Poniatowska recibe Rómulo Gallegos
Dijo Poniatowska recordando a Gallegos: "Cuando le pregunté, entre otras muchas cosas, por su método de trabajo, respondió: "No puedo escribir frente a otra persona. A mi mujer, que era la mitad de mi persona, le leía yo todo lo que escribía, pues aunque no era sino una mujer sencilla tenía buen gusto y buen sentido de las cosas. Cuando por alguna razón llegaba y se sentaba frente a mí mientras escribía, yo protestaba: ''No chica, te vas, yo no puedo''. Para escribir necesito estar solo. Un encierro. Ha de ser un rincón del cuarto, un ángulo de la pared. No podría hacerlo en medio de un cuarto como estoy ahora. Ha de ser un rincón, no, ni siquiera frente a una ventana. Una pared y nada más. Escribo a máquina y me es absolutamente imposible pensar sino frente a la máquina" (...) Cuando a veces lo critican en la prensa, don Rómulo comenta: ''Naturalmente eso lo tomo como se lo merece, pues algo tiene que costarle a uno el aprecio de la gente verdaderamente estimable". (Al oír a don Rómulo, no sé por qué pienso en doña Teo, Teotiste Arocha Egui, su mujer muerta en 1950, y la imagino leyendo el texto de su marido mientras él espiaba sus reacciones en la expresión de su rostro. Sin duda alguna, al final ella exclamaría: ''¡Chico, esto está muy bueno!")."
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