

Qué bueno que los redactores de la página web de Ñ se dan una vuelta, siempre, por The Guardian y sus blogs. Ahora, comentan un post de Evan Maloney acerca de la lectura veloz y sus consecuencias. Acabo de hacerme mi propio regalo navideño y tengo como 10 libros en la mesa de noche para leer. Y aunque la tentación es leerlos uno por día, como si fueran series de TV, voy a disfrutarlos. Así resume Ñ el post de Evan Maloney:

¡Cuántos libros leyó este año? ¿Cuántos este mes? ¿Cuántos en un día? ¿Cuántos en una hora? En una época en que la velocidad es una virtud prolijamente cuantificada y la eficiencia manda: ¿Tenemos que aprender a leer de nuevo, a leer más rápido?Algo de esto se preguntaba ayer, en un blog del diario inglés The Guardian, el escritor australiano Evan Maloney. Maloney empezaba su artículo citando un caso extremo: el crítico Harold Bloom. Bloom decía que, en sus buenas épocas, podía leer hasta 1.000 páginas por hora. ¡Mil páginas por hora! "Podía haber digerido Jane Eyre durante la hora de almuerzo y todavía hubiera tenido tiempo para masticar la mitad del Ulises antes de volver a sus clases", se ríe Maloney.Pero fuera de estos fenómenos, Maloney ofrece un dato: el lector medio avanza por la prosa a razón de 250-300 palabras por minuto, lo que no suele dar ni siquiera una página en el tiempo en que Bloom habría acabado 16. Y cuanto más rápido lee ese lector promedio, menos entiende. Para qué, se pregunta el autor, para qué apurarse en leer, salvo para fanfarronear de todo lo que se ha leído. La cuestión, entonces, será cómo se han leído esos libros, prestando cuánta atención."La mayoría de los cursos de lectura veloz le enseñan a la gente a leer las palabras sin formarse la imagen mental de los sonidos correspondientes", dice Maloney.Hay otro tipo de método de lectura veloz, cuenta el australiano. Consiste en detectar las palabras clave de cada oración, de un golpe de vista, e ignorar las otras. Maloney dice que trató de hacerlo, leyendo Ana Karenina, de León Tolstoi. Especialmente en los pasajes en que uno de los personajes, Levin, despliega sus teorías. "Una parte de mi mente se concentraba en los pensamientos y acciones de Levin", dice. "Pero otra parte se dedicaba al proceso de lectura veloz. '¿Cuáles son las palabras clave?', me preguntaba". A veces, esta pregunta lo distraía completamente y Maloney notaba que había leído varios párrafos sin retener nada.Claro, el problema es la noción de lectura veloz, de lectura de palabras clave, aplicado a la literatura. ¿Acaso los grandes novelistas del mundo pasaron años sufriendo por el tono y el ritmo de cada palabra para que un lector posmoderno, preocupado por hacer rendir su tiempo pase por ellas en diagonal? "No creo", responde Maloney. "La lectura veloz puede ser una herramienta efectiva para documentos de trabajo, textos escolares y cartas de amor no correspondido, pero la prosa de la gran literatura debería ser saboreada ... ¿no? Parte del placer de la lectura viene de 'escuchar' a nuestro paladar psíquico pronunciando las palabras en el oído de la mente".No se trata solamente, claro, de este placer estético. Además, si uno no es Harold Bloom, probablemente pierda gran parte del sentido de una obra si se apura por terminarla rápido. "Leer velozmente es como tratar de apreciar una vista de París andando por sus calles a 200 kilómetros por hora", dice Maloney.Sí, termina Maloney esta es la era en que medimos la velocidad de una conexión a Internet en fracciones de segundo y expresamos sentimientos en SMS escribiendo cosas como "tkm" (te quiero mucho). "Pero no estoy convencido de que debamos ajustar nuestros hábitos de lectura a la velocidad de la vida moderna. En cambio, la lectura debería ser un placer en el que el tiempo se olvida, aunque sea por un momento".

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Bloom dijo "no" a Google

9.10.2009
Harold Bloom. Fuente: blog.naver.com

En "Paper Cuts" se comenta la campaña anti-Google Books y se mencionan algunos nombres de opositores: entre ellos Harold Bloom ("may be the closest thing we have to Google Books in fleshly form") y los herederos de John Steinbeck. Tú también di "no". Dice el post:

Authors have until the end of business today to decide whether to opt out of the Google Books settlement. But thanks to a computer crash (ha ha), the deadline for filing objections and comments has been extended until next Tuesday. A number of blogs have compiled lists of parties that have filed objections to the settlement, including the National Writers Union (USA), the European Booksellers Federation, the German government, Amazon.com, the William Morris Endeavor Agency, the Australian Society of Authors, the Science Fiction & Fantasy Writers of America, and Harold Bloom. Harold Bloom? The Yale literary scholar, who once claimed to read 1,000 pages an hour, may be the closest thing we have to Google Books in fleshly form. He’s part of a group of “putative plaintiff’s class members” whose lawyer has filed a motion to speak at the Oct. 7 fairness hearing on the settlement. Bloom’s fellow class members include an interesting assortment of heavy hitters, strongly weighted toward conservative politicians, commentators and writers, including Elliot Abrams, John Yoo, Richard Armey, Michael Ledeen, Norman Podhoretz, Midge Decter and Diane Ravitch. Meanwhile in an ideological galaxy far, far away, Arlo Guthrie and the heirs of John Steinbeck have also objected to the settlement. For Guthrie’s filing (which hinges more on reproduction of his sheet music and song lyrics than on his children’s book, “Mooses Come Walking”), click here.

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La lista Wood

3.12.2009
notebook. Fuente: nosvemosenelblog

Luego de que en 1994 Harold Bloom publicase El Canon Occidental, en las páginas de The Guardian el siempre cabalgate James Wood publicó una lista que vendría a complementar la preparada por Bloom (que a éste no le hizo nada de gracia) que incluía a los Mejores Libros británicos y norteamericanos publicados desde 1945 hasta esa fecha, casi 50 años de febril actividad literaria. El mismo Wood comentó los agujeros de su selección, que descuidaba el teatro y la crónica periodística y se enfocaba sobre todo en poesía y novela. Esta especie de Canon o Lista Wood no existía en red hasta que un lector se la envió en pdf al administrador del blog The Elegant Variation y él la ha colocado en su blog íntegramente. ¿Qué tanto ha envejecido esta lista después de 15 años? Es una lista muy extensa, ¿realmente dio tantos libros memorables el idioma inglés en esos 50 años? Por otra parte, Wood dijo que Vladímir Nabokov era "inelegible" probablemente por haber nacido en Rusia, lo que es ridículo (supongo que Joseph Conrad tampoco). En el Paper Cuts dan una lista de otras ausencias notables: "The good news (for me) is that Jane Bowles made the cut; the bad news (for me) is that Paul Bowles did not. Other notable omissions: Kingsley Amis, Julian Barnes, E.L. Doctorow, Lawrence Durrell, William Gaddis, Allen Ginsberg, David Lodge, Joyce Carol Oates, Grace Paley and Richard Yates".

JG Farrell: The Siege of Krishnapur

Jane Bowles: Collected Works

LP Hartley: The Go-Between

Norman Mailer: The Naked and the Dead; Armies of the Night

Walter Abish: How German Is It

Harold Brodkey: Stories in an Almost Classical Mode

Cynthia Ozick: The Messiah of Stockholm; Art and Ardour

William Burroughs: The Naked Lunch

Kurt Vonnegut: Slaughterhouse 5

Elizabeth Bishop: The Complete Poems

John Cheever: Collected Stories; Falconer

Ralph Ellison: Invisible Man

Angus Wilson: The Wrong Set; Hemlock and After; Anglo-Saxon Attitudes

Fred Exley: A Fan's Notes

Randall Jarrell: Poetry and the Age

Robert Lowell: Life Studies; For the Union Dead; Near the Ocean

Bernard Malamud: The Assistant; The Stories of Bernard Malamud

William Trevor: Collected Stories

James Baldwin: The Fire Next Time; Giovanni's Room

Toni Morrison: Sula; Beloved

Henry Green: Loving; Concluding; Nothing

Howard Nemerov: Collected Poems

AS Byatt: Still Life

VS Naipaul: A House for Mr. Biswas; In a Free State; The Enigma of Arrival

Tim O'Brien: If I Die In A Combat Zone

Kazuo Ishiguro: The Remains of the Day

Flannery O'Connor: A Good Man Is Hard To Find

Frank O'Hara: Selected Poems

Sylvia Plath: Collected Poems

Ezra Pound: Pisan Cantos

John Barth: The Sotweed Factor

Saul Bellow: The Adventures of Augie March; Seize the Day; Herzog; Humboldt's Gift

John Berryman: The Dream Songs; The Freedom of the Poet and Other Essays

Thomas Pynchon: The Crying of Lot 49; V

Philip Roth: Goodbye, Columbus; The Counterlife; Reading Myself and Others

JD Salinger: The Catcher in the Rye

Donald Barthelme: Sixty Stories

Susan Sontag: Styles of Radical Will

Wallace Stevens: Collected Poems

Robert Penn Warren: All The King's Men

Eudora Welty: Collected Stories

William Carlos Williams: Paterson

Edmund White: A Boy's Own Story

Amy Clampitt: The Kingfisher

Don DeLillo: White Noise

WH Auden: The Dyer's Hand and Other Essays; Collected Poems

Paul Bailey: Gabriel's Lament

Angela Carter: The Magic Toyshop; Nights at the Circus

Bruce Chatwin: On The Black Hill

James Fenton: The Memory of War

William Golding: Lord of the Flies; The Spire

WS Graham: Collected Poems

Raymond Carver: The Stories of Raymond Carver

Martin Amis: Money; The Moronic Inferno

Jean Rhys: Wide Sargasso Sea

Graham Greene: The Heart of the Matter

Jonh Ashbery: Self-Portrait in a Convex Mirror; Selected Poems

Geoffrey Hill: Collected Poems

Doris Lessing: The Golden Notebook

Ivy Compton-Burnett: A Heritage and its History

Muriel Spark: Memento Mori; The Prime of Miss Jean Brodie

Malcolm Lowry: Under the Volcano

Walker Percy: The Moviegoer

Phillip Larkin: Collected Poems

Ian McEwan: First Love Last Rites; The Cement Garden

Andrew Motion: Secret Narratives

Iris Murdoch: Under the Net; The Bell; The Nice and the Good

George Orwell: 1984; Collected Essay and Journalism (4 vols)

Carson McCullers: The Ballad of the Sad Cafe

JG Ballard: Concrete Island

Anthony Powell: A Dance of the Music of Time

John Updike: Of the Farm; The Centaur; The Rabbit Quartet; Hugging the Shore

Jeanette Winterson: Oranges Are Not The Only Fruit

Ted Hughes: Selected Poems 1957-81

VS Pritchett: Complete Stories; Complete Essays

Craig Raine: A Martian Sends A Postcard Home

Marianne Moore: Complete Poems

Elizabeth Taylor: The Wedding Group

Salman Rushdie: Midnight's Children; The Satanic Verses

Tom Paulin: Fivemiletown

Joseph Heller: Catch 22

Christine Brook-Rose: The Christine Brook-Rose Reader

Anthony Burgess: Earthly Powers

Alan Sillitoe: The Loneliness of the Long Distance Runner

Graham Swift: Waterland

Iain Sinclair: Downriver

Evelyn Waugh: Brideshead Revisited; The Ordeal of Gilbert Pinfold; Through a Cloud

Jack Kerouac: On the Road

Denton Welch: A Voice Through a Cloud

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La lista de los catalanes

10.07.2007
La lista de la cultura catalana. Fuente: Babelia

La cultura catalana ha sido invitada a la Feria de Frankfurt de este año, como ya se sabe. y también es público el lío que se armó a la hora de hacer la lista de invitación: ¿Debería o no invitarse a autores catalanes pero que escriben directamente en castellano? Algunos autores cortaron por lo sano y, simplemente, no aceptaron la invitación. El tema ha trascendido e incluso la prensa alemana ha hecho eco de éste, afirmando que la lista de invitados (finalmente confirmada sólo por autores que escriben en catalán) es de segundo orden. En medio de las broncas, el suplemento Babelia ha dedicado su número a la cultura catalana y ha tenido la idea -que a este Moleskine Literario le fascina- de hacer una lista con los 15 libros imprescindibles del catalán de todos los tiempos. Además, le pidió a Harold Bloom -promotor de todas las listas y cánones- que comente la lista: ¿falta alguien o no? Por cierto, para los lectores de El Canon Occidental debe ser interesante esta referencia final a la nota de Harold Bloom: "A pesar de comentar la encuesta de Babelia, el padre del más famoso de los cánones literarios aconseja, a partir de su experiencia, huir de las listas: “Un canon nunca puede ser un simple listado; El canon occidental tiene esa maldita relación de autores al final de gran parte de sus ediciones; la mayoría de los críticos se centraron en ella e ignoraron la obra que la acompañaba”, lamenta. Harold Bloom la incluyó “por contrato” y no tiene intención de caer en el mismo error en su próximo libro

Finalmente, la nota pintoresca al respecto la puso el ex presidente de la Generalitat de Cataluña Jordi Pujol, quien para afirmar que la decisión de invitar sólo a catalanes que escriben en su idioma es correcta, dijo esto: "Si se invita un día a la literatura checa no pondrán a Rilke y Kafka. Como literatos, son alemanes. El elemento de definición es la lengua". No sé para qué los investigadores literarios se hacen tantas paltas si los políticos tienen las cosas tan claras, digo yo.


La lista de Babelia es la siguiente:

1. Poesies, de Ausiàs March (92 votos).

2. Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell (92).

3. El quadern gris, de Josep Pla (84).

4. Bearn o la casa de les nines, de Llorenç Villalonga (69).

5. La plaça del Diamant, de Merçè Rodoreda (63).


6. Solitud, de Victor Català (57).


7. Blanquerna, de Ramon Llull (53).


8. Elegies de Bierville, de Carles Riba (48).


9. Incerta glòria, de Joan Sales (46).


10. Les dones i els dies, de Gabriel Ferrater (45).


11. Sol, i de dol, de J. V. Foix (43).


12. Mirall trencat, de Mercè Rodoreda (40).


13. Primera història d'Esther, de Salvador Espriu (40).


14. Memòries, de Josep Maria de Sagarra (40).


15. Canigó, de Jacint Verdaguer (39).

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